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Sonrisas que se llaman lágrimas Capítulo VII I: antes de navidad Corrí como loca a mi casa, no podía creer que hubiese sido capaz de hacer aquello ¿para qué quería saber si era verdad o mentira si a él no le importaba? No lo entendía, pero igual haberlo vuelto a ver y tenido tan cerca no me había disgustado nada, de alguna manera hubiese querido tener una varita mágica para paralizarlo y quedármelo viendo así, tan cerca de mí un largo rato. Todo eso no sirvió para nada más, que para demostrarme, que saber que él no quería nada conmigo no cambia en nada lo que yo sentía. No había ninguna diferencia, ni siquiera por que ya llevaba casi una semana y media sin verlo, era igual o incluso peor. Valía la pena preguntar ¿Qué me había hecho? Pero ni siquiera yo sabía la respuesta de esa pregunta, y sinceramente, él tampoco la sabía, no había hecho nada, me estaban pasando todas esascosasa mi sola. Supe que tendría que contarles eso a las chicas porque de todas formas él se lo contaría a Maira y pues todo se sabría. Cuando se los conté les pareció, que entonces yo no le era indiferente del todo, pero Maira de una vez protestó diciendo, que parecía que no conocieran a Miguel que él se comportaba así siempre, y que además no olvidaran que él seguía teniendo novia. Y ella tenía razón, además era mejor que yo no criara falsas ilusiones que después me pudieran decepcionar (vale decir que aquel pensamiento no sirvió de nada, porque parece que cuando mi cerebro escucho “entonces no le eres tan indiferente” lo tomó para él, e indiscutiblemente ya tenía esperanzas), y no quería sentirme peor de lo que ya me sentía. Traté de apartar la esperanza sembrada para no sentirme de ninguna manera jubilosa por eso, y en cambio decidí prestar mi atención en todos esos exámenes de lapsos que ya iban a empezar la siguiente semana (primera semana de aquel diciembre). Sé que todas las semanas siguientes las chicas extrañaron mi presencia, pues no solamente deje de ir a las reuniones en casa de Maira si no a todas me dediqué solo a lo que para mí era más importante, mis notas. Claro como es de suponerse, seguro también me tenían verde, de todo lo que dirían de mí por estar pendiente solo de mis deberes. Y creerán ustedes que yo también las extrañe, pero no fue así. La verdad fue muy fácil reemplazarlas a ellas por Alba, Doris y Lucia, incluso era aun mejor, teníamos mas temas en común, sus problemas eran problemas de verdad y hacíamos planes realmente productivos. Entre tantos trabajos, exámenesy exposiciones ya nos conocíamos muy bien.


Todas cuatro teníamos la misma edad, Alba vivía con sus padres y sus abuelos maternos, por lo que para ella era un suplicio (y la entendía por qué si sus abuelos maternos, eran tan fastidiosos como mis abuelos paternos, era toda una crisis), no la dejaban salir, no podía tener amigas muy alegres (saben a lo que me refiero) y no podía llevar ningún amigo a la casa (igual que a mí). Doris por su parte vivía solo con su madre, que se había divorciado de su padre hacia poco (por una infidelidad), puedo decir que se le notaba cuanto mejor se sentía por la separación (aunque debajo de todo aquello se dejaba sentir la tristeza, de no haber querido que las cosas sucedieran así), sin embargo era muy linda persona y muy cariñosa. Lucia era como una tumba, casi no pronunciaba palabra alguna, en mi agror seria “hay que sacarle las palabras con una paleta”, pero al igual que Doris era muy linda persona y respetuosa. Quedamos que luego de terminar las clases las llevaría a conocer mi casay que luego nos iríamos al cine. En ese andar las semanaspasaron volando, cuando vine a ver ya estábamos a mediados de Diciembre y esa sería la última semana de clases de ese año. No crean que me había olvidado de mi principal problema, puedo decir que las noches eran un infierno, porque justo antes de dormir no había un examen, una tarea que hacer o un dibujo, una exposición que preparar. Estaba yo con mi mente, y el sentimiento ese que no se iba que no me dejaba sola, que yo trataba de aplacar pero que se enardecía dentro de mi cada vez que escuchaba su nombre al ser pronunciado por su hermana, o las pocas veces que me asome en esosdías por la casade Cristina, y lo vi de lejos jugar con los demás. Por fin el último día de clasesllegó y como lo prometido era deuda mis verdaderas amigas se prepararon para ir conmigo a la casa. Ese día le pedí a papá que fuera por nosotras al colegio para no hacerlas caminar, yo había preparado el almuerzo el día anterior por que mi mamá había estado muy ocupada y yo no quería darles a mis amigas cualquier cosa, así que prepare mi especialidad, espagueti. Claro eso no es nada del otro mundo pero era lo único que yo sabía cocinar hasta ese momento. Llegue les serví, ellas me ayudaron a poner la mesa y de una empezamos la discusión, acerca de la película que veríamos, le di las opciones y los horarios y decidimos que veríamos “Mujer contra Mujer”, a las tres y veinticinco. Perfecto para que regresáramos justo a tiempo, ya que sus padres venían por ellas a mi casa más o menos a las 6 de la tarde. Y así fue, nos cambiamos el uniforme, nos pusimos lindas y papi nos llevó hasta el centro comercial donde veríamos la película. Recuerdo compramos de todo lo que se nos ocurrió desde las cotufas, hasta el más mínimo dulce que nos provocó (y eso que estábamos llenas por la comida) entramos a nuestra película, y todo fue maravilloso. Cuando terminó volví a llamar a mi papa y fue por nosotras ya eran alrededor de las cinco y media así que íbamos a llegar exacto, exacto.


