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Agradecimientos

Autoridades Municipales

Emilio Orbe por su disposición y gran trabajo fotográfico.

Intendente Municipal Dr. Gustavo Bevilacqua Director del Instituto Cultural Lic. Sergio Raimondi

Museos de arte MBA-MAC Tutor BRA 2014 Máximo Cassaza

Directora del MBA-MAC Sra. Cecilia Miconi Equipo editorial Textos y edición

Museos de arte MBA-MAC Museo de Bellas Artes Museo de Arte Contemporáneo

Carolina Montero Massi Diaz Colaboración

Bahía Blanca / Buenos Aires / Argentina -Sarmiento 450 (8000) / (0291) 4594006

Christian Díaz Diseño

mac@bb.mun.gba.gov.ar mbamac.bahiablanca@gmail.com www.bahiablanca.gov.ar/mbamac mbamac.bahiablanca @museosdearte museosdeartebahiablanca Ediciones Museos de arte: MBA-MAC Nro 2 - Año 2014

Daniel Saladino

Fotografía Emilio Orbe Artistas Bra 2014 Equipo Museos de Arte: MBA-MAC


Índice

Pecera

10

Daniel Lorenzo

Sala de estar

12

Intemperie

14

Bruno Gruppalli

Grupo La habitación infinita (Toia Bonino, Christian Delgado y Nicolás Testoni)

Las devociones periféricas

16

Jorge Moyano

Necesito verle la cara para elegir un nombre

18

Guido Poloni

Nuestra agua es el fuego

20

Javier Barrio y Nicolás Novali

Sitio en construcción

22

Lucía Pellegrini

Viento 5

Jurado BRA2014 Magdalena Jitrik, Karina Peisajovich y Diana Ribas

6

Textos del Jurado BRA2014 Magdalena Jitrik, Karina Peisajovich y Diana Ribas

7

BRA 2014

Texto de la muestra

Equipo de Museos de Arte y Tutor: Máximo Cassaza

24

Grupo Residual (Guillermo Andrés Soraire y Mariela Paz)

Detrás del paisaje

26

Eliécer Salazar

Elipsis

28

Pablo Bas

Listado de obras

30


Jurado de la BRA2014 Diana Ribas Nacida en Bahía Blanca en 1957. Doctora en Historia por la Universidad Nacional del Sur, en donde está a cargo de la cátedra “Historia del Arte y la Cultura” en el Departamento de Humanidades. Co-fundadora e integrante del Grupo de Estudio de Arte Público en Latinoamérica desde 2009 y del Grupo de Estudio de Arte Público en Argentina desde 2012. Participa en congresos nacionales e internacionales con investigaciones sobre arte desde una perspectiva regional. Karina Peisajovich Nacida en Buenos Aires en 1966, estudia en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y en el taller de Ahuva Szlimowicz. Posteriormente participa en residencias para artistas como la Beca Kuitca en Fundación Proa, Bs. As. (1994-1995) y ART OMI, Internacional Residency Program, NY (1999). En este mismo año el Fondo Nacional de las Artes de Buenos Aires le otorga un subsidio a la creación y en el año 2001 recibe la beca Comisión Fulbright/ Fondo Nacional de las Artes con la que viaja a NY para participar del programa de residencia Internacional Studio and Curatorial Program, ISCP (2002). En el año 2012 recibe el Premio Konex a las Artes Visuales, Diploma al Mérito en la categoría Instalación. Magdalena Jitrik Nacida en Buenos Aires en 1966, vivió en México desde 1974 hasta 1987 en donde estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. En Buenos Aires realiza en 1990 su primera exposición de pinturas en la Galería del Rojas. Participó del Programa de Arte coordinado por Guillermo Kuitca, de la Fundación Antorchas, 1991-1993. Sus principales proyectos son Manifiesto (1995), Revueltas (1997), Desobediencia, (1999), Ensayo de un Museo Libertario (2000), Socialista (2001), Fondo de Huelga (2007), Red de Espionaje (2009), Templo (2010), Vida Revolucionaria (2012), Linterna Internacional (2012) y El Fin, el Principio (2013).


La Bienal Regional 2014 abre un saludable capítulo en la historia de los Museos de Arte: MBA-MAC de Bahía Blanca. En esta ocasión los artistas seleccionados contaron con un apoyo económico para producir sus proyectos y con el seguimiento de una tutoría que los acompañó, articulando las sugerencias del jurado con las de la institución. Este cambio de modalidad, que aún está en proceso de transformación, no solo pone en cuestión un tipo de formato de salón establecido en todo el país desde hace ya décadas, sino también abre un canal de diálogo entre la agenda de nuestras instituciones públicas y los intereses y necesidades de los artistas. Algunos de los proyectos seleccionados en esta edición fueron conducidos por el rescate de espacios abandonados y objetos desechados, por las derivas en el paisaje regional y las problemáticas sociales; otros se orientaron hacia las fantasías individuales, las preguntas propias del hacer y la construcción del lenguaje. Pero más allá de una temática en particular en cuanto al abordaje de las obras y de la singularidad de estos artistas, los diez trabajos que se presentan reflejan distintos desafíos que requerían de mucha convicción para ser llevados a cabo. Esto es un valor que no reconoce formatos categorías, ni fronteras. Karina Peisajovich

