Issuu on Google+

P0IFS1S Ju n io

1985

(EJìciòn t'iptrìat)

Lima - Peni

Enrique Veráslegui ARGUMENTO DE UNA BANDE DESINEE EN CRISTAL LIQUIDO


t r i m tfm c d lt iA n L im a , 1 9 9 5

Ç ) E n ñ )iK V c r M q iu i I 'i.iiT’i l i . K i i ' * ) : U i s I t c K u i S r lie t r u n 2 0 0 e j c i n p U r r * l'ir m ix lu i j i o r c l A u l « r . K » l » e d itio n r t l i n o j l c i i i i i v l o U ri p o c U C c w r T w o M o i i Ij I v o .


/

E l sueño.

Cuando un dulce fulgor se proyecta desde mi ventana entonces sobre la paied de enfrente aparece un ángel tecleando impecablemente 3 máquina. Un ángel pilklo y moreno, rojo como un cassis.un gato mordiendo suavemen­ te las flores de tristeza de la noche. Sobre la pared crema pálido tra­ za cifras imágenes figuras geométricas -el círculo rojo donde belle­ za y locura combinándose se irradian a tus ojos- como flores de fue­ go en una noche glacial. Tiene casaca de corduroy rojo encendido y su cuerpo es fuego para los labios que se ¡»osan en ¿ l, en sus bolsi­ llos sus manuscritos se amontonan como un tesoro cuya ruta sólo conoce aquel muchacho que escribe hace ya muchísimas primaveras sobre la pared llena de extraños cálculos para la pareja que habita en aquel dulce estudio. Toda ciudad es un sistema de signos ínterconectados a distintos niveiej como una maquinaria cuyo funciona­ miento destroza en toda clase de lecturas el espejo 311c ia refracta y la desesperación, la mente furiosa, el estallido son mi círculo rojo como un jardín llenándose de extrañas maquinarias radiantes al alba- donde aquel joven maestro trabaja, lin ese jardín como en un tiempo que se despliega en la forma ue mi vuelo el silencio es una triste flor perdida entre los sonidos de mi máquina tecleando multi­ plicidades de belleza bajo lo que me despierta entre sensaciones de ahogo - y todas estas palabras son como signos de altímetro en mi ventana que es la cabina de una mente acelerada-. Tengo un vuelo ligeramente tenso y siento una rabia dulce que me corroc hasta es­ tallar en mis ojos: rabia por todo, por nada -no deja nunca de haber una causa en La que no nos sintamos partícipes- y toda esta tecno­ logía aún poca situada (y no reconciliada) a la altura de las necesida­ des bio-magnéticas de mi cuerpo rne precipita en un espacio inver­ so y tan profundo como la velocidad que se desprende del tiempo. Tengo turbulencias y el timón de mi pequeña carina se estremece envuelto en llamas verdes: los grandes motores de mi Jet ZT-24 se han incendiado y en el curvo parabrisas sólo veo un hueco ne­ gro. Aprieto el bolón de exclusión automática y me veo catapulcado fuera de esta dulce maquinaria de precisión llameante. Mil dos mil tres mil cuatro ir.U cinco mil metros en caída libre y en los tubos de aluminio adosados a mi espalda salen dos grandes alas sexagona-

3


les, transparentes, con nervaduras de plástico mientras un pequeño radio -a-transistor colocado c:i el pecho de mi casaca lanza seriales de mando a las alas de mi planeador manual 7.T-25 (para asumir las funciones de una situación imprevista) que por las turbinas posterio­ res de mis tubos de aluminio arroja intermitentes llamas rojas al cam­ biar de dirección de vuelo que me coloa en un círculo rojo como sobre una mesa de sobrevuelo para escribir que no escribo sino de lo que he descifrado en el reverso de los signos que ruedan desde com­ putadoras transparentes. Salta una palanca y vuelvo a asumir el con­ trol del ZT-24 como ai cohete de mi mente en un espacio imposible desde donde me dedico a filmar la destrucción de una desesperación arrastrándose entre las consecioiws al confor en que toda época cae habituada. Entonces, anoto:

Torre de Montpcrnatse: también ilum ina c! hombre extraviado. y el joven maestro es belleza para la pareja que lo observa delirar en su jardín de conceptos. Terrible camino: la simetría es un espejo destrozado cuando ci tulipán de una muchacha se muda de cuarto el verano en una maleta que sueña en un montacargas- y en el cuarto donde estoy ella ha vuelto para dejarme el tulipán de sus sueftos. No se va la mujer: se va Li posibilidad de un dulce delirio, la loca orgía que equivale a cero es un valor positivo cuando tu pro­ ducto te evita permanecer lejos de ti y esta vida consiste en ir destru­ yendo lentamente a su caos. Tú/ella/yo nadamos libremente en olas de un deseo cuyo límite es el reverso de lo que lucernos pero al salir del reverso su límite es la nostalgia de un camino olvidado- vol­ vemos a cambiar la traycctotia de nuestro destino porque en esc cambio está el deseo de lo que se mueve y por un instante,como una revelación, tú/yo/ella anulamos el reverso del tiempo y ahora: - ¡botijour!

Belleza: atando no re encuentro volteo para buscarte en mí. -tú eras una dulce aparición en mi lecho que extrañaré toda mi vida pero ahora debo alejarme porque el infierno me llama -lia di­ cho suavemente aquella dulce holandesa cuya existencia, siendo una continua aparición en mi lecho, me permitía colocar frutas te­ rribles en sus labios cuando yo salía del suyo. Entonces yo era to­ dos tus hombres y tu lascivia de mujer insatisfecha lanzaba llamas Je seda tras la puerta continua a mi soledad que permanecía abierta co­ mo un espejo donde no cesábamos de despedirnos como ahora en

