Issuu on Google+

Ă?NDICE de inseguridad CIUDADANA

y violencia


ÍNDICE DE INSEGURIDAD CIUDADANA Y VIOLENCIA

PRESENTACIÓN Uno de los más grandes retos que existen en México es el acceso a información oportuna y confiable sobre el fenómeno delincuencial y sus manifestaciones más evidentes dentro del territorio nacional. Información que permita observar tendencias, evaluar acciones gubernamentales y, sobre todo, entender en fenómenos que nos aqueja. México Evalúa con su programa en Seguridad Pública, busca ofrecer a la sociedad mexicana parámetros confiables para dar seguimiento al fenómeno de la inseguridad y participar de manera informada en el monitoreo de las acciones de gobierno. El primer esfuerzo en ese sentido, se concretó en 2009 con la convocatoria por parte de México Evalúa a un grupo de expertos en la materia para que desarrollaran una batería de índices e indicadores a partir de los cuales generar modelos para dar seguimiento y monitoreo al fenómeno delincuencial. El Sistema de Índices e Indicadores en Seguridad Pública (SIIS) fue un paso muy importante en esa dirección. El SIIS sentó las bases para contribuir a la medición del fenómeno criminal con una propuesta metodológica que permitía ordenar y simplificar la información sobre seguridad pública y el desempeño de las instituciones de seguridad. El documento que el lector tiene en sus manos fue desarrollado con la intención de dar seguimiento al SIIS y reafirma nuestra convicción con la necesidad de desarrollar modelos de análisis que permitan monitorear y evaluar las variables más representativas y objetivas de las diversas aristas de los complejos fenómenos del crimen, la violencia y la inseguridad ciudadana. A continuación presentamos la primera edición del Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia que se suma a los esfuerzos realizados por otras organizaciones ciudadanas para proponer modelos de análisis a uno de los problemas que más preocupan y ocupan a la sociedad mexicana en la actualidad. Esperamos con éste contribuir a un mejor entendimiento del fenómeno y a un monitoreo continuo de su evolución a lo largo del país.

Edna Jaime Directora General México Evalúa

 


ÍNDICE DE INSEGURIDAD CIUDADANA Y VIOLENCIA

MODELO Y RESULTADOS:

El problema social de la inseguridad y la violencia es una preocupación fundamental y cotidiana de los mexicanos. El ejercicio que realizara en años recientes la oficina del Programa de Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) en México, de incorporar los indicadores de incidencia delictiva y violencia a sus mediciones del Desarrollo Humano han venido a confirmar la percepción de que el crimen y la violencia reducen la calidad de vida en México y representan enormes pérdidas de capital humano, social y económico para el país. Los niveles exacerbados que ha alcanzado la cauda criminal que acompaña la operación del crimen organizado eleva el umbral de la capacidad de sorpresa de los mexicanos.

Es necesario desarrollar indicadores que permitan dar seguimiento a las variables más representativas y objetivas de las diversas aristas de los complejos fenómenos del crimen, la violencia y la inseguridad ciudadana. El propósito de este índice es sumarse a los esfuerzos de organizaciones ciudadanas por proponer modelos de análisis, seguimiento y propuesta de uno de los problemas que más preocupan y ocupan a la sociedad mexicana como es la inseguridad.

Este índice permite ordenar de forma decreciente el nivel de incidencia delictiva, violencia y percepción de inseguridad ciudadana en una entidad federativa; en tanto que las variables que lo componen permiten dar un seguimiento a los cambios que año con año presentan los estados en cada uno de esos ámbitos.

Un índice implica un modelo de análisis y, como todo modelo, es una reducción o simplificación de la realidad. Aquí se proponen indicadores que brindan evidencia sobre los

 


que se consideran los ámbitos más representativos del amplio espectro del delito, la violencia y el temor por la inseguridad. En la mayoría de los ámbitos de análisis que se proponen no está disponible la variable idónea para todas las entidades federativas; en muchos casos, y así se explicará en cada ocasión, se toma la mejor variable entre las alternativas posibles y disponibles. También, al describir las variables reunidas, se hará referencia a los problemas de medición y a posibles sesgos en los reportes de las estadísticas oficiales.

El modelo propuesto contiene cinco rubros de análisis: I.

Incidencia delictiva y victimización

II.

Delitos violentos

III.

Crimen organizado

IV.

Violencia imprudencial

V.

Percepción ciudadana

VI.

Costos humanos, sociales y materiales de la inseguridad

Incidencia delictiva y victimización. En este ámbito se considera la cantidad en general de hechos ilícitos. Aquí podría tomarse el número de “denuncias registradas por las autoridades  por  cada  100  mil  habitantes”  o  los  “robos    por  cada  100  mil  habitantes”  (el más frecuente y cuantioso de los delitos) o bien, considerando la gran cantidad de delitos que no se reportan a las  autoridades  (la  denominada  “cifra  negra”),  puede  tomarse  el  “número  total  de  hechos  ilícitos por cada 100 mil habitantes” de acuerdo con encuestas de victimización. En virtud de la gran proporción de delitos que no se reportan, preferimos tomar un dato que nos muestre el fenómeno real de la incidencia delictiva, captado a través de una encuesta de victimización nacional con representación por entidad federativa como es la que realiza el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad Ciudadana (el ICESI). Se toma como variable más representativa en este sector, y primera variable del índice, la “prevalencia delictiva”, es decir, el número de personas por cada 100 mil habitantes de cada entidad, que señaló haber sido víctima de un ilícito (ICESI, 2009).

 


Delitos violentos. Aquí se encuentran los delitos que más inquietan a las personas y que mayores agravios físicos y morales generan a las víctimas, ofendidos y a la sociedad en general, por ejemplo, el homicidio intencional, la violación, las lesiones intencionales, robos violentos, porcentaje de víctimas de delitos violentos, años de vida saludable perdidos derivados de un delito violento, entre otros. Como indicadores más representativos de los delitos violentos y con mayor confiabilidad de registro se toman para este índice los homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes durante 2009, restando de éstos, los homicidios intencionales relacionados con la actuación de organizaciones criminales (denominados  comúnmente  “ejecuciones”),  ya  que  el  análisis  de  estos  homicidios  o  ejecuciones se analizarán en el ámbito delictivo del crimen organizado. Otra variable que se empleará como indicativo de la violencia en una entidad es los delitos a mano armada por cada 100 mil habitantes, captados por la encuesta del ICESI (ICESI, 2009). Al utilizar para este ámbito dos variables ilustra que en el modelo que aquí se propone el grado de violencia de los ilícitos se le da más peso que a la cantidad de delitos, que se ilustra con el ámbito de incidencia delictiva y victimización (para el que sólo se incluye una variable en el índice). Crimen organizado. Este es un ámbito fundamental de análisis por la relevancia que ha tomado en la escalada de violencia y en la creciente percepción de inseguridad ciudadana. Aquí, los delitos que conforman la espiral de violencia que acompaña en los últimos años la operación del crimen organizado podrían ser las ejecuciones, los secuestros, las extorsiones, robos de vehículos, entre otros. En este caso, por la confiabilidad en el registro (por ejemplo, una gran cantidad de secuestros no se denuncian a las autoridades y las encuestas de victimización no alcanzan a detectar este delito), aunque se analizan algunas de las variables enunciadas, para efectos de este índice se incluyen las ejecuciones y el número de vehículos robados por cada mil elementos del parque vehicular del estado durante 2009.

Las ejecuciones se han convertido en un fenómeno que ha escalado en magnitud y en grado de violencia y saña por parte de los grupos criminales. A pesar que las autoridades han establecido criterios bajo los que un homicidio intencional puede considerarse como vinculado con la actuación  del  crimen  organizado,  no  se  lleva  un  registro  oficial  de  “ejecuciones”.  Por  ello, se ha tomado un conteo de un medio de comunicación, el periódico Reforma. En nuestro  


análisis nos pareció fundamental considerar esta variable en virtud de que es un claro indicador de la presencia y fricción entre grupos del crimen organizado. El robo de vehículos por su parte, es un indicador de presencia de organizaciones criminales con la logística para apoderarse y canalizar a los mercados ilegales un gran número de vehículos robados, infligiendo una pérdida muy significativa al patrimonio de las víctimas. Como se puede apreciar, la trascendencia cualitativa de esta modalidad delictiva en el modelo que se propone, se ve reflejada por la consideración de dos variables sobre crimen organizado dentro de las siete variables del Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia.

Violencia imprudencial. Resulta fundamental llamar la atención sobre este tipo de violencia, pues, eclipsados por la gravedad de los delitos intencionales y de la dinámica violenta del crimen organizado se suele perder de vista los altos niveles de violencia imprudencial y la gran cantidad de decesos derivados de accidentes que se registran en nuestro país y que contrastan con niveles de violencia más bajos en otras regiones del orbe. Para este índice se utiliza el número de homicidios no intencionales por cada 100 mil habitantes durante 2009, aunque también se presentara en el análisis de las lesiones imprudenciales, las muertes accidentales y los accidentes de tráfico fatales.

Percepción ciudadana. Este es un sector muy controvertido entre criminólogos y los funcionarios encargados de ejecutar las políticas públicas de seguridad ciudadana. Es cierto que la percepción ciudadana se ve influida por el bombardeo mediático y que suele reaccionar de forma lenta ante cambio de tendencia de los indicadores objetivos; sin embargo una de las metas fundamentales de las políticas públicas en esta materia es que la ciudadanía se sienta más segura. Así mismo, la incidencia delictiva es un problema tanto objetivo como subjetivo, por lo que consideramos que la percepción merece un lugar en este indicador. La variable de percepción considerada en este índice (aunque también se analizará brevemente el nivel de confianza en las policías y otras autoridades) es el “Porcentaje de la población de 18 años y más que consideran inseguro su municipio o delegación por estado” tomado  de  la  encuesta  del ICESI (ICESI, 2009).

 


Costos humanos, sociales y materiales de la inseguridad. Es muy importante e innegable el impacto humano, social y económico de la incidencia delictiva y la violencia. Las variables socioeconómicas inciden en el crimen y éste a su vez tiene efectos directos e indirectos en la economía y en la sociedad. Se podrían utilizar variaciones en el PIB per cápita estatal; desigualdad y violencia; porcentaje del PIB estatal que representan las pérdidas económicas derivadas del delito; el valor estimado por las víctimas de las pérdidas materiales derivados del delito (a través de encuestas), la estimación económica de los costos derivados de los homicidios, entre otros. Sin embargo, ya sea por carecer de información objetiva y desagregada para cada estado, así como la correlación con otras variable ya utilizadas en este índice (como el homicidio) ninguna de las variables disponibles se consideró adecuada para incluirla en el índice. Su importancia y trascendencia sin embargo hace que se considere este aspecto en el modelo.

Una vez presentado en términos generales sus componentes, se presenta el Índice de Inseguridad ciudadana y violencia 2010, procediéndose en los siguientes apartados a analizar la evidencia para cada ámbito del modelo presentado.

 


Tabla 1 Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia 2010 Homicidios

Estado

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21

 

Chihuahua Baja California Durango Distrito Federal Morelos México Sinaloa Guerrero Quintana Roo Michoacán Sonora Aguascalientes Tamaulipas Guanajuato Nuevo León Coahuila Nayarit Tabasco Jalisco Oaxaca San L. Potosí

Índice

Inseguridad Ciudadana y Violencia

Víctimas por cada 100 mil habs.

