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Capítulo Criminológico Vol. 36, Nº 2, Abril-Junio 2008, 5-39 ISSN: 0798-9598

LOS CRÍMENES DE ODIO: DISCURSO POLITICO Y DELINCUENCIA VIOLENTA EN VENEZUELA. EL RESPETO A LAS DIFERENCIAS Y EL ROL DE LA CRIMINOLOGÍA CRÍTICA EN VENEZUELA EN LOS INICIOS DEL SIGLO XXI

Lolita Aniyar de Castro*

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Fundador Instituto de Criminología, Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela. E-mail: calcal85@yahoo.com


Los crímenes de odio: Discurso político y delincuencia violenta en Venezuela

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RESUMEN Hoy pasaremos revista a los llamados Crímenes de Odio, y a la concepción de “enemigo”, tanto en la vida social como en el Derecho Penal contemporáneo. Y, por último, al preocupante crecimiento de la delincuencia violenta en Venezuela. Esto último se refiere en relación a las dificultades para la prevención del delito, frente a un discurso político orientado a construir y destruir al enemigo, el cual podría formar parte de las técnicas de neutralización hace tiempo descritas en Criminología. Todo ello dentro del marco de varios elementos que consideramos significativos para la Criminología Crítica en la época actual, tales como el derecho a la diferencia, y el reclamo de libertad para expresar la riqueza y variedad del espíritu humano. Palabras clave: Prevención, violencia, discurso político, técnicas de neutralización, irradiación y encadenamiento.

HATE CRIMES: POLITICAL DISCOURSE AND VIOLENT DELINQUENCY IN VENEZUELA. RESPECT FOR DIFFERENCES AND THE ROLE OF CRITICAL CRIMONOLOGY IN VENEZUELA AT THE BEGINNINGS OF THE XXIST CENTURY ABSTRACT This study reviews so-called hate crimes and the concept of “enemy” in both social life and contemporary criminal law, and finally, the worrisome increase of violent delinquency in Venezuela. The latter is mentioned in relation to difficulties preventing crime when faced with a political discourse oriented to constructing and destroying the enemy, which could be part of the neutralization techniques described long ago in criminology. All of this takes place within a framework of various elements considered significant for critical criminology in the current age, Recibido: 28-11-2007 • Aceptado: 07-03-2008


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such as the right to difference and the claim for freedom to express the richness and variety of the human spirit. Key words: Prevention, violence, political discourse, neutralization techniques, irradiation and linking.

UNA APROXIMACIÓN DESDE LA CRIMINOLOGÍA CRÍTICA Recordemos que la Criminología Crítica surge de una reflexión radical sobre la problemática social vista en su totalidad estructural, algo que era inexistente en la Criminología tradicional. Nace cargada de angustia por las injusticias sociales que se hacían más agudas en el último eslabón de la cadena del ejercicio del poder económico y su concomitante político: la delincuencia y la prisión. La Criminología del Control Social, en general, y del Control Penal, en especial, surgen luego con investigaciones de campo concretas sobre la selectividad de los mismos, y sobre el ejercicio del funcionariado político y público, tanto en la esfera de las definiciones legales, como en lo policial, lo judicial, el acceso a la justicia, la defensa pública, y la realidad penitenciaria. A raíz de las investigaciones históricas de la Escuela de Boloña sobre el origen del Sistema Penal Liberal, que pusieron de manifiesto su dimensión clasista, este Sistema Penal, que demostró tener dualidades, o al menos un doble discurso, había empezado a recibir acusaciones graves. Como aquella Escuela Clásica aparecía ser sólo para propietarios, hizo que se mirara con sospecha al mismo Derecho Penal Liberal, con su carga de Derechos Humanos. Especialmente cuando se constataban los desajustes entre Ley y realidad. No pretendo, por supuesto, hacer un relato de los muchos matices, y movimientos engendrados por estos movimientos críticos, importantísimos, y aún válidos en sus líneas centrales; sino señalar lo que esta criminología, en la dialéctica histórica en la cual debía metodológicamente moverse, ya había señalado: que el rechazo frontal al Derecho Penal Liberal prácticamente nos hacía, como se ha dicho”, botar al niño junto al agua de la bañera”; niño que, por cierto, los garantistas se ocuparon de recoger. Sin embargo, después de haber destruido el sólido entramado ideológico de la vieja criminología, la criminología crítica no pudo menos que seguir rechazando las formalidades puras de la ley, y rescatando lo sustancial


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detrás de la apariencia. Ella ha ido, por su lado, sosteniendo la importancia de un imperativo iushumanista en el Derecho y en el ejercicio de sus instituciones. No basta, hemos dicho otras veces, que se nos obligue a través de la Ley, la cual es coyuntural: es necesario que nos rija el Derecho, en su más profunda y progresiva acepción axiológica. Es así como, en su camino, la criminología crítica se revistió con el discurso universalmente legitimante de los Derechos Humanos, y postuló la necesidad de defender todos los derechos para todos; asumió el compromiso con el cambio y, de acuerdo a las palabras de uno de los maestros de esa Criminología, Alessandro Baratta, entendió que la emancipación de unos tiene que contribuir a la emancipación general. Frase importante, sin duda, pero de difícil concreción. Así hasta el pensamiento sistémico, Luhmann originalmente a la cabeza, intentó ajustar, -más bien equilibrar-, los tiempos de la satisfacción de los diversos grupos sociales. Lo más significativo es que, de un golpe, el criminólogo se encontró perplejo ante el paradigma etiológico. Se dio cuenta de que Crimen (definición y trasgresión), Derecho (existente y posible), Política (teoría y práctica), e Historia (con sus dimensiones aparentes y ocultas), constituían un tejido indisoluble que no podía obviarse. Así, en el vértice de esas implicaciones, y en el devenir del pensamiento, no ha resultado fácil definir lo que es un criminólogo, al menos lo que es un criminólogo crítico1. De manera que, en la cúpula de las preocupaciones, se han mantenido tres principios: a) la duda metódica sobre el Poder y su ejercicio; b) la necesidad de que la crítica sea consistente y permanente, en cualquiera de los es1

Como decía BARATTA: La Criminología Crítica no se expresa en un manual que agota el objeto, sino que toma cuerpo en un grupo de investigaciones específicas. Tampoco sería el conjunto de los discursos de quienes se denominan criminólogos críticos. Es más bien un concepto clasificatorio. Sería Criminología Crítica la que es un “saber aplicado a la cuestión criminal, en el que la teoría de la definición (“labelling approach”) es usada correctamente, decir, tomando en cuenta 1) Los procesos subjetivos de definición, y 2) Las estructuras de la realidad que los condicionan. 3) La dinámica entre subjetividad/objetividad (cada actor implicado, y los operadores de la “ciencia” están sujetos a subjetividad”.


