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Escuela de Música Armonía CICLO DE CONFERENCIAS 2019

“APRENDER A AMAR LA ÓPERA” GIUSEPPE VERDI (1813-1901)

La Forza del Destino

Ópera en cuatro actos.

Libreto de Francesco Maria Piave, basado en el drama español Don Álvaro o La Fuerza del sino, de Ángel Saavedra, duque de Rivas, y en una escena de Wallensteins Lager, de Friedrich Schiller. Estrenada en el Teatro Imperial de San Petersburdo en octubre de 1862.

Estrenada en España en el Teatro Real de Madrid, en 1863, con asitencia del propio compositor, Giuseppe Verdi.

El Puerto de Santa María, 30/03/2019


PRESENTACIÓN Una vez más, Verdi escogió una obra teatral española, del repertorio romántico: en este caso, Don Álvaro o la fuerza del sino. El grado de inteligencia literaria de Verdi no era muy alto, pero el argumento elegido daba al menos cierto juego escénico a la obra, con todas las truculencias propias de la era romántica a la que Verdi volvió, una vez más, cuando eligió este título.

La ópera costó mucho de estrenar en San Petersburgo; para los Verdi, los viajes y el clima de la ciudad fueron una molestia continua, aunque fueron alojados con todo lujo durante los meses que pasaron allí gracias a los cuidados de Enrico Tamberlick, el tenor que iba a cantar don Álvaro, y que ya conocía bien la ciudad. El estreno previsto para 1861 fue cancelado y Verdi y su esposa tuvieron que acomodarse para otra estancia de varias semanas en el otoño de 1862. Terminado este período, pasaron a España, donde presentaron esta ópera en el Teatro Real, en presencia de Isabel II y del ya anciano duque de Rivas. Luego realizaron un viaje por Andalucía y finalmente salieron hacia Francia en ferrocarril.

En 1869, Verdi realizó una reforma a la partitura, eliminando algunas cosas demasiado extensas y suprimiendo la muerte de don Álvaro al final, para no acumular un exceso de cadáveres en escena al terminar la ópera. Pero lo más significativo fue el añadido de la famosa obertura, que no figuraba en la versión original y en la que aparecen los motivos musicales (leitmotive casi, a la manera de Wagner) que incluyen el célebre tema «del destino». La Forza del destino quedó incorporada el repertorio habitual de muchos teatros. Su presencia se tambaleó en los años veinte para volver a resurgir


ya antes de la II Guerra Mundial. La primera grabación completa apareció en 1941, con María Caniglia. Es una ópera cuya historia todo el mundo comenta con un cierto pánico, pues es tradición que acarrea mala suerte. Esa tradición pareció confirmarse cuando, el 4 de marzo de 1960, el barítono Leonard Warren murió en el escenario del Metropolitan de Nueva York, precisamente cuando el cantante que interpretaba el papel del Cirujano decía la frase «Lieta novella: è salvo» («Feliz noticia: se ha salvado»). Todavía hoy, el crítico francoitaliano Sergio Segalini califica esta ópera como «la innombrable».

ARGUMENTO

Antecedentes Un buen día apareció por Sevilla un noble procedente del Perú, de raza inca. Decía ser aristócrata de aquella monarquía que fue desmontada por Pizarro; no se sabía la procedencia de su inmensa fortuna, pero sí que toreaba como nadie y era galante y pendenciero. Enamoró a Leonora, pero sus dos hermanos (uno sólo en la ópera) y su padre no querían en modo alguno emparentar con un «indio». Leonora pareció olvidar al forastero.

