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8 0 An i v e r s a r i o

Rí oM a y o 1 9 3 5-2 01 5


Dr. Martin Buzzi Gobernador

Prof. Pablo Gabriel Salazar Intendente Municipal

Claudio Dalcó Secretario de Cultura

Prof. Damián Sambuesa Pte. Concejo Deliberante

Declarado de Interés legislativo mediante Resolución Nº 051/15 – HL de la Honorable Legislatura de la Provincia de Chubut

Solange Ceballos Secretaria de Cultura

Declarado de Interés cultural mediante Resolución Nº 183/15 de la Secretaria de Cultura provincial

Declarado de Interés Municipal mediante Resolución Nº 12/15 del Ejecutivo Municipal Declarado de Interés Municipal mediante Declaración Nº 01/15 del Honorable Concejo Deliberante


Prólogo Los pueblos merecen reconstruir sus propias historias, y un momento propicio para aportar a este desafío es el cumpleaños número 80 de nuestra localidad. El relato de nuestros mayores, de quienes han sido protagonistas de otros tiempos, nos sirve para acercarnos a otras realidades. Desde esa perspectiva, se ha conformado un equipo de trabajo que ha indagado distintos aspectos del pasado de nuestro Río Mayo, con la seguridad de que este libro puede ser un aporte formal a nuestra historia tras haber cumplido con el objetivo de llegar, con la entrevista, a distintos sectores de la población. Ojalá a través de su lectura podamos remontarnos a aquellos tiempos vitales para la conformación de este presente. Si esto sucede, habremos cumplido con nuestro mayor reto, entrelazar el hoy y el ayer.

Prof. Pablo Gabriel Salazar. Intendente Municipal.

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Realizado por: Cristina Sandoval Elena Moreira Lourdes González Mauro Antillanca Paula Gómez Solange Ceballos (Entrevistas y redacción) Gustavo Salazar (Fotografías) Belén Baldes Debora Vera Micaela Cabrera Natalia Monsalvez (Transcripciones y revisión de ortografía y redacción ) Ricardo Barrio y Paula Guglieri (Diseño y Diagramación) Jorge Parra (Coordinación general)


Agradecimientos Sin dudas, realizar este trabajo fue un honor como ciudadana y una gran experiencia a nivel personal. Reconstruir y corroborar cada dato de una parte de la historia de nuestras instituciones no fue fácil, pero tampoco imposible. Conmemorar y recordar la historia significa reconocer la herencia que nos legaron, de aquellos que nos precedieron y que nosotros debemos continuar y dejar, para la inspiración de generaciones venideras. Son las Instituciones de todo orden fiel reflejo de nuestra historia, las que atraviesan y perduran en el tiempo, la prueba de la existencia de las personas que construyeron el pasado, que mantienen el presente y aseguran el futuro. Gracias a todos los vecinos por sus testimonios, a funcionarios y autoridades responsables de las diferentes Instituciones de nuestro Río Mayo que colaboraron con sus aportes. Elena Moreira. Familias: Muñoz (Juan, Lalo y Mari), Casihuil (Hugo y Luis,), Centeno (Antonio y Sra.), Barriga (Juan y Sra.), Choilaf (Juan), Singilín (Silverio), Tramaleo (“Cachin”), Montenegro (Rodolfo y familia), Ferreira (Julio), Nelson Torres, Ciriaco Jaramillo, Stella Maris Ríos, Familia Pescan (Mamá Eva, Papá Jorge, y hermanos por la predisposición en este proyecto), Archivo del Club Rio Mayo, Prof. Jorge Parra (por su tiempo, recursos, y paciencia), Prof. Gabriel Salazar y el Municipio de Rio Mayo (por la invitación). Mauro Antillanca.

A Clara y Manuela Gómez, Antonio Centeno, Héctor Ledesma, José Ramón Gatica, Isabel Avellaneda, Ricardo Barrios, Aníbal Micardi, Carlos Omar, Narciso “Topo” Mansilla y a otros por tomarse el tiempo, la dedicación para brindar alguna información para la realización de este material. Paula Gómez. A Cecilia Contreras, Benito Barguilla y su esposa, Graciela Uribe, Mauro Antillanca, Ana Wolf y Alejandro Carriqueo. A mis hijas (Nicole y Loli) y a mi sobrina Celena, por la paciencia principalmente. A mi familia en general. Solange Ceballos. Al Intendente Municipal Prof. Gabriel Salazar y su Secretaria Sra. Ana Wolf por haberme brindado la posibilidad de formar parte de este hermoso proyecto. Al Sr. Rodolfo Montenegro por los escritos. A la Sra. Stella Maris Ríos por las entrevistas. A la Sra. Vilma Soto por el testimonio. A Brian Celi por la asistencia técnica. A mis compañeros, quienes trabajaron para que la confección de este material fuera posible, y a Micaela y Lionel por el apoyo incondicional. Jorge Parra.


“Estampas de un pueblo�

Escenas que representan a la vida misma; una luz prendida en el tiempo.


Tapel Los Tehuelches (tehuel: arisco, indómito y che: gente) -llamados así por los Mapuches luego de las contiendas bélicas entre las dos razas- fueron habitantes meridionales y septentrionales del corredor pampa y cordillera comprendidos entre los ríos Deseado, Mayo y Senguer. Estos se dividían en dos grupos étnicos: Mechartnuwe-kenk y Chehuanche-kenk, gente de la resina del molle y gente del borde de la cordillera respectivamente. Según la leyenda, en tiempos remotos, los dos pueblos del actual sudoeste del Chubut se encontraban separados por un obstáculo insalvable. Cada vez que alguno de ellos intentaba unirse para comerciar plumas de ñandú, pieles, quillangos de guanacos o participar conjuntamente en alguna partida de caza, se alzaba, impidiéndolo, un enorme monstruo de tres cabezas llamado Tapel que tenía el aspecto de una serpiente de incalculable longitud. Enterado Kooch, divinidad suprema de ambos pueblos, decidió encomendar para poner coto a las depredaciones del monstruo, al mítico héroe y semidiós de estas razas, Elach. Este héroe, adoptando la figura de un joven cazador ágil y esbelto, armado con una relumbrante lanza y un inquebrantable arco más su carcaj de doradas flechas mágicas, marcho al lugar donde la bestia impedía el paso y se comprendía un área de más de cien kilómetros de extensión. Elach descendió de un profundo cañadón que separaba a dos extensas llanuras y allí se levantó ante la horripilante y descomunal figura de tres cabezas que lanzó sobre su

cuerpo una verde babaza, la cual, debido a la condición de inmortal del mítico héroe, no le hizo ningún efecto. Alarmada la monstruosa criatura preguntó con voz cavernosa: “¿quién eres tú?”. Elach sin apresurarse respondió: “yo soy el guerrero designado por Kooch, nuestro Dios, para exterminarte” a la vez que le lanzaba una dorada flecha que penetraba profundamente en la unión de las tres cabezas. El monstruo se estremeció convulsivamente al recibir el flechazo y cayó abatido. Elach lo lanceó repetidas veces y el cuerpo rugoso se fue diluyendo, manando de él un líquido claro y cristalino que comenzó a correr tumultuosamente en forma de torrente. Así nació el río conocido como Tapel (lecho pantanoso) por los Mechartnuwe-kenk, A’ayones (lecho empedrado) por los Chehuanche-kenk y finalmente Mayo en homenaje al riflero explorador y lugarteniente del coronel Fontana, Gregorio Mayo. Los otros dos cursos de agua correspondientes a las otras cabezas se llaman Chalia (pampa silvestre) y Guenguel (panza blanca -Chehuanche-kenk-. Estos ríos de cristalinas aguas fueron desde entonces una bendición tanto para nuestra fauna autóctona como para nuestros ancestrales antepasados nativos.

Rodolfo Montenegro (escritor patagónico). Relato mitológico al que le dio forma el autor partiendo de datos aportados por algunos de los descendientes del gran cacique Manuel Quilchamal y de Juan Kankel.


“Poema”

Bautismo del Río Mayo

I

En la cima de aquel cerro, encaramado Observando aquella línea tan plateada Me decía entre atónito, asombrado ¿Será un río, o un arroyo? Que a mi vista se mostraba II Un nativo que servía como guía Respondiendo a mi pregunta en forma fiel Me dio el nombre del aquel río que corría “Los Tehuelches lo conocen por Tapel” III Junto a Thomas descendimos con presteza Respirando el aire tibio esa mañana Y bebiendo de sus aguas la pureza Yo le dije avisemos a Fontana IV Galopamos prosiguiendo el recorrido Por el curso en que el agua discurría Lo bordeamos varias veces decidimos Por saber con qué río confluía V Y llegamos al lugar donde su cause Se encontraba con otro en la unión Con la fuerte corriente dobla sauces Es el Senguer gritó Thomas ¡Qué emoción! VI Reunidos con Fontana, le informamos Nuestro hallazgo y él entonces dio su fallo Me consultan por el nombre que le damos Por Gregorio, le pondremos “Río Mayo”

Anotaciones del descubrimiento del Río Mayo. Extraído de las memorias de Gregorio Mayo, su descubridor, en el año 1885 y adaptado en forma de poema epopéyico por el autor y poeta patagónico Rodolfo Montenegro.

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Capítulo 1

“Antiguos Pobladores y Transporte”

y Ha sabido poner su mano osada en el dolor, en la dicha, en el júbilo y en las pérdidas. Un andar sin apuros, con la ventaja del tiempo: observa, guarda, resiste con firmeza; te cede - sin egoísmos- algún recuerdo. Modista, lavandera, enfermera, partera de verdad – ofició de aprendiz de cada médico visitante - ; además, madre, padre e hija. Con la expresión clara y la prolijidad de un artesano desovilla recuerdos o abre puertas cuan ágil cerrajero.

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“El alma, que ambiciona un paraíso, buscándole sin fe, fatiga sin objeto, ola que rueda ignorando por qué” (Adolfo Bécquer)


El motivo que los llevó a radicarse en este país fue el accidente que tuvo su tío José en Tandil, lo había quemado un rayo y allí se instalaron con Joaquín - su padre – y tíos: Felipe y Manuel. Igualmente, fueron acogidos por su tía y esposo Don Mujica. Venir a la Patagonia a buscar un futuro más prometedor y tranquilidad era el objetivo de estos inmigrantes españoles; por eso, tomaron la iniciativa de trasladarse primero a la Península Valdés; sin embargo, el destino y la actividad ganadera permitieron que se establezcan en el paraje Laguna Cornejo, lugar antes habitado por el Sr. Bracera, quien trajo desde Corrientes la primera máquina esquiladora.

Su familia llegó a la Argentina en 1860 desde España, más precisamente de Irún, región de Vascongada, provincia de Guipúzcoa.

Estos tres vascos comienzan a sembrar esperanzas en esta zona; sin haberse delimitado los campos, con un clima adverso: escarcha, frío, nieve, inundaciones y con la firme idea de progresar formaron el Transporte “Los tres Hermanos” con dieciocho caballos y tres chatas – carros grandes cubiertos por lonas con provisiones – para realizar continuos viajes a Comodoro Rivadavia.

“La imaginación está hecha de convenciones de la memoria. Si yo no tuviera memoria no podría imaginar”. Jorge Luis Borges. Con la formalidad del matrimonio de sus padres, la familia Aguinaga se instaló en el Cañadón Carril, lugar histórico, dado que había sido habitado por el Cacique mapuche José Carril, quien había luchado contra las tropas de Juan Manuel de Rosas. Los recuerdos de la niñez de Margarita en Río Mayo, antes denominado Río A’ayones (cuyo significado es “Tierra de Pantanos”) devienen con las imágenes de una Baturé – vehículo pequeño – desde el campo a la escuela acompañada de su tía Ana, ella alquilaba la casa de la familia Ancaleo. Rondaba 1944 y la pequeña Margarita comenzaba la escuela primaria e iba absorbiendo la historia, las vivencias, anécdotas y paisajes emergentes que dibujarían casi de memoria entre bardas, cañadones, senderos, un hilo de agua sobre esa corteza gris que, paulatinamente, se iría cubriendo:

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Capitulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte” Las primeras bases de asentamiento permanente en Río Mayo, se dieron con la llegada de inmigrantes de distintas nacionalidades: franceses, españoles, italianos, alemanes, ucranianos, búlgaros, portugueses que trajeron consigo ansias de progreso en una tierra inhóspita, cuyos conocimientos y oficios rudimentarios fomentaron los intercambios necesarios para el crecimiento de la población.

Los hermanos Carugatti, en 1920, instalaron una de las primeras fondas, hoy es la casa de la familia Uribe, lugar donde funcionó la emblemática casa Lahusen, exitoso comercio que, además, brindó hospedaje y comida a los viajeros que llegaban de paso; estos lugares más familiares, de influencia francesa e inglesa, con el tiempo se transformaron en bares y hoteles.

La huella de estos primeros protagonistas, entre ellos, Loyauté, Lofrano, los hermanos Peters,Savaroz,Selesky, Peña, Avendaño, Centeno, Tesso,Mariño, De La Fuente, Saenz, Ivanoff, Goycoechea, Uribe, Andrade, Boronjovich, Carugatti, Dasovich, Viegas, Eneguy, Bestilnyj y otros, se hermanaron con las culturas autóctonas de la localidad y zonas aledañas, como el cacique Quilchamal, Carril, Quililaf, Cupolqui, Calluán, Manquel, ...

Esta actividad comercial y otras similares tuvieron gran importancia para el florecimiento de la zona, como punto de reunión de los pobladores y, a su vez, como construcción de la identidad del pueblo.

Este proceso de retroalimentación permitió el enriquecimiento de una nueva realidad, cuyos aportes impulsaron el desarrollo local, el respeto inter-étnico entre los pueblos que comparten este contexto geográfico, cuya dinámica y gradualidad fue incorporando oficios, quehaceres y labores propios de este impulso poblacional. De esta manera, a metros de vialidad se instaló la primera panadería de José Delgado, llamada “La Espiga de oro”, la carnicería de don Olivera, la incorporación del trabajo del lechero don Teodoro Mariño, el servicio de electricidad de los hermanos Peters, Otto y Augusto, el primer cartero don Fidel Marín, lo servicios del doctor Sayes, la farmacia del Sr. Olmo, el ladrillero Don Agesta Los Loyauté dedicados a la fabricación de licores y vinos finos, instalaron el primer negocio, donde alguna vez funcionó el boliche La Bajada (sus dueños fueron la familia Díaz), el comercio era a través del trueque, práctica que realizaban con los pueblos autóctonos de la zona, entre ellos, la tribu del Cacique Quilchamal y la de Cupolqui.

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Así, surgieron, en forma paulatina, el Hospedaje del Cacique Manquel –actual Banco Provincia del Chubut- , El Hotel de Camisky –hoy propiedad del Sr. Borda- , Hotel La Ruta de la Familia Lofrano– mantiene el mismo nombre y sus dueños son la familia Marcos. El Hotel Río Mayo del búlgaro Mario Boronjovich; el Hotel Covadonga, cuyo primer dueño fue el Sr. Esteban Saponás y su esposa Zoila Soto. Sin embargo, ellos no fueron los únicos dueños, ya que este rubro fue experimentado por los Sres. Mancella, Perez, Cantelli, Hermida, Gómez y, posteriormente, por la Sra. Teresa Vacilof.

“Me puedo resistir a todo, menos a la tentación” Oscar Wilde La interacción natural del mundo de la realidad y, posiblemente, el mundo de la ficción nos trasladó hasta la calle San Martín y la Avenida Argentina; lugar que, entre otros, guarda secretos centrados en un personaje femenino con una relación afectiva oculta descubierta ante los ojos de una mirada traviesa.


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y Enojada se escondió dentro del ropero, desde allí solo escuchaba voces lejanas. Luego de un instante alguien había entrado a la habitación. Asustada contuvo la respiración por unos pocos segundos, entreabrió la puerta del antiguo mueble y, a través de un hilo de luz, observó el color anaranjado del vestido. Un murmullo llegaba a sus oídos ¿Sería una dulce voz de una mujer enamorada? -¡Te quiero tanto mi amor! Pero… tengo miedo de lo que nos pueda llegar a suceder. -¡No te preocupes, no llores! Nadie nos ve…. -temo que nos descubran…. Y perderte. La pequeña, al espiar por la hendidura, descubrió a una hermosa joven de ojos vivaces besando a su amante, un apuesto gendarme. Éste, en cuclillas, le secaba las lágrimas con sus tibios besos. El encuentro duró unos segundos, no obstante, para los amantes sería una eternidad. Al salir de la habitación, la niña se encontró con otro hombre conversando distraídamente con Ana - la tía preferida – ya cerca de la proximidad de la boda. ¿Sabía que no podía develar el secreto descubierto? Una sonrisa irónica brotaba en los labios, nunca diría la verdad, la joven del vestido naranja tendría su efímero amor a salvo.

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y “Uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores” Estas palabras de Borges ilustran la permeabilidad y el éxito de las experiencias vividas. Seguramente, dedicarse a su jardín y al crecimiento de un duraznero, de los ciruelos, membrillos y un nogal representó para Marta la aproximación a lo natural o la ligazón del hombre a la tierra; o porque no - un refugio - que guardó, celosamente, un tiempo que también se ha detenido Las familias españolas se distinguen por el privilegio de su integridad, firmeza, vigilancia, elocuencia, vencimiento y fortaleza. La búsqueda de los significados de los apellidos y su origen se puede relacionar con la unión de redes de familia, por la procedencia, la cultura, el color; esto último, caracterizó a Marta, piel blanca, de espalda fuerte; supo reinventar sobriamente su vida ante el desafío de la soledad, quedó viuda muy joven.

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“Una historia no es sólo verdad cuando se narra cómo ha sucedido, sino también cuando relata cómo hubiera podido acontecer” Mario Simmel Gregorio Mayo descubrió el río Mayo en la expedición del Teniente Coronel Fontana, éste llamó al paraje encontrado Río Mayo en homenaje a su oficial. Años después se establecería allí la población llamada “Paso Río Mayo” o “A’ayones”. Los primeros pobladores comenzaron a asentarse hacia 1898, pero oficialmente se creó el 22 de agosto de 1935 y recién en el año 1941 la Gobernación del Chubut nombró la primera Comisión de Fomento para administrar oficialmente el nuevo asentamiento. Este breve racconto de la historia del pueblo sirve para situarse contextualmente y, desde ahí, partir hacia las vivencias de una familia de transito que las circunstancias del destino los adoptó para siempre. Don Juan Aguilar Gaethe pasó por Río Mayo en 1907 para asentarse en el Hito 50, límite entre Argentina y Chile. En esta desértica e inexplorada zona se estableció junto a su esposa Cecilia y sus doce hijos: Elvira, José, Luisa, Ruperta, Matilde, Adela, Cecilio, Ernesto, Pedro, Elviro, Juan y Marta. Una de las hijas de don Juan, Marta, se casó con Don Benito Contreras, en ese momento, cabo radioperador de Gendarmería perteneciente al Escuadrón 38. La unión matrimonial se produjo un 24 de mayo de 1957 en Lago Blanco, ya que Marta -de nacionalidad chilena-debía casarse en el lugar más cercano a ese país. El 20 de junio de ese año, el matrimonio se radica en Río Mayo. Al llegar a la localidad contaba con, aproximadamente, 600 habitantes. La mayoría de las casas estaban realizadas con adobe y techo de ondalí, las creadas con chapas eran consideradas lujosas. Don Benito y doña Marta se instalaron en la calle Sarmiento y Roca en una moderna casa, perteneciente al sr. Tránsito Troncoso.

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Capitulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte” Estos pobladores se instalaron en la zona a causa del clima apto para la actividad ganadera, especialmente, la cría y, posterior, esquila de ovinos. Uno de los factores que más incide en la producción de ovejas en esta región es la sequedad ambiental en la época estival. Los hombres que trabajaban en el campo con las máquinas esquiladoras lo hacían desde noviembre a marzo, como consecuencia de las fuertes nevadas. A su vez, la mayoría de las mujeres no trabajaban, sin embargo, se destacaron la Sra. Amalia Villegas y doña Flora Yañez que lavaban ropa para Gendarmería Nacional, doña Vicenta Larrosa, empleada de don Paños López y las hermanas María Elena y Eva Cerda que trabajaban como niñeras. La población riomayense era muy sociable y las reuniones eran el común denominador de las familias, en estas tertulias se dialogaba amenamente sobre los acontecimientos sucedidos en el pueblo y zona vecinas.

En 1965 se produjo la última gran inundación que sorprendió a la población cuando se festejaba el “Día del Niño” en el gimnasio municipal. El rio Mayo, antiguamente, tenía otro cauce y sus cristalinas aguas pasaban por la actual Escuela Secundaria, por lo que muchos experimentados pobladores creen ver allí la causa de este fenómeno natural. Al ingresar al pueblo, los visitantes se encontraban con los siguientes hoteles: “Los muchachos” de Lofrano, “Chile- Argentina” de Ivanoff, “El cóndor” de Manuela Muñoz, “El Covadonga” de Víctor Pérez, “La Bajada” de Marcelina Díaz de Uribe, “San Martín” del matrimonio Muñoz. El pueblo en sus inicios contaba con los siguientes comercios: • Tienda “El rincón patagónico” de Jacinta Uribe. • Ramos generales de Lucía Musso. • Botiquín “El tehuelche” de Archival Clarcke. • “Bar Petit” de Manuel Cantelli. • Mercadito Uribe de José Uribe. • Librería “El nuevo mundo” de Hilario Fernández. • Casa “Lahusen” firma alemana cuyos gerentes eran Verne y Massemberg.

En salud contaba con la presencia del Dr. Comandante de Gendarmería José Antonio Lazo y del Dr. Tomás Sosa. Además se encontraba, frente a la escuela n° 72 Constancio Vigil, una clínica privada de gendarmería. El último médico que prestó sus servicios en el lugar fue el doctor, Primer Alférez, Osvaldo Sánchez, quien también se desempeñó como profesor de la Escuela Secundaria n° 706 Gregorio Mayo. Sánchez trabajó en la clínica en compañía del odontólogo Luis María Augusto Pérez.

Para viajar a Comodoro Rivadavia, Esquel o Coyhaique, se debía tomar el transporte “Giobbi” que comenzó a circular en 1985.

No obstante, los habitantes lejos de llevar una tranquila vida se vieron amenazados por un clima desfavorable. No solo las intensas nevadas, los fuertes vientos, sino también las grandes inundaciones.

Durante la década del ’80, la población creció debido a la instalación del Regimiento de Infantería 37, actual Batallón de Ingenieros Mecanizado 9.

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y Podría decirse que es como un cuerpo múltiple, porque la vida lo guió por diferentes caminos o ¿Por qué no, por diferentes artes? Esos universos personales enriquecidos por la experiencia de siete hermanos, padres y abuelos vascos. Ojos celestes, de un azul sereno, manos grandes diseñadas por el tiempo. Hábil aspirante a meteorólogo, confirma ¡No es milagroso dar el estado del tiempo! Es la versión vivida con claridad meridiana; un gran observador y operario: del peso o el gris de las nubes, de un cielo rojizo o estrellado, de la luna llena o del cuarto menguante… Se lo puede imaginar en carro, repartiendo la leche, pescado, ordeñando, cuidando ovejas cazando liebres, cortando ladrillos, arreglando heladeras, y amasando. La vida, para él, es existencial, doméstica, simple, milagrosa pero, a la vez, muy real. Es el negro –en vasco- Belcho, futbolero y cuervo.

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“El hombre camina envuelto en un espeso silencio y es peso sobre su espalda la carga de una palabra que a nadie le va diciendo” (…)

Adela Basch


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Su padre, llegó de Navarra, junto con tres hermanos expulsados por la guerra. El destino y la historia permitieron que se construyera esa enorme familia, parece imposible pero María y José, nombres cargados de admiración cristiana – justos, humildes y obreros – descripción genuina del evangelio; sin saberlo, vivían, en aquella ciudad española, a cuatro cuadras y al igual que los pájaros, emigrando, encontrarían el amor en este suelo.

plica diferentes paisajes y emociones de lo nuevo o lo viejo, porque era 1901 cuando Don Juan Pisco llegó, desde un campo cercano de la familia Barguilla, y contó: esto se había transformado en una verdadera isla, solo se observaba la Bajada, único lugar de un nivel más alto, la vulnerabilidad de la zona tapó pantanos y cauces; la visibilidad describía un manto azotado de un marrón chocolate.

En los alrededores había asentamientos indígenas. El oficio de José Uribe fue ser comerciante: primero la lechería, luego carnicería; Don José buscaba los capones a caballo – tarea ardua y difícil porque, la mayoría de los campos, no estaban alambrados.

Esta creciente era impredecible, valía la pena rezar y esperar. Era una emoción doliente.

Si uno evoca las inundaciones y los festejos la mente re-

La de las festividades tenía la riqueza del encuentro: compartir largas charlas, aventuras, miradas, desencuentros, peleas, amores, la música, el carnaval; todo escenario festivo era en el emblemático y alegórico Club Social.

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y El porvenir, el futuro, puede ser incierto. Ante tamaña duda, o certeza, sólo los hechos, las realizaciones, lo vivido en el pasado nos puede llegar a dar cierta medida de realidad… la memoria de Olga es la que nos habla de manera cordial, espontánea, mirada vivaz y de manos inquietas; la cual traduce con firmeza una expresión de orgullo por la enseñanza recibida de sus padres; especialmente, resalta el valor al estudio, a la instrucción y el respeto inculcado. Aprendió a nutrirse de afectos y a brindarlo: palabras cariñosas, el ofrecimiento de una rica torta, un plato de comida, la alegría de un gol, la esperanza del presente de cada joven que visitó su casa; acciones necesarias que favorecieron la autoestima y el valor que, cada quien, aprende a darse. Si prestas atención, el entusiasmo y la dedicación lo plasmó en cada rincón de su hogar, con paredes que no se desaprovechan, cada artesanía resignifica la creatividad, el valor a lo desechable, la carga simbólica de un bien, la producción de un objeto singular cargado de un valor especial.

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“Los que tienen Memoria son capaces de vivir en el frágil tiempo presente, los que no la tienen, no viven en ninguna parte”… Patricio Guzmán

Llegó a los cinco años y su familia estaba compuesta por trece hermanos. Sus padres vinieron de la Aldea Beleiro. El padre era descendiente de los Tehuelches. Para poder radicarse en la zona los Jara tuvieron que vender todos sus bienes, ya que su principal meta era que sus hijos puedan asistir a la escuela. “Donde hay buena educación no hay distinción de clases”, postula un erudito, tal vez ignorando estas palabras, Don Jara en su filosofía de vida las recreaba, le inculcaba a sus hijos el respeto a los mayores, a las imágenes religiosas, especialmente a Ceferino Namuncurá y, por sobre todas las cosas, sentir orgullo por sus raíces.

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y La bienvenida a la Estancia El Faquico nos dispone a recibir un escenario para nada desolado ni inhóspito, por el contrario, resulta irresistible el orden, el colorido, la quietud. Allí, la naturaleza y la mano de hombres y mujeres delinearon una forestación perfecta, equilibrada: arboleda de álamos, canteros, frutales; tranqueras, ovejas resguardadas; más allá, casas, galpones y descendiendo un declive natural: corrales, canteros, portones y portoncitos de acceso; todo cuidado. Habitado, desde siempre, con una obstinación y laboriosidad silenciosa. Con los rasgos distintivos del extranjero nos recibió Elena. Su tez es blanca y rosada, de nariz regular, respingada; seguramente, en su juventud: más alta y esbelta; de una memoria indeleble, sagrada - pero –secreta - que el tiempo, la mística y el respeto a la decisión respetuosa de no trascender, guardarán por siempre vivencias de un tiempo difícil, de admirable tenacidad y conservación; propios de las huellas del temperamento de un pueblo galés.

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Después de dos meses de navegar, el velero Mimosa ancló en las aguas del Golfo Nuevo. A partir de ese desembarco se había iniciado la construcción de un nuevo destino, la mayoría eran familias y la condición de todos era bastante modesta. No, aventureros ni errantes, solo un grupo de personas que deseaba salvar un estilo de vida amenazado en su tierra natal y que buscó, conscientemente, un lugar en el mundo donde poder fundar una nueva nación galesa. Y ese fue el espejo de su propia existencia, la familia se instaló en la zona de Río Chico, Carlos su abuelo tenía hermanos en Argentina. Su hija, hoy, instalada en el Cañadón Faquico recuerda que la adquisición del campo se realizó a través de la firma Lahusen, cuyos papeles se hacían en Buenos Aires, en 1927. Vino a conocer Río Mayo cuando trajo a una de sus hijas a la escuela, la niña quedaba pensionada en la casa de Ana Listán; y más adelante debían cursar estudios terciarios en el Colegio de las Monjas en Comodoro Rivadavia; surgen, por entonces, la necesidad de transmitir los verdaderos valores: la laboriosidad, la constancia, la responsabilidad como esenciales para el desarrollo personal y la toma de decisiones. Recuerda, entre otros lugares, el salón de baile que había sobre la Avenida Argentina y San Martín, allí don Lázaro tocaba la guitarra y Terasa, el acordeón. Lugar que fuera visitado, según otros pobladores, por monjas y

curas, quienes, rudimentariamente, cumplían el rol de misioneros y formalizaban bautismos y casamientos. Es imposible, también, olvidarse de aquella mirada seria, fría, inquietante, vetusta; oportunidad que surgiera, específicamente, en el campo; de pronto, en el marco de la puerta apareció un hombre de rasgos, muy distintos a los de Elena, demasiado alto, demasiado robusto, de aspecto bravío; según la descripción de Antonio Pigafetta.

“Un día, un hombre de figura gigantesca se presentó ante nosotros. Era tan grande que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura. Su cara era ancha y teñida de rojo” (…) La vida en el campo y en la zona, tal como hoy, se comparte con descendientes de aborígenes, en aquella época se había iniciado por una necesidad explícita de supervivencia y trueque.

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Panayot Ivanoff (1905-1974)

y La identidad de una persona no es el nombre que tiene, el lugar donde nació, ni la fecha en que vino al mundo. La identidad de una persona, consiste, simplemente, en ser; estas palabras de José Saramago, nos recuerdan que cada persona puede trascender, hasta de manera natural, por la apariencia, por la creación artística, por la bondad, la sencillez, la humildad. Su ser, el de Don Panayot, nombre que debemos reconocer - no común – dejó, entre otras anécdotas y vivencias, las huellas de la música típica de Bulgaría, en los recuerdos de sus familiares que observaron el entusiasmo de un inmigrante; por cierto, muy alto y de ojos celestes; que, en cada ocasión: en la verdulería, en el bar, en el camión Tornicrof – trayendo leña o como fletero; interpretaba las canciones y los ritmos nostálgicos de su patria natal.

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“Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar” Antonio Machado


Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte”

*Salió de Bulgaria a los 17 años, trabajo muy duro para poder emigrar hacia Argentina, juntaba plata trabajando en distintas tareas, juntamente con otros paisanos, entre ellos don Juan Teodoroff. Llegaron a Buenos Aires en barco, también comenzaron a trabajar en varios trabajos, como pegando veredas y distintas actividades. Emprendieron nuevos horizontes y se dirigieron hacia el Sur, llegaron al Valle, su primer trabajo fue pegando baldosas en la Plaza Independencia, luego compraron tierras sobre la Ruta 7, trabajaron sembrando, cultivando y criando animales. Con la producción vendían y abastecían a la Escuela María Auxiliadora.

