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Las universidades en la época colonial:

La Universidad Central del Ecuador remonta sus orígenes a tres universidades coloniales que pugnaron por constituirse como la institución educativa oficial de la Real Audiencia: San Fulgencio fundada en 1586 por los Agustinos, San Gregorio Magno creada en 1651 por los Jesuitas, y Santo Tomás de Aquino instituida en 1681 por los Dominicos. De la fusión entre La Universidad de San Gregorio Magno y la Universidad de 6

Santo Tomás de Aquino en 1782, la Universidad Pública de Santo Tomás de Aquino de Quito, institución que, impulsada por la Reforma Universitaria de Pérez, Calama (1792), se convierte en un centro en el que florece el pensamiento y el debate ilustrado. La concepción unívoca y funcionalista de la universidad coloni al frente a la enseñanza, la filosofía y la ciencia fue cuestionada por personajes como Eugenio Espejo y José


MejĂ­a Lequerica. El cambio de paradigma a nivel educativo y la paulatina constituciĂłn del ambiente universitario

como espacio de disenso y de debate fue fundamental para el pensamiento independentista.

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La UCE en el siglo XIX: los cierres de García Moreno e Ignacio de Veintimilla

El 18 de marzo de 1826, en el Congreso de Cundinamarca, Simón Bolívar decretó la creación universidades centrales en las capitales de los Departamentos de Cundinamarca, Venezuela y Quito. En 1836, por decreto del presidente Vicente Rocafuerte, se constituyó definitivamente la Universidad Central del Ecuador. Durante la Segunda mitad del siglo XIX, el curso de la UCE estuvo fuertemente marcado por las políticas educativas de Gabriel García Moreno y 8

las respuestas que éstas suscitaron. En su época de estudiante, García Moreno se vinculó a la lucha contra el mandato de Juan José Flores y más adelante fue rector de su alma máter. Esto no impidió que como presidente cerrara la Universidad Central de 1869 a 1975 al considerar, por un lado, que la educación que se impartía era caduca y poco técnica y, por otro, que sobre todo el área de derecho constituía un espacio propicio para que germinara la insurrección social. El mismo año en


el que se clausuró la UCE, García Moreno inauguró la Escuela Politécnica Nacional que ofrecía carreras científicas e ingenieriles y no tenía el mismo potencial de convertirse en un foco de resistencia política. La primera actuación política de insurgencia del conglomerado estudiantil se produjo en 1880 contra la dictadura de Veintimilla quien, con claros propósitos

políticos retaliatorios, destituyó a ciertos profesores de sus cátedras. Tras vejar y torturar a los estudiantes que protestaron y obligarles a retractarse públicamente, Veintimilla cerró la Universidad por temor a su potencial insurreccional. Tras el derrocamiento del presidente y gracias a la lucha de los jóvenes universitarios, la UCE volvió a abrir sus puertas en 1883.

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1895-1925: Los principios liberales entran a la UCE

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La aplicación de los principios liberales en materia de educación, en especial, el ideal de libertad de pensamiento y de conciencia, ocasionaron una profunda crisis en todo el sistema educativo nacional en el que la Iglesia había jugado un papel clave. El cierre de la Facultad de Teología, el cambio intransigente de Rector, el hecho de que los sacerdotes fueran despojados de sus cátedras, y la supresión de las materias de Derecho Canónigo y de Derecho Eclesiástico causaron malestar entre profesores y estudiantes. No obstante, con el tiempo se solidificaron ciertos postulados universitarios de corte liberal: autonomía, cogobierno, investigación científica, democratización, apertura y compromiso con la realidad del país. El 25 de abril de 1907, se produjo un motín promovido por el Club Electoral Universitario encabezado por Belisario Quevedo. La manifestación reclamaba libertad y garantías para las elecciones de diputados

