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Miami Una revista de creación $ 10.00 / € 7.00

Las Barcelonas…

Péndulo: Ahmad Al Shahawy, Max Besora, Joan Todó Cortiella, Luis Benítez Holarasca: Sabrina Akhtar , Rodrigo Hasbún, Erika Mergruen , Isaí Moreno, Entrevistas: Antoni Tapies† , Elena Poniatowska, Juan Gelman†, Valerie Miles, David Trueba

Visuales: Antoni Miralda, Marta Moreu, Bisco Smith


Staff FUNDADORAS

Lidia Elena Caraballo Alejandra Ferrazza DIRECTORA

Alejandra Ferrazza alejandraferrazza@nagarimagazine.com EDITOR DE CONTENIDOS

Eduard Reboll eduardreboll@nagarimagazine.com DIRECTORA DE PRODUCCIÓN Y DIFUSIÓN

Gloria MiládelaRoca gloriamiladelaroca@nagarimagazine.com EDITOR GENERAL Y DIRECTOR DE PUBLICACIONES DIGITALES

Omar Villasana Cardoza omarvillasana@nagarimagazine.com DIRECTOR DE IMPRESIÓN

Roger Silverio rogersilverio@nagarimagazine.com DISEÑO GRÁFICO Y DIAGRAMACIÓN DE LA EDICIÓN IMPRESA

Elisa Orozco m_elisao@yahoo.com.mx

Sumario 4/23 Péndulo Ahmad Shahawy Gloria MiladelaRoca María Augusta Montealegre Joaquín Gálvez Ximena Gómez Pilar Vélez Manny López Maricel Mayor Lizzette Espinosa Luis Benítez

Juan Tolrá Aurora Segura Hernán Vera Álvarez

24/41 Holarasca Erika Mergruen Rodrigo Hasbún Elidio La Torre Lagares Rodolfo Martínez Sotomayor Isaí Moreno

131/135 Libros Elle, Ella de Juan Goytisolo Mirall Trencet de Mercè Rodoreda Victus de Albert Sánchez Piñol

42/51 Anfibios Zingonia Zingone Mario Capasso Ernesto G. Felix Terrones Glenda Galán 52/63 Entrevistas Elena Poniatowska Eduardo Padrón (mdc) Maricel Mayor Marsán Juan Gelman

Portada Juan Cruz Durán © Todos los derechos reservados sobre la presente edición: Editorial SETRA, 2013 Dirección: PO BOX 430332, South Miami, FL 33243 proyectrosetra@gmail.com La revista Nagari es propiedad de la organización sin fines de lucro Proyecto Setra, Inc. Queda prohibida la reproducción del contenido de esta publicación. Los editores no son responsables por las opiniones vertidas por los autores, colaboradores, entrevistados, las notas firmadas y el contenido de los mensajes publicitarios.

2ISSN 2153-1803

64/135 Las Barcelonas 65/80 Péndulo Max Besora (Bilingüe) Sergio Gelonch Anna Ballbona (Bilingüe) Josep de Flix (Bilingüe) Jorge Morales Joan Todó Cortiella (Bilingüe) Toni Campos Jonathan Rose (Bilingüe) 81/85 Holarasca Sabrina Akhtar Maribel Ruiz (Bilingüe) Roberto Ramirez Paredes 86/98 Entrevistas Antoni Tàpies David Trueba Valerie Miles Juli Capella 99/112 Texto Y Ensa(Ñ)0 Carlos Gámez Pérez Linda C. Ehrlich Oscar Guayabero Laureano Debat

113/130 Visuales Antoni Miralda Anna Balboa Julian Álvarez Marta Moreu Xavier G. Solis David Serra

136/153 Proscenio Adriana Barraza Miami Actors Arena Teresa María Rojas Alfredo R. López-Vázquez Ensayo Teatro en Miami 154/165 Texto Y Ensa(Ñ)0 Adriana Bianco José Armando García Maricel Mayor 166/185 Visuales Bisco Smith Dennys Matos (Escultura Pública) Nico Alligator Ramón Williams Paul Parella Mariano Costa Peuser Sergio Astorga Néstor Arenas 186/191 Reseñas El Suicido de una Mariposa. Isaí Moreno Mi Vida Querida. Alice Munro Cuando éramos jóvenes. Francisco Díaz Klaassen. Solano Sudaquia Editores Mesías Antología Traviesa Dile a tu Mamá que se calle. Agustín Fest 192/193 Artistas que ilustran este número de Nagari Víctor Gómez, Pedro Hernandez, Lauranda Hook, Sophia Montealegre, Florencia Ramírez, Victoria Manuela Martinotti, Armand Pons García, Sebastià Brau, Juan Cruz Duran, María Cserta Martínez, Bryan Guido.


Barcelona se está convirtiendo, en el París de los 20, el Berlín de los 30, el Nueva York de los 50 o el Londres de los 60 internacionalmente hablando. Sin negar, por supuesto, la importancia que estas capitales ocupan hoy en el mundo. Lo es por su simbiosis cultural. Por sus iniciativas educativas o de investigación. Por la confluencia de sinergias empresariales y de inversión tecnológica. Por la cantidad de congresos y ferias que se ubican (Mobile World Congress). Por ser sede de importantes editoriales (Joseph Wilson nos lo cuenta) y creadores literarios en ambas lenguas (Carlos Gámez habla de ello en un ensayo) o artística (Linda Enrich nos relata el fenómeno Gaudí desde otra perspectiva). Por sus instituciones públicas ligadas al fomento del arte y el diseño (MACBA, CCCB, Caixa Forum, Fundació Tàpies, Fundació Joan Miró, MNAC, FAD, Santa Mónica…). Por su pasión tradicional por el teatro (Teatre Lliure, Mercat de les Flors, Sala Beckett, Romea, El Villarroel, Sala Goya…Festival Grec). Por sus eventos de música clásica o actual (El Liceu, el Palau de la Música, El Fòrum) Por el importante Festival Internacional de Poesía. Por un club de fútbol que ha hecho gala de una filosofía propia RFC. Barcelona. Por ser puerto base de todos los cruceros del Mare Nostrum. Por su calidad de vida. O, vamos a ser sinceros, también por la internacionalización de un debate con el Estado Español sobre la decisión y el futuro de Catalunya, en búsqueda de una transformación como nación independiente dentro de la Unión Europea. La Laietana de los íberos. La que funda el cartaginés Amílcar Barca. La Barcino de los romanos. La ciudad bajo el reinado de los visigodos donde el latín vulgar y el hebreo convivían antes de la invasión musulmana por Almansur. La ciudad Condal hacia el mítico año 1000. La de la Guerra de Sucesión en 1714 y su asedio por parte de Felipe V (Àngels Martínez habla de este periodo en la sección de reseñas sobre el libro Victus de Sánchez Piñol). La Barcelona de las grandes transformaciones industriales y urbanísticas del siglo XIX ; la modernista primero, y después la noucentista. La Rosa de Foc, de las revueltas populares anarquistas del año 1909. La bombardeada por la aviación italiana a las órdenes de Mussolini en la Guerra Civil de 1936-39. La Barcelona gris de la dictadura de Franco que bien reseña Carmen Laforet en su novela Nada, o la de Mercè Rodoreda en Miralls trencats (Àngels Martínez nos habla sobre este libro). La Barcelona brillante del 1992 con sus Olimpiadas a cargo de su alcalde Pasqual Maragall. La ciudad que cruza el milenio con éxito y progreso hasta que Lehman Brothers desata su efecto dominó internacional en 2008, y desembarca la crisis inmobiliaria y financiera internaciona; la Barcelona de hoy. Las Barcelonas: Una suma de comunidades, ideas y proyectos que conviven en común. Hemos puesto hincapié en este número en ofrecer, si bien no un panorama completo de lo que se cuece en esta ciudad, si un acercamiento de lo que ciertos creadores barceloneses, que hoy residen aquí en Miami, ( Sergi Gelonch poeta o Anna Balboa fotógrafa) proyectan sobre La ciudad Condal. U otros que estuvieron, pero que ahora regresaron ( Miralda, el poeta Josep Flix, el creador plástico David Serra o la escultora Marta Moreu). O una selección curada a cargo de Carlos Gámez, de los nuevos autores literarios en ambas lenguas en Catalunya. Incluso valores que vienen de nuestro lejano Pakistán que, nos cuenta sin prejuicios sobre su experiencia evolutiva de niña a mujer. Hablamos del libro Profetas aún inédito de Sabrina Ahktar. La Barcelona de la cultura y la de sus ciudadanos que siempre la han apoyado y que desde este rincón de La Florida publicitamos al mundo. Añadir también, la nueva sección que le hemos dedicado al teatro llamada Proscenio, la entrevista a nuestra Premio Cervantes Elena Poniatowska, la del director y ganador de los Goya en 2014 David Trueba que se le hizo en el Biltmore, así como dos entrevistas póstumas una al artista visual catalán Antoni Tàpies y otra al poeta Juan Gelman que junto con el resto de nuestras secciones muestran el panorama literario y artístico allende a nuestras fronteras. Incluímos la obra del poeta egipcio Ahmad Al Shahawy, la lírica de la escritora italiana Zingonia Zingone, y la prosa de escritores como el boliviano Rodrigo Hasbrún y de los mexicanos Erika Mergruen e Isaí Moreno. Nagari crece. Este año hemos ampliado nuestra revista digital en la red y los resultados y las colaboraciones se han duplicado desde los inicios. Emprendimos un programa cultural de radio por internet “nagarianos” y nuestras conferencias mensuales en NPTI o en galerías de arte… La calidad impresa y el diseño así como el volumen de páginas ha aumentado significativamente. Nagari sigue siendo fiel a su lema, somos una revista de creación al servicio de nuestros lectores.

Nagari #4

Las Barcelonas…

Editorial


Péndulo

Victor Gomez Abstract Madness # 1 Oil Monotype 32.5” X 22.5” 2014

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Del poemario: Nadie piensa en mi nombre. Traducción: Mohamed Abuelata

Huérfana sombra ¿Qué reservas tú para dentro de un año?

Tan sólo las máscaras, un cielo, exilio, lugares que crearon tus pies, aire que, por azar, pasó por el ojo de la aguja, un libro lleno de equívocos sobre la marcha de mi secreto hacia la letra de tus manos y la puerta de tu lengua,

éxodo devoto hacia un dios que, dormido, olvida las normas de su credo, almohada de sueños que revive muertos,

oscuros lienzos colgados de alambres de un cielo desprendido de la mano de un carcelero, imágenes de una ausencia que, tras recorrer la Tierra, vuelve a su poeta paciendo niebla, aves solitarias que cruzan inmóviles vientos hacia el olvido, hastío que hiere el son de la flauta antes de refugiarse en su escondrijo,

agua de alquimia de la nada que filtra tiempo de la edad de la luz, corola de cosas que atraviesa el árbol del sueño y baja al pozo sola, enamorada de nombres tatuados en un cielo,

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Ahmad Al-Shahawy

Ahmad Al-Shahawy. Nació en Damietta, Norte de Egipto, el 12 de noviembre de 1960. Realizó estudios de Periodismo, en la ciudad de Suhag, en la Facultad de Letras de la Universidad de Asiut, licenciándose en 1983. Trabaja actualmente como Director de Redacción en Al-hram, que se considera la mayor fundación periodística en Egipto y el Mundo Árabe, a la que se incorporó en el año 1985.


río que nace en tus manos y luego vaga hacia una pila abandonada por la leyenda en la canícula, que declara el luto del génisis, de la cabeza del trono y de un mar que, de la sal, prende lenguas de fuego.

¿Qué reservas tú más que una flor de acacia que recuerda tiempos de desamor, sombras de candelas muertas, caballos hechos de partículas de polvo, y palomas que se aman en la niebla?

¿Qué otra cosa que un cielo de lánguida voz, una ausencia que toca sus dudas, cae de la ventana de la palabra como un verso que ha sobrado al poeta y, ahora, duerme al pie de la puerta como sombra huérfana?

¿Qué otra cosa reservas tú más que una letra que ha sobrado a la lengua de nuestros mayores y muere sola en su soledad: no le valió ninguna revancha.

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Nadie piensa en mi nombre Nadie sabe dónde estás. ¿Dónde está el supremo nombre? ¿Dónde está en la Tierra el árbol de tu perfume? ¿Dónde estoy yo de ti, dónde? Nadie piensa en mi nombre al haber puesto el sol en el infierno, al haber perdido el cielo cuya sabiduría acaba de morir, después de haber entrado solo la morada del cero, precedido por una sombra negra. Deliro en la lejanía, cuelgo mi letra como una estatua rota, entono una canción con un sentimiento de pérdida me amortajo con el agua seca, me hundo en la eternidad herido por noches perversas, mis pájaros agonizan silenciosos y cabizbajos. Aislado subo por el aire hecho una flauta huérfana. Me llega el llanto del mar por mi, recorro la luz por si así llevo el sonido al fuego. Nadie piensa en una cueva silenciosa nadie piensa en un ángel perdido en la multitud, nadie entreteje con estrellas un fuego, nadie pinta los ojos con la imagen del mundo, nadie deja al nieto de herencia una lámpara apagada. Me vence el sueño porque nadie se fijará en un nombre fugaz, ni ningún espejo me ha de reconocer jamás. Olvidado en lo desconocido, letra final del final de la noche. Me extiendo como un hilo asesinado por el habla, nadie nos protege del frío, nadie vuelve la cabeza cortada a la luna, tengo extendida la palma de la mano, y mi destino se ata a sus ojos.


Gloria MiládelaRoca. Venezolana, vive en Miami, Fl. Cursó estudios en literatura y arte. Poeta

Gloria MiládelaRoca

y creadora visual de trazos en blanco y negro. Ha participado en exposiciones en Venezuela, Miami, Colombia y España. Co-dirige el Taller literario de Proyecto Setra, promotora de Setra Ciclo Interacivo y colabora con la Revista Nagari. Sus poemas han sido publicados en varias revistas digitales (Alcanza Poesia, Roja Turbacion, Nagari, etc.).

sobre mi pecho llueve lo espeso de tu alma en la caída de este pensamiento indetenible entrego toda mi negrura de naufragio a la sombra de esta hora ofréceme tu voz para abrazarla abanderarla sobre mí concédele un lugar a este cuerpo exiliado libérame de este universo abriendo mi claustro extingue el fetiche que en mi cuerpo vive convierte en tregua tus cuatro costados desaloja mi encarcelada vacuidad habítame

esa luz que sobre mí derrama tu insolencia lecho de sábanas que cierran el encuentro de esta historia la hora tenue de un recuerdo me adormece me enredas en la exigua línea que violamos cubiertos de sabor en esa levedad que nos persigue caminante del preludio vocero del encanto y la quimera seduces el pecado de mi pecho insomnes quedan mis manos esperando tu respuesta

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tengo estas manos esperando tocar tu silencio mi boca sabe de tu llegada con el roce de la espera al encontrarte el delirio nace como lluvia de amanecer tallo las horas que anteceden tu regreso doy forma a tu mirada de aurora al entregarte voy habitando calmadamente tu cuerpo tengo estas manos dibujando tu noche mi boca no concibe tu ausencia junto a mi duerme tu origen sobre mi seno florece el sueño inasible de tu presencia.

noche regresa tu mirada envuélvenos con tu sueño prueba con tus manos lo escondido de nosotros acostúmbranos a tu sombra vívenos vuelve tus ojos negros déjanos andar en el delito bajo tu velo nocturno deslízate en este encuentro atrápanos con tu red invítanos de nuevo a beber de lo imposible acerca mi vino a su boca abrázanos con tu secreto embriáganos de lo absurdo


María Augusta Montealegre. Docente, editora, traductora y poeta nicaragüense. Estudió Re-

María Augusta Montealegre

laciones Internacionales en la Universidad de las Américas, Puebla. En esa ciudad editó la sección internacional de un periódico local, Síntesis. Ha realizado estudios sobre América Latina en la Universidad de Miami y actualmente trabaja en su disertación doctoral sobre literatura de vanguardia, en la Universidad de Salamanca, España. Ha publicado cuento y poesía en revistas internacionales. Es fundadora y editora en jefe de The Latin Review Editors en los Estados Unidos de Norteamérica, dónde radica actualmente.

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“Tres poemas canaleros” del libro El país de las calles sin nombre, de María Augusta Montealegre.

Tres poemas canaleros Sin nombre

A José Coronel Urtecho

Me duele el mar atlántico que llora como un condenado un fantasma en la ventana dónde solo el pacífico asoma.
 Ah, y vos soñando con tu río con tus tres carabelas de papel maché
 y un canal que no los une.
 Aquí se me acaba la poesía y me dan ganas de despertarte de un solo turcazo! Sophia Montealegre Sin título


11 Un maldito sueño moderno fuimos Le debemos la primera semilla al capitán Martín Estete
 y la primera exploración al desaguadero de la mar dulce. He aquí la primera frase de aliento:
 Para la riqueza de las Indias
 y para un rey de Castilla
 poco es lo imposible.
 Con ella iniciamos nuestro discurso 
 de la escasez. Así llegaron Henry Morgan
 y quizás el Olonés,
 los británicos a la Costa Atlántica la isla providencia 
 y al Cabo gracias a Dios. ¿Cuantas veces la llave de la mar del Sur se nos caería de las manos? 
 Aquella llave dorada 
 de Martín de la Bastide 
 de Alejandro Humboldt
 y de William Walker.
 Y la llave nuestra del pan. Fuimos el canal de Napoleón la Constantinopla del nuevo mundo,
 fuimos con Squier tránsito hacia el oro,
 fuimos the key of the Pacific 
 de la doctrina Monroe. Fuimos millones de concesiones canaleras
 millones de mapas y millones de rutas
 ahora en las manos de un chino.
 ¡Un maldito sueño moderno somos!
 ¿Dónde está mi bandera roja?

De cómo asesinar a la Mar Dulce I. tepaleuilistli Cocibolca Deberá decir el lago es bello brilla en el lodo
 de un país pobre,
 más empozada el agua limpia ofende
 no genera riqueza 
 no alberga al desposeído,
 el agua es lujo
 que no podemos permitirnos.
 ¡Matemos al lago y salgamos de pobres! II. tepaleuilistli Mombacho Deberá iniciar a construir en Río Brito
 dirigirse por el Río Las Lajas,
 tenga siempre en mente el lago,
 arrojar cientos de barcos.
 Más deberá hacerlo
 con prosperidad en los ojos
 con la sonrisa verde,
 verde que te quiero verde,
 verde que te pierdo verde.
 ¡Matemos al lago y salgamos de pobres!


III. tepaleuilistli Bosawás ¿Mató chancho su mama?
 ¿Le tiene miedo a la sangre?
 Deberá talar todos los árboles.
 Para acostumbrar
 a las personas
 y sus pulmones,
 a los pájaros
 a los niños
 a los perros
 construya desde ahora 
 árboles de metal. IV. tepaleuilistli Concepción y Maderas Deberá dragar el lago,
 aquí vamos a mirar el agua turbia como se va apagando la luz,
 viajemos por las nubes de polvo
 por eructos de dragón enardecido,
 seamos testigos de la muerte 
 de cada pez
 de cada planta sumergida,
 de cada rayo de sol.
 ¡Matemos al lago y salgamos de pobres! V. tepaleuilistli Solentiname Y del agua un lodo azul,
 azul petróleo deberá dejar morir de sed
 junto a la fuente. 
 Y que se importe,
 mas cara que el vino
 que beba solo el que tenga 
 para comprarla. ¡Matemos al lago y salgamos de pobres! VI. tepaleuilistli Zapatera y Ometepe En las islas del lago
 no olvide construir un letrero de neón:
 aquí yacen los huesos de peces sierra
 de extintos tiburones toro y agua dulce,
 tesoros perdidos, sirenas que cantan.
 Eso siempre atrae a los turistas,
 los niños de la calle 
 en Granada son bilingües,
 se podrían ganar unos centavos.
 ¡Matemos al lago y salgamos de pobres!

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VII. tepaleuilistli Coatl-pol-can Deberá conseguir
 un extranjero que acepte toda la responsabilidad 
 de un desastre ambiental
 y sin pensar jamás en revertir tragedia,
 haga cuentas, haga millonarias cuentas
 con empresarios, con diputados,
 con la necesidad del hambriento,
 así podrá usted continuar la ruta
 por Río Oyate y Río Rama
 hasta Bluefields,
 hasta finalizar en Hound Sound Bar.
 ¡Matemos al lago y salgamos de pobres! VIII. tepaleuilistli Quetzalcoatl No se olvide jamás de ahorrar
 ahórrelo todo, en pocos años aléjese del infierno,
 aquí no se podrá vivir,
 por donde vaya duplíquese un lago no es nada, 
 tampoco un país de calles sin nombre.
 ¡Matemos al lago y salgamos de pobres! IX. tepaleuilistli mundo tepaleuilistli Ahorre, ahorre, ahorre
 usted pagará su primer viaje 
 aquel boleto solo de ida
 cuando perezca el mundo. Yo me sentaré a tomar 
 mi último helado de café,
 no todos podremos partir
 a las estrellas.


dades en la Universidad Barry y obtuvo una Maestría en Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad del Sur de la Florida. Cursó estudios de postgrado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Internacional de la Florida. Ha publicado los poemarios: Alguien canta en la resaca (Término Editorial, Cincinnati, 2000), El viaje de los elegidos (Betania, Madrid, 2005), Trilogía del paria (Editorial Silueta, Miami, 2007) y Hábitat (Neo Club Ediciones, Miami, 2013). Textos suyos aparecen recogidos en numerosas antologías y publicaciones en Estados Unidos, Europa y América Latina. Coordina el blog y la tertulia La Otra Esquina de las Palabras. Reside en los Estados Unidos desde 1989.

Alguien canta en la resaca Me obsesiona cruzar los mares, imaginarme que existe una orilla donde me aguarda la calma. Por eso canto, soñando que ya me acerco al anhelado nido. Por eso canto (¡esta vez es real mi coraza!). En estos mares es Ulises quien hechiza a las sirenas. Por eso canto-seguiré cantandoaunque sé que me estoy mintiendo, que tal orilla para el hombre no está reservada: siempre la custodian inexpugnables resacas. Hacia la misma resaca el hombre otra vez navega… Ah, olvidémonos de tal orilla, que el canto será nuestra única llegada posible.

Alegato para que el tonto se quede en la colina Tonto, no bajes nunca de la colina. Confínate para siempre en tu catacumba de asombro. ¡Cuidado que la colina amenaza con ser tu paraíso perdido! Mira, tienes el apoyo de todas esas aves que nacieron de tu delirio. Es imprescindible que no exista diferencia entre el horizonte y tus ojos, que tu huella sea otra revelación de la lluvia. Tonto, te has ganado ese reino por ti mismo construido. Escucha, príncipe de tu propia altura, si bajas de la colina te pondrán la camisa de fuerza, para convertirte en mero espectador… -¿Quiénes? -¡Nosotros! –tu estirpe- los verdaderos tontos, porque bajamos de la colina; y ahora, desde esta platea, el cielo es sólo un rostro gris.

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Joaquín Gálvez

Joaquín Gálvez. (La Habana, Cuba, 1965). Poeta, ensayista y periodista. Se licenció en Humani-


Pedro Hernández Agea medusa

El hijo bastardo de norteamérica Yo soy un hijo bastardo de Norteamérica, un exiliado cubano que fue obligado a partir hacia esta tierra. Yo nunca asimilaré, como es debido, esta cultura extranjera; mas he vivido en Nueva York, y mi puerta se ha abierto al arcoiris de otras etnias. Yo soy un hijo bastardo de Norteamérica, uno de tantos que fue echado a patadas, por un dictador, de su tierra. Y ahora soy Sísifo llevando a cuestas la turbia roca de mi pasado. Yo siempre hablaré el idioma inglés con este desamparado acento habanero. No olviden: no fue mi libre albedrío el que eligió vivir en esta tierra. Yo soy un hijo bastardo de Norteamérica, la oveja negra que profana el sueño americano, un pésimo heredero de los puritanos del Mayflower, por eso este país nunca será mi casa. Pero, como poeta, pertenezco al mismo linaje de Whitman; he aprendido a cantarme a mí mismo, y, por lo tanto, soy un discípulo de Emerson, que se ha ganado la confianza en sí mismo. Yo soy un hijo bastardo de Norteamérica. Mi paladar jamás perderá su preferencia por el arroz blanco con frijoles negros; sin embargo, hay en mi mesa un sushi japonés, un pan judío, una pasta italiana, una hamburguesa de Norteamérica… Yo soy un hijo bastardo de Norteamérica; mejor dicho, un hijo legítimo de este mundo.

Pedro Hernández Medusa antillana

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Sepia con luz

Estación terminal

Pelusas, hebras, granos de sal, trizas de cáscara

El agua se ha secado en las acequias. Hay barro entre los caños y las tejas de zinc.

Desaparecidos en la fosa común de la basura

Unas ramas al lado del atajo, esperan sepultura entre tierra excavada, o la quema en la hoguera.

Entre cortinas, el sol se alía con la esencia de lavanda.

Unos niños descalzos patinan en el lodo. Una mujer con fiebre espía entre cortinas. Un cuervo pica nueces en la tierra. Otro acarrea en las alas el fuego de la tarde. Ella tose, se enjuga secreciones con un kleenex. No sabe si la luz regrese con el alba.

Irrealidad

Los residuos de arbustos esperan sepultura, o incineración.

Variaciones sobre una ventana de Matisse Ocre y verde, ramas que espían por la ventana. La luz, una mancha incolora adherida al cristal. En el espejo, una silueta sin rostro ojea un libro sin substancia. Amanece, la entelequia se deshace en polvo. Alguien aspira el cuarto.

Fuego Dos niños, un leño y unas piedras, unas chispas de fuego recuerdan al pariente Cromagnon; trozos de hojas, semillas, insectos, deyecciones de pájaro que el sol ha calcinado reposan en la tierra. Hay fogonazos de pólvora en el cielo, un trozo de carbón arde, una caldera hierve. Hay chispas en un tubo de escape, en un poste de luz. Algo explota en un tren en movimiento. Una llama se apaga bajo un vaso; un fósforo se extingue entre los dedos. El viento atiza los restos de una hoguera. Una mujer enciende el cigarro de un hombre. Él cierra la persiana.

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Ximena Gómez

Ximena Gómez. Colombiana, psicóloga, profesora de español como segunda lengua, traductora. Poemas suyos han aparecido en diferentes medios digitales y algunos se han traducido al portugués. Ha sido incluida en la antología de poetas del siglo XXI, cuyo editor es el poeta español Fernando Sabido Sánchez. http://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2012/12/ximena-gomez-8654.html


Pilar Vélez. Poeta y narradora colombiana. Autora del libro Soles Manchados (Snow Fountain Press,

Pilar Vélez

2014), coautora de Pas de Deux, Relatos y Poemas en escena (Snow Fountain Press, 2012), obra ganadora del International Latino Book Awards 2014 en la categoría de Mejor Libro de Poesía (Español) por varios autores. Autora de la Novela Expreso del Sol que será lanzada durante el Miami Book Fair Internacional 2015. Ha sido invitada a participar en varias antologías poéticas. Sus artículos aparecen en diversas revistas literarias y culturales, entre ellas Nagari, Suburbano y Letra Urbana. Fundadora y Directora del capítulo AIPEH Miami de la Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos / Asociación Internacional de Arte y Cultura Hispana. Creadora de la Celebración Internacional del Mes del Libro Hispano. Del poemario Soles Manchados dedicado al pueblo de Irak

Tatuaje En rechazo a los ataques con ácido. Borrarán el rostro, pero jamás el espíritu. Poco podía llevar en estas manos el recuerdo de este nombre que bien pudo ser otro cualquier otro Me sembré en la tierra (indiferente) su canto fue mi aurora espigas que remendaron cicatrices No vi la piedra escrita acuñada en mis errores ni la sangre que arrasó con los escombros huyendo a la memoria Arranqué con furia las páginas grabadas escribí en mi espalda me dibujé la ruta inventé un paisaje ahuyenté de mí el mal presagio y los soles manchados que trazaban mi destino

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Soles manchados A Irak, en sus noches aciagas Lo observo escondida tras ese muro imaginario Sus patas ventarr贸n que cruza la maleza devoran el espacio una estela de soles manchados Siento su presencia fantaseando en la noche El miedo palpita tiene hambre el hambre enlaza los temores La manada espera Miedo de las manchas y las sombras hambre insaciable que se viste de leopardo

La zozobra siempre la zozobra A las Damas de Blanco en Cuba Que nada manche tu vestido ni tus palabras en los ciegos azotes del hambre y del miedo La zozobra en el alba despunta en un calvario para el perseguido Tus calles acorralan con su lengua al indefenso Sangran las manos la verdad es tumba ola que ahoga el grito La niebla es reposo que remienda las noches en la herida


Manuel Adrián López

Manuel Adrián López. nació en Morón, Cuba (1969). Poeta y narrador. Su poesía en español ha

sido publicada por las revistas Arique, Anterior Review, Baquiana, El Beisman, Conexos, Contratiempo, Delirium Tremens, La Peregrina Magazine, LaFanzine, Letras Salvajes, Linden Lane,Nagari, Revista Literaria Ombligo y Ventana Abierta, entre otras. Su primer libro de poesía, Yo, el arquero aquel, fue publicado en West Palm Beach por la Editorial Velámenes (2011). En julio del 2012, la editorial TheWriteDeal de Nueva York le publicó una versión digital de su libro de cuentos cortos en inglés Room at the Top y en junio de 2013, una versión impresa del mismo libro fue publicada por la editorial Eriginal Books de Miami, la cual fue presentada en la librería Books & Books y la Feria Internacional del Libro de Miami. En agosto del 2013 fue publicado en España el poemario Los poetas nunca pecan demasiado por la Editorial Betania, recientemente premiado con Medalla de Oro en los premios Florida Book Awards 2013. La versión KINDLE acaba de ser publicada por Eriginal Books. Su libro de cuentos El barro se subleva, publicado por Ediciones Baquiana se presentó en la XXXV Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en Ciudad de México. Ha participado en el IV Festival Atlántico de Poesía de Canarias al Mundo en Gran Canaria y el V Festival de Poesía de Lima. Estos tres poemas pertenecen al libro inédito El hombre incompleto

Otro cumpleaños Otro cumpleaños… desprevenido Resumen de bautizos y entierros repentinos inevitables. Forrado de luto que siento no me pertenece oyendo el constante berrido de elefantes que luchan entre sí por aplastarme. Soy tenaz enredadera de extraviada apariencia que tolera el alambre de púa ilusionado para luego doblegarlo al puño de mi mano.

El vacío

La espera Espero los minutos que se convierten en horas con la rapidez de un cometa. Debo esperar lo digo en voz alta confesiones de sobremesa amarrar deseos asumir la penitencia impuesta evitar ser el culpable. Espero marchito como la orquídea que he olvidado regar.

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No respiro igual que los demás existe una caverna en el centro de mi pecho misteriosa hambrienta de posibles víctimas. Imposible vestirse de limpio manchas que recuerdan vómitos cuellos amarillentos perenne olor a cloro que no ha blanqueado nada.


sayista, editora, crítica literaria, directora de redacción de la Revista Literaria Baquiana (www.baquiana. com), miembro numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y miembro correspondiente de la Real Academia Española (RAE). Ha publicado más de veinte libros en diversos géneros literarios. Sus libros más recientes de poesía son: En el tiempo de los adioses (2003), Poemas desde Church Street (2006) y Rumores de Suburbios (2009). En teatro: Trilogía de Teatro Breve (2012) y Las Tocayas (2013). En la categoría de ensayos, notas y reseñas: Crónicas Hispanounidenses (2014). Su obra ha sido traducida parcialmente al chino, inglés, italiano y sueco. En el año 2010 fue seleccionada entre los 100 latinos más destacados de la ciudad de Miami por su labor cultural. Para más información acerca de la autora. www.maricelmayormarsan.com

Si he de volver a nacer Si he de volver a nacer de mujer quiero volver. No soy de aquellas que dicen lo preferible de ser varón. Recuerdo al engendro en ternura, a la espiga en su vaivén, los hijos que siempre crecen en un vientre que aumenta se distiende de sus formas para dar paso a otras de ellas. Si he de volver a nacer de mujer quiero volver. No pretendo imitar al hombre, por el contrario, quiero ser yo, mujer por lo cuatro costados revestida de la compasión que nos alberga y adorna. Sexo débil, pero de carga pesada, sustentamos las familias, los dolores y las ansias. Si he de volver a nacer de mujer quiero volver. Me disgustan los belicosos, los mercenarios, los terroristas, la testosterona en exceso y el odio de trastienda reciclado. Detesto los efectos especiales, las películas sangrientas, aunque de falsedades se trate. Prefiero amar y sonreír a diario. Si he de volver a nacer de mujer quiero volver, que no quede duda de ello, sí señor, de mujer quiero volver

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Maricel Mayor Marsán

Maricel Mayor Marsán. Santiago de Cuba, Cuba (1952). Es poeta, narradora, dramaturga, en-


La patria comienza y termina A mi amado, amigo y compañero, mi esposo de siempre. Muy lejos de la demagogia, despojada de los lastres de siglos anteriores, del patrioterismo barato, de los nacionalismos pasados de moda y convertidos en clichés, para enardecer multitudes, desoigo las políticas falsas, los sueños imposibles, la compra de mentiras por verdades, la venta de supuestos “hombres nuevos” y la aniquilación del rostro de los mismos con un gramo de retórica. Todo parece distante y así deseo que luzca. El presente se deslinda de todo pasado siniestro, aunque de reciente hechura y malvada andadura. Los victimarios se proclaman hoy víctimas. Algunos fingen olvido y otros aducen una supuesta inocencia. Nada ha sucedido y la tierra o, por lo menos, su sombra, sigue girando sobre su propio eje. Eso es lo que tratan de untar en mis pupilas, en las tuyas y en las de todos, para que no queden trazos, ni recuerdos, ni verdades a medias. Nada me seduce ni me aplaca. Ahora, sólo evoco tu nombre, me arrimo al árbol de la vida, me digo y, convencida, te repito mi única declaración posible ante este desorden de cosas: la patria comienza y termina en el iris de tus ojos.

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Lizette Espinosa. Nació en La Habana, Cuba (1969). Es poeta y narradora. De manera paralela, ha

Todos hablan Todos me hablan de naufragios. La vieja cicatriz abre los ojos. Dicen que son tibios los vientos en esta playa y noble el suelo. Dicen que es posible el rescate. Ahora oscurece, el aire tuerce los ojos y hace escupir palabras que no saben de rumbos. Yo sé de ciertos parajes... Yo sé que he estado siempre donde no se me nombra.

Parque almendares Sobre todas las cosas el invierno. Sobre el río que lame el fondo y es el fondo mismo. Sobre todas las cosas el musgo. Aliento de la muerte merodeando en la hoja, el bote, la tarde. Mi sombra junto al banco, dando de comer al tiempo su dosis de perdón.

Saberte Pretender que no existes pero aun así saberte compartiendo mi sombra. Permitir que se alojen en mis dedos tus rasgos y no describirlos. Verte caminar en puntillas por el borde de mis ojos y no pestañear, para que no se espante la memoria.

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Lizette Espinosa

desarrollado su vida profesional en el campo del diseño aplicado a la arquitectura y la ingeniería. Es co-autora de: Pas de Deux, libro de poemas y relatos publicado en el año 2012 por Snow Fountain Press. Colabora en las revistas literarias Baquiana y Conexos, y poemas suyos han sido incluidos en publicaciones digitales en Argentina, Colombia, España y Estados Unidos. Actualmente reside en Miami, Florida. lizy_ef@yahoo.es


Luis Benitez. Nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1956. Ha recibido diversos premios lite-

Luis Benitez

rarios, tanto nacionales como internacionales. Sus 37 libros de poesía, narrativa, ensayo y teatro han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay. Últimos títulos publicados: Les Imaginations (poesía, Ed. L’Harmattan, París, 2013); Short Poetic Anthology (poesía, Ed. Littoral Press, Inglaterra, 2013); Manhattan Song (poesía, Ed. Ars Longa, Rumania, 2013).

Revelaciones Alexander Graham Bell arrojó al futuro Esta pequeña cosa que llevo en el bolsillo, Que me espera paciente en un rincón de la casa, Que me acecha silenciosa todavía en la oficina: Ha colonizado el mundo con voces que no son suyas Y nos obliga ruidosamente a contestarlas. Contengan la noticia horrenda o la venganza que nos dibuja Un rictus que no reconoceremos nunca ante los otros; Sean el aguijón de nuevas urgencias o breves palabras Que serenan y apaciguan, él las trasmite igual Que a la cobarde amenaza que no tiene un rostro, Los saludos inútiles en cada aniversario o el estúpido Intento de vendernos interminablemente algo. Indiferente a lo que dice su micrófono, Lo lleva a miles de kilómetros para que inevitablemente lo reciba alguien, Como un bombardero atento sólo a la puntual Entrega de su carga que cambia las cosas para siempre. Quizá su placer desde hace un siglo sea engañarnos Creyéndole que hablamos con los vivos, Cuando al teléfono exclusivamente lo hacemos con fantasmas.

Cine Una película donde es de día una y otra vez Sin depender de la hora del click sobre la tecla Una película donde los muertos de hace siglos Encarnan nuevamente en vivos o en muertos hace años o días solamente Y tienen para siempre sus palabras sus gestos y sus labios Una película donde las cosas pueden volar O esfumarse lentamente para volver en otro rincón Según el capricho del guión o de un gritón director desconocido Una película donde también yo escribo Aquello que me place con los ojos o con el pensamiento Para que los muñecos allí me lo interpreten

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Una película repleta de defectos Como el mundo Y como el mundo abundante En extras que ingresan a destiempo O no quieren irse cuando llega su momento Una película que trata de ser o parecerse A las que veía cuando era un niño Solo en el fondo de la sala Y luego caminando yo también Precavidamente por las selvas de Sumatra Una película donde los amantes son felices Un momento apenas diez minutos Pero donde nadie trabaja casi nunca Y se dialoga y se sufre y se acusa y se escucha Todo el tiempo que sea necesario sin interrupciones Sin que nadie traiga el café o pregunte impertinente por la altura de una calle Una película donde los asesinos hacen lo suyo Saltando por los techos rompiendo calladamente vidrios Y siempre sin testigos Profesionalmente serios, con detalles Una película donde los monstruos razonan Y tienen contradictorios sentimientos y principios Sospechosamente parecidos a cuantos veremos luego Una película donde alguien intempestivamente canta Y toda una orquesta lo acompaña Escondida seguramente entre los árboles Una película que me devuelve a Nueva York Y a todas las otras calles y las cosas que he querido Una película donde el pasado transcurre en blanco y negro Que es como recuerda la memoria Una película que disuelve la consistencia del martes El empecinamiento de los jueves Y permanece siempre en su día sin número Invulnerable hora y media segura de sí misma Una película cuya escenografía extrañamos por la calle Para no ver La Otra ni las señas insistentes que nos hacen Ni las palabras que quieren que digamos Ni la orden en off para que abramos una puerta Ni los gritos para que pongamos el pie donde nos mandan Una película que dice y que repite que cada cosa Es lo que es pero también su ausencia


Holarasca

Victor Gomez Pleasure of the Mind # 96 Oil Monotype 32.5” X 22.5” 2013

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Catarinas Desde siempre los insectos me han seguido. No sé si son ellos quienes me encuentran o soy yo quien los busca. Me gustaría decir que las reuniones suceden por empatía, creo que así fue antes, en mi infancia, pero ya no. Ahora los insectos me provocan aversión. Lo dicho, se me suben las pulgas, me atacan los jicotillos, y los mosquitos me beben aunque haga frío. Por temporadas, mi fobia puede ser intensa o más manejable. Pero como ya lo dije, no siempre fue así. Muchos recuerdos de mi infancia son como fotos, siempre con mis manos en primer plano, tocando, moviéndose, observando. Muchos de esos recuerdos son con insectos. Los mejores, los más queridos, son con catarinas. Ellas llegaban de no sé dónde y se posaban en mis manos o en los pliegues de mi vestido. Siempre me provocaron asombro y alegría. Las había de distintos tamaños y los más diversos colores y diseños: las típicas encarnadas con lunares negros, las sin lunares, las amarillas, las negras que simulaban el estampado de un felino, las de color vibrante, las mate. Catarinas variadas, como si provenieran de una mina donde los minerales cobraban vida. En mi infancia me gustaban los parques bajo el rayo del sol. Es curioso, a veces siento que entonces los verdes eran más intensos, aunque ahora con lentes casi logro recrear ese color inaudito. Pero no era necesario estar en un jardín para toparse con las catarinas; estando en un interior, bastaba abrir la ventana para que una de ellas entrara, con ese vuelo de un artilugio que Da Vinci garabateó en el margen de uno de sus manuscritos perdidos. Las catarinas son silentes, no hay zumbido en ellas, o por lo menos no el suficien-

te para que el oído humano pueda detectarlo. En vuelo, sólo se ve su color sugerido, como si fuera un vaho de hada. El color se materializa cuando se detienen, como si alguien lograra congelar las gotas de un arco iris. No sé cómo ni cuándo pero, paulatinamente, dejaron de aparecer. La edad, poco a poco, me alejó del asombro. Noté su ausencia hasta la adultez. Será que la adolescencia no contiene nostalgia, porque es sólo presente. No sé si las catarinas dejaron de encontrarme o fui yo quien dejó de buscarlas. Creo que fueron los años. Acaso la ciudad las mermó con sus gases y su flora cambiante, o su clima sin estaciones definidas. A veces imagino que el exceso de asfalto las cambió de color y ahora son invisibles o grises como fantasmas victorianos. Pero existió un preámbulo. Creo que ocurrió justo cuando mi adolescencia se resquebrajaba. Un buen día, amanecí con un oído tapado, con esa sensación de cuando viajamos en carretera y los sonidos se opacan, y debemos tragar fuerte o abrir amplia la quijada para que los oídos se destapen y los sonidos recobren su nitidez. Al principio, supuse que, al bañarme la noche anterior, se me había metido agua a un oído. Durante el día me inclinaba y me daba zapes en la cabeza esperando que un chorrito de agua tibia saliera por el caracol de mi oreja. Pero no pasó nada. Nunca sentí dolor, sólo una falsa sordera y ese escuchar mi voz reverberando extrañamente dentro mi cráneo. Así estuve días, con un oído tapado. Ni zapes ni chicles ni más agua de la regadera devolvieron mi audición. Lo dejé pasar hasta que una tarde sentí comezón y un zumbidito dentro del oído. Introduje mi dedo meñique en el canal auditivo.

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Erika Mergruen

Erika Mergruen. (Ciudad de México, 1967). Ha publicado poesía, cuento y novela. Ha publicado libros son El último espejo (Posdata editores, 2013) y La casa que está en todas partes (Suburbano Ediciones, 2013). Su más reciente novela es Todos los vientos (Cal y Arena, 2015). Ofrece lecturas de autores diversos en su sitioosiazul.com.mx y puedes encontrarla en su twitter @mergruen


Lauranda Hook Zoe

Entonces la sentí, quieta, resbalosa, llena de parafina. La extraje y la tomé entre dos dedos con horror y náusea. Era una catarina muerta, llevaba días habitando mi oído. Creo que ella me encontró, pero yo no la estaba buscando. Sobre mi palma, el cuerpecito no poseía la magia de todas esas fotos-recuerdos de la infancia. Era un insecto espantoso, como hace años me parecen casi todos los insectos. Hay más. Hace menos años entré a una habitación de la casa, abrí la ventana y la vi venir. Mi primera reacción fue ahuyentarla con una mano. Sí, se trataba de una catarina que volaba con la misma magia, pero sólo se acercó a mí para dar la media vuelta y salir al descampado. Creo que a ella ya no le interesaba encontrarme. Tuve un sentimiento encontrado de asco y de fascinación, pero también de pérdida. Ahora observo mis manos las cuales saben abanicar el espanto de mi adultez. Están siempre

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alertas ante las moscas, las abejas, las cochinillas, los moscardones, las arañas, las cucharillas de plata, los cienpies, las tijerillas, las cucarachas y demás bichos residentes de esta ciudad. Me basta escribir estos nombres para que mis manos sientan comezón y se rasquen la una a la otra hasta dejar zurcos enrojecidos donde nadie sembrará nada pues es la tierra yerma de mi imaginación. A veces creo que los años, los míos y los de la ciudad, extinguieron a las catarinas. Supongo que ahora, al tener una edad más afín con la muerte, los insectos son un memento mori, un recordatorio de la tierra, de lo ínfimo, de los diminutos devoradores de la putrefacción. Mi niñez nunca supo qué comían las catarinas o si sentían sed. Dio por sentada su presencia, porque la niñez no tiene percepción del tiempo ni teme a la mortalidad. La niñez no adivina que los verdes intensos son perennes. Bien mirado, no todo es blanco y negro. Tiendo a creer que la escala de grises es como una alegoría de la metamorfosis. Siempre sentiremos nostalgia por el capullo, siempre estaremos algo insatisfechos con el tamaño de las alas. Está en nuestra naturaleza. La verdad, ahora me alegran las hormigas, a pesar de que la probabilidad de que entren a mi oído es más alta que la de cualquier insecto. Andan por todos lados, son hormigas grandes, semejantes a pequeños esqueletos que danzan por doquier. No se parecen en nada a las catarinas que eran como el carrillo amanzanado de un ángel o de un niño. No lo dudo, sigo registrando recuerdos de mis manos y todavía las observo. Me detengo a ver cómo cambian las formas de las manchas de la edad que hay en ellas. Me inquieta la piel que cada vez es más traslúcida y que disfraza mal mis dedos que comienzan a deformarse por el uso, como si trataran de ser las antenas de un coleóptero que busca encontrar la ruta de escape. A veces me intrigan mis manos tanto como las catarinas. Coinciden en que sus historias se han torcido. La única certeza es que ambas han visto más de lo que yo he visto y nunca sabré qué pensaban al ser observadas por mí.


Los días más felices y Cuatro, y de las novelas El lugar del cuerpo y Los afectos, de pronta aparición. Fue parte de Bogotá39 así como de la selección de «Los mejores narradores jóvenes en español» elaborada por la revista Granta.

La casa grande Celebraban el aniversario del pueblo, esa era la excusa para que la abuela no se diera cuenta. Su enfermedad ya estaba muy avanzada por entonces, pero era mejor que ella siguiera creyendo que los dolores en la espalda se debían a otra cosa. Cuidado digas algo, me advirtió mamá varias veces en la camioneta, mientras viajá­ba­ mos, y yo supe en ese momento que iba a enojar­­se en serio si decía algo. A menudo nos pellizcaba debajo de la mesa o nos jalaba las patillas y alguna vez nos había dado cachetadas, pero era aún peor cuando nos ignoraba durante varios días seguidos, si la hacíamos enojar en serio. ¿Me estás oyendo?, dijo sin dejar de mirarme desde su asiento. Papá estaba cantando lo de siempre (en la vida hay amores… que nunca pueden olvidarse), manejando abstraído, y mi hermano se había quedado dormido a mi lado. Asentí apenas y mamá recién entonces se volteó hacia delante. Ahora estábamos en medio del monte, papá, mi hermano y yo. Hacía un calor in­soportable, distinto al de la ciudad, más hú­medo, pegajoso, y volvíamos de una caza pésima. La víbora que nos habíamos topado en el camino ya no tenía cabeza pero seguía sacudiéndose y a nosotros nos costaba entender por qué se aferraba a la vida. Dale de nuevo, le dijo papá a mi hermano sin darse cuenta de que el hombro le dolía, el rifle le había pateado duro la primera vez. Dispararle a algo tenía que ser dis­tinto a dispararle a nada, a manchitas en el aire. Sin quejarse de nada, él cerró un ojo mientras acercaba el otro a la mirilla. Era un luchador, mi hermano, alguien que no se mostraba vulnerable nunca. Cuan­do nos hicimos hombres y los cinco años de diferencia ya no se notaban tanto, a la salida de las discotecas o en algunas tardes de fútbol, lo vi decenas de veces re­­vol­­cándose como un animal salvaje

encima de otros. Aunque estuviera adolorido o mareado, aun­que ya casi no pudiera respirar, tenía completamente descartado cualquier tipo de rendición. Disparó y el monte nos devolvió el eco. La víbora seguía sacudiéndose. La muy hija de puta no quiere morirse, dijo papá entonces, incrédulo. Como si esas palabras contuvieran una orden secreta, mi hermano dejó el rifle a un lado, levantó una piedra que estaba a unos metros y la aplastó con todas sus fuerzas. Temblaba un poco, mi hermano, vién­­do­la quieta al fin. Papá dio un paso hacia él y le acarició la cabeza. * Las hijas de tío Esteban eran cinco y eran todas parecidas, pero la única que me gustaba a mí era Lucía, la menor. La madre era sueca y, a pesar de llevar viviendo décadas en el país, todavía habla­ba con un acento marcado. Con ellas hablaba en su idioma natal y entre las hermanas lo hacían tam­­bién, sobre todo cuando se bur­la­ban de no­­so­­tros o cuando se contaban chismes o secre­­tos. Yo me desesperaba, a mí hermano no parecía importarle. La que más le gustaba a él era la mayor. Tenía trece años y su cuerpo ya era de mujer. Había sucedi­do de un día al otro y de un día al otro no quería jugar a las escondidas. Se quedaba hablando con mi hermano y también fumaban, los vi más de una vez, no en la casa grande del pueblo, ahí no íbamos casi nunca, sino en la nuestra o en la de ellas. Los mayores estaban cerca de la cocina, en el patio, esperando que la comida estuviera lista. Mamá ayudaba a la abuela, que al final de la tarde había descuartizado a las gallinas y que aho­ ra fumaba mientras removía el contenido de

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Rodrigo Hasbún

Rodrigo Hasbún. Nació en Cochabamba, Bolivia, en 1981. Es autor de los libros de cuentos Cinco,


una olla. Me quedé mirándola un rato, era un poco como si ya no estuviera. Cerraba los ojos cuando aspiraba el humo y se notaba que disfrutaba un montón cada bocanada. El abuelo y sus hijos estaban sentado en un círculo y reían de algo. Tía Engla también, estrepitosamente, sen­tada entre papá y tío Lucho, que era el único que no se había casado ni tenía hijos. Era lindo saber que te buscaban, que lo único en el mundo que alguien quería en ese momen­ to era encontrarte. Por eso ocultarse entre dos no tenía tanto chiste. Pero a mí me tocó con Lucía y yo con Lucía podía hacer cualquier cosa. Me agarró de la mano y dijo que tenía una gran idea. A Melisa y a Mia les tocaba contar. Oíamos sus voces todavía, pero cada vez más lejos. También oíamos las risas de los mayores, se los sentía un poco borrachos. Su mano estaba caliente y sudada y ella caminaba rápido. Salimos al patio de atrás, que en realidad ya era el campo. No creo que valga aquí, dije. No dijimos, dijo ella, así que vale. Aquí no van a encontrarnos ni queriendo. No seas tonto, por eso mismo. Ven.

Los dos caballos del abuelo empezaron a relinchar cuando llegamos. Les tenía miedo pero no dije nada, Lucía se metió en la caballeriza y le acarició la cabeza a uno. Parecía que le estaba mi­­rando a los ojos, los del caballo eran el triple de grandes. Los dos parpadeaban y yo no me animaba a entrar. No seas marica, dijo ella. No es por marica. Por qué entonces. Hay víboras. En la tarde le disparamos a una. No se quería morir. Ella dejó de acariciar al caballo y me miró. Con su piel tan blanca y sus ojos tan azules parecía un fantasma. Mamá dijo una vez que a las mujeres se les pueden entrar, seguí yo. ¿Las víboras? Sí. Por eso no tienen que hacer pis en el campo. El otro caballo empezó a respirar ruidoso y yo aproveché para mirar hacia la casa y ver si Mia y Melisa se habían dado cuenta. No había nadie, tampoco Anna ni mi hermano. Años des­pués él la embarazó y tuvieron que hacerla abortar. Años después pasaron muchas otras cosas, todos nos fuimos ensuciando y casi a ninguno le fue bien. Ya vámonos, dije. Que nos encuentren primero, dijo ella. Nos sentamos a un costado de la caballeriza y poco después la luz se fue repentinamente. Miramos hacia la casa, ahí igual estaba oscuro. Lucía sintió miedo recién. Ahora no seas tú la marica, dije, es solo un apa­­gón. Pero también tenía miedo, sobre todo por­­que nadie venía por nosotros ni tampoco gritaban nuestros nombres. Era como si nos hubieran olvidado, como si ya no existiéramos. Se sentía así. Quise abrazarla y me apartó con torpeza. Es tu culpa, dije, tú eres la que quiso venir aquí. Traidor, dijo ella mientras se ponía de pie. Traidor de mierda, dijo, nunca antes le había es­ cuchado decir una mala palabra, y empezó a correr hacia la casa. Yo me levanté y corrí detrás. *

Sophia Montealegre De cómo asesinar a la mar

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Mamá y papá casi nunca se trataban, eran como extraños. Pero en la procesión, por las ca­


29 lles del pueblo, los vi agarrarse de la mano. Éramos los visitantes ilustres, una de las familias que habían prosperado económicamente en la ciudad, y teníamos que aparentar que nos que­ ríamos. Nos queríamos pero, en la ciudad, mamá y papá dormían en cuartos separados y podían pasar días enteros sin decirse nada. Mi hermano caminaba a mi lado. ¿Te la chapaste? ¿Sí o no? La música de la banda sonaba fuerte y yo hi­ ce como si no lo hubiera oído. Seguí caminando con la mirada al frente pero el corazón comenzó a palpitarme rápido. Delante nuestro caminaban los abuelos apenas y los tíos estaban en la prime­ra fila, justo detrás de la Virgen que cargaban entre cuatro. Ahí cerca estaban también las chicas, pero era como si nosotros hubiéramos dejado de estar para ellas. Yo a la Anna la manoseé entera. Hasta me dejó que le meta un dedo. No te creo, dije. En ese momento la procesión se detuvo. Mamá se dio la vuelta para constatar que nosotros tam­bién estábamos rezando. Tenía una mirada dura, mamá. Yo no entendía todavía que esa era la mi­rada de las mujeres que no son felices, la mirada de las mujeres abandonadas por maridos que sin embargo seguían a su lado, por costumbre o por guardar las apariencias o porque tenían claro que las amantes eran solo para un rato, a diferencia de la mujer, que debía ser una sola para siempre. La mujer de mi hermano tenía esa misma mirada y yo la consolé, muchos años después. Cuando mi consuelo dejó de serle nece­sario y decidió irse, dejarnos a los dos, llevándose a los niños consigo, a él lo vi llorar por primera vez. Terminó el rezo y mi hermano me miró de­ ­sa­fiante. No te creo, repetí. Me vale un huato que no me creas, dijo. Luego se le ocurrió que quizá su dedo todavía olía a ella y lo acercó primero a su nariz y después a la mía. Olía raro, era posible que así olieran las mujeres por dentro. Con la expresión victoriosa él volvió a preguntar si me la había chapado a Lucía. Claro que me la he chapado, dije. Con lengua y todo. Había mucho polvo en el pueblo, las calles no estaban pavimentadas. Menos de diez metros más allá la abuela se detuvo. Respiraba agitadamente y hubo un desorden momentáneo. Papá

Sophia Montealegre Un maldito sueño moderno

y los tíos la llevaron a la sombra, hicieron que se apoyara contra una pared. Unos minutos después ella insistió que ya se sentía mejor y la procesión siguió su curso. Por unanimidad fui yo el que terminó quedándose con ella, solo porque Lucía no quiso quedarse conmigo. La abuela no era una anciana todavía pero la enfermedad la había deteriorado en los últimos meses. Su cara estaba marcada por mil arrugas. Algunas eran profundas y otras no se notaban tanto, pero todas se movieron de una forma rara cuando sonrió, apenas le dio la primera calada al cigarrillo que sacó de su cartera. Y ustedes creen que no sé, dijo así, sonriendo todavía mientras aspiraba el humo. Yo me que­ dé mirándola, primero sin entender a qué se refería y luego sin estar seguro qué decir. En ese momento sentí recién el olor a tabaco, una ráfaga amarga, y me dio un poco de náuseas. En las décadas siguientes ese olor me devolvería a ella cada vez, a ese mundo que estaba a punto de desaparecer, poco después hasta vendieron la casa grande, y de nuevo mi corazón comenzó a palpitar rápido. Como si lo oyera, como si el enfermo al que debíamos custodiar hasta la casa grande fuera yo, habló entonces. Vamos, dijo. Ya vámonos de una vez.


Elidio La Torre Lagares

Elidio La Torre Lagares es poeta, ensayista y narrador. Ha publicado un libro de cuentos, Septiem-

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bre (Editorial Cultural, 2000), premiada por el Pen Club de Puerto Rico como uno de los mejores libros de ese año, y dos novelas también premiadas por la misma organización: Historia de un dios pequeño (Plaza Mayor, 2001) y Gracia (Oveja Negra, 2004). Además, ha publicado los siguientes poemarios: Embudo: poemas de fin de siglo (1994), Cuerpos sin sombras (Isla Negra Editores, 1998), Cáliz (2004). El éxito de su poesía se consolida con la publicación de Vicios de construcción (2008), libro que ha gozado del favor crítico y comercial. En el 2007 recibió el galardón Gran Premio Nuevas Letras, otorgado por la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico, y en marzo de 2008 recibió el Primer Premio de Poesía Julia de Burgos, auspiciado por la Fundación Nilita Vientós Gastón, por el libro Ensayo del vuelo. En la actualidad es profesor de Literatura y Creación Literaria en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Ha colaborado con el periódico El Nuevo Día, La Jornada de México y es columnista de la revista de cultura hispanoamericana Otro Lunes.

Desencajado All your life you had never fit in anywhere; you saw no reason to begin fitting now -You didn’t fit, Susan Musgrave

El día que te enterraron, desplazaste el colmo con el volumen de tu cuerpo. No cabe, dijo el due­ño de la funeraria. Desbordaste las palabras que flo­tan en la memoria, pensé. ¿Qué le vamos a hacer?, añadió. Nosotros seguimos tu designio al pie de la letra, te digo. ¿Qué podía salir mal? El féretro era blanco y nítido, con argollas de acero inoxidable, y te encargaste de escogerlo tu mismo, a tu gusto. Si uno va a viajar tan lejos, debe hacerlo con comodidad, decías. Cuando lle­garas a tu destino, quien quiera que estuviese allí esperándote, si fuera el caso, diría: «Ah, Dio­nisio, el que llegó en el féretro blanco con argollas de acero inoxidable», según tú. La tumba será mi mansión, proclamabas, mientras tu mi­rada se elevaba por encima de los cedros que rodeaban nuestra casa y que agitaban sus brazos para sacudirse de los pájaros que los pobla­ban en las tardes. Solo me llevaré mi libro y mis recuerdos, nada más, filosofabas. Yo nunca vi ese libro ni supe a qué te referías hasta el momento de enterrarte, cuando encontré el manuscrito, y de plano te digo que me no me hizo sentido. La muerte nunca te asustó y, es más, creo que hasta la seducías, cuando Mamá y yo te necesitábamos en vida. Tú solo te dabas a vivir y a escribir lo que llamabas el cuaderno de los arre­penti­­ mientos, que guardabas celosamente conti­go en el bolsillo de tu camisa —a veces en el bolsillo trasero del pantalón— y cuando te preguntábamos qué escribías, siempre contestabas lo mismo: nada.

Eras un extraño siempre, aún entrados tus cincuenta años, cuando llevabas el pelo largo y canoso y revuelto. Recuerdo cuando peleaste en una de las barras que frecuentabas y perdiste cuatro dientes. Llegaste a casa con tu rostro ensangrentado y he­ ­diondo a óxido y a cerveza, mientras mamá de­cía no sé qué cosas, no recuerdo, y yo, a mis do­ce años, me aferraba a tu cintura llorando y preguntando qué cosa te había sucedido, mi papá, y tú, sin poder articular palabras con claridad, me pasabas la mano por la larga cabellera que nunca quisiste que me recortara. Esto es el colmo, repetía mamá una y otra vez, mientras extraía hielos del refrigerador de, irónicamente, acero inoxidable que le habías regalado para el día de las madres, y el cual ella terminó pagan­do ante tus constantes olvidos con la mueblería. No puedo creerte, Dionisio Sánchez. ¿Qué ejem­plo le das a tu hija? Yo te miraba entre lá­grimas con mucha tristeza por lo que te había ocurrido, mas contenta de tenerte allí y no dentro de la caja blanca que tenías separada y que había provocado, días antes, una de las más te­rribles discusiones entre tú y mamá. Que qué locura era esa, reclamaba ella. Que qué te crees, ¿que no tenemos otras prioridades que atender en esta casa? Tú te mantenías mirando al techo, con aquellos ojos vidriosos como los de un dios trasnochado, sin decir ni papa, ni un comino, ni qué lindos ojos tienes. Tal vez querías volver a la estrella de dónde te habían expulsado, como me relatabas cada vez que te pedía que me con­taras un cuento, y siempre era el mismo cuento. ¿Qué importaba? De todos modos, la noche que perdiste los dientes culminó cuando, agotada, mamá te ayudaba con la bolsa de hielo sobre tus labios, me quedé dormida en tu falda, sin im­por­ ­tar los rastros de sangre que quedaban en mis mejillas.


