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La lucha shuar en la voz de sus mujeres

Tribunal de Justicia y Defensa de los Derechos de las Mujeres Panamazónicas -Andinas Responsables de contenidos: Cristina Burneo Salazar y Verónica Potes Fotografía: Edu León Diseño: Gabriela Monroy


El 29 de abril tuvo lugar el Tribunal de Justicia y Defensa de los Derechos de las Mujeres Panamazónicas-Andinas en el marco del Foro Social Panamazónico en Perú. Estuvo conformado por Teresita Antazú, lideresa Yanesha; Rita Segato, feminista académica de la Universidad de Brasilia; Lilian Celiberti, de la Articulación Feminista Marcosur; y Gladys Rojas, experta miembro del comité de CEDAW. El tribunal se constituyó por iniciativa de instituciones de la sociedad civil para pronunciarse ética y políticamente sobre casos sometidos a su conocimiento que vinieron de Perú, caso Línea de Transmisión Moyobamba y caso Máxima Acuña; Brasil, caso represa de Belo Monte; Chile, caso Lorenza Cayuhan; Honduras, caso Berta Cáceres; y Ecuador, caso “Nankints”, construido con testimonios de mujeres shuar. Los testimonios de mujeres shuar de Tsuntsuim, Tink, Marbella y lo que fue Nankints construyeron un testimonio colectivo valorado por el Tribunal y decisivo para emitir un veredicto que contiene serias demandas al Estado ecuatoriano y que presentamos al final de este documento, tras enumerar algunos factores de relevancia. Tras un proceso en que estuvieron involucradas desde Ecuador Luna Creciente y la Coalición Nacional de Mujeres junto con el Centro Flora Tristán y la Articulación Feminista Marcosur, Ecuador presentó el caso “Nankints” demandando al Estado ecuatoriano y a la megaminera ECSA. La preparación estuvo bajo la responsabilidad de Cristina Burneo Salazar y Verónica Potes, del movimiento de mujeres, en trabajo colectivo con Mónica Ambama, Alfonso Chinkiún, María Chumpi, Isabel Uyunkar, Susana Sanchím, Rosa Mashumar y las mujeres de lo que fue Nankints, de Tink y Tsuntsuim. Edu León y Diana Amores Moreno realizaron el trabajo fotográfico. La preparación del caso se benefició del trabajo de actores sociales como la organización Shuar Arutam, CONAIE Mujeres, Acción Ecológica, la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales, Minka Urbana, Inredh, CEDHU, el Colectivo de Acción Psicosocial, el acumulado de prensa producido por medios independientes y los activismos de la ciudad que han defendido la causa shuar.


¿Por qué hablamos de Nankints? Nankints fue una comunidad shuar que el Estado, por medio de sus fuerzas militares, desapareció con retroexcavadoras en agosto de 2016. Nankints está enterrada bajo tierra y, encima de las casas, los árboles y los animales enterrados, la minera ECSA construyó el campamento minero que hoy llaman “La Esperanza” para poder extraer cobre. Nankints ya no existe, pero existe su población, hoy desplazada y dispersa. ¿Por qué son las mujeres las que están a cargo de reconstruir las comunidades atacadas? El Ministerio del Interior creó la conocida como “lista de los 70” de dirigentes shuar criminalizados por resistir. Hay hombres que no estuvieron en sus comunidades en los desalojos y gente cuyos nombres aparecieron al azar. La mayoría en esta lista son hombres forzados a la clandestinidad. Por eso, las mujeres han quedado a cargo de la comunidad de Tsuntsuim, por ejemplo. A ellas les ha tocado emprender un retorno sin garantías, volver a sembrar, levantar los escombros, cuidar de sus hijos y reconstruir. ¿Cómo sufren las mujeres los efectos del extractivismo de manera diferenciada? Cuando los hombres son criminalizados, las mujeres quedan a cargo de la manutención de la casa. Deben buscar ingresos, salir a la ciudad o incluso lavar oro. Si los hombres se van a trabajar en las mineras, las mujeres quedan sujetas a ese salario. La constitución de servidumbres por parte de las grandes empresas afecta la dinámica familiar y de la comunidad. En la leche materna, por otro lado, pueden hallarse concentraciones de mercurio, arsénico y otras sustancias en mujeres que viven cerca de mineras. Verse obligadas a vivir con agua contaminada viola la soberanía de su cuerpo de las mujeres y de sus hijos al no dejarles alternativa. En contextos mineros suelen agudizarse las violencias contra las mujeres: aperturas de prostíbulos para uso de los campamentos, riesgo de trata cuando son sacadas de sus entornos para ir a trabajar a lugares lejanos, dobles órbitas de violencia cuando la viven en casa y en los espacios masculinos de los campamentos.