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cenarios sociales y políticos; y 3) el objetivo de que los seres humanos sean percibidos en función de su realización total, sin marginaciones y en el ejercicio posible de la felicidad. América Latina, Venezuela, el Zulia, la Universidad del Zulia y el Instituto de Criminología que hoy organiza este evento, han sido protagonistas de excepción en la construcción de un pensamiento alternativo. Hoy tenemos entre manos, por no decir entre libros, un cúmulo de contenidos del concepto de Derechos Humanos, los cuales fueron necesariamente evolucionando de acuerdo a sus determinaciones históricas y del mismo movimiento del poder asambleísta internacional. Constantemente, nuevos derechos se imponen en la conciencia global. Tantos, que a veces sus articulaciones se han convertido en el ápice de la discusión. Esa discusión, entre otras, ha producido las siguientes paradojas: Las paradojas de la igualdad, la diversidad y la libertad La historia del último siglo, no sólo en los debates que dieron origen a la primera Declaración de los Derechos Humanos, sino aún en la teoría y en práctica de los amparos judiciales se ha estado debatiendo entre la libertad y la igualdad. Sistemas basados en la una o en la otra, lo han hecho a través de diversas formas de violencia, generalmente institucional. Porque, a pesar de que ha sido suficientemente decretado en los niveles internacionales que los Derechos Humanos son indivisibles, no se quería aceptar que la una no podía existir sin la otra. Así, el tema se tensiona entre diferentes paradojas. Primera paradoja: Iguales pero desiguales A través del tiempo, se fueron elaborando tres diferentes concepciones de igualdad: 1) la igualdad ante la ley; 2) la igualdad de oportunidades; y 3) el favorecimiento desigual del más débil para elevar su nivel de oportunidades y por lo tanto hacer más viable su aspiración a la igualdad. Aún en su implícita contradicción, aparece esta última como la opción más justa y la más eficaz. Segunda paradoja: Iguales, pero diferentes: Aceptar el necesario derecho a ser tratados de manera igualitaria, implica el reconocimiento de la diversidad. “Los diferentes” pueden llegar a ser una mayoría significativa, si nos referimos a un sólo punto de emisión de la ley, de los valores y de lo permi-


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tido. Con lo cual, este será la brújula para saber en cuál lado están los diferentes. Si en el lado del poder o en el lado de los sometidos. También aquí se presenta, de nuevo, el Poder, como “poder de definir”2. Ser diferente, pues, es solamente el producto de una etiqueta de normalidad, y como tal está sujeto a todas las características del etiquetamiento. Tercera Paradoja: La globalización produce fragmentación (o “globalización ma non troppo”). Sabemos que el siglo XX fue el del advenimiento de los movimientos globalizantes, no sólo en lo económico y lo político, sino en lo cultural. Los media se encargaron de intentar la uniformidad ideológica. Pero, mientras las fronteras geopolíticas se hicieron laxas para algunos, otras fronteras, especialmente las culturales, se endurecieron. La tensión vino entonces a concentrarse en las consecuencias de los desplazamientos mundiales y en el renacimiento de los racismos. El siglo XX fue también el siglo de las descolonizaciones. Muchas naciones dominadas emergieron con sus reclamos de identidad y autonomía, es decir, de libertad, pero también con el odio de conflictos reprimidos tantos años. El llamado a liberar las diferencias desbordó el mundo con enfrentamientos nacionales, religiosos, culturales, o tribales, después de la simbólica caída del histórico Muro, y se convirtió en el sustituto de la Guerra Fría3. No puede ocultarse tampoco la bullente rebelión de la biodiversidad 2 3

Nils Christie abre con esa frase su exposición sobre la posible definición de la violencia en el XXIII Curso Internacional de Criminología. Los acontecimientos recientes de expresión cultural (religiosa, étnica, ideológica) en Afganistán, Irak, Palestina e Israel, -aunque hayan sido manipulados en beneficio de intereses de otro tipo por países hegemónicos-, llevaron a situaciones francamente delictivas, como el terrorismo, el exterminio, la tortura, las prisiones sin jurisdicción de Derechos Humanos, y hasta la “limpieza de sangre”. El terrorismo ETARRA en España, también, como, en su época, Argelia; como en el caso del IRA, y ahora en el kurdistán; como la terrible masacre bélica de Croacia; como las aspiraciones de Kosovo hoy desalentadas por Serbia y la Unión Europea, -por sólo citar los casos más publicitados actualmente-, todo ha tenido y tiene que ver, fundamentalmente, con un sentimiento de diferenciación histórica. Aunque toda clase de intereses espurios, como el negocio del marfil, de diamantes u otras riquezas naturales, y el negocio de la industria armamentista, aparecieron como las causas de algunas bárbaras guerras intestinas en África, en realidad dejaban en la sombra las legítimas aspiraciones de indepen-


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humana presente en los enfrentamientos tribales, aún disfrazados de simples luchas por el poder. Cuarta paradoja: Diferentes, pero iguales El reconocimiento de la diferencia solicita el reconocimiento de un tratamiento político igualitario, es decir, no discriminatorio. Una lucha pues, por los derechos de los etiquetados como diferentes, especialmente su derecho a ser reconocido y respetado como tal, es una lucha contra la opresión, a favor de quienes, en un momento determinado, aparecen como los más débiles en una escala social. Por lo tanto, fue también el siglo en el que se entró a reconocer la diferencia. Y una paradójica conclusión: El reconocimiento del derecho tanto a la igualdad como a la diferencia, es el reconocimiento del derecho a la libertad Así los movimientos modernos han sido portadores de revoluciones básicamente culturales, reconocedoras de la diversidad, y por ello profundamente libertarios. De la crítica a la aldea global y de la unidimensionalidad humana, surge la necesidad de oponerse a cualquier unidimensionalidad que mutile la riqueza del espíritu humano. De la constatación de la enorme riqueza posible de los conocimientos e intercambios entre pueblos, etnias, e individuos, surge también el derecho humano a expresarse públicamente y a la información. Tal vez por eso, del mayo francés del 68, al mayo venezolano del 2007, (ambos liderados por estudiantes) la expresión “prohibido prohibir” ha sido común denominador. De allí que no nos acostumbraremos fácilmente a que (en vez de que “todo lo que no esté prohibido está permitido”, que es el reconocimiento básico de la libertad, pues todo lo que resta, que es mucho, es libertad, estemos presenciando la amenaza de que “todo lo que no esté prohibido sea obligatorio”4.

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dencia, de respeto y de autonomía étnica que allí existen. Según frase de Manuel Caballero.