31 Al cabo de varios días y, como era natural, carecías de los dientes incisivos frontales, y tu­ viste que darle la razón a mamá y, acompaña­do por mí, saliste para el cirujano dentista, quien remedió la situación con antibióticos, extracción de fragmentos de dientes aún incrustados en la mandíbula y la asignación de un puente para estrechar aquel gran vacío a boca llena que que­daba en tu sonrisa. Dionisio Sánchez, ¿qué vamos a hacer contigo, viejo amigo?, te dijo el dentista, a quien acudiste en contra de tu voluntad, pues­to que, según decías, detestabas al doctor Zacarí­as Gómez. Un dentista cuyo nombre es Zacarías tiene que ser un sádico, protestabas ante mamá, quien, además de indicarte que era el único den­tistas disponible entonces, te pedía madurez para enfrentar el asunto. Parecería que no acabas de sentar cabeza, ¿eh?, le dijo el doctor Gómez mien­tras garabateaba sobre la hoja de recetas. ¿Cuánto hace que nos graduamos de escuela superior? ¿Diez? ¿Quince años? Jinje. ¿Qué? Jinje anos. Oh. Quince años, sí. Como pasa el tiempo, ¿eh? A ver si te recoges a tu buen vivir, hombre, que tienes una niña ahí cuya vida debes echar por delante, te dijo, pero a mí me importaba poco la carga o, en su defecto, la intención que pudie­se arrastrar el consejo, pues yo sentía una admiración grande por ti. ¿Y Elena? ¿Cómo está Elena?, te preguntó el doctor Gómez de inmediato, presintiendo tu in­ comodidad. Mien, pronunciaste con dificultad y desagrado. ¿Bien? Dale mis saludos. Dile que siempre la recuerdo. Jo hno voy a dal un jarajo, casi escupiste. Vamos; no te pongas así, que te ba­ be­as; si, total, en cualquier momento viene ella por aquí a que yo la haga un trabajo oral. Un día me dijiste que las palabras tenían ros­ tros, que eran como seres vivientes. Me pare­ció maravilloso, aunque lo vine a entender mu­cho tiempo después, cuando pensé en la doble cara de las palabras del dentista y en el morbo anes­ tesiado en su rostro. En fin, lo próximo fue­ron tus nudillos destrozando el tabique de Za­carías Gómez y a nosotros saliendo a toda prisa, yo agarrada de tu mano, incrédula y a la vez muerta de la risa, mientras detrás de nosotros nos seguía la serpiente de gritos que decía: «¡Nunca vas a encajar en este pueblo, ¿me escuchas?! ¡Nunca!» No sé si su voz era profética o cronística, pero, si bien carecías de dientes, también mantuviste

de frente al dentista, así, de tú a tú, sin reducirte a menos. Lo miraste como a un igual, aún cuando yo conocía que el dentista había sido pretendiente de mamá por mucho tiempo mientras asistí­­an a la universidad y tú, qué rayos, tú sólo querías ser poeta, aunque lo poco que publicaste nadie lo leyó, y los trabajos que obtenías eran todos de corta duración. Fuiste bibliotecario, maestro de escuela, columnista en un periódico regional y luego ya trabajar con las palabras te parecía inconsecuente, como tu vida, así que te dedicaste a vendedor de piezas para automóvil, guardia de seguridad y hasta de dependiente en una barra, de donde te despidieron por beberte las ganancias. Te sentiste desechado, subestimado y anulado, y entonces todo cambió. Ya no había historias a la hora del sueño, ya no había sábados en los parques ni tampoco paseos por el campo. Tampoco había felicidad en Mamá. Pero esos éramos nosotros. Toda acción tiene su reacción, me dijiste cuando llegaron los oficiales de la policía a arres­tarte a causa del golpe que le propinaste a tu den­tista. Alteración a la paz y agresión agravada, di­jeron los oficiales, y el arresto se convirtió en un verdadero espectáculo para todo el vecinda­rio, puesto que, si era verdad que gozabas de cierta notoriedad entre vecinos y amigos, jamás habías tenido que enfrentar la justicia de aquella manera. Nuevamente, yo presenciaba a lágrimas sin control la manera en que resistías el arres­to, cosa que el oficial, con algo de cortesía, te advertía, pero a ti te valía poco cualquier cosa que dijera una persona en uniforme de policía, decías. Mamá, por su parte, visiblemente sumida por una vergüenza terrible, apenas se atrevía a mirar a los vecinos, mientras te recomendaba que cooperaras, que todo saldría bien, que lo hi­cieras por tu hija. Me buscaste con la mirada para regalarme un guiño de ojo. Entendí que estarías bien. La tristeza se convirtió en risas, cuando el oficial fue a introducirte en la patrulla y, dado el hecho que tu corpulencia era superior a la de él, encontró dificultad para manejar el arresto y no podía hacerte entrar al vehículo. ¿Qué sucede, Antón?, preguntó su colega. No cabe, Pedro, no cabe, contestó. La escena se tornó burlesca y mamá, resignada, mamá arrojó su mira­da al cielo y preguntó: «¿Qué más podría ocurrir?». Recuerdo que ese día sentí, extrañamente, cierto orgullo por ti a causa de no sé qué. Te dejaron en libertad cuando el juez decidió obviar los cargos por agresión y te impuso una


multa. Tenemos demasiada gente adentro ya, dijo. Este no cabe, determinó. Tampoco eso me sorprendió: cuando eras pequeño, tenías el pie tan grande que era difícil conseguir zapatos de tu tamaño en el pueblo. Las camisas se te quedaban cortas muy rápido y tu estatura sobre­salía descomunalmente en comparación con tus compañeros, como pude atestiguar en aquellas viejas fotos que sobrevivieron a la casa de tu ni­ñez, que cedió a un fuego provocado por tu curiosidad con los cerillos. En realidad, ni siquiera cabías en las sillas del aula escolar, así que los maestros te decían que te quedaras de pie, o que te sentaras en el alféizar de la ventana, algo que tu adorabas –lo sé por la manera en que se te iluminaba el rostro cuando me hacías ese relato de tu niñez–. Ya luego de pagar los quinientos dólares de la multa, fuimos a recoger tus dientes. Mamá, que lucía desencajada, estalló en reclamos y re­ proches cuando, al colocarte la prótesis dental, no te encajó. Era de esperarse, entiendo hoy, aunque lo maravilloso entonces hubiese sido que te ajustaran a la medida que se supone fuese la tuya. Mamá había perdido dominio de la paciencia, una virtud corrompida en ella como los gusanos se comen la guayaba madura. A todo esto, ella resentía que gran parte de sus ahorros personales se habían ido para que pudieses sonreír nuevamente, aunque con dientes o sin ellos, tu sonri­­sa era una rareza por aque­llos tiempos, pero digamos que se debía a que carecías de dientes frontales, por lo que apenas abrías la boca, ni siquiera para comer, y ya co­menzaba a notarse la perdida de peso, que nunca viene mal si el cuerpo se ejercita y se cuida, pero en tu caso se trataba de una desnutrición paulatina y, ciertamente, lo que te mantenía de pie era la cebada malteada de la cerveza que nunca dejabas de ingerir. Decías, aún con dificultad, que el mecánico dental había conspirado con el dentista para malograrte la prótesis. ¿Y a quién se le ocurre golpear a su dentista?, cuestionaba mamá, descompuesta. Así dejaste de ser tú y desconozco la versión oficial, pero un día llegué de la escuela y ya no estabas. Te habías ido, sin despedirte. Según Ma­ má, te marchaste porque no cabías en la casa, cosa que probablemente todavía resiento, más aún cuando yo era fiel a ti. Me quería casar con­tigo, no hay duda de ello, a pesar de todos los contratiempos que representabas para la familia, y eso es una cita de abuela Carla, quien había perdido la fe en ti antes de que le dieras razones para ello.

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Mamá lloró toda la tarde el día que te marchaste y se quedó junto a la ventana desde donde sólo se veía un árbol viejo y enfermo que solías decorar con luces de colores en Navidad, y eso era lo más próximo a un árbol con vida. Tal vez Mamá seguía el eco de tu sombra mientras te alejabas de la casa; tal vez esperaba regresarte con una inhalación profunda de las que tomaba de vez en cuando, cuando el llanto la ahogaba; o tal vez deseaba borrar esa huella que dejabas invisible a tu paso mientras te llevabas, como ella decía, quince años de su vida, entonces perdidos e irreconciliables con su presente. Tal vez era todo un tal vez. Pero yo te esperé muchas tardes sentada en las escaleras con la esperanza en mis manos, esperando a que volvieras. Luego, me subía al techo de la casa y allí permanecía hasta que cayera el sol y las estrellas poblaran el cielo y las lágrimas se arrastraran como larvas de cristal por mis ojos y se confundieran con el sereno que caía como un guante sobre mi rostro. Quería verte, correr hacia ti, abrazarte, besarte, igual que también deseaba poder viajar por el universo en la cola de un cometa, o perderme entre la infinitud aterradoramente bella del domo celeste, pero me sentía reducida a la imposibilidad de un deseo, y lo último que recuerdo es que comenzó a dolerme el pecho de tanto dolor que me provocaba tu pérdida. Me quedaría plantada en el altar. Jamás llegarías. Las malas lenguas decían que te habías marchado a otro país que era tan grande que hasta tú te sentirías perdido en él. Las amistades de Mamá argumentaban con algo de desconcierto que te habían visto acompañado de hasta tres mujeres a la vez, y yo sencillamente rogaba que fueran los tres destinos que al fin te habían encontrado para devolverte. Un tío lejano incluso nos dijo que estabas trabajando un poema tan extenso que no habría papel en el mundo para atraparlo. Quizá fue una metá­fora, pero rogué que, cuando lo terminaras, en­con­traras tu comienzo, y así de seguro volverías a mí. No sé si alguna vez me acostumbre a extrañarte, pero una noche que me sentía muy sola, soñé que tus dientes volaban, ayudados por un par de alas violetas, y que me decían que volve­ rías, que volverías algún día. Yo los escupí. Y los injurié. Fue al poco tiempo que perdí mi vir­gi­ nidad, y te juro que, aparte de dolorosa, no fue nada como mis amigas de colegio me lo vendieron. Contrario a sentirme mujer o experimentada o iniciada, me corroía una sensación de vacío


33 que jamás había sentido, porque no era lo mismo perder algo externo a uno que algo que emana desde el interior de uno. Tonterías de cómo nos crían, digo yo, pero en realidad faltó el placer y la ternura. Quise llorar sin saber por qué, aunque hoy creo que se debía a que me sentía indefensa, porque deseaba entonces poder verte y decirte todo lo que sentía, porque me sentía ridículamente culpable, pero ya qué diablos. A lo hecho, ovarios. Era la sensación más extraña de mi vida. De tanto desearlo, creo yo, un día volviste a casa. Entraste, saludaste, te sentaste en la buta­ca de la sala de estar y colgaste la mirada del fondo de tus párpados. Quise besarte, pero en su lugar me pregunté cuánto tiempo había durado tu ausencia, si era que con tan solo apa­recerte habría culminado, pues el tiempo era una rela­ti­vi­ dad sin tensión que llamamos el «me importa poco». Simplemente, llegaste. Así. Como llega el rocío de la mañana, sin otra razón que ser ro­cío de la mañana. Por tanto, aún desconozco los pormenores de tu decisión de regresar a casa, pero sí recuerdo que trajiste cua­tro puntos de sutura sobre una de tus cejas, lacabeza inclinada y los labios comprimidos, te­sos, como del tiempo recorrido sin articular en una sonrisa. Me valió poco, como hubieses dicho tú. Pero ya entonces era yo quien se había ido. Así, crecí, me convertí en mucho de la mujer que soy hoy, y con ella se avinagró la sensación de vacío, y vagué por brazos y abrazos anónimos, aunque la mayoría de las veces eran Pedro o Juan, un caso grave de whoever-wherever. Cada vez que yo llegaba tarde a casa, me mirabas como si pudieras leer mis iris, y eso, no te niego, me asustaba. Pensaba que seguramente leerías los argumentos constantes corriendo de­trás de mis ojos, puesto que, zorro viejo al fin, encontrarías algún trazo contrariado en mi mi­rada que te revelara que sí, que yo era tanto como tú como tú estabas presente en mí, y que a fin de cuentas, tanto mendigar por el calor de un beso sin que nunca me sintiera cobijada impli­caba lo irremediablemente parecidos que éramos. La gente, como era de esperarse, comenzó a hablar. Que si yo empeñara los años invertidos en estudiar drama probablemente obtendría a cambio un doctorado en química orgánica; que si mis veintisiete años sin un novio marcaban un punto de rotación cercano a vivir jamona; que jamona no, decían otros, puesto que cambiaba más de amante que de color de cabello, que

era bastante frecuente, de paso; que si yo estaba destinada a convertirme en producto de segunda categoría si no me recogía a mi buen vivir y sentaba cabeza, como otras muchachas de la vecindad, ya casadas, con hijos, trabajos de 8 a 5 y Hondas Accord. Qué sabían ellos de mí, solía replicarle a mi madre, quien, luego de recibirte nuevamente en la casa, se comportaba como algún tipo de duquesa moralista y portavoz de los chismes del barrio que ella nos servía junto con la cena. Pero tú no, aunque tampoco alimentabas mi re­beldía extendida, mi adolescencia prolongada o mis delirios de autosuficiencia. En realidad me leías como un billboard, pero no decías nada, probablemente, para no mostrar tu boca sin dientes, la cual abriste para dejar salir la indignación el día que llegué a casa con un ojo morado. Mamá se alarmó y en lugar de consolarme, abrió su Biblia de reproches, lo mejor que sabía hacer, para traspasarme con acusaciones y advertencias que rayaban en amenaza, como que mejor ve y búscate tu propio lugar donde vivir, porque esta casa ya no aguanta las cosas que haces, que jamás nadie me ha visto a mí llegar a tan entradas horas de la noche; una mujer sola no debe andar por ahí de madrugada, esto es una vergüenza, y todo lo demás que de tanto escucharlo me provoca náusea repetirlo. Tú me preguntaste entonces quién había sido y te expliqué que no era nada, que se trataba de un cabrón con hidropesía del ego, puesto que que­ría acostarse conmigo a cualquier costo. Enton­ces te pusiste muy triste y me abrazaste y luego de tantos años de contener los deseos de un buen llanto, me deshice entre tus brazos lágrima a lágrima a lágrima. Tienes que ajustarte, me dijiste como si las palabras fuesen de azúcar. Tienes que adaptarte a la vida. Hay que acoplarse a los cambios que nos trae la edad. Por eso, yo he tomado con­cien­ ­cia de mi espacio en este tiempo. Y lo mejor que puedo hacer es asegurarme de que alguna vez tendré mi propio lugar en el planeta, aunque sea por única y última vez en mi vida. Deberías hacer lo mismo, me aconsejaste, y no dijiste más. Yo nunca me ajusté. ¿Por qué habría de hacerlo, si tú tampoco lo harías? Lo sé, porque ju­ rabas que te irías de este mundo en grande, y ya lo creo que sí, pues no te fuiste sin antes ensayar dos conatos de deceso. El primero, cuando te dio el ataque al corazón, fue el mejor, no sólo porque el fallo cardiaco arrastró un derrame en el cerebro que te dejó en estado de coma, sino


que ante el aciago pronóstico de los médi­cos, mamá se tomó la engorrosa tarea de llamar a tus tres hermanos, que respondieron amable­mente que siempre fuiste mal hijo, mal hermano y mal de todo, pero que ya vendrían a verte, aunque nunca aparecieron, porque dos de ellos sufrieron sendos ataques cardíacos que cobraron duro y hasta los enterraron primero que a ti, quien, de alguna manera indecible, batallaste con la muerte en silencio vegetal por dos semanas hasta aquella noche en que, a solas tú y yo, tomé tu mano desgastada y la sentí pesada con las arrugas, la enfermedad y el tiempo, y entonces te sentí tensarte en una última exhalación. Cuando, densa de dolor y llanto, recogí tus cosas, encontré el cuaderno, que se deshojó en mis manos como una flor seca. Noté que, lue­go de todos estos años en que no podría separar de tu imagen en mí a la pequeña libreta, las páginas estaban sin trazos de tinta. Algunas manchadas por el agua, sudor o cerveza, otras menos ajadas, pero, al fin y al cabo, en blanco.

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El día que tu cuerpo fue llevado a la funeraria, el director de pompas fúnebres llegó hasta nosotros y preguntó si estábamos seguras de que el féretro blanco era el que habías reserva­do para ti. Tan segura como que él mismo lo escogió, dijo Mamá. Pues no cabe. ¿Cómo que no cabe? Pues que no cabe dentro de la caja, señora Elena; le queda chica. No puede ser. Sí puede, señora Elena. ¿Y cómo así? Pues, no sé. Lo único que podría explicar esto es que su marido sacrificó espacio por conveniencia. Mamá rabió, no sé si por vergüenza, rencor escondido o frustración. Luego buscó mis ojos, desatendida de los argumentos que corrían tras ellos o ciegamente incapaz de leerlos. Con el ros­ tro desencajado, se fundió en mi pecho y ambas nos unimos en un llanto. Por primera vez, nos aferrábamos una a la otra. Esto es el colmo, dijo. Aún muerto, fue difícil hacerte encajar.


Funeraria Esperé a que la contestadora emitiera ese agudo silbido que era el preludio para un mensaje, esperé como siempre a escuchar la voz de quien llamaba, para saber si tendría o no que descolgar el teléfono. Era Ama­­dís. Él estaba entre los amigos a los que respondía en el instante, un mayor motivo para levantar el auricular fue la seriedad con la que hablaba, casi siempre ese tono serio, antecedía al anuncio de la muerte. No me equivocaba esta vez, se trataba de la madre de Marcos, apenas la conocíamos pero siempre es algo muy serio la muerte de una madre, mucho más si se trata de un amigo. Amadís no parecía entender que había momentos sagrados, después de las primeras palabras solemnes y decirme que murió de problemas del hígado, dijo que no sabía que era alcohólica. Cuando decía cosas de ese estilo, venía luego una risa estruendosa, sonora, sólo reía él. Claro, admito, que no soy un santo, yo también a veces propiciaba las bromas de mal gusto. El día que murió Julio lo recogí para el entierro y estaba vestido de negro, le dije que no quedaba duda de que era la viuda, esta vez reímos los dos. Cecilia aceptó acompañarme a la funeraria, era más fácil convencerla para esto, que para una fiesta. Se miraba al espejo y se cambiaba una y otra vez de vestido, yo le pedí que planchara mi camisa blanca. Estuve eligiendo un traje, indeciso con el que más me gustaba, finalmente Cecilia me ayudó diciendo que el verde que compré reciente me quedaba muy bien. Al entrar al auto llamé a Amadís, era mejor que llegára-

mos juntos. Cecilia me censuró esa costumbre de manejar hablando por el móvil, decía además que era muy torpe, que no debí sentarme con la chaqueta puesta, que llegaría estrujado, que era un desastre. Esa obsesión por mejorarme parecía ser inútil. Yo me las daba de filósofo y le decía que no puede cambiarse a la gente. Claro que no aplicaba ese dogma para ella. Intentaba que fuera más alegre, que tomara las cosas a la ligera. Al llegar a la funeraria vimos a Gustavo y a Tadrío caminando hasta la puerta, allí estaba Marcos fumando en la entrada. Lo abrazaron al verlo, cerca estaba Amadís. Bajé del auto y Cecilia se acercó a sacudir mi traje, caminé de prisa y me dijo que siempre la dejaba detrás, que recordara que no iba solo. Amadís se acercó a nosotros y dijo que al lado había un bar, que pasaríamos por allí después, que esto seco no se podía pasar. Me pareció una maravillosa idea y miré a Cecilia para ver su rostro, la seriedad era el aviso de que le incomodaba la idea. Hablé de un reciente libro leído de Jorge Amado, que hablaba de un velorio donde los personajes se emborrachan como homenaje al muerto. Amadís amaba esos temas y comenzó toda una monserga sobre como la vida real imita al arte y viceversa. Hablé sobre una película recién vista que se desarrolla en un entierro y en breves minutos ya Cecilia cambió su ánimo. Saludamos a Marcos, su pequeña estatura y su delgadez lo hacía que se sintiera más frágil en el abrazo. Me di cuenta que Cecilia estaba detrás de mi, Marcos la cono-

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Rodolfo Martínez Sotomayor

Rodolfo Martínez Sotomayor (La Habana, 1966). Ha publicado los libros Contrastes (La Torre de Papel, 1996), Claustrofobia y otros encierros (Ediciones Universal, 2005), la compilación de textos Palabras por un joven suicida: homenaje al escritor Juan Francisco Pulido (Editorial Silueta, 2006) y Tres dramaturgos, tres generaciones (Editorial Silueta, 2012). Cuentos suyos han sido incluidos en recopilaciones y antologías como Nuevos narradores cubanos (Siruela, 2001), traducido al francés por Edition Metalie, al alemán por Verlag, y al finés por la editorial Like, Cuentos desde Miami (Editorial Poliedro, 2004), La isla errante (Editorial Orizons, 2011), Cuentistas del PEN (Alejandría, 2011), Reinaldo Arenas, aunque anochezca (Ediciones Universal, 2001). Su cuento Encuentro fue traducido al húngaro por la revista Magyar. Algunos de sus poemas aparecen en las recopilaciones Poetas del PEN, (Ediciones Universal, 2007), La tertulia (Iduna, 2008), y La ciudad de la unidad posible (Editorial Ultramar, 2009), traducida al inglés por la misma editorial. Ha publicado críticas de cine, de literatura, de teatro, artículos de opinión en revistas y periódicos como: Carteles, Diario Las Américas, Encuentro, El Nuevo Herald, El Universal. Fundador y Presidente de la Editorial Silueta; codirector de la Revista Conexos.


cía bien para saber que prefería un saludo cortés a cualquier otro gesto efusivo. Gustavo dijo que mejor nos sentábamos. Caminó hasta un lugar donde un sofá, y una mesa de centro con flores, parecían aguardar por nosotros. Gustavo pidió que acercáramos otro sofá, que esto parecía una escenografía de una película de Antonioni, las aburridas metatrancas de la incomunicación. Yo me apresuré a decir que Antonioni era un genio, que el desierto rojo era una obra maestra. Gustavo insistió en que no tenía cinco películas que valieran la pena. Él no entendía de medias tintas, su intelecto era destructivo, un creador era un genio o un estúpido para sus juicios, escribía bien o no sabía hacerlo en absoluto. Tadrío esperaba la opinión de Gustavo para dar la suya. Era muy difícil que fuese mi aliado. Cecilia se acomodaba en un rincón y censuraba el tono de mi voz. Amadís prefería hablar de libros, pero no quería quedar fuera y dijo que las películas de Pasolini que le llevó Gustavo estaban muy buenas. Me di cuenta que era la hora de mi venganza, le dije que Pasolini era una loca militante con mal gusto, que su humor era grotesco. Gustavo me acusó de mojigato, era su forma de descalificar a quien pensara diferente. Me di cuenta que podía tener un aliado en Amadís. Hablé de la militancia comunista de Pasolini y Amadís intervino para decir que los comunistas eran libertinos hasta tomar el poder, que nada tan ridículo como un desfile gay con fotos del Che que era un homofóbico, que Allen Ginsberg, el poeta americano salió pateado de La Habana por decir que quería acostarse con el guerrillero heroico. Gustavo sintió la necesidad de dar una solución radical al asunto, una opinión cortante, dijo entonces que una bomba atómica sobre esa

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isla resolvía el problema. Cecilia tímidamente recordó Sueños de Kurosawa, esa escena que adoraba, sobre los sobrevivientes de un holocausto nuclear. Gustavo se apresuró a decir que Kurosawa era el maestro del tedio, Tadrío lo secundó diciendo que esas películas describían un mundo ajeno al occidente. No se daban cuenta que Cecilia prefería ese mundo. Amadís dijo que la bomba atómica sobre Japón era inevitable. Marcos se acercó lentamente y quedamos en silencio, ya al parecer estaba al llegar un pastor que daría un responso, una especie de misa sin capilla y frente al cadáver. Media hora después se marchó el pastor, Marcos dijo recordar un film de Yasujiro Ozu, miró el rostro tierno de Cecilia que hizo un gesto de aprobación y casi se conmue­ ­ve en la respuesta, tanto le fascinó ese director recomendado por Marcos, que pidió casi todas sus películas por Internet. Marcos dijo que le enviaría conmigo una de Kenji Mizoguchi que sabía le iba a gustar. Al llegar Leandro River todos lo saludaron, Tadrío le censuró que aún no había recibido los pases de la prensa para el Festival de cine. Leandro River le contestó suavemente que estaban puestos en el correo, que tendrían 15 producciones de Cuba, y que todas contenían mensajes subliminales contestatarios. Gustavo miró el reloj y vociferó —¡Yo no puedo con esto! Tadrío dijo tener un hambre incontrolable y que nos veríamos en el restaurante de la esquina, Amadís lamentó que no vendieran vino en ese sitio y me preguntó si en el restaurante tendrían cerveza. Marcos nos guio tímidamente a la puerta y nos dio gracias por acompañarlo en ese duro momento, agregando que en una funeraria se conoce a los amigos.


Las reglas del juego Bump. Bump. Se va de bruces al pavimento caliente. Y ahora cómo respiro, piensa. Tan luego se levanta Gavrilo zumban sus oídos. Después una metralla dentro de su pe­­cho. Bump. Bump. Bump. Estallan los latidos. Bump. Bump. Retoma la fuga. Otro par de esos rigores lo acomete el tórax, bien adentro del pecho. (Si existiese modo de expresar por escrito un jadeo, este renglón se atascaría por falta de aliento). Se estruja su miocardio. Y ahora cómo me salvó, se dice. Corre, Gavrilo, sólo así puedes salvarte. Hacía semanas que sus travesías veloces por las calles hicieron exclamar al carnicero Radko que iban a salirle alas. Mirela y Milorad opinaban que sus carreras locas eran suficientes para llevarse la tristeza de la vejez. Por pura diversión, por locura corría. Y días atrás su velocidad consiguió que diese alcance a un animal fugitivo al que intentaban recuperar los del servicio mu­­ ni­­cipal. Eran dos obesos apenas capaces de mover su propio cuerpo. Miró Gavrilo cómo jadeaban, cubiertos de sudor, y les alcanzó al perro. Los gordos detallaron a Gavrilo su trabajo de atrapar canes vagando por la ciu­ ­dad, llevarlos a la perrera o devolverlos a sus dueños. ¿Y si no tienen dueños? En ese caso se sacrifican, le espetaron. Como fuese, propusieron que les ayudara con los más escurridizos, una hora o dos por día, recibiendo dinero a cambio. Aceptó. Con ese di­ ­nero compraría golosinas sin molestar a la vieja Mirela. No todos los perros mordían el sebo, les saltaba la desconfianza con sólo ver a los dos captores. Bien que conocían esa vara con soga colgante en busca de sus pescuezos y las voces clamando: Ven perrito, ven. Los animales que emprendían la carrera eran alcanzados por Gavrilo quien, de cuerpo entero, se lanzaba sobre ellos apri-

sionándolos con los brazos hasta el arribo del par para subirlos a la camioneta. Llegó a acercarse a los canes con un trozo de ju­­ go­­sa carne en la mano: sus palabras dignas de entusiasmo aturdieron a los más incautos, y cayeron éstos en la trampa. Entre des­ ­cansos, los mismos empleados lo llevaban al parque para que jugase con sus amigos. Dejaron claro desde el inicio su amor a los niños pero no a los animales que ladran. El primero detestaba a los canes porque uno lo mordió de pequeño y guardaba aún las ci­­catrices en la pierna. El otro pasó su infancia al cuidado de los que tenía en casa, perdiéndose su niñez en la desgracia de limpiar el patio del excremento de las bestias. Con ese trabajo los empleados concretaban su venganza. Bump-Bump. Corres, por tu vida, Gavrilo, cuando antes era por mero placer, luego por placer y dinero. Los ladridos de los persegui­ ­dores se funden, a veces parece que se acercan, a veces que se alejan como si perdieran ventaja. No conviene volverse a comprobar­ ­lo. Es de todos sabido que los pastor alemán son excelentes policías. Son también ani­ ­ma­­les de guerra. Y son mejores asesinos. Sál­ ­vate, Gavrilo. Corre sin detenerte. Corre. Hay algo que sólo Gavrilo conoce. Viene de semanas antes de conocer a sus amigos regordetes. Rumbo a la escuela, a su paso por la casa con verjas de metal de la calle Sutjeska, vivienda de fachada grisácea, con aspecto de abandono, descubrió un placer solitario, desconocido para los suyos. Por puro deleite comenzó a provocar a los guardianes del inmueble. Los pastor alemán. Ahora que se desliza en fuga por las calles ha olvidado el día que vio por vez primera al par de animales babeantes y feroces. Sabedor de la ausencia de los dueños durante

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Isaí Moreno

Isaí Moreno (Ciudad de México, 1967). Se formó en matemáticas, física y literatura. Ha publicado las novelas Pisot(Premio Juan Rulfo a Primera Novela 1999) y Adicción (2004). El suicidio de una mariposa fue finalista del Premio Rejadorada de Novela Breve 2008 en Valladolid, España. Es profesor- investigador en la carrera de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y colabora con cuentos y crónicas en revistas literarias y suplementos culturales, entre ellos La Tempestad, Lado B, Letras Libres, Nexos, Tierra Adentro, etc.. Desde 2012 es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Su sitio de Twitter es: @isaimoreno.


el día, golpeó la verja de la entrada y acudieron los perros a defenderla. Hallaron a Gavrilo haciéndoles muecas, remedos. Se agazapó y gruñó antes de golpear con energía la estructura de metal. Los perros ladraron más fuerte y se lanzaron contra la barrera. Gavrilo les echó en cara su estupidez y se fue riendo a carcajadas. Cuánto gozó de esos instantes que al paso de los días expandieron su intensidad. Una mañana Gavrilo llenó su cantimplora con agua helada del estanque. Ya con la mochila colgada emprendió su carrera y lo despidió la abuela, olvidadas sus tristezas. Esa señora Mirela, tan nostálgica y llena de suspiros. Lo vio correr el viejo Milorad. Buenos días Gavrilo: el señor Radko lo saludó al levantar la cortina de metal de la carnicería. Por Sutjeska corrió Gavrilo y detuvo su loco avance ante la verja. Los canes yacían tranquilos. Echados en el suelo dormían después de la vela para cuidar el hogar de rufianes. De la mochila sacó la cantimplora, miró hacia los lados para evitar ojos acusadores y alegre arrojó el líquido frío sobre el cuerpo robusto de los perros. Éstos despertaron furiosos, lanzáronse contra su agresor y chocaron otra vez contra los barrotes. A uno le sangró el hocico. Sí que son idiotas, rió una vez más Gavrilo, y se alejó corriendo. Qué júbilo había en su burla. Atraparon a varios perros sucios y a una hembra en brama, alborotadora de los otros. Los dos obesos se mostraron satisfechos, el mundo mejoró para ellos con el chico a su lado. Descansaron. Fumaron al pensar en lo bien que les iría a los tres montando su propia empresa. Limpiarían la ciudad y luego el país, de ahí recorrerían toda Europa y pronto no sólo serían ellos tres, sino una compañía completa más allá del mar para tener el control total del enemigo. Recibió Gavrilo sus monedas respectivas de los hombres. Guardó algunas en un agujero del parque para regalarle a la abuela un suéter a la llegada del invierno, con el resto compró un trozo jugoso de carne al señor Radko y corrió a la casa de los pastor alemán. Las baldosas del piso ante la fachada aún guardaban un poco del calor del día, apta para el sueño de los canes. Se les crisparon las orejas al olfatear el bistec, por un momento pensaron en Gavrilo como su amigo y que iba a alimentarlos. Sacó éste la carne del paquete de periódico y lo puso ante las narices de los canes, que se relamieron. Gavrilo rió mientras éstos intentaron sin éxito atrapar la causa de su apetito y se dieron con la verja en el hocico. Chillaron

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desconsolados, con la tribulación de las glándulas salivales estimuladas. Gruñeron los guardianes al alejarse Gavrilo con el bistec en la mano y su desconsuelo se transformó en furia. Babearon, ladraron con más fuerza hasta desahogar su furia contra ellos mismos a mordiscos, en una pelea absurda que causó a él más risa. El día siguiente no hubo escuela. Hurtó en el mercado un par de manzanas para la abuela. Salió a encontrarse con sus amigos para jugar en el parque con metralletas que escondían entre malezas y monumentos, armas de juguete o despojos inservibles de armas verdaderas. Se dispararon. Cayeron al suelo como si hubiesen muerto o fuesen heridos de guerra. Volvieron a empezar. Arrastraron su cuerpo sobre la hierba y Gavrilo trepó a una estructura de concreto, se agazapó con el arma de juguete en la espalda, el dedo en el falso gatillo. El amigo más pícaro de Gavrilo construyó una lanza de palo de escoba, el clavo que remató el arma prometía más emoción al juego de la guerra, como en los libros de historia de la antigua Roma. En las manos de sus compañeros estaban las metralletas. Rodearon al romano retador. Pero Gravrilo detuvo el amago al concebir una mejor idea. Llevó a sus compañeros donde sus conocidos caninos. Comprobaron la ausencia de los dueños tocando el timbre. Ahora el castigo sería mayor. Rió el conjunto contagiado de instinto dañino, mientras Gavrilo provocaba a los animales. A uno lo picó en el trasero, el dogo chilló y se lanzó contra la verja dañándose el hocico, Cayó al suelo un colmillo roto. El otro gruñó agazapado, las orejas contraídas y los ojos brillando de rojo sangre. (Sus colmillos como de acero). Gavrilo amagó con la lanza, le picó una oreja y siguió riendo hasta que el otro animal le arrancó el palo y lo trozó con una dentellada. Se armó un coro de ladridos estridentes. Bump. Bump. Bump. Bump. En la fuga alcanza a escuchar, saliendo de una casa, la música que deleita a la abuela por las noches, con el señor Milorad, sin saber si alegre o triste, porque ella solloza al escucharla a solas y ríe al oírla con él. Su padre está siempre de viaje. Cada viaje de trabajo dura más, el padre vuelve después de meses, promete a Gavrilo que un día lo llevará consigo y asegura a la abuela que el mundo no puede contenerlo. Qué lejos está ahora, ajeno a la pena del hijo. Éste quisiera estar, ¡ay!, en la ventana de su habitación, con la pijama puesta, observando las estrellas titilar, preguntándose cuál de esos resplandores corresponde al alma de su madre que


39 guarda su sueño reconfortante. Desearías, Gavrilo, dormir en paz como acostumbras. No estar huyendo. No caerte de nuevo. Qué pasó ese día. Sólo él lo sabe. Gavrilo. Gavrilo. Salió de la escuela y después de sólo una hora de trabajo los hombres obesos lo instaron a divertirse con sus amigos. Gracias al nuevo nego­ ­cio ideado le entregaron más dinero que antes. Tras localizar el domicilio de los perros extraviados, empezaron a llevarlos a casa acompañados de Gavrilo, a quien colocaban una venda en el brazo, asegurando a los dueños del animal que éste acaba de morder al chico. Chantajearon a algunos para que el asunto no llegase a mayores por su tonto descuido. Pagando, podían evitar además que los animales fueran sacrificados. Nada malo debe tener una pequeña red de corrupción entre tanta maldad existente, supusieron. Y es que tarde o temprano los sueños de prosperidad se cumplen y a lo lejos se escuchan soplar vientos de cambio. Gavrilo corrió con sus monedas sin comprender por qué la vida que lo habitaba dentro amenazó con hacerlo estallar de contento. Quiso ser generoso. Con el dinero compró chocolates para sus amigos. Tener billetes en el bolsillo imprime una sensación de poder y bondad. Masticaron chicles, después se despidió de sus compañeros y caminó con la mochila a la espalda, por Sutjeska como acostumbraba, alegre porque la tibieza del sol estimulaba su cabeza. Al pasar por la casa de los canes decidió visitarlos de nuevo. No les tenía nada preparado y su alborozo permitía sólo lugar para el afecto. Eh, chicos, ¿la pasan bien?, preguntó. Tan sólo verlo, los pastor alemán se agazaparon. De haber sido fornidos toros habrían agachado la cabeza, resoplado y con las pezuñas removido el polvo del suelo. Simultáneamente los perros dieron un ladrido de ataque, lanzaron chispas por los ojos y de nuevo se abalanzaron contra la barrera. ¡Ah!, ese golpe debió ser muy, pero muy doloroso. Presto a alejarse a casa para comer, Gavrilo se les acercó y dijo con cariño: Tontos. Les estaba cogiendo afecto. En la próxima visita les soltaría un par de bisteces. Era momento de hacer las paces. Antes de partir se colgó de las verjas y se empujó divertido contra ellas. Sin que él lo esperase, éstas se movieron. ¡Cedieron! Por un descuido de los dueños no estaban bien aseguradas. Fue necesario menos que un abrir y cerrar de ojos para que él se percatara y un sudor de advertencia bajase por sus piernas. La sorpresa le robó la lucidez para cerrar lo que abrió. Los guardianes,

inexpertos, no comprendieron que esa abertura era la vía no sólo a la libertad, sino al desquite. Paulatinamente, ante la inmovilidad de su agresor, lo asimilaron. Asomaron primero el hocico y luego la cabeza entera al mismo tiempo que su enemigo entendió por completo lo que debía hacer. ¡A correr, Gavrilo! Dio, da comienzo la carrera de la venganza cocinada con lentitud y paciencia. Labrada en el silencio. Inaplazable. Ahora él lo sabe: nunca había experimentado un terror parecido que fuese capaz de cerrar su garganta. Las bestias vienen tras él. Él lanza un grito y comprende, a la velocidad fatal del pensamiento, que esa es su carrera más importante. Buenas tardes, Gravrilo, las calles son todas para ti. Bump bump. Todo ser en la vida debe enfrentar una prueba en lo que mejor hace. Ahora su juego no puede ser evitado, con las reglas revertidas. Apenas ha corrido unas cuadras Garvrilo y ya le falta el respiro, no tiene el control. El aliento es su combustible esencial y parece que escasea. Sus piernas son la fuente del impulso más allá de sus intenciones pero, ¿y donde se fue la ligereza? Las avenidas se suceden una tras otra. Apenas percibe lo que lo rodea: autos, parejas tomadas de la mano, establecimientos, sonidos (música tal vez), anuncios de relojes y cigarrillos, postes de iluminación, árboles. ¡Corre, corre, corre! Los ladridos de los pastor alemán se funden, a veces parece que se acercan, a veces que se alejan como si perdieran ventaja. Bump. Bump. No conviene volverse a comprobarlo. El mundo fulgura, se detiene, y en sus veloces zancadas Gavrilo no puede afianzarse al suelo para seguir. Aquél parece desmoronarse. Corre Gavrilo, corre, que esta vez llegarás más lejos de lo que jamás pensaste.

Florencia Ramírez Obra pástica


Florencia Ramírez Obra pástica

Bump. Bump. Bump. Después de dar rodeos intentando despistar a los animales, pasa cerca de casa pero no lo mira la abuela ni el señor Milorad ni el carnicero, no, ni a las fieras que raudas corren tras él. Hay un poco de ventaja en no ser animal en cautiverio. Esos perros son estúpidos, escasamente conocedores de los objetos metálicos que avanzan por las calles sobre ruedas de caucho y se les atraviesan aturdiéndolos con salvajes sonidos. La distancia, no obstante, es cada vez menor hacia el victimario, ahora víctima. ¿Cuándo va a detenerse Gavrilo? Continúa hasta que termina la calle, lo que sigue es una esquina. Da vuelta y se libera de la mochila. Su boca se ha secado por completo y el aire que aspira es espeso. Despavorido va Gavrilo. Con movimientos apenas controlados gira una esquina más, quiere pensar que eso es una pesadilla y el estado suspendido de los objetos es sólo la ilusión que provoca el sueño. Cuando tiene una pesadilla grita con fuerza y llega la abuela a despertarlo. ¡Sí, de seguro está sumergido en un sueño traicionero! Entonces recurre a la explosión de su garganta para despertar. Imposible. Esos ladridos tras de sí son ecos que han permanecido ocultos en los rincones secretos de la ciudad. Las calles y la ciudad te persiguen, Gavrilo. Quienes lo han visto correr están tan habituados que no lo notan. Y cómo pedirles ayuda cuando en su fuga el suelo bajo los pies no parece firme y mucho menos su voz. La más grande señal de alarma suena cuando empieza a sentir dolor en la boca del estómago. No mires el suelo, Gavrilo, ni te vuelvas, porque lo único ante tu vista serían dos fauces acercándose a ti, cuatro ojos brillando como el infierno... Sarajevo es tan grande que apenas puede conocerla, pero de pronto aparenta

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ser pequeña para su huida. ¡Bump! Bump. Bump. Aparecen calles vacías. Resurge el parque de los juegos en el cual Gavrilo esconde la metralleta, sin embargo ésta no serviría de nada porque es tan vana como las mentiras. Toma la calle Sutjeska. ¡Qué pena haber vivido tan poco para terminar en las tripas de esos animales cuyo hocico apesta! Se siente agotado, sus piernas se agarrotan, cada zancada le cuesta más porque su pantalón está mojado y respirar punza. La sensación de estarse dejando vencer le resulta inevitable. ¡Bump Bump Bump Bump Bump Bump! A sus lados las casas desfilan mostrándole sus puertas cerradas, tal pareciera que las ventanas, cerradas como guiño burlón, le estuviesen diciendo: Hasta nunca, Gavrilo. Bump-Bump-Bump-Bump. Y él hace lo que no debe. Vuelve la cabeza hacia atrás. Ahí vienen dos furias babeantes. Se cierra la distancia. Los animales casi le muerden los talones cuando, aturdido, logra distinguir una vía de escape a su derecha. Entra a aquella vivienda que ostenta las verjas abiertas. Empareja las rejas sin aún percatarse. ¡Es la casa de los canes! Ahora tú estás dentro. Ahora ellos te miran desde fuera. Antes de conseguir correr el cerrojo, pedir ayuda, tropieza con una maceta y cae en sentadillas. Los pastor alemán empujan con su cuerpo y entran a su territorio. Ahí está el fin del mundo y todo avance ha llegado al límite. Gavrilo, ya no hay que hacer, a menos que puedas engañar a los perros, pasarles por entre las patas y huir. O quedarte y morir. Esquivar con agilidad a las bestias, salir de la casa, es lo que intenta luego de incorporarse. Aún podría seguir corriendo en el sentido contrario de la avenida, si es que escapa de ahí. Los animales se detienen a escasos metros y no se dejan engañar. Uno le sale al paso por la izquierda y el otro por la derecha. Sus viejos conocidos se aproximan lentamente hacia él con gruñidos demoníacos. Mientras más se esfuerza Gavrilo en esquivarlos más intensos resultan los ladridos, los canes le cierran el paso y sus pelajes se contraen. Uno de ellos alcanza a darle un mordisco en la pierna derecha. ¡Cómo duele! Antes los colmillos no parecían tan grandes. No sabe rezar ¡y ni siquiera podrá despedirse de la abuela! Encogido sobre las baldosas espera Gavrilo el ataque final. Lo invade una ola de tristeza por él mismo. Las bestias observan a la presa tierna sin perder de vista cada parte de su cuerpo. ¡Es el fin! Adiós, abuela. Adiós, padre mío, que siempre estás de viaje. Adiós a todos, yo me he buscado


41 esto. Ya sólo queda esperar que tu muerte, Gavrilo, no duela tanto como la mordida en la pierna. A punto de abalanzarse, los animales se detienen tal como si su mutua presencia les molestase. Cada vez que uno de ellos se acerca a la presa el otro se opone. Se ladran entre sí y retroceden. Ah, cada uno quiere para él solo a la víctima. Pasan un largo minuto midiendo sus distancias entre gruñidos. Dentellean y se lanzan uno sobre otro. Él los mira hipnotizado, completamente inmóvil. Los perros se atacan, las fauces buscan las fauces y el pescuezo. Brota espuma. Se revuelcan los animales, se incorporan y saltan para encontrarse de nuevo en el aire con la manifestación irracional del odio y tal vez el hambre. B u m p B u m p. Gavrilo no se mueve más. Ha comprendido que no tiene sentido intentar huir ahora que se puede. Ante sus ojos se lleva a cabo el exterminio mutuo: un par animales que se deshacen

entre sí por la presa a la que jamás hincarán el diente. Carne desgarrada es lo que son. Prendidas del pescuezo, dos masas ya casi informes respiran por última vez consumidas de rabia y envueltas en sangre. Se quedan prendidas hasta que Gavrilo y el mundo desaparecen para ellas. Para siempre amordazados los perros dejan de moverse. (El sol completa su recorrido ciego). Gavrilo pierde la palidez, se incorpora y camina unos pa­ ­sos a la salida sacudiéndose la ropa tembloroso. Debe saltar sobre uno de los cuerpos. Éste se­­rá su secreto. Callará el terror de ese día, su vergüenza. Al fondo de Sutjeska están los gordos de sus amigos, recargados en la camioneta, a los cuales se dirige, no corriendo sino a pie. La sonrisa aún no puede dibujársele —es más bien temblor de labios—. Tartamudea para sí incrédulo: Sí que eran unas bestias. El más obeso le hace una seña amistosa y él emprende la carrera hacia el par.


Anfibios

Victor Gomez Abstract Madness # 3 Oil Monotype 22.5” X 22,5” 2014

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El oráculo de la rosa ¡Mira esa rosa, cómo su aire de reina asume! Ella sonríe y dice: «Yo en esta tierra impero; de mi bolsa de seda el nudo se consume, y vierte en los jardines la gracia del perfume». Omar Khayyam

I El príncipe Khalil camina los senderos de la noche. Busca en los ojos tibios un refugio, un abrazo furtivo. Capullos sonrientes que dancen a un ritmo entrecerrado y virginal. El origen de la vida y sus tormentos y el anhelo del gozo que aturde el tiempo. El príncipe ama las rosas y es dulce en sus caricias. Ama la rosa y la abre con furia despeinada, en su pecho la cadencia de otra edad; eterno príncipe en las tinieblas. La rosa florece en el roce salífero de las sombras, inaugura el latido profundo de hembra; la gata rasguña y se acomoda para ser, silencio hondo en el rugido del soberano. Khalil no arranca el último pétalo, guardián del espíritu; cubre el pimpollo y se aleja. Mira a los ojos vítreos del alba y la rosa ya no es rosa y él no es príncipe y el abrazo ya no es.

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Zingonia Zingone

Zingonia Zingone. Poeta, narradora y traductora. Creció entre Italia y Costa Rica, y es licenciada en Economía. Vive en Roma. Ha publicado cuatro poemarios en castellano, dos de los cuales han sido traducidos y editados en Italia. Su libro Equilibrista del olvido / L’equilibrista dell’oblio (Editorial Germinal, 2012; Raffaelli Editore, 2011), ha sido traducido al inglés The Acrobat of Oblivion (Poetrywala, 2011) y Al kannada (Aharnishi Prakashana, 2012). Su último libro Los naufragios del desierto (Vaso Roto Ediciones, 2013) se compone de tres cuentos escritos en versos. Obras traducidas al español: Alarma de Virus (Ediciones Espiral, 2012), del poeta Marathi Hemant Divate y La Cruz es un camino (Edizioni della Meridiana, 2013) del italiano Daniele Mencarelli.


Las campanas de la memoria ¡Si al menos de la Fuente del Desierto surgiese un vago vislumbre que el rumbo revelase! El caminante exánime al frescor reviviese cual la hierba del campo que el rocío reverdece. Omar Khayyam

III

Río escondido En sueños, otra voz, que me repite, advierto: «La flor abrirá al beso de la nueva mañana»; mas un rumor que pasa, me dice, ya despierto: «La flor que ayer abrió, dio su aroma y ha muerto». Omar Khayyam

II Soraya tiene ojos de carbón. Su cuerpo fino lleva el peso de una infancia manoseada por el destino. La casa es su tumba; el murmullo de la gente, su muerte. Se mira al espejo y oscila el vientre; ensaya la danza de la diosa madre. Las campanillas sonoras rodean su estrecho vientre como el abrazo del amado. Correa que ciñe el cuello del perro hasta dejarlo sin aliento; vientre agotado, surco de calambres, tatuaje de una rabia implacable. Soraya danza en la tarima para fugarse de sí y arrancar los clavos empotrados en la carne de su memoria.

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Ella no deshace la larga manta que día tras día teje en silencio. Todavía cree en el amor, en el arrebato del corazón que florecido se llama Bâsim. Ella espera en la sombra. El niño ríe y persigue el ligero aleteo de sus pensamientos, mariposa delirante sobre un jardín de cactus. Un hombre arde en el recuerdo de su madre. El niño brinca, sigue el aleteo hasta rendirse en las llamas que regeneran el mundo. Ella besa la cabellera encrespada de Bâsim, amuleto contra los malos juicios. Cree en el amor, y en sus recuerdos resplandece vivo un hombre. Ella acaricia a su niño y retoma entre las manos de sombra la tela del aguardo.

Fragmentos del libro Los naufragios del desierto publicado por Vaso Roto Ediciones


blica Argentina, en la que continúa residiendo. Literariamente, se ha formado con Beatriz Isoldi, Nilda Adaro, Federico Jeanmaire y Luciana Carolina De Mello. Ha publicado cinco libros: El futuro es un tro­­pel absurdo, cuentos, año 1999. El Edificio, Una novela en escombros, novela, Ediciones AQL, año 2002. Pie­­dras heridas, cuentos, Ediciones Corregidor, año 2005 (2do. Premio del Fondo Nacional de las Artes, año 2003 Jurado: Ana María Shua, Vicente Battista y Juan José Hernández). La Ciudad después del humo, novela, Martelli y López Editores, año 2011. Hasta ahí nomás, microcuentos, Premio Edición “Luis Di Filippo”, año 2014, certamen organizado por Asociación Santafesina de Escritores. La novela El Edificio y el libro de cuentos Piedras heridas han sido traducidos y publicados en Francia por Editions La Dernière Goutte, años 2012 y 2014 respectivamente. Su novela inédita La Llanura antes recibió una mención del Fondo Nacional de las Artes, certamen año 2012. El jurado estuvo integrado por Matilde Sánchez, Daniel Guebel y Juan Ignacio Boido. Ha escrito, además, dos novelas, un volumen de cuentos, dos de ficciones breves y tres obras de teatro.

La puntada Justo que la anciana madre de un hijo único se encontraba a un pasito de enhebrar el hilo en la aguja respectiva, le dio una gran puntada en la espalda. Se quedó dura, en una postura por demás estrafalaria, según su propia definición, hecha más bien a los apurones y en medio del dolor que, por momentos, pasaba de punzante a más punzante todavía. Con todo, trató de mantener la calma bajo control. Y entonces pensó entre líneas. Su hijo vendría de visita, eso era una realidad incontrastable, se dijo, así, encorvada hasta un límite por el que ella antes del percance no hubiera apostado, pero también se dijo que él le había prometido llegar en tres o cuatro semanas, todo dependía del trabajo, de la voluntad de los clientes, de los patrones y de su propio estado de ánimo, en una combinación que podía llegar a alcanzar niveles muy azarosos, según le había asegurado en un tono algo misterioso que la sumió en una perplejidad que, a lo mejor, ahora había derivado en esa puntada de porquería que no la dejaba enderezarse como la gente. Él anda siempre con una valija a cuestas, ofrece a las personas objetos que ella ignora, rememoró la anciana madre del ausente. Siempre quiso preguntarle y por una cosa o por otra, al final no lo hizo. Ojalá el hijo dedique sus afanes a vender alguna pomada de buena calidad, que no resulte fría cuando se la haga pasar y que sirva para eliminarle o al menos calmarle los dolores agudos que ahora siente en la espalda, y que cuando él llegue no resulte estar vencida, ni la pomada ni ella, una u otra posibilidad sería el colmo de males más exasperante de su vida, se dijo la madre, a cada instante más anciana, casi sin fuerzas para gritar, bien quietita ahí.

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Mario Capasso

Mario Capasso nació el 9 de Marzo de 1953, en Villa Martelli, localidad del Gran Buenos Aires, Repú-

Victoria Martinotti Obra plástica


Ernesto G. La Habana, Cuba, 1967. Poeta, narrador, videasta y blogger. Licenciado en Lengua y Litera-

Ernesto G.

tura Inglesas por la Universidad de la Habana. Primera mención (Poesía) en el Concurso “13 de Marzo” (1987). Codirector de revista de arte y literatura Conexos y director de iSawFinger Productions. Editor del blog www.losrelatosdemauricesparks.com. La serie Bolígrafos pertenece a su libro Los relatos de Maurice Sparks (Editorial Silueta, 2011). Reside en Miami.

Los bolígrafos grises Los bolígrafos grises son seres traviesos y malcriados. A veces pudieran resultar simpáticos, sobre todo cuando uno se ha dado unos tragos de más y no tiene otra cosa que hacer. Uno se divierte con su comportamiento ridículo. Poseen una idea exagerada de sí mismos. Uno les llama artistas, genios maravillosos, maestros indiscutibles, pero en verdad son unos miserables a los que desde niños les hemos permitido creerse algo que no son. Han estado rodeados siempre de gente buena, gente de la que han sabido aprovecharse o que quizás los han dejado porque la verdad es que estas criaturas son dignas de lástima. ¿Qué pudiera ser peor que ser un bolígrafo gris en esta vida, en la otra, o en la que está por venir? Realmente hay algo peor: creerse bolígrafo cuando no se es más que un simple lápiz, pero eso es algo que nunca les diremos a los pobres bolígrafos grises. Ya Dios los ha castigado suficiente.

Armand Pons Obra plástica

Los bolígrafos amarillos Los bolígrafos amarillos, qué animalejos. Usted se los encuentra en las tertulias, siempre sonrientes, le estrechan la mano, le dicen que admiran su obra, que lo leen todos los días, que les parece usted todo un genio. Al rato se le acercan y le dicen con cierto misterio: «Pero eso último que escribió no me parece feliz. Yo lo hubiera escrito de otra forma». Entonces usted se ríe porque los bolígrafos amarillos son los seres más faltos de talento que existen, pero les fascina dar consejos no solicitados.

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Los bolígrafos rojos Ah, los bolígrafos rojos. ¡Qué animales tan curiosos! Siempre tratando de llamar la atención. Siempre protestando por esto o por lo otro. Siempre buscando la manera de encontrarle las cuatro patas al gato. A menudo se las encuentran, lo que no es muy conveniente porque el gato se incomoda y los ataca. Siempre terminan llenos de mordiscos y arañazos. Entonces regresan a mi oficina muy solemnes y empiezan a colocarse medallas en el pecho y a dar discursos con palabras altisonantes. Nunca me permiten que los guarde en la misma gaveta donde coloco a los azules y a los verdes. Ellos quieren estar más alto y en un lugar visible. Para complacerlos los pongo en el librero, bien juntos, de pie, como merecen estar. Lo que no saben es que ahí tan alto les llega el polvo más rápido. Uno los mira desconsolado porque con ellos, la verdad, no hay nada que hacer.

Los bolígrafos verdes Los bolígrafos verdes son muy correctos cuando hablan. Muy pocas veces alzan la voz o se molestan por algo. Toman la vida con mucha calma. A menudo se les ve a la orilla del mar tomándose un té frío bajo la sombra de una palmera. Les gusta la vida sana. Hacen yoga todos los días y leen a Paulo Coelho. Son vegetarianos y liberales. Son fieles radioescuchas de las emisoras públicas. Detestan el capitalismo. Les parece vulgar e inhumano. Todos los años se van a Europa de vacaciones. Cuando regresan, se pasan el tiempo hablando de lo bien que se vive allí. Pero nunca se mudan definitivamente. Los niños, la escuela, el trabajo. Uno los acepta porque son buenos lectores y compran libros. Lo que sucede es que a veces cuando hablan del calentamiento global o alguna otra causa de moda se ponen un poco histéricos (no muchas veces, la verdad) y no queda más remedio que guardarlos en la gaveta de la mesita de noche. Uno se llena de esperanzas cuando se les acaba la tinta pero como son rellenables, imagínese, son casi eternos.

Un bolígrafo azul Un bolígrafo vino a decirme algo que no pude entender. Parecía urgente pero como era un bolígrafo de tinta azul no le hice mucho caso, porque estos seres se pasan el tiempo imaginando cosas. Además, hablan muy raro, con una sintaxis retorcida y con demasiadas metáforas. Un bolígrafo azul no dice «Estoy lleno», sino «Hay marea alta en mi estómago». Obviamente, muchas veces, con el apuro de la vida diaria, uno no los comprende. Les he pedido que me escriban sus mensajes en una libreta que tengo en la mesita de noche. Antes de acostarme los leo y les respondo utilizando un lenguaje rebuscado, para que me entiendan. El problema es que algunos no son disciplinados, como éste que vino hace unos minutos a decirme algo que aún no he podido descifrar.


Félix Terrones (Lima,1980). Escritor, crítico y traductor peruano. Doctor en estudios hispanoame-

Félix Terrones

ricanos por la Université Bordeaux - Montaigne (Francia) donde se graduó con una tesis dedicada a los prostíbulos en la novela latinoamericana. Ha publicado dos novelas cortas bajo el título A media luz (PUCP, 2002), la novela El silencio de la memoria (Mundo Ajeno, 2008) y el libro de microrrelatos El viento en tu cara (Nazarí, 2014). Editor y antologador de la obra de Sebastián Salazar Bondy para la Biblioteca Ayacucho (2014). Ha traducido la novela Conquistadors de Eric Vuillard, de próxima publicación. Vive y trabaja en la ciudad de Tours (Francia).

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El espejo delator De un momento a otro, el espejo comenzó a devolverme mi imagen en diferido, una hora después. Al inicio, me divertí viéndome ya peinado y afeitado (mientras tanto, escuchaba a mi mujer justificándose de no poder quedarse a dormir una noche más por culpa del trabajo). Cuando regresaba de la oficina, la superficie del espejo me reflejaba ya cambiado, en ocasiones con el pijama ya puesto. Pero esta mañana ocurrió al­­go raro. El espejo no me entregó ninguna imagen. Intuyendo al­­go terrible, insistí en verme, pero en lugar de devolverme mi rostro, el espejo reflejó a un hombre desconocido empapado de sangre que besaba furiosamente a mi mujer. Cierro los ojos y la siento, siento su respiración todavía dormida en la habitación. No quiero creer en nada de esto cuando de repente escucho, inverosímil y fugaz, el seguro de la puerta gi­ ­rar dos veces.


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Victoria Martinotti Obra plástica

Doppelgänger Nos reconocimos de inmediato apenas nos vimos; no era para menos: éramos la misma persona. Sin decirnos una sola palabra, nos pusimos de acuerdo, aquella noche yo regresaba a su piso de treintañero sin amigos, apeado de la sociedad, discreto y remolón, mientras que él volvía a encontrarse con mi mujer, imagino que sorprendida con mi cambio positivo de conducta. Qué pena que ninguno de nosotros haya podido imaginar las consecuencias de un nuevo cambio pues esta vez, en el silencio de la noche, entre las sábanas de una cama, decidimos traicionarnos mutuamente. Ahora que nos cruzamos, mi doble y yo, apenas nos reconocemos. Hemos terminado pareciéndonos tanto a aquello a lo cual habíamos renunciado que ni siquiera tenemos reparos en advertir al otro, aquel que fuimos alguna vez.


Glenda Galán. Nace en Santo Domingo. Es egresada de la Escuela de Comunicación Publicitaria de UNIBE y con Diploma en Periodismo de University of Miami. Desde el 2006 reside en EE UU. Periodista de

Glenda Galán

investigación y productora en América TeVe. En la actualidad es editora de la revista cultural Dominicana en Miami. Ganadora de un Premio Emmy (2011) Como Productora y nominada a Premio Emmy (2011) Como Gionista. Primera finalista en el concurso Nuevos valores de la poesía hispana 2010 de Revista Baquiana y Mención de honor en el concurso Florida tierra de Poetas (2012). Ha publicado los libros Mar de Fugas, Guayabas y fresas, así como Tsunami (2014).

El zapato mágico La primera escalera eléctrica que vi en mi vida fue la de Plaza Naco. Aquel monstruo come escalones se erguía frente a mí, tratando de devorarme. Mi tía me acababa de comprar unas donuts en Deli Donuts, y mi boca embarrada de mermelada de fresas no podía cerrarse, ante el majestuoso cien pies metálico que debíamos atravesar si queríamos llegar al cine. — ¡Mira la escalera nueva, vamos a subirla! — No quiero. — ¿Porqué? — Porque no quiero. — Va a ser divertido, ¡vamos! — ¡No! — Mi amor, vamos a llegar tarde al cine. — Yo no subo. — ¿Te da miedo? — Sí. — Yo te agarro la mano, ven. — ¡No! — Muchacha, no seas caco duro y dame la mano, que se nos hace tarde para la película. — ¡No!

María Cserta Martínez Dibujo

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María Cserta Martínez Dibujo

De un jalón, mi tía puso mis pies en el primer escalón y empecé a crecer de estatura. Los niños subían delante de nosotras con sus tickets en mano, las niñas vestidas con ropa de Tienda Colita hablaban entre ellas. Yo, que no iba a dejar que me comiera esa cosa chatarra, jalé la mano de mi tía para poder saltar a tierra firme y en menos de dos segundos vi cómo volaban por los aires su cartera y un zapato. El pintalabios llegó primero que nosotras a la segunda planta, les siguieron las llaves del carro y los polvos compactos. El cuerpo de mi tía sosteni­ ­do horizontalmente por varios escalones, trataba de alcanzar el monedero que yacía en el escalón siguiente. Entonces me senté sobre sus piernas, imaginando la pela que me esperaba al llegar a nuestro destino, y así fue. No recuerdo cómo nos levantamos de aquellos escalones, ni qué película vimos ese día, solo recuerdo que el zapato volador llegó como 3 minutos más tarde que nosotras y que con él, mi tía me curó el miedo.


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Todo queda en familia Hace calor, es pleno verano y estoy de vacaciones; la vida para una niña de once años se resume en dos frases: tiempo de vacaciones y tiempo de clases. El vendutero me despertó con su tic tac de vegetales y viandas. Cuando llego al comedor ya Olga me tiene listo mi pan con mantequilla y un chocola­ ­te caliente. Mientras desayuno, Minga, la lavandera, coge lucha en el patio, tratando de hervir la ropa blanca. —¡El cuabero siempre pasa tarde! ¡Este carbón está cada vez peor! ¡Cuánta lucha pa prendé ete anafe! ¡Hoy me coge la hora! Minga echa las toallas blancas a la ponchera de metal, el agua hierve la ropa, el olor a cuaba se mezcla con el del chocolate; cuando me bañe también me envolverá a mí. A media mañana escucho por el radio la novela de Kalimán que a Tata la cocinera tanto le gusta. Ella es medio malgeniosa, pero cocina como los dioses y la verdad es que me quiere mucho, hasta el pun­­to de darme par de chancletazos cuando digo un coño. La mañana de vacaciones transcurre como siempre; empiezo a crear historias en mi cuarto de juegos, allí paso el tiempo besando a Barbie con Ken, poniéndolos a hacer cosas sucias y pecaminosas. Por la tarde Olga me baña, ella lo hace sin tocar mis partes privadas; eso lo tiene prohibido, aunque a veces lo hace. —Si le dices a tu mamá, ¡la mato! Ella tiene la maña de mover la nariz cuando me ordena callar y me da miedo como me mira con esos ojos tan abiertos. Eso me enseña que la vida es callar lo que quieres decir para evitar que otros sufran. Mi vestido de panales hechos a mano hace juego con mis zapatos y medias españolas; el lazo de la ca­­beza me da un aire de niña rica, que atrae a todo

Bryan Guido Dibujo

Bryan Guido Dibujo

el vecindario cuando me sientan en el murito de la ga­­lería a coger fresco; desde ahí veo cómo pasa la vida de los demás. José el panadero deja el pan caliente conmigo; me­­dia hora más tarde Papo el de los palitos de coco me vende, como siempre, dos palitos latigosos y uno de esos duros de cinco centavos. ¡Mi tarde no puede ser más emocionante! La 16 de Agosto ve pasar venduteros por las mañanas, panaderos por las tardes, comparsas que van hacia el malecón los 27 de Febrero, limpiabotas, locos y un sin fin de personajes. Es una calle bien pintoresca, de casas separadas por estrechos callejones donde se tiende la ropa cuando se lava y que alberga gente muy diversa; gente que, entre chismes y favores, se han convertido en una familia; algo así como la vecindad del Chavo. Allí, una hija preñada es tema de dominio público; los amores de las parejitas son velados por las tres viejas chismosas del barrio; el tecato del doce pasea sus notas por la acera, mientras su padre borracho lo ayuda a entrar a la casa. La mata de limoncillos de la vecina del veintidós explota cuando pare y los muchachos del barrio nos pasamos un mes maroteando hasta el empalague. El colmado de la esquina le fía a todo el mundo. Boquita, que no es ni loco ni cuerdo, se ajuma todos los viernes allí, y pasa por casa voceando: “Balaguer asesino”. Una vez escuché a papi decir que a su hermano lo mataron en la UASD, en uno de esos líos lacrimógenos donde voceaban lo mismo. La 16 de Agosto es una especie de limbo entre San Carlos y Ciudad Nueva, como lo es Connecticut entre New York y Boston, como lo es mi propia vida entre la niñez y la adolescencia. Los jueves yo me pego del lado izquierdo del murito de casa para ver a Lourdes y a Julio comiendo gallina. Son novios y se besan, también me enseñan cómo jugar con Barbie y Ken; ellos se tocan como Olga me toca a mí, como papi toca a Olga. Aquí en la 16 de Agosto, todo queda en familia.