La participación en la Bienal Regional 2014 permite recorrer el camino de la concepción de las ideas hasta su materialización en forma de objetos/instalaciones de arte. Simpatizo con la respuesta y actitud de sus artistas que, comprometidos con sus inquietudes, desarrollaron la capacidad de tomar lo que estaba al alcance de sus manos y darle un contenido artístico, filosófico y político. Bellos y australes paisajes dramáticamente contaminados, rutas de emancipación en las cabelleras del pasado esclavista, estaciones de tren y hospitales públicos abandonados junto con sus ideas de futuro, intervenidos para reorganizar su sentido y aspiraciones; detalles de la ciudad que puestos de relieve podrían ser su constitución microscópica, histórica, característica; las manos de un albañil que señalan que lo estético está en todas partes, herramientas elementales, materiales cotidianos y deshechos que se transforman en objetos comunicantes, obras/esculturas para habitar y completar con la imaginación, la acción musical o la representación teatral, proyecciones, presencias y ausencias, en suma, una exposición vibrante de artistas que atacan temas, proponen, piensan y construyen.

Magdalena Jitrik

Posibilidades y límites Esta bienal es la confluencia de aperturas institucionales del 2013. Por un lado, es la continuación del diálogo planteado con los artistas locales, que evidenció la necesidad de un cambio en este formato tradicional. También, del proyecto Cosecha, que no sólo problematizó la función mostrativa del Museo al transformar sus salas en un taller, sino que desplazó el eje de la producción terminada a la elaboración. Ser jurado local fue tan difícil como enriquecedor. Algunas obras me resultaron tan sugerentes que me siguieron interpelando después de las inauguraciones. Sí, en plural, porque hubo dos: la de siempre en el campo artístico y otra con arte relacional en la estación ferroviaria abandonada Tres Cuervos, que dejó a la Intemperie los mecanismos de exhibición y de consagración. Asimismo, el modo de llamar la atención sobre la vida planteado por Sitio en construcción llevó este reglamento al límite de la conceptualización. Con la casa/ataúd sui generis de Guido Poloni en el naranjo del jardín del Museo ha quedado en evidencia el compromiso de cuidado (o no) de un artefacto cuando está en un espacio público, al tiempo que interroga acerca de las condiciones de posibilidad de intervención en él. En síntesis, más preguntas y desafíos para seguir resolviendo entre todos.

Diana Ribas


La Bienal es proceso. Se piensa a sí misma, cambia. Se arriesga. Pone la mirada en el carácter procesual de la obra. Proyecta. Los cambios son necesarios. Tratan de mostrar cómo el proceso se vuelve materia, material, significado. Entre la idea que motiva y el objetivo cumplido existen micro decisiones incalculables que van creando el modo de hacer aprendiendo el modo de hacerlo; donde la brújula no es el norte sino los giros propuestos por un imán que invita a lo desconocido y no tanto. Quizás entonces la obra se complete con la mirada del otro que también construye sobre, al lado o pegadito al gesto original. Esta Bienal considera obra las distintas instancias: proyecto + proceso de producción y montaje + objeto. Para acompañar este proceso el tutor realizó un seguimiento de los proyectos seleccionados por el jurado. La tutoría propuesta, como forma de organización, sirvió de puente entre las ideas de los artistas, las sugerencias del jurado y la administración del presupuesto subsidiado por el Instituto Cultural de Bahía Blanca. A su vez, tuvo en cuenta las particularidades de cada proyecto situándolo en un espacio de exhibición y aprovechando las potencialidades de cada montaje. Esta instancia de diálogo permitió clarificar algunas de las demandas de estas nuevas formas proyectuales que tiene la producción de arte contemporáneo, intentando evidenciar cuestiones referidas a los procesos de producción de cada una de las obras y rescatando rasgos significativos para que al momento de su interpretación ésta sea lo más clara posible. El montaje estuvo abierto al público los días 13, 14 y 15 de mayo, se pudo visitar y ver de qué manera se construyeron los proyectos, cómo las ideas se volvieron tangibles. Los visitantes pudieron conversar con los artistas, acercarse a sus procesos constructivos y ser testigos directos de una de las últimas instancias que componen la obra. En una de las salas, la obra de Lucía, advierte un sitio en construcción. Ella junto a dos albañiles levantaron una pared, todos construyeron y actuaron desde sus oficios. Esta acción requirió la utilización de bloques, plomada, reglas, baldes, pala, cuchara y una mezcla de cemento, cal y arena para materializar el proyecto, para encontrar dentro de la propia construcción el método o la mediación entre lo propuesto a sus ayudantes y el gesto. Este soporte ayudó a lo que realmente le interesaba a la artista: rescatar los grafismos que deja la llana dentada en el revoque grueso.


