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Teniendo en cuenta la importancia del impacto que la sustitución del mercurio tendría para esta pieza, se le planteó a la artista la posibilidad de que la obra no se modificase conceptualmente y se mantuviera sin cambios en la ficha catalográfica, pero que, durante las exposiciones, en la cartela se indicase la utilización de “réplicas de exhibición de la gotas de mercurio”. De esta manera cumplíamos con la legislación respetando la concepción original de la obra. Ante la imposibilidad de presentar la pieza tal y como la concibió originalmente, Eva Lootz desechó en cualquier caso la presentación de la misma dentro de una vitrina y, a la vista de los resultados obtenidos en los ensayos, dio su conformidad a la utilización de “réplicas de gotas de mercurio”, sugiriendo además su interés por aplicar esta solución a otras de sus obras con la misma problemática.

CONCLUSIÓN Como se sabe, la práctica de la conservación y restauración de obras de arte contemporáneo nos enfrenta a menudo a retos que se salen de lo habitual. Por ello tenemos que desarrollar nuestra capacidad para resolver estos nuevos problemas técnicos y para aplicar nuevos criterios de intervención que respeten la integridad no sólo física sino también “conceptual” de la obra. Pero cuando nos encontramos con un conflicto de intereses como el que hemos presentado, nos podemos ver obligados a llevar al límite la aplicación de los criterios de intervención, al tener que respetar otras normas cuya aplicación tenga prioridad sobre la ley de Propiedad Intelectual. Establecer estrategias correctas para abordar tanto los problemas técnicos como los teóricos es fundamental si queremos obtener buenos resultados y que todas las partes implicadas, artistas, propietarios, conservadores de museos o público, comprendan y compartan las soluciones presentadas. En nuestro caso, hemos podido resolver los problemas técnicos de manipulación diseñando un embalaje adecuado, hemos resuelto el conflicto legal y conceptual que implicaba la sustitución de un material esencial de la obra y hemos conseguido obtener unas réplicas de las gotas que sólo se pueden distinguir de las del mercurio real si se tocan. Sólo queda que Eva Lootz, en una próxima reunión, elija cuál de las opciones de metales o aleaciones posibles prefiere y que todo ello quede reflejado documentalmente. Por nuestra parte, pensamos que la elección de la réplica en plata con baño de rodio supondría un valor añadido, teniendo en cuenta que el mercurio, también llamado hidrargirio, tiene su raíz etimológica vinculada a este material, ya que en griego significa agua de plata: hydro (agua) argyros (plata) [F. 15]. Sin embargo, es posible que la artista no se vea especialmente interesada en el contenido simbólico del material, y cualquiera de las otras opciones, con el acabado adecuado, sean perfectamente válidas como meros referentes estéticos de un material insustituible.

AGRADECIMIENTOS Quisiéramos agradecer su colaboración al taller de Joyería R. González de Zárate, a Steven Plaxco y al Grupo Alfa Arte.

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[F. 15] Contraste de diferentes vistas del cuenco de alabastro con mercurio (fila izquierda) y de la réplica en plata (fila derecha).

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Conservación de Arte Contemporáneo. 13ª Jornada  

Publicación de Conservación de Arte Contemporáneo. 13ª Jornada

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