Issuu on Google+

Predicación Cerro de las Rosas. Domingo 29 de agosto de 2010. 14º de Pentecostés. Texto: Lucas 14.1.7-14

Con ganas y anhelos de vivir el Reino. Si bien todos los seres humanos (al menos en occidente), obedecemos a las mismas pautas culturas, a las mismas convenciones y convencionalismos, los mismos dependen en gran medida de los lugares socio económicos en los que nos desenvolvemos. Con quiénes interactuamos y qué resultados esperamos en la vida. Algo que he aprendido en estos últimos meses es un código interno que yo no tenía incorporado ni sabía que podía existir. En las reuniones de hombres en las Violetas1, muchos de ellos estuvieron presos por robo y asalto a mano armada entrando de este modo, a las cárceles del país que ni siquiera podemos imaginar como funcionan. Al decir de ellos mismos, son como “antesalas del infierno” en donde uno entra pero no sabe a ciencia cierta si va a salir o, cómo va a salir. El dicho popular que convive en este tipo de trato mafioso en el barrio, para los que adoptan y son empujados a delinquir es: “Se entra con sangre, y se sale con sangre”. Ante semejante dicho, les pedí que me explicaran su significado y la respuesta fue contundente: “Pastor, para ser parte de estos círculos uno tiene que mostrar su hombría matando o acuchillando a alguien. Y así, cuando uno ya no quiere saber más nada de esa vida, te cobran la factura enseguida. Alguno te va a tratar de acuchillar o matar”. El significado de estos códigos obviamente remite a una violencia instalada socialmente que a veces vemos solo como algo lejano. Estar con ellos (con estos hombres y hermanos en particular), me recuerda que las convenciones humanas trabajan de una forma u otra a contrapelo del evangelio (en este ejemplo dado, lo hacen de forma brutal desde luego). Quizás el ejemplo sea extremo pero, tratemos de aprovecharlo para comprender lo que hoy el Señor nos quiere decir, en este contexto, en este tiempo y a nuestras vidas. El dato que estructura la enseñanza de hoy, es el de la mesa compartida (lugar que, al decir de una colega mía, es donde los cristianos nos mostramos tal cual somos), la cotidiana, la de fiesta, la de los grandes banquetes. Veamos entonces estos tres elementos de los cuáles hablábamos al principio para captar este desafío del Señor: •

Desde los lugares socio económicos (vers.7-10). En una sociedad donde sus miembros buscan ser reconocidos todo el tiempo, y de estos modos valorados, los lugares públicos que escogemos para ubicarnos no son casuales. La cercanía con los estratos de poder (“tus amigos importantes”) marcan también qué clase de persona sos. O que clase de prebendas tenés para actuar – aunque los amigos elegidos no sean del todo probos, es bueno que otros sepan que tenemos contactos de fuerza y presión. No hace falta estar en un barrio violento o de condiciones “mafiosas y marginales” para darnos cuenta de esto, ¿verdad? Algo importante para que recuerdes en tu vida en esta enseñanza de Jesús (cuasi una parábola por su estilo literario) es que, “quien piensa en exaltarse a sí mismo frustra 1

Las Violetas es uno de los tantos barrios obreros de la ciudad de Córdoba con focos de conficto social y marginalidad que más de una vez son titulares en la sección “policiales” de los diarios locales.


el plan de Dios y pretende arrebatarle su Gloria” 2. De este modo, la posición válida del seguidor de Jesús es aquella que imita en todo la condición de su Señor, esto es, actitud de servicio y humillación en todo tiempo. La pregunta elemental para nuestra vida es: ¿Es este el lugar que asumimos para nuestro actuar cotidiano – algo así como “jugar a perder” todo el tiempo -, o verdaderamente a la menor oportunidad, sacamos las “credenciales de gente importante” por el mero hecho de conocer a gente influyente en nuestra sociedad y contexto? •

Con quiénes interactuamos (vers.12-14). Está claro en estos versículos que disponernos a actuar fuera del lugar de privilegio que nuestro tiempo nos propone, es evidentemente una tarea de la cual sólo Dios te recompensará (esto es, recompondrá lo vivido, literalmente hablando) Jesús presenta un esquema de sociedad radicalmente distinto; un esquema en donde los bienes adquiridos no se posean de manera absoluta, sino que tengan una función social. En la administración de sus bienes3, los que más tienen no deben perder de vista a los más necesitados (cf. Parábola de Lazaro y el rico en Lucas 16.19-31) Parafraseando a Wesley uno debe decir que el dinero no es ni bueno ni malo pero, en manos de los hijos de Dios es una herramienta de excelencia y generosidad para aquellos que nada tienen y todo lo esperan en la vida4. Una de las preguntas posibles que nos trae el texto es: ¿En quiénes invertís tu tiempo, ganas y dinero a diario? No nos olvidemos que para las cosas que queremos, estos tres factores siempre están (el tiempo, las ganas y el dinero). Por ende, lo más profundo de la pregunta nos lleva a la otra: ¿cuáles son las cosas que querés y anhelas para tu vida?, ¿es el evangelio algo que te ayuda a solucionar la pregunta o ni siquiera dejás que se meta con tus ganas, deseos, tiempo y dinero? •

Por último entonces, los resultados que esperamos en la vida (vers.11): esta frase propia del pensamiento sapiencial de los proverbios o Eclesiastés tiene que ver con esta profundidad de enseñanza de Jesús de la cual siempre hablamos los domingos. Jesús no enseña simples normas de etiqueta o comportamiento social para sentarse a la mesa. Lo suyo es una clase práctica en un hecho cotidiano y simple del cómo pertenecer al Reino, entendiendo que este Reino nos va a dejar necesariamente parados, en lugares donde otros no desean ni anhelan. Por ende, ¿cómo es la mesa cotidiana que compartís en tu casa, quiénes entran, quiénes quedan afuera. Qué actitudes conviven en esa mesa, cuáles quedan desterradas de la misma? Porque la fe es esa cotidianeidad que vivís naturalmente. Que el Buen Señor te de sabiduría en todo tiempo para ser consciente de los resultados que esperás con tus relaciones cotidianas en dónde, ponés tu tiempo, ganas y dinero. Amén. P. Leonardo D. Félix Córdoba, agosto de 2010.

2

COMENTARIO BÍBLICO LATINOAMERICANO – Nuevo Testamento. Ed. Verbo Divino (Navarra 2003) pag. 554. 3 Ibid anterior. 4 WESLEY, J. “OBRAS COMPLETAS” TOMO II. Sermón 51 “Sobre el uso del dinero”


culto