El proyecto fue concluido en dos días intensos, donde la última impronta la aportó una herramienta casera que suplantó a la original; ésta, un trozo de madera a la que se le clavaron clavos, ofició de llana para dibujar un grupo de líneas ondulantes sobre la mezcla color gris en la pared. Hoy concluido y limpio ese espacio, se visualiza como una nueva pared en la sala, previa a terminarse, cumpliendo una función real, modificando la dinámica de circulación de los visitantes y dejando en evidencia que el resto de las paredes vecinas perdieron algo en su embellecimiento. Dos obras plantean la especificidad del lugar donde serán montadas: Necesito verle la cara para elegir un nombre e Intemperie. La primera planteó la posibilidad de construir una casa del árbol en el naranjo de los Museos de Arte. Este proyecto requirió el compromiso y la investigación necesaria para que la especie no se viera afectada por las modificaciones que sufriría durante el resto de sus días, es por eso que Guido se introdujo en el ámbito de la arquitectura y la botánica para desarrollar su proyecto. La poda, para no afectar el árbol y su futura producción de naranjas, se realizó los últimos días de verano y se curaron los cortes en ramas estructurales y secundarias con arcilla de la ría de la ciudad; este cuidado inicial sirvió también para descubrir e imaginar una plataforma que sustentaría varios kilos de madera y sus futuros invitados. Luego del amurado de tirantes para generar piso, continuó la construcción con el techo de chapas, las paredes y su revestimiento con fajinas y maderas recuperadas de pallets, las ventanas de perfiles de aluminio con posibles vistas panorámicas desde lo alto(5 metros aproximadamente) y con la posibilidad de cosechar sus frutos desde ese lugar. Completaron el espacio la iluminación natural y eléctrica y un reducido escritorio con una pipa y una silla donde pasar las horas en compañía de alguien, comiendo, leyendo, etc., propuso el artista. El ensamble final fue un conjunto de materiales relacionados con la carpintería que derivaron en un espacio extrapolado, site specific del patio de los Museos de Arte, donde las tardes se pasaron entre cantos de aves, martillazos, el sonido del motor de la 502 mezclado con el corte de una sierra moladora y el frío del fin del otoño. La segunda, Intemperie, propone una doble video instalación en dos puntos de la Provincia de Buenos Aires: una sala de los Museos de Arte de Bahía Blanca y la Estación Ferroviaria Tres cuervos. En la ventana del museo, por la tarde, pasa el tren de carga anunciándose con el sonido de una bocina; en la estación Tres Cuervos se toman las reducidas salas para proyectar imágenes de la ruina que quedó como consecuencia del abandono estatal. La coordinación de este proyecto incumbió tres artistas que propusieron un día y medio de montaje en las salas de los museos de Bahía Blanca para adherir el plotter micro perforado al vidrio de la ventana frontal izquierda de la casona María Luisa, instalar los equipos de proyección y sonido, plotear “Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo” en una pared y disponer material impreso de consulta sobre una pequeña mesa. El resto sucedió en la abandonada estación. Acondicionando ese lugar para recibir la visita en la inmensidad propuesta entre el edificio y el campo, se ocuparon de montar 2 video proyecciones en salas cerradas donde se podía espiar por agujeros corroídos en las puertas. También asentaron el orden de algunos espacios de tránsito con linternas, tablones de madera, carteles y demás objetos encontrados en el lugar y, al igual que en la María Luisa, una habitación disponía de una mesa con impresos de textos sobre la historia de la estación, un cuento de Borges y varias imágenes de las proyecciones. Un grupo de artistas y el jurado de la BRA2014 viajaron hacia Darregueira para recorrer el proyecto propuesto por La habitación infinita, se sumó a esta invitación un grupo de vecinos del lugar que en medio de una amistosa tarde sureña convidaron alimentos elaborados con sus manos.


Algunas cosas no son las mismas una vez utilizadas, se descartan, se dejan tiradas o se las acumulan como basura. Los materiales no son los mismos si los tomamos de ahí, del lugar de donde se piensan acumular toneladas de basura/ materia, del lugar por donde se camina cotidianamente. Un recorrido por el paisaje de las bardas de Cinco Saltos cambia nuestra percepción en las fotografías de Viento. Estos jóvenes caminaron por el paisaje recolectando bolsas de nylon y grandes superficies plásticas para completar la forma de unas estructuras conoidales. Este material les permitió manifestar fehacientemente la realidad de su ciudad, la desidia de su paisaje invadido por el plástico volátil que se adhiere a la vegetación aferrándose de manera tal que no permite evolución. Su proceso empezó por visualizar y reconocer una problemática seria en su contexto, para luego traspasarla a una instalación de seis figuras colgantes y cuatro fotografías referenciales. Los desechos de una barda que modifican el paisaje ahora se adaptan a una nueva anatomía en otro lugar. Cerca, en los barrios bahienses de Villa Caracol y Bajo Rondeau, Jorge repite el peregrinaje rescatando la basura de la basura, esa que también descartan los cartoneros y chatarreros, para generar tres etapas dentro de la instalación proyectada. Las latas oxidadas son ahora lluvia y devoción que se acomodan abajo, el metal oxidado se procesa mediante una quema del material para evitar el deterioro posterior y se disponen bajo una “nube” de alambre tejido colgadas mediante una tanza. Continúa con una serie de objetos encajados en madera recuperada; apenas perceptible, la pintura comienza su tratamiento sobre estos elementos icónicos del espacio de donde fueron encontrados: la pata de la una mesa, chapas patente, telas, pinceles, un hacha, libros, carteles, tornillos y vidrio entre otros. Estas cajas, a manera de retablos, dialogan en conjunto sobre la pared acreditando las posibilidades que elabora el artista al momento de recolectar, relacionar y ensamblar la diversidad de materiales con los que trabaja. Por último ¿es posible pensar la última etapa, donde la pintura combinada es la protagonista, como un altar en donde depositar las devociones de un lugar? ¿Una lluvia de latas en este contexto, sería la analogía del maná cayendo del cielo? En Pecera, Daniel (La Plata) se acercó a nuestra ciudad para recolectar información que le sirviese para determinar los componentes de su obra. Su proyecto consistió en un viaje ida y vuelta con 3 días de hospedaje en la ciudad de Bahía Blanca, el 1, 2 y 3 de mayo, con algunas referencias previas de personas conocidas por el artista. Pensó a partir de la acción del viaje, de un lugar desconocido por descubrir; un terreno del cual procurarse de registros sonoros, imágenes, objetos y folletería para lo que sería el contenido de tres valijas de madera. Cada una de ellas, a manera de mesas/ valijas donde se venden joyería y relojes importados por inmigrantes senegaleses, avisa sobre el recorrido planteado. Los días de Daniel se pasaron mientras observaba la gráfica de los carteles, tanques de agua, silos, transportes urbanos posibles, museos, parques o lugares de interés general para los vecinos de Bahía. Un viaje a Bahía, con sorpresa en los ojos, captó imágenes de un recorrido que se concentró en diferentes soportes: líneas sobre el papel, audios, semillas, mapas, demuestran y re-presentan qué espacios en común tenemos los vecinos en la ciudad: un carro de cubanitos en el Parque de Mayo, la tarjeta Urbana del colectivo, un cangrejo, carteles sobre los monoblock del Barrio Universitario y los antiguos kioscos en las veredas, ya olvidados, quedan como la recopilación de una iconografía local de la experiencia flâneur de este viajero. Los peinados a carbonilla cuentan historias de libertad y rebelión, de viajes forzados y de otros recorridos posibles. Eliécer propuso en sus papeles contar parte de la historia de su país. Él, colombiano radicado en La Plata hace varios años, recuerda la forma en que los esclavos se ayudaban y compartían las vías de escape en sus peinados trenzados. Retrata, en una serie de diez dibujos, los mapas que realiza-


