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Guillemo Núñez Un volcán sudamericano humano... demasiado humano 1


Muñozcoloma www.munozcoloma.com.ar munozcoloma@yahoo.com Artículo aparecido, en dos partes en la sección «La Casa de Asterión» ESCÁNER CULTURAL Revista Virtual de Arte Contemporáneo y Nuevas Vanguardias Parte 1: N° 89 - Noviembre de 2006 Parte 2: N° 90 - Diciembre de 2006

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Parte I Hoy es todo diferente, hace meses, quizás años, que no dormía. Hoy los rayos primaverales del sol acariciaron mis húmedos y descansados ojos, no perforándolos como en otras oportunidades, y una sensación perdida en el fondo de mis recuerdos se hizo presente, vulgarmente la llaman «sensación de bienestar» y nadie la aprecia en su justa medida, sólo los que la podemos abrazar en minúsculas y lejanas ocasiones. Al final el sueño reparador de una noche hizo lo que la desesperación y la rabia no pudieron en tantos años. Con esa agradable y purificadora sensación comencé a observar el techo de la habitación, ese tan lejano e inconmensurable, donde las constelaciones iluminan tenuemente la bóveda celeste y hacen presa la carne de los 3


desesperados que buscan en ellas un consuelo, una señal, un atisbo de esperanza o regocijo. Hoy es todo diferente, lo diáfano del día me hace pensar que ingreso a otra etapa de mi existencia, si fuera marxista diría que he subido en una vuelta más en la espiral ascendente de las evoluciones históricas que se repiten eternamente, mejorando en cada ciclo, en fin, que existe la evolución. Hoy es todo diferente, mi corazón se encuentra iluminado desde su esquina más negra y la desesperanza (mi compañera) ha dado paso a una tranquilidad que sólo es comparable a la que deben sentir los herejes en el momento justo en que asumen su destino y se resignan a él al pie del cadalso. Los rayos incesantes del sol, que se expanden a través de las ventanas, no son mezquinos, al contrario, la generosidad es abrumadora y llega a ser fastidiosa... pienso erradamente que esta casa, al fin, se ha dado conmigo, asumiendo su derrota. Con mi ánimo sui generis salgo de la cama, de entre las sábanas de lino que más tarde utilizaré para pintar, y me dirijo a la ventana, tengo la urgencia de sentirme mortal y respirar ese aire primaveral del que tanto hablan... pero mi sorpresa no es menor al percatarme que gruesos barrotes bloquean las ventanas impidiendo que se abran, incluso mínimamente. Entones mi deseo se convierte inmediatamente en obsesión (para variar) y decido buscar en otras habitaciones la ventana que me posibilite sentir ese aire en el interior de mi cuerpo, para acercarme a lo humano, a lo animal... en fin, a lo vital.

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Al abrir la puerta descubro que mi habitación es una jaula, una inmensa y deplorable jaula... intento abrir los barrotes, pero me es imposible, pesados candados sellan las no menos livianas argollas, cuando todo comienza a oprimirme nuevamente escucho una tenue música que viene de otra habitación, sin poco esfuerzo logro determinar (siendo fiel con mi afán demencial de clasificar todo) que es la melodía de la «Pasión según San Lucas» del polaco Krzysztof Penderecki, que con su expresividad pesada y densa hace más difícil mi trance en estos segundos donde mi conciencia ha tomado conciencia de su propio encierro (fue muy hegeliano, pero en fin). De pronto unos pasos lentos hacen aparecer una figura a contraluz, lo llamo para que me saque del encierro, él se acerca con un manojo de llaves y comienza a abrir los candados, mientras me dice: «la opresión que produce el encierro, no es menos terrorífica que el dolor que produce cierta poesía». Recién lo reconozco, no sé si por su violento mechón que cae sobre su frente o por sus lejanos ojos, pero está ahí, es Guillermo Núñez quien continúa diciendo: «La libertad es un estado, no necesariamente físico», y en ese momento, como si sus palabras fueran un conjuro atávico, me encuentro en su taller, en La Florida, en Santiago de Chile; al pie de la Cordillera de Los Andes que se muestra blanca imponente potenciada por los rabiosos rayos del sol del medio día. Hay un mesón entre los dos, en su lado incontables tarros de laca para el pelo y lápices. En el mío: vino, ceniceros, cigarrillos y copas. Ahí nos enfrascamos en una

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conversación, mientras Penderecki sigue sonando con esa neotonalidad expresionista (si se le puede llamar así).

Imitado, jamás igualado Eleuterio Núñez cansado de las labores del campo miró con deseo hacia la urbanidad más pura y con su leve equipaje marchó rumbo a la capital chilena, en sus pertrechos traía las ansias juveniles de comenzar una vida que le permitiera surgir dentro de la ciudad, y de paso rompía con una tradición familiar surgida en los albores del siglo XIX, cuando su ancestro, el primero en pisar suelo chileno, había echado sus huesos en las cercanías de San Fernando, proveniente de la Extremadura española. Con su tesón de hombre de campo (que nunca se olvida) comienza a trabajar de carpintero en la ciudad, para luego pasar a ser capataz de obra, lo cual le permitió formar una familia y dejar una descendencia compuesta de 6 hijos, cuatro hombres y dos mujeres; entre ellos tres contadores, un médico y un cura (nunca faltan). Uno de los contadores, Guillermo, se enamora y se casa a los 21 años con Ema Henríquez quien contaba en ese momento con 18 primaveras. El día lunes 27 de enero de 1930, su vida comenzaría a cambiar profundamente, ese día comienza a trabajar en la fábrica de calzados Guante, y en una sala común del Hospital San Borja (ya no existe), nacería su primer hijo quien, por ser el primogénito, llevaría el mismo nombre de su padre. Guillermo Núñez Henríquez fue el primero de los 7 hermanos del matrimonio, luego 6


vendrían Sergio, Carlos, Jorge, Patricio, María Angélica y Patricia. Estos niños fueron extremadamente unidos desde pequeños y disfrutaron de su niñez, preferentemente, realizando inagotables excursiones, jugando al trompo y a las escondidas, hasta muy avanzada su juventud, compartieron en cada rincón de Santiago donde vivieron, como la Gran Avenida, San Isidro o Avenida Matta. Sólo el pasar del tiempo y las circunstancias políticas, y las propias de la vida de los adultos hicieron que la geografía y los intereses los llevaran a recorrer caminos diversos por Antofagasta, Concepción, Checoslovaquia (en esos tiempos), Canadá y Dinamarca, entre otros lugares.

Con su padre en 1931 y con su madre en 1939

Con el pasar del tiempo, el pequeño Guillermo comenzó a tomar contacto con la intelectualidad cuando ingresa a estudiar al Instituto Nacional en 1944, y lo más probable (según él) es que desde ese momento comenzó a despertar 7


en él esa pasión por el arte que se refleja en cada trabajo suyo. No obstante, antes de eso se caracterizaba por ser un devorador de libros, texto que caía en sus manos era digerido sin que pudiera oponer ni la más mínima resistencia, todo esto motivado por su padre, que cada vez que podía traía al hogar una nueva víctima. Lentamente el monstruo del arte comenzó a despertar en las entrañas de Guillermo, el deseo por ella, infatigable, le hace tomar una decisión muy poco ortodoxa, se inscribe en al escuela de Teatro y en la de Bellas Artes de la Universidad de Chile. Es así que comienza a estudiar, en 1949, ambas carreras al mismo tiempo, Arte en las mañanas y Teatro en las tardes, desde el comienzo de sus estudios se percata que en la Escuela de Artes casi no habitan profesores, y los que aparecen de vez en cuando, están más preocupados de la creación y de las luces que de la docencia. Muy por el contrario a lo que dicen ciertas biografías de Núñez, fue muy poco lo que aprendió de los muy sacrosantos maestros del arte chileno Gregorio de la Fuente y Pablo Burchard, de lo poco sólo recuerda que De la Fuente fue que le enseñó a ordenar los colores en la paleta. Lo que realmente es significativo para él, de este período, fue que contaba con un espacio donde trabajar, y por sobre todo, el contacto con sus compañeros, que en el interactuar diario se traspasaban experiencias y descubrimientos, siendo a la vez maestros y aprendices en una dinámica bidireccional (especies extintas en el arte chileno actual). En esos tiempos participó en manifestaciones callejeras las cuales lo llevarían a ser detenido, convirtiéndose en un prolegómeno del futuro.