4


que me he puesto a acariciar las orquídeas de tu culo en verano, listo es lo que queda de un rápido encuentro entre dos idiomas dis­ tintos: tú tan extraña como yo en las alturas de una ciudad que des­ conoce a su cielo y nuestros ojos como gatos saltando entre extraías urbanizaciones metílicas para llegar donde se celebra el Tantra ritual. Entonces yo er3 tu sacerdote impronunciable y tú mi alocada discípula dispuesta a propagar mi loca sabiduría sobre la tierra. Caminá­ bamos cogidos de la roano en los atardeceres dorados y cuando lle­ gaba el otoño bajábamos los lentos escalones malolientes «le la noche para contemplar (luir lentamente las aguas con charcos de luna del Sena, lln oscuro vino tenía sus labios carnosos y yo me emborracha­ ba probando el sabor de tus senos. Sabíamos que ciclo e infierno se ubican en la mente del hombre -como en un campo donde el pro­ pio hombre debe decidir su destino-y el otoflo que se podría bajo nuestro paso era un lecho para la corrupción de los cuerpos pecami­ nosos. Yo adoraba esperar el hielo azul porque entonces mi piel ar­ día como un lefio encendido con llamas verdes y tú montabas sobre este lefio para poseerme como a una fruta, tín el cráneo de un esque­ leto arrojé semen y tú te manchaste los labios con semen levantan­ do el cráneo para demostrar tu poder a los elementos de la naturale­ za. -Ah perversión, perversión. Tú corrupción prueba la pureza de tu espíritu-. Mi cuerpo era ui Oi're de vino fresco que tú, antes de levantarte suavemente las íiid js, bebías hasta embriagarte. En­ tonces te sentías dispuesta a "robar todos los placeres extrartos pe­ ro me advertías contra ¡3 obsesión fálica del mundo. Para ti yo. no era mis que un adolescente muy tierno -ur.a dulce manzana roja, una pichula fresca como un manantial- y tú una portera madura pero aún joven que me ponía tu cuerpo en las manos pira pelar el gran plátano que <e tra&iba todas las tardes. Tú eras una gárgola y te gustaba probar adolescentes inteligentes y peligrosos corno yo. Tus manos acariciaban mi cuerpo y derramabas ligrimas sobre mis tes­ tículos apretados como racimos de cassis granate pero continuabas adviniéndome contra la obsesión fálida del murado, me atrevía a gemir: -miau miiaauuu miiiiaaaaauuuuuu- par» ti y continuába­ mos caminando con aquel gato de mi dulzura depositada bajo tus párpados de estudiante de Amsterdan perdida en una buhardilla de Paris, Toda separación es oscura como la noche en que un mucha­ cho despide a su amor y es tan bella ahora que mi corazón se va contigo, y con nadie, con tus labios mordiéndome el pecho como aquella noche dor.de el círculo se completó en forma perfecta y su perfección fue haber pulverizado los signos de la nada.

N o eres vacío, p¿gi/a: tu dulce locura delineó su razón en m i mente. Ha llegado el alba y me veo como un tren en verano, un barco

r» D


lentamente balanceándose a! atracar en lu cuerpo -que acaricio como un mar antes de sumergirme en los bajos fondos de tu men­ te- y este Uoing ruge como una tormenta de seda caando estoy sobrevolando el paisaje de tus labios. M i vuelo es bioquímico pero no usa combustible que no produzcan mis propias neuronas. ¡Me basta Fcntirme tan totalmente incomprendido como perseguido para alcanzar los estados más extremos de lo que pareciera una drogadicción prefecta! ¡Más, mis persecusión contra la dulce inteligencia de este muchacho que os lu enseñado a no pensar con los pies! Tus labios arden con la flor de mi semen: tu cuerpo podrá refractar mi apariencia pero no la profundidad de mi visión. Tienes en tus manos al ángel de la sensibilidad que te permite trazar las bases de tu inteligencia pero la maltratas, mi dulce puta, como a uno de aque­ llos estibadores que vienen a aplacar su furia en tu carne: nos sien­ do sensible tampoco podrá producir la imagen de tu inteligencia. Me amas -nunca dejaste de ser delicada conmigo- sin embargo y tú eres mi interpósita persona: no me dirijo a ti sino a tu estupidez, en el otro lado del tiempo, para que despierte bajo mis ojos y haga lo que tiene que hacer: rumiar menos y organizar el mundo como un liolograma. Esta mañana, por ejemplo, me encuentra escribiendo con fuego en el papel de una desesperación que destrozo como a un insulto: mi tinta roja se esparce cuidadosamente en los dibujos que mi sueño traza cuidadosamente en el silencio de tu cuerpo. ¿Quién puede vivir en París sin no sentir el llamado a rebelarse contía el pasado? París se encuentra situada en un futuro que siempre se permitió voltear el rostro hacia atrás: aquella noche como cual­ quier noche en una ciudad tecnológica -Londres, Tokio, llamburgo, New Y ork- es frágil como un espejo quebrado (el que reflejó y no pudo resistir el reflejo de Iq intensidad de mis ojos profundos) en mil pedazos de la perfección ce su incertidumbre. Quedamos apenas yo/tú/clla como un cuerpo que aún, y a pesar de todo, es cohesión, o peligro para la noche que no nos refleja a la medida del sueflo de los girasoles transparentes de nuestra mente, ['n a perfec­ ción es especialización cuya diferencia con los signos de una misma cadena lógica produce angustia de un vértigo desconectado al cuerpo total. A mil, diez mil, cicn mil kilómetros de París o en cualquier otro sitio queda mi amor por ti y por mi y por el camino que despi­ dió a los que se fueron vuelves dulcemente a dormir, como salida de un espejo, sobre mi lecho -única forma de no desprenderse en la nada- pero te fuiste llevándote un poco de mi ardor en tus musios > yo me quedé sin ti- que se fue contigo. Unos pechos y un culo menos, unos labios húmedos de «»Iva que no temblará ya cuando se levantaba la falda verde oscuro paia que yo metiera mi negro gato en tus muslos y le daba calor. Sobre un bosque de hielo la noche se hundía en el abismo y qui­ siera no terminar, como en un dulce, largo, y prolongadísimo coito, este discurso a la noche antes de bajar a la calle y encontrarme con­ tigo.

6


!!.