68.50 54.60 54.08 53.47 52.90 52.27 50.60 46.95 44.74 44.00 40.62 35.96 35.79 32.67 31.85 31.00 30.64 30.00 28.69 28.41 26.71

Muy alta Alta  Alta  Alta  Alta  Alta  Alta  Alta  Alta  Alta  Media Media  Media  Media  Media  Media  Media  Media  Media  Media  Moderada

9,700 9,900 4,700 14,100 6,400 10,200 5,600 4,100 7,700 8,500 10,100 10,100 8,400 7,000 7,400 9,600 6,500 5,000 8,100 3,300 5,800

intencionales (sin ejecuciones) por cada 100 mil habs.

13.00  13.55  18.90  6.49  14.33  6.68  18.25  25.25  11.41  9.01  13.78  2.80  7.49  5.31  3.78  3.39  13.00  3.07  5.10  21.01  6.08 

Ejecuciones por cada 100 mil habs.

Delitos a mano armada por cada 100 mil habs.

Vehículos robados por cada mil del parque vehicular

no intencionales por cada 100 mil habs.

Porcentaje de mayores de 18 años que consideran inseguro su municipio o delegación

61.39  10.11  41.09  1.96  4.60  2.39  28.92  20.32  2.05  9.36  6.05  2.98  1.53  2.89  2.23  5.74  2.27  2.63  3.02  0.17  0.28 

2,601  2,862  960  8,436  2,225  6,864  1,425  2,112  2,160  1,651  1,836  636  1,656  1,650  1,764  1,431  648  1,836  1,692  756  1,880 

19.9  17.4  6.9  7.0  11.7  15.1  7.2  5.4  3.0  3.5  5.1  5.5  6.5  5.3  7.1  3.0  2.5  4.8  2.8  5.5  2.6 

11.5  16.0  28.9  8.0  40.7  10.1  27.7  17.5  38.7  38.8  19.2  17.3  18.7  15.7  9.8  13.2  22.8  19.4  11.3  4.7  13.1 

73  59  63  66  55  59  54  52  54  47  39  63  44  50  52  45  27  47  41  32  39 

Homicidios


22

Hidalgo Puebla 24 Querétaro 25 Tlaxcala 26 Chiapas 27 Colima 28 B. California S. 29 Zacatecas 30 Veracruz 31 Campeche 32 Yucatán Indicador nacional  23

26.32 26.14 25.56 25.02 24.32 24.18 23.06 22.65 19.19 17.78 14.41

Moderada  Moderada  Moderada  Moderada  Moderada  Moderada  Moderada  Moderada  Moderada  Moderada  Moderada 

5,300 5,200 7,500 4,100 2,900 9,000 8,200 3,800 3,000 4,100 3,800

7,500 

4.17  6.87  4.42  3.97  9.47  6.66  5.31  3.33  4.01  4.90  1.72   

1.49  0.46  0.81  0.26  0.67  2.00  0.18  2.17  0.76  0.25  0.00   

2,208  924  1,665  915  962  615  1,057  630  924  756  306  3,000

3.3  3.6  4.6  2.7  2.9  1.5  1.9  2.5  1.9  0.3  1.0  6.8

10.6  13.4  11.5  22.8  16.2  9.8  8.1  10.1  10.5  8.2  8.8  14.2

43  41  26  36  33  27  29  51  36  33  27  49

  FUENTE: Víctimas por cada 100 mil habitantes: Sexta Encuesta Nacional de Inseguridad (ENSI-6) del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la 1 Inseguridad (ICESI, 2009, p. 19) ; Homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes menos ejecuciones por cada 100 mil habitantes, obtenido a partir de los homicidios intencionales en información del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y las ejecuciones de la base de datos del periódico Reforma; y proyecciones de población estatal para 2009 del Consejo Nacional de Población (CONAPO), reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); Delitos a mano armada por cada 100 mil habitantes, con base en ICESI, 2009; Ejecuciones por cada 100 mil habitantes con base en la información ya referida del periódico Reforma y proyecciones de población CONAPO-INEGI para 2009; Vehículos robados por cada mil del parque vehicular, SNSP e información del Registro Nacional de Vehículos; Homicidios no intencionales por cada 100 mil habitantes, SNSP; Porcentaje de mayores de 18 años que consideran inseguro su municipio o delegación, ICESI, 2009, p.39.

                                                            1

Para las tres variables tomadas de ICESI, 2009, en los casos de Tamaulipas y Tabasco, cuya información no se reporta en dicha encuesta, se tomó la información para esa variable, de la quinta encuesta del propio ICESI publicada un año antes, esto es, 2008.

 


Como puede apreciarse el índice lo encabeza el estado de Chihuahua (única observación del cuartil más alto) que desde hace cuatro años es la entidad con mayor número de homicidios intencionales en el país y que también presenta el mayor número de ejecuciones u homicidios vinculados con actividades del crimen organizado. En general, los estados en los que existe intensa violencia vinculada con la presencia del crimen organizado, y la consiguiente percepción de inseguridad, como Chihuahua, Baja California, Durango, Sinaloa, Guerrero y Michoacán, se ubican entre las entidades más inseguras y violentas del país.

En 2008, Chihuahua había mostrado el alarmante indicador de 59.9 homicidios por cada 100 mil habitantes, prácticamente en el mismo nivel que El Salvador, el país con más homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes en el mundo. También Sinaloa mostraba 43.6 homicidios por cada 100 mil habitantes. En 2009 la violencia siguió rompiendo todos los precedentes y ahora se puede apreciar un insólito indicador del ¡74.4 homicidios por cada 100 mil habitantes! en Chihuahua (61.4 ejecuciones por cada 100 mil habitantes y 13 homicidios intencionales no relacionados con el crimen organizado); y el no menos alarmante de 60 en Durango, donde los homicidios se duplicaron en tan sólo doce meses; en Guerrero, los homicidios se incrementaron 50% en el mismo lapso, llegando a 45 por cada 100 mil habitantes. Lamentablemente, parece que las tendencias de la violencia en 2010 superaran sus alarmantes precedentes y desafiarán nuestra capacidad de asombro.

Actualmente, uno de los factores de mayor incidencia en la cantidad de homicidios intencionales es la presencia del crimen organizado. Hace más de un lustro que la violencia rural (afortunadamente en descenso) asociada con al menos uno de cada cinco homicidios intencionales en el país (el mayor número de homicidios percápita lo tenían en 2000 Oaxaca, Guerrero y Chiapas), ha sido eclipsada por la violencia de la delincuencia organizada.

 

10 


Llama la atención que Tamaulipas, epicentro del cartel del golfo y cuna de los zetas, no aparezca entre las entidades más inseguras y violentas. Como se verá en el apartado correspondiente, en esta entidad, donde se realizaron algunos de los primeros operativos militares, se había reducido la violencia asociada con el crimen organizado. En 2009 se registraron 49 ejecuciones (menos de la mitad de las que ocurrieron en 2008: 110), y presentó un indicador de seis homicidios por cada 100 mil habitantes en la entidad, muy por debajo de la media nacional de 14.7. Sin embargo, el cambio de tendencia es dramático en esa entidad. Durante el lapso de enero a junio de 2010 (periodo no incluido en este índice) y que se está presentando como un año que superará al anterior en la espiral de violencia criminal, se registraron 331 ejecuciones en Tamaulipas, 10.7 por cada 100 mil habitantes. Falta el resto del año, así como los homicidios intencionales que no son ejecuciones.

Al Distrito Federal y al Estado de México los tiene en los primeros lugares de inseguridad, su alta victimización, la elevada proporción de delitos a mano armada y una intensa percepción ciudadana de inseguridad. Un patrón similar aunque en menor escala, lo muestra Aguascalientes, otrora la entidad más segura del país, con alta incidencia, percepción de inseguridad y violencia imprudencial (homicidios no intencionales) arriba de la media nacional. Si bien sus 5.8 homicidios intencionales parecen moderados en el contexto mexicano (el país más violento de Europa Occidental es Mónaco con 3.1 homicidios por cada 100 mil habitantes, seguido de Portugal con 2.15), hace apenas cuatro años, en 2005, era uno de los estados con menos homicidios: 1.5 por cada 100 mil habitantes.

Actualmente, con la excepción de Yucatán, ninguna entidad federativa tiene una tasa de homicidios comparables con los de Europa Occidental.

 

11 


Llama particularmente la atención el Distrito Federal pues a pesar de que sus indicadores de violencia denunciadas ante el ministerio público están por debajo de la media nacional2 o ligeramente por encima (como el robo de vehículos), presenta los más altos indicadores en las variables de victimización, delitos a mano armada y percepción de inseguridad captada por las encuestas de victimización. La mayoría de las encuestas de victimización suelen detectar una elevada incidencia y prevalencia delictiva en el Distrito Federal (por ejemplo, en las seis encuestas de victimización del ICESI, el Distrito Federal siempre ha encabezado en estos rubros). Lo mismo ocurre con la percepción de inseguridad, con excepción de la más reciente (la ENSI-6), donde la mayor percepción ciudadana de inseguridad se registró en Chihuahua, ocupando el segundo lugar el Distrito Federal. Si no se utilizaran los datos de las tres variables del índice obtenidas de encuestas de victimización, el Distrito Federal pasaría del segundo lugar, al número doce. Lo anterior es indicativo de una gran proporción de delitos que no se reportan en la capital del país y, por lo tanto, de la necesidad de revertir la percepción de inseguridad y desconfianza en la autoridad (reflejada tanto por encuestas como indirectamente por la escasa proporción de capitalinos que acude a la procuraduría a denunciar los ilícitos) a través de la prevención, combate a la impunidad y mejora en la calidad del servicio de atención a víctimas y recepción de reportes ciudadanos. Por lo que se refiere a los estados de Morelos y Quintana Roo, además de tener tasas de homicidios intencionales por encima y casi a la par de la media nacional, respectivamente, y sin estar ajenos a la presencia del crimen organizado, muestran las tasas más elevadas de violencia imprudencial (junto con Michoacán),                                                             2

Desde luego la incidencia delictiva y la violencia en zonas metropolitanas que se extienden a lo largo de dos o más entidades federativas como la Ciudad de México, Torreón-Gómez Palacio, por referir las más grandes, deben hacerse agregando para su análisis y para el diseño de políticas públicas, los indicadores de las diversas localidades y municipios que las conforman. Por ejemplo, en lo que se refiere a la inseguridad y la violencia, debe considerarse a los datos del Distrito Federal, así como de los otros 28 municipios conurbados pertenecientes al Estado de México, a Hidalgo y a Morelos.

 

12 


como muertes accidentales y homicidios no intencionales. Esto incide en que se ubiquen entre las ocho entidades más inseguras del país. Oaxaca y Nayarit son los únicos estados que a pesar de estar por arriba de la media nacional de homicidios intencionales, no se ubican entre las diez entidades más inseguras y violentas del país. De hecho, Oaxaca, no obstante su inquietante indicador de 21.2 homicidios por cada 100 mil habitantes, presenta el resto de los indicadores del índice muy por debajo de la media nacional y una cantidad mínima de ejecuciones, que lo ubican entre las entidades con inseguridad media. Veamos a continuación las tendencias y las variables de los diversos ámbitos de la inseguridad ciudadana y la violencia planteada por el modelo que aquí se plantea y desarrolla.

I.

Incidencia delictiva y victimización.