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Me gustaría utilizar, aunque sea con las explicaciones del caso, un término ecológico, el de “biodiversidad”, al cual intento darle más un sentido cultural e ideológico que el tradicional. El término me parece adecuado porque, de alguna manera, en el ámbito de los seres humanos, las diversidades, tanto físicas como culturales, son inherentes a la variopinta naturaleza humana y tienen la misma dignidad. Cualquier ejemplar del Nacional Geographic Magazine, por decirlo de manera anecdótica, nos enseñará que las diferencias son tanto o más importantes que las semejanzas. En efecto, la naturaleza se integra a la historia acumulada de los seres humanos (o viceversa). Y esa es la historia del nacimiento y crecimiento de las ideas, de los valores y de las actitudes. Jung hablaba de subconsciente colectivo. De esta manera, historia y naturaleza llegan en un momento a confundirse. Y esa diversidad es, en primer término, la mayor y más espontánea resistencia al mensaje globalizador. Quiero fundamentar, pues, digamos que “criminológicamente”, sobre esta biodiversidad humana, que es esencial y universal, el respeto a las diferencias que, en sí mismo no es otra que, repito, un reclamo de libertad. Y con esto seguimos estando en el ámbito de los Derechos Humanos. Con estos antecedentes: ¿Qué tema emergente, hoy, debe enfocar la Criminología Crítica, hoy reformulada como Criminología de los Derechos Humanos? ¿Cómo verlo en la dimensión de la Venezuela contemporánea, su política, su delincuencia violenta y sus conflictos? Nos parece que deberíamos partir del tema de los llamados “crímenes de odio”. LOS CRÍMENES DE ODIO, Y “EL ENEMIGO” Los crímenes de odio, que son crímenes contra los diferentes, tienen una bibliografía ya grande, que se ha incrementado con los acontecimientos finiseculares mencionados. ¿Qué son los “delitos de odio”? Concepto acuñado en 1985, algunos definen los delitos de odio como crímenes motivados por el rechazo de un grupo social identificable. Generalmente se trata de grupos definidos por raza, religión, orientación sexual, discapacidades, etnicidad, nacionalidad,


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edad, género, grupo social o afiliación política6 Ejemplo característico de los delitos de odio han sido el nazi-fascismo y el Ku Klux Klan. Pero como suele suceder con las definiciones en el campo jurídico, ésta también depende de la voluntad dominante. Eve Gerber, por ejemplo, relata que en los Estados Unidos, donde existe The Hate Crimes Prevention Act of 19997, que los considera delitos federales, la definición de crímenes de odio es variable en las diferentes leyes estatales que existen sobre el tema: veintiún Estados norteamericanos incluyen la discapacidad mental o física en sus listas. Veintidós incluyen la orientación sexual. Tres Estados, y el Distrito de Columbia imponen penalidades más fuertes para los crímenes basados en la afiliación política. A cualquier definición que asuma las características generales de los crímenes de odio, podríamos agregar categorías de personas que son asesinadas o perseguidas por sus características personales, funcionales o sociales, como, por ejemplo, los ciudadanos en situación de calle (mendigos, personas con problemas mentales, menores, ciudadanos sin hogar); policías, periodistas; o a los ricos, o a la clase media, a los que usan corbata, o a quienes no comparten la misma ideología. Aunque los juristas han declarado que no tiene sentido prever los delitos de odio en la legislación, pues se trataría de castigar sólo la motivación y no una conducta cuya penalidad ya está prevista en las leyes penales, por el impacto que tienen en lo más básico de los Derechos Humanos, ha habido interés en agravar de manera especial, penas por la jerarquía ofensiva del acto, además de lo que algunas legislaciones, aún las más antiguas, han denominado, como en nuestro país, “motivos fútiles o innobles”8.

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Vid sobre lo datos aquí citados, la palabra Hate Crimes en Wikipedia online. Sólo si el crimen ha sido motivado por raza, religión, origen nacional o color. Además, el agresor debe intentar impedir que la víctima ejerza un derecho protegido federalmente. El National Institute of Mental Health basò su primer estudio mayor sobre las consecuencias de los delitos de odio, concretándose a el delito homofóbico. La investigación preliminar indica que los delitos de odio tienen efectos psicológicos mayores que los que han tenido una motivación diferente.


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El odio al diferente, o su desprecio, tienen variables múltiples. Por eso más que referirnos a ellos hoy como “crímenes de odio”, -que es una denominación con caracteres puramente emocionales y aparentemente al margen de concretas relaciones sociales-, podríamos hablar de crímenes motivados por las diferencias. Dos categorías de “enemigos” Encontraremos semejanzas entre dos categorías que sólo aparentemente son contrapuestas, pues ambas que son categorías de “enemigos”. 1) Por una parte, tenemos una cierta categoría de delincuentes, considerados como “enemigos”, de acuerdo a la propuesta del Derecho Penal del Enemigo, el cual los confronta con los “ciudadanos”, y cuyas garantías pretende atenuar bajo la coartada de vivir en la actualmente llamada “sociedad de riesgo”. En la perspectiva de Jakobs, ellos se habrían voluntariamente autoexcluido. Por lo cual se consideran “diferentes”. 2) Por la otra, están las víctimas de los delitos de odio. Estas son, simplemente, por construcción social o política, “diferentes”. En ambos casos, los sujetos considerados enemigos, son “no-personas”, “no-ciudadanos”: la desvalorización previa de la víctima es una constante en la literatura criminológica, algo que ya habían tomado en cuenta algunos psicólogos y criminólogos clínicos al analizar los procesos motivacionales de los delincuentes. Fue inclusive tema predilecto de la literatura (recuérdese el ejemplo del Raskolnikof de Dostoievski en Crimen y Castigo, y todas las explicaciones que construye para considerar que su víctima merece morir). Las víctimas, en ambos casos, se consideran sujetos fungibles, indeterminados, contingentes: cualquiera que reúna las características que configuran al enemigo a destruir o al enemigo delincuente, pueden ser víctimas: no hace falta una relación personal. Por lo tanto, tampoco lo que identifica la dinámica de la violencia cometida puede considerarse provenir de un déficit social de quien los elimina, o los excluye de los derechos y garantías. En ambos casos, quien los comete se atribuye la representación de la sociedad entera y una actitud positiva de restituir la justicia social, obrando sobre “el enemigo”.


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A la vez el Derecho Penal del Enemigo, se convierte en un sistema auto referenciado (según la fórmula de Jakobs de que el Derecho Penal no vale nada si no sirve para garantizar el orden y el funcionamiento del sistema). Por lo tanto, está regido por códigos y lógicas de guerra. También en esto último hay semejanzas entre el enemigo en el derecho penal y el “enemigo –víctima de los delitos de odio”. El Diferente como Enemigo, visto en la perspectiva de la criminología tradicional El crecimiento del racismo y el neo-nazismo en Europa y en Estados Unidos, en gran parte debido a las incontenibles migraciones producto de la mencionada globalización del mercado, se manifiestan claramente tanto en el tipo de la investigación que se hace en las criminologías de esas regiones, como en la fenomenología, del control formal. El inmigrante, al ser “otro”, despierta temores y odios; es “distinto”9, y por lo tanto, su exclusión de los servicios públicos, su sometimiento a medidas administrativas que son, por su naturaleza, penas; la humillación en las condiciones de acumulación humana en campos de concentración para la deportación, son la cara de un nuevo binario amigo-enemigo, según la terminología shmittiana10. El concepto de “enemigo” es más grave en el terreno criminológico, que cuando se considera la expropiación de las garantías en alguna doctrina penal y ya en muchas legislaciones tanto americanas como europeas. Los Patriot Acts posteriores a la destrucción de las torres gemelas son un ejemplo, pero tanto en España, como en Francia, Italia e Inglaterra se han ido ce9

Hay una reiteración en la criminología americana de las investigaciones sobre “razas” (utilizan inclusive el cuestionado y proscrito término de raza, más que el de etnicidad), para señalar una posible etiología de la violencia, a veces insisten en los orígenes nacionales (mexicanos, colombianos, puertorriqueños, cubanos, Otras insisten en denominarlos a todos, uniformemente, como pertenecientes a una peregrina raza llamada “hispana”, hasta en los documentos oficiales norteamericanos, con la que se presume una confusa unidad donde coexistirían diferencias culturales, e inclusive históricas, desde el Río Grande hasta la Patagonia. No sólo estas denominaciones son discriminatorias, y potencialmente capaces de instar a crímenes de odio, sino que son científicamente inconsistentes. 10 Vid. RESTA Federica, Ibíd.


