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Año 1 Núm. 3

Septiembre - Octubre 2010


Contenido Directorio Dirección general: Leopoldo Silberman Dirección editorial: Cecilia Alfaro Gómez Dirección de arte: Carlos A. Ramírez Diseño y formación: Diana Rodríguez Cerón Colaboradores: Guadalupe Caro, Leopoldo Silberman Ayala, Luis Gallardo. Carlos Ramírez, Sergio Moreno Juárez, Cecilia Alfaro Gómez, Lourdes Zabalza, Ana Cecilia Leyva Amaré, Miguel García Audelo, Nidia Angélica Curiel Zárate, Andrea Silva B., Gioana E. Rivera Mora, Rodrigo Vega y Ortega Báez. Portada RAMZ Fotografía Arturo Moreno Ilustraciones RAMZ Consejo Editorial Rodrigo Antonio Vega y Ortega Báez, Karla Nájera, Guadalupe Caro, Lourdes Zabalza, Carlos Warden, Carlos Jimenez Zamorano Ventas y publicidad murciegalorevista@gmail.com 56 5215 93 ext. 105

Presidente y Director General: Lic. Jesús Cuevas Sánchez Director de Finanzas: Lic. Mauricio Cuevas Ampudia

Editorial Hola mi nombre es fulano y soy… ¡bicentenario! Historia pop Arte Factos Panteón de los dioses del rock El espejo de afrodita La ira de ares De textos y pretextos Entrevista Lo que el tiempo nos dejó Aunque vista de seda… De murciégalos, vampiros y otras Criaturas de la noche Miss celanea El entretenedor Cartelera El alba

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Director Académico: Lic. Gustavo Figueroa Ramírez Gerente de Relaciones Públicas: Lic. Norma Ruíz Tirado Gerente de Promoción: Lic. Gilda Nieto Nieto Coordinador de Difusión Cultural: Lic. Leopoldo Silberman Ayala www.cecc.edu.mx Murciégalo es una revista editada por la Coordinación de Difusión Cultural del Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación, Valle 12, Jardines del pedregal, México D.F., c.p. 01900. Las opiniones vertidas en ella son responsabilidad de quienes las emiten. Todos los permisos en trámite.

Directora de la Escuela de Fashion Design and Marketing: Lic. Isabel Carvajal Torre Director de la Escuela de Cine y Televisión: Prof. Fernando Flores Alvarado Director de las Escuelas de Mercadotecnia y Relaciones Públicas: Lic. Gerald Fuchs Torrescano Director de las Escuelas de Comunicación y Periodismo: Lic. Marcos Castañeda Contreras Director de las Escuelas de Publicidad y Diseño Gráfico: Lic. Stefano Niro

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Lo cierto es que en medio de este extraño ambiente de celebración costosísima para nuestros bolsillos nos encotramos con una ciudad en obras (que se terminarán en “algunos añitos”, si bien nos va; eso sí, todas BICENTENARIAS); nos hallamos frente a una Comisión designada para los festejos patrios que no logró hacer nada realmente significativo, haciendonos a todos añorar los tiempos de don Porfirio Díaz, que muy criticado, muy criticado, pero SÍ hizo cosas (y estamos seguros de que gastó mucho menos que esta camarilla). Pero… ¡bueno, está bien! Hemos de reconocerlo: se hicieron una o dos canciones horrendas bicentenarias; mucho feis y mucho menos book (como diría la publicidad de Gandhi) al subir TODO SOBRE MIS HÉROES a las redes sociales; un librito “baratón” que llegó a muchos hogares y que no tiene nada que ver con aquel que el mismo gobierno vendió en los puestos de periódicos a 39 pesitos (al menos que se pongan de acuerdo con el discurso, ¿no?); una excelsa y sublime megamagna exposición en Palacio que incluye (como arcón “doble u”) un paquete de medias de Miguel Hidalgo, un paliacate de José María Morelos, un pañuelo rayado con una nota de la Corregidora; un juego de lágrimas secas de Leona Vicario cuando estaba pariendo, la silla original en que se sentó Guadalupe Victoria cuando se cambió el nombre, un rizo de Iturbide, un… ¡ah, cierto! ¡No uno! ¡TODOS los huesitos de TODOS los héroes que nos dieron patria (bueno, sólo independencia) mismos que, por si las moscas, se mandaron verificar, no fuera siendo que no fueran suyos, comparándolos con… comparándolos con… ¡bah, da igual, con lo que sea, ¿quién se dará cuenta?! Afortunadamente, se sabe ahora que esos SÍ son nuestros héroes… ¿Qué habría pasado si no lo hubieran sido? Se gastó también en unos letreritos en TODAS las carreteras para que TODOS nosotros nos hagamos la pregunta de los 64 mil: ¿para qué sirven?

Editorial

A

apenas unos días de que se cumplan los esperados primeros doscientos años del Grito que un cura de apellido Hidalgo dio en Dolores, no sabemos si reír o llorar, si comenzar a festejar de una vez por todas o empezar a hacer nuestras maletas para mudarnos en alguna aerolínea (excepto Mexicana) a Kenya, Zimbabwe, Malasia, Tahiti o al menos a… Mérida (por aquello que dicen los yucatecos de “cuando se acabe el mundo”…).

Nosotros, desde esta humilde trinchera cultural, creemos que esta revisión de los hechos de los últimos doscientos años y de los ahora tan olvidados cien años de la gesta revolucionaria (que suponemos han de incomodar al actual partido en el poder) debe al menos servirnos para algo: volvernos y observar el camino que hemos trazado. Tenemos la esperanza de que al menos esa observación obligada, inducida o cómo sea, nos sirva de algo. Que al menos nos haga pensar que podemos cambiar, que podemos ser mexicanos más allá de la selección de futbol, el tequila o el mariachi. Que podemos ser un pueblo unido, un pueblo culto, un pueblo con gobiernos mejores (o al menos…inteligentes). Que podemos creer en el heroismo porque ALGUNA VEZ SÍ LO HUBO, porque no es un mito inventado para divertir, no es tan solo una leyenda. A esos hombres y mujeres que se partieron la cara por nosotros, que dieron la vida por sus familias, sus pueblos, su nación, por intereses personalísimos o por idealismo, por convicción o porque ESO les tocó vivir. A todos ellos que, a final de cuentas, hicieron un cambio, tomaron un arma, escribieron un manifiesto, arengaron a una tropa, atravesaron el desierto caminando, sufrieron vejaciones, hambres, enfermedades, resistieron una invasión, lloraron al presenciar una guerra… A todos ellos, estos humildes mexicanos que sí son patriotas, les damos las gracias. Procuraremos hacer lo propio, a nuestro estilo y con el mismo heroismo, desde nuestra trinchera.

LOS EDITORES

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Hola, mi nombre es Fulano y soy…

¡Bicentenario!

(TODOS: ¡¡Hola Fulano!!)

A

l pasar frente a él, se encargaba de recordarnos que faltaban tantos días, horas, minutos para los festejos de los centenarios nacionales. El reloj instalado en la Plaza de la Constitución de la capital, así como en las principales ciudades fue quizá uno de los primeros tintineos de una campana que viene sonando con fuerza desde hace varios meses… se acerca el Bicentenario, clama el tañer. Sin embargo, estando a unas cuantas semanas de la esperada fecha, se percibe en muchos sectores un clamor que va desde lo más silente a lo más sonoro: “que cese, que acabe, que quede atrás el dichoso festejo…” Pero… ¿por qué? Quizá los medios han contribuido a atiborrarnos de información sobre las conmemoraciones al grado de crear en el público espectador, más de una espera expectante, un desagrado pues, como dice un buen amigo mío, hasta en el excusado se habla del Bicentenario. ¡Y no es exageración! Basta poner atención un poco para notar que hay servilletas bicenterias, toallas bicentenarias, un nuevo modelo de auto alemán bicentenario, fragata bicentenaria, metrobus bicentenario, radio bicentenaria, películas bicentenarias, una nueva teleserie bicentenaria, blogs, páginas web, una canción bicentenaria (¡malísima, por cierto! No sé que estaba pensando el compositor…), circuito bicentenario, línea de metro bicentenaria… es más, la mascota del amigo al que hacía referencia, el insigne historiador y biólogo Rodrigo Vega y Ortega Báez, fue bautizada con el cuasi poético nombre de “Bicentenario”.

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¿Y qué es eso? ¿Qué celebramos? ¿En qué consiste? ¿Cómo se come? A eso iremos en un momento. Lo importante para mí es señalar que, cuando la redacción de la revista que usted está leyendo se reunió a empezar el tramado de los números del presente año, saltó de inmediato: “El 3 debe ser dedicado al Bicentenario”. A todos nos pareció algo más obvio, más natural y evidente que el suponer que las vacas son pintas. Así que, manos a la obra, nos pusimos a trabajar al respecto. Y aquí fue cuando, en mi caso, como dice el vulgar dicho, la puerca torció el rabo… No tiene usted porqué saberlo pero un servidor es, por estudios, formación, oficio y convicción, historiador. Mi campo de especialidad es la historia militar y política del siglo XIX, aunque a partir de mediados de la centuria y hasta finales. Es decir: no me corresponden ni la una ni la otra de las fechas celebradas. Pero el 2010 era, desde aquellos lejanos tiempos en que estudiaba la licenciatura en la sacrosanta Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el año clave para cualquier historiador. Era LA fecha… Como pasa a cualquier joven lleno de barros e ilusiones, la esperanza de hacer LA INVESTIGACIÓN (en mayúsculas: es adrede) sobre cualquiera de los temas en cuestión era la miel que alimentaba mi boca carente de experiencia. Hoy, habiendo llegado la fecha, habiendo alcanzado el sagrado año de los cien y doscientos, creo en algo un poco distinto. Creo que, si bien es agradable observar que se discuten los temas que nos forjaron como nación en todos los espacios posibles brindados por los medios y el mundo académico, hay una gran parte de la población que vuelve a la creencia de que la Historia es apenas un cúmulo de narraciones bélicas donde el heroísmo convive mano a mano con la interpretación maniquea de los “buenos y malos”. Percatado con desesperanza de que la comisión encargada de los festejos dio continuidad a esa interpretación de la historia y que son apenas unas cuantas las vertientes innovadoras al respecto, decidí no tratar en este artículo el tema que planeé en un principio: una comparación entre Hidalgo y Madero como iniciadores de ambas gestas. Prefiero hacer este llamado a la utilización de estas fechas como un pretexto para hacernos una coco-exploración, muy al estilo de Samuel Ramos y Octavio Paz, en la cual nos preguntemos quiénes somos, por qué somos así, de qué sirve festejar este bicentenario y si, acaso, es necesario levantar una vez más estatuas para después, como suele pasar en estos casos, derribarlas. Mientras tanto, la invitación a observar lo que suceda en las fechas venideras está abierta. A fin de cuentas esto, como señala la antes bicolor Mónica Naranjo, “sólo se vive una vez”…