En este ámbito de la inseguridad y la violencia se otorga un lugar preponderante a la cantidad de hechos ilícitos, tanto denunciados como no reportados, que se presentan en el país. Primero, se presenta un panorama del fenómeno delictivo denunciado ante las autoridades. Posteriormente, se muestra la evidencia de prevalencia e incidencia delictiva captada por encuestas.

 

13 


Gráfica 1. Delitos reportados a las autoridades por cada 100 mil habitantes, según competencia

Locales por cada  100 mil

120 1,250 100

1,000

80

750

60

500

40

250

20

0

Federales por cada  100 mil

140

1,500

0 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Locales

Federales

FUENTE: Para 2000-2007 con información de la Procuraduría General de la República en informes del Gobierno Federal y de las procuradurías generales de justicia estatales, reportada en los anuarios estadísticos de los estados del INEGI; para 2008 y 2009, SNSP.

En México durante 2009 se denunciaron ante los ministerios públicos de competencia local, de acuerdo con la información del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 1´653,653 delitos, un incremento de alrededor de 1.5% respecto de los 1´627,371 del año anterior, esto representa 1,537 delitos reportados por cada 100 mil habitantes. En tanto que se registraron durante 2008, 137 mil delitos de competencia federal, 127.6 por cada 100 mil habitantes (ver gráfica 1)3.                                                             3

El incremento en los delitos federales en los últimos tres años se debe a los operativos orquestados contra el narcomenudeo: la posesión de narcóticos representa casi el 50% de los delitos federales y el 87% de los delitos contra la salud. Recientemente, la competencia en materia de narcomenudeo ha sido transferida a los estados.

 

14 


Estos más de 1.6 millones de denuncias de delitos de competencia local se distribuyen a lo largo y ancho del país. El estado de México es donde más delitos se reportan; uno de cada seis delitos reportados se denuncia en ese estado. El delito que más se reporta en México es el robo (673,851 durante 2009), representando 40.75% del total de las denuncias. Casi uno de cada tres robos reportados se realiza con violencia.

Tabla 2. Delitos de competencia local denunciados o reportados ante las agencias del ministerio público

 

ESTADO

Denuncias totales

Denuncias c/100 mil habitantes

Aguascalientes Baja California Baja California Sur Campeche Coahuila Colima Chiapas Chihuahua Distrito Federal Durango Guanajuato Guerrero Hidalgo Jalisco México Michoacán Morelos Nayarit Nuevo León Oaxaca Puebla Querétaro Quintana Roo San Luis Potosí Sinaloa Sonora

20,301 123,013 16,261 1,493 49,798 9,016 19,327 57,208 188,297 15,231 84,439 27,624 37,810 71,843 269,927 41,210 46,603 6,883 46,489 56,611 68,795 16,390 35,785 40,915 26,702 30,506

1,778 3,886 2,876 188 1,894 1,500 429 1,687 2,130 982 1,674 880 1,561 1,024 1,819 1,040 2,783 710 1,045 1,594 1,217 953 2,723 1,647 1,007 1,215

% de robos respecto del total de denuncias 41.5 55.9 36.7 36.2 42.7 29.4 26.3 58.6 52.0 41.9 39.8 27.6 30.7 33.4 41.3 46.6 42.5 33.0 71.5 21.2 34.2 55.6 40.0 31.1 44.1 35.0

15 


Tabasco Tamaulipas Tlaxcala Veracruz Yucatán Zacatecas Nacional

68,417 53,295 4,378 49,615 56,939 12,532 1,653,653

3,337 1,669 386 682 2,962 908 1,538

21.8 42.2 45.0 27.7 13.6 46.0 40.75

FUENTE: Elaboración Propia con base en información de denuncias para 2009 del SNSP y proyecciones de población para 2009 de CONAPO-INEGI.

En la tabla 2 se puede apreciar el número de denuncias; las denuncias respecto de la población; y el porcentaje que representa el delito patrimonial de robo en cada entidad. El segundo de estos indicadores, denuncias por cada 100 mil habitantes se presenta en orden decreciente en la gráfica 2. Baja California presenta la más alta tasa de incidencia delictiva reportada. Llama la atención que en los primeros lugares aparezcan Yucatán, que tiene el menor índice de inseguridad ciudadana y de violencia, y Baja California Sur,

también con

indicadores de inseguridad moderados. Esto se puede deber a diversos factores, como el que en las entidades donde se registra menor inseguridad y violencia se tiende a denunciar en mayor proporción los ilícitos (si además se tiene confianza en las autoridades). También puede ser que se trate de un número considerable de denuncias y que sin embargo se trate de hechos de poca gravedad y violencia. En el caso de Baja California, además de tener alta incidencia de delitos violentos (que se denuncian en mayor proporción, presenta el fenómeno de otras entidades fronterizas en el que los robos de objetos personales suelen implicar la pérdida de documentos como el pasaporte, para cuya reposición (y de los visados) se requiere la presentación de la denuncia de robo, lo que hace que los robos (por encima del 50% de las denuncias), tengan altas tasas de reporte.

 

16 


386

188

682

500

429

Veracruz

880 Guerrero

710

908 Zacatecas

1,000

Nayarit

982

953

Jalisco

Sinaloa

Durango

1,024

1,007

Michoacán

Querétaro

1,045

1,040

Nuevo León

1,215 Sonora

1,500 Colima

1,217

Hidalgo

1,500

Puebla

1,594

1,561

Oaxaca

1,669

1,647

Tamaulipas

1,687

1,674

Chihuahua

Guanajuato

San Luis Potosí

1,819

1,778

México

2,000

Aguascalientes

2,500

1,894

2,723 Quintana Roo

2,130

2,876

2,783 Morelos

3,000

Baja California S.

3,337

3,500

2,962

4,000

Yucatán

4,500

3,886

Gráfica 2 Delitos de competencia local reportados a las autoridades, por cada 100 mil habitantes (2009)

Tlaxcala

FUENTE: Elaboración propia con base en información de denuncias para 2009 del SNSP y proyecciones de población para 2009 de CONAPO-INEGI.

Como ya se apuntaba, sólo una pequeña proporción de los delitos llegan a conocimiento de las autoridades. Los ilícitos que no se reportan a la autoridad conforman lo que se denomina como “cifra negra”.

Al momento de analizar el fenómeno delictivo y desarrollar propuestas e iniciativas para incrementar la seguridad ciudadana, se debe considerar el fenómeno completo. Si los estudios y las políticas en materia criminal, únicamente consideraran la información derivada de las denuncias y reportes sobre los delitos, se estaría partiendo del conocimiento de una pequeña porción del problema real.

 

17 

Campeche

Chiapas

Coahuila

Distrito Federal

Tabasco

Baja California

0


Un instrumento fundamental para estimar la dimensión real de la conflictiva social y las conductas delictivas son las encuestas de victimización: a partir de muestras representativas de la ciudad, estado o país que se analice, se aplican cuestionarios para saber la proporción de la población que fue víctima de algún ilícito, el tipo de delito cometido, si fue con armas, características de los delincuentes, montos de las pérdidas, si se reportaron o no los hechos a la autoridad y, en ese caso, cuál fue el resultado del reporte. Así mismo, se pregunta si se siente seguro o no en el lugar en el que vive y que opinión se tiene de las autoridades, entre otras muchas variables que pueden obtenerse con la aplicación de estas encuestas. En la medida que una sociedad realice periódicamente estas encuestas puede generar bases de datos que le permitan un mejor conocimiento y aprendizaje respecto a los cambios en las tendencias y la trayectoria en las diversas variables con las que puede darse seguimiento a las diversas aristas del fenómeno delictivo.

De acuerdo con la propia ENSI-6, sólo en 22% de los casos, se reportó el delito a las autoridades, y únicamente se inició averiguación en el 15% de los casos, es decir, que 85% de los ilícitos no quedó registrado en las estadísticas oficiales de incidencia delictiva (la llamada cifra negra). Es decir, sólo una pequeña porción del fenómeno delictivo llega a conocimiento de las procuradurías de justicia. Por ello es fundamental acceder a información obtenida por encuestas de victimización, para configurar un panorama más completo de la incidencia delictiva en nuestro país.

Curiosamente, otra vez aparecen varios estados con bajo nivel de inseguridad y violencia entre las entidades con más cifra negra, es decir, entre los estados en los que menos se reportan los ilícitos Guerrero y el Distrito Federal, con inseguridad y violencia altas también aparecen entre las entidades con cifra negra elevada (ver tabla 3). De la misma forma, entidades con los más elevados niveles

 

18 


de inseguridad y violencia aparecen como las entidades donde más se denuncian los ilícitos.

Tabla 3. Cifra negra (proporción de delitos que no se reportan a las autoridades o en los que no se inicia una investigación, por estado No. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 31

ESTADO Tabasco* Guanajuato Guerrero Jalisco Distrito Federal Tlaxcala Oaxaca Coahuila Nuevo León Quintana Roo San Luis Potosí Campeche Aguascalientes México Michoacán Puebla Sonora Chiapas Morelos Querétaro Yucatán Zacatecas Baja California S. Colima Tamaulipas* Sinaloa Hidalgo Chihuahua Nayarit Baja California Durango Veracruz

Nacional

CIFRA NEGRA (%) 93 91 90 90 88 88 87 86 86 86 86 85 84 84 84 84 84 83 83 83 83 82 81 81 81 80 79 78 78 76 72 70 85

FUENTE: ICESI, 2009, P. 36 *Tamaulipas y Tabasco no se contemplan en (ICESI, 2009), por lo que usa información de la encuesta de un año anterior, ICESI, 2008, p. 56.

 

19 


Llama la atención que entidades con inseguridad media (Tabasco, Guanajuato y Jalisco) e incluso Tlaxcala, con inseguridad moderada, encabecen la lista de mayor proporción de delitos no reportados a la autoridad. Parecería que en algunos casos, delitos menos violentos pueden dejar de ser reportados por falta de interés de la víctima, por no dedicar tiempo a los trámites de la denuncia o por tener una baja expectativa respecto de las probabilidades de esclarecimiento o de indemnización que se pueda derivar de la intervención de las procuradurías (las principal causa por la que los encuestados señalaron no haber denunciado es “es  una  pérdida  de  tiempo”4); por lo que se refiere a Guerrero y el Distrito Federal, además de las razones descritas por las que no se reportan los delitos, también puede influir la falta de confianza en la autoridad y, en menor medida, por miedo al agresor. Los estados con alta inseguridad donde se reportan más los delitos, puede ser la necesidad de protección o la indignación derivada de la gravedad o violencia de los hechos, lo haga superar el temor y los costos asociados a los trámites del reporte; también puede influir que el clima de inseguridad impulse el interés ciudadano en brindar la información sobre los delitos a las autoridades.

Anteriormente el ICESI había reportado las razones de no reporte de cada estado, un dato de mucha utilidad para el análisis. Así mismo, varios estados ya han impulsado la realización de encuestas con significación en las regiones de la entidad y con menor rango de error, lo que permite un análisis más profundo y recomendaciones y propuestas más específicas.

De acuerdo con la encuesta del ICESI (ICESI, 2009), durante 2008 habría habido al menos una víctima del delito en 13.1% de los hogares (ICESI, 2009, p. 12); y 16% de los encuestados dijo haber sido víctima de al menos un delito. Con base en este último dato se obtiene que en México, en dicho periodo, 7,500 personas                                                             4

( ICESI, 2009), p 35.

 

20 


por cada 100 mil habitantes habría sido víctima de algún delito, un incremento en esta  “prevalencia  delictiva”5 de 12% respecto de los resultados de la encuesta aplicada el año anterior.

