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LITERATURATUBESINA. LITERATURA ECOLOGICA DEL MANGLAR. INTRODUCCIÓN Tumbes tiene tres áreas naturales protegidas, de las sesenta que tiene el Perú: • • •

El Parque nacional cerros de Amotape. El santuario Nacional los Manglares de Tumbes. La zona reservada de Tumbes.

En tal sentido los docentes del área de Comunicación preocupados por llevar a sus alumnos temas de nuestra realidad ha creído conveniente investigar todo lo referente a la Literatura Ecológica del Manglar con el propósito no sólo de diversificar si no también de de reflexionar y tomar conciencia acerca de cuidado y preservación de los manglares que ha llenado de vida y riqueza a Tumbes. A través de las lecturas seleccionadas ponemos en manos de nuestros colegas y educandos las producciones literarias realizadas por escritores de nuestra Región las mismas que debemos valorar por el sentido de amor y conservación de sus temáticas; así pues de la LIERATURA TUMBESINA que aún queda por investigar y recopilar, este grupo de docentes decide trabajar con la literatura Ecológica del Manglar. Te invitamos a leer estas hermosas producciones y dejarte llevar por tu imaginación al recorrer los hermosos lugares de nuestro querido departamento TUMBES que tal vez conoces, también descubrirás algunos datos biográficos de los escritores. Esperamos brindar una parte de la riqueza literaria y despertar en ti el deseo de continuar investigando sobre otros temas. Sin ti no puedo vivir Dice el mar al astro rey Sin ti no puedo vivir Dice el mangle a la mar Sin ti no puedo vivir Dice la concha al manglar Sin ti no puedo vivir Dice el hombre a su habitad ¿Y al hombre quién le dice


sin ti no puedo vivir?

LITERATURA TUMBESINA: La literatura de tumbes es todavía un campo por explorar. Me he esforzado para que estas apreciaciones sean un aporte en el estudio del hacer literario regional. La narrativa en Tumbes ha tenido un desarrollo incipiente y en términos generales no ha llegado a alcanzar la calidad y la solidez de la poesía. Podemos decir que la poesía de Tumbes supera a la narrativa, por su calidad y por el mayor número de poetas los principales narradores no son muy numerosos, y buscan permanentemente perfeccionar su lenguaje literario y obtener mejores logros estéticos. Más que una narrativa de gran madurez y alta calidad literaria, encontramos en los relatos de los autores tumbesinos, el deseo de expresar la realidad con una prosa simple y sencilla y con temas narrativos no tan intensos y no muy definidos. Sin embargo, es necesario rescatar y apreciar lo más significativo y valioso de nuestra narrativa hasta el momento actual; en general. La nuestra es una narrativa realista, en ella encontramos ciertas preocupaciones estilísticas, en el manejo del lenguaje se hace reproducciones del habla popular, se desarrolla en escenarios citadinos y rurales, en forma directa o indirecta se hacen referencias al medio geográfico; la ciudad, los caseríos, el bosque, el mar, el litoral y los manglares. La narrativa tumbesina a partir de la década del ochenta ha tenido un desarrollo mas o menos sostenido; sin embargo, aún no se ha consolidado ninguna tendencia o corriente narrativa. AUTORES QUE SOBRESALEN EN LA NARRATIVA: • • • • •

José Dolores Silva Dioses (1899 - 1984) Ocampo Huaman (1942 - 1997) Rigoberto Meza Chunga (1942 - 1997) Felex Hugo Noblecilla Purizaga. Eduardo S. Farias Silva.

La poesía de Tumbes tiene su más lejano antecedente en un texto escrito, en 1858, por don José Noblecilla; un acróstico dedicado a su esposa, Maclovia Arrellana. Dicho poema fue publicado por el propio autor, en su libro “topografía de la hacienda Zarumilla en Invierno de 1892” apareció en 1893. En los últimos años, la poesía de Tumbes viene afianzado con mayor rigor su desarrollo, su proceso; es una poesía contemporánea, nueva y


en parte inédita. Pero este momentáneo carácter inédito de la poesía

tumbesina no le resta meritos ni importancia a los esfuerzos y logros se sus creadores. En tumbes, la poesía es el genero mas cultivado y de mayor producción. Haciendo una valoración general, podemos decir que los mas altos representantes de la literatura de Tumbes son poetas y que algunos, incluso, han logrado una dimensión nacional. En la poesía de Tumbes se pueden distinguir diferentes estilos y una variedad de formas y temáticas tratadas.

A) LITERATURA ECOLÓGICA. B) GENERO LÍRICO : • POESÍAS RHIZOPHORA MANGLE F. Hugo Noblecilla Purizaga

Se hizo la tierra Se hizo el mar, En medio de ellos Nació el manglar Se hizo el azúcar Se hizo la sal, En medio de ellos Creció el el manglar. Se hizo el aire Se hizo el amor, Todo ello Nos dio el manglar Se hizo el hombre Se hizo el mal Luchando contra él Está el manglar.


EL SUEÑO DEL COCODRILO Rigoberto Mesa Chunga Len ti si ma men te salgo del manglar o salgo del río y echado en la arena digiero mi alimento solo cazo mi sustento y nada mas me gusta mi río de aguas transparentes y tranquilas me gustan mis playas arenosas. Len ta men te voy al río y nado entre burbujas. El sol llega hasta el fondo de mi río y los demás cocodrilos -como yo- no temen las armas de los hombres que vienen a cuidarnos


MANGLE Angel Lavalle Dios El viento Sembrador te engendra En los esteros A dos aguas Y el mar te puebla De raíces y habitantes. Alberga tu malla La pulpa y la coraza Que desentierra el paladar A manos llenas. Amigo del río y la lluvia Te contemplas Orondo en los espejos En los que otros Se miran hundirse sin remedio. Alma de coral Y perla Tu corazón Fibra fatigosa Y verde la raíz Que nunca muere.

CUMANANAS: COCODRILO DE TUMBES Renegón y dormilón dueño del rió encantado pareces un niño asustado cuando vez a los cazadores. Cocodrilo ya no llores, no tengas temores he venido a cuidarte, para que puedas tranquilo bañarte y recrearte.


CUMANANAS DEL MANGLAR Los concheros de m Tumbes son buenos extractores sacan siempre conchas mayores y nunca de tamaño menores En la isla de los pájaros una casa sueño construir pues muy hermoso sería entre garzas y tejeretas vivir. Félix Hugo Noblecilla Purizaga EL CANGREJITO TUMBESINO Quien corre, quien corre quien corre sin parar el cangrejito norteño por las playas del litoral Contento, contento corre en la arena a esconderse en el manglar ¡Oh! Qué rico cangrejito alimento de mi hogar rico y nutritivo como tus amigos del manglar Teniendo el color rojo de mi bandera a nacional como tú, no hay otro igual. EL CANGREJO Y LA JAIBA El cangrejo y la jaiba se sentaron a conversar . El cangrejo muy contento Se puso a cantar Y cantando le decía: “te quisiera abrazar”. La jaiba muy coqueta empezó a bailar se tomaron de las manos se fueron a pasear; y vivieron muy felices en medio del manglar


Margarita Cori Retamozo

C) GÉNERO NARRATIVO: • FABULAS

LA FÁBULA DEL CONCHERO Rigoberto Mesa Chunga

Las cuatro de la mañana, la historia va a empezar. El hombre se ha levantado Para marcharse al manglar. Se asoma por la ventana, La calle aún está oscura; No ve ninguna figura De otros concheros como él Que desde el amanecer Por las orillas del río Van hacia el estero frío A sacar sin precauciones - en invierno o en estío – Conchas negras a montones Con la jicra en la mano Y un machete en la cintura Entra el hombre al lodazal. Crece y crece la figura Del incansable artesano, Con el sol primaveral Que alegra a todo mortal. Introduce hasta el codo Su duro brazo en el lodo, Para sacar con esmero Conchas negras del estero Y sin ningún aspaviento, Cumplir su rol de conchero Con el corazón contento.


Como todos los días, ese día Cogió el conchero su jicra Y se fue para el manglar. Traería llena su jicra De conchas negras: ¡qué día! Mas se ha secado el manglar… ¿Qué haré yo sin manglar? Por sacar conchas pequeñas, Lloraba en medio del barro, Cubierto el cuerpo de barro. Pero todo ha sido un sueño… Y no ha pasado en el barro, Lo que ha pasado en el sueño.

• LEYENDAS LA LEYENDA DEL “SARGENTO DE PLAYA” Autor: Manuel Alberto Añazco Ruiz. El sol comienza a ocultarse tras los mangles, bañando de estelas rojas la canoa que navega por la orilla del estero, el hombre que la maneja rema con más fuerza al ver morir el atardecer, un fétido olor a vísceras descompuestas y lodo podrido golpeó su nariz horriblemente al entrar en el dren. Desde lejos divisó a un muchacho sentado en la parte alta del lomo cascajoso, que atizaba el fuego para correr a los insectos, el mozuelo deja a un lado los leños prendidos y se levanta al ver la silueta que viene en la embarcación, es el hombre que alrededor de su imagen, cuenta una serie de historias a la luz de una fogata, no es un simple pescador, es la leyenda del puerto, es el mítico “Sargento de Playa” que sale de la pesca. Baja la pendiente lodosa y le sujeta la proa de la canoa en el borde arenoso, el “Sargento de Playa” le tira la cadena para que la amarre en el tronco, de prisa cumple la orden, al mismo tiempo le dice_Se ha hecho tarde don Artemio. La pesca es impredecible y ese es el motivo por el cual llego a esta hora. Atónito mira a la colosal figura levantar la alforja llena de pescados y ponérsela en el hombro, emocionado de ayudarlo regresa a su sitio cerca del fogón, pausadamente comienza a untarse los brazos con


petróleo para protegerse de los jen-jen, se acuesta y bosteza de sueño, de vez en cuando los zancudos pasan zumbando por sus orejas, se incorpora del suelo y echa más leña a la candela, voltea el cuerpo y observa a dos sombras que se le acercan, de inmediato les reconoce son el “Viejo Julio” y uno de los hermanos “Olaya”. el “Viejo Julio”también es un personaje querido en el puerto, es el pescador que más ha recorrido el mundo, conoce infinidad de países y costumbres inimaginables de los pueblos que ha visitado; es el clásico aventurero que se niega a retirarse a sus cuarteles de invierno, en los últimos años de su vida todavía busca las emociones y peligros que le brinda a raudales el manglar. El sonido de sus voces retumbó en sus oídos, los ve depositar sus cosas a un costado de la llamarada, sin saludarlo Alfredo le pregunta ¿”Chaveta”, que tal teha pintado ayer la “larva”?. _Con el “Chayo” saqué regular, pero ya sabes cómo está el “Machete” para marcar, con las justas “Morrón” me dio diez soles. ”Chaveta”, espera que el “Viejo Julio” termine de calentarse las manos en las brazas y le pregunta ¿desde cuando Ud. Conoce a don Artemio?. _¡uffff! Desde que él era pequeño. _¿Conoce sus aventuras?. _más o menos, quieren que les cuente algunas. _Sería interesante escucharlas, pero primero empiecen por el lugar donde lo conoció le dijo Alfredo. Orgulloso de recordar el pasado el “Viejo Julio” entusiasmado les dice_ Fue en la “Manga” del antiguo puerto del “Chorro del 25”, donde lo vi por primera vez, aún era niño pero ya se le consideraba como un pescador consumado para tirar anzuelo, ni siquiera se le veían las manos cuando jalaba a los peces, dominaba a la perfección el ciclo de las mareas y se daba el lujo de sacar conchas negras, mejillones y cangrejos sin tener que enlodarse todo el cuerpo. Es en los años dorados de la extracción de “Corteza de Mangle” cuando él empieza a alcanzar notoriedad; en aquella época ya era “Sargento de Playa”, y destacaba por tener una descomunal fuerza que asombraba a cualquiera que lo veía levantar o cargar algo pesado que necesitaba varios hombres para lograrlo. En esos tiempos la “Boca de Capone” era inmensamente profunda, al bajar la marea se veían pasear rayas y tiburones que median hasta ocho metros, en un aguaje grande entró uno enorme que enmudeció de espanto a los “Arponeros”, ellos jamás en su vida habían visto a uno de ese tamaño, por el brillo que destellaba lo llamaron el “Tiburón Dorado”, tanta era su ferocidad para buscar comida que atacaba a las embarcaciones pequeñas matando a sus tripulantes.


