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¿QUÉ ES LA CIUDADANÍA? La ciudadanía se puede definir como "El derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público." DERECHOS DE LOS CIUDADANOS El artículo cinco de la Ley Orgánica 2/1986 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, el artículo 35 de la Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, y el artículo 4 de la Ley 6/1997 de organización y funcionamiento de la Administración General del Estado, contienen básicamente los principios de actuación y servicio de la Guardia Civil así como los derechos de los ciudadanos en su relación con ésta, que pueden resumirse en los siguientes: La protección efectiva de sus derechos y libertades y la defensa de su persona y bienes. Auxilio permanente en caso de necesidad a través del 062 o directamente de cualquier Puesto de la Guardia Civil. Recibir un trato respetuoso y digno, imparcial y sin discriminación alguna. Que se respete su intimidad personal y la confidencialidad en los asuntos que conozca la Guardia Civil por razón de servicio. Atención e información acerca de sus solicitudes, demandas, quejas y sugerencias. Participar, directamente o a través de representantes, en los asuntos de seguridad ciudadana que sean de interés público. Recibir información de interés general en relación con la actuación y los servicios de la Guardia Civil, de manera presencial, escrita, telefónica o telemática. Recibir orientación acerca de los requisitos jurídicos y técnicos para las actuaciones o solicitudes que se propongan realizar ante la Guardia Civil. Acceder a los archivos y registros de la Guardia Civil en los términos previstos en las Leyes. A la tramitación diligente de los asuntos que requiera y a conocer el estado de tramitación de los procedimientos en los que tengan la condición de interesados


DEBERES DE LOS CIUDADANOS Cumplir las normas, requisitos y procedimientos para el uso y disfrute de las prestaciones de servicios sociales Destinar las prestaciones recibidas para el fin que se concedieron Facilitar información veraz sobre sus circunstancias personales, familiares y económicas, cuando éstas sean requisito indispensable para otorgar una prestación Comprometerse a participar activamente en su proceso de mejora, autonomía personal e inserción social Acudir a las entrevistas con los profesionales y realizar las actividades indicadas como parte de su proceso de integración social Contribuir a la financiación del coste del centro o servicio cuando así se determine por la normativa que corresponda Cumplir con las obligaciones correlativas a los derechos reconocidos en el artículo anterior La Cigarra y La Hormiga

Que feliz era la cigarra en verano! El sol brillaba, las flores desprendían su aroma embriagador y la cigarra cantaba y cantaba. El futuro no le preocupaba lo más minimo: el cielo era tan azul sobre su cabeza y sus canciones tan alegres... Pero el verano no es eterno. Una triste mañana, la señora cigarra fue despertada por un frio intenso; las hojas de los árboles se habían puesto amarillas, una lluvia helada caía del cielo gris y la bruma le entumecía las patas. ¿Que vá a ser de mí? Este invierno cruel durará mucho tiempo y moriré de hambre y frio, se decía. ¿Por que no pedirle ayuda a mi vecina la hormiga?. Y luego pensó: ¿Acaso tuve tiempo durante el verano de almacenar provisiones y construirme un refugio? Claro que no, tenía que cantar. Pero mi canto no me alimentará. Y con el corazón latiéndole a toda velocidad, llamó a la puerta de la hormiga. ¿Que quieres? preguntó ésta cuando vio a la cigarra ante su puerta. El Campo estaba cubierto por un espeso manto de nieve y la cigarra comtemplaba con envidia el confortable hogar de su vecina; sacudiendo con dolor la nieve que helaba su pobre cuerpo, dijo lastimosamente: Tengo hambre y estoy aterida de frío. La hormiga respondió maliciosamente: ¿Que me cuentas? ¿Que hacias durante el verano cuando se encuentran alimentos por todas partes y es posible construir una casa?


Cantaba y cantaba todo el día, respondió la cigarra. ¿Y qué? interrogó la hormiga. Pues ... nada, murmuró la cigarra. ¿Cantabas? Pues, ¿por que no bailas ahora? Y con esta dura respuesta, la hormiga cerró la puerta, negando a la desdichada cigarra su refugio de calor y bienestar.


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