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rrando las tenazas sobre el extranjero como nuevo enemigo, y el concepto de “frontera”, de origen típicamente militar, ha comenzado a tener nuevos sentidos en la nueva Política Criminal. Esto puede extrapolarse sin mayores dificultades al control penal subterráneo (lesiones, torturas, detenciones ilegales, sentencias condenatorias o más severas), donde dicha expropiación se realiza alegremente y sin necesidad de mayores teorizaciones, pues es generalmente impune. Este control penal, generalmente sostenido por un cierto desinterés, cuando no entusiasta apoyo, por parte de la colectividad, -lo que Smauss denominó “distancia social”, y “prohibición de coalición”-, se alimenta de estereotipos y de elementos emocionales trasmitidos y aprendidos (intolerancia, rechazo de la diferencia, un sentimiento de repulsión, o simplemente incomprensión, la que generalmente es también ignorancia y rusticidad). Esto es también aplicable a los crímenes de odio. Eso explicaría a su vez las racionalizaciones de muchas de las llamadas “ejecuciones extrajudiciales”. Detrás de esas conductas del funcionariado del control formal, subyace la desvalorización de la condición de persona humana de la víctima. La no-persona no tiene entidad ética, es un excluido de la comunidad. No importa que esos sentimientos que se categorizan con el nombre de odio estén coherentemente elaborados en la conciencia del grupo dominante, sea éste étnico, religioso, social, sexual económico o político. Parece haber fenómenos de reproducción, como veremos más adelante. Lo importante es que son abusos o crímenes motivados “por la diferencia”. El par de opuestos amigo-enemigo, no carece de utilidad política: según Carl Shmitt, la identificación del enemigo, serviría para reforzar la identidad del incluido por contraste con la de quien se excluye11. Y, desde luego, es una forma de legitimación de quien define.

11 RESTA, Federica, ob cit.


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Veamos sus características y funciones en el cuadro siguiente: Víctima fungible, indeterminada

Derecho Penal del Enemigo: delincuentes como enemigos “Voluntariamente autoexcluidos ” (Delincuencia Organizada, terrorismo etc.) Enemigos

No hace falta relación personal con la víctima Regidos por códigos y lógicas de guerra

Victimas de los delitos de odio El autor se atribuye la representación de la sociedad

El fin justifica los medios Son no-personas (desvalorizadas) “Distancia social” “prohibición de coalición” (Smauss)

Crear un enemigo sirve para legitimar y delinear la identidad del par opuesto y aglutinar consenso en torno al opuesto dominante.

¿QUÉ RELACIÓN TIENE ESTO CON LA VENEZUELA VIOLENTA DE LOS INICIOS DEL SIGLO XXI? La Venezuela Violenta: Decir que la delincuencia violenta en Venezuela se ha incrementado exponencialmente en Venezuela, es un lugar común, ratificado por los datos que pueden obtenerse, ya que están generalmente ocultos o custodiados (Gráfico 1 y 2).


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Gráfico 1 Comportamiento Delictivo. Delitos contra las personas, 1990-2006

Fuente: Sistemas Penales (ICP-UCV) sobre datos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, División de Estadísticas. Ministerio de Interior y Justicia.

Gráfico 2 Homicidio y Total de Delitos, 1990-2006

Fuente: Sistemas Penales (ICP-UCV) sobre datos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, División de Estadísticas. Ministerio de Interior y Justicia.


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Como se ve abajo, aún en los delitos contra la propiedad, aquellos violentos suben y los no violentos bajan, o al menos son más raramente denunciados porque ya no se consideran tan importantes (Gráfico 3). Gráfico 3

Gráfico 4 HOMICIDIOS 1991: 2.502 1994: 4.733 1997 4.225 2000: 8.021 2003: 13.288. Fuente: Lacso/CICPC/INE

TASA PROMEDIO DE HOMICIDIOS (por cada 100.000 hab.) 1975-1979: 9,13 1980-1984: 12.1 1985-1989: 10,7 1990-1994: 19 1995-1999: 21,04 2000-2004: 36,64 Fuente: Lacso/CICPC/INE

1988: 4,6 HOMICIDIOS POR DIA 1990: 6,7 1992: 9.2 1994: 12,9 1996: 13,6 1998: 12,5 2000: 21,97 2002: 25,3 Fuente: Lacso/CICPC/INE


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Gráfico 5 Total de Secuestros conocidos y concluidos, 1990 al 2006 300 277

250 233

200

201

197 179

150

232 204 174

167

140 113

100

88 74 54

50 35 18

20

44 32

57 26

56 29

51 28

59 40

67 50

44

37

33

20

12

0

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006

Total conocidos

Total concluidos

Fuente: Sistemas Penales (ICP-UCV) sobre datos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, División de Estadísticas. Ministerio de Interior y Justicia.

Gráfico 6


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Gráfico 7 Muertes en enfrentamientos o ajusticiamientos a nivel nacional durante el período 2000-2005 6100

6010

6034

6000 5900

Casos

5800 5700

Víctimas

5591

5600

Funcionarios involucrados

5500 5400

5300 Fuente: Elaboración Sistemas Penales (ICP-UCV) sobre datos del Informe anual del Fiscal General, 2006.

En el año 2005 en Venezuela ocurrieron 10.098 homicidios, lo que determina una tasa de 38 homicidios por cada 100.000 habitantes, que sitúa al país con una violencia superior a Colombia, Jamaica, Brasil y México y solamente superada por Honduras y el Salvador (Gráfica 8). Gráfico 8 Homicidios en paises de las americas

41

Honduras

Fuente: Base de datos PNUD. Bogota Colombia.

El salvador

Guatemala

México

38

Venezuela

Ecuador

36

Colombia

Ciudad de Panamá

35

Jamaic a

Costa Rica

57 46

23

Brasil

11

18

7

15

6 Uruguay

Tasa de Homicidios por cada 100.000 Habitantes

60 50 40 30 20 10 0


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Gráfico 9 Venezuela- CICPC Casos Conocidos Homicidios

Fuente: Base de datos PNUD. Bogota Colombia.

Gráfico 10 Un enorme salto cuantitativo

Fuente: CICPC.

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Gráfico 11 Funcionarios procesados, y los condenados por homicidio, (muertes en enfrentamiento o ajusticiamientos) durante el período 2000-2005 Funcionarios involucrados

6034 7000

Funcionarios con imputación fiscal

6000

Funcionarios Acusados

5000 4000 3000 2000 1000

1319 531

217

87

Funcionarios con privación de libertad Funcionarios condenados

0 Fuente: Elaboración Sistemas Penales (ICP-UCV) sobre datos publicados en el Informe Anual del Fiscal General de la República, 2006.