Pero, entre el año 1935 al 1937, aproximadamente decide emprender nuevos horizontes y se instala en la localidad de Río Mayo. Viviendo en los primeros tiempos a la orilla del río. Comienza trabajando de Policía, pero fue muy poco tiempo lo que trabajo en ese oficio. Junto dinero y compro el terreno donde hasta el día de la fecha se encuentra el Hotel Chile-Argentina. Comenzando su negocio con un local y una pieza. Trabajando duramente y dedicándose al transporte de mercaderías y distintos productos. Se casó con doña María Jesús Huichapay, de esa unión tuvieron seis (6) hijos. Su vida fue de lucha y de trabajo, era una persona muy trabajadora, cariñosa, alegre y de una fortaleza incomparable.

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y Valeria Albertina Proschle Monfil, una dama vibrante de vida. Te recibe espléndida. Esa mañana parecía apurada, dijo que, seguramente, tenía que hacer cola para comprar las verduras; había llegado el camión de la Provincia. Si la vida es lo que uno recuerda haber vivido, de manera emotiva y latente, reafirma la cronología de vida de su madre, evoca con pasión la artesanal y digna tarea de ser peluquera ambulante. Se involucró, además, como verdadera protagonista de esta historia; la solidaridad y el amor al prójimo, especialmente, hacia los enfermos y la ancianidad será por siempre su preocupación. Si hay un destino que se elige, su manera de elegir es ser servicial. Pertenece a la Comisión promotora del Club de abuelos y forma parte de la Cooperadora del Hospital Sus palabras pueblan el living-comedor de anécdotas y emociones. Esto no se puede creer! Enfrente, en la Muni, había un galpón todo feo, creo que de los Peters; el turco, vecino de al lado- que vendía alpargatas, telas, boinas; tenía gallinas, las largaba, después se paraba en la puerta y, a eso de las 7, les gritaba “muchachos vengan” y los animalitos venían en fila. Recuerda que el terreno de su casa lo compró Rómulo y que el portugués encargado de la construcción les aconsejó que edificaran su casa en el borde de la vereda porque el pueblo se iba a convertir en una ciudad. Agradece a Dios por haber conocido a Guillermo y, a través de él - a los 53 años de edad - de haber encontrado a su padre. Finalizó diciendo que adora la tranquilidad del Pueblo y no lo cambia por nada.

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“La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento… antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos” Charles Chaplin


Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte”

María Inés, la segunda peluquera de Río Mayo, de nacionalidad chilena, aprendió, desde la soledad, a subsistir y a criar a sus hijos cumpliendo el rol de padre y madre. Contra viento y marea, logró pagar sus estudios haciendo tareas domésticas para un famoso fotógrafo de la ciudad de Comodoro Rivadavia. Viajaba de su pueblo natal a esa Ciudad durante cinco días; la tenacidad y perseverancia la llevó a desempeñar su oficio con verdadera vocación. ¿Cómo habrá sido esa vida de peluquera itinerante? ¡Sus clientes la esperaban cada mes en: Esquel, Gobernador Costa, Perito Moreno y Chile Chico! Cristina Sandoval y Lourdes González.

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Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte”

Agustina Peña:

una mujer, una pobladora…

Elena Moreira. Julio de 2014. 34

Y un día de 1914, Simón Peña y Martina Gette llegaron desde Burgos, España, con su hija Victoria de tres años. Avelina vendría después… Ella, Agustina -la menor de cinco hermanos- nació un 24 de julio de 1918 en Pampa del Castillo. Me cuenta que llegó a Río Mayo en carreta a los cinco años. Creció en las “Las Salinas” cuando los campos eran abiertos y cada uno juntaba los animales, “…después los alambraron y se empezaron a pelear por las tierras.” Recuerda que de chica realizó muchas actividades propias del campo: “…criaba pollos para festejar los cumpleaños, ordeñaba chivas, esquilaba a tijera, cortaba leña y pelaba ojos. Trabajaba en la quinta, hacía levadura y pan con latas de aceite como moldes. Tenía que carnear y hasta que no terminaba no podía comer.” Me cuenta que estudió también en el campo, que un maestro de apellido Boyes le enseñó en un mes a sumar, restar y multiplicar aunque a sus padres les interesaba más que aprendan Andrés e Isidro, sus hermanos varones, y que las mujeres hicieran las <<cosas de la casa>>. Dice que mucha gente de Chile pasaba (venía a nuestro país) a pie. “Vendían la lana y compraban comida y ropa para todo el año en Comodoro… también venían a Río Mayo, cruzaban el río a la altura de donde hoy se encuentra el Gimnasio.” Me comenta que cuando murió su mamá en 1941, ella hizo las velas con grasa e hilo de algodón para el velorio, también que “… al agua lo buscaba de un manantial…” y se acuerda de un doctor de nombre Almada, de Barraza -un enfermero-, de Salles -curandero y partero- y de Camiski “…un hombre que arreglaba cosas…” “El cima era <<fuerte>>… nevaba hasta un metro y medio y había mucha escarcha que nosotros rompíamos para darle agua a los animales…” “Yo usé pollera hasta que un Doctor me dijo que usara pantalón.” En el ’43 o ’44, una enfermedad la llevó hasta Buenos Aires. Ya recuperada, en 1952, se casó con Olegario Paillaguala.


Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte” Clara nace el 18 de abril de 1917, en Colonia El Chalía. Hija de Ignacia Vera e Isidoro Pescan. Desde los primeros años de vida, vive al lado de sus padres, quienes se dedicaban a la cría de ganado ovino en esa comunidad aborigen distante a pocos kilómetros de nuestra localidad. A los 20 años de edad decide independizarse y viaja a Río Mayo por una nueva perspectiva de vida. Al pueblo llega sola en búsqueda de trabajo. Corría el año 1937 y Clara Pescan adoptaría a este lugar como su espacio donde formaría una familia a la orilla del río Mayo, junto Juan García Marcet (26-08-1882 Villajoyosa, España / 22-11-1961 C. Riv, Arg), su único esposo y 20 años mayor. Un hombre recién llegado desde la ciudad de Comodoro Rivadavia, lugar al que arribó a principios del 1900, previo desembarco en Buenos Aires. Dos almas en busca de un destino se encuentran a la orilla de este río, dos mundos diferentes, dos personas educadas culturalmente distintas se invitan a conocerse y se unen. Ella: una joven nativa de esta tierra con raíces fuertemente ligadas a la sacrificada vida del campo. El arte de saber tejer todo tipo de prendas para contrarrestar el frío patagónico, el gusto por la siembra, el cuidado del agua de pozo y arroyos, la cría de animales de granja para complementar la subsistencia, eran oficios que Clara traía incorporado en sus genes; por su parte, Él: un español de la provincia de Alicante, aventurero, transportista de agua, sal, pasto, leña, y todos los etcéteras que la fuerza animal de sus caballos, tirando de los carros, pudiera trasladar de un lado a otro. Juan traía incorporado desde su Europa natal los genes de la impronta trabajadora, su carácter noble, su lealtad inquebrantable para con el vecino que quiera ser su amigo y confíe en él.

Clara Pescan y Juan Del Puente Clara Pescan, antigua pobladora de la localidad de Río Mayo, conocida como Clarita de “Juan del Puente” y esposa de Juan García Marcet. En los primeros años se establecen a la orilla del río Mayo y nacen sus 8 hijos. Allí Clara, quien ya no contaba con su compañero al lado, sufre los embates de la crecida del ´68. Finalmente en su última etapa de vida logra el anhelo de la casa propia en la calle Perito Moreno y Arenales. Se hace cargo de la crianza de uno de sus nietos, Jorge Raúl Chiguay, hijo mayor de Teresa.

En la actualidad “Juan del Puente” es una figura reconocida por la historia de la ciudad de Comodoro Rivadavia, al ser considerado por la Asociación de Rescate Histórico “Detrás del Puente”, como el primer habitante del barrio Presidente Ortiz en Km. 5. En esa escala intermedia prestó servicios de abastecimiento de agua a la Colonia Boers, siendo las huellas de su carro las que permitieron que se estableciera un camino comercial entre ésta colonia sudafricana y la ciudad portuaria de Comodoro Rivadavia. Tiempo después, José Fuchs, un técnico de origen alemán, lo integra a su equipo y a los trabajos de perforación en busca de agua, que luego derivaron al descubrimiento del petróleo.

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Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte”

De la unión entre Clara Pescan y García Marcet nacen ocho hermanos. Jorge, el menor de ellos (y quien interviene con su relato en esta biografía) detalla la conformación de la familia Pescan-García: “Está Juan, Pedro, Clara (“Negra”), Miguel (“Potolíno”), Jerónimo, Teresa, yo, y Ernesto un hermano que murió cuando lo aprieta un caballo en una estancia cerca de (Establecimiento) “La Estela”, ocho somos”. Jorge, al ser el menor de todos, es el único de los hermanos que se queda al lado de su madre Clara y, por ende, es la figura familiar que mejor la conoció, pese a ser una vecina de muy bajo perfil y reservada respecto a brindar detalles de su vida. “Yo toda la vida viví con ella, viste, siempre estuve al lado de ella. Cuando se fueron todos yo me quedé con la mamá solo, entonces comencé a trabajar de chico para poder brindarle mi ayuda; me iba al campo. Bueno, y así viste, después salía de la escuela y me iba a juntar leña para poder calentarle la casa en la noche” recuerda. “Casi nunca contaba nada de ella. Muy callada, si vos le preguntabas algo no te contestaba nada. Era reservada. Tenía sus amistades, como todo, pero era muy reservada en todo” dice Jorge Pescan, quien hoy tiene 54 años, vive en Río Mayo, es abuelo de 9 nietos y tiene 7 hijos junto a su esposa Eva Tramaleo. Las raíces familiares de su madre y el recuerdo de los vecinos en la costa del río “La mamá nace en arroyo El Chalía, dentro de la colonia, más precisamente en “La Salina”. Ese lugar era de ellos antes, después se quedó con eso Giménez; de ahí sacaba sal mi papá. Sabían ir con Pedro, con él sabía andar mucho, Pedro el que está en Las Heras. De sus hermanos recuerdo a Jiman Pescan; a la tía Francisca, doña “Pancha” que le decían, ella era la mayor; después a la mamá de los Patela, no recuerdo su nombre, pero ella también, porque con ellos (se refiere a María, Pedro, José y Juan Patela) somos primos-hermanos. La familia toda la vida vivió ahí en el Chalía, la única que se vino a Río Mayo fue la mamá.

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Después, cuando fallece la abuela Ignacia, fuimos nosotros al Chalía, al velorio. Fuimos de a caballo desde acá de Río Mayo, la mamá, yo y Jerónimo. Tardamos como un día y medio, por ahí. Acampamos en el campo de Jorge Dasovich, donde Doña Irene, ahí en un cañadón acampamos porque se nos hizo tarde. Salimos tarde y se nos hizo tarde en el campo así que nos quedamos ahí, desensillamos y después, al otro día temprano, salimos para el Chalía de vuelta. Llegamos y al rato nomás la sepultaron a la abuela, estaban esperando a la mamá nomás, a que llegue.

Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte”

Después a “Chiguaicito” (Jorge Chiguay) lo crió hasta los 18 años, que fue cuando falleció él. Había nacido en Caleta Olivia. Teresa estaba en Caleta y se viene a vivir a Río Mayo, ahí lo trae, -él fue su primer varoncito- y después ya se quedó con la mamá nomás. Se quedó, se quedó y se quedó nomás” recuerda Don Pescan, sobre su sobrino, al que Clara adopta como a un hijo y compañero de vida. Vecinos “Nosotros vivíamos, ¿viste dónde está el quincho de la Policía? detrás del gimnasio, ahí en ese lugar. Más abajo teníamos un potrero, ahí dejaba los caballos mi papá, cuando llegaba de los viajes los largaba ahí. Tenían agua, tenía todo, así que los caballos de ahí no salían. De vecinos teníamos a Don Reyes, su casa estaba donde está la familia Guiñez ahora. Los Silva estaban igual, Avelino Silva con su madre y sus hermanos. Después teníamos de vecinos a los Marina, ellos estaban donde está la Escuela 148 ahora, ese lugar era de ellos, todo menuco era eso, todo valle”. La furia del río Mayo lo marca para siempre Jorge recuerda con mucha nostalgia la crecida que, luego, los dejara sin la casa construida precariamente por su padre “Juan del Puente”. El lugar donde vivió sus años

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Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte” de la niñez junto a su madre iba a convertirse en pasado y lo marcaría en su memoria emotiva para toda la vida. Mucho antes, más precisamente, el 22 de noviembre de 1961 Juan García Marcet fallecía y el hogar de Clara y sus hijos ya no sería el mismo a partir de esa pérdida. Los hermanos García comenzaban la búsqueda de su destino, cada uno, lejos de casa y en distintas ciudades de Chubut y Santa Cruz. Algunos como: Jerónimo, Miguel y Ernesto dolorosamente también se irían muy jóvenes más adelante, pero, de la vida. La creciente del ´68 les lleva lo poco que tenían materialmente, pero lo más triste en ese momento fue, quizá, dejar ese lugar donde crecieron. Salir en busca de otro lugar donde poder reinventarse era lo más importante y difícil. De esos años dramáticos, Jorge Pescan destaca el corazón solidario de los vecinos de Río Mayo que le ofrecieron su ayuda, y tiene especial agradecimiento con el Sr. Crispín Álvarez y Don Reyes, y cada una de sus familias: “Ahí en el ´68 la creciente nos lleva la casa. Ese fue el año cuando se quebró el puente. Yo tenía como 6 años. Ahí nos llevó todo y nos quedamos sin nada, después anduvimos como un año por ahí sin casa. Así que nos vinimos a vivir donde Crispín Álvarez, él conocía a mi papá, conocía a la mamá, a todos. Y Crispín nos ofrece un lugar para vivir nosotros, ellos igual tenían su familia ahí. No sé cuánto habremos estado porque, no me acuerdo muy bien, pero fue poco, porque ya después nos hicieron la casa acá donde vivimos ahora, en la (calle) Perito Moreno, eso habrá sido como en el ‘69 por ahí. A la casa nueva llega Teresa, yo y la mamá. Jerónimo y Miguel, bueno, trabajaban en el campo, el más chico era yo. Juan ya no estaba, Pedro tampoco, ya se habían ido. En el momento de la inundación estábamos yo y Teresa nomás con la mamá, que ese día estaba enferma. Cuando a nosotros nos saca Gendarmería nos fuimos a lo de Don Reyes, que era lo más cerquita que estaba. La mamá estaba muy enferma, sufría del hígado. Después volvimos para atrás con Teresa porque se le había quedado unos muñecos ahí, y a tratar de sacar una frazada más, pero a mí ya me llegaba el agua al pecho más o menos, yo era chiquito, viste, así que entramos nomás los dos con Teresa, pero

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Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte” ya se había llevado todo el agua. Y ahí llegaron los gendarmes, nos sacaron y ellos nos llevaron al médico porque era todo un riesgo, porque éramos chiquitos. La casa nuestra era de chapa, el papá la había construido. En la creciente, la casa de (Avelino) Silva, donde también vivía Doña María, fue la única que quedó en pie, porque era de adobe y estaba en un “alto”, esa casa era de adobe. Ese año que se quiebra el puente el agua pasaba por arriba del puente. Esa fue la creciente que se recuerda la que fue en el ’68, yo tenía más de 6 años, no me olvido porque yo iba a la escuela. Yo no me olvido nunca más de eso”. La vida compartida junto a su madre “Ella era analfabeta, ahí en un libro que hicieron pusieron mal, porque dijeron que le iban a enseñar a la casa y le enseñaban a escribir, eso es mentira, porque no fue así. A ella nunca le enseñaron, nunca aprendió a leer ni a escribir, ella firmaba con el dedo nomás. Y como vecina todos la querían, todos la respetaban, porque aparte de conocer a toda la gente de Río Mayo ella era muy conocida, se conocía con todos. Le gustaba plantar árboles, criar sus gallinas”, recuerda Jorge Pescan. Clara y sus últimos años en Río Mayo recibiendo el cariño de sus nietos A partir de 1987, Clara Pescan comienza a vivir, familiarmente, los últimos años más felices de su vida, según el propio relato de sus allegados. Su hijo menor Jorge le daba la alegría de brindarle el “amor de nietos” y, de esta manera, le devolvía otra vez la sonrisa a su cara, ya que Jorge Chiguay (nieto que crió, y vivía con ella en casa) había crecido y comenzado a independizarse, estando constantemente trabajando en los campos de la zona donde se desempeñaba como jornalero y domador de caballos.

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Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte” En el ´87 llega su primera nieta nacida en Río Mayo. Sus padres Jorge y Eva deciden llamarla Clara Jorgelina, en homenaje a “Clarita” y se establece, a partir de allí, un apego de abuela muy fuerte hacia su nieta preferida, a la que apodaba “Gordita”. Al siguiente año nace su segunda nieta a la que bautizaron de nombre: Guadalupe, y a quien Clara cariñosamente, le decía “Gulupa”. En 1990 nace Josué y es el último nieto nacido en Río Mayo que ella conoce estando en vida, al que apodó: “Coché”. Hasta el momento de su enfermedad, que posteriormente, la lleva a su desaparición física, no se recuerda días en que Clara no dejara de visitar a sus nietos, a quienes veía y cuidaba todos los días, mostrando total predisposición en aportar su tiempo ante cualquier necesidad que surgiera en la familia. “Cuando nació Jorgelina, ella estaba muy contenta porque era la primer nieta nacida en Río Mayo. Ella los quería mucho a todos” dice Don Pescan. El 1 de junio de 1992 en la ciudad de Comodoro Rivadavia y tras pelear ante una grave enfermedad, Clara Pescan, deja de existir físicamente. Al momento de su muerte tenía a su lado el acompañamiento de Clara, una de sus hijas, que cuidó de ella en todo ese tiempo de lucha.

Mauro Antillanca.

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El deceso de Clarita deja un vacío grande en los corazones de cada integrante de su familia y en los vecinos que la conocieron desde su llegada a Río Mayo en la década del ’30, quienes la recuerdan como una mujer de familia humilde, de personalidad tranquila, inquieta, solidaria, y muy querida.


Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte” Recuerda Vilma Gloria Soto, Andrade por su mamá, hija y nieta de carreros patagónicos: “Mi abuelo, Fidel Soto y Noriega, tenía una estancia en el Triana. Él venía de España, entró por Chile. Allá se tuvo que nacionalizar porque no le daban tierras y no podía progresar. Una vez obtenido un terreno del lado de Chile, pasó a la Argentina. Era la época de la Ley Sáenz Peña, la ley de arrendamientos, y por ser inmigrante aquí le cedieron tierras, de hecho, tengo documentos que indican que las pagaba anualmente en el Ministerio de Agricultura de la Nación. Fue socio de Lahusen, del primero, el que era una lanera patagónica. Y todos los años, en el mes de enero, finalizada la esquila, la señalada, las tareas de campo; venía en su chata, lo que nosotros llamamos carreta, que era un carruaje tirado por 15 o 20 caballos. Se iba hasta el puerto de Comodoro a dejar la zafra y después compraba <<los vicios>> -que le llamaban- para todo el año… Todo lo que cuento forma parte del relato de mi papá, Feliciano Soto Solís, que en su último cumpleaños se declaró peón de campo, carrero patagónico… También fue policía. Fue muchas cosas, ya que razones familiares perdieron la estancia. Él me contó de todos los caminos que transitó. Venía desde el Triana hasta aquí, se quedaba dónde estamos hoy, en esta sala (la de la radio escolar). Antes no estaba lo que es el edificio de la escuela y en este lugar preciso es donde estacionaba su carruaje, después se iba al lado de la verdulería, ahí estaba el caserío de don Villamayor, donde se pasaba descansar y a darle de comer y beber a los animales. Yo creo que este sitio, donde está el secundario hoy, es más que importante ya que es aquí donde estacionaban los carreros, porque el rio surcaba la orilla de los cerros, de todas las mesetas que tenemos aquí. En realidad el río Mayo, el curso original, pasaría por la calle San Martin, por la orilla de las mesetas, bordeándolas, haciendo un codo y rio abajo se uniría dónde está hoy el arroyo. Mi padre contaba que por el arenal, por donde ellos iban a Comodoro (por los monos, por lo que es hoy el aeropuerto) esa ruta estaba cerrada por el médano, entonces paleaban para poder pasar con los caballos, con las chatas… con los carruajes. Esa tarea les llevaba de tres días a una semana y todos los años era exactamente lo mismo. De Río Mayo recordaba que había una casita de adobe, no recuerdo el nombre del dueño, que a la altura del banco había un arroyo que formaba un menuco, que don Panayot Ivanoff era verdulero y vendía en su camión. El menuco de la plaza era zona anegada, era pantano, por eso buscaban este sector, el de los monos, porque era más fácil de cruzar.”

Fidel y Feliciano Soto:

carreros patagónicos

Jorge Parra. 41


Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte”

José Ibarra, la dignidad de un hombre de trabajo

Mauro Antillanca. 42


Capítulo 1 “Antiguos Pobladores y Transporte” Todo lugar tiene sus protagonistas, en este caso, entre tantas historias anónimas que hemos rescatado para esta publicación, hemos elegido destacar, por su esfuerzo y dedicación, el trabajo de una persona de muy bajo perfil, con una historia poco conocida por la población. Se trata del Sr. José Ibarra. Un hombre que dedicó la mayoría de sus años al trabajo de campo en la zona rural. Tras haber tenido una sacrificada vida -se estima que en la década del ’50- José decide radicarse definitivamente en Rio Mayo y emprende la tarea de la recolección de residuos domiciliarios, además de mantener la limpieza de las calles y el posterior traslado al basural. La digna tarea de realizar la recolección -afirman las personas que la han realizado- no es para cualquiera. Se requiere cierto oficio en las frecuencias de las recorridas por cada hogar, y, sobre todo, prolijidad en los traslados hacia el basural, tarea que Aldo Briones y los hermanos Monsalvez realizaban a la perfección en la década del ’80, por citar un ejemplo. Para conocer mejor a José Ibarra, el protagonista al cual nos estamos refiriendo en estas páginas, conversamos con el antiguo poblador Rodolfo Montenegro. Tenemos de guía una fotografía que ilustra ésta publicación, donde se observa a don Ibarra, un carro, y un caballo en plena tarea sobre las calles del pueblo. Montenegro hace memoria, definiéndolo de la siguiente manera: - Era un hombre pobre, con su caballito y el carrito. Le pagaban cuando podían. Para mí había Comisión de Fomento en ese tiempo, porque después (la recolección) ya se empezó a levantar con “cachirulos”. Yo al que recuerdo levantando es a Otto Peters con un Ford T en estos años, del ‘50 para adelante. Después vino una debacle, entonces para economizar contrataron al viejito, a José Ibarra con el carro. El recorría todas las casas. - ¿Al hombre éste lo conociste?

- ¿A José Ibarra, padre de Leticia? Sí, pero lo conocí en otra época, él era de ésta zona. Don Ibarra trabajaba mucho en el campo, después, ya de grande se vino para acá. Porque él trabajaba por los campos, por Lago Blanco, por “La Nicolasa”, “La María Elena”, esas estancias. Era un campero tremendo ¿vio?, buen jinete, después cuando los años lo limitaron, entonces… Para mí es parte de la historia, por más que digan que no. - Y ¿qué me podes contar de éste señor Ibarra, además de eso? - De José, que era un hombre de campo. Para mí fue un tipo desprendido, que no tenía ninguna ambición, más que tener su “carrito” y su caballo en condiciones, estaba bien “aperado”, un hombre muy trabajador, y a ese servicio lo hacía solo. Calculo que estuvo como cuatro o cinco años cumpliendo con esa misión. Aparte era muy prolijo, no te dejaba ninguna basura tirada en la calle. Llevaba pala, rastrillo, y cuando se desparramaba, juntaba y barría. - El basurero, ¿sabes dónde estaba ubicado? - El basurero al principio, yo no sé si siempre estuvo acá, ¿viste en la subida, ahí? Al costado. Hasta que yo me acuerdo era por ahí. Hubo un tiempo que lo tiraban acá abajo, ahí donde está el Regimiento ahora. Antes de que estuviera el Regimiento, ahí estaba el campo de Goicoechea, de Don Miguel, que era lechero. Una imagen que evita el olvido, una perspectiva de la vida de un antiguo poblador, eso significa esa fotografía y sus tres elementos: un carro, un caballo y José. Un hombre sumamente ordenado en sus cosas, “como buen campesino” afirma Montenegro, y agrega, “vos, andá a un puesto y tiene todo en orden. Parece que no, pero yo los he observado, no vas a ver un cuero fuera de lugar. Todo bien. Limpieza. Bueno, éste era uno de esos. ¡Cuántos camperos conocí yo! a Beztilnyj Aldo, conocí a Pichún Ángel, que le daba duro, ¡pero andá al puesto de él!, el paraje todo barrido, regado el piso cuando era todo de tierra. Por eso digo, todas esas semblanzas uno tiene que… así que, eso es lo que hay que recuperar de él”.

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Capítulo 2

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“Comunicar es conectar nuestras historias vitales”


La importancia de la comunicaci贸n a trav茅s del tiempo Desde el servicio al poblador patag贸nico hasta Radio Nacional.

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Casa Lahusen


Capítulo 2 “Comunicar es conectar nuestras historias vitales.”

LU4 Radio estatal fundada en 1938. “LU4 era un emisora comercial, una agencia de publicidad. Todavía no existía la FM, tampoco había televisión.” (Carlos Omar). “Se transmitía desde Comodoro Rivadavia, lo que pasa es que como era una AM con potencia de casi 25 km tenía una cobertura muy amplia en la Patagonia. Es la más antigua de la región. Salió al aire el 3 de mayo de 1938 siendo la primera de la zona. Si bien se instaló obviamente como una radio de ciudad, la potencia le permitía llegar a sectores del campo cuando ésta tenía otro fin. Había más productores, más gente viviendo allí, así que era el vínculo obligado que tenía la gente de campo con la ciudad. El mensajero rural, que es un clásico, era muy escuchado. La familia se conectaba a éste por nacimientos, bautismos, eventos sociales, cuando había esquila, movimientos de comparsa, se precisaban peones rurales… todo pasaba por el mensajero rural. Tenía una audiencia masiva, total, muy concentrada. Hoy con la proliferación de radios AM y FM la cosa se dividió, pero durante 60 años -por lo menos- fue la que más se oía. Tuvo un servicio comunitario y social muy importante… y lo sigue teniendo, pero en estos tiempos en que hay otras formas de comunicación -internet, teléfonos celulares…- está todo un poco más cambiado.” (Aníbal Micardi).

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Capítulo 2 “Comunicar es conectar nuestras historias vitales”

El correo

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Capítulo 2 “Comunicar es conectar nuestras historias vitales”

A finales de la década del ‘30 funcionaba en nuestra localidad una estafeta de correo. Se encontraba ubicada entre las calles Fontana y Sarmiento, siendo Fidel Marín quien cumpliera en esa época con el trabajo de cartero. Más tarde se trasladó a un edificio de la calle San Martin, propiedad del antes mencionado. “Ahí, en ese correo que estaba a cargo de Carlos Fernández, yo iba a estudiar caligrafía.” (Antonio Centeno). En 1949 se construyó el edificio donde se encuentra ubicado en la actualidad. Se inauguró en 1950 siendo el jefe Oreste Rojas quien disponía de una oficina, radio postal y una agencia ahorro postal. Los encargados de la administración fueron Hipólito Pacheco y Juan Fiyol. “Cuando yo ingrese en 1951 el correo ya estaba donde se encuentra actualmente. Se mandaban cartas, telegramas, contra reembolsos, giros… todos los servicios.” (Antonio Centeno). Lo sucede como jefe a Rojas, Mario A. Rodríguez quien se hizo cargo por más de 35 años.

En las décadas del ’60 y ‘70, además de Centeno, fueron empleados Eduardo “lalo” Giménez y Enrique Valente. Más tarde, ingresaron Clerio Seleski y Adrian Tesso entre otros. En la década del ‘80 se acrecentó el trabajo e ingresaron J. Cárcamo, O. Seleski, Sandoval y Fabián Montiel entre otros. En 1991 se hace cargo el Sr. Tesso, meses después el Correo se conecta a la Red Nacional lo cual beneficia a todo el pueblo. Actualmente, el Correo Argentino es una red comercial con más de 3800 puntos de venta en el país. Del nuestro es jefe el Sr. Montiel y cumple con todos los servicios postales, telegráficos y monetarios a nivel nacional e internacional. Posee una planta de apenas dos personas, el promedio de cartas son de 220 diarias. Es una oficina de 3º categoría, pertenece a la Zona Sur con cabecera en Neuquén.

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Capítulo 2 “Comunicar es conectar nuestras historias vitales”

Los radioaficionados El radio club surge el 5 de diciembre de 1964. Sus fundadores fueron Alberto Gasagne y Domingo Barguilla. Lo integraron además Jorge Jinks (padre), Manuela Gómez, Juan Goicoechea, Oscar Griffiths, Silvia Paños, Héctor Ledesma y Anunciada y Ángel Gómez. “Se usaba una característica que te la daban en el correo cuando rendías un examen. Vos encendías el aparato y comenzabas a decir la clave correspondiente a la persona con quien te querías comunicar. Empezabas a repetir, por ejemplo, <<54, 54, 54 a ver si me escucha… 54, 54, 54 a ver si me escucha…>>, apagabas la radio -el equipo- y quedabas escuchando. Así hasta que te contestaba quién tenía asignado ese número. Después tenías que ir prendiendo y apagando. Cuando terminabas la conversación, antes de cortar, mencionabas <<cambio, cambio>> y volvía a conectar todo la otra persona. Quien prendía

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nuevamente decía <<cuesele, cuesele>> (entendido) y comentaba todo lo que me quería decir, entonces terminaba también diciendo <<cambio>>, luego cuando cortabas definitivamente, decías <<cambio y afuera>> y ya no volvías a conectarte más. Con la llegada de los militares -en el año ’76a todo el mundo le sacaron los equipos. Levantaban un acta y había un testigo. En mi caso fue Casanova.”(Manuela Gómez). Finalizada la dictadura los equipos fueron devueltos. “Cuando nos incorporamos los últimos cuatro (Oscar Griffiths, Anunciada Gómez, Silvia Paños y yo), conseguimos que venga gente de Trelew. Nos tomaron en la Escuela N° 36 la parte teórica y la práctica en el radio club.” (Héctor Ledesma).


Capítulo 2 “Comunicar es conectar nuestras historias vitales”

“Oriente publicidad”:

Entre 1970 y 1972, Ricardo y Sergio Barrio, cerca de la plaza San Martín abrieron “Oriente publicidad”, transmitiendo por bocinas todo tipo de música en el horario de 11:00 a 12:30 y de 17:00 a 18:30 hs.

La radio policial:

Aparece en el año 1973. Cumplía la función de operar comunicaciones. “Se transmitían radios oficiales y telegramas públicos. No había teléfono. La información iba de una comisaria a la otra. En ese tiempo circulares había a rolete, por ahí largaban 20 circulares juntas en el tiempo de la dictadura.” (José Ramón Gatica).