a la legislatura próxima y contó con la participación de sectores artesanales y populares. Fue brutalmente reprimida por las FFAA y dejó un saldo de tres muertos y numerosos heridos. Al día siguiente, las máximas autoridades y muchos profesores renunciaron irrevocablemente a sus cargos para demostrar su apoyo a los estudiantes y su rechazo a la violencia. Inspirada por la Reforma Universitaria de Córdoba (Argentina), se constituyó, en 1919, la Federación Universitaria Ecuatoriana (FEU). Por medio de esta organización, los estudiantes pugnaron por espacios de decisión dentro de la institución y exigieron autonomía universitaria. En 1925, después de una sesión tumultuosa y una queja del rector dirigida al Consejo de Instrucción Pública, se cerró la Federación y se ordenó la expulsión del grupo de alumnos que habían participado en la publicación de una hoja volante sindicalista.

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1929-1944: vinculación con los movimientos de izquierda y nacimiento de la FEUE

Los años treinta y cuarenta estuvieron marcados por la vinculación de las agrupaciones estudiantiles a movimientos de izquierda como el Partido Socialista, el Partido Comunista y distintos sindicatos de maestros, obreros, trabajadores textiles, artesanos y transportistas. La UCE y la Casa del Estudiante, creada a comienzos de los años treinta, sirvieron como espacios de organización y acción política de estos sectores que repetidamente se enfrentaron a la Policía y a las fuerzas de choque 12

de la derecha. La posición crítica que habían asumido los estudiantes, junto a otros sectores sociales, y sus repetidas huelgas y manifestaciones llevaron a tres cierres de la UCE por parte de Velasco Ibarra, Federico Páez y Aurelio Mosquera Narváez, respectivamente. Así, la lucha estudiantil contribuyó a la consolidación del movimiento popular, al tiempo que intentaba levantar los ideales de una universidad revolucionaria, la visión liberal de la educación y la unión gremial de estudiantes.


El gobierno de Aurelio Mosquera Narváez se caracterizó por su beligerancia hacia los sectores sociales de izquierda y la persecución a sus dirigentes políticos. Mediante la promulgación de una disposición transitoria a la Ley de Elecciones que dejaba vacante los puestos públicos de periodo fijo, el Ministerio de Educación designó los cargos universitarios vacantes, excluyendo de los nombramientos a todos los profesores de militancia socialista. Este hecho fue interpretado por los estudiantes como una flagrante violación a la autonomía universitaria. El 16 de marzo, los alumnos de la UCE se tomaron las instalaciones de la universidad y declararon en huelga al Consejo Universitario. Otros sectores sociales como los sindicatos de maestros, obreros textiles, tranviarioseléctricos y transportistas mostraron su solidaridad con el estudiantado y aprovecharon la ocasión para expresar sus propias reivindicaciones. Junto a los estudiantes formaron

el Frente de EstudiantesMaestros-Trabajadores y organizaron una huelga general el 21 y 22 de marzo. El Estado tachó de ilegal la acción de los sindicatos y utilizó su fuerza coercitiva para reprimir la agitación en las calles. No obstante la acción del Frente de Estudiantes, Maestros y Trabajadores fortaleció a los dirigentes gremiales, la formulación de contratos colectivos y el ideal de la autonomía universitaria. Dentro de este ambiente de insurgencia popular se fundó, en 1942, la Federación de Estudiantes Universitarios Ecuador (FEUE) como producto de la cohesión de clubes, ligas y asociaciones estudiantiles que luchaban por una educación democrática al alcance de los sectores populares. En 1941, un grupo de estudiantes colaboró con la instauración de las Guardias Cívicas Nacionales, agrupaciones que promovían el armamento popular con el afán preservar la integridad nacional amenazada por el militarismo peruano Temeroso de que la movilización popular 13


revertiese en su contra, el presidente Arroyo del Río apuró la firma del Protocolo de Paz, Amistad y Límites que legitimó el cercamiento territorial el 29 de enero de 1942. Indignados, los estudiantes participaron de la encendida protesta popular en defensa de la “nacionalidad herida”. A través de la Unión Democrática Universitaria (UDU), organización que habían creado los estudiantes para la acción política, los alumnos universitarios ingresaron a la Alianza Democrática Ecuatoriana (ADE), una coalición pluriclasista y multipartidista inscrita en los lineamientos 14