Gráfico 12 Funcionarios procesados, y los condenados por homicidio, (muertes en enfrentamiento o ajusticiamientos) durante el período 2000-2005

Fuente: CICPC.


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Los homicidios pasaron a ser de la quinta a la tercera causa de muerte en Venezuela, y la primera para víctimas de ambos sexos entre 15 y 29 años de edad. 12 De acuerdo con el Anuario de Mortalidad del MSDS, de 58.519 homicidios, 23.606 son de jóvenes entre 15 y 29 años de edad. Es decir, el 20% de la población aporta el 40% de las víctimas y el 94.03% de ellas son varones. Lo que significa que el 10% de la población aporta casi el 40% de los asesinados. En Venezuela, según esa fuente, nacieron en el 2003, 50 niños por hora (63, dice el INE). Ese mismo año se perpetraron, de acuerdo a ese Ministerio, 15.738 crímenes a un promedio de 43 asesinatos diarios, casi 2 homicidios por hora. De los cometidos entre 1999 y 2003, 82% (8 de cada 10) lo fueron por arma de fuego. En los varones entre 15 y 24 años de edad, el 95.28 % de asesinatos se produjo con arma de fuego. El problema de las armas de fuego es tan grave en el país, que UNESCO coloca a Venezuela en el primer lugar con una tasa de 34.30, por encima de Brasil, que está en tercer lugar con una tasa de 40.92%. Esto acentúa la urgencia del desarme como política de seguridad. Los porcentajes de asesinatos en Venezuela superan muchísimo a los de guerras formales: 0.76 % muertes por hora en la guerra civil de 12 años en El Salvador. 0,48 muertes en los 7 años de guerra en Nicaragua, en 7 años de guerra en Argelia fueron de 1.14 muertes por hora13.

12 Fuente: Ministerio de S alud, de acuerdo a mortalidad diagnosticada por médico tratante o forense. 13 Ver también éstas y otras cifras en “Plan 180 Grados en 180 días. Propuesta para la Justicia y la Seguridad en Venezuela”. Una iniciativa de la Alcaldía de Chacao, en el cual se citan fuentes confiables.


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Gráfico 13 El número de homicidios en cárceles de Venezuela es 36 veces más que en Argentina, Brasil, Colombia y México juntos

Fuente: Provea.

Gráfico 14 Todo esto nos hace el país más violento de América

* Estimado en base a cifras de homicidios ** Incluye homicidios, resistencia a la autoridad y muertes indeterminadas por armas de fuego.


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Los datos reflejan que esta violencia afecta más a las clases desfavorecidas: Tal como destaca la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción Policial 2006 (Conarepol, INE): El estrato IV, representando el 54% de la población reporta el 49,9% de la victimización total, y el estrato V, representando el 19% de la población, reporta el 12,7% de la victimización total. En el hurto, en comparación con el robo, los grupos más pobres son relativamente más victimizados por este hecho. La privación de la libertad está sobre-representada en el estrato III, mientras los homicidios, claramente, en el estrato V, que supone el sector más vulnerable. Las amenazas tienden a afectar más al estrato IV. Las lesiones personales afectan mucho menos a los estratos I, II y III que a los estratos IV y V, donde se encuentran sobre-representadas. Y, mientras la extorsión pareciera distribuirse con cierta proporcionalidad, los secuestros afectan fundamentalmente a los estratos III y IV.

UNA EXPLICACIÓN POSIBLE En la literatura criminológica aparecen originalmente reseñadas las relaciones entre los llamados al odio y la delincuencia violenta convencional, cuando una copia de “Hunter”, un libro de William Pierce (líder de La Alianza Nacional Neo-nazi, en los Estados Unidos), se encontró entre las pertenencias de Mc Veigh, el “bomber” de Oklahoma. Una hipótesis del aprendizaje de la violencia en un escenario macro, nos avanza que la experiencia de la violencia se trasmite y se mantiene por un tiempo. Países latinoamericanos que han vivido una guerra interna (Salvador, México, Colombia, por ejemplo), se han caracterizado por presentar altos índices de violencia delictiva John Hagan acaba de presentar en el Simposio Internacional del Estocolmo en Criminología (junio 2007), una investigación sobre el aumento significativo de la delincuencia violenta en Darfur, después de la guerra ci-


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vil. No consideraron deleznables datos como la experiencia de muerte, el discurso belicista, los desplazamientos, y los niños en armas. La violencia en Venezuela, significativamente aumentada en el período presidencial de Hugo Chávez, tiene todas las características de ser reflejo de un estado de guerra interna, declarado desde la Presidencia; y de ser producto del odio a la diferencia.

RELACIONES CON EL DISCURSO POLÍTICO: ASOCIACIÓN, ENCADENAMIENTO, O IRRADIACIÓN La avalancha de delincuencia violenta que vive Venezuela a partir de 1999, y su crecimiento en ascenso, puede tener que ver con las siguientes variables que se presentan, al menos, en asociación, a través del mecanismo que se ha denominado “de irradiación”, término acuñado por Guillaume en 1989. En la asociación, el mensaje parte de un centro autorizado y se derrama sobre la colectividad. Otro procedimiento de reproducción sería el de “encadenamiento”: circulación secuencial de los efectos en la comunidad, por varios mecanismos: epidemia (del griego epos-demos: sobre el pueblo), rumor, imitación, esparcimiento de la violencia. O, como decía Foucault, a través de “todo un conjunto intermedio de relaciones, caracterizado por superposiciones, interacciones y ecos”. Algunas teorías criminológicas tradicionales serían también aptas para explicar el fenómeno de este incremento: las teorías del Aprendizaje (Sutherland), la de la Imitación (Tarde). La teoría de la Oportunidad Diferencial , de Cloward y Ohlin, sería útil para explicar que el delito se cometa sobre víctimas de bajos recursos, ya que la riqueza es relativa. En efecto, quien no tiene unos zapatos de marca, verá como injustamente rico a quien sí los posee. La justificación sería, “yo no tengo la oportunidad de destruir, robar o matar a un nivel de poderosos, pero sí tengo la oportunidad de hacerlo en el mío”, por ejemplo Principios modernos de prevención de la violencia Un mensaje de violencia se opone a los principios modernos de prevención de la misma, los cuales están basados en las siguientes premisas:


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a) el desarme, b) la creación de una cultura de paz y de la convivencia ciudadana, c) la valorización del ser humano, y d) el respeto a la ley y las instituciones. Mensajes de posible irradiación, o de asociación, o encadenamiento con la delincuencia violenta, en el discurso político de Hugo Chávez (o la lexicografía de la violencia): 1) Contra el desarme: El armamentismo: derroche de armas en mano de varios miles de personas (serán, dicen fuentes oficiales, 1.500.000 al terminar el año 2007), como reserva civil, sin mayor calificación institucional ni profesional. En el discurso presidencial: “Cada uno tendrá su fusil, digamos que al alcance de la mano”. El discurso apologético de guerra, el entrenamiento para la guerra, y la Teoría del Pueblo en Armas, (Ceresole, Mueller Rojas) son la justificación del enfrentamiento armado. En el discurso presidencial: la denominación militar de grupos y acciones civiles como “Batallas”, “Lanceros”, “Batallones” “Misiones”. 2) Contra la promoción de una cultura de paz, y de la convivencia social: La subcultura del cuartel: la autoridad vertical, la obediencia, el no debate, el prepararse para la guerra, la centralización de la autoridad, la “institución cerrada”, no son propicios para la paz o para la convivencia social. 3) La construcción de un “enemigo”, legitimación del aniquilamiento de la víctima. Se crea así una nueva categoría de Crímenes de Odio. En el discurso presidencial: El 3-06-7 el Presidente advierte a Muller Rojas: “decir que la fuerza Armada está politizada es el discurso del “enemigo”. Y a quien no es del Partido Único creado por Chávez, el Presidente de PDVSA dice que “hay que echarlos a carajazos”.


