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CARTAGENA

quiso y que se esforzaba en despertar en nuestros juveniles corazones el santo amor a la Patria. Un día en que nos explicaba jornadas gloriosas de nuestra historia, supo opei'ar en mi espíritu una notable metamorfosis; y yo que me consideraba un ser insignificante, salí de la escuela aquel día memorable sintiendo que dentro de mí había algo grande, al notar que en mi corazón palpitaba vigorosamente el espíritu de la raza. Él supo construir los sólidos cimientos de roí patriotismo; a él debo la dulce emoción que experimenté la primera vez que sentí el noble orgullo de ser español.

~I.as

fotografías

ILUSTRADA

Los exploradores han regresado de la sierra, que para sus organismos, es la mejor medicina, el más eficaz tratamiento. Han ofrendado a nuestra excelsa Patrona unas delicadas flores y una oración que ha sido otra delicada flor puesta a los pies de la Virgen. A su paso triunfal por las calles de la urbe han sido aclamados por la gente y eso que ésta, sabe tan poco de Is obra alturista de los muchachos, como de las bellezas de Espuña. ¡Cuántas cosas pueden aprender muchos hombres de estos abnegados niños! DON;NADÍE.

del

campamento de nuestros exploradores son det conocido

amateur

Señor

Martínez.

Y lomo el explorador tiene iniciativa, así lo demostró la patrulla del Lobo cotiüruyenc'.o su comedor paicia', donde aparecen, sentados en espera del repatto correspondient .

En el bagaje qttj las cxporadores llevaron a Espufla no faltaron los libros, sus compañeros Inseparables de siempre,,.


1926_08_15 Cartagena Ilustrada p-5