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En 1952 obtiene el título de profesor en la escuela de Teatro de la Universidad de Chile y comienza a hacer decorados para el teatro. Un día decide partir a Europa junto con su amigo del alma, el músico León Schidlowsky (el mismo que había estudiado con el loco Focke), el periplo fue una travesía marítima interminable que duró más de un mes, llegando a Génova el último día del año, la ciudad los recibió con el abrazo gélido del invierno italiano. Entre el frío y el bamboleo en el cuerpo, producto de los días en altamar, recorre algo de la península y, luego de un tiempo, decide viajar a París, que se rearma culturalmente luego de la Segunda Guerra Mundial con una rapidez inusitada. Una vez instalado allá, en 1953, comienza a estudiar en la Biblioteca del Arsenal y de la Ópera, y como loco rabioso se abalanza a los museos y salas de exposiciones que ofrece la ciudad luz, en ellos queda atónito al contemplar los majestuosos y poderosos trabajos de Rembrandt y Delacroix, principalmente, que como figuras totémicas hacen que el joven Núñez, con apenas 23 años, decida colgar los pinceles para siempre (comprenderán que los «para siempre» no existen... son como los «nunca», por eso yo nunca diría nunca), aparte de hacer esta promesa tiene la posibilidad de encontrarse con Roberto Matta a quien considera un baluarte del arte nacional (en ese momento ni se le pasa por la cabeza que luego de un tiempo él será el baluarte para toda una generación). Luego, las ansias lo hacen viajar por Inglaterra, Italia, Rumania, Austria, Holanda y Bélgica. En París diseña los decorados para la obra «El tío Vania» de Antón Chéjov que montaría el Teatro Experimental de la Universidad de Chile.

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De vuelta en Chile, con 26 años, retoma su lugar como profesor en la Escuela de Teatro y realiza los decorados para la obra «Doña Rosita, la soltera» de Federico García Lorca y realiza su primera exposición individual, se trata de una muestra de dibujos en el Instituto Chileno Británico de Cultura de Santiago, es el punto de partida oficial en el mundillo de la plástica chilena. Núñez tiene un horizonte donde la línea no es más que una invitación a intervenir, de aquí para adelante nadie lo parará, ha partido con el pie derecho (en él se podría decir que con el izquierdo), aunque es joven no cae preso del aplauso fácil, él se mantiene distante de ello, porque lo único que le interesa es el hacer, el crear. Aunque también le interesa el amor (era que no), ese mismo año contrae matrimonio con la actriz y directora teatral Berta Mardones con quien tiene dos hijos; en 1958, Pedro, quien recorrerá el mismo camino de su padre convirtiéndose en artista visual (actualmente radicado en Madrid); y Pablo, en 1958, que recorrerá el otro camino, convirtiéndose en escenógrafo y además incursionará en el diseño de vestuario y como regissaire de ópera. También, en 1957 fundará junto a Delia del Carril y Delia Barahona la galería independiente «Sol de bronce», con respecto a eso menciona: «Fue una loca aventura. Estaba también José Venturelli, pero participaba menos, entonces nos parecía importante hacer una galería y empezamos realizando la primera exposición que fue de mujeres pintoras. Bueno, eso duró un tiempito y luego se deshizo... luego lo tomaron otros» . En esta época los motivos principales que rondan en su temática son animales representados con cierta violencia, luego pasará a incorporar elementos de la tradición abstracta y surrealista. La vida no es fácil para Guillermo, 10


trabaja como loco, además el poco tiempo que le queda lo destina a realizar murales y propaganda en apoyo de la candidatura de Salvador Allende. Se mantiene gracias a la venta de tarjetas navideñas y con lo que le pagan por hacer alguno que otro decorado para el teatro.

Mala influencia En 1959 Núñez gana una beca otorgada por el Ministerio de la Cultura de Checoslovaquia para estudiar en la UMPRUM (Escuela de Artes Aplicadas de Praga), la creme de la creme de la vanguardia en Praga. Y no sólo eso, sino que además será alumno del artista Karel Svolinsky que era considerado uno de los grandes de su patria, de hecho fue condecorado

En Praga, 1960, junto a Berta Mardones y sus hijos 11


con el título de «Artista Nacional», y entre otras cosas tuvo una tremenda obsesión con los sellos postales, diseñando más de 150 que circularon en su país. A la larga Núñez sufriría la misma situación que con Burchard y De la Fuente, casi nunca lo vería. El chileno parte en abril con bombos y petacas a integrarse a la vanguardia misma europea, pero al poco tiempo se da cuenta que la cosa no es tan así, que es una escuela igual a las que critica, con profesores «viejos y ñoños» como los que trabajan en las academias más clásicas de la ciudad. Hay que sumar además la fuerza irracional con que pretende imponerse el realismo socialista en el arte, lo cual hace que todos los profesores y alumnos sigan las normas al pie de la letra... hasta ese momento. Guillermo no aguanta más, hay cuestiones que considera brutalmente ridículas, como por ejemplo, para hacer una xilografía (grabado que usa como matriz la madera) tenía que, primero que todo, hacer el diseño y luego realizar un dibujo exacto de cómo iba a quedar el taco (madera) antes de imprimir, es decir dibujar la madera, ya que no se las entregaban hasta que no terminaran el procedimiento, este tipo de cuestiones y su espíritu inquieto hacen que comience a revelarse lentamente. El chileno sólo quería jugar con la materialidad, experimentar hasta más no poder, saciar el demonio que lleva adentro y que lo obliga a crear. Con esa dinámica comienza a experimentar con las piedras que utiliza para realizar litografía (grabado que usa como matriz la piedra), haciendo numerosos grabados monotípicos y realizando sólo una litografía como «debía ser» en la UMPRUM, la insolencia de Núñez comienza a emancipar a sus muy disciplinados 12


compañeros, que atónitos contemplan los experimentos demenciales del latino. Los profesores, mientras tanto, no tienen por donde tomarlo, ya que el chileno no para, ni siquiera levanta la cabeza, y su mechón abundante no deja ver sus desorbitados ojos mientras trabaja, y trabaja y trabaja; y crea y crea, como un Víctor Frankenstein del arte. Es así que, un profesor, lleno de rabia, risa y envidia comienza a llamarlo «El Volcán Sudamericano», porque de él salían y salían obras. Sus compañeros (doblemente compañeros) comienzan a sacar los pies del canasto imitando el ejemplo del chileno convirtiendo a la UMPRUM en algo muy diferente a lo que fue históricamente. Hasta que un día los altos dignatarios de la escuela lo mandan a llamar y, entre sonrisas nerviosas, le comunican que están muy felices y orgullosos de él ya que ha aprendido todo lo que tenía que aprender y no les quedaba más remedio que desearle la mejor de las suertes en el camino del arte. Apretón de manos y Núñez cierra por fuera las puertas de la UMPRUM, mientras en el interior los profesores y directivos suspiran con alivio mientras se empinan una copa de vodka para celebrar, podrán volver a su sistema tradicional sin que nadie les revuelva el gallinero... hasta nuevo aviso. Un año aproximadamente estuvo en la institución, pero en Praga extiende su estadía hasta mayo de 1961, año en que regresa a Chile. Ese año también participará como representante chileno en el Congreso del Instituto Internacional de Teatro en Viena, dos años antes ya había participado en el de Helsinski. Luego de haber trabajado temas con bastante influencia precolombina,

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particularmente de las estelas mayas, a su regreso su temática cambiará de dirección.