El teléfono del correo:

Se creó en 1975. “En esa época atendíamos el teléfono en el correo. La gente llegaba y nos pedía comunicarse con Comodoro, Buenos Aires… con quien sea. Nosotros le tomábamos el número y tenían que esperar porque recién a los diez o 15 minutos salía la comunicación, no era inmediata. En el ‘75 o ’76, un poquito antes quizás, se creó ese servicio. Luego pusieron el teléfono que tiene actualmente. Yo era telegrafista y jefe interino. Había oficinas que no tenían teléfono, era todo por telegrama, por código Morse…” (Antonio Centeno).

La repetidora (Canal 10):

En el año 1979 quedan inauguradas oficialmente las trasmisiones de Canal 10 –repetidora-, en diferido de LU90 TV Canal 7 de Rawson, bajo la supervisión de José Ramón Gatica.

La publicidad de Narciso “el topo” Mansilla:

En el año 1980. “Yo trabajaba en la empresa Kion, la que hizo lo que hoy es el Batallón de Ingenieros 9. Ahí conocí a un señor de La Pampa de apellido Lagrallori. Él, como tenía bocinas, parlantes y micrófonos, ofreció un servicio de sonido a la comisión de la Fiesta de la Esquila (que en ese tiempo era zonal). No sé si se llamó a licitación o qué, pero lo contrataron. Viajó hasta su provincia y se trajo 15 bocinas más y los parlantes para cumplir de buena manera. Paso un tiempo. Como éramos compañeros y siempre charlábamos, un día me dijo: <<te vendo las bocinas, te doy facilidades…>> ¡y acepte! En la Municipalidad no tuvieron problemas, tampoco en la Cooperativa con el tema de las palmas (yo todavía no trabajaba ahí). Empecé la instalación. Conseguí cables, pedí unos cinches y a pie, cargando de a una bocina sobre los hombros, las empecé a colocar en la parte más alta los postes. Entre las once de la mañana y la una de la tarde y las cinco de la tarde y las ocho de la noche se pasaba música y propaganda. Yo cobraba por la publicidad. Hice uno o dos años la transmisión de la Fiesta de la Esquila así que si vos andabas por el pueblo podías escuchar lo que estaba pasando en el predio. En ese tiempo no había FM, no había nada… No hay como la propaganda en vivo. Nosotros pasábamos la quiniela, la gente que jugaba la esperaba. Cuando a la mañana se escuchaba música se sabía que ya eran las once. Muchos que venían de afuera dejaban su saludo. Le hacia la publicidad a los partidos políticos también. Una vez estaba haciendo un acto político donde hoy está el restaurante Los Carreros y fuera del Kiosco 24 horas estaban los del otro partido escuchando qué cosas se decían.” (Narciso Mansilla). Dejó de funcionar en 1988.

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LRA 58 Radio Nacional:

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Capítulo 2 “Comunicar es conectar nuestras historias vitales”

“Se inauguró el 28 de diciembre de 1981 -con la presencia de autoridades de LRA 1-. Surgió como una necesidad de marcar la soberanía nacional para que podamos estar presentes desde nuestro lugar y cortar un poco la influencia que recibíamos directamente de las emisoras de nuestro país vecino, Chile.” (Isabel Avellaneda). En la frecuencia de 1020 khzv, nace con Norberto Luis Pezzetti como primer director acompañado por el técnico Ricardo Santarelli, los locutores Eduardo Laporta e Isabel Avellaneda y los operadores de estudio Juan Pedro Navarro, Adolfo Herrera y Gerardo Luis Burck. Tuvieron un rol destacado luego: Cirilo Martínez, Hugo Font, Isabel Borda, Daniel Puschel, Raúl Oliva, Viviana Gutiérrez, Ulises Pereda, Stella Maris Ríos, Karina Avendaño, Fernanda Carbajal, Feliciano Giménez, Mirna Barrios, Carlos Quilapán, Aquilio González, Alejandro Gabrieli, Javier Sanhueza, María Esther Beynon, Alejandra Jolivot, Mónica Uraga y Sandra Ferreira entre otros. Grandes colaboradores fueron, por ejemplo: Aníbal Etchegaray, Dick Almonacid, Walter Muñoz, Susana Orozco, Silvia Ferrari y Luis Valero. Se caracterizó desde un principio por la dinámica de trabajo basada fundamentalmente en la producción propia más allá de no contar con los recursos que en la actualidad son de uso corriente como internet o la telefonía celular, por ejemplo. Entre todos ideaban y así se hacia la producción de cada programa, también se tomaba la cadena oficial de LR1, todo lo que tenía que ver con el deporte, especialmente el fútbol. “Fuimos creciendo y tratando de ser lo más innovadores posibles teniendo en cuenta el contexto en el que fuimos formados, porque nosotros

nacimos bajo un régimen no democrático. Entonces nos costó desarraigarnos de toda esa formación estructurada que teníamos. Se hacían trasmisiones de todos los eventos. Siempre estuvimos presentes en cada acontecimiento de la comunidad, tanto deportivo como cultural, solidario… Lo que toma una dimensión incalculable para nosotros es lo importante que llega a ser el servicio del mensajero al poblador rural, porque ahí nos dimos cuenta que sin pensar llegábamos a muchísima gente y eso realmente no tiene precio. El <<mensajero>> pasa a ser muy valorado por los pobladores de las comunidades vecinas, de las estancias, de los puestos de trabajo… porque significó un ahorro de tiempo, no gastar en un viaje y rapidez en la comunicación. La radio siempre estuvo en el mismo lugar, en un predio cedido por gestión del Gobierno Nacional al Gobierno Provincial que es propiedad del Estado. En 2003/2004 se tomó la decisión política de reivindicación y valoración de cada una de las emisoras de Radio Nacional. Por ejemplo, ésta, que si bien la mantuvimos -porque no la dejamos deteriorar- la reconstruyeron, la ampliaron… nos dio todo lo necesario para trabajar con comodidad. Ahora nos falta seguir por el de recurso humano. Con esta red, con este recambio de equipamiento la gente puede estar en permanente cadena de sintonización de ésta emisora nacional, porque si tomas la ruta -viajes para donde viajes- siempre estamos, siempre que sintonices una AM, siempre es nacional, eso la verdad que reconforta y es muy digno de destacar.” (Isabel Avellaneda). Paula Gómez.

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FM Municipal 98.1 y El 2 de Abril de 2014 el Intendente Gabriel Salazar designa como director de FM Municipal y coordinador de medios a Julio Cesar Oliva, de amplia trayectoria en radios locales y zonales. Con su asesoramiento se procede a la compra de equipos, cables, fichas y accesorios, y luego de su correcta instalación -con el cordial apoyo de la empresa donde se adquirieron- se logró un alcance de 50 km. Además se le realizó una importante ampliación a la estructura ya existente. Así se logró dividir el edificio, se instalaron calefactores, se modificó la entrada con iluminación y se la ornamentó con plantas, se incorporaron computadoras y micrófonos, se hizo puesta a tierra, se renovó toda la electricidad del edificio para un correcto funcionamiento y se instaló el servicio de internet a través de la Cooperativa Río Mayo. De las reformas técnicas se hizo cargo del señor Hugo Castillo y de las mejoras edilicias, Claudio Cardozo.

Se renovó la programación logrando noticias cada 30 minutos con Radio 10 de Bs As, programas y voces propias de la emisora descubriendo talentos y obteniendo como resultado el envío a rendir de dos operadores y un locutor obteniendo sus respectivos títulos -operadores: Leticia Casihuil y Lucas Sambueza , locutor local: Carlos Oliva Barros-. Se avanzó muchísimo en el aspecto legal ya que, con el asesoramiento del AFSCA de Comodoro Rivadavia, se está tramitando el permiso correspondiente con resultados positivos. Constantemente se capacita al personal con talleres dictados por su director lo que le permite a los trabajadores de la radio aprender a realizar transmisión de eventos con el propio equipo de enlaces con que cuenta la emisora.

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y Se transmitió en vivo “Casa abierta” realizada por el Gobernador Martin Buzzi y todo su gabinete en su estancia en nuestra localidad, logrando atrapar ininterrumpidamente a la audiencia con una programación continua desde las nueve de la mañana a las once y media de la noche con reportajes, entrevistas y el cierre de esa visita al día siguiente. Se realizó una programación especial en la semana de festejos del 79° aniversario de la localidad con gran participación del personal de la emisora cubriendo todas las actividades programadas.

La programación especial también fue protagonista para las fiestas de fin de año y la trigésima edición de la Fiesta De La Esquila donde se vivieron agradables momentos de radio con entrevistas especiales. En cada acontecimiento destacado de este pueblo plagado de vivencias, FM Municipal acompaña con transmisiones en directo -ya sea con el móvil o con equipamiento de enlace- con el objetivo de informar, brindar un servicio y ser una buena opción en cuanto a compañía.

Para el día de la madre se ideó una programación especial de 48 horas denominada: “Pensando en mamá” capturando una gran cantidad de oyentes.

Julio Oliva.

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Capítulo 3

“Instituciones”

La Comisaría

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En una primera etapa existió un destacamento policial en los años ‘20 que perteneció a la policía del Territorio Nacional del Chubut por un lapso de 25 años aproximadamente. Durante ese tiempo se dependía de Ensanche Sarmiento, uno de los más recordados de esa época era el escribiente Alberto Muriega. De los primeros agentes de policías en la localidad se recuerda a Portales, Panayot Ivanoff (Búlgaro) y Carlos Ageste, como así también a Erasmo Bustos, aunque estuvo poco tiempo. Debe decirse que en esa época existían resoluciones y/o disposiciones que permitían trabajar como policías a personas de diferentes nacionalidades. En el año 1938 se crea la Gendarmería Nacional y en la década del ‘40 asumen la actividad policial de las zonas fronteriza. En el año 1955 la ley nº 14.408 convierte a Chubut en provincia, lo que significa que se hace cargo de la seguridad en todo su territorio la policía, la cual se creó como institución en el año 1957. En consecuencia se rehabilita la Comisaria y se crea la Inspección de Zona de Rio Mayo. Algunos de los inspectores fueron: Comisario Inspector R. Servando Gómez y Crio. Honorio Díaz, le continuaron los Crios. Ledesma, Paz y Cretón. Algunos de los oficiales fueron P. Hammon, Andrés E. Simino, J. Barbolla. Finalmente se disolvió la mencionada área. La Comisaría Rio Mayo funcionó siempre en el mismo lugar, pero en la década del ‘60 el Gobierno Provincial decidió levantar un edificio nuevo, de dos plantas y dos casas para los respectivos jefes, en el intermedio funcionó en lo que supo ser la casa del Dr. Sosa.

Entre los años ‘69 y ‘70 se procedió a la inauguración de las nuevas instalaciones, bajo la jefatura del Crio. Armando Cretón, continuándole Páez, D. Moreira, G. Fuentes, Anton y Quintana, entre otros. Los oficiales más recordados en la localidad fueron: Valenciano Soplane, Delfino Pereyra y Zúñiga. Algunos de los primeros policías que pasaron por nuestro pueblo fueron: A. Alesio, S. Mendoza, E. Quintana, H. Hernández, M. Tilleria, A. Sandoval, D. Marín, Soto, S. Quitriqueo, F. Figueroa y Alcapán entre otros. En el año 2003 por resolución de jefatura se creó una sección de Veteranos de Guerra de la policía del Chubut, no existía en otras denominaciones provinciales. Formó parte de ésta uno de nuestros policías, ex combatiente, Sr. Sergio Cambi y el Crio. Juan J. Caligari, quien también supo ser jefe de la Comisaria Rio Mayo. En el año 2014 se realizaron obras de mejoras y ampliación en las instalaciones. Es un distrito independiente y se solicita el apoyo de las unidades de la zona aledañas en casos extremos o eventos importantes. Actualmente la Comisaria está a cargo del Crio. Juan C. Campos y depende de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia. Poseen un personal integrado por 15 personas aproximadamente, turnos rotativos de tres que se ocupan de la prevención social, control de tránsito, control de rutas y del abigeato. Tiene a su cargo una jurisdicción total de 80 km. a la redonda, específicamente al sur 40 km., norte 40 km., este 80 km. y al oeste 37 km. La sede de Jefatura de la Policía del Chubut se encuentra en Rawson.

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La Escuela 72

Fue creada por el Gobierno Nacional en el año 1922 como Escuela Nacional Nº 72. Ubicada al sur del pueblo, en la casa cedida por Don José Irazú, da inicio a la tarea de acompañar a los alumnos en el camino del aprendizaje el Director y Maestro Valentín Fernández Coria. En 1924/25 bajo la dirección de Agustín Domínguez, debido a factores múltiples como el clima y la distancia, el mismo convoco a una reunión y se constituyó una comisión con el fin de construir una escuela en el pueblo, siendo presidida por el poblador Don Rafael de la Fuente. Colaboraron muchos vecinos en especial los propietarios de Casa Lahusen y Cía. Ltda., quienes fueron los encargados de asegurarse que no falten fondos para concluir la obra. Quedo ubicada cerca de la costa del río sobre tierras fiscales que después se adjudicaron al Consejo Nacional de Educación. Entre los años 1925 y 1928 pasaron directores como Benigno Rolon Sánchez y Francisco Argañaraz. A fines de 1928 llega al pueblo el maestro Leónidas Jesús Quiroga, quien dejó una huella por más de tres décadas, afirmándose con él las bases y el crecimiento de la institución escolar. Desde el año 1935 hasta 1937, se sucedieron hechos relevantes: el Consejo Nacional de Educación autorizó las obras

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de mejoras y ampliación ha pedido de los vecinos y el Director Leónidas Quiroga. Comenzó a funcionar en la escuela una biblioteca con varios ejemplares y un museo de más de 20 piezas variadas. Por el significativo aumento de la matrícula de alumnos se agregó el turno tarde. Ya en el año 1940, con la llegada de nuevos maestros, se construyeron salones con la colaboración de vecinos y autoridades. Ese mismo año se formó la Asociación Cooperadora, siendo su presidente Atilio Oliva. Entre los años 1946 y 1947 llega a tener 170 alumnos aproximadamente que cubrían de 1º a 6º grado, los cuales participaban además, en todas las actividades deportivas que se realizaban a nivel local y zonal. A fines del año 1947, se habilito el nuevo edificio escolar. Recién en 1951 la construcción toma forma definitiva realizándose la entrega a fines de 1955. Hasta la fecha continúa en la misma ubicación, en el centro del pueblo. En 1960 el maestro Leónidas Quiroga pasa a ser Inspector Zonal de Educación, más tarde se hace cargo de la dirección la Sra. Enny Werner de Castro. En 1966 funciono en sus instalaciones el Centro de Educación para Adultos Nº 76 a cargo de la Sra. Estela Aguirre junto

a Elvira Velazco, quienes trabajaron ad-honorem. En 1974 cambio su periodo escolar de marzo a diciembre, aun hoy continúa del mismo modo. Recién en 1978 se provincializan todas las escuelas primarias y su denominación pasa a ser Escuela Provincial Nº72. En 1982, el Consejo de Educación acepta la propuesta de la comunidad escolar y recibe el nombre de Constancio C. Vigil. En el año 2012 la biblioteca dependiente de la escuela recibe el nombre de “Las Malvinas son Argentinas”. En el año 2014, bajo el lema “Más tiempo, mejor escuela”, la institución cambio su modalidad a jornada completa. Actualmente, bajo la dirección del Sr. Fabián Ferreira, la institución tiene una matrícula escolar de 145 alumnos, una planta de maestros de 15 docentes y 8 personas más entre auxiliares y maestranza. Cuenta con el apoyo de un gabinete interdisciplinario según sea el caso y de un maestro de apoyo a la inclusión dependiente del Centro de Servicio Alternativo y Complementario con base en la localidad de Sarmiento. Continúa funcionando la biblioteca con más de 2000 ejemplares.

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Misceláneas y El tiempo entre escuelas… Corría 1981 ¡Que notable participación del Pueblo en los Actos Patrios! Año tras año se llenaba la plaza San Martin de banderas de Instituciones, las escuelas asistían con todo su plantel escolar y docente, no faltaba nadie y los vecinos engalanados, conformaban una postal de civilidad y patriotismo añorada. La asistencia a clase tanto de alumnos como docentes era prácticamente completa, las inasistencias, excepcionales. Inviernos largos y duros pero ni aun así, la descompostura de la caldera de la Escuela Nº 148 impedía que tuviéramos clases normales. En la Escuela Secundaria Nº 706 se vivían realidades que se podían superar solo con la inestimable y generosa ayuda de la Coope-

radora Escolar, a la que en muchas ocasiones solicitábamos desde tizas hasta elementos de limpieza. Hubo un tiempo en que por consenso con el plantel docente decidimos usar las Profesoras y Personal Directivo, guardapolvo blanco igual que las alumnas. En el año 1991 se realizó en el patio cubierto de la Escuela una presentación de las plataformas políticas, debate e intercambio de opiniones de los participantes con los candidatos que se presentaban en las elecciones de dicho año. Con el B.A.M.A., Bachillerato Acelerado, Modalizado para Adultos, iniciamos una oferta educativa importantísima y muchos egresados, continuaron estudios superiores y/o estaban en cargos y espacios donde realizan tareas valiosas para la sociedad.

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Capítulo 3 Instituciones”

y Las reuniones que se organizaban y de las que participaban no solo el alumno/a, sino se integraban todos los miembros de la familia; eran acontecimientos donde nos uníamos en el festejo con alegría, respeto y afecto. En la Escuela 148 funcionaba la Escuela DINEA para los soldados, recuerdo haber recibido alumnos que jamás habían tomado un lápiz para escribir, es decir, eran analfabetos absolutos y que en el mes de octubre ya estaban en condiciones de mandar unas líneas de saludo a sus madres por su dia. ¡Experiencia intransferible! Viene a mi memoria el caso de un conscripto apellidado Sepúlveda, oriundo de Santa Cruz. Un dia llego a clase con un gran paquete y acercándose me pregunto si le podía guardar hasta su baja lo que habia comprado a crédito con lo que le pagaban como soldado. Le respondí afirmativamente. Al abrir el envoltorio apa-

reció un enorme y bellísimo ejemplar del Martin Fierro encuadernado en cuero rojo. ¡Qué valor tan grande le daba ese joven a saber leer y escribir! RIO MAYO… ¡seguro estas en el corazón de todos los que pasaron por tus Escuelas!

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Marta Ochoa de Gaspari. Profesora En Filosofía y Ciencias de la Educación. Maestra Normal Nacional. Docente Escuela Nº 36, 72 y 148. Docente Escuela 706 y BAMA. Directora Escuela Secundario Nº 706.

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La Municipalidad

Por Decreto Nacional Nº 75.138 del Ejecutivo Nacional se funda la Localidad de Rio Mayo el 22 de Agosto de 1935. El 7 de Enero de 1941 el Vicepresidente de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Ejecutivo, establece por Decreto la aprobación de la Resolución dictada por la Gobernación del Chubut por lo que crea la Comisión de Fomento Río Mayo, fijándose como ejido para la mencionada Corporación la superficie de 8000 hectáreas, ubicadas en la Sección F II del Territorio Nacional del Chubut. En el año 1941 y parte del año 1942 fue Presidente de la Comisión de Fomento Rafael de la Fuente. Luego, el 12 de Agosto de ese año es designando como Presidente Leónidas J. Quiroga, Vicepresidente el Dr. Tomas Sosa, Secretario Raúl Cohen, Tesorero Alberto Rivas y Vocal Guillermo Olmos. Asume la Presidencia, en 1943, el Dr. Tomas Sosa, acompañando por Francisco Goyeneche, Gabino Lafuente, Aureliano Centeno y Francisco Gallardo en presencia del Interventor Auxiliar de Gendarmería Nacional Martin López. En el año 1946 se hacen cargo Federico Escalada junto a Martin Martinetti y Carlos J. Fernández, quienes al poco tiempo proponen una nueva Comisión integrada por el Dr. Pedro

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D’Andrea, M. Martinetti, L. J. Quiroga, F. Goyeneche y M. Garojevich -quienes asumen el compromiso durante 1947-, dado que obligaciones contraídas con anterioridad por dos de sus miembros no les permitían dar un cumplimiento efectivo a sus obligaciones. En enero de 1948, asume por segunda vez la Presidencia de la Comisión, L. Quiroga junto a T. Sosa, D. Yannielli, G. Olmos y M. Canteli. En abril de ese año, con la visita del Gobernador, se recibió una subvención de 53.000 pesos y se decide, en forma unánime, destinarlos para la construcción del edificio comunal, solicitando para esto, asesoramiento al arquitecto Augusto Siem. En el año 1956 renuncia L. Quiroga, se nombra entonces -por Decreto- como Presidente de la Comisión de Fomento al Dr. Francisco M. Laso. Su desempeño como tal duraría muy poco, ya que ese mismo año asume la Presidencia Julio C. Musso junto a Víctor Cox, Mario A. Rodríguez, Luis Centeno y Juan B. Alberdi. En el mes de Abril del año 1958 se realizan la primera elección con participación de los partidos políticos del momento: Democracia Progresista, Democracia Cristiana, UCR y UCRI. Asume por primera vez la Intendenta electa por el pueblo de Rio Mayo, Irene Irigaray de Clarkey acompañada

por los Concejales: Luis Centeno, Ernesto Pacheco, Henny Werner, Emilio Bestil y Martin Martinetti. En Abril del ‘62 se procede a la transición de la Intendencia por Orden Telegráfica enviada por la Intervención Federal de la Provincia -Decreto- y se nombra al Sr. Juan Paños López. En el año 1963, el Comisionado Municipal procede a entregar el mando al electo Intendente Archivaldo Clarke, en presencia de los Concejales E. Herrera, T. Hutnik, G. Maseberg, J. Uribe, D. Hermida y L. Centeno. En el año 1962 renuncia el Intendente Clarke y por Decreto del Superior Gobierno de la Provincia asume interinamente Aral Jodor primero y G. Maseberg luego. En 1971 el Superior Gobierno de la Provincia designa como Intendente al Sr. Juan Paños López. En 1973 asume la Intendencia el Sr. Hilario Fernández junto a los Concejales Emilio Jolivot, Ramón Borda, Gabriel Uribe, M. Acevedo, Fernando Patrocino, Ricardo Barrios y Emilio Avendaño. Regidos por la Ley 55, por motivo de viaje del Intendente, se hace cargo del Municipio el Presidente del Concejo, Ramón Borda.

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La Municipalidad En marzo de 1976 el Gobierno de la República Argentina interviene el Municipio a través del Militar Nelson J. Block. En junio de 1976 se pone en funciones al Sr. Juan Paños López y en Noviembre del mismo año se hace cargo de la Intendencia a Ernesto Pacheco.

Desde el año ’91 al ’99 ejerció como Intendente Ricardo E. Barrio acompañado durante esos dos períodos por los Concejales: C. Samper, M. Wolf, N. Soto, A. Tesso, L. Mansilla, N. Avellaneda y J. Collinet, J. Gaspari, A. Barguilla, R. Oliva, M. Rossi, H. Quilapan, C. Sandoval, R. Ferreira, D. Soto y D. Delgado

En el año 1977, el Gobernador Cnel. Julio C. Etchegoyen, decreta que a efectos de la retribución salarial que regirá en las Corporaciones Municipales, Rio Mayo pertenecería a la Segunda Categoría “B”.

Entre 1999 y 2007 se hace cargo del Ejecutivo Municipal Pablo Gabriel Salazar. Acompañaron en el primer mandato los Concejales: R. Ferreyra, D. Delgado, R. Hermida, M. Correa, C. Monzón, M. Millanao, C. Marecos; y en el segundo: A. Avendaño, S. Girardi, A. Wolf, D. Delgado, R. Hermida, H. Quilapan y R. Frí.

También por Decreto Provincial, en 1979, reemplaza a Pacheco por el Profesor Oscar Gareis. En 1983 se inicia el proceso democrático en toda la República Argentina y en Río Mayo, el día 11 de Diciembre de ese año, se toma Juramento al Intendente electo Hilario Fernández y a los Concejales -Mirta Morejón, Julia San Martin, Luisa Acomazzo, Ramón Gatica, Jorge Dasovich y Roberto Quilaleo-. En el año 1987 asumen, como Intendente el Sr. Bernardo Rossi, Julio Morales como Pte. Del HCD, y demás Concejales: R. Barrio, H. Canteli, M. Morejón, N. Valente, L. Mansilla, M. Gómez, O. Wolf, A. Ceballos y M. Fadel.

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A fines de 2007 inicia su mandato el Sr. Rubén Frí, junto a los Concejales J. Parra, P. Santos, M. Martin, A. Mazquiarán, A. Avendaño, A. Wolf y N. Torres entre otros. El 23 de Agosto de 2009, Rubén Frí es destituido por Resolución del HCD y asume la Intendencia la entonces Presidente de ese cuerpo, Paola Santos. En el año 2011 asume por tercera vez -siendo el actual Intendente- Gabriel Salazar, en esta ocasión junto a los Concejales: Damián Sambueza, Yanina Vallejos, Soraya Olivera, Néstor Tramaleo, Néstor Rossi, Pamela Barrio, José Avellaneda, Luis Ortiz, Diego González, y Carolina Figueroa.


y Felices 80 años Río Mayo. Cumplís tus ochenta años, mi Río Mayo quiero nombrarte, tienes hoy muchas historias, las que cuenta la gente de antes. Era un veintidós de agosto, allá por el treinta y cinco, te fundaron Río Mayo, los pioneros que llegaron. Esos que un día arribaron, quedándose para poblar, hoy, muchos años pasaron, y te vieron progresar. En cada aniversario, homenajeas a los abuelos, tal vez recordando a aquellos, que lucharon por tu pueblo. Tus nevadas, tus heladas, son propias de ésta región, tus inviernos son muy duros, igual sentimos emoción. Que cumplas muchos años más, que progreses sin cesar, para que un día los que vienen, encuentren una gran ciudad.

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Liliana Frí. Empleada Municipal. Escritora.


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La Cooperativa

En sus inicios era una Usina Eléctrica instalada en las calles Belgrano y San Martin por los hermanos Otto Peters y Augusto Peters. En el año 1939 dieron luz eléctrica a ocho casas del pueblo. Fueron perfeccionándose y adquirieron un Ford T con escalera para reparar los desperfectos de las líneas. En el año 1957 se incendió la Usina y se pierde el servicio de electricidad. Consta en acta que en octubre del año 1958 se forma el primer Directorio de la Cooperativa de Luz, impulsada por el Ministerio de Asuntos Sociales y Obras Públicas convocado por el Municipio. Integraron el Directorio: Presidente J. Paños López, Vicepresidente Julio Musso, Secretario Ángel Santos, Tesorero Oscar Castillo y Vocales Hilario Fernández, Raúl Valbuena, Martin Martinetti, Eduardo Giménez, Rómulo Valente, Elías González, Alejandro Navarro y Augusto Peters. En noviembre del mismo año la Intendente Irene Irigaray de Clarke por resolución Nº 7, disuelve la comisión por considerar que no cumplía con los objetivos para lo cual había sido formada y, además, la provincia había transferido un grupo electrógeno. Se convoca a algunos vecinos y se constituye otra comisión integrada por Archivaldo Clarke, Manuel Canteli, Oscar Castillo, Eduardo Giménez, Otto Peters, José Hernández, Emilio Rossi e Hilario Fernández entre otros. En el año 1960 se inaugura oficialmente y se pone en funcionamiento el servicio de energía eléctrica en las calles y casas

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de la localidad. Luego se incorporaron los primeros motores que se usaron DEUS-MAN, con una potencia de 48 Kw y de 60 kw.

Quilapan, G. Guiñez, H. Torres, Ramírez, C. Marecos, M. Peñas, J. Alan, O. González y J. Rambau entre otros.

En el año 1969 se inaugura el servicio de agua potable y mediante un acta se le entrega la obra a la Cooperativa de Electricidad de Rio Mayo. La obra fue realizada con el aporte del Banco Interamericano de Desarrollo en conjunto con el Gobierno Nacional, Provincial y la Comunidad.

En el año 2007, por contrato entre la Dirección de Servicios Públicos de la Provincia y la empresa generadora de energía G.E.N.N.E.I.A., la cooperativa cumple con la función de distribuir la energía en la localidad. La central termoeléctrica distribuye por línea transmisora de energía de media tensión a las localidades de Aldea Beleiro, Ricardo Rojas, Lago Blanco y Rio Senguer, a cargo de la empresa. Se genera para Rio Mayo 800 kw diarios, mientras que en verano 600 kw diarios aproximadamente. Asimismo, por convenio con la Dirección General de Servicios Públicos, la Cooperativa cedió un espacio para la Supervisión de Mantenimiento de la Central Termoeléctrica Rio Mayo e interconectado regional a cargo del técnico Hugo Castillo.

En la década del ‘70 se suma el servicio telefónico, con una Central en la Cooperativa y se conectan 100 líneas telefónicas. En el año 1987 la ya denominada “Cooperativa de Servicios Públicos” adquiere una moderna Central Telefónica Ambil para 300 líneas con computadora incluida, incorporándose cada uno desde su domicilio y en forma directa al telediscado nacional. En el mismo año se habilitan nuevas líneas y tres cabinas públicas con un horario de 16 hrs. de atención al público, después fue reducido. En el año 1992 con recursos propios y sin subsidios, se construyó el edificio actual, se compró una camioneta Ford, se adquirió una central SIEMENS y se amplió la red de agua en convenio con la provincia y el municipio. Algunos de los vecinos que integraron los diferentes directorios fueron E. Jolivot, H. Fernández, B. Rossi, O. Castro, R. Hermida, A. Gómez, H. Canteli, V. Molina, M. Aldauc, M. Wolf y E. Reggiani entre otros. Algunos de los empleados más antiguos son E. Pacheco, J. Fernández, A. Valente, Bobadilla, A. Avendaño, J. Dasovich, S. Barrio, N. Mansilla, H.

Actualmente preside el Consejo de Administración Faustino Cerda. Se han realizado diferentes obras y avances como ampliación de oficina y sanitarios, reparación de cocina y sanitario del galpón, nueva sala velatoria, adquisición de camioneta para servicio de sepelio, ampliación de red de Internet, se equipó y habilitó la oficina de reclamos, se compraron cuatro computadoras entre otras cosas. Tiene un plantel de 23 empleados. Cuenta con 1.187 usuarios de energía, el consumo facturado por mes responde a 334.000 kw. Abonados telefónicos 600 aproximadamente y 1.083 usuarios de agua. Sobre usuarios de internet por antena 245 personas y por modem 260 usuarios.

