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[17] Feller, R. L. “The relative solvent power needed to remove various aged solvent type coatings”, en Preprints of the IIC Congress, Lisbon, London, IIC, 1972, p. 9. [18] Signorini, E. y Cremonesi, P. L’uso dei solventi organici neutri nella pulitura dei dipinti: un nuovo test di solubilità. Padua, Il Prato, 2004, pp. 2-15. [19] Wolbers, R. Notes for Workshop on New Methods in the Cleaning of Paintings. Los Angeles, The Getty Conservation Institute, Training Program, 1988. [20] Wolbers, R. “Aspects of the examination and cleaning of two portraits by Richard and Williams Jennys”, AIC Preprints, 1988, pp. 245-260. [21] Stavroudis, Ch. y Doherty, T. “A novel approach to cleaning II: extending the modular cleaning program to solvent gels and free solvents, Part 1”, WACC Newsletter, vol. 29, nº 3, 2007, pp. 9-15. [22] Sánchez Ledesma, A., Muro García, C. y Gayo García, M. D. “Determinación de residuos del jabón comercial Vulpex empleado en la limpieza de superficies pintadas jóvenes sin barnizar”, en Conservación de Arte Contemporáneo 9na Jornada. Madrid, Grupo Español IIC ; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2008, pp. 71-81. [23] Sánchez Ledesma, A., Muro García, C. y Gayo García, M. D. “Evaluación de los residuos de dos jabones comerciales aplicados sobre superficies jóvenes pintadas no barnizadas. Vulpex en disolvente orgánico y Contrad 2000”, en Conservación de Arte Contemporáneo 10a Jornada. Madrid, Grupo Español IIC ; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2009, pp. 125-133.

Otra alternativa para la elección de disolventes de un modo más selectivo fue la propuesta de tablas en las que se presentaban de modo ordenado (según el incremento de la polaridad) un número limitado de disolventes. Estas tablas proponían realizar ensayos de solubilidad con disoluciones de polaridad creciente de forma progresiva, hasta llegar al punto en que el restaurador pudiese decidir que la mezcla era efectiva, a la vez que la pintura aparentemente no sufriese daños. Desde el punto de vista teórico esta propuesta representa un avance metodológico importante, pues permite establecer un “control” más directo y consciente, por parte del restaurador, del incremento de la polaridad de los disolventes y, como consecuencia, del riesgo de dañar la pintura al óleo. Las dos propuestas de tablas de disolventes más importantes han sido la de Feller en 1972[17] y luego la que presentaron E. Signorini y P. Cremonesi en 2004, en la que, con el mismo principio que Feller, introdujeron disolventes menos tóxicos[18]. No obstante, este método tampoco recibe una aceptación muy generalizada entre los restauradores, pues, desde el punto de vista práctico, no siempre las mezclas de disolventes propuestas en ambas tablas responden con la misma eficacia y control a la gran variedad y complejidad de barnices aplicados a las pinturas. Una vez más se ratifican los planteamientos de Stolow en su publicación de 1963, donde explica todos los fenómenos que pueden influir a la vez en los procesos de alteraciones de las capas de pintura al óleo tratadas con disolventes. Al mismo tiempo que se conocen las limitantes de los disolventes para la limpieza de pinturas al óleo, se van desarrollando otras alternativas al uso de estos disolventes y se proponen sistemas acuosos con varios componentes con los que minimizar, al menos, la penetración de los primeros cuando se utilizan en forma líquida. Los ejemplos más relevantes en este avance son las propuestas de los sistemas gelificados desarrollados por Richard Wolbers en la década de 1980[19-20]. Las diversas posibilidades que ofrecen entonces los sistemas acuosos, requieren de un protocolo que le permita a los restauradores la selección de los posibles componentes que pueden ser incorporados al agua, por lo que se plantea un sistema modular razonado, basado en los sistemas acuosos propuestos por Wolbers[21]. También la incorporación de nuevas técnicas de análisis permitirán un estudio más detallado de los efectos de los sistemas de limpieza sobre las superficies pintadas. Un ejemplo es el análisis mediante microscopía confocal planteado por Sánchez Ledesma, Muro García y Gayo García para el estudio del efecto de varios jabones comerciales sobre pintura no barnizada[22-23] [F. 01]. Las demostradas evidencias del posible deterioro que puede sufrir la pintura al óleo tratada con disolventes orgánicos, incluso con los sistemas acuosos, y, por otra parte, la certeza de que son muchos los factores que influyen a la vez en los posibles daños fortalecen la opinión de que esta es una operación de alto RIESGO durante el tratamiento de una pintura. Esta convicción ha conducido a diferentes debates en los que se ha llegado incluso a proponer una moratoria a la limpieza de pinturas, como la planteada por Paolo Cremonessi en la reunión Cleaning 2010 en Valencia. Si se entiende la propuesta como una suspensión drástica del tratamiento, podría interpretarse como una negación o un freno significativo a los avances logrados hasta ahora; sin embargo, si se contempla como una solución prudente que desplace la acción de limpiar hasta que se disponga de los sistemas convenientes para cada obra específica, podría considerarse como un planteamiento de progreso que modifica los criterios generales de intervención. En nuestra opinión, actualmente existe una gran disponibilidad de sistemas de limpieza que facilitarían la eliminación de la mayor parte de los materiales no deseados de la superficie de las pinturas. Por otra parte, es alto el empeño en establecer procedimientos con buenos fundamentos teóricos que normalicen el uso de los sistemas con el fin de evitar hipotéticamente los posibles daños. Sin embargo, pensamos que falta aún un eslabón importante en este propósito de minimizar el riesgo de los

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Conservación de Arte Contemporáneo. 13ª Jornada  

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