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DIARIO DE NAVARRA VIERNES 2 DE SEPTIEMBRE DE 2005

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DIARIO 2 CULTURA

El Ayuntamiento de Bera pide ayuda a los vecinos para crear un archivo fotográfico digital % Con este fin han firmado un acuerdo con Eusko Ikaskuntza P.F.L. BERA.

El Ayuntamiento de Bera da los primeros pasos para contar con el primer archivo fotográfico municipal. Con este fin han firmado un convenio con la sociedad de estudios vascos, Eusko Ikaskuntza, y ayer dieron a conocer los detalles. La comisión de cultura, impulsora del proyecto, solicita la colaboración de los vecinos para recopilar imágenes anteriores a 1975. Hay tiempo hasta el día 30 de este mes. Jon Abril, concejal de Cultura de Bera, explicó ayer que se han embarcado en este proyecto porque consideran que «apenas se ha atendido al patrimonio local». Señaló que el ayuntamiento de Bera «no tiene ni una sola foto archivada» y destacó la importancia de la imagen como elemento de unión y proximidad entre los vecinos. El periodo de recogida de las imágenes comenzó ayer mismo. El consistorio busca fotos anteriores a 1975 y han elegido esta fecha porque consideran que «posteriormente la fotografía se generalizó tras la evidente apertura social una vez concluida la dictadura». Quieren imágenes de Bera, de su arquitectura, de sus vecinos, de sus costumbres... Quienes las guarden pueden llevarlas a la casa de cultura, situa-

% Buscan fotos anteriores a 1975 y los originales, que luego se devolverán, se entregarán en la casa de cultura hasta el día 30 da en el paso Eztegara, en horario de mañana o tarde. Allí la técnica de Cultura, Gorane Artieda, completará una ficha. En este punto incidió en la necesidad de aportar el máximo número de datos posible para que la foto quede bien documentada. «Nos gustaría que traten de averiguar de cuándo data, quién es el autor, el nombre de las personas que puedan aparecer en la imagen... », aclaró. A cada ejemplar se le asignará un número y se enviará a Eusko Ikaskuntza. La Sociedad de Estudios Vascos pon-

drá los medios técnicos y los recursos para la digitalización y una vez concluido el proceso la foto se devolverá a sus dueños. Además del original, todos los colaboradores recibirán una copia en CD, CD-Rom o DVD. En principio la recogida concluirá el día 30 de este mes. En todo caso, tanto Jon Abril como Gorane Artieda recordaron que tomarán parte activa en la iniciativa y acudirán a las casas de varias familias beratarras donde saben que hay fotos antiguas para solicitar su ayuda. Una vez completado el archivo y digitalizado todas las imágenes se conservarán en la biblioteca municipal, de manera que cualquier vecino o interesado pueda consultarlas. Además, ya en una segunda fase, tienen previsto insertar las imágenes en internet y también barajan la posibilidad de realizar alguna exposición, calendario... u otra actividad que permita acercar a los ciudadanos los resultados obtenidos. Quienes deseen información sobre este tema pueden ponerse en contacto con la casa de cultu-

P.F.L.

Desde la izquierda, Garazi López de Etxezarreta, Jon Abril y Gorane Artieda.

ra en el teléfono 948631222, o bien en la dirección electrónica kultura@berakoudala.net. Por otro lado, no sólo para este asunto, sino a todos los efectos,

las oficinas municipales del Ayuntamiento de Bera permanecerán cerradas los próximos días 5 y 6, lunes y martes, por el traslado de la oficina de atención.

A PUNTA SECA Por FERNANDO PÉREZ OLLO

Historia y sentido de unas piedras É

ste es el séptimo título del autor, nacido en el palacio de Viguria y sacerdote ejerciente en el valle natal desde su ordenación hace más de medio siglo. Otros veinticuatro volúmenes ostentan en la portada, tras el nombre de José Luis Sales, el de este guesalazco: son los hasta ahora editados del Catálogo del Archivo Diocesano de Pamplona. El estado actual de ese Archivo demuestra la capacidad de trabajo y aun la habilidad manual de este cura rural sencillo, discreto y laborioso hasta el límite físico. La entrega a la catalogación de esos ricos fondos documentales -labor merecedora de distinciones que no recibirán Sales y él, porque nadie, con o sin alzacuello, valora lo que desconoce- le ha acarreado severos ajes. Pese a ellos, presenta un nuevo trabajo dedicado, como cinco de los anteriores, a Guesálaz. En esta ocasión estudia los sesenta y cinco escudos de armas conservados en el valle, más otros como el de los Montoya, de Esténoz, y da cumplida noticia de expedientes y cuestiones abiertas, con el deseo de que «cuantos en él hemos tenido la suerte de vivir, al conocerlo mejor, más apreciemos lo que tenemos y más cerca nos sintamos todos». El libro, prologado por Juan José Martinena, va dividido en cuatro capítulos, más un apéndice y un índice de apellidos ejecutoriados. El tercer capítulo, «Escudos pueblo a pueblo», cubre 103 páginas, el 72,5% del total. Ursúa comienza por explicar en trazos sencillos las clases sociales en los siglos XVI-XVIII y sus signos externos, así como los elementos heráldicos fundamentales. La indumentaria, las preeminencias, los honores, que no son patrimonio del alma, aunque lo dijera quien lo dijo, o los