Acto I

En el palacio del marqués de Calatrava, cerca de Sevilla, el marqués da las buenas noches a su hija, que parece tranquila después de las pasadas experiencias. Pero cuando el marqués se recoge, Leonora y Curra discuten; está prevista la fuga de Leonora para reunirse con don Álvaro. Curra gusta de la aventura y mientras hace desordenadamente el equipaje, trata de convencer a su ama de que debe seguir los impulsos de su corazón. Don Álvaro se demora, y Leonora siente alivio al pensar que de momento no tendrá que marcharse. Pero llega el inca y Leonora se tiene que sobreponer para partir con él. Leonora ofrece retrasar la fuga, pero a la vez le asegura que le ama. Don Álvaro le dice que si no lo ama no tiene por qué fingir. Ella jura seguirlo hasta el fin del mundo. Están ya a punto de salir cuando el marqués, que ha oído ruido, aparece e, indignado, saca su espada para atacar al intruso. Este, con la mejor voluntad, quiere someterse a su futuro suegro y tira al suelo su arma: en ese momento se dispara el arma y mata al marqués, que muere maldiciendo a Leonora. Don Álvaro huye arrastrando a Leonora con él.


Acto II, Cuadro I En un hostal de Hornachuelos, en Córdoba. Leonora, vestida de hombre, se ha refugiado allí después de haber perdido, en su precipitada fuga, toda traza del paradero de don Álvaro. Leonora sale de su habitación, pero distingue entre el gentío del salón a su hermano Carlos de Vargas, que persigue a los «culpables» para castigarlos. Leonora sale disimuladamente de su habitación y emprende la fuga. Carlos de Vargas se hace pasar por estudiante de Salamanca y sigue una serie de colorido vivaz, con la presencia del alcalde, del vendedor ambulante Trabuco y de la gitana y cantinera militar Preziosilla, que flirtea con todos, incluido don Carlos, y hace propaganda de lo bien que se vive en Italia, donde ha estallado de nuevo la guerra. Un grupo de peregrinos se recoge para una oración, en la que participan todos.

Acto II, Cuadro II

A altas horas de la madrugada, Leonora llama a la puerta de un convento, no lejos de Hornachuelos. Abre la puerta Melitone, un fraile poco convencional y curioso. Después de insistir, Leonora consigue que acuda el padre Guardián (padre Guardiano) y le explica que quiere pasar el resto de su vida en oración como ermitaño, pese a ser una mujer. El secreto quedará entre ella y el padre Guardián. Toda la comunidad recibe al nuevo ermita-


ño, que residirá en la montaña cercana y recibirá solo el alimento semanal, sin tener ningún contacto humano. De este modo Leonora quiere purgar sus culpas.

Acto III, Cuadro I

En Italia, durante la batalla de Velletri, junto a un bosque, las tropas españolas aguardan la continuación de la lucha. Don Álvaro está allí, bajo nombre falso; el inca está convencido de que Leonora ha muerto y pide al cielo protección. De pronto, se oye luchar: unos bandoleros han asaltado a un militar; con la ayuda de don Álvaro, el forastero puede librarse del mal paso. Agradecido, entabla conversación con don Álvaro. No se reconocen, pero el recién llegado es don Carlos de Vargas, aunque le da a don Álvaro un nombre falso. Poco después se van juntos a luchar.

Se reemprende la batalla y don Álvaro cae gravemente herido. Carlos sigue al herido y comenta que su acto de valor merece la Cruz de Calatrava, pero don Álvaro responde con ira y un gesto de desprecio, lo cual pone en sospechas a Carlos. Don Álvaro le confía una caja y su llave, y le hace jurar que si muere debido a las heridas recibidas, quemará un paquete que hay dentro, sin mirar su contenido. Don Carlos, viendo casi muerto a su nuevo amigo, abre la caja y, sin abrir el paquete, encuentra un retrato de Leonora. Esto


le descubre que el herido es don Álvaro, y acudiendo al Cirujado, le ruega encarecidamente que salve al herido, sin decir el por qué de su interés.

El Cirujano anuncia que el herido se salvará. Carlos se alegra de poder vengar el honor de la familia.