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El Juzgado de Paz

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El primer Libro de Registro de Nacimientos en nuestra localidad se habilita el 10 de septiembre del año 1940, realizado por el Comisionado Especial Leónidas Jesús Quiroga. En el año 1945 le sucede en el cargo Rómulo Solibella, en el año 1950 Ángel Stenti, Enrique Herrera entre 1950 y 1951, en 1952 Juan García Olivera y a partir del año 1953 lo hace Julio Herrera, Lesio Andregiani en 1957, luego en 1967 Andrés E. Simino, quien fuera con anterioridad oficial de policía. Nicolás Avellaneda en el año 1975 y el recordado Valentín Barrios en 1979 hasta 1998, fecha en la que se hace cargo Teodoro Borda. Desde noviembre de 1998 a la fecha responde el Juez de Paz titular Miguel A. Fadel Pacheco. Se desempeñaron como jueces suplentes Bernardo Rossi, Dora Muñoz, Azucena Malla y Luis Centeno. En la actualidad cubren ese cargo Graciela Uribe y Vilma Soto. En sus inicios prestó servicios en diferentes lugares del pueblo, y por varias décadas funciono en dependencias municipales, desde agosto del 2003 cuenta con edificio propio. Respecto a las funciones y competencias del Juzgado de Paz, que son las propias del Poder Judicial, podemos nombrar Juez Contravencional, competencia en Violencia

Familiar, con Protocolo Notarial formalizar Escrituras Públicas con carácter de Escribanía, Delegado de Control de Patronato de Presos y Liberados, Oficial de Justicia diligenciando todo tipo de documentación de extraña jurisdicción y fundamentalmente, dar fe pública en todos los documentos y actos que así lo requieran. Del Poder Ejecutivo Provincial tiene competencia en marcas y señales (guías, estadísticas y certificados de movimiento de animales) cubriendo una jurisdicción de 500.000 hectáreas y 60 establecimientos ganaderos. Parte de sus funciones es presidir el Tribunal Electoral Municipal (extranjeros), delegado Judicial del Tribunal Federal Electoral. Actualmente funciona una sede Judicial de la Defensa Pública del Chubut, con dos visitas mensuales de personal de Sarmiento, permitiendo el acceso a la justicia en materia civil y familiar a personas que no alcanzan a pagar los servicios de un abogado patrocinante. Funciona además, el Centro de Documentación Rápida (CDR) a cargo de dos empleadas del Registro Civil y la Secretaria de Juzgado M. Graciela Uribe, llevando la actualización de más de cuatro mil personas de nuestra localidad y del departamento Senguer. El Juzgado de Paz Rio Mayo pertenece a la circunscripción Sarmiento.

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Vialidad Nacional En el año 1932 la ley Nº 11.658 creó un Sistema Troncal de Caminos Nacionales y a la Dirección Nacional de Vialidad, cuya responsabilidad consistía en la construcción de caminos y mantenimientos de los mismos. En el año 1936 la Dirección Nacional de Vialidad realiza una convención y define un sistema de numeración de los caminos nacionales y la ruta más accidental de norte a sur recibe el trazado Nº 40, que nace en La Quiaca (Pcia. de Jujuy) y termina en Cabos Vírgenes (Sta. Cruz). Entre los años 1940 y 1943 el campamento de Vialidad Nacional Rio Mayo se ubicaba donde hoy es el Parque Automotor Municipal, antes RN 40. Estaba como responsable Cayetano Guayquin. El pionero en el mantenimiento de las rutas fue Transito Troncoso, que en esa época operaba con un equipo de rastra tirada por caballos. Para la década del ‘60 ya se trabajaba con alguna maquinaria. En el año 1982 se comenzó a construir la nueva residencia, inaugurándose en 1984 siendo su jefe Damián Khöler y siguiéndole el Sr. Cárdenas. La residencia llego a contar con 17 equipos entre camiones volcadores, motoniveladoras, topadoras y cargadoras frontales. Los operarios permanentes fueron los Sres. Mazquiaran, Barril, Sandoval, Cretton y Quilapán entre otros. Ante alguna emergencia se recibe apoyo de Comodoro Rivadavia o Trelew, lugar donde está la sede central, denominada 13º Distrito de Vialidad Nacional. A partir de 1995, la residencia pasa a ser un campamento y, comienza a contratarse empresas privadas y a la Administración de Vialidad Provincial por medio de Convenios de Transferencias de Funciones Operativas, para realizar trabajos de mantenimiento en las rutas de la zona. Con Vialidad Provincial se tuvo un convenio por la conservación de rutas de parada como Aldea Beleiro y Rio Senguer. Vialidad Nacional controlaba dichos mantenimientos. La primera empresa contratada fue Obras Trelew S.A., la cual al finalizar el contrato se transformó en Equivial S.A. (2002). Actualmente la jurisdicción del campamento Rio Mayo son las Rutas Nº 26, Nº 40 y Nº 260. Además, interviene en obras de mantenimiento sobre la Ruta Nacional Nº 40 (km 1367 hasta 1390 km) con la empresa Codistel S.A.; en la Ruta Nacional Nº 260 (km 0 hasta 104,63 km); y en la Ruta Nacional Nº 40 se ejecuta una obra nueva desde el Km 1304 hasta 1367 km, realizada por la empresa Contreras S.A.I.C.F.I.

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LADE

Se crea en el año 1940, nace por una acción comunitaria y por la necesidad de unir a los pueblos alejados con las ciudades de mayor densidad. Depende de la Fuerza Aérea Argentina. Abarca desde el límite cordillerano hasta el litoral marítimo. Cuenta con 26 sucursales distribuidas por toda la Patagonia, entre ellas la sucursal en Rio Mayo, cuyo primer vuelo de inauguración se realizó el 4 de mayo de 1968, siendo su jefe Aureliano Centeno. Pasaron por la Institución cumpliendo con sus labores María Uribe y David Rubilar. Actualmente la sucursal se encuentra a cargo de Angélica Sandoval, y como personal civil Julio Ferreira y Gregorio Bobadilla. Los vuelos se encuentran suspendidos desde el año 2008 por falta de aeronaves y horas de vuelo. En el año 2011 hubo un intento de reanudar el servicio pero la seguridad para los pasajeros no estaba garantizada. Líneas Aéreas Del Estado Rio Mayo depende directamente de L.A.D.E. Buenos Aires, quienes dependen de la Fuerza Aérea. El Aeródromo local se inauguró en el año 1968, contaba con equipos de comunicación de BLU y BHF, además de Radio Faro. Los primeros vuelos comerciales se realizaron con aviones modelo TWIN-OTTER- T81-82-80-83-84-85-86 y 87- de 8 pasajeros. Arribo varias veces vuelos de FOKKER-27, de 45 pasajeros. Antiguamente había cuatro pistas y hoy solo cuenta con una de 2000 más. Actualmente, cuenta con todos los servicios y por convenio entre la Fuerza Aérea y BING 9 del Ejército Argentino se está realizando una carpeta de asfalto sobre la pista. El Aeródromo local se encuentra a cargo de Héctor Ledesma.

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La Aduana La Aduana es una entidad recaudadora y proveedora de recursos económicos. Regula el comercio exterior, controla el ingreso y egreso de pasajeros, mercaderías y transporte según mande el Código Aduanero y demás leyes vigentes. En el año 1939 y 1940 ya existía una Policía Aduanera. En Rio Mayo la Aduana tuvo presencia antes que Gendarmería Nacional. En el año 1941 se hicieron algunos edificios aduaneros en zonas fronterizas. El primer edificio en nuestra localidad fue donde es actualmente el Cuartel de Bomberos, tierras que pertenecían al Sr. Antonio Fernández. En la década del ‘50 se realizó un ajuste de límites. Fueron de los primeros jefes del Resguardo de Aduanas Rio Mayo los señores Yeanelli, V. Posadas, Rosales, Góngora, Repetto, Sequiera y Guara, entre otros. Dependía directamente de Buenos Aires y a finales de la década del ‘80 se trasladaron aduanas a los Hitos 45 y 50 en zona fronteriza. Actualmente continúa siendo uno de los órganos que integra la A.F.I.P.

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El Escuadrón A efectos de mantener la identidad nacional en zonas de fronteras y preservar nuestro territorio de forma permanente y la intangibilidad del límite internacional, el 17 marzo del año 1942 se crea el Escuadrón 38 de Gendarmería Nacional incrementando así notoriamente la población de nuestra localidad. Por razones operacionales y geográficas se autorizó su instalación en Rio Mayo y no en Alto Río Senguer como estaba previsto al principio. Los primeros jefes fueron el Comandante Raúl O. Ruival y el 2º Cte. Horacio Posadas. Eran épocas difíciles en las que los pobladores de la región sufrían a cuatreros y bandoleros que actuaban sin discriminación alguna favorecidos por la disolución de la Policía Fronteriza en 1918. La unidad cubrió con más de 200 hombres su jurisdicción llegando a las zonas de Valle Huemules, El Triana, Apeleg y El Coyte, entre otros. En el año 1946 ya poseía vehículos terrestres como camiones y ambulancia, y en 1947, aproximadamente, se había terminado de construir el barrio 28 de julio, formado por 20 casas para las familias de los gendarmes.

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El Escuadrón

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El Escuadrón El edificio central se inauguró en 1949 estando en la jefatura el Cte. Principal Carlos D. Gutiérrez. Se construyó con el personal de la unidad, algunos con oficios y otros profesionales -todos aportaron sus conocimientos-. El edificio que supo ser la jefatura en los primeros tiempos, hoy restaurado y reacondicionado, es el quincho de la unidad. Desde sus inicios Gendarmería interactuó de forma permanente con el pueblo. En el ámbito de salud se firmó en 1950 un convenio con la Secretaría de Salud de la Gobernación Militar y se trabajó en programas de vacunación en toda la zona. Los primeros médicos del Escuadrón 38, Federico Escalada, Osvaldo Sánchez, Martín Lazo y Héctor Giuliani, prestaron sus servicios al hospital de la localidad. En 1957 se afianzo el área de oficinas administrativas y cartografía encontrándose como jefe en ese momento el Cte. E. Tronga. En 1960 durante la jefatura del Cte. Principal Rogelio Poggio, el Club Social y Deportivo Rio Mayo, presidido por Juan Paños López, donó la primera bandera de ceremonias al Escuadrón 38. En el año 1963 se realizaron festejos por las bodas de plata a cargo del Cte. Pr. Mario Español. En esta década también pasó como jefe de la institución el Cte. Ronondetta. Entre 1971 y 1973 estuvo a cargo del escuadrón el Cte. Pr. Arturo Lopetegui. Actualmente la Plaza de Armas lleva su nombre.

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En noviembre 1986 se procedió a la inauguración del pabellón nuevo de la jefatura construido por personal subalterno de la unidad, siendo el jefe el Cte. Pr. Juan Cuello. Por aquellos tiempos Gendarmería Infantil tuvo gran aceptación entre los chicos. En el año 1990 se inauguró la galería de Suboficiales Mayores que prestaron servicio en la unidad, ellos fueron: Pedro Fadel, José H. Valdez, Luis Rosas, Estanislao González, Clemente Marecos y Diego Miño. En 1995 bajo el mando del Cte. Antonio Lotto, se extendió el trabajo de patrullaje hasta El Portezuelo -provincia de Santa Cruz- y Río Frías. Desde el año 2005 desde lo orgánico y funcional tiene a cargo ocho subunidades incluyendo funciones en materia migratoria, aduanera y de transporte en general (carga y pasajeros). Actualmente el Escuadrón 38 que pertenece a la Agrupación XIV -Chubut- con sede en Rawson, en cumplimiento de la misión y funciones asignada por el Estado Nacional de custodiar nuestra frontera patria, tiene bajo su responsabilidad seis subunidades dependientes: Sección “Hito 45” Paso Internacional “Coyhaique”, Sección “Hito 50” Paso Internacional “Huemules”, Grupo “El Triana” Paso Internacional “El Triana”, Grupo “El Coyte” Paso Internacional “Pampa Alta”, Sección “Alto Rio Senguer” y “Lago Fontana”, activado en época estival y replegado en invierno. Actualmente es jefe el Cte. Pr. Rubén Sola.


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Recuerdos personales ligados al pueblo y Tal vez era diciembre, enero, o febrero. No lo recuerdo. Fue una tarde serena, sin vientos, del año 1973. No recuerdo ni el día ni el mes. Solo sé que con mis padres y pequeños hermanos, llegábamos a Río Mayo por primera vez. Nos trajo la corriente de los pases de nuestra Gendarmería. Mi padre, un Suboficial cortés, servicial y respetuoso, volvía al sur, de donde había partido en 1967, luego de dejar Perito Moreno, el lugar de mi nacimiento.

Lejos quedaron las sensaciones de una Catamarca muy calurosa y llena de novedades para unos niños nacidos en el sur ventoso de la Patria. Entre Tinogasta y Santa Rosa, en algún lugar de los diez kilómetros que separan a ambas localidades, frente a la cancha de Racing, pasamos parte de la infancia Raúl, Carlos, Julio, recién nacido, y yo, el mayor.

En Río Mayo había muy pocas comodidades. Lo comprendimos enseguida; a la hora en que llegamos no encontramos ningún lugar donde ir a comer algo. Veníamos cansados, y de muy lejos.

En esas latitudes, sobre grandes tablones apoyados sobre tambores, en una calle que había sido cerrada en ambos extremos, y al aire libre, conocí a mis queridos “Chalchaleros”. Sentí sus voces junto a los aplausos cálidos de los lugareños que llenaban la cuadra.

Atrás había quedado Tinogasta, nuestro último destino, la casa con su viñedo y la cercanía de don Ciriaco Saris, un vecino que nos alquiló la vivienda y brindó su amistad.

Un día, en una calurosa tarde-noche partimos de Tinogasta para siempre. Lo hicimos en tren, con Buenos Aires como destino intermedio, y con la mira puesta en Río Mayo. En Tinogasta nos despi-

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y dieron unas cuantas familias amigas de nuestros padres, quienes luego concurrieron a la estación, obsequiándonos uvas y otras frutas de estación de sus quintas, “¡para el viaje!” nos decían. Muy lindo recuerdo, por el afecto, sencillez, y originalidad.

vieron reducidos. Ya no podíamos andar como en el tren, de vagón en vagón, hasta llegar al último para mirar cómo se alejaba el camino recorrido y las vías se convertían en una interminable sucesión de peldaños horizontales.

En el largo viaje, a los hermanos más grandes se nos volaban los pelos cuando, buscando diversión, sacábamos las cabezas por las ventanillas de los vagones, disfrutando de la plácida sensación que nos daba el pasar por el medio de paisajes sembrados, de todos los colores, despoblados y silenciosos.

En el hotel solo podíamos disfrutar de nuestras estadas en el comedor durante los almuerzos y las cenas, donde los manteles blancos parecían ser la base perfecta para los platos claros con ensalada rusa y jamón, y la pequeña gaseosa de vidrio que nos llenaba los ojos, y que hacía crecer los deseos de tomarla de una buena vez.

Los hermosos campos nos vieron reír con nuestra inocencia a cuestas, mientras compartíamos una vivencia inolvidable. Comíamos en el comedor del tren. Las mesas tenían unos pocitos en donde se colocaban los platos y los vasos para que no se corrieran por el movimiento continuo, y en los camarotes había camas cuchetas con barandas. Para nosotros todo era un juego. Durante el día y la noche. Todo era un juego.

Para que no dejáramos de jugar, mi padre nos compró unas diminutas carretas con sus caballitos de plástico, y los infaltables cowboys de la época, que debían atravesar la cama que era territorio indio. Con nuestra inocencia a flor de piel, yo disfrutaba del cañón que tiraba proyectiles con un sistema muy simple. Como munición extra, le agregábamos trozos de escarbadientes.

En Buenos Aires, alojados en el Círculo de Suboficiales de Gendarmería que estaba en el Tigre, nuestros espacios para juegos se

Pero todo eso terminó, y como ya lo habíamos hecho al partir de la Patagonia, volvimos a subir a un avión. Supongo que sería un “caravelle”. Tengo presente nuestro descenso de la aeronave en Co-

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y modoro Rivadavia, con mamá Ramona cargando su bolso, abrigos, y con tres o cuatro manos tomando a dos de sus hijos para que no se alejaran, perdieran o golpearan al bajar. Mi padre con los demás niños, otros bolsos y su infaltable gorra de Gendarmería en una bolsa, indicándonos cómo debíamos bajar, y sus gestos de cortesía con todos los demás. Si hasta eso tenía el viejo. Ni en esos momentos perdía su clase. Un maestro.

Pero Dios siempre da soluciones: papá regresó con un señor que decididamente se ocupó de nuestro apetito y se convirtió, espontáneamente, en ese ángel que nos mejora la vida: era, con su infaltable habano al costado de la boca, don Jorge Andrade. La nuestra no era una situación crítica. Solo éramos pequeños y teníamos hambre. Y no había restaurante alguno. Nada más. Y ese señor, con su esposa, María, nos dieron las respuestas que necesitábamos.

Y luego, por fin, a Río Mayo, donde no había ningún lugar donde se pudiera comer algo a las cinco de la tarde. Fuimos a un hotel. Paredes vacías, sin adornos. Las valijas al pie de las camas. En el pasillo, calefacción a leña. Ya alojados, papá partió en busca de soluciones para nuestras necesidades del momento. Volvió con las manos vacías pero no se dio por vencido. Luego de indicarme que ayude a la mamá y que cuide a mis hermanos, volvió a salir. Estábamos “en territorio desconocido” pensaba yo, asimilando la realidad a lo que imaginaba mi mente acostumbrada a los juegos de cowboys, con sus carretas cruzando el desierto.

Más tarde, pero muy pronto, ante la falta de viviendas en el pueblo, debimos partir para “El Triana”, ese pequeño lugar que se ha arraigado fuertemente en nuestra memoria porque allí pasamos momentos felices.

Lo real era que estábamos en soledad, éramos unos desconocidos, y poco sabíamos de lo que había fuera de las habitaciones del hotel.

Al llegar por primera vez, casi de noche, enfundado en un pesado capote, y con las solapas levantadas, bajo una leve llovizna, un Gendarme se acercó al vehículo que nos trasladaba, hizo la venia y con seriedad nos saludó. Al fondo pareció que otro Gendarme también se interesaba por nuestra presencia. Venía del sector de las caballerizas vistiendo un piloto de color marrón claro que cubría casi todo su uniforme verde. Mi padre conversó brevemente con ellos, mientras yo observaba el birrete del que venía de las caballerizas,

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y con orejeras sin abrochar. Esa imagen de los Gendarmes de “El Triana” la vi repetida en otros hombres de uniforme verde. Y las asocio con la de muchos que pasaron por el Escuadrón 38 a lo largo de su historia. En “El Triana” los niños pasamos los veranos. Y muchas veces acompañamos con la mirada la partida de los camiones Mercedes Benz 1114 de Gendarmería, con su carga de leña completa, con destino al núcleo del Escuadrón, en Río Mayo, cuyo conductor más recordado para mí, era “Hanz”, quien disfrutaba del manejo de su camión, en ese entonces brillante e impecable por ser nuevo, sensación que nosotros compartíamos, al ver todo como un juego. Pero los camiones de Gendarmería no eran los únicos que llevaban leña a Río Mayo. Recuerdo particularmente el del señor Amarilla, un viejo Ford que, muy cargado, luego de bajar un desnivel del terreno de unos cincuenta metros que había frente a nuestra casa, se inclinaba llamativamente porque en la parte final de la bajada había una curva bastante inclinada. El espectáculo era imperdible. Cuando escuchábamos que se acercaba el ruido del motor de un camión, corríamos para verlo bajar

la pendiente y doblar la curva. Sobre la leña, solía ir un perro que nos observaba de pie desde lo alto. A su lado se veían algunas frazadas y otros elementos como lonas, todo cuidadosamente atado, mientras que otra soga o cadena, unía las dos barandas del vehículo. En ese lugar, cerca del edificio de Gendarmería, pasamos parte de nuestras vidas en una solitaria casa de madera, con un gallinero, algunos animalitos, y Ramona, la reina de la familia alumbrando nuestros días. Vivíamos en medio de la belleza del paisaje cordillerano, enmarcado por el cerro “Galera” al frente de la vivienda, cual gigante que, vigilante, acompañaba nuestros juegos. En la zona estaba otro lugar bellísimo, el lago “las Margaritas”, cerca del aserradero de don Bonifacio Acinas. Pero había que estudiar, y entonces Atilio y Ramona continuaron viviendo allí con Julio, el hermanito menor, quien aún no tenía edad para ir a la escuela. Carlos, Raúl y yo, de vuelta a Río Mayo, para incorporarnos a la escuela provincial número 36, con internado.

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y La lejanía de nuestros seres queridos y de nuestra casa se vio agigantada por un sistema de vida marcado por el orden y la disciplina, conviviendo con más de doscientos alumnos internos, provenientes en su mayoría de zonas rurales o de otros pueblos como Río Senguer, Sarmiento, El Triana, Ricardo Rojas, etc. Ahora, nuestra infancia incluía un obligado destierro semi-permanente. La necesidad, de quienes nos rodeaban, de identificarnos entre tantos niños, hizo que nos hiciéramos populares bajo el denominador común de “los Oliva”, o, según las edades, “Oliva grande”, “Oliva mediano” u “Oliva chico”, o el “colorado”, porque Carlos tenía el pelo casi de ese color, como la abuelita Dumicilda Barros. Mientras estudiábamos y pasábamos los fines de semana paseando por el pueblo junto a los demás alumnos, fueron apareciendo pequeños amigos y compañeros de aventuras: Ozarzún, René Arias, Cayupán, Casihuil, entre otros. Juntos también aprendimos los nombres de las herramientas de carpintería, y en base a las indicaciones del Profesor Huenchul, hicimos nuestros propios trabajos en madera, pequeños logros individuales que luego fueron presentados y vendidos en una exposición en la Escuela.

Siempre nos animaba la esperanza de la llegada de las vacaciones, porque vivir en un colegio con alumnos internados todo el año, no era fácil. Incluso algunos pasaban sus vacaciones de invierno en el colegio. A veces las condiciones de los caminos, u otras, no permitían que los padres retiraran a sus hijos de allí. Y en ese transitar, aun afrontando la soledad, las distancias, la nostalgia, fuimos felices. Sí, fuimos felices, porque con el paso del tiempo fueron apareciendo muchos “don” apreciados por nosotros: don “Ticho” Pacheco, don Gerardo Solachi, que nos traían cartas desde El Triana, don “Villeguitas” (propietario del único kiosco del pueblo, siempre con una sonrisa y unas palabras amables), doña Juanita y don Eduardo de Villa, quienes solían retirarnos para pasar el fin de semana con ellos y su perrito “Coquito”; más tarde doña Marta y don Raúl Hermida, don Ginés Sánchez, y otras personas, que fueron el complemento justo para el afecto y la paciencia que en la escuelita nos tenían “la Srta. Cristina” Navarro, “la Sra. Ilda” Care, la Sra. Nelly Cayumil, y otras recordadas personas. Muy niños, entre esas paredes, siguiendo las indicaciones del médico de Gendarmería, el Dr Héctor Giuliani, aprendimos a bailar

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y folklore, algo de malambo y también a comportarnos en público. En los recreos jugábamos a las bolitas, y los fines de semana nos entreteníamos con partidos de fútbol improvisados, leyendo el Billiken, y hasta participando, como actores o espectadores, de reñidas peleas que organizaban los más grandes.

“Bar y Minutas El Rincón de los amigos”. A poco de su inauguración, el lugar se hizo célebre por las riquísimas empanadas que hacía mi madre, lo mismo que unas exquisitas milanesas “a caballo” que eran muy pedidas. Aunque había clientes todos los días, los fines de semana el local se llenaba y era conveniente reservar mesa.

Cada diciembre sumábamos nuestro aporte a la fiesta del fin del año escolar, siendo parte del fogón criollo en el único Club Social del pueblo.

Pasó el tiempo, y junto con mi época de abanderado, fueron quedando atrás los años de la infancia y la adolescencia.

Para ambientar mejor el comedor, un día mi padre viajó a Comodoro y compró un “combinado”, un equipo de música de lujo, vistoso, con un gran sonido, en cuyos parlantes comenzaron a hacerse repetidos el canto, las guitarras y los bombos de “Los Chalchaleros”, “Los fronterizos”, “Los Cantores del alba”, El “Chango” Nieto, el bandoneón de Dino Saluzzi, y la orquesta de don Juan Darienzo. Al ver la repercusión que la música tenía en el local, papá volvió a Comodoro y compró discos por docenas. Allí conocí las voces de Alberto Cortéz, Julio iglesias y Roberto Carlos, y comencé a escuchar “La cumparsita”, que no olvidaré nunca por la belleza de sus acordes.

Luego de su regreso definitivo de “El Triana”, en una esquina del pueblo, cerca de la estación de servicio, mis padres alquilaron una casa y pusieron un local de comidas rápidas al que llamaron

Mientras almorzaban, los clientes solían pedirnos que pusiéramos tal o cual “disco”. Entre los clientes Gendarmes, entre los que se destacaba Aguaysol, se repetía el pedido por “Los Chalchale-

En ese marco, no escapa a mis recuerdos que siendo alumnos del internado, al pasar por el hotel “Río Mayo”, por unas monedas, nuestras manos se llenaban con los caramelos que nos entregaba el corazón de don Jorge Andrade.

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y ros”. A eso se sumaba que mi padre compró también una gran lámina del conjunto, y la imagen con Ernesto Cabezas, colocada sobre una pared, pasó a presidir el comedor. Pero la vida sigue, y una tarde, hablamos de mi futuro con mamá, le conté que quería estudiar en Comodoro, en el Liceo Militar. Me miró y me dijo algo que se repetiría siempre: “Te apoyo hijo, tenés que triunfar”. Ese espaldarazo inicial fue seguido por la mirada orgullosa del Sargento Ayudante, quien me acompañó a Comodoro. Se le hincharon los cachetes de la cara de la emoción cuando, con trece años, me vio vestido con el uniforme de Cadete por primera vez. Una tarde en que salía del Liceo Militar me dijo, “Ojalá un día ingreses a Gendarmería! Te va a gustar. Además tendrás tu sueldo, una obra social, serás respetado, una profesión decente, conocerás a mucha gente…”. Por eso también le estoy agradecido al viejo. Con esa expresión llena de afecto que él tenía, también alguna vez fue mi cómplice secreto cuando al regresar de Río Mayo, ya llegando a Comodoro en el furgón celeste Mercedes Benz de don Archibaldo Clarke, una tarde me olvidé la gorra del uniforme de

Cadete en Río Mayo, y ante mi desesperación porque al regreso de franco nos “pasaban revista” del uniforme, el viejo Gendarme me dijo “Cuando estén por ser las diez de la noche, o sea la hora de tu regreso de franco, te pones el uniforme y vamos al Liceo. Te acompañaré y le diremos al Oficial de Guardia que te duele el estómago”. Así lo hicimos. Al escuchar, el Oficial me hizo acompañar a la enfermería, donde me examinaron la zona abdominal, preguntaron que había comido y me mandaron a dormir. Nadie tomó en cuenta la falta de la gorra. Aquella anécdota se completó con un mensaje simple de papá: “nunca más te podes olvidar la gorra”. Durante el año, mis regresos periódicos a Río Mayo se concretaban en el colectivo de la empresa “Giobbi”, que llegaba de mañana, muy temprano, cuando apretaba más el frío, y la helada parecía congelarlo todo. En los meses de verano, durante las vacaciones, con Raúl y Marcelino, un primo querido, nos turnábamos para ayudar a atender el Bar y Minutas. Allí había clientes diferentes: por las tardes solían aparecer don Eloy Semino, Juan Carlos Valente, Néstor Peña, don Conde y otras personas queridas por la familia. Los sábados por

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y las noches, se hacían repetidas las no menos gratas presencias de doña Avelina Gómez, “Lalo” Jiménez (para mí el mejor bailarín), “Chela” Mariño, y otras bailarinas infaltables. Era la época en que los domingos almorzaba con nosotros y bendecía la mesa familiar el Padre Natalio Astolfo, quien preparaba su propio vino casero, y a quien recuerdo con su carácter bonachón con los niños y frontal con los mayores a la hora de defender sus convicciones. Al saludar a los más pequeños, su mano robusta sacudía levemente cada rostro inocente. Pero yendo a la historia de Río Mayo me parece muy justo destacar el trascendente aporte que siempre han tenido el Hospital Rural, la empresa LADE, la vieja Usina, las empresas de transporte de pasajeros, los camiones del pueblo que transportaban cargas y siempre tenían un lugar para algún poblador que necesitaba viajar a Sarmiento o Comodoro. También me suena fuerte la presencia infaltable en las rutas de las máquinas y los esforzados hombres de Vialidad. Mirando el gran gimnasio municipal del pueblo, me pregunto, ¿antes de su construcción, donde se refugiaban las autoridades, los

pobladores y los alumnos para compartir o participar de actividades comunitarias como torneos deportivos o fiestas importantes? Y entonces aparecen en escena las instalaciones más importantes del pueblo durante mucho tiempo: las del Club Social y deportivo “Río Mayo”. Cuando aún no había televisión, muchísimas veces fuimos a ver películas en su único salón. Allí se llevaron a cabo concurridos bailes de carnaval, y muchos actos de egresos escolares. Se vivieron noches de boxeo, y hasta tuvimos la visita de don Oscar Alfredo Gálvez y el ganador de la Maratón Olímpica de Londres, el señor Delfo Cabrera, de quienes conservo sus firmas en una pequeña libreta personal. Y llegando al pueblo, provenientes de Comodoro, Senguer, Esquel o Chile, la bajada de la entrada a la localidad, ¿a cuántos visitantes les habrá ofrecido la imagen preciosa del pueblo y su entorno? Seguiré escribiendo, pero ahora, producto de lo que me inspiran los recuerdos, rindo un homenaje:

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y - A los viejos pobladores que nunca renunciaron a luchar por este lugar. - a quienes estuvieron de paso pero aun así han dado lo mejor, aportando su valioso esfuerzo para mantener vivo el nombre del pueblo. - a mis queridos Gendarmes de todas las épocas, que dejaron sus pagos para afincarse en estas latitudes, y que siguen aquí, desde la tierra o desde el cielo, presentes para siempre en el alma de la localidad. Lo mío es solo una historia más de tantas que existen asociadas a Río Mayo. En mis recuerdos y sentimientos tienen un lugar importante la familia, el pueblo, el Escuadrón 38, las vivencias y los sueños. Y aunque me cuesta despojarme de las sensaciones personales, una rápida reflexión me lleva necesariamente a relacionar la historia del pueblo con el hoy histórico Escuadrón. Entonces, ya grande, con mi corazón posado en los afectos más cercanos, a modo de reflexión, escribo cosas simples, que más bien parecen preguntas tiradas al azar:

- ¿Cuánto significó Río Mayo en la vida de muchos Gendarmes y sus familias? - ¿Cuántos Gendarmes encontraron allí a sus esposas? - ¿Cuántos hijos de Gendarmes se radicaron allí para siempre? Al repasar unas imaginarias páginas, reencuentro a algunos de los viejos integrantes del Escuadrón: don Humberto Valdez (el padre del querido amigo “Patingo”), “Gonzalito” (fotógrafo y peluquero de otras épocas), don Oscar Gutiérrez (“Oscar” para mi padre), don Pedro Fadel, don Caraballo, don José de Villa, Marecos, y otros tantos, algunos de los cuales eran personas muy conocidas y respetadas en la localidad. Si pudiera, haría una lista de los Gendarmes más compenetrados con la vida comunitaria local. Seguro que encontraría a algunos dando clases en el Colegio Secundario. A esposas de muchos otros, brindando lo suyo en las aulas de las escuelitas primarias.

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y A otros desarrollando su profesión de médicos, o enfermeros, en el seno comunitario. Otros habrán abierto un local comercial, una farmacia, o un botiquín veterinario. Muchos se radicaron y sumaron sus apellidos a los nombres propios del pueblo. Durante años, el viejo puente los vio caminar presurosos, rumbo al Escuadrón, o a sus casas, según el horario. La proveeduría fue la solución rápida y cercana para abastecer los hogares. Por allí, hacia las décadas de 1950/60, el Comandante Medico don Federico Escalada, dedicó sus mejores esfuerzos para ayudar a los pobladores de entonces, e hizo tiempo también para convivir con los aborígenes en el Chalía, tomando apuntes de lo que vio y sintió, para volcarlos en su libro “El complejo Tehuelche”, obra casi única en su género y referencia destacada para el estudio de esta raza de la Patagonia.