Cuando entramos a la calle donde estaba mi casa, los ojos se me iban a salir de la cara estaban todos los chicos junto con Sebas(chicos y chicas) sentados en la acera de mi casa. No les hice ningún comentario a las muchachas pero sé que Alba interpreto mi expresión al instante. Y dijo “tranquila”. El problema era que si bien, no había estado del todo maravillosa todo ese tiempo me la había pasado mejor, un poco retirada de ellos, y saber luego de haberla pasado tan bien que me enfrentaría con ellos de nuevo, fue inesperado. Al bajarme del carro junto con las muchachas todas las miradas se posaron sobre nosotras, por lo que no me quedo más remedio que decirles a las muchachas que nos acercáramos para presentarlas. -Hola muchachos ¿Cómo están?- le dije y los saludé con la mano mirándolos a todos y sonriendo amablemente- les presento a mis amigas del colegio ellas son Alba, Doris y Lucia- señalándolas a cada una, y en respuesta ellos dijeron mucho gusto. Cada una de ellas se le acercó a cada uno de ellos para estrecharle la mano, menos a Maira que ya la conocían. Nos quedamos conversando con ellos, y me puse muy incómoda, y no por la situación. Miguel no dejaba de mirarme y cada vez que le devolvía la mirada me guiñaba el ojo. Eso me tenía desesperada ¡que quería? ¿Quépretendía? Me complació el momento en que llegaron a recoger a las muchachas, porque así pude excusarme y meterme a la casa. Como es de suponerse Cristina y el combo me siguieron. -Que bien ahora tienes nuevas amigas ¿no?- me dijo Cristina. -Bueno si tu sabes, como he tenido que hacer todos los trabajos con ella nos hemos hecho muy buenas amigas. Son muy chéveres ¡verdad Maira? -Sí, lo son - Y su respuesta no convencía ni a un niño de tres años. -Bueno, lo que te queríamos decir era que estábamos preparando una fiesta para celebrar la llegada del espíritu de la navidad- dijo Pati. -Eso porque cada uno de nosotros la pasa con su respectiva familia, y no vamos a poder celebrar la navidad juntos, imagino ¿que tu también te irás para la casa de tus abuelos?me preguntó Laura. -Pues si, voy para la casa de ellos- respondí y de una vez pregunté- ¿Dónde va a ser la fiesta? -Bueno estábamos hablando con Sebastián, para que convenciera a tu mama de hacerla aquí, esta es la casa más grande de todas- dijo Cristina, y bueno la idea no me parecía mala, prefería que fuera en mi propia casa. -Me parece muy buena idea, y no creo que a mi mamá le vaya a molestar- la verdad era que sí, pero yo sabía cómo convencerla- Díganle a todos que aquí va a ser, y ¿Cómo vamos hacer con las cosasde la fiesta, digo con la comida, la música, la bebida? -A bueno cada quien va a colaborar con algo, como se hace cada año. -¿Y ya prepararon eso o las ayudo a organizarlo?