«Las lágrimas de Bizerta». Óleo 100 x 150 cm. 1962. Museo Nacional de Bellas Artes

Dulce Patria En 1962 instala su taller/estudio en calle Santa Rosa 238 de Santiago, lugar que otrora fuera la casa taller del pintor Alberto Valenzuela Llanos. El trabajo de este período da frutos inmediatamente y en 1963 obtiene el Premio CAP por su homenaje a la Revolución Cubana con el trabajo titulado AMÉRICA EMPIEZA AHORA, Núñez se sitúa públicamente y desde siempre a la izquierda del eje axial en la política chilena. 14


No obstante su obra nunca cae en el facilismo de lo panfletario, ya que tiene el acierto de poner al hombre y su problemática como centro de su trabajo. Ese año realiza una exposición individual titulada AMÉRICA en la Galería Marta Faz de Santiago, esta serie recuerda las masacres ocurridas en Latinoamérica desde el período de la Conquista, al año siguiente (1964) en el Centro Brasileño de Cultura de Santiago monta la muestra EROGÍAS y expone en el Instituto de Arte Contemporáneo de Lima, Perú, junto a otros artistas; obteniendo una excelente crítica en ambas muestras. Los reconocimientos sólo hacen que el Volcán aumente su actividad y genera una gran cantidad de obras y en 1964 parte a yankeelandia, instalando su taller en el 119 de Bank Street, en el Village de Nueva York y al año siguiente expone en el Museum of Contemporanean Art of Latin America de Washington y en el Kaiser Center Art Gallery, Oakland Art Museum, California. Además, University of Texas Art Museum de Austin, Forth Worth Art Center de Texas y en Nueva York. El chileno se las trae y su obra no pasa desapercibida en cada lugar que es expuesta, es así que en La Gran Manzana conoce a un judío-egipcio (nada más raro) que trabaja de mozo en un elegante y perfumado restaurante, su nombre es Maurice Amar y, en verdad, es un cineasta que financia su obra con las tremendas propinas que gana. Él queda embobado con la obra del chileno y le propone realizar un film, Núñez accede y ese año, luego de varios meses de trabajo sale a la luz THE WORLD OF GUILLERMO NÚÑEZ, una película basada fundamentalmente en sus obras. Con el tiempo ambos pierden el contacto, luego del Golpe de Estado de 1973, 15


precisa el propio Núñez (que me mira mientras tomo otra copa... recuerden que estamos en su taller). Alguna vez, entre sus muchos viajes vio anunciada la película en un periódico, Amar a cada lugar que iba proyectaba la película. Una copia de ella, al parecer inédita en Chile, es de propiedad de Núñez, yo le sugiero sutilmente que la veamos, pero él se hace el leso y cambia el tema (tarea para todos: rescatar la película del olvido colectivo).

«América del silencio: florece la luz humana». 1963. Temple al huevo y óleo sobre tela. 119 x 180 cm

En 1965 obtiene el Primer Premio de Pintura en el Salón Esso de Artistas Jóvenes organizado por la Pan American Union 16


de Washington. A estas alturas Núñez a experimentado con diversas técnicas y manifestaciones artísticas y no parará, incorporará innumerables elementos a su obra, no sólo por su espíritu inquieto, no debemos olvidar que existe un Núñez que posee una lógica teatral, cuestión que converge en su obra plástica y viceversa. Es así que en 1966 incorpora la fotografía a su obra, al más puro estilo del Pop Art, pero la fotografía como documento, la que bordea la denuncia, la cual la potencia con la serigrafía (grabado que usa como matriz la seda o una tela fina), con la intervención o con la reproducción. En la obra de este período encontramos temas como la guerra de Vietnam, la invasión a Santo Domingo o la masacre del Salvador, ocurrida en el desierto chileno, donde 8 hombres fueron masacrados por Carabineros y hombres del Ejército por pedir mejoras económicas. Esta serie la expone en agosto, en la Sala de la Universidad de Chile, pero antes de la inauguración el Decano de la Facultad de Bellas Artes ordena descolgar una de las obras, por razones sólo entendidas por él. El día de la inauguración Núñez vuelve a colgarla desafiante ante la mirada de fuego de Pedraza, la obra en disputa terminaría destruida, ocho años después, en el bombardeo a la Moneda, ya que se encontraba en el despacho del Presidente Allende a quien Núñez se la había regalado. A estas alturas el elemento social es el que va demarcando la producción del pintor, influenciado por la revolución Cubana, la Guerra Civil Española y el surgimiento del movimiento social latinoamericano en general, y el chileno en particular, el mismo se autodefinirá como una «máquina registradora de hechos».

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Se encendieron 8 estrellas en El Salvador. 1966. Óleo sobre tela.

En 1967 trabaja en los decorados y escenografía de la obra de Pablo Neruda FULGOR Y MUERTE DE JOAQUÍN MURIETA (única obra para teatro del vate) y además obtiene el Segundo Premio del Concurso CRAV con su obra TAKE A 18


LOOK AROUND... Luego, en 1968, se instala con una empresa de afiches junto a la artista Patricia Israel como una manera de ganarse la vida, ya que esta empresa le daba la posibilidad de tener dos líneas de producción: una comercial que se vendía con facilidad y otra, financiada por la anterior orientada a la experimentación y producción personal. En 1969 obtiene el Primer Premio en el certamen CRAV con la obra HÉROES PARA RECORTAR Y ARMAR, y también realiza los decorados y el diseño de vestuario de la obra de Jaime Silva, EL EVANGELIO SEGÚN SAN JAIME, la cual resultaría ser su último trabajo para el teatro. En 1970 expone en la Galería Ana María Sotomayor En esos momentos en Chile se respiran nuevos aires que hinchaban el pecho de Núñez y hacían latir su corazón al ritmo del «Venceremos». Allende se perfila como un candidato muy fuerte para ganar las elecciones presidenciales de 1970, cuestión que a la larga logra por mayoría relativa el día 4 de septiembre y que es ratificada el 24 de octubre por el Congreso de la nación con un «¡Viva Chile mierda!» de fondo, transformándose en un hito a nivel mundial, ya que por primera vez un gobierno de carácter marxista llega al poder vía electoral. Aparte de comprometerse con la campaña del «compañero» Allende, en 1970 participa en la Bienal de Medellín, Colombia, país al que viaja para posteriormente desplazarse a México y a la ciudad de Nueva York en primera instancia y luego a Europa donde comparte con los artistas argentinos Julio Le Parc y Lea Lubrin, y con el colombiano Omar Rayo. Dentro de sus ocurrencias concibe la idea de realizar una mega exposición de serigrafías que reúna a 40 artistas, la cual expondrá simultáneamente en 80 lugares 19


del país, cuestión que a la larga se realiza y que es inaugurada por Allende dentro de una carpa de circo ubicada al lado de la Escuela de Bellas Artes, en el Parque Forestal de Santiago. Con el gobierno de Allende instalado Núñez participa como loco en la organización, gestión y realización del Tren de la Cultura y luego, en 1971, es nombrado Director del Museo de Arte Contemporáneo, él mismo señala que los días en la administración la organización funcionó más que con recursos, con voluntad, como un lejano recuerdo quedaba la compra que el Museo, en la década del ’50, había realizado de un cuadro suyo, en este momento no tenían plata para nada, ni siquiera para montar exposiciones, apenas había dinero para pagar los salarios de los empleados que hacían el aseo y montaban, incluso las cuentas de luz y de gas las tuvo que pagar él, de su propio bolsillo, en innumerables oportunidades. El museo sobrevivió con el esfuerzo y la profunda solidaridad de los artistas y agentes culturales comprometidos, es decir, para variar todo el mundo contaba con la voluntad de los artistas que ofrecían su trabajo «gratis» sólo para recibir felicitaciones o palmaditas en la espalda. En su administración instauró el Premio Artista del Pueblo en homenaje a Pedro Lobos y Carlos Hermosilla Álvarez. De esta época menciona: «La estadía en el Museo de Arte Contemporáneo me significó dejar de pintar por casi dos años, pero fue una rica experiencia... El Museo había empezado a cambiar desde 1969 junto con la Reforma de la Universidad. A comienzos de 1970, una exposición titulada «América no invoco tu nombre en vano» había reunido a los artistas de izquierda de todo el país; luego del triunfo de Salvador Allende se realizó otra como «Homenaje 20


al triunfo del pueblo» que tuvo que realizarse en 4 locales pues desbordó la capacidad del Museo. De modo que al llegar a la Dirección del Museo tenía éste ya una pequeña tradición de ruptura con el concepto tradicional de museo». En su período se organizaron las exposiciones «Las 40 medidas del Gobierno Popular», «Los grabadores de La Granja», «Las Brigadas Muralistas», «Encuentro ChileCuba», «Museo de la Solidaridad» y «Apoyo a la lucha del pueblo brasileño. No a la Bienal Gorila». Sin dudas toda una línea de acción que tenía indignados a los grupos perfumados a caviar que acostumbraban a manejar los asuntos del arte en Chile, pero Núñez no tenía un atisbo de duda en cómo llevar su gestión. En 1971 renuncia a la Escuela de Teatro, ya que el tiempo que le va quedando para la creación es mínimo, produce a un ritmo lentísimo para él, podríamos decir que anda al ritmo de cualquier artista, pero para él no es suficiente; no obstante produce una serie de grabados y el mural para el edificio de la UNCTAD en 1972 (también destruido por la dictadura). El día domingo 1 de julio de 1973 comienza a sentir una fuerte presión en el pecho, todas las cosas comienzan a darle vueltas. La muerte hundía su mirada en el corazón del pintor y él caía en un espiral infinito hacia el averno, mientras por su mente pasaban las excursiones con sus hermanos, miles de zapatos como parte de decorados de alguna obra, puños en alto, estampillas volando con las figuras de Burchard y Svolinsky, Matta que aparecía detrás de unos dientes apretados y que le decía: «levántate y anda» y los cientos de cigarrillos que se había fumado. Ese infarto lo postra en cama por tres meses... mientras está 21


recuperándose, Chile comenzaría a ser devorado lentamente por una saliva gris.