El auxilio, a pobladores rurales, de muchos Gendarmes de la Unidad, ayudo a todos a que el frío y la preocupación por la nieve acumulada en caminos y campos se sintiera menos. Esa mano solidaria se notó más en los primeros tiempos cuando los medios y los adelantos eran escasos. Pero éste no fue un camino de una sola mano, hubo un ida y vuelta, ya que muchas veces los viejos pobladores extendieron sus brazos a los recién llegados, para allanarles el camino haciendo más llevadera su estada en tierras desconocidas y lejanas de sus orígenes. En ese transitar con ayudas mutuas, se fueron formando familias, y la vida comunitaria se nutrió de nuevos pobladores. Así, por ejemplo, la fiesta de la esquila encontró a los Gendarmes sumándose a la organización inicial, y hasta uno de ellos, don Mario Enrique Nicolás Di Maio escribió su himno - verdad. El Club local también los encontró en su Comisión Directiva, en la Dirección Técnica, y en la cancha defendiendo los colores del Pueblo.

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y En este conjunto de recuerdos, en los que aparece nítida la imagen de tantos buenos Gendarmes que pasaron por el pueblo, de pronto aparece el nombre de alguien singular, porque unos años después, alcanzó el grado máximo en la Institución y fue distinguido para siempre, cuando las más altas autoridades nacionales le confiaron la conducción de nuestra Institución, convirtiéndose así en el primer Director Nacional surgido de las propias filas de la Fuerza, inaugurando un período en el que la misma tuvo sus propios mandos: el Comandante General don Arturo Lopetegui, ex Jefe del Escuadrón, gran persona, aún hoy recordada en el pueblo por los pobladores de su época.

manera breve pero cortésmente, hablándome de mi padre, con quien había trabajado, y del pueblo de Río Mayo.

Siendo Director Nacional, este Gendarme un día nos conmovió a todos, cuando el avión que lo transportaba, luego de firmar un convenio con autoridades policiales de un país hermano, tuvo un terrible accidente en el que murieron varios integrantes de la Fuerza, lo que oficializó para siempre, al día 4 de julio, como el “Día del Gendarme caído en actos del servicio”.

Lo bueno es que mi madre sigue en esa preciosa casa donde se respira calor de hogar. Raúl aporta lo suyo a través de su pasión, la radio, lo mismo que Julio, y lo mismo que Carlos. Todos ellos son padres. Casi todos hacen deportes. Y todos nos hacemos un tiempo para abrazar a la mamá.

Recuerdo que, un par de años antes, entre tantas ocupaciones y preocupaciones, el día de mi egreso como Subalférez, me saludó de

Han pasado los años. Siempre vuelvo a la localidad. Y siempre hablo con mi querida madre. Ella y Atilio, son los grandes motivos que toda la vida nos llenaron de luz y por quienes sentimos un incondicional afecto y gratitud. Nos marcaron el buen camino. Detrás de ellos llegamos a Río Mayo en una tarde del año 1973. Como dije antes, no recuerdo si era diciembre, enero o febrero. Ni el mes ni el día.

Desde algún lugar del cielo un viejo Gendarme nos acompaña, a mi madre, a los tres hermanos locutores, y a su hijo mayor, ese que es Gendarme como él quería, y que de vez en cuando regresa a Río Mayo.

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Recuerdos personales ligados al pueblo

y Por todas esas pequeñas delicias de la vida, muchas vivencias transcurridas en Río Mayo permanecen firmes en nuestra memoria. En instantes como éste, se apiñan, uno tras otro, un montón de nombres, emociones y afectos. Pero sin darnos cuenta les vamos dejando el camino libre a nuestros hijos, quienes también tienen historias para contar de su paso por esa ahora octogenaria comunidad. Lo mejor es que todas nuestras historias tienen un condimento común: el afecto y gratitud por muchas personas que conocimos y que nos hicieron más llevadera la vida. Pero en este momento de reflexión, pienso en “doña Ramona”, hoy de noventa años, esposa, madre y abuela de Gendarmes, y vecina respetada del pueblo, y como si fuera un tributo a la vida, le digo, simplemente “madre, tú representas un poco también a Río Mayo, y a tantas esposas de Gendarmes, eres un testimonio claro de la presencia vigorosa de viejas familias que han dado mucho al radicarse en esa localidad, y no dejas de

ser un buen ejemplo de amor a la vida, a la familia. No dejas de inspirar respeto, porque tú también eres ya una pobladora antigua. Mi madre, gracias a Dios y a la Virgen Santísima, es una mujer lúcida y muy apreciada. Ella ha conocido a muchas personas. Su vida ha sido también una vida como la de muchos Gendarmes; mudanzas, cambios de casas, amigos que quedan en el camino, colegios distintos, etc. Su edad da para escribir varios libros. Su integridad humana da para enseñar muchas cosas. Pero para cerrar este escrito, vuelvo al pueblo y al Escuadrón 38, y los encuentro como muy cercanos, como entrelazados en sus historias y coincidentes en el valor de sus viejos protagonistas. Mi memoria me trae datos precisos, que no son ajenos al pueblo, porque el Escuadrón ha formado parte del mismo casi desde su nacimiento.

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Capítulo 3 Instituciones”

y El pueblo nació el 22 de agosto de 1935, y el Escuadrón 38 fue creado el 16 de marzo de 1942, es decir que el pueblo tenía 7 años cuando llegaron los primeros Gendarmes. Hay casi una vida en común.

mero Villaverde, o desde la línea de cal, como el Suboficial Principal Estanislao González; o desde la dirigencia, como el Suboficial Principal Echegaray.

Desde el nacimiento del Escuadrón, junto a los primeros nombres que quedaron para siempre en los libros históricos de la Unidad, poco a poco se fueron inaugurando las dependencias del cuartel, la primer casa prefabricada levantada íntegramente por personal no especializado de la Institución, el primer barrio de viviendas de Gendarmería, el tambo, que tenía vacas lecheras, la carpintería, la proveeduría, en la cual el día de Reyes se repartían golosinas, los Casinos de Oficiales, y de Suboficiales y Gendarmes, la Radioestación, el galpón de Motorizada, el Servicio Fotográfico, etc.

Río Mayo no ha sido un destino más para muchos Gendarmes. Quizá qué emociones han vivido en estas calles. ¿Qué podrán decir todos ellos, de tiempos difíciles, y de tiempos buenos? En sus recuerdos, ¿estarán ausentes la nieve, la soledad, el frío, el viento? ¿Que podrán decir de las amistades que hicieron en el pueblo?

Desde los días en que se impartía instrucción de equitación en el Escuadrón, han pasado muchos 25 de mayo, muchos 28 de julio, y muchos 22 de agosto, tantos que no está a mi alcance rescatar hechos destacados.

¿Qué podrán decir de sus experiencias profesionales en estas latitudes?

Solo puedo agregar por ejemplo, que conocí a muchos Gendarmes que participaron del fútbol local, desde adentro de la cancha, como los entonces Subalférez Cruzado y de Lima, y el Sargento Pri-

No se puede saber lo que ha vivido cada uno. Solo sé que algo ha calado hondo en el corazón de muchos de ellos. Y esto es algo que comencé a comprender a través de las palabras del entonces

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Capítulo 3 Instituciones”

Recuerdos personales ligados al pueblo

y Comandante Mayor don Juan Ramón Rivera cuando ingresé a la Escuela de Oficiales. Se alegró de saber que un Cadete provenía de Río Mayo, en ese momento el único, y me lo hizo saber.

“¿Te acordás de Fernanda Bredariol, que nos enseñó “La canción de la alegría”?”

El Comandante Principal, hoy retirado, don Antonio María Alejo Ríos, ex Jefe del Escuadrón 38, no deja de mencionar al pueblo; lo mismo que el entonces Sargento Primero Ramón Ayala.

Y no dejo de recordar al entonces Comandante Principal Lanzoni, también ex Jefe de Unidad, quien luego de su almuerzo de despedida, en soledad se acercó a la entrada del cuartel, y por largos minutos contempló el pueblo sin decir palabra.

Araujo, antiguo Gendarme de mis comienzos en la Fuerza, y con quien compartíamos la tarea de ir a pasar películas a la vecina localidad de Senguer en un Unimog del Escuadrón, cada vez que nos vemos me pregunta por Río Mayo. Y como él, otros, y otros.

Hace poco, un amigo, el Comandante Mayor Omar Rivas, me interrogó “un día se hizo una formación en la plaza del pueblo, y el Jefe del Escuadrón le entregó una medalla a tu viejo, ¿te acordás?

Cuando me reencuentro con el Comandante Mayor, hoy retirado, Barrionuevo, también ex Jefe del Escuadrón, con expresión expectante me suele decir. “¡Oliva! ¿fue a Río Mayo?”

“Como no me voy a acordar Omar, como no me voy a acordar… cuántos recuerdos…”

Alejandro Manuel Caraballo, Gendarme igual que yo, se sonríe y me dice “Che Jorge, ¿te acordás cuando subíamos al cerro y tirábamos ruedas de camiones incendiadas para la fiesta de San Juan?, ¿y cuando íbamos a jugar al arenal?

Y mientras escribo, me digo “no sé si era diciembre, enero o febrero, pero eso, ¿qué importa?...” Nosotros llegamos, y dimos lo mejor, como tantos otros Gendarmes y sus familias.

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y No hace falta mencionar fechas exactas ni nombres precisos. Solo hay que recordar las emociones y los buenos momentos. Con eso alcanza para disimular la soledad, las distancias, el frío, el viento, la falta de un lugar para ir a comer algo a las cinco de la tarde. Con un buen recuerdo se disfruta de un paisaje emocional que permanece en el corazón…para siempre. Jorge Atilio Oliva Barros

PD: mis palabras solo estarán completas si agrego un agradecimiento especial a tantas personas que han sido muy atentas con una antigua pobladora local: doña Ramona. Gracias al señor Juan Paños López y Sra., a Alano Leiva, a don José Avellaneda y su señora Puchi, a Nelly Bonavía y su esposo, al Padre Astolfo, al Dr. Héctor Giuliani, a Fernanda Bredariol, a doña Juanita Cortez, a Tony Livelli y flia, a Francisca, a la Sra. Adela de Marecos, al actual Médico de Gendarmería, Dr Gómez, a todos los Médicos y enfermeras del Hospital local, a don Atilio Alberdi y Sra., a don Willy Beynon y sra Ester, a don Bonifacio y Ricardo Acinas, y toda su familia, a Juan Carlos Valente, a Néstor Peña, a tantas personas, a los vecinos de su casa, a América, a Julia, a la familia Tracamán, en fin…a todos, muchas gracias por el respeto y la consideración hacia esa mujer ejemplar. Podríamos decir que ella, desde hacen unos cuarenta años, aportó algo muy importante, engrosando la dimensión espiritual del pueblo: su trabajo silencioso, su conducta humilde, y una decencia y dignidad inobjetables, algo que en paralelo a las obras de infraestructura necesarias para el progreso urbano, son el mejor aporte que una persona le puede dar a su comunidad.

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La Biblioteca El día 2 de septiembre del año 1945 un grupo de vecinos se reunió en la casa del Sr. Gasulla con el fin de fundar una biblioteca popular. Se constituye una Comisión provisoria integrada por M. Martinetti, L. Quiroga, R. Solivella, A. González, F. Gallardo, A. Aguilar, Borojovich, E. González, Berner, C. Fernández, Clark y F. Lestón entre otros. Decidieron que la Comisión otorgue el nombre a la biblioteca hasta que en asamblea extraordinaria de socios se designe el nombre definitivo y que estuviera bajo la protección de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares con asiento en Capital Federal. Se formuló un proyecto de estatutos, especificando los deberes y derechos de los miembros. Los socios pagarían una cuota de 0,50 centavos y podrían hacer valer con el derecho de llevar libros a sus domicilios. La sociedad sería totalmente neutral en cuanto a ideas políticas, religiosas o filosóficas. Se conforma la Comisión Directiva siendo su Presidente Leónidas Quiroga, Vicepresidente Armando Aguilar, Secretario Luis Gasulla, Vocales: Lidia de Gasulla, A. Dissinger, Erasmo Bustos, Juan Pellicer, José Cortes y Matías Díaz. Oficialmente se inaugura la biblioteca el 12 de octubre del año 1945. Más de 50 personas fueron aceptadas como socios. Además de los integrantes de la comisión estaban D. Yanielle, J. Montes, I. de Yacamo, J. Palacios, M. Moreno, E. Rossi, M. Canteli, A. Giménez, M. Hassanie, B. Lastiri, R. Coen, J. Cortes y V. Ruiz entre otros. Se encuentran ejemplares de literatura infantil, biografías, historia, psicología, ciencias informáticas, sociales, lingüística, religión y demás. La Biblioteca Popular “Martin Martinetti” es una institución educativa y cultural, libre y pluralista que ofrece el espacio para la consulta, tiene un sentido comunitario con el fin de llegar a la demanda de los interesados. Actualmente está a cargo de Alejandra Tracamán, cuenta con dos auxiliares y realiza, todos los años, la “Feria del Libro” donde se invita a participar a diferentes escritores, libreros y editores de la provincia y el país.

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El Hospital En los primeros tiempos la atención a la salud estuvo a cargo de una sala de enfermería que pertenecía al Escuadrón Nº 38 de Gendarmería Nacional cuyos enfermeros y médicos brindaban sus servicios a toda la población de la zona. Algunos de los primeros médicos fueron el Dr. Tomas A. Sosa y el Dr. Federico Escalada, tiempo después el Dr. Martin Lazo, O. Sánchez y en la década del ‘70 el Dr. Héctor Giuliani. El Hospital Rural Rio Mayo inicia sus actividades en el año 1948. A cargo de la construcción estuvo la empresa perteneciente a C. Szlapelis. Bajo resolución ministerial, el Gobernador Militar de Comodoro Rivadavia ordenó a Ministros del Ejército transferir el Hospital Rural Rio Mayo al departamento de Salud Pública. Las primeras integrantes fueron: Leonor Barria, Lidia Torres, Margarita Aguinaga y Nélida Tracaman entre otras. Luego Felidora Montoya (encargada de la lavandería), Transita Alarcón (cocinera), Isabel Monsalvez (mucama) y Ana Gallardo, Delia Giménez y Zunilda Parra (en la parte administrativa). Son recordados también por su labor en el depósito Luis Carril y como choferes de ambulancia R. Tonino, Hipólito Sánchez, Raúl Balbuena y Luis Quesada.

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El Hospital

En la década del ‘80 asume la Dirección del Hospital el Dr. Julio Morales y más tarde la Dra. Cristina L. Casanova. El 8 de septiembre del año 2003, por decreto, el Hospital Rural Rio Mayo dependiente de la Dirección Provincial Área Programática de Comodoro Rivadavia del Ministerio de Salud recibe la denominación “Dra. Cristina Liliana Casanova”. En la actualidad dependen de este nosocomio la Comunidad de Pueblos Originarios Tehuelches “El Chalía” y tres puestos sanitarios como Lago Blanco, Aldea Beleiro y Ricardo Rojas, contando con una ambulancia en cada puesto. Hay un cuerpo de trabajadores en terreno, siendo el nexo entre la prevención y atención primaria. Los servicios que se brindan a dicha

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comunidad consisten en medicina general, consultorio externo, servicio de guardia, centro materno, servicio de rayos, laboratorio, estadística en red y esterilización, entre otros. Posee tres ambulancias y una combi de traslado de pacientes sanos para interconsultas a especialistas en la ciudad de Comodoro Rivadavia. En el año 2014 el Gobierno Provincial dio inicio a la construcción de un nuevo Hospital Rural a través de la Secretaria de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos. El Hospital Rural Rio Mayo se encuentra a cargo de la Sra. Isabel Borda la cual pertenece al Área Programática Sur de Comodoro Rivadavia, ambos dependen del Ministerio de Salud con sede en la ciudad Rawson.


En el año 1949 la Comisión de Fomento, con el Sr. Quiroga como Presidente, dispuso la reserva del terreno para la edificación de la capilla. Recibió la denominación de Capilla San Miguel Arcángel en 1950. En la década del ‘70 estuvo a cargo del Padre Natalio Astolfo. Participaron varios sacerdotes de paso como el Capellán Spech, de Gendarmería. En la década del 80 venia asiduamente a dar las misas el Padre Juan Petiti. Recordadas colaboradoras fueron Fernanda Bredariol, Tina Marini y las hermanas Conti entre otras. En el año 1989 se crea el “Grupo Scout” con Comisión de padres. El 24 de mayo del mismo año, por decreto de la Diócesis de Comodoro Rivadavia pasa a ser “Parroquia”. En la década del ‘90 se construyeron los salones para catequesis con aportes de Advenía, de Alemania. En esta misma década estuvo a cargo del Padre Romano Allasia, continuándole el Sacerdote Armando Márquez y luego Daniel Virgil. Supo estar el diacono Adrián Torres, quien consagrado, dio su primera misa en nuestra Parroquia. Pasaron el Párroco Lynch y las hermanas Imelda, Magdalena y Lidia. Todos los años se recibe a los chicos de San Juan Bosco que realizan trabajos solidarios sociales en conjunto con la Parroquia. Actualmente tanto el Padre Isaac como el Padre Jacob, responden a la joven congregación de San Juan Bautista, Discípulo de Jesús. Desde hace tres años está a cargo del Padre Jacob, se cuenta con un Grupo de Caritas, Grupo de Jóvenes y Ministerio de la Eucaristía, a cargo de Guillermina de Montenegro, Ana Sambueza, y Ana Millabanque; Ministerio de Música, Liturgia, Legión de María y otros. En el año 2014 se construyó un salón de usos múltiples, con la colaboración del Gobierno Provincial, Municipal y de la empresa Petrominera. Todos los 8 de Diciembre de cada año, con los feligreses se realiza la peregrinación en conjunto con la Parroquia de Santa Teresita de la localidad de Sarmiento, a la Puerta de la Virgen. Anualmente se realiza una peregrinación internacional por la paz, al Triana, con la presencia de los Obispos de Argentina y Chile. Este año se cumplieron 25 años del Tratado de Paz y, se realizó un intercambio de banderas.

Capítulo 3 Instituciones”

La Parroquia

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El INTA El campo experimental del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) Río Mayo es uno de los más antiguos del país. Se instaló durante el año 1957. Entre las décadas del ‘60 y el ‘80 se crean unidades de Extensión Rural para llegar al sector de productores de todas las regiones. La Agencia de Extensión Rural (AER) inició sus actividades en mayo de ’87 en la calle Fontana al 500, siendo su primer Jefe el Médico Veterinario Marcelo L. Sancholuz y el Director a nivel Provincia el Ingeniero Jorge M. Salomone. Depende operativamente de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Chubut (EEA- INTA Chubut) y del Centro Regional Patagonia Sur del INTA, ambas con sedes en Trelew. Desde el año 1989 hasta la actualidad la jefatura local está a cargo del Agrónomo Especializado Ricardo A. Schenkel. La actividad principal consiste en el asesoramiento a los productores de la zona en ganadería ovina (extensiva-intensiva) y bovina (manejo, selección e inseminación artificial, suplementación, etc.), cursos sobre aprovechamiento y mejoras de mallines, uso de alambrado eléctrico, intersiembras, recuperación de aéreas erosionadas (médanos) con fijación y siembra, actividades relacionadas al Programa Pro-huerta, distribución de semillas y aves de corral, cursos de poda, invernáculos y/o túneles para producción bajo cubierta en colaboración con la AER-INTA de la localidad de Sarmiento.

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Se crea En el año en el 1964, año 1940, en lasnace instalaciones por una acción del Municipio, comunitaria con y por autola nomía perodecon necesidad unirdependencia a los pueblos superior alejadosdirecta con lasdeciudades Rawson,desemayor inaudensidad. guró y funcionó Depende porde más la de Fuerza una década Aérea Argentina. la sucursalAbarca del Banco desde de la el límite cordillerano Provincia de Chubut. hasta Siendo el litoral su primer marítimo. Gerente Cuenta el Señor con 26 Schaffino, sucursales distribuidas Contador Emiliopor Minoli toda la y tesorero Patagonia, Roberto entre ellas Fonseca. la sucursal El primer en Rio auMayo,administrativo xiliar cuyo primer vuelo fue José de inauguración Avellaneda ysemaestranza realizó el 4Bernardo de mayo de 1968,Lasiendo Barrio. atención su al jefe público Aureliano consistía Centeno. en pago Pasaron de servicios, por la Institucuenta ción cumpliendo corriente y caja de conahorro. sus labores En ese María tiempo Uribe se ytrabajaba David Rubilar. vía postal, después por radio, luego por teletipo y hoy vía satélite por cuestiones Actualmente de seguridad.la sucursal se encuentra a cargo de Angélica Sandoval, y como personal civil Julio Ferreira y Gregorio Bobadilla. Los vuelos En 1976 se encuentran se inaugura suspendidos el edificio en desde el que el actualmente año 2008 porfunciona. falta de aeronaves y horas de vuelo. En el año 2011 hubo un intento de reanudar En el servicio el año 1996 pero se la seguridad determinapara el cambio los pasajeros de denominación no estaba garantia Banzada. co delLíneas ChubutAéreas S.A. Del Estado Rio Mayo depende directamente de L.A.D.E. Buenos Aires, quienes dependen de la Fuerza Aérea. En 1998 se instaló el primer cajero automático, después se adquirió El Aeródromo un grupo electrógeno local se inauguró propio. en el año 1968, contaba con equipos de comunicación de BLU y BHF, además de Radio Faro. LosActualmente primeros vuelos el gerente comerciales a cargo se realizaron es Noel Soto. con aviones La institución modelo TWIN-OTTERdepende de la Gerencia T81-82-80-83-84-85-86 Regional Comodoroy Rivadavia. 87- de 8 pasajeros. La casa Arribo se matriz varias encuentra veces en vuelos la Localidad de FOKKER-27, de Rawson. de Tiene 45 pasajeros. bajo su jurisdicción las comunas de Ricardo Rojas, Lago Blanco, Aldea Apeleg, AltoAntiguamente Rio Senguer yhabía Facundo. cuatroPosee pistasun y hoy plantel solodecuenta siete administracon una de 2000 ymás. tivos se cubren Actualmente, servicioscuenta que van con desde todos la los recaudación servicios de y por impuesconvenio tos, pagos entrede la facturas Fuerza Aérea de servicios y BINGy 9compra del Ejército y venta Argentino de moneda se está exrealizando tranjera hasta unadepósitos carpeta de a plazo asfaltofijo, sobre cuentas la pista. de ahorros El Aeródromo y préstamos local se encuentra en sus distintas a cargo líneasdedeHéctor créditos. Ledesma.

El Banco

80-006 12 x 8,6

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La Escuela 36

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Fue creada por la resolución Nº 5356/69. Inicio su actividad escolar en marzo del año 1969 como escuela con internado de segunda categoría. Fue la primera directora, interina al principio y titular después, Luisa Acomazzo de González, quien organizó, designó personal y realizo la apertura de la escuela. La misma estuvo a cargo del establecimiento escolar por 15 años. Se brindaba una educación general básica y estaba destinada a chicos que por razones de distancia no tenían acceso a una escuela, por eso, la población escolar estaba conformada por alumnos de Comunidades Originarias como El Chalia, Loma Redonda, Pastos Blanco y también de establecimientos rurales de la zona. Comenzaron con 50 alumnos y llegaron a tener una matrícula de 200 alumnos, los cuales vivían allí. Había también alumnos externos. Por la mañana tenían clases y por la tarde los talleres. En la década del ‘70 recibe el nombre de “Maestro Manuel Andrés Reyes Ayllon”. De los primeros docentes se recuerda a Manuela Gómez, Raúl Cataldi, Clara Gómez, Elba Sánchez, Berta Gómez, “Mari” Dure, Olga Cáceres y como Director a Juan V. Molina. Del grupo de trabajo como portero al matrimonio García y Crispín Álvarez, como asistentes las Rosa Pérez, Hilda Care, Inés Carril, Blanca Caraballo, Sra. De Graciania y Natalia Necul, entre otras. Desde sus comienzos a la fecha, continúa desarrollándose en el mismo edificio. En la década de los ‘80 y ‘90 se realizaron reformas a la infraestructura como la ampliación de aulas y un pasillo con salida de emergencia. En el año 2014, el municipio, con mano de obra local, renovaron el cerco perimetral, accesos con rampas y pintura exterior. Actualmente el director es Ricardo Vallejos y cuenta con una matrícula escolar de casi 50 alumnos, un plantel de 20 personas entre docentes, administrativos y maestranza. La escuela cuenta con doble turno. Se dictan talleres de música, artes, oficio de carpintería, inglés e iniciación deportiva. El albergue anexo está destinado para alumnos de nivel primario y secundario. Posee una modalidad intercultural bilingüe y se trabaja desde los diferentes espacios para el rescate de la cultura mapuche-tehuelche. Desde el año 2015 por resolución del Ministerio de Educación, recibe la denominación de “Residencia Estudiantil”.


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y “Fui designada por el gobierno de ese entonces por 4 años y me quede 15 años. Primero fui directora interina y luego titular, pero también fui docente. Hice la apertura del internado y organice la escuela. Lo más importante para mí fue designar al personal operativo con gente del lugar. Por primera vez, varias personas contaron con un ingreso económico mensual para su hogar, para su familia, lo cual es muy importante para las personas. El cuerpo docente, algunas eran maestras de Rio Mayo como las hermanas Gómez, Avellaneda y Canteli, las demás pertenecían a otros lugares. Las docentes eran muy abocadas, dedicadas y responsables con los niños. Recuerdo con satisfacción al matrimonio García los cuales ambos trabajaron en la escuela como porteros, sus hijos se criaron allí y hoy su hija es farmacéutica. Estoy llena de recuerdos hermosos. Iniciamos el mes escolar con 50 chicos, pero llegamos a trabajar con más de 200 alumnos, que venían de los campos. Luche mucho para que tengan servido un plato de comida en mesa. Recuerdo el frio intenso en el invierno, y a nuestro peón de patio Don Crispín Álvarez. Cuando nevaba, él llegaba bien temprano a la escuela con sus botas a limpiar la vereda para que nadie se resbale. Cuando la escuela abría a las 8:00 hs. ya estaba limpia. Igualmente tengo un gran recuerdo de Hilda Care. Rescato la importancia que tiene formar personas porque aprendieron a ser útiles en la vida, hoy adultos y muchos profesionales. Los recuerdos recogidos en Río Mayo son imborrables.”

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Sobre una entrevista a Luisa Acomazzo realizada por Stella Maris Ríos.

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y “Sintiéndome parte” “Pertenecer a un lugar te hace parte de su vida cotidiana, de sus costumbres, su idiosincrasia, sus penas y sus glorias. Con muchos años en Rio Mayo, más de los que he vivido en mi ciudad natal Gualeguaychú, hoy puedo decir que he conocido muchas personas que han enriquecido mi vida y mi profesión de comunicadora. Nada más gratificante para mí que alguien se sienta cómodo y te cuente con lentitud, buscando en su memoria, momentos importantes de su vida. Descubrir con él lo fundamental de haber estado allí justo ese día, ayudarlo a que ese momento se haga realidad nuevamente. He cosechado relatos de los de aquí, de aquellos que vinieron del norte u otras zonas y se quedaron, y de los que han pasado. He ido aprendiendo que cada vecino ha tenido incidencia en este presente. Cada entrevista que he tenido con ellos me enseñó el valor del esfuerzo y el compromiso. He conocido personas muy bellas de alma y pensamiento, todos deseosos de un futuro próspero, que costó, pero tiende a ser realidad. Rio Mayo ha sido para mí una escuela en la vida, me ha dado lo que quizás no hubiera encontrado en otro lugar, me permite ser libre y expresarme cada día en esto que hago de comunicar. Soy feliz de ser parte de este presente. Siempre estará en mí acompañar y construir con su gente su desarrollo porque soy parte de él con mis hijos y mi nieta. Agradezco a este pueblo que me enseñó a querer a su gente, reconocer sus bondades, que me abrió los brazos a mí y muchos más, que no me hizo sentir nunca que no era de acá.”

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Stella Maris Ríos.


Capítulo 3 Instituciones”

En el año 1970 comenzaron los trámites y gestiones ante la Superintendencia Nacional para crear un instituto de Enseñanza Privada de Nivel Medio en nuestra localidad por parte de los Sres. Giriborn, J. Paños López, Díaz Alberdi, Raúl Azzen, Luis M. Pérez, Osvaldo Sánchez y Masseberg, entre otros. Todos desempeñaban su labor en diversas instituciones de orden local, provincial y nacional.

La Escuela 706

En el año 1971, en las instalaciones de la Biblioteca Municipal, se inicia el primer periodo lectivo con más de 18 alumnos con profesores ad- honorem como Manuela Gómez, Ana de Molina, Beatriz de Pérez, Dr. Osvaldo Sánchez, Fernanda Bredariol, Norma Conti, Teresa Murua, Dr. Colman, Dr. Giuliani, Juana de Rizo Patron, J. Geioveachini, Mirta Morejón y C. Samper, entre otros. Fue la primera Rectora y también docente Teresa García. El padrino de la institución es el Escuadrón 38 de Gendarmería Nacional quienes donaron la Bandera de Ceremonia, siendo su jefe el Comandante A. Lopetegui. Luego, en el año 1972 se construyeron aulas nuevas. En el año 1975 por decreto Nº 386 se transfiere a la provincia y pasa a depender de la Dirección de Enseñanza Media y Técnica de la Provincia del Chubut, y recibe la denominación de Escuela Secundaria Nº 6 “Gregorio Mayo”. En el año 1977 se realiza el acto inaugural de las ampliaciones del establecimiento secundario.

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La Escuela 706 En la década del ’80, por resolución provincial, todas las escuelas secundarias cambian su denominación, pasando a llamase la nuestra entonces Escuela Secundaria Nº 706.

en talleres voluntarios para los alumnos. La Radio Escolar es un proyecto que nació en el CAJ con lo cual se concursó a nivel nacional quedando la radio de la escuela a cargo de Vilma Soto.

En el año 1985 por iniciativa de un grupo de adultos en conjunto con el Director Raúl Cataldi, se gestionó ante el Ministerio de Educación la creación de una escuela nocturna. Se logra el objetivo en el año 1986, denominado en un principio Perito Acelerado Modalizado para Adultos (PAMA). En el año 1987 se cambia la modalidad y pasa a ser Bachillerato Acelerado Modalizado para Adultos (BAMA), el cual funciona hasta el día de hoy en las instalaciones del secundario, en horario nocturno. La primera promoción egreso en el año 1988.

En el año 2013 se inauguró la obra de ampliación y refacción de la infraestructura que consistió en un SUM nuevo, sanitarios y aulas entre otras cosas.