ban las mujeres colombianas en sus cabezas. Su investigación comenzó por hacer una apropiación de la historia en dibujos explícitos, mujeres de espalda al espectador observan el blanco del fondo luciendo en primer plano sus peinados de trenzas, algunas con aves o mariposas que salen de los enjambres de pelo. Su trabajo termina en dos grandes dibujos, los planos son muy cercanos y, ahora, se transforma la imagen en un paisaje, un lugar fantaseado, un sendero por recorrer. Pablo propuso accionar, ser partícipe de aquel juego despreocupado como cuando éramos niños, donde golpear cualquier cosa era hacer música. En este caso particular, su instalación reproduce paisajes sonoros, luces fragmentadas y textos a descubrir que recorren el espacio, el cuerpo. Lo escuchado podemos acompañarlo con percusiones sobre platillos colgados. Una pelota de tenis, un masajeador capilar y un cuchillo de madera son ahora los encargados de crear sonidos al contacto con los tres platos metálicos y brillantes que cuelgan de una simétrica estructura negra. Esta experiencia sensorial nos indaga: ¿somos la música o la música nos hace? El calor de la loza radiante aumenta la temperatura de la sala y así la obra Nuestra agua es el fuego, de Javier y Nicolás, azarosamente se ve potenciada. Corremos la cortina mientras escuchamos pájaros y ruidos, el calor nos recibe y un video nos traslada a otro paisaje, seguimos el atajo hasta una fuente humeante, la maleza a su alrededor fue cortada pero el agua no brota. Open Door está a 12 km de Luján, en la provincia de Buenos Aires, su nombre proviene del método de tratamiento terapéutico que adoptó la Colonia Nacional Psiquiátrica Dr. Domingo Cabred fundada en 1908. Esta video-instalación, junto al material bibliográfico que nos sitúa y nos cuenta, funcionan casi como un rescate poético que nos hace pensar sobre el paso del tiempo, lo finito de algunas instituciones, el deterioro de lo no cuidado. ¿Ser o estar? O quizás ambas, ser y estar; la siguiente pregunta ¿Dónde? y ¿Por qué? ¿Beber o no beber aquel líquido transparente de los vasos que invitan? ¿Tomar los libros, indagar en su lectura, hacer de otro en el diálogo allí impreso?...Éstas y seguramente muchas preguntas más propone la Sala de estar de Bruno. Un espacio dentro de otro, conformado por elementos básicos y mínimos, organizados sin dejar nada al azar, sólo lo que vendrá después, cuando el espectador se pregunte y decida ser la obra o solamente quedarse mirando. ¿Contemplar o accionar? Esa es la cuestión. Toda esta experiencia Bienal 2014 deja un gustito a más ¿Ahí se termina?... ¿Quién sabe?, cual juego de bloquecitos, el proyecto-proceso, se arma y se desarma, se arma y desarma, se … Equipo de los Museos de Arte: MBA-MAC y Tutor de la BRA 2014: Máximo Cassaza


Pecera

Daniel Lorenzo (La Plata, Buenos Aires)


“Los pececitos de pecera tienen algo bueno y algo malo: por un lado su capacidad de memoria es muy pequeña, olvidan rápido el mar y se adaptan bien al cuadrado de vidrio. Por otro lado no están acostumbrados a tanta luz y rápidamente quedan ciegos.” Salir de la ciudad de La Plata y vivir la situación de excepción que es el viaje. ¿Qué hay en Bahía Blanca? No conozco esa ciudad. El proyecto: un registro sensible de una experiencia en un contexto desconocido, una visión fugaz de la ciudad de Bahía Blanca. Descansar en un parque desconocido, caminar por un puerto desconocido, hablar con una señora desconocida, sentir un olor desconocido, disfrutar de un viaje en un colectivo desconocido, mirar con otros ojos un momento incierto. El tiempo: un factor importante, es necesario no adaptarse. Realizar un viaje previo con fecha a coordinar, sólo tres intensos días serán necesarios. Luego, al momento de la exhibición, realizar un montaje que dé cuenta de la experiencia. El montaje: utilizaré mi caja de herramientas para registrar lo que suceda: dibujar, recolectar, escribir, escuchar, grabar, fotografiar y demás procedimientos que puedan ser útiles. Recolectar el material y montar la muestra ocupando el espacio de 3x3mts. No intentaré hacer un croquis a priori ya que la experiencia y el registro se realizarán de forma sensible y vivencial, abriendo el juego en cada segundo y con cada charla.


