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32 NAVARRA TIERRA ESTELLA

Diario de Navarra Jueves, 13 de noviembre de 2008

El párroco de Esténoz publica un libro sobre las tierras y gentes de Guesálaz Isidoro Ursúa Irigoyen incluye Salinas de Oro en un nuevo trabajo sobre el valle en el que nació M.P.A. Estella

Isidoro Ursúa Irigoyen con su último libro sobre Guesálaz y Salinas. M.P.A.

A los 79 años y con nueve publicaciones a sus espaldas, Isidoro Ursúa Irigoyen, párroco de Esténoz, Arzoz, Muzqui y Viguria, sigue encontrando una fuente de inspiración en Guesálaz, donde nació y al que pertenecen estos pueblos. Su último libro, titulado Guesálaz y Salinas, sus tierras y sus gentes, está ya a la venta en el Ayuntamiento del valle y a través del propio autor. Son, en total, 250 ejemplares que pueden adquirirse al precio de 15 euros.

El sacerdote, que compagina su actividad en las parroquias con la labor en el Archivo Diocesano, ha elegido el puente de Viguria sobre el río Salado como portada de un trabajo estructurado en dos partes. Describe en la primera el terreno que ocupa el valle y los 16 pueblos en los que centra su publicación, quince de Guesálaz más el municipio independiente de Salinas de Oro. Pilares de este entorno como el pantano de Alloz o el río Salado desfilan por las páginas junto a los pozos de los pueblos, la historia de San Pedraldea o el castillo de oro, entre otros.

Un nuevo tema Isidoro Ursúa dedica a las gentes de esta zona y a la evolución de sus formas de vida la segunda parte del libro. Habla en ella de

las personas y sus nombres, de las prácticas litúrgicas, los funerales, las romerías o la vida en el campo con la recolección y la vendimia. El sacerdote aborda igualmente temas como la caza o el tabaco y destaca a quienes prestaron un servicio especial a los demás. Son, dice, los santos anónimos, “hombres y mujeres que se entregaron generosamente a sus trabajos y obligaciones sacrificados al máximo por sacar adelante a la familia”. Como resalta en las primeras páginas de este último trabajo, resulta difícil agotar todos los temas relacionados con Guesálaz y Salinas. Tras experiencias anteriores y en busca de un tema que, explica, le ilusionara y llenara las horas de soledad, surgió una nueva apuesta que da un paso más en el conocimiento del valle.

La crisis duplica la actividad de Cáritas en la ciudad del Ega La ONG, que pide a los vecinos más ayuda de cara a Navidad, proporciona ropa y comida a 40 familias DN Estella

Recién desempleados; inmigrantes; pensionistas; mujeres con cargas familiares y madres solteras. Estos son los principales demandantes de ayuda en la sede que Cáritas cuenta en la calle La Corte de Estella y que en los últimos meses han aumentado hasta llegar a 40 familias. “Antes teníamos la mitad, pero la crisis está haciendo estragos y mucho nos tenemos que vengan aún más”,

indica Mariano Senosiáin Carlos, unos de los 16 voluntarios con los que cuenta Cáritas en Estella. “Nuestro papel fundamental es concienciar a los vecinos de la necesidad de otras personas. Y este año más que nunca”, añade Consuelo Suberviola Ruiz, coordinadora de la ONG en la ciudad. La ayuda se materializa los martes de cinco a siete de la tarde con una bolsa de comida que contiene cuatro litros de leche, un paquete de arroz, alubias, pasta, tomate, además de un litro de aceite o una bolsa de azúcar. Cada mes se les da una caja de jabón en polvo y a las madres con hijos pequeños leche y pañales. “Cáritas nunca entrega dinero ni tenemos pisos. Tampoco recibimos ningún tipo de subvención municipal, por lo que nos finan-

ciamos con la aportación de vecinos en los sobres que repartimos en las parroquias de Estella o con las donaciones que se hacen en nuestras cuentas de la CAN, Caja Rural o Caja Laboral”, aclara Consuelo Suberviola. Las personas interesadas en entregar ropa lo pueden hacer los lunes y martes de 10 a 12 de la mañana en los locales de Cáritas. “Ahora necesitamos principalmente mantas, ropa de abrigo y, para los niños, cunas y coches o silletas de paseo”, enumeran los dos voluntarios de la ONG, a los que les toca junto a sus compañeros atender a los demandantes de ayuda. “Recibimos a los solicitantes los jueves de cinco a siete de la tarde y les atendemos con cariño, mucho respeto y seriedad”, añaden ambos.

Voluntarios de Cáritas en Estella. Mariano Senosiáin Carlos y Consuelo Suberviola Ruiz, en el despacho de Cáritas en la calle La Corte. MONTXO A.G.


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