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Bazan, Natalia


La educación en nuestro país, ha ido sufriendo cambios a lo largo de la historia. Esto se debe a que ha tenido que responder a las demandas de los contextos socioculturales y económicos que atravesaba el país, y a las distintas ideologías que sostenían los representantes de cada gobierno.

En el año 1868 la gestión de Faustino Sarmiento puso énfasis en el desarrollo educativo del país a través de leyes que garantizaron el funcionamiento de las escuelas. En 1871 se promulga la ley 463 de subvenciones que permite al Estado Nacional girar fondos a las escuelas provinciales con urgencias económicas. En 1884, durante el gobierno de Julio A. Roca, se sancionó la ley 1420 que tenía vigencia en los territorios que dependían directamente del Estado Nacional (Capital, Chaco y la Patagonia). Esta ley establecía la enseñanza primaria, obligatoria, gratuita y gradual para todos los habitantes de dichos territorios.


En 1905 el senador Manuel Láinez impulsó un proyecto de ley que autorizaba al Estado Nacional a abrir escuelas en las provincias más necesitadas. Desde el Congreso Nacional se brindaban las herramientas legales para universalizar el derecho a la educación. Con la consolidación del Estado Nacional como el principal agente educador, generó fuertes desequilibrios regionales. Esta ley fue derogada en 1970 por la dictadura de Onganía y en 1978, bajo el gobierno de facto de Jorge Videla, las escuelas fueron transferidas definitivamente a las provincias donde se encontraban. Durante la dictadura militar, el gobierno interviene fuertemente en lo educativo imponiendo contenidos conservadores, disciplina y ejerciendo represión dentro de las escuelas. En la reforma de los años ’90, de la mano de Carlos Menem se da una transformación, dando lugar a un modelo educativo neoliberal, donde se impuso la lógica de mercado.

Edificio de escuela de los años 1900


En 1993 la Ley Federal de Educación 24195 y la Ley de Educación Superior 24591 moldearon un nuevo régimen por el cual la educación dejó de ser un derecho que el Estado debían garantizar para ser entendido como un servicio de consumo. La Ley Federal de Educación ordenó al sistema educativo de la siguiente manera: se amplió la obligatoriedad a 10 años y se dividió al sistema en 5 niveles: nivel inicial (de 3 a 5 años), EGB (9 años), Polimodal 8duración de tres años como mínimo), Educación Superior (de grado) y Educación cuaternaria (capacitación profesional). En 1995 el modelo neoliberal dio paso a un régimen de 24 administraciones sin criterio común, lo cual se incrementó la desigualdad. El Estado nacional no se hizo responsable de los resultados educativos y puso el peso del rendimiento escolar sobre las propias escuelas, los docentes y los alumnos. En el año 2001, ante el derrumbe social se requerían cambios. Se necesitaban políticas que reconocieran a la educación como un derecho y una responsabilidad social. En el año 2003, con el gobierno de Nestor Kirchner se discutió un nuevo marco legal para que el Estado volviera a ocupar su lugar generador en el Sistema educativo. Se sanciona en 2006, la ley de Educación Nacional 26206 que reemplaza a la de 1993. La iniciativa plantea la educación como un bien público y la considera una política de Estado. Se establece así un nuevo conjunto de normas, entre ellas la ley de financiamiento educativo, la ley de educación sexual integral, el fondo de incentivo docente y la ley de protección de derechos de los niños, niñas y adolescentes. Desde la sanción de la Constitución Nacional de 1853 la educación estuvo regida por distintos soportes legales. Cada modelo de país tuvo un modelo educativo acorde a su horizonte ideológico. Las leyes deben estar al servicio de afianzar el desarrollo educativo del país. Son herramientas que tenemos como sociedad para que todos los argentinos tengan acceso al derecho fundamental de la educación gratuita.