Sala de estar

Bruno Gruppalli (Wilde, Buenos Aires)


El proyecto que presento consiste en dos módulos de hierro, con estantes de vidrio, 4 ejemplares del libro “El entorno como un adorno” (en el cual encontramos una obra teatral de dos páginas de extensión que es un diálogo entre dos personajes y varias páginas en blanco), 4 botellas de vodka, vasos y 2 ceniceros. Todo sobre una alfombra gris. De esta manera se genera un espacio delimitado por la misma, donde poder estar allí, leyendo, tomando algo o sin hacer nada. Me interesa que el trabajo funcione como una instalación y a la vez también como un espacio generador de un momento específico relacionado con el ocio, que se activa con la presencia de una persona. El texto de los libros se presenta como una obra a ser leída por los espectadores. Funciona en primer instancia como un diálogo algo absurdo entre dos personajes, que parecen estar hablando de algo relacionado con el hacer y luego terminan hablando sobre una situación particular. Esa situación se relaciona de alguna manera con el hecho de estar en el lugar, un acto concreto, generando vínculos entre las cosas que habitan el espacio y las posibles ideas que surjan de la obra. El libro como objeto y el texto. Y luego, el texto y el espacio específico generando un momento particular. Estar en un lugar y leer algo que reflexiona sobre estar en un lugar de esas características. Un momento entre formar parte de una obra activándola y un estado de ocio. De esta manera además, en ese activar la obra, las personas forman parte de la misma a la vista de los que están afuera del espacio. Dentro del espacio delimitado por la alfombra sería ideal que esté permitido fumar. Con respecto al libro, es una obra de teatro escrita por mí y a su vez va a estar compuesto por varias páginas en blanco y algunos dibujos que refieran a la obra en algún punto, aunque no de manera literal.


Necesito verle la cara para elegir un nombre

Guido Poloni (BahĂ­a Blanca, Buenos Aires)


Construcción de una casita en el naranjo del patio de los Museos de Arte: MBA-MAC “La idea del árbol de la vida se ha manifestado en la religión, la filosofía y la mitología desde los primeros tiempos, desde el antiguo Egipto hasta China y la Mesoamérica precolombina. El árbol, arraigado en la tierra y en busca del cielo con su ramaje, es el modelo de la arquitectura gótica. Sin arboles en el bosque no habría columnas y, quizá tampoco templos. A medio camino entre el cielo y la tierra , el árbol siempre nos ha impresionado por su tamaño fuerza y longevidad. Es un lugar para soñar y en el que hallar refugio.”(Philip Jodidio). La construcción de una casa en el naranjo del patio tiene tanto una carga simbólica como poética, frente a la estructura del museo. Considerando que la presente obra se postula como un premio adquisición, siendo este hecho no menos importante al proyecto general de la institución, ya que de esta manera el patrimonio aumenta y se renueva, pienso críticamente la situación de proyección en el tiempo de un patrimonio. Como ciudadano cercano al Mba- Mac soy testigo de una falencia importante al momento de la conservación del patrimonio, viendo una ruptura en el concepto. Si el mismo se deteriora en su lugar de conservación poco hay para el futuro. Y ni pensar en la desvalorización de los fondos públicos destinados a “valores que serán perecederos”. En este marco propongo un elemento que por sus características arquitectónicas está proyectado para la duración en el tiempo en condiciones adversas. Asimismo propongo el salir de la obra como algo posible de archivar , construyendo un refugio, desde el cual encontrar otro punto de vista. ¿Qué tienen estas casas en los árboles que me cautivan?¿Qué tienen estas casas para atraer a la gente? A caballo entre la realidad y la fantasía, esta estructura tendrá la versatilidad de la imaginación de quien la ocupe y la vitalidad del mismo árbol que la sustenta.


Intemperie

La habitación infinita - Toia Bonino (Adrogué, Buenos Aires), Christian Delgado (La Plata, Buenos Aires) y Nicolás Testoni (Bahía Blanca, Buenos Aires)