«Todo me une porque todo me lacera». 1967-68. Óleo sobre tela. 155 x 140 cm.

Viaje al centro de la muerte El 11 de septiembre de 1973 la dictadura instauró su sombra negra como patrimonio nacional y atacó a cuanto ser vivo que no le rindió pleitesía. Como la historia lo ha demostrado, todos los procesos dictatoriales tiene un sagrado

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procedimiento: primero, eliminar a los cabecillas opositores para luego cargar en contra de esos mal nacidos que se atreven a soñar, los artistas y el mundo intelectual. Chile no fue la excepción y los artistas y todo lo que se relacionara con la cultura, sobre todo la popular, fue eliminada por arte de magia (por la magia del cañón, por cierto). Núñez sufría como todos los chilenos que podían sospechar lo que se venía encima, pero su preocupación por el futuro fue desplazada por el sufrimiento del presente. El día viernes 3 de mayo de 1974, a las 15.00 horas, cinco vehículos del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (SIFA) rodean la casa del pintor y en un despliegue digno de película de guerra irrumpen contra del edificio con la violencia que caracteriza a la irracionalidad y arrestan a Núñez. El oficial Cevallos, puede ser Ceballos también, (o Cabezas como se hacía llamar a veces) le advierte al subversivo del pincel que está detenido y que nadie lo sabe, y que bajo esas circunstancias puede hacer con él lo que le de la gana, mientas tanto los secuaces allanan la casa y de paso destruyen todo lo que les parece sospechoso (casi todo). Al pintor lo suben a la parte trasera de un furgón y lo trasladan a la Academia de Guerra de la Aviación (AGA). Este lugar, ubicado en La Cabaña 711 de Las Condes se había convertido en un centro de detención (léase tortura) extremadamente terrorífico. Habían habilitado los subterráneos, donde tiempo atrás funcionaban salas de clases y baños, como celdas. A su llegada Núñez comenzó a sentir el horror sistematizado y planificado partiendo con la anulación de la personalidad, de un rato a otro pasó de ser Guillermo Núñez Henríquez al

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Prisionero N° 41, se le vendaron los ojos y partieron los interrogatorios, los vejámenes, los insultos, el terror psicológico, los golpes, etc. Núñez estaba acusado de dar asilo a una persona de izquierda en su casa, cuestión que era muy real, pero el pintor poco podía decir de él ya que el asilo se lo dio sólo por cuestiones humanitarias y, como era la lógica, nunca se enteró (y no quiso) del nombre de él. Además, aunque era profundamente de izquierda, no militaba en partido político alguno. Mientras era interrogado, algunos funcionarios del Servicio de Inteligencia se quedaron en su casa buscando algo (que no encontraron) o esperando a alguien (que nunca llegó), pero aprovechando la oportunidad saquearon por completo el lugar, desde la comida hasta los electrodomésticos. Su paso por este centro de detención fue brutal, con los ojos vendados todo el tiempo, por meses privado de la luz, de los colores y de comunicarse con otros detenidos. Desde las 6 de la mañana hasta las 22.00 horas estaba obligado a estar despierto sentado en una silla sin emitir ruido alguno, mientras algunos soldados con metralletas estaban atentos ante cualquier falta que pudiera cometer. No viene al caso describir las torturas o intentar explicar el terror y la tensión nerviosa en este artículo, como dice el propio Núñez: «¿cómo explicar el miedo constante?»... a veces las palabras no dan para tanto, son tan limitadas (pero intente hacer un ejercicio de empatía básico e imagínese en esa situación, por media hora, cuatro horas, un día, cinco días, tres semanas, dos meses, etc.). Núñez bajó a las profundidades más oscuras 24


de la mente humana y como él señala: «Uno aprende allí lo intolerable y angustioso que puede ser el simple hecho de retener obligadamente sus necesidades primordiales. Pero eso resultaba vivible al lado de la tortura constante de la venda en los ojos. Es un tormento gratuito, sutil y brutal de presión síquica sólo destinado a deshacer al ser humano, a reducirlo a un estado larvario, en que la única manera de escapar a la locura es hundirse en los recuerdos hermosos, en la vida y en el futuro que se quiere imaginar...» Al cabo de 5 meses y 6 días abandona la AGA, el día miércoles 9 de octubre, cuando es dejado en libertad condicional, con 15 kilos menos, y con la obligación de presentarse a firmar cada semana y con la estricta prohibición de abandonar la ciudad de Santiago. Con el correr del tiempo el volcán comienza a trabajar nuevamente, utilizando como eje central la experiencia de su detención, a partir de eso genera dibujos, pinturas, grabados, poesías, esculturas, instalaciones, objetos, etc. La idea es montar una exposición en cuatro salas de Santiago ente los meses de marzo y mayo de 1975. Como es de suponer la obra de Guillermo sufrirá un cambio profundo, o más bien una radicalización extrema hacia el dolor, en la que nadan hombres destruidos, humillados, desconfigurados, los cuales serán recurrentes en la obra de aquí para adelante. Lo incomprensible es entender cómo Núñez es capaz de trabajar estos temas, es bien sabido que las personas que han sufrido torturas ni siquiera se atreven a recordar, menos expresar. En este caso el artista lo utiliza

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como tema central de muchas de sus obras, como si fuera capaz de crear desde lo ajeno una y otra vez, como si pudiera dar un paso fuera de él permitiéndole ver todo con una objetividad (que no existe) impensada o simplemente uno puede pensar que posee un sistema de bloqueo instintivo o aprendido. Acá Núñez interrumpe nuevamente y me dice: «mira chiquillo, trabajo esos temas como una obligación que

Libertad Condicional (foto de Javier Velasco) 26


se impone, como algo que va saliendo muy naturalmente. Tengo que confesar que no significa un esfuerzo mayor, pero uno lo paga de otra manera... (guarda silencio)... en definitiva, hay una serie de otras cosas que están dentro de uno y que van aflorando». Volviendo al relato, de las cuatro exposiciones proyectadas sólo pudo realizar una, que tiene el triste récord de ser la exposición que menos ha durado en Chile: 4 horas. La muestra fue inaugurada el día miércoles 19 de marzo de 1975, a las 19.00 horas, en la Galería del Instituto Chileno Francés de Cultura de Santiago. En ella había jaulas, rosas, trampas para ratones, parrillas, una reproducción de Guernica firmada por Núñez, telas desgarradas, panes atados y una corbata. El propio artista menciona: «una simple corbata rayada de tres colores: azul, blanco y rojo, comprada en Nueva York, anudada y colgada al revés sobre una superficie acerada. La DINA, aparato represivo de la Junta, vio allí la bandera de la Patria como horca, la vio así porque es en eso en lo que ellos la han convertido...» Sin dudas, entre nosotros, es evidente que en su profundidad no podía tratarse de otra cosa... lo que me lleva a destacar el valor de Guillermo Núñez (locura alegarán otros) de montar esta exposición en el período más duro de la dictadura, mientras otros artistas enterraban la cabeza como avestruces (los menos). Lo otro destacable es que los organismos de «inteligencia» lograran relacionar las obras con la realidad, todo un logro. Aunque hay que mencionar que la cantidad de «dominales» que tomaron para aplacar el dolor de cabeza fue monumental.

