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CALLEJÓN SOÑADO Aquella noche hacia frío, pero pese a las circunstancias decidí salir a pasear. Los vecinos estaban dormidos, ya que era domingo y todos madrugaban, excepto uno, el señor Wilson. Era un exmarine jubilado. Las luces de su casa estaban encendidas y las ventanas abiertas, supuse que tendría calor y lo dejé pasar. En la siguiente calle oí un grito ensordecedor que me puso la carne de gallina. Venía de un callejón donde por razones desconocidas hacía ya años había muerto una niña llamada Evelyn. Dí tres pasos más y volví a oír aquel grito horrendo, me sumergí en aquel sucio y turbio callejón para averiguar que pasaba y, no encontré nada. Cuando decidí marcharme tuve la sensación de tener una mano agarrándome y de que alguien me respiraba en la cara. Era una respiración fría y cansada, me dí la vuelta, pero no había nada ni nadie. Intente marcharme otra vez y no pude. Desde aquel momento creí que iba a morir ahí, de pie e inmóvil como una estatua. Ya estaba cansado y no podía aguantar mucho más, hasta que apareció el señor Wilson. ¿Por qué estaba ahí? ¿Me habría visto entrar en el callejón? ¿Qué habría pasado si el señor Wilson no hubiese aparecido? No recuerdo lo que pasó después, solo que me desperté en la cama con fiebre.


Callejón soñado