de los frentes populares y los frentes nacionales. La participación estudiantil jugó un papel clave en el apoyo de esta organización a la candidatura de Velasco Ibarra y, sobre todo, en el proceso insurreccional en contra del presidente Carlos Alberto Arroyo del Río que culminó el 28 de mayo de 1944 con el levantamiento popular conocido como “La Gloriosa”. Cuando, el 30 de marzo de 1946, Velasco se declaró dictador, desterró a varios dirigentes de ADE y de la izquierda, entre quienes figuraba Manuel Agustín Aguirre, futuro rector de la UCE.


Los años 50: el impulso modernizador y la construcción de la Ciudad Universitaria En el ambiente de estabilidad política y relativa prosperidad económica posterior a la Segunda Guerra Mundial y en el contexto del boom bananero, arrancó un impulso modernizador en el país. Frente al crecimiento acelerado de la capital que había comenzado con la revolución liberal y aumentado con la consolidación de la urbe como centro administrativo y polo de desarrollo de la zona norte del Ecuador, el municipio contrató en 1942 al arquitecto y urbanista uruguayo Guillermo Jones Odriozola para que diseñara la primera propuesta de acción planificada de la ciudad después del trazado colonial del siglo XVI. El uruguayo invitó a su compatriota, el arquitecto Gilberto Gatto Sobral a unirse al llamado Plan Regulador que comprendía, entre otras cosas la construcción de una ciudad universitaria. En 1944, Gatto Sobral reemplazó a Jones, después de que éste

tuviera que abandonar el país por motivos de salud, y ejerció como Director del Plan Regulador y como Jefe del Departamento de Arquitectura y Construcciones de la Universidad Central del Ecuador. A finales de los años y principios de los 50, se terminan los edificios Rectorado (1948), primero de todos, el Teatro Universitario, la Residencia de Estudiantes y la Facultad original de Economía. |Uno de los intelectuales que pensaron y crearon el lugar enunciación y el rumbo de la UCE en los años cincuenta, fue el Dr. Alfredo Pérez Guerrero, quien se formó con maestros insignes como Agustín Cueva, Manuel Balarezo, Isidro Ayora y Pío Jaramillo Alvarado. Después de ser maestro en el Colegio Mejía, fue nombrado profesor de Derecho Civil de su alma máter, en 1936. En 1950 fue electo Decano de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales y, al año siguiente, fue elegido rector en unas 15


reñidas votaciones en las que Manuel Agustín Aguirre fue su principal contendor. Fue reelecto en 1955 y en 1959. Como rector, defendió firmemente la autonomía universitaria, el cogobierno estudiantil, los exámenes de ingreso y la libertad de cátedra. De ideología socialista, siempre intercedió por los trabajadores en los numerosos cargos públicos que ocupó. Fue Concejal de Quito, Ministro de Previsión

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Social y Trabajo, Procurador del Estado, Presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales, Senador Funcional por la Educación Superior y Diputado de la República. Escribió más de 25 libros sobre derecho, lengua castellana y sobre el lugar de la universidad en la sociedad. Entre estos últimos, destacan Educación y Libertad, Semilla al Viento, La Universidad y la Patria y La Universidad Ultrajada.


Los años 60: el ideal de lucha armada en el contexto de la dictadura militar

El Ecuador de los años sesenta se hallaba profundamente convulsionado con la expedición de la primera Ley de Reforma Agraria (1963) y el alto costo social que implicó la desarticulación del sistema tradicional de hacienda a favor de un modelo de desarrollo capitalista. En el pensamiento universitario de esta década y de la siguiente, se impusieron teorías de inspiración marxista que imaginaban a la educación como uno de los más poderosos aparatos ideológicos. Estas ideas chocaron duramente con las de los gobiernos civiles y las

dictaduras militares. El éxito de la Revolución Cubana inspiró a varios grupos juveniles a buscar alternativas más radicales en relación a las que representaban el Partido Socialista y el Comunista. A principios de los años sesenta se formó la Unión Revolucionaria de las Juventudes Ecuatorianas (URJE) en la que militaron algunos alumnos de la UCE. En marzo de 1962, en una convención nacional realizada en Guayaquil, militantes de esta agrupación, entre ellos Milton Reyes, formaron un movimiento de tipo