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En el discurso presidencial: “Ser rico es malo”: “Los ricos son malos”. Además de crearse un enemigo, es una autorización para cometer delitos contra la propiedad. Y mejor si es por la fuerza. La proporcionalidad de la riqueza (lo que es riqueza para unos puede ser pobreza para otros) puede hacer que unos zapatos de marca sean síntoma de una riqueza deslegitimada. 4) Contra el principio de la valorización de la vida y del ser humano: La desvalorización de la víctima es una justificación moral de la conducta violenta (ver técnicas de neutralización de Matza y Sykes)14. En el discurso presidencial: “Escuálidos”, “oligarcas” (se refiere indiscriminadamente a tal vez más de la mitad de una población nacional que, sin embargo, no presenta en su composición más de un 3 % de la llamada “clase A”; “cachorros del imperio”, “burguesía” “criminales”…15 . Los obispos serían “ignorantes y depravados” (julio 2007). El llamado a matar (amenazar con poner a los soldados “rodilla en tierra”, o decirle a las tropas: “ustedes sabrán hacia adónde apuntar los fusiles: si al pecho de la burguesía traidora o contra el pecho de la población...”, es la desvalorización de la vida. Chávez , en uno de sus programas televisados semanales, le pregunta a Tascón, frente a una máquina moledora, -y a propósito de “La Lista”-16, si él “esmecha carne”. 14 Esas técnicas son:1) Negación de la responsabilidad. El delincuente, extendiendo el concepto jurídico de “daño culposo” (no intencional ), afirma que no actúa libremente sino por influencia de fuerzas externas que están fuera de su control. 2) Negación del daño. De la misma forma que la ley admite la existencia de actos ilegales pero no inmorales el delincuente trata de eludir su culpabilidad afirmando que su acto no es “malo” puesto que no ha causado daño a nadie.3) Negación de la víctima. Una suerte de extensión de la legítima defensa. El delincuente afirma que el daño no es realmente un daño sino una forma justa de justicia o castigo a una trasgresión de la víctima.4) La condena a quien condena. El delincuente niega autoridad moral a quienes lo condenan aduciendo que son tan trasgresores como él solo que lo hacen encubiertamente. Si todos son culpables no hay culpables.5) Apelación a lealtades superiores. La trasgresión a las normas de la sociedad de hace para satisfacer las normas de un grupo social más pequeño del que el delincuente forma parte. Tensionado entre dos lealtades no tiene más remedio que violar la ley. 15 (dicho en una entrevista de CNN a Jorge Gestoso, CNN) .


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Amenaza con “encabezar la etapa jacobina de la Revolución”, la cual consistió en asesinatos masivos. El eslogan de “muerte”, y el vocabulario militar, son la razón de la destrucción. “Socialismo o muerte”, en boca militar, puede leerse como la orden: “quienes no son como tú, deben morir”. 5) Actitud y discurso terrorista: El terrorismo de Estado se hace activo a través, bien de llamados a enfrentar un grupo poblacional con otro; bien a través de la utilización de la Administración de Justicia para amedrentar; mediante amenazas de utilizar medidas administrativas como medio de venganza política. A los estudiantes que piden “libertad” en volantes que apenas transcribían frases de Bolívar, los imputan por “instigación al odio” En el discurso presidencial: frases paradigmáticas como: “Los tengo penetrados hasta los huesos.” “Tendrán que poner su firma, su huella, su cédula”: (se refiere a los nombres de quienes solicitan el referendum revocatorio, los cuales aparecerán como los “enemigos”). El gobierno responde con violencia a las manifestaciones e impide el ejercicio de derechos: obstaculiza la llegada de firmas para el revocatorio al CNE. Hubo que recoger de nuevo las firmas, en tres ocasiones, tras las reiteradas objeciones del Consejo Supremo Electoral. 5) Contra el principio prevencionista de respeto a la Ley y las instituciones: El desafío a la Ley y las instituciones: Las frases: “Aunque recojan el 80% de las firmas, yo no renunciaré”, y ¿”Creen que voy a renunciar? Míiii!”), son ejemplo de violencias y amenazas, y de autorización de la trasgresión.

16 llamada de Tascón, por ser quien incluyó en una página web de uso corriente en las oficinas públicas, los nombres de quienes, en ejercicio de un derecho otorgado por la Constitución, firmaron para que se hiciera un referendum revocatorio.


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El apoderamiento ilegal e impune de bienes privados por parte del Estado, sin el juicio y la indemnización previstos en las leyes, es una incitación al robo. La desinstitucionalización, la emasculación del Poder Judicial y de las otras instituciones del control social y penal (Ministerio Público, Defensoría del Pueblo, Contraloría General ); y del Consejo Nacional Electoral, instituciones han sido subordinadas al estilo de la organización castrense; y la misma Fuerza Armada, institución que podría considerarse “en libertad vigilada”. Todo ello, augura impunidad. El Poder Judicial desnaturalizado, y utilizado como instrumento de venganza política más que como herramienta para hacer valer el Estado de Derecho (imputaciones agresivas y sin fundamento, juicios inacabables para los enemigos, impunidades de sospechosos afines al gobierno, no investigación de denuncias de corrupción, etc..) La proliferación de muertos en las cárceles da la imagen de un Estado delincuente. Las promociones militares que adoptan como nombre la fecha del golpe de Estado dado por el movimiento armado de Chávez, son una incitación al derrocamiento oficial por vías no autorizadas por la Constitución. Otra variable interviniente: la calificación del mensaje El mensaje está altamente calificado: a) por ser emitido por la autoridad; b) por el poder que ésta tiene de hacerlo valer; c) por la hegemonía comunicacional; d) por su asunción como verdad indiscutible. El valor político del lenguaje y su función autoritaria: ““La guerra es la paz”, “La libertad es esclavitud”, “La ignorancia es la fuerza”. Estos son los tres lemas que sistematizan el “Ministerio de la Verdad” en la famosa novela 1984 de George Orwell. Este Ministerio es el encargado de difundir el pensamiento verdadero del imperio de Oceanía, compro-