Organizar Is mecánica de reflexión de ¡a máquina,

Sobre las pálklas madrugadas aún se escucha sollozar a una máquina de escribir que teclea -su sonido parece un trotar de caballos en el pasto mojado bajo las flores que se desprenden de las melodíaiicosacas la prefiguración de un fulgor en tus ojos. T6 continuas en tu habitación -escribe, escribe loco muchacho que te has considerado a tí mismo incomprendidoy la maflana de mi ventana se Iva reflejado en la tuya: así te veo y no si quién eres ni lo que atormenta tu corazón caliente. Apenas vislumbramos tu cuerpo que se 1« posesionado en nuestras mentes encorvarse sobre fuscos con extraños productos dormidos y apuntar -luego que has hecho extrailas comparaciones- algo en papeles transparentes como películas dor.de s6k> se pircíben movimientos extraños. Al cruzarnos en la calle eres amable - »-aya, r.o hay adoles­ cente que no sonría sin ironía sobre su casaca «ksabstonadipero tu belleza es violenta y hace que mi corazón se acalore. Ttenes una risa que estremece los cimientos de mi buena conciencia y las tierras cáliuaj de donde provienes arden cr. tus ojos que florecen en ia noche. L'na noche cuando la tona ¡m : .ata tas techumbres oscuras ¿e lo : edificios el muchacho se levantó He w mesa y entonces -antes ¿c mI.i a la calle- habló por mis iabios en el momento c.t que yo me colocaba la casaca para salir a encontrarme con una chica en Nanicrre. Eres horrorosa como un otofio pedrido. - Todo lo horroroso es hernioso jorque angustia- dijo ella cuando nos vimos. Pascába­ mos por etbosque de una suave película queso perdía en r.uestrore­ verso. -Tú eres delicado ccmo una guitarra roja- y me tocó la na­ riz, sonriéndome. Mi vida era angustiada porque no había otra for­ ma de configurar la vida peligrosa que yo había llevado hasta enton­ ces: no sólo por m í y tampoco no exclusivamente por ella: también porque el mundo -una profunda época de represión síquica como bombas nucleares contra millones de millones de seres humanos haci­ nados en los Metros de las grandes urbes iólo padia sobrevivir en la angustia de su propia razón perdida: at.£jst»3rse era recuperar la razón cc.no una mujer con la que no te veías hace mucho tiempo y la gente se dedicaba a cosas extrañas. Muchos habíartalcanzado el olvido de existir pero al precio de vaciar la conciencia de todo interés en el mundo: las calles se habían llenado de animales, y vegetales, el arte había caído en el olvido porque brutalmente impuesto no hubo

7


quien no optara quedar bien consigo abandonando la lectura o las salas cinematográficas. Todo esto ocurría en un tiempo reversible como una casaca de nykm y los muchachos en los bares se divertían maniobrando máquinas -un cassette había previamente tonudo las constantes sensibles del usuario ocasional- que reflejaban tras panta­ llas de cristal líquido la imagen ideal de una vida llena de pcrsecusiones y malestares. Preferían esto a cualquier arte que se hubiere esta­ do produciendo en los últimos meses previos al gran crac económico que sacudió las relaciones de los países unificados a través de un sólo sistema de intercambio bar.cario. Fuera de ello nada más impor­ taba en la vida porque la muerte era un anima! heráldico que había ya seleccionado a sus víctimas. Se trataba entonces de sobrevivir. Un3 primera solución había sido lullada y distribuida entre la inte­ ligencia de todos los países: 1 . que cada quien hiciera el arte que concernía a la comunidad en la que se movía. 2. que fuera de este arte, las instrucciones del animal heráldico debían ser obviadas en la vida común, i . que el arte producido en las comunidades técnicas -un arte a Ip altura del desarrollo de la sociedad- se intercambiasen para acumular experiencias. Bancas de muchachos tecleaban ahora en toda la citi<üd produ­ ciendo las nociones sensibles -imágenes románticas, lugares campes­ tres con mJsica gitana- que la sociedad necesitaba: la imagen de un bello futuro. Sus máquinas de escribir se encargaban de lanzar fuego contra el animal heráldico y sus propias vidas muchachos con un cigarrillo en los labios que lo daban todo por salvar a la inteligencia de la< estupideces de la muerte- se constituían como un sentido positivo en la vida del mundo.* Sólo ello permitía sobrevivir, sólo ello permitía dignidad y belleza. Se escribían millares de páginas pero no todavía algo terrible -algo que sacudiese fuertemente a las conciencias dormidas- como lo que el ángel tecleaba hasta el amanccccr. - E l pensamiento es un bárbaro que se descompone en moléculas que remecen tu cuerpo y florecen en tu mente. - Un com­ portamiento entonces es el producto de un cultivo de moléculas de información programada en las gentes -dijiste tu, y pareció ene ha­ blabas sola pero yo sibía que conversabas conmigo en tu cuarto de hotel que habías alquilado para experimemar la sensación de soledad química. Y la soledad se evaporaba cuando yo aparecía en tus mus­ los: gato nuñoso, decías, pero un tenebroso víbro-massear logra­ ba volverte sobre la dimensión presente. - E l pensamiento es el bárbaro pero el pensamiento no barbariza -m i amante escuchaba entreabriendo los labios carnosos, sus cabellos revueltos se llena­ ban de fuego en la noche- |:.>rquc caído el mundo en la estupidez, una superficie sin profundidad alguna configurada como estructura, el pensamiento revuelve como un cuchillo a lo falso. -Por eso he dejado a mi cuerpo ser acariciado por ti- dices, y entonces nV

8


abres tus mudos para que yo deposite mi lengua en tu vulva ater­ ciopelada. Un delicado pastel que pruebo lentamente mientras contemplo la llamarada dorada del atardecer transformarse en no­ che. ¿Qué hace aquel joven tan salvaje como un pensamiento in­ comprensible -quieres sentir amor, abandonarte a la loca pasión que revuelve tu hastío- caminando por la mente de jóvenes muje­ res dedicadas a mecanografiar computadoras ascéticas? ¿Qué lace este cuerpo sufriente -yo me contemplaba gemir en mis horas de insomnio tenaz- como un nuevo profeta, sus sentidos abiertos a las alteraciones del mundo, en un paisaje que es el reflejo de su propia nostalgia? En el espejo de una llamarada crepuscular se aparece siempre ella y tiene un falo ensangrentado en sus manos: cuando vuelvo a abrir los ojos sólo un tenue olor a lavanda impreg­ na mi cuarto y una fotografía de tu cuerpo desnudo -una pose en U que estás tu como una gata descansaba a un lado de mi mesa. No soy tan impuro como un no pensamiento y en la máquina de computación de un cerebro cuya máquina óptica es el mundo se concentra el p e » del universo apretando el botón de la inteligencu ulta tu pasión desbordada a la que llam eé belleza. Pain ic ia rntoiiM-i que tu cuerpo se libeia de la otia forma de tu p n u n u mordiendo mi pecho y lo que nos separa -una soledad tem>'l •'"n o mi i i<k*> - n j terminado por unirnos: tú te fundes en mi oomo un sueno y ion ya siete y algo más de la noche. Encien­ do l.i r*<t*> y con música transpuesta a un Sinthetizcr escribo:

Tan dulce como el verano et lu aierj>o -» u rip o sc en mi cerebroque vueh en tu is manos. (y es una fórmula sintética) como protesta contra la ausencia de ima­ ginación en el mundo. -Debemos destruir a la parte de la cibernéti­ ca tornada intolerante, inanuble, anticulta - propugno. Estoy tran­ quilamente contemplando la calle por mi ventana abierta: todo tien­ de a tomars«: pálido y si no llamean tus ojos no habrá verdad en el mundo -la luz que irradia de m í sólo ha podido ser percibida por los espíritus m is generosos. No h iy impureza en lo que digo porque tampoco tengo prácticas de confort: leer en la noche es un fuego que alumbra al caminante perdido. En cambio percibo en el con­ torno a una mano lo que sucedió una vez: las manos pulcras dicen tanto como las manos nudosas. Manos pulcras en las exposiciones en retrospectiva se pierden bajo comentarios insignificantes. Mi amigo pintor no tiene instrumentos pantógrafo, aerógrafo, únaginógrafo para pintar: lia de salir '.a pegar affiches sobre paredes de madera, ha de tener que aprender a robar tubos de pintura en magazines automatizados y las Calerías de Arte permanecen cerra­ das (a la cosa menfalef. En la calle quienes hacen el trabajo coiui-

9


dcra<io sucio -barredores, e'.c.- son inmigrantes queno reciben con­ sideraciones amables. E l hombre tecnológico sólo acepta la pureza del cuerpo (la purera: esplendor, rabia, deslumbramiento intinico): lo germinativamente denso, cuando este se ha revestido de un modo de ser que lo pueda distinguir del pasado. Aquí en esta época -el tiempo de una rebellón de la inteligencia sobre ¡o que no le permite avanzar- todo se diluye, se decolora, o está disolviéndose como niebla: no el trazo genital, que !os que han atenazado a! pensamien­ to olvidan, como surco dulcemente germinativo en la tierra, sino la acuarela. Esto es la pintura actual: nada. E l trabajo del lápiz, del pincel, del color: el trazo y su expresión pulsión»! sólo pode­ mos vislumbrarlo en lo que se asemeja a la bance delineé -3lgo así como Metal H urknt y Ah Nena- donde se perciben imaginación, trabajo, luz, vitalidad y todo esto es le que prefigura a la nueva belleza:

E i cielo son mis ojos que vuelan — ;Jei planeando a tus labios!en tus pechos. ahora que mi cuerpo hecho cuerpo desgarrado destruye la falsedad del no-analisis como pose académica constriñendo al hombre que viaja en el Metro. Estos tiempos lun tratado de desgarrarme: mi pensamiento sin embargo me ha liberado y entre mi pensamiento y yo no existe ese abismo de distancia que hay entre mi vitalidad y el pasado que es toda esta época. Sólo tú podías comprenderme, dulce mujer. Enloquecido me encomié contigo para probar la copa del conocimiento prohibido: ante el ojo Impasible sólo aparezco como alguien que continúa preftdtdo a w máquina como a una mu­ jer (nada productivo) y m: sangre arde, pero mi sangre arde porque tiene ¡a sed de un fruto que debe alimentar a lo que se demacra en !a corrupción insensata. Sufro un terrible delirio: liacer avanzar la mente a la misma velocidad que sus neuronas que la conforman pero apenas he llegado a concebir que ello es posible una violenta sensación -la sensación de se: tomado por loco- me advierte que puedo caer en el manicomio ú continúo con mis experimentos: debo continuar. Sin efecto la repulsión de lo que me persigue apare­ ce mucho menos repulsiva que una gárgola sombría. Yo soy la verdad, yo soy la vida, yo soy el ‘rito de una juventud crítica v enérgica que no se puede detener \¡:»o hasta llegar a un objetivo: dibujar lo qu es como !o no posible para que pueda acceder el ma(lana. Y este dibujo aún cuando es su reverso potencia c] m irtina, que es el presente: paredes llenas de publicidad, asientos glaciales a 3a medianoche cuando estís palabras se pierden, y alucinan, y Ioí fútalos ile mi cuerpo sangran en tus ojos. La noción ce placer es impronunciable si no se la ha vivido pero se encuentra en eu sentirte mal como una daga que se place en herir lo que me rodea entre bru-

10


nías, saliva tonta, imbecilidad ski vozy desentonada. E l liombie que le habla camina aparentemente abstiaído, y no contempla más que Las sensaciones que se producen en él: estoy desangrándome, me duele, me a cá estas palabras ser como soy: ebullición de energía, volcán arrojando manzanas como dientes clavados al pasto de tu cuerpo:.

Tttiuoién la noche desaparece como la soledad que tus muslos no brindan. aunque no tus labios sino la fotuta de tus labios me sedujeion y los he dibujado como cerezos: labios carnosos, palpar en mi léxico la sensualidad de tus labios ardorosamente entrecerrándose bajo tus ojos -ojos que me comieron como quisieron y yo que me dejaba comer, acariciar, ser abrazado por ti- no seria el lugar donde bor­ botones de semen florecen mis allá de cuatro estaciones y entonces di sentido a tu vida: este lenguaje de flores se incliné para besar tus piernas bien torneadas y fuertes, piernas de sefiora que no encuentra marido y se acaricia con una muchacha que te abandonó a mi asedio. Tú te humedeciste cuando entreabrí tus muslos como una persiana donde explotaba tu madurez bajo mi juventud que te amaba antes de separarnos cada quien en direcciones contrarias a su encuentro en tu carne, cuando te masturbabas sin nadie en tu cuarto.