Entrevistas

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Elena Poniatowska Amor Como periodista yo quiero ir a donde no conozco, oír lo que nunca me han dicho. Elena Poniatowska Amor Domingo 16 de Noviembre de 2014, 14:40 horas tiempo local de Miami una tarde agradable en Downtown, una sala de juntas en el Hilton donde nos preparamos para conversar con una de las figuras más emblemáticas de las letras mexicanas e hispanomericanas: Elena Poniatowska Amor. Elenita como muchos nos atrevemos a nombrarla aún sin conocerla personalmente. ¿Por qué esta manera de referirnos a quien ha sido galardonada con el Premio Cervantes de 2014? Porque Elena (Elenita) Poniatowska Amor es una mujer cuya personalidad transpira bondad y calidez en cada poro de su ser. Firme en sus convicciones a favor de los más desposeídos, de los sin voz, charlar con ella es como hacerlo con una hermana, con una hija, con una madre por el vínculo de complicidad que genera el entrar en contacto con ella, por su ausencia de solemnidad que se refleja en un lenguaje desenfadado lleno de mexicanismos. El activismo político está íntimamente arraigado en su obra y esto queda en claro en la plática que pudimos entablar con ella y que con gran agrado les compartimos en esta ocasión.

¿Cómo puede combatirse el miedo a morir por la defensa de una sociedad justa en México desde la perspectiva del escritor y el ciudadano? EP. Los ciudadanos debemos participar en la vida del país, no podemos desentendernos y eso suele responder a una clase social. Yo he visto que la gente rica parece no preocuparse por nada, los ricos del mundo parecen apátridas. No les importa lo que les sucede en su país y te da la idea de gente muy limitada. Como periodista yo quiero ir a donde no conozco, oír lo que nunca me han dicho. En relación a la Noche de Tlatelolco deseo preguntarle yo leí el libro siendo adolescente y remontándome a esa lectura me quedaron muchas preguntas al finalizar el libro tales como el origen,

las consecuencias ¿cuándo usted escribió esta crónica había una intención que la lectura quedara abierta? EP. Era más bien la indignación cuando yo lo escribí, ninguno de los periódicos quería publicar nada, ni siquiera el periódico donde yo escribía que era Novedades quería publicarlo, in­­cluso la entrevista con la italiana Oriana Falacci, porque había orden de la Presidencia de la República que no se publicaran más noticias. Entonces yo guardé todo y recuerdo que tenía sobre el escritorio una pila de papeles y llegó mi editora Neus Espresate que es catalana como todos los grandes editores y me dijo “¿qué es todo es­­to que tienes acá?” y yo le contesté “es lo que me han rechazado de Tlatelolco” y luego, luego

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me dijo “Yo te lo publico”, entonces lo publicó de inmediato lo cual fue muy gratificante para mí. Y es un libro que todavía tiene vigencia después de 46 años. Tristemente tiene mucha vigencia en México ante los hechos actuales ¿Cree que en México lleguemos a un punto que lo podamos superar? EP. Le toca a la gente joven como ustedes intervenir, tanto fuera como dentro de México. Ahora los estudiantes como por ejemplo los del Politécnico pueden debatir muy bien. Yo creo que el México nuevo va a salir de los jóvenes, de su rabia, de su no dejarse y de su inteligencia para lograrlo y de su capacidad para hacer lo que les toca hacer, que es derrocar al sistema político corrupto. Las mujeres en México y usted es un gran ejemplo son motores y generadores de cambio, estoy en pensando en su trabajo con la Noche de Tlatelolco, en periodistas como Carmen Aristegui, Lidia Cacho o incluso en las clases populares son mujeres las que toman la batuta al ver que sus maridos e hijos pierden la vida. En este tono y en base a su obra que siempre ha escogido a mujeres destacadas como Leonora

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Carrington, Tina Modotti y Angelina Beloff ¿existe en este proceso creador un sentimiento liberador al impulsar a estas figuras en su obra? EP. Bueno en realidad aquí hay dos preguntas. Lo que creo es que por ejemplo Lidia Cacho, es una mujer admirable, somos amigas, Carmen Aristegui es una mujer valiosísima, hay una actriz Jesusa Rodríguez, que se burla de todas las convenciones, pero son gotitas de agua en un mar de iniquidad, en una cloaca. Aristegui al estar en la televisión tiene más radio de acción ella denunció que el Presidente mientras sucedía todo esto, él se estaba haciendo de una casa en las Lomas con valor de 7 millones de dólares que pagaban los chinos a cambio de que a ellos se les diera la concesión para construir un tren que comunicara con México. Y muchas mujeres que llegan al poder, senadoras o diputadas adoptan la forma de ser de los hombres y se olvidan por completo de las mujeres y hacen lo que les dicen los hombres, son ejemplos aislados los que mencionas, el chiste es que nosotros tengamos espíritu de continuidad, yo ya voy de salida, pero que sigamos luchando a pesar de todo. Es más fácil irse del lado de las convenciones y de lo establecido que del lado del cambio social, porque además es


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agotador. En el 68 pensé que jamás habría una masacre como la del 2 de octubre y ¿qué pasa 46 años después? otra masacre. He escrito muchas novelas sobre las mujeres porque son las grandes abandonadas de la historia, pues nadie les hace caso. Me llamó la atención su comentario de cómo incluso las mujeres al llegar al ejercicio del poder en México se corrompen ¿cómo inocularnos contra este virus de la corrupción? Lo vimos incluso con las administraciones pasadas que perdieron durante 12 años esta oportunidad de lograr el cambio. EP. De hacer algo y no lo hacen, pero igual los políticos tratan al país como un rancho de su propiedad y se enriquecen, en México tener un puesto en la administración pública es una fuente de enriquecimiento segura, de ahí nadie sale pobre y el que sale pobre dicen de él “ay, es un pendejo.” Me parece que lo poco que hemos logrado como sociedad civil, a raíz de la masacre en Ayotzinapa es que públicamente la actual administración bajo la presión que se le ha impuesto ha tenido que admitir que éstos desaparecidos no estaban vinculados con el narcotráfico ni a ningún grupo delictivo, porque hasta donde recuerdo ningún representante del gobierno llegara a este tipo de conclusiones. EP. Creo que tienes toda la razón, creo que si es un logro como tú dices, pero de todos modos, lo

que tenemos que desear es que la sociedad civil siga luchando, los que están luchando sobre to­ ­dos son los jóvenes, los padres de los 43 muchachos también han sido muy valientes. Es un primer paso, pero muy importante, el paso debe encontrar cauce, salidas, los periódicos han sido valientes, incluso los periódicos de derecha si han criticado al gobierno, es un logro que no se tuvo en el 68, en ese entonces llegó una orden de Presidencia y ahora si los periódicos han manifestado su indignación porque ya es demasiado. Para concluir ¿Quién es Elena Poniatowska? EP. Uno se define siempre a partir de los otros, porque uno se ve través de los ojos de los otros, yo no sabría definirme así solita, porque tengo poco tiempo para pensar en eso y ahora cada vez menos porque ya tengo 82 entrando a los 83, así que me quedan siete años si bien me va. Espero con toda mi alma hacer lo que me queda por hacer, escribir los libros que me quedan por escribir y estar, ahora ya hay cosas que ya no podré hacer como ser reportera de guerra porque lo único que causaría serían problemas.

(Las preguntas para esta entrevista fueron elaboradas de manera conjunta por Ángels Martínez y Omar Villasana).


Doctor Eduardo J. Padrón

Doctor Eduardo J. Padrón Presidente del Miami Dade College (MDC). Ha recibido importantes premios académicos y ha sido seleccionado por seis presidentes estadounidenses para ocupar cargos de prominencia nacional y educativa.

AB: ¿Cuándo llegó a Miami? ¿Cómo fueron esos primeros años, en su vida? ¿Cómo era este lugar? EP: Llegué en plena adolescencia, justo cuando pensaba que mi vida transcurriría en la isla de Cuba donde nací. Circunstancias políticas harto conocidas hicieron que mis padres decidieran lo contrario. Este giro dramático, muy dramático, por cierto, fue uno de los regalos más importantes que haya recibido de mi familia. El regalo de crecer en libertad. AB: ¿Cuándo comenzó su carrera docente y llegó a ser Rector del Miami Dade College? ¿Cuál fue su gestión y sus propuestas? EP: Estoy unido al Miami Dade College por una suerte de cordón umbilical. La única institución universitaria que me abrió las puertas cuando más lo necesitaba. Además de alumno, allí desempeñé las más variadas tareas desde el principio. Luego asistí a otra universidad, obtuve un Doctorado en Economía y en vez de hacerme rico, como otros colegas, me dejé seducir por la idea de regresar al MDC y el resto fue historia. Profesor, jefe de cátedra, presidente del Campus Wolfson y finalmente presidente de toda la institución, la más grande y prestigiosa de su tipo en los Estados Unidos. No me arrepiento de haber tomado esa sabia decisión. He tratado en todo momento de abrir horizontes en el campo docente con programas como el Honors College, por poner un ejemplo, que han tenido significativo éxito para demos-

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trar que, con la oportunidad apropiada, todas las personas tienen la posibilidad del éxito. AB: ¿Qué cambios se operaron en la educación en el Sur de la Florida? Nuevas escuelas y universidades, crecimiento estudiantil, demanda de carreras, competitividad, problemas y desafíos. EP: El sur de la Florida es el modelo de sociedad que le aguarda a los Estados Unidos en un futuro que está al doblar de la esquina. De una educación sureña, adormilada, hemos transitado a la dinámica del bilingüismo y de toda la energía que conlleva la coincidencia de tantas culturas, un verdadero crisol que difícilmente se reproduce en otro lugar de la nación con parecidas especificidades. A lo cual hay que agregar la realidad insoslayable de la globalización que desdeña las profesiones que no tengan un título universitario. Es difícil y complejo seguir la velocidad del desarrollo tecnológico. En las aulas del Miami Dade College esa carrera es parte del desafío. Nuestros graduados egresan preparados para este nuevo mundo. AB: ¿Cómo se inserta el MDC en la comunidad hispana, cuáles son sus diferencias, ofertas y capacidad? ¿Cómo llegó a ser el MDC, el College más grande de los Estados Unidos? EP: La comunidad hispana es parte sustancial del alumnado del Miami Dade College y la servimos en términos docentes y culturales. Nos


57 vanagloriamos de contar con eventos en español de primera línea. Somos muy respetuosos de los orígenes y de las tradiciones. Sin raíces no hay árboles. No somos grandes por gusto. La dimensión de nuestro alcance lo dictó la realidad de un condado enorme que, por nuestra parte, tiene satisfechas sus cuatro esquinas. Los graduados del Miami Dade College integran una nómina estelar de lo que más vale en todos los campos de nuestra comunidad, desde Ileana C. Ros-Lehtinen a Micky Arison, pasando por Andy García, César L. Alvarez, Jorge M. Pérez, Carlos Migoya, Katherine Fernández Rundle, Nat Moore, Nilo Cruz, Hank Klein y Willy Chirino, por sólo mencionar unos pocos.

vo y complejo. Estados Unidos dejará de ser el faro democrático y económico del mundo si no pensamos e invertimos más en la educación universitaria. Al sur de la Florida corresponde desempeñar un importante papel en dicha ecuación. Somos la antesala de las Américas, con un mercado enorme que no existiría sin vínculos vitales con nuestra nación. Las carreras tecnológicas y científicas nos pondrán en el mapa económico mundial. De ahí se derivará, incluso, la mejoría de las industrias que ofrecen servicios, tan caras al desarrollo de nuestra comunidad. En Miami Dade College educamos los profesionales de ahora mismo y a los líderes del porvenir cercano en sus diversos campos.

AB: ¿Cuáles son los desafíos de la educación en el Sur de la Florida? EP: Salvando apenas su primera década, el Siglo XXI ha demostrado ser ferozmente competiti-

Extraído de Miami Habla: Entrevistas a emblemáticos hispanos de 20 países latinoamericanos (Ed Alexandria-Miami-2013). Se puede adquirir en Amazon.com.

Adriana Bianco. Profesora de Filosofía y Letras, con Postgrado en la Sorbona de Paris. Ejerce actualmente como periodista y colabora con la revista de la OEA, la agencia EFE, Carátula, la revista de la Academia Norteamericana de la Lengua Española-ANLE, Radio Nova y Radio Miami Internacional. Ha publicado varios libros, entre ellos: Borges y los otros, y Miami Habla (2013).


Maricel Mayor Marsán

Maricel Mayor Marsán Maricel Mayor Marsán captó mi interés y admiración en 1998, cuando leí por primera vez su

poemario bilingüe Un corazón dividido/ A Split Heart. Un año después decidí hacer una reseña sobre esta producción poética que, además, acompaña el Libro en audio/ Recital de poesía. Tanto el texto como la cinta de audio (cassette) me han servido de herramientas pedagógicas en el salón de clase.

MG: Maricel, cuando escribes, ¿eres consciente del proceso de la escritura, de que estás creando arte? MMM: Realmente no. Escribir para mí es el resultado de una necesidad compulsiva interna que no corresponde a ningún propósito consciente, a no ser en aquellos casos que escribo por razones profesionales, como cuando escribo un ensayo, una reseña o un trabajo periodístico. MG: En cuanto a las relaciones que se van formando con otras obras, tuyas o ajenas, es decir a la in­­tertextualidad, ¿cómo surgen? MMM: Es un fenómeno interesante que se va dando en el curso de las relaciones que el escritor mantiene con otros escritores, bien sea directa o indirectamente. En otras palabras, a través del contacto con otro autor, el trabajo en común que ambos puedan llevar a cabo o la influencia que puede existir en la obra de un escritor de parte de algún otro escritor que este haya leído con intensidad y fervor inusitado. La intertextualidad dentro de la propia obra de un autor corresponde al desarrollo de temas que se vuelven repetitivos, de alguna manera, en diferentes textos por el interés que el autor tiene en destacar los mismos.

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MG: Como cubana en el exilio, pero sobretodo, como ciudadana del mundo, ¿cómo explicarías el hecho, y responsabilidad, de expresar sentimientos y vivencias específicas del pueblo cubano, pero a la vez, universales para todo extranjero en cualquier parte del globo terráqueo? MMM: Este es un tema muy complejo. Como poeta debo escribir lo que siento y tratar de manifestar mis sentimientos de la manera más universal posible para poder trascender fronteras, pero como cubana y exiliada debo dejar constancia de la época que me ha tocado vivir en la historia de nuestra nación. MG: Un corazón dividido consta de la versión homónima en inglés, ¿qué versión escribiste primero, la versión castellana o la inglesa? ¿Por qué? MMM: Escribí primero la versión castellana y luego yo misma hice la traducción al inglés porque pensé que nadie iba a ser capaz de trasmitir lo que yo quería decir con toda la fidelidad que el caso exigía. MG: Al escribirla ¿pensabas traducirla al inglés? MMM: Al principio escribí los poemas en castellano sin ningún fin en particular y luego surgió


59 la idea de hacer el poemario bilingüe por sugerencia de algunos amigos. MG: Háblanos un poco sobre el proceso de escritura en esta obra específica, ¿se encuentran los poemas en un orden cronológico o arbitrario? ¿Escribiste varios al mismo tiempo, o son una recopilación de poemas sueltos? MMM: Los poemas del libro Un corazón dividido/ A Split Heart fueron escritos más o menos por la misma época. Son poemas sueltos que fueron recopilados con posterioridad, pero todos tenían temas comunes como la nostalgia hacia Cuba, el desarraigo que produce el vivir fuera del país de origen, la distensión familiar, la confusión de pertenecer a dos países a un mismo tiempo y el cariño que le profesaba a ambos por igual. Este libro es el resultado de un momento de mi vida en donde tuve que ponerme de acuerdo conmigo misma, para aceptar mi realidad dual de cubana y americana. Entonces llegué a la conclusión de que tenía dos patrias, dos idiomas, dos identidades y dos pasaportes y que tenía que seguir con esa dualidad a cuesta hasta el fin de mis días. Debido a eso surgió el concepto del poemario Un corazón dividido. MG: Además de poesía, has escrito cuentos, teatro, ensayos y artículos, ¿qué te motiva a escribir poemas y en qué difiere el proceso de escritura del resto de tu obra? MMM: Escribir, te repito, es una necesidad compulsiva en mí. La poesía es el punto de partida, pero me interesan los otros géneros por igual. Cuando se escribe poesía hay que decir mucho con pocas palabras. Cuando se escribe en prosa se dice poco con muchas palabras. Es el juego de las ideas y los temas a tratar. MG: Cuando escribes artículos, teatro, ensayos y cuentos ¿crees que, de alguna manera, la poeta se encuentra en ellos? ¿Por qué? MMM: Creo que sí. No se pierde un viejo hábito tan fácilmente. Siempre me persigue la tendencia a recurrir a la poesía de diferentes maneras. MG: Es casi imposible el no percibir el tema político en tu poesía, ¿consideras tu poesía comprometida con una causa específica o la consideras más bien una creación artística –arte por el arte–? MMM: Es cierto que hay mucho de política en mi poesía, pero más bien yo diría que me inclino por lo filosófico y por la preservación del medio

ambiente. También me preocupa la violencia y la injusticia en cualquier parte del mundo y no importa bajo que lema o ideología se cometan dichas atrocidades, pienso que estas deben ser condenables. No me considero comprometida con ninguna causa específica, salvo la de propiciar la racionalidad del ser humano. Pienso que el hombre ha perdido su camino racional y nos encaminamos a una época de oscuridad y retroceso. Quizás por eso me gusta mi profesión de docente. Un educador siempre ilumina el camino de muchos y ayuda, de una manera u otra, al proceso de desarrollo de las mentes. MG: ¿Qué poetas, escritores o artistas han influenciado tu obra? ¿Por qué? MMM: Me considero una mujer de mi época y, por tanto, las mayores influencias que he recibido han sido la de los grandes humanistas del siglo XX, tanto en poesía, en narrativa, como en pintura. En poesía te podría decir que los poetas que más han impactado e influenciado mi obra son Gabriela Mistral, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Octavio Paz, César Vallejo y Maya Angelou. En narrativa, las escritoras mexicanas Rosario Castellanos y Elena Garro, las escritoras chilenas Isabel Allende y Marcela Serrano, los escritores norteamericanos John Updike y Joyce Carol Oates, así como el escritor español Miguel de Unamuno, quien dejó su huella indeleble en mí. En pintura, la fuerza de Picasso y sus mensajes de alerta en


medio del desconsuelo de algunas de sus obras maestras, como en el caso del mural Guernica, y que pintó como denuncia a los horrores de la guerra, me han indicado siempre el camino a seguir desde mi posición como creadora. MG: Como mujer y poeta ¿cómo has ido creando tu propio espacio femenino en la poesía? MMM: Publiqué mi primer libro, Lágrimas de papel, en el año 1975 con Ediciones Universal en Miami, cuando apenas era una estudiante universitaria. Desde entonces, he seguido publicando en diversos medios que se me hacían accesibles en diferentes lugares de los Estados Unidos y de otros países. No ha sido fácil. Ha sido un camino cuesta arriba todo el tiempo. Siempre seguí persistiendo en mi empeño de escribir y continué publicando, sin detenerme a pensar en aprobaciones o expectativas ajenas, tal y como me aconsejara el Profesor Alberto Gutiérrez de la Solana, tras la publicación de mi primer libro. En el año 1978 una pequeña editorial en Coral Gables, Ceugma, que ya desapareció, me publicó el cuaderno 17 poemas y un saludo. La Editorial Hispamérica con sede en Maryland me publicó el poemario Rostro Cercano en el año 1986 y el poemario Un corazón dividido / A Split Heart en el año 1998. En el año 2000 se publicó mi poemario Errores y Horrores (Sinopsis histórica poética del siglo XX ) por Ediciones Baquiana en Miami, presentándose en la Feria Internacional del Libro de Miami y luego en el 2001 se hizo una segunda edición del mismo debido al número notable de ventas. En junio de 2003 fueron publicados dos de mis libros en Italia en la colección Quaderni Della Valle (San Marcos in Lamis): Un cuore diviso y Errori di Orrori, editados y traducidos al italiano por el profesor Emilio Coco, con la asistencia de la traductora Sandra Nobili. En el mes de septiembre de 2003 fue publicado el poemario En el tiempo de los adioses por la Editorial Áglaya, en Cartagena, España. En el 2008 la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) publicó una antología de mi obra poética, comprendida entre los años 1986 y 2006, bajo el título Desde una plataforma en Manhattan. Por todo esto mantengo la idea de que el espacio se va creando espontáneamente, poco a poco, y no requiere de fuerzas externas que propicien su creación. No sé si se pueda llamar a esto un espacio femenino en la poesía, pero de lo que sí estoy

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segura es que continúo escribiendo y publicando a pesar de todos los obstáculos que implica publicar en este género. Por otra parte, me interesan muchísimo los temas acerca de la mujer y los nexos con otras mujeres escritoras. Pienso que es importante mantenerse al día sobre la labor de las colegas. En 1989 fui invitada al primer encuentro de escritoras de la cuenca del Caribe en República Dominicana, bajo el nombre “Mujer y Escritura” que fue auspiciado por el Banco Central y la Biblioteca Nacional de ese país. En el mismo se trataron muchos temas comunes a la mayoría de las participantes en el evento. Desde entonces, no he dejado de participar en eventos y congresos de este tipo porque facilitan el entendimiento de la realidad que viven muchas mujeres, a la vez que se establecen vínculos con escritoras de diversas latitudes. He participado en muchas publicaciones relacionadas al tema, en revistas, periódicos y libros. Por ejemplo, en el año 2006, la Unidad de Mujer del Ayuntamiento de Córdoba en España publicó el libro Final de Entrega (Antología de poetas contra de la violencia de género), donde fui invitada a participar; en el año 2009 fui seleccionada como parte del homenaje, impreso y grabado en un disco compacto, “Bosque de palabras” (Voces para Carmen Conde), publicada por la editorial Huerga & Fierro en Madrid, España; y en fecha más reciente, en el año 2010, también fui invitada a participar en la antología “Mujeres y palabras en el mundo” (Women and Words in the World), publicada de manera virtual por la editorial canadiense Broken Jaw Press y exhibida como mural de poesía en el marco de las actividades del Registro Creativo en el XLVI Congreso de la Asociación Canadiense de Hispanistas en Concordia University, Montreal, Canadá. MG: ¿Cómo plasmas tu voz, es decir el “yo” poético? MMM: Trato de no seguir a nadie, de ser yo misma y simplemente seguir mis propios impulsos poéticos. MG: ¿Cómo ves al “otro” en tu poesía? MMM: En total consonancia y adherencia con el “yo” poético. MG: Si tuvieras que elegir un calificativo que alegorice tu obra en general ¿cuál sería? ¿Por qué?


61 MMM: Humanista porque me interesa todo lo que tenga que ver con el ser humano y las consecuencias de sus actos. MG: Si tuvieras que elegir un calificativo que alegorice tu obra poética en particular ¿cuál sería? ¿Por qué? MMM: Sui Generis por lo particular de la misma. MG: ¿Podrías hablarme de tus libros de poesía más recientes? MMM: Mis libros de poesía más recientes son: Poemas desde Church Street/ Poems from Church Street y Rumores de Suburbios. Como te habrás dado cuenta, mis poemarios poseen características

temáticas diversas. No escribo poesía a granel, pero cuando escribo me acompaña una catarsis creativa. Casi siempre me motiva algún sentimiento específico y esto da paso a la escritura de un libro. Cada libro tiene un tema intrínseco que lo independiza de los anteriores. Poemas desde Church Street/ Poems from Church Street es una selección de poemas relacionados con el fatídico 11 de septiembre, que salió publicado de manera bilingüe en el 2006, y Rumores de Suburbios es una recreación poética de la vida en los suburbios modernos de las grandes ciudades norteamericanas, publicado en el 2009. Tengo otros poemarios en preparación, pero por ahora están en fase de revisión y edición.

Un corazón dividido / A Split Heart publicado por Hispamerica Ediciones Martha García. Nació en La Habana, Cuba (1965). Conferencista, ensayista y profesora. Ha residido desde temprana edad en España y Honduras, así como en los Estados Unidos desde 1989. Realizó estudios superiores en Ciencias y Letras. Se graduó con una Licenciatura en Español en 1997 y obtuvo su Maestría en Literatura Española con especialidad en Literatura Medieval en la Universidad Central de la Florida en Orlando, EE.UU. Posteriormente, se doctoró en Literatura Hispánica Siglo de Oro en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, EE.UU. (2005). En la actualidad es profesora de la Universidad Central de la Florida en Orlando, Florida, EE.UU. Sus reseñas y artículos aparecen en diferentes revistas académicas, tales como: Círculo de Cultura Panamericano - CCP (Verona, New Jersey), South East Latin Americanist - SELA (Orlando, Florida), Bulletin of the Cervantes Society of America (EE.UU.), Theatralia (España) y Hispanic Outlook in Higher Education (Paramus, New Jersey). De igual forma, participa anualmente en una gran variedad de congresos nacionales e internacionales presentando sus ponencias y trabajos de investigación. Es miembro del Consejo de Redacción de la Revista Literaria Baquiana. Ha publicado el libro La función de los personajes femeninos en Don Quijote de la Mancha y su relevancia en la narrativa (Academia del Hispanismo: España, 2008) y la edición escolástica de la obra teatral de Tirso de Molina El condenado por desconfiado (Juan de la Cuesta, Cervantes & Co., Spanish Classics: Newark, Delaware, U.S.A., 2010).


Juan Gelman

Juan Gelman “Que el dolor no impida ver la belleza del mundo” Estar a la altura de la pena, entrevista tardía a Juan Gelman

Estar a la altura de la pena, es la sugerencia que Juan Gelman me hizo en una lejana entrevista del año 2001. Un breve fragmento se transmitió por Radio UNAM unos días después, pero la mayor parte de la misma quedo inédita, aguardando que un inexperto free-lance le encontrara acomodo en un suplemento cultural. Ni por error, se me ocurrió entonces recurrir a un blog personal, consagrado todavía a la idea de los diarios como olimpos del periodismo profesional. Con la muerte del poeta, he encontrado una copia de la misma, que se tuvo que volver a capturar en la computadora. Es la entrevista de un lector con uno de sus poetas de cabecera, son las preguntas que surgen de la lectura personal y no desde un aparato crítico construido desde la academia. Paradójicamente, la relación que tenía con Gelman como fiel lector de su poesía, se interrumpió a partir de esta entrevista. La infidelidad literaria, me arrojó a otros autores a partir del 2001 y casi sin darme cuenta. Creo que es hora de regresar y conocer el resto de su obra, ese es el homenaje que le puedo rendir a uno de los poetas que junto a Eduardo Lizalde, Nicanor Parra y Gabriel Zaid marcaron mis primeras lecturas. Dejó parte de la introducción original, eliminando de la redacción aquellas preguntas que murieron hace mucho tiempo, ajadas por “la vejez del mundo”. Escaso lector de novelas, pero prolífico autor de poesía, Juan Gelman asegura que todavía no ha escrito sus mejores versos. Ni Colera Buey (1965), ni Los Poemas de Sidney West (1969) ni Citas y Comentarios (1982), libros por los que ha ganado un público fiel, le resultan completamente satisfactorios al poeta argentino, quien asegura dudar de toda su obra. Considera que el alimento principal de esta incertidumbre, es la falta de fidelidad entre lo que busca decir y lo que finalmente logra expresar en sus poemas. El poeta responde con paciencia a interrogantes que seguramente ha escuchado más de una vez, pero a las cuales les busca una respuesta cada vez más precisa y sugerente, como desearía que fuera su escritura. Juan Gelman no se inmuta cuando lapidario cuestiona su propia obra: “todavía no he escrito mi mejor poema”.

JOF: El título de la antología “Pesar Todo” (FCE 2001) que recorre su trayectoria poética desde 1956 hasta el 2000, contrasta con el nombre de su libro “Valer la Pena” (Era 2001). ¿Cómo siendo pesar todo, existir puede valer la pena? JG: Bueno, en primer lugar “Pesar Todo” es un título ambivalente, por lo menos. Por un lado, quiere decir todos los dolores, pero también expresa que se debe

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pesar, justamente, todo lo que pasa en la vida. Que no sea el dolor lo que nos impida ver la belleza de este mundo. En cuanto a “Valer la pena”, también es un título ambivalente, porque aprovecha esa expresión común, de todos los días, “hacer esto vale la pena”; pero igualmente significa estar a la altura de la pena, valer lo que la pena vale.


63 JOF: En “Velorio del Solo”, uno de los primeros libros, dice “a este oficio me obligan los dolores ajenos”. ¿Todavía es parte de su poética o qué otros tópicos lo mantienen escribiendo? JG: Principalmente, la necesidad de escribir. Pero no sólo son los dolores ajenos, son también otras cosas como el paraíso del encuentro, los besos del adiós, los pañuelos saludadores, etcétera. Es decir, la realidad ofrece permanentemente estímulos para la escritura. JOF: Sin embargo su escritura se ha ido modificando ¿Qué permanece de su poética y qué se ha sumado a ella? JG: Para mí es muy difícil saber eso, más bien trato de no saberlo. En mi caso, indagar demasiado sobre lo que escribí no es algo que me interese. Por el contrario, procuro seguir adelante con las nuevas obsesiones que exigen una expresión. Todavía no he escrito mi mejor poema. JOF: “La pregunta visible no es obra conseguida”, otro epígrafe ahora de su libro “Tantear la noche”. ¿Qué hace dudar a Gelman de sí mismo, de sus libros, de la poesía? JG: En cuanto a la poesía, he llegado a pensar que es muy difícil aferrarla. No es una ciencia exacta ni es escritura de prosa, como tampoco es dramaturgia. Es un tipo de escritura muy particular y después de escribir un poema, siempre queda una distancia, que el autor percibe, entre lo que interrogó y quiso expresar y lo que finalmente pudo expresar. Por lo pronto, dudo de todo lo que ha escrito. Siempre es así, no sólo en mi caso sino en el de cualquier poeta. Uno quisiera que lo escrito fuera más allá, más lejos, que fuera más preciso y sugerente. Por otro lado, como periodista tampoco todos los artículos que escribo me satisfacen. El periodismo es un género literario y habría que cuidar su escritura tanto como en una obra de ficción. El periodismo es esencialmente relato y éste no siempre me sale bien, así que esas insatisfacciones, son más o menos normales. JOF: Una constante en sus poemas son los diminutivos ¿Qué busca reflejar con ellos? JG: Los diminutivos tienen que ver con el tema de la infancia, la patria más importante que tie-

ne cada uno de nosotros, ligada al país donde uno vivió su niñez, esencialmente. Aunque también tiene que ver con el habla popular como en México, donde se utiliza de manera cotidiana. Esto me gusta, porque diminutivizar, si se me permite la palabra, cosas, objetos, personas, es una demostración de cariño hacia estas mismas cosas, objetos, personas. JOF: ¿Cómo se enfrenta Gelman a “Los Demasiados Libros”, que llama Gabriel Zaid, regresa a los clásicos o arriesga con poetas desconocidos? JG: Hay escritores que yo releo cada año. Por ejemplo, El Quijote, ya no entero, sino ciertas partes, y las obras de Shakespeare, tampoco todo sino obras determinadas. Todos los años hago una relectura de ambos. Leo a los grandes poetas que me han marcado, como César Vallejo, y en la medida de lo posible, cosas nuevas, ensayos, poca novela, poetas jóvenes que suelen enviarme sus libros. Sin embargo, a veces uno tiene que alejarse un poco de todo eso para seguir indagando en su propia voz. JOF: Aunque usted no habla de una poesía comprometida, en “Cólera Buey” habla de que “toda la poesía es hostil al capitalismo”. ¿La considera una forma de resistencia? JG: Sí, la poesía, la escritura, todo el arte, es –por su sola existencia– resistencia contra un mundo que quiere uniformar nuestros pensamientos, que se basa en un desarrollo exclusivamente material, un mundo que quiere mutilar sueños, utopías, etcétera. Esto último es imposible, los utópicos son los que creen que la utopía se acabó, van a nacer otras. Justamente, la creación que es obra del espíritu humano, y que viene desde el fondo de los siglos, es un acto de resistencia contra esa concepción materialista de la vida. JOF: En “Hacia el Sur”, un personaje presenta los poemas de otro personaje ¿Son habitantes de Gelman, a la manera de Fernando Pessoa? JG: Sí, la diferencia es que en Pessoa eran, son, verdaderos heterónimos. En mi caso, podría decir que son sinónimos, que simplemente atribuyen a un tercero lo que escribo. No es un cambio de personalidad. Siempre dentro de uno, sea poeta o no, viven varios.

Juan Omar Fierro. Periodista no cultural, autor de libros inéditos, lector tardío y artífice de los blogs friblehaiku.blogspot.com y poemasregadera.blogspot.com.

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editors). Labreu edicions publicó en 2011 su primera novela: Vulcano. Su próxima novela La Técnica Maravillosa, es una novela de campus y se publicará en MalesHerbes (Barcelona, 2014).

Caverna (català) retornarem a les cavernes, tard o d’hora retornarem a les cavernes i llavors què? ningú sabrà fer un foc a terra per escalfar-se, ningú sabrà llegir l’hora segons la posició del sol quan no quedin rellotges, ningú sabrà caçar un conill amb una destraldepedra perquè no hi haurà ningú que sàpiga construir destralsdepedra, retornarem a les cavernes, tard o d’hora retornarem a les cavernes i llavors què? ningú sabrà pujar a una palmera per agafar cocos, ningú sabrà caminar sense sabates, ningú se sabrà estar de fumar i començaran les migranyes si no t’afanyes a fumar qualsevol rostoll, retornarem a les cavernes, tard o d’hora retornarem a les cavernes i llavors què? vindran exèrcits d’elefants i ens espantarem, ningú sabrà què dir-se i oblidarem tots els idiomes, ningú sabrà què fer per matar el temps i molts moriran d’avorriment, posats a fer, retornarem a les cavernes, tard o d’hora retornarem a les cavernes i llavors què? ningú sabrà què fer-ne del greix corporal ni dels implants de silicona, ningú sabrà guardar l’aigua potable en recipients perquè no quedarà aigua potable i haurem de beure’ns totes les mamelles siliconades, ningú sabrà dir per què se’n van volant les orenetes, si fa estiu o fa hivern, retornarem a les cavernes, tard o d’hora retornarem a les cavernes i llavors què? ningú sabrà navegar mar enllà a la recerca de noves terres perquè ningú no sabrà construir un rai ni llegir les estrelles o perquè no quedarà ni un pam de terra erma, retornarem a les cavernes, tard o d’hora retornarem a les cavernes, i llavors que? ningú sabrà com ajudar a parir un acabat de néixer ni de fe’l sortir de la vagina de la mareuniversal perquè no quedaran metges ni infermeres ni hospitals públics de la seguretatsocial, tothom parirà monstruoses mutacions si tornem a les cavernes i ningú sabrà fotre ni brot quan tornem a les cavernes ni tan sols sabrà respirar oxigen ni hidrogen a l’aire lliure si tornem a les cavernes, retornarem a les cavernes, tard o d’hora retornarem a les cavernes, i llavors què? eh? doncs re.

Caverna (castellano) volveremos a las cavernas, tarde o temprano volveremos a las cavernas ¿y entonces qué? nadie sabrá hacer un fuego para calentarse, nadie sabrá leer la hora según la posición del sol cuando no queden relojes, nadie sabrá cazar un conejo con una hacha de piedra porque nadie sabrá hacer hachas de piedra volveremos a las cavernas, tarde o temprano volveremos a las cavernas ¿y entonces qué? nadie sabrá subirse a una palmera para coger cocos, nadie sabrá andar por ahí sin zapatos, nadie sabrá estarse quieto sin poder fumarse un cigarrillo y empezarán las migrañas, volveremos a las cavernas, tarde o temprano volveremos a las cavernas ¿y entonces qué? vendrán ejércitos de elefantes y nos asustaremos como niños, nadie tendrá un tema de conversación y olvidaremos todos los lenguajes, nadie sabrá qué hacer para pasar el rato y muchos morirán de aburrimiento, volveremos a las cavernas, tarde o temprano volveremos a las cavernas ¿y entonces qué? nadie sabrá qué hacer con su grasa corporal ni de sus implantes de silicona, nadie sabrá guardar el agua potable en recipientes porque no quedará agua potable y tendremos que bebernos todos los pechos siliconados, nadie sabrá por qué se van volando las golondrinas, si es porque viene el verano o el invierno volveremos a las cavernas, tarde o temprano volveremos a las cavernas ¿y entonces qué?

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Max Besora Ha publicado L’Espectre Electromagnètic, premio Benet Ribes de poesía 2008 (Pagès


nadie sabrá como ayudar a parir un recién nacido ni de sacarlo de la vagina de la madreuniversal porque no quedarán enfermeras ni médicos de la seguridad social y todos los niños sufrirán deformaciones y no existirán nunca más otras naciones y no tendremos ni puta idea de qué hacer si volvemos a las cavernas, tarde o temprano volveremos a las cavernas, tarde o temprano volveremos a las cavernas ¿y entonces qué? ¿eh?

Sebastià Brau  Equilibrios con sillas y esféricos III

Telèphon (català) sí que vem quedar que ens trucaríem sí, prô no vem quedar qui dels dos trucaria a l’altre primer, prou que ho sé, prô què hem de fer? t’he de trucar jo primer? si et truco és probable que no contestis, et conec massa bé, i sí, ja ho sé que vem quedar que ens trucaríem prô no vem quedar qui dels dos trucaria a l’altre primer i després passa que penso en tot això més profundament del que t’imagines i sé que si et truco possiblement no agafis el telèfon i si l’arribessis a agafar no sé pas quina classe de conversació podrien mantenir dos vells amants que estan avorrits l’un de l’altre, de veritat que no m’ho imagino, sí, ja ho sé que vem quedar que ens trucaríem prô no vem quedar qui dels dos trucaria a l’altre primer i després passa que jo ja he canviat de vida tant com tu hauràs canviat la teva i això no fa més que allunyar-nos l’un de l’altre com si estiguéssim encallats en un cercle viciós impossible d’escapar, una pintura capritxosa sense punt central o vaginal i és per això que no et truco, encara que me’n recordo perfectament que vem quedar que et trucaria prô no vem quedar qui dels dos trucaria primer a l’altre i si et truqués és molt probable que no contestessis o encara pitjor, podria contestar algú altre, algú que jo no conegués de res i llavors sí que seria una tragèdia, perquè llavors li hauria d’explicar tota la nostra vella amistat a aquest desconegut o desconeguda i li hauria de donar raons de perquè no he trucat abans, a un desconegut! encara que tot i que vem quedar que ens trucaríem no vem quedar qui dels dos trucaria a l’altre primer i seria una tragèdia de les grosses i tal com tinc els nervis de punta no em convenen pas aquesta mena de coses, així doncs, esperaré que’m truquis durant mitjhora, un dia sencer, tres mesos, quatre hiverns, és igual, esperaré pacient com una vaca hindú al costat del telèfon i ni que tingui 2 atacs de cor ni que comenci una pesta bubònica al saló de casa ni que tornin els cent mil fills de sant lluís per restaurar la inquisició no em mouré del telèfon esperant la teva trucada, perquè vem quedar que ens trucaríem, prô no vem quedar qui dels dos trucaria a l’altre primer, m’equivoco?

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Telèphon (castellano) sí, quedamos en que nos llamaríamos pero no quedamos quién de los dos llamaría primero sí, sí ya lo sé, pero ¿qué le voy a hacer? ¿tengo que llamarte yo primero? si te llamo es probable que no contestes, te conozco, ya sé que quedamos en que te llamaría pero no quedamos quién llamaría primero y después pasa que pienso en todo eso más de lo que te imaginas y sé que si te llamo posiblemente no cojas el teléfono y si lo llegases a coger no sé muy bien qué clase de conversación podrían mantener dos viejos amantes que están aburridos ya el uno del otro, de verdad que no me lo imagino, sí, ya sé que quedamos en llamarnos pero no dijimos quién llamaría primero y después pasa que yo ya he cambiado de vida tanto como tú habrás cambiado la tuya y eso no hace más que alejarnos fuera del círculo vicioso necesario, a simple vista imposible de escaparse del punto central de una pintura caprichosa sin punto central o universal y es por eso que no te llamo, pero me acuerdo perfectamente que quedamos en llamarnos pero no quedamos en quién llamaría primero y tal como tengo los nervios de punta últimamente no me convienen este tipo de dilemas, así pues, esperaré a que llames, esperaré un día entero, nueve semanas y media, cuatro inviernos, da igual, esperaré paciente como una vaca hindú al lado del teléfono y ni que tenga 2 ataques al corazón, ni que empieze la peste bubónica en el salón de casa, ni que vuelvan los cien mil hijos de san luis para restituir la inquisición no me moveré ni un pelo del teléfono esperando tu llamada, porque quedamos en que nos llamaríamos, pero no quedamos en quién llamaría primero, ¿me equivoco?

Sebastià Brau  Equilibrios con sillas y esféricos II


Péndulo BARCELONA

Sergio Gelonch Tauste nació en Barcelona (Catalunya) en 1973. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1997 y Máster en Finanzas Internacionales por la University of Westminster en 2002. Actualmente se encuentra en la fase final para la obtención del Certified Public Accountant (CPA). Por motivos profesionales y/o personales ha vivido en ciudades tan diversas como Buenos Aires, Londres, Chicago y Miami (donde reside en la actualidad). A principios del 2013 publicó el poemario Radiografía de la Memoria (Palibrio, 2013) y en el 2014 ha publicado su segundo poemario bajo el título Abrazos Urgentes (Ediciones Baquiana, 2014). En Diciembre del 2013 se le concedió el 1er premio del VI Concurso de poesía Nuevos Valores de la Poesía Hispana. En la actualidad trabaja como CFO (Chief Financial Officer) en una empresa dedicada a la venta de equipos de radiodifusión.

Entre el cielo y la tierra Definitivamente mi Salvación debe ser un lugar mucho más palpable, más tangible, más doméstico, más humilde. Ahora sé que no se encuentra en el Cielo sino a ciento cuarenta y siete centímetros de la Tierra; allí donde se desnuda tu boca para abrigar a la mía.

Último testamento Tengo una angustia que podría dividirse y un vacío que se multiplica; matemáticamente estoy más cerca de la muerte que de mi sombra. Tengo una soledad suicida, de muros y naufragios, una soledad océano, oceánica, y una rabia de cristales rotos en la boca. Tengo una esperanza vagabunda de zapatos fatigados y pan de ayer durmiendo en jergones sobre el asfalto cuando no quiere amanecer. Tengo una nostalgia peatonal de fotografías con huellas y recuerdos ambulantes; después de todo la nostalgia es el camino más breve para llegar a ti. Esto es todo lo que tengo. Nada más puedo añadir a mi último testamento, aunque matemáticamente no esté muerto todavía y sólo tenga como única heredera una habitación sin paredes y una cama vacía.

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Noche y Día No me importa en absoluto que durante el día disimules que me amas si por la noche me amas con disimulo. Puedo aceptar con elegancia que durante el día sea tu asunto menos importante si por la noche soy tu asunto más urgente. Incluso puedo consentir sin vacilar que durante el día huyas y me asesines por la espalda si por la noche desinfectas las heridas invadiendo mi vida. Me afecta absolutamente en nada que durante el día te llenes de preguntas si por la noche me llenas de respuestas. Lo único que no puedo tolerar ya sea durante el día o por la noche es que no consigas entender por qué sigo odiando cada amanecer.


Anna Ballbona (Montmeló, 1980) es periodista y poeta. Trabaja en el periódico El Punt Avui, de Catalunya, y colabora en diversos medios de comunicación. Tiene dos libros de poemas publicados: Conill de gàbia (LaBreu, 2012) y La mare que et renyava era un robot (Galerada, 2008, Premio Amadeo Oller para jóvenes poetas). Participa en numerosos recitales de poesía.

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Poemes pertanyents al llibre Conill de gàbia Poemas pertenecientes al libro Conill de gàbia

Tauler de joc Íntima constatació feroç que hi ha façana i uns interiors i unes màscares que s’intercanvien. Sempre s’ha dit que llegeix més enllà, que sap disseccionar opacitats, intuir les arrugues titil·lants sota una escena escrita per complaure. L’ombra del dubte es desvetlla i fa el toc, i detectar la tara de l’esquetx, artifici o gest ocult, l’estremeix. A manca de guix per quadrar el cercle s’entreté a escrutar el tauler de joc.

Sebastià Brau  Atalaya

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Tablero de juego Íntima constatación feroz de que existen fachada e interiores y unas máscaras que se intercambian. Se ha dicho siempre que lee más allá, que disecciona opacidades, que sabe intuir arrugas titilantes en escenas escritas para complacer. La sombra de la duda despierta y avisa, y detectar la tara del sketch, artimaña o gesto oculto, la estremece. Sin tiza para cuadrar el círculo se distrae escrutando el tablero de juego.


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Sebastià Brau  Sin título

Plaça dura Cercant algun punt de la perifèria perquè l’esclafit de l’àtom més cèntric no l’esquitxi, es desorienta, perd l’agulla del rumb i quan es veu lluny, es gira i té al davant un altre esguard, insensible i fred, sense aixopluc. Quan es pensa que voreja els afores rau a una plaça dura, de saló.

Plaza dura Buscando un punto de la periferia para evitar la salpicadura del átomo más céntrico si estalla, se desorienta, pierde aguja y rumbo y cuando se sabe lejos, gira y tiene ante sí otra mirada, insensible y fría, sin cobijo. Cuando cree pasar por las afueras se encuentra una plaza dura, de salón.


Josep de Flix nació en 1973 en Catalunya. Licenciado en Filología Inglesa por la Universitat de Barcelona y después de haber vivido en Londres, DC y Miami, actualmente trabaja en un instituto de educación secundaria cerca de Barcelona a la vez que estudia Psicología y prepara su segundo poemario, Escorxador (Matadero) Tiene publicado Formigues (Viena edicions, 2006) y ha participado en diversos proyectos poéticos: Romanços i Estampes Del 21 de Turnez&Sesé (2008) ( www.youtube.com/watch?v=SHm09RKsjMY), el espectáculo poético Poèsica de Mercedes Delclós (2009) y Autisme, trenquem el silenci amb la poesia (Autismo, rompamos el silencio con la poesía) (Viena edicions, 2014), entre otros.

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Atzar (Azar) forma parte del poemario Formigues (Hormigas).

Atzar Cauen les primeres gotes de pluja però no et mullen la cara, o bé van esquivant el teu entorn però no la teua cara. Les emocions, penses, sempre tenen . [resposta líquida. T’aixoplugues i entres a un bar i tot són mirades, o bé totes les mirades passen de llarg de camí cap a una altra fesomia. I tu ets el mateix i ells són els mateixos. Som al bell mig del corrent, i una gota d’aigua ens pot dur a la misèria. Totes les emocions, saps, tenenresposta líquida.

Azar Caen las primeras gotas de lluvia pero no te mojan la cara, o bien van esquivando tu entorno pero no tu cara. Las emociones, piensas, siempre tienen respuesta líquida. Te resguardas y entras en un bar y todo son miradas, o bien todas las miradas pasan de camino a otra fisonomía. Y tú eres el mismo y ellos son los mismos. Estamos justo en medio de la corriente, y una gota de agua puede llevarnos a la miseria. Todas las emociones, sabes, tienen respuesta líquida.

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73 Otros poemas:

Descarada

Descarada

Tic-Tac Tic-TacTic-Tac Tic El silenci mira el rellotge, aturat al mig del teu rostre però encara ressona el tic-tac: Fiblada a les 3, terror a les 5, a les 8, incisió. De 10 a 12, un volcà, el tret de mort del teu marit.

Tic-Tac Tic-TacTic-Tac Tic El silencio mira el reloj, inmóvil en medio de tu rostro pero todavía resuena el tic-tac: bofetada a las 3, terror a las 5, a las 8, incisión. De 10 a 12, un volcán, el disparo de muerte de tu marido.

Tac-Tic Tac-Tic Tac Les busques del teu cos parades marquen l’hora de mort en punt. Les rajoles queden tacades. No tens força per fer cos amunt a parar l’alarma que sona mentre tu, dona, dorms com plom. Ja no pots fugir del malson.

Tac-Tic Tac-Tic Tac Las saetas de tu cuerpo paradas Señalan la hora de muerte en punto. Las baldosas quedan manchadas. No tienes fuerza para levantar, para que la alarma no suene más mientras tú duermes como una piedra. De esta pesadilla no te escapas.

M’has prohibit tant el teu cos, que la sed ha marxat de l’àrida llengua. S’arrossega per la boca amb impulsos que arrenquen records a les genives.

Me has prohibido tanto tu cuerpo, que la sed ha huido de mi árida lengua. Se arrastra por la boca con impulsos que a las encías arrancan recuerdos.

M’has proscrit tant del cel que he acceptat la intempèrie: moro amb les mans fredes.

Me has proscrito tanto del cielo que he sucumbido a la intemperie: muero con las manos frías.

Dibuixo amb el dit la teua esquena seca: Puc fer-te mal.

Dibujo con el dedo en tu espalda seca: puedo hacerte daño.

Matar mena als motius de l’acceleració. Vet aquí una ferida.

Matar lleva a los motivos de la aceleración. He aquí una herida.

L’amor és una ungla a qui cal tallar de tant en tant la carn morta.

El amor es una uña a quien hace falta cortar de vez en cuando la carne muerta.


Péndulo BARCELONA

Jorge Morales (Santiago de Chile, 19749. Licenciado en Historia por la Universidad de Chile. Residente en España desde 2001. Poeta, narrador y editor. Ha publicado los poemarios La casa de las arañas y Los frutos invisibles. Fundador y responsable del proyecto editorial El Llop Ferotge. (• http://el-llop-ferotge. blogspot.com • el_llop_ferotge@hotmail.com).

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Estampa de Barcelona Día soleado de mayo en Barcelona, huele a mar en Ciutat Vella. En la Rambla, multitudes de rubios con la camiseta del Barça suben y bajan haciendo fotos y ruido, pero aún se puede sentir en las tradicionales paradas de aves, el jolgorio de los loros y canarios ante los que se detuvo Neruda en 1969 para conversar animadamente en jerga chilena, según declara García Marquez en uno de los Doce Cuentos. Como si fuera a bordo de un ovni, invisible e inodoro, yo paseo sin prisas, sopesando las fachadas modernistas, tocando la piedra de los muros de los imponentes edificios góticos, haciéndole en vano un cambio de luces a alguna bella transeúnte, oliendo las panaderías perfumadas de pan y de croasans, evitando las tiendas de ropa modernilla en que todo el día suena música tecno-trance, chill-out, house, punchi-punchi... De repente, bajo la estatua terrorífica del Gran Hermano en la Plaza de George Orwell, -que no tardaron, por cierto, en empapelar con cámarastengo que apoyarme en una pared para no caer debido a un ataque de risa furioso e incontenible, una risa contagiosa digna de un loco de manual, pues bajo la forma de una gran corazonada, me invade la certeza de que nada, absolutamente nada de lo que veo, puede ser verdad. Una vez calmado, rodeado de la complicidad de los borrachines y de los músicos y de las palomas, me rasco la cabeza, perplejo, ebrio de revelaciones, y continúo mi paseo, contemplando con fijeza alucinada el devenir incesante de las multitudes en la Rambla, los turistas que pasan tirando canas al aire, alegres y sudorosos, bebidos desde tan temprano, proclamando con euforia para esa misma noche el Final del Mundo, de la Champions League, o de algo muy similar. Barcelona, agosto de 2001


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Joan Todó Cortiella (La Sénia, 1977 •

Péndulo Péndulo BARCELONA M ÉXI CO

joan_tdo@hotmail.com) ha publicado los libros de poemas Los fòssils (al ras) (2007) y El fàstic que us cega (2012), el libro de cuentos A butxacades (2011) y la novela L’horitzó primer (2013). Aparte de colaborar en revistas varias (como “Revista de letras”, L’Avenç” o “Suroeste”, entre otras), mantiene el blog Fàstic.

DELIRI DE FINESTRES que s’estiren, que es multipliquen. Passadís de fang, celatge fals. Malson de formularis. Brut oreig d’horaris. I parets per on ningú no puja, l’ascensor d’una fosca matèria d’ahirs; fulls verds, rosats, cafè que sense escuma ens forada la panxa. Tot és buit. I enllà el terrat, desvari de gavines i tot el blau que fresc en el migdia s’oblida de nosaltres.

Sebastià Brau  Sin título

Sebastià Brau  Sin título

DELIRIO DE VENTANAS que se estiran, se multiplican. Pasadizo de cieno, cielo falso. Pesadilla de formularios. Sucio oreo de horarios. Y paredes por donde nadie sube, el ascensor de una oscura materia de ayeres; hojas verdes, rosadas, café que sin espuma nos perfora las tripas. Todo vacío. Y más allá la azotea, desvarío de gaviotas y todo el azul que fresco al mediodía se olvida de nosotros.


Sebastià Brau  Sin título

NO PER L’AFANY D’ATAC, ni tan sols per l’inici del saber, agafo un got, el fico contra la paret i paro l’orella per sentir els veïns. Els veïns, que no viuen. Criden només, gemeguen, arrosseguen cadires, tanquen portes, treuen renecs de les molles del llit, agafen l’ascensor. I per damunt seu l’aigua bruta, negra, que va caient tota la nit.

NO POR UN ANSIA DE ATAQUE, ni siquiera por inicio del saber, cojo un vaso, lo pongo contra la pared y aguzo la oreja para oír a los vecinos. Los vecinos, que no viven. Gritan solamente, gimen, arrastran sillas, cierran puertas, sacan reniegos de los muelles de la cama, suben al ascensor. Y por encima de todos el agua sucia, negra, que va cayendo toda la noche.

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Creación Literaria. Abogado en ejercicio y autor de poesía, en 2013 publica su primera novela: Prefiero arder, (SBe&Books), que él mismo define como “una historia de amistad y redención a través de la música”. http://www.amazon.com/PREFIERO-ARDER-Spanish-Edition-Campos-ebook/dp/B00FKXK0CA

Primavera Te recuerdo una tarde en especial, exhibiendo por doquier tu cuerpo usado; indómita y distante, ataviada de rojo segura de seducir a la ciudad, una noche más. me recuerdo a tu vera, feliz, con la dicha del que disfruta de lo efímero, consciente de que mi compañía era simplemente anecdótica: la del que conduce, la del que paga; la del de turno. me agarrabas del brazo altiva como una dama de antaño, dispuesta a alimentar mi servidumbre con generosas dosis de dulzura insultabas en fin al tiempo con tu juventud infinita; secuentraste a los relojes de ese mes de marzo, grabando con fuego y veneno una primavera perpetua en mi memoria.

Espera Te espero Ahogando mil excusas, Apurando la luna de un trago; Esnifando cada estrella. Te espero con la risa del tarado, Con la ingenuidad del cornudo, Con la impaciencia del eyaculador precoz Te espero, suicidándome Aferrado a un recuerdo falso siempre Como tú y como yo ahora, como Nosotros entonces Te espero fiel, y si llegas seguiré esperando Espero esperar toda la vida, Eterno, Apagándome.

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Toni Campos (Barcelona, 1972). Licenciado en Derecho y en Humanidades, y diplomado en Máster de


Leche de Pantera Anoche soñé con los barrios bajos Anoche soñé en los ochenta Cuando asaltábamos con ansia Cualquier antro que rezara: «Aquí hay leche de pantera» Aquí, donde siempre era noche oscura Aquí, donde siempre era otro siglo Donde mil hígados vírgenes sucumbían A la seducción de secretas recetas Así que entre cecina y cabrales Entre mugre y madera, Cabalgamos por pétreas praderas Al amparo de la leche de pantera Ingenuos cachorros de colegios de curas Ávidos de sordidez y peligro Ignorando que la única aventura Consistió en ahogar nuestra niñez En océanos de leche de pantera.

Prefiero arder de Toni Campos publicado por SB eBooks

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rrespondent. He is president of Culture in the City (founded, March 2006). He has served as a judge for local, regional, national, and international poetry contests and curates multidisciplinary events centered on poetry. An accomplished poet and writer published internationally, Jonathan has served as President of the Hannah Kahn Poetry Foundation, has translated poetry and presented workshops, has appeared on radio and television, was nominated for a Pushcart Prize in 2001, and had his short play INTERVIEW produced in 2003, with a revised version produced by New Theatre as part of their 1-Act Festival in July of 2013. Since 1999, he has published the arts calendar CULTURAL BULLETIN and has moderated the Famous Last Friday Open Mic Poetry Readings at Books and Books in Coral Gables since 1992. In May 2008, Jonathan Rose received a Shining Star Award from the Arts & Business Council “in recognition of extraordinary work as a mobilizer, a resource, and an innovator whose leadership skills enhance the quality of life in Greater Miami through the arts.” Jonathan Rose is the Official Poet of the Beethoven Society of Miami-Dade County. He has been a member of the Theatre League of South Florida since 2000. He serves as a grants panelist for the Miami-Dade County Department of Cultural Affairs. As correspondent for CULTURAL BULLETIN Jonathan has covered Art Basel Miami Beach, Miami Book Fair International, and the Miami International Film Festival-among other Greater Miami events. Currently, he serves as Program Director for the South Florida Writers Association, and is a board member of Life Is Art.

Barcelona images The wizened widow, La Pasionaria’s country cousin, waits in religious repose on an iron bench along Las Ramblas, pedestrian walkway, center of the city, seat of the Republic, where some still hum L’Internacionale. a curious tourist traps her with his lens. last time she shuddered war planes shattered the serenity of her sleeping village in Northern Spain. Her senses reflect senseless scenes from a Picasso

she has never seen. Sitting fewer than seven streets from the artist’s first studio, she stares at the image developing before swollen eyes, shrinks inside wrinkles as the shutter shudders, stumbles, shuffles away, serenity shattered once again. Her expression— the little that remains of her life— captured, lies drying on the rusted bench.

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Jonathan Rose is a bilingual immigration attorney, a cultural activist, and South Florida’s Cultural Co-


Imágenes de Barcelona La viuda desecada, campesina y prima de La Pasionaria, espera en reposo religioso a lo largo de Las Ramblas, vía peatonal, centro de la ciudad, capital de La República, donde algunos aún murmuran La Internacional. Un turista curioso la atrapa con su lente. La última vez que ella tembló, aviones de Guerra sacudieron la serenidad de su aldea adormecida en el norte de España. Sus sentidos reflejan escenas sin sentido de un Picasso que ella jamás ha visto.

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Sentada a menos de siete manzanas del primer estudio del artista, fija la vista en una imagen que asoma ante ojos hinchados, se contrae dentro de arrugas mientras tiembla el obturador, se tropieza, arrastra los pies, su serenidad hecha pedazos otra vez. Su expresión— la poca que le resta de la vida— capturada, yace secándose en el banco oxidado.


Las edades del profeta (Fragmento de la novela inédita) Prólogo Los 30, 40 y 50 son edades cruciales en la vi­­ da de cualquier hombre. De por sí solas son etapas difíciles de superar, con retos nuevos a medida que avanza la propia vida. Si a esto le añadimos desarraigo religioso–cultural en los países occidentales de acogida; sentimientos de culpabilidad; un sentido del deber y de la deu­­da; conflictos sexuales y sentido arcaico del honor, la fórmula que se obtiene como resultado es una pócima que puede resultar explosiva, y muchas veces letal. Hay un deber mesiánico en la gran mayo­­ ría de individuos a los que denomino “profetas”; no cambian sus mundos pero quieren cambiar el mundo de otros. ¿Quién tiene la verdad? No se sabe… Vive y deja vivir…sería mi respuesta.

Bashir (Suena el teléfono) –¿Ji? –Salam-u-aleikum, ¿está Bashir? –pregunta Tanweer, su tío. –Si soy yo, dime –contesta Bashir. –Mira tu hermano se encuentra mal, está depresivo; apenas sale de la habitación y casi no come nada; estamos todos preocupados. Inshal.lah si vienes, a ti te hará caso. –Vale, veré lo que puedo hacer– cuelga el teléfono. La salida de Pakistán ha sido precipitada por culpa de su hermano, sino se hubiera quedado más tiempo. Hace calor, está muy cansado, durante el vuelo no ha pegado ojo. Le pican los ojos, tie­­ ne la garganta seca y el pelo sucio, pero aun así se mira en el reflejo del cristal para ver si

esta guapo. Se ha dejado el pelo más largo pa­­ra parecerse a Salman Khan, su actor favorito de Bollywood. De ojos grandes y cejas marcadas, siempre se ha caracterizado por llamar la atención del público femenino que lo rodea, ya sea en Europa o Asia. Se perca­­ta que las azafatas (que no son nada del otro mundo) siempre se vuelven hacia él cada vez que pasan a su lado. Le hubiera gustado que fueran más guapas, con camisas escota­­das hasta el ombligo y la falda bien corta, que de­­ jase entrever los ligueros, como en las pelícu­­ las… piensa. Hace días que no cata a una mujer y ya tie­­ ne ganas. Quizás llame a Sadaf cuando llegue; o a Raquel o a Victoria… –El pasaporte por favor –dice el funciona­­ rio de la aduana española mientras lo mira con cara interrogativa. –Aquí está –responde él tirando el pasaporte en la rejilla con mala cara. Lo mira un par de veces para comprobar que es él y se lo devuelve con un gracias. –Estos pakis son como las cucarachas, va­­yas donde vayas te los encuentras– le suelta el funcionario a un compañero de aduanas mien­­tras Bashir cruza el vestíbulo. No hay nadie esperándole fuera, ha salido rápido porque solo llevaba el equipaje de ma no. Pasa por la puerta giratoria automática y al salir aspira aire fresco viciado por el taba­­ co de una vieja chocha que está justo a su de­­ recha, ghori de mierda, todas las blancas son iguales… piensa. No tiene mucho dinero, así que decide coger el Aerobús para llegar al cen­­tro de Barcelona. Si hubiera hecho ese trabajo... piensa mien­­tras le mira las tetas a la guiri que tiene senta­­da al lado en el bus. Le ofrecieron pasar paquetes de heroína camuflados en la base de una maleta; le daban 6.000 euros a cambio, pero en el último momento cambió de

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Sabrina Akhtar nacida en 1982 en Berga (Barcelona) se crió en el seno de una familia musulmana en una Europa a las puertas del siglo XXI. Hija mayor de cuatro, creció lidiando entre fe, deber y los anhelos de cualquier joven de su edad, que a ella y sus hermanos se les fueron negados. Actualmente reside en Barcelona y ha vencido a sus propios miedos para conseguir logros personales; se casó por amor y es madre de dos hijas.


Fotografía Juan Cruz Durán

idea. Le daba miedo que lo pillaran. Conocía un amigo del pueblo al que trincaron en Australia por intentar pasar droga y aún estaba en la cárcel. Se saca el móvil de España y lo pone en marcha. Busca el número de Sadaf y marca la llamada: –Hola soni, bonita, te he echado de menos… –¿Dónde has estado? Te he escrito mil mensajes en el face y te he llamado y estabas desconectado… –Lo siento, me he tenido que ir a Pakistán por un problema familiar –Siempre es lo mismo, yo la última –replica Sadaf con la voz quebrada. –Hago lo que puedo para sobrevivir, sabes que tengo obligaciones pero nunca me olvido de ti… –Estoy harta –cuelga el teléfono. Unas flores, un buen polvo y ya se olvidará; piensa mientras esboza una amplia sonrisa.