Ante las irreparables pérdidas que ocasionaba, una fría mañana Artemio nos reunió a todos en una asamblea para formar una partida y darle caza, ninguno de nosotros quisimos apoyarlo, la mayoría pensó que la solución era no trabajar en esa zona, el “Ñato José”, fue el único que se ofreció a acompañarlo; al amanecer partieron del puerto rumbo al “Canal Internacional”, los “Concheros”, se santiguaban de angustia al verlos pasar, muchos creían que ellos nunca regresarían, pero otros en silencio admiraban su valor y decían que nadie en su sano juicio se aventuraría a hacer eso. Al llegar al sector donde merodeaba, alistaron la carnada y la tiraron como cebo para atraerlo, la piel se les erizó de miedo al sentir un fuerte chicotazo que los hizo caer de bruces en el fondo de la canoa que crujió al ser remolcada por el tiburón, solo la experiencia de muchos años “sogueando” este tipo de peces los ayudó a capear el temporal, con mucha cautela lograron acercarse al animal y cuando lo tuvieron a escasos metros, éste dio un giro al sentir su presencia dejando medio cuerpo afuera del agua, ese momento lo aprovechó Artemio para lanzarle varios arpones en el loma, al sentirse herido desató toda su furia dando descomunales brincos en el aire con el fin de zafarse del anzuelo que lo aprisionaba; la desesperación hizo presa de los cazadores al verse impotentes para continuar la lucha ante tan formidable enemigo, solo el espíritu indomable de Artemio le dio ánimo a su compañero para continuar en la brega, a pesar que se encontraba al borde de la inconsciencia por el esfuerzo que había hecho para conseguir estabilizar la canoa. La repentina desaparición del animal en la profundidad del cala los desconcertó, preocupado Artemio ató una “Boya” al cable del arpón y se preparó para lanzarlo en el instante que apareciera, el “Ñato José” se arrecostó en la “Popa” al darse cuenta que la canoa era jalada despacito, lentamente comenzó a virarla calculando el posible lugar por donde saldría, su instinto de conservación afloró como un relámpago y de un par de remazos retrocedió la canoa al ver la mancha oscura que emergía, Artemio comprendió la maniobra y cambió de posición su cuerpo pero se quedó rígido de terror al ver las puntiagudas fauces que tenía al frente, el grito lleno de coraje que le pegó , el “Ñato José” para que tire el arpón lo hicieron reaccionar en fracción de segundos incrustándoselo cerca de la cabeza. Al verlo flotar cogió un cuchillo y se arrojó al agua para rematarlo a puñaladas, la sangre le salpicaba por todos lados al tiburón que remolineaba agonizante por los cortes recibidos en el vientre, varios ecuatorianos que estaban pescando en el bajo de “Pallanes” se acercaron a ayudarle a terminar de matarlo, con arpones y filudos machetes lo descuartizaron. El “Viejo Julio” deja de hablar, toma unos tragos de agua y continúa la narración. A los pocos días de haber matado al “Tiburón Dorado”...Artemio bajó al puerto a cordeliar, en el camino se encontró


con un grupo de “cascareros” que se iban a la “Culebra” a pelar mangle él los acompañó hasta la “Poza de Galancillo” donde se quedó pescando. De ese grupo tres eran inexpertos en ese trabajo, al escuchar ala desgarrador grito de auxilio que pedían, los pájaros salieron volando despavoridos, un tronco les había caído encima a los novatos aprisionándolos en el lodo, varias voces se alzaron y cinco hombres corrieron en su ayuda para tratar de rescatarlos, pero su intento fue en vano, de inmediato el jefe de cuadrilla salió en busca de Artemio y le narró lo ocurrido, sin perder un segundo lo siguió hasta el lugar del accidente, donde los presentes se quedaron pasmados al verlo levantar el mangle como si fuera un palo de fósforo, con las justa lograron sacar a los heridos, que estaban sepultados en el fango con varios huesos rotos, estos hubieran muerto ahogados de no haber sido socorridos a tiempo debido a que la marea anegó rápidamente el lugar. El “Viejo Julio” hace una pausa y corre a los mosquitos que lo están picando, después de espantarlos reinicia la conversación_ este lugar es fantástico muchachos, en él han pasado cosas increíbles y yo he sido testigo de ello, una vez estábamos pescando cerca de los puentes con el “Chino Preciado”, como a unas veinte brazadas se encontraba Artemio, la picada era buena y nos faltaban manos para jalar “Cachemas”, cuando apareció Bufeo cerca de nosotros, el animal saltaba en la marejada y se daba vueltas alrededor de la canoa, el “Chino Preciado” con el remo lo empujaba para que no malograra la picada, tanta era su insistencia que lo obligó a sacar el arpón para hincarlo, sólo Artemio se percató que quería ayuda, levantó el ancla y comenzó a seguirlo, al llegar a la punta de la “correa” vio a los “Bufeos” por haberles salvado la vida, porque cada vez que hacia una “Tapa” en ese sitio ellos le empujaban los mejores cardúmenes de peces a las redes que ponía. Alfredo se levanta y le echa a la fogata un poco de grama “Vidrio” para que bote humo, luego le pregunta ¿Don Julio que pasó con los cocodrilos que desaparecieron de los esteros?. _ Los mataron para comerse su carne y vender su piel que la pagaban a buen precio, de todos los que habían sólo uno sobrevivió, lo llamábamos el “Cocodrilo Negro”, este ejemplar habitaba en los altiales del “Chorro de Nicasio”, era un peligro para los concheros y cangrejeros que se metían a trabajar en ese sitio, muchos sufrieron su ataque, pero se salvaron al escabullirse entre las raíces. Ante esta situación varios de ellos se organizaron para buscarlo y matarlo, pero Artemio se opuso rotundamente a que lo hicieran, comprometiéndose a solucionarles el problema, durante una semana se dedicó a rastrearlo hasta que localizó su guarida, la noticia de su captura corrió cono un reguero de pólvora en el puerto llevados por el chisme nos acercamos a verlo, su color pardo verdoso se había puesto negro por la edad, por ser el último que quedaba entendimos que existían


razones para conservarlo y juramos castigar a cualquiera que se atreviera a dañarlo, varios concheros y cangrejeros cercaron el contorno de su madriguera dejándole un espacio amplio para que saliera a tomar sol. Un tiempo después Artemio logró domesticarlo y lo alimentaba con una parte de su pesca, hasta que murió de viejo y por ser una especie que se extinguía en esta zona, enterró sus restos para que no sean devorados por otros animales. Alfredo mira el humo blanco que sale de candela y le dice al viejo Julio_ Una vez nos contó Ciriaco que hace muchos años en la “Isla Matapalo” había una enorme “Boa” que devoraba todo lo que veía. _¡Ah! Ese ofidio era el temible “Macanche Cenizo”, los antiguos pescadores decían que era el rey de todas las culebras que existían en el manglar, cuando pasaba la tierra retumbaba y los mangles se caían, a los zorros y osos hormigueros se los tragaba de un solo tarascón, con el “bao” jalaba a las bandadas de aves que caían en su boca como si fuera lluvia, recuerdo que fue en el mes de enero cuando Artemio lo mató, yo regresaba de hacer una “Tapa” y lo vi cerca del “chorro del oscuro” cangrejeando, en el preciso instante en que se arrodillaba a coger uno, fue atacado por el escurridizo animal, cuyo grosor era inmenso y medía cerca de once metros, sin ninguna piedad se le enrolló en el cuerpo y lo arrastró hasta la profundidad del “Altial”, sorprendido soltó la jicra con los cangrejos que había agarrad. Y con una velocidad increíble sus manos se prendieron del cuello del animal que abrió su boca sacando sus colmillos, una fetidez nauseabunda bañó su rostro atontándolo, ambos rodaron unidos en un mortal abrazo por el suelo fangoso, haciendo volar por el aire a las “Bromas” cuyas puntas afiladas les desgarraba la carne al rozar con ellas, era una lucha infernal porque hasta los pájaros se quedaron en silencio espectándola. Con el cuerpo completamente molido por el fragor del combate y a punto de desvanecerse por la falta de oxígeno, a duras penas podía soportar la terrible presión que trituraba sus huesos y lo asfixiaba poco a poco, sólo la fantástica fuerza que poseía le permitió estrellar con violencia la cabeza del “Macanche” en la parte baja de un tronco haciéndosela añicos, jadeante y sudoroso lo jaló hasta la canoa y se puso a extraerle el cuero, al llevarle la jicra con los cangrejos que había quedado botada, me quedé estático al verlo abrirle la panza al animal, porque quedaron al descubierto varias especies a medio digerir que apestaban a los mil diablos, conteniendo la respiración por la hediondez que emanaban esos restos cortó una lonja de sebo y me la regaló, al freírla en el paraje me dio más de cuatro botellas de manteca. “Chaveta” aprovecha el instante en que se queda callado el “Viejo Julio” y le comenta_ cada vez que vengo a poner “Malla” al dren he observado que la mayoría de gente le pide a Dios suerte para hallar la “Cruz del Setecientos”_ ¿A que se debe tanta ambición de querer localizarla?