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guerrillero y se asentaron en un campamento a orillas del río Toachi, en la selva de Santo Domingo. Menos de un mes después, en abril de 1962, la prensa anunciaba la detención de 38 guerrilleros comunistas que preparaban una ofensiva armada. Siete de los detenidos estudiaban en la UCE. El 20 de agosto de 1963, la Junta Militar de Gobierno expidió una Reforma a la Ley de Educación Superior que le permitía inferir en la autonomía universitaria y erradicar el cogobierno estudiantil. Pocos días después, Alfredo Pérez Guerrero renunció a su cargo de rector alegando que fue elegido para dirigir una universidad autónoma y libre. Mediante el decreto expedido el 9 de setiembre de 1963 se dio paso a la reorganización de la Universidad que implicó la clausura de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación, y la separación de 204 docentes de las demás Facultades. El 22 de noviembre de 1963, el Consejo Nacional de la FEUE convocó a un paro estudiantil de 24 horas en protesta por la reorganización de la universidad y la destrucción de su autonomía. Benjamín Carrión,

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expresidente de la Casa de la Cultura, y Manuel Agustín Aguirre, ex Vicerrector de la UCE, fueron apresados bajo la acusación de haber sido “instigadores del paro”. A inicios de 1964, la Junta Militar prohibió a la FEUE la realización del desfile que celebraban los estudiantes anualmente como repudio al Protocolo de Río de Janeiro. No obstante, cuando llegó el 29 de enero, los universitarios y algunos estudiantes secundarios se congregaron alrededor de la Facultad de Jurisprudencia y avanzaron hacia la Plaza de Indoamérica, donde una fuerte dotación policial utilizó contra ellos todos sus recursos disolventes. Los estudiantes se defendieron con piedras y ladrillos y se replegaron en la residencia universitaria. Allí realizaron una Asamblea Estudiantil pública en la que condenaron la violencia y solicitaron la liberación del territorio universitario. El Consejo Universitario, con el rector a la cabeza, repudió públicamente los atropellos de la fuerza policial y el apresamiento de dos estudiantes. El 30 de enero, los estudiantes,


acompañados por algunos decanos y profesores, avanzaron hacia el centro de la ciudad para solicitar la libertad de los compañeros que habían sido tomados presos el día anterior. Nuevamente fueron atajados por las fuerzas policiales que ingresaron en la ciudad universitaria y los obligaron a replegarse otra vez en la residencia estudiantil. Los militares cercaron el edificio y cortaron todos los servicios. A las cuatro de la mañana tomaron por asalto la residencia y apresaron a centenares de estudiantes. Ese mismo día, la UCE fue clausurada. Dos meses después reabrió sus puertas con autoridades y profesores elegidos arbitrariamente por el Gobierno, quienes, debido al descontento de los estudiantes, renunciaron poco tiempo después. A pesar de que, en 1965, se permitió a la Universidad elegir a sus dignatarios, nuevos encontronazos con el Gobierno causaron un nuevo cierre en febrero de 1965. Tras una reapertura, con autoridades y profesores impuestos por la Junta Militar, esta la volvió a cerrar por tercera vez el 25 de marzo de

1966, después de una brutal invasión armada al campus universitario, en la que fue asesinado el estudiante Eloy Baquero. Este acto contribuyó al descontento popular que causó la caída del régimen cuatro días más tarde. A finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, se libró una intensa batalla en el seno del Movimiento Comunista Internacional, entre el marxismo leninista y el revisionismo que planteaba la posibilidad de una conquista pacífica del poder. También en Ecuador, el viejo Partido Comunista se fraccionó entre reformistas y revolucionarios. Estos últimos ya no se alineaban con la agenda política revisionista de la URSS, sino con la del Partido Comunista de China y al Partido de Trabajo de Albania. Debido a que la Junta Militar ilegalizó al Partido Comunista, el nuevo Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (PCMLE), que surgió de este fraccionamiento, celebró su primer congreso el 1de agosto de 1964, en absoluta clandestinidad debido al contexto político. El incipiente partido desarrolló su actividad en el movimiento