Derrumbe social 2001

Presidente de la Nación Nestor Kirchner ( 2003-2007)


La ley, instituyente de nuestro sistema educativo La Ley organiza el sistema educativo y afirma a la educación como un derecho fundamental de enseñar y aprender. Es el Estado el responsable de regular los servicios educativos llevando a cabo distintas funciones tales como: • Establecer los mínimos de educación obligatoria. • Reglamentar y fiscalizar el ejercicio de las profesiones y concediendo la validez a los títulos respectivos. • Organizar el sistema educativo, garantizando en todo el territorio los recursos y medios técnicos y humanos que permitan la igualdad de oportunidades en todas las jurisdicciones. • Supervisar la iniciativa privada, delegando en cada jurisdicción el cumplimiento de los requisitos de funcionamiento y otorgando reconocimiento y validez a los estudios que en ella se realizan. Y a su vez, el gobierno de cada jurisdicción es el encargado de regular y controlar los servicios educativos que se llevan a cabo en cada provincia a través de la Ley Provincial de Educación. La ley establece que la educación es obligatoria desde los 5 años de edad hasta el término de la secundaria. Las metas del Sistema Educativo son las siguientes: • Brindar a los ciudadanos herramientas para garantizar el éxito en la sociedad y el trabajo, como la lectura y la escritura, el uso de la tecnología y el conocimiento en matemáticas y ciencias. • Debe enseñar valores y buen carácter, incluyendo el deseo por trabajar duramente, estudiar y no discriminar. • Eliminar el analfabetismo. La pregunta es… ¿Será posible cumplir con las metas en los contextos socio económicos actuales?

La Educación pública está en crisis por muchos factores, entre ellos la insuficiencia del presupuesto predestinado a la infraestructura, lo que lleva a escuelas que caen en el descuido; falta de recursos materiales; la escasa formación docente y la precarización laboral y salarial de los mismos; contenidos obsoletos, acompañados de prácticas pedagógicas poco motivadoras para los alumnos; la brecha comunicacional entre las culturas on-off. Los profundos cambios científico-tecnológicos de nuestro tiempo han abierto espacios de enorme potencia educativa que deben ser tenidos en cuenta en el marco de los principios y regulaciones generales de la Ley. Es un desafío para el Estado nacional y los gobiernos jurisdiccionales hacer un relevamiento exhaustivo de las necesidades que hay en las escuelas públicas, analizar las distintas variables que convergen dentro de las instituciones educativas y generar nuevas políticas educativas y sociales para mejorar la calidad de la educación en el País.


Lo que se está escapando Algunos fines y objetivos de la política nacional que la Ley 26206 establece en el artículo 11 son: • Asegurar una educación de calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades, sin desequilibrios regionales ni inequidades sociales. • Garantizar una educación integral que desarrolle todas las dimensiones de la persona y habilite tanto para el desempeño social y laboral, como para el acceso a estudios superiores. • Garantizar la inclusión educativa a través de políticas universales y de estrategias pedagógicas y de asignación de recursos que otorguen prioridad a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. • Asegurar condiciones de igualdad, respetando las diferencias entre las personas sin admitir discriminación de género ni de ningún otro tipo. • Garantizar a todos/as el acceso y las condiciones para la permanencia y el egreso de los diferentes niveles del sistema educativo, asegurando la gratuidad de los servicios de gestión estatal, en todos los niveles y modalidades. •

Desarrollar las competencias necesarias para el manejo de los nuevos lenguajes producidos por las tecnologías de la información y la comunicación

Brindar a las personas con discapacidades, temporales o permanentes, una propuesta pedagógica que les permita el máximo desarrollo de sus posibilidades, la integración y el pleno ejercicio de sus derechos. Promover en todos los niveles educativos y modalidades la comprensión del concepto de eliminación de todas las formas de discriminación. He realizado una selección de los incisos que durante mi práctica, he observado ciertas falencias. Es una apreciación subjetiva, ya que el análisis es a partir de mi propia práctica docente. En el primer inciso, hace referencia a asegurar una educación de calidad. ¿Realmente estamos ofreciendo a los alumnos una educación de calidad? ¿A que nos referimos cuando hablamos de calidad?