Gráfica 3 Víctimas de al menos un delito, por cada 100 mil habitantes 8,000

7,000 6,000

7,200

6,700

4,000

ICESI 2005

ICESI 2008

3,000

7,500

5,000

2,000 1,000

0 ICESI 2009

FUENTE: Elaborado con base en los resultados de las encuestas del ICESI

Este es uno de los indicadores más apropiados para estimar la victimización total en una sociedad, por lo que ha sido la variable que hemos seleccionado para integrar nuestro índice en el ámbito de la incidencia delictiva y victimización.

En su distribución por entidades federativas, como ya hemos señalado, la encabeza con mucha ventaja el Distrito Federal, seguido del Estado de México. Llama la atención Aguascalientes en los primero lugares de prevalencia delictiva (10,100 por cada 100 mil habitantes), casi el doble que el año anterior (ICESI, 2008), siendo que tradicionalmente se trataba de una entidad con baja incidencia                                                             5

Definida, como se ha descrito como el “número de personas que fueron víctimas de algún delito en  un  periodo  determinado…  y  se  presenta  como  porcentaje  por  cada  100  mil  habitantes  para  tratar de medir la proporcionalidad del delito en distintos lugares” (México Evalúa, 2009, p. 15). 

 

21 


delictiva (también ya se ha señalado que en materia de violencia, particularmente de homicidios intencionales, viene presentando un incremento notable).

3,000

2,900

Veracruz

Chiapas

3,800

3,300

Yucatán

4,000

Oaxaca

4,100

3,800 Zacatecas

4,100 Tlaxcala

Guerrero

4,700 Durango

4,100

5,200

5,000

Puebla

5,300 Hidalgo

Tabasco

5,800

5,600 Sinaloa

6,000

San Luis Potosí

6,500

6,400

Nayarit

Morelos

7,400 Nuevo León

7,000

7,700

7,500

Jalisco

Querétaro

8,200

8,100

Baja California S.

8,000

Quintana Roo

8,400 Tamaulipas

9,000

Coahuila

8,500

9,700

9,600

Chihuahua

10,000

Michoacán

10,100

9,900 Baja California

10,100 Sonora

Media nacional:  7,500

Aguascalientes

12,000

10,200

14,000

México

16,000

14,100

Gráfica 4. Personas que fueron víctimas de al menos un delito (prevalencia delictiva), por cada 100 mil habitantes

2,000

Campeche

Guanajuato

Colima

Distrito Federal

0

FUENTE: Elaborado con base ICESI, 2009, p. 19.

Con base en las propias encuestas, no sólo se registra el número de víctimas, sino también el número total de delitos que se habrían cometido. La sexta encuesta del ICESI (ICESI, 2009), cuyos resultados se han venido comentando, indica que en el país se habrían cometido durante 2008 aproximadamente 12.7 millones de delitos6 (como se mostró sólo se denuncian alrededor de 1.75 millones de delios – incluyendo los delitos de competencia federal), es decir, 12 mil delitos por cada100 mil habitantes (ICESI, 2009, 24).

                                                            6

De acuerdo con la información por cada 100 mil habitantes de la ENSI-6 del ICESI ponderado por una población de 106.4 millones de habitantes en 2008, de acuerdo con el INEGI.

 

22 


3,700

5,100

Tlaxcala

5,000

4,400

6,300

6,100

Zacatecas

5,400

6,400

6,300

Guerrero

Campeche

7,500

6,800

Sinaloa

Tamaulipas

8,000

7,700 Puebla

Morelos

Durango

9,400

8,900

San Luis Potosí

10,800

9,600

Nayarit

10,000

Hidalgo

11,100

11,000

Querétaro

Guanajuato

12,300

12,000

Colima

Quintana Roo

12,700

12,600

Michoacán

Nuevo León

14,100

13,800

Jalisco

15,000

Tabasco

15,300

15,100

15,900

15,600 México

Chihuahua

15,900

Coahuila

Baja California  S.

15,900

Baja California

20,000

Aguascalientes

22,800

25,000

20,400

Gráfica 5. Delitos por cada 100 mil habitantes según la ENSI-6 del ICESI

Chiapas

Yucatán

Veracruz

Oaxaca

Sonora

Distrito Federal

0

FUENTE: Elaborado con base ICESI, 2009, p. 24

Nuevamente el Distrito Federal encabeza este indicador, el Estado de México que presenta la segunda prevalencia delictiva más alta (gráfica 4), baja un poco en lo referente a la incidencia, lo que muestra que la tasa de multivíctimas (personas que fueron objeto de dos delitos o más, durante el periodo que cubrió la encuesta), es relativamente menor que en otros estados que encabezan la lista de prevalencia delictiva. Guerrero y Tamaulipas a pesar de una incidencia de violencia significativa, presentan baja incidencia; y Yucatán confirma los indicadores bajos que lo colocan como la entidad menos insegura del país.

 

23 


II.

Delitos violentos

Aquí se presentan los ilícitos que ilustran el nivel de violencia alcanzado en la sociedad, considerada en las diversas regiones del país. Delitos que implican un enorme afectación en la integridad física de la víctima (y en el libre desarrollo de su personalidad, como refieren los abogados penalistas). En este rubro se encuentra, en primer lugar, como el homicidio, la más extrema de las afectaciones que priva de la vida a la víctima. En esta categoría del análisis delictivo

consideraremos

únicamente

al

homicidio

intencional

(también

denominado legalmente doloso o asesinato, más coloquialmente), dado que los homicidios no intencionales (también llamado culposo) derivados de muertes accidentales se analizará en otra categoría de violencia que se analizará en este documento. Otros delitos violentos de gran trascendencia son la violación, las lesiones intencionales, así como los delitos a mano armada. Estos indicadores muestran a los criminólogos diversos patrones de violencia y diversos ámbitos del fenómeno criminal. Generalmente la variable más utilizada universalmente para ilustrar la violencia en una sociedad es el homicidio intencional por cada 100 mil habitantes. En primer lugar, no hay discrepancias entre lo que implica la categoría de “homicidio intencional”  entre  los  diversos  sistemas  legales  a  lo  largo  del  mundo, lo que permite un análisis comparado internacional. Además, por la gravedad de este delito, es muy difícil que no se registre por la autoridad, por lo que las cifras suelen ser más precisas y confiables.

Algunos estudios criminológicos señalan algunos inconvenientes o dificultades de usar esta variable. Señalan que a pesar de que el subregistro es el menor entre los delitos violentos, existe falta de inconsistencias y discrepancias entre las  

24 


diferentes fuentes consultadas (organismos legales o de salud, por ejemplo)7. Otro inconveniente que se señala que hay formas de violencia muy graves (como la violencia doméstica) que, sin embargo, pocas veces llegan a homicidio, por lo que estas formas de violencia no son incorporadas cuando se utiliza sólo el dato de los homicidios. El mismo inconveniente se señala respecto de que el homicidio no considera formas de violencia no física como la violencia sicológica y la intimidación8. Por ello se suele recomendar complementar este indicador con datos sobre proporción de la población que es víctima de alguna de las formas de violencia, obtenida a través de encuestas de victimización; robo a mano armada; así como la de años de vida saludable perdidos en virtud de alguna modalidad de violencia9. No obstante, el homicidio sigue siendo reconocido como el delito grave con menor probabilidad de subregistro. Para estudios comparados sigue siendo “lo mejor que tenemos”10. Como se ha señalado, para evaluar la violencia se han incorporado al modelo dos variables: homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes (menos las ejecuciones por cada 100 mil habitantes) y delitos a mano armada por cada 100 mil habitantes. En este apartado también mostraremos la información disponible sobre otros delitos violentos.

Como se ha mencionado, para efectos de este índice se han separado las ejecuciones del resto de los homicidios intencionales. Aquí se muestran las cifras agregadas de homicidio intencional como un punto de partida y para mostrar evidencia internacional comparada sobre homicidios intencionales totales.                                                             7

Algunos autores refieren la posibilidad de manipulación o desinformación sobre el número de homicidios y, particularmente, sobre las circunstancias en que se dan y características de los agresores.  Por  ejemplo  Rubio  (1998a),  señala:  “…para  la  violencia  homicida,  hay  bastante  evidencia acerca de cómo, en aquellos sitios en donde ésta se vuelve explosiva, la confiabilidad de los datos es menor”. (p. 6). 8 (BID-2), p.2. 9 Ibídem. 10 Donohue, citado en (Fajnzylber et al. 2001), p. 20.

 

25 


En la siguiente gráfica se puede advertir que el homicidio intencional venía experimentando consistentemente una tendencia decreciente y uno de sus principales elementos: la violencia rural evidenciaba una reducción muy significativa. En 2006 la cifra de homicidios por cada 100 mil habitantes cruzó la categoría de menos de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes (9.35); no obstante que se venía registrando un incremento considerable en la violencia relacionada con la operación de grupos del crimen organizado. La escalada de violencia se disparó y se ha retomado una tendencia creciente en el promedio nacional de homicidios per cápita.

Gráfica 6. Trayectoria nacional de homicidios intencionales

4000

4

2000

2

0

0

Totales

2009

6

2008

6000

2007

8

2006

8000

2005

10

2004

10000

2003

12

2002

12000

2001

14

2000

14000

1999

16

1998

16000

1997

18

1996

18000

Por c/100 mil habitantes

FUENTE: Para 2000-2007 con información de las procuradurías generales de justicia estatales, reportada en los anuarios estadísticos de los estados del INEGI; para 2008 y 2009, SNSP.

 

26 


En 2009, por primera vez desde 1998, se rebasó en el país la cantidad de 15 mil homicidios intencionales (aunque con 8 millones más de habitantes en 2009), registrándose 15,442 homicidios, esto es 14.4 por cada 100 mil habitantes, indicador no alcanzado desde 2001. Entre 2008 y 2009 se dio un incremento de 17% en los homicidios registrados. Estos indicadores ubican a México entre los países de violencia alta. Latinoamérica ha desplazado en la última década a la región africana subsahariana como la región con mayores tasas de homicidios. Si bien para los países africanos más violentos con problemas intestinos muy serios, que dificultan el reporte gubernamental y consistente, los países con más homicidios per cápita, para los cuales existe información en la base de datos de los organismos de Naciones Unidas para el estudio y el control del crimen, se ubican en Latinoamérica (ver tabla 4).