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sindical y, sobre todo, en el movimiento estudiantil que comenzó a dirigir de manera beligerante la lucha contra la dictadura. Ante el proceso dictatorial, jóvenes de vertientes comunistas y socialistas de distintos frentes formaron una agrupación denominada Destacamento de Organizaciones Secretas, cuyo propósito era constituir un frente antidictatorial a través del movimiento barrial y estudiantil. Este grupo con presencia en Guayas, Manabí y Pichincha fue el germen del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que se constituyó en 1965 y que dio cabida a militantes de distintas tendencias. Se trató de una organización clandestina de inspiración guevarista que se conformó por los mismos años en Venezuela, Ecuador, Perú y Chile. Contó con varios órganos de prensa tales como El Organizador, El Cuco y Perspectiva Latinoamericana. A finales de los años sesenta y a principios de los setenta, el MIR apoyó la candidatura de Manuel Agustín Aguirre al rectorado de la UCE, así como a su reforma universitaria.

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Durante el quinto y último velasquismo, los estudiantes secundarios y universitarios radicalizaron sus protestas, inspirados tanto por el movimiento estudiantil de mayo del 68 en París y otras ciudades europeas, como por su propio contexto local. Ocupaban a diario las plazas y calles de Quito y Guayaquil para protestar en contra del capitalismo y del imperialismo. René Pinto Acuña, estudiante de tercer año de Sociología y militante destacado del MIR, murió abaleado al intentar lanzar una bomba tipo granada contra las edificaciones del Centro EcuatorianoNorteamericano ubicado frente a la UCE. Posteriormente, cuando David Rockefeller visitó la ciudad, los universitarios bloquearon masivamente las calles al punto que el empresario estadounidense se vio obligado a utilizar un helicóptero para trasladarse desde el aeropuerto a la Embajada Americana. Los estudiantes y otros sectores de izquierda se tomaron el Centro EcuatorianoNorteamericano donde había sido asesinado Pinto. Ocuparon también alrededor de quince emisoras radiales para


difundir proclamas en contra de Rockefeller. El 29 de mayo de 1969, el contexto de una manifestación de bachilleres y universitarios en Guayaquil por la supresión de los exámenes de ingreso la universidad, la ampliación de los cupos universitarios y el incremento del presupuesto asignado a las universidades públicas, las Fuerzas Especiales del Ejército asaltaron la casona de la Universidad de Guayaquil tomada por estudiantes y bachilleres. Murieron alrededor de treinta jóvenes, hubo más de cien heridos y doscientos detenidos. La indignación juvenil ante estos hechos se manifestó con protestas en Quito y Guayaquil y sentó un precedente en la memoria colectiva de los universitarios. Apoyado por fuerzas de izquierda, Manuel Agustín Aguirre fue elegido rector de la UCE el 30 de mayo de 1969. Aguirre, quien había fungido como vicerrector durante el rectorado de Pérez Guerrero, fue otro de los intelectuales de izquierda con una amplia trayectoria política y académica que pensaron y debatieron sobre el lugar de la universidad en la sociedad.

Fue uno de los fundadores del Partido Socialista Ecuatoriano, cuya secretaría general desempeñó en distintas épocas. La clase trabajadora lo eligió Diputado a la Asamblea Nacional de 1945, de la cual fue Vicepresidente. En 1963, encabezó la formación del Partido Socialista Revolucionario del Ecuador (PSRE). Estuvo fuertemente vinculado al desarrollo de la UCE desde los años cuarenta, primero como docente en las Facultades de Jurisprudencia y Filosofía, y en la de Letras y Ciencias de la Educación y, desde 1942, como primer Decano de la Facultad de Ciencias Económicas. Durante su corto rectorado impulsó el proceso de Segunda Reforma Universitaria a favor del libre ingreso y del compromiso social de la Universidad. La reforma suprimió los exámenes de ingreso para hacer accesible la entrada de obreros, campesinos y de las clases marginales. De igual manera, creó la Universidad Obrero Campesina que más tarde se llamaría Universidad Popular, una extensión de la UCE que ofrecía capacitaciones certificadas.