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Siempre funciona. Al llegar al centro de la ciudad, coge el me­­ tro para ir a su casa. Cuando se fue a Pakistán hacia un frío de muerte pero ahora ya empieza el calor, ya se ven ghoris con poca ropa en la calle. –Alhamdulil.lah, gracias a Dios ¿cómo es­­ tás? –pregunta su tío Tanweer mientras le abre la puerta. –Cansado pero bien – y se saludan abrazándose tres veces –¿Dónde está? –En su habitación, nunca sale –dice su tío agachando la cabeza con signo de negación. Y se dirige a la habitación que comparte con su hermano. Abre de golpe y enseguida se arrepiente de no haber llamado antes a la puerta. Su hermano se esta masturbando sentado frente al ordenador mientras mira un video. –¿Qué haces? ¡Que lo ensucias todo! –le grita Bashir cerrando de un portazo. –Yo… – contesta Ummar guardándose la sardinilla en el shalwaar, un pantalón bom­­ ba­­cho de algodón, mientras se pone de pie total­­mente pálido. Tiene aspecto de no haber comido en días o incluso semanas. Está sucio, sin afeitar y los ojos como dos tomates, para colmo la habitación huele a semen. –Basta ya, ¿no te da vergüenza? ¿qué pensarán nuestros padres? –dice mientras para el vídeo donde solo se oyen jadeos. No está nada mal… –piensa. –No tengo trabajo, no tengo papeles y encima no tengo ni dinero ni para comer. ¿Qué quieres que haga? Estos no me dejan nada de la comida que cocinan los muy cabrones. Solo para ellos y sus mujerzuelas –responde Ummar sollozando. –Tranquilo, ya hablo yo con ellos. Anda, da te un baño que salimos a dar una vuelta por Barcelona.


Creación Literaria por la Universitat Pompeu Fabra. Ganadora del II concurs de relats Manuel Vázquez Montalbán, ha participado en la recopilación de microrrelatos Contrafabulario Ilustrado, (Underbrain Books, 2013) y escribe sobre narrativa en: elcuentodeatras.blogspot.com.es

M’agrada masturbar-me després de fer l’amor M’agrada masturbar-me després de fer l’amor. És com posar la cirereta a un pastís de dos pisos, com fotre’s un dolç de llet després d’un bon rostit. Amb els paios de la meva edat no ho puc fer, perquè no ho entenen. Alguns s’ho prenen fatal, perquè creuen que no m’ho he passat bé; altres –pitjor encara- pensen que ho faig perquè encara tinc ganes de festa i la feina és meva per convèncer-los del contrari. Per això, ara només cardo amb homes de 40: l’experiència els ha d’haver demostrat que el meu cas no és tan estrany i que si s’estan calladets i no em distreuen mentre ho faig, potser encara els caurà algun premi. El problema és que no és tan fàcil trobar candidats d’aquesta edat. Almenys, no per on jo em moc. Els bars de copes del carrer Muntaner, on vaig sovint amb els meus amics, estan plens de ganàpies (el target del Sala B, el nostre local preferit, són els 25 i el segurata de la porta està bàsicament per assegurar-se que no es cola cap “vell”). Per això vaig pensar a ampliar el meu radi de cerca al Luz de Gas, només una porta més amunt al mateix carrer, però al cap d’un parell de dissabtes vaig poder comprovar que la mitjana de clients masculins lluïa més cabells blancs i fixador dels que jo podia digerir. Així que, a falta de res millor, vaig decidir concentrar-me en els estudis i el “coneixement” em va portar a la solució. No sé com no se m’havia acudit abans, que la universitat està plagada d’estudiants imberbes (molts estrangers, des que Barcelona s’ha tornat tan cosmopolita); però també de professors. La meva facultat és una mina. El que té de bo estudiar Humanitats és que tens una pila de professors de les més variades especialitats a la

teva disposició, i a més, gairebé tots disposats a il·luminar-te, a compartir la seva saviesa amb una cara bonica que demostri tenir només una mica de substància grisa sota una llarga cabellera i que posi la suficient cara d’Oh-Déu-Meu durant les seves classes. Amb ells tot era relativament senzill. N’hi havia prou amb fer-los creure que m’empassava els seus trucs de prestidigitador de tarima. Els mateixos que ja no impressionen les dones de la seva edat. El problema és que aquestes dones, quan no tenen parella, estan tan preocupades per trobar al pare de la seva prole, que sembla que portin escrit al front “Fes-me un fill” i, és clar, els espanten. Per això no tenia rival. Un parell de preguntes després de classe eren suficients per captar la seva atenció al principi. Després em deixava caure per alguna xerrada en la qual participessin, alguna pregunta més en el torn del públic i una o dues cares més d’Oh-estic-francament-impressionada feien la resta. Però, malgrat les facilitats, al final també he hagut de descartar aquest col·lectiu. En la majoria dels casos, la mida del seu penis no era proporcional a la del seu ego i a més, mai acabava de tenir clar per quin tipus de mèrits m’aprovaven, i això –per ser sincera- m’obsessionava una mica. Així que ara solament lligo per Internet. M’he instal·lat un programa al mòbil que només sacsejant-lo t’entren desenes de missatges de paios que bàsicament l’única cosa que volen és cardar. Filtro per edat i em quedo amb els quarentons. Després no em costa convèncer-los que sóc el seu tipus: jo no enganyo quan dic que en tinc 25, no busco parella ni demano res a canvi de passar una bona estona junts. Només que em deixin masturbar-me a gust després.

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Holarasca BARCELONA

Maribel Ruiz (Badalona, España, 1971) es Licenciada en Filología Hispánica por la UB y Máster en


Me gusta masturbarme después de hacer el amor Me gusta masturbarme después de hacer el amor. Es como ponerle la guinda a un pastel de dos pisos, como zamparse un dulce de leche después de un buen asado. Con los tíos de mi edad no puedo hacerlo, porque no lo entienden. Algunos se lo toman fatal, porque creen que no me lo he pasado bien; otros –peor aúnpiensan que lo hago porque todavía tengo ganas de fiesta y el trabajo es mío para convencerles de lo contrario. Por eso, ahora solo follo con hombres de 40: la ex­­ periencia les debe haber demostrado que lo mío no es tan raro y que si se están calladitos y no me distraen mientras lo hago, tal vez todavía les caiga algo. El problema es que no es tan fácil encontrar candidatos de esa edad. No al menos por donde yo me muevo. Los bares de copas de la calle Muntaner, a los que suelo ir con mis amigos, están plagados de niñatos (el target del Sala B, nuestro local preferido, son los 25 y el segurata de la puerta está básicamen­­ te para asegurarse de que no se cuela ningún “viejo”). Por eso pensé en ampliar mi radio de búsqueda al Luz de Gas, sólo una puerta más arriba en la misma calle, pero tras un par de sábados pude comprobar que el cliente medio masculino lucía más canas y gomina de las que yo podía digerir.

Ana Balboa Swingbig

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Así que a falta de nada mejor decidí concentrarme en los estudios y el “conocimiento” me llevó a la solución. No sé cómo no se me había ocurrido antes, que la universidad está plagada de estudiantes imberbes (muchos extranjeros, desde que Barcelona se ha vuelto tan cosmopolita); pero también de profesores. Mi facultad es una mina. Lo bueno de estudiar Hu­­ manidades es que tienes un montón de profesores de las más variadas especialidades a tu disposición, y además casi todos dispuestos a iluminarte, a compartir su sabiduría con una cara bonita que muestre tener solo un poco de materia gris bajo una larga me­­ lena y que ponga la suficiente cara de Oh-Dios-Mío durante sus clases. Con ellos todo era relativamente sencillo. Basta­­ ba con hacerles creer que me tragaba sus trucos de prestidigitador de tarima. Esos mismos con los que ya no impresionan a las mujeres de su edad. El problema es que esas mujeres, cuando no tienen pareja, andan tan preocupadas por encontrar al padre de su prole, que parece que lleven escrito en la frente “Hazme un hijo” y, claro, los asustan. Por eso no tenía rival. Un par de preguntas des­­ pués de clase eran suficientes para captar su aten­­ ción al principio. Después me dejaba caer por alguna charla en la que participaran, alguna pregunta más en el turno del público y una o dos caras más de Oh­­ estoy-francamente-impresionada hacían el resto. Sin embargo, a pesar de las facilidades, al final también he tenido que descartar a este colectivo. En la mayor parte de los casos, el tamaño de su pene no era proporcional al de su ego y además nunca terminaba de tener claro por qué tipo de méritos me aprobaban, y eso –para ser sincera- me rallaba un poco. Así que ahora sólo ligo por Internet. Me he instalado un programa en el móvil que con sólo agitarlo te entran decenas de mensajes de tíos que básicamente lo único que quieren es follar. Filtro por edad y me quedo con los cuarentones. Después no me cuesta convencerles de que soy su tipo: yo no miento cuando digo que tengo 25, no bus­­ co novio ni pido nada a cambio de pasar un buen rato juntos. Sólo que me dejen masturbarme a gusto después de follar.


tría en el mismo arte en Barcelona; ha ganado concursos de cuento en Quito y su novela La ruta de las imprentas recibió mención de honor en 2012 en el reconocido certamen «Sergio Galindo» de Veracruz, México, donde se publicará en 2014.

¡Visca el Barshe!

Para Jaime Villacís y Diego Albán. Con cariño para todos los barcelonistas, indistintamente.

Mi madrecita estaba en el hospital, casi se me mue­­re, la visité todos los días menos el domingo porque jugaba el Ídolo a mediodía, Barcelona, el mejor equipo del mundo; le arrastramos a esos maricas de blanco 3-2, y eso que nos mamamos dos goles, yo al Barshelona no le fallo, Barshelo­­ na con eshe, porque así da más pashión; de ahí el resto del campeonato jugamos tranquilos, ganando siempre, cuando un día desde España nos dicen que quieren meter la marca Barcelona en Ecuador como si no hubiera, pero la marca del otro Barcelona, y que no pueden porque dizque que mi Barshelona es una copia, ¡sí mi equipo es el original, chucha!, el Equipo Torero, y esa copia de España nos quiere quitar hasta el escudo por­­ que dizque se parece al escudo del Barça; qué Messi ni qué Messi: qué chucha que sea el mejor jugador del mundo: si no juega en mi Barshe­­ lona, vale verga; ¡entonces me cabreo, pues, me cabreo!, y cojo todos mis ahorros y le pido prestado a todo el mundo, hasta mis panas de la Sur Oscura, la barra más arrecha del mundo, se fueron a hacer sueltos a punte cuchillo para que les mandara a la mierda de su parte a esos dirigentes en Cataluña; así que me fui a esa oficina donde dan visas en tres días si pagas más que en el consulado de España, donde demoran un mes, y en menos de una semana ya estaba volando a Barcelona, listo para sacarle la puta a todo el que hablara mal del Barshe; ¿y qué pasa cuando aterrizo en El Prat, ese aeropuerto con nombre de fi­­deos, y cojo el Aerobus y me doy una vuelta?, ¡Bar­­celona, conchetumadre, ha sido una ciudad hermoshíshima!: limpiecita, con edificios bonitos, metro y bus, gente educada y full mijita rica, los ca­­rros paran en las líneas blancas, no te atrope­­ llan como en Guayaquil, conchetumadre, ¡no te pi­­ san!; me doy vueltas y me vuelvo loco, hasta me

mareo; me paseo por Las Ramblas con la cami­­ seta del Ídolo, la del campeonato del 97, pero na­­die se da cuenta, lo que me emputa; pruebo pan con tomate que es típico y, bueno, no está mal, me pego unas birritas en El Raval, con unos panas que hice y que me llevan a seguir chupando, a ver si lo digo bien, a Hospitalet de Llobregat, le saco la puta a tres españoles que creen que el Barça es mejor que el Barshe; y pasan un montón de días y me dicen que el domingo juega el Barça contra el Real, y yo les digo que me consigan una entrada trucha para putearle a ese equipito de mierda, y me consiguen una entrada ¡carííísima!, y el esta­­ dio ¡no tiene rejas!: si me hubiera dado la gana, me habría metido a la cancha a sacarle la puta al Messi; chucha, y la gente ve sentadita el partido, nadie grita, nadie canta, ni le lanza botellas ni ori­­na al árbitro, nadie se quema con las bengalas rojas y amarillas, chucha, sí parece museo ese Camp Nou, pero la cosa es que ya viendo el juego, ni sa­­bes, ¡que me empieza a gustar el Barça, marica!, no sé si por el juego sabroso o por la ciudad, ca­­paz que por las dos cosas, y todo mi plan de meterme a la cancha con mi cartel «Barcelona solo hay uno, hijos de puta. Viva Guayaquil» se va al diablo cuando el Iniesta se manda un golazo, ¡golazo del carepieza!, entonces boto el cartel y empiezo agri­­tar como si ese Barça fuera mi Barshe, y los ca­­talanes ya no parecen estatuas de cera, me si­­guen, se paran, cantan conmigo, me fe­­licitan como si fuera una caricatura, me lanzan banderas amarillas y rojas de Cataluña que se parecen al uniforme de mi Barshelona, y en ese momento entiendo por qué a mi equipo le dicen el Equipo Torero, ¡chucha!, pero no dejo que me vean la vergüenza y entre todas las barras y cantos soy el único que llora y grita como varón: ¡visca el Barshe, visca el Barshe, conchetumadre!

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Holarasca BARCELONA

Roberto Ramírez Paredes (Quito, 1982). Estudió Literatura en la universidad y obtuvo una maes-


Entrevista BARCELONA

Antoni Tàpies Todo estudioso del arte, conoce o sabe de los numerosos tratados sobre la vida y la obra de Antoni Tapies. No hay una librería en toda Europa que no contenga por lo menos una publicación sobre su trabajo, no existe un Museo o Galería que prescinda de su obra, en el umbral de la llegada del nuevo milenio se le podía considerar el artista español más importante, aunque el se sabía catalán. Lo visité el 14 de abril del año 2000, en su casa de Barcelona, el artista, cercano en ese entonces a los 80 años, me recibió con un gesto cálido; no era la primera vez que nos veíamos y conversábamos, me tomó del brazo y pasamos a su sala, habíamos pactado una cita que pretendidamente se convertiría en entrevista. La modestia casi franciscana de su vida, su sencillez absoluta en el devenir de su entorno, fueron las primeras respuestas al ramillete de preguntas que llevaba bajo el brazo, y como si se tratara de conjurar un mito, Tapies comenzó por disculparse, me hizo algunas preguntas, y en la última, le respondí preguntando: ¿Qué se requiere para llegar a ser Tapies?

Tàpies: Pues mira, tener casi 80 años, tiempo para formarte, yo no creo estar del todo formado, todo el tiempo me estoy formando. Para mi ha sido más importante mi formación que dominar los colores y todas esas cosas, espiritualmente intento conocer to­­das las cosas básicas de nuestra vida, los valores esenciales de nuestra vida, etcétera; lo demás sale sobrando, cuando estás más preparado en tu interior, pues lo demás viene solo. LJL: Me parece una novedad, porque los pin­to­res en general, siempre han tenido fama de bo­he­­mios y desordenados, de tener una vida disipada, y ser poco respetuosos de lo espiritual. Sin embargo, he leído con atención que usted habla de una ética moral por sobre todos los valores del artista. Tàpies: Bueno, el hecho de ser un bohemio, un poco desvauchado –decimos en catalán– no está en con­tradicción con tener una preparación interior. Lo que pasa es que cada uno tiene su carácter y su salud, y para hacer ciertas cosas se necesita ser fuerte. Yo siempre he dicho un poco en broma, que me gustaría beber y alegrarme

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con alcohol, pero no puedo hacerlo porque me mataría en seguida. Cada quien es según sus fortalezas. LJL: ¿Existe algún elemento del mundo antiguo Me­­ soamericano, que le haya influido en algún momento de su vida? Tàpies: Creo que sí. Como muchas artes que se han mal llamado primitivas, el mundo precolombino, precortesiano, para mi ha sido muy importante, ha sido una lección para casi todos los artistas del Siglo Veinte. Si usted analiza las vanguardias del principios de siglo, se ve muy cla­­ramente que hay influencias del arte negro, de los grandes temas del arte asiático, oriental, extremo oriental, sobre todo de Oceanía, y de His­ ­panoamérica naturalmente. LJL: Ha sido importantísimo ¿Porqué pasa esto? Por­­que los artistas mal llamados primitivos, estaban en los orígenes del arte, cuando el arte cumplía realmente una función mágico-religiosa, algo que ha sido la base de lo que yo siempre he pensado


87 que es la gran tradición artística. El tronco principal de la historia del arte siempre ha estado conectado con estos grandes temas místico-religiosos en aras de acercarse al conocimiento total. Esto se mira muy bien en casi todos los artistas de vanguardia del Siglo XX, de quienes se decía que estaban más ligados al materialismo y a la falta de espiritualidad, y es todo lo contrario. No creo que haya ningún artista importante del siglo pasado que en algún momento, no haga mención de la mística. Este es un tema fundamental en todo el arte del Siglo XX. La mística ha sido una guía para acer­­ carse al conocimiento profundo. Muchas veces se ha atribuido a los artistas una falta de espiritualidad y sentido religioso, y si usted analiza las vidas y las declaraciones de la mayoría de ellos, todos en algún momento dado, han hecho referencia a estos temas. Su trabajo ha sido ligado continuamente a las ciencias contemplativas ¿Tiene algún nexo específico o cercano con alguna de ellas? Tàpies: ¿Usted quiere decir que si tengo en concreto alguna religión o simpatía? Bueno, nunca he po­ ­dido hacer estudios muy intensos ni demasiado especializados, pero siempre he procurado sacar lo interesante de cada religión y de cada tendencia filosófico-mística. LJL: Para mi hay fuentes muy variadas y una cierta preferencia; he profundizado un poco en el pensamiento hinduista, y sobre todo en el budista. El budismo o cier­­ tas ramas de éste. En especial lo que se ha llamado el budismo Zen, creo que es una visión del mundo muy moderna, muy actual, un tipo de religiosidad que más que eso, hay que llamarle sabiduría. Es una sabiduría cercana a diversas formas de ver el mundo, a las cuales han llegado incluso científicos de gran renombre como Max Born (2), Schrödinger (3), Heisenberg (4), ellos han llegado a confesar que su visión del mundo, sobre todo la que se refiere a la física cuántica, les ha llevado a tener una visión muy parecida a la que tenía Lao Tse, Buda y algunos sabios de cinco o seis siglos antes de Jesucristo, o incluso más antiguos. Esta apreciación es nueva en Latinoamérica; el Oriente está entrando de una manera muy sigilosa pero muy profunda en Occidente, de la misma forma que lo hace la pintura y la obra de Tapies. Ocurre en un mundo que ha sido dominado por pensamientos politeístas ¿Cuál es la propuesta conceptual de Antoni Tapies para el mundo americano y más específicamente para el Latinoamericano? Tàpies: Es muy difícil, porque no conozco bien el mundo americano. Se de ciertos aspectos, algunas formas artísticas que permiten adivinar determina­­das creencias, pero cuando usted me habla de

politeísmo, es muy difícil explicar y concretar algo, porque aun no sabemos qué es Dios. Ha habido muchas versiones de Dios, no creo en Dios, dicho de una manera vulgar, me considero un agnóstico, pero depende de cómo se explique la noción de Dios. Esta indefinición se complica cuando hay varios dioses que pueden ser producto de los símbolos que emanan de nuestro inconsciente, creaciones que a lo mejor son muy humanas y las plasmamos en personajes místicos, pero en realidad son sentimientos necesarios para ir orientando nuestra vida, son las relaciones que mantenemos con la naturaleza y con nosotros mismos. Entonces, depende de qué noción se tenga de Dios, para poder decir, si creo o no, en tales dioses, e interpretar qué sentido habrán querido darle a éstos. LJL: Los artistas latinoamericanos, están com­pleta­men­­ te inmersos en el conceptualismo, se han pues­to a realizar instalaciones a diestra y siniestra, teniendo como brújula los grandes nombres del arte europeo ¿Algún día, esto cambiará? Cuánto tiempo durará esto? Tàpies: El Arte Conceptual, ha tenido seguramente algo interesante, desde el momento en que ha proliferado tanto. Pero en principio siempre he desconfiado un poco de los conceptos, de las palabras, y de las combinaciones que los hombres hacen de és­tas. El lenguaje no siempre ha sido un punto de unión entre los hombres, sino más bien de discre­ pancia. El arte debe materializarse en objetos espe­ ciales, a los que el artista carga de poderes y de una especie de magia positiva, tal como podrían ser los talismanes y los amuletos. Creo más que en concep­ ­tos intelectuales, en esta magia que se despren­de de las obras de arte, hay muchas de éstas que son más bien una distracción y un pasatiempo diga­mos, pero las artes importantes siempre llevan en si esta carta mágica que parece emanar del objeto material. LJL: Usted ha sostenido que los museos deben exis­tir para oponerse al arte público, que es ahí donde deben residir las obras de arte, y por otro lado ha dicho que los museos convierten al artista en un sacerdote que no oficia en presencia ¿Debe cambiar la función de los museos en el fu­turo? ¿llegaremos al extremo de la prohibición de los museos, al museo cerrado que usted ha planteado de forma idílica? Tàpies: Claro, lo ideal debería ser eso, pero oponiéndose a la forma de funcionar de los museos actuales, sobre todo si no tienen los recursos económicos necesarios. Entonces la idea de un museo, más bien vacío, en donde el público sea relativamente poco, es muy cara. A veces, los museos se ven obligados a


hacer concesiones, incluso extra-artísticas. Se meten en los museos cosas que en realidad no son obras de arte, que son de diseño más bien industrial, en fin, de otras formas Pseudo-artísticas, que pueden tener también su importancia, pero que nunca forman parte de ese tronco principal que veo en la historia del arte. LJL: Ahora lo ideal es conseguir que el museo se pu­ri­­ fique lo más posible y sea un espacio que ayude a que las obras de arte tengan esa posibi­lidad de emanar sus poderes, que a veces no dependen sólo del objeto en sí, sino también del entorno que se da al objeto. Esto forma parte de la presentación de los objetos de arte, de la expresividad, y de los poderes que decíamos antes. ¿Ha ensayado muralismo? ¿Tiene obra de gran for­­ mato? Tàpies: No, realmente no. He hecho cuadros de gran formato, que a veces se pueden comparar con un mural, pero quizás los he hecho en un sentido distinto. Creo que los muralistas mexicanos han hecho temas de tipo descriptivo, documental descriptivo, más que el tipo de arte que a mi me interesa. En fin, puedo equivocarme, pero como lo he dicho antes, el arte que me interesa si no tiene esta emanación en si misma, por los materiales con que está hecho, por la invención y renovación del lenguaje artístico, y por el entorno, se queda nada más en puro documento, que puede ser muy interesante, una descrip­­ ción histórica de los grandes problemas que han sucedido en los países donde se practique, pero es otra manera de ver el arte, muy distinto. Quizás estoy improvisando, me invento de lo poco que he visto a través de reproducciones, porque nunca he estado en México y lo lamento. LJL: Fernando Pessoa en uno de sus poemas afirma que “Sentir es estar distraído” ¿Cuándo usted vive su

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proceso creativo, esa especie de éxtasis transitorio, qué siente? ¿Se distrae? ¿Qué pasa con exactitud dentro de Antoni Tapies? Tàpies: Es difícil describirlo, es un tema muy íntimo. Cada uno tiene sus propias visiones y sus acercamientos a un absoluto, a un misterio, a una divinidad, depende de cómo lo quiera uno llamar. No se si se puede decir que sea distracción, para mi más bien es un tipo de concentración. En fin, no se, cada uno lo puede ver a su manera, no hay reglas en es­ ­to; los místicos, todos son distintos, en lo único que coin­ci­den es en una contemplación profunda, un acercamiento muy intenso a la realidad íntima, o a un Dios, pues llega una especie de iluminación men­ ­tal. Enton­ces parece que se puede mirar mejor la realidad. LJL: Usted ha dicho de que incluso los científicos en sus grandes descubrimientos, se han sentido guiados por sus sueños o por sus visiones ¿Tapies qué sueña, qué ve? Tàpies: Cuando yo utilizo la palabra sueño, es en el sentido de acercarme a un misterio, digamos, más que soñar en la cama cuando dormimos. Ha habido un gran apogeo de transcripción de los sueños, por eso es que Freud ha estado tan de moda. Pero más bien, me he inclinado por el tipo de visión simbóli­ ­ca, ir descubriendo los im­pulsos del inconsciente, que responden a necesi­dades vitales, formas que el hombre tiene para irse orientando, a través de la búsqueda de símbolos determinados, metáforas, no se, ciertas formas poéticas, o lo que decíamos antes, formas místicas que nos llevan a un conoci­miento más real que la realidad que vemos en la vida corriente, cotidiana. Esto no quiere decir que sea un paso hacia otro mundo, atención aquí, porque no digo que sea esto.


89 LJL: En los grandes místicos, tampoco ha habido una escapada fuera de lugar, de los problemas de la vida co­­tidiana hacia otro mundo, sino al revés, más bien creo que lo importante es saber que lo trascendental está en lo inmanente. Si acaso existen poderes divinos, como usted lo ha dicho antes, entre comillas, estos poderes, están a lo me­­jor en una cacerola, como decía san­ta Teresa de Je­­sús, en una cosa de la vida corriente. Y esto me lo ha confirmado algún científico, como por ejemplo David Bohm. No se si lo re­cuer­da, pero una vez nos dijo que en un centíme­tro cúbico de vacío, hay tanta energía como la suma o más que toda la energía de la materia que conocemos en el universo. O sea que, en un espacio muy pequeñito puede haber el máximo de fuerzas, potencias y misterio. ¿Y sus visiones también son minúsculas? Tàpies: Yo no soy partidario de hacer un tipo de arte grandilocuente, con grandes frases que te lleven a visiones de un más allá, sino cosas muy pequeñas, Los japoneses dicen que hasta en un grano de arena está todo el universo. LJL: Para mi lo bonito es poder cantar las cosas pequeñas, y que la gente descubra la gran fuerza divina que está en todo. Creo que pensar así nos ayuda a tener una mejor comprensión de los materiales que componen la realidad, y a tener una mejor relación entre los humanos, que mucha falta nos hace. ¿Qué papel juega la voluntad en el proceso creativo? Tàpies: Mantengo la ilusión de que juegue cierto pa­­pel. Hay una teoría del budismo que dice que más bien que imponer nuestra voluntad a las fuerzas de la naturaleza, lo que tenemos que hacer es dejarnos llevar, contribuir al desarrollo orgánico que tiene todo el universo, de una manera suave, sin violentarlo. Pero existen cosas contra las que no hay más remedio que luchar, por ejemplo, luchar contra el hambre, o las desgracias que produce el hambre, con­­tra las enfermedades. No sé, es una manera de contradecir la naturaleza en cierta manera, pero quien sabe si algún día se descubra que las enferme­ ­dades también son necesarias. LJL: Nosotros estamos formados por unas fuerzas mis­­ teriosas, pero el hombre también puede intervenir en estas fuerzas, reconducirlas, diga­mos. Usted me obli­­ ga a acudir a la idea de la com­pasión y el amor. Es muy sa­­bido que amor sin conocimiento puede ser una tontería, y al revés, conocimiento sin amor es un desequili­­ brio muy peligroso. La visión de dejarse llevar por los impulsos del inconsciente, tan eficaz para ir teniendo

una visión del conjunto del cosmos y llegar a los intríngulis más secretos de éste, debe ir siempre acompañada de un cierto discernimiento mental, para mi no son cosas compatibles, sino inseparables. A usted se le considera uno de los mejores exponen­­ tes del materialismo ¿Existe una contradicción o una dualidad entre este calificativo y un artista con una ética, una moral, y una espiritualidad? Tàpies: Existe una confusión entre un materialismo vulgar, que es una especie de dejarse llevar simplemente; incluso se ha asociado el materialismo al dinero, a las cosas vulgares de la vida, pero hay un materialismo más filosófico, mucho más profundo, en donde se estudia la materia. Sería muy complicado hablar de esto, pero en la materia hay una dialéctica. La materia no es algo inerte con lo cual nos divertimos, sino que está actuando en nosotros con unas fuerzas muy extrañas, que son bipolares. En los chinos es el Yan y el Yin, es una unidad cósmica. La materia es con seguridad única, pero formada por esta contradicción de los dos polos que siempre están en tensión. LJL: Dadas las características de su pensamiento ¿No se siente más cercano al taoísmo que a otras ramas contemplativas? Tàpies: Si, todas esas sabidurías me han ayu­da­do mucho en mi formación, sin tener for­zo­sa­mente que casarme con alguna específicamente, pero yo le digo que me considero un principiante. He llegado a esta edad pensando que todavía tengo que estudiar mucho, no me considero guiado a ninguna parte. LJL: ¿Qué le falta por hacer? ¿Qué consejo le daría a un artista que comienza?


Tàpies: Lo que le decía al principio, y con esto ce­rra­ ­mos un círculo. Que dé más importancia a su formación espiritual, que a saber combinar los colores. La combinación de colores y formas y bús­quedas en el lenguaje va saliendo, se da en función de nues­tra for­­mación interior. Por lo de­más no se me juzgar, dejémoslo en manos de los críticos, y sobre todo, en manos de los historiadores que son quienes al final de cuentas nos harán o no caso, y darán el testimo-

nio de la historia con o sin nosotros, y eso es muy importante. LJL: En el aire quedó la idea de hacer una exposi­ción suya en México, que lo acercara y lo dejara inmanente en el imaginario latino, de­safortunadamen­te los muse­­os públicos, abier­tos, como él les llamaba, en ese mo­­men­­ to tenían otras concesiones. Esta publicación intenta continuar el rastro de su obra.

1. La Gauche Divine (‘izquierda divina’ en francés) fue un movimiento de intelectuales y artistas de izquierda que se extendió por la Barcelona de los años sesenta y comienzos de los setenta. La mayoría de sus miembros provenían de la burguesía y de las clases altas de la capital catalana. El grupo estuvo ligado al movimiento cinematográfico denominado Escuela de Barcelona. El escritor y periodista Joan de Sagarra fue quien bautizó al grupo con el nombre de Gauche Divine en las páginas del periódico Tele/eXprés en octubre de 1969 a raíz de la fiesta de presentación de Tusquets Editores en el Price. 2. Max Born (Breslau, 11 de diciembre de 1882; Gotinga, 5 de enero de 1970) fue un matemático y físico alemán. Obtuvo el Premio Nobel de Física en 1954 por sus trabajos en mecánica cuántica, y compartió este galardón con el físico alemán Walter Bothe. 3. Erwin Rudolf Josef Alexander Schrödinger (Erdberg, Viena, Imperio austrohúngaro, 12 de agosto de 1887, 4 de enero de 1961) fue un físico austríaco, naturalizado irlandés, que realizó importantes contribuciones en los campos de la mecánica cuántica y la termodinámica. Recibió el Premio Nobel de Física en 1933 por haber desarrollado la ecuación de Schrödinger. Tras mantener una larga correspondencia con Albert Einstein propuso el experimento mental del gato de Schrödinger que mostraba las paradojas e interrogantes a los que abocaba la física cuántica. 4. Werner Karl Heisenberg (Wurzburgo, Alemania, 5 de diciembre de 1901 – Múnich, 1 de febrero de 1976) fue un físico alemán. Es conocido sobre todo por formular el principio de incertidumbre, una contribución fundamental al desarrollo de la teoría cuántica. Este principio afirma que es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula. Heisenberg fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1932. El principio de incertidumbre ejerció una profunda influencia en la física y en la filosofía del siglo XX. 5. David Joseph Bohm (20 de diciembre de 1917, Pensilvania – 27 de octubre de 1992, Londres) fue un físico estadounidense, que hizo importantes contribuciones en los campos de la física teórica, la filosofía y la neuropsicología.

Leobardo Jacob Lechuga Aparicio es activista, cineasta, curador y poeta, nació en 1964, en Pahuatlán, un poblado de la Sierra Norte del estado de Puebla. Es el hijo menor del pintor Rafael Le­­ chuga, practicó las artes plásticas desde pequeño, obtuvo un temprano reconocimiento en la Exposi­­ ción Internacional de Pintura Infantil en Brasilia en 1979. Su madre Inocencia Aparicio es descendient­­ e de una familia de escultores, y lo llevó todos los fines de semana a ver un programa triple al cine am­­ bulante de su pueblo, también lo motivó a escribirle cartas a amigos y familiares imaginarios, para en­­tretener su infancia. Ha mantenido a lo largo de su vida un desapego por las academias, pero rea­­lizó estudios de Museología y Dirección Escénica que lo vincularon a Yuri Krasovsky y Alejandro Jodorowsky. Su trabajo de curaduría es conocido en más de 20 países, es fundador de la Bienal de Bolivia, y productor del primer Museo de Arte que tuvo Honduras. Su Opera Prima “José Cruz a Diez Metros del Infierno” está dedicada a uno de los más importantes exponentes del Blues mexicano.

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David Trueba Los americanos no conciben que pueda haber cosas basadas en el capricho y sostienen que debe de haber una explicación para cada acción que toma el personaje. (Sobre el libro Story de técnicas de guión de Robert McKee). El Hotel Biltmore está igual, o casi, que cuando lo dejó el actor Johnny Weissmüller, Tarzán, en tiempos donde La sirena de Hollywood, la actriz Esther Williams, hacía demostraciones de natación sincronizada a finales de los 40 en EE.UU. En los aledaños de la piscina de este emblemático edificio de Coral Gables, está sentado un director de cine, David Trueba. En él, pocos fuegos de artificio existen. A menos que sean los que, evidentemente, muestra la imaginación y el celo en su cabeza, a la hora de escribir lo que nos quiere contar en imágenes. Va vestido con pantalón corto, camiseta negra y sus inseparables gafas rectangulares de pasta. David está más que harto que lo asocien con frases como “es el hermano pequeño de Fernando Trueba”. En fin, confieso que me inquietó en la dirección de Soldados de Salamina. Y que le veneré en un drama con tonos de humor llamado, Madrid 1987. Con sus seis premios Goya en la mano, conseguidos en 2014 por Vivir es fácil con los ojos cerrados, su última película, nos narra con simplicidad y lirismo la vida de un maestro de inglés que quiere conocer a John Lennon cuando éste llega a España. Aún no se ha tirado al agua como un tarzán cualquiera, todo y el calor que hace hoy en Miami en este junio maldito lleno de aguaceros y humedad. Confirmo, de todas maneras que sí se ha bañado a gusto ante la conversación que Nagari ha mantenido con él a lo largo de esta entrevista. Creo que disfrutamos los dos a pesar del tiempo contado que tenía para hacerlo.

Cuando acudí hace ahora más de tres años a una conferencia de Nat Chediak en el Centro Cultural Es­­ pañol dijiste: “En mi casa convivíamos mis herma­­nos y los huéspedes. Cuando uno nacía debía irse para dejar sitio al nuevo. Cuando yo nazco...se acaba la casa de huéspedes”. La pregunta que me vino, y aún me viene, es ¿Cómo se construye la identidad de Da­­vid con tanta gente a su alrededor? DT: En una familia grande: lo que hay es una can­ ­tidad de información muy grande. Lo que para mucha gente es una reunión, para nosotros era un desayuno o una comida a diario. Dice Kurt

Vonegut que para que los hermanos pequeños capten la atención de los mayores, estos deben de ser divertidos; deben de tener una sentido del humor especial. Yo hacía lo inimaginable para estar presente. Poco a poco uno se hace un lugar. Ojeando tu biografía he observado que tu madre retrasa tu entrada en el colegio ¿por qué? DT: Yo creo que lo hizo porque al ser el último, mi madre se queda sola y sin la casa llena de gen­­te. Y como no era obligatorio, como ahora, ir a la escuela, yo vivía una vida de adulto yendo

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al mercado con ella, escuchando la radio, explicando lo que había sucedió por la mañana a mis hermanos cuando llegaban. Tengo la curiosidad, y además lo he observado, que la mayoría de las historias que cuentas no están relacionadas con tu época, sino con las que vivieron tus hermanos y me imagino te hicieron “vivir” a ti. Por ejemplo, en tu última película Vivir es fácil con los ojos cerrados sale el tema de los Beatles con una canción de John Lennon Strawberry fields forever de 1967. Un tiempo, precisamente, que no coincide con el tuyo. Tú naciste en 1969. DT: Así es. Cuando yo era joven y venía a casa con un disco con toda la ilusión en mi haber mis hermanos me decían “Dónde vas con esto... esto es una mierda”. Yo me relacioné con el mundo más arriba de mí, incluso con mis abuelos intelectualmente hablando. Antes en España, no ha­ ­bía tanta programación infantil como ahora. Y a mi me gustaba ver y aprender de lo que hacían los más mayores que yo. Yo viví en un barrio… ¿qué barrio? DT: El barrio Estrecho, cerca de Cuatro Caminos en Madrid. Allí mi padre se desplazaba a Aravaca y Pozuelo y vendía seguros y máquinas de es­ ­cribir u otras necesidades a gente del lugar con pocos recursos económicos que pagaban religiosamente a plazos cada primero de mes. Te haces ya mayor y estudias en la Universidad Complutense y más tarde vienes a tomar un curso de guión en el American Film Institute en EE. UU con Leonardo Bercovici. Por cierto quiero tu veredicto so­­bre otro gran maestro del guión, el americano Ro­­ bert Mckee, y su archiconocido libro Story, guía de muchos directores e iniciados en nuestro país. DT: Es un formato muy americano sobre la estructura. Los americanos no conciben que pueda haber cosas basadas en el capricho y sostienen que debe de haber una explicación para cada ac­ ­ción que toma el personaje. En momentos llegan a conclusiones muy sabias, en cambio hay otras que yo calificaría de disparatadas ¿Por ejemplo? DT: Ellos consideran que se producen unos para­­ digmas que deben de seguir en cada estructura. Robert Mckee basa todo en “el conflicto” y si bien tiene gran parte de razón, yo creo que hay historias que funcionan sin él. Historias que ofrecen

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una sensación de libertad que el espectador apre­ ­cia mucho. Tu última película la vivo así… bajo una poética propia. Ahora me gustaría enlazar lo que hablamos con Mckee y decirte: la resolución del conflicto, es decir, que Antonio (Javier Cámara) encuentre a John Lennon en su camerino ambulante en Almería, es lo de menos ¿no? DT: Yo intento relativizar el peso de la estructura con relación al peso de los personajes. Y en la estructura de mi film, yo prefiero que sea el espectador el que se lleve como recuerdo la poética de mis personajes. Si te fijas los pongo en situaciones únicas que poco significan en el avance del film. No lo llamaría en “momentos muertos” porque encuentro que es despectivo, sino mo­­ men­­tos que escapan a la rutina narrativa y que permiten que el personaje hable más sobre sí mismo. Por ejemplo, si ahora reuniéramos a todos los personajes interesantes que hemos co­­ no­­cido en nuestra vida te darías cuenta que no necesariamente ha habido “conflictos” entre ellos y tú. Más bien vendría a ti una invasión de anécdotas, sensibilidades, aspectos de su saber, que quizás quisieras contar. Esta sobre dimensión de ciertos guionistas por seguir el modelo y querer sacar “lo supérfluo”, es lo que pienso que quita el disfrute. Quiero decirte que yo me enamoré, y la considero una película de culto, mi querida Madrid 1987. DT: Si es una obra basada como sabes en Francis­ ­co Umbral, nuestro famoso columnista y cronista de Madrid en época de la Transición española. Y que vi a David en Amo tu cama rica el perso­­ na­­je de Pedro (Pere Ponce) enamorándose de Sara (Ariadna Gil) tal como vi yo a Woody Allen en Manhattan seduciendo a Diane Keaton es un buen homenaje al cine. DT: Sí, aquello fue el inicio de una relación que se consolida dos años más tarde con Ariadna Gil. Bien cambio de tercio ¿es Ariadna tu conexión con Catalunya? DT: Si es una de la más importantes. Si bien había viajado en ocasiones y tenía algunos amigos di­­ga­­ mos que sí: ella es el vínculo con esta comunidad. Yo observo un guiño a lo catalán en Vivir es fácil con los ojos cerrados en el personaje del dueño


93 de la taberna en Almería interpretado por Ramón Fontseré DT: En el cine del franquismo había personajes relacionados con los tipos regionales de España: el gallego, la criada andaluza... En el día de hoy si no es para hurgar en la comicidad, como pasa en 8 apellidos vascos de Emilio Martínez Lázaro, apenas existen en nuestro cine. A mi me gusta ha­­cer hincapié en las características que da el personaje según de donde proceden. Entonces nos podemos hacer la pregunta en esta película ¿Qué hace un catalán en un tiempo donde eran los almerienses quienes emigraban a Catalunya? Lo mismo pasa con el personaje del policía armado interpretado por Jorge Sanz que ha sido destinado en Girona. Déjame un inciso: Jorge Sanz borda el personaje de padre autoritario a puntos muy altos. Yo creo que hay que recuperar a este magnífico actor, sí o sí, para el cine español. Bien la única pregunta política que te hago ¿Sí o No? al derecho a decidir, que no a la in­­ dependencia de los catalanes. DT: Creo que el derecho a decidir es un invento un poco artificial, en mi opinión, con respecto al referéndum de la independencia. Alguien que en un momento determinado inventa la Coca Cola y nadie puede rechazar. ¿Quién va a decir que uno no está de acuerdo con el derecho a decidir? El derecho a decidir está expresado en muchas de las votaciones que uno está ligado a someterse cada cuatro años. Yo creo que lo que

pasa es que hay una crisis de lo político y los par­­ tidos deberían ser más honestos y consecuentes con sus electores. Es decir, con los que deciden por ellos y no subir los impuestos como han hecho los que están en el gobierno ahora sabiendo que en su programa ponían lo contrario. El derecho a decidir es un invento un poco gaseoso. Pero que los catalanes tendrán que decidir su futuro, me parece obvio. Nadie se escapa por parte de Nagari de pregun­­ tar ¿Qué es para ti esta ciudad donde hiciste el gui­­ón de Two much, donde está el mentor Nat Chediak, y que por lo que veo visitas a menudo? ¿Qué significa Miami para David Trueba? DT: Es una ciudad compleja. Más compleja de lo que aparenta. Para los españoles es un poco difí­ ­cil entender esto que se llama Latinoamérica. No tanto ubicar a cada uno dentro de un país como puede ser Venezuela, Colombia, Cuba o Ar­ ­gentina. Uno se pregunta ¿qué es lo latino?... no sé. Pero sí puedo decirte que, Miami, es la capital. Esta ciudad es posiblemente la capital de un mun­­do seguramente irreal… Ja ja ja DT: Un mundo que consiste en la imbricación de todos estos países. Aportación de sensibilidades, clases sociales, estéticas y morales muy distintas. Y, de repente, todas están representadas en esta ciudad. Un lugar fascinante. Un no-lugar te diría en muchos momentos. ER


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Foto: Nina Subin

Valerie Miles Valerie Miles es editora con un recorrido profesional que la ha llevado a trabajar para varias de las casas más importantes del mundo del libro en español. Nacida en EE.UU., vino a Barcelona en 1989 con ganas de acercarse al mundo del libro, y veinticinco años más tarde conoce el sector editorial de cabo a rabo. Ha sido directora asociada de Alfaguara,directora editorial de Émecey de Duomo Ediciones, y ha trabajado para Planeta y Randomhouse-Mondadori. Fundó y edita la versión en español de la revista Granta. Además, publicó el libro Mil bosques en una bellota, que reúne a 28 de los escritores de mayor renombre de la lengua castellana, incluyendo Mario Vargas Llora, Javier Marías y Carlos Fuentes, para que seleccionen y hablen sobre lo que consideran las mejores páginas que han escrito. Fue comisaria de la exposición Archivo Bolaño 1977-2003 “Déjenlo todo nuevamente” y ha publicado artículos en las revistas The Paris Review, Harper’s y Grantay los periódicos La Vanguardia y ABC (España), La Nación (Argentina), Reforma (Mexico) y The New York Times. Actualmente, es profesora de traducción literaria en la Universidad Pompeu Fabra. Se citó con Nagari en el café de Laie, una de las librerías clásicas de Barcelona. Miles dice que no puede imaginar la edición sin librerías como ésta y que un buen editor ha de tener tanto una “educación sentimental” como una “educación de negocio”. Habla sobre la importancia de Barcelona en el mundo editorial, la riqueza bilingüe de la ciudad catalana, y las diferencias entre España y EE.UU. que le hacen temer por el futuro del libro en su país adoptado.

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Joseph Wilson: Barcelona es conocida por ser la ca­­ pi­­tal y, de alguna manera, representar a Cataluña y la cul­­tura catalana para el mundo. Pero ¿qué peso tiene Bar­­celona en el mundo del libro, tanto en castellano como en catalán? Valerie Miles: Barcelona tiene un peso enorme. Y además es muy curioso cuando lo miras porque es la capital del mundo del libro en español –no de educación ni de texto, en esto lo es Madrid– pero de trade, en lo que es literatura, libro de entreteni­­ mien­­to y de ensayo, en eso lo es Barcelona. Pero Bar­ ­celona es una ciudad cuyo idioma principal no es el castellano, que es una cosa muy, muy curiosa. No deja de ser perfectamente insólito realmente. Y esto yo lo veo como una cosa no solamente peculiar, sino bonita. Y el peso que tiene, mitológicamente ha­­blan­ ­do, creo que también es muy importante porque hay que recordar que, durante la época franquista, Bar­

c­ e­­lona tenía un mundo, un mundillo semi-clandes­ ­ti­­no, no diría clandestino porque también había mu­­cho atrevimiento también hacia el final del fran­­quismo, muy vivo y vivaz en el mundo del libro. En­­tonces existía como símbolo de un futuro que po­­ dría venir. García Márquez, Vargas Llosa, Vallejo... había mucha gente que venía a Barcelona como un lugar de refugio. Y esto durante la época franquista. García Márquez y Vargas Llosa estaban aquí... y más tarde vino Bolaño a finales de los 70 cuando Barcelo­ ­na ya era una ciudad de una explosión de la recién cobrada libertad. Barcelona se movía mucho, era un lugar no demasiado caro para vivir, lo cual atrae siem­­pre a escritores y artistas, era un lugar de inter­ ­cambio y de movimiento de ideas, con lo cual este capital que tiene Barcelona como una ciudad intelectual y creativa sique siendo verdad en el mundo del libro.


95 JW: ¿Cómo explicas la atracción que tenía la ciudad para escritores de fuera incluso bajo la dictadura franquista? Seguramente muchos barceloneses les habrían preguntado por qué habían venido. VM: Parece perfectamente contradictorio, pero los bar­­celoneses son gente muy pragmática, negocia­­do­ ­ra, muy business, muy la cultura de botigeur, es como ‘lo que hace falta para business nosotros encon­­tra­­ re­­mos la manera de hacerlo funcionar’, y esto creo que es un valor de la ciudad... Si ves la zona antigua que tiene Barcelona es así porque han sabido negociar a lo largo de los años y encontrar lugares de paz. JW: Volvemos al tema de los dos idiomas, el catalán y el castellano. Igual su convivencia no está bien entendida ni apreciada por la gente que no conoce la ciudad. ¿Cómo afecta el mundo del libro en la ciudad? VM: Aunque hay roces, la verdad es que cuantos más idiomas se hablan, más idiomas se pueden hablar. Todo el mundo sabe que si eres monolingüe es más difícil luego aprender otros idiomas, pero al aprender un idioma más ya puedes aprender cinco, porque ya la cabeza funciona de otra manera, ya entiendes cómo funciona otro idioma y esto es lo que se tiene en Barcelona. Entonces aquí no existan dos idiomas, aquí existen varios y por eso aquí se traduce mucho, del francés, del alemán, del inglés. Creo que una parte de la razón por la que Barcelona ha sido este lugar un poco más cosmopolita viene a que se habla más de un idioma. Creo que sería una buena tesina, cómo una ciudad bilingüe se convierte en una ciudad multilingüe y con una perspectiva más cosmopolita y menos provinciana. Y esto es fundamental para una capital del libro. Con lo cual creo que esto ha ayudado que Bar­­ ce­­lona sea este lugar de intercambio. Y además, obviamente, está un poco más cerca de toda Europa, cerca de Francia, no muy lejos de Italia. Está bien ubicada fí­­ sicamente, pero también intelectualmente ha­­blan­­do dos idiomas, es una cosa peculiar pero una cosa rica. JW: ¿Qué tal el mundo editorial? ¿El libro electrónico es el principio del fin? VM: Hace poco estuve en Nueva York y di una vuelta para ver a todos mis colegas de allí. Estuve con varios editores conocidos, y les hice precisamente la pregun­ ­ta, ¿qué tal digital?, ¿cómo va? Porque claro, para un editor, digital también puede ser una panacea. Es de­ ­cir, los libros llegan así al público. Pero para que sea una panacea el lector tiene que pagar el libro, aunque

sea menos, pero tiene que pagar. El problema que te­­­­ ne­­mos en España y en otras partes del mundo de la lengua española es que no hay legislación contra la piratería y este es un problema gordísimo porque quie­­re decir que están vendiendo menos libros pero no recompensa con la venta en digital, sino que compran los dispositivos y bajan gratis lo que quieran. Eso sí matará el mundo del libro si no hay alguna manera de regular esto. Lo matará porque no puedes esperar que los escritores escriban gratis. Lo podrán hacer 10 años y luego se acabó. En EE.UU., de todas maneras, lo que están viendo los editores –porque ahora ya ha pasado tiempo y pueden ver estadísticamente las ventas y las ventas digitales– y de lo que se han dado cuenta curiosamente es que digital vende mucho en ciertos géneros, en romance por ejemplo, y ha comido al bolsillo, pero no al trade. El lector que quiere el li­­bro sigue queriendo el libro. Las ventas de lo digital son del 30-40 %. Es un ingreso más, otra manera de vender el contenido. Entonces en EE.UU. han dejado de ver el apocalipsis. Y tiene una buena ley, y además, la gente no roba, entiende que es robar. Entonces los editores están encantados con lo digital. No es un problema. El mensaje que recibí la última vez que estuve en Nueva York era de tranquilidad total. De hecho, las ventas están subiendo y una editorial como New Directions tuvo el mejor año de su historia el año pasado. JW: ¿Lo mismo pasará aquí? A veces existe la idea de que lo que pasa en EE.UU. tarde o temprano llega a Europa. VM: Aquí el problema es que no hay legislación. Y aquí la crisis es otra. Aquí la crisis es económica y cul­ ­tural. La gente no ve la lectura como un valor; hay una crisis de valor sobre la lectura. Ya es ‘no necesita­ ­mos leer tanto como se dice’. La gente no está leyen­­do. Este es el problema máximo ahora mismo. Los índices están bajando. No es que no estén comprando libros, es que tampoco los están bajando ilegalmente. JW: ¿Desde cuándo? ¿Desde la recesión? VM: Desde que hay tantas otras cosas para hacer. Des­ ­de los smartphones. La gente que compra un iPad no lo compra para bajar libros. Esto es lo que las estadísticas en español demuestran. Y si bajan libros, bajan libros piratas. En EE.UU. las ventas de libros electrónicos están entre el 30-40 %, pues aquí no van más allá del 2%, pero van subiendo cada vez más las ventas de los dispositivos. ¿Qué te dice esto? Te lo dice to­­do: en sus Kindles no están bajando de Amazon.

Joseph Wilson es periodista y poeta. Nació en Chicago y vive en Barcelona desde el 2000. Ha publicado poemas en castellano en las revistas La Bolsa de Pipas, Fábula, La Hamaca de Lona y Nagari. Trabaja como corresponsal de la agencia de noticias The Associated Press y es estudiante de posgrado en humanidades de la UniversitatPompeuFabra. Le pueden contactar a través de Twitter @JWilsonBCN.


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Juli Capella Yo creo que existe otra España realmente imaginativa y atrevida… pero siempre ha tenido que competir con el tópico turístico del sol playa, paella y toros Barcelona, 1960. Es arquitecto por la ETSA de Barcelona. Fue director fundador de las revistas De Diseño y Ardi y director de la sección de diseño de la revista Domus. Es autor de libros como Nuevo Diseño Español, Arquitecturas Diminutas Ha comisariado diversas exposiciones como A la Castliglioni, Vanity Case by Starck, Diseño Industrial en España, Tapas. Design for Food que se expuso en Miami en el Centro Cultural Español. Fue fundador de la bienal Primavera del Disseny. Fue galardonado con una mención honorífica en los Premios Nacionales de Diseño de España en el 2000 y en la actualidad dirige el estudio Capella Garcia Arquitectura en Barcelona.

Noticia de El País el 20 de diciembre de 1984. “El pa­­ sado martes se celebró en el local KGB, de Barcelona, la presentación del número 1 de la revista De Diseño, una nueva publicación ilustrada de diseño industrial, decoración, grafismo, arte y moda.... está dirigida por Quim Larrea y Juli Capella”. Recuerdo aquel enfant terrible que acababa de aterrizar en un medio, hasta aquel momento, sagrado por diseñadores como André Ricart o Correa. ¿Háblame un poco de aquel camino inicial que posteriormente dio a Barcelona la marca y el prestigio que le corresponde en este campo? ¿Qué conceptos se innovaron para abrir aquella nueva etapa? Juli Capella. La ilusión y la juventud otorgan mucha valentía e irresponsabilidad. Si a ello sumamos la ingenuidad puede salir una publicación como De Diseño, el tuerto en el país de los ciegos. En Espa­ ­ña casi nadie sabía lo que era el diseño, nosotros tam­­poco, pero intuíamos que era una disciplina que iba a vivir un fuerte auge y nos lanzamos a la piscina con la primera revista sobre diseño que llegaba a los kioscos. No sabían dónde colocarla, si con las de decoración, o las revistas técnicas. A medida que nos íbamos enterando, lo íbamos comunicando a los demás. Más que innovar lo que hicimos fue aprender de los italianos que nos llevaban mucha delantera.

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Pero todo ello pasado por el filtro barcelonés del mo­­mento. Corresponde a un momento mágico de cada generación, ahora no sería posible sintonizar con lo que pasa de forma tan intensa. ¿Cómo era la Barcelona de los ochenta en el campo del arte, la cultura y el diseño hasta la llegada de las Olimpiadas del 92? JC: Era una fiesta, pero también Madrid, Sevilla o Vigo y ya no digamos Valencia. Hay que recordar que veníamos de una dictadura de 40 años. Y nosotros estábamos viviendo una eclosión en muchos aspectos, un desfogue generacional, político, social, sexual. En los campos creativos este cambio era muy patente, había ganas de reinventarlo todo, conceptual y estéticamente. Por eso el diseño jugó un rol importante, por ser un instrumento para mostrar esta renovación. Y precisamente las Olimpiadas de Barcelona del 92 fueron una excusa para cambiar muchas cosas, desde las plazas y calles hasta el carrinclón logo de los bancos... Además la cultura se hacía en la calle, en los bares, las plazas, Todo brota­ ­ba bastante espontáneamente hasta que poco a poco se fue institucionalizando. Yo también. El sistema siempre fagocita, pero afortunadamente vienen otros detrás empujando.


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¿Del made in Barcelona de los 90 bien elaborado y sostenido al made in Spain recuperado y con buena imagen de prestigio en la entrada de siglo XXI. ¿Qué hay hoy a 2013 de estas dos marcas referentes a la internacionalización y dime si hay otras en el estado español que puedan surgir o entreverse un ascenso de futuro próximo? JC: La imagen de Barcelona era un conglomerado de disciplinas que unas apoyaban a las otras. Se basaba principalmente en grandes talentos individuales, que se daban a conocer afuera por primera vez. Pero esa sorpresa no dura siempre, éramos la niña bonita que llega a la fiesta. La imagen de Espa­­ña también es muy potente, pero siempre ha teni­­do que competir con el tópico turístico del sol, playa, paella, toros. Yo creo que existe otra España realmente imaginativa y atrevida, y es peculiar, una mez­­cla de latino, mediterráneo, orgánico, personalista… Y que no renuncia a la tradición ni se burla de ella, simplemente la reinterpreta o inventa una nueva que se va sumando. Al botijo tradicional, se le añade una nevera primitiva, y aparece el botijo La Siesta, que lo mezcla con una botella de plástico. Al Porrón le ha salido el coporrón: la copa porrón. Sin duda cada comunidad española ha trabajado estas últimas décadas en busca de su identidad: los gallegos con su vertiente celta, los valencianos

liderando el tema del mueble y la cerámica, en el País Vasco son fuertes en el tema del producto industrial. Madrid con el diseño gráfico, corporativo o la moda… Cambiemos el rumbo para algo más concreto ¿Qué corrientes y en que ámbitos en el diseño español pu­­ diéramos hoy destacar que se está haciendo algo crea­­tivo y distinto, partiendo de que la producción es mayoritariamente en el sudeste asiático? JC: Creo que ya no hay una corriente única o al menos mayoritaria, como podías visualizarse antes: posmodernismo, minimalismo, etc. Ahora hay mu­ ­chos “ismos” a la vez, cada diseñado quiere ser único y no pertenecer a un grupo o estilo. Estamos en la era de las personas, no de las cosas. Cada uno conforma su peculiar estilo, pero ciertamente hay un contenido más social, participativo, ecológico, experimental, pequeñas ediciones personalizadas… Y hablando de China como principal productor. Hay algún movimiento interno en este país que devele un “made in China… yes made in China” que recupere de éste aquella cultura del objeto milenaria que tanto prestigio dio en el pasado oriental… O crees que aún es Japón quién se lleva la palma en este ámbito? JC: No conozco muy bien China, pero las veces que he estado, he sentido una cierta depresión. Creo que han juntado lo peor del comunismo con lo peor del capitalismo, en vez de haber hecho al revés. Pero está claro que cuando empiecen a no copiar y lleguen las generaciones de jóvenes diseñadores que ahora se están formando por todo el mundo, la cosa dará un giro radical. Tienen mucho talento y efectivamente una tradición milenaria, que siempre es un buen trampolín. Habrá sorpresas positivas. Pero de momento Japón sigue capitaneando el tema con mucha distancia, su exquisito diseño se percibe en cualquier área, todo está tocado por la de­­licadeza y la calidad. ¡Y ojo! los Juegos Olímpicos de Tokio del 2020 van a servirles de motor de reinvención para reafirmarse delante de China. En los ochenta definías el diseño industrial como “la adaptación del exterior al hombre”, la decoración como “el compromiso entre el ámbito y su poética”–, y el arte y la moda entendida ésta última como un “proceso”. ¿Se mantienen aún estas definiciones tal y como nos encontramos hoy en mitad de un crisis económica internacional como la que tenemos? JC: Guardé diversas definiciones durante muchos años, cada vez más complejas y largas, para saber

Entrevista BARCELONA

¿Cómo está ésta Barcelona hoy en día dónde parece que el turismo de crucero sostiene una decadencia económica pero que, a la vez, ha marchitado la ciudad como espacio propio, reconocible y ciudadano? JC: Barcelona, sigue siendo una ciudad excepcional y creativamente muy avanzada. Pero ciertamente ha perdido muchos puntos con respecto a otras ciudades. Ya no es la líder indiscutible donde todo el mundo viene a aprender y se quedan embelesados. Ahora el protagonismo del diseño se ha diluído en muchas zonas geográficas de España y la ciudad ha perdido capitalidad. Hay ciertos barrios ya casi tematizados. Los vecinos han escapado o los han expulsado y solo pasean los turistas. Las instituciones se han volcado en promocionar este turismo masivo, pues a corto plazo interesa económicamente. Yo defiendo un turismo más equilibrado, que se amolde a las necesidades del ciudadano y no al revés. Y un poco más culto y menos depredador. El problema de estar de moda, es que un día dejarás de estarlo y si vives solo de esto, lo tienes mal. Preferiría que se invirtiera en conocimiento, aunque bienvenido el turismo respetuoso de mochila, o de Vuiton. Todo mezclado está perfecto.


qué es el diseño. Y al final me harté, y condensé di­­ seño en “pensar antes de hacer”. Me sirve para casi todo y es suficiente ambigua como para no dejarse nada fuera, por aquello de que “definir es matar”, viene de definitivo, y no creo que en el proceso creativo nada pueda ser verdad para siempre. Ya que estamos en EE.UU y, como conocedor del diseño a nivel internacional ¿Pudieras decirme si hay, no tanto un diseñador en concreto, que por supuesto lo hay, sino alguna corriente o tendencia en el campo del di­­seño o de la arquitectura que consideres de interés? JC: EE.UU marcó el inicio del diseño industrial masivo con Raymond Lowell (de origen Francés) o Norman Bell Jedes, allí nació el streamline y el styling, pero era un diseño principalmente centrado en el consumo y en cómo seducir al comprador, más allá de las virtudes del propio producto, que fue siempre una aspiración europea. Como diseñadores geniales cabe destacar a Charles y Ray Eames. Creo que al­­can­ ­zan una de las cotas más altas en el diseño de to­­das las épocas, con una gran capacidad plástica, ingenieril, investigación de materiales, interdisciplinar... Y más recientemente el gran bombazo ame­­ricano es Apple Los diseños de Jonathan Ive (de ori­­gen inglés) que han configurado todo un mun­­do referencial de la electrónica afable. Ideo, fue un gru­­po muy interesante al principio pero creo que han ido deva­­ luándose. Pero a mí, quien más me encantaba era el gra­­ fis­­ta Tibor Calman (de origen húngaro), afincado en New York que inició la revista Color y que desgraciadamente murió en 1999 y que odiaba el diseño encorsetado en comisión, que tanto abunda. Otro per­­sonaje clave en el momento actual es el grafista Bruce Ñau, (de origen canadiense) que promueve una reflexión social sobre la profesión. En uno de los múltiples cursos que has dado a lo lar­­go de tu carrera profesional en distintas escuelas y universidades de tu medio, hablabas de los 10 manda­­

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mientos para ser un buen creativo. Pensando en los es­­ tudiantes de Miami y EE.UU que acceden a esta carrera tanto en la arquitectura como en el campo del diseño a parte del primer mandamiento que decía “No fumarás, ni beberás, ni te drogarás...” ¿Qué les recomiendas en una metrópoli donde El Ferrari, el Vuiton, los diseños gráficos de Brito y el dinero son dioses que están en los altares de cualquiera que habite este lugar? JC: Que si al estudiante le gusta ese tipo de vida lujosa y lujuriosa, que abandone inmediatamente el diseño. Dedicarse profesionalmente al diseño es pa­ ­recido a una vocación religiosa, lo entregas todo. Por tanto si su interés es ser famoso o rico, mejor dejarlo y dedicarse a político o a empresario, pero como diseñador lo tendrá muy difícil. En cualquier caso los mandamientos están también para saltárselos. Bien... nadie se escapa de la pregunta de qué es esta ciudad, Miami, para ti. ¿Cuál ha sido tu experiencia vi­­sual, humana y afectiva en una ciudad donde el mito de Miami Vice o el lugar “donde vive Julio Iglesias” (...ya no vive) o incluso hoy, la residencia de la ex ministra de Defensa Carme Chacón? JC: Creo que Miami es un lugar muy apetecible. Mezcla de forma esquizofrénica lo americano con lo latino. Pero sobre todo me gusta “el decorado” que es Miami, toda la parte decó, las palmeras, el aire siempre azul, el clima pegajoso. Mi último referente es la serie “Dexter”, pero ya no me acuerdo de Miami Vice ni me interesan las horribles mansiones de los adinerados, que siempre suelen tener mal gusto eligiendo a los arquitectos e interioristas. Para eso prefiero otros lugares que me ha enseñado Miralda y Montse Guillén como Jimbos o el Versalles, aunque hay que reconocer que, el Delano de Starck, causó furor en su día y aun se aguanta. El aparcamiento de Herzog-de Meuron lo veo muy espectacular, pero un desperdicio espacial en un lugar tan céntrico, el feísmo se ha puesto de moda, pero no encaja en una Miami tan coqueta y colorista.


la Ciencia y Creación Literaria. Colabora con revistas como Sub-Urbano, La bolsa de pipas y Nagari. Es autor de un diario sobre sus vivencias en las cárceles de Nicaragua titulado Managua seis (2002). Ganó el IX Premio Cafè Món con la novela Artefactos (2012) y ha sido seleccionado para las antologías Emergencias. Doce cuentos iberoamericanos (2013) y Miami One Way (2014), así como para el primer número de la revista Presencia Humana (2013), dedicada a nueva literatura española extraña. En la actualidad trabaja en la University of Miami. En su bitácora personal, El blog de Carlos Gámez, estudia las relaciones entre ciencia y literatura.