“Intemperie” es una videoinstalación que se propone vincular dos arquitecturas geográficamente distantes aunque levantadas en un mismo momento histórico, y a través de ellas a dos espacios, el campo y la ciudad, en cuya compleja relación se trama nuestra identidad como región. Nos proponemos materializar fantasmáticamente una de las ventanas de la estación ferroviaria Tres Cuervos -en Darregueira- frente una de las ventanas de la casona María Luisa -actual sede del MBA-, y viceversa. “Intemperie” es una obra regida por el juego entre la luz natural de una ventana real y la luz artificial de una ventana proyectada. Es decir, se tratará de producir al interior de una sala de la “María Luisa”, una imagen que gane brillo y nitidez durante las horas de sombra y se difumine hasta desaparecer con la luz del sol para pasar existir sólo como concepto. Elemento clave de esta instalación será además la transposición de sonidos entre el ámbito rural y el urbano. La videoinstalación a realizar en la sede de la Bienal Regional 2014, tendrá por correlato una intervención similar, aunque acotada a la duración de un día y una noche, en la estación ferroviaria Tres Cuervos, punto de partida de un proceso de recuperación de este edificio como espacio de encuentro de la comunidad de Darregueira, pueblo ubicado en el límite entre las provincias de Bs. As. y La Pampa. En este caso se seguirá el procedimiento inverso, es decir, se proyectarán imágenes de una de las ventanas de La María Luisa tomadas durante la inauguración de la Bienal. De acuerdo con los medios disponibles se invitará a un contingente reducido a viajar desde Bahía Blanca para participar de la experiencia rural. Los tres compartimos la misma sospecha: una imagen proyectada deja de ser la misma cuando pasa de una pantalla que se pretende neutra a un soporte que significa. En tal circunstancia, las imágenes de video, hijas de la reproductibilidad técnica, devienen quizás irrepetibles. A contramano de la replicabilidad y transmisibilidad “posterritorial” de las imágenes contemporáneas, a contrapelo de su nitidez infalible y de su eficacia espectacular, “Intemperie” se propone constituir un juego situado entre reflejos frágiles, únicos en su precariedad, en los que sostener una reflexión en torno a dispositivos (la ventana, el cuadro, la pantalla) que a lo largo de la historia han regulado nuestra representación visual del mundo, organizando un interior y un exterior, un “acá” y un “allá”, un paisaje rural y otro urbano, una idea de comunidad.


Las Devociones Periféricas

Jorge Moyano (Bahía Blanca, Buenos Aires)


El proyecto busca explorar el lenguaje de las devociones y creencias como vehículo de síntesis o cuestionamiento de la relación dinámica entre los modos de vida, los sueños y la poética particular de barrios periféricos de Bahía Blanca. Hay un lenguaje devocional, de creencias, que permite obtener nuevos significados. La utilización litúrgica de acontecimientos, los testimonios y la exaltación de valores y dolores canonizados y emplazados en materiales descartados propios de barrios cartoneros El presente proyecto surge como parte de un recorrido artístico y social, sobre ciertos sectores de la ciudad de Bahía Blanca en mi desempeño como trabajador social y como artista. Durante ese paso por Villa Caracol y Bajo Rondeau se ha ido generando una pregunta plástica y social en torno a los materiales desechados, las vidas descartadas y el espacio urbano, que sospecho no tendrá respuesta. Creyendo no poder transitar más estos lugares sin el compromiso de intentar comprender la configuración estética y la poética que cada barrio esculpe, considero que toda intervención en lo social supondrá la obligación ética del contacto con la poética (Poiesis) del lugar, de lo contrario devendría en imposición social. Hay un modo de aproximación a esta poesía, a esa realidad, a través de las creencias y los sueños de cada barrio. Dando cauce a la pulsión humana de búsqueda de significados y patrones en todas la cosas, en los objetos desechados, en la chatarra, en una nube o una mancha de humedad; y apoyado en el encuentro que he tenido con este modo recurrente de explicación, intento la creación de devociones en torno a la vida de santos habituales y cotidianos, la canonización de vecinos y hechos que contienen los valores y sueños de un barrio. Las devociones, explicaciones ricas en simbología, estética y datos históricos, posibilitan la exaltación de valores y modos de vida cotidianos. Confiando en la riqueza de ese lenguaje litúrgico, religioso, que encripta deseos y malestares, que conmemora episodios significativos para los vecinos y exalta figuras de carne y hueso, reivindico también un modo de pensar y revalorizar lo desechable y de explorar los soportes para la obra de arte.


Sitio en construcci贸n

Lucia Pellegrini (Puerto Madryn, Chubut)


Consta de la construcción de una pared, se realizará el revoque grueso propio de las obras. En ella, el albañil realizará los dibujos característicos a la espera del revoque fino. Podemos contemplar este gráfico despojado de la esencia del dibujo, ya que no busca la representación, ni tampoco tiene una intención conceptual o estética sino un hecho práctico, monótono, del hacer del albañil. Estos grafismos están en todas las paredes, escondidos, ocultos bajo el fino. Consta de una estructura de zinc y placa de durloc. En la obra serán dos las personas las que lleven a cabo la realización de la misma: la artista y una persona con oficio de albañil, oriundo de la ciudad de Bahía Blanca.


Elipsis

Pablo Bas ( Tandil, Buenos Aires)


El sonomontaje es una sucesión de “escenas” sonoras basadas en paisajes sonoros, objetos sonoros, voces, ruidos y sonidos musicales combinados que emergen, permanecen, transmutan y que van apareciendo una tras otra. El público inmerso en las escenas sonoras participa de la creación de la obra en tiempo real produciendo sonidos de formas no convencionales a partir de los sonidos que puede producir con los platillos y los elementos dispuestos para hacerlos sonar que cuelgan de la estructura que los soporta. Esos sonidos se integran al espacio acústico y lo que se escucha dentro del espacio de la instalación es la resultante sonora que combina la acústica propia del lugar con el montaje sonoro reproducido en bucle y los sonidos que emiten los platillos percutidos por el público.