11


///.

La máquina depentar.

Bastante infierno tenemos con haber nacido como para que se nos continúe angustiando ia existencia. No ver sino lo que está detrás de lo inmediatamente perceptible: el cuerpo, la noche, el silencio, la mente no revelan sino signos que uno debe ensamblar para obtener la imagen de la profundidad:

E l hombre perfecto destruye el ebismo de. la desesperación que lo atrapa. porque la profundad w el proceso de su construcción: la combina­ ción de símbolos lógicos no se diferencia en r.ada a la música -una música inscrita en una página determinada - y esta es la base estruc­ tural en una expresión verbal: una lengua permanece siempre móvil, como explosión, er. su desarrollo hacia lo infinito sobre la base de lo que va dejando de ser sombra. El pensamiento barbariza lo que se ha tonudo como costumbre y estoy obligado a no dejarme des­ fallecer ante la po:a capacidad ftiental de mis contemporáneos para comprender la estructura del movimiento de U mente que refleja la coherencia revertida -una verdad cruel como un cuchillo- de un hecho (al como x (x colocada en el espejo de la mente es su proce­ so). Al intentar conocer este hecho -o su imagen, el habla vertida como signos escritos-- despliego el conocimiento de mi yo: este des­ pliegue soy yo en relación a las páginas que he producido. E l cono­ cimiento' no es más que la transformación en la página de lo que ocu­ rre fuera de ella: al transformarse en la página es también aconteci­ miento. No existe verdad sin página porque esta es el contrapeso de su producto y la transformación sólo puede existir como destello del conocer: lo decisivo es que x es un proceso. De U experiencia industrial me interesa lo que no le interesa al resto de le que pueda expresarse limpiamente (l«i lim pid« es una forma de Is inteligencia en gramática): el proceso de los teoremas que sostienen a su mate* riaiización en productos tangibles, liste piocesodebe ser conforma­ do en un poema como cuerpo activo: un vivir sobrcsaljérdoic por sobre las normas que te impiden comunicarte. Cuando po. ejemplo


me extasío en la suavidad protuberante de alguna escultura en már­ mol o vynüo trato de contemplar las relaciones que armonizan sus volúmenes liasta que mi vida salía como un gorrión a otra escultura. Me gusta el cuerpo fresco y maduro como durazno que voy a mor­ der: esto es lo que me interesa del mundo (y para eso quedamos ci­ tados en este lujpr donde hay concierto de música natu:al) como no­ tas »le un Angelus que tus ctos admiran. - 1 j multiplicación del in­ finito por lo posible, ¿qué dá? - Una pregunta que sólo te la puede resolver no exactamente la matemática sino su filosofía -contestas. -Ese punto en que la matemática se transforma en filosofía es la poesía: lo que quiere decir que la ecuación poesía matemáticas precede a ta posibilidad de su uso. -Correcto corno que, entonces, lo infinito es posible. - Y no da imposible porque existe un hecho concreto que lo impide: la posibilidad de su multiplicación- expli­ co. Contemplamos que el tiempo no se detiene cuando pasa a tra­ vés nuestro pero si no se detiene es porque está encarnado en noso­ tros. Un mundo sin sentido c» un mundo tan inhumano como un mundo donde r.o existieran hombres. l.o que da sentido al mundo no es otra oosa que vida y la vida es la producción del sentido como estas palabras: un dulce cuerpo que al refregarse en ti vuelve nada a la angustia. Hemos vivido largamente angustiados porque todo está hecho para irn¡>edirnos pensar; así b única forma de trabajar el pensamiento -que se formula siempre en imágenes: lógicas, o poéticas- es destruir a lo que nos lia perseguido: en el afecto el pen­ samiento encuentra su mejor refugio. La inteligencia es un modo de ser ile la sensibilidad y el pensamiento se expresa como imagina­ ción vuelta a la tierra. No sólo es nuestro afecto refugio, también es generador de inteligencia. Siendo el arte la materialización de lo afectivo hemos resuelto refugiamos en él y desde a llí desplegaremos j»labras de amanecer para arrasar como bárbaros a la estupidez. Se producen entonces metáforas como reino académico: metáforas que entremezclan a lo falso y a la falsa actualidad que es ya pasado. Habiendo perdido el presente toda su curiosidad por desplegar la posibilidad de conocimiento sólo queda la realidad de un arte que se enfrente 3 la escasa producción de inteligencia así como al exceso de estupidez -la retórica, la escasa limpieza en la formulación ex­ presiva, el apelmazado de metáforas como barro- que gobierna, al mundo de las letras. Sólo es posible una diferencia entre lis mate­ máticas y la poesía: sus academias (que en la primera recibe al ge­ nio mientras que en la segunda no sólo se lo persigue sinc que se lo persigue para instaurar o continuar estuprando al mundo). Ingeligencia es energía limpiamente formulada como un poema: la má­ quina del cielo interior puesto ante los ojos -ojos de las imagina­ ciones envejecidas- es el reverso de la realidad recibida como buena costumbre. F.l poeta. h3 llegado para eso: para producir el genio que su tiempo - la envidia,-lo mediocre, lo estúpido, lo estéril- le niega porque él es el producto de su obra apenas leída a escondidas