Barras de Barcelona La literatura en torno a Barcelona ha tomado resonancia mundial, en especial gracias al éxito de los bestsellers La sombra del viento y La catedral del mar. Pero todos sabemos que los bestsellers son estrategias de marketing más que literatura (en especial, el libro de Falcones) y están cargados de lugares comunes que no me sirven para tomar el pulso narrativo a una ciudad, la mía, plagada de pasado literario y escritores ilustres. Una ciudad que según Jordi Corominas, poe­­ta, novelista, animador cultural y un largo etcétera: “ha logrado crear una literatura que se centra en la capital catalana desde su diversidad, de los ricos a los pobres, de las muertes de­­ tectivescas a la novela de ideas”. No en vano, es el centro de la industria editorial en español. Sin embargo, el panorama actual parece resultar desalentador. Fernando Clemot, director de la revista Quimera y autor de dos novelas y tres libros de relatos, me dice en un correo: “Barcelo­­ na ahora no existe […], el turismo ha arrasado el tejido ciudadano”. Así que decido contactar con todos aquellos narradores barceloneses que escriben en cas­­ tellano y que conozco (la nómina es amplia) y les pregunto sobre el tema. Obtengo respuestas su­­culentas, y hasta me reúno con cuatro de ellos (Kiko Amat, Javier Calvo, Robert Juan-Canta­­ vella y Miqui Otero), en la terraza de un bar de Barcelona a la hora del vermú (un clásico por es­­tas latitudes). Es allí, en la terraza que pronto abandonaremos por culpa del frío, donde Amat, autor de cuatro novelas, todas enmarcadas en el entorno de Barcelona y su periferia, la última ti­­tulada Eres el mejor, Cienfuegos, me explica cómo han cambiado las cosas en los últimos tiem­­pos. Me habla de que la diferencia principal con los escritores de generaciones pasadas radica en el aburguesamiento, o mejor dicho, en la falta de este. Me relata el cambio social que experimenta­­ ron escritores como Juan Marsé, o Manuel Vázquez Montalbán, que rápidamente empezaron a engrosar la lista de los asiduos a la barra del bar donde se organizaban las tertulias literarias de la ciudad (como Giardinetto o Bocaccio) y donde se encontrarían con Enrique Vila-Matas o Eduardo Mendoza, entre otros. Esa barra hoy no existe. El escritor barcelonés que no proviene de la clase alta, como Amat y Otero, ha decidido no ocuparla. Es el fin de la alta cultura literaria barcelonesa. El encuentro tiene lugar hoy en cualquier bar, entre cervezas, sin ningúna sacra­­li­­zación litúrgica. Y Otero, que afirma que él ocupa la barra de los niños, y que en su última no­­vela, La cápsula del tiempo, escudriña los lugares recónditos de Barcelona, me recuerda los brillan­­ tes ensayos de Tom Wolfe sobre las barras literarias neoyorquinas y los escritores judíos. “El último escritor de clase obrera que se consideraba con derecho a acercarse a esa barra, y que a veces lo hacía, fue Francisco Casavella”, afirma Amat. Y apúntense el nombre, porque según Jorge Carrión, finalista del Premio Anagrama de ensayo en 2013 con Librerías, y que en Madrid/Barcelona trataba el tropo literario de la Ciudad Condal, Casavella es el último autor que se atrevió con Barcelona “como totalidad y con ambición artística”. Ahora es Javier Calvo quien, recordando la pregunta de una periodista francesa sobre qué ba­­res habitaban los escritores barceloneses, le contestó que había dos narradores, Víctor Nu­­bla y Sebastià Jovani, que siempre se reunían en el mismo bar de la plaza del Raspall, en el barrio de Gràcia. “Son un dúo muy especial”, dice Calvo, que firmó una de las novelas más carismáti­­cas sobre la Barcelona del siglo XIX, Corona de flores, y con El jardín colgante, inspirada en la Barce­­ lona de los 70, ganó el premio Biblioteca Breve, y que Carrión considera uno de sus au­­to­­res más representativos, incluyendo sus ensayos antropológicos de la ciudad. Y creo que Calvo está en lo cierto, Nubla y Jovani son escritores bilingües (hay más, como Lolita Bosch o Laura Freixas) que

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Carlos Gámez Pérez nació en 1969, en Barcelona, España. Estudió Ciencias Físicas, Historia de


De izquierda a derecha: los escritores Robert JuanCantavella, Javier Calvo, Miqui Otero y Kiko Amat charlando de literatura en cualquier bar de Barcelona.

se citan mútuamente en sus libros y ape­­nas salen del barrio de Gràcia. Nubla publicó ha­­ce poco su per­­ sonalísima radiografía gracienca con El regalo de Gliese. Jovani se le había avanzado con Emet, o la revuelta. “Constituyen el proyecto literario para mí más interesante que está teniendo lugar hoy en día en Barcelona”, dice Calvo. Es entonces cuando apa­­ recen algunos de los nombres que se perciben co mo más sugerentes en el nuevo panorama: Carlos Za­­nón y su nueva novela Yo fui Johnny Thunders, me­­morialistas de la ciudad como Marcos Ordóñez, los muchos escritores que sin ser de Barcelona la hacen suya: Cristina Morales, Juan Soto Yvars, Matías Candeira... Mención aparte merece Laura Fernández, que en la novela Wendolyn Kramer trata de ficcionar Barcelona al modo anglosajón, como si fue­­ra un personaje más, cosa que la autora cree que se ha dado poco en la literatura barcelonesa más allá de la obra de Calvo. Sin embargo, resulta evidente que, aunque no existe ya esa barra excelsa de escritores, sí hay tra­­ diciones. Yo me he sentado con los representantes de la tradición anglosajona en la ciudad (si exceptuamos a Juan-Cantavella, que está a punto de sacar su cuarta novela y se situaría más cerca de la tradi­­ ción de Mathias Enard, escritor francés residente en Barcelona, al que traduce). Por eso, cuando apare­­ ce el nombre de Javier Pérez Andújar se le trata con respeto y se admira su labor en defensa de la literatura de género de la ciudad. Pero se tiene claro que él pertenece a otra tradición. A quien no se per­­do­­ na es a Vila-Matas, quizá el máximo representante de esa barra de la excelencia literaria. No por sus

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obras, sino por su actitud elitista y su falta de humor. Por el contrario Clemot, que se ve en la tradición de la narrativa de la emigración barcelonesa, cita pre­­ci­­ samente en su correo a Pérez Andújar como uno de los proyectos más interesante y repite con Ordóñez. De Vila-Matas hace mención por su perspectiva sobre Barcelona en Desde la ciudad nerviosa (también lo cita Carrión por sus dietarios, y lo citará Corominas como escritor oculto de la ciudad, por lo que pienso que ya lo odien o lo amen, Vila-Matas sigue estando en el centro de la escena literaria barcelonesa), aunque para Clemot es Vázquez Montalbán quien ha universalizado una imagen literaria de Barcelona. Corominas, que ha narrado la ciudad en sus poemarios y en las novelas Una dona que sap ju­­ gar amb els peus y José García, menciona a Igna­­cio Mar­­tínez de Pisón, Gonzalo Torné y Miqui Otero. Y con­­ sidera que la mejor novela sobre Barcelona es Últi­­mas tardes con Teresa, de Marsé, autor del que Carrión era lector compulsivo en su juventud. Como ven, el panorama es amplio y no siempre coincidente. Tal vez la ciudad como institución se esté muriendo, pero no sus escritores. Así que ya sabe, si viaja a la Ciudad Condal en busca de la Barcelo­­ na literaria, no lo haga con las escenas de postal que encontrará en los bestsellers arriba mencionados. Vaya a un bar como el que aparece en la fotografía, tómese una cerveza y espere. En cualquier momen­­ to pueden entrar cuatro escritores como los que hoy me acompañaron para hablar de libros, de literatura, del tropo de la ciudad. La literatura de Barcelona está en todas las barras.


ma College Scholars Program en la Universidad de Case Western Reserve. Es escritora, ensayista y poeta y ha publicado varios libros entre los que se encuentran Bodegón /Still Life o In the Breathing Time. linda.ehrlich@gmail.com

Traducción del inglés por Silvia Raquel Guzmán

Abordando a Gaudí Antoni Gaudí cambió la imagen de la ciudad de Barcelona, ¿pero cómo podemos los escritores, cineastas, y los artistas plásticos, abordar el esplendor de sus construcciones? ¿Nos centramos en los detalles inspirados en la naturaleza en primer plano? ¿Nos aproximamos desde un plano alto, desde la distancia tomando en cuenta cómo salpican el paisaje? ¿O debemos más bien acercarnos a sus obras de manera inesperada, inadvertida, para permitir que el espectador se deleite con la sorpresa de un primer encuentro con la obra? Junto a otros arquitectos modernistas como Josep Puig i Cadafalch, Lluís Domènech i Montaner, y Josep María Jujol, Gaudí, conectó Barcelona con el movimiento Art Noveau, superándolo incluso. Este movimiento tomó el nombre de “ Renaixença “, Renacimiento. Gaudí es reconocido por el uso creativo de los paraboloides, por sus puertas de hierro forjado, motivos de dragones, toques del estilo mudéjar, terrazas cubiertas en cerámica, y fachadas onduladas. Ya sea si se observan sus trabajos menos conocidos como los faroles en la Plaza Real, o sus construcciones más emblemáticas como la Casa Milà (La Pedrera) que se eleva a seis pisos sobre una intersección muy transitada de Barcelona, siempre se descubre algo nuevo. ¿Y cómo debemos describir a Antoni Gaudí i Cornet, 1852-1926? Gaudí fue un hombre serio y religioso que encontraba inspiración en la naturaleza, pero sin miedo a mostrar su lado lúdico (tomen por ejemplo el dragón sobre las escalinatas del Park Güell). Las criaturas de Gaudí flotan sobre la superficie de sus edificios, y centinelas encapuchados vigilan la noche desde las terrazas. Grandes techos de caracoles nos contemplan mientras nos convertimos en criaturas marinas aún pisando la tierra. Los balcones amenazantes y los topes de chimeneas sobresalen de las paredes texturadas. En los jardines de Gaudí, una oleada de fragmentos de mosaicos a lo largo de la pared de un banco aguardan el roce ansiado. Las torres se elevan con euforia seguras de lo sagrado de los cielos. Aquí tenemos tres maneras en las que el cine ha abordado las creaciones espectaculares de Gaudí:

Abordaje poético: Antoni Gaudí, un documental de 72 minutos del director y artista plástico TESHIGAHARA Hiroshi1 (1927-2001), está basado en las memorias del director sobre su primer encuentro con las obras del artista catalán. Cuando Teshigahara visitó Barcelona por primera vez en 1959 junto a su padre, se encontró con el mundo 1 Los nombres japoneses se presentan de la manera tradicional, con el apellido primero. Algunas porciones de este escrito fueron publicadas en el World Film Locations: Barcelona (ed. Helio San Miguel y Lorenzo J. Torres Hortelano, Reino Unido, Intellect Press, 2013): 78-79.

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Linda C. Ehrlich. Profesora Asociada de japonés, Literatura Universal y Cine y directora del Cine-


del arquitecto catalán2, un mundo que Teshigahara describió como una de las mejores sorpresas de su vida (un hiyaku [un salto volador]). Teshigahara se arrepintió de no haber llevado suficiente cinta para su cámara de 16 milímetros durante su visita, pero en el 1984 pudo corregir el desatino al regresar con su equipo completo de grabación. La mayor parte del documental Antoni Gaudí se desarrolla sin la presencia de un narrador, salvo por algún que otro subtítulo identificando los edificios. Una oleada de imágenes se muestran con una selección de música hipnotizadora del galardonado compositor TAKEMITSU Tōru, y también con música procesional europea. El documental se inicia con las primeras creaciones de Gaudí , continúa a través del Parc Güell y se dirige al Templo de la Sagrada Familia como en vuelo, después de vislumbrar las espirales del templo en varias tomas anteriores. Teshigahara nos da poca información de Gaudí ya que se concentra en los diseños arquitectónicos, dejando a la persona de lado. Observamos en el documental a unos hombres que abren los grandes portones, pero luego desaparecen. Sobre los fantásticos balcones que tienen formas de algas marinas, apenas se divisan pequeñas figuras humanas. El director japonés parece estar más fascinado por las mujeres que se encuentran en la pescadería, y las bailarinas de la sardana, pero incluso estas son reemplazadas rápidamente por los diseños perdurables del arquitecto. La forma humana se convierte en un tema transitorio y de contrapunto. Apoyándose en una presentación visual, Teshigahara nos muestra comparaciones sorprendentes entre las formas planas de los frescos románicos y las torres protuberantes y escaleras de caracol de Gaudí. Aunque más adelante hay momentos de narración mientras la cámara explora las terrazas de un pueblo en los Pirineos o contempla de cerca los dibujos de Gaudí, el documental proporciona mayormente el deleite de deambular. Teshigahara evoca un mundo que no es ni español ni japonés, sino un universo multifacético que examina la inspiración española desde una estructura budista, propia de la perspectiva de un director con ojo de ceramista como Teshigahara. La cámara se desplaza como un pergamino japonés (emaki-

mono), de derecha a izquierda y luego de arriba a abajo, haciendo eco a la ilusión de movimiento que contiene la arquitectura. Teshigahara hace esta película después de permanecer alejado de las cámaras durante casi una década. Teshigahara dijo de Gaudí: “Sus creaciones me hicieron darme cuenta de que... el mundo en el que estaba viviendo todavía estaba lleno de grandes posibilidades”.3 En una entrevista en 1982 titulada Gaudí kara no shuppatsu (Empezando desde Gaudí, escrito en japonés), Teshigahara elogia el shizen kansatsu de Gaudí (observación de la naturaleza) y admite que su experiencia en 1959 pudo haber influenciado el look de su famosa película La Mujer de las Dunas (Suna no Onna, 1964). Sin embargo, Teshigahara no consigue mostrar el sentido de unidad entre las creaciones de Gaudí, y se limita a retratar una serie de momentos exclamatorios. En un artículo para el Boston Globe, el crítico de cine Jay Carr escribe: “los edificios no logran llenar la pantalla con la autoridad con la que ocupan su espacio real”.4 La manera en la que el director japonés aborda a Gaudí se hace más clara al compararla con la manera en la que el director italiano Michelangelo Antonioni utiliza los edificios del catalán en su película El Pasajero (1975). Antonioni utilizó fragmentos de las obras de Gaudí para representar el estado psicológico de sus personajes y para hacer notoria la sensualidad de la heroína principal. Como lo señala el erudito del cine Frank Tomasulo en su artículo “La arquitectónica de alientación: El Complejo Edífico de Antonioni”, el director italiano usa las “perspectivas cambiantes de las formas arquitectónicas para reflejar desorientación en las escenas de auto-referencia que el personaje [Locke/Jack Nicholson] sufre en su cambio de identidad”.5

Un abordaje didáctico: El documental del 1978 Humanidades a Través de las Artes sobre “Arquitectura: Significado desde la visión de un poeta”, producido por el distrito de Coast Community College, incorpora una visión de Gaudí más explicativa. Por ejemplo, el narrador (la poeta

2 Para una lectura más profunda, busque el set de dos DVD de la colección Criterion, con ensayos por el historiador del arte Dore Ashton y Teshigahara. También incluye imágenes del primer viaje de Teshigahara a España en el 1959, y un programa acerca de Gaudí por el director de cine Ken Russell. 3 Dore Ashton, A Delicate Thread: Hiroshi Teshigahara’s Life in Art (Un Hilo delicado: La vida artística de Hiroshi Teshigahara) (Tokyo/N.Y.: Kodansha, 1997): 71. 4 “Documentary honors unique architect” (Documental honorando a un gran arquitecto), (1ro de nov. de 1987). 5 Artículo publicado en Wide Angle 15:3. (julio de 1993): 15.

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y novelista Maya Angelou) señala que el trabajo de Gaudí coincidió temporalmente con la composición de El Pájaro de Fuego de Stravinsky. Este documental de formato tradicional hace referencia al “espacio rítmico” de los edificios, en ciertos momentos muestra los “picos grotescos” de Montserrat o las formas de un fémur humano. Angelou resalta la manera con la que Gaudí evitaba la geometría rectangular, y describe los pináculos de sus chimeneas como “caballeros visires” señalando una conexión entre el arco parabólico y “un profundo significado religioso”, pero el documental también presenta algunas sorpresas en la grabación y la narración.

Un abordaje híbrido: En una exposición de arte en el 2002 en el Museu d’Historia de la Ciutat titulada “Gaudí: La Búsqueda de la forma. Espacio, geometría, estructura y construcción”, los curadores resaltaron “el dominio de la geometría del espacio” que poseía Gaudí (así lo mencionan en la guía de la exposición). Sin embargo señalan que los diseños terminados de Gaudí fueron el resultado de pruebas y errores, de probar y ajustar. ¿Podría nuestro abordaje artístico de las obras del genio catalán reflejar esas etapas de crecimiento artístico, y lograr hacer más que simplemente aplaudir la calidad de sus obras? .

Lo que se acerca más a este enfoque es Gaudí y Barcelona, dirigido por Juan Luís Buñuel como parte de una serie de filmes patrocinados por la UNESCO dedicados a las construcciones que son Patrimonio de la Humanidad. Los presentadores, John Hurt y Irina Brook, describen las obras de Gaudí como “testamento dramático a la individualidad intemporal”.6 Este homenaje de 30 minutos realizado por el escultor y director Juan Luís Buñuel (hijo mayor de Luís Buñuel) define a la arquitectura de Gaudí como algo “suave y shaggy” y como “un territorio de infinitas posibilidades... lleno de sorpresas inadvertidas”. En este documental de la UNESCO observamos a unos niños pequeños que salen del Parc Güell cargando sus patinetes sobre los hombros hasta la próxima vez. Los vemos alejarse y perderse de vista. Estos tres ejemplos son sólo una parte de una lista mucho más larga de documentales y películas que hacen referencia a Antoni Gaudí. Estas tres maneras de abordarlo: la poética, la didáctica y la híbrida, nos ayudan a formar un punto de vista. Al final, sin embargo, nada puede reemplazar la experiencia de transitar por una calle concurrida, en una ciudad urbana como Barcelona y ser sorprendido por una obra de Gaudí que nos transmite que el arquitecto se inspiró en la naturaleza originaria para transformarla.

6 Descripción de películas para la humanidad. Para más información acerca de este documental, puede leer las memorias de Juan Luís Buñuel, próximas a ser publicadas, editadas y con una introducción por Linda Ehrlich.


Texto y ensa(ñ)o BARCELONA

Oscar Guayabero

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Mi territorio

Barcelona era, no hace tanto, polo de atracción para creadores, destino final en muchos campos de la investigación e imán para trabajadores del pensamiento de todo tipo Oscar Guayabero

Ahora que tanto se habla de identidad, me dio por pensar dónde pertenecía yo; cuál era mi territorio. Nací y he vivido en el Raval desde mi niñez. Hoy pensé en mi barrio. Luego lo hice con mi ciudad. Esta Barcelona que ahora no la sentimos nuestra; o quizás nunca lo fue. El país me queda demasiado lejos. He encontrado más cosas en común con un vecino de Malasaña, del barrio del Carmen, de Termini o de Brixton, que con alguien de Berga o del Delta del Ebre en Catalunya. No por nada, sino porque su realidad cotidiana es muy diferente a la mía. Pero si sigo profundizando, creo que mi espacio es aquél que forman mi familia y mis amigos. Aquí sí tengo un sentimiento de pertenencia. De grupo. De clan. Y este territorio está cambiando radicalmente, con un peligro de desertización inminente de Barcelona. Es un goteo que no para. Son unos amigos, fotógrafa e historiador, que han estado en San Francisco probando suerte, y me dicen que quizás se vuelven porque aquí. “Todo está parado” les digo. Un experto en Internet, que hace tiempo que vive en Vancouver y no deja de advertirme que tardo demasiado en ir. Lo es también un fotógrafo con el que he trabajado a menudo y se ha ido a Ámsterdam. Otro, alemán, programador, que llevaba años aquí y que vuelve a su tierra. Una diseñadora de vestuario que regresa también a su Alemania, entre otras cosas, porque aquí ya no tiene trabajo. Un buen amigo artista que está pensando si ir a vivir a Lisboa o Valparaíso. Son también una pareja querida que, pese a su Inglaterra natal y tener su posición asegurada como profesores universitarios, aquí no van más allá de maestros privados de inglés. Son los diseñadores que se marchan a Shangai, médicos a Chile, o los publicistas y arquitectos colegas míos que envisten camino hacia Brasil. Por no hablar de muchos sudamericanos que están ya con las maletas a punto, dispuestos a volver después de estudiar o vivir aquí. Y no acabaría. Creo, y no sólo porque sean amigos míos, que todos ellos aportaron, no sólo su trabajo, sino su valor cultural a esta ciudad. Barcelona era, no hace tanto, polo de atracción para creadores, destino final en muchos campos de la investigación e imán para trabajadores del pensamiento de todo tipo. Alrededor del cambio de siglo, nos dimos un festín hablando de la sociedad del conocimiento, un pasito más allá de la maltrecha sociedad de la información. La ciudad entera parecía mutar de una economía productiva, a la manera del siglo XX, a una economía del conocimiento. Y no hablo de bohemios vagabundos, que también los hay y que dan color, pero que no crean tejido. Hablo de profesionales formados y con experiencia. Creímos que podíamos ser un nuevo entorno de conexiones de conocimiento, de inteligencia colectiva. Barcelona,​​ nos decían, “sería como un gran computador hecho de individuos y colectivos” que no pararían de crear. Medio eslogan de marketing, para facilitar la gentrifica-


105 ción, medio verdad. El caso es que la ciudad parecía ofrecer algo más que buen tiempo y juergas al estilo romano. Pero entonces llegó la crisis. Y en vez de intentar sobrevivir como el campus universitario del Sur de Europa, como el think tank del Mediterráneo, algunos escogieron, por nosotros, que fuéramos el taller clandestino de Alemania. Ellos han decidido que seamos una pequeña China. Obviamente, la distancia con los sueldos de las maquiladoras orientales todavía es abismal, pero si tenemos en cuenta el precio del crudo y la inminente crisis energética, esto puede cambiar. Para conseguir que sea rentable producir en el sur de Europa se ha de empobrecer de tal manera a la población que por un sueldo de minijob esté dispuesta a hacer una jornada completa y horas extra sin remunerar. Por otra parte, los gastos laborales también se deben reducir, mediante la supresión de prestaciones sociales, indemnizaciones por despido, coberturas sanitarias, etc. Es en esta vía en la que trabajan, tanto el gobierno central como el autonómico. Evidentemente, por coherencia se debe aniquilar cualquier intento de crear I + D (Investigación + Desarrollo). Tenemos que volver a ser mano de obra barata, como cuando nos aceptaron, en la silla de los invitados, en la Unión Europea. Pero, para que esto sea factible ahora, cuando llevamos ya bastantes años probando, aunque sea de lejos, el estado del bienestar y la libertad de pensamiento, debe desarticular la sociedad civil lo más rápidamente posible. La cultura entonces se convierte en el enemigo. Primero será la cultura de vanguardia, luego la cultura en general, después, directamente, la enseñanza. ¿Para qué queremos estudiar Filosofía si acabaremos como peones en una cadena de montaje? Y en eso estamos, tan sólo hay que analizar la ley Wert (Ministro de Educación) y las políticas de la Consellera Rigau. Escuelas de calidad para las élites económicas y religiosas, y precariedad intelectual para el resto. Todo ello es grave, terrorífico, pero es que, además, es mi paisaje emotivo e intelectual. Soy un hombre posmoderno, aunque no lo quiera, y el individuo me pesa más que la masa. Mi “yo” se queja más allá de ver la injusticia colectiva. Mi territorio está quedando baldío, sin árboles donde echar la siesta. Los amigos huyen y yo me quedo cada vez más solo. Porque yo no me quiero ir. No quiero reinventarme. Que lo hagan los políticos que nos han llevado hasta aquí. He estado formándome y trabajando por esta ciudad demasiado tiempo para huir como si nada. Como decía el graffiti de la calle: “estoy demasiado cansado para abandonar”

¿De qué nos sirve que haga buen tiempo y las cervezas sean baratas si no puedo conversar con los amigos porque están a hora y media en avión? De hecho, ya no tenemos ni para cervezas en las terrazas… gracias al turismo los precios están por las nubes. Mi territorio es aquel que ocupan mis amigos y ahora será tan enorme que no me va a cabrá ni en Google Maps. No quiero hablar con ellos por Facebook, quiero poder ver, discutir, abrazarlos y enfadarme si es necesario. ¿Quién diablos se puede exacerbar seriamente por Twitter? Lo que soy, lo que pienso, lo que hago, es, entre otras cosas, la suma de los que me rodean. El intercambio de experiencias, pensamientos, sabidurías y habilidades es parte fundamental de mi “ formación permanente”. Y me la están robando. ¡Me estoy quedando sin maestros! Y justo en ese momento, cuando mi territorio personal comienza a desaparecer, cuando mi país sentimental hace aguas, parece que el resto de mis vecinos han decidido construir una nueva nación-estado. Un nuevo estado de Europa, dicen. Pero, si no quedará nadie para habitarlo, pienso. Ya me va bien cambiar de bandera, de himno y de Documento Nacional de Identidad, no tengo problemas con eso. En todo caso, ¿no deberíamos parar esta sangría de pensamiento, este escape de masa gris que fluye por nuestro majestuoso Aeropuerto del Prat destino al extranjero? Primero el país, me dirán. Y yo pienso en mi de país, este que se va despoblando día a día. Me da miedo abrir el mail porque estoy harto de recontar bajas. Hoy un bailarín, mañana una médica, pasado mañana uno que hacía cine, el otro una traductora. ¡No quiero que se vayan! Los quiero aquí, conmigo, haciendo de mi ciudad un lugar más interesante, más rico, más listo. Necesito que estén para seguir creyendo que vale la pena trabajar con, y para la cultura. No me valen las banderas, necesito caras, rostros, palabras, pieles, manos, porque son los accidentes geográficos de mi país. Quiero poder pronunciar los nombres de mis amigos porque ellos son mi toponimia. Quiero oír sus voces, sus opiniones y su sabiduría porque este es mi patrimonio, nuestro patrimonio, el de cada uno de nosotros y de su pequeña red de amigos, de su paisaje emocional. Exijo desde ahora, un modelo de sociedad que proteja mi patrimonio intelectual y parafraseando a Emma Goldman, si no tengo a alguien interesante con quien hacer una cerveza, su revolución no me sirve.


Laureano Debat (Lobería, Argentina, 1981). Escritor, blogger y periodista cultural. Se ha

Texto y ensa(ñ)o BARCELONA

desempeñado como docente universitario y ha escrito para, entre otros, Orsai y La Vanguardia. Ha cursado el Máster de Creación Literaria en la UPF. Lleva el blog sobre crónica literaria y periodismo cultural www.barcelonainconclusa.com (laureanodebat@gmail.com).

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Castings para un piso compartido Almudena y María son amigas. Les encantaría vivir con gente como ellas, que gusten de la diversión sin abusar y que tengan la preciada virtud del “don de gentes”. Están sentadas en la terraza, una al lado de la otra. Almudena apunta, María pregunta. Almudena hizo Derecho y Administración de Empresas, pero ahora se dedica a la danza porque dice que ahí ha encontrado su razón de ser. María es Licenciada en Comunicación Audiovisual y ahora trabaja en un estanco, aunque tampoco le gusta mucho lo que estudió, para serme franca. Hoy tienen la agenda completa, irán cuatro personas más a ver el piso. Tengo poco tiempo para hablar de mí. Almudena apunta todo, pareciera no descartar nada. Subraya con trazo fuerte que tengo vendada mi mano por una lastimadura que me hice abriendo la heladera en una entrada feroz. ¡Mala jugada! Muchas gracias, ha sido un placer, vosotros los argentinos nos caéis bien, sois muy cachondos, cualquier cosa te llamamos y hasta pronto. De haberlo sabido antes. Quizás me hubiera preparado algún speech. O me hubiera puesto el perfume que me reservo para salir de fiesta. Hasta incluso puede que usara la ropa más cara que tengo. Pero nunca imaginé que la odisea de ver pisos para compartir iba a terminar convirtiéndose en una variante intermedia entre el casting actoral y las entrevistas de trabajo. Encima es verano. Hay que tener mucho cuidado con Barcelona en verano. Hay que tocarla con mucha delicadeza porque al mínimo movimiento brusco empieza a transpirar y a expulsar fluidos. La ciudad huele mal, pero nunca abandona su coquetería: el olor no sale en las fotos. Pero los bloques para la basura y las cloacas colapsadas maridan en un tufo omnipresente. En esta atmósfera pesada, bajo por Príncipe de Asturias a las 11 de la mañana, cabizbajo por haberla pifiado con Almudena y María. La siguiente parada es Francesc Macià. Toco el timbre y me atiende Natalia, una chica peruana que se acerca a los 40. Su casa se cae a pedazos. La habitación que alquila es pequeña, húmeda y con un ventanuco insignificante. Pero estamos en el sueño de Sant Gervasi y merece la pena vivir aquí, aunque no te puedes duchar demasiado tiempo porque ha subido el agua, ni tampoco tener la luz encendida hasta las tantas. ¿Tú te drogas? Porque no me gustan los drogadictos ni tampoco los que están de fiesta todo el día. ¿Vale? Soy así, me gusta vivir así y al que le guste bien y al que no a tomar por saco. Me ha costado mucho llegar a donde llegué y así son las cosas conmigo. Su tremenda verborrea me ahorra el trabajo de presentarme. Lo único que me deja emitir es un número de teléfono falso para que me llame en caso de que se haya quedado contenta con mi cara. Llegando al mediodía, Barcelona se convierte en un enorme animal acalorado al que parece molestarle demasiado que la gente le camine por el lomo. Una fiera que respira en un descanso sobresaltado y eléctrico, con un ojo abierto, como duermen todos los animales. Me uno a la marea que sale vomitada de los portales de los edificios y, todos juntos, hacemos transpirar al animal, que expulsa su su-

Fotografía Juan Cruz Durán


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dor vaporoso hasta envolvernos y hacernos sentir que está muy molesto, incómodo y pegajoso. Se acerca la hora de comer y Roger pareciera estar juntando toda la gula posible. Me atiende en su piso de Les Corts fumándose un porro, dándome la mano como si fuéramos negros del Bronx y presentándome la vivienda en claves antinómicas. Las paredes se caen a pedazos pero la cocina es grande. La habitación es pequeña pero está iluminada. Vivirás con tres fumetas pero que trabajan y son limpios. Toda la casa, hasta el más pequeño rincón, es un desorden trabajado e indescriptible de meses. No ha sitio para ningún detalles, todas son capas superpuestas de cosas y más cosas. Me avisará por email a ver qué tal. En la casa de Roger, aunque no se cuiden los protocolos en las presentaciones oficiales, también hay que pasar por el filtro del casting. En la calle me siento como el detective esperpéntico de Eduardo Mendoza, que en su última aventura del Enredo de la bolsa y la vida dice que “el clima de Barcelona, constante, temperado, húmedo y penetrado de efluvios salinos, goza de merecida fama entre los virus y las bacterias”. Aunque el barrio de Gràcia siempre es un alivio, porque también ha sufrido los machaques de la burbuja inmobiliaria y sus altos edificios embutidos en calles muy estrechas proveen de buena sombra al caminante. Voy a encontrarme con Icar, que vive en el piso donde lo criaron sus padres. Ahora lo maneja él, trabaja y paga los impuestos. Ya es todo un hombrecito de gafas, un informático que no titubea jamás cuando habla (recurrente cualidad de su especie). Su piso reformado es grande y luminoso, mi hipotética habitación también. Todo es perfecto. Pero en la casa no hay comedor. O no he visto bien. No, no hay comedor, me confirma el propietario con su vocecita nasal. Sucede que Icar ha hecho un cerramiento para quedárselo él bajo llave, junto con la habitación donde lo engendraron sus padres. Por la tarde pruebo con el Eixample. Camino hasta Roger de Flor para encontrarme con Marcelo. Por teléfono sonaba catalán, pero ahora veo que

es chino. Un chino con acento catalán que maneja una cadena de restaurantes chinos distribuidos por toda la ciudad. Un chino simpático, charlatán y entrador. También tiene su habitación en el fondo, bajo llave. Dice que no está casi nunca en el piso, que va de aquí para allá todo el tiempo. Que sólo viene cuando trae a alguna de sus amiguitas porque así es la vida, hay que pasárselo bien y follárselas a todas porque eso es lo único que les gusta a las mujeres. Que se las follen, reafirma. Confiesa tener un defecto que, quizás, no a todo el mundo pueda sentarle bien. ¿Somodiza serpientes? ¿Bebe pintura al látex? No. Le gusta que se hagan las cosas como él dice. Es un perfeccionista, un sibarita y un hombre de mundo. Y quiere alquilar habitaciones a gente que mantenga ese espíritu. No tanto que lo profese, sino más bien que lo respete y acate. Por algún lado tenía que salir la marcialidad maoísta. Se ríe todo el tiempo y los ojitos rasgados le hacen una mueca extraña hacia las orejas, como si tuviera puesto un antifaz. La odisea, al fin, se acaba en Horta Guinardó. Pablo y Laia viven juntos y buscan a una tercera persona. Él tiene esa típica cara de bueno que va perfecta para una publicidad de aspirinas o de muebles para el hogar. Laia es de Vic, morena, guapa y simpática. Me encanta Laia. Y el piso les sienta muy bien a los dos, como si se hubieran criado ahí. Luz, balcón y terraza. El paraíso de cualquier piso compartido. Será por eso que su agenda está que arde. Me sientan en el comedor junto a una italiana llena de granos y una asturiana con pozos en la cara. Y comienza el casting. Nos presentamos por turnos. Pablo y Laia ponen atención desmesurada a cada cosa que decimos, pero no apuntan nada. Todo lo retienen en su memoria, como los psiquiatras experimentados. “Nos caíste muy bien, pero al final nos hemos decantado por otra persona que creemos que encaja mejor en nuestro piso”, fue la respuesta por email que recibí esa noche de la bella Laia, mientras daba largos tragos a una cerveza helada y me probaba camisas para el día siguiente.


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Juan Tolrá

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El Carmel o El Carmelo…qué más da Toda ciudad que se precie tiene sus barrios vivos en su haber. Por supuesto Londres no sería Londres sin su Chelsea, ni Nueva York sin su Brooklyn, ni Buenos Aires sin su Palermo, o México DF sin Coyoacán, por poner algunos ejemplos. Cuando hablamos de Barcelona, quien la visita, acostumbra a llevarse en su regazo el desafortunado paquete turístico de las Ramblas actual. El visitante gay de ahora, su imagen distinguida de L’Eixample. El simpatizante antisistema del norte, el sabor vivo de El barri de Gràcia. Y Aníbal Balcells que dejó la Rambla del Carmel el 2 de mayo de 1995, cargó en su maleta de viaje a las Indias… El carnet de la Asociación de Vecinos. La foto tomada desde el balcón de su apartamento donde contemplaba la escultura el David y Goliath de Roy Shiffrin. La imagen de las tres colinas a lo lejos desde Collserola. El Turó de la Rovira, en frente, con su batería antiaérea apuntando a la ciudad. Las conversaciones interminables con sus amigos y su amor del PSUC. Aquellas cenas hasta la madrugada con el grupo de Qualitat de Vida en los años 70 sobre cómo diseñar un barrio donde se diera paso a la creación de nuevas infraestructuras y equipamientos y que, a la vez, gozara de una manera de vivir propia y saludable… Sus paseos secretos descubriendo espacios, como la masía de Can Grau (Rancho Grande). O iniciando un recorrido por la cashba empinada y poblada de lodo, piedras, transeúntes y basura, durante el franquismo. O llorando por el derribo de las barracas de Marià Labèrnia; la ilusión que tenía Aníbal por vivir despertándose como un bohemio, tal como lo hacía el pijoaparte, protagonista en la novela de Juan Marsé en Últimas tardes con Teresa. Tomarse su cervecita en el bar Las Delicias. Recorrer la calle Santuarios hasta llegar a la iglesia de El Coll. Y acabar en algún bar de la zona, con un vino cariñena en la derecha y un pincho en la otra mano. Balcells, dejó El Carmel de la lucha constante y abierta de su gente por sus derechos. Regresó en 2005 para ver el “agujero negro” en su territorio por la construcción del metro urbano. Y el año pasado fue llamado, junto a su amigo Josep María Armengou, para un pequeño homenaje que les hicieron. Hoy el Carmel ya es internacional. Ha salido en una publicación elaborada en Miami, EE.UU. Así que Aníbal se despide con el último verso de un poema que le dedicó…. Los “carmelos” plurales...sus hijos de hoy...la montaña sagrada. El término Carmelo proviene del hebreo que quiere decir “jardín de Dios”. Aníbal, como sí hicieron lo romanos, constata que nunca fue expulsado del paraíso; bien al contrario, cada verano retorna para expiar su pecado por la huida que inició. El barrio, mientras tanto, sigue con su liturgia.


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La Barcelona de 2014 Barcelona está en el mapa del mundo. Ya no se cuenta en pesetas. En las playas de La Barceloneta hay más surfistas que olas. Las grúas también son torres de la Sagrada Familia. Ya han terminado la nave donde rezar. La aaaaahdmiran los visitantes y a veces celebran misas los Papas. Los cruceros vomitan miles de turistas cada día. Pronto serán más. Dos horas para La Rambla y su mercado de La Boqueria, el Gótico y la Catedral, las compras en el paseo de Gràcia, clic-clac, un selfie ante La Pedrera y la Casa Batlló. Tragar unas tapas, o paella precocinada, y, si quedan tres minutos, acercarse a ver el mar. El talento ha emigrado por falta de capital; se ha ido a Berlín, Tokyo, Nueva York, ¿Miami? Médicos que investigan. Directores de cine. En Hollywood hacen grandes producciones; en España son pequeñas. Y cine de animación. Futbolistas y jugadores de básket. Pintores y escultores no encuentran quien les exponga. Aún se escribe y se publica, casi un milagro. En los colmados de barrio se puede ver la tele de Pakistán. Los pakis no cierran ni en Navidad. En El Raval hay una Rambla multiétnica para poder pasear. Tuvieron que derruir muchas casas y se marcharon a otro barrio quienes vivían allí. Los senegaleses, los sijs, peruanos, marroquíes, hondureños, indios, argelinos… de todas partes. No van nunca a los museos, pero ven todos los días un gran gato de Botero, que es una obra de arte parece. Sólo los turistas se hacen fotos con él. Y subidos a los leones del monumento a Colón. Los chinos se multiplican y viven en otros barrios junto a sus tiendas de ropa, de abalorios, de cacharros de todo tipo: un chino se llaman sus tiendas. Los chinos nunca pasean. Las filipinas, en grupos los domingos por la tarde. Los inmigrantes no van al gimnasio. Ni al cine ni a los teatros. Los barceloneses, menos que antes. Las salas de cine se han reducido. Las grandes y con historia las han cerrado. Hay mezquitas. Salones del Reino de Jehovà. Comunidades evangelistas. Los turistas hacen cola por entrar en el Park Güell, y pagan. La entrada no permite encaramarse en el dragón de Gaudí, muchos no se resisten a la tentación. Para enseñar las fotos a los amigos. ¿Los ves, yo estuve allí? Las bicis tienen su propio carril. Los peatones se quejan de los ciclistas. Los ciclistas sortean a los peatones¸ a veces los atropellan. No se puede aparcar en la calle sin pagar. Si esperas el metro, o el autobús, sabes cuánto tardará; casi siempre. A veces, muchas, no te dicen la verdad. Te multan si no tienes el billete. Llamas al 010 para saber cualquier cosa sobre la ciudad; te atenderán al cabo de unos minutos, los domingos el rato será muy largo. Un billete de metro cuesta 2,10; 10,30 si compras diez. En el paseo de Gràcia las tiendas de lujo con nombre y apellidos han sustituido a los bancos –de dinero. De los otros aún hay. Se puede vivir en un loft que antes fue fábrica. Los dueños de los perros recogen las cacas de sus mascotas –casi todos. En las plazas de cemento –duras las llamaron- los árboles no han crecido. Los skaters las ocupan y se divierten. O se caen. En el barrio chino siguen sin vivir chinos, pero hay árabes, pakistaníes,

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Aurora Segura


Fotografía Juan Cruz Durán

indios, las familias humildes que no se quedaron sin piso. Y las putas, como siempre. Ahora hay más con la piel oscura. Y jóvenes, pero cobran poco igual. Las tiendas parecen allí de otro lugar. Se han multiplicado las barberías de barrio, los hombres vuelven a cortarse el pelo los domingos, y les afeitan. Hay turistas rusos. Y hay chinos que son turistas. En las peluquerías de los chinos los masajes tienen un final feliz, hasta que los fastidian con la redada. Los jóvenes beben en la calle; en las discotecas es caro. Los salarios han bajado.Ya nadie usa las cabinas de teléfono. Hay playa nudista. La música electrónica tiene festivales internacionales. El Sónar. El Primavera Sound. Para ser estatua humana en La Rambla hay que pasar un examen. Quien respire, suspendido. Los acordeonistas, de la Europa del Este casi siempre, prefieren colarse en los vagones. Las colas son eternas en el Museo Picasso. En la Fundació Miró. En la Tàpies. Más en el museo del Barça. En el Tibidabo hay nuevas atracciones. Van desapareciendo las tiendecitas de los barrios. Ya casi no quedan librerías. Los extranjeros se distinguen de los inmigrantes por el color de la piel y la forma de hablar. Los policías ahora son “mossos”, pero si hace falta, pegan igual. El supositorio de Jean Nouvel ha redibujado el skyline. Y el hotel Vela, con las suites asomando al mar. El Barça ganó tres copas

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de Europa. Se hace deporte junto a la playa. Se corre en la Diagonal. En las montañas de Collserola y Montjuïc. Los barceloneses dicen que la avalancha de turistas les resta identidad, pero no es tan malo, maquilla la crisis. Y a los ladrones les gusta tener trabajo. Otros prefieren pedir dinero sin más. En la Barceloneta, que fue barrio marinero, los extranjeros –que no inmigrantes- desplazan a los vecinos. Pagan más. Escarbaron bajo el antiguo mercado de El Born para hacer una gran biblioteca, pero les salió la historia y ahora se pueden visitar los restos de casas y calles tumbadas a cañonazos. Los libros siguen esperando. Fue en una guerra de hace justo 300 años. Desde España la cuentan diferente. Ganaron ellos. En Barcelona, y en Catalunya, se sigue celebrando esa derrota –dicen que heroica los que la estudian- cada 11 de septiembre. Creen que el Gobierno de España los quiere menos catalanes. En el campo del Barça a las 17,14 de cada partido se pide in-inde-independènci-a. Es en catalán, pero sólo se nota en el acento de la è. De los balcones cuelgan banderas con cuatro rayas rojas y amarillas y una estrella blanca sobre azul. Reclaman independencia. El Gobierno la recorta. Más allá de los Pirineos, y en África, y en América, saben ahora que si eres de Barcelona no quieres ser de Madrid. Los gays se pueden casar. Fotografía Juan Cruz Durán


Apuntes sobre Anagrama Jorge Herralde fundó la Editorial Anagrama en 1969 en Barcelona. * * * “La “fiebre amarilla”. Así José Manuel Lara, fundador de Editorial Planeta, le decía a la empresa de Herralde, ya que sus libros tenían la tapa de ese color. * * * La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, es el long seller de la editorial * * * ¿Existe alguna relación con Javier Marías después de la ruptura? No, cesó la relación. Cesó hace muchos años. ¿Y con Enrique Vila-Matas? También cesó. Lo que pasa es que con Vila-Matas no hemos coincidido en ningún sitio porque casi no sale de casa. Está ausente de todos los festejos. (de un reportaje de Ramón Lobo a Jorge Herralde, Jot Down) * * * El héroe de las mansardas de Mansard (1983), de Álvaro Pombo, fue el primer Premio Herralde de Novela. * * * Los libros de Anagrama siempre fueron caros para los lectores de América Latina. * * * Comentario de un librero de Buenos Aires: “los libros de Anagrama son los que más se roban”. * * * Premios Herralde que perduran: El hombre sentimental (Javier Marías); La noche es virgen (Jaime Bayly); Los detectives salvajes (Roberto Bolaño); Casi nunca (Daniel Sada); Ciencias morales (Martín Kohan); El mal de Montano (Enrique Vila- Matas). * * * Herralde overrated: El pasado (Alan Pauls) * * * Colección “Contraseñas”, un abismo fascinante. Top Five: Música de cañerías (Bukowski), Miedo y asco en Las Vegas (Hunter S. Thompson), El libro de Caín (Alexander Trocchi), Matadero cinco (Vonnegut), Yonqui (William S. Burroughs). * * * Una de las tantas agradables particularidades del Herralde: muchas veces las novelas finalistas, además de buenos trabajos, han tenido más repercusión que las ganadoras: Muerte de un murciano en La Habana (Teresa Dovalpage), Bajo este sol tremendo (Carlos Busqued), Un lugar llamado Oreja de Perro (Iván Thays). * * * “Es un escritor Anagrama”. En mis días de estudiante, entre los amigos, decíamos esa frase como un código para darle crédito a un autor si merecía una lectura. * * *

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Texto y ensa(ñ)o BARCELONA

Vera –Hernán Vera Alvarez– (Buenos Aires,1977) es escritor y dibujante. Ha publicado el libro de cuentos Una extraña felicidad (llamada América), el de comics ¡La gente no puede vivir sin problemas y coeditado la antología Llegamos en avión. Muchos de sus trabajos han aparecido en revistas y diarios de Estados Unidos y América Latina, entre ellos, El Nuevo Herald, Meansheets, Loft Magazine, El Sentinel, Sea Latino, TintaFrescaUS, La Nación y Clarín. Vivió ocho años como un ilegal en los Estados Unidos donde trabajó en un astillero, en la cocina de un cabaret, en algunas discotecas, en la construcción. Desde el 2012 también es ciudadano americano. www.Matematicasencopacabana.blogspot.com


Algunos traductores: El Uruguayo (Copi), Enrique Vila-Matas; Transatlántico (Witold Gombrowicz), Sergio Pitol; Mentiras de mujeres (Liudmila Ulítskaya), Marta Rebón; Las cosas que llevaban los hombres que lucharon (Tim O’Brien), Elvio E. Gandolfo; La folie Baudelaire (Roberto Calasso), Edgardo Dobry; Memorias de un antisemita (Gregor von Rezzori), Juan Villoro. * * * En el 2010 la editorial fue vendida a la italiana Feltrinelli. * * * Si traducir significa poner en circulación, transportar, diseminar, explicar –en palabras de Susan Sontag– es fundamental el rol que ha tenido la editorial en dar a conocer en castellano a los principales escritores de las últimas décadas. Al menos dos generaciones de iberoamericanos le debemos las tempranas + estimulantes lecturas. Algunos de ese elenco estable: Sam Shepard, Raymond Carver, Tom Wolfe, Gesualdo Bufalino, Martin Amis, Michel Houellebecq, Ian McEwan, Kazuo Ishiguro, Antonio Tabucchi, Ryszard Kapuscinski. * * * Julio Vivas es el artista que supo darle el look a los libros de Anagrama. Las portadas de la colección Contraseñas, con sus collages lisérgicos deudores de la cultura underground del comic americano de los 60, eran otro lujo a la vista. * * * “A Trilogía siguieron con regularidad El Rey de La Habana y Animal tropical, dos novelas, y El insaciable hombre araña y Carne de perro, dos libros de relatos que también pueden leerse como novelas. Aunque en realidad toda su obra es un contínuum, contado (excepto en El Rey de La Habana y algunos cuentos) en primera persona por un personaje con el inequívoco nombre de Pedro Juan, una suerte de autobiografía fragmentada. Y ésta es una de las claves del éxito de sus libros de relatos -un género tan castigado comercialmente-, ya que proponen otro tipo de lectura, más directa y confianzuda (con “el trato continuado”, ya se sabe), al igual que los libros de cuentos de Bukowski”. (ensayo de Jorge Herralde sobre Pedro Juan Gutiérrez)

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“Retratos”, de Capote, creo que fue el primer libro que compré de Anagrama. * * * “Pitillos”, “Tío”, “Bragas”, “Follar”, “Gilipollas” Algunos localismos ibéricos que los lectores latinoamericanos aprendimos leyendo algunas traducciones. * * * En junio de 2009 se creó “Otra vuelta de tuerca”: colección que rescata aquellos títulos (“offbeat y rompedores”, en palabras de Herralde ) que merecen reeditarse. Algunos: Pan (Knut Hamsun), Nubosidad variable (Carmen Martín Gaite), Centuria (Giorgio Manganelli), Mi padre y yo (J.R. Ackerley) * * * –¿Cuál es la lógica que prevalece para usted a la hora de editar un libro? –Hay dos ejes bastante claros: progresismo político y vanguardismo cultural, aunque tanto la palabra progresismo como vanguardismo estén un poco obsoletas y desacreditadas. Anagrama nació como una editorial antifranquista y fue una de las más perseguidas. Para mí era muy estimulante luchar contra la censura franquista, ampliar los espacios de libertad e incorporar la enorme cantidad de textos y autores que la censura franquista había prohibido drásticamente, y que poco a poco fuimos consiguiendo colar. (de un reportaje de Silvina Friera a Jorge Herralde, Página 12)

* * * El oficio de vivir, de Pavese, fue el primer libro que publicó la editorial. * * * “La obra de Reinaldo Arenas ya está perdida. La de Puig, la de Copi, la de Roberto Arlt. Ya nadie lee a Ibarguengoitia. Monterroso, que perfectamente bien hubiera podido declarar que tres de sus personajes inolvidables son Mandela, García Márquez y Vargas Llosa, tal vez cambiando a Vargas Llosa por Bryce Echenique, no tardará en entrar de lleno en la mecánica del olvido. Ahora es la época del escritor funcionario, del escritor matón, del escritor que va al gimnasio, del escritor que cura sus males en Houston o en la Clínica Mayo de New York”. (Roberto Bolaño, Los mitos de Cthulhu, El gaucho insufrible, Anagrama, obvio)


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Visuales BARCELONA

Antoni Miralda

Barcelona, París, Nueva York, Miami… y yo. Busqué desesperadamente quién pudiera honorar este artículo por el respeto que se merece este creador de mundos heterogéneos bajo el ritual de lo cotidiano. Busqué a un gran conocedor de su obra, Iván de la Nuez, pero no hubo manera. No pude localizarle. Al final pensé “Miralda fue mi mentor; yo le voy a escribir”. El artista el cual hubiera querido reconocerme en mis intervenciones públicas. Él que, junto a Javacheff Christo y Jeanne Claude, fueron los que inspiraron, a finales de los 80, mi proyecto Paracelsus junto a Sergi Mayora y Paolo Vitali. Una instalación que consistía en poner una réplica en fibra de vidrio del Copito de Nieve (una gorila albino, símbolo reconocido de la ciudad de Barcelona). La escultura iba a ser ubicada en el teleféNOTA. La vida y obra de Antoni Miralda (Terrassa 1942, Catalunya) requeriría un libro de 1000 páginas a todo color cómo mínimo. Así que me voy a limitar sólo a escoger lo que me ha cautivado, o he vivido de cerca como sujeto y espectador. De todas maneras, los interesados pueden a acudir a www.stomakdigital.org. Un espacio virtual donde aparecen todos sus proyectos y disfrutar de su recorrido desde su inicio.


rico del Puerto, para recibir a los cargueros y barcos de líneas marítimas y “competir” con la estatua de Colón; por una parte, tan amada por él. Una metáfora que, de haberse realizado, tenía solo un mensaje: “Maestro, estoy aquí, frente al descubridor”. Una expresión del giro cubano que nos une, por vivir los dos en esta metrópoli que ahora compartimos, Miami.

La huida a París. La revolución de los 60-70 Arranca con una serie de obras (Soldats Soldés) relacionadas con la repetición, la manía y el juego experimental. Y, desde mi punto de vista, narradas desde una violencia teñida bajo la pureza del blanco o los colores pastel. De repente, arcones, maquetas, tableros, muebles, telas, esculturas, mapas, o incluso una piel desnuda de mujer o la misma calle, como en Requiem por un chat 1969, se pueblan de miles de soldados en hileras, círculos o agolpados infinitas veces en cualquier pieza. A modo de transición también los usará -no siemprepara burlarse del poder militar y su simbología con en sus Cenotafios. Unos sepulcros honoríficos y vacíos, donde se acostumbra a honrar a los “importantes”, o a sus auténticas víctimas: los muertos en combate. Algunos de estos monumentos son parecidos a las mastabas, y otros, utilizando el templete, o incluso las palmeras para cercarlas, parecen capillas. Para ubicarnos, la guerra de Vietnam estaba en plena vigencia, y en París se desencadena la famosa revolución del mayo

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del 68. Con todo el epicentro en el cambio de ideas, donde la democracia directa, o los nuevos valores en la vida cotidiana, despuntó un sinfín de movimientos políticos y sociales en Francia y, de rebote, en ciudades como México DF, o la propia San Francisco. Después vendrán sus primeras experiencias relacionadas con su gran obsesión “el menjar” que decimos en catalán. Todo lo que comporta la liturgia de la comida en Traiteurs Coloristes. Un trabajo con Dorothée Selz donde juntos crearán un catering para llevar sus proyectos a buen término. Posteriormente aparecieron las ceremonias y desfiles en sus proyectos. Unos con el impoluto blanco de las telas en forma de sotanas, capas o incluso máscaras,Fëte en Blanc, introduciéndose los participantes en bosques o lugares santificados. Un trabajo en conjunto con otro de los dos grandes: Joan Rabascall y Jaume Xifrà . Bajo el mismo concepto, también se hizo “Four Colors Ritual”, esta vez utilizando los cuatro colores primarios como base del performance.

New York... New York En los años 70 se traslada hacia EE.UU y residirá en New York principalmente hasta los 90. Si bien, sus constantes viajes, hacen de él un auténtico transeúnte de ciudades a partir de sus proyectos: desde Sidney, Tokio o Hannover o capitales latinoamericanas como La Habana, Lima o México DF. América es para Miralda lo clásico. Y lo clásico de EE.UU. son los sue-


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ños. Pero no todos se realizan, como Patriotic Banquet que teniendo como fundamento el arroz como plato principal en una instalación, el artista no los pudo ver descomponer como quería, bajo el color de las banderas de distintos países, tal como pretendió hacerlo -…y denunciarlo- en el MoMa. En cambio, en Wheat & Steak sí se pudo conseguir, y con mucha espectacularidad, su objetivo. Este proyecto escenificaba la fiesta de la cosecha y el sacrificio de los animales en Kansas City. Y era un ejemplo de participación ciudadana e institucional. “Los asistentes cambiaban un dólar por un grano de maíz (Golden Wheat) y a continuación éste, por una rebanada de pan azul recubierta con una hoja de oro” dice en su memorándum el artista. Santa Comida se inaugura en el Museo del Barrio en 1989. La unión de lo santo, lo esotérico, la imaginería afrocaribeñas (Yoruba, Candombe, Vudú…), la vuelta a los altares y la investigación etnográfica y simbólica con la comida, dan una singularidad muy especial a este proyecto. Pero si algo se habló en la Gran Manzana a mediados de los ochenta es de El International Tapas Bar & Restaurant cuya coautora es su musa, compañera y reconocida chef catalana Montse Guillén. Pionera sin duda en tierras americanas de este género culinario que se extiende a lo largo del Estado Español: las tapas. Lugar de culto donde acudieron tanto Andy Warhol como Robert de Niro y que fue la esencia del barrio de Tribeca. Espacio posiblemente de gestión de nueva ideas ligadas a su celo por el ámbito del binomio: comida-arte.

La Barcelona de la transición La primera vez que vi la imagen de Miralda fue en una portada de un disco (LP) se llamaba Barcelona Postal Quan l’amor et decepciona/i els amics ja no et convi-

den/un anhel encara albira/ és la llum de Barcelona/ Cuando un amor te decepciona/ y los amigos no te invitan/ un anhelo aún te resta/ es la luz de Barcelona. Junto a otro gran mago de las ceremonias en el escenario y en la vida, el cantante Jaume Sisa, autor de esta letra. El primer homenaje serio que yo conocí a las distintas Barcelonas que precedieron cuando se edita este long play por la legendaria compañía EDIGSA. La Barcelona de mediados y finales de los setenta está encendida políticamente. La democracia acaba de inaugurarse. Franco ha muerto. Los centros de la cultura urbana neurálgica se ubican en los barrios de Ciutat Vella, El Born y el “barriu Xinu” que decía nuestro querido cantante argentino residente en la ciudad, el gran Gato Pérez. Coexisten el diseñador Javier Mariscal, con el dibujante de cómics Nazario. O el performance de nuestro inolvidable Ocaña, con el relanzamiento del teatro de cabaret de El Molino, la bodega Apolo o la Cúpula Venus. La ciudad bulle de eventos culturales. Los socialistas, con inteligencia


y grandes ideas gobiernan el ayuntamiento. Al frente Pasqual Maragall. Todo acabará con un gran acontecimiento: los Juegos Olímpicos de 1992. Durante el tiempo de preparación de este gran acto, Miralda ha ido desarrollando uno de sus proyectos punta que le va dar popularidad internacional, Honeymoon. Dos monumentos van a contraer matrimonio: la estatua de la Libertad de New York y el monumento a Cristóbal Colón ubicado en Barcelona. Con banquete, regalos prenupciales, ajuar, anillo de petición, desfile, presentación de padrinos, ceremonia, damas de honor, etc. Dos metáforas vestidas de cemento y herrajes para abordar todo un ritual popular en ambos continentes, relacionado con la amistad, el festejo, la creación, el kitch, lo multitudinario o lo participativo, en un momento neurálgico para esta ciudad. Pero su Barcelona querida también la traicionó desde el ayuntamiento –sin juzgar ahora las razones. Si bien le recibió con sus abrazos exponiendo sus obras en la Fundació Miró o en su antológica en el Palau de la Virreina, el sueño final de ubicar el Museo de Cultura Alimentaria en la casa de la Prensa de la Exposición Universal de 1929 en Montjüic, fracasó. No en cambio su concepto globalizador.