En el año 1990 egresa de la Escuela Secundaria Nº 706 la primera y única promoción de Bachiller con Orientación Rural. Pasaron como docente en esta década S. Penna, P. Wallace, M. Cáceres y el matrimonio Lastra, entre otros/as. Supieron ser directores de esta institución T. García, Padre Astolfo, Teresa Murua, Ancometani, R. Cataldi, M. Ochoa, S. Guidobaldi y S. Cerutti, entre otros. Del personal de maestranza se recuerda a Avelina Gómez, al Sr. Carrizo y a Esther Muñoz, entre otros. Desde el año 2002/03 comenzó a funcionar como anexo el ISFD Nº 807, dictándose los profesorados de EGB1, EGB2, y Lengua y Literatura, con la colaboración del municipio se realiza el traslado de los docentes. Desde el año 2008 cuenta con el Centro de Actividades Juveniles (CAJ) que responde a un plan de Nación como complemento educativo y consiste

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Actualmente la Escuela Secundaria está bajo la Dirección interina de Luisa Paredes quien trabaja doble turno. Tiene una matrícula escolar de 291 alumnos y cuenta con un plantel de 35 docentes aproximadamente. Siendo los docentes más antiguos hoy: Luisa Paredes, la antes mencionada, profesora Soto, Marta Vásquez y Cecilia Contreras. Poseen un aula de informática con siete máquinas, cuentan con un servidor conectado al Programa Nacional Conectar Igualdad, los docentes a cargo realizan el mantenimiento de las netbooks. En esta institución todos los alumnos, docentes y directivos recibieron su netbook. En lo que va del año se sumó al anexo ISFD Nº 802 de Educación Especial y de Educación Inicial. Asimismo paso a depender de ésta dirección, la ex Escuela de Ruralidad Nº 7708, siendo ahora Escuela Secundaria Rural Nº 706 de Región V. Se implementó también este año la orientación de Cs. Naturales para la Escuela Secundaria nº 706. Esta institución depende de la Región V con asiento en la ciudad de Sarmiento. En la actualidad el BAMA cuenta con una matrícula escolar de 75 alumnos y un plantel de doce docentes aproximadamente, y se encuentra a cargo el Vicedirector Sergio Casihuil. Los alumnos egresan con título de orientación contable.


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SENASA En Rio Mayo, en la década del ‘60 y ‘70 fue pionero en sanidad animal Víctor Cox, quien recorría los campos en un jeep y con perro. La oficina de SELSA se creó en el año 1979 siendo el primer jefe Carlos Vaghi, quien era veterinario. En el mismo año se constituye la Comisión local, integrándola Oscar Valente, Juan J. Mazquiaran, Orlando Alberdi y Luis Ordey. En la década del ‘90 se dirigía la oficina desde Comodoro Rivadavia Desde el año 2007 se encuentra a cargo de Sara Stelmastuk, quien, hasta hace muy poco tiempo, trabajó junto a Silvia Paños. Pertenece al Centro Regional Patagonia Sur, la jurisdicción que está a cargo es el Departamento Senguer los cuales realizan el control de: bovinos -20.326- repartidos en 170 establecimientos; ovinos -812.000- repartidos en 321 establecimientos; equinos -8.500- y más de 2.000 perros. Se emiten todo tipo de certificados de transito animal y vegetal. Durante el año 2012 se expidieron 266 certificados de transito electrónicos (DTE), el cual aumentó a 824 durante 2013, emitiéndose, en lo que va del año, 762.

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El Ejército Las unidades que ocuparon como asiento de paz en la localidad de Río Mayo fueron, el Escuadrón de Exploración Blindado 9 y el Regimiento de Infantería Mecanizado 37; arribando en el año 1982, instalándose en carpas a orillas del Rio Mayo, en la Estancia San Martín. El Escuadrón de Exploración Blindado 9 fue creado el 15 de diciembre de 1960 como 9no Escuadrón Mecanizado en la ciudad de Río Gallegos, constituyéndose a partir de ese momento en la Subunidad independiente de Exploración de Caballería Blindada más antigua del Ejército Argentino. Durante el conflicto de Malvinas dos de sus tripulaciones de AML-90 PANHARD, con sus respectivos vehículos de combate participaron con valor en la campaña por la recuperación de nuestras Islas. El Regimiento de Infantería Mecanizado 37 fue creado por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 571/79, obedeciendo a la necesidad de guarnecer un espacio geográfico sumamente expuesto de la Patagonia, siendo su ubicación la localidad de Río Mayo, lugar que había servido como asentamiento de tropas durante la movilización del año 1978. Durante los años 1980 y 1981 funcio-

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no como núcleo en Comodoro Rivadavia compartiendo instalaciones con el Regimiento de Infantería Mecanizado 8, mientras finalizaba la construcción de los cuarteles que fueron ocupados a partir de 1982. Transitoriamente una parte se había instalado en la chacra de Olegario Paillaguala. En la década del `90 se disolvió el RIM 37 y el 01 de enero de 1993, por fusión de la Compañía de Ingenieros Mecanizada 11, se crea el Batallón de Ingenieros 9 en las instalaciones que ocupaba el Regimiento de Infantería Mecanizado 37 y el Escuadrón de Exploración Blindado 9. El Batallón de Ingenieros 9 y como testimonio de su herencia. Mantiene en custodia las banderas de las subunidades que le dieron origen. Una de las compañías que formaron al Batallón de Ingenieros 9 se movilizó con oportunidad de las operaciones del Atlántico sur. La Compañía de Ingenieros 9 participó activamente en la recuperación de nuestras Islas Malvinas. Con la misión de conquistar y ocupar Bahía Fox en la Isla Malvinas, llega al finalizar el 02 de abril de 1982 a Puerto Argentino, desembarcando del ARA Almirante IRIZAR. A par-

tir del 14 de abril, al conformarse la Fuerza de Tarea Reconquista, la Subunidad queda agregada al Regimiento de Infantería 8. Entre el 14 y 30 de abril se efectuaron acciones de construcción de obras y abrigos, la construcción de obstáculos, posiciones de cambio y simuladas. Por su participación en estas operaciones, el Poder Ejecutivo Nacional, por decreto número 22767, confiere el carácter de Condecoración Nacional, a la distinción, Medalla de Campaña, que luce gallardamente su Bandera Nacional de Guerra. Los cuadros de la unidad han participado, y lo siguen haciendo, en O.O.M.M.P. En sus funciones específicas cumplen una intensa labor de instrucción, tanto en el terreno como en el gabinete, lo que conlleva a un eficiente cumplimiento de la misión impuesta. Se destaca el acompañamiento y colaboración para con el pueblo de Rio Mayo. Durante la Jefatura del Coronel Edgar Calandin se inauguró la Sala Histórica “Zapadores del Chubut” y el Museo “Malvinas”, además del arco de entrada, perímetro, forestación y embellecimiento en general. Actualmente el Batallón Ingenieros 9 está a cargo del Teniente Coronel Claudio Cervigni.

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y A vos que estuviste allá (fragmento). Enrique Momigliano. A vos, que estuviste allá… Te recuerdo, porque todo mereces y este homenaje darte puedo. A vos, que estuviste allá… Te admiro, porque no tembló tu pulso cara a cara con el enemigo. A vos, que estuviste allá… Te envidio, porque la Patria se te hizo carne bajo tu piel casi de niño. A vos, que estuviste allá… Te quiero,

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y porque bajo tu bandera luchaste con aplomo de viejo guerrero. A vos, que estuviste allá… Te espero, para estrechar al que peleó defendiendo a muerte nuestro suelo. A vos que estuviste allá… Te siento, porque dejaste todo lo querido para batirte en mar, tierra y viento. A vos, que estuviste allá… Te aplaudo, porque fuiste héroe en un infierno que no paga con lauros.

A nuestros héroes de Malvinas: Anacleto y Omar González y Sergio Cambi.

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La Escuela 148 Se crea por resolución Nº 348/83. Se realizó el acto de inauguración el día 26 de noviembre de 1982 con la presencia del gobernador Ayerra y autoridades educativas locales. El edificio fue donado por la Caja Nacional de Ahorro y Seguros, cuyo presidente era Candioti quien asistió al acto inaugural. Se encuentra ubicada a orillas del rio de nuestra localidad. Su proyecto arquitectónico responde a áreas independientes entre sí, posee un salón de importante dimensión y otros de usos múltiples, siete aulas, comedor, sanitario y dos aulas especiales. En el mes de mayo de 1983 se realiza el acto de entrega de la Bandera de Ceremonias y el acto de padrinazgo, a cargo del Regimiento de Infantería 37, siendo su jefe Luis A. Cloux. Acompañaron todas las instituciones locales. Su primera directora fue la Lidia Libal de Jara, contaba con docentes de 1º a 7º grado, al mes de haber iniciado su actividad contaba con 88 matrículas. A principios de la década del ´80 se disuelve el RI37 asumiendo el padrinazgo de la institución una empresa Petrominera hasta la actualidad. En el año 1989 por concurso, se hace cargo de la dirección de la escuela Mirta Morejón quien se encontraría allí hasta el año 2000, siendo maestra de grado cinco años antes. Durante su gestión se

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La Escuela 624 dictaron en la instalación escolar los primeros cursos abiertos a la comunidad de computación, peluquería, corte y confección, etc. La institución educativa trabaja con jornada simple, en el turno mañana comprende segundo ciclo con tres grados y turno tarde con cinco grados, con horas especiales de inglés en ambos turnos de 1º a 6º grado. Se enseñan talleres de computación, danzas y radio, responde a la modalidad de 2da categoría. Tiene un plantel de diez docentes, cuatro operarios y una matrícula escolar de 140 alumnos. Desde hace tres años funciona el programa nacional denominado CAI (Centro de Actividades Infantiles) contando con dos maestras comunitarias. Como actividad extra escolar “Escuela Abierta” se enseña en lo deportivo Bádminton (similar al tenis pero con otras características). Durante el año 2014 se construyó un playón deportivo de uso primario atreves del Ministerio de Educación de la Nación por licitación 01/14 a cargo de BACPAS SA En los últimos años la escuela nº 148 está a cargo de la Directora Interina Cristina Sandoval, con dependencia de la Región V, cuya sede se encuentra en la ciudad de Sarmiento.

Se inició en el año 1983 y funcionó como Escuela anexo 22 a las Fuerzas Armadas -Escuela de soldados- en las instalaciones de la Escuela Nº 148. Después se trasladó y sus actividades se desarrollaron en el actual Batallón de Ingenieros 9. Más tarde recibió la denominación de Escuela Nº 772 hasta el año 1993. Debido a una etapa de reorganización y por Resolución del Ministerio de Cultura y Educación paso a ser la Escuela Nº 624 para Jóvenes y Adultos funcionando desde ese momento hasta la actualidad en las instalaciones de la Escuela nº 72. En sus inicios se desempeñaron como Directores y Maestros Cesar Samper, Marta Ochoa y Mónica Vidal entre otros. El proceso de enseñanza es por ciclos. Concurren a ésta escuela personas de la tercera edad (algunos viven en el Club de Abuelos), alumnos con necesidades educativas especiales y mayores de 25 años que trabajan y tienen familias. Se brindan talleres que permiten expresar intereses y habilidades. Dichas jornadas se amenizan con un refrigerio diario. Actualmente es el Director Roberto Acevedo, tiene una matrícula escolar de 30 alumnos y funciona de 18:00 hs a 21:00 hs. de lunes a viernes. Cuenta con cargos docentes de Maestra de ciclo -Gladys Illesca-, Maestra de apoyo -M. Cruz-, Maestra del taller de educación física -Fernanda Oviedo-, Maestra del taller de inglés -Analía Lubrina- y Maestro de apoyo a la integración -Miguel Paz- más los Auxiliares -C. Cárdenas y G. Alessandria-.

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El PAMI Por ley Nº 19.032 del año 1971 se crea el PAMI, Obra Social del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP) con el objetivo de brindar a los adultos mayores servicios médicos, sociales y asistenciales que requiere de atenciones especificas referidas a la edad. En febrero de 1987 se crea la agencia en Rio Mayo dependiente de la Sede de Comodoro Rivadavia, cumple con un trabajo regional abarcando las localidades de Aldea Beleiro, Ricardo Rojas, Lago Blanco y Facundo. En el año 2009, la sigla PAMI que estaba asociada desde los orígenes al Programa de Atención Médica Integral modificó su significado adoptando el eslogan que hoy lo identifica: “Por una Argentina con Mayores Integrados”. Actualmente y desde el inicio esta como Jefe de Agencia el Sr. Fernando Hogalde.

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El Jardín 419 Se crea el 23 de abril del año 1987 por Resolución Nº 735 del Consejo Provincial de Educación estableciéndose en la sede de la Escuela Nº 148 donde ya existía una sala anexa. Comenzó a funcionar con una matrícula de 99 chicos, siendo su primera Directora Susana Costilla a quien acompañó la docente Silvia Guala. Luego se crearon los cargos de Maestros especiales de música y educación física, y de Portero. En 1993 asumió como Directora Mirta Coronel quien fue impulsora del edificio propio. Entre los años ’96 y ’98 funcionaron salas anexas en las Escuelas N° 36 y 72. En 2001 por Decreto Nº 1142 se transfiere en forma definitiva al Ministerio de Educación de la provincia para el funcionamiento de la Escuela de Nivel Inicial N° 419, un edificio propiedad de la Dirección General de Servicios Públicos dependiente de la Subsecretaria de Servicios Públicos del Ministerio de Hacienda, Obras y Servicios Públicos.

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Con la Cooperativa de Servicios Públicos de nuestra localidad como padrinos, en 2004 se inaugura el edificio actual ubicado en Irigoyen 148 y comienzan a funcionar tres salas a la mañana y otras tres en el turno tarde. En el año 2011 la Directora Sonia Gómez conjuntamente con el Intendente Gabriel Salazar gestionan la construcción de nuevas aulas y baños que se concretaron tres años después. En el año 2012 se celebraron las “Bodas de Plata” con la presencia de la primera Directora.

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En 2013 se hace cargo de la dirección de esta institución la Lic. Nuri Asencio. Hoy, con Sonia Gómez nuevamente a cargo, el Jardín tiene siete aulas que funcionan en doble turno, un personal docente de doce personas -entre ellos, una Maestra de apoyo a la Integración- y cinco Auxiliares para una matrícula de 110 alumnos. Actualmente funciona también en sus instalaciones el anexo de las carreras de Nivel Inicial y Especial del Instituto de Formación Docente N° 802 de la ciudad de Comodoro Rivadavia.


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El Centro de jubilados Dieron nacimiento al Centro de jubilados, Santos Garavagno, Juan Cruz Goicoechea y Margarita de Peñas. Se formó una Comisión siendo el Presidente el antes mencionado Goicoechea, el Vicepresidente S. Garavagno, la Secretaria M. de Peñas, el Tesorero Bartolo Delgado, los Vocales Enolfo Pérez, Arturo Selesky, Jorge Jinks, Cayetano Guaiquin, María de Pérez y el Revisor de Cuentas Juan Mazquiaran. En el año 1988 Julio Cesar Musso donó un terreno de su propiedad sobre la calle Perito Moreno para que se construyera la Sede Social -Título de propiedad Nº 27698-. El mismo año con la colaboración y acompañamiento de Fernando Hogalde y el Dr. Napolitana -representantes de PAMI- se inician las gestiones de inscripción y obtención de Personería Jurídica. En 1999 se inauguró el edificio propio y más tarde se realizaron ampliaciones, todo fue solventado con múltiples actividades que realizó la Comisión y con la colaboración del pueblo en general. El Centro alcanzo a tener 120 socios-beneficiarios los que se reunían para compartir diferentes momentos y actividades. Tenía un alcance en todas las comunidades aledañas. En 2014 por gestiones del Ejecutivo local se realizaron nuevas ampliaciones y refacciones del Centro. Asimismo se han adquirido elementos de utilidad (heladeras, televisor, etc.). Actualmente está a cargo de la Sra. Dora Sánchez y nuevamente está instalándose como un espacio para compartir y realizar diferentes actividades para todos los jubilados locales y de la región.

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Bomberos En 1989 la perseverancia de algunos vecinos incentivó al entonces Intendente Bernardo Rossi a convocar a la población a fin de armar la Comisión Pro-creación del cuerpo de Bomberos Voluntarios. El trabajo, el acompañamiento y la colaboración de todo un pueblo junto a las autoridades e instituciones del momento hicieron que en el año 1994 quedara conformada la primera Comisión Directiva de la Asociación de Bomberos Voluntarios, siendo el Presidente Ramón Tapia. El primer logro fue la obtención de la Personaría Jurídica en 1995, asimismo se inscribió ante la Federación Provincial de Bomberos y Defensa Civil Nacional. El cuerpo activo de Bomberos se conformó de la siguiente manera, Presidente: Oscar Griffiths -dueño del garaje donde funcionaba inicialmente-; Aspirantes: Adrián Delgado, José Riquelme, Tomás Devis, Jorge Wolf, Daniel Labalta, Oscar Vela, Erica Figueroa y Antonio Jara; Cadetes: los hermanos Héctor y Yanina Gallardo y Sandro Curruhinca. La formación y preparación consistió básica-

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mente en la participación de las actividades que se desarrollaban en el ámbito provincial (cursos, jornadas, simulacros, ejercicios y prácticas de manejo de materiales). La primera adquisición fue un Jeep doble tracción traído de Rawson, cuya Asociación de Bomberos se destaca por la gran colaboración y acompañamiento prestado a nuestro cuartel. También en el año ‘95, se solicitó ante la DGI la inscripción para ser considerados exentos en el IVA y se realizó un concurso abierto para tener el logo oficial resultando ganadora Noelia Gómez. Se consiguió además, a préstamo por parte de Vialidad Nacional un tanque de agua y de Defensa Civil una motobomba. El 18 de noviembre se festejó el 1º aniversario, acto al que asistió gran parte del pueblo y 15 Asociaciones de Bomberos de la Provincia. En 1996 los Aspirantes Adrián Delgado, Tomás Devis, José Riquelme, José Zabala, Antonio Jara y Jorge Wolf son promovidos a Bomberos. En el año 1997 se destaca en la memoria del pueblo la gran tarea de nuestros Bomberos al desbordarse el Rio Mayo. En marzo del ‘98 comienza la construcción del actual cuartel inaugurándose en diciembre del mismo año, evento en el que se hicieron presentes no sólo los vecinos sino también autoridades provinciales y municipales de diferentes estamentos. Cabe destacar que en asamblea se había decidido nombrar socio post-morten al Sr. Antonio Fernández quien fuera propietario del terreno donde se edificó -la cesión fue rea-

lizada por sus herederos-. Rafael Cambareri facilitó la iniciativa realizando el proyecto de obra. Ese mismo año la Federación Nacional invita a participar de un Congreso en Corrientes a esta Asociación por ser la más avanzada, la misma fue representada por su entonces Pte. Ramón Tapia. Otro vecino que presidió luego ésta institución fue Fernando Hogalde. En 2008 el cuartel tuvo un gran desempeño ante un temporal de nieve (60 a 80 cm) propio del clima de la zona. Durante dos años consecutivo (2008 y 2009) fue distinguido como el mejor cuartel de toda la provincia. En el año 2014 la Asociación de Bomberos Voluntarios, recibió una felicitación del Ministerio del Interior de la Nación. Actualmente posee alrededor de 500 socios que aportan su cuota a través del pago del servicio de luz. Está dirigido por la Sra. Beatriz Molina e integrado por siete personas especialmente preparadas. Tienen un parque automotor con una autobomba, dos camionetas de ataque rápido, una unidad de rescate equipada y una camioneta como unidad de apoyo. Se trabaja en forma conjunta con otras instituciones, entre ellas Defensa Civil con sede en Rio Senguer. Bajo su jurisdicción se encuentran las comunas de Lago Blanco, Aldea Beleiro, Ricardo Rojas y Facundo. Desde sus inicios hasta la fecha prestaron ayuda a 150 casos aproximadamente.

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El Jardín maternal “Rayito de sol” En el año 1995 a consecuencia de que el Jardín Nº 419 no tenía espacio, nació la iniciativa de un grupo de padres –S. Girardi, J. Locher, O. Ginés, Curbelo, Vela, Wallace y Teran entre otros- de crear un jardín maternal. Los mismos solicitaron un lugar a la Municipalidad, la cual pidió al Centro de Acción Familiar (C.A.F.) a trabajar y recaudar fondos para el mencionado objetivo. La limpieza la realizaban los papas y con las donaciones de varios comercios se brindaba una merienda a los chicos. Eligieron el nombre de “Rayito de Sol” por el resplandor y la luz que cada niño representa .Todos los papas pagaban una cuota y así abonaban el sueldo de las primeras docentes. En el año 1998 la municipalidad se hizo cargo de conseguir los sueldos para las docentes y del mantenimiento del edificio. Fueron algunas de las primeras maestras Rosita de Tello, más tarde Ana Wolf y la Sra. Panyagua, entre otras. En sus inicios, desde lo pedagógico, acompañó Mirta Coronel.

refacción y remodelación del edificio. Se realizó la ceremonia de padrinazgo del jardín por parte de la firma comercial Viajes Terrestres E.T.A.P.

En el año 2001 se inaugura la sala de 2 años. En el año 2004, por gestiones del poder ejecutivo local, se consiguen dos cargos de docentes y es reconocido por el Ministerio de Educación asignándole el Nº 2413. En el 2005 se obtienen 3 cargos de docentes. En el año 2006 se inaugura las obras de

Actualmente dirige la institución escolar Andrea Wolf, con una planta de doce personas entre docentes y operativos, funcionan siete salas y tienen una matrícula escolar de 84 alumnos/as, a los cuales se les brinda ambientes emocionales, material, espacio físico adecuado y elementos didácticos.

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En el año 2012 se recibió la donación de la Bandera de Ceremonias por parte del Diputado Dante Bota. Para el año 2013 se consiguieron dos cargos de docentes y en el año 2014 se gestiona un nuevo cargo, dando así la oportunidad de inaugurar la primer salita para chicos de un año. De esta manera favorecieron a la comunidad escolar que cuenta con la formación pedagógica acorde al nivel. En el mismo año por gestiones del Intendente ante el Ministerio de Educación de la Presidencia de la Nación, se está ejecutando la obra de construcción del nuevo edificio para el Jardín Maternal Nº 2413 “Rayito de Sol”.


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El IPV En el año 1998 se designa como Inspector de Obras del Instituto Provincial de la Vivienda al arquitecto Francisco de Francesca, funcionando la oficina sobre la calle Fontana. En el año 2005 se construyó la Oficina Técnica y se incorpora un agente administrativo. En el año 2008 se hace cargo de la institución el Ingeniero Germán Gómez. En el 2012 se sumó la Sra. Sandra Molina, quien fue trasladada. Actualmente la oficina del IPV y DU Rio Mayo, depende de la ciudad de Comodoro Rivadavia y se encuentra a cargo de Marina Martin y una auxiliar municipal, Ana Millalonco. Funciona en las oficinas municipales, sobre la calle Augusto Peters 438 de nuestra localidad. Se manejan inscripciones, seguimiento social, cobranza, cancelaciones anticipadas y refinanciación, entre otras cosas. Dependen de la misma las localidades de Lago Blanco, Ricardo Rojas, Aldea Beleiro, Rio Senguer, Aldea Apeleg y Facundo.

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El NAC Se crea por convenio firmado en el año 2012, entre la Municipalidad local y el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Planificación Federal de Inversiones Públicas y Servicios. El objetivo es brindar el acceso al conocimiento en igualdad de condiciones a todos los habitantes de nuestro pueblo mediante la tecnología actual. Se brinda el acceso a la conectividad ya los nuevos TIC, generando condiciones para el desarrollo de habilidades digitales y oficios en pos del crecimiento de la comunidad. Siendo el primero, a nivel provincial, el NAC Rio Mayo. Los NAC son instancias de articulación entre los niveles Nacionales, Provinciales y Municipales, como también del sector productivo, la sociedad civil y organizaciones comunitarias para una mejor calidad de vida. Cuenta con tres espacios, el de capacitación: cuenta con 17 computadoras de última generación, con acceso gratuito a internet, cursos gratuitos vía on-line o de forma semipresencial avalados por la Universidad Nacional de la Matanza. El espacio de juegos equipado con dos consolas de WII con diversos juegos y por último el espacio de microcine, el cual se encuentra en ejecución. Estuvo a cargo de Patricia Lucero y actualmente, se encuentra como responsable de los espacios de capacitación y de juegos Lucas Sambueza, acompañado por los auxiliares: Fernando Tracamán y Bárbara Díaz. Desde la apertura hasta la fecha han visitado el N.A.C. Rio Mayo más de 400 personas.

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El Centro de Formación Profesional En el año 2014 por resolución Nº 397 del Ministerio de Educación, se creó el Centro de Formación Profesional Nº 658 en nuestra localidad, dictándose los cursos de Auxiliar Mecánico de Motores Nafteros, Instalador Gasista de 2da Categoría, Electricista de Inmuebles de 12 KW y Auxiliar Cocinero. Actualmente está a cargo de Daniel Sotelo y como secretaria se encuentra Patricia Lucero. Posee una matrícula de 100 alumnos, funcionando de lunes a jueves en horarios vespertinos en las instalaciones de la Escuela-Hogar Nº 36. Fue declarado de interés municipal por el H.C.D. -declaración Nº 02/15-.

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Jardines “En el jardín el arquitecto invita al reino vegetal a colaborar con él. Un jardín bello es presencia permanente de la naturaleza; la naturaleza reducida a proporciones humana y puesta al servicio del hombre convertida en el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo contemporáneo.” Luis Barragán.

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He aquí una sección dedicada a aquellos quienes día a día, desde su lugar, hacen de nuestro pueblo, el lugar más lindo que podamos habitar...


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“ Deportes”


“Fútbol, protagonistas de balón y potrero” Por: Mauro Antillanca


Capítulo 4 “ Deportes”

Introducción: Puntapié inicial Una comunidad vive en constante manifestación y las expresa, cada día, de distintas maneras. En los colegios, en el Gimnasio, en el “The Garden”, en el Playón Municipal, en los baldíos y en la vida cotidiana de los hogares, el deporte es una de las expresiones más movilizadora de esta sociedad. A lo largo de los 80 años de historia el abanico deportivo en Rio Mayo ha sido tan amplio que nos hemos dado cuenta que, cada disciplina, ha puesto en relieve a destacados deportistas que son reconocidos en la memoria de los habitantes. Consideramos estas páginas como el comienzo de una búsqueda más profunda de esas historias, y en particular esta de fútbol. Trasladándonos a esos tiempos de canchas de tierra, viento, botines “Sacachispas” y fútbol de cuero. Y así, de esta manera, saber a partir de las expresiones de los propios protagonistas, cómo fue que comenzó a brotar esta pasión por el deporte más popular de los riomayenses.

NOMBRE: CANCHA DEL CLUB RIO MAYO DEFINICION: ovinos pastando en el “mallín”, de lo que es, hoy, la actual cancha del Club. CREDITOS: Archivo del Club Social y Deportivo Rio Mayo, cedida para esta edición.

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Capítulo 4 “ Deportes”

El fútbol no es el único deporte que nos guste, pero sí, es el que más se ha practicado y el que más destacados tiene a lo largo de estos 80 años. Un edificio de ladrillo y maderas antiguas que se emplaza en la esquina de las calles Rivadavia y 25 de Mayo es el mejor reflejo de esa pasión. El Club Social y Deportivo Rio Mayo es la institución que ha mostrado en sus filas del primer equipo a grandes figuras, de las cuales en esta sección, tenemos el placer de conocer algunas de sus vivencias, anécdotas y vida cotidiana alrededor del ambiente del fútbol local. Respetados deportistas como: Antonio Centeno, Juan Muñoz, Juan “Chebe” Barriga, y un escritor, como Rodolfo Montenegro desafían al paso del tiempo con su memoria prodigiosa. Ampliaremos la mirada a nuestros próceres futboleros en los barrios al recordar la escuela del maestro Segundo “Cheltun” Choilaf a través de Ricardo Tramaleo; y las palabras de Silverio Singilín, su compañero de equipo y hermano de la vida. Se verá reflejado en estas hojas algunas historias mínimas de personas que influenciaron, con su calidad, la pasión futbolera en sus hijos, nietos, compañeros y amigos. Cada cual llevando consigo ese Fuego Sagrado, esa llama encendida por las distintas canchas de fútbol en donde les toque gambetear un rival, atajar un tiro libre, entrenar un equipo, dirigir un club, “picar” un penal en una definición.

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Capítulo 4 “ Deportes”

Rodolfo Montenegro:

Parte 1

El seleccionado de fútbol Juvenil de Rio Mayo de 1950

Fútbol. 1950, Año del Libertador General San Martin. La imagen muestra la formación del equipo de futbol juvenil de Rio Mayo que participó del tercer Campeonato de fútbol zonal “Evita” en la localidad de Sarmiento, en su etapa clasificatoria. La réplica de ésta foto pertenece al Archivo Familiar del Sr. Rodolfo Montenegro, quien integraba aquel cuadro riomayense, y es quien aporta la misma para la edición de este libro. Nos recibió en su domicilio en una tarde del mes de mayo de 2015. Además de contribuir con documentación histórica que serán publicadas en distintas secciones de este libro, nos trasladó su nostalgia por éste equipo, que representó a nuestro pueblo hace –nada más y nada menos- 65 años atrás en los inicios de éstos juegos deportivos que, aún hoy, continúan desarrollándose en el territorio nacional año tras año.

NOMBRE: EQUIPO DE FÚTBOL JUVENIL DE RIO MAYO, JUEGOS EVITA DE 1950 DEFINICION: Formación: Arriba de izquierda a derecha, (DT) Máspoli, Bernardo Rossi, Paco Goyeneche, (arquero) Honorindo Fuentes, Toto Pacheco, Héctor Goyeneche y Rodolfo Montenegro. Abajo de izquierda a derecha: Sixto Barriga, Yamil Enneuy, Antonio “Choño” Centeno, Raúl Hermida y Felidoro Astudillo. CREDITOS: Archivo personal y familiar del Sr. Rodolfo Montenegro, cedida gentilmente para esta edición.

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Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 1 El “Pipa” Montenegro guarda especial cariño por esta formación, porque fue, según cuenta, una de las pocas veces que representó como jugador a Rio Mayo, previo a seguir su carrera futbolística en Esquel y Trevelin, en la zona cordillerana de la provincia.

número 9, goleador, jubilado del Correo, vive en Comodoro. Raúl Hermida, dueño del negocio (Autoservicio Súper Rio Mayo 1°) y camionero. Felidoro Astudillo, fue maquinista de Vialidad, hijo de Leonardo Astudillo, tenía campo acá arriba en Alto Rio Mayo.

Jugadores como Antonio Centeno y Bernardo Rossi comenzaban a mostrar sus primeras armas futbolísticas, para luego desplegar todo su talento y sus capacidades en las filas del Club Social y Deportivo Rio Mayo, marcando una época que no se repetirá jamás.

Este fue el tercer campeonato Evita. Porque, el primero fue en 1948, el segundo en 1949 y el tercero en 1950. Nosotros en el ‘49 no fuimos. Fueron los otros, mayores que estos”.