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¿Qué es la Concesión “San Carlos-Panantza”? Son 41.760 hectáreas en territorio shuar. “La concesión pertenece a la empresa China Explorcobres S.A. (EXSA). Tendrá una vigencia aproximada de 25 años”, dice la página del Ministerio de Minería de Ecuador. El Ministerio no dice que la concesión se hace sin consulta previa a las comunidades y que se desarrolla sobre territorio ancestral. Acciones del Estado que violan los derechos del pueblo shuar Incumplimiento del conocido como “Mandato Minero” (ver Mandato Constituyente No. 6) Operativos de fuerzas militares y policiales en las comunidades para proteger capital minero Detenciones súbitas sin debido proceso Aislamiento a las comunidades (corte de cables telefónicos, asedio, controles desmedidos) Cerco a dirigentes, forzados a la clandestinidad y el debilitamiento Control de caminos y revisiones constantes a mujeres y niños que transitan por sus comunidades Abuso del estado de excepción Persecución a personas defensoras de DDHH, activistas y prensa

El caso Nankints revela una situación no excepcional en la zona: la existencia de indígenas shuar, familias e individuos “sin tierra”, frente al avance de la sociedad ecuatoriana mayoritaria. El Estado ecuatoriano cuestiona la calidad de ancestral de los territorios que los shuar reclaman, olvidando el rol fundamental del Estado en el despojo a los shuar y en los conflictos sociales resultantes. Este despojo se ha dado a lo largo de décadas ya, primero a través de la titulación de propiedades a colonos en territorios ancestrales y, posteriormente, a través de la autorización de actividades extractivas a actores más poderosos aún, socios del Estado en esas actividades. La tierra es la base de la vida de estas personas y comunidades, y ahora no la tienen. Esa precariedad en la que viven resulta en la violación flagrante y seria a sus derechos al agua y alimentación, al hábitat y vivienda adecuada, al ambiente sano, a la salud integral, al trabajo, a la cultura de las poblaciones afectadas. Colectivamente, la persecución, el acoso y el despojo violan derechos tanto de Nankints como de las otras comunidades violentadas como Tsumtsuim, Tiink o Kutukús y, por extensión, de la nacionalidad shuar en general, incluidos los derechos a su identidad, propiedad y posesión ancestrales que incluye no ser desplazados, ser consultados en caso de proyectos sobre recursos no renovables, a su autodeterminación política, económica, cultural.

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TESTIMONIOS Estos son testimonios comunitarios, confiados en conversaciones abiertas entre mujeres.

Decían que nos iban a soltar una bomba. Decían que iban a tirar a los niños al río Zamora. Nos seguían con drones y con el ruido del helicóptero. Decían que esa noche venían. Salí simple, sin ropa, con mis hijos. Cruzamos la selva en medio de la noche. Abandoné a mis animales.

Yo gano $60 por sacar oro toda la semana, me enfermo con el mercurio. El agua está contaminada, los animales se enferman, mis hijos también. No me queda otra que ir a sacar un poco de oro porque no tengo cultivos para vender o cambiar. María, comunidad de Tsuntsuim, antes desplazada en Tink Marzo 2017

Susana, comunidad de Tsuntsuim Abril 2017

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TESTIMONIOS

Mi chiquita tenía 11 meses, falleció de gripe. Estaba enferma, le trasladaron en ambulancia a Gualaquiza y después a Macas. A nosotros no nos reubicaron nunca, nos sacaron. Yo soy valiente, entonces me puse tranquilo para resistir. Mi hijo, mi yerno, todos resistimos, y ahora estamos en la ‘lista de los 70’. Soy valiente, pero cuando se fue mi Dallana sí me salieron unas gotas de lágrima. Estaba guabita mi chiquita. Se murió de gripe, me dicen.