El “Viejo Julio” lo mira y le contesta_ la buscan por las riquezas que posee; Artemio ha sido el único privilegiado que ha tenido la suerte de encontrarla y la prueba de su existencia está en el collar que le puso al “Osito Perezoso del Mangle”, algunos piensan que es un secreto entre ellos por haber dado muerte al “Macanche Cenizo”, y en premio por haberlos librado de esa amenaza lo llevaron por un camino secreto hacia la “Cruz del Setecientos” que esta enterrada en la Isla Matapalo. Curioso “Chaveta” le pregunta_ ¿usted sabe quiénes fueron los que dejaron ese tesoro con esa cruz? _hay varias historias que tratan de explicar eso, una de ellas dice que fue enterrado por los españoles que vinieron de la “Isla Puná” antes de entrar a los esteros de Corrales, y para poder ubicar el lugar donde estaba colocaron la cruz como señal. Otros afirman que las riquezas que guarda han sido depositadas por dos antiguos pobladores de Zarumilla que tenían pacto con el diablo. Alfredo se queda pensando durante varios minutos y luego le pregunta_ Don Julio ¿qué razón habría para que una especie como el “Osito Perezoso” premiara a Don Artemio llevándolo hasta la cruz sólo por matar al “Macanche” El “Viejo Julio” se rasca la cabeza y le contesta_ es una pregunta que no podría responderte porque es un misterio, en este mundo suceden cosas que aún no podemos comprenderlas y tenemos miedo investigarlas para saber como se producen. Quizás sea la curiosidad innata que tienen algunos hombres lo que llevó a Artemio a seguir al “Osito” hasta la cruz; afirman que la probable ruta que tomó fue bordeando la poza del “Islote de los Huacos” que queda en el “Puerto de los Chinos” hasta llegar a la parte más intrincada del mangle, de allí se desplazó de rama en rama hasta llegar a ella, al verla en un magnífico altar construido de hermosas conchas labradas se quedó fascinado de su hermosura, admirado de ver tanta belleza se atrevió a tocarla, y ésta al sentir sus manos, se levantó del suelo subiendo hasta la copa de los mangles, inmediatamente se oscureció el cielo y empezó a caer rayos que producían truenos por la profanación a este lugar sagrado. Cuentan que sólo el valor que tenía lo hizo permanecer en ese sitio, donde estupefacto vio abrirse la tierra con una estruendosa explosión, cuyo eco se escuchó por toda la Isla, un frío intenso congeló el aire, apareciendo una espesa niebla que le empeñaba las vista no dejándolo ver casi nada, de un salto felino se trepó a un mangle y observó borrosamente como empezaba a brotar del interior del suelo las riquezas que guardaba . El tiempo pareció detenerse y sin saber que ocurría, los velos de la niebla se disiparon y una fabulosa visión apareció ante sus ojos, no


podía creer lo que veía al bajarse del mangle pisaba sobre objetos de Oro, Rubíes, Esmeralda y Diamantes; emocionado se agachó a cogerlos, saltaba y gritaba frenéticamente de alegría como si estuviera poseído al jugar con ellos. Pasada su euforia, se sentó sobre un cofre lleno de joyas y se puso a pensar qué podría hacer con toda esa riqueza, mil ideas pasaron por su mente y al verla tirada a su alrededor su conciencia lo llevó a imaginar que su procedencia tal vez fuera el fruto acumulado por muchos hombres que bañaron sus manos de sangre para obtenerlas, preocupado por esto llegó a la conclusión que no le interesaba, porque él se encontraba conforme con los bienes que tenía, agarró al osito perezoso del mangle y le puso un collar de oro con incrustaciones de piedras preciosas como recuerdo de ese aciago día, al mirar el cielo vio a la cruz rodeada de una intensa luz cuyo brillo enceguecía, desesperadamente trató de cubrirse la cara con sus manos y en el último instante en que se alejaba, un rayo se desprendió de ella tocando su cuerpo que se estremeció al recibir la descarga, una extraña energía volatilizó todo su ser, no supo cuanto tiempo estuvo sin conocimiento. Al recobrar su lucidez observó que la cruz se hallaba donde la encontró y la riqueza que brotaba del suelo misteriosamente ya no estaba, extrañado por este suceso se palpó todo el cuerpo para comprobar si no tenía algún daño, creyendo que su desmayo fue sólo una alucinación, se paró al frente del altar y empezó a santiguarse, cuando escuchó el chillido del “Osito Perezoso” y al mirarlo de reojo le vio el collar que tenía puesto, supo en ese instante que no había soñado, al empezar a caminar y oír el canto de las diferentes aves, comprendió que la energía recibida le permitía entender su lenguaje, alegre por su descubrimiento, comenzó a comunicarse con todos los animales que se le cruzaban al salir de la Isla, y a partir de esa fecha aprendió los secretos que el mangle escondía. A los pescadores que halló en el puerto les dijo que la “Cruz del Setecientos” no era mito y como muestra de la riqueza que tenía les enseñó el collar que cargaba el “Osito Perezoso del Mangle”, despertando su ambición y codicia cuando vieron el animal que lo exhibía. Al verlos excitados por querer ser ricos les señaló el lugar exacto donde estaba, varios se subieron a sus canoas y salieron como locos a buscarla, al llegar al sitio descrito y verla, se quedaron aterrados de miedo


• CUENTOS EL CANGREJO ERMITAÑO

F. Hugo Noblecilla Purizaga

Un día, hace ya muchos años, nació en nuestras playas un cangrejito que no tenía caparazón y los demás seres que vivían junto a él se burlaban de su aspecto. Las simbocas y las jaibas, que eran más robustas y bravas, le daban fuertes roquetazos en su cuerpo desnudo y le decían: ´” ¡Quita de aquí pelao! … ¡Fuera de aquí, cabeza de mate!… y le decían miles de mofas. Pero a quienes más les temía nuestro cangrejito, era a las gaviotas y a las garzas, ya que ellas le tenían una gran apetencia, porque al verlo sin caparazón les parecía más delicioso. Por esta razón, el animalito sufrís mucho y casi no podía salir a pasear libremente por la playa o jugar con las olas, como si lo hacían las jaibas, simbocas y demás seres del mar. Un día decidió refundirse en lo más apartado del mar y no conversar con nadie, por lo que los demás vecinos empezaron a llamarle cangrejo ermitaño; mas siempre sentía el deseo de dar una vuelta por la playa, para lo que esperaba que esta estuviera solitaria. En cierta ocasión en la que se encontraba correteando alegremente, lo divisó una gaviota. Nuestro cangrejito se vio perdido y corrió sin saber donde ocultarse. Felizmente chocó con la cocha vacía de un caracol y allí se refugió; la gaviota no pudo comérselo. Estuvo largo tiempo oculto en la concha del caracol y, una vez que vio alejarse a la gaviota, hizo el intento de trasladarse hacia el agua con la concha de caracol a cuestas, por temor a que volviera la gaviota; al principios sus movimientos fueron torpes y lentos, mas poco a poco se fue acostumbrando, y decidió que esta concha le serviría, a partir de ese día, de carapacho o casa. - ¡Creo que esta concha de caracol puede protegerme de mis enemigos! –se dijo feliz nuestro querido cangrejito. Pero pasó el tiempo y el cangrejo creció. La concha de caracol le quedaba muy estrecha y se dijo: -¡Oh! ¿ y ahora que hago? … ¡ Mi hogar cada día me resulta más estrecho! … ¡No puedo moverme! … -Así estuvo con el problema hasta


que se encontró con otra concha mas grande, y decidió trasladarse hacia ese nuevo hogar, más amplio. -¡Ahora ya puedo salir a pasear! ¿Creo que ya estoy algo protegido! –se dijo dignamente el cangrejo. Mas aún así, no se sentía muy seguro como ya había aprendido a pensar, dijo: -Si no estoy muy seguro puedo buscar algo que me proteja aún más, y así como encontré por casualidad esta concha, también puedo encontrar otra cosa que me sirva para defenderme mejor. Un buen día, mientras paseaba por unas rocas marinas, se encontró con una anémona que estaba comiendo unos trozos de pescado: -¡Buenos días, señora anémona! –la saludó cortésmente el cangrejo ermitaño. -¡Buenos días! –contestó molesta la anémona. -¡Por qué está usted molesta –preguntó sorprendido nuestro cangrejo- Si la veo que está almorzando, debería estar más bien alegre. -Si usted supiera, señor cangrejo. -¡como sufro de estar todo el día aquí sin poder moverme a ningún lado! –dijo tristemente la pobre anémona- Si estoy comiendo es porque tuve la suerte de que hace un rato un tiburón estuvo comiéndose un pescado aquí cerca, y entonces, quedaron estos restos. -Pero usted tiene suerte, señora anémona –replicó el cangrejo, luego de meditar un momento-. Nadie puede hacerle daño, ni las gaviotas ni los peces más grandes ni las jaibas ni las simbocas. A mí varias veces me han ofendido. Existe el temor de chocarse con su veneno. -Bueno, en eso tiene razón, señor lamentablemente, de aquí no puedo moverme.

cangrejo…

pero

-Yo en cambio puedo moverme y trasladarme de un lugar a otro, pero ando con temor hacia mis enemigos. Si yo tuviera sus defensas, ¡otro sería el destino de mi vida! –exclamó con tristeza el cangrejo A la anémona se le ocurrió una idea, y le dijo a nuestro amigo: -¿ Que tal, mi estimado cangrejo, si usted con sus tenazas me coloca encima de sus casa y me traslada por diferentes lugares?. De esta manera puedo coseguir mejor mis alimentos y a usted lo defiendo de sus enemigos. Así nadie se atreverá a molestarlo.


Sin pensarlo dos veces, el cangrejo aceptó la propuesta y acto seguido, levantó a la anémona con sus fuertes tenazas y la colocó en la parte superior de su concha. Desde aquel día, estos dos seres –antes infelices- vivieron ayudándose mutuamente. Nuestro cangrejo jamás tuvo miedo de pasear por los fondos marinos, y nuestra anémona jamás tuvo que sufrir para conseguir sus alimentos.

LALITO EN LA ISLA DE LOS PÁJAROS Donatila Mogollón Dioses

Tumbes, es un lugar que presenta grandes encantos frente a su costa, un conjunto de pequeñas islas, puertos y caletas en donde la gente acude constantemente, con la finalidad de extraer las riquezas hidrobiológicas o bañarse en sus frescas aguas, calmando así el sofocante calor que llega muchas veces a temperaturas máximas de 36°. En uno de estos lugares, como lo es Puerto Pizarro, en donde las aguas del mar llegan suavemente y se puede pescar en canoa o en bote a motor, vivía un niño llamado Lalito, muy feliz, en compañía de sus padres. Su padre, don Pablo se dedicaba a la pesca y tenía una canoa que le servía para dicho trabajo e ir mar adentro y extraer el rico pescado como corvinas, chulas, mero, lisas, cachemas, tollos, bagres… y otras veces sacaba del fango de los manglares, cangrejos, conchas, mejillones… que luego eran vendidos en el mercado al público tumbesino. Lalito ayudaba a su padre y a la vez aprendía este oficio poco a poco.