La calidad de la educación La calidad educativa es entendida como el cumplimiento de los siguientes enunciados: • el carácter de derecho personal, bien social y bien público de la educación y el conocimiento; • la responsabilidad pública de educar a las nuevas generaciones y al conjunto de la sociedad; • la indelegable responsabilidad del Estado de sostener política, financiera y pedagógicamente el sistema de educación pública, y garantizar que la educación que se realice por diversos medios privados cumpla con los principios de esta Ley; • la condición de sujetos de derecho de los niños y adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores; • los principios de respeto a los derechos humanos y de no discriminación por condición u origen social, de género o étnica, ni por nacionalidad ni orientación cultural, sexual, religiosa o contexto de hábitat, condición física, intelectual o lingüística; • la inescindible vinculación entre el sujeto social y la protección del ambiente; • la libertad de enseñar y aprender, • el derecho al acceso, permanencia y graduación en todos los Niveles, Modalidades y programas educativos por parte de todos los habitantes de la Provincia, y de aquellos que accedan desde fuera por medio de nuevas opciones tecnológicas;

el derecho al acceso, permanencia y graduación en todos los Niveles, Modalidades y programas educativos por parte de todos los habitantes de la Provincia, y de aquellos que accedan desde fuera por medio de nuevas opciones tecnológicas; la posibilidad de continuidad de los estudios, sin que existan circuitos terminales, garantizando el tránsito vertical y horizontal por el sistema de educación escolarizado, al cumplir con los requisitos que se fijen para la aprobación de cada segmento formativo, al mismo tiempo que estableciendo estrategias de reconocimiento de los saberes adquiridos en otras prácticas no escolarizadas;

En todos los puntos mencionados existen falencias. Hay niños que no van a la escuela porque tienen que colaborar en su casa, con los gastos para la satisfacción de las necesidades básicas, aunque la educación sea un derecho personal. El Estado no está cumpliendo con el financiamiento apropiado para sostener política, financiera y pedagógicamente el sistema de educación pública. Los docentes que no están en ejercicio, no cuentan con capacitación necesaria para ofrecer una educación de calidad.


Existe un alto grado de deserción en los distintos niveles de escolaridad, particularmente en el nivel secundario. Algunos alumnos no pueden avanzar en los niveles terciario o universitario porque no cuentan con las herramientas básicas para hacerlo. El analfabetismo no se trata solamente de establecer una relación entre grafema y fonema y decodificar, tiene que ver con la capacidad de comprender el sentido de la lectura que se está realizando y hoy en día es un hilo flojo en las instituciones educativas. Otro punto es la discriminación, si bien no hay discriminación por parte de las instituciones educativas, si lo hay desde los propios alumno. Aunque se cuentan con políticas educativas para trabajar en el aula los vínculos entre los alumnos, no se toman medidas para erradicar la discriminación. Los alumnos con discapacidades asisten a las escuelas normales, pero no cuentan con una integración real, ya que muchas veces no son acompañados por docentes integradores, aunque la ley los ampare, y cuando están acompañados, el tiempo dedicado al alumno no es suficiente para que logre los objetivos establecidos en cada grado o ciclo. En muchas ocasiones, el ausentismo de las profesionales de apoyo, no es controlado, lo que impacta negativamente en el proceso de aprendizaje del niño. Es necesario contar con un mecanismo de control para lograr cambios significativos en estos casos.

En general, los docentes de grado no cuentan con las herramientas necesarias para trabajar con alumnos integrados, ya que conocen muy poco sobre las patologías y los procesos cognitivos de los mismos.

Lograr una alta calidad en educación es un compromiso que todos los agentes que formamos parte del sistema educativo debemos asumir desde una mirada crítica y prospectiva.