Miami como segunda casa. El Food Culture y Yo. Conocí en persona a Miralda -face to face que decimos aquí- en la cafetería Van Dyke del boulevard de Lincoln Road de Miami Beach… “Si te fijas el paseo está inspirado en la Ramblas” me dijo. El colocó como una escultura-de-uso, una pieza dura y negra visualmente, pero muy confortable al sentirla en tu piel: un sillón hecho con el

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caucho reciclado de los automóviles. Era la remodelación de este paseo a finales de los 90. “Miami es y será una fusión de culturas muy pronto. Una ciudad puente entre lo caribeño y las nuevas vertientes latinas que se hospedarán por las crisis que sufre el Sur”. Y acertó. Quince años después de aquel encuentro en 1999 es ya un hecho. Su proyecto global de Food Culture ya había arrancado con éxito, genuinamente nace a finales de los 60 pero su auténtica difusión de marca, aparece a finales de los 90. “Es un proyecto que reflexiona sobre cómo la memoria alimentaria y los modos alternativos de concebir nuestra relación con la comida, la naturaleza y el entorno, pueden representar formas de resistencia y supervivencia que dejen espacio para lo distinto y lo desconocido” dice su web. En el 2000 se concretó su internacionalización conceptual inaugurando el Food Pavillon en Hannover. En el CCE de Coral Gables presentó Sabores y Lenguas y yo participé dando mi receta secreta de “Arroz con higadillos de pollo encebollados al coñac” de mi difunta abuela Antonia. Mis orígenes nativos de el hijo de la verdulera del mercado de Hostafrancs de Barcelona se habían cumplido. Yo que me he criado entre el olor a tripas. Degustando la madurez exquisita y olorosa del melocotón de Calanda. Vendiendo tomates hermosamente rojos y canarios. Deleitándome con el glamour de un biberón (café cortado con leche condensada) a las 6 de la mañana de cualquier invierno. O repudiando el orín de los gatos al recoger la recoger la mercancías del suelo cuando cerraba el mercado a las tres… Yo entraba en su proyecto alimentario como un connaisseur más. Un ciudadano común que como otros artistas, en este caso más ilustres, (Peret, América Sánchez, Charo Oquet, Joan Descarga…) tomaron parte en otro proyecto llamado Vajilla Imaginaria que dedicó al famoso pastelero barcelonés Antoni Escribá y a nuestro amigo común el valencià Manolo Martín: diseñador de fallas y maquetas y quien hizo el modelo a escala de mi proyecto Paracelsus. En 1999, tuve la suerte de poder comer y contemplar los barcos de carga frente al río en el Big Fish Mayaimi , restaurante que crearon juntos bajo la dirección de Montse Guillén, y degustar no sólo un menú original sino recrearme con el zapato veneciano del proyecto Honeymoon a modo escultura, Una pieza que reposó allí, por un largo tiempo. Mi último contacto con él ha sido en el Moore Space, durante la Feria de Art Basel presentando, Tapas, Design for Food en noviembre de 2013. Miralda me regaló una foto-comestible donde aparecen los rostros de él y mío, bajo los ojos de una patata simulada en una tabla. Espero que en un futuro nos podemos comer juntos “la instantánea” en una cena-ritual que me prepare en su casa del barrio de Little Haiti… tal y como siempre he soñado. ER


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Erotic Lighthouses

Definición visual de un pecado…. Antes de serlo, la lujuria fue ternura (Anónimo)

Boxes

Anna Balboa intenta captar todo acto donde la carnalidad se desborda. Su trabajo fluye en la etapa previa donde la concupiscencia ya es un hecho. Lugares donde el deseo ubica la mirada. Posiciones donde la intuición habla de lo posible más que de lo explícito. Donde la sensualidad dará pie a la ceguera antes de ser poseída por el otro(a), o por mí misma. Zonas marcadas por el color intenso de los rojos o los colores extremadamente saturados, por la perversión más inocente del relato, por la elasticidad de unas medias negras abiertas en las nalgas, los estampados ingenuos en las bragas, el estremecimiento en el gesto, en los labios quebrados por el carmín o en el propio anonimato visual de la modelo que acentúa, precisamente, esta voluptuosidad final que desembocará en pocos minutos en esto que llamamos… lujuria. (Así Redshoes

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Anna Balboa


A.Strawberrya

D-Redlips

C-Necklance

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B-Butterflies

definía ella misma su trabajo en 2010 en una propuesta para la Feria de Basel) Pero su obra es unívoca, es decir, es ella su propia voz. Sujeto de sí misma con el riesgo que comporta la falta de filtros. Una aventura que defiende, porque su obra está ligada a su experiencia con la piel y los objetos que ésta le permite. Anna Balboa ironiza a veces con los mitos. Puede sostener “el conejito” en su propio sexo, no solo como juego de acercamiento hacia su partner sino como un reflejo de sí. Ella con su “Ella”, desde la distancia que comporta hacerse una autofoto. Observamos el lenguaje, también, como un abalorio del cuerpo. La obra donde aparece la palabra XOXO, no es solo una etiqueta que funciona como un simulacro de marca comercial irónica, sino que además pudiera ser una cenefa en forma de cadena que hasta pudiese rodear su cintura. Hay también una pieza donde utiliza el blurry, un homenaje a un fotógrafo, Richard Hamilton. Un artista muy reconocido en los 70, y que inundó las páginas de las revistas eróticas del momento, sobre todo en la francesa -y hoy desaparecida- Lui. Si tuviéramos que definir qué es y porqué su obra adquiere el formato de caja de luz. Yo me inclinaría a pensar que, en el fondo, estas piezas funcionan como si fueran “maletas de sí misma” que lleva siempre consigo. Y recuerden : hay quien enseña sus fotos en la billetera de su bolsillo -hoy sin duda desde su móvil o iphone- y otros/as te invitan a su particular espacio para que las contemples privadamente. Yo confirmo, que tuve este privilegio de hacerlo en su estudio de Miami Beach una noche cercana a la Navidad y con solo las luces de los ligthboxes encendidas. Fue una experiencia impagable escuchar los procesos de producción y resultado por parte de Ana, al mismo tiempo que contemplaba la belleza convulsa de estas imágenes, bajo la poética que envuelve su discurso cuando lo narra. ER


Julián Álvarez. Autor/Realizador Audiovisual y Multimedia.

personal:

www.juliansite.com. Blog personal

julian50@telefonica.com Portal web http://rincondeliconoclasta.blogspot.com.es

El amigo EduardReboll, al que conozcode cuando ambos éramos alumnos del CIPLA en el Instituto del Teatro de Barcelona,en 1977, pero al que apenas he vuelto a ver, me pide un artículo sobre el vídeo-arte en Barcelona. Se me identifica como vídeo-artista que forma parte de la primera generación española. Siendo conocedor del tema NO soy, sin embargo, estudioso o teórico del vídeo-arte.Ésta será, pues, una aproximación desde el conocimiento intuitivo y experiencial. Para comenzar un recuerdo: el primer día de clase en el CIPLA, durante nuestra autopresentación, Eduard nos sorprendió/regaló a todos con un sonoro eructo al que aparentemente ninguno le hizo caso. Éramos jóvenes y muy “anti-“.Había muerto Franco en 1975 y dos años más tarde estrenábamos democracia después de 40 años de dictadura. El eructo sonó para mí educadamente anticonvencional, pero quiero pensar que esa explosiva y extemporánea flatulencia saludaba que el país se había liberado simbólicamente de tantos años de reprimida contención. No creo que fuese un exabrupto a la institución académica, más bien un amable ¡hola! Disculpa Eduard por hacer público esta anécdota que puede que ni siquiera recuerdes, pero que guardo con aprecio y nostalgia… Pero… ¿qué es vídeo-arte?: una primera respuesta sería: “todo aquello que hacen los artistas en soporte vídeo”. Sin duda ésta es por obvia la definición más exacta y rigurosa, pero deja en el aire la pregunta siguiente: ¿y quiénes son artistas? ¿quizás todos los que hacen vídeo según la premisa del movimiento Fluxus de mediados de los ’60?: “la vida es arte y el arte es vida”. Precisamente fue el artista coreano Nam June Paik, afincado en Nueva York, quien a partir de la grabación que éste hizo de la visita del Papa a New York (1965) con el primer portapak de Sony (vídeo portátil: media pulgada, blanco y negro, cinta abierta) quien, a partir de aquella primera experiencia alternativa al cine y la tv, dejó establecido para la historia el término vídeo-arte. Pero a la pregunta de ¿quiénes son artistas?, a la respuesta más abierta y conceptual del movimiento Fluxus (“la vida es arte y el arte es vida”) se opone la más restrictiva de que artistas son aquellos que la institución arte reconoce como tales (artistas). Es decir, aquellos a los que el entramado profesional de la industria o negocio del arte (galerías y museos, comisarios y marchantes) han apadrinado y bautizado como artistas. Por lo que respecta a la actualidad del vídeo-arte en Barcelona, ciudad laboratorio de la imagen y el diseño, la producción de vídeo-creación, vídeo-experimental, vídeo-alternativo, o vídeo-arte es considerable. Entre tanta producción es lógico pensar en una abundante obra insípida y banal, con algunas/bastantes notables piezas que se pueden etiquetar de vídeo-arte. A día-de-hoy Barcelona puede que sea la ciudad más vídeo-artística de Europa. Cuenta con la programación regular de vídeo-de-autor FLUX CLUB (AnticTeatre). Asimismo un programa mensual de la distribuidora de video-arte “Hamaca” en Art Santa Mònica. Asimismo XCèntric (cine/vídeo experimental, vídeo-arte, documental de autor) en el Centro de Cultura (CCCB), entre otras propuestas puntuales de video-arte/vídeo-creación. Es destacable también el centro de creación y producción vídeo-artística“Hangar”. Y por

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El ayer (1975-1985) y El hoy (2014) del video-arte en Barcelona

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Foto fija del monólogo de la actrix Xus Estruch como aficionada al boxeo durante un masaje de relajación. La versión teatral de “EL RING”, de 60 min., se estructuró en “asaltos” de 3 min. coreografiados, y otros tantos descansos (de duración variable), en los que la actriz protagoniza su particular monólogo.


supuesto, “LOOP”, primera y todavía única Feria Internacional de Videoarte que cada año desde 2003 tiene lugar en Barcelona. La nómina de creadores que recalan en Barcelona, y de los recién salidos de las facultades, escuelas de arte, y otros centros es abrumadora. Entre tanto artista emergente, sería hoy difícil encontrar alguno que no utilice el vídeo como herramienta principal o alternativa de su actividad creativa. El vídeo es, pues, la herramienta más socorrida de los actuales artistas jóvenes de Barcelona, muchos de los cuales, se manejan en el terreno del arte conceptual con cierta querencia temática por los conflictos sociales y los identitarios, en correspondencia con la actual crisis. He utilizado reiteradamente en diferentes partes de este texto los términos que comparten el denominador común del vídeo como soporte, pero que difieren en el foco intencional: Vídeo-creación. Remite a obras cuyos autores se mueven en un terreno audiovisual ecléctico y ambiguo, más poético que realista, más especulativo o divagativo que afirmativo, más estética ambient que figurativa. En Barcelona es ampliamente utilizado, en sustitución del término vídeo-arte. Vídeo-alternativo. Remite al compromiso militante, en oposición a lo socialmente establecido. Se centran en las injusticias sociales. Su retórica es de malos y buenos. Se desdeña la caligrafía y la sintaxis narrativa ortodoxa, para parecer/ser más auténticos o dirty, frente a la imagen en general más clean de las vídeo-creaciones. Vídeo-experimental. Producciones que en general el público no especializado identifica como aburridas, pero que aportan soluciones creativas novedosas y originales que hacen evolucionar el lenguaje audiovisual. Aportaciones que el cine, la tv, y sobre todo la publicidad, terminan incorporando en sus narrativas. Vídeo-arte. Remite, como estableció Nam June Paik en 1965, a “lo que hacen los artistas”. Pero también a aquellas otras producciones sin autor-artista-acreditado que destacan por su originalidad. El vídeo-arte es el lugar común de aquellos vídeos que desbordan lo “habitual o tópico” para interpelar y descolocar al espectador no avisado.

Foto fija de un instante del espectáculo escénico y multimedia (vídeo, danza y teatro) “EL RING”, de Julián Álvarez. Estrenado en el Mercat de les Flors de Barcelona en 1988. Combate coreográficamente simulado entre dos bailarines (Francesc Bravo y Andreu Bresca) con mini-cámaras de vídeo en el puño derecho de cada uno de los bailarines-boxeadores.

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Barcelona 1981. Julián Alvarez impartiendo un taller de vídeo en el “Servei de Vídeo Comunitari VIDEO NOU” con el portapak de Sony.

Detalle de la cámara acoplada al puño derecho de uno de los púgiles. Cada bailarín lleva acoplado en la espalda un mini emisor inalámbrico que permitía enviar la señal de vídeo a unas antenas receptoras instaladas en cada una de las esquinas del escenario simulando un cuadrilátero de boxeo.


121 El vídeo-arte aparece en Barcelona a primeros/mediados de los ‘70 en forma de muestras y exhibiciones promovidas por el Colegio de Arquitectos con el apoyo del Instituto Alemán. A destacar alguna que otra esporádica y pionera experiencia de vídeo-arte protagonizada por el artista catalán hoy internacionalmente reconocido Antoni Muntadas, que explota los atributos mass media de lo especifico videográfico. Otras experiencias pioneras, como las del colectivo Video-Nou tienen que ver con el vídeo-alternativo, o de guerrilla. Mi primer vídeo, a su vez pionero en su género, fue sobre un barrio-dormitorio: ¡Bellvitge, Bellvitge!Barcelona,1978. A principios de los ochenta buena parte de los que entonces utilizábamos el vídeo como herramienta de creación veníamos de la fotografía y del cine Super 8, más que de las artes plásticas. El primitivismo del vídeo, a pesar de su novedad tecnológica, hizo de la necesidad virtud. La vídeo-experimentación no derivó de una reflexión teórica, sino de la necesidad intuitiva de explorar la herramienta y aprender de la práctica. De las limitaciones a principios de los ’80 surgieron piezas audiovisuales (cortos) de vídeo-creación más o menos interesantes. Aquellas que destacaron por su heterodoxa utilización anti-Cine y anti-Tv del vídeo se etiquetaban por conveniencia como vídeo-arte. “El Vídeo”, además de una realidad industrial en expansión, era entonces una aspiración social y cultural para entidades y personas con vocación de vanguardia. Estaba/era moda y Barcelona la lideraba en el estado español. El Dpto. de Cultura de la Generalitat Catalunya, entonces decididamente sensible al vídeo, apoyó iniciativas que gestadas desde fuera se resolvieron en importantes experiencias pioneras que hoy forman parte de la historia como la“Muestra de Vídeo en torno al Arte, la Música y la Realidad”, que tuve el privilegio de organizar y promover (1982-86). Fue la primera experiencia expositiva de vídeo-monocanal que itineró por España, Europa y varios países latinoamericanos como“Muestra de Vídeo de Creación de Catalunya”. Espero haber cumplido, Amigo Eduard, con tu petición de un texto sobre el vídeo-arte en Barcelona. Gracias y un saludo cordial a los lectores de la revista NAGARI.

Foto fija de la grabación del mi primer vídeo en 1978 con el histórico portapak de Sony en el barrio dormitorio de Bellvitge (Barcelona), con el título «¡BELLVITGE, BELLVITGE!», de Julián Álvarez


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Marta Moreu

Nacida en Barcelona, el arte siempre ha sido el centro de la vida de Marta Moreu, compartiendo su amor con su marido, su familia y un especial interés por la escultura con su padre. En 1980 fue aceptada en la Facultad de Bellas Artes de Barcelona. Debido a un fuerte interés por la enseñanza, combinó sus estudios de arte con los de la docencia en la Escuela de Magisterio Blanquerna. En 1983 obtuvo el Diploma en Educación General Básica y en 1985 el Diploma en Bellas Artes en la especialidad de Escultura. Al terminar sus estudios universitarios vivió en Minneapolis (EE.UU.), donde comenzó a crear un taller de cerámica, aprendiendo así una nueva gama de técnicas a desarrollar. Más tarde, tomó un curso monográfico relacionado con los procesos de la cerámica en la Escuela de Artes y Oficios Llotja de Barcelona (1989). Ha viajado por distintos países como Thailandia, Egipto, Nepal, China y vivido largas temporadas en distintas ciudades del mundo como México DF, París y por supuesto Miami, la ciudad que une el interés de Nagari por esta artista Hombre con hojas

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Pareja expectante II


123 que refleja estas distintas ‘barcelonas” que hoy intentamos mostrar. Desde su úlitmo estudio radicado en el barrio de Sants hemos conectado con su lírica y su buen hacer en el volumen. Ahí están dos grandes testimonios de la cultura y el arte en Catalunya que lo confirman. “Desde sus inicios la escultura de Marta Moreu se ha centrado en una realidad simbólica que parte de un auténtico discurso autobiográfico y que nos conduce por un universo de recuerdos, por un itinerario de sensaciones vividas y por un recorrido de sentimientos. Quiere conocer el mundo a través de la vida de sus personajes, y de ahí que sus esculturas utilicen la materia para esconder todo el referente introspectivo….Su obra provoca una querida ambigüedad al mismo tiempo, la actitud de los protaginistas son reales e irreales, modernos y clásicos, son próximos y lejanos, estructuralmente trabajados y libremente elaborados, tienen la libertad de la abastracción y el control de la figuración, se encuentra en esta zona fronteriza donde se mezcla lo racional y lo emocional en una constante tensión entre la realdad y ficción.” Conxita Oliver Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Nereida


Four elements

Ni単a sobre cabra

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Toro torero

El mundo del arte registra ya una clara recuperación de la figura, sobre todo la humana, y del paisaje, con especial incidencia de lo urbano. A la rica experimentación de las vanguardias del siglo XX, solo comparable al intenso periodo de conquistas del Renacimiento, sucedió el academicismo de lo abstracto, de lo hermético. La recuperación de una atención que podemos denominar como humana significa, pues, menos un fenómeno en sí que un proceso de ampliación, apertura, y humanismo. En Marta Moreu, estos seres humanos, estos caballos, aparecen tratados no como lo que supuestamente son, sino a través de una voluntad estilística austera, áspera, incluso al tacto visual, con cierto ensimismamiento dramático y una indudable maestría de factura. Insista: austeridad e intensidad… Baltasar Porcel, escritor, 1999. Viaje VI


Xavier G-Solís (Barcelona 1962) Es artista visual. Licenciado en Filosofía por la Universidad

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de Barcelona y Técnico Superior en Escultura por la Escuela de Arte de Las Palmas de Gran Canaria, ha dedicado su juventud a la acción social y a la docencia de la filosofía. En la actualidad vive en Barcelona entregado a su obra con una dimensión internacional. Su trabajo desarrolla con ironía el concepto “zapato usado”, en las relaciones que determina, como símbolo paradigma de la historia de la humanidad contemporánea.

En un zapato usado gravita toda la humanidad

Zapacoches en círculo, 2006, 94X184 cm, fotografía en papel.

Llevo 15 años trabajando con la idea de un objeto creado que recreamos a cada paso en su desgaste. Lo customizamos al usarlo: las fricciones exteriores saltan a la vista y dentro del zapato ocurren cosas. Los zapatos atrapan la huella reiterada en su interior. Poco a poco calan nuestros gestos en esa intimidad oscura, profunda e inaccesible a la mirada. Sabemos que los alteramos por dentro, pero no podemos verlo, como si del mismo Inconsciente se tratara: es el pie que se adapta al zapato y no al revés. Empecé a trabajar con el concepto de “zapato usado” para mirar y contar desde lo más común y cotidiano. Estudiando su origen encontré un germen de la globalización: estar encima del mundo en lugar de estar en el mundo. El siglo XXI se presupone calzado. Puse ruedas y luces a los zapatos para fotografiarlos en espacios urbanos públicos. Así aparecieron los Zapacoches, que colocamos en las calles y filmamos con lo que ocurre entre ellos, la gente y nuestras fotos. Los Zapacoches hablan de la vida actual y del uso de la energía heredado del siglo XX. He visto caras de sorpresa al advertir que zapatos y coches tienen la misma forma y que ambos representan a todas luces la sociedad del consumo. Responden a la misma necesidad de protección en el camino. Nos suponen sobre la tierra generando una distancia de soberbia. En ellos miramos distinto: como desde un anhelo delirante de no depender de la naturaleza. ¿Sirven para entender en lo que nos hemos convertido? ¿Son defensas pequeñas o grandes corazas? ¿Frente a la naturaleza o ante los otros? ¿Protección física o psicológica? Sabemos de la ostentación de la elegancia y de la capacidad adquisitiva como valores de triunfo que caracterizan a nuestra cultura. Así llegué a las Sabarques, en las que la forma del zapato vuelve a coincidir con la de algunos tipos de barcos. En el proceso, no todos los zapatos blancos pasaron las pruebas de flotación. Tuve que blanquear otros que sí flotaban con más o menos ayuda. Luego ocurrió algo parecido a los Zapacoches: salimos a la calle. Al cambiar la luz del día dispusimos las Sabarques sobre los estanques de Barcelona. Recibimos amaneceres en el puerto con los prototipos y las cámaras a punto…

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Zapacoches Hi Ha Cua, 2010, 50X100 cm, fotografía en papel.

Y allí sentimos la necesidad de escenarios más allá de la ciudad. Pero no empezamos a localizar espacios marinos bravos hasta que aparecieron las Saveles. Su dinamismo nos lo impuso. Las Saveles son sandalias de goma atravesadas por un plástico semirrígido que consigue funcionar como una vela y sobresale por debajo haciendo de orza que evita la deriva. Si las dejas sobre el agua navegan y cuesta seguirlas: se las llevan vientos y mareas. Están diseñadas para recuperar su posición vertical aunque las tumben las olas. Nos gustó ese silencio de la inteligencia limpia, sin motor, en el territorio y en la imagen. Tanto nos gustó, que nos entregamos al placer de la fluidez y filmamos el video THE TIME WE HAVE. Cuando desciendes un río calmo parece que todo vaya a favor y uno sucumbe a ciertas ensoñaciones metafísicas. En seis minutos los zapatitos se deslizan hacia abajo como en la vida misma. Son enormes al principio en el riachuelo y se empequeñecen hasta quedar diminutos cuando se abren las aguas… “El zapato usado” sigue desplegando significados potentes y profundos después de tanto tiempo. Eso es lo que no sabía cuando empecé. El zapato me permite preguntar por nuestros retos. Del 10 de abril al 25 de octubre de 2015 podrá verse mi trabajo en la exposición retrospectiva Why Shoes? en el Musée International de la Chausure de Romans, en Francia. Allí mostraremos buena parte de estas acciones efímeras que se documentan a sí mismas partiendo del concepto del zapato usado, el ready-made, la performance y la instalación.

Savela al port de Bcn, 2009 65 x 100 cm, fotografía en papel.

Savela, 201, 100 x 50 cm. fotografía en papel.


David Serra. Nacido en Girona (Catalunya) 1947. Su vida artística lo ha llevado a viajar y exponer por

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innumerables países desde la America Central hasta Argentina o en los mismos Estados Unidos. En la actualidad reside en Sant Bartomeu del Grau donde tiene su residencia y su estudio a, como símbolo paradigma de la historia de la humanidad contemporánea.

Intensidad humana en la pintura Igual que la savia y la sangre son necesarias para la pintura de David Serra (Girona 1947) también le es imprescindible el movimiento. Un movimiento que se pone de manifiesto en pinceladas vibrantes con las que establece un tejido de formas. El artista ha viajado por diversos lugares de Catalunya, Eu­­ ropa y América. De pequeño tuvo que reposar mucho en cama y el dibujo fue su escapatoria y su medio para relacionarse con sus compañeros. Después de superar su enfermedad pasó un tiempo ligado al seminario católico y al reino de la espiritualidad. De nuevo en el mundo civil aplica su vocación hacia el arte restaurando muebles antiguos y retablos en la población donde reside él y su familia, Vic, y más adelante en Barcelona. El esquí también le atrae y esto le permite establecerse durante distintas temporadas en Los Pirineos. El intenso contacto con la Naturaleza y las emociones de la velocidad bien controlada en los movimientos de descenso, serían factores decisivos a mi entender que influirán en su pintura a nivel personal.

David Serra Sequence: Aviation Acrylico and oil on canvas 80x80 cm 2009

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David Serra El Gras


David Serra Kraisler 1

Todo se puede entender si se conocen las motivaciones de origen. Pero referente a este tema, matizar que, cada persona que quiere ser libre elabora, adjunta, separa y modifica las impresiones que nunca se dejan de recibir y crea su propia manera de expresarse. Este es el caso de David Serra que ha encontrado la forma de ser fiel a sí mismo y también de explicarnos, con su pintura, el entorno emocional que sentimos como propio. Pero que también es de los otros. De esta manera su óleos tan llenos de símbolos y plenitud de movimiento, nos ayudan a entender el latir del propio corazón, la flexibilidad de los músculos y la electricidad de los nervios. Pintura vivida y que nos hace vivir sería la de David Serra en su arte. Hay calor en las llamas y fluidez en el agua… el paso del viento y la voluntad impulsora de la luz como fuerzas primigenias que buscan encontrarse para establecer el sentido último de las cosas. Josep M. Cadena

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Ella, Elle. Juan Goytisolo. Ed. Sirpus. Barcelona 2010. 69 páginas. Ella, Elle es el homenaje de Juan Goytisolo a la mujer con la que compartió amistad y amor, Monique Lange. Él la describe así… “Primera imagen: El aura tan peculiar e insólita de su sonrisa: una sonrisa abierta, cálida, generosa, teñida de una leve melancolía, que le pertenece en exclusiva y, una vez aprehendida e interiorizada, resulta imposible olvidar. “ Ella dijo acerca de él: “Vivir contigo es iniciarse en el duro, pero necesario, aprendizaje de la soledad. No sé si reprochártelo o darte las gracias”. El libro se editó dos semanas después de la muerte de Monique Lange en 1996. Juan Goytisolo le dedica treinta fragmentos escritos en castellano, francés y árabe al mismo tiempo. La musicalidad de las tres lenguas rinde pleitesía a la mujer que había conocido en 1955 en la Editorial Gallimard y que le invitó a cenar a su casa con su amigo Jean Genet. En 1956 el escritor se instaló en su hogar y empezaron a viajar

juntos por España, Holanda, Egipto y Argelia. Monique Lange trabajó como traductora, guionista de cine y colaboró con directores tan importantes como Rossellini, Clouzot y Joseph Losey. Escribió novelas, biografías, adaptaciones teatrales y, de su narrativa destacan Las casetas de baño y Cuadernos Rotos. El libro puede leerse en una hora. Sin embargo los treinta fragmentos en los que Goytisolo exhuma sus vivencias junto a ella, reposan en la mente del lector durante tiempo indefinido. La relación singular que mantuvieron a lo largo de su existencia no es más que la expresión inequívoca de la naturaleza indómita de las relaciones amorosas entre dos individuos que se necesitan. La homosexualidad manifiesta de Goytisolo no impidió que amase a Mónique Lange, esposa, amiga, confidente y compañera. Más allá de las convenciones morales de la época, los dos fueron capaces de afrontar la diferencia sexual sin ocultar el miedo. “No puedo seguirte en el territorio de tu querencia. Las fotos de tus obreros, soldados y luchadores que hallé casualmente un día entre tus libros me causaron dolor, pero luego me consolé al comprender que los retratados no eran ni podían ser mis rivales. Una pasión femenina sería para mi más dura e insoportable”. Monique Lange expresa con valentía que soporta mejor las relaciones que Goytisolo mantiene con hombres porque entiende que no pueden ser sus adversarios; sin embargo, confiesa que sería más duro aceptar la relación con otra mujer. Leí el párrafo admirando la franqueza de esta mujer liberal que no oculta la existencia de la rivalidad entre mujeres si se ama al mismo hombre.

El párrafo termina con una declaración honesta sobre la relación que ambos mantienen: “Lo que existe entre nosotros es precioso y raro: en ningún matrimonio “normal “hay esta verdad y esta comprensión que, a pesar de los pesares, tenemos que preservar con mutuo respeto y tacto”. Respeto y tacto en una relación que fue fundamental en la vida y obra de Juan Goytisolo. La lectura de Ella, Elle muestra la sensibilidad acerada de un escritor complejo. El jurado que le ha otorgado el Premio Miguel de Cervantes 2014 lo define como un escritor que posee una gran capacidad indagatoria para el lenguaje, mostrando en sus obras propuestas estilísticas arriesgadas. La sencillez aparente de Ella, Elle contrasta con la complejidad de Señas de Identidad, Don Julián, Juan sin Tierra, Paisajes para después de una batalla, Telón de Boca. Una frase de Monique Lange me desveló que la dureza de Goytisolo en sus novelas autobiográficas, Coto Vedado y en Los reinos de Taifa expresa la desnudez existencial con la que aborda su propia vida. “No te tomes jamás en serio. Quien corre tras la gloria la ve desvanecerse como un espejismo. Al respeto intelectual, literario y moral se accede en silencio. Sé una persona, no un personaje. Medita sobre los ejemplos de Beckett, Blanchot, René Char. “ Monique Lange aconsejó a Juan Goytisolo ser una “persona y no un personaje” y quizás la característica principal que singulariza la vida y obra de este escritor sea justamente la presencia nítida de una férrea voluntad por defender las causas injustas y también por vivir al margen de las

Reseñas BARCELONA

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convenciones sociales. La trayectoria literaria de Goytisolo es una búsqueda de la experimentación constante con el lenguaje que consigue cautivar al lector a través de una escritura, que según Monique Lange tenía que ser: “La escritura es un acto solitario y un ejercicio ascético, un fuego y una devoración. Sus páginas deben abrasar al lector transformarlo en llama, como yo me sentí reducida a cenizas al asomarme a la prosa incendiaria del Diario de un ladrón de Jean Genet. “ Ángels Martínez

Mirall Trencat Mercè Rodoreda Ed. Club Editor Jove. Barcelona 1975 416 pàgines Edición en español: Espejo Roto Traducción de Pere Gimferrer Ed. Seix Barral. Barcelona, 1978 416 páginas Mercè Rodoreda es una escritora de reconocido prestigio internacional. En el año 2013 figuraba en segundo lugar en el ranking de los autores catalanes que habían sido traducidos a otros idiomas. Asimismo, sus obras, han sido objeto de un análisis intenso por la crítica y una de las autoras más “estudiadas” de la historia de la literatura catalana contemporánea. La Fundación Mercè Rodoreda, ubicada en Barcelona, ha contribuido a la difusión de toda su producción literaria mediante la convocatoria de becas de investigación. Nació en 1908 en Barcelona y falleció en 1983 en Girona. Durante toda su vida mantuvo la necesidad visceral de escribir en una época convulsa de la historia catalana y española. Sufrió el exilio y las penurias económicas a las que fueron sometidos multitud de ciudadanos tras la Guerra Civil Española (1936/39).

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Desde 1932 hasta 1980 escribió novelas, teatro, ensayo, cuentos y después de su muerte se publicaron algunas obras inéditas como La muerte y la primavera. Aloma, La calle de las Camelias, La plaza del Diamante, Jardín cerca del mar, Espejo Roto y Cuánta, cuánta guerra, son sus novelas más conocidas. La primera obra que leí de su repertorio fue La plaza del Diamante, de obligatoria lectura en tercero de bachillerato. La magnífica profesora de Literatura Catalana supo despertar nuestro interés por el personaje femenino, “La Colometa” (la palomita en español). Francesc Betriu adaptó la novela para una serie de televisión. La actriz catalana, Silvia Munt captó a la perfección la melancolía de la protagonista en escena. Elegí Espejo roto para realizar esta reseña porque es una novela compleja en la que Rodoreda subyuga al lector con la historia de una saga familiar, los Valldaura. El libro se inicia con un prólogo de la escritora en el que nos revela el lei motiv de la obra: “Espejo roto es una novela en la que todo el mundo se enamora de quien no se ha de enamorar y al que le falta amor busca que se lo den sea como sea; en el espacio de una hora o en el espacio de un momento” El amor, la muerte y la tragedia presiden la historia de tres generaciones de los Valldaura; una familia de la burguesía catalana que habita en la Barcelona de principios del siglo XX. Los personajes femeninos adquieren una función narrativa propia y cada uno de ellos adquiere una visión particular sobre la historia que narran. La suma de las visiones fragmentadas conforma una realidad plural que no permite emitir juicios de valor.


133 Teresa Goday, matriarca de la familia, es uno de los personajes centrales que simboliza la ascensión social de una vendedora de pescado que encandila con su belleza a un señor adinerado en plena senectud. Tras su muerte, se casará con Salvador Valldaura iniciando, así, la saga familiar. Amantes, joyas, vestidos, un hijo siendo madre soltera, la pasión y la decrepitud de la vejez, consumirán la vida de Teresa Goday que dará luz a Sofia, su única hija legitima. Sofía es una mujer dura que se casará con Eladi Farriols, un mujeriego. Sus hijos, Jaume, Ramón y María sufrirán las consecuencias “sociales” de la moral burguesa imperante en la época. Sofía vivirá la muerte de su hijo Jaume, el supuesto incesto entre Ramón (su hijo biológico) y María (hija natural de su marido) y los suicidios de María y Eladi Farriols su marido. María, hija natural de Eladi Farriols marido de Sofía, ignora que su madre biológica era una cupletista. Ramón y María se aman… pero ignoran la consaguinidad que existe entre ellos. Una vez desvelado, el secreto provoca la tragedia familiar: María se suicida, Ramón abandona el domicilio familiar y Eladi, el padre de ambos, muere por la ingesta de barbitúricos. Armanda, es otro de los personajes femeninos que ejemplifica la importancia de la “criada” en la educación y cuidado de los hijos de los señores. Armanda es el sostén físico y moral de Teresa Goday y entre las dos se establece una relación indisoluble. Cada uno de estos personajes representa un arquetipo femenino distinto. Teresa es

una mujer que ama la vida, es fuerte y apta para sortear los prejuicios sociales de la época en la que vive, pero la vejez le gana la batalla. Sofía, su hija, es una mujer dura y capaz de enfrentarse a los problemas. De gustos refinados, representa el antagonismo al papel de Teresa. María, hija ilegítima y fruto del amor entre su padre y una cupletista, es el personaje que más emana poesía de los tres, y la que tiene que vivir un papel más dramático. Alrededor de estas tres mujeres aparecen diversos personajes masculinos. A pesar de que su papel no es principal, sí que resultan vitales para el desarrollo de la trama. Armanda, la criada, será la única que intentará salvar los restos de este mundo que, con la muerte de Teresa y la llegada de la guerra civil, se desmorona por completo. Al igual que otras novelas de la autora, Espejo roto está cargada de simbolismos. La muerte, el paso del tiempo o la decadencia familiar aparecen representados en diversos pasajes de la obra. La autora se sirve de un espejo para representar la trascendencia del tiempo. Una rata evocará el fin de la familia y, una perla caída, la muerte. Les recomiendo que lean el prólogo una vez finalizada la lectura de la novela porque descubrirán detalles preciosos sobre la gestación y escritura del libro. Rodoreda explica con sencillez la importancia que tuvo la elección del título para reanudar su interés y volver a redactar una novela que había sido abandonada: “Pero si la novela, creamos el que se ha dicho y repetido

hasta la saciedad, es un espejo que al autor pasea a lo largo de un camino, este espejo refleja la vida. Yo en todo lo que tenía escrito de la novela de una familia, nada más reflejaba trozos. Mi espejo a lo largo del camino era, pues, un espejo roto. Al encontrar el título pude reiniciar la novela.” La reseña finaliza con una cita final del prólogo de Espejo Roto en la que Mercè Rodoreda nos confiesa: “Escribo porque me gusta escribir. Si no pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí misma… puede ser que escriba para afirmarme. Para sentir que soy… aI cabo. He hablado de mí y de cosas esenciales en mi vida, con una cierta falta de mesura. Y la desmesura siempre me ha dado mucho miedo” El poeta catalán Pere Gimferrer hizo una excelente traducción de esta novela al castellano y les recomiendo que la lean porque descubrirán a una escritora que no les dejará indiferentes ante los problemas de la vida. ÁM


Victus Albert Sánchez Piñol Ed. La Campana. Barcelona 2012 600 páginas “No es mi día favorito. Yo no firmo en Sant Jordi. Eso si, lo hago el resto de los días en las charlas en las bibliotecas. ¿Por qué? En un Sant Jordi vi una estampa deplorable. En una mesa de firmas un escritor serio, al que yo admiraba mucho, estaba solo y, al lado, el autor de una novela porno tenía una cola que daba la vuelta a la esquina. Viendo cosas así, pienso que cabría repensar la jornada”. Pregón de lectura Sant Jordi 2013 Albert Sánchez Piñol pronunció estas palabras en el pregón de lectura que precede a una fiesta en la que Cataluña se inunda de libros y rosas. La novela de este autor, Victus fue la más vendida en catalán y en castellano en el Sant Jordi de 2013. El autor no firmó ningún ejemplar: se ausentó de Barcelona. Redactar una reseña sobre una novela como Victus ha sido una tarea “engrescadora”. Disculpen el término catalán pero he sido incapaz de encontrar un sinónimo en castellano que tradujese la emoción entusiasta que me ha provocado la lectura de esta obra. Albert Sánchez Piñol empezó

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a redactar su novela en catalán y abandonó la lengua materna cuando tenía escritas un centenar de páginas. El autor argumentó: “no me pregunten por qué pero aquello no funcionaba; la aparqué hasta que traduje la primera en castellano y entonces vi que tenía más sentido. Creo que el simple hecho de escribirlo en otro idioma me permitía crear cierta distancia histórica…” La novela publicada en 2012 se convirtió en un best seller y ha sido traducida a catorce idiomas. En Cataluña superó durante unos días la exitosa, Cincuenta Sombras de Grey en la lista de libros más vendidos. Albert Sánchez Piñol, antropólogo y escritor alcanzó el éxito con su primera novela, La piel Fría escrita en catalán y traducida a treinta y siete lenguas. La obra recibió el premio Ojo Crítico en 2003. Su producción literaria ha recibido excelentes críticas tanto en los ensayos, Payasos y monstruos como en las novelas, Pandora en el Congo y Trece tristes trances. Victus es, una novela histórica que narra la Guerra de Sucesión Española en los inicios del Siglo XVIII, considerada el primer conflicto armado de carácter global en Europa. La disputa se originó tras la muerte sin descendencia del rey Carlos II de España en 1700. La sucesión de Carlos II se convirtió en una “cuestión de equilibrio de fuerzas” entre los partidarios de Felipe V rey Borbón, apoyado por los franceses y Carlos de Habsburgo defendido por los países que integraban la Gran Alianza de la Haya, Inglaterra, Holanda y el Sacro Imperio Romano Germánico. Cataluña tomó partido por Carlos de Habsburgo ante la amenaza que suponía para la política

catalana un rey absolutista que aniquilaría las Cortes parlamentarias. La guerra contra los Borbones se inició en 1702 y finalizó el 11 de septiembre de 1714 con la rendición de Barcelona, una ciudad asediada durante 14 meses. La derrota de 1714 y la imposición por parte de Felipe V de los Decretos de Nova Planta representó la abolición de las constituciones catalanas y las instituciones propias de Cataluña. El idioma catalán quedo relegado y el castellano se convirtió en la lengua oficial de la Administración y la Judicatura. Cataluña perdió el control legislativo, económico, fiscal y monetario. El 11 de septiembre se celebra la Díada Nacional como una fiesta que reivindica los derechos nacionales que Cataluña perdió en 1714. En la actualidad el gobierno catalán, organiza los actos del Tricentenario en los que se conmemoran los 300 años transcurridos desde el 1714 a la actualidad. La pretensión del gobierno de Cataluña es la reivindicación del derecho a ser una nación sin olvidar la derrota del siglo XVIII. La trayectoria político-literaria de esta novela es interesante porque refleja la situación actual de enfrentamiento entre los dirigentes políticos catalanes y el gobierno español sobre la convocatoria de un referéndum para que el pueblo catalán decida si quiere ser una nación independiente. Un hecho evidente de la “politización “de la novela ha sido la subvención de 10.000 euros con los que el Ayuntamiento de Barcelona, presidido por el alcalde Trias, ha otorgado a la Editorial La Campana para que tradujese la obra al catalán. El Alcalde y los grupos municipales que votaron a favor de la


135 subvención consideraron que la novela Victus era importante para la ciudad de Barcelona. El breve resumen histórico-político es necesario para contextualizar la trama de Victus pero no es indispensable. Cualquier lector puede disfrutar con esta novela de aventuras e intriga narrada con humor y con un ritmo endiablado, sin saber nada sobre historia. Sin embargo tienen que saber que si la novela la lee un catalán que defiende la patria catalana y un español que defienda la unidad de España serán incapaces de analizar la novela en clave estrictamente literaria. La que subscribe esta reseña es catalana, hija de padre catalán y madre andaluza y mantiene un extraño idilio con un catalanista que se declara independentista y no nacionalista. Para más INRI estudié historia y mi actitud vital frente al tema de los nacionalismos es respetuosa y escéptica: defiendo el derecho de cualquier pueblo a reinvidicar la autonomía política y la lengua propia sin que ello suponga una sublimación absurda de las tradiciones ni tampoco la supremacía sobre otras culturas. El párrafo de carácter personal es un ejemplo que ilustra la particular reacción que los lectores en Cataluña pueden tener frente a la novela porque nos plantea el conflicto cívico-moral de tomar partido por uno de los bandos. La novela está estructurada en tres capítulos, Veni, Vidi i Victus. Martí Zuviria es el personaje central a través del cual se narran los sucesos que acontecieron durante el enfrentamiento militar entre el rey borbónico castellano y el monarca alemán que situó su Corte en Cataluña.

Martí Zuviria dicta sus memorias a una “elefanta austriaca”; la trayectoria de su vida y sus peripecias son el hilo conductor con el que el autor secuestra al lector y lo transporta al siglo XVIII. La inmersión en la Guerra de Sucesión es inmediata y todo lo que le ocurre a Martí Zuviria lo vives en primera persona. La trama de la novela se inicia con la infancia y adolescencia de Martí Zuviria en la que destaca como hecho crucial en su vida, los estudios que realiza con el Marqués de Vauban, un experto francés en ingeniería militar. No logra el título de ingeniero real por ser incapaz de responder a una pregunta sencilla de su maestro en el lecho de muerte. A partir de la huida de Francia se describen en la novela las peripecias de Martí en tierras castellanas y catalanas. Combate en diversos ejércitos sin importarle a qué bando pertenecen. Lo importante es aprender y hacer valer sus conocimientos. Entabla una relación con Amelis, una prostituta y adopta a un enano y un niño que se dedican a robar. Una extraña familia que perderá en el asedio de Barcelona. Martí Zuviria trabajará a las órdenes del general Antonio de Villarroel y vivirá el asedio de la ciudad de Barcelona. El mayor logro de esta novela mediática es la capacidad e inteligencia que Albert Sánchez Piñol demuestra para ser capaz de mantener el rigor histórico y su visión particular sobre el análisis de la ingente documentación consultada sin que el lector lo perciba. Sin embargo, en mi modesta opinión, intuyo que Albert Sánchez Piñol no se casa con nin-

gún ideario político que no sea el de la defensa de las clases populares y la libertad. En la novela hay críticas furibundas a la jet-set política catalana del momento y al estamento religioso y una defensa calida del pueblo llano barcelonés. Me emocionó especialmente como aborda el autor la figura de Antonio de Villarroel un general castellano que defendió Cataluña hasta el final. Quizás la emoción que sentí tenga que ver con el sentimiento real de mezclar mi lengua materna, el castellano con el catalán porque ambas me han enseñado a practicar el verbo amar y “estimar” sin establecer diferencia. ÁM


Proscenio

Victor Gomez Abstract Madness # 2 Oil Monotype 32.5” X 22.5” 2014

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Adriana Barraza Actriz y Educadora teatral

Lucho mucho para transmitir un conocimiento profundo, honesto, y real en mi pedagogía.

Si algo hace que hoy, yo me haya acercado a esta mujer, no es lo conocido de su bagaje. No es la calidad indiscutible de sus registros en cine trabajando en films de óscar como Amores Perros o Babel. Ni su larga trayectoria como creadora de programas infantiles en Televisa, o como actriz o directora de escena en varias telenovelas en EE.UU. Lo que ha motivado que le haga esta entrevista es la humildad y excelencia ante su día a día como mujer en el campo del espectáculo. Su perseverancia como formadora de una generación de actores y actrices que se está educando bajo sus órdenes y un gran equipo de profesionales en esta ciudad. Estamos en el Black Box del Acting Studio de Adriana. Son las tres de la tarde. Al fondo los ensayos de la obra Tributo a Mecano. Los estudiantes ejercitan su voz y su gestualidad en un ambiente distendido sin descuidar, por ello, la disciplina académica. Se abre una cortina negra y aparece la “Maestra Barraza”( 1956, Toluca, México). Título que le hace honor por ser co-creadora, junto a Sergio Jiménez, de un método de interpretación llamado Actuación Técnica. Se me acerca con voz afable. “Hola Eduardo ...toma asiento por favor”. Estamos en su despacho. Me sirve una botella de agua mientras preparo mi grabadora. Su aproximación en el cara a cara se da sin prejuicios. Me lo transmite su propia mirada a unos cuantos centímetros… Empezamos. Una melodía de caja musical suena en el teatro. Se enciende un único foco y aparece el personaje de Lady Macbeth. Hace más de un año yo escribía este arran­­ que en un artículo en la edición digital, ha­­cien­­do mención a su monólogo autobiográfico.¿Por qué sale Lady Macbeth? AB: Durante mi universidad me formé en el teatro clásico de Shakespeare. Y a lo largo de un año pude viajar por todo México con

un programa del estado representando a este autor. Es un personaje que me quiero mucho y que da que pensar. Hablando de viajes ahora me viene a la memoria que en aquella obra salen varias maletas. ¿A Ud. le gusta empacar su equipaje a menudo? AB: Ja Ja Ja . No sé si me gusta empacar las maletas, pero me encanta viajar y subirme

Adriana Barraza

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en un avión. Allí no tendré que contestar el teléfono ni hablar con nadie. Veo películas que pienso que jamás vería. Leo. Limpio la computadora… Mira querido la verdad es que la acción de “hacer las maletas” no me gusta. A veces meto demasiado, a veces meto muy poco. Sigo con el artículo “hay amores confesados, mitos, promesas incumplidas, sabores, sueños...”. Todo esto a mí me suena a verdad. ¿Cómo se enseña la verdad a un actor en una clase de interpretación? AB: Con el ejemplo. Como se enseña todo en la vida. No necesariamente un maestro tiene que ser actor pero, esta persona que tienes aquí, a partir de sus experiencias en el escenario, sus reflexiones al acabar una película o un programa de televisión siempre se pregunta: ¿Qué nos salió mal?. Déjeme que le diga algo. Yo de lo que he visto aquí en este pequeño teatro donde estamos e imparte sus lecciones, he observado mucha de “esta verdad” que estamos hablando, en sus estudiantes. ¿Qué metodología aplica para que este resultado sea patente?

AB: Yo estudié con Sergio Jiménez y juntos creamos e investigamos la manera que el actor sintiera la verdad en su interior. La llamamos “ac­­tuación formal”. La basamos en el método Stanislawsky en su segunda etapa, pensando que el actor se sintiera bien en escena. Es decir como actuar verídicamente sin necesidad de tocar tus vivencias. Nosotros las llamamos “vividuras” para diferenciar que las primeras tienen nombre fecha y hora, mientras que las segundas están basadas en el conocimiento del corazón. En una palabra, pasar a movimiento y a lenguaje estas emociones que emanan de ti, sin necesidad de concretarlas, sino de reconocerlas como propias del ser humano. Y utilizar sin duda, como decía Michael Txèkhov, tu imaginación. La imaginación es muchísimo más amplia que los acontecimientos que vivimos cada día. Bien vamos a Esvón Gamaliel …su otro gran mentor en el escenario AB: Yo comencé a actuar a los 16 años, pero a los 19 me retiré para tener mi bebé. Entonces emprendí la búsqueda de trabajo. Un día tocaron a mi puerta y apareció un hombre delgaducho de mi misma edad: “Hola, soy el nuevo director de la compañía del Teatro Universitario y le vengo a proponer que regrese de nuevo a los escenarios ¿le parece bien?¨. Yo me quedé sorprendida de que alguien me diera tanta atención. Él ha sido mi gran maestro en una etapa muy importante de mi vida; el era mi alter ego. Todo esto ocurre en Toluca ¿no? AB: Sí, en Toluca. Yo viví en su casa como si fuera de la familia: allí pasé mi juventud rodeada de actrices y actores, muchos homosexuales, y desafortunadamente mal vistos como yo. una madre soltera que su papá había corrido a la calle en aquella época. Un paréntesis ¿Se lo perdonó con el tiempo? AB: Tuve que trabajar mucho para perdonarle esto y mucho más. Pero también le pedí disculpas, porque pienso que yo… también le debí ofender. No creo que los problemas sean unilaterales, sino de los dos lados. No compartí su decisión, pero entendí sus razones. …sigamos en aquella especie de comuna que me recuerda a la cultura de aquellos años donde el mayo del 68 o el mundo hippie hacían mella en nosotros.

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139 AB: Algo tenía que ver pero no hubo lazos amatorios entre nosotros y los adultos. Compartíamos unidos sobre todo nuestra necesidad por lo artístico. No había fiestas, por ejemplo, donde no hubiera una lectura propuesta por Esvón o ideas como el ir a recitar poemas encima de las tumbas del cementerio. Estábamos muy locos… locos por lo escénico. Aparecen en el monólogo “objetos de deseo” como los zapatos, o el desconsuelo a partir de ciertos personajes desaparecidos a lo largo de su vida. AB: Amo los zapatos. Hasta los treinta años me sostuve con un par de pantalones, unas blusitas y dos pares de zapatos. Yo viví en un cuarto de azotea. ¿…y la muerte? O mejor dicho en plural: ¿y las muertes? (Nota: Adriana Barraza cambia su faz, entre la seriedad y la resignación, y contesta sin reparos, bajo el control que le da una pausa) AB: La muerte como persona es algo que aún no tengo asimilada. Si yo pienso “me voy a morir”… no me quiero morir. Todavía creo en muchas cosas, porque mi espíritu es joven y me queda estrenar otros teatros… espero sentirme activa por mucho tiempo. Y hablando del plural: se me han ido muchos seres queridos que están en mi memoria. Vamos para finalizar a hablar de Miami. Vamos hablar de la comedia teatral y del abuso de este género bajo el “chiste fácil” (que no la comedia elaborada, que existe y muy buena) que llevan a esta ciudad al drama, y sólo como un apéndice. Como profesional ¿cuál es tu opinión al respecto? AB: Nosotros tenemos un festival de teatro hispano que ya dura 29 años organizado por Mario Ernesto Sánchez. Un festival de teatro donde hay funciones con sólo 20 personas en la platea, todo y habiéndose publicitado. ¿Cuándo va a ver un producto comercial que aparte que sea comercial no sea simplemente un divertimento chabacano?. Lo único que nos queda es no tirar la

toalla. Hay que promocionar melodramas bien puestos donde no se abuse de la “morcilla” (el chiste de los tópicos)…pero tampoco hay que llegar a lo que alguien me propuso, y no voy a decir su nombre, que lo que habría que implantar es una policía teatral. ¿Y que tiene que decir la dueña del Black Box? ¿Cómo ha llegado tan lejos una mexicana de origen trabajador en su oficio? AB: Lucho mucho para transmitir un conocimiento profundo, honesto, y real en mi pedagogía que doy aquí . Y hemos invertido mucho dinero, tiempo y trabajo mi esposo Arnaldo y yo, para que éste sea un espacio digno y no se represente cualquier cosa. Estamos fuera de los circuitos comerciales pero, el que le gusta el teatro en esta ciudad, ya sabe que junto al Black Box, hay muchos pequeños teatros en esta ciudad donde no se traiciona este arte. Nosotros somos de la opinión de que el público vaya a todo lo que se está ofreciendo en cartelera. La gente de teatro somos muy solidarios.

Nota. La entrevista está basada en las preguntas que me surgieron al “desnudarse” Adriana Barraza en su monólogo Me doy el gusto. Una pieza única donde ensambla su experiencia a lo largo de su vida y lo que le une a ella en este mundo como persona : valores, maestros, viajes, anécdotas, amores, textos, el miedo, el triunfo... en fin un manojo de metáforas existenciales para seguir en el aquí y el ahora.


Actor´s Arena Studio

Actor’s Arena Studio

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Los actores de la Arena de Miami

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s martes. Siete y treinta de la noche en Miami. La ciudad respira día a día más arte en su atmósfera. En este momento, las clases de teatro que imparte el reconocido director y pedagogo de origen cubano Max Ferrá acaban de empezar. Max desarrolló su carrera profesional por más de cuarenta años en New York. A sus setenta y seis años llega a Miami. Como un niño, con ganas de seguir experimentando y compartiendo un mundo que alterna muy bien entre bastidores e incluso desde la propia platea, se pone a impartir sus conocimientos en el North Campus del Miami Dade College. Para ser más precisos en su inestimable aula 1325. Con la puerta abierta y una sincera sonrisa, brinda a cada uno de sus alumnos de mayoría hispana -profesionales, amantes o curiosos con “ese bichito” en su interior- un cordial saludo de bienvenida Minutos después, el aula se cierra para todo el mundo y se da inicio a una sesión de tres horas en dos sesiones, en un espacio que representa la “arena” de los primeros escenarios griegos: el Actor´ s Arena Studio. Tanto iniciados como veteranos, dejan tras la puerta sus mundos para embarcarse con ciertas alegrías, nostalgias y miedos en el campo de la interpretación. La metodología es muy concreta: cada estudiante desarrolla una puesta en escena como ejercicio de un fragmento teatral que el mismo profesor le ha brindado. Otras veces son ellos mismos quienes exponen sus propios monólogos o escenas a petición propia. Todos, bajo el signo de la colaboración: apagando o encendiendo las luces, diseñando el vestuario, armando una improvisada escenografía o dejando fluir el sonido de una melodía en la obra. Cada uno sabe que, para actuar, se requiere de la mano de sus mejores amigos en el aula. Máx guía y los alumnos confrontan sus intervenciones escénicas con observaciones que les hace. A veces bien logradas, a veces “fabulosas”, y otras menos plausibles. Pero todos saben que con cada tropiezo, hay una oportunidad de volverse a levantar. El actor-estudiante recibe las críticas benevolentes de todos sus compañeros; ese es el espacio y tiempo donde el arte se desarrolla. El alumno, que decide continuar, se deja llevar por el aprendizaje. Se esfuerza. Lo estudia. Disfruta. Y se da cuenta, en la próxima sesión, que ha crecido un poco más él y el personaje a quien representa.


141 Los autores latinoamericanos están presentes casi siempre: Mario Diament, Vargas Llosa, Federico García Lorca entre otros y, además, por la mixtura del origen de los estudiantes –Perú, Cuba, Venezuela, Colombia, México, Puerto Rico, Nicaragua, Argentina, R. Dominicana…– uno conoce a autores, poetas y escritores de cada país. Una contribución sin duda a la expansión del conocimiento teatral, la preservación, y el intercambio de la cultura hispana en este país. Y como Estados Unidos es el nuevo hogar, sus autores también están presentes: Tennesse Williams, Arthur Miller, Walt Whitman… Y por supuesto el mundo se expande y aparecen los textos de los clásicos: Molière, Shakespeare, Víctor Hugo o el propio Homero, traído tras un largo viaje en el tiempo. Existen los más audaces y provocativos: los que muestran sus propias creaciones. Los trabajos guardados en la gaveta o los que les falta aún ser pulidos para el próximo repertorio. Semillas que terminan volando más allá de la cuarta pared para detenerse en algún teatro de la ciudad. La arena tiene la particularidad de volar. A la mitad de la clase, Máx hace un “break”. Se toma unos minutos para estar solo y ver lo que viene después. En los pasillos del college se detiene. Mira por la ventana. Y ve la ciudad de noche. Es un instante donde recuerda los años que lleva dictando aquí sus lecciones. Cuando decide el adiós profesional al teatro por una afección cardiaca y abandona su querida Nueva York. Recuerda que ya no es el mismo joven que había sacado adelante el teatro hispano en aquella ciudad. Ya no puede co-

rrer por la capital del mundo con pasos rápidos. Ahora su salud le pide otro ritmo. Otra ciudad. Un lugar como “La ciudad del Sol.” Apenas llegó a Miami, el Miami Dade College, una de las principales instituciones educativas del estado de Florida, lo contactó para aprovechar sus conocimientos. Le brinda clases periódicas de teatro en inglés. Pero aquello no tuvo la acogida esperada y tuvo que cerrar sus clases. Máx fue picado nuevamente por ese “bichito” de su interior. Un día, en un restaurante cerca de la famosa calle ocho, se reunió con un grupo de amigos actores para comunicarles que deseaba continuar con el teatro a través de la enseñanza. En abril de 2006 Max le renta por tres meses a Juan Roca, director teatral cubano, el espacio escénico Havanafama; un grupo que difunde la cultura teatral en Miami desde hace más de veinte años. A partir de ahí, cada sábado empieza a dictar sus clases. Al terminar el corto periodo, ese mismo año, se muda al garaje de uno de sus alumnos para seguir impartiendo sus enseñanzas académicas. Todos se unen a la causa reparando las paredes, repintando la esperanza, reacomodando las viejas sillas por otras nuevas. Cuatro meses después de este inicio, y tras el éxito de sus talleres, el Miami Dade College lo vuelve a contactar, para que instruya, ahora, en el segundo idioma más importante de este país, el español. Una apuesta arriesgada y valiosa de esta institución que decide también producir una obra por año como muestra final con los mismos estudiantes como actores, y el mismo profesor como director. Así, en el año 2007,


tras varios meses de ensayo, se estrena la primera obra “Tres obras en un acto” de Fernando Arrabal, con una gran acogida. En el 2008 “El médico a palos” de Molière. En 2009 “A la diestra de Dios Padre” de Tomás Carrasquilla. En 2010, “Bodas de sangre” de Federico García Lorca. En 2011 la recordada y muy bien conseguida “La casa de los espíritus” de Isabel Allende. En 2012 “El libro de Ruth” de Mario Diament. En 2013 el Miami Dade College produce dos obras: un alta comedia, “Las mujeres sabias” de Moliere, y el drama “Tierra de fuego” de Mario Diament. En 2014 se estrenó “Nuestro Pueblo” del premio Pulitzer Thornton Wilder . Todas estas producciones fueron representadas en el William Lehman Theater, teatro de la misma institución. Además de ser televisadas y transmitidas por el canal MDCTV. En 2014 se ha generado dentro de las clases, a parte de la puesta en escena de la obra de teatro que se estrena siempre en verano, un proyecto que busca desarrollar la escritura teatral para aquellos estudiantes actores que tam-

bién sientan el interés por la dramaturgia. Se ha escogido cuatro obras de estos nuevos autores para que sean puestas en escena, filmadas y proyectadas por el canal MDCTV. El “break” ha terminado, la clase debe continuar. Todos vuelven al aula. Max deja de ver el skyline de Miami desde el balcón del college. La puerta del aula se vuelve a abrir. Empieza la segunda sesión. Algunos ya están maquillados, otros repasando sus textos. Todos listos para continuar hasta las diez y treinta de la noche. La magia entre risas y aplausos se despide hasta la próxima sesión. Se cierra la puerta por fuera. El pasillo regresa a su silencio nocturno. Y los sueños continúan hasta el aire fresco del parqueo, con la promesa de reencontrarnos la próxima semana y seguir haciendo, eso que más nos gusta, el teatro. Respirar la vida con el teatro en Miami es mucho mejor que hacerlo sólo por respirar. Es como sentirse en casa. Esa que se dejó atrás en busca del arte y el sueño que todos llevamos dentro, en este nuevo país. Steven Salgado

Agradecimientos: José Mesa, Patricia Juárez, Reynaldo Gonzáles e Hillary Benjumea. Fotografías: Hillary Benjumea.

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Foto: Ulises Regueiro

Teresa María Rojas Ponerse en los zapatos de otro ¿Cómo empezó todo? Pregunto sobre tu vida antes del teatro y tu vida en la actuación. TMR: Creo que todo comenzó en un escenario de la memoria, de la cual tengo malos recuerdos, pero también señales muy reveladoras que me han guiado por este caminito de la vida. A ver cómo te lo cuento: Un amanecer cualquiera, tendría yo apenas tres años, abro los ojos y siento que despierta conmigo, y de mí, una sensación punzante, clara, y perturbadora. La siento inmediatamente después que abro los ojos y veo el cuadro que pende de la pared, frente a mí. Ahí está la imagen de una mujer elegante, de rostro noble y ojos tristones. Le digo, mamá la que está en el cielo. Me levanto a enderezar el marco, porque es ahora que descubro que siempre estuvo inclinado, como huyendo de la clavija que lo su­ ­jeta. Esa fue, sin duda, la primera señal que tuve de la conciencia. A ver cómo puedo decirlo mejor: Supe entonces que existía algo indefinible detrás de las palabras. Cuadro no era cuadro era otra cosa, le decían así, como a mí me decían Teresa, o al cielo, cielo, o a ti R. Las cosas se llaman así, pero, detrás de las cosas y sus nombres están los nombres y las cosas verdaderas, lo que realmente son. A partir de ese momento, me convertí en una niña de tres años muy vieja. Así empezó todo. Todo a la vez, poesía, teatro, discernimiento, alma. ¿Escogiste el teatro o te escogió a ti? TMR: Teatro era también una palabra, pero cuando recité en el colegi o “Los Dos Príncipes”, de José Martí, la palabra Teatro se convirtió en Vi-

da. Fui una mutación en mi familia; por eso debo deducir que el teatro me escogió a mí. ¿Qué ha significado la enseñanza para ti? TMR:Un intenso y constante aprendizaje. ¿Cuál es la técnica actoral que enseñabas en Prometeo y por qué esa y no otra? TMR:Enseñaba Stanivslaski. Pienso que su método es el mejor que existe, sobre todo, para orientar a los actores que comienzan. También porque creo que los maestros sólo deben enseñar aquella materia que conozcan bien. En mi caso, Stanivslaski es una especie de Biblia donde los actores encuentran respuestas a muchas de sus inquietudes. Resulta una base segura que yo cementaba con Grotosky, Krishnamurti, y varios poetas que acudían en mi auxilio cuando impartía una lección difícil. Fíjate, su método es como una patria, enseguida se puede “reconocer” al compatriota stanivslakiano en cualquier lugar del mundo, no importa en qué idioma ni en que cultura. Dime cómo “se puede “reconocer” al compatriota stanivslakiano. Físicamente, por ejemplo. TMR: La cuestión no es física (cambia en complicidad con el personaje). La cosa está en cómo descubre el alma del ser que representa, su forma de pensar, sus pasiones, su vida toda (de ahí sale, después, su apariencia). El actor de método se nos presenta siempre lógico y humano, porque sabe ahondar la naturaleza del hombre, llega a su mismo fondo, la saca del escondite, y nos la muestra tal cual. A este tipo de actor lo

Teresa María Rojas

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distingue la verdad, y sobre todo, la magia que hace cuando convierte al espectador en testigo.

a varios libros recién comprados, pero no los veo. Atravieso un mar muy turbulento ahora mismo.

¿Hay tipos de actores? ¿Cuáles prefieres? TMR: A los que se entregan y nos dan personajes reales, de hueso y sueño.

¿Cómo ves el mundo? ¿Cómo te explicas el mundo desde el prisma actoral y cómo desde la poesía? TMR: Sigo viendo al mundo maravillada, es lo mejor de mí, que aún no he perdido la dicha de sorprenderme. Aunque sea como es, el mundo es una creación bellísima. Además, ahí viven el hombre y la poesía. Muchas veces, la poesía lo ennoblece.

¿Cuál personaje te ha gustado más encarnar? TMR: Me quedo emparentada con todos, pero, la Luzmarina de Aire Frío de Virgilio Piñera, me devolvió la vida, y estoy en deuda para siempre con ella. ¿Cuál es mejor consejo que das a un actor? TMR:“Ponte en los zapato del otro.” El oficio del actor es representar todo lo que existe y para ello debe desarrollar una gran comprensión humana. Mira, el teatro es el arte de la humanidad, pues, chica, si al­ ­guien quiere convertirte en actor, debe comenzar por conocer a su vecino, al tipo ese, al otro, a los demonios, a los ángeles, y por supuesto, a sí mismo. ¿Cómo podríamos saber quién es Romeo, y atrevernos a in­ ­terpretarlo si ni siquiera sabemos quiénes somos nosotros mismos? Es una clase que toma toda la vida y requiere mucho amor y valentía. Ser actor significa…ser bombero, genio, lobo, detective, religioso, agonizante, pajarillo, destripador, poeta, millonario, muerto de hambre. Ser actor es poder representar todo cuanto existe. Mira, corazón, actuar es más difícil que tocar el violín. ¿Cómo crees que ha evolucionado el teatro en Miami? TMR: De crisis en crisis, como en todas partes. Lentamente, mi Rosie, algo a ciegas. Pienso que necesitamos más formadores y menos maestros. ¿Y cómo enfrentas la crisis? TMR: Metida en la cama, me escondo debajo de las sábanas, con muchos trapitos, por el cuello, a veces, lloro. Autores te han marcado…Saramago, Krishnamurti, Teresa de Ávila, Coetze, Calderón, Jorge Amado, José Martí y Adán. ¿Qué lees ahora mismo? TMR: Ahora mismo nada, mis libros están cerraditos. Me cuesta mucho esfuerzo concentrarme y leer, o escribir. Mis pensamientos son un terrible naufragio. Sé que tengo cerca, como islotes salvadores,

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¿Cuál es el mejor consejo que das a un poeta joven? TMR: No lo sé, mi Rosa querida, pienso que un día (si la poesía así lo decide), se lo dará ella misma. Tres momentos cumbre de tu vida… la llegada de la poesía, New York, conocer a Dios. TMR: Un momento del pasado que te gustaría re­­ vivir o modificar… es tan tan íntimo que no puedo decírtelo. El amor de tu vida es… mi hija. Un color… hoy día, el blanco. Un animal… mi perrita Pequita y cualquier gato. Un lugar… mi cama. Una música… Mozart. Un ambiente (tiempo, lugar, atmósfera)… el otoño. Una flor… la que da el limonero. Una compañía… me gusta la soledad, aunque suene cursi, es la verdad. Un miedo irracional… a las cucarachas. No las entiendo, no sabría representarlas. También, he desarrollado miedo a los puentes, con algo de agorafobia. Nada hija, estoy hecha un temblor. Un viaje… al más allá. La mayor lección de tu vida… mi hija. Te arrepientes de… no haber sido una mejor mamá. El mayor desconsuelo… mi hija. Te han inspirado… todo puede inspirarme, hasta el dolor. Sólo ahora que todo es ceguera. El ridículo… hacerme pipi en escena. Hábitos… citas con Dios todos los sábados, soplarme la nariz, aunque no tenga coriza, y pintarme los labios en momentos de desesperación. La Habana… el Cementerio de Colón. Miami… mi casa. Rosie Inguanzo


Don Juan y la naturaleza de su juego (Farsa sacramental)

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scenario de cámara negra con tres espacios bajo focos de luz cenital. El primer espacio, casi en el proscenio, a la derecha del espectador, iluminado con luz púrpura, representa el Departamento de Logística de INFIERNO, Producciones universales. Hay una mesita baja con un tablero de ajedrez en posición inicial con las piezas perfectamente alineadas, delante de una otomana o diván. El segundo espacio representa un cabaré de moda, en donde suena como fondo la canción “Sympathy for the Devil”, de los Rolling Stones. Dos taburetes altos y una mesa típica de cafetería o bar. El tercer espacio, a la izquierda del espectador tiene dos sillas con respaldo tapizado, una en rojo y otra en azul oscuro o negro.

Dramatis personae BELFEGOR, Archidiablo, encargado de Logística de INFIERNO, Producciones Universales.

Chaqueta gris oscura con tonos rojizos y corbata granate o púrpura. Lleva una máscara de Diablo de carnaval de Guanajuato o de Santiago de Cuba, con estupendos cuernos en colores negro y rojo. Cojea levemente y es zurdo. Una edad indeterminada en torno a los cuarenta años, diez más o diez menos.

IMPERIA, Secretaria del Departamento de Logística. También una edad difusa entre treinta y cinco y cuarenta y cinco. Lleva una peluca de color fucsia y una bata satinada con rebordes rojos. Cuando abandona su espacio escénico, ya sin peluca ni bata, pasa a ser ANGÉLICA RONSARDI, mezzosoprano especializada en Mozart. Vestida de blanco. Elegante, discreta y sobre todo, chic. DON JUAN DE KEMPELEN, dueño de una empresa de videojuegos. Aparenta en torno a

treinta años y va vestido con una capa negra, camisa blanca, pajarita y zapatos con alzas, de modo que se le oye taconear. YAMILÉ BAYAMO, mulata cubana de 27 años. Lleva pantalones vaqueros a la moda, camisa

ceñida y un cinturón ancho con hebilla dorada. En escena está siempre como ausente.