Un día don Pablo salió en su canoa, mar adentro a realizar las faenas diarias y de repente el mar se puso furioso, golpeando fuertemente todo lo que se encontraba a su paso, con las olas. Don Pablo debía regresar por la tarde a casa no llegó, Lalito con su madre se preocuparon mucho y esperaban tal regreso, mas la espera fue vana. Los vecinos realizaron la búsqueda sin poderlo encontrar, la canoa había sido arrastrada por el fuerte oleaje a gran distancia. Lalito y su madre lloraron por la desaparición de don Pablo, llegando a enfermarse su madre, doña virginia, por la ausencia de su amado. El niño, muy apenado por la ausencia de su padre y más aún con su madre enferma y sin ningún medio económico para sobrevivir, decide probar suerte en el mar, poniendo en práctica lo que aprendió de su padre Toma un anzuelo y prepara la canoa que había sido rescatada de las aguas y se dirige a la “Isla de los Pájaros”, lugar muy conocido por Lalito, adonde su padre siempre lo llevaba, para que jugara con las aves como las gaviotas, tijeretas, pelícanos… El niño remaba y remaba, y a medida que se aproximaba, los pájaros salían a su encuentro, asentándose en el borde de su embarcación y otros se posaban sobre sus hombros y entonaban algunos cánticos en señal de alegría porque llegaba su gran amigo. Ya en la isla, Lalito comienza a lanzar su anzuelo y pesca uno, otro y otro pescado, los pájaros también lo ayudan introduciendo su pico en el agua y sacando peces grandes que los depositaban en la canoa. Lalito se cansó debido a la agotadora faena y a su poca edad, decidiendo descansar, quedándose profundamente dormido sobre la arena, teniendo un hermoso sueño en donde se veía transportado en la espalda de una de las aves hacia el fondo del mar y lo depositaba en medio de un gran paraíso, encontrándose luego rodeado por hermosas doncellas rubias, con las alas de plumaje dorado y vestidas de blanco, quienes lo transportaban hacia el interior de tal paraíso, lo vistieron de blanco y luego, le enseñaron a nadar y volar; jugaron mucho hasta el cansancio. La más hermosa de las doncellas le obsequió un cofre que contenía perlas. En ese momento cruzaban muy cerca unos pescadores y observaron la canoa de Lalito, se acercaron para averiguar lo que pasaba y vieron que Lalito dormía profundamente y la embarcación estaba llena de pescado. Los pescadores despertaron al niño, interrumpiendo así su hermoso sueño, le ayudaron a remar hasta la orilla del puerto, en donde había una gran multitud de gante que esperaba la llegada del pescado, rápidamente vende su producto, obteniendo una buena ganancia.


Muy contento Lalito se dirige a su casa y en el camino pensaba en su madre que la había dejado muy enferma, pero llevaba dinero suficiente como para hacerla curar. Pero: -¡Oh sorpresa! Doña virginia estaba de pie en la puerta de la casa con la sonrisa a flor de labios, en su espera, corre, lo abraza y agradece a Dios por el retorno de su Lalito. Ingresa el niño a la casa y observa que sobre la mesa estaba el cofre con perlas que le obsequiaba una de las doncellas en el sueño que tuviera en la Isla de los Pájaros. El niño no podía creer lo que estaba pasando en ese instante. Doña virginia narra a Lalito que había llegado una señorita rubia, muy hermosa, vestida de blanco y le entregó ese cofre; le preparó alimentos, aseó la casa y luego se marchó, diciendo que era enviada por su hijo. Lalito aún no sale de su sorpresa y abre el cofre para comprobar el contenido y efectivamente eran las mismas perlas del mar. Cuando sale de su sorpresa, el niño cuenta a su madre el sueño que había tenido en la isla. Ambos se miran y sin pronunciar palabra alguna se abrazan con mucha alegría, al comprobar que el sueño se había hecho realidad, ya en adelante Lalito no pasaría otra aventura en el mar, porque con esa fortuna vivirían felices en adelante.

EL CANTO DEL ZARAPITO Manuel añasco Ruiz

En el borde de los altiales del manglar ubicado entre la “Boca de Capones y el sector de Chacra Gonzáles” en la provincia de Zarumilla, un cangrejo simboca descansaba placidamente en su cueva arrullado por el cotidiano ruido del agua al chocar con las raíces de mangle al bajar la marea, en esa zona él se sentía el rey. Conjuntamente con todos los


miembros de su población a la que defendían con fiereza y no permitían el ingreso de ningún extraño, pero esa mañana su descanso fue interrumpido por el canto emitido por un ave cerca de su cueva, el cangrejo simboca, grande fue su asombro cuando observó el aspecto del ave al salir de su cueva, su plumaje era de color pardo con manchas negras y pintas blancas, tenía patas largas, cuerpo alargado, pico largo y curvo; no pudo contener la risa y lanzó una sonora carcajada que retumbo en todo el manglar; el zarapito lo miró largamente y le dijo, ¿De qué se rie señor cangrejo¡ Yo de que ,me estoy riendo, pues de su horrible aspecto, con razón cantas tan feo, pero por el momento agradable que me has hecho pasar, ni yo ni mis hermanos te vamos a atacar porque esta zona es nuestro habitad y la defendemos hasta morir si es preciso anta la presencia de cualquier intruso contestó el cangrejo simboca. El zarapito se quedó pensando un momento y le dijo señor cangrejo tan importante es este lugar para usted y sus hermanos que son capaces de matar a otro semejante por defenderlo, habiendo tanto espacio aquí en el manglar donde se puede vivir tranquilamente y compartirlo con los demás sin que exista ningún problema cuando cualquiera de sus habitantes salga hacia otro sitio en busca de alimento. Mire señor patas largar y pico horrible lo que usted dice es cierto el manglar es inmenso y se puede compartir con cualquiera, pero usted no ha tomado en cuenta lo siguiente: que todos los que habitamos aquí tenemos características diferentes en cuanto a nuestro medio de vida y esta zona es la única que nos brinda todas las condiciones necesarias para poder sobrevivir, ese es el motivo por el cual peleamos por ella, si no lo hiciéramos estaríamos condenados a morir y nuestra especie desaparecería contestó el cangrejo simboca. Comprendo la preocupación de usted y de sus hermanos para conservar su habitad y no fue mi intención el entrar a su territorio en busca de alimento, molestarlo con mi alegre y hermoso canto, afirmó el zarapito. Jamás en mi vida había escuchado una melodía tan horrible y tenebrosa refutó el cangrejo simboca. El diálogo fue interrumpido por un fuete ruido producido por la caída de los mangles sin cesar, el temblor de la tierra y el sonido de varias voces desconocidas; la población de cangrejos simboca salieron apresurados de sus cuevas para tratar de ver que estaba sucediendo, el caos y el terror era latente en todos ellos, entonces él le dijo al zarapito – lo siento, tengo que despedirme porque yo y mis hermanos tenemos que averiguas que cosa está sucediendo en el manglar y que puede afectar a nuestro hábitat para protegerlo de cualquier ataque desconocido El zarapito contestó, -Señor cangrejo permítame ayudarlo, mis poderosas alas me permitirán llegar al lugar de los hechos más rápido que ustedes, considero que es mas importante que esperen mi regreso y


vayan organizando la defensa del hábitat para protegerlo de cualquier ataque desconocido. Seguidamente el zarapito tomó vuelo y empezó a elevarse hasta alcanzar una gran altura y comenzó a guiarse por el ruido producido por la caída de los mangles y pudo ubicar con exactitud que éste prevenía de las afueras del manglar, mientras volaba observó que muchas especies huían rápidamente hacia el interior del mismo en busca de protección, al cabo de un rato de seguir volando logró divisar a unas enormes y extrañas criaturas que nunca había visto antes, las mismas que venían acompañadas de varios humanos, se sentó sobre la copa de un mangle y comenzó a obser4var las características que tenían y pudo ver que eran de brillantes colores, altas y fuertes y les obedecían ciegamente; cuando éstos se subían sobre ellas comenzaban a desplazarse y cuando se bajaban se detenían, la forma como les indicaban para que arranquen los mangles como si fueran hojas, como cavar en el suelo con gran facilidad para que hagan unos enormes huecos, él jamás había visto antes a ningún habitante del manglar hacerlos de esa forma como esas extrañas criaturas. Tanta fue su admiración al observarlas que su curiosidad por verlas de cerca venció a su miedo y volando velozmente se acercó a una de ellas y para ver como reaccionaba le lanzó un feroz picotazo, grande fue su sorpresa al sentir un enorme dolor por habérsele quebrado el pico, asombrado de la dureza de la piel de la extraña criatura, remontó vuelo hacia la zona de los cangrejos simboca, a medida, a medida que volaba conteniendo su dolor pensaba, ¿ de qué sitio los humanos han traído a esos seres?, ellos jamás nos habían atacado de esa forma, qué estará pasando para que actúen de esa manera, en este lugar no existe riqueza que ellos puedan ambicionar, solo hay lodo, mangles y agua salada que ellos no utilizan ¡oh! ¿Será que hay otro tipo de riqueza que nosotros desconocemos y que los humanos ambicionan y son capaces de destruir nuestro humilde ecosistema…? Sus pensamientos fueron interrumpidos por el ruido que hacían los cangrejos simboca con sus enormes tenazas al verlo llegar, inmediatamente fue recibido por la población que esperaban noticias para saber qué estaba pasando en el manglar, el primero en acercársele fue su amigo que le preguntó: -Señor patas largas y pico horrible, en primer lugar Qué cosa le ha sucedido a usted que está herido?, segundo -¿Qué a averiguado acerca de la extraña caída del mangle?, y tercero ¿Qué son esos ruidos y quienes los producen?, que están asustando a una gran cantidad de especies que huyen hacia el interior de este lugar. -Señor cangrejo los humanos se han vuelto locos, han logrado traer y dominar a unas enormes y extrañas criaturas, cuya piel tiene una dureza que usted no se puede imaginar que es la causante de que yo me haya quebrado el pico al tratar de detenerlas, les obedecían ciegamente y son las que vienen destruyendo el manglar, yo les aconsejo que lo mejor es que abandonen el hábitat porque están cerca y


el tiempo es corto deben apresurarse en hacerlo porque en unos cuantos minutos estarán aquí y es imposible detenerlos, la mejor solución es que deben buscar otro lugar donde puedan vivir tranquilos afirmó el zarapito. -Señor patas largas y pico horrible lo que acaba de decir suena fácil; jamás abandonaremos el hábitat porque igual nos da; si salimos de él moriremos al no poder habituarnos en otro lugar pero en cambio si nos quedamos y luchamos por él, tendríamos una posibilidad de sobrevivir y aún así desapareceríamos siempre quedarán recuerdo contados por algún testigo que aquí en esta zona del manglar habitó el cangrejo simboca y que prefirió morir luchando antes que abandonar su hábitat, le dijo en tono enérgico el zarapito. Y abriendo y cerrando con fuertes golpes sus tenazas se movilizó rápidamente con sus hermanos que se preparaban para defender el lugar donde habían vivido siempre. En vano fueron los esfuerzos del zarapito para convencerlos que abandonaran ese sitio, resignado levantó lentamente sus alas tristemente voló hacia la copa de un mangle y observó profundamente dolido por la amargura y la impotencia de no poder hacer nada como los cangrejos simboca, utilizando sus enormes tenazas se enfrentaron a las extrañas criaturas comandadas por los humanos en una lucha a muerte por la posesión de la zona, con los ojos llenos de lágrimas vio como en poco tiempo la batalla llegaba su fin y el último de los cangrejos simboca moría defendiendo fieramente su hábitat, al cabo de un rato, el zarapito se secó las lágrimas calmadamente y tomando valor se lanzó velozmente sobre las extrañas criaturas que conjuntamente con los humanos celebraban su triunfo y al pasar sobre ellas emitió su horrible y triste canto que causó asombro y miedo a los habitantes de ese lugar por tan triste lamento que anunciaba como presagio el principio de las destrucción de las especies del Pacífico y hermoso ecosistema llamado manglar.