LEOPOLDO SILBERMAN 3


Historia Pop

La Independencia es sueño

L

as guerras revolucionarias han surgido por grandes ambiciones políticas o bajo terribles condiciones sociales. En cualquier caso, las revoluciones han sido soñadas, imaginadas o inventadas en la intimidad narrativa de nuestra imaginación personal y colectiva, antes de pasar a la acción. La acción beligerante, rotunda, firme y definitiva que conduce a los grandes cambios políticos, como los encabezados por Lenin, Mao, el cura Miguel Hidalgo o Francisco I. Madero, han sido personajes muy disímiles dentro circunstancias muy distintas, quienes imaginaron la revuelta y sus consecuencias, y luego se estrellaron con la realidad… o se estamparon. Como nuestros héroes patrios que ya están en cada papelería de México, en forma de estampita. La independencia de México del otrora imperio Español no fue la excepción. Ésta se deseó y soñó por muchos novohispanos antes de concretarse en las figuras esculpidas de nuestra historia. Uno de estos soñadores, un tipo interesante, tuvo la mala suerte de soñar despierto, y cayó en manos de la Santa Inquisición. Tras un juicio pereció incinerado en su bendita hoguera. Pero la historia —u otra fuerza inanimada— lo recompensó: su caso fue conocido por Don Vicente Riva Palacio quien lo inmortalizó en la monumental y bella obra enciclopédica México a través de los siglos (1880) , y también en la novela Memorias de un impostor. Con todo el poder de su literatura, don Vicente llevó un caso judicial novohispano al mito, y del mito al Ángel de la Independencia, donde este hombre tiene una estatua y una leyenda como precursor de la lucha de Independencia. Lo que ha causado polémica entre los historiadores sobre si tiene o no los méritos para codearse con nuestros íconos patrios. Se trata de Guillén de Lampart o de Lombardo, quien no es tan célebre como Hidalgo, Guerrero y Morelos, que además de ser estaciones del metro capitalino y Estados de la República, además de nombres de avenidas principales, son héroes de la Independencia, que, esos sí, estamos convencidos deben ocupar un lugar muy alto en el medallero histórico nacional. No obstante, de tener razón Riva Palacio, a Lampart debemos achacarle la primera conspiración importante para alcanzar la Independencia de nuestra nación, aunque con una precocidad de 168 años. Según él mismo confesó frente al Santo Oficio, era de nacionalidad irlandesa y contaba con 27 años cumplidos cuando arribó a la Nueva España en la flota del General Roque Centeno en 1640. 4


Su conspiración era genial, de haberse llevado a cabo sería un hito de nuestra historia. El irlandés quería utilizar armas letales: los medios de comunicación de su época, es decir, cartas postales. Esto puede sonar a ingenuidad, pero nada de eso. Todas las leyes u ordenanzas, como las llamaban, dictadas por el Rey, eran enviadas en barco desde España y tardaban meses en llegar al palacio de gobierno novohispano —hoy día un correo electrónico tarda milésimas de segundos en alcanzar su antípoda. Guillén preparó un paquete de cartas reales en las que deponía al virrey y lo encarcelaba, bajo cargos de corrupción. Esto ya había ocurrido, y ocurrió algunas veces más, en esa larguísima historia novohispana. Los virreyes al terminar su mandato eran sometidos a un vergonzante juicio de residencia, que tenían que cumplir bajo arraigo —y llegaba a durar meses— donde debían dar cuentas de cada real administrado, así como de todas sus decisiones administrativas y políticas, era sumario y público, y muchas veces lo ejecutaba el Virrey sucesor. Así, alguno terminó en las mazmorras reales, aunque no mucho tiempo. En otro apócrifo Sir William Lamport (su verdadero nombre) detentaba un nombramiento real que lo declaraba Virrey de Nueva España. De haber tenido éxito, ya una vez en el poder, Guillén había elaborado un plan de Independencia, que incluía la abolición de la esclavitud y la formación de un nuevo Reino, donde se erigiría como el primer Rey de México. Contaba con el apoyo de una palomilla de marginados, indígenas, mulatos, criollos castizos.

Desafortunada o afortunadamente fue traicionado, descubierto y arrestado en 1642. El gobierno novohispano lo tomó muy en serio, fue sentenciado a prisión perpetua. En la cárcel escribió sendos ensayos en latín y citaba párrafos completos de la Biblia, de memoria y sin errores, cosa que, según la inquisición, solo podía provenir de un poseído por el demonio. Pero la historia no termina ahí, tras ocho años de prisión logró fugarse —en una epopeya semejante a la de Fontaine del clásico “Un condenado a muerte se escapa” del maestro Robert Bresson— parece que elaboró planos muy detallados de la cárcel solo de oídas, y al recuperar su libertad, en lugar de regresar a Europa de inmediato se puso a pegar volantes subversivos (claro que en aquel entonces muy pocas personas sabían leer). Fue capturado horas después y ahora sí, sentenciado por el Santo Oficio a morir quemado vivo en la plaza principal. Esto ocurrió un miércoles 19 de noviembre de 1959. Así término su sueño de Independencia… asado.

Historia Pop

En Europa había cursado estudios universitarios en Matemáticas, Filosofía, Derecho Canónico, Teología y Derecho Romano. Hablaba y escribía, además del inglés, su lengua materna, español, alemán, italiano, latín y griego. También dijo haber escrito varios libros, ser pirata de los Siete Mares, soldado en la batalla de Norlenguin y en la defensa de Fuenterrabia, embajador del Rey frente a los católicos de Irlanda, y no obstante estas cartas credenciales, en la Nueva España se dedicó al “coyotaje”, es decir, la falsificación de documentos, la magia negra y el espionaje. Le apodaban “el zorro” y sus hazañas —quizá literarias— relatadas por Riva Palacio inspiraron al homónimo de Johnston Maculley con todo y su esgrimida zeta.

La independencia que Guillén de Lampart imaginó se concreto siglo y medio después de una forma mucho menos original, por la vía de las armas y los convenios políticos. La iniciaron unos caudillos, la terminaron otros y la gozaron millones de novohispanos, que al amanecer del 27 de Septiembre de 1821 ya eran, por decreto, súbditos de la corona del Reino de México, es decir, eran mexicanos, al menos de gentilicio. Evidentemente, la importancia de Guillén de Lampart no resulta de su ser en el tiempo, ni de su ser histórico, resulta del mito historiográfico que construyó Riva Palacio. Este fue el mito de un precursor onírico que soñó la Independencia y murió por ello. La estatua de Guillén de Lampart en el Ángel de la Independencia tiene un enorme valor simbólico: es él héroe, él ícono, el santo, que representa a los que sueñan nuevas y futuras realidades.

Indagando en la cultura… José Joaquín Blanco, Los misterios de don Guillén de Lampart. Revista Sociedad Latinoamericana, núm. 1, vol. 10, junio 2010, http://sociedadlatinoamericana.bligoo.com/content/view/8 10097/MEXICO-SOCIEDAD-LATINOAMERICANA-NUMERO-1 -VOL-2-JUNIO-2010.html Robert Bresson, Un condamné à mort s'est échappé ou Le vent souffle où il veut. (Un condenado a muerte se escapa), Gaumont; Nouvelles Editions de Films (NEF), Francia, 1956, Blanco y Negro, 99 min.

LUIS GALLARDO 5


6 de septiembre de 1910: “Una hermosa fiesta de la niñez”

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Arte Factos

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Pantóen de los dioses de la Música Mexicana 8

De la música nacional: el Nacionalismo. E

l surgimiento de nuestro país como nación independiente es relativamente muy breve. A través de doscientos años hemos tenido grandes y numerosas experiencias en el ámbito político, militar y social. Sin embargo, en el ámbito musical, hemos atravesado por algunos cuantos procesos artísticos, sobre todo si tomamos en cuenta que las grandes corrientes tardan muchos años en formarse y desarrollarse. México vivió su primer siglo mientras se desarrollaba la época del Romanticismo fundado por Beethoven pero que alcanzaría pleno auge con Chopin, Schubbert y Mendelssohn. Esta música permeaba entre las clases acomodadas citadinas y entre sus compositores: Juventino Rosas, Felipe Villanueva, Ernesto Elorduy y Ricardo Castro. En los años que precedieron a la Revolución Mexicana brotó en un hombre la semilla que desencadenaría el surgimiento del movimiento musical más importante de la primera mitad del siglo XX: el Nacionalismo Mexicano. Manuel M Ponce (1886–1948) es sin duda alguna el padre del nacionalismo mexicano. Nacido en Fresnillo Zacatecas se mudó a muy temprana edad a Aguascalientes. Aprendió a tocar el piano durante su niñez y, posteriormente, hizo estudios formales de piano y composición a temprana edad en el Conservatorio Nacional de Música. Después continuó su preparación en Italia y Alemania en 1904 y regresó en 1908 a ocupar el puesto que dejara Ricardo Castro en la cátedra de piano del Conservatorio. En 1915 viajó a Cuba y durante su estancia en la Habana surgió en él la necesidad de crear un método que rescatara la música popular, cosa que consideraba muy valiosa y que debía ser compartida en todo el mundo. En 1918 de regreso en México contrajo matrimonio con Clementina Maurel y fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica de México. Manuel se convirtió en un compositor controvertido y se dedicó a crear una obra basada en temas tradicionales del folclor, mismo que combinó con las formas del romanticismo europeo. En 1925 obtuvo una licencia para viajar a París, lugar donde, al darse cuenta de los avances en las formas de composición, decidió quedarse hasta 1933. Estando allá, Ponce se codeó con los grandes compositores del mundo: Paul Dukas, Heitor Villa Lobos, Nadia Boulanger, Maurice Ravel, entre otros.