Viento

Grupo Residual - Guillermo AndrĂŠs Soraire y Mariela Paz (Cinco Saltos, RĂ­o Negro)


Instalación mediante diferentes “módulos” circulares colgantes. Serán realizados únicamente con bolsas de residuos recogidas de las bardas del valle de Río Negro. Una obra escultórica textil, con las bolsas tejidas entre sí, trenzadas y enrolladas. Tomar un objeto considerado basura, un “inútil”, algo que ha perdido su uso, que contamina, que ensucia y que afecta la región, quitarlo de su espacio “natural”, y resignificarlo en un nuevo espacio con un nuevo contenido y un concepto diferente. Habitamos el Alto Valle de Río Negro, en la localidad de Cinco Saltos. Estamos rodeados por chacras productivas, que no son más que un oasis en la vasta meseta patagónica. Ésta, nos moldea y regula nuestro ritmo diario con sus cambios climáticos, en especial el viento, que es una constante regular. Altera, modifica, interactúa con el ambiente, sea natural o creado por el hombre. El conflicto surge cuando estos dos espacios cohabitan y se entremezclan. Así, nos encontramos recorriendo grandes extensiones de tierra, donde lo único que observamos es vegetación contaminada con basura humana, particularmente bolsas plásticas. Los años de despreocupación han dejado como rezago un terreno con sus plantas autóctonas, con la necesidad de luchar por el espacio con la basura. Y lejos de generar molestia entre los pobladores de la región, se observa un acostumbramiento y desinterés por la contaminación visual y física que producen las bolsas que están allí. El punto de nacimiento de la producción a proyectar se nutre justamente de todo este conflicto con las bolsas plásticas. La idea es tomar un objeto considerado basura, un “inútil” algo que ha perdido su uso, que contamina, que ensucia y que afecta a la biodiversidad de la región, quitarlo del espacio donde contamina, y, resignificarlo en un nuevo lugar con un nuevo contenido y un concepto diferente. Además, presentarlo nuevamente a la sociedad que ya lo desechó, hacerlo visible, que no se encuentre escondido o abandonado en la meseta, sino llevarlo a un espacio legitimado, de interior, un espacio transitable, donde ese objeto, antes abandonado, sea palpable nuevamente.


DetrĂĄs del Paisaje

EliĂŠcer Salazar (La Plata, Buenos Aires)


Detrás del Paisaje es una serie de Dibujos realizados con carbonilla sobre papel de formato mediano, donde pretendo a través de la apropiación de algunos peinados y trenzados pertenecientes a la cultura Afrocolombiana del Caribe, reflexionar y explorar la relación entre identidad, política y geografía, usando para ello el género del retrato. Y así, a través de mi imaginario personal tratar de replantear y reconstruir la historia de la que hago parte. Este proyecto parte de considerar las prácticas artísticas, como una forma de confrontar y permitir la reflexión y comprensión del hombre y la sociedad de la que es parte. Provengo del Caribe Colombiano por lo tanto soy el producto de la mezcla de 4 grupos étnicos: Africanos, Indígenas, Españoles y Árabes, que desde hace más de 500 años se han enfrentado y mezclado, amado y odiado. Pertenezco a una sociedad en conflicto que le hace frente a la guerra y violencia a través de su máxima arma de creación masiva: el arte y la cultura. Y es por ello que en este proyecto decido apropiarme de algunas expresiones culturales de mi comunidad y a través de una serie de dibujos sobre papel, explorar la relación entre identidad, política y paisaje usando para ello el género del retrato. ¿Qué hay detrás del retrato? ¿Qué hay detrás del rostro que reproducimos y que se nos presenta como símbolo de identidad? Podríamos responder en un primer momento y de manera azarosa, que detrás de cualquier rostro humano, literalmente, está la parte posterior de la cabeza que usualmente no vemos, lo oculto a nuestra vista, la nuca, el cabello. El arreglo del cabello para la cultura Afrocolombiana del Caribe es un tema importante no sólo desde el punto de vista estético sino también político. Los peinados y cortes, son más que una simple moda popularizada por artistas y deportistas. Estos guardan entre otros, secretos de labores y de planeación de fugas durante la época de la esclavitud, además de representar una forma de resistencia a los modelos estéticos impuestos por Occidente. Ubicado en el Caribe Colombiano, San Basilio de Palenque, el primer pueblo africano libre de América, logró su libertad del yugo español gracias a la estrategia elaborada por sus mujeres. Según Emilia Valencia Murraini, presidenta de la Asociación de Mujeres Afrocolombianas (Amafrocol), el camino a la libertad lo tejieron las esclavas de una forma muy particular: en su pelo. A través de los peinados y trenzas configuraban en su pelo senderos transitados, mapas y rutas de huida. De esta manera los esclavos, planearon la fuga, escaparon de la ciudad de Cartagena, que en ese entonces era el mayor punto de comercio de negros esclavos traídos del continente africano, armados de lo que sería una brújula peluda. También se dice que en sus cabellos enredados, las esclavas escondían pepitas de oro y semillas que después sembraron en el que sería su pueblo, garantizando de esa forma la seguridad alimentaria para la comunidad. En ese sentido los peinados que en un primer momento configuraron mapas, senderos, paisajes y que son símbolo de libertad para el pueblo Afrocolombiano, pasan a través del dibujo a configurar otros paisajes, escenarios, que dentro de mi imaginario personal tratan de reconstruir y replantear la historia de la que hago parte.