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metido a hacer una guerra de baja intensidad, sin fin previsible, contra el otro imperio global” 17. Su labor sobre el lenguaje, como dice Der Walde, consiste en reducirlo de tal manera que sólo se pueden expresar en él las ideas que le convienen a Big Brother”. El lenguaje, como se verá en los siguientes ejemplos, al ser mistificado, puede tener funciones semánticas autoritarias: a) ¿La guerra es la paz? Recientemente, el fabricante del más popular fusil del planeta (Kalashnikov) le regaló a Chávez su biografía firmada: “Kaláshnikov es la paz”, tras lo cual le subrayó que ”todas las armas que fabriqué estaban destinadas a la defensa de los países". En respuesta, el presidente venezolano recalcó que, tras ver sobre el terreno su rendimiento, se puede decir que, efectivamente, este fusil “es la mejor arma del mundo” 18. 17 Su labor sobre el lenguaje consiste en reducirlo de tal manera que sólo se pueden expresar en él las ideas que le convienen a Big Brother. En la novela éste es el bueno que rige sobre las mentes, los cuerpos, los sentimientos de todos los habitantes y quien los observa permanentemente, o, por lo menos, crea la ilusión de que están siendo observados” “El secuestro de la palabra” Erna DER WALDE, en América Latina y la Guerra Global. Eduardo Subirats Coordinador. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Fondo de Cultura Económica. Foros de la Cátedra Alfonso Reyes. En julio de 2006, Chávez visitó Rusia: “Chávez, que subrayó que no ha venido a Rusia a comprar armas para hacer la guerra, espera firmar mañana en el Kremlin un contrato de compra de 24 cazas Su-30 y el mismo número de helicópteros rusos por valor de más de mil millones de dólares”. 18 EFE: MOSCÚ, Rusia, jul. 26, 2006.-El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se reunió con el célebre armero ruso Mijail Kaláshnikov, el inventor del fusil automático que lleva su nombre y que el dirigente latinoamericano quiere fabricar en su país. “El fusil Kaláshnikov es el estandarte de las Fuerzas Armadas de Venezuela”, dijo Chávez durante su visita al Museo de Armas de Fuego “Mijaíl Kaláshnikov”, que se encuentra en la ciudad de Izhevsk, unos mil kilómetros al este de Moscú, informó la agencia Interfax. Chávez manifestó su gran interés en firmar con Rusia un acuerdo para la “construcción de una fábrica de fusiles Kaláshnikov” en territorio venezolano. Venezuela ya compró el pasado año cien mil fusiles Kaláshnikov Ak-103, de los que 30 mil fueron expedidos en junio pasado. El presidente venezolano visitó también en Izhevsk, capital de la república rusa de Udmurtia, la planta Izhmash, gigantesco consorcio metalúrgico que produce des-


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En julio de 2006, Chávez visitó Rusia: “Chávez, -dice una nota de prensa internacional-, quien subrayó que no ha venido a Rusia a comprar armas para hacer la guerra, espera firmar mañana en el Kremlin un contrato de compra de 24 cazas Su-30 y el mismo número de helicópteros rusos por valor de más de mil millones de dólares.” Pero en una entrevista dada a un diario europeo dice que “Venezuela es un país en guerra”. No sabemos con quién, y la guerra sólo aparece en el lenguaje. b) En el vocabulario presidencial, por ejemplo, el que él realizó (a pesar de los tanques, las balas y los muertos) no habría sido un “golpe de estado” sino un “movimiento de opinión”. c) Y, según la interpretación dada al público por Chávez, el hecho de que los militares digan “Patria, Socialismo o Muerte”, sería sólo una forma de manifestar un “estado de conciencia patriótico” (aún cuando ese supuesto estado de conciencia sea el cumplimiento del mandato presidencial, en su condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada, de poner ese lema en las paredes de los edificios militares y de repetirlo en cada ocasión frente a los superiores). Ciertamente, construir, devaluar o destruir enemigos, si se tienen poder político, hegemonía comunicacional, armas y dinero, es fácil19. Mante-

de armamento de distinto tipo hasta automóviles. En el polígono militar, Chávez asistió a demostraciones de los sistemas de defensa antiaéreos TOR-M1 y Osa, y otras piezas de artillería (h ttp://www.esmas. 19 “La Lista” (de quienes firmaron solicitando, de acuerdo al derecho previsto en la Constitución, un proceso electoral revocatorio del mandato presidencial): a semejanza del Maccartysmo, se afincó en destruir al enemigo en sus legítimas aspiraciones laborales o institucionales, como documentos de identificación, créditos, viviendas. Frases del Presidente: “Que salgan los nombres” “cada uno tiene que poner su firma, su huella, su cédula”. “Ahí quedarán sus nombres para la Historia.” El Presidente pide al Consejo Nacional Electoral las planillas con las firmas. Hay presión a los empleados públicos y funcionarios para que retiren sus firmas por el revocatorio.”Los que hayan firmado, están botados”, dice Roger Capella, Ministro. de Salud. Rafael Ramírez Presidente de Petróleos de Venezuela, la mayor empresa del país, dijo en Asamblea de trabajadores, que todos debían ser “rojos, rojitos” o de lo contrario habría que “sacarlos a carajazos”. Sin contar las 17.000 familias despedidas de la industria petrolera y la expulsión de sus hijos de los colegios, y a las familias de sus viviendas, a raíz del paro, se agregan, por causa de las firmas, varios centenares de personas, que no aceptaron acudir forzados a retirar oficial-


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nerse en el Poder mediante el control total y abusivo de las instituciones electorales, legislativas y judiciales, es un ejemplo de violencia y prepotencia cuya irradiación puede desencadenar consecuencias imprevistas. Construir la justicia, en cambio, por vías humanistas y sociales, es difícil. El Presidente, militar al fin, acostumbrado a dar órdenes y a ser obedecido sin análisis de las mismas, ha tomado el camino corto. DISCURSO DE ODIO Y DELINCUENCIA VIOLENTA Pero un manejo obsesivo de la guerra y la destrucción, pueden tener un reflejo insospechado en las actitudes del público, y su traducción al entendimiento interno no es controlable. Son crímenes de odio, si asumimos la definición asentada en los inicios de este texto, recordamos, aquellos que han sido motivados por el rechazo de un grupo social identificable, generalmente grupos definidos por varias razones, entre otras, su afiliación política. O, también, por sus características personales, funcionales o sociales, como, por ejemplo, los ciudadanos en situación de calle (mendigos, menores, ciudadanos sin hogar); policías, periodistas; o los ricos, o la clase media, los que usan corbata, o quienes no comparten la misma ideología. Una pregunta que podríamos formularnos, es cómo se ha logrado tal cantidad de paradojas y contradicciones entre discurso político y práctica, por un lado: y, por el otro, el intento de guardar una imagen de democracia formal. La respuesta más desalentadora es que a la larga, no habrá intención de mantener esta imagen, y que las instituciones democráticas que aún subsisten al menos en el papel, desaparecerán. El rol de la Criminología Crítica en la coyuntura actual: No hemos sabido, desde la izquierda, construir una justicia sin selectividades: y no quiere decir que no entendamos el moderno contenido de la definición de igualdad.

mente sus firmas. Los despidos son justificados por el supuesto delito de ser “traidores”. Con lo cual se violó el principio constitucional de la no discriminación.