Como incipientes protegidos de Chávez, Moncayo y Galindo tuvieron oportunidad de entablar una amistad con otros grandes compositores como fueron Silvestre Revueltas y Aaron Copland. En 1934, debido al cambio de administración en la federación, Chávez terminó su periodo en la dirección del Conservatorio y la administración entrante cerró la cátedra de composición y dificultó las situaciones para los pupilos del director saliente. De cualquier manera, Moncayo y sus compañeros lograron finalizar sus estudios airosos y bien librados. En 1941, Carlos Chávez le encargó a Moncayo una nueva obra basada en la música tradicional para ser interpretada en una serie de futuros conciertos. Éste viajó acompañado de Galindo a la ciudad de Alvarado, Veracruz, donde la música folclórica se conservaba en su forma más pura. Estando ahí, recopilaron una serie de melodías ritmos e instrumentaciones obtenidas de los huapangueros de la región. La trascripción fue difícil, pues estos interpretaban los sones de un modo distinto cada vez.

Manuel M. Ponce compuso para varios instrumentos, entre los que se destacan el piano y la guitarra. Gracias a su cercana amistad con Andrés Segovia, que se encargó de tocar sus obras con completa devoción alrededor del mundo, Manuel Ponce fue el primer compositor mexicano en obtener un verdadero reconocimiento en todo el orbe. *** Por su parte, José Pablo Moncayo (1912 – 1958) nació en Guadalajara, Jalisco. Fue compositor y director de orquesta y pináculo de la corriente nacionalista que naciera con Ponce y tuviera gran auge con Carlos Chávez y Silvestre Revueltas. José Pablo se involucró en la música gracias a su hermano mayor que le enseñó los rudimento, posteriormente, estudió piano en su ciudad natal, para luego ingresar al Conservatorio Nacional en la ciudad de México. Tocaba Jazz en algunos lugares para hacerse de dinero y pagar sus estudios. Fue compañero de estudios de Salvador Contreras, Blas Galindo y Daniel Ayala. Los cuatro asistieron a la cátedra de composición de Carlos Chávez en el Conservatorio y fueron de los estudiantes más talentosos. En 1931, durante una presentación de la Sociedad Musical “Renovación”, Moncayo presentó dos de sus primeras composiciones. En 1932 ingresó a la Orquesta Sinfónica de México en la sección de percusiones.

Chávez.

El Huapango de Moncayo fue estrenado el 15 de abril de 1941 en el Palacio de Bellas Artes por la Orquesta Sinfónica de México dirigida por Carlos

La actividad artística de Moncayo se siguió desarrollando en el ámbito de la composición y la dirección orquestal. Ocupó el cargo de director de la Orquesta Sinfónica de México y, posteriormente, de la Orquesta Sinfónica Nacional (creada en 1947). El 16 de junio de 1958, José Pablo Moncayo murió en su casa en la avenida Ámsterdam, poco antes de su cumpleaños 46. Junto con él, terminó el periodo del nacionalismo Mexicano fundado en los ideales de la Revolución. Su legado fueron un sin número de piezas para piano, música de cámara, una opera, algunas obras sinfónicas y el monumental Huapango, fantasía sinfónica basada en tres sones veracruzanos ("El Siquisiri", "El Balajú" y "El Gavilancito").

Panteón de los dioses de la Música Mexicana

A su regreso fue nombrado director del Conservatorio Nacional de Música, fundador de la cátedra dedicada al estudio del folclor nacional en la Escuela Superior de Música de la Universidad y director de la publicación titulada Cultura Musical. Entre sus canciones, se encuentran: Estrellita, A la orilla de un palmar, Serenata mexicana , Marchita el alma , La pajarera, Una multitud más, Tal vez, Necesito, Lejos de ti, Lejos de ti II, Cuiden su vida, Si alguna vez , Que lejos ando , Si algún ser , Yo mismo no comprendo , Isaura de mi amor , Por ti mi corazón , Marchita el alma , Por ti mujer , Soñó mi mente loca , Tú , Aleluya , Rayando el sol, Cerca de ti, Serenata mexicana.

CARLOS A. RAMÍREZ 9


El Vals a la memoria de los desgraciados días del 15 de julio de 1840

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na de las fuentes primarias más importantes que se tienen para encontrar huellas de nuestro patrimonio musical es la prensa periódica, tanto las revistas como los periódicos. El considerar a este tipo de publicaciones como fuentes primarias ha hecho posible la generación de conocimiento importante para la historiografía mexicana en rubros y temáticas diversas, desde la historia de la prensa, la educación, la literatura, hasta la historia de la música mexicana, entre muchas otras. Durante la segunda mitad del siglo XIX surgieron muchas revistas femeninas, es decir, como revistas femeninas se consideran aquellas que específicamente en sus títulos designaban a este tipo de público lector. La idea de la revista, es decir un volumen con una variedad de material publicado con cierta periodicidad, comenzó en Francia durante el siglo XVII; este tipo de publicación se conocía como Journal. De acuerdo a las fuentes sobre historia de la prensa periódica, el Journal francés llegó a Inglaterra donde al cabo de un tiempo se publicó la primer revista inglesa: el Gentleman’s Journal donde se comenzó a incluir material musical como partituras impresas como regalo a los lectores y pequeños artículos de crítica y de noticias musicales. De manera similar las revistas femeninas copiaron estos modelos y comenzaron a incluir música impresa para sus lectoras. En el caso de México hay que señalar que las revistas femeninas decimonónicas presentaban material misceláneo y su calidad fue diversa dependiendo de las decisiones de sus editores. Sin embargo presentan características comunes como: la mayor parte de sus directivos y editores eran hombres, ocasionalmente se incluían participaciones femeninas de corta extensión y la mayoría de estas publicaciones tenían como misión la educación de la mujer. Entre los títulos que podemos encontrar a: el Semanario de las Señoritas Mejicanas, el Panorama de las señoritas, el Presente amistoso dedicado a las señoritas mexicanas, la Semana de las Señoritas Mejicanas, entre otras. Entre las materias que constantemente aparecen en los contenidos de tales publicaciones se encuentra la de la música. Ahora bien, en varias de estas revistas femeninas es posible encontrar partituras, generalmente impresas en una hoja completa. Cabe mencionar que estas composiciones musicales tienen nombres y apellidos femeninos. 10


La descripción de Madame se refiera al Pronunciamiento del 15 de julio de 1840 de la Ciudad de México, encabezado por José Urrea y Valentín Gómez Farías en contra del régimen federal. Así pues, la mañana del 15 de julio de 1840 la población de la capital se despertó con la noticia del movimiento armado descrito por Madame. Después de un periodo de cárcel y de ser liberado por un grupo de soldados, Urrea se colocó a la cabeza del ejército mientras que, una vez encarcelado el otrora presidente Anastasio Bustamante, se instaló a Gómez Farías al frente del gobierno. Entre otras cosas, el Pronunciamiento se gestó a partir del creciente descontente contra el régimen centralista que se percibió concentrado en la figura del presidente Bustamante, cuyo gobierno comenzó la aplicación de una política impositiva que pretendía la obtención de mayores ingresos para el gobierno. Se sabe que dicha política consistía en el aumento de los gravámenes y tal disposición molestó principalmente a la esfera dominante. Cabe mencionar que entre los protagonistas que tomaron parte en tal evento bélico se encontraba una buena parte del ejército, una buena parte de la población civil, a quien se instó a tomar las armas, y por supuesto, la esfera dominante.

El espejo de Afrodita

Es en el Semanario de las Señoritas Mejicanas Tomo II, se encuentra una composición, de la autoría de Margarita Hernández, cuyo título “Valse á la memoria de los desgraciados días del 15 de julio de 1840” está directamente relacionado con un acontecimiento importante acaecido justamente en esa fecha. Pero, ¿cuáles fueron esos desgraciados días?; para responder a tal interrogante podemos recurrir a la voz de Madame Calderón de la Barca quien durante su corta estancia en nuestro país elaboró una serie de cartas donde describe, entre otras cosas, su acontecer diario. Madame escribe el 15 de julio de 1840: “REVOLUCIÓN en México; o Pronunciamiento, como le llaman. La tempestad que durante algún tiempo ha venido fraguándose, acaba de estallar (…) Ha comenzado el tiroteo! (…) todo el tiroteo se dirige contra Palacio. Todas las calles próximas a la plaza están llenas de cañones.”

En el recuento que hace Madame Calderón de la Barca menciona que hubo tiroteo desde el día 15 hasta el día 26. El Pronunciamiento, como tal, concluyo el día 27. La sola existencia del conflicto armado haría pensar que en ello radica el infortunio de “los desgraciados días” sinónimo de muerte, destrucción, miseria o enfermedad. Resulta difícil determinar si esta composición musical fue comisionada o pedida a Margarita, sin embargo, resulta evidente que hubo una intención de recordar tales hechos, es decir, esos “desgraciados días”. El vals está publicado en una sola hoja doblada a la mitad de la revista y es de poca extensión; el publicarla era un acto de coherencia con lo ofertado a los lectores, es decir, la partitura mostraba la calidad educativa de una señorita, en este caso de Margarita, puesto que la educación musical formaba parte del ser una verdadera señorita. Los interesante del vals de Margarita tiene que ver con una potencial intención de describir musicalmente lo hechos violentos de su acontecer durante esos días. A través la dinámica, de la alternación de la tonalidad mayor y menor, de la ornamentación, Margarita genera musicalmente hablando puntos de tensión; es posible notar que al utilizar estos elementos su intensión era el evocar este intenso tiroteo que refiere Madame Calderón de la Barca. Poco o nada se sabe de la vida de esta compositora, sin embargo, a través de su Vals deja huella sobre lo que para ella le representaron esos días del 15 de julio, esos “desgraciados días”. GUADALUPE CARO 11


De mi vida a mi óbolo a Caronte.

