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Tener excelencia en tus decisiones y acciones En la vida todos debemos de tener una visión acerca de lo que queremos ser, empezar a actuar de inmediato para poder convertir esos sueños en hechos, pero para sobresalir y ser el mejor en esa área debemos de perseverar y tratar de ser excelentes en ello. En cuanto más lo pienso más se trata de la calidad con la que trabajes, la calidad con la que vives, un “esta bien” no es suficiente debes de superar lo estándares para poder cumplir tus metas más añoradas, aquí nada es imposible el único que se pone trabas eres tú. La calidad no es algo que relegas a alguien que trabaja para ti; tiene que ser la manera en la que vives, trabajas y administras tu empresa. La mala calidad siempre resulta ser más cara y eso no es solo en las cosas materiales si no también en como cuidas de ti y de tu salud o en como trabajas, puede afectar tu puesto o en la vida familiar. Por supuesto que todos somos humanos y nos equivocamos. Es cierto y damos por hecho que nadie es perfecto. Sin embargo el hecho que todos seamos imperfectos y cometamos errores es la razón por la cual es tan importante luchar. Si no luchas por conseguir la perfección no llegarás ni siquiera a ser mediocre. Hay que ver a las personas que verdaderamente han tenido éxito en este mundo para notar que todos son seres humanos que han impuesto estándares muy altos para sí mismos. Uno de los mejores ejemplos es el mismo Walt Disney, estaban creando la película de 20 000 Leguas de viaje submarino cuando los ejecutivos de la película se reunieron en la sala para convencer a Disney de una escena que les costó medio millón de dólares; cuando se terminó de rodar todos aplaudieron excepto Walt, él se levantó y dijo que pudo ver un alambre por unos segundos en la escena, así que la volvieron a poner pero a él no le convenció así que decidió que se tenía que volver a filmar la escena que costó 250 mil dólares solo por unos dos segundos, eso era la calidad que quería enseñar a la gente, he de ahí todo el éxito que tuvo.

Uno se debe de aplicar constantemente para mejorar, como decía el estratega ingles Oliver Cromwell “La persona que deja de ser mejor, deja de ser buena”. La calidad es el resultado de un compromiso continuo, implacable y permanente con el mejoramiento. Los campeones nunca creen que están en el mejor nivel posible. Siempre pueden a llegar ser mejores de lo que son actualmente. Sólo las personas mediocres se encuentran en su mejor nivel.

“Muy bien” nunca fue suficiente, nunca lo es y nunca lo será. Luchar por obtener la calidad duradera es un secreto mágico que desemboca en el éxito y en los sueños hechos realidad. La perseverancia es más importante que tener sesos, habilidades, talento, fuerza y mucho más importante que tener suerte. Si te caes mil veces el éxito significa levantare mil veces más uno.


En el mundo real si quieres realizar tus sueños tienes que ser persistente, tienes que tener fuerza y aguantar. La frontera entre el éxito y el fracaso es muy fina. A menudo gana aquella persona que es capaz de colgarse por la uñas un segundo más mientras todos los demás se rinden. Puede ser eso lo que distingue al que lucha un poco más duro, corre unos metro más, aguanta un castigo mayor o soporta un poco más de dolor. Muchas personas han renunciado a sus sueños cuando a lo mejor un poco de paciencia o un esfuerzo adicional los hubiera llevado al éxito.

Ghandi dijo “La diferencia entro lo que hacemos y de lo que somos capaces de hacer bastaría para resolver la mayoría de los problemas mundiales”. A veces son subestimamos a nosotros mismos cuando en realidad nuestra capacidad es ilimitada, el secreto es saber lo que queremos y hacia donde lo queremos llevar, la calidad en nuestra vida y más en estos tiempos debería de ser un principio y una regla a seguir en nuestras acciones del diario. También existen barreras como la falta de dinero, estrés, presiones de horario, enfermedades, la bancarrota, etc. Hay tiempos difíciles y la mala fortuna puede nublarnos nuestro enfoque y robarnos la voluntad de seguir adelante. Todos estos obstáculos están allí afuera, intentando alejarnos de nuestros sueños pero nuestro trabajo es luchar contra ellos, esquivarlos o brincar por encima presionando siempre para alcanzar nuestras metas.

Algunos de los obstáculos que nos enfrentamos están dentro de nosotros mismos: barreras emotivas y personales como la pereza, la falta de autoestima, el miedo, la inseguridad y la dilación. Muchos sabemos lo que tenemos que hacer para obtener el éxito; sin embargo pensamos que es demasiado difícil o que nos ensuciaremos las manos, o que nos rebajaremos a hacer tareas básicas o que otras personas debería de facilitarnos las cosas. Sin embargo una persona exitosa tiene el hábito de hacer las cosas que los fracasados no quieres hacer. A la persona exitosa tampoco le gusta hacerlas, sin embargo su disgusto es secundario a la fuerza de su propósito. La fuerza de nuestro propósito debe impulsarnos hacia nuestros sueños, obligándonos a hacer cosas que no nos gustan para lograr aquello que nos importa.

Lucha por obtener calidad  

Debemos de aprender a mejorarnos a nosotros mismos y a lo que hacemos para así poder convertirnos en lo que queremos. La calidad es de suma...