Al comenzar, los dos focos cenitales del fondo y de la derecha, están iluminados. El diálogo entre DON JUAN y YAMILÉ está continuamente desviado, porque sus verdaderos interlocutores son BELFEGOR e IMPERIA. Cada vez que estos dos tengan una réplica, sus personajes homólogos beberán un sorbo de la bebida que tienen delante en un reservado del cabaré: YAMILÉ, un cuba libre y DON JUAN, un Tequila sunrise. BELFEGOR, mientras mueve el peón del rey blanco a la casilla d4. Juega con piezas negras, de modo que las blancas están hacia el lado del espectador. Él mismo se contesta con la jugada d5 para las piezas negras.La vida es un teatro y los teatros… sueños son. YAMILÉ.- Hoy he tenido ensayo en el teatro. Mi papel es un sueño.

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Alfredo R. López-Vázquez

Alfredo R. López-Vázquez. Ha dirigido el grupo de Teatro Universitario ESTRAGÓN (1997-2004), y ha traducido autores teatrales modernos como Tristan Tzara, Jules Laforgue, Ionesco o Fernando Pessoa y ha adaptado obras clásicas de Calderón, Moreto o Quiñones. Ha dirigido en la Universidad de La Coruña la carrera de Pedagogía Teatral y ha publicado Farsa total (Tetralogía cubana) en 2014.


IMPERIA.- ¿En qué piensas? DON JUAN.- No me gusta dormir solo. No me gusta nada. BELFEGOR.- Tú nunca has dormido solo. YAMILÉ.- Tengo muchas réplicas en escena. Y réplicas muy picantes. Y me

muevo mucho, tú sabes, me muevo como si mi cuerpo bailara un son.

IMPERIA, tarareando o entonando.- Estás perdiendo el tiempo, pensando,

pensando... ¿Hasta cuándo, hasta cuándo?

DON JUAN.- Sólo por una noche y te daría mi alma. BELFEGOR.- Contestación de inversor en bolsa. Vamos a ver: índice Nasdaq:

azúcar o reservas de agua en Senegal, ésa es la cuestión.

YAMILÉ.- No me escuchas. (Pausa) No me estás escuchando. (Pausa) No me

escuchas nunca. IMPERIA.- Claro que te estoy escuchando. Te escucho siempre. No me pierdo ni una de tus frases. DON JUAN, repite maquinalmente, en estado de semi-inconsciencia.- Claro que te estoy escuchando. Te escucho siempre. No me pierdo ni una de tus frases. IMPERIA.- Aquí no hay quien se entienda. Y ¿sabes lo que te digo? Que aquí hace demasiado calor. Me subo. BELFEGOR, displicente. Contempla la posición del tablero.- En fin, si quieres irte, vete, pero ten mucho cuidado ahí arriba: los hombres son muy poco de fiar. (Pausa) Y las mujeres, menos aún. ¿Qué te vas a poner? Por ahí suele hacer frío. IMPERIA.- Hoy voy de mezzosoprano. (Se aclara la voz y tararea, con aire pícaro, el aria de Zerlina en la escena con Masetto). Sale por el espacio derecho mientras se encienden las luces del espacio de la izquierda. La luz cenital de la derecha ilumina, potente, a BELFEGOR. BELFEGOR, reflexivo, desconfiado, cáustico.- ¿Qué va a hacer mi Don Juan de

Kempelen ahora? Se le echan encima dos Damas… de armas tomar. Y el hombre cada vez está más aburrido. Ha perdido interés, pasión, emoción. Y este juego, sin pasión, ya no tiene encanto. No acaba de entrar en la naturaleza de mi juego.

Iluminación a negro y ahora el foco de luz ilumina al trío recién formado en el cabaret: DON JUAN, YAMILÉ y ANGÉLICA RONSARDI. ANGÉLICA, como si YAMILÉ no existiera, se dirige a DON JUAN. En el momento en que ANGÉLICA toca el vaso de DON JUAN, YAMILÉ se queda inmóvil y permanece así el resto de la escena, iluminada por la luz cenital de su área. ANGÉLICA.- ¿Quiere que le cante algo? Lo veo demasiado ausente. Enlaza a DON JUAN por la cintura y le obliga a seguir el baile, mientras musita la

letra del bolero clásico: Estás perdiendo el tiempo, pensando, pensando…

Se lo lleva, bailando, hasta el espacio de la izquierda y sienta a DON JUAN en la silla tapizada en rojo. Una vez sentado, ella se sienta en la otra silla, azul oscuro o negra. DON JUAN se reanima al empezar el diálogo entre ambos. ANGÉLICA, entre curiosa y divertida.- Sólo nos vemos en sueños, en tus sue-

ños, Don Juan. Eso está muy bien, pero habría arreglarlo de otro modo. ¿Qué haces aquí, en un pueblo perdido como Dolores Hidalgo?

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147 DON JUAN, reconociéndola, sorprendido.- ¿Otra vez tú? ¿Por qué desapareces

siempre cada vez que nos vemos?

ANGÉLICA.- Está en la naturaleza del juego, parece que no te has enterado.

La última vez nos vimos en Iguazú, ahora en Dolores Hidalgo. Cada vez que vuelves a soñar conmigo, vengo. No te puedes quejar. DON JUAN.-Y ahora ¿cómo te llamas? ¿Quién diablos eres? ANGÉLICA.- Angélica. No es ninguna broma. Angélica Ronsardi. De Bérgamo, Italia. Mezzosoprano. ¿Sabes? Bérgamo es el pueblo donde nació Donizetti. DON JUAN.- ¿Don Izetti? ¿Cómo Don Corleone, pero en bergamasco? ANGÉLICA, sarcástica.- ¡Cuánto ingenio! Sin duda es culpa de ese cóctel que acabas de tomarte. DON JUAN.- Un Tequila Sunrise, para eso estamos en México. ANGÉLICA.- No estamos en México ya, Don Juan. Estás en mi sueño. Esto no es ningún sitio concreto. Es como un Edén, hasta que venga la realidad a expulsarnos. DON JUAN.- ¿No hay forma de que quedemos de una vez para siempre? ANGÉLICA.- Ese apellido que te has puesto, Kempelen… DON JUAN.- Bueno, ahora trabajo en videojuegos. Pero sigo conservando el apellido del fabricante de autómatas. Es lo mismo de siempre, pero en el mundo virtual… ANGÉLICA.- ¿En cuál de los mundos virtuales? ¿En el de los sueños, el que controlamos nosotros, o en el material, que controla el Poderoso Caballero?

Se apaga el foco de la izquierda y BELFEGOR, que ha estado ensimismado en el tablero de ajedrez, mientras ANGÉLICA y DON JUAN hablaban, interviene, comentando el diálogo de ambos como si fuera una posición de una partida de ajedrez. BELFEGOR.- La iniciativa es de ella, como siempre. Y el eterno (perdón por

el adjetivo) problema de Don Juan es que no entiende la naturaleza de este juego. ¿Sabéis la historia del que inventó el ajedrez? El rey de Persia, o de la India, no recuerdo muy bien, se aburría infinitamente y convocó un certamen de ingenios para que le inventaran un juego que de verdad la tuviese entretenido. Tanto se maravilló con el invento que le ofreció al creador cualquier regalo a cambio, lo que él dijera, cualquier cosa… El rey, esto que quede entre nosotros, no tenía la menor idea de matemáticas… El creador, al que podemos llamar Ismael, le pidió un grano de trigo en la primera casilla, dos en la segunda y así duplicando hasta la última, la sesenta y cuatro. ¡Qué infeliz, el rey, que le dijo que sí, sin pensar en más! En la última casilla la cifra a la que hubiera tenido que llegar en granos de trigo era dos elevado a la potencia sesenta y tres. Trillones de trillones de granos de trigo. (Pausa y sarcasmo) Pues nuestro Don Juan es igual de necio. Según él lleva seiscientas cuarenta mujeres en Italia, doscientas y pico en Alemania, noventa y una en Turquía y en España son ya mil y tres. Ingenuo. Si es que es un bendito. Todo eso es en sueños. En realidad siempre es la misma, Imperia, que se le aparece cada vez con un nombre distinto y en una geografía distinta: hoy Dolores Hidalgo, ayer Iguazú, mañana Valladolid… o Madrid… o Sevilla. Ella siempre se escapa y siempre vuelve. Y él, el pobre, sueña y sueña y sueña sin alcanzarla nunca. Con un problema adicional: allí un mojito, acá una caipirinha, o una cuba libre o un Tequila Sunrise. Va a acabar alcoholizado, qué pena.


Se apagan las dos zonas de luz del fondo y de la derecha y quedan iluminados tan sólo DON JUAN y ANGÉLICA. ANGÉLICA.- Me estabas diciendo… DON JUAN.- Bueno, te hablaba del libre albedrío. Un poco filosófico, verdad,

pero que cada uno debería poder hacer lo que quiere, sin todas esas historias de contratos de compraventa, quiero decir, de matrimonio, en fin, lo que uno quiere es enamorarse y seguir así toda la vida… ANGÉLICA.- No me lo puedo creer. Mi Don Juan entregado a la filosofía vital. Tú y tu circunstancia, vamos. A ver ¿dónde has dejado el cóctel? Te lo has vuelto a olvidar… Si es que no das pie con bola. Cada vez que me ves. Lo único que quieres es que no me vaya por esta vez. Y no puede ser. Yo no puedo quedarme quieta en un sitio. Cuando me llamas, vuelvo, pero sólo en tus sueños. DON JUAN.- Quédate, Angélica. ANGÉLICA.- Qué pesado. Que no puedo, ya me gustaría, pero no puedo. Estamos viviendo un sueño, no te das cuenta. No entiendes la naturaleza de este juego. Vivo en tus sueños, soy tu sueño y precisamente por eso soy lo único real que tú vives. DON JUAN.- ¿Esto de ahora es un sueño? Se levanta de la silla, se acerca a ella, ella también se levanta y se besan largamente. Foco sobre BELFEGOR, que se despoja de su máscara de diablo carnavalesco y se quita la chaqueta rojiza, dejándola en el respaldo de la otomana o el diván. Echa un vistazo al tablero de ajedrez y mueve con blancas el peón de alfil dama a c4. Se sorprende ligeramente al ver la jugada y contesta, cautelosamente, tomando el peón con su peón de dama. Chasquea los dedos de la mano izquierda y DON JUAN y ANGÉLICA dejan de besarse y bailan en el proscenio el bolero “Quizás, quizás, quizás”, que suena como música de fondo y que antes había musitado ANGÉLICA. Mientras tanto, BELFEGOR se enfunda la bata que llevaba antes IMPERIA, se pone ceremonialmente la peluca fucsia, saca un pintalabios del bolsillo de la bata y se pinta los labios de rojo. Luego se sienta, indolente, es una esquina del diván, a la espera de que lleguen DON JUAN y ANGÉLICA. Ambos han estado bailando lentamente en el proscenio y ahora llegan al otro lado del diván, sorteando cuidadosamente el tablero de ajedrez. Cesa la música del bolero y ANGÉLICA le quita la capa negra a DON JUAN y la deposita en el diván, mientras coge la chaqueta rojiza de BELFEGOR y se la va poniendo a DON JUAN. Le mira con gesto aprobador. Luego le pone el dedo índice, extendido, en la espalda y lo encamina hacia el nuevo BELFEGOR travestido. DON JUAN, maquinalmente como un autómata, se acerca hacia él, se inclina y espera un gesto. BELFEGOR extiende su brazo izquierdo y le acerca la mano para que DON JUAN se la bese. DON JUAN le besa la mano, BELFEGOR se levanta lentamente, se acerca a la máscara de diablo carnavalesco y se la pone a DON JUAN mientras suenan los últimos compases de “Sympathy” con el texto obsesivo: Guess my name. En la escena final, acompañados por esta música, ANGÉLICA enlaza con una mano la cintura de BELFEGOR y con la otra la de DON JUAN. [FIN]

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Panorama del Teatro Hispano en Miami. Mucha oferta e ilusión en el medio (… y una sucinta reflexión).

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esde los ritos más antiguos donde el shamán ejercía de mediador ante los espíritus sea en el África subsahariana o en la cultura precolombina, pasando por el teatro de máscaras en la sociedad griega, la comedia del arte italiana del siglo XVI, el teatro clásico francés de Molière, el del virtuoso Shakespeare, el teatro de la nueva era industrial europea desde Strindberg, Ibsen a Chejov, el teatro realista americano de Williams o Miller hasta lo más revolucionario y sutil el siglo XX como Lorca, Brecht, Beckett, Pinter, Darío Fo, Brook, Mamet o Castellucci entre otros. Desde los principios hasta hoy, el teatro ha tenido una constante frente al espectador: la magia. Es decir, la manipulación de la realidad para aproximarla a la misma o distanciarse de ella . Hablaré desde la aparición en 2012 de Microteatro este fenómeno importado desde la representación de obras de 15 minutos en un antiguo prostíbulo de Madrid y que, a mi entender, ha encendido la apertura y la ilusión de todo el medio teatral en esta ciudad. Promotores y organizadores como Jorge Monje, o los propios responsables del CCE en su momento, revolucionaron el stage de la escena miamense apoyando una idea totalmente nueva en esta ciudad que, incluso, ya ha empezado a tener imitadores en ciudades contiguas. Partiendo de un tema, Microteatro genera en sus escenarios-containers simultáneos distintas propuestas teatrales. Si bien el género de la comedia ligera, satírica, negra o la propia farsa, son prioridad en escena con niveles de calidad variables y otros muy dignos (1) como A dos tumbas de distancia de ti, de Novoa o Tacones Enanos de Araceli Álvarez. Se estrenaron obras muy elaboradas en la parte del drama; entre otras que disfruté, se encuentran El Disparo de Estela Golovchencko, El Cataclismo -una pieza profunda y hermosamente triste sobre el boxeo en el ámbito de la mujer- y Seamos realistas, de Otto Rodriguez. La impactante Dos One Way de Nacho Argiro que habla sobre la relación entre un coyote y su víctima en la frontera del sur de EE.UU, o la tenebrosa y bien conceptualizada Dulce o Travesura bajo el signo de lo erótico o la venganza pendiente de Ely Mojica. Este último año destacar comedias como Putas mariposas de Salazar, muy

Eduard Reboll

Eduard Reboll


bien dirigida por Lilo Vilaplana o A mal tiempo buena rima escrita con inteligencia por Antonio Marta. Alrededor del área de la calle 8, se ubica el La Casa del TÉatro que hasta poco convivió con un lugar no menos importante que fue Havanafama dirigido por Juan Roca. Este espacio mantuvo una línea de variedad de géneros, popular y de compromiso social a la vez. Desde aquella pieza maravillosa de La Chunga de Vargas Llosa a finales del 2013, pasando por su Festival de Monólogos entre ellos Me quiero morir de la prolífica libretista July de Grandy o, el de la misma autora, la exitosa y premiada en Nueva York la temporada pasada ¿Dónde metemos al muerto? La casa del TÉatro al mando de Belkis Proenza, posee una pequeña joya en este lugar. Esta caja compacta y rectangular es una bombonera en sí misma, siempre abierta a nuevos sabores e ideas. Permite la intimidad y la muestra de piezas tan populares como Recuerdos de Tulipa de Manuel Reguero Saumell, o inaugurar el Primer Festival de la Escena Gay con obras tan sensibles y contemporáneas sobre el amor y sus formas distintas de compartirlo, como Sin daños a terceros de Anna Silvetti. Este año ha presentado con éxito Infieles. En la misma dirección de pequeño café-teatro está El Yunque de la mano de Pedro García y Roberto Cruz. Repleto de comedias picantes o de enredos como la inteligente y bien dirigida Nos rifamos a papá de César Sierra o la última Divórciate y verás del aclamado autor Mario Martín. Un clásico de la Sagüesera es El Teatro Bellas Artes. Romántico y bien cuidado espacio con su tono y perfil de humor muy a lo cubano Un balsero en París 2. A veces, incluso, apostando por una pieza como El crédito de Jordi Galcerán. Dos salas por excelencia que acaparan los mejores éxitos de taquilla son el Trail, con su archiconocida Oficialmente Gay de Alexis Valdés, y la sala Catarsis dirigidas ambas desde la producción por Marisol Correa y Jorge Angulo donde Max Ferrá estrenó una de las comedias costumbristas de éxito del año pasado de la mano de Luís Santeiro, La señora de la Habana. Añadir en el área, la incursión con obras muy frescas y valientes cercanas al humor bonaerense de raíces italo-españolas los espectáculos que ofrece Cirko Teatro en la sala del Teatro 8. Jessica Álvarez y Alejandro Vales gestionan la programación. La temporada pasada pusieron en escena, entre

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otras, tres comedias magnificas: Esperando a la Carroza de Jacobo Langser, y dentro del teatro del absurdo una obra de humor poético y radical entre dos soledades que se encuentran, Destinos de dos cosas o tres de Rafael Spregelburd, la exitosa y divertida Toc Toc a cargo de Manuel Mendoza, o el drama El principio de Arquímedes de Josep María Miró dirigida por otro prolífico del medio Kevin Cass. En otra vertiente, seleccionando bien los textos que se exponen y una curada dirección tanto del local como de la obra escogida, está el teatro más “clandestino” y polivalente de la ciudad: la sala El Bar. La dirige el star-comedy colombiano Leandro Fernández (El cavernícola). Hace ahora un año nos ofreció, entre otras, una pieza sorprendente y simbólica como ninguna del teatro del absurdo QQQ (Quisiera Quererte Querido) de Federico Roca y en mayo una obra de Indira Páez Hombres de Bar en Bar. El Adriana Barraza Black Box adopta un sendero bien ligado a la formación profesional del actor y unida a obras donde los valores de la escenificación y los propios del intérprete se combinan. Obras inspiradas por el teatro de Lorca Federico ¡Ay Clavel¡ de Neher Jacqueline Briceño, y adaptadas e interpretadas por los formadores de la institución, la propia Adriana y el sobresaliente Jorge Hernández entre otros. Y de la mano de otro profesional, como Arnold Pipke, piezas que tienen como función hacer tomar conciencia a los alumnos de temas poco conocidos en esta metrópoli tan “snob” como el basado en la identidad de los hijos desaparecidos durante la dictadura argentina de los años 70, Identity . Una pieza que considero importante y significativa. Esta temporada dos dramas inolvidables por su


151 calidad e impronta que marcan el estilo de la casa: Puentes y Paisajes de Ramón Caudet sobre la imposibilidad de amar a dos mujeres a la vez y La Virgen Triste del grupo Galiano 108 sobre la vida trágica de la poeta Juana Borrero. The Koubeck Center, a cargo de Arturo Morell, se han presentado distintas propuestas interesantes, entre ellas un film sobre la construcción de una obra teatral basada en el Quijote en las cárceles de México, dirigida por él mismo, o la romántica pieza Cartas de Amor de A. R. Gurney. Otra institución que trabaja en nombre de la creatividad y teatro alternativo es Art Spoken. Ubicado en la pequeña Habana y dirigido por Yoshvani Medina, junto a Yenilen Mola que gestiona el Festival de la Poesía Erótica. Pude ver regido por él mismo, una pieza que me impresionó por su fuerza y su planteamiento opuesto a la historia oficial sobre sor Juan Inés de la Cruz, Los dictados del Fuego de Ulises Calá Una obra que participaba en el TEM Festival que organizan estos dos grandes peritos del teatro independiente de esta comunidad como son Ernesto y Sandra García del Teatro Miami Estudio. A destacar, su interés por obras relacionadas con premios Nobel como El Malentendido de Albert Camus o La Profesión de la Sra. Warren de Bernard Shaw. En El Doral, dentro del ámbito venezolano, se ha inaugurado el año pasado el Teatro del Ateneo una institución que pretende ser una plataforma de esta comunidad para dar a conocer su cultura. En el mismo, Adela Romero estrenó una comedia crítica y de corte feminista de Alan Ball llamada 5 mujeres son suficiente que revolucionó al público por sus planteamientos y su humor mordaz. Y muy recientemente El Palacio de las Artes dentro de lo que es un espacio multidisciplinar bajo la dirección de Miguel Ferro con obras de teatro breve como Feroz o Vuelo 114. Teatros ya en el extrarradio del circuito clásico que están pujando fuerte en calidad de oferta como el de Artefactus “el teatro del fin del mundo”. Palabras definidas por mi amigo el director de Antihéroes Project. José Manuel Domínguez. Su ubicación, fuera de los circuitos clásicos –en Kendall- permitió en su recorrido estrenar una obra de él mismo, muy sugestiva y arriesgada formalmente, como fue Nomadis; una visión libre sobre la vida del movimiento beat de la costa oeste de EE.UU u homenajeando a Mishima con La princesa Aoi. Eddy Souza director de este espacio también ha acogido este

enero pasado, un clásico del teatro francés, el Tartufo de Molière. Todo un éxito en su corto tiempo de la mano de Adela y el polifacético y conocedor del medio Julio Bouley. Y citar por supuesto Mi Platero, una obra llena de lirismo y “algodón” que fascinó al público y al que escribe. El Black Box del Miami Dade County Auditorium ofreció, entre otras, un pieza singular dentro de la línea del teatro autobiográfico Writing in the sand escrita por Gisela Ortíz y dirigida por Carlos Caballero. Una obra integradora, social y con una puesta en escena que nos habla sobre las experiencia de asimilación de los que llegamos como inmigrantes a esta ciudad. O Tribe, un concepto conmovedor sobre la situación de los homeless en esta ciudad. Una institución que ofrece muchas posibilidades para el teatro por sus condiciones técnicas y espaciales. Miami Actor´ s Arena y el Lehman Theater también en el MDC del North Campus, nos sorprende casi siempre con clásicos como La mujeres sabias de Moliere en 2013, el más reciente Nuestro Pueblo del Premio Pulitzer Thorton Wilder el año pasado. Y, a veces, con teatro de línea política y contemporánea, como la obra del argentino residente en Miami, Mario Diament, Tierra de Fuego sobre las desafortunadas relaciones conflictivas entre el pueblo palestino y judío.


Teatro Prometeo bajo la dirección de Joann María Yarrow sigue en su línea educativa y formadora en el Wolfson que creó Teresa María Rojas en su época. Este grupo ha sido un referente en la ciudad y cuna de los mejores actores y actrices hoy en escena, o como formadores de una nueva generación presentaron Tres Cafés este verano. Teatro Avante y Mario Ernesto Sánchez son como dos resortes de una relojería precisa e inseparables y a la vez promotores del Festival Internacional de Teatro Hispano en Miami. Este año ha sido memorable con su XXX edición. En otro campo del extrarradio nombrar la labor de Yvonne López y Mario García en el Teatro Akuara de la zona artística de Bird. Sobresalió según la opinión del poeta Manny López por su calidad, la obra de José Ignacio Cabrujas El día que me quieras dirigida por Alberto Sarraín sobre la llegada de Gardel a Venezuela y Fango de la dramaturga María Irene Fornés. El último gran éxito ha sido Strip Poker. No olvidar sin duda la labor MTC (Miami Theater Center) en Miami Shores. El venezolano Fernando Calzadilla y Stephanie Ansin trabajan bajo una impecable producción a cargo de Elaiza Irizarry sin descanso. Destacar el alto nivel profesional del equipo y las condiciones técnicas de la sala. Así como la línea de investigación y cuidado en cada una de las piezas que presentan desde la dirección. Sobresalieron Hedda Gabler de Ibsen dirigido casi al milímetro, con una escenografía y vestuario únicos en su puesta en escena. Y este último año fue The Seven Year Itch de George Axelrod. Este octubre, estrenarán una adaptación de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll. Adyacente al teatro, se encuentra el SandBox una pequeña sala experimental donde tuve el placer de disfrutar una pieza inolvidable Bare Bones, llena de carnalidad, primitivismo y silencio gestual dentro del género del performance a cargo de Carlota Pradera y Lázaro Godoy. Por último el teatro que no requiere un escenario concreto ni un escenografía de cartón piedra específica, o que, él mismo, depende del texto que le sumemos: La experiencia del Teatro in Situ. Un teatro que representó La Cena de Edward Nutkiewicz en el restaurante Open Stage de Coral Gables a cargo de Osvaldo Strongoli: una entrañable noche donde realidad y posible realidad en escena convivieron juntas y esta temporada

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lo hizo con Salón de Belleza en una peluquería de Wynwood. En la misma línea, sin más diseño objetual que las espontáneas obras de personas con discapacidad emocional colgadas en una pared, hizo un revulsivo y hermoso espectáculo de performance Saida Santana bajo su propia autoría con su obra Dentro en el CCE, basado en poemas desgarradores e inquietantes del desaparecido poeta español Leopoldo María Panero. Queda claro hasta aquí la sugerente oferta y la ilusión por la cantidad de producciones habidas en esta ciudad. ¿Entonces cuál es la reflexión? Voy a ser breve. La gente del teatro de esta ciudad necesita encontrarse más entre ellos mismos. De institución a institución. De formador a formador. Reunirse actores y actrices e intercambiar ideas y opiniones sin miedo. Reciprocidad y difusión de nuevos textos teatrales que hablen del hoy y el ahora…del aquí. Veo poco –…que no quiere decir que no exista- el encuentro en todas las áreas definidas de la profesión. Sugerencia… ¿Qué tal un Congreso de Teatro en la ciudad para la gente de teatro de la ciudad? Donde el debate se dé entre la comedia más típica y folklórica o descabelladamente absurda hasta el teatro más radical e independiente del momento?. Un congreso donde se revisen los géneros y sus estrategias. Se analice el teatro hecho en el exterior, desde lo que se exhibe en el norte de EE.UU, al sur en Buenos Aires, en Mérida o Bogotá, hasta lo que viene de Europa (Edimburgo, Madrid, Avignon, Moscú, Praga, Berlín, Venecia, Barcelona…). Un congreso de teatro hispano que se hable de las nuevas tendencias en escenografía móvil o visual y la incorporación de la misma como personaje último. Un congreso donde vengan nuevos dramaturgos a impartir ideas y escrituras como formadores sobre cómo traducir lo que vive tu comunidad en su entorno. Detenerse en la manera de construir un diálogo en un momento donde todos estamos imbuidos por la tecla alfabética de un smart phone. Un congreso donde se hable de las nuevas adaptaciones de los clásicos…versiones libres y sugerentes para poner en escena. Se aborde los nuevos métodos de investir un personaje desde el antipersonaje o de intercalar otras materias como por ejemplo, dentro de la tecnología, una app en una obra entre público y elenco. Cómo captamos una nueva audiencia para un teatro venidero cuando la


153 comedia de “morcilla” y de cliché llegue al máximo de su burbuja. En fin, un congreso es un espacio de reflexión. Alguien del medio que no puedo develar me dijo el otro día “No te metas en líos y no des ideas. Esto es Miami. A ver si te van a confundir con un político con intereses escondidos o un comunista; estos se pasan la vida haciendo “congresos”. O a lo sumo, van a pensar que estás viejo. ¿A quién se le ocurre un congreso cuando aquí todos ha-

cen lo que les da la gana? Este es un mundo donde los egos están disparados y todos quieren salir en la TV, ganar premios y que los alaben?” Quizás tenga razón este amigo : mejor nos quedamos sin el paréntesis del subtítulo ¿no?. Panorama del teatro en Miami. Mucha oferta e ilusión en el medio. Al fin y al cabo ilusión y magia son sinónimos y es lo que pretende el teatro. Cerremos el telón. Artículo terminado. ER

1 La obras teatrales, los directores, autores, productores y teatros que se citan no representan una selección única. Me he reservado hablar de los actores y actrices, con todo mi pesar, porque no hay espacio para hacerlo en este artículo con equilibrio y dignidad con cada uno de ellos. La revista Nagari apoya la voluntad que todo el medio teatral del condado de Miami Dade y sus alrededores está haciendo por este género, en pos de divulgar la cultura escénica hispana en este país.


Texto y ensa(ñ)o

Victor Gomez Small Series # 2 Oil Monotype 15” X 15” 2013

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tualmente como periodista y colabora con la revista de la OEA, la agencia EFE, Carátula, la revista de la Academia Norteamericana de la Lengua Española-ANLE, Radio Nova y Radio Miami Internacional. Ha publicado varios libros, entre ellos: Borges y los otros, y Miami Habla (2013).

El cine y el escritor argentino Julio Cortázar

C

onocí a Cortázar más telefonicamente que en persona. Él era un escritor estrella en Paris, “Rayuela”, era la gran novela innovadora y ligada al boom Latinoamericano. Yo tenía una beca y una carta del pintor Luis Seone para Cortázar. Lo llamé por teléfono para entregársela y ese hecho creó una especie de ritual telefónico. Estaba en una nueva relación con Ugné Karvelis, a quien luego conocí, y para el escritor, los recuerdos del pasado lo incomodaban. Sin embargo, me preguntaba sobre Buenos Aires, lugares, nombres, gente, amigos, hacía años que vivía en Europa y recordar Argentina le gustaba. Me pedía que lo llamara y así lo hacía. En cada llamada, volvía a evocar Buenos Aires, como algo lejano y a la vez ensoñando. Yo había sido alumna de Borges en la Facultad de Filosofía y Letras, y Cortázar me contó que Borges le había publicado su cuento “Casa Tomada”; yo le conté que en la Facultad lo habíamos analizado en la cátedra de Literatura Argentina, eso, le agradó considerablemente. También hablamos de cine, aunque no había visto ninguna de mis películas, sabía de algunos actores y era amigo del director Manuel Antín, que realizó su cuento “Cartas a Mama”, en cine, en 1962, con el nombre de “La cifra impar”, un film memorable que le gustaba especialmente. A Cortázar el cine lo atraía mucho y esa experiencia con Antín lo había entusiasmado, aunque en la época que hablábamos, sus intereses se enfocaban más en la política y lo social. En 1966, Michelangelo Antonioni filmó “Blow Up”, basado en el cuento “Las babas del diablo”, del libro Las Armas Secretas. El film tuvo un éxito sorprendente, que determinó la relación de Cortázar con el cine. En la actualidad sus relatos son temas de documentales o películas, aunque es verdad que son los cineastas independiente los que más se inspiran en sus temas, su narrativa tiene un hechizo para la visión fílmica. Recordar a Cortázar en su faz de escritor relacionado al cine, tiene sentido, por su interés en el séptimo arte y porque marca pautas dentro de la temática cine y literatura, especialmente dentro de Argentina, país que exalta esa relación en su filmografía, junto con España que también vive con continuidad este extraño matrimonio textual y visual. Cuando estuve en Buenos Aires, tuve ocasión de entrevistar a Manuel Antín, en su Universidad del Cine. Allí, rodeado de premios, libros y afiches de sus films, recordó la amistad que lo unió a Cortázar. Me regaló un bello libro sobre las cartas que ambos se entrecruzaron y el testimonio de lo que significó trabajar con Cortázar. Transcribo parte de ese diálogo con Manuel Antín donde habla específicamente de la gestación de “La cifra Impar” (1962), de “Circe”(1963) y de “Intimidad de los parques” (1964), basado en el cuento “Continuidad de los parques”. “La verdad es que soy un escritor frustrado….Un día me decidí a hacer una tarea semi-delictiva, “plagiar” o transformar las obras literaria en películas. Mi plagio fue convertir las novelas o cuentos, que yo admiraba, en películas. Esto lo pensé cuando me encontré, de casualidad, en la biblioteca de un amigo, con un libro maravilloso: “Las Armas Secretas” de Julio Cortázar. De allí extraje “Cartas a mama”, me pareció que era el primer plagio cinematográfico que debía cometer. Conseguí los derechos de autor

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Adriana Bianco

Adriana Bianco. Profesora de Filosofía y Letras, con Postgrado en la Sorbona de Paris. Ejerce ac-


para filmar el cuento y terminé siendo amigo de Cortázar y luego filmé dos películas con historias de él: “Circe” e “Intimidad de los parques”. De las tres películas que hice con los cuentos de Cortázar, a él le gustaron mucho las dos primeras “La cifra impar” y “Circe”. Tanto en Borges como Cortázar, los temas son metafóricos, son escritores que dicen de una manera especial, trasmiten ideas embellecidas en palabras, en el film se trata de una narración, un suceder.. … “Intimidad de los parques” no le gustó y tenía sus motivos, porque yo en Intimidad traicioné algunas cosas necesarias del texto, la película está adaptada de dos cuentos: “El ídolo de la Ciclades” y “La continuidad de los parques”. Las Ciclades están en Grecia y Cortázar quería que yo filmara en Grecia, porque ese personaje transformado en mármol tenía un significado. Yo, ya había filmado en Paris “La Cifra Impar”, y me parecía demasiado ir a Grecia. Busqué un sucedáneo en Latinoamérica y me pareció que Machu Picchu era la Grecia Americana. Pero Cortázar se oponía, no quería saber nada con la piedra, Grecia era el mármol, otro mundo. Yo hice la película en Machu Picchu y a él no le gustó. ... Con “La cifra impar” tengo una anécdota que lo revela todo. Cuando Cortázar vio por primera vez la película en los Laboratorios Alex, en Buenos Aires, yo era un joven cineasta y él ya era un escritor. Se sentó en la fila tercera y yo al final de la sala. Los dos solos vimos la película completa. En el cuento, los dos hermanos están enamorados de la misma mujer, en la película, hay una escena donde uno de los hermanos, le dice a su madre: “Mamá, Laura es vos”. Cortázar se dio vuelta y me dijo: “Pibe, entendí mi cuento” Yo había seleccionado esa frase en el momento de la adaptación porque sentí que ese “Laura sos vos”, tenía un contenido edípico. Aunque Cortázar se manejaba racionalmente, hay significados inconscientes en sus cuentos. Hay lecturas diversas, no se pueden controlar, y hace que el cine y la literatura sean difícil de separar…” Cortázar influyó en las nuevas generaciones de cineastas tanto argentinos como europeos. Es

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verdad, que Cortázar vivió el existencialismo parisino marcado por la personalidad del filósofo Jean Paul Sartre, cuya filosofía existencialista impacto a los directores de la llamada generación del 60 del cine argentino, pero la narrativa de Cortázar continuo interesando a la cinematografía, entrado el siglo XXI. Eduardo Monte-Bradley, en el 2002, realiza un documental “Cortázar, apuntes para un documental” ; en el 2005, Pablo González hace los cortos “Graffitti” I-II ; en 2009, Diego Sabanes filma “Mentiras piadosas”, basado en el cuento “La salud de los enfermos” del libro “ Todos los juegos, el juego”. También, la directora catalana, Isabel Coixat se interesa en los cuentos de Cortázar, como lo hicieron Claude Chabrol y Jean-Luc Godard, años atrás. No es casual esa atracción de los directores por el mundo de Cortázar donde danzan cronopios y famas, rayuelas imaginarias y lúdicos encuentros y desencuentros, en atmósferas fronterizas entre al realidad y el ensueño. Se agolpan en mi, estos recuerdos al cumplirse 100 años de su natalicio. El cine ha intentado, a veces con éxito, otras no tanto, fundir en imágenes ese extraño mundo lúdico de Cortázar, ese mandala intelectual que se desbordaba en una prosa envolvente, en situaciones absurdas y en juegos cercanos al surrealismo. Nadie aún se atrevió de llevar al cine la gran novela “Rayuela”, pero nada impide que eso suceda, mientras la narrativa de Cortázar sigue inspirando a los cineastas.


En ausencia de la figura paterna Taller impartido en el marco de la serie “Psicoanálisis y Salud Mental” 2012, en el Centro Cultural Español de Miami, FL

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ste espacio está concebido como un taller: esto quiere decir que la idea es tener una presentación breve sobre un tema de “salud mental o publica” que competa a la comunidad, y luego tener una generosa sesión de debate. El propósito de estos talleres es abordar tópicos relacionados con la “salud mental” desde una perspectiva psicoanalítica, a fin de actualizarse en esta experiencia clínica. En ese sentido, les vengo a hablar desde la práctica, que es de lo que fundamentalmente se trata el psicoanálisis: una práctica clínica. Cualquier hallazgo, cualquier evidencia proviene de lo que observamos en nuestros consultorios y prácticas clínicas de todo tipo (institucional y privado). Primero: ¿por qué me concentraré en la ausencia de la figura paterna como tema clínico? En mis años de experiencia, trabajando con adolescentes (y sus familias) con conductas delictivas o en riesgo de incurrir en el crimen juvenil, en el marco de programas preventivos donde son catalogados de “ingobernables, incontrolables, impulsivos, perjudiciales a la comunidad, riesgosos y antisociales”, un dato estadístico sobresalía: el hecho de que estos adolescentes provenían en su gran mayoría de familias donde la figura paterna estaba o bien ausente o bien desdibujada por un sin número de circunstancia -desde financiares, hasta legales e inmigratorias, pasando por situaciones de violencia domestica hasta abuso de sustancias. La pregunta entonces era: si estos dos factores son correlativos. ¿Cómo lo observamos en la práctica? ¿Cómo se dilucida esto para un psicoanalista? ¿Cómo están relacionados? ¿O si realmente lo están? Y más aún, ¿podemos sacar conclusiones sociológicas de tal material clínico? Por supuesto que yo no he sido ni el primero ni el último que se ha ocupado de esta correlación: me refiero a la correlación del acting-out en adolescentes y la ausencia del padre en la familia moderna. Existen numerosos estudios que toman estas dos situaciones como variables correlativas a fin de identificar los llamados “factores de riesgos” que harían a un joven propenso a involucrase en conductas delictivas y antisociales. Esto al punto de que la mayoría de intervenciones clínicas con adolescentes en riegos son intervenciones sistémicas que involucran necesariamente a sus familias –particularmente sus figuras paternas-, y exploran ampliamente la situación familiar de la que provendría el joven en cuestión. Pongo como ejemplo un trabajo los investigadores Freeman, Ali & McMurphy (1998) publicado en el Journal of Child and Adolescent Substance abuse, donde se determina que la ausencia del padre es sin lugar a dudas un factor de riesgo y de propensión entre jóvenes involucrados en actividades ilícitas, particularmente en el trafico y uso indiscriminado de drogas. Pero un factor de riesgo no es un porqué ni una correlación es una causa. La ciencia moderna –particularmente la estadística- nos tiene acostumbrados a una fenomenología que corre arrugas en un mantel de innumerables variables y de evidencias necesariamente editadas. En este sentido la pregunta por la causa de estas llamadas “conductas delictivas” permanece abierta. Lo cierto es que la problemática de la ausencia de la figura paterna ha pasado de ser de una cuestión “familiar” a un asunto de salud pública. Para poner nuestra temática en perspectiva, diré que un programa social como TANF (Temporary Assistance for Needy Families) –establecido por el presidente Bill Clinton en 1996- responde con una política pública a un asunto de vida familiar: este programa pretendía prevenir la dependencia institucional de la familias con padres/madres solteras, y atacar con una “asistencia temporal” la llamada cultura de la pobreza a través de pautas tales como “la pro-

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José Armando García

José Armando García (Abril, 1976) Originario de Venezuela. Vive en Miami, Florida desde el 2004. Sociólogo de profesión y psicoanalista de oficio, con un posgrado de Trabajo Social Clínico. Asociado activo en la Nueva Escuela Lacaniana. Más interesado en el barroco de Baltasar Gracián que en cualquier tendencia contemporánea. También las épocas son injustas con aquellos que nacen a destiempo.


moción de la responsabilidades paternas” (esto es, ambos padres –independientemen­­te de su situación marital- deben responder en el apoyo y manutención de los hijos). Se trataba enton­­ces de evitar la catástrofe económica y social de un “Estado paternalista”, un estado que juegue un papel publico en la esfera de la privacidad familiar. También se reforzaba la idea de la familia como base de una “economía saludable” en sociedad al poner sobre el tapete el secreto a voces de “los hijos fuera del matrimonio” –particularmente los hijos sin padre, o lo que le competía al Estado para ese momento: fa­­milias con un solo ingreso, es decir, familias destina­­das a la pobreza. Como suele suceder en estos casos, la intención era noble pero no suficiente para arropar la dimensión del problema. El padre –su función- es algo más que una figura -como ya veremos-, y esto no se tuvo en consideración en el establecimiento de estas políticas públicas. El asunto continúa siendo tratado en la esfera pública a nivel del ejecutivo, lo cual demuestra que estamos lejos de una potencial solución –al menos no en tanto políticas macro. Recientemente el presidente Barack Obama –quien proviene él mismo de una familia donde la figura paterna estuvo ausente- llama la atención sobre esta problemática –particularmente entre la minoría Afro-Americana- declarando que “necesitamos padres que se percaten de que su responsabilidad no acaba en la concepción”. Es un hecho que la ausencia del padre acarrea cuantiosas secuelas no solo a nivel de los jóvenes -en quienes se invierten cantidad de dinero en programas preventivos y de reintegración a fin de minimizar el riesgo- sino al nivel más alto de la política -con debates que van desde la definición constitucional de “familia” hasta políticas que incentiven la unidad familiar, y la involucración de ambos padres en la crianza de los hijos. Retomemos ahora nuestra temática: ¿cuáles son las secuelas clínicas de un padre que no fue responsable o que no cumplió su función? No podemos que­ ­darnos con la fenomenología conductual que in­­dica que todo muchacho que no cuente con una figura paterna será propenso a incurrir en innume­­rables acting-outs hasta ser eventualmente arresta­­do. En cualquier cado caso, ¿por qué “ser arrestado” es el destino de un disfuncionamiento paterno en la familia? ¿Por qué un asunto familiar encuentra su puerto en las instituciones de justicia juvenil? Para intentar responder esto, tenemos que cubrir aún un camino más bien tangencial. Tenemos, por ejemplo, que entender a la familia no ya como un grupo de individuos vinculados por lazos de sangre, o unidos por un instinto gregario que arrastramos desde nuestra animalidad a fin de sobrevivir a un

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entorno hostil. De hecho, esta tesis biologicista es de las primeras que Jacques Lacan (2012) -psicoanalista francés- rebate en uno de sus inaugurales trabajos psicoanalíticos de 1938: “Los complejos familiares en la formación del individuo”. Para Lacan, por más que los fenómenos indi­­quen lo que pareciera ser contrario, una familia permanece unida -o al menos entrelazada- no por un instinto biológico y gregario sino por la concurrencia de una serie de complejos que solo en ella podrían tomar lugar. En ese sentido, Lacan contrapo­­ne el concepto de complejo -concepto establecido por Sigmund Freud- al de instinto, a fin de dilucidar a la familia en términos estructurales y no genéticos. Un instinto, indica Lacan, es ese impulso saciable que busca satisfacer una función vital, el complejo, por otro lado, poco le debe a lo vital y más está dedicado a compensar una insuficiencia originaria en el ser humano -se está refiriendo particularmente a la prematuración y maduración tardía de la especie humana. El instinto se sacia, el complejo está condenado a compensar lo irrestaurable. En ese sentido, la familia es esa estructura donde los complejos toman lugar y forma; en otras palabras, la familia es la manera privilegiada que un individuo tiene de enfermarse con el inoculum de la cultura: esto es, enfermarse de cultura, de sus ideales e identificaciones. El sujeto enferma en familia de una enfermedad familiar a toda la cultura. Y no existe otra alternativa, o es la neurosis familiar o es estar totalmente fuera de los predios de la cultura, lo cual no solo es inimaginable para el hombre sino impensable -en tanto que el pensamiento mismo, tal como lo concebimos desde Descartes, proviene de esta enfermedad privilegiada. En pocas palabras, lo que nosotros llamamos familia humana poco le debe a la naturaleza o a esa idea organicista aún popular de “la célula de la sociedad”, más bien se debe dilucidar en tanto estructura constituyente de la subjetividad y cultura humana. Para ello, hay que puntualizar posiciones tales como madre, padre e hijo en tanto filiaciones simbólicas (e incluso imaginarias) entre un conjunto de partes que pueden o no estar vinculados por lazos de sangre -de lo contrario, estaríamos descartando a una buena parte de las familias hipermodernas: con padres e hijo adoptivos, padrastros y madrastras, padres y madres del mismo sexo, vientres alquilados y figuras modelo. Ese orden filial no es algo que debemos dar por sentado, proviene de una reorganización consecutiva que tiene sus estelas en los distintos complejos, más de carácter constituyente que evolutivos. Lacan habla de tres fundamentales y fundantes en su trabajo sobre la familia: “el complejo del destete” -o cuando el infan­ ­te tiene su primer encuentro con la discontinuidad al


159 ser separado de su objeto primario-, “el complejo de la intrusión” -o cuando el niño se topa con la ri­­validad entre hermanos a través de una forma de identificación que inaugura un masoquismo primordial-, y finalmente “el complejo de Edipo” -o ese elaborado drama donde el objeto privilegiado de la madre queda prohíbo a la par que los ideales e identificaciones del yo resultan fortificados. Será precisamente en el marco de este último, donde el padre deviene función luego de ser una imagen más bien difusa en la percepción del niño. Y será una función de doble filo: aquella que viene a separar definitivamente la diada madre-hijo -por tanto viene también a prohibir cierto tipo de deseos que tendrán por destino la represión- y la constitución del superyó en el campo del sujeto - a la par de la ley fundamental del incesto en el campo de la cultura. Pero este padre no solo es el padre del no, es también el padre del sí: esto es, la función que vehiculiza cierta sublimación por la vía de los ideales del yo y las identificaciones sexuales. Es el padre que prohíbe el acceso a un objeto en particular, pero que posibilita la puesta en marcha del deseo en la cultura y los vínculos sociales. Que un objeto sea inaccesible no significa que el resto también lo sean –todo lo contrario. Esto explica el porqué el superyó -instaurado en el sujeto aunque imbricado en la cultura- tiene la función de reprimir pero también la de empujar a restituir la completitud con lo prohibido -la imago materna u homeostasis original, según palabras de Lacan. El superyó resultante es regulador y trasgresor a un mismo tiempo. Pero todas estas eran categorías que funcionaban tan bien como máquina aceitada en la era de la llamada “familia conyugal o marital”, hoy también denominada “familia nuclear”. Lacan diviso algo más allá del padre como mera “figura” o “imagen”, o incluso como “función familiar”. Lacan ya vislumbraba, en ese año previo a la Segunda Guerra Mundial, cierto declive u ocaso de la figura paterna, y por tanto esbozó las potenciales secuelas del cese del padre en la estructura familiar: Pero un gran número de efectos psicológicos nos parecen derivarse de un declive social de la imago paterna. Ocaso condicionado por el retorno sobre el individuo de efectos extremos del progreso social, ocaso que advierte sobre todo en nuestros día en las colectividades que más padecen estos efec1

tos: concentración económica, catástrofes políticas¿Acaso no ha formulado este hecho el jefe de un Estado totalitario como argumento contra la educación tradicional? ocaso más íntimamente ligado a la dialéctica de la familia conyugal, puesto que opera mediante el crecimiento relativo, muy sensible, por ejemplo, en la vida norteamericana, de las exigencias matrimoniales. (Lacan, 2012, p. 71).

Así se pronunciaba Lacan en 1938 sobre el ocaso del padre en la familia –entonces moderna. Dos eventos específicos auguraba: 1. Concentración económica y 2. Catástrofes políticas -ambos estrechamente ligados entre sí y mancomunados en el ideal de “progreso”. En ese sentido, tanto el progresismo norteamericano como el totalitarismo Nazi alemán eran vistos con reserva bajo el mismo óculo del declive del padre. Especulo que ese “jefe de un Estado totalitario” era nada más ni nada menos que el Führer Adolf Hitler, quien por ese año ya se había apoltronado como una figura paternalista que acumulaba poder en su persona como respuesta al declive de la familia en tanto institución social y educativa, en la Alemania ensoberbecida en el orgullo nacionalista1. No sería él el último líder demagogo que se aproveche de un declive y/o quebrantamiento moral en la sociedad para desplazar a la familia y substituir su instancia por el Estado, y ultimadamente por un líder paternalista. Lo cierto es que ya para los años 60’s, Lacan se desplaza del padre como imago o función -o si lo prefieren como figura- para empezar a hablar del Nombre del Padre -particularmente desde su formalización de la “metáfora paterna” como instancias más bien simbólica que residirá en el nom (apellido) más que en la figura. Esto con el fin de explicar fenómenos clínicos de estructura que no se agotaban simplemente en la ausencia o no de un padre de carne y hueso. Aún sin padre hay nombre, y más aún, hay “Nombres del Padre”, con lo que Lacan introduce una pluralización que da cuenta no solo de un declive del Padre como figura sino de una atomización en lo simbólico -esto es, en el mundo donde circulan los nombres-, de la que hoy somos herederos con un orden simbólico que arropa cada vez menos de lo real en la clínica. Pienso aquí en un caso que me toco atender brevemente años atrás, un adolescente que no pasaba de los 15 años a quien yo preguntaba por la razón de que su apellido fuese el mismo del de su madre: el me

Un dato histórico que confirmaría esto fue la visita que Lacan hiciese a Berlín durante el Congreso Internacional de Psicoanálisis en 1936. Oportunidad esta que también uso para presenciar los juegos olímpicos e incluso conocer en persona a algunas autoridades Nazis, lo cual le permitió a Lacan tener una impresión de primera mano de la discusiva del partido y su líder.


aclaraba –hecho que puso en evidencia que él tenía mucho más presente las estructuras de parentesco de lo que yo me pudiese percatar- que ese no era el apellido de su madre, era el de su abuelo materno. Se alineaba él con el “apellido” de al menos un padre, en un linaje de madre solteras, que lo separaba de tajo de cualquier especularidad materna. O ese otro muchacho de cerca de 17 años quien traía –luego de estar detenido por un delito mayor que lo enviaría de nuevo a la cárcel- el apellido de su padre tatuado en su brazo (un apellido distinto al suyo propio), un apellido que cifraba y marcaba un camino de repetidos arrestos precisamente porque su nombre invocaba “encierro”. Él, sin saberlo, hasta que le fue interpretado, cumplía un itinerario de encierro a encierro que sostenía muy obediente la ley paterna de ser encarcelado, deslindándose así de su propio apellido (el materno). El hecho que se transparenta es que con pluralización de los nombres del padre, la función no necesariamente se asienta en una única figura. Es lo que pudiese explicar por qué nuestros jóvenes encuentra la ley paterna -prohibitiva y sublimadora a la vez- fuera de casa: en el sistema de justicia juvenil, en la retahíla de programas preventivos y de protección al menor, o incluso en una ganga o banda callejera, o en el uso y tráfico de drogas. Así las consideremos negativas o positivas, estas salidas plantean una solución pública a una vacante familiar. Pertenecer a una ganga, por ejemplo, bien puede significar una ley simbólica a un muchacho que no la puede sostener en su propio hogar. La ganga no solo proporciona un sentido de pertenencia, sino que la pertenencia misma ofrece una red de identificaciones y estructura tan solida como cualquier grupo familiar. En ese sentido, antes de apresurarnos en prevenir el flagelo de pertenecer a una ganga, habría que interrogar sobre la historia que llevo a que un adolescente encuentre ese destino atractivo y viable: ¿qué se obtiene de ella? ¿Dónde el goce de un sujeto se acompleja en la estructura de una ganga? ¿Cuáles son las identificaciones en juego? Son preguntas fundamentales en la dirección de un tratamiento, y que no distan de aquellas que compelen a cualquier novela familiar. Me tocó hace un tiempo atrás atender a un muchacho de unos 22 años en un centro de rehabilita-

ción de drogas, quien había pasado la mayor parte de su vida de programa en programa, de arresto en arresto, de detención a la cárcel, esto cuando no estaba en la calle distribuyendo y consumiendo drogas. Era un “hijo del sistema”, como lo llaman en los predios clínicos de este país. No era por entonces la primera vez que era obligado por los tribunales de justicia a cumplir con un programa de rehabilitación, pero sí era la primera en que pasaba tanto tiempo sobrio -más de un año. Para aquel entonces lo angustiaba el hecho de que pronto sería dado de alta de la “casa hogar” en la que residía. Sin recursos ni trabajo estable, muy posiblemente pararía de nuevo en la casa de su madre, y esto lo llenaba de angustia. Al ser interrogado por lo que en detalle lo angustiaba, me dijo: “Yo no puedo regresar a la casa de mi madre. Si regreso sé que voy a volver a consumir, y si consumo de nuevo terminaré preso”. El analista interpretó: ser arrestado era la única manera con que este sujeto contaba para ser separado de su madre –una separación forzosa y obligada siempre. Hacerse arrestar implantaba una ley separadora con ese otro materno que mortificaba a este sujeto. Por supuesto que había que encontrar otra vía con la que vehiculizar esta separación, pero lo que se reveló en ese punto del tratamiento es que ese había sido el único Nombre del Padre del que ese sujeto se había hecho para poner distancia con su Otro materno, del que su propio padre nunca se había hecho cargo. Para concluir diré que eso que “el sistema” -ese Otro institucional de la contemporaneidad- cataloga como “problema a atacar o prevenir” es en múltiples casos una solución subjetiva a un irresoluto familiar. Que el acting-out juvenil y las conductas riesgosas de los jóvenes sean correlativas a la ausencia de una figura paterna en el hogar no menciona que ese acting-out invoca una ley -de hombres pero también de Dios- que a veces sanciona y a veces es inoperante – eso queda al caso por caso. Lo cierto es que los problemas de salud pública son muchas de las veces soluciones psíquicas a una ley que viene en declive tanto en la familia como en la cultura. De parte de nosotros, los clínicos, queda hacer de estas soluciones un síntoma que sea analizable.

Referencias. Friedman, A. S., Ali, A. and McMurphy, S. (1998) Father absence as a risk factor for substance use and illegal behavior by the adolescent sons. Journal of Child and Adolescent Substance Abuse, 8, 79-95. Lacan, J. (2012) Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires.

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Escritoras cubanas en el sur de la Florida durante los siglos xx y xxi

U

na de las múltiples muestras patrimoniales de la huella hispana en los Estados Unidos es la presencia y obra de escritoras cubanas establecidas en el sur de la Florida durante los siglos XX y XXI. Comenzando a principios del siglo XX y continuando hasta el presente siglo XXI, es importante destacar la larga lista de escritoras de origen cubano que, por una razón u otra, se han radicado en diversas ciudades del sur de la Florida de manera definitiva y que han desarrollado la mayor parte de su obra en este estado y, por consiguiente, en los Estados Unidos de América. Aunque la coyuntura no es única entre las mujeres escritoras porque sucede igual con un sinnúmero de hombres escritores que se han establecido en dichas áreas, y hasta en un mayor número, este texto solamente pretende señalar la presencia y la producción literaria en suelo estadounidense de las escritoras cubanas en los dos siglos anteriormente mencionados. La actividad literaria de las escritoras cubanas o cubano americanas, como se les suele llamar, ya es parte esencial de la cultura hispana en Norteamérica y como tal debe ser tratada. Con este texto se ofrece un panorama general de dicha actividad, aportando algunos ejemplos específicos para los estudiosos del tema y para todos los que siguen de cerca la evolución de la literatura hispanounidense. En primer lugar, cuando se habla de hispanos en Norteamérica no podemos circunscribirnos a un grupo específico de personas que proceden de un país u otro. Todas aquellas personas de origen español o latinoamericano que viven en los Estados Unidos son hispanounidenses y, por ende, forman parte del grupo minoritario de la nación con un mayor número de ciudadanos. Para ser exactos, este grupo ya asciende a casi una sexta parte de la población norteamericana. En el caso de los cubanos, el tema es más complejo por el hecho de que dentro de dicha minoría nos encontramos con exiliados e inmigrantes, dispersos en una gran diáspora que se extiende a varios continentes, infinidad de países y un epicentro que se conoce como la ciudad de Miami, pero que en estos momentos se ha extendido a otras ciudades, a lo largo y ancho, del Estado de la Florida y del resto de la Unión Americana, llevando sus costumbres y tradiciones, así como su quehacer literario por doquier. En esta especie de simbiosis y trasiego de valores, la cultura hispana se ha nutrido de todas las variantes de otras nacionalidades de habla castellana que se vierten dentro del país. Es por eso que se establece como premisa que los escritores, y en este caso las escritoras cubanas o cubano americanas, son parte de la producción literaria que se lleva a cabo en los Estados Unidos y forman parte del patrimonio nacional. El intercambio entre la Florida y Cuba siempre ha sido parte de la historia común de ambos territorios. En los tiempos en que ambos sitios geográficos eran colonias de España, era muy común la constante relación. De acuerdo a los archivos del Centro de Documentación Histórica de la Florida Colonial, incluso se corrobora el dato de que con Don Pedro Menéndez de Avilés llegaron, y participa-

Maricel Mayor Marsán

Maricel Mayor Marsán


ron en la fundación de San Agustín en el 1565, 19 ciudadanos nacidos en la Villa de Guanabacoa, estableciendo un vínculo que, por diversas razones, se mantiene hasta nuestros días. Durante el siglo XIX se destacó la actividad de importantes figuras literarias cubanas en los Estados Unidos como José María Heredia, Félix Varela y José Martí. Todos hombres. En el caso específico de José Martí, él solía viajar a la Florida con frecuencia, en particular a las ciudades de Tampa y Cayo Hueso (Key West), para dar discursos y recaudar fondos para la causa de la independencia de Cuba. Solamente se conoce el caso de Juana Borrero, poeta modernista cubana que vivió por muy poco tiempo en Cayo Hueso hasta su fallecimiento en 1896. No es hasta mediados del siglo XX que, debido a la Revolución Cubana, la población cubana comienza a emigrar a la Florida en proporciones numéricas substanciales, trayendo consigo a una serie de escritores y, en el caso que nos ocupa en esta ocasión, a un nutrido grupo de escritoras. La mayoría cultiva la poesía y algunas el periodismo. Entre las poetas que más se destacaban en la década de los sesenta, se encontraban Rita Geada, Ana Rosa Núñez, Juana Rosa Pita, Pura del Prado, Martha Padilla y Gladys Zaldívar. Los temas que más las motivaban a escribir eran el exilio y la nostalgia. La profesora Yara González Montes lo define de la siguiente manera: Rita Geada

Lydia Cabrera

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“Escribir sobre la lírica femenina de la diáspora cubana, que comienza el año 1959, toma del poder por el castrismo, es hablar de una producción poética signada por el desgajamiento y la ruptura familiar. Estas poetas se han visto imposibilitadas de continuar el desarrollo de una vida normal en su país de origen al quedar rotos los vínculos que las unían a su tierra natal. El proceso de adaptación que ellas van a sufrir va a dejar en sus poemarios, aún sin ellas proponérselo, un subtexto histórico-político de gran valor testimonial.”[1] En esa etapa, Rita Geada se convirtió en una de las pioneras de la poesía cubana del destierro, donde los temas de su poesía manifestaban una angustia interior que ella supo reflejar a través de sus versos, al igual que en algunos de sus textos más recientes. Ana Rosa Núñez utilizó la poesía como un arma para defender la memoria de su país y salvaguardar la visión del éxodo hasta el final de su vida. Juana Rosa Pita guardó, y aún guarda, celosamente el sentido estético de su poesía, así como el de su discurso lírico sin olvidar su país de origen. Pura del Prado se concentró en la afrocubanía y la nostalgia que sentía al verse fuera de Cuba y murió pidiendo su traslado post mortem a la Isla; Martha Padilla dedicó toda su poesía para canalizar su amargura de exiliada y se manifestó como una voz muy potente hasta su fallecimiento; Gladys Zaldívar, lezamiana en contexto y admiradora de otros escritores peninsulares con inclinaciones barrocas, se destacó como una poeta culterana por definición, pero mantuvo el tema del exilio y la nostalgia muy presente en su obra hasta sus últimos días. Algunas de estas autoras vivieron en otras ciudades y estados del país por algún tiempo, pero también residieron por largos períodos en el sur de la Florida. En la actualidad, de este grupo, la única que permanece en el sur de la Florida es Rita Geada, quien reside en Miami Beach. Juana Rosa Pita, quien residió por muchos años en Miami, después de una estancia larga en Washington, DC., ahora radica en Massachussets. Una de las voces más destacadas que se estableció en el sur de la Florida desde la década de los sesenta fue la destacada escritora Lydia Cabrera, investigadora y etnóloga de la cultura afrocubana, quien continuó publicando su extensa obra de investigación antropológica hasta su muerte en 1991. Otra de las figuras destacadas que se estableció en el sur de la Florida desde mediados de los años sesenta fue la famosa autora de telenovelas Delia Fiallo, quien


163 abandonó Cuba en el 1966 y aún sigue cosechando éxitos a nivel mundial, pese a que dejó de escribir telenovelas desde hace más de diez años. En los años sesenta y a principios de la década de los setenta se destacan en el mundo noticioso las periodistas Adela Jaume y Herminia del Portal (ensayista y primera directora de Vanidades Continental en el exilio), ambas fallecidas. En la década de los setenta se suman otras poetas, de la primera generación del exilio histórico, que ya vivían en el sur de la Florida como: Amelia del Castillo, Teresa María Rojas y Mercedes Cortázar. En el caso de Amelia del Castillo, poeta tardía que publicó su primer poemario a mitad de la mencionada década, también ha escrito relatos y ensayos con gran acierto, recibiendo importantes premios. En cuanto a Teresa María Rojas, desarrolló su poesía a la par de una carrera excepcional como actriz y directora teatral. Para Mercedes Cortázar, su creación poética ha sido siempre tan importante como su actividad periodística. Las dos primeras mencionadas residen en Miami. La tercera residió durante un largo período de tiempo en la ciudad mientras dirigía la revista Fascinación de la Editorial América. Al concluir su cargo se trasladó al Estado de Georgia, donde fundó el sitio virtual Expoescritores. Por otra parte, a mediados de los setenta, surgen voces más jóvenes en la poesía cubana en el sur de la Florida como Uva (Clavijo) de Aragón y la que escribe este texto, Maricel Mayor Marsán. Ambas llegaron adolescentes al exilio, han estudiado sus carreras universitarias en inglés y son bilingües, pero prefieren escribir en español todo lo relacionado con sus obras de creación literaria. Las dos han cultivado otros géneros literarios, por casi cuatro décadas, como el ensayo, la narrativa, el teatro y la crítica literaria. Uva de Aragón ha desarrollado una intensa labor periodística y Maricel Mayor Marsán es co-fundadora y jefa de redacción de la Revista Literaria Baquiana, en versión digital e impresa. Por vez primera, la narrativa se impone con gran éxito en esta década de los setenta con las novelas de las escritoras Rosario Rexach, Anita Arroyo e Hilda Perera, esta última finalista del Premio Planeta en tres ocasiones: 1972, 1977 y 1987. En el campo de la ensayística comienzan a destacarse algunas profesionales de la enseñanza como Ellen Lismore Leeder (ensayista, crítica literaria, profesora y jefa del departamento de Lenguas Modernas y Literatura de Barry University en el Norte de Miami) y Ofelia Martín Hudson (ensayista, narradora, poeta y profesora del Miami Dade College), entre otras ensayistas y un numeroso grupo de docentes del área. Es importante señalar que muchas escritoras cubanas o cubano americanas se han dedicado a otras actividades profesionales, de manera paralela al desarrollo de sus respectivas obras creativas, tales como la enseñanza y el periodismo. Por este motivo, es muy frecuente que muchas de las escritoras mencionadas en este trabajo también han sido profesoras o periodistas o ambas cosas. La década de los ochenta comienza en la Florida con el advenimiento del Éxodo del Mariel. Una nueva oleada de exiliados y, por consiguiente, más escritores y artistas de todo tipo llegan al sur de la Florida desde Cuba, pero en su mayoría hombres. Lo que se conoce como la Generación de “El Mariel” ofrece poca literatura escrita por mujeres. La escritora más destacada de esta generación es Mirta Ojito, periodista, ganadora del Premio Pulitzer en el año 2000, y narradora de gran éxito. Por otra parte, está el caso de Rina Lastres, quien se dedicó al periodismo radial desde su llegada al país, escribiendo guiones para la radio y la televisión, así como poesía y narrativa (cuentos y relatos), aunque esta última faceta la desarrolló en las dos últimas décadas de su vida. A finales de la década de los setenta y posteriormente en los ochenta se destacan varias mujeres en el periodismo y en el mundo editorial, de manera simultánea, como: Concepción Teresa Alzola (escritora de libros infantiles e investigadora del folklore infantil cubano, crítica literaria, lexicógrafa y jefa de redacción de las revistas Vanidades Continental, Buen Hogar, Activa y Buena Vida en la Editorial

Amelia del Castillo

Maricel Mayor Marsán

Mirta Ojito


Daisy Valls

Daina Chaviano

Julie De Grandy

América), Dora Amador (guionista de programas de televisión, columnista de El Nuevo Herald y redactora de libros especiales en la Editorial América), María Julia Casanova (teatrista, vicedirectora y jefa de redacción de Cosmopolitan en español durante muchos años y redactora de noticias y dramatizaciones para la agencia gubernamental estadounidense USIA), Olga Connor (narradora, periodista, crítica literaria y directora del semanario “Viernes” de El Nuevo Herald), Ena Curnow (periodista del Diario Las Américas), Gloria Leal (periodista, editora y directora adjunta de El Nuevo Herald), Aleida Garrido Martínez (crítica literaria y co-jefa de redacción en la Editorial América) y Cristina Saralegui (periodista y directora de la revista Cosmopolitan de la Editorial América), así como Liz Balmaseda (redactora y columnista de The Herald y El Nuevo Herald en los ochenta y ganadora del premio Pulitzer posteriormente en 1993 y en 2001), entre muchas otras periodistas y editoras. De las mencionadas, todas siguen residiendo en el sur de la Florida menos María Julia Casanova y Concepción Teresa Alzola, fallecidas en los años 2004 y 2009 respectivamente. La década de los noventa trajo consigo a otras escritoras cubanas al sur de la Florida desde la propia Cuba o desde otros países como Zoraida Armengol (poeta), Lucía Ballester Ortiz (poeta y narradora), Madeline Cámara (crítica literaria y ensayista), María Eugenia Caseiro (poeta y narradora), Carmen Duarte (dramaturga), Alina Fernández Revuelta (narradora y periodista radial), Elena Iglesias (poeta, narradora y crítica literaria), Josefina Leyva (poeta, novelista y ensayista), Ivonne Martín (poeta), Rita Martín (poeta y narradora), Hortensia Munilla (poeta y narradora), Gladys On (novelista), Daisy Valls (poeta, narradora y crítica literaria) y María Elena Cruz Varela (poeta, novelista y periodista). Todas tienen registros diferentes y cultivan diversos géneros literarios. Algunas comenzaron a escribir después de llegar al sur de la Florida y otras ya habían desarrollado una carrera literaria en Cuba o en otros países donde vivieron previamente. La mayoría de las autoras de este grupo siguen viviendo en el sur de la Florida en la actualidad, con la excepción de dos escritoras: Rita Martín, quien reside en el Estado de Virginia, y Madeline Cámara, quien reside en Tampa, ciudad localizada más al norte del Estado de la Florida. Una de las más destacadas escritoras que escogió el sur de la Florida como su residencia oficial en esos años fue Daína Chaviano, ganadora del Premio Azorín de Novela en España (1998) y el Premio Internacional Goliardos de Fantasía y Ciencia Ficción en México (2003), quien continúa viviendo en Miami. Por otra parte, en la década de los noventa también comienzan a publicar algunas escritoras que vivían por décadas en el área y que llegaron siendo niñas o adolescentes a los Estados Unidos. Entre las que comenzaron su carrera literaria en esos años se encuentran: May Betancourt (novelista), Nilda Cepero Llevada (poeta, cuentista y directora de las revistas literarias impresas Pinos Nuevos, Latino Staff Review y Ambos Mundos), Julie De Grandy (actriz, poeta, narradora y dramaturga de gran éxito), Yvonne Lamazares (cuentista y novelista) y la popular Carolina García Aguilera (novelista bestseller de temas detectivescos) cuyas novelas han sido llevadas a la televisión norteamericana. A principios del Nuevo Milenio y, a medida que la situación que originó el éxodo original se perpetuaba, la oleada de otros exiliados o inmigrantes procedentes de Cuba prosiguió y, por ende, el número de escritoras también. No obstante, pese a que las condiciones no han cambiado, los temas escogidos por las autoras sí. Según los estudiosos del tema, Laura Alonso Gallo y Fabio Murrieta, en el prólogo del libro Guayaba Sweet (Literatura Cubana en Estados Unidos), estos nos brindan una visión muy objetiva de la situación actual: “Ya no se trata de la temprana literatura testimonial (típica de las primeras generaciones de emigrantes o exiliados, caracterizada por la falta de

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165 adaptación o por la enajenación en el nuevo sistema sociocultural), sino que hay un nuevo lenguaje, nuevas formas literarias y nuevos temas… Hay menos nostalgia, mayor distancia crítica, un abierto sentido postcolonial de la nación que necesita ser entendida como espacio transnacional, un desplazamiento conceptual de todo lo geográfico y nuevos horizontes filosóficos de búsqueda.”[2] En el grupo de escritoras de llegada reciente al país o que establecieron su residencia en el sur de la Florida a partir del Nuevo Milenio se encuentran: Carmen Karin Aldrey (poeta y directora de la revista digital La Peregrina), Lidia Elena Caraballo (poeta y co-fundadora de la revista impresa Nagari), Ena Columbié (poeta, narradora y crítica literaria), Yosie Crespo (poeta), Lizette Espinosa (poeta), Milena Ferrer Saavedra (poeta), Mirza L. González (ensayista y crítica teatral), Liliana León Trujillo (poeta), Chely Lima (poeta, narradora y guionista de televisión y cine), Yvonne López Arenal (dramaturga), Irene López Kuchilán (poeta y crítica de cine), Elena Montes de Oca (poeta), Inés del Carmen Morales (poeta y narradora), Kelly Presa Toledo (poeta), Cristina Rebull (narradora y dramaturga) y Elena Tamargo (poeta y crítica literaria), quien vivió por casi cinco años en Miami hasta su desaparición física en 2011. Una de las particularidades más frecuentes en los últimos años, desde finales del pasado siglo hasta el comienzo del Nuevo Milenio, es el hecho de que muchas escritoras que se han establecido por décadas en otros estados de la nación norteamericana u otros países han decidido venir a jubilarse al sur de la Florida, como es el caso de la poeta y narradora cubana Mireya Robles, quien vivió por muchos años entre Nueva York y África del Sur, pero que desde hace varios años vive en Hallandale, al norte del Condado Miami Dade. La prolífica ensayista cubana Yara González Montes, después de ejercer por más de treinta años como catedrática en la Universidad de Hawaii, se mudó a la ciudad del Doral, donde se dedica por entero a la crítica y a la investigación literaria con gran éxito. Otra ensayista y profesora notable, la Dra. Beatriz Varela, miembro de número de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, se radicó en Kendall después de su retiro de la Universidad de Nueva Orleáns, realizando una obra destacada para la ANLE hasta su fallecimiento en fecha reciente. Aunque el número de mujeres escritoras sigue mostrando una cifra más baja que la de los hombres escritores en general, la cifra va en ascenso constante, al igual que la variedad de los temas que escriben. La condición de permanencia, en muchos casos por más de cinco décadas consecutivas, así como la identificación con el país de acogida es cada vez más latente. Por todo esto, se puede considerar que la literatura escrita por mujeres cubanas o cubano americanas en el sur de la Florida, durante los siglos XX y XXI ya forma parte del patrimonio literario hispano de los Estados Unidos.