Con fotografía en mano, Montenegro recuerda: “Ahí ganamos 2 a 1 (en Sarmiento) hizo los dos goles “Choño” (Antonio Centeno) y fuimos a Comodoro; allá le ganamos a Deportivo Francia 5 a 1, yo metí un gol de penal. Después perdimos 4 a 0 con Jorge Newbery, pero ya eran rivales más fuertes, eran otra clase. Pero lindo equipo teníamos. Batalladores éramos. Y de ahí (de los Juegos Evita) me hice amigo de todos los viejos que hay ahora, por ejemplo de Senguer estaba Beloqui, estaban los (hermanos) Peyla, esos jugaban por Senguer, pibes igual que yo, si ahí tenía trece años, era más alto que los otros, casi. Lindo equipo era. El Director Técnico era Don Máspoli, un aduanero, un gran deportista, había sido un buen arquero en la provincia de Buenos Aires. Pachala (Bernardo Rossi) jugaba de numero 6. Paco Goyeneche, murió hace un año, era de una familia que tuvo mucho tiempo acá, nacieron ahí donde está (Estancia) Cañadón Tacho, hijo de Pancho Goyeneche, un gran amigo. Honorindo Fuentes (arquero), hijo del Ladrillero de Rio Mayo vive en Comodoro Rivadavia, todavía vive. Toto Pacheco, murió en Caleta Olivia. Héctor Goyeneche número 4, hermano de Paco. Éste soy yo, jugaba de número 5. Abajo: Éste es Sixto Barriga, hermano del “Chebe”, wing derecho ¡era rapidísimo! Piraña le decíamos. Yamil Enneuy, éste chico murió de meningitis al año después de ésta foto, hijo de Don Aniceto tenía el negocio donde está Lucia Musso, los Enneuy eran (descendientes) turcos (Sirio-Libanés). Choño Centeno,

****** “En el ‘50 fueron Choño y una delegación a verme, yo vivía en el centro, frente al (Hotel) Covadonga, “Che, Montenegro tenés que jugar de 5” me decían. “No”, les digo, “Dejame de joder”. - Y ¿quién te fue a llamar? - “Todos los muchachos. Don Máspoli me decía: “No, si vos sos el más capacitado”. ¿Sabes quién la rompía en esos años y que jugaba mejor que yo?: Juan Patela. Juancito de allá de El Chalía, ¡Pero cómo jugaba al fútbol!. “¿Por qué no lo ponen a Juan?” les decía, viste, como esas pavadas, por el apellido. Les digo: “Dejensé de joder”, claro viste, yo nunca tuve en esas de hacer diferencias, cada cual, viste, así que bueno… En ese tiempo Honorindo era arquero. Dos fullback que serían Pacheco y Goyeneche, después éramos Pachala, yo, Barriga de wing derecho, era rapidísimo, ¡unos centros se mandaba!, éste Yamil (Enneuy) era muy inteligente. Éste (lo indica a Antonio Centeno) ¡tenía un patadón! ¡Sabes cómo jugaba éste tipo!, pateaba de media cancha. Y éste (por Raúl Hermida) era un tanque, ¡qué lo parió! se llevaba por delante a todos, era buen jugador, ¡tenía una zurda! porque era zurdo. Y éste también ¡éste tenía un patadón también! ¡Qué fuerza para definir, Felidoro Astudillo!”.

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Capítulo 4 “ Deportes”

Parte 2

Juan “Chebe” Barriga, la esencia del deporte en sus genes

Sobre la calle San Martin encuentro —de casualidad¬— a Juan Barriga, me acerco a saludarlo y le comento que había estado, antes, por su domicilio tratando de ubicarlo para tener una charla con él. Le argumento mi idea de conocer algunos de los recuerdos deportivos que aún perduran en su memoria. Es sábado al mediodía y nos despedimos frente de ese almacén de donde acaba de salir, acordando una charla: “Te espero como a las cuatro si te parece bien” propone y sube a su moto llevando las compras para el almuerzo. Cae la tarde y Juan me recibe en su casa. Visualmente el azul y oro “xeneize” predomina en cada rincón y no hace falta preguntarle de qué cuadro de fútbol es hincha. Por esos días, los dos equipos más importantes del país, River Plate y Boca Juniors se dirimen en una serie de dos partidos —ida y vuelta—, a quien pasa a la siguiente ronda de Copa Libertadores de América, “Eso sí que va a estar bravo” anticipa Juan, como vaticinando lo que después sucedió.

NOMBRE: CLUB RIO MAYO FINES DÉCADA DEL ‘50 DEFINICION: El conjunto de Rio Mayo con camisetas azules y la banda blanca. Formación: Arriba de Izquierda a Derecha: Enrique “Chueco” Valente, Bernardo “Pachala” Rossi, Luciano Centeno, Dositeo Hermida, Oscar Valente, Ernesto “Ticho” Pacheco. Abajo: Luis Centeno, Juan Muñoz, Antonio “Choño” Centeno, Sansana, Juan “Chebe” Barriga. CRÉDITOS: Archivo personal y familiar del Sr Juan Muñoz, cedida gentilmente para esta edición.

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Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 2 Tengo ante mis ojos a un verdadero Hombre Del Deporte. El “Chebe”, santacruceño de nacimiento, pero más riomayense que la mismísima cancha del Club Rio Mayo, que tantas veces lo ha tenido como uno de sus pilares principales en la época dorada del fútbol local. Llegó a Rio Mayo desde su Perito Moreno natal junto a sus padres y tres hermanos, en la década del ’40 a la edad de doce años. Trazando una regla paralela memorial, Barriga recuerda: - Gendarmería llegó en el ’42 y nosotros llegamos en el ’43. Llegamos los primeros días de enero en el ’43 y no nos fuimos más de acá. No había ni calles, ni luz, nada. Ninguna cosa. Ponele que habían veinte o treinta casas. - Y por qué decidieron venirse para acá? - Porque mi papá estaba trabajando en una estancia. Cerca de Mata Magallanes, más para arriba. Era encargado, estuvo seis años encargado ahí. Y nosotros estábamos en Perito Moreno, y el colegio nos quedaba muy lejos para venir desde allá. Entonces acá si, te venías a caballo y estaba cerquita. Así que entonces nos vinimos acá (Rio Mayo), así fue, y no salimos más tampoco. Después compramos un ranchito allá y nos quedamos ahí. - O sea que, ¿usted fue a la Escuela ‘72 ahí donde está el Museo? - Claro, dos años fui ahí. ****** Jorge Luis Borges decía que la patria verdadera de cada persona es la infancia. Para Barriga la infancia en Rio Mayo fue dura y difícil. En su patria verdadera personal, no solo el deporte lo marcó a fuego, también están los recuerdos de un pueblo que —por entonces— no contaba con todos los

servicios esenciales en los hogares, conjugándose con personas que ya no están físicamente pero en su memoria todavía siguen vivos: - Yo una vez que me empiezo a acordar…. Empiezo a recordar de los de antes, de Los Turcos, “El Turco” Juan Hassanie, “El Turco” Pedro, Aniceto (Enneuy), ellos no existen ninguno. Montes tenía un negocito frente al San Martin (Hotel). De esos no hay ninguno. Esas casas eran chiquitas, dos o tres piezas, no había calles, no había nada, ninguna cosa. No había nada. Nosotros llegábamos a la tarde, se oscurecía, y se oscurecía nomás. Y a veces no teníamos ni luz. Porque teníamos una Petromax (lámpara de luz alemana), ¿no sé si las ha alcanzado a conocer?, esas a bomba, ¡largaban una luz bárbara! pero dentro de la casa, afuera no teníamos nada. Ninguno tenía luz, estaba todo oscuro. Así vivíamos, ¡y un montón de años, eh! no si fue bastante duro. Eran años duros porque a fines de marzo empezaba a nevar y pisábamos nieve hasta agosto o septiembre. No se iba más. Y heladas de diez o quince grados bajo cero todos los días. ¡Escarcha! ¡Escarcha!. No sí, contarlo es una cosa, pero haber pasado de ésas... pasamos de todo. ****** Previo a radicarse en Rio Mayo, Barriga hizo escala en Puerto Aysén (Chile) donde concurrió al colegio dos años. El “gustito” a patear un balón lo comienza a tener a los siete años de edad, y en Perito Moreno descubre que con su habilidad física podía hacer diferencias en un campo de juego. Es así que a la edad de quince años ya comenzaba a mostrarse en los cuadros del Club Social y Deportivo Rio Mayo, compartiendo equipo con los mejores jugadores que ha dado la historia del pueblo, como: Juan Muñoz, los hermanos Centeno, los hermanos Valente, Dositeo Hermida, Bernardo Rossi, entre otros. Las Heras, Comodoro Rivadavia, Sarmiento, Perito Moreno, Alto Rio Senguer, Gobernador Costa, Esquel eran algunas de las localidades en donde éstas figuras paseaban su fútbol lírico y vistoso.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 2 Fines de los años cuarenta, toda la década del cincuenta y el sesenta es recordada por ser la época dorada del fútbol en el Club Social y Deportivo Rio Mayo, no solo por los buenos resultados, donde se recuerda el famoso invicto de más de veinte partidos que mantuvo el primer equipo riomayense, sino también, por esencia, ya que el motivo que los movilizaba era el orgullo de vestir esa camiseta representativa del pueblo donde vivían. - La cancha está en el mismo lugar, pero ¿Cómo era jugar ahí antes, cuando todo se inició? - Era igual que jugar en las piedras allá afuera. Como jugar en la calle. Capaz que era peor. Porque cuando nosotros vinimos había una huella que pasaba por el medio del cementerio. Era una huella de carro. Tenía unos surcos así. Grandes. Hondo. Estuvo no sé cuánto tiempo esa huella, y nosotros jugábamos al fútbol ahí. Nos dábamos vuelta dos por tres, nos pegábamos unas revolcadas porque pisábamos en el canal, claro, eran huellas de carro. Hondas. Y después han pasado camiones y las ensancharon. No sé cuántos años estuvo hasta que arreglaron la cancha, pero ahí jugábamos nosotros. - En la camada suya ¿quién jugaba? - Juan Muñoz por empezar; los Centeno: (Antonio) “Choño” Centeno, Luis Centeno, Luciano Centeno, (Aureliano) “Muñeco” Centeno, esos cuatro jugaban. Jugaban junto conmigo casi todo el tiempo, desde que iniciamos hasta que casi abandonamos. Con Juan Muñoz nos hicimos compañeros inseparables por el fútbol, ¡todos nos hicimos tan amigos que nos hicimos recontra amigos! No quedamos ninguno

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contrario, ni nada, por más que jugáramos en otros equipos, o en otro lado, todo lo contrario, fuimos muy amigos. - ¿De qué jugaba (Bernardo Rossi) “Pachala”? - De 5, pero número 5 de esos de antes. Esos de los que se paraban en el medio de la cancha y no pasaba nadie. Y cuando lo pasaban a él era seguro que era gol. Pero había que pasarlo, cabeceaba, era alto, recorría toda la cancha. Era bueno, ¡era un número 5 bárbaro! Se lo quisieron llevar varias veces a Comodoro; Jorge Newbery, Huracán, varios, no se quiso ir por la familia. Pero tenía oportunidades de jugar en otro lado, le sobraban, ¡había que verlo cómo jugaba! Era muy bueno. Y destacarse de destacarse, habían bien pocos, ya digo Pachala era uno de ellos. Habían muchachos de Gendarmería también, ahí sí que pasaron gente buena, en Gendarmería. Me acuerdo de un negro, un tal Widogro, Valladares, Beltrán, Uruburu, esos hoy si hubieran estado jugando así como vinieron acá, estarían en cualquier equipo de los mejores de Argentina. Pero tendrían que ver cómo jugaban esos. ¡Ese negro Widogro era un jugadorazo! Llevaba la pelota con las dos piernas, cabeceaba, bajaba de pecho, cuando nosotros nunca jamás habíamos visto bajar de pecho, él la bajaba de pecho. Un tipo que venía hecho, no sé cómo lo hicieron. De Buenos Aires era. - ¿Y él jugaba en el Club con ustedes? - Si, jugaba con nosotros en el Club. - ¿De qué jugaba? ¿Arriba? - Él jugaba adelante, 9 era. Y después acá el que estuvo fue Enrique Valente, también. Valente también jugó muy bien. Era un marcador de punta. Ese te-


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 2 nía la habilidad de jugar en la orilla marcando, y cuando había gente que lo aplaudía, como las mujeres, hacia firuletes y tiraba la pelota por el costado. Lo querían mucho, ¡pero hacía cada “barro”! pero era gracioso, con la gente de afuera, con la hinchaba. Y cuando lo aplaudían, más, pisaba la pelota, ya digo, en la orilla de la línea y se las tiraba a las chicas (se ríe). Uhh, lo aplaudían, le gritaban, le decían de todo. ****** Se le hace un nudo en la garganta de la emoción al “Chebe” cuando le pregunto sobre qué significa en su vida el Club Social y Deportivo Rio Mayo. Le toco una cuerda que sensibiliza sus sentimientos, es que Juan, lleva a esta institución deportiva en el alma. Ha presenciado a lo largo de la historia todos los momentos buenos y malos de la entidad: - Se podría decir que el Club Rio Mayo para mí, es todo. Porque ahí fue donde yo me inicié. Ahí comencé mi carrera. Acá me radiqué y no salí más de jugar del Club, así que se puede imaginar lo que he hecho en el club. Yo me inicié boxeando, jugaba al fútbol y boxeaba, las dos cosas hacía a la vez. Boxeando tuve cinco años. - O sea que, el Club es parte de su vida. Bien de adentro, digamos. - Y si, bien de adentro, porque ahí fue donde me inicié en el deporte. Los dos Centeno más grandes, esos se iniciaron con nosotros. Ellos desde que se inició el Club acá, no sé si fue en el ’45, ’47, ’48 que jugamos juntos. Y siempre, porque esa era la línea delantera que teníamos. Era Luis Centeno, Juan Muñoz, “Choño” Centeno, yo,… y no sé quién otro de los cinco delanteros que estábamos. Bueno, nosotros cuatro éramos clavados, no perdíamos un partido, esos eran los delanteros que teníamos.

- ¿Se entendían de memoria? - ¡Había que ver cómo! Teníamos a Luis Centeno que disparaba por la línea en esos tiempos, como se jugaba antes, y allá en pleno centro había que estar alerta, porque cada vez que disparaba se le escapaba al marcador. Disparaba por la línea, tiraba unos centros al frente del arco, y había que agarrar todas esas pelotas. ¡Esas no se perdían ninguna! Y nosotros estábamos como “moche” para jugar. ****** El apellido Barriga es sinónimo de Habilidad en el ambiente del futbol riomayense, el “Chebe” es padre de tres hijos que se han destacado en este deporte, cada uno en su época. El más conocido y el que más dedicación le ha puesto es Patricio, delantero, goleador y figura del cuadro Cuarto Polo del Chubut y del Club Rio Mayo, luego continuó teniendo una destacada trayectoria en el fútbol patagónico en clubes como: Racing de Trelew, Argentinos del Sur y Germinal de Rawson. Luis, titular y figura en la década del ‘80 en el Club Rio Mayo. Y Juan, el menor de los hermanos, hábil número 10 y figura en la Quinta División y posteriormente en la Primera en los años ‘90, tuvo una corta carrera en la entidad debido a motivos estudiantiles y laborales, pero muy destacada mientras duró integrando el primer equipo; en fin, los genes del “Chebe” en todos sus hijos: - Y todos jugaban un poco. No eran muy buenos, pero..(Se ríe). Todos más o menos. El último que salió fue Juan, que si no hubiera sido porque se fue a estudiar, estaría jugando en un equipo grande. Lo querían llevar a Buenos Aires, lo queríamos llevar, pero como él dijo que quería estudiar, bueno, se fue a Buenos Aires a estudiar, estudió. En cambio los otros no,

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 2 ellos no pudieron estudiar. Bah, no pudieron salir afuera, era muy difícil. En la época de “Pati”, el Patricio, era difícil sacarlos afuera. Difícil era ir a Comodoro nomás, así que ¡cómo sería ir más para el norte! No se podía. ******

- ¿Y cuál de ellos jugaba? - Me parece que le decían “El Nene” a ese que jugó, no estoy seguro cuál de los dos últimos, pero me parece que le decían “El Nene”, era el que jugaba al fútbol. Había uno que jugaba bastante bien, sí.

El barrio donde vive actualmente Juan Barriga se denomina Barrio Policial y se sitúa entre el (hoy ex) Bar La Bajada y la sede del Club Rio Mayo, sobre la calle Rivadavia. Pero, para el habitante de la localidad, futbolísticamente éste sector es un apéndice del afamado Barrio PAF.

- ¿Usted lo ha visto jugar?

Por largos años, la cancha auxiliar de tierra del club y una cancha de fútbol ubicada al costado del cementerio local fueron escenario de partidos memorables que —aún hoy— sus protagonistas recuerdan. Allí, en esos “potreros”, se foguearon e hicieron sus primeros amagues, enganches, goles, atajadas y gambetas jóvenes riomayenses, que luego, se destacaron en la faz deportiva, como por ejemplo en los campeonatos de Copa Challenguer Fut-Sal en el Gimnasio Municipal.

- ¿Y de que jugaba (“El Nene”) de delantero, en el medio?

Cornejo, Gatica, Casihuil, Quilapán, Oliva Barros, Montenegro, Leiva, Torres, Ferreyra, Belmar, Marina, Moya, Necul, Felix, Moreira, González, Cayún, Jara, eran algunos de los apellidos de los chicos que dejaron su huella en esa cancha de tierra. El “Chebe” recuerda con nostalgia esos “picados” y algunos jugadores que vió jugar: - Jugar de jugar, jugaban muchos, pero bastante pata dura igual que yo (se ríe). Los Oliva, éstos jugaron al fútbol todos, se han criado acá. Uno de Gatica, que ya no está tampoco, también jugaba bastante bien el muchacho, y son de acá del barrio. - ¿Y los Ibarra de acá? - Ah sí, los conocí a todos esos Ibarra.

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- Si, muchas veces. Tenemos la cancha acá al lado. Y nosotros estamos acá, no nos perdíamos ninguna.

- Por ahí en el mediocampo jugaba. Bueno, acá se juega en el mediocampo, de delantero o defensor, no hay muchos requisitos. Usted lo pone de número 2 y al rato esta de 9 o de 8. Así que, hay que correr toda la cancha acá en estos potreros. No es como un profesional que es otra cosa ya. - ¿La cancha del barrio acá? ¿Dónde se juntaban a jugar? - Estaba acá donde están los Oliva, donde está el barrio este ahí (PAF). Ahí había una cancha, muchos años fue. Esa pertenencia a éste barrio. Hacíamos partidos ahí, nosotros llevábamos los nuestros de acá, y los otros barrios venían con otros de otro lado. Y acá había otros barrios por allá (apunta a la zona centro) que también tenían algunos, ahí los González hacían un “rejuntao” y nos sabían venir a jugar a nosotros. Pero yo jugaba poco en el barrio ya, los otros muchachos jugaban. - ¿Y venían de los barrios de “allá arriba”? - También venían. ¡Los del barrio “La Potranca”! (se ríe), si, de por “allá arriba” también venían a jugar, algunos de los Calluan venían, algunos de los… no los recuerdo bien, ¡porque de ahí venían una mezcla!.


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 2 Otro que jugó muy bien fue “El Vasco” Marina (Oscar), hermano de mi señora. ¡Era bueno ése, eh!.. - ¿De qué jugaba? - Era marcador de punta. Jugaba por izquierda, por derecha, no tenía problema. Donde lo ponían jugaba, en el mediocampo jugaba igual. ¡Era bueno, eh!, era muy bueno. - ¿Hasta qué edad jugó él? - Hasta que yo me retiré, si casi un poco menor que yo nomás era. Me parece que tenía un problema en la cintura, no sé qué, me parece que se retiró primero él. Era un poco más joven que yo, sí. - ¿Él también boxeaba? - Si, el también hizo algunas peleas, el Oscar Marina. Después estaba el otro, Luciano Marina. Eran tres hermanos, los tres murieron. - ¿Y Luciano jugaba? - También jugaba algo al fútbol, sí. Pero no estaba casi acá. Estuvo mucho afuera. Pero cuando estaba, jugaba acá. En el Club también jugaba. Jugaba bastante bien. ****** Tras una larga trayectoria en el futbol local, Juan Barriga asegura haberse retirado a los 55 años de edad, en los campeonatos realizados en el Gimnasio Municipal de Fútbol de Salón, de esa culminación de carrera recuerda,

especialmente, a un equipo que hizo historia en el fútbol nuestro, se trata del Deportivo Tony, un conjunto dirigido técnicamente por el recordado vecino Miguel Díaz y en el que también pudo mostrar sus últimas gambetas: - Ahí (en Deportivo Tony) jugó Marina también, Oscar, que recién lo estaba nombrando. Marín, el que tenía el negocio, que era de Gendarmería. Jugaba el albañil, éste que tiene la camioneta colorada, Rodríguez, jugaba muy bien al fútbol. - ¿Y Miguel Díaz que tal era? Como persona, ¿cómo era? - De persona era buena. Era un muchacho de campo, era buenísimo. ****** Barriga es un aficionado a todo tipo de disciplina, a lo largo de su vida ha practicado fútbol, atletismo, ciclismo, y ha realizado una destacada trayectoria en el deporte de los puños, como boxeador —al principio— y como formador de púgiles —después—, fue entrenador en la Escuela de Boxeo “Pedro Fadel” inaugurada en las instalaciones del Gimnasio Municipal hace varios años atrás. A sus —poco más— de 84 años, hoy Juan Barriga, el “Chebe” mira el futuro con optimismo. En lo deportivo —y en lo estrictamente boxístico— me cuenta, por lo bajo, que tiene un sueño por cumplir. Un anhelo que ronda por su cabeza desde hace mucho tiempo: dejar sentadas las bases de una escuela de boxeo en su querido Club Social y Deportivo Rio Mayo, como una forma de agradecimiento a todo lo que el club de su pueblo le ha dado a lo largo de su destacada vida deportiva. En ese sueño se queda pensando Juan, y nos despedimos en el portón de su casa, donde le agradecí la amabilidad de recibirme y charlar de fútbol, de anécdotas y de la vida misma para la edición de este libro.

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Capítulo 4 “ Deportes”

Antonio “Choño” Centeno,

Parte 3

la pasión del fútbol en sus venas

Último domingo de Junio de 2015. En Chile se está jugando las instancias finales de una Copa América de las más controversiales de los últimos años. Es un día nublado en Comodoro Rivadavia y en los televisores de las confiterías del centro muestran el optimismo de los hinchas argentinos que viajan a presenciar alguno de los últimos dos partidos que le queda por jugar a la selección que comanda Messi, Mascherano y Martino. Un amable Antonio Centeno me recibe en el portón de su casa, sobre la calle Saavedra de la capital nacional del Petróleo. Son pasadas las 16 horas y estrecho la mano a un hombre de Rio Mayo que solo tenía visto en fotos de la época del ‘60 y ‘70. La mirada franca en su rostro está intacta y su memoria también. En su mano tiene dos tesoros fotográficos de sus años de futbolista, una lo muestra en su última etapa en el Gimnasio Municipal integrando el equipo de Librería “El Estudiante” de la década del ‘80 junto a una gloria del deporte local, el Sr. Estanislao “Paloma” González; completan el conjunto de camisetas azules: Oscar “Vasco” Marina, Adán Sánchez y Hernán Torres. La otra imagen lo muestra integrando algún equipo en un campeonato local en la cancha —todavía de tierra— del Club Rio Mayo con camisetas blancas.

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Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 3 Nos acomodamos en la mesa de su living y observo que dos hermosos rostros presenciaran nuestra charla desde uno de los rincones de la casa, son dos cuadros donde están fotografiados los nietos de “Choño”, uno es: Gaspar (hincha de San Lorenzo, como él) y la niña es: Franca (hincha de Boca, como éste cronista). Telefónicamente habíamos acordado una entrevista, el día anterior, con el legendario ex jugador del Club Social y Deportivo Rio Mayo en los años ’60 y ’70. El propósito: hablar de fútbol y de nuestro pueblo, por supuesto. ****** Nacido en Rio Mayo, Antonio creció en el núcleo de una familia numerosa y muy querida en la localidad. La misma estaba conformada por su padre Aureliano y su madre Efrosinia, además de ser parte de siete hermanos: - Nosotros somos cuatro varones y tres mujeres. La mayor Adela, mamá de Hugo Canteli; Eustácia; después venia Luciano, el papá de Rubén y Néstor; Luis; Elena; yo y “Muñeco”, era el menor Aureliano. En ese tiempo todas las familias eran numerosas, no sé por qué motivo, pero siempre eran numerosas. Gente de campo. Teníamos campo, mi papá era el dueño de Establecimiento “La Elena” que la compraron los Seleme. La clínica Del Valle la compró, donde está el pozo de petróleo, bueno, ahí en donde están esos dos pozos de petróleo, eso era de nosotros. Eso está entre Rio Mayo y Ricardo Rojas. Vos vas para el Senguer, a 10 kilómetros ese camino se aparta a la izquierda, bueno ahí. Eso está en producción dicen. ****** El pueblo, sus protagonistas. Su niñez, el colegio y recuerdos de la inundación del ‘66 - Nosotros íbamos al cerro, ¿viste que hay un arenal a la vuelta? ahí subiendo para Lago Blanco, y nos tirábamos con las cubiertas, adentro de las cubiertas, ¡Qué coraje!.

Ahí donde está la bomba de agua ahora, ni bien subís del cementerio, donde está la arboleda esa, ahí había un manantial, sabíamos hacer terraplenes para ver quien sujetaba más el agua, hacíamos una cosa así con arena, después cuando se llenaba, se la soltábamos al otro, para ver quien aguantaba más (se ríe). Todas esas cosas no las olvido. En su etapa escolar concurrió a la escuela provincial N° 72 y recuerda a algunos de sus compañeros: - Ahí fui con los Astudillo, con Rodolfo Montenegro y su hermana María Rosa, los Goyeneche, los Hermida, los Pacheco, fuimos a la 72 donde está el museo ahora, cerca de donde está el predio de la Esquila, ahí. Después fuimos a la otra, la nueva, donde está ahora. En esa época no había secundario, después vino. Y fue una gran cosa porque los chicos por lo menos pueden hacer secundario. - En el ’66 fue la crecida más grande, llegó el rio hasta lo de Borda, la panadería, hasta la plaza, hasta ahí llegó el rio, pero una creciente tan grande como ésa, yo no había visto nunca, ¡cuando se enoja el rio Mayo es bravo, eh!. - A las doce de la noche se apagaba la luz. Dos hermanos alemanes tenían, ahí donde tiene el depósito Facundo (Canteli), ahí había un galpón y ahí tenían los motores, unos motores viejos, me acuerdo que tenían dos perros así de grande. Y comían ahí donde esta “Moncho” ahora, ahí había un hotel y ahí comían, ellos eran los que daban la luz. Por ahí se les descomponía un motor y ponían el otro, ellos los hacían andar, unos motores viejitos. Otto y Augusto Peters, después vino un sobrino de ellos, y el sobrino trajo un hijo y tuvo mucho tiempo en Rio Mayo, jovencito, creo que hace poco anduvo en Rio Mayo el “Gringuito” entrevistando amigos, porque dejó amigos ahí, era muy amigo de “Guti” González el que vivía en la esquina frente del hospital.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 3

- Después los turcos Aniceto, tenían negocio ahí donde está Lucia Musso. Tenían un hijo, Yamil, y Chaín. Ayer o antes de ayer me habló Chaín, me habla desde San Nicolás, siempre preguntándome: “¿Qué pasa en Rio Mayo?”, “¿Quien murió?”. Porque él se conoce a todos, a todos, a todos. Es pariente de Margarita Aguinaga el “Turco”. Lo que era “camorrero” sí, malo era, ¡bravo pa´ la piña!, ¡Si habrá volteado muñecos a piñas!, ¡Tremendo, tremendo! (risas). Una vez se tiroteó con la policía, áspero era, ahí en la esquina de Lahusen, donde está Tito Uribe ahora. Después se fue a San Nicolás y ahí estaba. Los padres habían puesto negocio ahí cuando se fueron de Rio Mayo. Así que mirá que historia ¿no?. ****** Antonio Centeno tiene una extensa trayectoria en el Correo Argentino. De profesión telegrafista hizo carrera ocupando todos los cargos dentro de la entidad nacional hasta llegar a ser jefe y prestando servicios en distintas localidades de la provincia como Lago Blanco, Rio Pico, Alto Rio Senguer, Aldea Beleiro, Buen Pasto, y su trabajo le permitió hacerse experto en el código Morse: - Yo a esto lo aprendí en Gendarmería, ahí donde está la radio, donde está la Virgen, en la esquina (9 de julio y 25 de Mayo) ahí aprendí. Tengo fotos donde están los gendarmes que me enseñaban, el profesor era un tal Umnete, un alférez de Gendarmería. Ahí aprendí telégrafo y venía a practicar, a veces, al correo. Al lado de la comisaria, atrás, era el correo viejo y yo era pibito, ahí venía a practicar. Después, cuando entré al correo ahí me nombraron aprendiz telegrafista, comencé a estudiar, aprendí y ahí comencé la carrera. Pasé a ser jefe de Correos a los 22 años. En ese tiempo,

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vos solamente tenías el telégrafo, no había teléfonos en ningún lado. Si no sabías telégrafo no podías ser jefe, así que a los 18 años rendí para técnico telegrafista y a los 22 ya me quedé a cargo de la oficina ahí en Rio Mayo. Después comencé a salir de comisión afuera y desde el ‘86 que estoy acá (Comodoro Rivadavia). Ese año pedí el traslado porque los chicos tenían que estudiar y bueno, acá me quedé. Pero salía en comisión igual. ****** Le muestro la foto donde se lo ve a “Choño”, siendo muy joven, con la camiseta de Rio Mayo representando al pueblo en los Juegos Evita etapa zonal en Sarmiento en 1950 y opina: - Así que, ahí recopilaste vos. Todo lo que te dijo Montenegro está bien, todo eso que me mostraste, estaba todo bien. Al mismo tiempo, le muestro una imagen que es parte de este libro, en la formación están sus ex compañeros del Club Rio Mayo de fines de la década del ‘50: Enrique Valente, Bernardo “Pachala” Rossi, Luciano Centeno, Dositeo Hermida, Ernesto Pacheco, Luis Centeno, Juan Muñoz, Sansana, “Chebe” Barriga y él. Se le iluminan los ojos y dice: - ¡Qué linda delantera teníamos! Juancito jugaba muy bien al fútbol, Juancito Muñoz. Éste Sansana era buenísimo, jugaba de número 10. El “Chebe” puntero era y mi hermano (Luciano) también, los dos punteros eran. Veinticuatro o veinticinco años tenía yo. “Pachala” sí que jugaba bien de número 5. El 5 de antes que distribuía juego. Viste que antes se jugaba 2-3-5 y después todo cambio.


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 3

Después pasó otro equipo que fue muy bueno. Ahí tuvimos como 20 partidos ganados. Ganamos en Chile, ganamos en Sarmiento, ganamos en todos lados, ahí jugaba “Pachala”. En la línea media jugaba Romero, el marido de la “Queyé”; un tal Didolich. Didolich “Pachala” y Romero esa era la línea media. Y adelante jugaba “Aní” Aniceto, Figueredo, yo, Miño y Adán Sánchez, me parece. Y atrás jugaban “Muñeco” (Aureliano Centeno) y Mareco que jugaba de fullback, de 2. Muñeco y Mareco era la pareja y al arco Hermida (Dositeo).

Y siempre que voy me pego una vueltita con el auto y la miro, porque yo vivo de esos recuerdos, viste. Vivo de los cerros, parece que voy y revivo en Rio Mayo. Uno de la infancia de uno no se olvida nunca. Lo que vos has hecho en la infancia, así sea una “diablura” o lo que sea, no lo olvidas nunca, eso lo llevas toda tu vida. Yo a Rio Mayo no lo olvido jamás en la vida, nunca, nunca.

