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Martes 08 de octubre de 2013, por la mañana. He decidido escribir un diario, fruto de la desesperación de los hechos ocurrido en estos días. No sé qué hacer por el momento, salvo hacer un poco de catarsis y descargar todo lo que siento escribiendo: «Así como las cosas comienzan, terminan.» ¿Donde he leído eso? Me parece interesante para iniciar mi nuevo libro. Un proyecto largamente acariciado, la continuación de mi primer libro que hasta ahora no lo acabo, pero que ya está avanzado al menos unas 25 páginas. El de Entre tus ojos, dedicado a ella... pero ella ya no está más aquí a mi lado. Sigo: «El día de ayer fue un día duro: Rosa me terminó después de unos largos veintiún meses.» Siento un espasmo entre mis manos mientras escribo estas líneas. Lo sé, es duro cuando alguien con quien has compartido meses y meses de una bonita relación, que te acaben así porque así, es injusto. ¿Pero qué he hecho yo para que se tornara así la relación? ¿Por qué decidió cortarme a pocos días de iniciarse una gélida primavera limeña de la cual todavía no percibimos el sol sino a puchitos, así como cuando se fuma un cigarrillo invitado (que sea Lucky Strike Light, las demás marcas son muy fuertes) o acaso cuando te invitan un anisado pero sabes que no puedes tomarlo todo de golpe, sino por sorbos moderados, por qué justo por estos días? Ya nos íbamos para los 22 meses, un número mágico, cabalístico, acaso los dos números iguales que nos representaría a Rosa y a mí, que lo iba a convertir en un nuevo minisitio para dedicarle todo el amor que siento -me corrijo: sentía- por ella. Escribiré pues un diario, no me importa lo que diga la gente, ni Cauhtemoc (lo admiro a ese escritor, escribe las cosas justas y como debe de ser, aunque tiene una filiación similar a la del esotérico Samal Aun Weor). Ya mis amigos me han dicho que escribo bien cuando les presté un adelanto de "Entre tus ojos". Abel... ese tipo está más rayado que una linea chueca. Ese día que hablé de literatura con él, me refirió que ese libro debería llamarse "Almeyda y sus amigos" porque eso era su percepción, lo que había visto él. Jajaja, un gran tipo, salvo por sus locuras y sus memes, que no dan risa pero divierten algo. Seguiré pues en mi proyecto del diario, son tantas cosas que se me juntan, mas los estudios y el NotiScout que lo tengo un poco blandengue de tanto que lo cambio pero no le doy uso como debiera ser. Es que me falta tiempo... Volviendo a lo mío... Y no sé, siento que estoy en falta si publico todo lo que me ha pasado con ella, como si la expusiera al público. Pero por otro lado también tengo mi deber de informar cómo me he sentido yo estos días, hecho un asco, una piltrafa porque, y nuevamente lo recuerdo todo como si fuera un solo instante: la mirada de ella, algo extraña, diciéndome esas palabras a las que me negué escuchar en un principio... ¡Noooooo! ¿Rosa, por qué me dices esto? Al principio de todo era Roberto, la luz, tus ojos, la canallada de esta pérdida de tiempo para solitarios que se dedican a escribir las cosas que le acontecen cada día... Ya no tengo ganas de escribir nada... estas imágenes son sucesivas, una y otra vez, el dínamo, cuando ella en el preciso instante decide terminar con todo esto, con la relación a la que me había acostumbrado y hecho una idea. Tomo valor y decido verla, no puedo creer aún que me haya pasado esto. ¿Qué dirán los Corcuera, si se enteran? Tomo valor de nuevo y decido salir de casa, ir a verla, afrontar los hechos, o ver a su padre, con la excusa de verlo exclusivamente a él, mi gran amigo en tan poco tiempo, con tal de verla y no verla...