Tabla 4. Homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes, comparativo internacional

Posición 1  2  3  4  7  9  13  20  21  35  38  39  52  53  73  80   

País Honduras  Jamaica  Venezuela   El Salvador  Colombia  Sudáfrica  Brasil  México  Federación Rusa  Lituania  Chile  Mongolia  Argentina  Estados Unidos de América  India  Finlandia 

Homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes 60.9 (b)  59.5 (b)  52(b)  51.8 (b)  38.8 (c)  36.5 (b)  22 (b)  14.36 (a)  14.2 (b)  8.6 (b)  8.1 (b)  7.9 (b)  5.2 (c)  5.2 (b)  2.8 (c)  2.5 (b)  27 


97  99  108  110  111  114  115  131  143  148  151 

1.8 (b)  1.7 (b)  1.4 (c)  1.4 (b)  1.3(b)  1.2 (c)  1.2 (b)  0.9 (b)  0.5 (b)  0.4 (b)  0.4 (d) 

Bélgica  Canadá  Dinamarca  Francia  Nigeria  China  Polonia  España  Japón  Costa de Marfil  Singapur 

  Fuente: International statistics on crime and justice, HEUNI and UNODC 2010. (a) SNSP 2009, (b)  2008, (c) 2007, (d) 2006   

En un listado de 151 naciones para las que se pudo encontrar este indicador razonablemente actualizado (al menos para el último lustro), México se ubica como el país número 20, con más homicidios, con menos del 40% de los homicidios per cápita de los 10 países más violentos de la lista, pero con las luces de alerta encendidas por la tendencia creciente. Además la alta incidencia en algunas ciudades del país, la saña y cobertura mediática de las ejecuciones han difundido internacionalmente la evidencia de esta escalada de violencia que sigue en crecimiento. Se volverá sobre el análisis de la violencia del crimen organizado en el siguiente apartado. En la tabla 4 se puede constatar lo lejos que se está de las tasas de homicidios intencionales

europeas,

asiáticas,

de

nuestros

socios

comerciales

de

Norteamérica, e incluso de países del continente africano como Nigeria (1.3) o Costa de Marfil (0.4). Este ejercicio comparativo debe alertarnos sobre lo exacerbado de la violencia en nuestro país, y que no nos podemos habituar como sociedad a este deterioro en la inseguridad.

 

28 


80.0

74.4

Gráfica 7. Homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes

60.0

70.0

47.2 45.6

60.0 50.0

23.7 21.2 19.8 18.9 18.4 15.3 13.5 10.1 9.1 9.1 9.0 8.7 8.4 8.2 8.1 7.3 6.4 6.0 5.8 5.7 5.7 5.5 5.5 5.2 5.2 4.8 4.2 1.7

40.0 30.0 20.0 10.0

Yucatán

Tlaxcala

Veracruz

Querétaro

Campeche

Zacatecas

Baja California S.

Hidalgo

Tabasco

Nuevo León

Aguascalientes

San Luis Potosí

Jalisco

Puebla

Guanajuato

Colima

Distrito Federal

México

Tamaulipas

Chiapas

Coahuila

Nayarit

Quintana Roo

Michoacán

Sonora

Morelos

Oaxaca

Baja California

Sinaloa

Guerrero

Durango

Chihuahua

0.0

FUENTE: Información para 2009, SNSP.

Analizado por cada entidad federativa, los cinco estados que la encabezan los homicidios intencionales per cápita se caracterizan por la fuerte presencia de la violencia derivada y relacionada con el crimen organizado. Uno de cada seis homicidios del país se comete en Chihuahua y la mitad de los homicidios del país se concentran en cinco estados: Chihuahua, Guerrero, Estado de México, Sinaloa y Durango.

El grado de violencia de Chihuahua acapara la atención de los medios de comunicación, eclipsando el hecho poco referido de que en sólo un año Durango duplicó su de por sí muy alta tasa de homicidios. Ambos estados se encuentran entre las regiones más violentas del planeta (ver gráfica 8).

 

29 


Gráfica 8. Homicidio en estados mexicanos comparado con tasas de homicidios intencionales internacionales Chihuahua Honduras Durango Jamaica Venezuela  El Salvador Sinaloa Guerrero Colombia Sudáfrica Baja California Brasil Oaxaca Michoacán México Federación Rusa Coahuila Estado de México Lituania Distrito Federal Guanajuato Jalisco Chile Nuevo León Aguascalientes Baja California S. Querétaro Estados Unidos de América Veracruz India Finlandia Yucatán Canadá China España Costa de Marfil

9.1 9.1 8.6 8.4 8.2 8.1 8.1 6.0 5.8 5.5 5.2 5.2 4.8 2.8 2.5 1.7 1.7 1.2 0.9 0.4 0

10

23.7 22 21.2 18.4 14.36 14.2

20

30

38.8 36.5

40

47.2 45.6

50

52 51.8

74.4

60.9 60.0 59.5

60

70

80

Fuente: International statistics on crime and justice, HEUNI and UNODC 2010; para los estados mexicanos, Información para 2009, SNSP.

Aunque  el  indicador  de  “ejecuciones”,  es  criticado  por  ser  generado  con  criterios  no sistemáticos y registrado en fuentes periodísticas11, su inclusión en el modelo enriquece  el  análisis.  Así  se  considera  por  una  parte  la  violencia  “ordinaria”  (derivada de el nivel de conflictiva social descentralizada y de la delincuencia                                                             11

Aunque el gobierno da cifras sobre ejecuciones (que de acuerdo con información del CISEN suman entre diciembre de 2006 y julio de 2010, 28 mil), no produce sistemática ni periódicamente esa información desagregada por estados.

 

30 


común) expresada por los homicidios intencionales y por otra la presencia de violencia directamente relacionada con organizaciones criminales, aproximada por las cifras de ejecuciones. Los homicidios intencionales no relacionados con el crimen organizado mantienen una tendencia decreciente, como se ha señalado. Un desafío de la política criminal y de las acciones en materia de seguridad ciudadana es evitar que esta violencia no vinculada a la delincuencia organizada no sea impactados a la alza, por el creciente número de ejecuciones, la mayor disposición de armas en el país y la cauda de delincuencia común y violencia social que acompaña al crimen organizado.

Gráfica 9. Homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, menos ejecuciones por cada 100 mil habitantes

15

10

5

9.5 9.0 7.5 6.9 6.7 6.7 6.5 6.1 5.3 5.3 5.1 4.9 4.4 4.2 4.0 4.0 3.8 3.4 3.3 3.1 2.8 1.7

20

14.3 13.8 13.6 13.0 13.0 11.4

25

21.0 18.9 18.2

25.3

30

Guerrero Oaxaca Durango Sinaloa Morelos Sonora Baja California Chihuahua Nayarit Quintana Roo Chiapas Michoacán Tamaulipas Puebla México Colima Distrito Federal San Luis Potosí Guanajuato Baja California S. Jalisco Campeche Querétaro Hidalgo Veracruz Tlaxcala Nuevo León Coahuila Zacatecas Tabasco Aguascalientes Yucatán

0

FUENTE: Elaborado a partir de los homicidios intencionales en información del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y las ejecuciones de la base de datos del periódico Reforma; y proyecciones de población estatal para 2009 de CONAPO, reportadas por el INEGI.

 

31 


Analizando esta variable de homicidios menos ejecuciones per cápita, que es la usada en la construcción del índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia que aquí se comenta, aparecen en primer término los estados caracterizados por una presencia significativa de violencia rural: Guerrero y Oaxaca. Estados como Morelos y Durango, así como Sinaloa y Baja California (aunque ya desde antes de 2005 y del incremento en las ejecuciones, parte de su violencia se relacionaba con el crimen organizado) también presentaban tradicionalmente niveles de homicidios per cápita elevados. Entre los estados que han revertido significativamente su tasa de homicidios están Chiapas y Tlaxcala que hace apenas un par de lustros estaban entre las entidades más violentas (por ejemplo, en 2000 presentaban, respectivamente tasas de 31 y 29 homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes). En el ámbito de los delitos violentos, cuyo análisis aquí se describe, la segunda variable considerada por el índice es la de “delitos a mano armada por cada 100  mil habitantes”.  Esta variable se obtiene de la encuesta de victimización del ICESI (ENSI-6). A los entrevistados que fueron víctimas de un ilícito se les pregunta si sus victimarios portaban armas. Una parte significativa de los delitos se comete en ausencia de las víctimas (robos de autopartes, robos a casa habitación, por ejemplo) o sin que éstas se percataran al momento de su comisión (robo de cartera o de bolso), por lo que no se pudo advertir si quienes cometieron armas tenían armas (46% de los delitos, de acuerdo con la ENSI-6); 12% señaló no saber si portaban armas; 17% indicó que sus victimarios no portaban armas; y 25% refirió que el delito fue a mano armada ( 54% arma de fuego; 40% arma blanca o punzocortante; 3% arma contundente). De este 25% de delitos a mano armada, en 34.1% de los casos, los victimarios agredieron con sus armas a sus víctimas.

 

32 


Párrafos atrás se bosquejaba la hipótesis sobre si la delincuencia común se vería impactada por la creciente violencia relacionada con el crimen organizado. Las encuestas del ICESI brindan información valiosa sobre este planteamiento. De la incidencia delictiva captada por la encuesta, la gran mayoría, alrededor de un 76% corresponde al delito de robo (restando 4.4% de robo de vehículo), es decir, nos brinda un perfil significativo de la delincuencia común. De esta forma, se puede analizar el incremento o reducción del grado de violencia en este tipo de delitos. De acuerdo con las encuestas anteriores, el uso de armas en la comisión de delitos habría descendido significativamente, pues en la encuesta de 2008 (ENSI5), reportaba que en 32% de los delitos se habría utilizado armas; a diferencia del ya citado 25% reportado por la ENSI-6. También la presencia de armas de fuego desciende entre las armas de los victimarios, pues de ser 64% de las armas portadas por los delincuentes en el periodo analizado por la ENSI-5; en la ENSI-6 la proporción de delitos a mano armada cometidos con armas de fuego descendió a 54%. Es decir, a pesar del considerable incremento en el número de armas de fuego en el país (el gobierno federal estima que el crimen organizado tiene entre sus miembros 80 mil armas de fuego), pareciera, de acuerdo con la información captada por estas encuestas, que no está creciendo significativamente la violencia en la delincuencia común. Por otra parte, cabe mencionar que a pesar de la reducción en la proporción de delitos a mano armada, las agresiones (el empleo de las armas para atacar a las víctimas) si presenta un ligero incremento subiendo durante un año de 33.5% de los delitos a mano armada (ENSI-5), a 34.1% (ENSI-6). De la incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes por estado reportada por la ENSI-6 y de la proporción de esa incidencia realizada a mano armada, se obtienen los delitos a mano armada por cada 100 mil habitantes que se considera en el Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia 2010 y que se presenta en la gráfica 10.

 

33 


Gráfica 10. Delitos a mano armada por cada 100 mil habitantes   9000

8436

8000 6864

7000 6000

Zacatecas

615

636

630

Aguascalientes

306

756

648 Nayarit

756

924

915 Tlaxcala

Oaxaca

924 Puebla

Veracruz

1000

Campeche

962

960

Chiapas

Durango

1425 Sinaloa

1057

1650

1431 Coahuila

Michoacán

Guanajuato

1656

1651

Tamaulipas

1692

1665

Jalisco

Querétaro

1836

1764

Sonora

Nuevo León

1880

1836

Guerrero

Tabasco

2160

2112

Quintana Roo

2000

San Luis Potosí

2225

2208 Hidalgo

3000

Morelos

2862

4000

2601

5000

Colima

Yucatán

Baja California S.

Chihuahua

México

Baja California

Distrito Federal

0

  FUENTE: ICESI, 2009, P. 36 *Tamaulipas y Tabasco no se contemplan en (ICESI, 2009), por lo que usa información de la encuesta de un año anterior, ICESI, 2008, p. 56.

Esta variable de violencia en la delincuencia, preponderantemente, común, es encabezada por el Distrito Federal y el Estado de México. El estado de México presenta la tasa más alta de delitos a mano armada: 44%; el Distrito Federal 37%. La alta tasa de uso de armas en estas entidades impacta de tal forma el promedio nacional que sólo cuatro estados están por encima de la media nacional de 25% de delitos a mano armada. Además de las dos entidades ya referidas, están Guerrero (33%) y Chiapas (26%), que aparecen más rezagados en virtud de su menor incidencia delictiva (mayor proporción de uso de armas, pero respecto de una menor tasa delictiva per cápita). Con esta ponderación, algunas entidades que no son generalmente advertidas como violentas muestran una posición por encima de la media en este indicador (como San Luis Potosí). A pesar del incremento de homicidios y de la creciente  

34 


percepción ciudadana de inseguridad, Aguascalientes aparece entre los estados de menor incidencia per cápita de delitos violentos, junto con Colima y Yucatán.