DON SATA REY DE LOS ESTEROS Manuel añasco Ruiz


En el puerto llamado el "Botón de Oro y Géminis", al pescador más viejo que trabajaba en ese sitio desde que fue sólo el cogollo de un chorrillo, le decían Don Sata el Rey de los Esteros, por la infinidad de conocimientos que poseía acerca del manglar, su edad se perdia en la bruma del tiempo, pero su sabiduría era real y valiosa para conocer en toda su dimensión ese fabuloso lugar. Su verdadero nombre era Eustaquio, pero ningún pescador lo llamaba asi, salvo al estar frente a él por el gran respeto que le guardaban, a pesar de los muchos años de vejez que le calculaban, su cuerpo no presentaba ninguna huella de haber sido maltratado por el tiempo, al contrario se mantenia tan activo que superaba en energías a un joven de veinte años; cuando remaba parecía que a su canoa le salían alas al navegar en el agua a increíble velocidad, como si le hubiera instalado un motor fuera de borda. Algunos pescadores creían que Don Sata tenía pacto con el diablo, pues ellos no se explicaban como era posible que viviera tanto, si la mayoría de los que comenzaron trabajando conjuntamente con él, ya estaban muertos de viejos, y si quedaba alguno vivo debería estar postrado en su cama, porque lo» más jovene» que llegaron después al estero, habían envejecido tanto que ahora los ayudaban hasta para subir a sus canoas. Usando la señal de la cruz como ente divino, éstos hombres juraban, que cuando ellos eran niños y lo vieron por primera vez en el puerto ya tenia ese aspecto, consideraban que su añeja longevidad trabajando en el manglar era eterna, por eso sabiatanto y conocía todos sus secretos con precisión matemática, en cuanto} ha fechas, horas y segundos sobre el desarrollo de la vida de las especies que habitaban en ese ecosistema, de igual manera los procedimientos que le permitían capturarais mejores. Además de eso comentaban que su ancianidad no era ningún impedimento para lucir su fuerza y destreza remando porque los ganaba a todos, la misma que iba acompañada de la suerte que tenia para la pesca, a él sólo le bastaba tirar el anzuelo al agua asi sea con "Arañitas Mangleras", y al ratito asombraba a cualquiera al jalarse unos enormes pescados de los sitios menos inesperados del estero. De ese grupo varios afirmaban, que hasta sus discípulos el Ñato José, Artemio, Morocho y "Mil Amores", destacaban en ese oficio al haberles enseñado a los tres primeros los secretos de la pesca con ritos satánicos, por eso ellos manejaban tantos cordeles con sus manos y pies que daba la impresión que tiraban espineles alrededor de su canoa, donde su habilidad no tenía limites para dominarlos, porque hasta en la boca se colocaban uno cuando la picada era buena, No contentos con esto hablaban a los cuatro


vientos, que al último de ellos para que se convirtiera en un gran extractor de mariscos una noche le pidió al diablo, que le escupiera las manos para que se le endurecieran más que el acero, ese era el motivo por el cual sacaba más "Conchas Negras", que cualquier otro "Conchero", hasta de los altíales más duros del manglar, cuando él se metía por esos lares y levantaba las raíces de los mangles, las conchas brotaban desde el fondo del lodo como por arte de magia. La verdad que cubría misteriosamente como un enigmala vida de Don Sata, era que desde muy niño se inició trabajando en el manglar al ser llevado por su padre para que lo ayude a recolectarlas inmensas riquezas hidrobióticas que se encontraban en el interior de su intrincada vegetación, de ese modo apoyó a su familia en los albores de su niñez paliando en algo su inmensa pobreza, Con el transcurrir del tiempo aprendió a descubrir los secretos, que rigen la vida del manglar a través de muchos años de largo trajinar por su suelo fangoso, que lo llevó a conocerconexactitudeiflujodelasmareas, el lugar y la hora de mayor abundancia de fitoplacton y camarón asi mismo la afluencia de peces en esos sitios, los "Bajiales" y "Altíales" que permitían reproducirse rápido a las conchas negras y crecer más grandes a los cangrejos rojos, las zonas que con frecuencia anidaban las aves, las planicies donde se instalaron los primeros puestos de vigilancia policial y aduanera, los pobladores que hicieron "Chacras" en la Isla Matapalo y laEnvidia en cuyos bordes sembraron una hilera de plantas de "cocos" como recuerdo que allí cultivaron, el nombre de cada chorro y accidente geográfico que tenía, la forma como se produjo tos combates en la guerra del 41 donde participó activamente en las batallas guiando a las tropas peruanas por los esteros, los espeluznantes retatos de pactos con el Diablo que tuvieron algunos pescadores y la aparición de fantasmas que asustaban a los "taperos", demostraba su sapiencia al saber todo sobre el manglar. Pero las historias de carácter diabólico que ciertos pescadores le inventaban, hacian de él un personaje de apariencia satánica, que no mellaba en nada la profunda estimación que la mayoría sentía hacia su persona por la increíble grandeza de su alma y su honradez a toda prueba, cuyos actos determinaron que lo veneraran como al insigne maestro que siempre los asesoraba a mejorar sus métodos de pesca con virtiendo! o con el paso de los años en un símbolo sagrado de ese puerto. Ninguno de los pescadores dudaban en afirmar que Don Sata, amaba e! manglar con pasión infinita y lo cuidaba celosamente más que a un tesoro, porque era la razón de su existir, pese a que pasaba todo el día en sus esteros no podía estar lejos de él, apenas los gallos cantaban se despertaba y esa madrugada no fue la excepción, se levantó más temprano que de costumbre, preparósu desayuno y lo acomodó en la alforja con los enseres de pesca, de prisa le echó aire a las llantas de la bicicleta y partiórumbo al puerto.


Los tiempos modernos lo habían obligado a cambiar a su inseparable burro el "Garañón" por la bicicleta, al llegar a su destino la arrecostó sobre un tronco, juntó varias ramas y encendió una fogata para correr a los zancudos mientras se cambiaba de ropa, cuando estuvo listo vació un poco de petróleo en su mano y se untó la cara y los brazos para ahuyentar a los Jen-jen, cogió la atarraya y se dirigió al dren a sacarla carnada que necesitaba para su diaria faena. La luz de la fogata alumbraba la oscura noche que se cemia sobre la copa de los mangles, el ruido producido por el traqueteo de dos bicicletas y la conversación entre los tripulantes, hizo ladrar a los perros de las camaroneras que salieron a toda carrera a morderlos, al verlos que se le venían encima tomaron los machetes y a punta de planazos lograron espantarlos, pasado el susto remiciaron la marcha hacia el puerto, los hombres que las manejaban eran "Mil Amores" y "Juan délos Puntía", "Mil Amores" era un conchero que había sido discípulo de Don Sata, sus amigos lo apodaban así porque decia, que en su cuenta llevaba anotado más de mil romances a pesar de estar casado y hablaba de cada uno de ellos en todas sus conversaciones, afirmaba que sus santitos lo premiaron a la hora de nacer al darle ese encanto irresistible que atraía a las mujeres volviéndolas locas de pasión, las mismas que ansiosas lo buscaban para estar en sus brazos suspirando de amor por él, aquellos que loescuchaban narrar sus aventuras amorosas, comentaban que para igualar esa proeza solamente se podría realizar teniendo dinero en abundancia o haciendo un pacto con el Diablo, pero ante la fama de haber sido ex alumno de Don Sata, no tes extrañaba que cargara algún filtro mágico que le permita lograr eso. "Juan de los Puntía", no tenía oficio fijo en el manglar, todo lo que sabia se lo habia enseñado su padre, se caracterizaba por ser conchero, tapero, mejillonero, larvero y algunas veces se metía hasta de cangrejero, su forma de trabajar era desconcertante porque cambiaba de faena en cada aguaje, esto lo diferenciaba de los demás que se dedicaban a extraeruna sola cosa. Pese a la penumbra del amanecer conducían velozmente sus oxidadas bicicletas que rechinaban al desplazarse por el accidentado camino, al divisar la candela, intrigado "Juan de los Puntía" le preguntó a "Mil Amores"_ ¿Quién será el qué ha prendido fuego a estas horas en el puerto?. Bostezando de sueño "Mil Amores" le contestó _ Debe ser algunos de los que han hecho "rodeo", puede ser "Ciríaco" o "Santos" con el "Chino Preciado", que están esperando el carro para que los lleveaZarumilla.


Lentamente fueron acercándose a la llamarada, al detenerse frente a ella vieron varias cosas cerca del improvisado fogón, curioso "Mil Amores" las revisó para saber de quien eran; sorprendido exclamó jMira Juan! Que confiado es Don Sata ni siquiera le ha puesto candado a la bicicleta.. .¿A donde se habrá ido que ha dejado todo aquí?. Tirando a un lado su alforja "Juan de los Puntía" encendió un cigarrillo, después de paladear el sabor del tabaco le respondió _ Seguro que está sacando carnada, deja de preocuparte por sus cosas y apresúrate en cambiarte de ropa porque nos gana la marea para salir del dren. Al oirel sonido de utías pisadas que quebraban a los "vidríales" dejaron de conversar y voltearon a mirar a la silueta que se acercaba, en una mano traía un balde y en la otra la atarraya que chorreaba agua, al mismo tiempo ambos la saludaron _ ¡Hola don Eustaquio!.,. Se ve que ha madrugado. Colocándose en el humo para correr a la nube de zancudos que lo seguía Don Sata les contestó _ La necesidad lo obliga a uno muchachos, cada día que pasa esto se pone peor, si te duermes los "atarrayeros" no te dejan nada de carnada, éstas camaroneras han malogrado todo al vaciar los desechos putrefactos de sus pozas a los esteros, la gran cantidad de sustancias tóxicas que lleva pudre el agua limpia que tienen, poniéndola amarilla que apesta, esto no deja que sobreviva la larva de camarón como antes que se criaba sanita después de cada aguaje, El diálogo fue interrumpido por "Juan de los Puntía", que enfadado les llamó la atención _ Apúrense que ya mismo se seca el dren, en el camino seguimos conversando, ai escucharlo "Mil Amores" se encogió de hombros y empezó a ayudarle a tirar la canoa a Don Sata, evitando con cuidado que la popa no se mande a pique al chocar con el agua. Cuando terminaron desganadamente "Mil Amores" se subió en su embarcación y le preguntó a Don Sata _ ¿Es cierto Don Eustaquio que los marineros y los guardias a partir de la próxima semana no van a dejar que nadie trabaj e en los esteros?. Aspirando el aire salobre que la brisa traía Don Sata le contestó _ Esa es la noticia que hemos recibido nos han informado que se han quejado a Lima de que estamos arrasando con el manglar; todo esto es una patraña para cubrir las apariencias, porqué no les dicen nada a los camaroneros que son los que han destruido este ecosistema, antes que ellos llegaran daba gusto pescar en los esteros tenian una gran profundidad, hallabas diferentes tipos de peces, daba miedo meterse solo con la marea llena, por donde quieras veías bufeos, tortugas, rayas, meros, pargos y tiburones que median hasta ocho metros, aves que deslumhraban con sus colores, patos arroceros y cuchibibes para matar por cientos en los charcos de laEnvidia, camarón para sacar por "Jicradas" en las pozas de la Isla Matapalo y los cogollos de los chorros, conchas, ostiones, cangrejos y mejillones para llenar sacos, cocodrilos que atemorizaban al verlos asoliándose en las orillas.