por adolescentes sensibles y valientes. Este tiempo tiene también el estigma de su cobardía: (rata estúpidamente en vano de destruir a la sensibilidad de quien se ha rebelado volviéndose incluso un ebrio de belleza en las callos oscuras. Son los hombrecitos de papel a los que debemos perforar como a una tarjeta paia metería en nuestra computadora a los que debemos criticar cornoa una peste bubónica. Incapaces de disertar una máquina de inteligencia -la máquina de la belleza de las letras sajares- se dedicaron a ventosear por la boca tirándolos piedras desde un ano ulcerado como un cerebro mongó­ lico que »ólo podía aliarse a la apariencia fugaz del poder de las in­ sulsas revistas literarias. Hombrecitos de papel picado que no fue­ ron lo uno ni lo otro, y que pasaron porque no se asumieron -no tenían tampoco la sed de conocimientos, ni se habían transformado ellos mismos en verdaderas enciclopedias mentales, ni el fuego de la alocada pasión, como para ser recetados como frutas a muchedum­ bres en el desierto- en una rebelión cuya contrapartida arrincona at genio, y lo escarnece, y lo insulta, y lo escupe, y lo condena a una soledad que él destruye con sus escritos. Este terso lenguaje clásico como el que usan los analistas de sistemases al producto de una angustia que me arroja a delirar el Proverbio Rojo de mi vida en­ tre maquinarias desiertas. Todo pensamiento acuchilla, la materia moldeable como el espacio en el telescopio cambia a ese destar­ talado telescopio- que lo contieno. E l tiempo es una capacidad cuya cualidad cambia como la materia. El mundo es su teoría, su concepción, su proyección. Estamos no ya en las ciudades sino en los proyectos -muchos de los cuales ignoramos- que pervierten la vida síquica del hombre: no es necesario saber aue se nos (rata de convertir a la ruda. No desde el punto de vista de l i individualidad sino desde el hombre -esa unidad naturaleza/trabajo- es que te hablo: cuando se clunine la creatividad -cosa imposible- entonces k habrá concluido con el mundo. No tenemos tiempo para dete­ nemos pero el concepto de celeridad es una ilusión: avanzas más -la celeridad es una tumba, todo lo que ella produce s$ vuelve rá­ pidamente deshecho si dejas de tomar al tiempo como medida: tu trabajo es la medida, tu calidad ia meta de la que paites para llegar hasta ti. El trayecto de la vida no puede medirse como una línea: la vida se elabora, su trayecto es lo que la vida elaboró como un plano donde habi(a. Todos sus viajes no alcanzan a medir el con­ tenido de su energía: su energía es el viaje -mental, ideal, concre­ to, material- como un no haber perdido esa curiosidad fatal que lo dispone siempre a la aventura (la aventura mental es análoga a lo que lo arroja lejos de la insulsez.decrépita, lejos de la estultez despóti­ ca). Cuanto más lejos se aleja de lo estúpido m is se acerca a sí mtsmo por el camino sembrado de flores purgantes de lo que ha cons­ truido. o destruido. Nadie puede negarle al hombre su derecho al trabajo. Nadie, y mucho menos las academias de la úlcera, puede

14


cegarse tamo como para negarle el proyecto de una construcción en'sus dimensiones simultáneas -como una m i quina de pensamiento conectada a los diversos instantes en que un hecho tal como x acon­ tece-. Todo el problema del pensamiento actual se centra en el planteamiento -tanto como en la solución- do un solo problema: construir una máquina de pensar - no como un abaco cliitiO, un cua­ drado simbólico mágico, una calculadora o una máquina de mantras libetanos- capaz do resolver el problema que angustia a las muche­ dumbres: tratar de conferirle un sentido a la vida. No es una solu­ ción mecánica sino una solución mental lo que el presente necesita. Sabemos que:

1. la máquina de imaginar funciona a través de dimensiones simul­ táneas. 2. la máquina de pensar es análoga a la máquina de imaginar. Por esto se puede deducir: a) que el pensamiento -aquello que produce sentido- se formu­ la como un sentido ¿c la imaginación. b) que la imaginación es e! sustento del pensamiento. E l teorema l es: belleza i imaginación = inteligencia. El teorema I ;s: inteligencia i- imaginación = pensamiento. E l teorema 3 es: pensamiento v belleza = sensibilidad. E l corolario 1 es: proporción + sensibilidad = belleza. E l corolario 2 es: belleza -V- inteligencia - pensamiento = imaginación.

L>e este modo la máquina de ¡xntsar posibilitada por ¡ai anteriores deducciones se construye como el reverso de U nada: en el anverso están sus precondiciones (que determinan los temas tratados) perol» máquina de pensar es una dimensión simultánea en sus reciprocida­ des compositivas. Su estructura es cúbica y la V d e l cubo proyec­ tado es la página la <r~ ral como ella misma da como función valor absolutoy produce una dimensión denotativa: su dimensión conno­ tativa es la totalidad de sus elementos (incluyendo a ese producto, siempre distinto, que el propio manipulador de la máquina extrae). La máquina de pensar es un poema concebido corno un teorema ■un teorema resucito como un poema-. La máquina de pensar es el cuerpo de la mente cr. acción: hay que d ;r sentido a la vida, y la acción de la máquina de pensar asi como de la máquina de imaginar, cuyo funcionamiento es idéntico j la anterior- proouce

15


sentido. El sentido de un viajar a la eternidad desde un punió en que le lus situado (el pumo en que has encontrado el sentido es tu viajar). Tú eres una muchacha cuya curiosidad te ha permitido llegar hasta mi gabinete de trabajo donde has volado como maripo­ sa en el polen de estas explicadnos: A 'o vuelve h iristaa a ponerse en el camino que dejas. y hallado o! sentido has encontrado tu verdadero camino.

16


IV.

E l despenar

En los libros se describe (se habla, se interpre­ ta, se comenta) al ¿uerpo: no todavía el pro­ ceso como se formula el pensamiento. En todos los libros, simpo­ sios, conferencias se pretende situar lo siguiente: "e l cuerpo es el reverso de la mente" -ese problema así formulado está rml plan­ teado-. E l cuerpo no es el reverso de la mente y la mente tampo­ co lo es del cuerpo; no es empleando el anverso y el reverso como se puede llegar a plantear un problema (los métodos cambian como los estudios sobre el tiempo). Tampoco la relación entre dos pun­ tos es la recta, o la cuna -la curva no es sino el reverso de la rec­ ta-: una relación entre dos puntos situados a una distancia tal como x es el espacio porque a » o (o a » ) y t>= £>/o fr1) entonces a ------- ¿ i implica x (y : x = + a i porque a ------- b). Sien­ do el espacio o « + c 1 + ¿>l -el espacio de lo virtual- su tiempo es como el espacio: un tiempo idéntico 3 la proyección superpuesta de las identidades o = b = a* E l anverso conduce a lo linea! como el reverso a lo relativo: la proyección superpuesta es lo abso­ luto. Un cuerpo en acción es exactamente lo que la acción de una mente: configuran el absoluto. F l cuerpo al igual que U mente tie­ nen su relación (que es la acción): sin esa relación ambos se elimi­ nan, llegarta la nada. E l cuerpo es lo que su mente plantea así como la mente es un producto del cuerpo (que, como tal, en sí mismo, no existe). Hablar del cuerpo -tu cuerpo que yo acaricio ahora mien­ tras conversamos estas cosas- es describirlo (como fuego, hielo, cie­ lo, infierno, luz proyectada desde esta pigina) según un método con­ cerniente a una situación exacta: tú te has desnudado para sentarte junto a la máquina donde yo escrioo que te has desnudado como el espejo que me refleja donde yo escribo que te has desnudado. Trato de que lo particular al proyectarse como generalidad no elimine a lo pn/’ icular:

Sientes desesperar ti al engranaje de urui soledad abandonada a »< destrucción. porque sucede que uno al unir su piel con otra piel encuentra que l , 2, 3, 4 signos de un mecanismo de amor los está no del todo incon-

17


deiH«roente maniobrando como piezas de ajedrez y son los únicos 2, 3, 4, 5 signos (ios signos básicos) que son una iluminación y lo son por necesidad: no se necesita más lógica, o una lógica en dis­ persión para probar la intensidad de uti beso o una mirada o un es­ trechísimo abrazo. Ks lo más bello y también lo más nutritivo de cualquier cultura: arrojarse en las aguas sagradas de una vulva que se 3bre como una puerta que se abre a otra puerta >• nadar lenta­ mente pero empleando brazadas lentas y profundas: acostarse por­ que hay que levantarse. No entiendo el mundo sino como sexo, como resplandor sexual en k) que configura la vida: am3r tu cuerpo es transformar la vida, profundizar la vida es delinear la mente. Es­ ta es quizá la finalidad última del conocimiento de un cuerpo al que se ama como a lo no llegado porque delineándolo con nuestro cuer­ po el mundo se transforma en sentido. E l cuerpo puede ser una gran amor tempestuoso pero puede ser también decepción y abulia: menos estupidez hará que el cuerpo sea un cuerpo y las nociones -quiero decir las muchachas que se pascan en las calles- serán dul­ ces como una. ecuación en la que hemos empleado madrugadas en­ teras para hallar sus nuevas variables y tendrán una vitalidad pareci­ da a una fruta madura: esta vitalidad apenas se percibe -aquí !o3 ojos del poeta son su deseo, sentido spinozista- en unas buenas tetas que pugnan por romper la blusa, o en un cuerpo bien delinea­ do (y voy a decirlo, ¿por qué no?) hambriento. La palsbra ham­ briento, para designar el cuerpo actual, y tai bién todos los cuer­ pos -excepto el cuerpo de lo que se aleja de Ja vida, que es glacial, o no existe- es igual una metonimia que una connotación er. todo escrito rebelde; cantando tu cuerpo delineo la form3 de mi mente. Este es el punto exacto de lo que una basura retórica -aquellas in­ sulsas metáforas que hacen desperdiciar tiempo y papel a sus lecto­ res- no se ha mostrado capaz-de plantear: amando tu cuerpo mi mente delinea una forma. Sólo una lucidez alerta a lo que ocurre a sus sentidos -tus labios dulces como cerezos, el delicado olor de tus cabellos castaños bajo el resplandor de tu tarde, tu cuerpo como una pura ancha abajo y los pechos como mandarinas maduras, tu voz cuando me canta suavemente al oído, tu cuerpo en donde mi cuerpo se culebrea- puede plantear, como el argumento de este sueño, la forma que no había encontrado aún la estética contempo­ ránea: delineando tu cuerpo construyo la forma que la nostalgia extrañaba. Una forma es la perfección absoluta: un tiempo que lo­ gra crear una forma es un tiempo que ofrece un sentido a la vid?, y ese tiempo -atando todo esto haya pasado- podrá ser entendido c:vno una form3 de la perfección que toda época añora. Un tema es deleznable -como un hecho cualquiera- y ?o que no se destruye es la forma: estación orbit al girando en tomo al planeta en etq rc sus instrumentos realizan estudios. -Necesito tu cuerpo como tú estas palabras. -Quiero a tus palabras como a ti cuando te desnu­ das para mostrarme. -Sir. ti no puedo vivir porque eres fruta que

18


alimenta a las neuronas, todavía desconocidas, de mi sensibilidad. -Tampoco yo sin ti porque cuando no estoy contigo me siento apática, solitaria. Te necesito como c! borracho a su borrachera. - Y o como la puta a los orgasmos que diariamente debe sentir. - Y es que cuando dos cuerpos se acoplan es como si descargaran ener­ gía oio eléctrica. -Todo estremece mis nervios en el orgasmo, nie siento liberada. - E l amor es un largo concierto que se produce en nuestros cuerpos cuando se encuentran-. Como encender un fósfo­ ro y echar fuego a la estupidez de papel, que tiene su sistema, su convicción absurda como la nada: todo es una larga llamarada y hay que interpretar incluso sus cenizas, saber leer ese lenguaje de la absurda apariencia. Un concierto ¿informa no es nada y lo inde­ terminado se apaga como el fuego de un auto en la niebla: si has de transponer tu cuerpo al mundo debes crear algo que te lo haga acce­ sible:

¡x¡ luna que amas desaparece iras el tráiler de Ia mañana. y todo será un sueño feliz. Tú has venido hasta m í -este gabinete de trabajo donde yo explico estas cosas pero antes que vuelvas a desaparecer en el espejo te abriré las sábanas de mi pensamiento para que dejes rodar a tu cuerpo como en un prado con flores -tú serás aquellas dulces flores que yo solía traer cuando me aparecía ante ti para metemos en una película cuyas moléculas eran nuestros ojos- y vuelvas al lugar de donde llegante inquieta y con ganas de hacer cosas: desde esta ventana los vemos, así conversan. Para ellos el inundo se ha convertido en algo insufrible - un mundo como una pateadura a su inteligencia- pero su amor, la flor de la desespe­ ración que llamea en sus labios hambrientos, los redimen de la culpa original -una tecnología que no ha buscado perfeccionar al hom­ bre- sobre b que el mismo mundo se ha proyectado: en otro nivel de existencia encontrarán la redención de So que los ha perseguido -ah perdonan, ah todavía se permiten dar piedad a la nada y serár. comprensibles si fueron felices porouc en arte la imaeinaciOn equi­ vale a b ascensión en religión. ¡Podemos realmente existir-sin una leve, irrespirable felicidad? Solo en la búsqueda de la feli­ cidad podemos ser felices: un mundo que ha olvidado la felici­ dad no tiene derecho a llamarse mundo y lo que es Dcuo es esta búsqueda como la emprendida por esos muchachos. Ellos morirán, sus cuerpos serán huesos, o cenizas, sus mentes lo dulce que una ve/ hubo en nosotros, pero cuando ellos mueran todo habrá con­ cluido: tuvieron el valor de sacar sus espadas contra '.a estupidez y así caen aquellos hombres que una vez osaron rebelarse contra la mierda que le destinamos: Georges Cantor, que transformó el pía-