Anecdotario de los hermanos Reyes

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a generación de hombres que creció durante el movimiento armado de 1910 buscó fortalecer los modernos principios democráticos que se iban gestando por medio de una serie de ideales a veces conexos a veces inconexos pero que para ellos eran representativos del momento que se venía viviendo. Representantes justamente de este amplio grupo de jóvenes emprendedores fueron los hermanos Reyes, opuestos en opinión e ideas pero unidos por la sangre. Sus vidas se vieron diferenciadas no sólo por los años de formación y vivencias, sino también por su visión acerca de lo que representaba para cada uno de ellos la política y el derecho. Rodolfo fue mucho más práctico y político que Alfonso. De hecho a Rodolfo Reyes se le recuerda más por su etapa reyista que por sus méritos como abogado y catedrático, puesto que su ambición lo llevo a convertirse en felicista —debido a su amistad con Félix Díaz, el sobrino de Don Porfirio— y hasta huertista. Al poco tiempo de haberse titulado como licenciado en derecho, su alma mater, la Escuela Nacional de Jurisprudencia lo contrató como docente para que impartiera la cátedra de Procedimientos Penales. Según narra el historiador Javier Garciadiego, su clase fue utilizada como plataforma política pues concursó para la plaza en Jurisprudencia, misma que ganó. En ella se explayaba criticando al gobierno en el poder. Rodolfo se convirtió en un convencido reaccionario debió a que su padre, el general Bernardo Reyes, no pudo llegar a ser el candidato del presidente y tuvo que retirarse de la contienda. A mediados de 1903 durante su cátedra, reprobó la reelección indefinida de Díaz, lo que trajo consigo un gran escándalo político en algunos diarios de la capital, motivo que lo obligó a justificarse ante el presidente y ante Luis Méndez, director de la escuela, asegurando que era un mal entendido. Pero las cosas no quedaron ahí, pues al llegar a la dirección de la Nacional de Jurisprudencia el porfirista Pablo Macedo, le otorgó una licencia no solicitada que le impidió regresar a dar clases en mucho tiempo. Posteriormente, en 1911 regresó al servicio docente gracias a las peticiones formuladas por varios estudiantes de tendencia reyista y, sobre todo, para que su padre y él contribuyeran a combatir la rebelión maderista al interior de las aulas. Aunque su reinstalación no correspondía a su antigua denominación de catedrático adjunto, Rodolfo decidió regresar a la Escuela Nacional de Jurisprudencia para “ser útil a la juventud estudiosa”. 12


A diferencia de Rodolfo, su hermano Alfonso, que era diez años más joven, se había inclinado hacia las letras. Eso no quiso decir que no pudiera tener una amplia carrera diplomática, la cual dio inicio en 1913 con su designación como segundo secretario de la Legación de México en París. Sus empleos diplomáticos iniciados en la década de los diez concluyeron en 1939 con la presidencia de La Casa de España en México, que pronto se convertiría en El Colegio de México.

La ira de Ares

Al mismo tiempo que impartía clases en Jurisprudencia, abrió exitosamente su primer bufete, el cual “gozó de un éxito inmediato, en lo que seguramente influyó el poderío de su padre”, que en esa época era gobernador de Nuevo León. Garciadiego comenta que desde un principio tuvo en su poder importantes cuentas, como fue el caso de la representación legal de la Compañía Fundidora de Hierro y Acero de Monterrey y de la Compañía Cervecera Cuauhtémoc. En definitiva su despacho fue exitoso, tuvo buenos clientes y amplias relaciones con los principales empresarios de la época.

En sus memorias, Alfonso Reyes indicaba que sus años de estudiante en la Preparatoria Nacional no habían significado lo mismo que para generaciones previas que habían sido educadas por positivistas y modernistas. Y respecto a su carrera indicaba que la falta de humanismo en la enseñanza hizo que muchos de sus compañeros, incluyéndolo, optaran por escoger el derecho como única opción para “saltar al escenario” de la intelectualidad. Como nos podemos imaginar, Alfonso poco destacó en sus estudios de leyes; sus intereses fueron muy distintos a los de su hermano Rodolfo, pues en su vasta obra se hacen pocas referencias a sus estudios jurídicos y al ejercicio de su profesión. Realizó su bachillerato primero en el Colegio Civil de Monterrey y más tarde en la Escuela Nacional Preparatoria entre 1903 y 1907. Siendo aun estudiante de Jurisprudencia impartió clases en la Escuela Nacional de Altos Estudios, institución creada por los propios ateneístas. Su desempeño como catedrático fue tal que muy pronto llegó a la secretaría de la institución, en la que logró crear la subsección de Lengua Nacional y Literatura, donde sus amigos impartirían cursos destinados a profesores en el ramo. La época en la que estudió Alfonso fue determinante en su pensamiento posterior. Su afiliación al Ateneo de la Juventud y su clara inclinación por la literatura fueron el resultado de “un ambiente favorecedor del conocimiento por el conocimiento, particularmente de las humanidades”. Las grandes diferencias en el pensamiento de los hermanos Reyes, llevaron a Alfonso a repudiar la política como profesión. De hecho su vocación literaria se debió más a un rechazo familiar que a una característica innata. Es posible que de convertirse en un prominente político prefiriera hacerse diplomático, una profesión que conjugaba ambos méritos. Después de su puesto en París se dirigió a Madrid donde tuvo la oportunidad de escribir y conocer al grupo intelectual español; fue gracias a su colega y amigo José Vasconcelos que Reyes pudo acceder a la embajada en ese país. Ahora trabajaría para el gobierno de Álvaro Obregón como un ateneísta útil a su patria. Su exitosa colaboración lo llevó, en 1924, a la legación francesa, luego a Brasil y finalmente a Argentina. El éxito de Alfonso Reyes como diplomático se debió a que era ideológicamente afín a los gobiernos posrevolucionarios y porque fue, en palabras de Garciadiego: “un diplomático comprometido, que no había tomado el oficio por ambición, interés o repentino favor político; estaba en la diplomacia porque creía que allí era de utilidad a la patria, consiguiéndole la simpatía y el apoyo de otros países”. Los hermanos Reyes ya no fueron herederos de las tradiciones de la época porfiriana, sino que rechazaron, cada uno a su forma, esos preceptos. Alfonso puso en práctica la nueva filosofía de Antonio Caso que había estudiado en las aulas de Jurisprudencia y la Preparatoria Nacional, mientras que Rodolfo se unió al grupo revolucionario que vio en el movimiento armado una posibilidad de ascenso. Dos hombres, dos hermanos, misma sangre, posturas diferentes, ambos abogados pero con diferentes expectativas frente al cambio que se avecinaba. CECILIA ALFARO GÓMEZ 13


Antonieta

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De textos y pretextos

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Los femeninos en Mastretta

H

oy en día el feminismo es una postura que se ha convertido en una etiqueta impuesta hace muchos años. Dicha doctrina surgió en México debido a la necesidad que tenían las mujeres de tener una participación social más allá de la maternidad y el matrimonio. Las mujeres nos hemos visto obligadas a luchar por los derechos que los hombres han tenido desde siempre, “por naturaleza”. A lo largo de este camino, la lectura y la escritura ha jugado un papel de suma importancia. Un ejemplo de esto es la autora Ángeles Mastretta, una de las principales representantes en México. Nacida en Puebla, fue una revolucionaria para su época en la que, al parecer, las cuestiones de etiqueta y de comportamiento femenino habían sobrepasado las barreras impuestas por la cultura y la historia en el mundo entero. Ángeles, habla de la importancia intelectual que tiene la mujer y de su naturaleza libre: libre de ser, libre de querer y libre de creer. Pero ella no ha sido la única autora que ha tratado estos temas por medio de la palabra escrita. De hecho, una de las principales formas de participación social femenina fue, justamente, ésta: la escritura. Algunas de las mujeres en México, aquellas que podían ser educadas, tendían a escribir sobre las condiciones sociales y el rol que desempeñaban dentro de una sociedad que, pese a estar en pleno progreso, era y sigue siendo misógina; ejemplo de ello fue la revista La mujer mexicana publicada de 1904 a 1907.

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De textos y pretextos

Los personajes femeninos que Ángeles Mastretta presenta en dos de sus novelas (Arráncame la vida y Mal de amores), son mujeres de distintas épocas y de distintos sectores sociales, pero ambas con algo en común: son mujeres pensantes que leen y tienen una participación social ya sea en política ya sea en el ámbito académico. Tanto Catalina como Emilia (protagonistas de dichos trabajos) son apasionadas, cultas, inteligentes, amantes y soñadoras. Dichas características corresponden a un mismo perfil, que hasta hoy sigue siendo llamado feminista. Esta etiqueta ha sido impuesta, aún a sabiendas de que las mujeres que luchan por sus derechos, que son personas pensantes, que consiguen tener un papel social más allá que el de amas de casas, son simplemente personas libres, con la iniciativa de satisfacer las necesidades que cualquier ser humano (sea hombre o mujer) tiene. Que las mujeres tengan la oportunidad de realizar actividades fuera del hogar ha sido mal visto, incluso por sus congéneres, porque ésto implica un reto de superación femenina y, en el caso del hombre, un riesgo al perder el dominio sobre el sexo opuesto. Sin embargo, la postura que Mastretta aborda en sus obras, es una más realista e incluso, se puede decir, “no tan radical”. Ella no habla de una mujer que al ser libre está condenada a la soledad. En el caso de Emilia, ésta es una mujer que incluso llega a ser admirada por hombres y vive enamorada de Daniel, un guerrillero de la época de la Revolución. Catalina, sin embargo, se da cuenta que el matrimonio con su esposo, un general posrevolucionario, no es lo que buscaba ya que no encuentra la libertad deseada; en la trama de la novela llega a tener varios amantes hasta que encuentra el amor en un hombre que comprende su libertad, el director de orquesta Carlos Vives. Lo que Mastretta ofrece en sus libros es una actitud de reencuentro con nosotras mismas como mujeres del ayer, del hoy y del mañana y una de las mejores maneras de hacerlo es, sin duda, por medio de la palabra escrita. Muchas mujeres leen, muchas se reconocen en los personajes de las novelas, no sólo de la autora en cuestión, sino de muchas más. La lectura ha sido una forma de educarnos, de incluirnos y, por supuesto, de liberarnos. Sigamos siendo personajes de este tipo de historias, sigamos luchando por lo que somos, creemos y pensamos; seamos libres y expresémonos como tal. Enseñemos a más mujeres, seamos ejemplo pero, sobre todo, sigamos siendo mujeres.

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El arte de la historia En la visión de Alfonso Mira Márquez Director del Museo Soumaya

C

omo puntual británico, Alfonso Miranda Márquez nos recibió justo cuando el Museo Soumaya estaba por cerrar sus puertas al público. Hacía más de diez años que no nos veíamos, pero pude reconocer a lo lejos aquella franca sonrisa que recordaba, la de nuestros años preparatorianos, la de aquellos ensayos de La cantante calva de Ionesco, la de aquellas pláticas interminables en nuestros años mozos. Tras las presentaciones pertinentes del equipo editorial de MURCIÉGALO, Alfonso Miranda nos llevó al interior del recinto. Las salas del museo estaban libres y nuestro anfitrión dedicó más de dos horas en mostrarnos una a una las piezas que exhiben en sus muros y rincones. Luego de un recorrido por demás interesante (¿quién suele tener el privilegio de recibir una visita guiada de parte del mismísimo director de un museo?) comenzó nuestra entrevista.

