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Calidad Educativa


¿Qué es calidad? La calidad es una herramienta básica para una propiedad inherente de cualquier cosa que permite que esta sea comparada con cualquier otra de su misma especie. La palabra calidad tiene múltiples significados. De forma básica, se refiere al conjunto de propiedades inherentes a un objeto que le confieren capacidad para satisfacer necesidades implícitas o explícitas. Por otro lado, la calidad de un producto o servicio es la percepción que el cliente tiene del mismo, es una fijación mental del consumidor que asume conformidad con dicho producto o servicio y la capacidad del mismo para satisfacer sus necesidades

¿Qué es calidad educativa? La calidad educativa, se refiere a los efectos positivamente valorados por la sociedad respecto del proceso de formación que llevan a cabo las personas en su cultura. Se considera generalmente cinco dimensiones de la calidad: 

filosofía (relevancia)

pedagogía (eficacia)

cultura (pertinencia)

sociedad (equidad)

economía (eficacia)

Muñoz (2003) explica "que la educación es de calidad cuando está dirigida a satisfacer las aspiraciones del conjunto de los sectores integrantes de la sociedad a la que está dirigida; si, al hacerlo, se alcanzan efectivamente las metas que en cada caso se persiguen; si es generada mediante procesos culturalmente pertinentes, aprovechando óptimamente los recursos necesarios para impartirla y asegurando que las oportunidades de recibirla –y los beneficios sociales y


económicos derivados de la misma– se distribuyan en forma equitativa entre los diversos sectores integrantes de la sociedad a la que está dirigida." (Graells, 2002) "La calidad en la educación asegura a todos los jóvenes la adquisición de los conocimientos, capacidades destrezas y actitudes necesarias para equipararles para la vida adulta."

Además señala que un sistema educativo de calidad se caracteriza por: • Ser accesible a todos los ciudadanos. •

Facilitar

los

recursos

personales,

organizativos y materiales, ajustados a las necesidades de cada alumno para que todos puedan

tener

las

oportunidades

que

promoverán lo más posible su progreso académico y personal. • Promover cambio e innovación en la institución escolar y en las aulas (lo que se conseguirá, entre otros medios, posibilitando la reflexión compartida sobre la propia práctica docente y el trabajo colaborativo del profesorado). • Promover la participación activa del alumnado, tanto en el aprendizaje como en la vida de la institución, en un marco de valores donde todos se sientan respetados y valorados como personas. • Lograr la participación de las familias e insertarse en la comunidad. • Estimular y facilitar el desarrollo y el bienestar del profesorado y de los demás profesionales del centro.

Ing. Manuel Matienzo (2012). La calidad educativa, refiere a un concepto y una nueva mirada a la educación desarrollado por jóvenes de la Universidad Nacional de Tucuman, que bajo la dirección del Sr. Sergio Manfredo Aguilera; desarrollaron un portal educativo dado en llamar www.revista-juridica.com.ar. En el mismo


desde el año 2008 se publicaron artículos los cuales generaron una nueva mirada a la educación en el siglo XXI.

Véase artículos como "el sistema educativo Argentino en crisis" el cual describió de manera doctrinal el porqué estaba mal hecho el sistema educativo EGB aun vigente en la Argentina por esos entonces. Motivo por el cual tiempo después el Ministerio de Educación Nacional Argentino decide volver al sistema anterior vigente en la República Argentina el cual dividía la educación en dos siclos primario y secundario y con una curricula de materias básicas común a todos los alumnos.

¿Cómo lograr una educación de calidad? La reforma educativa ha sido una de las empresas más importantes acometidas en América Latina en los años noventa. En Chile, se ha dado prioridad en la reforma al mejoramiento de la calidad y de la equidad de la educación en el sector público. Este país está tratando de mejorar la educación a través de la aplicación de iniciativas en cuatro esferas principales: la reforma curricular; el fortalecimiento de los programas de capacitación de profesores en las universidades; la ampliación de la jornada escolar en la educación básica, de tiempo parcial a tiempo completo; y el mejoramiento de la calidad.

Estas iniciativas comenzaron a aplicarse a principios de los años noventa y se prolongarán durante el próximo milenio ya que se trata de una empresa de gran magnitud y los resultados de las reformas, en la medida en que éstas tengan éxito, sólo se verán en el largo plazo.


El presente estudio se centra en las escuelas y en lo que podemos aprender de ellas para lograr una enseñanza de calidad en la educación básica. Como la escuela está en la base de la pirámide burocrática constituida por todos los que participan en la actividad educativa, primero es preciso comprender la estructura de la educación básica en Chile y los motivos que hacen que sea tan peculiar. El sistema de educación chileno es un sistema mixto, público y privado.