Nuestra agua es el fuego

Javier Barrio y Nicolรกs Novali (San Isidro, Buenos Aires)


Hace más 100 años se fundó en el partido de Luján un experimento de psiquiatría pionero en Latinoamérica. Se trató de una colonia psiquiátrica-agrícola de una extensión de 624 hectáreas donde se confinó a “enfermos mentales” de todo el país, llegando a alojar 5000 pacientes. Esta colonia agrícola era autosuficiente. El método que se proponía para “la curación” de los internados tenía como eje central el trabajo, a través de todo tipo de tareas: desde labrar la tierra, criar vacas, cerdos y aves, fabricar los mismos ladrillos con los que se construían los pabellones de internación, imprimir los partes con los que se diagnosticaba, hasta cultivar orquídeas y producir miel. El plan hoy está obsoleto. Los edificios están en ruinas y el número de internos actual se redujo a una quinta parte. El tratamiento de la “labor-terapia” fue reemplazado por los psicofármacos, y la gran inmensidad del predio está cubierta por maleza. En este estado se encuentra el vivero de la Colonia, un espacio donde se cultivaban diversas variedades de flores y era utilizado como lugar de meditaciones por el mentor y fundador del proyecto, el Dr. Domingo Cabred. Un gran portal es su entrada. En el vivero, debajo de la maleza, hay una fuente destrozada. Una video instalación donde confluyen las contradicciones de un proyecto psiquiátrico iniciado a finales del siglo XIX: la Colonia de Alienados Opendoor. La video instalación se compone de una proyección donde se puede ver (en escala real) una fuente abandonada en medio de la maleza, de lo que fue el vivero de la Colonia, de esta fuente emerge una columna de humo de forma continua. La instalación se completa con una mesa que contiene documentos históricos que dan cuenta de la planificación de este proyecto utópico.


Bruno Gruppalli - Wilde, Buenos Aires Proyecto “Sala de estar” Hierro, vidrio, libros, botellas y vasos. 300 x 300 cm. Jorge Moyano - Bahía Blanca, Buenos Aires Proyecto “Las devociones periféricas” Obras: “Relicario de los santos de todos los días” Técnica mixta y elementos extraídos de la quema de Villa Caracol. Medidas variables “Lluvia providente de chatarra” (Fragmento del episodio ocurrido en 1986 en Bajo Rondeau) Instalación. Chatarra, tiempo, tanza y hierro. Medidas variables “Altar espontáneo al patrono del basural” Instalación. Objetos, fe y pintura combinada. Medidas variables Daniel Lorenzo - La Plata, Buenos Aires Proyecto “Pecera” Papel, fenólico, tinta, bisagras, tornillos, Bahía Blanca, piernas, colectivo, cámara de fotos, lápiz, mapas, dinero, tiempo, libros, apuntes, charlas, grabador de audio, auriculares, computadora, hostel, mensajes x facebook, indicaciones, impresiones, compañía, día y noche. 130 x 180 x 150 cm. Javier Barrio y Nicolás Novali - San Isidro, Buenos Aires Proyecto “Nuestra agua es el fuego” Videoinstalación, proyección sobre pared, mesa con documentos, textos y fotos. Formato: 1280 x 720 pal. Duración: 17’ 36” (en loop) Sonido: Stereo. Medidas variables Pablo Bas - Tandil, Buenos Aires Proyecto “Elipsis” Instalación sonora interactiva. Sistema con reproductor de audio digital y amplificación en doble estéreo con 4 parlantes y subwoofer, estructura de hierro, 3 platillos de batería, percutores, luz dicroica y cairel de vidrio facetado. Medidas variables. Medidas variables (fotografías: 60 X 90 cm.) Guido Poloni - Bahía Blanca, Buenos Aires Proyecto “Necesito verle la cara para elegir un nombre” Proyecto Site- specific para el naranjo del patio de los Museos de Arte: MBA-MAC Maderas de pallet, tirantes reciclados, chapas, clavos, tornillos, alambres y montantes de Durlock mailer. Medidas variables.

La habitación infinita . Toia Bonino, Christian Delgado y Nicolás Testoni - Adrogué, Darregueira y Bahía Blanca, Buenos Aires Proyecto “Intemperie” Proyección de video sobre ventana, sonido, vinilo microperforado y de corte, documentos de consulta, postales para llevar. Formato: Video HD. Duración: 8’ 41” (en loop) Sonido: stereo. Medidas variables Lucía Pellegrini - Puerto Madryn, Chubut Proyecto “Sitio en construcción” Ladrillos, cal, cemento y arena. 199 x 287 cm. Grupo residual. Mariela Paz y Guillermo Soraire Cinco Saltos, Río Negro Proyecto “Viento” Bolsas de residuo. Soporte fotográfico. Eliécer Salazar - La Plata, Buenos Aires Proyecto “Detrás del Paisaje” Obras: “Estrategia de escape Nº 1” Carbonilla y acuarela sobre papel.. 100 x 80 cm. “Estrategia de escape Nº 2” Carbonilla y acuarela sobre papel. 100 x 70 cm. “Horizonte” Carbonilla sobre papel. 150 x 100 cm. “Horizonte 2” Carbonilla sobre papel. 150 x 100 cm. “Díptico” Carbonilla sobre papel. 100 x 100 cm. Sin título Carbonilla sobre papel. 50 x 50 cm. “Perdidos” Carbonilla y acuarela sobre papel. 50 x 50 cm. “Perdidos Nº 2” Carbonilla sobre papel. 50 x 50 cm. “La Gran Muralla China” Carbonilla sobre papel. 50 x 50 cm. “La torre de Babel (paisaje 1)” Carbonilla sobre papel. 50 x 50 cm. “La torre de Babel (paisaje 2)” Carbonilla sobre papel. 50 x 50 cm. “Stonehenge” Carbonilla y acuarela sobre papel.50 x 50 cm.


Catalogo bra 2014  

BRA2014 - Bienal Regional de Arte 2014.

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