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Al día siguiente de la inauguración llegaron algunos hombres, sin sonrisas y con coquetos lentes oscuros, a la sala de exposiciones a obligar a los administradores a vaciar el lugar, cuestión que lograron... esa misma tarde Guillermo es recibido por el Embajador de Francia quien solidariza con él, así como con todos los artistas oprimidos de Chile, haciendo una nota, la cual ya había presentado en la Cancillería donde le aseguraron que Núñez podía estar tranquilo, que no tenía nada que temer... craso error. Un ratito más tarde era nuevamente detenido, esta vez por los maestros del terror, la DINA, que lo esperaban en su casa. Una vez más Guillermo Núñez desaparecía sin dejar rastros (jueves 20 de marzo de 1975). Lo amarraron con unos cordeles y vino lo más terrible, nuevamente le vendan los ojos haciendo que miles de recuerdos y sensaciones despertaran desde la más profunda oscuridad; luego lo tiraron en el piso de una camioneta y se lo llevaron a Cuatro Álamos, un lugar extremadamente siniestro administrado directamente por la DINA. Este campo de concentración se encontraba dentro de otro, el de Tres Álamos, ubicado en la calle Canadá N° 53, cerca de Vicuña Mackena y Departamental de la ciudad de Santiago. A su llegada estuvo 20 días incomunicado y luego de un tiempo, el día 27 para ser más preciso, es llevado a Villa Grimaldi (otro centro de la DINA)... una vez más, como si llevara un cartel, le vendaron la vista, allá lo encerraron en una celda de 80 x 80 cm, sin luz y con un pequeño agujero por donde entraba el escaso aire que le permitía respirar con dificultad. A pesar de la profunda oscuridad, lo mantenían vendado.

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En Villa Grimaldi le tomaron una declaración y a raíz de ella los encargados del centro llegaron a la conclusión que la detención del artista era absurda, por lo tanto debía salir de inmediato en libertad, ya que en Chile respetaban a los creadores (sin comentarios), así que fue devuelto a Cuatro Álamos, donde estuvo preso 4 meses y 10 días más... moraleja: lo inmediato es relativo. A su llegada lo trasladaron a Tres Álamos y luego a Puchuncaví, al campo de concentración Melinka, en la provincia de Valparaíso. Melinka en sus orígenes fue un balneario popular para familias de escasos recursos construido por el gobierno de Allende en la costa chilena. Ahí estuvo un tiempo, sufriendo el rigor del presidio, entre marchas, cantos militares, lagartijas, etc., hasta que llegó el día viernes 11 de julio, en el que fue devuelto a Tres Álamos con un decreto de abandono del país (Decreto de Abandono Obligado del País N° 791 del Ministerio del Interior). Es así que el día miércoles 30 de julio de 1975 Núñez abandona el país con Soledad Bianchi (su actual señora) con destino a Francia. Obviamente el exilio comienza con el dolor propio de la situación y Núñez intenta ordenar su vida de acuerdo a las circunstancias, mirará hacia delante, pero tendrá siempre el corazón mirando al sur (como dice el tango-canción de Eladia Blázquez), durante los 12 años que duró su extradición de la patria.

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Núñez guarda silencio y yo aprovecho para beber un poco más de vino... el silencio comienza a invadirlo todo, él baja la mirada mientras Penderecki no deja de sonar. Yo creo entender y le digo que paremos un rato, él asiente con la mirada, se acerca a la radio y la apaga (nunca trabaja con música), yo enciendo un cigarrillo y comienzo a jugar con unos lápices que están en una mesa... al rato los dos estamos dibujando sin decir palabra. Para más tarde quedará el resto, su exilio, la violencia en su obra, los premios, la poesía, sus libros, el dolor, sus exposiciones, sus objetos...en fin todo eso que ha hecho de Núñez un artista mítico y con la obra más coherente del arte nacional. 30


Parte II Cuando levanto el lápiz me percato de que el sol ya no está y en la ventana, el manto oscuro de la noche invita a cantar a cuanto bicho habita a los pies de la Cordillera de los Andes. He terminado mi tercer dibujo y Núñez lleva como 25. Él ni siquiera ha levantado la cabeza una sola vez, pareciera que está en un trance obsesivo o más bien parece un chamán intentando conectarse con el infinito, o simplemente un sonámbulo. Yo quiero seguir conversando, pero de niño aprendí que a los sonámbulos no se les puede despertar así como así, o si no se quedan en el sueño (mito de campo). Carraspeo para distraerlo, pero nada; toso... y nada; le pego una palmada a la mesa... nada. Tomo el lápiz que estaba 31


utilizando y lo hago rodar por la mesa hasta donde se encuentra él. Recién cuando el grafito pasa por encima de su dibujo para de trabajar, levanta la cabeza y me mira. Sigamos –le digo-. Él asienta, toma dos tarros de laca y me lanza uno, sellamos los dibujos, nos volvemos a sentar y de la nada comienza a sonar la música nuevamente, esta vez es la «Sinfonía Coral - La Noche de Cristal» de León Schidlowsky.

Con el corazón mirando al sur El día jueves 31 de julio de 1975 Núñez arriba a París, junto a su mujer, Soledad Bianchi. Con quien se conoció en 1974, perdiendo inmediatamente la voluntad en torno a ella, la prisión fue un hervidero de recuerdos cuando los separaron. Entre las vendas que cubrían su mirada y sus ojos, aparecía la imagen de ella, que con su sonrisa luminosa y juguetona le decía: «resiste, resiste», él mientras tanto confeccionaba un anillo para aquella mujer, el cual surge de su tremenda soledad y de una hueso del plato de sopa. Con ella llega a Francia y se instalan hasta el día viernes 22 de agosto en Orleáns. El martes 16 de septiembre, se traslada a París donde cuenta su testimonio ante el Consejo General de la UNESCO en el que describe la más cruda realidad, que pueden soportar las palabras, sobre su cautiverio luego del Golpe de Estado. Ese año además realizará algunos afiches de solidaridad con Chile y en octubre viaja a Venecia donde, junto a otros artistas (Cueco, Pinon-Ernest, Lepare, Balmes, Netto, entre otros) fundan la Brigada de Pintores 32


Antifascistas. La ciudad de los canales contempla maravillada el mural que realiza este grupo de revolucionarios. De vuelta en Francia se traslada a vivir a la periferia parisina, a Bobigny, donde se radicará por seis años.

Aunque sea de noche, siempre hay estrellas que escuchan. 1976 Acrílico tela 119x180 cm (Retrato hablado)

En 1976 se encuentra en la República Federal Alemana y en ese período se contacta con el cineasta chileno Douglas Hübner, quien se entusiasma con la obra de Núñez y comienza a trabajar en una nueva película sobre el pintor,

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ésta, al igual que la de Amar, está basada en la producción del artista, pero además cuenta como tema con el testimonio que realizó el artista ante el Consejo de la UNESCO. De este trabajo surgirá el film EN CADA SOMBRA CRECE UN VUELO, del cual existen copias en el Centro Cultural Matucana 100, en la Fundación Neruda (al parecer) y en propiedad del artista. Los años del exilio los pasó trabajando no sólo en el arte, sino también en generar consciencia y dar a conocer a la comunidad internacional la gran problemática que vivíamos los chilenos dentro de la patria militar, donde ni los sueños eran permitidos y los pocos que soñaban no podían sustraerse del monocromo que lo invadía todo. Para calmar su demencia, crea (como dijo van Gogh). Es así que comienza a imprimir serigrafías en la Maison Pour Tous Des 7 Mares, en la localidad de Elaincourt y la revista Diagraphe publica DIARIO DE VIAJE, obra que había escrito en 1974 a partir de algunas cartas que había podido enviar cuando se encontraba en los campos de concentración. Esta publicación apareció con el título de L’AUTRE COTE DU MIROIR, traducido por Monique Roumette. Los dibujos de esta época recién podrá exhibirlos en 1984 en la localidad de Noirt con el título de El JARDÍN DE LOS JARDINEROS. En 1977, junto a José Balmes (el eterno exiliado), organiza una muestra para la Casa de la Cultura de Reims, titulada CHILI-ESPOIR. Ese año además su entorno inmediato se llenará de alegría cuando sus hijos, Pedro y Pablo, lo visitan. Con ellos pasa dos meses intentando recuperar y reconstruir los espacios perdidos. Más mentalizado que nunca Núñez sigue apuntando al pueblo, a la gran utopía de hacer llegar el arte a todos los sectores de la sociedad, a desacralizar la 34