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anda

Foto: Arturo Moreno

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Entrevista 20

Leopoldo Silberman: Quiero preguntarte, de inicio, ¿cómo llegaste al Soumaya? Alfonso Miranda: Mhhh, es interesante porque, a diferencia de las personas que tiene una vocación desde un inicio diciendo “es que yo quiero ser esto”, este no, no era el caso mío, lo sabes Polo por el hecho de estudiar Historia, pues no, no era la idea de acercarse al mundo de los museos aunque sé que siempre los disfrutamos. En realidad fue fortuito: yo tenía (sigo teniendo) un negocio de visitas guiadas y paseos culturales que, lo que buscaba era de una forma diferente y puntual dar a conocer el patrimonio cultural de México, no solamente para extranjeros sino también para mexicanos, y eso era lo atractivo, que eran guiados por alguien que había estudiado Historia y justo con una alianza estratégica con un amigo que es mercadólogo pues diseñó HISTORIANDO, una empresa que iba creciendo de una forma muy buena y muy avanzada. Y uno de esos recorridos (todos los domingos cambiábamos de recorrido hacia un barrio, un museo, una zona de la ciudad o cercana a la ciudad), después de mucho, pensamos “Ah, hay que exponer, ¿porqué no? a Rodin y el Soumaya. Yo había estudiado algo de Rodin en Europa y de pronto, pues bueno, llego al museo en domingo y me encuentro con una colección extraordinaria en una distribución muy muy desafortunada donde las piezas no se podían recorrer, donde no había visitantes, donde hacía así [hace la mímica de pasar el dedo índice por un mueble] y yo decía “¡Pero cómo es posible que haya polvo en las vitrinas y que este mármol extraordinario de la muerte de Adonis o la Eva no puedan realmente dar todas las lecturas que pueden dar!” Comienzo a ver que alguien del personal me comienza a seguir: es común que los guías de cada uno de los espacios se sientan un tanto pues, o amenazados, o que no estén de acuerdo con lo que una persona externa está diciendo, pero hay una ley que dice que cualquier persona puede decir en un espacio público lo que sea, siempre y cuando no hagas proselitismo, por decir, “vengan, aquí está mi recorrido y cobro tanto”, pues no. Que no era el caso. Luego entonces, me dije, siendo un museo privado seguramente va a haber estas cuestiones, todavía más puntuales. Acaba la primera parte del recorrido y una de las asistentes de sala me entrega la tarjeta de la antigua curadora del museo y me dice que si le puedo llamar. Acabo la visita, yo muy enojado porque dije “Claro, seguramente van a decir que no puedo regresar, pero… en fin”. Por supuesto,

aguerridamente llamo y me dice “Prefiero tocarlo en persona”. ¡Mejor aún! Subrayo la copia de la legislación, veo en Turismo, que pasa con el INAH y los principios del turismo cultural… en fin. Llego y empiezo a no entender la primera conversación, diciéndome que nunca habían escuchado lo que yo había dicho de Rodin y que les interesaba mucho. Y digo “Pero, si ustedes están aquí con esa colección ¿cómo que no lo habían…?” Pues no sé, se me hacía extraño; uno a uno mis argumentos iban al suelo y me ofrecieron escribir en su publicación mensual. En ese momento sonaba interesante; y me dice “Oye, ¿no te interesaría formar parte del equipo de investigación?” Dije: “Mhhh… la verdad es que no en este momento, muchas gracias, puede ser una oportunidad muy atractiva pero no es a lo que yo me estoy dedicando. Sí hice una maestría en arte pero realmente, en este momento yo tengo mi negocio y estoy haciendo cuestiones con Históricas en la UNAM, el Instituto de Investigaciones Históricas” Estaba dando algunas clases de diplomado en el Museo del Carmen… No, no me sentía yo como para estar en un museo y menos en una institución privada y menos de los alcances del grupo que abraza a esta institución. Pasa el tiempo, las negociaciones iban y venían, de “por favor”… yo: “no, bueno quizá”. Y ya cuando se iba ya a concretar algo, después de como seis meses, me dicen “ya tenemos a alguien, muchas gracias, pero si tu quieres y te interesa, como investigador externo o como asesor externo, muy bien”. Y a la semana me dicen que si pudiera venir a una entrevista. Llego y de una forma un poco curiosa me dice la coordinadora del museo “Sabes qué, tienes que entregar un texto para el viernes”. Era martes y yo dije “Está bien… lo hago. Díganme de qué, ¿no?” [risas] Me quedé pensando… [risas] Y de pronto me dice la curadora “Perdón, en un momento estoy contigo pero mientras ve con esta persona algunas cosas”. Dice “Sí, mira, siéntate, estos son contactos que te pueden servir, estos son los proyectos que tenemos, aquí tenemos tales cosas, unas de las presentaciones te pueden ser útiles…” Yo no sabía de qué me estaban hablando hasta que dije “Perdón, perdón… ¿de qué se trata?” “No, pues te estoy haciendo una entrega del puesto” “¿Una entrega? Pero… pero… yo no estaba preparado [risas]” Incluso hablé con mi socio, hablé con otro amigo y me decían, “pues hay que intentarlo, ¿por qué no? Dale un mes. Si no te gusta, ya…” Y yo “No, pero es que… no sé…” Y finalmente eso fue hace siete años, fue muy afortunado el crecimiento con un aprendizaje


Entrevista

constante y lo sigo teniendo. El hecho de ser muy perseverante, de ser muy metiche no solamente en las cosas que te tocan hacer sino de ver los panoramas generales y los problemas que realmente hacen de la operación una operación de éxito, ver como todos esos flujos van haciendo el trabajo. A los pocos meses, tres meses, tengo la oportunidad de hacer una primera curaduría aquí de Siqueiros, precisamente; todavía existía el museo de Cuicuilco, de Plaza Inbursa. Al mes, un mes más, vuelve la oportunidad de ser co-curador del museo. Entonces, pues eso también estaba siendo una oportunidad de crecer muy rápido. Viene el proyecto del aniversario número diez del Museo Soumaya que pues hace un relanzamiento del museo que siempre había tenido un perfil más bajo, entonces se hace una exposición que sin duda es una de las entrañables, Seis siglos de arte, Cien grandes maestros. Presentamos por primera vez muchas obras de los old masters del Impresionismo reunidas, una exposición que tuve la oportunidad de curar y donde se precisaron condiciones de humedad y temperatura de las salas, donde se cambiaron colores, donde se hizo

de un modo diferente y quizá es un parteaguas que ahora logramos realmente ver, que ya venía haciéndose, no es que haya sido a partir de esto, pero que logra consolidar el hecho del cambio de una colección privada a una institución museal. Y no es tan fácil hacer ese brinco. El éxito del proyecto, siendo filas inmensas de visitantes, en un solo día quince mil personas visitando el Soumaya, logró dar la oportunidad al museo de que el grupo empresarial, Grupo CARSO, pudiera ver que era también una oportunidad de negocio. Empezamos a hacer alianzas estratégicas, empezamos a crear un programa de difusión, de mercadeo, de relaciones públicas distinto, aplicado a la visión empresarial, de negocio. Y esto llama la atención: en ese momento la directora del Soumaya era la licenciada Soumaya Slim de Romero quien estudió comunicación y tiene una visión extraordinaria de la corrección de estilo, del manejo del lenguaje, de semiótica… entonces, pues era también una coyuntura especial, sin embargo ella quería tener una presencia más con su familia, con sus hijos, aunque no quería desvincularse del todo. Entonces, me ofrecen la dirección del museo a los 21


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LS: ¿Eres feliz aquí, entonces? AM: No, aquí y afuera… [risas] Sin duda. LS: Alfonso Miranda estudió Historia. Dices que tienes también una maestría en arte… AM: En arte y decodificación de la imagen… LS: ¿Dónde estudiaste la maestría? AM: En el Instituto Cultural Helénico una parte, y otra parte en Alemania entonces pero, finalmente, terminé aquí. Y fue justo cuando yo estaba entrando era todo complicado porque era Semiótica de la Imagen, Psicoanálisis de la Imagen, cosas desde donde, de distintas perspectivas, se podía analizar un objeto, que es precisamente lo que estamos apostando hacer aquí.

tres años de yo haber entrado. Llevo siete, entonces casi son cuatro años de yo estar en la dirección, y de nuevo lo primero que dije fue “No, no soy la persona adecuada para este puesto, para lo que implica”, porque además, cuando vimos lo que implicaban las colecciones del Soumaya, los públicos y nuestros programas realmente de beneficio social, vimos con oportunidad el hecho de decir “es importante el crecimiento” y en una reunión con el ingeniero Carlos Slim decía éste: “¿Será necesario construir un nuevo museo?”. Entonces pronto fue: “Sí ¿En dónde? ¿Cómo?” Eso fue hace cinco años, de ese proyecto y hoy en día está construyéndose ya, de lleno, Plaza Carso. Empezó nada más como el museo, de pronto se vio la idea de traer a los corporativos, una planta comercial, muy parecido a lo que sucede aquí, por lo atípico. No es la idea de nada más ir al museo, puedes tener una oferta distinta, que eso a nivel académico tiene sus bemoles porque “¿cómo un museo en un lugar comercial? Eso es extraño…” Y de pronto todo ha sido muy rápido, y de pronto me cuesta trabajo hablar de mí porque siempre lo veo en función de lo que se hace. Pero sí, es como la oportunidad de poder hacer cosas diferentes y con crítica y justificada, todo, todo se puede hacer. Eso es algo muy interesante en este espacio. 22