Acto III, Cuadro II

Carlos ha esperado pacientemente que don Álvaro, que no sabe que ha sido descubierto, mejore de sus heridas. Un día, cuando Álvaro pasea ya recuperado, Carlos lo desafía a un duelo. Don Álvaro no quiere matar a quien considera todavía un amigo, y trata de convencerle de que la muerte del marqués de Calatrava fue accidental. Carlos no quiere oír nada y le ataca. Una patrulla pasa y separa por la fuerza a los dos contendientes llevándoselos a lugares distintos. Don Álvaro deja la vida militar y se va dispuesto a ingresar en un convento, que será precisamente el de Hornachuelos, donde adopta el nombre de padre Raffaele.

Acto III, Cuadro III

En una escena que procede del Wallestein de Schiller, y cuya presencia alarga innecesariamente la ópera sin aportarle gran cosa, vemos a Trabuco vendiendo baratijas, a Preziosilla predicando que no hay nada como la guerra, y a Melitone soltando un sermón poco creíble, que acaba en una burla de todos contra el monje, que sale apaleado.

Acto IV, Cuadro I

Ha terminado la guerra y todos han vuelto a España. Melitone está en el convento, y en una escena prácticamente bufa, sirve la sopa a la gente indigente, a la que trata con mal humor y con comentarios poco cristianos. El padre Guardián le riñe por su falta de paciencia, que contrasta con la bondad del padre Raffaele, comentario que molesta aún más a Melitone. Suena entonces la campana de la verja y Melitone va a abrir. Es don Carlos, que pregunta por Raffaele. Se enfrentan de nuevo los dos enemigos; don Álvaro no quiere luchar, y no se inmuta ante las acusaciones de cobardía, pero finalmente no resiste más y tomando una espada se va con don Carlos a dirimir su enemistad con las armas.


Acto IV, Cuadro II En su retiro, como ermitaña, Leonora ha encontrado por fin la paz. Pero entonces llegan dos forasteros a turbarla con una lucha feroz. Son Carlos y Álvaro: éste hiere mortalmente a su enemigo, que etonces pide confesión. Don Álvaro, siempre bondadoso, piensa que un ermitaño puede ser de gran ayuda y llama al más cercano, que resulta ser Leonora. Ella llama la campana del monasterio, pues no puede ejercer como sacerdote, pero acude a confortar al herido. Don Carlos la reconoce y la mata de una estocada, antes de morir también. El padre Guardiano acude y logra convencer a don Álvaro de que viva para cumplir la penitencia y no se suicide.

Fuentes: iopera.com; www.operamania.com; www.wikipedia.es

Roger Alier, “Guía universal de la ópera”, 2 Vol., Ma Non Troppo, 2001.


Personajes Leonora. Hija del marqués de Calatrava, enamorada de don Álvaro. Papel para soprano dramáica de coloratura, requiere potencia y agilidad, cambios dinámicos; alcanza del si2 al si4.

Don Álvaro. Noble inca afincado en España y enamorado de Leonora. Papel para tenor spinto con ribetes dramáticos; debe alcanzar el sib2 al sib4.

Don Carlos. Hermano de Leonora; personaje vengativo que busca a su hermana y a don Álvaro para matarlos. Papel para barítono que requiere cierta potencia; abarca del si2 al sol4.

Padre Guardiano. Religioso. Papel de autoridad para bajo; debe alcanzar del fa1 al fa3.

Fra Melitone. Personaje bufo de un monje patoso, grosero y poco vocacional; verdadero estudio de personaje cómico dentro de la evolución verdiana. Marqués de Calatrava. Madre de Leonora; muere por accidente al dispararse el arma de don Álvaro. Papel episódico para bajo. Curra. Criada incompetente de Leonora. Papel mínimo para soprano.

Trabuco. Vendedor de baratijas (inspirado en el Isachetto de La gazza ladra, de Rossini). Papel breve para tenor. Preziosilla. Cantinera del ejército. Papel de moza aguerrida con voz de mezzosoprano; debe alcanzar del la2 al do5; rol difícil y desagradecido. Alcalde. Personaje episódico. Papel para bajo.

Un Cirujano. Papel para barítono de muy breve cometido. Coro. Muy importante.

Escuela de Música Armonía Avda. de la Bajamar, s/n; 11500 El Puerto de Santga María (Cádiz) Tel: 686 189 550

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