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No puede justificarse con una bandera de supuesta izquierda el utilizar la Ley para excluir, ni el poder para excluir. Quienes hemos hecho criminología crítica estudiamos los llamados “delitos cometidos por abuso de poder”, pero fuimos sordos ante el reclamo de la gente por la vida. Ante su petición de eliminar la violencia. Negamos las guerras internacionales, pero nos hicimos los ciegos ante las guerras nacionales. Tuvimos, como dice Bryce Echenique, “corazón de paredón”. Bailamos sobre los insultos y los fusilamientos, volteamos la espalda ante la sangre, las leyes restrictivas de derechos, los poderes públicos manipulados, si ello se arropaba con una coartada y una justificación desde una izquierda presunta. Claro, eran los años 70, años de sangre y represión en América Latina, y estaba naciendo un movimiento radical. Y, sin ni siquiera decirlo, aceptamos que el fin justificaba los medios. Por la vía de esos medios levantamos un muro de piedra, inatacable, alrededor del autoritarismo. Creímos en la farsa de las asambleas y organizaciones del poder popular, que, bajo su falsa apariencia de horizontalidad, tenían dos funciones: una, prevenir la disidencia mediante el terror. Otra, la de legitimar un sistema esencialmente vertical con la imagen de un poder de decisión que, en última instancia, no está originado en la base. La izquierda latinoamericana no ha tenido un discurso consistente frente al autoritarismo.


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Seremos responsables del silencio, porque las experiencias ya están dadas. Supimos de las consecuencias. Conocimos la infelicidad de pueblos enteros. Seremos responsables, repito, porque nuestras ideas se escribieron y se divulgaron. Hemos sido una vanguardia. Pero no se nos puede chantajear con ello para aceptar lo inaceptable, acusándonos con calificativos injustos. Lo que pedimos a la derecha para que una acción de justicia fuera posible, tenemos que exigírselo, con más fuerza, a quien se dice de izquierda. Con esa concepción finisecular de la izquierda no nos queremos identificar. El camino de la criminología crítica, y del Derecho Penal crítico están hoy, más que nunca, abiertos en América Latina. Pero como dijimos hace más años de los que quiero recordar: no basta la conciencia, es necesario el compromiso, la denuncia, el desmantelamiento de la mentira. Eso es Criminología de la Liberación. Nuestra intransigencia humanista nos obliga a hacer la crítica a una falsa izquierda. No puede llamarse izquierda un régimen no humanista, que esparce el terror y la violencia con su discurso, que cercena libertades inocuas para otros ciudadanos, que no da felicidad a un país, que utiliza el control penal como instrumento de terror, de sometimiento y de poder, para generar más violencia; en vez de utilizar el poder y la violencia que se le otorga legalmente al Estado para crear convivencia, justicia, desarrollo, solidaridad y paz. El totalitarismo y el pensamiento único son fascismo. Este es el momento de trabajar para construir con ideas y valores que sean el producto del pensamiento progresista de la humanidad. El momento de in surgir contra un totalitarismo violento, derogatorio, que utilice ilegítimamente nuestros sueños y nuestras luchas, para embozar la paranoia del poder, el delirio de grandeza internacional, el derroche de los recursos del pueblo, el amparo de la corrupción, el culto a la personalidad y la vergonzosa utilización interesada de las necesidades sociales para esos fines. Todo esto se refleja en el control social formal e informal. El poder, en su tarea de generar sanciones penales y no penales, se ha utilizado como cacería de enemigos y como instrumento de venganzas particulares. Se ha utilizado para limitar derechos. Se ve claramente en las definiciones de delitos, en las modificaciones legales, en las sanciones extra penales. De que eso tenga sus efectos sobre la conducta violenta y delictiva de la población, no tenemos duda. Venezuela se ha convertido en un torbellino de violencia y de limitaciones, de asfixia y de humillación del diferente. En esa apoteosis


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destructiva, en ese desmoronamiento institucional, discurso político y delincuencia violenta se encuentran en el mismo equipo en el terreno de juego. Una criminología crítica retraída, o colaboracionista, o conformista, sería una negación de nuestra vocación transformadora. Sólo en un régimen de libertades, donde el Poder esté sometido al escrutinio de la lupa ciudadana, puede desarrollarse la criminología crítica. Ciudadano y pueblo no son la misma cosa. El pueblo debe ser ascendido a la condición de conjunto de ciudadanos, que ejerzan sus derechos y obligaciones. Esto implica también que ningún ciudadano ya investido pierda esos derechos o se les impida el ejercicio cívico de sus obligaciones. Los Derechos Humanos, por los cuales la criminología crítica se bate, son irrenunciables pero además indivisibles; como dijimos, no hay igualdad sin libertad. Ni libertad sin igualdad. Ese equilibrio,- que sólo trabajadores políticos, sabios pero humildes-, pueden lograr, es precisamente el reto. La vergüenza no asumida de la izquierda es nuestra pérdida de legitimidad. La bandera crítica debe seguir abierta a los nuevos vientos, pero a conciencia de que no es sólo una cuestión de banderas, sino de construcción de un nuevo paradigma de justicia, paz, igualdad y libertad para todos. En una sociedad más justa no debe aparecer como techo la sombra de la sangre derramada, ni el puño vengador contra la palma de la mano abierta. Hay símbolos de muerte que son peores que las mismas palabras.

LISTA DE REFERENCIAS PAVARINI, Máximo (l990). Control y Dominación, México, Siglo XXI. MARTINEZ, Mauricio (l990). ¿Qué Pasa en la Criminología Moderna? Bogotá, Temis, p. 120. ANIYAR DE CASTRO, Lola y DE SUÁREZ, Audelina Tineo (1976). Los Rostros de la Violencia Vol. I, recopilación, Maracaibo, Centro de investigaciones Criminológicas, Universidad del Zulia. Slate, Online Magazine.


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RESTA, Federica (2006). Enemigos y Criminales, la lógica del control, en Derecho Penal del Enemigo. El discurso penal de la exclusión. Cancio Meliá y Gómez - Jara Díez (Coords.); Euros Editores S.R.L. Buenos Aires. Volumen 2. RESTA, Federica (2006). Que, como razón instrumental del Estado, el fin justifique los medios, en el caso del Derecho Penal del Enemigo, contradice a la vez el fin último del mismo, que es el de limitar el poder en función de otorgar iguales garantías. p. 753 SMAUS, Gerlinda (1977). “Teoria del senso comune. Sulla Marginalitá e la Criminalizzazione” en La Questione Criminale, Bologna, Il Mulino, anno 3 Numero 1. GUILLAUME. “O social irradiado, violencia urbana, neogrotesco e mídia” cit. por Muñiz Sodré en Sociedad, Cultura y Violencia, Enciclopedia Latinoamericana de Sociocultura y Comunicación. Grupo Editorial Norma, p. 33. Ibíd. VÍD FOUCAULT, Michel (l984). Quien usa esos conceptos referidos a otras formas de disciplinamiento: The History of Sexuality, Peregrine Books, vol 1, London. SYKES, Gresham M. y MATZA, David (1957). “Techniques of Neutralization: A Theory of Delinquency” (Las Técnicas de Neutralización: Una Teoría de la Delincuencia), American Sociological Review, XXII. 664-670.

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Capítulo Criminológico Vol. 36, Nº 2, Abril-Junio 2008, 5-39 ISSN: 0798-9598 * Fundador Instituto de Criminología, Universidad del Zulia. Ma...

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