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ARCHIVO FOTOGRÁFICO NATURALIA, A.C./©JAIME ROJO

Los bosques y selvas, llamados los pulmones del planeta, absorben el dióxido de carbono (CO₂) limpiando así el aire y regulan el clima, es decir, sostienen la vida. Por esa razón no sólo basta reforestar para recuperar zonas erosionadas, sino conservar y proteger estos ecosistemas que aún quedan en el país, como la selva de la Reserva El Edén en Quintana Roo

permafrost planetario, una cantidad estimada en 1.8 trillones de toneladas de CO₂ y metano (más del doble de la concentración actual), adicionales a las ahora presentes en nuestra atmósfera, se liberarían de manera catastrófica, con consecuencias irreversibles y devastadoras para la vida en el planeta. Si bien el deshielo de todo el permafrost tomaría varias décadas, la realidad es que nadie sabe a ciencia cierta de qué manera se irá comportando el clima a mediada que la liberación del metano se incremente. Algunas manifestaciones alarmantes, como el mencionado deshielo repentino de vastas extensiones de Groenlandia y la Antártida, se están presentando mucho antes de lo que los científicos habían predicho, en algunos casos, ¡70 años antes de lo que ellos estimaban! ¿Qué hacer ante un escenario tan preocupante y sombrío? La respuesta debiera ser obvia y clara para todos, pero lamentablemente no lo es. Por un lado, las naciones deben dejar de emitir GEI a la atmósfera bajo un esquema gradual de conversión energética, es decir, abandonar la tecnología arcaica que genera energía a partir de la quema de carbón e hidrocarburos (termoeléctricas y carboeléctricas), para sustituirla por las tecnologías limpias de generación de energía, principalmente la eólica y solar. Y por el otro lado, mientras se logra esta conversión tecnológica para reducir las emisiones de GEI, se debe 4

mitigar la emisión actual de estos gases con la tecnología natural, es decir, ¡con árboles! Se ha estimado que cada árbol ayuda a capturar anualmente un equivalente a poco más de 21 kilos de CO₂ atmosférico, que incorporan en sus tallos y troncos para su crecimiento continuo. Las selvas y bosques, en su proceso permanente de regeneración, capturan gran parte de las emisiones humanas. Se estima que la superficie arbolada en las selvas de algunas naciones, como Perú y Colombia, compensa el total de sus emisiones. Para que esta condición se mantenga, estas naciones deberían, al menos, preservar sin reducción alguna, la superficie arbolada de su territorio (lo que prácticamente nadie está haciendo). Y las que no lo compensan en esta forma, como México, deberían incrementar notablemente la superficie forestal de su territorio y mantenerla año con año. Bajo una visión incorrecta de mantener la “soberanía energética” a partir del petróleo presente en nuestro subsuelo, México no está haciendo ninguna de estas acciones urgentes y sí, en cambio, está agravando de manera muy irresponsable la situación actual y comprometiendo la viabilidad de las futuras generaciones. No sólo nuestro gobierno sigue apostándole a la quema de carbono e hidrocarburos para generar energía eléctrica (lo cual incrementará nuestras emisiones de GEI), sino que planea afectar la superficie forestal más

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Revista ESPECIES JUNIO 2019  

El encanto y bullicio producido por las grandes agrupaciones de loros, mas que aves de ornato. De los murciélagos a las cuevas, la importanc...

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