_____________________________________ Son las cuatro peeme y no lo he visto al señor, padre de mi ahora Ex. Lamentablemente no me acordé que hoy era feriado y que no estaría atendiendo en su local. Una pena, justo en estos momentos quería conversar con él. Llego a mi casa y mi madre, que me ve todo demacrado, me insiste para ir a pasear con ella, que me invita a cenar comida italiana, cerca del mercado de San Roque, que está en el distrito de Surco, que a su vez está ubicado en la gran metrópolis que es Lima Metropolitana, que es la capital del país donde vivo, el Perú, que forma parte del continente sudamericano que es América del Sur, que también forma parte del gran continente América, el más grande a comparación de Asia. Dicho sea de paso, está en el planeta Tierra, la tercera roca ubicada en relación a la traslación del sistema solar del Sol, nuestra gran estrella que nos brinda luz y calor durante el día, pero que por cuestiones de la rotación misma de la Tierra, durante la noche no la vemos, salvo reflejada a través del satélite llamado Luna Selene, según las fases lunares en que nos encontremos de determinado mes del calendario gregoriano actual, que es el año 2013, aunque hay estudiosos que confirman que llevamos un atraso de 4 años completos, por lo cual sería ya no el año 2013 sino el 2017, con tres meses de atraso también, lo cual sería que ya no es octubre, sino enero del 2018. Cuestiones de geometría espacial y euclidiana, demasiado abstracto para mi gusto. Un tiempo me gustaba ir a ver los telescopios del planetario para visualizar el espacio, pero en Lima no abundan, salvo el del Planetario del Morro Solar del distrito de Chorrillos que no siempre opera, ya que está cerrado. Por cierto, el distrito de Chorrillos está ubicado en la gran metrópolis que es Lima Metropolitana, que es a su vez la capital del país donde vivo, Perú, que es un país integrante del continente sudamericano que viene a ser América del Sur, que también forma parte del gran continente América, el más grande a comparación de Africa. Dicho sea de paso, está en el planeta Tierra, 70% agua y 30% tierra -por eso recibe la denominación de Planeta Azul- ubicada en relación a la traslación del sistema solar del Sol, la gran estrella que brinda luz cercana y calor durante el día, pero que forma parte a su vez de la galaxia llamada Vía Láctea, porque quienes lo observaron por primera vez dijeron que se parecía a un batido de milkshake, que esta misma galaxia a su vez se movía a una velocidad trepidante mucho más rápido que el más moderno de nuestros vehículos inventado con tecnología terrestre combinada con la extraterrestre de acuerdo a las confesiones del ingeniero Bob Lazar, amenazado por la CIA -hoy NSA- por revelar secretos marcianos y venidos de otros planetas. Pero no me consta... ya que si me vuelvo un hombre galáctico, un problema como este que me está pasando debería ser mínimo a comparación de lo que pasa ahí arriba entre las estrellas, sobre todo si los 12 de Andrómeda acuerdan algún plebiscito controlado con respecto de la Cuarentena que se impuso al planeta Tierra después de lo ocurrido en 1947 en Roswell, Nueva México, que pertenece al estado de Nevada, en Estados Unidos, que está ubicado dentro del continente norteamericano, que forma parte asimismo del gran continente América, denominado así debido a la viveza de Américo Vespucio, pero que geográficamente es el más grande a comparación de Europa. Dicho sea de paso, está en el planeta Tierra, el tercer planeta azul ubicado en relación a la traslación del sistema solar del Sol, que constituye dentro de la galaxia de la Vía Láctea, que gira en relación al Sol de Sirio, que a su vez gira éste en relación al Sol de Alción, que a su vez gira en relación al Sol Central del Universo, portal interdimensional donde el tiempo y el espacio convergen como un punto preciso del predicho por Jorge Luis Borges, en su cuento el Aleph, que es el En'Soph, el inicio de todo y punto convergente de todo y la nada misma y hasta el infinito, si exageramos un poquito. ___________________