LS: Es algo muy interesante porque tenemos a un historiador al frente de un museo que es vanguardia en México, que es conocido en México y la pregunta a la que voy es: un historiador, al frente de un museo de arte en el año 2010, año del Bicentenario, año del Centenario de la Revolución ¿qué opina de estas fechas? AM: Afortunadamente ser director del museo no me quita la camiseta de ser historiador, esa es la ventaja. Y de hecho por eso traer cosas de Historia al museo y traer programas vinculados con esto. Y de pronto también la fortuna de poder estar en contacto con múltiples voces que están contruyendo, ya sea como líderes de opinión, como profesores, como académicos, como eméritos, estar discutiendo esta idea del Bicentenario del inicio de la independencia de México o el Centenario del inicio de nuestra Revolución, de pronto sí una mirada mucho más crítica, en el sentido de decir “Cuidado con Centenario igual a Festejo-Fiesta”. Me parece que lo pertinente es hablar de una coyuntura histórica que nos permite la posibilidad de abrir lecturas de nosotros mismos. Siempre las fechas nos pueden servir de “cortes de caja”: ¿qué hemos hecho? ¿Hacia adónde vamos? Quizás un impasse, un alto que no completo, porque no se puede, pero sí de pronto detenernos a decir: “¿Y nosotros qué estamos haciendo? ¿Quiénes somos?” Esta posibilidad del 200/100 es la oportunidad de vernos en un espejo, un espejo que a veces no nos gusta, que a veces duele, que a veces es descarnadamente hiriente por real, pero no por ello menos fidedigno de quiénes somos. Siempre lo analogo porque así considero que son las piezas de arte, que son cómo el espejo de las cinco de la mañana. Decimos “Ay…mejor nos


favorita en la vida [risas] no lo tolero demasiado, y tengo un gran defecto: no me gusta el mariachi. No lo digamos muy fuerte, porque muchos cibernautas se van a espantar pero… en realidad eso complicaba [risas] Y también es cierto: nunca fue seguidor del Chavo del Ocho [risas] ¡Peor aún, ¿no?! ¡Es como todo en contra! Al momento de ver qué es México y esa pasión por México, yo creo que hay muchos momentos en la Historia que llamaban mi atención de pequeño, sin duda por lo sombrío que se asomaba y se estudiaba en ese entonces… antier [risas] era esta idea del Virreinato como una parte ominosa, esta suerte de leyendas negras que caen encima de personajes, pero uno de los personajes que sin duda pues primeramente llamaron mi atención fue Bernardino de Sahagún; el hecho de ver pues casi un nuevo códice a la manera occidental de leer la realidad pues ya sincrética pero que daba este primer momento de contacto. Y a distancia, pues bueno, mi análisis de licenciatura en tesis fue precisamente una analogía entre Bernardino de Sahagún y Cotton Mather, como dos visiones religiosas de un momento y una realidad americana, ya sea Nueva Inglaterra o Nueva España, a partir de la figura del demonio, la figura demoniaca… Siempre he sido siniestro, ni modo… [Risas] Pero bueno, Sahagún sin duda pues fue

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vemos a las doce” [Risas] Porque ni siquiera nos reconocemos en ese reflejo… Pero el reflejo nos habla de identidad, nos habla de la otredad, nos habla de tolerancia y respeto, de democracia, de las cuestiones que están en la mesa de diálogo actuales y no solamente en México sino también, pensar hacia abajo y preguntarnos qué pasa con la realidad latinoamericana que también está haciendo los esfuerzos por reivindicar sus bicentenarios y que de pronto (acaba de pasar hace dos semanas el de Colombia, el de Argentina hace una semana) y… ¿qué sabemos de ellos? Nada. No hay una visión integral latinoamericana. Quizá por estar con una empatía histórica y geográfica indudable hacia la realidad norteamericana, pero es un momento de decir “¿y qué estamos haciendo?”. Latinoamérica no nada más, y no por ello lo critico porque me encanta y tengo la fortuna de conocerla, no nada más es Shakira, no nada más es Ricky Martin, y no nada más es tequila y mariachi, pero tampoco es nada más chile o ají, o alfajores o dulce de leche… es estar hablando de una realidad latente y patente que si no tejemos y a veces enmendamos, a veces zurcimos, lo que estamos haciendo es que este tejido esté cada vez más abierto donde no nos estamos reconociendo y no estamos asumiendo un proyecto común, y por eso, si bien a nivel cultural hemos emprendido acciones más afortunadas, a nivel económico, político y social esto no está funcionando y no está teniendo este impacto. Entonces 2010 no es “Septiembre Viva México”, es “Septiembre Viva México y quiénes somos, dónde estamos y qué queremos hacer”. No es tampoco esta idea de la Historia, la gran lección de vida que nos puede dar a nivel anquilosado, tampoco es eso. Es de pronto, simplemente, el hecho de decir cómo impacto en el proyecto México, quién soy en el proyecto México, cómo contribuyo al proyecto México y qué de ese proyecto México me refiere, me identifica, me justifica, me desarma, me apasiona, me atemoriza, me conpromete, me responsabiliza, me apasiona… es esta la posibilidad que nos da el 2010. LS: Volviendo a los recuerdos, ¿cuál sería el personaje que al niño Alfonso Miranda le apasionaba? Y ahora que lo ves a distancia ¿qué opinas de eso? AM: Creo que muchos… Sin duda yo sí soy mexicano. Y de verdad, siempre digo que soy un mal mexicano y sobre todo en el extranjero porque, desafortunadamente, el tequila no es mi máximo; desafortunadamente, el picante no es mi cosa

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Entrevista 24

uno de estos personajes; a distancia pues lo veo como realmente un puente entre dos realidades que siempre son complicadas porque no es nada más el rescate, sin duda tiene una visión y un objetivo su Historia General de las Cosas de Nueva España pero refiere un bagaje que nos forma y que nos conforma, que nos está haciendo incluso en un gerundio, que nos está constituyendo como mexicanos, y es un personaje que sin duda lo valoro. Un personaje que de niño no conocí porque nunca se estudia pues es doña Concha Lombardo de Miramón que he tenido la fortuna de estudiar en un siglo convulso como es el siglo XIX muy maltratado a nivel de estudios por la historia política y por la historia militar. Desafortunadamente, las versiones ya publicadas de las memorias de Concepción Lombardo no respetan la ortografía original del texto, ni hacen la partición de las palabras, ni hacen una exégesis tampoco de lo que está haciendo, y pues, en el mes de agosto, Museo Soumaya publica la entrega número cincuenta, cincuenta meses hemos referido partes de la vida de Concepción Lombardo ¡y todavía faltan cuatro tomos! [risas] Claro, está muy segmentado, es

apenas un par de páginas, y refiere a un México que también nos conforma porque precisamente, fines del siglo XIX y después del Segundo Imperio Mexicano, la siguiente fase es de conformación. La Revolución Mexicana cuyos logros también se debaten o no se debaten, finalmente también representa una oportunidad de ser incluyente; y desde la óptica de una mujer, una señorita de sociedad, la pluma aguda que tiene… además casada con un personaje, querido por ambos [señala al entrevistador] don Miguel Miramón, nos ofrece otra historia de México. Y esa otra historia habla más de quienes somos, qué comemos, qué bailamos, qué no nos gusta, qué nos gusta, que si los gringos, que si los ingleses, que si el amor, que si el desamor, que si… estas historias que nos atañen y nos son muy próximas. Entonces de pronto, no sé, desde anécdotas como que se ponía los dientes postizos de la abuela y luego no podía quitárselos, hasta que bailó en un baile de máscaras con el pintor Juan Cordero, o que este encuentro en el ejercicio de artes militares en el Castillo de Chapultepec con Miramón, o de pronto, no sé, ira a cazar águilas [risas] al Estado de


LS: Alfonso, yo te agradezco muchísimo el darnos la oportunidad, el mostrarnos el museo… yo creo que es una experiencia, no me dejarán mentir, extremadamente satisfactoria recorrer los pasillos de un museo con una persona que sabe y que sabe lo que hace y sabe lo que dice. Qué gusto vernos a pesar de la distancia, a pesar de una década y encontrarnos en un momento interesante… AM: …una coyuntura histórica…dos historiadores… ¡que miedo! [risas]

Entrevista

México, pues son pasajes que nos forman desde perspectivas mucho más cercanas, y que no necesariamente es esa historia militar que, sin duda es respetable y hay que formarla, hay que hacerla y hay que entrarle, pero esta es otra perspectiva… Pero hay muchos más… no sé, Morelos es entrañable; Zapata sin duda, don Justo Sierra, Vasconcelos, Sor Juana… hablar de arte y no mencionar, no sé, a tantos… Los Juárez ¿no? Desde Luis Juárez, quienes formaron la Academia de San Carlos; Villalpando, sin duda, y su barroco exuberante; hablar del siglo XIX y mencionar a tantos pintores anónimos como escritores anónimos que quizá su nombre no pasó con letras de oro a la historia pero que dejaron testimonios que nos llenan de emoción o de conocimientos, que a veces nos parecen fascinantes. Entonces más que hablar de estos famosos, habría que pensar en los que no son tanto, como quizá nosotros, y que finalmente contruimos y hacemos cosas, pero tampoco estamos escritos en letras capitulares… [risas]

LS: …¡qué fuerte! Y…de verdad, te agradezco mucho… AM: Por el contrario, las puertas están abiertas… Siempre es un gusto verte.

LEOPOLDO SILBERMAN FOTOS: ARTURO MORENO

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Sin Azogue no hay plata

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Lo que el tiempo nos dejó

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MIGUEL GARCÍA AUDELO


“Vayan pasando, vayan pidiendo, vayan bebiendo, vayan pagando, vayan saliendo�

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Lo que el tiempo nos dejó NIDIA ANGÉLICA CURIEL ZÁRATE

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De c贸mo la china poblana se puso su falda

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Aunque se vista de seda

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El chupacabras

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uchas veces se ha tratado de relacionar la desaparición o muerte de animales con criaturas o seres sobrenaturales fuera de este mundo como: hombres lobos, vampiros, Ovnis, demonios, etcétera, pero es hasta 1974 cuando en las ciudades de Kansas, Nebraska, Iowa, entre otras de los Estados Unidos se comenzaron a publicar noticias sobre casos de animales muertos a los cuales les faltaban miembros como las orejas, la lengua, la nariz, el rabo o algún otro órgano, principalmente reproductivo; además de que les habían extraído toda la sangre del cuerpo como si hubieran sido secados con una aguja. Las publicaciones aparecían bajo el titular de “¡El Vampiro de Moca ataca!”, pero fue 20 años después cuando los ataque comenzaron en Puerto Rico. Por todos los sitios donde se aparecía la figura era descrita como un canguro de 1.20 metros de altura, con un abombamiento en los ojos rojos que lo hacía ver atroz frente a sus víctimas y unos afilados y largos colmillos que succionaban los blancos cuellos de las pobres cabras. De ahí el nombre con el que se le conoce vulgarmente: El Chupacabras.