privilegios fiscales pasaron. Quedan las piedras labradas, de traza, hechura y conservación varias, prueba ostensible y aun ostentosa de la hidalguía reconocida al linaje de la casa que mostraba legalmente escudo. El valor pleno de los emblemas heráldicos como documento histórico converge con el análisis de su uso en cada sociedad, según subrayó Faustino Menéndez Pidal en su discurso de ingreso en la Academia de la Historia. Contra lo que creía Menestrier, el sentido y uso de las armerías en el siglo XV no puede atribuirse al XIII. No digamos a épocas posteriores y su «distinción de estados». Ursúa toma como base del estudio la relación de casas realizada en abril de 1773 para cumplir una real orden que establecía el alistamiento. Los hijos de casas de hidalgo quedaban exentos del servicio. En aquella fecha, había en los dieciséis pueblos de Guesálaz 503 fuegos y la nómina de hidalgos incluía 49 titulares, uno de ellos mujer, Catalina de Asiáin, dueña del palacio de Muniáin. Es decir, las casas de hidalgos suponían el 9,74% del total, proporción baja, si se piensa que para Navarra el número de quienes ostentaban armería -el igualitarismo nobiliario fue una realidad- se ha calculado en un tercio de la población. Arguiñano y Salinas de Oro eran los pueblos más numerosos, con siete casas hidalgas cada uno, seguidos por Muniáin (6), Iturgoyen e Izurzu (5) e Irurre (4). Dos, Muez y Viguria, no tenían morador o vecino de tal clase social, pero sí sendos palacios, el primero, del conde de Guenduláin. A la vista de los beneficios derivados de esa condición social, varias familias consiguen la ejecutoria de hidalguía en los años siguientes. Las casas estudiadas, con sus

nombres, corresponden a 41 apellidos. De éstos, Ciriza y Munárriz son los más citados, presentes en cinco pueblos, mientras que 22 sólo se registran en uno. Ursúa tiene buen cuidado en repetir a sus paisanos una verdad elemental. Es falso que todos los apellidos tengan escudo, y no existe derecho libre a usarlo, ni el de apropiarse el primero que uno pille. «Personas que han prosperado económicamente se han fabricado su nueva vivienda y se afanan por colocar en ella ese signo de antigua nobleza, como es un escudo, adquirido donde sea, sin que en modo alguno esté relacionado ni pertenezca a su familia antepasada». Ortega hablaba en 1926 de las «nuevas casas antiguas», en otro sentido, pero acaso siga válida su idea resumida en que «nuestra relación estética con el bargueño no es muy diferente en su última raíz de nuestra relación vital con la jirafa». El escudo pertenece a un linaje, no a un apellido en general, de modo que la única manera de acreditar el derecho a considerarlo propio es trepar por las ramas genealógicas hasta el tronco originario distinguido por el escudo de armas. Esa apetencia nobiliaria en medio de una sociedad como la nuestra, que se quiere definida por la igualdad de derechos individuales y la meritocracia, debe de explicarse precisamente por alguna abisal necesidad de la citada «distinción de estados». En ese sentido, los que frecuentan archivos hablan de la contrariedad de quien hurga en su reata y, en lugar de una cadena limpia de mácula y digna de emblema heráldico, encuentra eslabones tan humanos como impresentables. El libro se atiene a su título y a la documentación, sin pujos literarios. Pero de-

ARCHIVO

El séptimo libro de Ursúa, dedicado a su valle

Autor: Isidoro Ursúa Irigoyen. Título: Guesálaz y Salinas de Oro. Escudos de nobleza. Edición: Patrocinada por el Ayuntamiento del Valle de Guesálaz, 2005. Págs. 142. Precio: 10 e.

para sorpresas. Así, al hablar de quienes trabajaron estas piedras, artífices anónimos y más o menos hábiles, aporta un dato. La escritura testamentaria de Paulo de Aguirre dice en febrero de 1654 que «junto con Paulo de Aguirre tienen concertado hacer tres escudos de piedra para Su Majestad, para ponerlos en el Portal de San Nicolás, en la suma de doscientos ducados». Uno de esos escudos estaba ya acabado. El portal ostenta la fecha de 1666.

20050902 escudos de nobleza  

Isidoro Ursua Muzki eta inguruko herrietako erretore eta Gesalatz bailarako etnografo denak hainbat liburu argitaratu ditu, bailarako armarr...

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