Sin embargo esa gente que se ha quejado nunca ha salido aprotestar contra estas empresas por el tremendo daño que le han ocasionado al manglar, en cambio nosotros si lo hemos hecho denunciándolas ante las autoridades, exponiéndoles el peligro que coma si continuaban construyendo pozas y drenes en su zona de amortiguamiento, hoy el tiempo nos ha dado la razón porque las consecuencias de este desastre están a la vista, al desbordarse los ríos y las quebradas han depositado tanta tierra en sus Esteros que ahora ni siquiera necesitas canoa para cruzarlos como antes, donde los pocos peces que entran lo hacen con marea, los mangles se están muriendo al ser atacados por diversas plagas, los cangrejos sin boca, los cocodrilos, la nutria, los ostiones y las langostas ya se extinguieron, con esta hondura que tienen ni "tamborines" encuentras con la marea seca para entretenerte rajándoles la panza para sacarle los anzuelos, es tan grave la situación que en poco tiempo las conchas negras, los cangrejos rojos y los mejillones correrán la misma suerte de las otras especies que ya desaparecieron. Si analizas ésta denuncia de la que hemos sido objeto comprenderás que hay mano negra, por eso no debemos confiamos de esa gente, son peor que alimañas ponzoñosas para defender sus intereses y una muestra de lo que son capaces es que ya nos están echando la culpa que somos los que destruimos el Manglar, como si no supiéramos que de esta manera quieren proteger a los verdaderos culpables de la venta de estas tierras para que hagan camaroneras, las mismas que se han construido sin ningún criterio técnico ni estudio de impacto ambiental para que no afecten a la vida que se desarrolla en esta zona,Menos mal que nuestros dirigentes ya están luchando ante las autoridades para demostrar que nosotros no tenemos nada que ver en el asunto, porque somos simples extractores artesanales y los únicos instrumentos que utilizamos son pequeñas canoas, anzuelos y unas cuantas redes viejas, además esto constituye la única fuente de trabajo de la que hemos dependido siempre por generación es y no la abandonaremos jamás fácilmente. Entusiasmado por las declaraciones de Don Sata, "Juan de los Puntía" le dijo _ : jDon Eustaquio! ... su conversación sobre el problema que afecta al Manglar es muy interesante, pero para poder seguir dialogando acerca del tema es necesario que reme más despacio, ya me duelen los brazos al tratar de ir juntos. Riéndose Don Sata le contestó _ Lo que pasa "Juancito" es que no tienes fuerza para bogar, si fueras el Ñato José, Artemio oMorocho ya deberías estar conchando en las "Almerjas" o "Las Vacas", tomando en cuenta el tiempo que llevas remando en esa canoa 1 i vi anita, Secándose el sudor que le corría por 1 a cara "Juan de los Puntía" le dijo _No sea malo Don Eustaquio como se le ocurre compararme con ellos, yo estoy en desventaja porque dicen las malas lenguas, que usted les ha presentado


el diablo para que los ayude a trabajar en el estero, es por eso que tienen tanta fuerza que supera a la de cualquiera de nosotros, la misma que va acompañada de la fantástica suerte que poseen para pescar, es que como si algo sobrenatural les amarrara a los pescados, apenas tiran el anzuelo o sus redes al toque atrapan a los más grandes, para demostrarle lo que digo, basta mirarle las manos a mi compañero "Mil Amores", saca tanta concha que es imposible que alguien lo iguale, parece que tuviera un imán en los dedos para cogerlas asombrosamente ellas se te meten sólitas a la "Jicra" con solo tocarlas. Moviendo la cabeza disgustado Don Sata te respondió _ [Juan! ... esas son puras mentiras que tu y la gente del puerto hablan, lo que pasa es que todavía no aprenden que primero deben conocer el ciclo vital de las especies que viven en el manglar, donde su existencia depende de la caída de las hojas del mangle que son descompuestas por millones de microorganismos que las aprovechan con el flujo de las mareas, de esta forma ellos obtienen los nutrientes que necesitan para poder sobrevivir y a su vez sirven de alimento a otros animales dentro de una compleja cadena alimenticia, para saber la secuencia solo hay que seguirlas hacia los lugares donde comen, es por eso que me decepcionas al comprobar que te causa admiración observar a quienes le sacan provecho a esto y apenas los ven cazar a las mejores, como viejas chismosas se reúnen para decirque Satanás es el que los ayuda acogerlas. Al verlo molesto a Don Sata, "Juan de los Puntía" dejó de hablar y se limitó a mirarlo remar hacia la puntade la "Poza del Toro", donde ancló su canoa y comenzó a ponerle carnada a los cordeles, sin pérdida de tiempo los lanzó al remanso que hacía la comente. "Mil Amores" le hizo señas a "Juan de los Puntía" para que se acerque a prudente distancia y poder contemplarlo pescar un momento, la forma como iniciaba su tarea era un ritual que dejaba impresionado a cualquiera porque no pasó ni un minuto desde que tiró los anzuelos, cuando la "boya" de uno de ellos saltó de un chicotazo afuera de la canoa, con un movimiento felino Don Sata la agarró en el aire y empezó a "Soguearlo" con tal habilidad que no le quedaba templado el cordel a pesar que zumbaba, parecia que el pez se lo rompía por los remolinos que hacia luchando para zafarse del garfio que lo aprisionaba, sin esfuerzo logró cansarlo y en la primera oportunidad que asomó la cabeza con el palo de matar "Bagres", le dio un garrotazo que lo hizo flotar en la superficie del agua, sin perder un segundo le metió la mano derecha en las agallas y lo alzó con dificultad aventándolo debajo del asiento de 1a popa.


El pez que se había jalado era una enorme "Corvina", conocida como "Pico de Oro" por el color amarillo que tenia su boca, de inmediato Don Sata le sacó el anzuelo y enrolló el cordel en la "boya", se quitó el sombrero y levantó los brazos al cielo, acto seguido se santiguó agradeciendo a Dios por la pieza conseguida, después de persignarse emitió su clásico grito de alegría "Dame otro pez otra vuelta" cuyo eco retumbó en el manglar asustando los pájaros que volaron precipitadamente de las ramas, según la creencia de los pescadores ese grito aterrador que siempre daba al sacarse el primer pescado era su cabala secreta por medio de la cual invocaba al diablo para que le engarzara en el anzuelo a los peces más valiosos que entraban a comer al estero. Caminando con cuidado para no hacer ruido, Don Sata se sentó en la proa y le dijo a "Juan de los Puntia",[Muchacho! ... esta es la manera como me saco a los pescados no hay nada de extraño en ello, ni menos esas cosas misteriosas de carácter diabólico que tanto habla la gente, lo único que se debe hacer es ubicar la marea precisa y calcular la hora exacta en que pasan a buscar su alimento. "Juan de los Puntia" lo miró de reojo y luego le comentó incrédulo a "Mil Amores" _ A mi nadie me quita de la cabeza que Don Sata si tiene pacto con el Diablo, no es posible que cada vez que lo veo pescar a! tirar el primer anzuelo al agua siempre jala uno grande, si no es una "Corvina" es un "Pargo" o un "Robalo", nunca se le prenden "Roncos" o "Tamborines" como a los otros, eso ya no es casualidad, ni tampoco creo que sea por las mareas para hacer eso tiene que haber algo, pienso que la clave de su éxito está en esos cordeles que le ha dado el demonio. Como impulsado por un resorte "Mil Amores" cogió su remo y se puso a bogar molesto por lo que acababa de escuchar, luego de una pausa le dijo_ jJuan!, - - lo que tú y el resto de pescadores opinan al respecto carece de fundamento lógico, cuando comprenderán que Don Sata conoce a los esteros como la palma de su mano, a! Recorrerlos durante toda su vida no es raro que calcule con precisión absoluta la hora exacta donde comen los peces más grandes, para mí eso no es cosa del demonio, ni siquiera puedo afirmar que es suerte, esa es la experiencia que él ha acumulado al trabajar diariamente en esta zona. Lo mejor que pueden hacer es quedarse callados y no seguir hablando barbaridades al atribuirle cosas que sólo existen en su imaginación, y más bien deben tratar de aprovechar la importancia de sus conocimientos en beneficio de la conservación del manglar que es nuestro centro de trabajo, porque el dia que muera su vegetación se marchitará de pena, según cuentan los antiguos los animales y las plantas también tienen sentimientos y lo extrañarían si faltara alguna vez» debido a que jamás aparecerá un hombre con esos ideales


conservacionistas que lo defendía de la codicia de las camaroneras, pero a pesar de su titánica lucha proteccionista lamentablemente no está lejano el dia en que ellas terminen con todo esto. Preocupado por la probable situación que se avecinaba "Juan de los Puntía" le preguntó temeroso_ j "Mil Amores"'.., ¿Tú crees que eso sucederá algún dia?. Después de guardar un sepulcral silencio "Mil Amores" le respondió _ Yo creo que sí, tal como se están dando las cosas en poco tiempo perderemos esta fuente inagotable de riquezas, al no seguir el ejemplo de Don Sata, que luchó durante décadas para que aprendiéramos a extraer sus recursos racionalmente, pienso que hoy es nuestro tumo de controlar su depredación, porque sino reforestamos las partes dañadas y no rellenarnos los drenes de las camaroneras abandonadas el manglar continuará sedimentándose, y las especies que viven debajo de sus raices se extinguirán al no encontrar las condiciones favorables para su desarrollo, asi mismo desaparecerá para siempre la mítica figura de Don Sata y sólo nos quedará el recuerdo de su sabiduría para pescar como mago en sus esteros. Al oír esto un escalofrió tétrico le recorrió la columna vertebral a "Juan de los Puntía", erizándole la piel de miedo, con torpeza se secó las gruesas gotas de sudor que perlaban su frente al recibir los inclementes rayos solares, a pesar que el calor infernal lo deshidrataba angustiado vio el vuelo de las tijeretas que revoleteaban sobre su cabeza en busca de alimento, su corazón se desgarró de tristeza al escuchar el canto de los "Tordos mangleros", cuya melodía le humedeció los ojos de pena al ver que su habitat se desmoronaba como un castillo de arena, a medida que las perlas de nácar resbalaban por sus mejillas con dificultad veía a su compañero "Mil Amores" remar en la proa de la canoa, que navegaba rompiendo las olas que el viento hacia sin cesar en el estero, el mismo que al ir enterrándose aceleradamente poco a poco moría.