Del 09 al 10 de octubre 2013. Tantas cosas me ocurren que las apunto con cierto detalle en lo que será mi libro. Pero las horas pasan y me gana la angustia, la modorra y el-no-saber-qué-hacer-enestos-momentos-inciertos-de-mi-vida. No pienso en el suicidio, tampoco tanto. He decidido reescribir "Entre tus ojos", creo que falta a la verdad en muchos aspectos. Luego de este libro escribiré otro, aun sin ponerle título del todo, como respondiendo a Tormenta, luego de haber pasado por estos momentos críticos en que ahora no está ella a mi lado. Pero aún hay esperanzas. La fecha del JOTA JOTI de este año se aproxima, quizás haya un hálito de esperanza para verla de nuevo, aunque sea por un rato. Aunque la actividad en sí es una pernoctada de un ía para otro, de hecho que sí o sí la verá cuando suba al laboratorio del JOTI, ya que estaré de moderador en TeamSpeak para los hermanos scouts de todas partes. Aun me pesa el recuerdo de esa conversación con Rosa, es cierto. Volver a saber las causas de la ruptura duelen, como las apunto en mi diario personal. Las heridas están aún sin cicatrizar. Pero debo calmarme, si es su decisión, no puedo ser alguien quien se lo impida. Debo calmarme con té de tila, o infusión de valeriana para que se me bajen los bits de torrents mal descargados en mi cerebro de 8-bits. Decido escribirle el último correo, que no aparecerá en mi diario. Mi intento de reconquistarla no surgió efecto, así que decido escribirle lo que será un adiós oficial y diplomático, imparcial hasta en la médula y en la cánula debido a que todavía no nos sorprende el verano con la canícula. Le digo que me cuesta mucho voltear esa página, pero le adelanto que estoy calmado. Ella al parecer se alegra por eso, o al menos lo demuestra y quiere dar énfasis en que así será. Le dije que escribiría un libro sobre este proceso. Me dijo que hiciera lo que quisiera, de modo que lo anuncié a la brevedad en mi fan page del facebook sobre la noticia al respecto: la oficialidad de lanzar un libro cuyo título ya lo veía venir: Tormenta. Como dicen, ya fue. Lo que fue una vez, fue ahora. Cada vez que reviso unas líneas ya anotadas de este libro, que lo titulé Tormenta, como que me voy sintiendo bien, la catarsis funciona. Mi amiga Rocío leyó Los Ojos del Cielo, en versión pdf. Ahora entiendo por qué muchos escritores escriben. Opps, verdad que tengo que ir a la Sede Scout, cito en la Avenida Arequipa 5140, a la altura de la cuadra 51 de la Avenida Arequipa, que antes se llamaba la Avenida Leguía por el presidente que más parecido tenía con Fujimori y cuyo personaje siniestro, cuyo nombre no recuerdo, se parecía bastante a Vladimiro Montesinos y aplicaba la tortura de la picana eléctrica a quienes detenían y vociferaban en contra del bienamado presidente Augusto Bernardino Leguía, que queda en el distrito de Miraflores, dentro de la gran orbe que es Lima Metropolitana, la capital del Perú, pertenenciente a la parte sur del continente de América, que es de mayor extensión a comparación del continente ubicado al Polo Sur, la Antártida, donde presuntamente vive Papa Noel, o Santa Klaus para los niños, o el invento de la Coca Cola para promocionar la bebida preparada con el jarabe a base de limón y hoja de coca, cuya fórmula X-7 lo saben unos pocos pero que ya está harto difundido en el internet. A lo que iba es que tenía una reunión pendiente con Carmen, la encargada y superiora de la Comisión Nacional de comunicaciones, que diga, de Corresponsales, que si no me lo olvidaba por completo. El rachi de esta noche me ha asentado algo mal, aunque la gelatina estaba en algodón. Fue una plática desestresante con mi hermano Adrián, caminando por las calles de San Roque, junto con Tomás, otro cófrade. Llego a mi casa y hablo con Rocío de nuevo sobre un problema parecido al mío. En el dolor somos, hermanos. Ahí


