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Los Monjes marciales Los orígenes exactos del Bool Mu Do es difícil de determinar. Pero es bastante cierto que los templos budistas de China fueron los primeros lugares en que las artes de lucha fueron analizadas, se formaron, se combinaron y luego se mejoraron. Por consiguiente, el Bool Mu Do puede remontarse tiempo atrás en tiempo y lugar. Su introducción en Corea probablemente ocurrió durante el periodo de los Tres Reinos (empezando en 372 DC) de la historia coreana. Ha sido cuidadosamente defendido y en secreto se ha enseñado desde entonces dentro de la comunidad budista. Muchas veces nos preguntamos Por qué los monjes budistas, formados para la paz y el desarrollo espiritual, entrenan artes marciales? Todos hemos visto las películas de kung fu donde los monjes defienden su templo intrépidamente contra bandidos e invasores. Pero también sabemos que eso hoy es algo improbable. ¿Por qué, entonces, ellos practican? Por razones de autodefensa, porque creen en la correlación entre el cuerpo y la mente, desarrollando su paciencia y autodominio. Creen que es más fácil ser misericordioso cuando se es fuerte interiormente. Están seguros de que estas cualidades pueden comprenderse a través del entrenamiento físico, siendo esto muy antiguo enseñado en el arte de Bool Mu Do. Ganar habilidades en el arte del Bool Mu Do requiere de suma dedicación y perseverancia. Otras artes marciales han tenido que adaptarse a sus estudiantes haciendo de sus técnicas muchas veces un atractivo comercial más que una disciplina En contraste con esto, los monjes budistas se han consagrado al estudio de las verdaderas artes de autodefensa. Habiendo decidido consagrar sus vidas a su religión, teniendo como opción voluntaria la practica del Bool Mu Do. El exito o el fracaso no afectan su futuro en el templo. La práctica En los comienzos de la práctica se enfatiza en el equilibrio. Un ejemplo dado para este caso era cuando se observa a un perro orinar. Toma un tiempo largo al perro aprender a sostenerse en tres piernas; la habilidad no viene naturalmente. Los seres humanos se encuentran en una situación similar con las artes marciales. Se requieren meses y meses de práctica para que los practicantes puedan dominar el equilibrio en una pierna, pero es esencial hacer un progreso extenso. Es literalmente el principio para todo el resto, y todos los estudiantes deben empezar allí. Las prácticas se realizan seis días por semana, la excepción es el domingo. La duración de cada clase es de tres horas agotadoras, comenzando a las 8 de la mañana. Durante aproximadamente 30 minutos, unos 10 estudiantes, realizan varios ejercicios de estiramiento y rutinas de precalentamiento. Utilizando el suelo, la pared, y las bolsas pesadas e incluso un juego de anillos gimnásticos suspendido en el techo. Este entrenamiento es muy fuerte para comenzar las primeras horas de la mañana. Algunos estudiantes se quitan sus Camisetas, pero todos usan los pantalones holgados, grises de monjes coreanos. Ninguno tiene un cinturón o cualquier otra indicación que indique su graduación. Aproximadamente 8:30 el maestro hace su arribo. Él es un hombre que promedia los 55 años y camina con el equilibrio y confianza de alguien que no teme a nadie. Inmediatamente los estudiantes vienen a su encuentro. Realizan la formación correspondiente, ponen sus manos abiertas juntas delante de su pecho como si fueran a orar y saludan inclinándose. Él devuelve su muestra de respeto. Mientras los instructores se encuentran en otros vestíbulos de entrenamiento, él no circula entre los estudiantes. Tiene su lugar en una plataforma elevada al frente de la clase. Sentándose de la forma típica con las piernas cruzadas, dirigiendo todas las actividades desde allí. Una hora después de comenzada la clase, el maestro se pone de pié y se retira sin antes realizar el saludo formal con los alumnos. Pero la clase no ha terminado todavía. En cambio, otros 90 minutos de práctica agotadora seguirán. Ahora, continuaran con los instructores. Éllos no se sentaran en la plataforma, pero ayudarán a todos los otros estudiantes en forma personal. Ésta es la oportunidad para los principiantes de mejorar su habilidad. Ellos muestran la misma actitud hacia ellos como cuando estaba presente el maestro. Sin embargo, la atmósfera en el lugar de práctica es diferente. Ellos se relajan un poco, mientras se permite algún comentario e incluso un poco de humor.

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artes marciais coreanas  

estilos coreanos

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