impronta de la palabra Arte (con mayúscula), no me refiero a que intente vulgarizar la producción, sino, muy por el contrario, la cuota de calidad en el contenido y en lo técnico la mantiene, así como su polisemia. Esta apuesta comienza a tener resultados europeos en 1978 cuando comienza a producir grabados con tirajes escandalosos, los cuales interviene y comercializa en circuitos alejados de los grandes centros comerciales del arte, y cada obra es vendida a precios ridículos como si fueran afiches. A propósito, él señala: «Generalmente no expongo en galerías.... sino en los sitios donde va la gente en masa: en los sindicatos, universidades, en las fiestas populares. Trabajo principalmente con litografías, de modo que miles de personas puedan tenerlas en su casa. El único impedimento que tendría alguien para adquirir mi obra, es que no le guste, puesto que se venden muy baratas. Yo lo digo en chiste, pero es verdad, soy un pintor mantenido por el pueblo». Tanto pensar en lo popular, ese año viaja a Cuba como invitado a participar en el Festival de la Juventud y él, hipnotizado por la estrella solitaria, desfila por las calles de La Habana con una inmensa bandera chilena (casi como una performance de Copello) que se muestra confundida con el pintor en toda su amplitud, agitada por los latidos de Núñez y del viento caribeño. En cada año que pasa Núñez va echando raíces más profundas en el suelo europeo y el ritmo de su producción impensadamente aumenta a cada instante, en 1979 comienza a imprimir más de 5.000 serigrafías en el taller de Claude Palmer en Nanterre, del tiraje total una cantidad que oscila en las 600 las reúne bajo el título de SUMMA 35


ARQUELÓGICA, en esta época también, aparecerá en Liège, Bélgica, la traducción total de DIARIO DE VIAJE, traducido por Monique Roumette, en esta ciudad además expone una serie de dibujos hechos para ilustrar el libro de poemas de Vera Feyder titulado NUL CONQUÉRANT N’ARRIVE À TEMPS. Mientras tanto en Alemania, la Editorial Lamuv publica unos dibujos suyos juntos con algunos poemas de Ariel Dorfman (el mismo de «La muerte y la doncella»), también expondrá en la Libraire Macondo de Bruselas, Bélgica. En los inicios de la década de los 80, mientras todos lo chilenos iban formados como ovejas a votar en el circo que había organizado Pinochet, él se encuentra en Alemania donde se le encomienda la misión de realizar los decorados, el vestuario, la iluminación, el afiche y el programa de la obra de su compatriota Pablo Neruda «Fulgor y muerte de Joaquín Murieta» (nada más lógico), la cual será montada por el elenco estable del Teatro Comunal de Tubingen. Más de un mes está dedicado a la creación de los elementos para la obra, tiempo en el que convive con la compañía.

Del blanco al negro Núñez lentamente se va convirtiendo en un pequeño ser mítico en el mundo del arte europeo, y aunque lo evita (por su bajo perfil y su total indiferencia por los flashes) no tiene remedio, el destino siempre es implacable, y acá se puede decir que el que la hace la paga. Todas las personas que van conociendo al chileno se van asombrando de manera exponencial, por el torbellino de ideas que salen disparadas por este volcán. Por ejemplo se le ocurre hacer, mientras se 36


encuentra trabajando en Alemania, algunas esculturas de género, las cuales, a la larga las reunirá como una serie titulada DE PRONTO, UN MONTÓN DE ROPA COLGANDO. Este año (1980) además, es invitado a exponer en el Wilhelmhack Museum de Ludwighafen, invitado por Sigrun Pass, cuestión que concretará en el año 1981 con la serie DIARIO DE VIAJE bajo el nombre de CHILENISCHE TAGEBUCH. La vorágine de ese año lo hace viajar a México,

Summa Arquelógica. Libertad Condicional. 1979 Serigrafía dibujo 65x50cm (Retrato hablado) 37


el Simposio sobre Identidad Cultural Latinoamericana, allá expone su trabajo VALDIVIA Y LAUTARO UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS, en esta instancia, al igual que en Venecia, participa en la realización de mural con el artista brasileño Antonio Amaral, el mendocino Antonio Le Parc y el porteño Luis Felipe Noé, entre muchos más. De vuelta en Francia decide, junto a Soledad, mudarse al pueblito de Boësses, un villorrio de no más de 400 habitantes, ubicado en las cercanías de París. Una vez instalado allá comienza a trabajar en la serie LIBERTAD CONDICIONAL, todos sus esfuerzos y proyecciones tienen una sola dirección: la nueva serie de obras. Pero antes que acabe el año 1981 nefastas noticias le llegan desde Chile. El día martes 10 de noviembre ha fallecido su padre y Guillermo está imposibilitado de asistir al sepelio, porque la dictadura le impide el ingreso al país. En la distancia su cielo se oscurece, se carga de objetos y de recuerdos, como los libros (sobre todo Sub Terra de Baldomero Lillo), su casa en San Isidro, las horas revelando algunas fotografías, etc). Los años siguientes el trabajo fue matizado con algunos viajes a Bélgica y a Alemania en 1982, pero la sorpresa será mayúscula cuando, en septiembre, llegan a su casa su madre y sus hermanos Patricio y Carlos de Chile; Sergio desde Praga; Patricia desde Dinamarca y María Angélica desde Canadá. Un poco de Chile lo invade, un poco de San Isidro, un poco de infancia, un poco de todo. En 1983 viaja a Cuba y luego a Zurich, Suiza, donde en la inauguración de su muestra conoce a Cola Franzen quien le manifiesta su interés en traducir su obra DIARIO DE VIAJE 38


al idioma inglés. Escribirá ese año la ASUNCIÓN DE VIOLETA y ¿QUÉ HAY EN EL FONDO DE TUS OJOS? Y también expondrá en el Museo de la Sainte-Croix de Poitiers, Francia. En la primavera de ese año, mientras exponía en la Galería de Arte Latinoamericano Espace, se encuentra con que Julio Cortázar está ensimismado contemplando un dibujo de él por largos minutos que siguen pasando y el flaco argentino no despega su rabiosa mirada del dibujo... «no me atreví a interrumpirlo, por una especie de pudor o secreta inteligencia. Me quedé mudo y distante, oculto, muy quieto saboreando golosamente ese espectáculo para mí inusitado... No quise acercarme. Él nunca me había interrumpido cuando yo leía sus obras con el mismo interés con que él ahora estaba mirando las mías...»

En diciembre de ese año aparece en Chile, en el diario El Mercurio (siempre al servicio del General) un listado de 1.159 nombres de personas autorizadas por el Ministerio del Interior para retornar al país. Núñez está entre ellas, pero toma la noticia con una aparente indiferencia, pero el vértice de su corazón, el que mira hacia el sur, se impacienta y comienza pulsar con un ritmo diferente... llamémosle cueca por ahora. Al año siguiente montará una gran exposición en la ciudad de Noirt, la cual se realizará en 9 salas simultáneamente, durará un mes y llevará el nombre de 39


NOIRT84. Esta muestra fue preparada con la ayuda de Marc Bourumeau a quien conoció el año anterior. Además se edita por el Centro de Acción Cultural de Noirt, el libro-objeto ¿LLUEVE TODAVÍA EN LA CALLE SAN ISIDRO? Esta megaexposición, que en parte fue realizada en 1973, contempló además acciones de arte que serían, de aquí para adelante un sello de Núñez, no le bastará sólo con la exposición en sí, sino que además contemplará una serie de hechos alrededor de ésta, o simplemente, será la exposición un hecho más; así como charlas, cursos, diaporamas, juegos, reflexiones, intervenciones, etc. Todo es un todo y la suma de las partes lo sobrepasa, a veces (al diablo con suprasumatividad). Este año (1984) tendrá su primer reencuentro con la patria, primero que todo envía a Chile una donación de 30 dibujos y grabados para la Población La Victoria (un barrio capitalino que fue protagonista activo de la lucha en contra de la dictadura), luego arregla sus petacas y comienza el periplo hacia el sur, a la patria, al rincón de su propio corazón. El invierno chileno del mes de julio lo recibe con un calor inhabitual. Su viaje sólo durará tres semanas, pero en ellas cerrará un ciclo plástico-histórico exponiendo una serie de dibujos en el Instituto Chileno Francés de Cultura de Santiago, es decir, en el mismo lugar que fue protagonista de su última y controversial muestra en el país (el ciclo comienza a cerrase). También aprovecha el viaje para realizar una exposición en la Iglesia Católica de la Población La Victoria con los trabajos donados anteriormente. En este viaje conoce al sacerdote francés André Jarlán quien un año más tarde, el 4 de septiembre, morirá de un balazo proveniente de las fuerzas de seguridad del régimen, causando la 40


indignación, incluso de algunos medios chilenos que hasta ese momento hacían vista gorda a lo que ocurría en Chile, sobre todo en el plano de los derechos humanos. Jarlán se encontraba en su habitación cuando una serie de balas aparecieron en el aire rasgándolo, mientras una le perforaba el cuello, otra perforaba las obras de Núñez. Este mismo año fallece su ex mujer, la actriz Berta Mardones (fue la primera mujer en dirigir en el Teatro de la Universidad de Chile).