EL TESORO DE LOS TUMPIS

Como niebla la noche cubre con su manto el manglar, que se estremece al ser erosionado por la fuerza arrolladora de las olas, que golpean sin piedad los bordes donde florece la vida como un ensueño, la dureza de su suelo cenagoso lo convierte en un universo deslumbrante que tiene


leyes propias de exterminio y supervivencia, que contrasta con su exuberante belleza. Los esplendidos paisajes de esta enmarañada selva, oculta infinidad de peligros, que obliga a las especies a permanecer en constante alerta, escondiéndose de inmediato en la espesura del follaje al sentir la presencia de las canoas, que navegan en los esteros como monstruos devorando todo lo que encuentran, el ruido que hacen atrapando a sus presas se expande rápidamente, asustando a las aves que levantan el vuelo apresuradamente de las orillas. Los hombres que las manejan sólo se retiran al terminar su ardua faena, desde lejos se les nota los ojos enrojecidos por la mala noche, una sonrisa de satisfacción ilumina su rostro cuarteado por la sal y el sol, al entrar a la boca del dren, soñolientos observan el movimiento de varias personas que se pasean como sombras en el puerto, esperando con ansias de salir a pescar. Varias siluetas acomodan sus redes, bostezando de sueño y aburrimiento, al ver las canoas que van llegando, de prisa cogen las cadenas de las proas y las amarran a las atracaderos, cargando las jicras llenas de pescado, con dificultad suben la escarpada pendiente de un muro cascajoso, exudando un olor nauseabundo que hace tapar las narices a los presentes, que de mala gana los ayudan a bajar del hombro el producto de su pesca. Esta actividad fue interrumpida por el sonido de los truenos y el diluvio de agua que cayo del cielo, velozmente los pescadores se guarecieron en la rustica casa del guardián, molesto se limitaron a esperar que pase el aguacero, acurrucados cerca del fuego; llevando por la cólera que lo embargaron uno de ellos murmuro: -¡Maldita lluvia qué antojada que es! ¡justo cuando estábamos listos para irnos a conchar nos cae encima!. Un hombre alto y corpulento lo quedo mirando y le dijo: -cuando será el día que dejes de quejarte "chocolate", ya malograste la marea. -Mira "Corneta el que sala las mareas eres tú con tus creencias apenas escuchas que alguien maldice algo, de inmediato piensas que no vas a sacar nada, ni que unos fuera Dios para hacerte desaparecer los cangrejos de los huecos. " Genariche" intervino en la discusión y comentó: -"Chocolate" tiene razón de maldecir al agua, hemos madrugado por las puras, hasta que deje de llover ya subió la marea a los altiales y los que más duele es regresar a la casa con las manos vacías.


"Folleque" envolvió una hoja de tabaco y armó su clásico "puro" para ahuyentar a los insectos, después de prenderlos les dijo: -No crean ustedes que hay algo extraño con esta lluvia, cayendo en pleno mes de septiembre que hace un frío de los mil diablos, además que yo sepa, nunca llueve torrencialmente en esta época. El viejo "Leopoldo", dejó de matar los zancudos que pican su arruga cara, levanta la mirada y les habla con voz cavernosa: -Y cállense la boca hombre, que no dejan dormir, parecen criaturas discutiendo, nadie se ha muerto por perder una marea, peor hubiera sido que el aguacero nos agarrara en el camino,. en este momento estaríamos encharcados hasta los huesos. Una ráfaga de viento apagó la candela de la cocina junto con los "mechones" y un silencio tétrico cubrió con su manto al grupo de hombres, que persignaron presurosos al oir el aterrador aullido de los perros de las camaroneras, que gemían de espanto por el sonido que salía de un caracol que era soplado con una maestría inigualable por alguien que navega en la profundidad de los esteros, a medida que lo escuchaban más cerca, la piel se les erizaba de miedo. "Canducho" se paró de su sitio atemorizado y empezó a soplar las brazas, al instante el fuego brotó del fogón alumbrando fugazmente la oscura habitación de la casucha, caminando con cuidado para no tropezarse se acercó a "Rofuco" y le dijo: -compandre, regálame un cigarrillo para entrar en calor, porque me mata el escalofríos de los nervios que tengo. El viejo "Leopoldo" cogió un tizón y encendió los "mechones", se quedo observando a sus compañeros luego murmuró:-No tengan miedo muchachos, eso que acaban de oir es el canto del Sacerdote que corre los esteros, cuidando el tesoro que dejaron los Tumpis, es para no creerlo, jamás pensé en mi vida escucharlo, porque pensaba que sólo era un mito. Intrigado "Chocolate" le pregunto: -¿Don "Leopoldo", de que tesoro habla, nunca he oído que los Tumpis hayan dejado de valor que valga la pena?. Acomodándose a un costado de la llamarada el viejo “Leopoldo" le respondió: Solo los ciegos como tú no ven el tesoro que nos dejaron nuestros antepasados y ese es el manglar, en que otr lugar del Perú van a encontrar esa fuente inagotable de riquezas hidrobióticas. Para que sientan temor les voy a contar el origen de esta historia, que me narró mi tatarabuelo, que la escucho de los antiguos pescadores del manglar cuando el era un niño.


"Decía que los Españoles, que se quedaron después de la guerra que sostuvieron con el cacique "Chilimaza" , se enteraron de la existencia de un Sacerdote que era un gran hechicero, que tenia la misión de guardar el secreto donde se encontraba escondido el tesoro de los Tumpis, afirmaban que cada luna recorría en su balsa a los esteros y les tiraba pócimas mágicas para que continuaran produciendo las especies marinas que ellos necesitaban. Cegado por la ambición, un grupo de Españoles lo esperaba que salga a hacer su recorrido; acompañados pordos nativos que lo odiaban logrando capturarlo y punto de morir hizo un trato con ellos , les dijo: "que les indicaría el lugar, pero a cambio les pidió que lo dejaran terminar el rito que había iniciado", se subió a la balsa junto con los nativos, cuando estuvo en medio del estero comenzó a soplar su tradicional caracol cuyo sonido espanto a las aves, que huyeron despavoridas; luego les regó a sus cinco partes distintas del manglar. Impacientes por saber donde estaba el tesoro, los Españoles esperaron siete días a los nativos, al verlos llegar atropelladamente se metieron al agua a preguntarles que fue que les dijo antes de morir el Sacerdote, porque ellos habían cumplido con su parte del trato. Agobiado por el remordimiento uno de ellos le dijo: -"El tesoro está en el fango y el agua que se encuentra debajo de las raíces de los mangles, pero antes de morir hizo un juramento del castigarnos, afirmo que él regresaría de su tumba para seguir protegiendo por mandato Divino del Dios Sol ; la señal de su aparición en el manglar sería después de las nueve lunas cada 50 años, en medio de una tremenda lluvia que cubriría de rojo los esteros. Al escuchar esto, el jefe de los Españoles enfurecido le dijo: estás insinuando que los animales y peces que habitan en esta extraña selva llena de agua, es el tesoro que tanto cuidaba ese brujo. Agachando la cabeza el nativo le respondió :- Así es, señor ; para nosotros lo mas importante que existe son las especies que viven debajo de estas sagradas plantas, porque nos proporcionan los alimentos que necesitamos para nuestra subsistencia, debido a que sólo nos basta meter mano en el lodo para recogerlos, lamento mucho que estén desilusionado al descubrir que este es el tesoro que con tanto afán buscaban". Pese a la intensidad de la lluvia, apenas aparecieron las primeras luces del alba, los pescadores se embarcaron a sus canoas. Al mirar el agua del estero se quedaron asombrados, estaba completamente roja, el pánico se apoderó de ellos y desconcertados por este suceso regresaron al puerto.


UN PEZ EN PUERTO PIZARRO

Érase un pez grande muy grande que vivía en las aguas del mar de Puerto Pizarro. Cierto día jugaba alegremente con sus amigos, en plena luz del día, cuando el sol iluminaba fuertemente las aguas. Tan alegre y divertido era jugar en las hermosas aguas cerca de la “Isla del Amor”; pues, é1 y sus amigos, tan alegres que estaban, no presagiaban el destino que les esperaba: cuando de pronto un pescador con atarraya en mano, vio al cardumen que nadaban y jugaban alegremente, estos sin darse cuenta que habían salido mucho a la orilla y estaban cerca al bosque del manglar, pues, habían sido vistos por el pescador, ya que las aguas estaban bien iluminadas por el sol radiante de aquel día. El pescador no se hizo esperar y lanzo su red, capturando al pez grande y otros, aun pequeños, entre ellos, su hijo. Ya, en tierra el pez grande murió melancólicamente al pescador y le suplicó diciéndole, pescador, tu que eres hombre inteligente y que tu trabajo es muy fuerte y agotador, ya que todos los días desde horas muy tempranas empiezas tu faena; observes y analiza que has capturado tres peces, yo ya viví, jugué y me divertí mucho en estas aguas del mar de Puerto Pizarro, pero ellos, aún son pequeños, no conocen nada, tú los has capturado, cuando ellos recién empezaban a jugar y a conocer que presenta el mar de este hermoso balneario. Déjalos y regrésalos a su hábitat, que ellos en este momento no te van a servir como yo, ellos aun pueden crecer y después los pescarás y obtendrás mucho más alimento y saciarás mejor el hambre de tus hijos, que aun no conocen la vida y desean alimentarse bien para vivir y disfrutar de ella. El pescador, con el rostro mojado, por el sudor que corría en su tez, ya que estaba agotado por su trabajo realizado y más aun el sol; miró cabizbajo y razonó: Si, yo dejo estos peces pequeño, después estarán grandes, los podré capturar y me servirán de mucho; es así como el pescador cogió los peces pequeños y los devolvió al agua. Pero... E1 pez grande a su hijo y a su amigo les dijo. Recuerden no se distraigan, no salgan mucho a la orilla, conozcan toda la hermosura que les presenta “El Puerto de Palos” y luego cuando hayan vivido la vida, vengan para que sean capturados por el pescador y así terminarán, ya que ese es nuestro ciclo de vida”: y así se fueron alegres, muy alegres los peces pequeños a jugar y el pez grande pudo servir de alimento a la población con tranquilidad, así el pescador nunca más volvió a capturar peces pequeños porque comprendió que cuando están grandes los aprovecha mejor. LAS CHILAS EN EL MAR Que hermoso y divertido es bañarse y jugar en el mar y más aún hacerlo en Puerto Pizarro, lugar de paisajes hermosos y de grandes aventuras; gran cantidad de personas dedican sus vacaciones, hacen uso de sus tiempos libres para poder conocer, visitar y divertirse en estos lugares como son “La Isla del