Gráfica 11.

400 300 200 100

217 156 151 139 135 126 104 95 94 91 91 86 81 76 73 73 71 60 57 40 36 29 27 22 21 19 13

500

460 460 445 391

600

563

Robos con violencia reportados por cada 100 mil habitantes

Distrito Federal Morelos Baja California Tabasco México Quintana Roo Chihuahua Sinaloa Colima Yucatán Sonora Oaxaca Tamaulipas Nuevo León Coahuila Puebla Guerrero Baja California S. San Luis Potosí Aguascalientes Hidalgo Zacatecas Jalisco Querétaro Nayarit Veracruz Michoacán Chiapas Campeche Durango Tlaxcala Guanajuato

0

FUENTE: Elaborado con base en información de robos con violencia para 2009 del SNSP y proyecciones de población estatal para 2009 de CONAPO, reportadas por el INEGI.

A pesar de que el delito de robo es de los menos reportados, cuando éstos se realizan con violencia, ya sea por la gravedad de las lesiones o por el agravio resentido por la víctima, es más probable que se hagan del conocimiento de las autoridades. Por ello, se muestra en la gráfica 11 los robos con violencia por cada 100 mil habitantes, reportados a las autoridades. Algunos de los estados que presentan mayor incidencia de robos violentos reportados también se encuentran entre los que encabezan los delitos a mano armada por cada 100 mil habitantes, captados por las encuestas. Entre estos está el Distrito Federal (a pesar de que en esa entidad sólo se reportan en promedio 12 de cada 100 delitos) y Baja California, Estado de México y Chihuahua; en cambio Colima y Yucatán, bajos en la violencia captada en los sondeos de percepción ciudadana, presentan alto  

35 


número de reportes, lo que también es consistente con su proporción de denuncia superior a la media nacional. Hay otros delitos que denotan intensa violencia y que provocan graves y en ocasiones irreparables afectaciones a las víctimas como la violación y las lesiones. Aquí se presentan como evidencia que permite aproximar el grado de violencia que se registra en las entidades federativas; sin embargo no se incorporaron al índice en virtud de que para estos delitos existe una considerable cifra negra (proporción de casos no reportados), particularmente para el delito de violación (se estima que se reporta menos de 10% de los casos. También las encuestas nacionales de victimización no pueden estimar o aproximar con precisión la cantidad de delitos como violación, secuestro u homicidio en virtud de que su número es muy pequeño respecto del universo de habitantes del país. Tendría que contarse con una muestra enorme para ganar precisión en estos delitos de extrema gravedad, pero de baja incidencia. Gráfica 12.

40

36.9

Violaciones reportadas por cada 100 mil habitantes

30 25 20 15 10 5

22.7 22.0 20.6 20.2 19.8 18.5 17.8 17.7 17.5 16.6 16.5 15.2 14.7 12.9 12.4 12.2 11.1 10.8 10.7 9.2 9.1 8.5 8.5 7.8 7.0 6.9 6.9 6.2 5.5 4.5 3.1

35

Quintana Roo Tabasco Morelos Baja California México Baja California S. Chihuahua Colima Yucatán San Luis Potosí Tamaulipas Hidalgo Distrito Federal Chiapas Sonora Veracruz Guerrero Nayarit Puebla Zacatecas Jalisco Michoacán Aguascalientes Querétaro Campeche Coahuila Nuevo León Oaxaca Guanajuato Sinaloa Durango Tlaxcala

0

FUENTE: Elaborado con base en información de robos con violencia para 2009 del SNSP y proyecciones de población estatal para 2009 de CONAPO, reportadas por el INEGI.

 

36 


Por otra parte, en una sociedad determinada las víctimas tendrán más incentivos a reportar si existen facilidades para el reporte, apoyo real para las víctimas, así como si las autoridades cuentan con la confianza de la ciudadanía. De esta forma, un número elevado de reportes de violación puede referir un elevado grado de violencia o bien, una menor cifra negra. Este efecto mixto y encontrado impone que estas cifras sean tomadas con reserva. Se presenta en la gráfica 12 la incidencia percápita reportada para el delito de violación.

Gráfica 13.

350 300 250 200 150 100 50

22 11

400

340 321 312 288 276 266 264 236 220 220 214 209 200 188 165 134 130 125 122 120 115 98 96 92 83 76 69 64 59 53

Lesiones intencionales reportadas por cada 100 mil habitantes

Tabasco Baja California Yucatán Quintana Roo Hidalgo Morelos México Aguascalientes Coahuila Oaxaca Tamaulipas Guanajuato Baja California S. Distrito Federal Puebla Jalisco Colima Michoacán Guerrero Zacatecas Durango Sonora Veracruz Querétaro Nuevo León San Luis Potosí Nayarit Chihuahua Sinaloa Tlaxcala Chiapas Campeche

0

FUENTE: Elaborado con base en información de robos con violencia para 2009 del SNSP y proyecciones de población estatal para 2009 de CONAPO, reportadas por el INEGI.

Por lo que se refiere al delito de lesiones (gráfica 13), su registro depende, para su registro, de la confianza del denunciante en la autoridad para buscar su protección y la sanción de los responsables; así mismo, también la gravedad de las lesiones (si ameritan la atención en un puesto de socorros) determina que el ministerio

 

37 


público registre el incidente e inicie una investigación. Los criminólogos destacan que el patrón de evolución de los homicidios y lesiones intencionales no tiene necesariamente una correlación12, corresponden a dos niveles distintos de violencia. En el caso mexicano, no existe una correlación significativa ni en la incidencia ni en la trayectoria de ambas variables.

III. Crimen organizado

Este ámbito del fenómeno delictivo es el que mayor tasa de crecimiento muestra en el país y es, muy probablemente, el que más impacta en la opinión pública y en la percepción ciudadana de inseguridad. Una breve radiografía de este sector muestra un crecimiento en el número de ejecuciones y una escalada en los niveles de violencia y saña que se registra en la forma en la que se realizan los homicidios relacionados con el crimen organizado, que impactan a la ciudadanía. Por otra parte la inquietud de la población crece cuando esta violencia y la cauda de conductas criminales que acompaña al crimen organizado como el secuestro, trata de personas o la extorsión amenazan a ciudadanos no relacionados con los grupos criminales y cuya victimización se extiende cada vez más, llegando hasta sectores de bajos ingresos. En la gráfica 14 se evidencia este crecimiento incesante en el número de ejecuciones, que tan solo en de enero a junio de 2010 ya presenta una cifra que permite anticipar un nuevo registro sin precedentes en el número de homicidios intencionales relacionados con grupos del crimen organizado.

                                                            12

 

Ver por ejemplo (Rubio 1998), particularmente pp. 4 y ss.

38 


Gráfica 14. Trayectoria nacional de ejecuciones 6587

7000 6000

5478

5207

5000 4000 3000

2119

2275

2006

2007

2000 1000 0 2008

2009

2010

FUENTE: Con Base en información del periódico Reforma.

Si bien los criminólogos cuestionan el usar la variable de ejecuciones ya que no se genera sistemáticamente por una fuente gubernamental, a pesar de existir una serie de características enunciadas por la Procuraduría General de la República para clasificar un homicidio intencional como ejecución, así como un referencias a ellas en los discursos oficiales13. Sin embargo, además de que otros medios de comunicación presentan un conteo cercano (por ejemplo el del periódico El Universal) con una variación entre los estados inferior al 5%, es la variable disponible que con mayor claridad ilustra la distribución territorial de la presencia y violencia entre grupos de la delincuencia organizada en el país.

                                                            13

Por referir un ejemplo, en el diálogo por la seguridad realizado entre el Presidente de la República y académicos en el Casino Militar del Campo Marte, el 4 de agosto de 2010, el Director del Centro de Investigación en Seguridad Nacional informaba que se habían registrado 28 mil homicidios relacionados con el crimen organizado, entre diciembre de 2006 y julio de 2010.

 

39 


70.0

61.4

Gráfica 15. Ejecuciones por cada 100 mil habitantes

30.0 20.0 10.0

10.1 9.4 6.1 5.7 4.6 3.0 3.0 2.9 2.6 2.4 2.3 2.2 2.2 2.1 2.0 2.0 1.5 1.5 0.8 0.8 0.7 0.5 0.3 0.3 0.3 0.2 0.2 0.0

40.0

28.9 20.3

50.0

41.1

60.0

Chihuahua Durango Sinaloa Guerrero Baja California Michoacán Sonora Coahuila Morelos Jalisco Aguascalientes Guanajuato Tabasco México Nayarit Nuevo León Zacatecas Quintana Roo Colima Distrito Federal Tamaulipas Hidalgo Querétaro Veracruz Chiapas Puebla San Luis Potosí Tlaxcala Campeche Baja California S. Oaxaca Yucatán

0.0

FUENTE: con base en la información sobre el número de ejecuciones del periódico Reforma y proyecciones de población CONAPO-INEGI para 2009.

La gráfica 15 da cuenta del exorbitado dato de Chihuahua (con 2,082 ejecuciones en 2009, casi una de cada tres en el país) y la gravedad de este indicador en Durango, Sinaloa y Guerrero. Casi la mitad de las ejecuciones del país se concentran en estas cuatro entidades. La otra variable seleccionada como indicador de crimen organizado es el robo de vehículo por cada mil automotores del registro vehicular del estado. El registro de este delito es más confiable que el de otros más graves relacionados con el crimen organizado (como la extorsión o el secuestro), en virtud de que para cobrar el seguro y eximir de responsabilidad por el mal uso que pueda darse al vehículo, la víctima de este delito generalmente lo denuncia.

 

40 


Gráfica 16. Vehículos robados por cada mil vehículos del parque vehicular

20.0

17.4 15.1

19.9

25.0

11.7

15.0

7.2 7.1 7.0 6.9 6.5 5.5 5.5 5.4 5.3 5.1 4.8 4.6 3.6 3.5 3.3 3.0 3.0 2.9 2.8 2.7 2.6 2.5 2.5 1.9 1.9 1.5 1.0 0.3

10.0

5.0

Chihuahua Baja California México Morelos Sinaloa Nuevo León Distrito Federal Durango Tamaulipas Aguascalientes Oaxaca Guerrero Guanajuato Sonora Tabasco Querétaro Puebla Michoacán Hidalgo Coahuila Quintana Roo Chiapas Jalisco Tlaxcala San Luis Potosí Zacatecas Nayarit Veracruz Baja California S. Colima Yucatán Campeche

0.0

FUENTE: Con base en el número de vehículos robados durante 2009, SNSP; e información del Registro Nacional de Vehículos

La intensa presencia del crimen organizado y la situación fronteriza de Chihuahua y Baja California influyen en la alta incidencia de esta variable en esos estados, donde casi un dos por ciento del parque vehicular fue robado durante 2009 (gráfica 16). Los grupos criminales no sólo utilizan el potencial económico de traficar con carros robados, sino que también los utilizan para cometer delitos. También zonas urbanas del Estado de México, Nuevo León y el Distrito Federal, presentan regiones atractivas para la operación de bandas dedicadas al robo de vehículos.