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1970-1980: dictaduras, militancia, violencia.

Cuando Velasco Ibarra se declaró dictador el 22 de junio de 1970 despojó a Manuel Agustín Aguirre del rectorado y clausuró todas las universidades estatales. Tras la reapertura, nueve meses después, Velasco impulsó una nueva ley de educación superior que buscaba regular hasta los mínimos detalles 22

de la vida universitaria. No obstante, gracias a la unidad mantenida por los Institutos Ecuatorianos de Educación Superior, las universidades lograron mantener un orden jurídico distinto al propuesto por el Estado, la ley de 1966. En los años setenta, el nuevo despertar de las luchas reivindicativas de la clase


obrera y el campesinado se concentraron en una mayor acción sindical. Fueron años en los que proliferaron frentes estudiantiles de distintas agrupaciones políticas de izquierda. Sus órganos de prensa circularon ampliamente entre los estudiantes de la UCE. Tras un proceso de lucha por el control de las dignidades universitarias y estudiantiles, el Frente Revolucionario de Izquierda Universitaria (FRIU) ligado al PCML se tomó la representación del movimiento estudiantil. Uno de los personajes más destacados y rememorados del FRIU en particular y de la lucha estudiantil en general, fue Milton Reyes. Nació en 1937, dentro una familia de clase muy humilde, en la Provincia de Chimborazo. Como presidente del Consejo Estudiantil del Colegio José Vicente Maldonado de Riobamba, organizó varias huelgas en contra del pago de cincuenta centavos por el derecho a rendir los exámenes trimestrales. Una vez en Quito, se matriculó en la UCE y se

vinculó al Partido Comunista y a la URJE. En 1962, jugó un papel de primer orden en la Guerrilla del Toachi. Durante su posterior presidio en el Penal García Moreno, fue una figura muy importante en la preparación ideológica de los militantes presos. En 1969, ganó las elecciones estudiantiles de la FEUE de la UCE en contra de Fernando Maldonado, cuya lista agrupaba a conservadores, socialistas y revisionistas. No obstante, no contó con el respaldo del rector, Manuel Agustín Aguirre, quien dio un reconocimiento administrativo a su contrincante. Reyes fundó el Frente Revolucionario de Izquierda Universitaria (FRIU), mediante el cual ligó la acción de los estudiantes universitarios a la de los trabajadores y sectores barriales. En marzo de 1970, fue elegido miembro del Comité Central del PCML. Bajo su dirección, la FEUE jugó un importante rol en la entrega de tierras a favor de los indígenas de Saquisilí en Cotopaxi, un hito en los procesos de concreción de la 23


Reforma Agraria. Durante el Gobierno de Velasco Ibarra, la lucha del movimiento estudiantil liderado por Reyes se manifestó sobre todo en contra de las sucesivas elevaciones de los precios de los productos de primera necesidad. El 9 de abril de 1970, Milton Reyes desapareció después de participar en actividades políticas. Su secuestro formó parte de una conspiración orquestada desde altas esferas del gobierno que mantuvieron contacto permanente con la CIA. El 12 de abril, su cadáver fue hallado en la quebrada de San Juan con claros signos de haber sido brutalmente torturado. El gobierno nacional utilizó medios de comunicación afines para intentar convertir el asesinato en accidente. La masa universitaria ingresó a la fuerza a la morgue de la Policía Nacional y rescató su cuerpo para velarlo en el Teatro Universitario ante la presencia de más de 40 mil estudiantes y trabajadores. Fue sepultado en el patio interior de la Facultad de Jurisprudencia de la UCE. 24

