Page 1

POESÍA COLECCIÓN AIRE VIOLETA

Ella

Alfonso Aguado Ortuño

1


2


3


4


POESÍA COLECCIÓN AIRE VIOLETA

Ella

Alfonso Aguado Ortuño

Ediciones 5


La selección de autores que conforman esta colección estuvo a cargo de Marisol Vera Guerra, José Barocio y Nadia Contreras.

Colección Aire violeta Bitácora de Vuelos Ediciones, agosto de 2016 © 2016 Ella de Alfonso Aguado Ortuño D. R. © Agosto, 2016. Bitácora de vuelos, revista electrónica de literatura Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la portada, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Contacto: nadiacontrerasavalos@gmail.com. Edición no venal. Diseño de portada e interiores: Nadia Contreras Registro de la propiedad intelectual: 1608088568390 Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 Comarca Lagunera

6


7


8


ELLA

9


10


a Li Qingzhao

11


12


frente a mi copa estoy sola y en silencio la mesa preparada y sólo pienso en él ¿dónde estará? entre mar y cielo ¿en qué lugar? ¿allí se quedará para siempre?

13


14


I Como una autómata friega. Le duelen los pies. La grasa lo impregna todo. Los platos se le escurren de las manos. Está cansada. No tiene ganas. El tiempo escurridizo le ha colado un montón de años. Con la esperanza grasienta piensa en aquél que la quiso. Las lágrimas se deslizan por la cera de su piel. Sus ojos se tornan rojizos.

15


II Hace la cama como si hiciera el amor. Son granates las sรกbanas y gris la colcha que extiende con esmero. El cielo de la ventana la mira con ojos de anciano mientras cruzan por su cabeza verdes pensamientos. El cuadro de la pared tiene un รกrbol sobre fondo ocre. Entonces ella siente que las ramas secas son una prolongaciรณn de sus brazos y manos.

16


III Tiende la ropa sin prisas, delicadamente. Está en el balcón con el viento helado. Juegan sus dedos con las pinzas de colores. Fluyen sus pensamientos y todos hablan de él. Tiende su ropa interior y la del que tanto ha querido. Mira los árboles desnudos como su alma que de frío tirita. Cuelga la ropa húmeda como banderas vencidas. Absorta la contempla y percibe a la vez el olor del suavizante de rosas. Brota la tristeza de sus ojos. Cierra el balcón. Tras los cristales comienza a golpear la lluvia.

17


IV Siente la urgencia de orinar. Corre al baño. Se sube el vestido. Descorre la braguita hacia la ingle derecha y mea tranquilamente. Está bien así, sentada, pensando en él. Exuda su piel placenteros calores. Qué triste es estar sola. Se desabrocha el vestido. Se incorpora. Sus pechos dan con el espejo. Los tensa. Su sabio dedo, el corazón, se hunde en la vagina roja. Despliega toda su imaginación. Gime. Llora. Exhala dolor y su pena se agranda.

18


V Catorce de febrero. Como todos los aĂąos ella se sienta muy cerca de la ventana. Escucha a Erik Satie e intenta ver alejarse la silueta del hombre que le dio su amor. Cuando desaparece, corre las cortinas. Repara en el estampado que orna la tela. EstĂĄ tan descolorido y ajado como su alma. Reclina la cabeza sobre su hombro derecho. Los poros de la mejilla exudan desabrigo mientras la izquierda queda al aire sin color.

19


VI Enciende el televisor. Se sienta. Lo apaga. Pétalos de apatía caen sobre su cabeza. Le superan las noticias. Le aburren las series. Se arrastra hacia el ordenador. Lo enciende. Su rostro iluminado se apaga. En las redes sociales no percibe el olor de su piel. Tampoco escucha la varonil voz que modulaba su boca. Sabe que él no va a volver. Sus labios adoptan una mueca de tristeza. Ansiedad traslucen. Y están marchitos por la ausencia de los besos.

20


VII Se acuesta rememorando cómo se conocieron. Los párpados se le encienden. Su corazón cansado golpea vigoroso como el de una niña. La risa nerviosa de la calle rompe el trance. Abre los ojos creyendo que un mundo cruel se mofa de ella. Se siente sola y está sola. La habitación le viene grande. Lo único que desea es dormir. No despertar. Irse con él. Cesan las risas. Plegada en posición fetal gime, se arropa, y en un halo de tristeza se abandona.