Los territorios educativos del siglo XXI Durante los últimos años los avances tecnológicos han modificado nuestra forma de pensar y hacer. Se han resignificado las variables de tiempo y espacio. La comunicación también es un factor afectado por los cambios suscitados. ¿Cómo ha impactado esto en la educación? La escuela tradicional, con prácticas pedagógicas tradicionales, ya no es viable en el contexto socio-económico cultural actual. Donde hay nuevos consumos culturales y un uso masivo de dispositivos tecnológicos y digitales. Esto nos lleva a considerar una resignificación de la escuela como transmisora de cultura. Es necesario que ésta se ponga un paso adelante del cambio. Necesitamos una escuela que tenga en cuenta el bagaje cultural de los alumnos que asisten a ella, un bagaje en permanente cambio debido a la adquisición constante de nuevos consumos culturales que avanzan al ritmo de los adelantos cientifico-tecnológicos. Corresponde a los docentes comprometerse con su tarea y repensar sus prácticas pedagógicas, analizarlas y ver el impacto que éstas tienen en los aprendizajes de los alumnos. Deben preguntarse si continúan con los modelos pedagógicos que hoy en día están ejecutando o comenzar a utilizar modelos que se adapten a la realidad actual. La propuesta es desarrollar un modelo Neuro-tecno-pedagógico en contexto de virtualidad, que permita ejercitar un nuevo rol docente acorde a las demandas de este siglo.

Este modelo permite aprovechar y potenciar el bagaje cultural de los alumnos, utilizarlos en su favor para enriquecer sus prácticas educativas, ya que los alumnos se sienten productores y constructores de saberes y el valor que adquieren estos saberes es más significativo para ellos, ya que hay una motivación intrínseca por se co-constructores. Este nuevo modelo pedagógico, también resignifica el rol del alumno, ya que debe poner en juego habilidades cognitivas que no solamente implican la búsqueda de información.


Hoy en día es imprescindible incorporar prácticas socialmente aceptadas que estimulen la reflexión, el trabajo en equipo, el diálogo, la interactividad en un espacio cibernético que trascienda límites. Este tipo de prácticas generan interés en los alumnos, porque en la vida, fuera de las aulas la realidad es otra. Manipulan dispositivos tecnológicos, ejecutan juegos en red donde se relacionan con gente que no conocen con un objetivo común, ganar el juego. Para ello se protegen entre si, colaboran en tareas para avanzar en el juego, etc. En la escuela tradicional donde la disposición de los bancos sigue siendo uno detrás del otro; el docente se para enfrente de los alumnos para dar una clase en la que éstos se aburren porque deben permanecer sentados frente a una pizarra, que a diferencia de décadas anteriores no se escribe con tiza, sino con fibrón. La clase está limitada por el tiempo y cuatro paredes. Cada materia no tiene relación con otra porque los docentes cierran la puerta del aula y dictan su materia, que no tiene relación con otra, como si la realidad estuviera formada por una cierta cantidad de piezas que se van uniendo para conformarla. El alumno tiene que esforzarse, si quiere, para comprender la relación que puede existir entre la geometría como disciplina y los elementos de la realidad de la que forma parte. ¿Cómo es posible comprenderlo si se encuentra dentro de un aula donde no se puede observar concretamente esa relación?


Hay que despertar, despabilarnos y comenzar a cambiar nuestra perspectiva sobre la escuela, sobre cómo debemos enseñar, basados en las necesidades de los alumnos y sus nuevas maneras de aprender. Tenemos que hacer frente a las problemáticas actuales de la educación que mucho tienen que ver con todo lo mencionado hasta ahora, enfocarnos en evolucionar como docentes. Es sumamente importante comenzar a transitar un camino de crecimiento en nuestro rol, no ser meros transmisores de saberes sino, guías, orientadores y promover prácticas de reflexión. Comenzar a incluir las tecnologías en las propuestas de enseñanza, es el primer paso, pero estas prácticas deben estar planificadas y tener un fundamento sólido en nuestras propuestas, de lo contrario la inclusión de la tecnología en las aulas pasaría a ser una práctica de moda. Es necesario pensar en una escuela que prepare para el futuro, para la sociedad del futuro, en la que los avances científico-tecnológicos serán mayores y seguirán impactando en la educación y en la cultura.


Bibliografía Youtube: La Historia de las leyes educativas. De Elorza Feldbor, Gustavo: La educación como política educativa. De Elorza Feldbor, Gustavo: Orientaciones de la política Educativa. De Elorza Feldbor, Gustavo: Integración de las TIC como política educativa, capítulos del libro “Revolución del aprendizaje en tiempos de lo digital”.

Hacia un nuevo paradigma educativo  
Hacia un nuevo paradigma educativo  
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