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SÁBADO 6-10-2007 Málaga hoy

Movilidad en el mercado laboral malagueño

DIFERENCIA ENTRE LOS QUE LLEGAN Y LOS QUE SE VAN

La provincia de Málaga es la tercera de España, tras Madrid y Barcelona, con mayor saldo positivo de trabajadores, con más de 40.000 durante el año pasado

Málaga recibe al año a 106.000 trabajadores de otras regiones NACHO SÁNCHEZ ■ MÁLAGA. Llegan buscando más oportunidades y, habitualmente, las encuentran. Jesús Manuel Frías es uno de ellos. Psicólogo y formador de profesión, hace un año que se decidió a viajar a Málaga desde su ciudad natal, Melilla, para encontrar trabajo. “Allí era más complicado, hay menos salidas”, dice este joven de 26 años. Al poco de llegar a la capital de la Costa del Sol trabajó en un centro de menores. Ahora lo hace de teleoperador. “No es lo que busco, pero me sirve para sobrevivir”, añade. Como él, en 2006 fueron 106.000 los trabajadores procedentes de otras regiones que encontraron un contrato laboral en la provincia de Málaga (un 2,7 por ciento menos que el año anterior). Se trata de la cuarta cifra más alta de toda España tras Madrid, Barcelona y Sevilla. Eso sí, también hay 60.000 trabajadores malagueños que encontraron el año pasado su hueco en el mercado laboral en otras ciudades. Cifra que ha supuesto un espectacular incremento del 20 por ciento respecto los empleados que salieron de Málaga en 2005. El saldo total de 2006, por tanto, es de 40.000 trabajadores, el tercero más alto de todo el territorio nacional tras Madrid y Barcelona. La

provincia malagueña recibe flujos intensos (más de 5.000 contratos al año) de cinco provincias: Sevilla, Granada, Cádiz, Córdoba y Madrid, y es origen de otras cuatro: Sevilla, Cádiz, Granada y Madrid. Muchos de ellos se quedan aquí. Como Jesús Manuel, para el que ya no hay fecha de vuelta a Melilla. “La idea es quedarse aquí”, dice. Es cierto que hay más competencia y es más difícil, pero las opciones son mucho más variadas que en mi ciudad de origen”, asegura. Él corresponde al perfil de la mayoría de los trabajadores que llegan cada año a Málaga. Casi todos, un 65 por ciento, son hombres. Y la mayor parte de los que salen fuera de su provincia a trabajar tienen entre 25 y 34 años. Y, como él, muchos se quedan encantados con la ciudad. Varios son los aspectos que suelen destacar de la ciudad los trabajadores de otras zonas de España: el clima, el carácter del malagueño y las posibilidades del mercado laboral. En eso coincide Natalia, una química de 28 años que se desesperó de buscar trabajo en Extremadura. Nació en Badajoz y tras realizar sus estudios, no encontraba un puesto acorde con sus estudios. “Elegí Málaga porque, aunque estuve un tiempo viviendo en Sevilla, me gustó más esta zona”, afirma.

3 PROCEDENCIA

Ella cumple en diciembre dos años en la capital malagueña y sus expectativas se han cumplido. Aunque empezó trabajando como teleoperadora, fue poco a poco mejorando su posición hasta que ha encontrado su puesto actual como técnica del Ministerio de Comercio Exterior. Allí, es analista de laboratorio, trabajando en el control de calidad en los productos de exportación. “Está muy bien, tiene

EJEMPLOS

Entre 10.000 y 20.000 empleados extranjeros en la provincia al año Málaga se sitúa en un término medio respecto al resto de provincias españolas en cuanto al número de empleados extranjeros que vienen con un contrato de trabajo. El mapa de la movilidad laboral la sitúa como una de las que entre el 10 y el 20 por ciento del total de contratos realizados los rubrican personas foráneas, igual que Valencia, Ciudad Real, Álava o Toledo. Eso indica

que en Málaga llegaron el año pasado entre 10.000 y 20.000 personas de fuera de nuestras fronteras a trabajar. Las principales nacionalidades son de personal procedente de Marruecos, Ecuador o Portugal, y llegan para trabajar sobre todo en el sector de la construcción, pero también en la hostelería o en el campo, donde son una mano de obra cada vez más apreciada.

Natalia llegó desde Badajoz para trabajar como química y Jesús Manuel, psicólogo, desde Melilla muy buen horario, está bien pagado y tengo las tardes libres. No me puedo quejar”, afirma Natalia. Ahora ha rechazado varias ofertas de su provincia natal, porque no le convence lo que le ofrecen. Eso sí, dice que una vez que ha salido de casa, su movilidad es total. “Ahora puedo moverme sin problemas de una provincia a otra. Me da igual ir a un sitio que otro. Lo decidiré según las condiciones que me ofrezcan y comparando con lo que tengo aquí en Málaga”, asegura esta joven.


Málaga recibe al año a 106.000 trabajadores de otras regiones