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cultura LA ENTREVISTA

Kiti Manver productora y actriz

Tenemos el derecho de poder contar nuestra historia»

Cuando Madrid coqueteaba con la movida, esta actriz antequerana podía presumir de pertenecer al selecto grupo de las chicas Almodóvar. Pero Kiti Manver es, fundamentalmente, mujer de teatro. El viernes, tras 35 años en la profesión, actuó por primera vez en su ciudad con un recital de poesía barroca

N. S.

Nacho Sánchez

M

Futuro

“Dentro de unos años me veo haciendo lo mismo que ahora, pero más cerca de Andalucía”

ARÍA Isabel Ana Mantecón Vernalte, Kiti Manver, nació en la cuesta de San Judas, en Antequera, un 11 de mayo de 1953. Comenzó a ser conocida por sus papeles en los primeras películas de Almodóvar. Recibió el Goya a la mejor actriz de reparto en la película Todo por la pasta, de Enrique Urbizu, en 1991. Su última película ha sido Al pie del cañón, de Miguel Ángel Calvo. Además, acaba de terminar una gira teatral con la obra Una habitación luminosa llamada día. Tras este ajetreo, ahora piensa que es el momento de “tocarse las narices” al menos durante un mes y medio. –Lleva más de 35 años en esta profesión y, sin embargo, es la primera vez que actúa en su tierra, Antequera, ¿cómo ha sido la experiencia? –Ha sido genial. Tenía un poco de miedo porque coincidía con

varias cosas en la ciudad y, además, porque al ser un recital de poesía barroca, creí que íbamos a estar solos. Pero cuando me asomé y vi que estaba lleno, me alegré. Aunque estaba algo nerviosa porque no he tenido mucho tiempo para ensayar el espectáculo, todo salió muy bien. –Además de actriz, tiene también mucha experiencia como productora, ¿cómo se decidió a hacer ambas cosas? –Cuando comencé a trabajar de actriz, me di cuenta de que había que hacer más cosas para poder vivir de esto y pensé que si producía tendría mi propio trabajo. Tiene ventajas, como que nunca estás en paro o que eliges tú los textos. Pero las desventajas son también bastantes, porque a los programadores no siempre les gustan tus textos por ser más minoritarios. –¿Sólo se programa lo comercial en España? –Eso parece. Pero deberíamos

luchar más por la llamada excepción cultural. No necesariamente todo lo que se cuente a través de la cultura debe estar dirigido a las masas. Tenemos el derecho de poder contar nuestra historia, que nuestros hijos no se formen con argumentos que nacen en despachos de Los Ángeles y creados por señores que no tienen ni idea de nosotros. El problema es que los productores y distribuidores españoles prefieren dedicar los espacios cultuales a los musicales o al cine americano. –¿Son suficientes las ayudas en nuestro país? –En estos ocho últimos años no sólo no se ha incrementado la ayuda a la cultura, sino que se ha rebajado hasta el 50 por ciento. Sólo un ejemplo, el presupuesto de todas las ayudas que le dan al teatro español desde el Ministerio de Cultura es igual a las subvención que se le da a una sola compañía en Francia. Así es difícil sobrevivir. –Los actores cada vez se invo-

lucran más en los asuntos políticos... –Sí, pero no es algo nuevo. Desde la llegada de la libertad de expresión y la muerte de Franco, ya hubo movilizaciones, las primeras para tener un día de descanso. Desde entonces es verdad que la profesión ha estado un poco dormida como grupo. Aunque conozco muchos compañeros que son muy activistas, es verdad que el gremio no se movía nada, y en los últimos tiempos sí que se hacen cosas. –¿Y sirve para algo? –Sí. Se han conseguido muchas cosas en la profesión, aunque se nos haya machacado mucho. Algunos han dicho que nosotros a actuar y al glamour. Esto es lo más facha que he oído en mi vida. Sin embargo, hemos conseguido movilizar una historia a nivel nacional y, además, hemos logrado alcanzar metas a través de la opinión del gremio. Merece la pena. –Sus personajes en el cine son casi siempre secundarios, ¿espera poder hacer un protagonista? –Tengo la ventaja de que mi lugar es el teatro y he hecho muchos papeles principales. Lo he hecho todo ahí, porque he tenido mucha suerte y he hecho grandísimos personajes como los de Ay, Carmela, dos de Shakespeare, Lorca... Ya me puedo sentir contenta. Pero está claro que recibiría con los brazos abiertos un papel protagonista de una buena película. –¿Volverá a trabajar con Almodóvar? –No lo sé, depende de muchas cosas. Yo empecé con él echándole una mano en sus cortos y sólo puedo decir maravillas de esa experiencia. Siempre ha sido una persona muy humana y que sigue fiel a sus ideas. Pero además, siendo un productor tan grande y habiendo rodado lo que ha rodado, todo lo que gana lo vuelve a invertir en sus películas. Sus producciones son muy generosas y eso es de agradecer. –Qué prefiere, ¿recibir el Goya o ser pregonera de su localidad natal? –Las dos cosas son premios. Poder ser pregonera de Antequera hace un par de años fue algo precioso y muy grande. Pero claro, el Goya también fue un subidón tremendo. Aunque, en la época que a mí me dieron, no le importaba a casi nade. ¡Ni siquiera tengo fotos de eso! –¿Dónde se ve en unos años? –Me veo en lo mismo que estoy haciendo ahora, pero más cerca de Andalucía, de mi tierra. Aquí hay gente con la que se puede hacer mucho y muy bueno.


"Tenemos el derecho poder contar nuestra historia"