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Indagando en la cultura… Para conocer un chupacabras visite la exposición Mitos y leyendas del imaginario humano: El miedo Palacio de la Autonomía Lic. Primo de Verdad no. 2 Centro Histórico Lunes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs. Hasta el 31 de diciembre de 2010

De murciégalos, vampiros y otras criaturas de la noche

¿Cuál es el origen de esta criatura?, ¿de dónde proviene? Hay quienes dicen que es un ser bíblico y que se habla de él en el Apocalipsis de San Juan, aunque en realidad dicho libro no menciona nada sobre la criatura, hay quienes se aferran a la idea de que el Chupacabras tiene cierta relación con Lilith (la primera esposa de Adán que fue desterrada del paraíso mucho antes de que Eva fuera creada) gracias a un pequeño fragmento que se encuentra en el libro de Isaías, en el cual versa: “se adueñaron de ella, el pelicano y el erizo, la lechuza y el cuervo morarán en ella; y se extenderá en ella cordel de destrucción, y niveles de asolamientos”. En este pequeño fragmento se habla de cómo la tierra será devastada por una criatura y se llega a interpretar, incluso, la palabra hebrea lechuza como Lilith/fantasma de la noche/Chotacabras, y a su vez Chotacabras como Chupacabras. Y siendo tan fácil cambiar el término “Chota” por el de “Chupa”, la gente ha logrado atribuirle así su origen a las escrituras sagradas. En México hay viejas tradiciones que también hablan de criaturas mitológicas que podrían ser fácilmente identificadas con el Chupacabras gracias a sus físicas; ahí tienen ustedes al Kaskabal que vuela de noche y se alimenta de animales o el Uay Cen que es un nagual que adquiere la forma de un pequeño felino y se interna en las casas por la noche para beber la sangre de los que están durmiendo. Sin embargo no podemos ignorar el factor de que el ser humano siempre ha tenido la necesidad de creer en cosas más allá de su razonamiento para entender sucesos o circunstancias que no logran explicarse, trayendo así a la imaginación colectiva monstruos y/o criaturas fantásticas, a las cuales atañen ciertos acontecimientos inexplicables. Aunque hoy en día uno creería que con toda la tecnología y los avances científicos el hombre ya no tiene la necesidad de crear criaturas fantásticas para explicar lo inexplicable, lo incomprensible, la verdad es que persiste esta necesidad y los ufólogos son los primeros en acrecentarla. Sólo hay una pequeña cuestión que nos deja pensando… sea o no cierto que esta criatura tiene un origen bíblico o que sea el Vampiro de Moca que se traslado de los Estados Unidos a Puerto Rico, o que sea el hermano perdido del Kaskabal o del Uay Cen, ¿cómo una criatura de tan sólo 1.20 metros de altura puede succionar hasta la última gota de la sangre de un animal más pesado que él, sin dejar más marca que la de un pequeño orificio en el cuello?... Científicos de Puerto Rico trataron de explicar estos indicios alegando que era una rara especie de canino con un sólo colmillo, en cambio en México se dijo que eran coyotes o murciélagos distorsionados a causa de las sequías. ¿Cuál es la verdad? Eso es algo que se deja a la imaginación de ustedes los lectores.

GIOANA E. RIVERA MORA 33


El OrĂŠgano. De guisados e infusiones.

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Miss Celánea

Este guisado que consideramos tan mexicano es un buen representante de la cultura mestiza que vivimos día a día. Los ingredientes que lo componen provienen de las diversas culturas que entraron en contacto en la Nueva España. Originarios del mundo prehispánico están el maíz cacahuazintle, la cal, el aguacate y el chile. Provenientes de Europa se tomaron el cerdo, el pollo, la cebolla, los rábanos, la lechuga, el ajo y el orégano. Pero no solamente en México el Origanum vulgare forma parte de los recetarios de cocina, pues se le encuentra en las conocidas pizzas de Italia, los asados del norte argentino y las cocinas de España, Líbano, Grecia y el sur de Francia. El segundo beneficio que menciona don Mariano es de tipo terapéutico, ya que también solía prepararse “hervido en agua a la manera de té para quitar los dolores digestivos o los ventosos”. Actualmente, esta especia es reputada por sus cualidades médicas, además de las digestivas, como antimicrobiano, antitumoral y antiséptico; expectorante en los casos de bronquitis y asma; diurético al eliminar toxinas del organismo; paliativo contra la anemia; y utilidad tópica contra los dolores reumáticos y articulares. De esta manera, Galván, como las amas de casa de la época, percibieron la estrecha relación entre los usos médicos y los culinarios de varias especias, como la canela, el tomillo, el jengibre, el orégano, entre otras. Frances Erskine Inglis, mejor conocida como la Marquesa Calderón de la Barca, vivió en México entre finales de 1839 y principios de 1842. Durante su estancia convivió con distintas personalidades de la sociedad capitalina. En las distintas reuniones a las que asistió se dio cuenta de que las casas mexicanas contaban con un jardín o huerto trasero en el que se cultivaban, tanto plantas de ornato como hierbas medicinales y culinarias utilizadas en el día a días de los dueños. En el jardín no era extraño encontrar rosas junto a plantas de vainilla, romero u orégano. Resulta fácil imaginar al ama de casa recogiendo del huerto, en un plato, las hojas del arbusto del orégano para luego dejarlas al sol durante un par de días hasta que pudieran fragmentarse con las manos. El resultado era guardado en un gran frasco y alojado en la alacena de la casa para utilizarse posteriormente en guisos e infusiones. Hoy día, poca gente cultiva sus especias en casa, siendo lo común conseguirlas en los mercados. Nuestro país es un importante productor de orégano para el consumo nacional e internacional. Las zonas productoras se encuentran en el clima semiáridos de estados como Chihuahua, Durango, Guanajuato, Coahuila, Baja California Sur, Oaxaca, Querétaro, Jalisco, San Luis Potosí, Zacatecas y Tamaulipas.

Indagando en la cultura… Madame Calderón de la Barca. La vida en México, México, Ed. Hispano-Mexicana, 1945. Mariano Galván Rivera, Diccionario de cocina, ó el nuevo cocinero mexicano, se vende en la Librería del Portal de Mercaderes # 7, México, Imprenta Ignacio Cumplido, 1845.

RODRIGO A. VEGA Y ORTEGA BAEZ 35


El Entretenedor

No me agarre la solapa‌ suelte la gabardina

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El Entretenedor

¡¡Chachita te cortaste el pelo!!

Por noventa centavos…

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Medina: He tenido un pequeño accidente, ¿me permitiría su teléfono? Audifás: De ninguna manera… Medina: ¡Pero oiga, oiga, yo nada más quiero…! Audifás: Por mucho que insista no conseguirá nada. Haga el favor de retirarse, no queremos más vagabundos… Emilia: ¿Quién es? Audifás: Nadie, señora. Nadie. ¡Lárguese! ¡Le digo que se largue! Emilia: ¿Qué pasa Audifás? ¿Quién es este señor? Audifás: Ningún señor, señora, es otro vagabundo… Emilia: ¡Pobrecito! Audifás, déjelo pasar. Audifás: Pero señora ¿no habíamos quedado que…? Emilia: Pase usted, señor. Medina: Gracias, señora Emilia: Ha de estar usted cansado y hambriento… Se le ve en la cara. Medina: Perdone la molestia señora… Si me permitiera usar su teléfono… Emilia: ¡Claro que sí! Audifás, tráigale algo de comer al señor. ¡Pero ándele! ¡No se quede ahí parado! Medina: ¿Me puede decir dónde está su teléfono? Emilia: Venga, le voy a enseñar mis pescaditos… Mire usted: ésta se llama Rosita, pero ¡si viera que raro se está portando! Ésta mañana no quiso comer. Hizo cómo si no me conociera… Medina: Señora, si pudiera yo hablar por teléfono… Lala: ¡Se acabaron los vagabundos! ¡Ya no hay vagabundos! Emilia: Lala, hija mía… Permíteme que te presente al joven… ¿cómo dijo usted que se llamaba? Medina: Alberto Medina, señora. Para servirla Emilia: ¡Ay, muchas gracias! Lala, hija mía… ¿no te parece encantador?

Lala: Pero tu mamá era más inteligente que la mía… Emilia: ¡Claro!, ¡¡Eh!! ¡Je, je!… Bueno ¿y Audifás qué hace? ¿Dónde está? Joven, queda usted en su casa… Enseguida volvemos. Lala… ¿quién es Arturo de Córdova? Lala: ¡Jo, jo ,jo ,jo! Diálogo entre Pedro Infante y Blanca de Castrejón en Escuela de vagabundos, Dir. Rogelio H. González, 1954.

El Entretenedor

No es ningún Arturo de Córdova…

Emilia: ¡Ay, pero cómo se te ocurre Arturo de Córdova! ¡Si te he dicho que se llama Alberto…! ¿Alberto qué? Medina: Medina, señora, Medina… Emilia: ¡No seas tonta hija, ja, ja, ja! Lala: ¡Ja, ja, ja! Medina: Señora si pudiera yo telefonear… Emilia: ¿Usted maneja automóvil? Medina: ¡Ja, ja, ja…! Manejaba… chofer. Eso dicen, yo no se la verdad… Lala: Mamá, si estas pensando en ese señor para lo del… Emilia: Lala, mi mamá decía siempre que las niñas se las debe ver y no oir… 39


El Entretenedor

De refranes y refraneros

La frase mรกs mexicana del mes

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Cartelera de museos

Museo Nacional de Arte Eventos y exposiciones:

• Max Ernst. Una semana de bondad FUNDACIÓN MAPFRE y el Museo Nacional de Arte de México (MUNAL) la exposición: MAX ERNST, Una semana de bondad -los collages originales. Estas obras se expusieron una única vez tres años después de su creación entre marzo y abril de 1936, en Madrid, y desde entonces habían permanecido como uno de los secretos mejor guardados de la historia del arte. Max Ernst, recortó, utilizó y desmenuzó las populares novelas folletinescas del siglo XIX y convirtió lo que era entretenimiento en subversión. Sala de exposiciones temporales Del 12 de agosto al 17 de octubre Entrada con la admisión general: $30.00

• Imágenes de la patria Proyecto de exposición que presenta y analiza, a través de diferentes periodos históricos, la multiplicidad de visiones en torno a los conceptos patria, nación, pueblo y país, para acercar al público a las distintas imágenes que han simbolizado a la patria mexicana. Sala de colecciones especiales Del 8 de julio al 19 de septiembre de 2010 Entrada con la admisión general: $30.00

• La otra historia. Constelación de relatos marginales Programa académico 2010 Se trata de proveer al participante de un panorama general del devenir de la cultura y del arte en el México independiente y posrevolucionario, al tiempo de ofrecer la perspectiva de los pensadores que polemizan sobre la vida cultural actual por medio de sus propuestas conceptuales y estéticas. El Programa Académico. La otra historia está conformado por diez módulos, que corresponden a los diez meses que van de febrero a noviembre de 2010. Está dividido en dos partes: la primera contempla los procesos históricos que se dieron predominantemente durante el siglo XIX; la segunda sobresale en temas del siglo XX, con excepción del módulo de Ópera, que cierra el programa. Se trata de más de 40 sesiones, con alrededor de 35 ponentes, estudiosos independientes e investigadores de diversos ámbitos e instituciones. Salón de Recepciones del MUNAL De febrero a noviembre de 2010 Se otorgará constancia de participación a partir del 80% de asistencia. CUPO LIMITADO Costo: $6,800 (incluye material de trabajo) para público en general* Costo por periodo: Siglo XIX $3,600; Siglo XX $3,750 *En todos los casos se aplica 20% de descuento a estudiantes, maestros e INAPAM presentando copia de credencial vigente.