21


22


ANEXO A ELLA

23


24


VIII Sale al balcón porque las paredes le aprietan. Despeinada mira lejanos edificios. Su amor fue solo un estado febril sin ojos. Habitante de la soledad, sobrevive porque cree que él quizá vuelva. Se inocula dosis de optimismo pero su corazón sigue menguante y parpadea triste, débil. Entra indecisa, se acomoda en el sillón e hiberna...

25


IX Reemprender la vida, difícil. Ajena a casi todo. Bordeando la locura palpa la evidencia: está sola. Tránsito a la nada. Fluyen los recuerdos del pasado. Sonámbula, ahogada por la apatía, se interna en ella. Mira las fotos: sonrientes los dos. ¡Qué felicidad! El presente es innecesario. La muerte una alegría.

26


FINAL

27


28


X Su corazón late tan despacio que parece estar muerto. El arco iris abandonó un corazón que está desprovisto de vidrieras. El sol no le vale. Buscando los colores su memoria se retrotrae a un pasado feliz donde él resplandece. Vuelve en sí. Echa el cerrojo y deja a la intemperie el recuerdo. Una letanía de maldiciones empieza a salir de su boca. Vasto, inútil, sin sentido, inhóspito le parece el mundo. Irreprimibles pensamientos suicidas mastican su cabeza. Abre la caja de los medicamentos, coge un frasco de pastillas y se dirige a la cocina.

29


XI Ella, sentada, piensa solamente en él. Él murió. Recuerda aquel día nefasto. Se ahoga en él. Se levanta. Descorre las cortinas. Abre la ventana. Se anuda en torno a la garganta el pañuelo de seda –era de él. Su mirada extraviada recorre la honda lejanía como si fuera a verlo. Experimenta un júbilo extraño al creer verlo. Con abnegación recobra la cordura. Corre al armario. Todo lo de él está intacto. Acaricia sus prendas. Su error es irremediable. Sus pensamientos desencajados. ¿Cómo expiar la culpa? Fue aquella carta la que suscitó tantas dudas. Ella era malpensada, tan morbosa... Todo es pasajero menos su amor. Busca la cadencia del suicidio. En el sofá se deja caer. El vaso de agua está preparado. Se echa a reír y así,

30


riendo, se traga las pastillas del liberador frasco. Afuera se mueve el viento y al entrar por la ventana, las cortinas se agitan y ondeando acarician su cara.

31


Para su composición tipográfica se emplearon las fuentes Palatino Linotype, Goudy Old Style, David Libre Medium, Baskerville Old Face, Garamond, Times New Roman. El diseño y la imagen de portada es de Nadia Contreras. El cuidado de la edición estuvo a cargo del autor y Nadia Contreras.

32


33


ALFONSO AGUADO ORTUÑO Picassent (Valencia, España), 1954. Ha publicado: Heridas en el papel (Pequeña Ed. de Elche, 2006); Diálogos con el papel (Ed. Frutos del Tiempo, 2008); Poemas con forma (Bubok, 2008); Poemas caseros (Bubok, 2008); Otra Poesía (La Sombra del Membrillo, 2009); Poemas desde mi jardín (Ed. Frutos del Tiempo, 2010); Desde mi balcón (Ed. Frutos del Tiempo, 2012); Constelaciones (Ed. Frutos del Tiempo, 2014); Poesía Visual (Ed. Frutos del Tiempo, 2015); De la soledad (Ed. Babilonia, 2015); Poemas de terror y miedo (Ed. ArtGerust, 2015). In memoriam (Ed. Corona del Sur, 2015); Retratos de poetas, dibujos tipográficos (Ed. Babilonia, 2016). Y como coautor en Seis poetas al vacío (Ed. ArtGerust, 2016). Es coordinador de la revista ensamblada de poesía visual y experimental La jirafa en llamas.

34

Ella - Alfonso Aguado Ortuño  

Colección Aire violeta Bitácora de Vuelos Ediciones, agosto de 2016 © 2016 Ella de Alfonso Aguado Ortuño D. R. © Agosto, 2016. Bitácora de...

Advertisement