El 14 de junio de 1970, un artefacto de alto poder explosivo destruyó la imprenta de la UCE, en la que se editaba el periódico Orientación, un tabloide estudiantil que combatía al gobierno velasquista y que tuvo una difusión especialmente grande cuando publicó notas relacionadas a la muerte de Milton Reyes. Al ser un órgano de la universidad y no de un partido político, tenía una circulación mucho mayor a los demás periódicos que se difundían en la UCE. Orientación aglutinó a muchos estudiantes que no representaban a ningún partido, pues se cuidó mucho de no caer en las peleas internas entre “chinos” y “antichinos”, y de canalizar cierta unidad de acción en la lucha contra el régimen velasquista. Velasco Ibarra se declaró dictador el 22 de junio de 1970. Inmediatamente despojó a Agustín Aguirre del rectorado y clausuró todas las universidades estatales. Varios rectores, profesores, empleados y estudiantes fueron detenidos. Tras la reapertura, nueve meses


después, Velasco impulsó una nueva Ley de Educación Superior que buscaba regular hasta los mínimos detalles de la vida universitaria. No obstante, las universidades ecuatorianas la rechazaron unánimemente y se acogieron a la ley de 1966. El 18 de octubre de 1976 hubo una huelga en el Ingenio Azucarero AZTRA, una empresa estatal ubicada en La Troncal, provincia del Cañar, gerenciada por el coronel Jesús Reyes Quintillana. Al anochecer, mientras se realizaba una multitudinaria asamblea de trabajadores, en la que se encontraban también sus esposas e hijos, un piquete policial disparó contra la multitud ocasionando la muerte de muchos trabajadores, mientras otros murieron aplastados o ahogados al caer a un canal de riego cercano. Las informaciones oficiales dieron cuenta de 23 trabajadores muertos. Si bien nunca se determinó la cifra oficial, esta probablemente sobrepasó el centenar. La noticia de la masacre se extendió como pólvora a pesar

del silencio del gobierno y de la tergiversación cómplice de la mayoría de los medios de comunicación. Trabajadores, pobladores y estudiantes de varias ciudades del país salieron a protestar a las calles. Dirigentes sindicales y políticos, sacerdotes solidarios y líderes estudiantiles que apoyaban las protestas fueron perseguidos. La FEUE y la FESE organizaron paros nacionales y participaron en el paro nacional organizado por las tres Centrales obreras (CTE-CEOSL-CEDOC), que se llevo a cabo el 2 de noviembre como homenaje póstumo a la matanza en AZTRA. La masacre de AZTRA fue un hecho que quedó grabado en la conciencia de muchos jóvenes ecuatorianos como muestra palpable de las arbitrariedades de las dictaduras de turno. Injusticias como estas fueron parte de los fundamentos motivadores de aquellas organizaciones armadas que se formaron a finales de la década de los setenta, con la idea de que los medios constitucionales no bastaban para hacer política y lograr un cambio. 25


Las últimas décadas: el retorno a la democracia, la efervescencia revolucionaria y la pérdida de fuerza del movimiento estudiantil

La dictadura del Consejo Supremo de Gobierno, el triunvirato militar que sucedió al gobierno del General Guillermo Rodríguez Lara, elaboró el “Plan de Reestructuración Jurídica” en aras de dar paso a un proceso democratizador. La decisión y la lucha de varios sectores, entre los que se encontraban también los movimientos estudiantiles que durante años venían clamando por democracia y justicia social, jugaron un papel importante en la decisión del gobierno 26

de las FFAA de llamar a elecciones democráticas en julio de 1978. El 10 de agosto de 1979, Jaime Roldós Aguilera se posesionó como Presidente constitucional de la República del Ecuador. En sus épocas de estudiante fue presidente de la FEUE de Guayaquil y combatió a la dictadura del contralmirante Ramón Castro Jijón. Su breve gobierno estuvo rodeado de conflictos, paros, protestas populares y enfrentamientos estudiantiles con la Policía. En el contexto del retorno a