es cuando se me prende el foquito que apenas son ocho días de desesperación para volver a ver a Rosa de nuevo. Lo sé porque ella misma me lo dijo que iba a ir con su grupo. Seguiré escribiendo el diario a medida que pasen los días, planeo terminarlo de escribir en mayo o junio del próximo año. Lo sé porque un libro mínimamente decente requiere por encima de las 100 páginas. Es prometedor, porque tengo amistades a las que les he explicado algo del proyecto y está deseosas de leerlo. Lo sé porque por algo escribo. _______________________________________________ Ver a Rosa en el JOTA JOTI no sé si me hizo daño o algún bien. Yo por ahora me siento libre, sé y soy consciente que no puedo borrar 21 meses de una tórrida relación de una vez, sino paulatinamente conforme pasa el tiempo. He decidido ocuparme más de mis cosas. Hay algo curioso, me propone mi amiga M. para hacer nudos de nuez, como los que hace el loco de Abel, por lo que me pide que nos reunamos para hacerlos. Me dice que ha visto las fotos de cómo se hacen los nudos y que quiere probar de hacerlos ella. Yo le comento que mejor lo hagamos con tapas de plástico de botellas descartables PET 3, debido a que la patente es financiamiento directo para apoyar a las acciones de Israel, el estado judío que tiene autoridad para decidir con respecto de la eterna disputa con la franja de Gaza. Además yo no sé donde se consigue Abel esas nueces para sus nudos. Ella me acepta que por ahora probemos con las tapas de botellas descartables PET 3, para ver como sale la cuestión. «Soluble en agua.» «Incoloro después de seco.» «Precaución: en caso de contacto con los ojos o la piel, se lave con suficiente agua.» Nunca nos encontramos. A las finales la reunión no salió como esperaba. «Jarra recipiente con varios picos vertederos para eventos.» Voy caminando, me agarra la angustia. El noche es día, aquí, la día es noche allá. Entrevero entre la oscuridad. La ciudad se mueve taciturna. Luces y brillos. Me agarra la intuición de tomar uno de los tantos micros desconocidos que circulan. Para algún lado se dirigirán, debo llegar a un destino. Llego a una habitación, harto conocida. Pero no sé con quién hablo, ni por qué. De nuevo me encuentro en otro bus. Sé que tengo que ir hacia ese otro lado, donde debo apearme para tomar la otra línea de bus cochambroso, que siempre tarda en venir cuando uno piensa tomarlo. La zona me da algo de miedo. Felizmente no hay nadie cerca. Espero que venga rápido el bus. Me desespera esa angustia de no moverme. «Soy el presente la carga de mis antepasados la carga de mi genética la carga de la historia universal.»


«¡Oye, no te comas el televisor!» «De todas las profecías, ¿qué hay de cierto en ellas?» Llego a ese castillo, de noche, que se confunde con un barco estancado completamente construido de madera. Interactúo con gente que no conozco definitivamente de este lado del planeta. Una vez más me encuentro en el otro lado, como aquella vez que pude cruzarlo a través del espejo. Debo tomar un bus. Si camino de noche, se hace peligroso. Pero qué aburrido estar viendo entre la desesperación de tomar buses que nunca llegan o demoran siempre. Decido ir de caminata, en grupo. Nos vamos hacia el Desierto de A. a buscar unos caracoles amarillos que segregan unos fluidos azules que los guardamos para escribir en los lapiceros Parker y que nos permiten hacer buenas tareas y presentaciones a mano por el exceso de color purpurina que contiene la tinta azulada. Nos acercamos a una cueva. Vemos un cuervo plateado que sale volando. Una de sus plumas se queda. Era enorme. Pesaba dos toneladas de solo verla, pero era ligera al tacto. Entre las hebras de la pluma había un mensaje, fácil de descrifrarlo. El problema era memorizarlo: «Fuma el río oro vergel como el verde violeta el humo que exhalas entre miradas de melancolía acompasada, entre suspiros azulados, buscas tus propios ojos en el horizonte distante de los planetas Supernovas que se alejan cada vez más de ti, la velocidad lunar de Júpiter no es la misma que la de tus ojos internos, escuchas rumores a través de tus rodillas y detectas con el hueso húmero todas las mentiras bendecidas por el cardenal colgado en la morera mientras la deslúcida morena se entretiene coleccionando cáscaras de cacao que alguna vez alojaron restos de loritos renacidos de entre tus muertos, soñando entre tus sueños daltónicos y supagógoles sobre la alfombra voladora de las exageraciones de la mesa, el agua que corre entre los maratonistas...»


