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CARTAGENA

ILUSTRADA

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Cuando el sol hiere con sus rayos más fuertes es cuando pensamos de mejor gana en las calientes toilettes de invierno, de la moda próxima, hecha sin duda de la unión de mil encantadoras novedades que vemos diseminadas. Nos agrada conocer en estos tímidos movimientos que modifican imperceptiblemente la •linea femenina, las características de la moda futura. No anticipemos, nada, amigas lectoras, gratuitamente; admiremos sin soñar en mañana las frivolidades bonitas cuya frivolidad queda tan preciosa: ¡Qué de tejidos cuyos nombres imprevistos no serán retenidos absolutamente por vuestros oidos distraídos, se emplean en la confección de vestidos ligeros que os adornan! Verdaderos oasis que tiemblan a los más pequeños movimientos dando impresiones muy artísticas que nos dispensan las toilettes de complicaciones. Los pequeños damirs son combinados en escocesa; ellos abundan y nosotros estamos siempre contentas de encontrarlos en uno de sus aspectos tan nuevos y tan jóvenes. Yo llamo vuestra atención, demasiado solicitada de una parte y de otra, sobre los taffetas tan frescos y de colores tan bonitos y elegantes; ellos permiten la multiplicidad de los pequeños volantes que se levantan como

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lindos pétalos; su disposición rebela siempre un arte infinito. ¿Podré y j , en fin, no hablar del encaje, parurc royal, inimitable de distinción y de gracia? Para no v e l a m u c h o la ropa que se lleva pondréis sobre vuestros hombros la capa de esta ciase arachnéenne a penaá fruncido al cuello de crespón o de autriche. Todas las elegantes quieren poseer el boa muy largo adecuado a la toilette (¿No es esto un pretexto para recomendar una colección?)' ¿Donde se ha refugiado el fieltro? La maroquinerie se ha hecho de él y nos presenta bolsos bastante voluminosos todo lisos o en dos tonos que hacen juego muy acertadamente. LYDIE

<T>IRUETAS <^ DIVAGACIÓN.—Cuando nos tragó una estación del metro, recordamos al punto elcuento de Caperucita y el lobo. LA C A S T E L L A N A . - T a n estirada, taa estirada y tan brillante, la Castellana tiene el emnaque aristocrático de una pechera de cami-a de etiqueta. EN EL RETIRO. -Cuando vimos el estanque creímos qce un aguador valenciano había llevado hasta Madrid una inmensa cuba d e agua del Mediterráneo JUAN LACOMBA Madrid-1927,

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Autondudi's e jiivi'adcs qun asistieron F, !a «Fiesta de la Raza» que se ce'ebtó en el cuartelillo de los exploradores cartageneros. "íotn. sácz


1927_10_15 Cartagena Ilustrada p-13