Existen tres tipos de escuelas básicas: las escuelas municipales, que reciben — administradas por los municipios; las escuelas privadas, que reciben el mismo subsidio del Gobierno central pero se administran en forma privada; y las escuelas financiadas y administradas en forma privada. Este arreglo tripartito es el legado de la reforma escolar de principios de los años 80, mediante la cual la administración de las escuelas se transfirió del Gobierno central a los municipios o a entes privados. En su momento también fue el resultado de una política oficial cuyo objeto era proporcionar incentivos al sector privado para que aportara medios educativos e introdujera la competencia al sistema.

En realidad, sólo el 8% de las escuelas básicas son totalmente privadas, es decir, pertenecen a la tercera categoría; el 26% pertenecen a la categoría mixta de escuelas privadas que reciben subsidios del Gobierno central; y el 66% son municipales.

Las políticas de educación y la realidad social convergen en las aulas de las escuelas de todo el país. Resulta obvio que para evaluar la calidad de la enseñanza no es razonable ni justo comparar el desempeño de los alumnos y de las escuelas sólo sobre la base de los resultados de pruebas normalizadas. Los alumnos que ingresan a la escuela poseen "calidades" diferentes resultantes de una amplia


diversidad de factores que abarcan desde su desarrollo cerebral —afectado en gran medida por la atención y la alimentación recibida en sus primeros años de vida— hasta la posibilidad de vivir en un hogar que promueva el aprendizaje y las relaciones sociales. Los factores mencionados limitan lo que pueden lograr las escuelas en términos estrictamente numéricos cuando están ubicadas en vecindarios más pobres socialmente y desfavorecidos económicamente y donde enfrentan problemas mucho más graves que las escuelas ubicadas en los vecindarios más ricos.

Por lo tanto, no se puede evaluar la calidad de la educación teniendo solamente en cuenta en qué escuelas se logran los puntajes más altos en las pruebas normalizadas ya que las diversas escuelas imparten enseñanza a tipos de alumnos muy distintos. Lo ideal sería poder evaluar individualmente la evolución del desempeño de los alumnos a medida que los niños avanzan en la escuela básica y media. En la mayoría de los casos, esto no es posible. Cuando más, algunos países realizan pruebas nacionales e internacionales de escolaridad —a menudo en cuarto y octavo grado lo que les permite lograr una evaluación transversal del desempeño de los alumnos de esos grados en ese año en particular. Los resultados, promediados a nivel de escuela, permiten obtener una imagen instantánea de los alumnos de cuarto y octavo grado de cada una de las instituciones.

Esto es lo que ocurre en Chile con el Sistema de Medición de la Calidad de Educación (SIMCE). Es muy fácil acceder a los resultados anuales del SIMCE. Éstos incluso se publican en los periódicos nacionales y se alienta a los padres y alumnos a que los consulten. Estas estadísticas tienen usos muy diversos y algunas veces se las ha usado adecuadamente y otras no. Ricardo Lagos, ex Ministro de Educación y actual Presidente ha dicho


que el resultado de las pruebas del SIMCE de las escuelas era el único método objetivo de evaluar el

desempeño escolar en el plano nacional a fin de

proporcionar asistencia especial a las escuelas más pobres y necesitadas (Undurraga, 1998).

Por otra parte, las escuelas que han obtenido buenos resultados en las pruebas del SIMCE los han utilizado para promoverse de manera de atraer más estudiantes, especialmente las escuelas privadas que reciben subvenciones oficiales. Este hecho es importante porque el monto de la gran mayoría de los subsidios escolares depende de la matrícula de la escuela. Los padres también utilizan los resultados anuales de las escuelas publicadas en los periódicos locales para seleccionar las mejores escuelas para sus hijos.

Muchos administradores escolares y profesores tienen otra opinión. Consideran que el SIMCE es un patrón de medida injusto sobre su propio desempeño y el de los alumnos, especialmente en los vecindarios más pobres. Piensan que este sistema no tiene en cuenta las diferencias de capacidad de la población de alumnos y la disparidad de recursos con que cuentan las escuelas o el nivel de interés y de participación de los padres. Cada uno de esos puntos de vista es significativo.

En resumen, los datos sobre los resultados obtenidos por los alumnos son una medida útil del desempeño a condición de que se utilicen adecuadamente. Sin embargo, sólo nos brinda información sobre el resultado final —el "Qué". Pero, mucho más importante que éste es el "Porqué". Para entender los resultados del


aprendizaje es esencial comprender lo que ocurre en las escuelas. Lo que podemos aprender de ellas.

La escuela es el centro del aprendizaje de una persona durante al menos doce aĂąos de su vida. Es innegable que los factores extraescolares son sumamente importantes, y tanto mĂĄs en los vecindarios y las familias pobres. No obstante, la escuela sigue siendo el primer peldaĂąo de responsabilidad institucional en el aprendizaje de los educandos. Por tal motivo, es fundamental "bajar a la escuela" y examinar la "realidad escolar" debido a la diversidad de factores que componen esa realidad.


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