 

41 


El secuestro es un delito de extrema gravedad por las afectaciones (muchas de ellas indelebles) en la víctima y sus familias. Se estima que sólo se reporta uno de cada cuatro secuestros cometidos. A pesar de ello, el número de secuestros reportados sigue siendo muy significativo: más de mil en el país. Nuevamente estados con presencia del crimen organizado registran los más altos indicadores: Chihuahua, Baja California, Michoacán y Durango. Zacatecas, aunque no presenta altos niveles de violencia registra un número per cápita de secuestros muy significativo. El 42% de los reportes de secuestro del país, se concentra en estos cinco estados (ver tabla 5).

Tabla 5. Secuestros registrados en las entidades federativas durante 2009 Estado Aguascalientes Baja California Baja California S. Campeche Coahuila Colima Chiapas Chihuahua Distrito Federal Durango Guanajuato Guerrero Hidalgo Jalisco México Michoacán Morelos Nayarit Nuevo León Oaxaca Puebla Querétaro Quintana Roo San Luis Potosí Sinaloa Sonora Tabasco

 

Secuestros total 16 103 3 0 17 1 12 204 85 37 78 51 15 17 127 98 33 4 13 33 27 3 6 21 18 4 16

Por c/100 mil hab 1.40 3.25 0.53 0.00 0.65 0.17 0.27 6.01 0.96 2.39 1.55 1.62 0.62 0.24 0.86 2.47 1.97 0.41 0.29 0.93 0.48 0.17 0.46 0.85 0.68 0.16 0.78

42 


Tamaulipas Tlaxcala Veracruz Yucatán Zacatecas Nacional

52 3 0 0 31 1,128

1.63 0.26 0.00 0.00 2.25 1.05

FUENTE: Con base en secuestros denunciados durante 2009 (SNSP) y proyecciones de población de CONAPO-INEGI para 2009.

La Extorsión es un delito en intenso ascenso y es muy poco denunciado. Sus modalidades son muy diversas, desde las extorsiones telefónicas aleatorias, hasta aquellas en las que la persona extorsionada es secuestrada durante horas para ser amenazado y mostrarle que cuentan con información sobre su situación económica y familiar y tienen la capacidad logística y de operación para cumplir sus amenazas. Un dato inquietante es que la ENSI-6 del ICESI registró una incidencia muy significativa de este delito: 10% de los delitos cometidos (ICESI, 2009, p. 25). Si Una encuesta de victimización logra detectar una presencia tan significativa de este delito, quiere decir que su incidencia es elevada.

III.

Violencia imprudencial

La incorporación de este rubro en el modelo de análisis de la inseguridad ciudadana y la violencia en nuestro país, busca llamar la atención sobre número inquietante de muertes accidentales, particularmente las que generan alguna responsabilidad penal, derivadas de la privación no intencional de la vida. La cantidad de muertes accidentales y violentas en nuestro país es muy significativa. Ha presentado un incremento a partir de 2004. En ese año hubo 51 mil muertes, pasando a 60,170 en 2009. Las principales causas de defunciones en el país son, por orden de significación, las enfermedades del corazón (16.4% del

 

43 


total), diabetes melitus (13.6%) y tumores malignos (12.7%). Sin embargo en algunas entidades del país, algunas de estas enfermedades son desplazadas como causas de muerte más significativas, por los accidentes.

Gráfica 17. Muertes accidentales y violentas por causa de defunción

Accidente 38,880

Homicidio 14,007

Suicidio 4,681

Operaciones legales y de guerra 39

Se ignora 2,567

FUENTE: INEGI, base de datos sobre estadísticas vitales para 2008, www.inegi.gob.mx

La mayor parte de las muertes violentas y accidentales en el país, la conforman las muertes accidentales. Los accidentes más frecuentes son los de tránsito, domésticos y laborales, en ese orden. La segunda causa de muerte violenta más significativa en 2008 fue el homicidio intencional (como se analizó anteriormente, en 2009 los homicidios intencionales rebasaron los 15 mil); las lesiones autoinfligidas o suicidios se mantienen como el tercer segmento más significativo.

 

44 


En algunos grupos de edad, los accidentes de vehículo automotor son la principal causa de mortalidad, como entre los varones entre 15 y 19 años y las mujeres entre los 15 y 19 años. Entre los varones de 15 a 64 años de edad, los accidentes de vehículo automotor son la cuarta causa de muerte, en tanto que entre las mujeres del mismo grupo de edad es la octava causa de muerte. Tabla 6. Accidentes, muertes accidentales y homicidios no intencionales

Aguascalientes Baja California Baja California S. Campeche Coahuila Colima Chiapas Chihuahua Distrito Federal Durango Guanajuato Guerrero Hidalgo Jalisco México Michoacán Morelos Nayarit Nuevo León Oaxaca Puebla Querétaro Quintana Roo San Luis Potosí Sinaloa Sonora Tabasco Tamaulipas Tlaxcala

 

Accidentes de tránsito

Accidentes de tránsito fatales

5,668 24,734

68 94

5,396 4,127 19,946 7,326 4,245 39,275 16,866 8,902 20,596 4,408 4,026 60,579 23,019 10,214 8,920

90 35 67 43 109 457 315 133 194 59 86 339 909 443 98

67,132 2,758 13,167 10,528 10,644

220 94 190 90 63

6,746 15,768 16,032 5,012 25,456

137 309 277 111 180

Muertes en accidente de tránsito por c/100 mil habitantes 7.65 3.44

muertes accidentales por c/ 100 mil habitantes

homicidios no intencionales por c/100 mil habitantes

46.07 76.74

17.25 0.00

17.04 4.96 2.84 8.54 2.85 17.95 4.12 9.97 4.66 2.10 4.15 5.78 11.68 11.92 7.10 0.00 5.58 3.69 3.99 5.80 5.68

69.63 55.16 46.12 53.30 48.09 146.76 41.64 88.44 50.41 80.43 53.17 55.81 38.99 77.98 56.93 73.42 38.72 62.02 45.39 47.69 63.85

8.14 8.17 13.16 9.82 16.22 11.53 7.98 28.90 15.68 17.48 10.57 11.32 10.09 38.77 40.66 22.80 9.82 4.68 13.41 11.51 38.73

6.63 13.90 13.02 6.72 8.56 0.00

53.00 86.02 72.72 71.86 49.67 40.63

13.12 27.71 19.24 19.41 18.70 22.82

45 


Veracruz Yucatán Zacatecas

11,028

275

3,192

105

4.65 0.00 9.05

47.51 42.31 67.97

10.52 8.79 10.07

FUENTE: INEGI, base de datos sobre estadísticas vitales y de procuración de justicia para 2008.

En muchos de las muertes accidentales sólo participa la víctima fatal (conductor que sale de la carretera y colisiona, personas que reciben una descarga eléctrica letal, etc.); sin embargo en otras ocasiones, de forma accidental o no intencionada una persona priva de la vida a otra, la mayoría en accidentes de tránsito, menos en accidentes laborales o domésticos. Los códigos penales sancionan esta conducta como un homicidio no intencional (se denominan también homicidios culposos), en algunos casos si la conducta fue imprudente existe la denominada culpa grave, que es cuando se cometieron actos imprudentes que incrementaron las probabilidades de sufrir el accidente (como la ingesta de alcohol). En estos supuestos, la conducta puede recibir una sanción más severa. Gráfica 18. Trayectoria nacional de homicidios no intencionales, números absolutos y por cada 100 mil habitants 25,000

25

20,000

20

15,000

15

10,000

10

5,000

5

0

0 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 culposos

culposos por c/100 mil hab

En nuestro país los homicidios no intencionales venían en descenso consistente pero han mostrado un cambio de tendencia en el último lustro. En el país se sigue

 

46 


teniendo un indicador inquietante de 14.2 homicidios por cada 100 mil habitantes.La inquietud puede agravarse si tomamos conciencia en un análisis comparado de que es un indicador elevado respecto de otras sociedades. En una base de datos de 123 países, para los que se ha conseguido para este indicador, México ocupa la posición número 12 entre los países con más homicidios no intencionales (ver tabla 7), es decir presentamos una elevada tasa de mortalidad por imprudencia. Tabla 7. Homicidios no intencionales por cada 100 mil habitantes Lugar que ocupa 2 7 12 17 20 25 40 51 68 73 77 80 85 90 95 97 111 116 120 123

País

Homicidios no intencionales por cada 100 mil habitantes

Colombia El Salvador México Argentina Rusia Estonia Suiza Georgia Canadá Hungría Ucrania Austria Rumania Armenia Chile Grecia España Estados Unidos Italia Portugal

26 19.6 13.5 11.6 11.1 10.2 7.9 6.8 5.2 5 4.8 4 3.5 3.2 3 3 2.6 2 1.5 1.5 14

15

FUENTES PARTICULARES: para El Salvador, José Miguel Cruz et. al ; para Colombia, Luis F. Vélez ; para 16 17 18 Venezuela, BID , para Brasil Robert L. Ayres ; para Perú Hugo Eyzaguirre ; para Argentina, elaborado con información de Lucía Dammert, Op. Cit.; para homicidios intencionales en Chile, López Regonesi, Op. Cit.

                                                            14

Cruz,  José  Miguel,  Álvaro  Trigueros  Argüello  y  Francisco  González,  “Factores  económicos  y  sociales  asociados  al  crimen  violento  en  El  Salvador”,  en  Crimen y violencia en América Latina, editado por Pablo Fajnzylber, Daniel Lederman y Norman Loayza, pp. 87-118, Banco Mundial y Alfaomega, Bogotá, 2001, 252 pp. 15

Vélez, Kuis F. Y Harold Banguero, “Victimización en Colombia; un análisis exploratorio del caso  de  la  ciudad  de  Cali”,  en  Crimen y violencia en América Latina, editado por Pablo Fajnzylber, Daniel Lederman y Norman Loayza, pp. 63-86, Banco Mundial y Alfaomega, Bogotá, 2001, 252 pp.

 

47 


Pareciera que los mexicanos nos hemos acostumbrado a que las ciudades son escenarios propicios para tan alta mortandad. Sin embargo, como puede apreciarse en el cuadro referido, países con mayor nivel de desarrollo industrial y de concentración de población en zonas urbanas, como Estados Unidos, España o Austria, presentan indicadores en materia de muerte imprudencial de apenas un 10% del fenómeno en nuestro país. Es muy necesario que se haga un estudio a fondo de esta temática. Las tendencias generales aquí bosquejadas permiten apenas esbozar la dimensión del problema  y  señalar  sus  principales  indicadores.  Este  “riesgo-país  de  mortandad”  refleja rezagos en infraestructura carretera y poca fortaleza institucional para emprender medidas preventivas, extender una mayor cultura vial y sancionar los factores de imprudencia asociados con los accidentes. También una parte menor, pero significativa de las muertes no naturales, se derivan de negligencia criminal en la aplicación de regulaciones (aplicación laxa de regulaciones sobre sustancias peligrosas, normatividad de construcciones), así como de grupos marginados que están más expuestos a contingencias fatales (asentamientos irregulares en terrenos propensos a deslaves e inundaciones, etc.). Estos elementos socioeconómicos como los rezagos de infraestructura y la debilidad institucional, provocan mayor vulnerabilidad de la ciudadanía. Menor calidad de vida, mayor probabilidad de muerte.