Es pues que le dije que la marinera no tenía razón de ser en éstas épocas del feminismo a ultranza: de Simone de Beauvoir, la Contracultura de los años 60 y Flora Tristán en defensa de los desposeídos, 50 años antes que lo hiciera el tío Marx: pero solo atinaba a reírse: aceptaba sin grandilocuencias el cliché impregnado a todo trujillano y trujillana: que es imposible ser trujillano o trujillana sin saber bailar o apreciar la marinera: ¿pero es que yo dejaría de ser peruano si admito que no me gusta el cebiche y que me cae mal el pescado? Me dicen que la mejor marca en atunes es Campomar. O Ramón de Campoamor, el poeta de la generación del 90, cuando el estallido intelectual español que luego se decantaría por el anarquismo a ultranza -motivos posteriores del suceso de Montjoy y Leva-. Me regresé caminando, no había al caso más que dar el primer paso para luego avanzar ya no millas o kilómetros, sino verstas, unidad de medición rusa para indicar cuánta distancia se camina en el desierto del Gobi, entre el Uliassutai, o el Karakorum, para comprobar que hasta el Jiggastai estaba infectada de los demonios de las montañas que se cobraban vidas si no hacían los obos y sacrificios del caso, así como cuando los aztecas se dejaban sangrar como ofrenda antes de internarse en el laberinto propiciado por el consumo de plantas alucinógenas poco conocidas, para alcanzar el estatus de hombre del conocimiento a través de las tripasondas de triptamina o ingesta de IMAO para vencer la resistencia estomacal y lograr llevar al torrente sanguíneo la Dimetiltriptamina necesaria para interactuar con los neurotransmisores y otros ácidos para despertar la conciencia en un nivel de supraconciencia, la apertura total, la que permite la visión rumbo al portal de portales, a esa realidad fuera y descomprendida en los márgenes y límites de este cerebro 3D para llegar a los cánones de 5D y 6D, donde el tiempo y el volumen ya no tienen razón de ser, sino de sutilizarse ante la cantidad ingente de energía que se manifiesta en las altas esferas feéricas. _______________________________ Quizás sea temor a lo desconocido o qué se yo, o para olvidarme de muchas cosas, simplemente. Parece ser así. He decidido ser bombero. Abrirme a la experiencia, puesto que ya conozco bastante de primeros auxilios, pienso que así podré dedicarme a otra cosa que andar pensando seguido en ella, ya que para eso tengo el diario que voy escribiendo cuando me acuerde. ______________________________ No me aceptaron en la bomba de Surco. No pasé la evaluación física. No contaba con eso. Aunque algo me dijeron que en seis meses, si quería, que lo volviera a intentar. Ser bombero no es cosa fácil en este país. ______________________________ «Suenan los potrillos en la Habana Vieja. Es su grito desesperado. Nadie le canta a la libertad. Nadie le canta a nadie. Reza Pahlevi pide perdón por el impasse al cuerpo diplomático de Rusia. Es más, viaja hasta el Hermitage y se pone a disposición del Zar Nicolás y Katerina.


Lefourge se nos va de las manos. Se ahoga y perece en las gélidas aguas del Yenisei, río infranqueable durante los inviernos duros de las estepas siberianas. Comemos carne cruda, para no prender hogueras. No queremos ser carta de puntería de los bolcheviques. En ese plan andamos dos meses, hasta llegar por fin a Ugar. Hoy en día Ulan Bator. Es la capital de Mongolia. El reino antiguo de Gengis Khan. Y el de Tamerlán. El origen de los cuentos maravillosos de Las Mil y una noches. Harem Al Raschid, que rezas por tu madre Y por Baba Osaím, Ruega también por los cimarrones de tu raza. No olvidéis a tu santo padre, Candor de Angola. Crooner de Milton. La jarana se sumerge en la piscina de la casa de Doña Juana, a las cuatro de la mañana.» He llegado a la página siete. Apunto con respaldo y feedback a mis hermanos y al minisite. «La realidad virtual está cerca. Temblad, mortales, temblad, que se avecina el futuro, tal cual es.»

P.D.: «And the beat goes on»

Parodia de Tormenta  

Una parodia a una novelita en formato twitter. Con interpolaciones y otras addendas.

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