Las casas están tristes. Las casas no tienen la culpa. ¿Por qué se pelean con las casas, les lanzan piedras? Las casas no les han hecho nada.

Felicia, comunidad de Marbella Abril 2017

Alfonso, comunidad de Nankints, desplazado en Tink Marzo 2017

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TESTIMONIOS

Luego vinieron ellos, sacaban muestras, hacían túneles, huecos. Nuevamente nos organizamos. Nosotros recuperamos nuestro territorio hace diez años. Todo este tiempo estuvimos en Nankints, pero la empresa no nos dejaba tranquilos, hasta ahora. Yo solo alcancé a salir con mis hijos, nos votaron en Panantza, ahí tuve que pedir un cuartito para todos mis hijos hasta ver qué hacer. Mónica, comunidad de Nankints, desplazada en Tink Marzo 2017

Mi hijo tiene 18 años. Los militares habían dejado botados unos explosivos. Él cogió para ver y esa cosa le explotó en la carita, en el cuello, los brazos, todo. Horas nos demoramos hasta ver un médico, le tuvimos que sacar a Tink quemado, cómo sufría. Ahora no puede moverse bien porque la piel está dura. Mi hijo se quemó, tocó ir viendo cuántos explosivos habían dejado botados.

Isabel, comunidad de Tsuntsuim Abril 2017

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TESTIMONIOS

Nos robaron nuestras ollas. Se llevaron todo, hasta los machetes, que necesitamos para desbrozar, para cultivar, pero decĂ­an que eran armas. Necesitamos nuestras ollas para cocinar, dar de comer a nuestros hijos. Ahora estamos compartiendo, usando las ollas donde antes comĂ­an nuestros animales. Necesitamos nuestras ollas. Mujeres de Tsuntsuim, testimonio colectivo Abril 2017

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FECHAS RELEVANTES EN LA LUCHA HISTÓRICA DEL PUEBLO SHUAR

22 nov 2016 11 ago 2016 30 sep 2009

2 dic 2014

Asesinato de Bosco Wisum

Asesinato de José Tendetza

2009

Desalojo Nankints. Proyecto de explotación de cobre San Carlos-Panantza

2014

Asedio de Nankints. Orden de custodia militar y policial de caminos y campamento

2016

2013

2015

7 nov 2013

17 mar 2015

21 nov 2016

Asesinato de Freddy Taish

Audiencia Pública, 154 Período de Sesiones de la CIDH. Domingo Ankuash afirma oposición del pueblo shuar a los proyectos mineros que el gobierno ecuatoriano inicia sin consulta previa a las comunidades y denuncia violencias

Acción de recuperación de comuneros shuar de comunidad de Nankints, su tierra, hoy llamada campamento minero "La Esperanza”. Enfrentamientos con militares y policía.

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17 dic 2016

14 dic 2016

Declaración del estado de excepción en Morona Santiago

INREDH denuncia ataques militares en Panantza por parte de militares apostados en San Juan Bosco. Incursión militar en San Carlos y bloqueo de caminos en Gualaquiza. Asedio aéreo y terrestre de Tink, Warints y Tsuntsuim

1 mar 2017

18 dic 2016

Ataque a Tsuntsuim y desalojo por parte de fuerzas militares

Las mujeres de Tsuntsuim deciden iniciar el retorno a su comunidad para reconstruirla. Su retorno no cuenta con garantías de ninguna instancia del Estado.

2017

15 dic 2016

17 dic 2016

6 feb 2017

13 may 2017

Ataque del ejército a raíz de la muerte de un policía. Bombardeos

Se pone precio a “cabezas” de dirigentes shuar. Ministerio del Interior ofrece $50.000 por información sobre supuestos responsables de la muerte de un policía

Mónica A., María Ch., Claudia Ch. y Mercedes Ch. viajan a Quito a rendir sus testimonios de denuncia junto con sus hijos

Raúl Ankuash, vocero del pueblo shuar, rinde por primera vez su testimonio de denuncia en Quito

