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Málaga hoy

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● DOMINGO, 22 DE ABRIL DE 2012

Cultura y Ocio

Más allá de la política, la libertad El documental ‘30 años de oscuridad’ cuenta la historia Manuel Cortés, último alcalde republicano de Mijas, que pasó tres décadas escondido en su casa

Nacho Sánchez / MÁLAGA

Sufrían por la luz es una obra maestra de la literatura. El libro de Ben Jelloun nos adentra en la prisión de Tazmamart, una cárcel clandestina usada por Marruecos para castigar y humillar a insurgentes políticos en los 70. Y nos cuenta la historia de cómo vivieron allí varios presos en celdas enanas, sin luz, aseo o contacto físico con nadie durante más de 20 años. La historia, un verdadero canto a la libertad, parece impropia de países occidentales. Que pertenece a otros mundos y otras épocas. Hasta que se encuentra con los denominados topos de la Guerra Civil, personas que vivieron durante décadas en pequeños escondrijos caseros en ciudades españolas alejados de toda vida más allá de los cuatro muros de casa y de un pequeño hueco en la pared. Si salían, tenían todas las papeletas de morir ajusticiados. Unos y otros son enterrados en vida. Unos y otros son protagonistas de una situación tan injusta como dramática. Y si los primeros fueron reflejados en un libro, los segundos, en un documental. Y, hoy, precisamente, se estrena en el Teatro Echagaray. Se titula 30 años de oscuridad y está dirigidio por el sevillano

Manuel H. Martín. Y se basa principalmente en el caso de Manuel Cortés, último alcalde republicano de Mijas, que pasó desde 1939 a 1969 escondido un minúsculo fondo de la pared de su casa. “La historia va más allá de la política. El contexto es el que es en esos años, pero la situación que a nosotros nos interesaba contar y que realmente conmueve es la de esa gente que pasó tanto tiempo escondida y, por supuesto, la de sus familias, porque no fue fácil para nadie”, cuenta el director de la película. De hecho, varios familiares de Cortés acudirán hoy al estreno de una cinta que aún no han visto. Los actores Juan Diego y Ana Fernández ponen sus voces a la narración, “pero también su imagen ha sido la base para la creación de la animación que está presente en gran parte de la película”, cuenta Manuel H. Martín. Una parte animada que da un aspecto de novela gráfica al documental que compacta aún más su contenido y le da un empaque aún más humano. La película –nominada a los Goya este año– se estrenará en Canal + el próximo 3 de mayo, antes incluso de llegar a las salas de cine, algo que deja bien claro que el documental nacional empieza a tener la repercusión que se merece.

N. SÁNCHEZ

Manuel H. Martín, ayer, en el Festival de Málaga.

‘La senda’ en Zonazine: algunos motivos para la rabia Cuando Miguel Ángel Toledo presentó ayer La senda en la sección Zonazine a modo de apertura, mostró todas sus cartas y planes de futuro. Podría ser un perfecto miembro de la veteranía cinematográfica, por la manera en que defendía a los 35 mm. de siempre ante la era digital. Aún resuenan esas palabras que pronunció, cual Christopher Nolan en su momento: ‘’No me interesa rodar en 3D’’. Más bien, incluso si quisiese, no podría. Si Toledo quiere llevar más allá su mirada del ser humano, jamás podría ofrecérsela al gran público. El mainstream actual al completo no puede (ni podrá) sentirse a gusto comprando este flojo y grotesco símil sobre las bases del aislamiento humano. El esfuerzo de Toledo bien parece el del de-

Miguel Ángel Toledo, ayer.

M. FERNÁNDEZ

sastroso Gus Van Sant cuando decidió dirigir un remake de Psicosis, plano por plano, y que aquí, en su mayoría, idealiza a través de conceptos propios del El resplandor. En algún momento, lo solitario de la dantesca visión del realizador

canario trata de cercar al público, pero su pulso, atropellado, como casi toda la acción, derrumba lo poco que habría hecho de La senda una producción algo más intimista. El error, justamente, reside en haber intentado aparcar el thriller psicológico en un territorio sumamente comercial. Carece del dinamismo necesario para ello, y también del trasfondo que la hubiese enfrascado como película de culto. Se trata de un intento de abandonar los estereotipos reflexivos del género, para acentuar elementos comerciales como son el gore (visto a través de una escena francamente desagradable e innecesaria) y la violencia gratuita. ¿Y qué hay del guión, el relato coescrito por Juan Carlos Fresnadillo? Una prosa irritante y descarada hasta en los momentos que mejor debería aprovecharse a si misma, además de poseer más de una trampa que enrabieta más que sorprende. / SIMÓN CANO LE TIEC


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