                                                                                                                                                                                  16

Cifra correspondiente a 1996. Cfr. La Violencia en Venezuela: dimensionamiento y políticas de control, Documentos de trabajo de la Red de Centros R-373, IESA/LACSO, Banco Interamericano de Desarrollo, Washington, agosto de 1999, 62 pp. Dato en la p. 6. 17

Ayres, Robert L., Crime and Violence as Development Issues in Latin America and the Caribbean, Col. Viewpoint, World Bank Latina American and Caribbean studies, Washington, 1998. 18

Eyzaguirre, Hugo y Yesenia Puga, “La violencia criminal en Lima metropolitana: los factores de  riesgo y las políticas de prevención y represión”, en Crimen y violencia en América Latina, editado por Pablo Fajnzylber, Daniel Lederman y Norman Loayza, pp. 119-166, Banco Mundial y Alfaomega, Bogotá, 2001, 252 pp.

 

48 


45 40

40.7 38.8 38.7

Gráfica 19. Homicidios no intencionales por cada 100 mil habitantes por estado, 2009.

28.9 27.7 22.8 22.8 19.4 19.2 18.7 17.5 17.3 16.2 15.7 13.4 13.2 13.1 11.5 11.5 11.3 10.6 10.5 10.1 10.1 9.8 9.8 8.8 8.2 8.1 8.0 4.7

35 30 25 20 15 10

0.0

5

Oaxaca

Baja California

Distrito Federal

Baja California S.

Campeche

Colima

Yucatán

Nuevo León

México

Zacatecas

Veracruz

Jalisco

Hidalgo

Querétaro

Chihuahua

San Luis Potosí

Puebla

Coahuila

Chiapas

Guanajuato

Guerrero

Aguascalientes

Sonora

Tamaulipas

Tabasco

Nayarit

Tlaxcala

Sinaloa

Durango

Quintana Roo

Morelos

Michoacán

0

FUENTE: SNSP, 2009.

En los estados puede verse la heterogeneidad de la violencia imprudencial en el país. La gráfica 19 muestra a Morelos, Michoacán y Quintana Roo con los indicadores más inquietantes. Quintana Roo presenta tradicionalmente elevados índices de muertes accidentales (en 2004 los accidentes fueron la principal causa de muerte en la entidad). Existe un error en el estado de Baja California donde tanto en los anuarios estadísticos como en información de la procuraduría, presentan “0” homicidios no intencionales, a pesar de que las estadísticas vitales  del INEGI muestran una incidencia de muertes accidentales de 76.74 por cada 100 mil habitantes (ver tabla 6). Llama la atención que el distrito Federal a pesar de su concentración urbana, presente bajos índices de homicidio no intencional. Otro dato interesante es que en solo un lustro Jalisco descendió a 11.3 homicidios intencionales por cada 100

 

49 


mil habitantes, siendo que llegó a encabezar este indicador con 38 homicidios no intencionales por cada 100 mil habitantes y tener uno de los primeros lugares en el país con más accidentes de tránsito fatales.

IV.

Percepción ciudadana

Como se ha señalado mayor seguridad es la principal demanda de la población y uno de los principales objetivos de las políticas públicas en esa materia. Tomamos la variable de la percepción de seguridad en el municipio o delegación (en el caso del Distrito Federal), por ser la evaluación más cercana y cotidiana de los encuestados sobre la situación que percibe en su entorno. Las encuestas muestran que la percepción de inseguridad es más alta cuando se refiere al país o al estado que la que se expresa de la comunidad en la que se vive (donde el referente que nutre la percepción, más que las noticias que se reciben de otras partes del país, son los incidentes personales o de familiares, amigos y vecinos). Chihuahua en cabeza este indicador con una percepción de inseguridad en el municipio en que se habita de 72.5% (gráfica 20). El impacto de la violencia que vive esa entidad funda esta percepción de inseguridad, que hace que por primera vez, desde que se aplica la encuesta del ICESI, este estado encabece la percepción de inseguridad en el ámbito municipal. Le siguen El Distrito Federal y en el caso de Aguascalientes, otrora la entidad más segura del país. El impacto de que se hayan triplicado los homicidios en pocos años parece haber hecho mella en la percepción de los hidrocálidos que, no obstante que en varios indicadores están muy por debajo de la media nacional, superan en percepción de inseguridad a entidades como Baja California, Durango, Sinaloa y Estado de México. Con excepción de Nayarit, los estados en los que se percibe menos inseguridad corresponden a los estados con incidencia y violencia moderada (como Yucatán, Querétaro y Colima).

 

50 


Gráfica. 20. Porcentaje de la población de 18 años y más que consideran inseguro su municipio o delegación por estado

80 70 60 50 40 30 20 10

Yucatán

Querétaro

Colima

Nayarit

Oaxaca

Baja California S.

Chiapas

Veracruz

Campeche

Sonora

Tlaxcala

San Luis Potosí

Jalisco

Puebla

Hidalgo

Tamaulipas

Tabasco

Coahuila

Michoacán

Zacatecas

Guanajuato

Nuevo León

Sinaloa

Guerrero

Quintana Roo

México

Morelos

Durango

Baja California

Aguascalientes

Chihuahua

Distrito Federal

0

FUENTE: Ensi-6, ICESI, 2009. Tamaulipas y Tabasco no se contemplan en (ICESI, 2009), por lo que usa información de la encuesta de un año anterior, ICESI, 2008.

 

51 


**Nota metodológica al Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia Dentro del Índice, la presentación de los delitos respecto de cada 100 mil habitantes nos permite comparar los niveles de incidencia delictiva entre las diversas regiones o países ponderando por el tamaño de la población. Esto es porque en nuestro país es muy probable que haya más ilícitos en el Estado de México (con más de 14 millones de habitantes) que en Colima (con 600 mil habitantes), por lo que sólo un indicador relacionado con el tamaño de la población permite una comparación más adecuada, así como el seguimiento a los indicadores de una sociedad a lo largo del tiempo atendiendo a la variación de su población. El Índice es un promedio de las siete variables mencionadas estandarizadas con base cien, es decir, al valor mayor de cada variable se le asigna el valor de 100 (por ejemplo, en el caso de víctimas de delito: Distrito Federal, 14,100 por cada 100 mil habitantes = 100. Y en forma decreciente, por una regla de tres se le asigna un indicador a los valores menores de dicha variable (así el caso de la medición más baja, Chiapas, se tienen 2,900 víctimas por cada 100 mil habitantes, dividido entre 14,100 -la mayor observación, en el Distrito Federal- multiplicado por 100 da un indicador de 20.6). Así, se obtienen siete indicadores, de los cuales el Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia es el promedio de ellos (suma del valor de los siete indicadores, dividido entre siete). Este índice nos permite ordenar a los estados entre sí de acuerdo a un indicador que nos muestra el peso numérico de las variables de incidencia delictiva, violencia, crimen organizado y percepción ciudadana. Para observar la mejora o el deterioro de un estado en el Índice se tendrá que atender a la variación en los indicadores delictivos y de percepción en particular. Un cambio registrado en el Índice de un año a otro sólo nos refiere a su situación respecto de los demás estados. Así por ejemplo, un estado que este año aparezca en los primeros lugares puede descender para el próximo año, a pesar de no mejorar demasiado en sus variables de inseguridad, en caso de que otros estados empeoren y lo desplacen en el orden establecido por el Índice. Por ello, se partirá de este orden inicial, pero más adelante se analizarán las variables concretas de los estados, las tendencias nacionales y algunas variaciones destacables de ciertas entidades federativas. Los ejes de análisis de Delitos Violentos y Crimen Organizado están conformados por dos variables relacionadas con su propio ámbito. Esto les otorga más peso dentro del Índice de Inseguridad Ciudadana y Violencia que al resto de los ejes. Esto fue considerado así por el alto impacto social y económico que tienen ambos indicadores sobre la calidad de vida de los mexicanos.

 

52 


* Nota sobre variables de percepción de los estados de Tabasco y Tamaulipas En la encuesta ENSI-6 (ICESI, 2009) no se reportan los estados de Tabasco y Tamaulipas por algunos inconvenientes en el levantamiento de la información19. Tres de las seis variables del índice se obtienen o se construyen a partir de esta encuesta, por lo que se planteó la posibilidad de excluir de este índice a los dos estados en cuestión o bien de usar, para esos estados la información de percepción a partir de la encuesta del ICESI del año anterior (ENSI-5/ICESI, 2008). Se hizo el ejercicio de calcular el índice con las siguientes variaciones: a) sin las variables de percepción para las 32 entidades federativas; b) con variables de percepción de la encuesta del 2008 para los 32 estados; y c) con los datos de percepción del 2008 para Tabasco y Tamaulipas, y el resto de las entidades con datos del 2009. En virtud de que la ubicación de las dos entidades no se alteró de manera drástica, se optó por la tercera versión del índice (c): incluir a todas las entidades federativas, utilizando los datos de percepción de Tabasco y Tamaulipas de 2008. Tabasco está ubicado en el lugar 17 en la versión final del Índice. En la variante a) aparece en el lugar 13 y en la alternativa b) se mantendría en la posición 17. En el caso de Tamaulipas que aparece en el lugar 13 del Índice, sin variables de percepción de los estados estaría en la posición 11; con la información de percepción de 2008 (alternativa b) aparecería en la posición 14.

La distribución de los valores del índice se dividió en cuatro secciones (o cuartiles20) que son  las  categorías  de  inseguridad  “Muy  Alta”,  “Alta”,  “Media”  y  “Moderada”.  La  determinación de estas categorías se generó tomando la distribución del índice de 54.09 puntos que separan a los 68.50 puntos de Chihuahua de los 14.41 de Yucatán, se divide entre cuatro (13.52) y así se obtienen los cuatro rangos de distribución del índice que conforman las categorías: 14.41 más 13.52, igual a 27.93 y así sucesivamente hasta llegar a los 68.50 de la observación más alta:

68-50 – 54.98 54.97 – 41.46 41.45 – 27.94 27.93 – 14.41

Muy Alta Alta Media Moderada

                                                            19

  En  la  nota  metodológica  de  dicha  encuesta  se  señala:  “Se  omiten  los  resultados  correspondientes  a  los  estados  de  Tabasco  y  Tamaulipas,  y  a  las  ciudades  de  Villahermosa  y  Nuevo  Laredo,  en  virtud  de  que  en  la  primera  entidad  se  presentaron  problemas  inherentes  al  levantamiento  de  campo;  y  en  Tamaulipas  no  se  realizaron  las  entrevistas  en  condiciones adecuadas debido a la vigilancia efectuada en algunas ciudades por personas no identificadas” (ICESI 2009,  p. 10).  20   Técnicamente  el  cuartil  es  una  medida  de  posición  no  central  que  divide  la  distribución  en  cuatro  partes.  Generalmente  en  las  estadísticas  se  refiere  la  media  o  la  mediana  como  valores  que  ilustran  la  parte  central  de  la  distribución;  sin  embargo,  en  algunos  casos,  como  éste,  resulta  de  mucha  utilidad  ilustrar  los  diversos  sectores  de  la  distribución. En este caso, uno de estos sectores, el de mayor valor del Índice, sólo contiene una observación o un caso  (Chihuahua,  como  la  observación  más  alta);  en  tanto  que  el  cuartil  más  bajo  (el  correspondiente  a  la  categoría  de  inseguridad moderada) concentra a más de una tercera parte de las observaciones: 12 entidades federativas. 

 

53 


Indice de Inseguridad Ciudadana y Violencia