Laberinto

A su regreso a Francia, Núñez de inmediato comienza a preparar un nuevo viaje, el cual se extenderá por alrededor de cinco meses, éste comienza el día jueves 23 de enero de 1986, día que junto a Soledad ponen el pie en la losa del aeropuerto Pudahuel. Unos meses más tarde, el día domingo 2 de marzo contraen matrimonio. En este viaje produce alrededor de mil serigrafías con el objetivo de reunir fondos para la Casa de la Cultura André Jarlán de la Población La Victoria, organismo en el que participó activamente en su fundación. También montará una exposición en otro sector poblacional popular de Santiago, la Población La 41


Legua, ésta fue ¿QUÉ HAY EN EL FONDO DE TUS OJOS?, donde ocupará para la muestra la Casa de la Cultura José Manuel Parada y el día sábado 31 de mayo realizará intervenciones callejeras. Núñez se mantiene fiel a su visión del arte, esa que postula un arte en la periferia, no sólo dentro del circuito académico y/o comercial, el mismo señalará para la revista Solidaridad (N° 225, de junio de 1986) a propósito de esta exposición: «Me interesaba partir en un lugar como éste, con gente que ha vivido una realidad distinta y parecida a la mía. Me interesa que mi público sean no sólo los especialistas; que esté también esta gente que quizá no tiene los elementos teóricos, estéticos o técnicos para comprender lo que hago, pero que sí tienen una mirada cercana a la de uno, porque han sufrido la represión como pocos… Los espectadores-cómplices partiendo de sus experiencias, de sus sueños, deben poder revivir, dar otra mirada a la situación que le dio nacimiento a la obra expuesta, completando así la exposición con su aporte. Pretende además no sólo ser mostrada en el encierro de locales habituales de exposición o sustitutos habituales, sino desbordarse en la calle y que sean los transeúntes atrapados al pasar, quienes también completen a su antojo, con sus posibilidades, la elección primaria del artista. Así que se trata de tocar, cambiar, romper, agitar, al revés de los museos y galerías donde todo esto está prohibido». El día martes 3 de junio vuelve a Francia, para luego desplazarse a Boston a exponer ¿QUÉ HAY EN EL FONDO DE TUS OJOS? Como despedida al país galo expone en un pueblito llamado llamado Guyancourt, cercano a Versalles, utilizando el edificio, en su totalidad, de una escuela que aún 42


no había sido inaugurada llamada Berthe Morisot. La exposición es un monstruo que consta de más de 500 obras y se titula ADIEU A MA FRANCE, de ahí en más, se despedirá de los amigos, llenará sus maletas y suspirará profundamente y sus ojos comenzarán a dejar el septentrión para colmarse de lluvia, de viento y de la profundidades azules que libera el sur.

Sentir que es un soplo la vida El día domingo 8 de febrero de 1987 el aire de la patria le da la bienvenida al «Volcán Sudamericano», quien vuelve a su hábitat natural despertando el interés de los cercanos al mundillo del arte por revisar su obra, ¿cuánto habrá cambiado?, ¿cuánto habrá experimentado?, ¿cuánto se habrá radicalizado?, en fin, eran tantos «¿cuántos?» que en agosto, recién a 5 meses de su llegada, dos salas realizan muestras de su obra al mismo tiempo; la Galería Arte Actual, contrabajos realizados entre 1986 y 1983, y en la Galería 43


Plástica Tres, con trabajos del período 1984-1986, ambas salas ubicadas en Santiago. La cantidad de visitantes fue brutal e inusitado para tratarse de muestras de arte… y de obras de un chileno… ¡y en Chile! A esas muestras le siguieron muchas más, como SUITE DE BOESSES en la Galería del Hotel Ville, Bobigny, Francia (1987); ESE COLOR ROSADO ENTRE LAS NUBES, Galería Plástica 3 de Santiago (1987); SUITE DE BOESSES en la Galería Arte Actual de Santiago (1897); ETAPAS, dibujos en la Galería Espacio Arte de Santiago (1988). Ese año, además comienza a trabajar en el libro-objeto TIRO AL BLANCO, una idea que venía estructurando hace 15 años, y también generará otro libro-objeto titulado EL LIBRO DE PUCHUNCAVÍ, también participa en la exposición «Diez artistas chilenos» realizada en el Museo de Arte Moderno «La Tertulia» de Cali, Colombia. Al año siguiente (1989) finalizará TIRO AL BLANCO y trabaja arduamente en la edición chilena de DIARIO DE VIAJE, el cual sale a la luz pública el día martes 5 de diciembre editado por Hergar Ediciones. También expondrá en la Galería Espacio Arte de Santiago y en la muestra «Plástica del siglo XX» en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción. En el 1990, en los meses de mayo y junio, vuelve a exponer en Francia, esta vez en la muestra colectiva «Art Chilie d’aujourd’hui» en el Espace Belleville de París, y en julio se desplaza a Costa Rica donde integrará el jurado del Premio IICA de pintura de 1989. De vuelta en Chile, el día martes 2 de octubre, inaugura en la Galería Plástica Nueva de santiago LE DÉJEUNER SUR L’HERBE y publicará un libro homónimo. 44


Al año siguiente (1991) vuelve a la Casa del Arte de la Universidad de Concepción (Pinacoteca) en la muestra colectiva «Gráfica Contemporánea Chilena» expuesta en los meses de noviembre y diciembre. Y además participará en la Tercera Bienal Interamericana de Cuenca en Ecuador, como invitado de honor. Pasan los años y Núñez no se detiene, actividad tras actividad, muestra tras muestra, idea tras idea. Así llega 1992, año en que es elegido por Jacques Leenhardt para participar en la muestra «Au-déla des maux» en Espace Explora de la Villete de París, la cual se realiza entre los días jueves 15 de octubre de ese año y el día jueves 15 de julio de 1993, a la larga esta muestra tendrá una itinerancia de no despreciables 5 años. También realizará una muestra en el Museo de Arte de Viña del Mar y aparece publicado en Londres la versión inglesa de DIARIO DE VIAJE (traducido por Cola Franzen), en la colección «Dangerous Writers» de la Editorial Spectacular Diseases. En mayo y junio participa en la muestra colectiva de arte chileno «imágenes recuperadas» en el Inter-American Development Bank Cultural Center de Washington. Ya en Chile, entre los meses de octubre y diciembre, realiza una retrospectiva titulada RETRATO HABLADO, en la que fuera su casa (donde otrora pagara la luz y el agua), en el Museo de Arte Contemporáneo, así como en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, ambos de Santiago; y en la Casa-Museo Pablo Neruda de Isla Negra. Luego de exponer por el sur de Chile con una muestra de dibujos que expone en las ciudades de Valdivia, Puerto Varas y Ancud. En 1994 45


el Círculo de Críticos de Arte de Santiago le otorga el premio a la Mejor Exposición en Artes Visuales (por RETRATO HABLADO) premio que comparte con la escultora argentina Nora Correa, ese año además expone en la ciudad de Panamá, en la Galería de Arte del Banco de Panamá. Los años siguientes vendrán una serie de exposiciones, entre las que destacan: ALQUIMIA en la Galería del Grabado de Chile en Santiago (1995), ¿QUÉ HAY EN EL FONDO DE TUS OJOS? en la Perrera Arte de Santiago (1996) y ALQUIMIA en la Galería de Arte Modigliani de Viña del Mar (1997).