Yosie Crespo

Milena Ferrer Saavedra

Lidia Elena Caraballo

Obras citadas y consultadas: Alonso Gallo, Laura P. & Fabio Murrieta. Guayaba Sweet / Literatura Cubana en Estados Unidos. (Cádiz, España: Aduana Vieja, 2003) Alzola, Concepción Teresa. Trayectoria de la mujer cubana. (Miami, Florida: Ediciones Universal, 2009) Barquet, Jesús, Ed. Puentelibre: Más allá de la isla 2. Nos. 5/6. “A Century of Cuban Writers in Florida”. (Las Cruces, New Mexico: NMSU, 1995) González Montes, Yara. Anuario X. Revista Literaria Baquiana. “Algunas voces representativas de la lírica femenina de la diáspora cubana en sus primeras décadas (1959-1979)”. (Miami, Florida: Ediciones Baquiana, 2009), Págs. 167-190. Kevane, Bridget. Latino Literature in America. (Westport, Connecticut: Greenwood Press, 2003). Larrúa, Salvador. Historia de la Florida Colonial Hispana. Tomo I (1500 – 1616). (Coral Gables, Florida: España Florida Foundation 500 years, 2010). Verdeja, Sam & Guillermo Martínez. Cubans: An epic journey (The struggle of exiles for truth and freedom). (Miami, Florida: Facts About Cuban Exiles, Inc. & St. Louis, Missouri: Reedy Press, 2011)


Visuales

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@biscoSmith

Bisco Smith is a Venice, California, based artist whose work is often described as “refined grime” --a blend of fine arts, graphic design, and graffiti deconstruction. He’s artwork captures the untamed energy and uncharted environments of street style and expresses a sense of duality, spontaneity and movement. Originally from the East Coast Bisco´ s aesthetic draws influence from his formal training at Pratt Institute and twenty years as a graffiti artist. Currently, Bisco´ s artwork is focused on the exploration of graffiti minimalism. From Expanse An exploration of the uncharted urban

Bisco Smith Es un artista visual que radica en California cuyo trabajo con frecuencia se define como una “fina suciedad” – Una mezcla de arte sofisticado, diseño gráfico, así como una deconstrucción de graffiti. Su obra captura la energía indomable, los territorios sin explorar del estilo callejero expresando un sentido de dualidad, espontaneidad y movimiento. Originario de la Costa Este, su estética toma influencia de su entrenamiento en el Pratt Institute y de 20 años de experiencia como artista del graffiti. Actualmente el trabajo de Bisco está enfocado en la exploración del graffiti minimalista. De Expanse Una busqueda de lo urbano inexplorado. (Traducción de Omar Villasana)

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Bisco Smith

Bisco Smith. Visual artist currently living and working in Venice, CA with New York and Miami on the

sides.


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publicado el libro Paisajes metáforas de nuestros tiempos 2010 Linkgua ediciones S.L. Vive y trabaja entre Miami y Madrid. dmatos66@gmail.com

Todas las fotos: Cortesia, Flor Mayoral

Escultura Pública en Miami Un Turista sobre el Espacio Público y la Escultura Pública en Miami I Cualquier acercamiento al complicado problema de la escultura pública al aire libre en Miami, que avance en soluciones satisfactorias para enriquecer el habitar de los ciudadanos y también, de la ciudad misma, debe preguntarse primero: ¿qué es el espacio público? ¿Cómo se presenta y consume la escultura pública dentro de un espacio público desestructurado, cuya escasa vertebración afecta, no solo la potencialidad de la escultura pública, sino también los resortes socioculturales de comunicación entre la ciudad y los ciudadanos? ¿Cuáles podrían ser los roles de la escultura pública en el espacio público de una urbe que experimenta un tránsito vertiginoso de simple ciudad playera a reivindicarse como Metropolis global? Imaginemos una situación para pulsar esta problemática. Pensemos por un momento, que somos uno de los innumerables turistas, por ejemplo europeo, que cada año llegan a Miami. Desde el avión, en lugar de una urbe como suelen ser las europeas, con hipersaturación urbanística y arquitectónica en su centro y sucesivos círculos periféricos, nuestro turista verá mientras buscaba ansiosamente el tipo de ciudad en la que se

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Dennys Matos

Dennys Matos. Curador independiente, ensayista y crítico de arte escribe para el Miami Herald ha

Claes Oldenburg and Coosje van Bruggen. Dropped Bowl with Slices and Peel, 1990. (Miami-Dade Government Center)


Freda Tschumy. Tetrahelix and Son, 1991 (Metrorail University Station)

reconoce, una especie de jardín gigante salpicado por construcciones. Del mismo modo verá un área paisajística esplendida, donde se entremezclan canales, ríos, lagos y edificaciones, aunque siguiendo unos criterios de ordenamiento arquitectónico y urbanístico que son, para su gusto, un tanto disparatado. Y conforme baje la altura apreciará largos caminos elevados del Metro Rail, asi como los elevados de las autopistas, surcando sobre el techo de vegetación exuberante de la ciudad, formando un amasijo de hormigón, hierro y naturaleza que se torna sobrecogedor para nuestro observador. Luego, a pie de calle, experimentará una sensación extraña. Por una parte la vegetación frondosa en tierra llana, el aire limpio, los céspedes impecables que le invitarán a pasear por las calles de la ciudad. “¡Qué maravilla!”, exclamará cuando camine por las alamedas amplias mirando a izquierda y derecha la floresta verde con el olor fresco a planta invadiendo sus sentidos. Cuán diferente resultan estas calles a la de su ciudad donde, como observa Le Corbussier: “La calle es una trinchera, una grieta profunda, un pasillo estrecho. Las paredes se levantan a dos codos de distancia; el corazón se siente oprimido, a pesar de haber vivido así hace miles de años”. Por la otra, de pronto comprobará que es el único que camina por aceras desiertas y lo tendrá difícil cuando quiera cruzar la calle. Encontrará que estas parecen autopistas y el concepto de peatón está completamente eclipsado por el de

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coche. Percibirá que el enjambre de vías elevadas ha creado, debajo de ellas mismas, otro enjambre de “espacios muertos”, espacios de función indeterminada. Espacios que, despojados de una significación arquitectónica o urbanística propia, adquiere con mucha frecuencia un aspecto sórdido, una apariencia de algo anodino y desperdiciado. Flanqueando un aparcamiento inmenso sin peatonalizar, el turista está a punto de ser atropellado, camino al establecimiento de comida (más) rápida. Refrescado, buscara el autobús, pero la espera bajo el sol es un suplicio, así que cogerá un taxi y desistirá de pasear la ciudad, como tanto le habría gustado. En paseos diurnos y nocturno encontrará que, placer y trabajo tienen su momento y lugar, que dormir y divertirse, pasear y comer, tienen los suyos; y que no tienen por qué estar contiguos, ni en la misma calle ni tampoco en el mismo barrio. Todas las actividades humanas se presentan encapsuladas en sus espacios, sin vasos comunicantes entre ellas. Hasta el puerto, que en su ciudad sube por las calles en un hervidero de comercios, oficinas y puticlub, restaurantes y discotecas aquí esta descolgado del pulso, de los flujos de la urbe, como un islote aséptico y solitario. Como si la ciudad hubiese soltado amarras para evitar la promiscuidad entre espacio propia de estos lugares. “Lo que sucede en Las Vegas en Las Vegas se queda”. Si el peatón, el ciudadano en la calle de la ciudad europea de Le Courbussier se siente oprimido, se


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Joan Lehman Rhythm of the Train, 1988. (Miami Downtown Development Authority)

Entre Acera y Calle, 2014. C Print on Kodak Endura metallic paper. 24 X 36 inches. Edition: 3

percibe agobiado nuestro turista viandante en Miami se siente desolado, ansioso de sociabilidad y comunicación propios de su ciudad. ¿De qué tipo de espacio público estamos hablando aquí y como inscribir en él, la práctica artística de la escultura pública de manera que enriquezca la vida del ciudadano y la calidad de la ciudad? Las calles, por ejemplo, elemento esencial, para la sociedad (y la sociabilidad), como foro legítimo para la expresión pública, salvo raras excepciones, parecen negadas a esta función. Son absolutamente indiferentes a este uso, por tanto han perdido este sentido público. Entonces. ¿Cómo articular una práctica de la escultura pública que comporte una reflexión sobre estas características especiales del espacio público de Miami? ¿Cómo reactualizar su uso en este nuevo escenario y mantener así su sentido artístico y sociocultural para la ciudad y los ciudadanos?

Un Turista sobre el Espacio Público y la Escultura Pública en Miami II Nuestro turista nunca había experimentado una ciudad como Miami, así que la curiosidad le seguía picando en el taxi que le rescató de la parada de autobús cuando quería, sin mediación turística, dar una vuelta por la urbe. Llega y sale de su hotel en el Down Town. Esa parte de la ciudad que desde el avión parecía un emporio

de vidrio y hormigón, alzados como penachos de diferentes alturas uniendo el espesor verde de la vegetación con el azul añil del mar. Sale y pilla el vagón Omi que le llevará a Bayside donde, le han dicho, puede echar un paseo agradable viendo el atardecer. Se ha extasiado ante la bahía y, finalmente, se da un baño de masas cuando se adentra en el entramado del puerto deportivo y las galerías comerciales. Percibe que aquí hay muchos puntos de contactos con su ciudad: aquí igual que allí venden lo mismo, las mismas marcas, los mismos deseos, los mismos televisores, las mismas ilusiones y el mismo hambre de vanidades y codicias. Luego rumbo nuevo con paradas en Brickell y, saliendo de aquí, atraviesa La Pequeña Habana, Coconut Grove, Coral Gables y por alguna extraña razón, entre tantos Sw y Nw, entre tantas Ave y Calles, su recorrido va extraviado, da vueltas y va a parar a Kendall. En sus paradas se ha detenido con el mapa a ver esculturas públicas. El día anterior había subido al metro rail, desde el que sin bajar estuvo disfrutando de una vista esplendida sobre la extensa explanada verde de la ciudad. A esa altura había distinguido algunas esculturas que marcó en el mapa que ahora lleva. Y hoy estaba decidido a caminar las calles, una vez más, para ver las esculturas, esta vez, desde abajo. Le llamaron la atención algunas cosas. Por ejemplo percibió que buen número de escultura estaban situadas en lugares muy transitados, pero no por peatones sino por


coches. Y ello implicaba que de querer un espectador mirarla, correría el peligro de ser atropellado. También advirtió esculturas que fuera de parque o jardines, donde se había acertado su colocación y el público interrelacionaba con ellas, parecían más bien destinadas a “ornamentar” o cubrir espacios desperdiciados o residuales provocados por la especulación inmobiliaria. Esculturas públicas apenas percibidas o simplemente desconocidas por el público. Recordó que igual había pasado en su ciudad donde la escultura pública, en medio de la burbuja inmobiliaria, también se había extrañado del espacio público. Y aquí están esas esculturas “públicas”, como una presencia muda, con voz distorsionada, dentro de un espacio público exiguo y también distorsionado. Como si la idea de la escultura pública fuera por un lado, y el enclave para comunicar esta idea al espacio público, al que se deben, fuera por otro, sin que medie sintonía alguna que invite a la reflexión ciudadana sobre, por ejemplo, el estatus de su habitar en el espacio público. Nuestro turista avanza. Habría necesitado mucho más tiempo del que tiene ahora para visitar todos los lugares que llamaron su aten-

ción en la Guía de la Ciudad de Miami. En su recorrido ha visto la ciudad horizontal, espléndi­ ­da en la luz y el verde, de habitar desperdigado y respiración ecológica. A Coconut Grove y La Pequeña Habana vecinales por el día, pero oscura y desolada por la noche como en general casi toda la ciudad. Ha saboreado la ciudad de la playa, su sensualidad latiendo a toda mecha, donde burbujean exultantes y apoteósicos deseos. Viajó el Down Town que se le figura demasiado afeitado, de un aséptico que excluye todo lo que no sea “aséptico”. Pero en una zona del Down Town el turista percibió un repentino cambio: de ciudad confortable high tech, high life a ciudad arrabal de república bananera. Y en este linde encontró un parque de escultura pública sorprendente, con obras y autores del pop art que generan vasos comunicantes entre esta parte de la ciudad y la otra. Percibe una escul­­tura pública que tuvo presente su adecuación discursiva entre las diferen­ ­tes comunidades que cohabitan este rocambolesco modelo de ciudad que le resulta Miami. En este momento nuestro turista cobra conciencia de que en la diversidad de estilo de escultura pública que el tiempo le ha permitido

Iron Skyline, 2014. C Print on Kodak Endura metallic paper. 24 X 36 inches. Edition: 3

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Railes y Flores, 2014. C Print on Kodak Endura metallic paper. 24 X 36 inches. Edition: 3

ver, el estilo de las vanguardias artísticas gana a los estilos más “tradicionales”. En su recorrido contempló, por ejemplo, más esculturas de estilo vanguardista del constructivismo, los geométricos, del pop y de la abstracción, que escultura de estilo realista o del realismo neo figurativo. No hay, como en su ciudad, una representación amplia de escultura pública tradicional. Y reconoce que allí muchas veces, estas se alzan cargadas de contenidos políticos e ideológicos hasta el punto de no ser esculturas públicas, sino más bien espesos monumentos históricos. Pero en su memoria visual advierte también que hay muy poca arquitectura de estilo tradicional moderno en la ciudad de Miami. Que aquí la postmodernidad arquitectónica marcada por la mezcolanza de estilos y formas, se impone y define la visualidad del paisaje urbano. Esto frente a una casi inexistente presencia material del modernismo arquitectónico como tradición e ideas asociadas a un proyecto sociocultural de habitar, donde es el ciudadano y no el individuo , donde es el espacio público y no el privado, quienes definen las reglas del juego de convivencia y habitar en la ciudad. Es como si el debate entre tradición y modernidad que, en la ciudad del turista, tanto trae de los pelos a los arquitectos y urbanistas, a los gober-

Isamu Noguchi y Buckminster Fuller. Challenger Memorial, 1988 (Bayfront Park Management Trust)

nantes y la ciudadanía, no se viviera por estos lares. Pareciera que tampoco hace falta. Aquí no se restaura, ni se recicla, aquí se tira, es lo nuevo sobre lo que ha sido nuevo recientemente, como si la memoria fuera un lastre y la historia un agobio. ¿Y si la desidia “ piensa nuestro turista- que sufren muchas esculturas públicas de la ciudad, tuvieran que ver con una incomprensión por parte de la ciudadanía? Si el abandono y el olvido fuera la consecuencia de no entender todavía los lenguajes escultóricos de la vanguardia, ni tampoco la naturaleza del espacio público en el que se insertan? Porque, aunque a menudo se olvide, el fin primero de la escultura pública es ser vista. Es desterrando el populismo, involucrar a la gente en otro tipo de entretenimiento. Es promover y viabilizar “igual que el espacio público- un gesto de comunicación, de diversión y también de crítica y compresión sobre el mundo que nos rodea. Y cuando deja de tener ese primer fin la escultura pública “un poco como sucede con el espacio público- se torna incomprensible y esto le lleva, como dice Mercedes Gallego, “al olvido y al desafecto, produciéndose acto seguido el abandono material”. El turista despega y mientras mira extasiado el follaje verde y azul de la ciudad piensa: “¿Será este el nuevo mundo?”


Nico Alligator. Mi veta artística vino conmigo siempre y fue alimentada por algunos cursos como

Nico Alligator

aerografía, modelado de arcilla, pintura, música, teatro y canto. Pero mi amor por soldar nace de la inquietud y ganas de desafiar la gravedad. Todo lo aprendí de manera autodidáctica resolviendo problemas sobre la marcha, que lo hace más interesante aún. Lo que me interesa de mis trabajos es que todas las personas sin límites de edad puedan identificar a simple vista lo que intento mostrar. Mis esculturas reflejan la unión entre la vida y la muerte cuando estos materiales oxidados, abandonados y fríos dejan de serlo para convertirse en piezas fundamentales de esculturas vivas que representan el romance universal que existe entre la naturaleza y los seres humanos.

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Como se crean las esculturas de Nico Alligator A 10 años de mi primer criatura de metal, cuando me preguntan cómo hago las esculturas, aún no se bien cómo responder… quizás porque sea y haya sido siempre autodidacta, con lo cual, no tengo escuela como para describir un método específico. Tampoco hago bocetos así que todo sucede de manera intuitiva dejándome llevar por la diversidad de formas y colores que me proponen los materiales tan preciados, nobles y fantásticos que integran la familia de las CHATARRAS. Primero existe un disparador que puede ser el pedido de un cliente o una necesidad interior de crear algo específico… algo significativo y figurativo… porque como no comprendo mucho el arte abstracto y no lo siento, no podría crearlo salvo que una fuerte inspiración amorfa se apodere de mi creatividad. Luego de ese disparador empiezan a llover ideas, imágenes, partes de cosas, chatarras diferentes se presentan en esa, hasta el momento, hoja en blanco de mis pensamientos. Sin embargo y aunque todo ese proceso mental sea necesario, nada toma forma real hasta que uno empieza a soldar las piezas… “La inspiración llega sin avisar, pero te tiene que encontrar trabajando” es una de las frases que más explican esa magia de la creatividad… y yo no soy la excepción Una vez transcurrida la primera parte de la creación ya veo la obra más definida en mi cabeza aunque no haya ni un solo papel que me la muestre… y en ese entonces ya estás arriba de un tren del que no te podés ni querés bajar… quizás tengas que pausarla y continuarla cuando las urgencias y prioridades de la vida cotidiana lo permitan, pero no podés archivar la idea en tu cabeza, simplemente porque está latente y la lluvia de ideas


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sigue cayendo Cuando la obra ya se acerca al final estoy tan motivado que podría seguir trabajando sin dormir por una semana… pero prefiero dormir porque descansado y bien comido se trabaja mejor... y porque no uso materiales ni herramientas que perdonen la distracción, con la escultura no se puede trabajar ni cansado, ni con sueño, ni tampoco “volado” porque en el mejor de los casos lo que se te vuela es un dedo. Así que cuando me preguntan cómo hago las esculturas creo que todavía bien no lo sé, lo único que sé es que me apasiona y que cuando un cliente confía en mi, como todo artista, su aprobación y felicidad serán mucho más reconfortantes que su dinero… aunque sin este último mis herramientas no se podrían encender!


Ramón Williams

Ramón Williams nace en La Habana en 1969, se gradúa del Instituto Superior Pedagógico en la especialidad de Artes Visuales, emigra a los estados Unidos donde vive y trabaja desde 1996. Su obra fotográfica y de Arte video forma parte de colecciones públicas y privadas en Cuba, Estados Unidos y Europa. ramonwilliamsart.com

Ciudad: los signos muertos de toda una vida

Trace Crop Off Ramón Williams

…son la simbología de un Miami que vive entre el vacío peatonal y la lírica de los gestos de sus habitantes en los muros de sus casas. Una ciudad no sólo son los trazos en un plano de calles y avenidas. Ni un downtown lleno de oficinistas y ejecutivos a las nue­ ­ve de la mañana. Tampoco cierra la definición de o qué quiere decir urbe, el ver una playa llena de bañistas en la arena tomando el sol, o una fotografía publicitaria en un mall repleto de ciudadanos en busca de sales. Las metrópolis tienen también sus iconografías gastadas por la sal y el óxido. Iconografías que forman parte de un paisaje que se resiste al olvido. Edificios que tienen la piel de Cy Tombly o Basquiart. Casas hermosamente abandonadas donde la hierba o el grafiti la cubren de una gloria extraña. Y tan importante son estas tumbas abiertas al público, como los rasguños grisáceos del caucho de las ruedas incrustados en la pared en una autovía y que hablan – en silencio- de los accidentes acaecidos. Twelve Traces, (2011)

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Un camión transporta una “nada jaspeada” en forma de anuncio publicitario que tiene por titular lo siguiente:“Setting the standard of what a gentlemen´ s club should be”. A Gentlemen’s Club, (2009). Nadie puede acudir al lugar… porque nada hay. Un árbol quemado aparece en primer plano y al fondo unas patatas doradas de McDonalds se anuncian. Burning Tree. (2009) Las brancas de la mata y los tubérculos en su bolsa roja, hacen un juego formal donde uno deduce que una misma causa -el fuego- ha producido distintos efectos. Esta observación, aparentemente banal, guarda en sí de lo que hoy esconde esta ciudad: sus contrastes visuales.. Ramón Williams hace publicidad de la publicidad. Nos habla del mensaje cuando el mensaje ha desaparecido en su forma habitual o, cuando al degradarse, dialoga con el significado de “otro nuevo anuncio”. Hay veces -la mayoría- que la captación de estos hechos son bajo el juego de los opuestos: el antes y el después como en: M (2008), Beneath the Tone (2009) o Shell(2008). Juegos explícitos, directos, y de fácil lectura que no requiere más que recordar el original que reside en nuestra memoria colectiva de Miami. Cuando la palabra se apodera del muro, cuando los signos gráficos permanecen corroídos por el tránsito del tiempo o cuando la destrucción se detiene y forma parte del paisaje…Entonces, el autor se consagra como poeta urbano sin haber escrito una sola coma: Iluminísimo (2010), Untilted (2008 ) Think Safety (2012).


Pero Ramón Williams es también político y no sólo en su sentido etimológico relacionado con aquel que habita en la polis sino también un denunciante –desconozco sin o con intención- social de su entorno. Yo veo mensajes inequívocamente provocadores que estarían en los movimientos sociales que hace unos años protagonizaron los indignados en Nueva York alrededor de Wall Street o en Madrid en la plaza del Sol o incluso en Sao Paulo relacionados con la función de los bancos. Omnimoney I (2008), Omnimoney II (2009), UnTrust ( 2008) o el exquisito International Fin, (2008). Una ciudad hay que recorrerla en todas direcciones. Lo hicieron y lo recuerdo varios artistas en aquella antológica exposición curada por Jesús Rosado y por mí en el CCE español, en el cual él participó, llamada Miami: ciudad metáfora. Ramón Williams no ha abandonado sus zapatillas deportivas ni un instante y menos su cámara en mano para ir en busca de “lo ya dicho y perdido” o de lo “ya expuesto y hoy muerto”. Su misión es sencilla: hurgar y dar vida a los restos –los fallecidosque hoy nos acompañan en el Miami que compartimos. Con él y el relato de sus encuentros, la ciudad tiene más sentido como tal…al menos para mí. ER

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Paul Parrella. Cumaná, Venezuela, 1980. Artista Visual Desde 1999 reside y trabaja en Caracas,

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Paul Parella

Venezuela.

Paul Parrella. Nace en Cumaná, estado Sucre, Venezuela, 1980. Desde 1999 reside y trabaja en Caracas, Venezuela. Obtuvo el título de Lic. en Artes Plásticas. Mención pintura en el I.U.E.S.A.P.A.R (Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón) 2005. Desde entonces, ha trabajado en una línea de investigación principalmente orientada a conceptos como la transitoriedad y la permanencia como marco reflexivo. Utiliza la pintura como principal vehículo para su trabajo plástico, parte del estudio de los fenómenos más frágiles presentes en la naturaleza, como la proyección de la luz a través de los árboles, el reflejo de color en el agua y las nubes de paso por el cielo.


Parrella, utiliza la observación y el registro directo como mecanismo de investigación, herramientas que le permiten establecer un dialogo particular con la urbe y el territorio que transita. Desde 1999, ha desarrollado una carrera ininterrumpida de trabajo que le ha permitido la participación en importantes salones de arte y proyectos privados e institucionales, en el ámbito nacional e internacional. Su obra se encuentra representada en diversas colecciones y se ha expuesto en países como Alemania, Corea del sur, China, Estados Unidos, y capitales importantes de Latinoamérica.

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Deconstruyendo la construcción El viejo dicho de que “puede ser que los esquizofrénicos construyan castillos de arena en el cielo, pero son los psiquiatras los que cobran la renta” bien podría reflejarse en la provocativa serie de Mariano Costa-Peuser, Miami Construction, que documenta el cambiante horizonte de la Ciudad Mágica entre los años 2003 y 2007. Durante esos cuatro años, el artista argentino captó los vertiginosos y esporádicos estallidos de actividad en la expansión de la construcción en el sur de la Florida y su consiguiente colapso. Desde la cima del mercado inmobiliario, cuando más de 300 grúas pluma dominaban el paisaje del centro de Miami, hasta su caída unos pocos años más tarde cuando los edificios fueron tapiados y los valores se desplomaron, Costa-Peuser enfocó su lente en los bandazos de la crisis de identidad de la ciudad casi como un analista que disecciona una mente fracturada. El “Estado Soleado” no ha sido ajeno a los ciclos de auge y contracción de la construcción. El boom, en la década de 1920, de la venta de terrenos imposibles de desarrollar desembocó en un crac dramático luego de un devastador huracán en 1926. Muchos recordarán que a mediados de los años 70, una burbuja especulativa similar a la actual tuvo un giro igualmente desfavorable.

Mariano Costa-Peuser

Mariano Costa-Peuser


Pero lo que es notable en las imágenes de Costa-Peuser del reciente crac de la construcción es que las elevadas grúas plumas que se alzan hacia el cielo como símbolos de una ascendente metrópolis y de riqueza desbocada pueden ahora interpretarse como metáforas de especuladores con sus cabezas en las nubes y sin la menor idea sobre la historia local y las tendencias económicas. Sus fotografías de grúas ubicadas sobre la costa del Atlántico y en la Bahía Biscayne, que fueran en su momento un punzante comentario acerca de la despreocupación con respecto al medio ambiente, pueden reverse a la luz de las actuales circunstancias como lamentables recordatorios de que un pobre planeamiento urbano, dudosos reglamentos de zonificación, la vieja y anticuada avaricia lisa y llana, y prácticas bancarias turbias también han tenido una participación en la reciente recesión económica. Aquellos condominios en los que el artista una vez fotografió imágenes de grúas torre que parecían de juguete se encuentran hoy en día en gran medida desocupados. Los miles de yeseros, plomeros, carpinteros y pintores que trabajaron allí están desocupados y a la deriva. Irónicamente, el arte y los artistas han sido los bueyes de cabestrillo de los promotores inmobiliarios que buscaban revertir las condiciones de las zonas deprimidas de Miami. Las mordaces fotografías de Costa-Peuser nos recuerdan que mientras que los especuladores, los locos por el enriquecimiento rápido y los políticos deshonestos van y vienen, el poder duradero de una imagen bien fundamentada hace que no pueda ser ejecutada como una hipoteca y que nunca se desvanezca. Rafael López Ramos

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A golpe de calcetín Nada me tienen que reprochar. He guardado mi sol­ ­tería toda la curva de años. Los celos, que nunca oculte, no fueron mi perdición como todo mundo supone, al contrario fueron ellos los que me salvaron. Yo necesito que mi ropa huela a jabón Jardines de California y mis calcetines tienen que estar ordenados según el material con el que están hechos. No importa el color o el posible dibujo o estampado, eso no me molesta. Díganme si no es entendible estos dos únicos empeños. El celo, es ese ardor que tenemos por nuestras cosas. Yo me curvo por ellas. No es sólo el bastón lo que me tiene amolado. Es el recuerdo. Sus labios recién pintados con ese rojo intenso me sigue perturbando. Y esas axilas con su bello recién cortado, tan fino, tan excitante. No lo voy a negar ahora, he sido prisionero de ese recuerdo. He sabido que enviudaste y te has ayuntado con Justino. Yo sigo leal, impoluto en mis cosas. Cierro los ojos y me pregunto ¬øcómo vas a vivir con alguien que no comprende que un calcetín es primordial?

Las aventuras de Javiercito y su pastilla ¡Papi! me das tu gorila negro para jugar en mi cuarto. Mi tortuga se murió, dice mi má. ¿Quieres jugar?

No te pongas serio. Si yo fuera ese capitán de la historia que me contaste, ese de los cabellos negros y largos con un parche en el ojo izquierdo, podría darte con mi espada la libertad. Yo sé que estas preso. ¡Toma!. ¡Toma! Papi, ¿me compras una espada? Javiercito con la piel morena danzando por sus siete años vivía en una casa rentada, con sus padres, que alguna vez sonrieron. Javiercito, obediente tomaba su pastilla, una al despertar y otra antes de dormir. Era una pastilla verde, para la ansiedad, les dijo el doctor. Ma, si yo fuera ese príncipe a caballo de la historia que siempre me cuentas te libertaba de la bruja mala. ¡Toma. ¡Toma! Ma, ¿me compras un caballo? Al llegar a la cama, la luz negra entró como una pedrada y en silencio comenzaron a surgir esas imágenes febriles. Un gusano enorme se subía a su pecho y se metía por su garganta. De repente, su tortuga muerta se movía lentamente delante de sus ojos. Olía a flores, como la loción de ma, se contestaba. Una loba abrió su hocico y se tragó a la tortuga. Fue entonces que apareció el dragón de grandes ojos. Alzó una de sus bestiales patas para aplastar a la loba. Somnoliento, Javiercito caminó hasta el cuarto de sus papas. Se acercó a la cama. ¡Papi! ¡Papi! me puedes dar otra pastilla. La loba mató al dragón y quiero ir a buscarla.

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Sergio Astorga

Sergio Astorga, originario de la Ciudad de México. Radica en la ciudad de Porto, Portugal. Hacedor de lineas, colores y palabras. Ha expuesto y publicado en Galerías y revistas digitales e impresas. Ha publicado el libro de poemas Temporal y están en preparación dos de narrativa. Gestiona el blog Anto­­ jos. http://astorgaser.blogspot.pt/


Néstor Arenas

Néstor Arenas, Artista visual nacido en Holguín Cuba en 1964 actualmente radica en Miami.

De lo íntimo hogareño

The blue bird

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La obra de Néstor Arenas ha estado marcada desde sus inicios por dos características fundamentales. Por un lado, la vocación iconográfica de su lenguaje pictórico, que abarca desde elementos naturales (animales, mar, árboles…) pasando por objetos artificiales (escaleras, aviones, edificios, banderas, armas etc.), hasta personajes ficticios o reales como pueden ser El Capitán América y Stalin, el Mickey Mouse o Yuri Gagarin. Por el otro, su poética postmoderna de apropiación que canibaliza, activando la ironía y el gesto paródico, la historia del arte de los estilos modernos, contemporáneos, e incluso postmoderno dentro del cual se inscribe su propia obra. Dentro de esta sintaxis expresiva, en su serie Legopainting, 2010, Arenas se apropia lo mismo de capitales simbólicos del constructivismo ruso, del dadaísmo, el pop, del realismo socialista, del neo expresionismo alemán o del surrealismo. Este proceso, fagocita tanto los temas como los motivos característicos de estas vanguardias y, descontextualizándolos, produce un nuevo paisaje de referencias históricas culturales.

Superman


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Néstor Arenas pertenece a esa generación de artistas cubanos formado y educado, como tantos otros, dentro de la política cultural de la revolución. La misma que nos hizo creer en una utopía revolucionaria sobre la construcción de una sociedad más libre y justa para todos. Esa promesa no ha sido cumplida y, probablemente, nunca se cumpla. Pero esa educación, ese adoctrinamiento cultural, político e ideológico para una sociedad comunista sobre cómo se debía ver el mundo material y espiritual, sobre cómo debíamos ser para la cultura, el futuro y para la historia, gravita y forma parte esencial de nuestro imaginario más íntimo. Puesto que ha desaparecido ese “terreno real” de la utopía y, con él, todos los anclajes que nos unían a ella, (sobre) vivir en un escenario completamente diferente, y más bien contrapuesto a la utopía, como en el que ahora vivimos, nos devuelve a esos recuerdos, a esas pulsiones a esos deseos a través de imágenes fantasmagóricas. Imágenes cercanas pero ya difusas, temblorosas, imágenes que parecen haber sido soñadas. Así las obras de Arenas, tienen esa extraña apariencia mezcla de infantilidad y lo que Freud denomina lo siniestro, ese sentimiento de lo “íntimo hogareño”, de la historia individual –reprimida que retorna metamorfoseada en otros lugares, con otras escenas, en otros rostros. De ahí que de sus obras emerjan paisajes asombrosos, escenas disparatadas tanto en las fotografías como en sus pinturas y dibujos. En ellos el Capitán América, la muñeca Barbie, el Mickey Mouse o los marines, ícono de la cultura de masa capitalista, son ataviados con grafías y heráldicas de la cultura de masa comunista. Pero va más allá y, también, figuras y objetos de la cultura de masa comunista como Stalin o Yuri Gagarin, la hoz y el martillo comienzan a tener roles protagónicos propios del consumismo capitalista. Es como si la fulgurante cultura de masa capitalista fuese reinterpretada a través de atributos iconográfico comunista o viceversa, como si la mercancía –déficit fundamental de la cultura totalitaria- se introdujera en el núcleo de la utopía comunista. ¿Será acaso este un posible paisaje cultural del postcomunismo cubano? DML

The artist and his model

Dennys Matos Leyva Curador independiente, ensayista y crítico de arte escribe para el MIAMI HERALD ha publicado el libro Paisajes metáforas de nuestros tiempos 2010 Linkgua ediciones S.L. Vive y trabaja entre Miami y Madrid. dmatos66@gmail.com


Reseñas

Victor Gomez Abstract Madness # 1 Oil Monotype 32.5” X 22.5” 2014

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El suicidio de una mariposa, Isaí Moreno Editorial Terracota En su Antología Poética 1923/1977 Jorge Luis Borges nos invita a que la lectura sea un ejercicio hedonista, con ese espíritu es que he leído la obra de Isaí Moreno desde que disfruté en formato electrónico su novela Pisot, la serie de relatos que ha publicado en diversas antologías así como esta última, El suicidio de una mariposa. Al leer por primera ocasión el título (y digo primera porque este libro lo he releído) me vino a la mente la portada de la novela La corrupción de un ángel de Yukio Mishima y casi de manera simultánea el rostro de Baudelaire y cuál sería mi sorpresa que el libro arrancara con una cita del poeta maldito “De niño tuve en mi corazón dos sentimientos contradictorios, el horror de la vida y el éxtasis de la vida.” La asociación de ideas acaso no haya sido del todo gratuita, en estos autores se ve una búsqueda estética en zonas a las que de manera común no deseamos asomarnos. El suicidio de una mariposa se desarrolla en Ciudad del Valle a 19º 17’ de latitud Norte y 98º 26’ de longitud Oeste.

Antonino el protagonista de la novela ve con desencanto y una visión fatídica la metamorfosis de la adolescencia. Como varón (incluso como ser humano) es imposible no sentirse identificado con esa etapa tan llena de contradicciones y de impulsos que a veces parecen rebasarnos. La violencia que se permea en el texto conmueve, no por su crudeza sino porque muestra el absurdo de la misma “En los mataderos la carne es lavada de ahí transportada y procesada, antes de llegar a la mesa de los comensales. Si cada uno asumiese la tarea de dar muerte a los animales que se come, llevaría a cuestas una porción del sufrimiento causado: por las noches despertaría escuchando los gemidos de los agonizantes y de un modo u otro compensaría parte de ese dolor […] […] Antonino volvió a patear y el animal rebotó contra una pared abriéndosele la piel con el filo del zapato. Su actitud cambió. A la luz del alumbrado nocturno, Antonino fue capaz de notar que la rabia del animal se había transformado en miedo […]” Existe un espejo para Antonino que es Saúl Castellán, joven de 25 años, “malviviente” del pueblo, pero la imagen que refleja, Antonino la rehuye. “No entendía, no y no el motivo de que Saúl Castellan buscase la pureza en él. ¿Cómo podría definirse una palabra tan ambigua?” Imposible ser puro cuando lo blanco es “simbólica hipocresía… color que devuelve la luz que recibe, no la absorbe, sino la rechaza”

No hay ritos de iniciación que preparen al muchacho, ni la resignación de un Sísifo que se sabe incapaz de modificar las piezas del tablero, menos para quien desde un principio apuesta a ponerse en jaque. Y aquí me devuelvo al ejercicio de lectura hedonista para esta novela, pero léase como el “epígrafe para un libro condenado” como quien recibe un ramillete de “flores malsanas”. OV Omar Villasana • México (1972)

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Mi vida querida. Alice Munro. Editorial Lumen

Alice Munro es una autora canadiense que figura entre las candidatas al Premio Nobel desde hace años. A lo largo de su carrera ha sido galardonada con premios prestigiosos entre los que destaca el Man Booker International Prize. Alice Munro ha escrito sólo dos novelas, pero es conocida por sus doce colecciones de cuentos. El último libro se llama Mi vida querida y fue publicado en 2012. En 2013, la Editorial Lumen, editó su traducción al español. En la contraportada del libro, el escritor español Antonio Muñoz Molina sugiere lo siguiente al lector: “La lectura que piden los cuentos de Mi vida querida no es la de la prosa, sino la que ofrece la poesía…una revelación de algo que no se agota, porque está en las palabras y un poco más allá de ellas “. El consejo de Muñoz Molina es muy acertado: los cuentos de Alice Munro nunca sacian la curiosidad del lector. Y trasmiten una extraña inquietud que provoca el deseo de ir “más allá” del cuento y obtener más información sobre la vida de los personajes. El libro contiene diez cuentos y cuatro historias narradas en

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primera persona sobre la vida de la autora. Antes de iniciar el cuento, lean detenidamente el título y, tras la lectura, intenten descifrar el significado de cada uno de ellos: Llegar a Japón, Amundsen, Irse de Maverley, Grava, Santuario, Orgullo, Corrie, Tren, A la vista del lago y Dollie, son sus títulos. Los lectores habituales de cuentos disfrutarán porque cada uno de ellos tiene una identidad propia y conservan la virtud de tratar temas absolutamente dispares. Los personajes de Alice Munro muestran una naturalidad exenta de artimañas. La autora no emite prejuicios sobre el comportamiento humano, pero despierta el interés del lector en torno al misterio de la vida íntima de los personajes. Si pudiese mantener una conversación con Alice Munro le expondría los interrogantes que me han sugerido algunos de sus cuentos: • ¿Por qué no se casa el doctor Alister con la maestra en el cuento titulado Amundsen? • La protagonista de Corrie… ¿jamás le confesaría a su amante que había descubierto que,él, era el extorsionador? Intuyo que Alice Munro esbo­­ za­­ría una sonrisa ante mis preguntas y yo en un alarde de inteligencia sagaz preconcebida le diría: “Sus cuentos Señora Munro provocan el efecto muñeca rusa, porque me obligan a pensar en la continuidad de la historia inventando un relato paralelo. Parece que no mueren en el punto y final de su última página, más bien se reencarnan en la mente del lector…¿no le pa­­rece?” En la última parte del libro, Munro nos presenta cuatro narraciones de carácter personal:

El ojo, Noche, Voces y Vida querida, y nos da una pista esencial para leer estos escritos: “la autobiografía vive en la forma, más que en el contenido.” No olviden esta definición. Y fíjense en la forma peculiar en la que la autora nos revela ciertos detalles íntimos en torno a su madre, su padre, su infancia y su juventud. La lectura de los cuentos ha sido muy grata, pero los relatos finales me han provocado una emoción especial; no sabría describirlo con palabras. Quizás me han impactado porque a través de ellos he comprendido los motivos personales por los que Alice Munro me ha seducido. Les cuento: Descubrí a Alice Munro dos meses antes de emprender un viaje por Canadá en una época de mi vida en la que vivía una tragicomedia de índole romántica. La primera obra fue la recopilación de cuentos titulada, Demasiada felicidad. Y el efecto placebo de lo conseguí de inmediato: conseguí sublimar mis penas mientras descifré qué intentaba narrar la autora. La felicidad no me acompañó aquel verano, pero guardo en mi memoria el recuerdo de los textos leídos bajo el influjo perverso de los misteriosos lagos de Quebec. La adicción a Munro la empecé en el 2011 y, ahora, en el 2013 inicé la lectura de Mi vida querida. Obra vital para rematar el acto tercero de mi tragicomedia romántica. La discreción y un cierto pudor me impiden entrar en detalles personales y, sin más dilación, les invito a leer cada cuento de este libro como si fuese el último… Expriman el texto, y piensen más allá de las palabras. Ángels Martínez


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Cuando éramos jóvenes. Francisco Díaz Klaassen. Sudaquia Editores

Al tener en mis manos el texto de Díaz Klaassen debo de admi­­ tir el recelo que me inspiró el título: Cuando éramos jóvenes. Sobre todo viniendo de un es­­critor ya de por sí joven y recordando la sinopsis que entrega Sudaquia Editores sobre el libro: A través de una serie de cuen­­ tos en los que se entreveran ele­­mentos ficticios y reales, Díaz Klaassen nos presenta la biografía absurda de un hombre joven que ya siente nostalgia del presente. En este punto reflexioné: creo que no existe una biografía que sea coherente, la vida es en sí ya un absurdo, por otra parte en el momento en que sentimos nostalgia por el presente ya nos encontramos en el territorio de la memoria y por lo tanto del pasado. El pasado es en sí una ficción que construimos editándola a base del olvido, la forma en como encaramos nuestra fic­­ ción dice mucho de nosotros y aquí es donde Díaz Klaassen toma una herramienta eficaz: el humor, no falto de dosis negras, como en su relato Cuando me vi enfrentado a los hombres colgantes de Praga (y les saqué tres fotos) o bien Cuando se me antojó que este país no es un

lugar para viejos en donde invierte el odio que generalmente siente el Hijo respecto al Padre que desea imponer sus sueños frustrados. Conforme avanzaba la lectura de Francisco Díaz Klaassen, me topé con una frase en su texto Cuando Monterroso: Si no lo leí entero fue por una razón de peso: no quería que se acabara nunca. Curiosamente (antes de que yo leyera este obra) escribí una frase similar a esta misma: Era un libro tan maravilloso que decidí dejar de leerlo para que de esa manera no tuviera fin. En ese momento me sentí parte d0el grupo de Los Escritores Que No leen, que tal como nos describe Díaz Klaassen: Como ninguno de ellos lee y naturalmente no compran libros, los que queman son los suyos. Cuando supe este detalle, pensé que estaba frente a una organización prodigiosa. (Ninguno ha leído lo que escriben los demás; faltaría más. Los únicos libros que han leído los Escritores Que No leen se remontan a sus infancias, y representan apenas un par de frases hechas con las que, queriendo o sin querer, los Escritores Que No Leen poblan sus libros.) Se juntan a quemar libros, a observarlos desaparecer entre llamas retorcidas y columnas estertóreas de humo negro. Y luego se retiran a sus habitaciones, a escribir. (Escriben desde esas llamas, evocando recuerdos futuros de destrucciones pasadas.) […] (El libro, lo supe, no desaparecía porque nadie fuera a leerlo. Desaparecía —tenía que desaparecer— porque ya había sido escrito. Porque tenía un punto final que había que honrar.)

Solo que a diferencia de Los Escritores Que No Leen en lugar de retirarme a escribir, con gran gozo seguí leyendo Cuando éramos jóvenes. OV Omar Villasana • México (1972)

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Mesías Antología Álvaro Bisama, Luciano Lamberti, Giovanna Rivero, Carlos Yushimito, Liliana Colanzi (curadora) Traviesa. Se dice que no debemos juzgar un libro por su portada, ¿pero qué decir acerca de su título? Cuando leí la palabra Mesías en la antología de Liliana Colanzi publicado por Traviesa vino a mi mente la imagen de caudillos redentores de nuestra Latinoamérica. Al leer el primer párrafo del prólogo inmediatamente di cuenta de mi error. Aunque tal vez mi confusión no era del todo gratuita pues la misma Colanzi hace un paralelismo entre los caudillos mesiánicos, la cultura popular y lo que a fin de cuentas es la etimología de la palabra religión (ligāre), los vínculos que formamos con las diversas manifestaciones de la divinidad. “Arena Negra” de Álvaro Bisama, que abre esta selección, nos muestra una secta en el Chile marginal la cual me evocó los sucesos de la década de los noventa en Waco Texas con David Koresh, uno de tantos movimientos apocalípticos que culminó en tragedia. Luciano Lamberti en su relato “Cómo conocí a los Sefraditas” retoma la antigua tradición de

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unir la locura, con el llamado divino. Su protagonista Jeremías Golik con una extraña vocación patriótica decide enrolarse en la Guerra de las Malvinas. El texto no está exento de ciertos toques fantásticos y acaso humor negro. En “La piedra y la flauta” Giovanna Rivero nos ofrece algo más que una relectura del flautista de Hamelín. Un grupo de indigentes cuyas profecías les son reveladas por las ratas nos señalan que lo escatología es otra manera de acercarse a “la verdad”. Este relato me sorprendió por su honestidad, pues la protagonista no hace distinción entr e los indigentes alienados y la familia de clase media que no admite que en ellos también pueden germinar la demencia y el fanatismo. La antología cierra con el cuento de Carlos Yushimito “Tatuado”, aunque la historia transcurre en las favelas asoladas por el narcotráfico del Brasil, me fue imposible no relacionarlo con culto a la Santa Muerte de la que son devotos algunos grupos criminales en México, nada como la muerte para hermanar a los hombres. Si bien es cierto que continuamente se proclama el deceso de Dios, nunca faltan los destellos de fundamentalismo que nos recuerdan que el anhelo por las promesas del Todopoderoso (sea la forma que éste pueda tomar) siguen vigentes. OV Omar Villasana • México (1972)

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Dile a tu mamá que se calle. Agustín Fest. Universidad Autónoma de Nayarit. Ficticia Editorial. Dile a tu mamá que se calle de Agustín Fest recibió mención honorífica dentro del Premio Nacional de Novela Breve 2013 que convoca la Universidad Autónoma de Nayarit. El título no da indicios del contenido de la novela que arranca con una escena que señala el tono verdadero del libro, obscuro y violento. El protagonista Martín Murano es un profesor, escritor y periodista caído en desgracia que busca refugiarse en el pueblo de San Juan de Palma. Los demonios de Martín Murano son aquellos que aparentan convivir en lo mundano y en lo banal: “… recordaste al monstruo de tu madre, al monstruo bien guardado por todos, pacientemente esperando el inicio de una desgracia mientras se alimenta con discreción de pequeñas bondades, recuerdos agradables y abandonados.” Un recurso atinado es la narración en segunda persona que más allá del tono acusatorio nos convierte en protagonistas de la novela. Papel acaso al que preferiríamos rehuir pues al final no existe redención para nadie.


191 Huyendo de sus demonios (la pérdida de su matrimonio) Murano logra conjurarlos aún más, a fin de cuentas pueblo chico infierno grande. En San Juan de Palma dará rienda suelta a una inclinación pederasta con la estudiante Minerva que había permanecido velada mientras vivía en la capital con su esposa Erika. A lo largo del relato Agustín Fest nos ofrece el ejercicio de la lectura como una disciplina capaz de corromper y seducir, así refiriéndose a la juventud de Martín nos dice “Al estudiante no le fue mal, era un muchacho apuesto e inteligente; de los libros aprendió el arte de la manipulación y la elocuencia.” O bien cuando imparte sus clases en la Palma usa como alcahuete la novela En Busca del Tiempo Perdido “Te ganas a los alumnos de la secundaria cuando abandonaste las lecturas arcaicas y decidiste, luego de dos meses

dando clases, leerles a Proust. Apostaste al riesgo y ganaste, aunque hiciste trampa. Escogiste ciertos párrafos, los aderezaste con un lenguaje vulgar y contemporáneo; destrozaste los fragmentos, animaste a platicar de ellos de manera corriente, sin restricciones.” La lectura como escape para Enrique el estudiante que busca una salida del pueblo, la lectura también ¿acaso como salvación? escogida por Josías (hermano de Enrique y líder de la pandilla de Los Ángeles) ávido lector, juez y verdugo de Murano cuando le increpa “¿A poco tengo que hablarte con palabras chingonas para que entiendas el mensaje? No seas prejuicioso Martín. Deja de leerle historias de putos a los niños, enséñales otra cosa, ¿o qué, no has leído un chingo de libros?” Josías es el alter ego de Martín, ambos comparten una lectura íntima de Proust, pero

mientras el primero encuentra respuestas el segundo sigue perdido en el laberinto de su existencia. La maldad de Murano como mencioné antes habita en lo mundano, pero no solo en los actos que comete, sino en los pensamientos, en las omisiones deliberadas que pueden originar una desgracia. La escena final del libro me recordó The Dark Knight de Christoper Nolan cuando el Guasón le dice a Batman sobre la corrupción de Harvey Dent “la locura es como la gravedad, solo se requiere un leve empujón.” Agustín Fest nos da ese último empujón e irremediablemente ardemos en la maldad que su­­po­­ne la pérdida por siempre de la inocencia. OV Omar Villasana • México (1972)

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Artistas que ilustran este número de Nagari Víctor Gómez nació en la Ciudad de la Habana, Cuba en 1941. Estudió en la Academia de Artes Plásticas “San

Alejandro” de esa Ciudad. Toda la década de los 70’s trabajó y exhibió incansablemente en su país, donde perteneció a la UNEAC y al Consejo de Asesores del Ministerio de Cultura para las Artes Plasticas, fundó, dirigió y coordinó las actividades del Grupo Versiones del Paisaje hasta su salida hacia Estados Unidos en 1980. Desde 1990 hasta el 2007 conjuntamente con su obra personal desarrolló como serígrafo una labor editorial con la obra de grandes Maestros de la Plástica Cubana para lograr un total de 39 artistas publicados por su mano. En el 2007, termina su labor editorial de más de diez y siete años y se dedica a partir de esta fecha con mas ahínco al desarrollo de su obra personal. En 1985, descubre la técnica del Monotipo o Grabado único, queda atraido fuertemente por dicha modalidad técnica y a partir de 1991, su obra empieza a ser reconocida, seleccionada y premiada en los Eventos de Grabado más importantes del Mundo. En su carrera ha sido premiado 3 veces en Japon (Trienales de Osaka, Kochi y la Universidad de Tama en Tokyo), fue premiado en la I Bienal de Beijing, China en el 2003, en la Bienal Iberoamericana de México 1986, asi como en la Novena Bienal de Grabado de San Juan Puerto Rico 1991. Sus Monotipos han sido expuestos en Japon, China, Nueva Zelandia, Suiza, España, Taipei, Taiwan; Alijo Portugal, Cracovia, Polonia así como Sudamérica, el Caribe y Estados Unidos, es considerado uno de los artistas más representativos de esta técnica en el mundo y posiblemente el único artista cubano vivo o muerto que ha dedicado la mayor parte de su carrera a esta modalidad. Por su entusiasmo y calidad, ha sido invitado en el 2011 y 2012 respectivamente para participar en el Programa de Artistas Residentes de la Base de Grabado de Guanlan, Shenzhen, China, a pesar de sus 45 años de carrera, continua trabajando con el mismo entusiasmo de siempre e impartiendo Talleres de Monotipos para artistas que se interesan en adentrarse en esta fascinante técnica.

Pedro Hernandez. Cuban-American sculptor, a self-taught artist resides in Miami, Florida since 1969. Wood sculptures and paper cut-drawings are his preferred art expressions; he has also explored clay, stones and metal. He has shown extreme creativity in his scenographic montages for personal exhibitions based on specific themes The Forest and Medusa. He has served as curator for Seven plus One Art group exhibitions. Pedro Hernandez has received several awards since his first exhibition in 1957, and he was recipient of a Cintas Fellowship in 1983. His book Pedro Hernandez Line in Movement, published in November 2013, comprises more than fifty years of his artistic career. Cut-drawing is the idiosyncratic method Pedro Hernandez uses to create works in paper. Using the blade as a linear instrument layers of colored paper are shaped to achieve form. Their colors are overlaid for contrast and texture, and cuts reveal space or background. Lauranda Hook was born in Spokane, Washington on December 17, 1984 (Sagittarius), the eldest of five children. Her parents were both very creative and lived in union with the natural environment of the Northwest Mountains. Hook grew up living off the land and learning to survive in the natural environments she was brought up in. When she turned twelve her parents decided to escape the harsh mountain winters and relocated to the deserts of Southwest Arizona. Her grandmother and great grandmother were oil painters and inspired Lauranda to start drawing at a very young age. As a child Lauranda would spend the majority of her time outdoors with the plants and animals, climbing trees and observing the minute details of Gods creations. The themes of nature and detail weave throughout her artworks, from the earliest sketches to more recent drawing, paintings and even sculpture. Lauranda has been called a realist/ surrealist whom has the ability to manifest realities from other times, places, and dimensions into this current reality. Lauranda went to Upper Iowa University were she studied both education and art, graduating Suma Cum Laude from 2003-2007. Hook has been teaching elementary education, yoga, and art for the past 6 years in Miami, Florida. Sophia Montealegre nació el 1º de Diciembre de 1995. Es estudiante de la carrera de biología nuclear en la

Universidad de Akron. He estudiado arte e ilustración, y escribe cuentos de niños con su propias ilustraciones. Las ilustraciones fueron parte de un portafolio de “Mujeres y sufrimiento” presentado en High School, en Miami, Florida.

Florencia Ramírez. Nació en Rivera (Pcia. De Bs. As.) en febrero de 1985. Vive en Bahía Blanca desde 1991. Desde el año 2010 estudia en la Escuela de Artes Visuales “Lino Enea Spilimbergo” (ESAV) de Bahía Blanca. Paralelamente concurre a talleres y cursos que se realizan en el Museo de Arte Contemporáneo. Ha participado en “Para verte mejor 2012”, exposición anual donde se exhiben los trabajos de los alumnos de la Escuela de Artes Visuales. En el Mural Colectivo Itinerante en conmemoración de los 30 años del regreso de la democracia, año 2013, organizado por CULTURA Y EXTENSIÓN UNS y ESAV. También en 2013 realizó una exposición individual en Patio Espiral, espacio cultural auto gestionado.

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Victoria Manuela Martinotti. Nacida en Madrid en 1991, Victoria llegó a Miami en 1997. Cursó Bachillerato en Design and Architecture Senior High y en 2013, becada “al mérito”, se graduó de Bellas Artes (Pintura) en Pennsylvania Academy of Fine Arts, obteniendo varios premios de fin de carrera. Su vision estética se adscribe al neorealismo academicista de Filadelfia. Su obra ha sido expuesta en el Museum of Modern Art de Miami con motivo de los premios Scholastic, en la galeria Broadway de Nueva York, en la feria Room Art de Madrid y en la exposición de graduación de Pennsylvania Academy (PAFA) en Filadelfia. vmartinotti@aim.com Armand Pons García. Barcelona. Catalunya. Es un artista plástico (pintor, escultor, diseñador gráfico...) donde su búsqueda por lo vivencial le ha permitido hurgar en las entrañas tanto de lo material como del campo de lo etéreo. Su intéres por la metamorfosis entendida como un camino hacia el cambio y la transfaormación ha sido básicamente su brújula de trabajo. Ha realizado numerosas exposiciones a lo largo de su vida a destacar el proyecto Altimira basado en la transformación de las torres de FECSA de San Adrián de Besós en un complejo cultural ligado al campo multimedia. Sus ilustraciones para Nagari se basan en una experimentación sobre la gráfica electrónica y la unidad pixel en la pantallla. Sebastià Brau (Barcelona, 1972) estudió en la escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña. Complementó su formación en la escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, de escultura, esmaltes y joyería. Ha hecho numerosas exposiciones y tiene su taller propio en Barcelona ubicado en el barrio de Sants. www. espailemur.com

Juan Cruz Duran Fotógrafo argentino con base en Barcelona. Con mas de veinte años dedicándose a la fotografía,

se ha especializado en moda y publicidad. Galardonado con diferentes premios tanto en España como en América (LUX y Gold Addys Advertising Awards in Texas). Su trabajo ha sido solicitado por diferentes revistas y agencias de todo el mundo. Entre las marcas para las que ha trabajado se encuentran Nike, Adidas, Direct TV, Bimbo, Zurich, Nestle, Coors Light, Cheerios, Adeslas, Barça FCB, Converse y Playboy. www.juancruzduran.com • info@juancruzduran.com

María Cserta Martínez. Tiene 8 años.De mayor quiere ser pintora y veterinaria

Bryan Guido. Tiene 10 años y es alumno de Amelia Earhart El. De mayor quiere ser progamador de juegos de video y arquitecto.


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Una suma de comunidades, ideas y proyectos que conviven en común. Hemos puesto hincapié en este número en ofrecer, si bien no un panorama co...

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