-No ya lo preparamos, queda como siempre- dijo Pati como si el hecho que yo las quisiera ayudar fuera un insulto. Me contaron entonces, que quien se encargaba de la música eran Miguel, Moisés y Maira, porque tenía un equipo que sonaba muy bien; la bebida la iban a comprar entre Cristina y Alejandro, y Patricia; y que Laura, Sebas, Maira y yo nos encargáramos de la comida. Entonces me fue curioso que los demás del equipo no participaran, y me dijeron que siempre lo hacían entra entre ellos, porque los otros no eran tan amigos de ellos y que este año los únicos nuevos éramos Sebasy yo. Tarde pero lo conseguí convencí a mi mama, de hacer la fiesta allí. La semana antes fui a comprar mi ropa de navidad, tuve ganas de comprar ropa para el día de la fiesta, pero me pareció innecesario (ya yo tenía demasiada ropa, para poder escoger que ellos no me habían visto). Igual que las anteriores, esa semana también paso volando, y con ella también volvió mi rutina de ir a las reuniones con las chicas (incluso fui a la casa de Maira, porque me aseguró que su hermano no estaría allí, porque iba a visitar a la novia). Esoúltimo no me agradó, pero me servía para ubicarme, y para acostumbrarme. La mañana del 21 me levanté muy temprano para limpiar toda la casa, pues esa había sido la condición de mi mamá (cosa que no me agradaba ni un poquito pero ni modo). Cristina y Maira llegaron como a eso de las diez de la mañana para ayudarme con la limpieza, pero no llegaron solas, Cristina llegó con Alejandro y Maira como Moisés. Claro Moisés ni se sintió, se metió directo al cuarto de mi hermano y no salió más hasta que se fueron. Por otro lado Alejandro se quedó con nosotras con el pretexto de ayudarnos, pero supe que era un pretexto, cuando tanto Cristi como Maira se fueron a la cocina y me dejaron sola con él. -¿Dónde pondo esto?- me preguntó, era un jarrón horroroso que la antigua dueña había dejado allí. -Escóndelo, no sé, ponlo detrás de esa mata- le dije y le señale un árbol que estaba en el ángulo más distante del patio. El hizo lo que yo le dije y luego regresó. -Yo quiero hablar contigo-me dijo y su tono no me gustó - bueno, lo quise hacer desde hace mucho, pero después de enterarme - y se detuvo - yo creo que no es nada nuevo, tu sabes que me gustas, yo lo sé- y se me quedó viendo, yo no supe que decir y seguí en silencio- y yo sé que tú, bueno a ti te gusta Miguel. Pero tu a él no le interesas- para y creo que esperaba alguna reacción de mi parte pero como no la tuve, siguió diciendo- y eso también lo sabes. Pero a mí eso no me importa ¿sabes yo quisiera que me dieras la oportunidad de demostrarte que yo no quiero jugar? Yo no soy como él y no es que quiera hablar mal, es decir él es mi amigo, pero ambos lo conocemos ¿verdad?- y fue entonces la primera vez que respondí.


-Sí- lo dije casi entre los dientes y lo seguí mirando, porque en realidad seguí sin saber que decirle, no sabía cómo decirle lo que tenía que decirle sin herirlo. -¿Me la darías? Enserio, lo que yo siento por ti es más que un simple gusto, si no fuera así no te lo estuviera diciendo, porque ya sé como son las cosas y créeme no soy tan estúpido- allí entonces respiré profundo y me preparé para ser muy sutil, arrimé dos sillas y con la mano le señalé que tomara asiento. -Es difícil, y hay que tener mucho valor para hacer lo que estás haciendo, y te lo digo de verdad porque yo no tuve ese valor. Pero no te podría hacer eso, yo feliz podría decirte a ti que lo intentes, y a la final no me haría daño yo te haría daño a ti, es como si llegara otra persona y te dijera lo mismo que me estás diciendo tú a mi- él me estaba mirando, pero esperaba el momento justo para intervenir- Si de algo me di cuenta en estos últimos días, es que uno no manda sobre estas cosas, uno no escoge a la persona por la que va a sentir tantas cosas, porque si no te lo digo sinceramente no sentiría nada por Miguel, es que ni cariño, él es demasiado odioso- y en ese momento divagué en la mente pensando en las cosas buenas que tenía y eso me hizo esbozar una sonrisa- entonces si me interrumpió. -Yo lo sé, pero si me hubiesen puesto a escoger igual te hubiese escogido. Tu no eres igual a ellas, al principio solo fue algo de gusto pero, ahora sé como piensas y es aun mejor- y no pude mas, lo interrumpí yo. -No sigas Ale, y no me vayas a decir que me estoy cerrando a la oportunidad, porque no es así, yo necesito tiempo quizás. Es la primera vez que me pasa esto y todavía no lo he terminado de asimilar ni siquiera, yo te agradezco y me alaga que veas en mi cosasque la gente comúnmente no ve, pero te lo digo de verdad no te daría esa oportunidad, porque te aprecio y no voy hacer yo la que te haga daño- y negué con la cabeza mirándolo a los ojos. - Entiendo, ¿sabes? Yo no tengo por qué escuchar como lanzas excusas cuando simplemente deberías decir, no me da la gana y punto. Adiós- y salió caminando y cuando pude reaccionar ya estaba saliendo al frente, trate de seguirlo, pero no tenía nada que decirle, que lo pudiera regresar así que desistí de la idea. De alguna manera lo entendía, y me sentía muy identificada con él, pero en ese momento me sentí aun mas identificada con otra persona, con Miguel, porque si él quería a su novia, me estaba viendo igual que yo veía a Alejandro y entonces parecía que ya podía tener claro el panorama de que sentía cada uno. Nadie puede obligar a nadie a que lo quiera, ni Ale a mí, ni yo Miguel, ni nadie a nadie.

Capítulo VIII  

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