La Quinta del Sordo (Fotos Vinka Quintana)

En 1999 expone la muestra TIRO AL BLANCO en la Casa del Arte de la Universidad de Concepción, Chile, la cual, según él señala, es uno de los 3 resúmenes que ha hecho (además de REATRATO HABLADO Y LA QUINTA DEL SORDO). En ella planteó un circuito kilométrico que comenzaba en el Barrio Estación, en la calle Prat, y terminaba en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción, al otro lado de la ciudad. En el Barrio Estación instaló una serie de obras en las paredes de esta arteria tremendamente transitada, estudiantes de arte y público en general, se convirtieron en sus huestes, Núñez comandaba un pelotón uniformado con poleras (remeras) blancas y con obras impresas por él, ahí el pelotón se movía 46


por los rincones de la ciudad, como un tropel de locos soñadores portando banderas de patrias irrecuperables y perdidas en el infinito de la memoria. No por dejar obras de arte para el público, éste las tiene que querer o respetar (trágica lección), todas las obras, la serie de grabados, fue totalmente destruidas y tapadas con afiches de la «compañera Gladys Marín» (que Diosito santo la tenga en su reino, al lado de Carlitos Marx), sus huestes, en plena campaña, no respetaron la obra de un artista que se la jugó por un arte muy cercano a todo lo que ellos abrazaban, no hay caso, con el arte en Chile la ignorancia no es exclusiva. Núñez quedó de una pieza cuando se enteró de la situación. Otras veces, y en otros lugares, las obras se habían mantenido por mucho tiempo en la calle, es más, en La Florida y Recoleta, incluso las habían intervenido otros artistas. Y en Quito, en un encuentro con artistas jóvenes, Núñez les cuenta que va a intervenir la calle con sus obras, éstos inmediatamente le avisan que si encuentran una obra de él en la calle, se la roban (todos quieren tener un Núñez en la casa), dicho y hecho, Núñez interviene y las obras desaparecen, este juego obliga al artista chileno a repetir nuevamente e instalarlo todo. Pero en Concepción no había intencionalidad, sólo ignorancia, eso es lo lamentable. Mientas la exposición en la Casa del Arte es visitada por cientos de persona que se enfrentan a una dinámica muy poco conocida en esta ciudad bestialmente tradicionalista. El espectador es un cómplice que potencia, crea y recrea la muestra, encontrándose en un juego alegre y doloroso a la vez, donde está obligado a tomar una posición de acción frente a las obras y a armar un recorrido con cierta intencionalidad (consciente o inconsciente). Esta muestra 47


fue expuesta al año siguiente en la Sala Zócalo de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile en Santiago. En el año 2003 expondría LA QUINTA DEL SORDO en el Centro Cultural Matucana 100 de Santiago, otra experiencia, donde los concurrentes se vieron enfrenados a casetas, serialización de imágenes, a alambres de púas que impedían ver con tranquilidad y comodidad las obras, ahí también tuvieron que articular y desarticular esa fracción de realidad que proponía Núñez, transformándose en un cómplice activo, pero silencioso en esta odisea propuesta por el artista. A pesar de ser un hombre que le gusta encontrarse lejos de los palmoteos y distinciones (por ejemplo, el Premio Nacional, que aún nadie entiende cómo no se lo han dado), hay una distinción que no lo deja indiferente, ésta es el Premio Altazor, el cual ha ganado en tres ocasiones: Premio Altazor 2003 (IV versión). Mención Grabado y Dibujo por TIRO AL BLANCO expuesta en el Museo Internacional de la Gráfica Contemporánea de Chillán. Premio Altazor 2005 (VI versión). Mención Grabado y Dibujo por TODO EN TI FUE UN NAUFRAGIO expuesta en la Galería Cecilia Palma de Santiago. Premio Altazor 2006 (VII versión). Mención Grabado y Dibujo por LIBRO DE ARTISTA expuesta en la Galería Artium de Santiago. El gran valor de esta distinción radica fundamentalmente, porque es otorgada por los propios colegas: «El Altazor es un premio interesante, porque es más democrático [que el Premio Nacional], es el reconocimiento de tus colegas... Eso es lo que se da entre colegas, cómo llega la obra a ellos, en relación a cómo llega al público en general no lo sé... por ejemplo, lo que sucede

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en las exposiciones siempre es un poco falso, a mí me cuesta creer todo lo que dicen. A veces yo estoy en la entrada recibiendo a la gente y llegan unas señoras y dicen: ¡Uy, qué lindo! Y no han visto nada, ¡te felicito, qué lindo! Y no han visto nada». Ahora bien, aprovechando la oportunidad de que toca de refilón el tema, lo conmino a referirse a su obra: «Yo la tildaría de visceral por lo menos, furibunda también... para mí es muy realista, pero montones de gente no la entiende... algunos la podrían tildar de obra política, pero [para mí] todo parte de un problema humano, yo hago esfuerzos para que lo panfletario no aparezca de ninguna manera... el asunto es que si uno se centra en el ser humano, entonces no es difícil no caer en lo panfletario. Lo político es el ser humano y sus circunstancias.»

Algunos catálogos, libros, objetos y libros-objetos de Guillermo Núñez 49


Últimamente ha dejado de pintar, una dolencia en el brazo se lo ha impedido, no obstante, como es de suponerse, no ha dejado de crear, de hecho dibuja con el ímpetu que lo ha caracterizado siempre y, además, con absoluta precisión y pertinencia confecciona los libros-objetos que acompañan sus exposiciones, donde lo lúdico, lo poético y lo visual se amalgaman en una todo brutalmente coherente. Tengo que señalar, que más libros u objetos, Núñez nos propone una cartografía para una profunda introspección, para recorrer nuestro propio espíritu y de paso alguna que otra exposición. Él me interrumpe y me señala que antes hacía un libro para cada exposición, pero con el correr del tiempo se ha dado cuenta que en realidad realiza una exposición para cada libro que hace. Núñez se siente tranquilo en su país, en su casa de La Florida, pero hay cosas que lo inquietan de sobremanera, cuestiones que no comprende (como todos los que nos dedicamos al arte), cuestiones que simplemente prefiere tomárselas con humor, porque son fenómenos incomprensibles que sólo suceden en el mundillo del arte chileno, en el límite con lo burocrático, en esa realidad donde el artista se transforma en funcionario… podríamos decir: que donde termina la lógica comienza el arte chileno... mejor no hablar de ciertas cosas. Núñez nuevamente apaga la música, pero yo ya no tengo ganas de seguir dibujando, así que agarro mis pilchas y un montón de libros que él me regala y me despido. Cuando estoy a punto de cruzar el umbral me detiene y me dice:

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«por qué no me llenas este cuestionario». Vuelvo sobre mis pasos, me siento frente al mesón nuevamente, agarro un lápiz, reviso el papel y me percato que es una parte del catálogo-juego de la muestra TIRO AL BLANCO, Núñez no tiene idea (quizás sí) que en 1999 ya me había pasado esa hoja dentro de una carpeta y yo no se la devolví, sino que me la llevé para la casa (¿se dan cuenta que el destino es siempre implacable?). Como ya no tengo alternativa, la lleno, la dejo boca abajo en el mesón y me despido, ahora sí definitivamente. Núñez clava su mechón en un dibujo y ahí queda en un silencio profundo, mientras yo salgo al pie de la montaña y con una ráfaga violenta de aire aparezco nuevamente en esta casa-jaula, que ya no tiene los barrotes. Pero mantiene su condición. Sin dudas, faltan muchas páginas para referirse al «Volcán Sudamericano», pero será en otra oportunidad, definitivamente yo no alcanzo su ritmo desenfrenado... por suerte... qué lástima.

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Fuentes: - Entrevista a Guillermo Núñez. Muñozcoloma. Santiago de Chile, Agosto 5 de 2006. - «Retrato hablado – Testimonio de horror y creación». Guillermo Núñez. Junio 17 de 2006. www.rebelion.org. - Memoria Viva - «Centros de detención». www.memoriaviva.com - Guillermo Núñez – Homenaje WEB. http://mantruc.com/nunez/index.html - Colección Virtual de Patrimonio Artístico y Arquitectónico Chileno y Latinoamericano. Pontificia Universidad Católica de Chile. Facultad de Arquitectura y Bellas Artes. www.uc.cl/faba/index.html - Entrevista a Guillermo Núñez «¿Qué hay en el fondo de tus ojos?». Sandra Maldonado y Miguel Moreno. www.poesias.cl. - «Retrato hablado». Guillermo Núñez. Libro de exposición realizada en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile . 1993. - Entrevista a Pablo Núñez. Susana Ponce de León. Junio 6 de 2004. www.lamusica.emol.cl

Agradecimiento: - A María Eugenia Godoy por revisar este texto.

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Revista AA10  

Artículo "Guillermo Núñez - Un volcán sudamericano humano... demasiado humano" de Muñozcoloma

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