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VEREDICTO Tribunal de Justicia y Defensa de los Derechos de las Mujeres Panamazónicas-Andinas: Los casos presentados (Ecuador, Perú, Chile, Brasil, Honduras) encuentran su unidad al distinguir el papel de las mujeres en las sociedades de organización comunitaria. Las formas de agresión directa e indirecta a las mujeres de las comunidades, tal como muestran los casos escuchados, nos permiten entender más claramente ese papel y destacarlo. Las mujeres son el sujeto comunitario por excelencia. El marcador genético de la vida comunitaria pasa por el linaje femenino. Por ello se require la acción activa de las comunidades, pueblos y movimientos para derrotar al patriarcado y garantizar la sustentabilidad de la vida. La centralidad de las mujeres como foco de las estrategias expansivas del frente estatal-empresarial-mediático, y su transformación en el objetivo de las guerras informales represivas y mafiosas que asolan el continente latinoamericano indican que ellas representan el centro de gravedad del edificio comunitario. En su demolición, física y moral, así como de los objetos que las representan y simbolizan su posición y significado en la vida comunitaria, se alcanza en lleno el corazón de la vida colectiva, se desgarra y degrada el tejido comunitario. No es por otra razón que escuchamos sobre el pateo y destrucción de las ollas de las mujeres shuar como gesto eminentemente profanador y desmoralizador de las mismas y de su papel comunitario; la desnudez de Lorenza Cayuhan en Chile frente a sus captores en el caso mapuche como exposición de un trofeo de guerra; así como las amenazas a Máxima Acuña en Cajamarca, Perú, de daño a sus hijos, animales domésticos y cultivos, y el intento de deslegitimar su lucha al arañar su moral mediante la instalación de rumores a respecto de su honestidad, su vida sexual y la de su abogada. 1. En todos los casos las mujeres son víctimas directas de la agresión por defender e interponerse ante la apropiación del territorio que constituye el espacio vital y referencia para la continuidad de la existencia de sus respectivas comunidades, o el ambiente y los bienes indispensables para la sobrevivencia de la especie. 2. Las mujeres son depositarias de la carga de responsabilidades resultante de la agresión a sus territorios, concernidas inmediatamente con las tareas de garantizar la recomposición y continuidad histórica de sus comunidades y pueblos. Es posible percibir que las mujeres no constituyen ya un daño colateral de las agresiones, sino un blanco central de los agentes corporativos que actúan a través o con el encubrimiento de los agentes estatales para asegurar la apropiación de territorios habitados por los pueblos. Reconociendo con dolor que los testimonios presentados en este tribunal representan solo algunos de los ejemplos de las violencias que acosan a las mujeres enfatizamos el coraje y valentía de quienes testimoniaron ante este tribunal. Estos casos demuestran su incansable deseo por alcanzar justicia y reparación, y evitar que situaciones de esta naturaleza se vuelvan a repetir.

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RECONOCEMOS: La valentía de las testimoniantes y acogemos la legitimidad de sus demandas de verdad, justicia y reparación expresadas y luego de escuchar a las testimoniantes de los seis casos presentados y a las organizaciones que las han acompañado y representado, analizadas las denuncias, los testimonios y peticiones, este Tribunal se pronuncia: DENUNCIAMOS Y CONDENAMOS que en el caso Nankints-Tsuntsuim del Pueblo Shuar del Ecuador, el desalojo, desplazamiento forzado, militarización y persecución de dirigentes y dirigentas amenaza la sobrevivencia de este pueblo; los hombres han tenido que huir y sobrevivir en clandestinidad mientras que las mujeres han quedado solas con sus hijos e hijas y han sido obligadas a migrar a otras comunidades donde viven situaciones de pobreza extrema. Este Tribunal insta al Estado Ecuatoriano a: detener las actividades extractivas en las zonas que se superponen a los territorios de las naciones originarias; garantizar procesos de consulta previa, libre e informada en relación a las concesiones y explotación de los bienes de la naturaleza; la desmilitarización total del territorio shuar; la reparación de los daños causados por la acción de las fuerzas armadas ecuatorianas. Tarapoto, 29 de abril de 2017 Estos son fragmentos del texto completo del veredicto que puede verse en http://www.forosocialpanamazonico.com/veredicto-del-tribunal-justicia-y-defensa-de-los-derechos-de-las-mujeres-panamazonicas-y-andinas/

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