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Eventos y exposiciones: • Gibrán. El Profeta

Exposición temporal Por primera vez en México se nuestra el acervo más completo del gran escritor y artista libanés Gibran Kahlil Gibran. La exposición presenta alrededor de 300 obras artísticas y más de 70 documentos en árabe e inglés. Sala 1 y 2

• Dolores del Río. La encantadora de las cámaras

Exposición temporal Dolores del Río conjuntaba belleza y carisma fotogénico con disciplina y trabajo, que grandes fotógrafos plasmaron en sus obras. La revitalización de la muestra cuenta con 55 imágenes nuevas e inéditas de fotógrafos mexicanos y extranjeros de la talla de George Hurrell, Luis Márquez, Tufik Yazbek, Laszlo Willinger, Irving Chidnoff y Tazio Secchiaroli, entre otros, conviven con fotogramas de algunas películas y objetos personales de la actriz mexicana. Auditorio

Cartelera de museos

Museo Soumaya

• Mujeres, arte e historia de México

Muestra temporal Esta exposición celebra a las mujeres de nuestra tierra: a las novohispanas, a las independentistas, a las decimonónicas, a las revolucionarias… Las colecciones de Museo Soumaya y del Centro de estudios de Historia de México CARSO son memoria de sus obras artísticas �literarias, plásticas y aplicadas�, de sus oficios, de sus acciones, de su pensamiento intelectual y social en las que quedó plasmado su valor. Sala 4

Museo Soumaya (Plaza Loreto)

Av. Revolución y Río Magdalena (Eje 10 sur) Tizapán, San Ángel Horario: Miércoles a lunes de 10:30 a 18:30 (viernes y sábados hasta 20:30) Admisión: ENTRADA LIBRE.

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El Alba

Brechas en el pensamiento de Laura Méndez de Cuenca

E

n el marco de los festejos conmemorativos del Bicentenario de la Independencia nacional y del Centenario de la Revolución mexicana, el Gobierno del Estado de México, a través del Programa Editorial Compromiso, se ha dado a la tarea de editar múltiples obras de sumo interés para el público en general. Uno de estos trabajos, relevante por la originalidad del enfoque y el rigor histórico que conlleva, es Laura Méndez de Cuenca: mujer indómita y moderna, biografía exhaustiva que complementa algunos trabajos ya existentes sobre la maestra, escritora, traductora y periodista mexiquense (Laura Méndez de Cuenca. Impresiones de una mujer a solas, México, FCE, 2006; La pasión a solas: Laura Méndez de Cuenca, antología conmemorativa, Toluca, Instituto Mexiquense de Cultura, 2003). Mílada Bazant, autora de esta amena y recomendable obra, asegura que había intentado escribir una novela histórica, sin embargo, decidió presentar la información recabada como respaldo del trabajo analítico desempeñado. Laura Méndez de Cuenca, mujer paradigmática que supo sobrellevar una vida trágica y le hizo frente a la estigmatización social que recayó sobre ella por romper con el estereotipo femenino de la época, se nos presenta hoy como un personaje histórico que merece ser recordado y revalorado, al ser una de las principales escritoras poco reconocidas del siglo XIX mexicano y, sobre todo, por abrir nuevas brechas en el quehacer cotidiano e intelectual femenino de los siglos XX y XXI. SERGIO MORENO JUÁREZ

Mílada Bazant, Laura Méndez de Cuenca: mujer indómita y moderna (1853-1928). Vida cotidiana y entorno, Toluca de Lerdo, Programa Editorial Compromiso-Secretaría de Educación del Estado de México-Gobierno del Estado de México/El Colegio Mexiquense, 2009.

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El alba

Una historia que no todos conocen

L

a gesta heroica, incluso mítica, mediante la cual dio inicio la vida independiente del país es permeada en la pluma de Jorge Ibargüengoitia por personajes más de carne y huesos que sacados de un relato histórico, más accidentados que determinados, más mexicanos que de cualquier otro lado. Criar gusanos de seda y cultivar vides, dos manías que obsesionaron en la edad madura al personaje principal de esta “historia”, el padre Periñón, no serían tan trascendentes como la tercera que da cauce a esta entretenida narración: hacer la revolución. Desde el curato de Ajetreo, sitio en el que quedó relegado luego de deteriorar su imagen por defraudar a sus benefactores de la juventud, hasta Horcasitas, en donde fue juzgado por veintiséis delitos civiles y treinta y dos eclesiásticos, se desarrollan “los pasos de López”, Las hazañas y la calva requemada de aquel hombre que se sabía que era padre por el alzacuello son descritas por la subjetiva y particular narrativa del también personaje Matías Chandón, quien con el propósito de disputar la plaza de comandante de la batería y jefe de artificieros, viaja a Cañada y a la vez, sin saberlo, a su encuentro con Periñón y otros episodios que acompañaron el “Grito de Ajetreo”. Chandón, luego de ser prevenido por uno de sus compañeros de viaje, el licenciado Manubrio, en relación al resentimiento de los criollos por aquellas regiones y su consecuente espíritu insurgente, es alojado por los corregidores de Cañada, don Diego y doña Carmelita Aquino quien terminaría por “convencerle” de unirse a las filas de la rebelión. Los pasos de López es la sexta y última novela, fechada en 1982, un año antes del trágico accidente aéreo en el que perdiera la vida el escritor guanajuatense. La preceden: Dos crímenes, Las muertas, Estas ruinas que ves, Maten al león y Los relámpagos de agosto. En éstas, como en trabajos de otros géneros, su sátira y peculiar sentido del humor se hacen patentes en forma constante. ALEJANDRO HERNÁNDEZ CORRES

Jorge Ibargüengoitia, Los pasos de López, Joaquín Mortíz, México 2006

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El alba

El sazón de la Historia Cultural visto desde el Centenario

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ontinuando con las publicaciones conmemorativas de los centenarios, en esta ocasión se presenta una obra imprescindible para el estudio de la historia de la cocina en México, Los banquetes del Centenario, en la cual se puede hallar un compendio con los principales platillos de la alta cocina francesa que fueron servidos en las mesas de las elites dirigentes en septiembre de 1910. Esta obra conmemorativa consiste en un detallado estudio culinario con menús, recetas y tip’s de cocina, enriquecido con un glosario de términos culinarios, que permite al lector hacerse una idea de la magnificencia de los festejos conmemorativos del Centenario de la Independencia Nacional. Evidentemente, los platillos referidos en Los banquetes del Centenario estuvieron únicamente al alcance de las altas clases sociales, mismas que los consumían para reafirmar su posición social y diferenciarse de las clases bajas, para las cuales fueron organizadas unas “tamaladas”, “verbenas populares” y “jamaicas”. La alta sociedad porfiriana se conformaba de “personas distinguidas, educadas y con grandes posibilidades económicas”, que tenían la obligación de ostentar en público su riqueza, sus usos y costumbres para educar a las clases bajas, por eso no fue extraño que muchos de los banquetes del centenario recibieran tanta difusión en los medios impresos y causaran tanta expectación entre la población. Las autoras tratan de rescatar el “modelo gastronómico de las fiestas del Centenario” y lo recrean a través de los cerca de 60 banquetes ofrecidos en la ciudad de México, entre septiembre y octubre de 1910, con lo cual evidencian que los pocos privilegiados fueron considerados “casi seres de otra especie”, “espíritus franceses deportados a tierra mexicana”, mientras que la mayoría de la población capitalina enfrentó serios problemas para abastecerse de alimentos, debido esencialmente a la crisis económica, la escasez y el incremento de los precios motivado por la alta demanda. SERGIO MORENO JUÁREZ

Rosario Hernández Márquez y Martha Angélica López Rangel, Los banquetes del Centenario. El sueño gastronómico del porfiriato, México, Rosa María Porrúa, 2010.

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El alba

Nuevas visiones sobre el Porfiriato

E

l Centenario de la Independencia Nacional, conmemorado en 1910, continúa siendo hoy en día el principal referente festivo del ámbito federal, pues marcó la pauta de las magnas conmemoraciones cívicas del siglo XX, tanto en el país como en el continente americano. De tal modo, el Centenario dejó una grata e imborrable huella en el imaginario colectivo del México moderno, al estar a la altura de las conmemoraciones centenarias de la Independencia de los Estados Unidos (1876) o de la Revolución Francesa (1889), así como de las Ferias Universales del comercio y la industria, tan prolíficas en el siglo XIX. Conscientes de ello, María Eugenia Ponce y Teresa Matabuena se dieron a la tarea de compilar algunos documentos, folletos, postales, fotografías y publicaciones oficiales, recibidas por el entonces presidente de la república, Porfirio Díaz, mismas que se encuentran resguardadas en el Fondo Documental de la Colección Porfirio Díaz de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, para ofrecerlas en esta obra conmemorativa, titulada Las fiestas del Centenario de la Independencia a través de la correspondencia del General Porfirio Díaz. Cabe mencionar que esta obra reviste gran valor al difundir la riqueza documental resguardada por la Universidad Iberoamericana y por insertarse en el revisionismo del régimen porfiriano, con una mirada más objetiva y libre de prejuicios fomentados por la Revolución mexicana y la historiografía producida en torno a ella. No obstante, el interés esencial de las autoras fue rescatar “la manera en que la población hizo uso de la conmemoración de la Independencia, para emplearlo como un argumento que les permitiera solicitar un empleo, una ayuda económica, un favor, un deseo, un anhelo que querían hacer realidad”, pues la mayoría de la población veía en el entonces presidente Porfirio Díaz, a un padre protector que concedía gracias, sin perder de vista que reprimía y castigaba a los elementos no funcionales y detractores del orden social establecido. SERGIO MORENO JUÁREZ

María Eugenia Ponce Alcocer, Las fiestas del Centenario de la Independencia a través de la correspondencia del General Porfirio Díaz, investigación gráfica de Teresa Matabuena Peláez, México, Universidad Iberoamericana, 2010.

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Murciégalo Cultura CECC  

Revista cultural de la coordinación de Difusión cultural del Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación

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