la democracia, se produjo una escisión dentro de la izquierda entre aquellos grupos que, inspirados por el éxito de la Revolución Sandinista en Nicaragua, creían en la lucha armada, y entre quienes adoptaron una posición reformista para sumarse al Proceso de Retorno al Orden Constitucional. Los partidos de izquierda, enfrascados en los trámites de legalización para participar en las elecciones, descuidaron la conducción de las masas y de la juventud, sectores que cada vez más solidarios con los procesos revolucionarios de Centroamérica, produjeron varios grupos armados clandestinos que en la década de los ochenta. La agrupación de izquierda revolucionaria más conocida de la época fue Alfaro Vive Carajo (AVC), que en su apogeo tuvo entre doscientos y trecientos miembros, entre ellos estudiantes de la UCE. Tras la muerte de su líder, Arturo Jarrín –de la Escuela de Sociología- y el arresto, tortura y asesinato de varios miembros a manos de las fuerzas de seguridad

del Estado ecuatoriano en 1986, durante la presidencia de León Febres Cordero, AVC perdió fuerza y quedó prácticamente eliminado. En 1991, entregó formalmente las armas. Durante las décadas de los ochenta y los noventa, la UCE, se enfrentó a grandes cambios y retos. La concentración de la población en los centros urbanos produjo un incremento masivo en la matrícula. Al mismo tiempo, la crisis que vino tras la bonanza petrolera restringió duramente las rentas que recibían las universidades y las escuelas politécnicas. La Segunda Reforma Universitaria quiso ser “una reforma revolucionaria” capaz de contribuir a un proceso de reestructuración socioeconómica en favor de la clase obrera y el campesinado, así como un medio para configurar una auténtica cultura nacional. No obstante, no contempló lo problemático que se tornaría hablar de “autenticidad” y “cultura nacional” en los años venideros. Quizá las luchas reivindicativas del 27


movimiento indígena, los ecologistas, las mujeres, las minorías sexuales, entre otros, no fueron apreciadas en toda su complejidad por el movimiento estudiantil que en ocasiones se enfrascó en el sectarismo y perdió su poder de convocatoria. Por otro lado, tras el retorno a la democracia, gobiernos de distintas tendencias han coincidido en su concepción de la universidad como lugar adecuado para producir la fuerza de trabajo necesaria

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para cumplir con sus planes de desarrollo nacional y no han dado cabida a las voces y bullas que han protestado a favor de una idea más amplia de la universidad. Actualmente, gran parte de la juventud estudiantil, no se manifiesta desde un grupo homogéneo, sino desde individualidades que transitan por diferentes intereses vulnerados alrededor de temas como el género, los derechos humanos, la ecología, la etnicidad, etc.


La investigación para “Voces y bullas” fue realizada por Isabel Mena con colaboración de los alumnos de noveno de educomunicación de Susan Rocha del primer semestre de 2016/2017. Se levantó información en el archivo Aurelio Espinosa Pólit, en el archivo de la Fiscalía y en el archivo del Ministerio de Cultura y Patrimonio. Adicionalmente se utilizaron como fuentes bibliográficas las siguientes publicaciones: Arellano Escobar, Estuardo (comp.) Pensamiento universitario Ecuatoriano, (1988). Tomo 2. Ecuador, Quito: Banco Central del Ecuador/ Corporación Editora Nacional. Malo González, Hernán (comp.) Pensamiento 30

Universitario Ecuatoriano. (1998) Tomo 1. Ecuador, Quito: Banco Central del Ecuador/Corporación Editora Nacional. Perez Guerrero, Alfredo. La Universidad Ultrajada (1979). Ecuador, Quito: Editorial Universitaria. Villamizar Herrera, Darío. Ecuador 1960-1990. Insurgencia, democracia y dictadura. (1994). Ecuador, Quito: El Conejo. Ycaza Cortez, Patricio. Movimiento estudiantil ¿Para dónde camina? (1989). Ecuador, Quito: Centro de Educación Popular (CEDEP). Ulloa, Francisco. Semilla de Abril. Biografía de Milton Reyes. Ecuador, Quito: Universidad Técnica de Cotopaxi, 2015.


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Investigación Voces y Bullas  

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