19


Sarniento matemático, concluyó su vkla en un manicomio, poique dijo lo que cía conecto y el mundo -un mundo como una patea­ dura a su inteligencia - d§o que eso no lo comprendía o le hizo Li vida imposible. La historia está llena de estas cosas: todavía no aprendemos a respetar lo humano que hay en todo ser humano. Só­ lo ellos -ese muchacho, esas chicas que se aventuran hasta su cuar­ to como a un burdel- se respetan a sí mismos puesto que se dedi­ can a estudiar. Sus palabras son un concierto y todo lo que está en ese concierto es nuestra vida: me escuchas, te explico todo aquello que una vez te podrá ser útil. Sin embargo continuemos. Esos viejos -pueden cantar victoria cuando nos han visto desfallecer. Continue­ mos. Todo está ya dicho y sólo nos queda ser como estas flores, arrojarnos d uno contra el otro para destruir la soledad. ¿Hemos perdido ante h estupidez? No. No hemos perdido ante la estupidez puesto que nada existe sin nosotros. En el fondo de 2a madrugada truenan los caballos del amanecer y el fascismo no ha vencido: que te haya continuado explicando estas cosas prueba que aún existi­ mos, nada se ha perdido -sólo un instante de tranquilidad-. Tu cuerpo es el pecado que destruye mi desesperación y en la tarde cuando nos desnudamos, cuando ya no tiene más sentido hablar en conceptos, yo entro en ti como en un burdel. Entonces tu car­ ne parece la vergueta de lo perdido y yo acaricio desesperadamente tus nalgas en las que penetro hasta escucharte gemir como una bes­ tia pidiendo que el semen sea flor en tu mente, y mi semen florece en tu mente. Un oscuro olaecr enturbia tus ios v tu cuerpo se des­ hace en mis manos. Todo esti podrido poique el mundo desea que todo continúe podrido. Es el atardecer que deja de ser bello en lo que una vez solíamos de él y en este lecho, un lecho de papeles in­ comprensibles, nada tiene ya la. frescura de la madrugada. Nuestra propia adolescencia parece una monja violada y quienes fuimos considerados geniales somos escarnio, carne inmunda que se restrie­ ga borracha en los mis oscursos delirios. Unica medida de nuestra existencia: el resto es cadáver, un esputo sanguinolento, esos ojos vidriosos que no alcanzan a decir lo que somos. No se pierde la mente pero el mundo cuando le agrede obliga a refugiarse en el cuerpo: tu cuerpo es un trago de licor que enturbia mi cerebro. Estoy solo, estoy golpeado: el Infierno amenaza lanzarme sus co­ lumnas armadas - el último intento de lo que no tiene cerebropara aplastarme. Oh, pueden aplastarme. Oh.pueden íiacer mierda conmigo. Será en vano: ahora el pecado perfecciona mi existencia y en este dejarme arrasar por un inmundo placer encuentro lo que no he sido todavía: continúo siendo, eso vale más que cualquier cosa que el poder pueda lanzar contra mí. Tengo las marcas de una rebelión que encuentro en ojos de las muchedumbres que vagan en las calles: ese es mi poder, y ese poder no podrá ser vencido todavía pues el pecado forma parte de la virtud:

20


Escarcha helada: no teniendo calen ta<lor h brasa de m i mente calentará tus muslos. y U virtud sin pecado c j estúpida, el pecado sin virtud es estúpido: tu cuerpo, en virtud de extrañas fórmulas que sAlo yo desarrollé, fue engullido por el mío y el mundo me llenó de horror -su cere­ bro que fue nuestro amor desapareció como escarcha sobre pétalos «ombríos- antes que la imaeen proyectada sobre la pared de enfren­ te desapareciera y yo saliera a la calle a perderme entre b muchedum­ bre incógnita, comuna donde los hombies prefieren olvidar lo que ha destrozado su existencia.

21


Poiésis acoge con gr.n» entusiasm o a uno de los más destacados poetas Peruanos contem poráneos: En riq u e V erásteg u i, cu yo s perfilados m atices de su obra son constantes; y la creación es un riesgo en presentar nuevos cam inos queconllevan una búsqueda, así com o las ideas son concretas de sus versos polarizan su form a y su im agen, som etiendo al lector a rastrear los acontecim ientos del tex to . Em pero com o la poesía, es una constante em briaguez y una perenne necesidad de poner en relieve las m anifestaciones interiores (lo que verdaderam ente se siente) y exteriores: (lo que d u ram en te consum en nuestros ojo s). A s í cada poem a suyo es un nuevo panoram a que nos hace p articip ar en las vivencias buscando un nuevo m ovim iento del verso. La obra de este poeta (n acid o en L im a 1950) se encuentra publicada en d iferentes revistas nacionales e internacionales. Su lib ro: En lo s extram uros d e l m un do (1 9 7 2 ), así com o el siguiente: P raxis, asalto y d estru cció n d e i in fie rn o (1 9 8 0 ), m ereció considerables elogios de la c rític a especializada. E l poem a que publicam os ahora pertenece a su lib ro en p reparación: A n gelus novus, trabajado a m anera de co n cierto . Poiésis se enaltece por eso, al d ed icarle una E d ició n especia! en reconocim iento a su talento y a su prod ucción adm irable E l D ire cto r.


Argumento de una bande desinee en cristal liquido, by enrique verástegui