Amor”, “La Isla de los pájaros”, “El Zoocriadero de Cocodrilos”, entre otros, que hacen de Puerto Pizarro un lugar donde nadie desea dejarlo de visitar. Turistas de diferentes partes del Perú y del mundo vienen a este balneario a disfrutar de sus ricos potajes en comidas y de las travesías y aventuras que te brinda el Tours completo, conociendo a Puerto Pizarro por dentro. Puerto Pizarro, también te brinda las riquezas que tiene dentro de él y así da trabajo a una gran cantidad de personas como son pescadores, larveros, concheros, cangrejeros, etc. Dentro de todo esto que te presenta este lugar de mucha historia, también existen muchos peligros, que si no los conoces y no te previenes, puedes ser presa de uno de ellos, inclusive hasta perder la vida. Para que conozcas y te prevengas de uno de los peligros que te presenta el mar, te contamos la historia del Sr. Clemencio Garrido Panta, más conocido por todos sus compañeros como "Charana", un gran larvero del Barrio “El Pacifico” de Tumbes, que en compañía de tres amigos más conocidos como: “Nachi”, “El zambo” y “Cachón”, un muchacho de apenas trece años de edad, que ya se había hecho al trabajo del mar. Estos cuatro amigos vivían y trabajaban en las orillas del mar de Puerto Pizarro, en un paraje rústico, de unos cuantos Palos de mangle y unas tres hojas de palmera, donde se cobijaban del frió por las noches unas cuantas varas de mangle amarradas con pasalla, ubicadas en cuatro horcones, servían de cama para que estos cuatro amigos puedan descansar y estar listos para el momento preciso que “Haya picada”, como llamaban los larveros cuando aparecía la larva, langastino pequeño, que es capturado en las orillas de las aguas del mar, con unas mallas amarradas a un palo, llamado “Avión”. Los cuatro amigos, ya tenían tres años aproximadamente trabajando y viviendo en las playas de Puerto Pizarro; para ir a sus hogares se turnaban y cada semana iba uno de ellos. A Cierto día domingo, cuando a “El Zambo” le había tocado ir a su hogar: “Charana”, "Nachi" y "Cachin", decidieron ingresar al mar, pero en esta vez a bañarse, sin presagiar lo que les iba a ocurrir. Eran las cinco de la tarde, cuando “Charana”, ingresó más adentro, como siempre lo hacia, ya que era un robusto y corpulento hombre, con unos brazos muy grandes, un gran nadador que desde muy pequeño había trabajado en el mar ya que su padre fue un gran pescador del Balneario de Puerto Pizarro, de pronto sitió que una "Chila", encuentro de dos corrientes de agua que se dirigen hacia adentro, lo estaban llevando y arrastrando al fondo del mar, é1 empezó a luchar fuertemente contra esta corriente. Después que luchó bastante contra “la Chila”, sintió que se acababa su energía, su cuerpo se desvanecía, é1 ya no podía, se había cansado mucho por nadar en contra de la Chila, entonces sintió que se ahogaba, lo único que pudo hacer en aquel momento fue encomendarse a Dios, cerró sus ojos y pensó que su hora había llegado cuando de pronto recordó lo un amigo en cierta oportunidad le habla comunicado, que cuando este siendo llevado por una Chila, debe de mantener la calma, dejarse llevar lentamente, manteniéndose a flote y luego nadar en diagonal para poder salir de esta corriente de agua. Así lo hizo, sentía como si alguien lo transportaba porque é1 ya no tenía fuerzas para nada, después de tres horas de lucha y cansancio y cuando no se distinguía nada por la gran oscuridad de la noche, “Charana”, el gran nadador y larvero salió hacia la orilla, pero a tres Km. aproximadamente de distancia, donde se encontraba el paraje. Sus compañeros “Nachi” y "Cachín”, al ver que su


compañero había desaparecido por la inmensidad del mar; preocupados, cariacontecidos y desesperados al no poder hacer nada para salvar a su amigo de faenas diarias, de entretenimientos y experiencias vividas; decidieron salir al pueblo y avisar a la población de Puerto Pizarro y también a su familia; cuando de pronto varias personas entre ellas su familia, en canoas y botes buscaban al gran nadador “Charana” por las aguas del mar de Puerto Pizarro, por más que buscaban y buscaban no lo encontraban. “Charana”, con la poca fuerza que le quedaba aun, empezó a caminar por la orilla del mar hacia su paraje: todas las personas lo daban por muerto, cuando de pronto, como algo divino fuera de lo normal; la luna y las estrellas iluminaron el lugar y el gran Charana fue visto por toda su familia y población, que consternados lloraban, gritaban, reían, todos corrieron y abrazaron fuertemente a “Charana”, había vuelto a la vida. Charana sólo se limitó a decir: “Gracias Dios y Mar por devolverme la vida, gracias, gracias...” Todas las personas allí presentes meditaron y uno de ellos pronunció: “Muy peligroso es el mar y más aun las Chilas, hay que tener mucho cuidado". VOCABULARIO Chila Larvero Zoocriadero Tours Paraje Vara Pasalla Horcón

: Lenguaje popular. Encuentro de dos corrientes de agua, que al juntarse forman remolinos que van hacia adentro del mar. : Hombre que captura la larva, marisco pequeño, en las orillas del mar. : Criadero de Cocodrilos. : Palabra en el idioma Inglés, que significa gira, viaje de Turismo. : Sitio, lugar o estancia. Sitio, comúnmente solitario que puede estar habitado o no. : Ramo delgado y limpio de hojas. Palo largo y delgado. : Partes del tallo seco de la planta de plátano que sirve para amarrar. : Palo que remata en dos puntas que sostiene las ramas de los árboles. Madero vertical para sostener vigas de un tejado, o cualquier palo o vara.

BREVES REFERENCIAS AUTORES

BIOGRÁFICAS

SOBRE

LOS


RIGOBERTO MEZA CHUNGA Nació en la ciudad de Talara en 1942 y falleció en la ciudad de Piura en 1997. Estudió secundaria en la GUE “Ignacio Merino” de Talara. Cursó estudios de letras y periodismo en la Universidad Nacional de Trujillo. Desde muy joven radicó en la ciudad de Tumbes en donde desarrolló una proficua labor literaria, pedagógica y cultural en general. En 1985 obtuvo el primer puesto en el concurso regional de cuentos “Rómulo León Saldivar”, convocado por el INC –Piura; el mismo año fue finalista del premio “El cuento breve” organizado por el suplemento la “crónica Cultural” de Lima, en 1996 ganó el premio de poesía “Carlos Augusto Salaverry” con su obra “Sonetos de un pequeño pájaro efímero” esa misma obra obtuvo una mención honrosa en el Concurso Nacional de Poesía organizado por la Asociación Cultural Peruano Japonesa convocado ese mismo año

JACINTA DONATILA MOGOLLÓN DIOSES Nació en Tumbes en 1953, realizó sus estudios de Educación Suprior e la Escuela Normal Mixta, hoy Instituto Superior Pedagògico “José Antonio Encinas” de Tumbes de donde egresó como p profesora de educación Básica regular. Actualmente labora como docente en la escuela Primaria Nº 005 “Tarcila de Jesús Granda Mora” de Tumbes. Ganó el Primer premio en el primer concurso El Cuento Breve de Tumbes y el Segundo premio en Los II Juegos Florales Magisteriales área de narrativa organizado por el SUTE provincial de Tumbes

MANUEL ALBERTO AÑASCO RUIZ Nació en la ciudad de Sullana del Departamento de Pira en 1958, en dicha ciudad realizó sus estudios de Educación Primaria, secundaria estudio en el Colegio Mixto Zarumilla, y superior en el Instituto Superior Pedagógico “José Antonio Encinas” de Tumbes y la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque. Actualmente labora como Profesor de biología y química en la I.E. Nº 093 “Efraín Arcaya Cevallos” de Zarumilla. En 1966 ganó el primer premio de cuento Ecológico y Rural organizado por el Instituto Nacional de Cultura de Zarumilla, el Instituto Superior tecnológico “24 de Julio” de Zarumilla y el Grupo de teatro ” Máscaras” de las misma ciudad. También es autor de diversos trabajos de investigación en el campo de la ecología. Ha publicado las narraciones: “Don Sata el rey de los esteros” y “ El canto del Sarapito” (Huaquillas-Ecuador 1997), “Primavera de blanco en la frontera” (Zarumilla 1997), “EL Sueño dorado de los guardaparques del Santuario” (Zarumilla 1997)


ANGEL LAVALLE DIOS Nació en la localidad de Plateros, distrito de San Jacinto en 1946, estudió educación secundaria en el Colegio Nacional “El Triunfo” y Educación Superior en La Universidad Nacional de Trujillo en la Especialidad de Filosofía y Ciencias. en 1967, obtuvo una mención honrosa en poesía, en los Juegos florales organizados por la Universidad Nacional de Trujillo. Ha publicado “Mural” (Tumbes 1983), “Mártir Inmortal” (Trujillo 1986), “Bahía” (Chimbote 1987), “ Palabra del Sol” (Trujillo 1989), “Caminos del Viento” (Chimbote 1990), “Mullus” ( Trujillo 1993). Laboró como docente en diferentes Centros Educativos de Tumbes, así como en Universidades de Tumbes, Chimbote y Trujillo, también ha sido fundador y director de “Perfil” periódico de Tumbes

FELIX HUGO NOBLECILLA PURIZAGA Nación el ciudad de Tumbes el primero de abril de 1958, estudió Educación Primaria en las escuelas Nº 76 y 40 y Secundaria en el Instituto Superior de Comercio Nº 46, siguió estudios de Educación Superior en la Universidad de nacional de Piura “Programas descentralizados en Tumbes” en la especialidad de contabilidad que no fueron concluidos, y posteriormente en el Instituto Superior Pedagógico “José Antonio Encinas” de Tumbes donde egresó como profesor de Educación Secundaria en la Especialidad de Biología y Química, se inicio en la Institución Educativa “César Vallejo” actualmente el la Dirección regional de Educación de tumbes, en 1989 ganó el Premio “Francisco Izquierdo Ríos” con su cuento “Cangrejito Ermitaño”, ganó el Segundo Premio de Cuentos y Leyendas Regionales con su cuento “La Caza del Venado” en. Ha publicado los siguientes cuentos: “El Cocodrilo de Tumbes en Peligro en Peligro de Extinción” (Tumbes 1989), “El Sueño del Cocodrilo” (Tumbes 1990),El poemario para niños “Canción para Adrián” “Tumbes 1992). Los ensayos acerca del “origen de la fauna de Tumbes y especies en peligro de extinción” y “Condiciones ecológicas que facilitaron el poblamiento de Tumbes”. El poemario “Mi padre”, “Creaciones Literarias Ecológicas”. DAVID TORRES CELI (Nacido en Tumbes el 29 de noviembre de 1951, se tituló como profesor de Educación primaria en el I.S.P”José A. Encinas” de Tumbes. Tiene varias publicaciones como:”Composiciones Ecológicas”,”Poesía para los Niños del Perú”,”Narraciones a la Madre Natura”. Parte de su poesía ha sido incluida en libros de lectura para educación primaria del Ministerio de Educación)


MARGARITA CORI RETAMOZO (Profesora de Educación Inicial. Nació en Zarumilla-Tumbes el 22 de febrero de 1965. Egresada del I.S.P. “José A. Encinas”, ha realizado estudios en la U.N. de Tumbes, facultad de Contabilidad. Docente en el jardín de Niños No 051 de Tumbes. Participó en el IV encuentro Binacional de Escritores y Poetas Ecuador-Perú – 1999.


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