- ¿Y ésta camiseta? parece la de Chacarita.

- Nosotros vivíamos frente de la comisaria, esa casa, no sé si la compró José Avellaneda, bueno, ahí vivíamos nosotros. Yo me acuerdo cuando trabajaba en el correo, había empezado como aprendiz telegrafista y me llevaba los zapatos (de fútbol) al correo. Pasaba frente de mi casa para no perder tiempo, porque salía a las siete y aprovechar un poco más el horario de jugar al fútbol, así que pasaba por frente de mi casa con los zapatos puestos y corría desde el correo hasta la cancha de fútbol (se ríe) y allá estaban los otros para practicar. Don Pedro Fadel era el director técnico de nosotros en aquella época. El papá de “Pirrino”.

- Roja con… Si, como la de Chacarita, así era. Roja y Negra.

- ¿De él que recuerda?

- ¿Qué recordás de esa cancha?, bueno, ahora tiene césped.

- ¿De Don Pedro? Excelente persona, muy buena persona Don Pedro, le gustaba el fútbol, era arquero también. A nosotros nos entrenaba y después nos enseñaba y ¿sabes que era lo más lindo que tenía? Que todo el mundo lo respetaba mucho. Era una persona muy respetada. Un amor propio bárbaro tenía. A veces íbamos a entrenar y nos decía: “Bueno, hoy no se practica fútbol. Se corre, se hace gimnasia o se patea al arco, se hacen pases”, esas cosas. Cuando éramos chicos lo que queríamos era hacer “picados”, correr. No, no, él no te dejaba, era muy estricto en eso. Lo tuvimos mucho tiempo de técnico a Don Pedro. Mucho tiempo. Muy buena persona, yo no lo olvido nunca tampoco. Muy respetado: “Ahí viene Don Pedro”, decían.

- ¿De qué color era la camiseta? - La camiseta era, me parece que, azul y tenía la raya blanca.

- Bueno, esa cancha en la época que yo estaba ahí, era como un mallín, no era valle era como un mallín, era dura. Y después recuerdo, antes de venirme yo era integrante de la comisión directiva del Club con los hermanos Barrio, (Aníbal) Etchegaray, estaba un tal Rodríguez, Luis Mansilla, y empezamos a promocionar la cancha de césped, y bueno, cuando a mí me trasladaron, que yo me vine para acá (a Comodoro Rivadavia), ya estaba la cancha semi terminada. Yo estaba acá cuando la inauguraron, me acuerdo que les hice un telegrama. Eso fue en el año 1986 que inauguraron la cancha esa.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 3 - ¿Qué botines usaban? - Nosotros usábamos los “Sacachispas”. Teníamos el botín verdadero y los “Sacachispas”. Por ejemplo, en los entrenamientos íbamos con los “Sacachispas” para no estropear los otros, porque por ahí costaba caro. El “Sacachispas” era un botín buenísimo.

****** La foto que ilustra esta entrevista La imagen que acompaña esta publicación fue elegida del archivo del Club Social y Deportivo Rio Mayo por Antonio Centeno. Sobre la misma, describe:

- A la cancha en esa época cuando jugábamos con Perito Moreno, con Senguer, con Costa, con algún equipo de esos de pueblos aledaños, le pedíamos la rastra a (Olegario) Paillahuala. La rastra tiene un fierro plano y abajo tiene unos dientes así, y le pasábamos para que quedara más blanda. Sí, sí, le pasábamos la rastra. Le poníamos unas bolsas arriba para más peso, para que los dientes sacaran más la tierra, y desparramara más donde pasaba el surco, porque era dura, dura. - ¿Quien tenía un buen equipo? El que ustedes decían: “A bueno, hoy no viene cualquiera”. - Y Sarmiento era uno de los rivales más difíciles. Sí, Sarmiento sí. A veces Perito Moreno también; con ellos jugábamos mucho. En esa época no era como ahora. Era todo de tierra e íbamos atrás de un camión. Preparábamos el camión con una carpa, Juan Muñoz te habrá contado que, poníamos unos bancos detrás de la carrocería del camión para ir a Sarmiento y por camino de tierra. ¡Qué sacrificio era ir a jugar! Íbamos con el camión, todos. Y vos llegabas y te recibían de otra forma, hoy eso se ha perdido. Ya te estaban esperando, a lo mejor, a 1 kilómetro antes de llegar, te esperaban para homenajearte, te esperaban con cervezas, con todo. Y eso, se ha perdido todo. A la noche un baile, se comía una cena, hoy eso ya no existe más.

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NOMBRE: ANTONIO CENTENO DEFINICION: El joven “Choño” (en el medio, el tercero de la fila) con camiseta celeste y blanca participando en un campeonato de equipos locales en la cancha del Club Rio Mayo. Detrás, el edificio de la sede deportiva y la casa donde vivia Milani. CRÉDITOS: Archivo el Club Social y Deportivo Rio Mayo, cedida para esta edición.


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 3

- Esto eran campeonatos que se hacían y se formaban equipos, uno más o menos juntaba la gente. Si, ése soy yo (el tercero de la fila, en el medio). Campeonatos locales, se hacían torneos. Y esta casa es donde está Avellaneda, en la confitería de (Nicolás) Avellaneda ahí había una casita y vivía un tal Milani, que jugaba al fútbol también. Un tipo alto, de Gendarmería era. Y éstos (los demás de la foto) deben ser de Gendarmería. - ¿Qué te acordás de esos duelos con Gendarmería, eran bravos? - Sí. ¡Se armaba cada gresca también!, a veces. Ahí más de una vez se armaba. No pasaba a mayores, quedaba todo adentro de la cancha. Claro, eso es lo bueno. Venían tipos que jugaban bien al fútbol, formoseños, correntinos, me acuerdo ¡la miércoles! Había un tal Rico, de San Nicolás; un tal Medina de Chaco, no si, venían gente que jugaban bien al fútbol en Gendarmería y por eso Rio Mayo se armaba de tan buen equipo, mejor que lo actual, porque ahora casi todos juegan muchachos del pueblo nomás.

Después tuvo una comisión de YPF Sismográfica, ahí donde esta Paños ahora, eso era un baldío, me acuerdo de unos sanjuaninos que jugaban bien al fútbol. - De “Chebe” Barriga, ¿qué me podes decir? - Siempre fue buen compañero. Yo me llevé bien con él, siempre, siempre. Nunca tuvimos ninguna dificultad en nuestro compañerismo y amistad. Juancito Muñoz también, buenísimo, pasivo, tranquilo, como es ahora. Lo paso a ver, a veces. Cuando iba al campo a La Greta con Full Stock lo pasaba a ver siempre. - Se retiró muy joven Juan. - Sí, de jugar sí. Yo perduré más porque jugué mucho tiempo al PAPI, ahí atrás de lo de Hilario Fernández, frente a Bomberos. Donde está el negocio de “Moncho” (Súper Rio Mayo 1°) allá al costado, ahí había un baldío y atrás

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 3

una arboleda grande, ahí estaba la cancha de fútbol iluminada y se jugaba de noche, ahí jugábamos al PAPI. Así que yo jugué hasta casi los cuarenta, treinta y pico, después me mandaron a Lago Blanco, tuve como un año y medio en Lago Blanco de jefe, y bueno, ahí dejé un poco el fútbol ya. Cuando volví ya tenía treintainueve, cuarenta. Si cuarenta tenia, pero antes de eso jugaba al PAPI ahí, de noche. Ahí jugaba un tal Rodríguez que integró la comisión del Club conmigo también; después jugaba el “Turco” Assef, uno que era gerente del banco Chubut de Rio Mayo; “Muñeco” (Centeno) jugaba, yo, “Pachala” (Rossi) me parece que también jugaba, todos los retirados jugábamos ahí. Lindos campeonatos se hacían en el PAPI. Mucho se jugó ahí. Rio Mayo era mucho más chico. El que tenía equipo de fútbol también era el INTA, tenían dos o tres que eran de ellos y completaban con los del pueblo. ****** - Cuando el corazón tira y siente - Yo lo fui a ver cuándo jugó Rio Mayo con Newbery ahora hace poco (Campeonato Provincial de Clubes del Chubut 2015, organizado por Chubut Deportes, etapa clasificatoria de cuartos de final). Fui a ver qué pasaba. No tiene mal equipo Rio Mayo, juegan bien los pibes. Lo que pasa es que le tocó venir a jugar acá con Newbery, hoy agarras el diario, y esta puntero peleando con Huracán, entonces, hay mucha diferencia. Sería interesante que Rio Mayo entre a jugar a la liga de acá en la categoría C. Sarmiento comenzó así, y hoy está en primera. Rio Mayo con el equipo que tiene puede tranquilamente jugar en la categoría C. Acá no hay mucho fútbol tampoco, no te creas que..., en primera

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sí, porque está Huracán, Newbery, Ameghino que son equipos superiores a esos pueblos, pero, después en las otras categorías, puede tranquilamente entrar Rio Mayo. Tiene gente joven y todo, si yo los fui a ver. - ¿Y qué sentiste? - Y claro, a uno el corazón se le mueve (se emociona). Uno tiene un sentimiento que no se le olvida nunca, como te decía yo hace un rato, eso perdura por siempre, no se olvida jamás. - ¿Porque crees que ustedes jugaron al fútbol, o porque crees que el juego del fútbol pegó en ustedes cuatro? Pegó tan fuerte, digamos, porque después se destacaron. ¿Eso viene de sangre? - Mi papá jugaba mucho a la pelota a paleta, era deportista, así que un poco viene de sangre y otro poco, porque en esa época, al básquet no lo conocíamos, por ejemplo. Yo al básquet no le doy ni bolilla, porque no lo jugué nunca, no lo practiqué, por eso habrá sido. En cambio el fútbol si, en esa época llegaba El Gráfico, El Mundo Deportivo, los comprábamos ahí en lo de Hilario. Los chocolatines venían con las figuritas que traían la foto de Bochíni, y ya te digo, así nos empezamos a entusiasmar con la pelota. Y después cuando ya llegó gendarmería que traía el fútbol de allá del norte, así nos nació el fútbol de chiquitos a nosotros, de esa manera. Los partidos los escuchábamos por la radio porque no teníamos televisión, en el campo vos querías escuchar los partidos y tenías que cargar la batería. En ese tiempo las radios eran a batería, para los domingos escuchar a Boca, a River o San Lorenzo.


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 3

- ¿De qué cuadro eran los cuatro hermanos? - Yo soy de San Lorenzo, mis hermanos eran los tres de Boca. - ¿Si? ¿Y porque te hiciste de San Lorenzo? - ¡Qué sé yo! de chiquito soy de San Lorenzo. Eso nace con uno. ¿Vos de qué cuadro sos? - De Boca - ¡“Bostero” sos! (risas) - Si, Si. — ¿Qué significa el fútbol para vos, Choño? - Lo mejor hay. Para mí el fútbol es el deporte más lindo. No hay cosa que lo iguale. Yo como primer medida tengo el fútbol, después el automovilismo y después el boxeo. Pero el boxeo lo miro así cuando hay una pelea linda, pero sino, para mí el fútbol es lo primordial. Yo no me pierdo partidos. Ahora con la Copa (América) vivo para el fútbol, me encanta. Y me encanta sobre todo aquel tipo que juega bien al fútbol, como es el caso de Neymar. Neymar a mí me tiene loco, ¡Cómo juega al fútbol!, el último partido que hubo, Neymar hizo una jugada ahí contra Perú, ¡dos veces volvió la pelota con un sombrero! me paré de ése sillón yo, porque eso me encanta a mí. Así me gustaba jugar al fútbol a mí, y eso lo llevo en el alma.

****** Mil veces, la solemnidad de ese rostro tallado por la historia riomayense se resquebraja en sonrisas, que lo iluminan, a sol y sombra, más aún en tiempos en que la descendencia decide tomar el camino que a “Choño” más le gusta, el del fútbol: - Vos lo ves a mi nieto (Gaspar) que tiene 5 años. Si viniera él te nombra a todos los jugadores, te dice quien juega y quien no juega. ¡Vos vieras cómo le pega con la zurda y con la derecha! Estaba jugando al básquet, porque el padre juega al básquet, entonces un día le dice al padre que no quería jugar más al básquet, que a él le gustaba el fútbol. Así que bueno, no fue más. Ellos viven cerca de Ameghino, así que lo llevó a la escuelita de Ameghino y ahí está ¡el tipo chocho con el fútbol! Tiene el equipo de San Lorenzo, de Barcelona, de todo. Estrecho por segunda vez la mano al Sr. Antonio Centeno, pero esta vez es para despedirme y agradecerle que haya aceptado el convite. Cae la tarde en la ventosa Comodoro Rivadavia al pie del mítico Cerro Chenque y “Choño” se queda respirando fútbol, ese juego maravilloso que en su juventud lo hizo feliz en esa cancha que ahora viste de verde césped en su tierra natal. La misma que nunca se olvida de pasar a verla a bordo de su auto, cada vez que tiene la oportunidad de visitar Rio Mayo, como si fuera una cita, a solas, entre él y la memoria.

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Capítulo 4 “ Deportes”

Juan Muñoz,

Parte 4

La expresión misma del Fútbol de Potrero Particularmente para mí, —y permítanme en este espacio confesarlo— Don Muñoz era, hasta antes de esta entrevista, un respetado antiguo poblador, un hombre generador de trabajo y mano de obra para el hombre rural, el papá de Lalo y el abuelo de Javier. No más que eso, lo conocía de vista, digamos. Tengo vagos recuerdos de haberlo saludado en alguna vereda, en su negocio, o haber intercambiado algún diálogo cuando mis padres me enviaban a comprar alguna garrafa de gas o unos palos de leña para calefaccionar mi casa. Crecer en el ambiente del fútbol me permitió saber logros de él. Historias de la clase de jugador que era Juan en su juventud llegaron a mis oídos por parte de personas contemporáneas a sus hazañas y que lo vieron vestir la camiseta del Club Social y Deportivo Rio Mayo. Las historias, a veces, no se escriben: se transmiten. Y éste será un ejemplo de esa máxima literaria, donde un Juan a corazón abierto, nos relatará partes de su vida deportiva y personal vivida en este –nuestro pueblo- que lo adoptó como un hijo. Lugar al que ¬—por años¬— aportó y generó trabajo para el crecimiento de sus habitantes, y en donde decidió “echar” raíces fuertes. NOMBRE: CLUB RIO MAYO, PRINCIPIOS DE LA DÉCADA DEL ´60 DEFINICION: El conjunto de Rio Mayo con la camiseta similar a la de Chacarita Jrs. Formación: Arriba: Aureliano “Muñeco” Centeno, Dositeo Hermida, Bernardo “Pachala” Rossi, Luciano Centeno, Atilio Sanchez, Murúa. Abajo: Juan Carlos Robledo, Juan Muñoz, Humberto Novoa, Antonio “Choño” Centeno y Juan “Chebe” Barriga. CREDITOS: Archivo personal y familiar del Sr Juan Muñoz, cedida gentilmente para esta edición.

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Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 4 ****** Un día de semana del mes de mayo de 2015 me acerco a la casa de Juan Muñoz. Su nuera Mari hace de intermediaria y facilita las cosas para lograr el acercamiento. Es mi primer encuentro con la leyenda del fútbol local, quien acepta tener una charla. Le comento la idea de éste convite. Apretón de mano y concretamos la cita para unos días después. Son las 13 horas de un miércoles y, nuevamente, me recibe en su casa. Es un hogar agradable. Ilustran las paredes cuadros donde están fotografiados sus hijos y nietos. La mayoría de las veces en circunstancias importantes. Un banderín con el escudo del Club Social y Deportivo Rio Mayo cuelga de una pared, y significa la pasión que corre en los sentidos futbolísticos de Juan Muñoz. Ímpetu que le nace de niño, ¿la explicación?, Simple: la encuentra en sus lazos familiares de sangre ligado a su madre: - Según yo tengo entendido, mi papá como ser desde ya que no. Pero del lado de mi mamá (Estela Valdebenito), yo después de grande, allá por el año ‘56 que nos volvimos para Neuquén, me encontré con parientes, primos, que habían jugado muy bien al fútbol. Llegaron a jugar en la provincia de Buenos Aires, no sé si en Bahía, en las ligas esas. En esos tiempos éste muchacho jugaba muy bien al fútbol, pero se acobardó porque me parece que una vuelta le quebraron una pierna. Tuvo como dos meses o tres con la pierna colgada, enyesado, así que abandonó el fútbol y dicen que él jugaba muy bien, y había hermanos de él, que no los conocí, también. - ¿Qué apellido? - Dalla Riva, de nombre era Silvio. Y ahí me acordaba y decía yo: ¡Con razón!, porque a mí el fútbol me gustó siempre, viste. Mi papá no me dejaba ni ir a ver. Pero yo me le escapaba y saltaba por esa quinta cuando sentía que estaban jugando al fútbol en la tarde. Me ponía por arriba del cerco y

salía disparando para allá, para pegarle un par de patadas; ¡porque era la alegría del fútbol famoso, eh! ¡Qué los re parió!. Este Silvio era hijo de una hermana o prima de mi mamá, así que algo de sangre había. Ahora de mi papá no, porque nunca pudimos saber nada de parientes de él. Porque era cerrado él, ni fotos tenía. De él no se sabe ni donde nació, lo único por la libreta de enrolamiento que decía Buenos Aires Chico, que vendría a ser un lugar de El Bolsón para adentro, por ahí. Pero nunca pudimos saber. En cambio del lado de mi mamá yo conocí a mi abuela, hermanas-tías cercanas, hermanas directas de mi mamá. ****** Juan Muñoz nace en 1933, en la ciudad de Zapala, provincia de Neuquén. A los 7 años llega a la localidad de Rio Mayo junto a sus padres y sus hermanas Irma, Magdalena y Sara. Comienza el cariño por este lugar que adopta como su lugar en el mundo. De ese viaje hacia Chubut, Juan recuerda: - Mi papá ya se había venido hacia tres o cinco años, pero estaba en la zona de Esquel. Y después no sé cómo se comunicaría con mi mamá para venirse para acá, eso nunca lo supe, se ve que tenían comunicaciones porque cuando vinimos, nos vinimos con unos camioneros fruteros que eran amigos de mi papá, porque no le cobraron nada. Armaron dentro del camión tipo una carpa con cajones de fruta y ahí veníamos toda la familia. Venía mi mamá dentro de la cabina, con un tío mío que tendría unos 17 años, que fue el que la acompañó a ella. Mi mama era jovencita en ese tiempo y nosotros éramos todos chicos.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 4 Y bueno, vinimos en ese camión y demoramos no sé cuánto. ¡Once días!, o algo así, porque venía vendiendo. Se metía a los pueblos, a los campos y vendía fruta. Con dos camiones venían, ¡como once días tardamos en venir! (se ríe). Vinimos acá y estuvimos parando unos cuantos días en el Hotel Español (hoy edificio del Banco del Chubut) y se ve que mi papá tenía un arreglo con el gallego ése, Francisco Martínez se llamaba, un hombre ya grande, de bigote grandote. Habían piezas, eran como un conventillo eso ahí y había un taller, ahí donde está el juzgado ahora, ahí había un taller que era de Gallardo, Nicasio Gallardo se llamaba. Chileno. Tenía un tallercito con una fosa y todo. Tuvimos unos cuantos días ahí y después nos trasladamos allá, consiguió donde esta Vicente Rubilar ahora. Ahí había una casa de Joaquín Viegas y Enrique Tonino, era una sociedad. Ellos eran los dueños verdaderos de la chacra donde está Avendaño ahora, después murieron los viejitos esos, uno era italiano y el otro portugués. Bueno, esa casita era de ellos y se la prestaron a mi papá, se ve que eran amigos. Y ahí tuvimos, no sé cuánto, ya después se estaba cayendo porque había mucha humedad, porque era de adobe todo. Así que, después consiguió mi papá donde está hoy Ancaleo. Eso era de un tal Saye, el “Negro” Saye le decían. Era un negro “mota”, decían que era brasilero, era medio enfermero, medio brujo (se ríe). Amigo de mi papá era. Curandero, eso era, curandero. ¡Más nombrado era el negro! (risas). Ahí le prestó y mi papá empezó hacer esa casa, ahí donde viven los Aguinaga, ahí al frente de la escuela del secundario, de este lado ¿viste la casa linda esa que está ahí?, bueno, esa la empezó hacer mi papá, y la hizo Don Mansilla. En 1956 la familia decide volver a Neuquén, debido a la poca probabilidad laboral que veía su padre en la zona. La decisión de volver a su provincia natal lo ponía, al joven Juan, en la encrucijada de tener que acompañar a su familia o quedarse en Rio Mayo:

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- Yo siempre andaba en el campo, como me crié en el campo, me gustaba y andaba por ahí, acá no. Las demás chicas iban creciendo y había poca perspectiva de nada, así que agarró (su padre) y se fué para Neuquén, anduvo como un mes y volvió. Cuando volvió vino con la novedad que tenía tratado algo ahí en Neuquén (capital) y que se iba y bueno, ahí comenzó todo ese comentario. Yo estaba con Antonio Sánchez, en el ’56 yo vendría a tener como veintitrés años. Antonio me decía: “Juan, pero, vos no te vayas”, y yo le decía: “No, no. Yo no me voy a ir”. Yo era trabajador, ellos me querían mucho. Así que nos fuimos toda la familia entera, pero después yo me volví. Cada tanto iba, después comenzamos a trabajar con el vino para la Casa Lahusen con el camión y le traíamos vino de Roca; así que, cada un mes o dos íbamos, y así anduvimos. Cuando falleció la mamá ya dejé de ir un montón de tiempo. Años que no iba. Después cambió todo, no hubo más ese flete, cambió todo. En la vida va cambiando todo, esto es como el viento. Cuando yo me vine para acá las chicas se casaron allá. Mi mamá me decía que vaya para allá, que lleve el camión, le digo: “No, yo el trabajo lo tengo acá en Rio Mayo”. Allá tenía que empezar de cero y uno no sabe si le va a ir bien o mal. A veces saco esa cuenta de: ¿Por qué no me habré ido? Capaz me habría ido mejor; uno saca esa cuenta, viste. Porque uno no sabe si le erra el “toscazo”. Mi mamá me decía que vaya, y así que, cuando falleció ella ya perdí todo el cariño… Como que uno se empieza como a desarraigar. ****** El fútbol: los primeros goles, piques y gambetas Muñoz comienza a mostrar su juego en las canchas de tierra de la zona y


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 4 en el primer equipo del Club al lado de los hermanos Centeno y “Chebe” Barriga. Al mismo tiempo, se enriquece con el talento de jugadores del norte argentino que llegaban a Rio Mayo a prestar servicio en el escuadrón de Gendarmería Nacional: - Él (por el “Chebe”) es jugador viejo, del cuarenta o cincuenta y pico. Cuando éramos pibes, tenemos la edad medio parecido, él es un año o dos mayor que yo. - ¿Usted cuántos años tiene? - Yo tengo ochenta y dos años y él debe tener ochenta y cuatro. Él es mayor que yo. Y acá de los de la edad mía, de los que jugamos al fútbol, no te digo que ya no queda ninguno, está “Chebe” de los que quedan, Luis Centeno que está en Comodoro, Luis es un año o dos mayor que yo. Ahora te voy a mostrar una foto donde estamos todos. La vida y el fútbol es más linda cuando uno es pibe, porque después ya de grande no, porque ya vienen las peleas, porque en ese tiempo (la niñez) uno juega con ese entusiasmo; y se pone contento porque la alegría de uno es pegarle una patada al fútbol. Nosotros, cuando recién llegó Gendarmería, en esos años, jugábamos atrás del arco porque no nos permitían a los pibes, éramos todos pibes. Los milicos pa´ lo mejor compadrones, en esos años venían esos milicos. Algunos buenos, viste, no hay que generalizar ni nada. Los otros antipáticos, viste. Así que teníamos que estar detrás del arco, para agarrar la pelota y poder patear; porque la alegría de uno era agarrar el fútbol y patearlo, aunque sea una patadita, un cabezazo (se ríe). Y ahí íbamos todos nosotros. Yo lo conocí jugando ¿Sabes a quién? a Narciso Mansilla, ¿viste a Don Mansilla viejo? yo lo alcancé ver jugar, jugaba al fútbol acá, jugaba con

los policías. Cuando nosotros recién llegamos había policías, después cuando ya vino Gendarmería la Policía salió de la jurisdicción, y entró Gendarmería en jurisdicción policial. A los milicos no sé qué los hicieron, para donde los mandaron o le sacaron la ropa, no sé, se fueron. Y me acuerdo que habían como tres o cuatro, había un tal Montesinos, un tal Aragna, y ahí jugaba Mansilla, tenían un equipito ahí de policías, varios policías cuatro o cinco policías. Y después cuando llego Gendarmería, claro, ya venían esos de Buenos Aires, y casi todos buenos. ¡Ahí uno aprendía mucho también, eh! Yo aprendí mucho, más a uno que le gusta, y más que ya viene medio de sangre, seguramente; uno viendo como juegan al futbol aprende más, esto es como todo profesor: vos mirás y querés hacer lo que hace el otro. - Copiarles cosas. - ¡Claro, que lindo! yo tengo agradecimiento para algunos muy buenos, habían algunos antipáticos, asquerosos como hay siempre. Viste, que el que lleva la ropa lleva las ideas media... (se ríe) por más que te quiera palmear y todo, pero...(se ríe). - Yo digo siempre que, uno aprendió mucho con ellos (de los gendarmes). Mucho. Habían muy buenos jugadores, ¿te acordás que el otro día te contaba que me quisieron llevar para allá? (se refiere a Buenos Aires). Dos (gendarmes) me querían llevar para probarme allá, haciéndose cargo ellos de los gastos, todo, de llevarme y traerme. Ellos se iban de vacaciones y a la vuelta me traían otra vez. Los que me llevaban se llamaban Orlando Rivero, un cordobés, y el otro… de nombre no me acuerdo, pero era un sargento, de apellido San Román, un gordo, colorado. Les gustaba como jugaba yo al fútbol. Ellos se hacían cargo, le pedían permiso a mi papá para que me deje ir, porque ellos me querían probar en las inferiores de algún club, ellos conocían todo. Pero no me dejó ir. No, no, no. Mi papá era un tipo muy cerrado, cuando decía no era no y listo, a la mierda, no había más vuelta.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 4 Tipo milico, militar. Tenía ese carácter así. Pero se ve que ellos (Rivero y San Román) algo veían porque querer llevarme en esos años, yo te estoy hablando del 40 y pico, yo era pibe.

Widogro era muy bueno, che. ¡Cómo me gustaba aprender cosas de las que hacia él! Era un negro alto y pelo crespo, me acuerdo. Buen hombre, buen muchacho, humilde.

Gendarmes de todas las provincias argentinas han formado parte, alguna vez, de un equipo de fútbol del escuadrón y del mismo plantel de primera del Club Rio Mayo. Jugadores como: Pujato Crespo, Cossio, Távia, Romero, Mareco, Meliat, Rojas, Di Salvo, traían su fútbol a Rio Mayo y se convertía en una novedad entre los jugadores del pueblo. Juan Muñoz recuerda de esa época a gendarmes que lo marcaron en su juego con los que, además, compartió equipo en las filas del Club:

Había un tal Lagos, más compadrón, antipático, un porteño, viste, repugnante, de esos tipos que te da asco verlos. Pasa en toda la vida, vos en la vida encontras a toda clase de gente, viste. Gente que cree que se las saben todas. Al final esa gente no sirve para nada en la vida, porque no te enseñan nada, no te asesoran en ninguna cosa que valga la pena. Al final te pones como ellos, y uno si aprende de ellos, está listo. Por eso, la cultura está así como está, muchas veces por atender a gente de esa clase. Por eso uno tiene que predicar con el buen ejemplo, y no con lo malo, ¿no es cierto?.

- Me acuerdo de algunos que jugaban conmigo, como ser el “Negro” Medina, era un buen jugador y un tal Milani, eran de Gendarmería. Esos eran los últimos años que yo jugué, en los años 70´ sería, o 68. - ¿Los de Gendarmería eran invitados para jugar en el Club?

****** La sociedad futbolística perfecta con Ambrosio Llanos, compañero de colegio

¡Habían cinco o seis gendarmes que eran infaltables, eh! Me acuerdo de un tal Sardá, “El Negro Sardá” le decían. Medina, ese “Negro” Medina también. Todos negros de allá eran, de Misiones, Entre Ríos, toda gente de allá del norte.

- Había un paisanito que se llamaba “Llanitos”, Ambrosio Llanos, chiquitito, petiso igual que yo. ¡Bueno! ¡Cómo jugábamos cuando nos uníamos los dos! ¡Éramos buenísimos! Nunca más lo vi, se fue a Comodoro con su padre, porque el padre era policía. Entró en Schlumberger, una empresa norteamericana del petróleo, y nunca más lo vi, ¡pero qué bien que jugaba! Vos si le llegas a preguntar a alguno de los Centeno, ellos te van a decir; en ese tiempo jugábamos todos, porque más o menos éramos de la misma edad. Pero ése (Llanos) era habilidoso, nosotros siempre nos entendíamos una barbaridad los dos con el paisanito, pero ¡Qué habilidad que tenía para jugar! la cabeza y el entendimiento, viste.

Di Salvo era arquero de ellos, de Gendarmería, jugaba bien, sabia jugar en la delantera también, pero siempre fue arquero, se aprendía muchas cosas con él.

Ambrosio Llanos, iba a la escuela conmigo también. Hacíamos goles. Más de una vez pasó así, eh! de sacar del punto del centro, salir combinando y hacer goles.

“El Negro” Widogro, jugaba muy bien al fútbol, de ése también copié muchas cosas, Uruburu también, jugaba bien, tipo gringo era. Pero ése negro

Lo que pasa es que, yo a veces pienso, antes te dejaban jugar, la gente era más inocente. Hoy como ser yo, no jugaría, porque no te dejan, porque

- Sí, sí. Siempre. Se integraban mucho, sí. Se intercalaban jugadores civiles con los de Gendarmería, siempre. Los íbamos a buscar, me acuerdo, traerlos. Allá en el Barrio (28 de Julio) vivían la mayoría, porque todos casados eran.

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Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 4 mucho roce hay. Hoy es más del roce, el empujón, la agarrada. ¿La agarrada de la camiseta? Noooo! eso era un foul, enseguida. Más de una vez a mí me trabaron el otro pie ¿viste cuando vas a patear?, más de una vez ¡Y eso era un foul grande! Ahora dejan pasar todo y al habilidoso lo acobardan. Porque vos ya tenés miedo, cada vez vas más con miedo, porque es por demás los foules que uno ve. Yo digo siempre: hoy para jugar no te podes lucir. No, no. Antes había espacios, la parabas, jugabas, por eso uno se hacía ver más; y el que era habilidoso la pegaba, hacia hasta malabarismos con el fútbol. Me acuerdo una vuelta, yo tenía 13 o 14 años esa vez, vino un equipo de Senguer, que era como una segunda (división), eran todos chicos grandecitos, y es cuando más lindo se ve el fútbol también, viste. Ni muy grande ni muy chiquititos, y ahí también jugaba el “Llanitos” conmigo. Ganamos 4 a 0 y los cuatro goles los hice yo, me acuerdo, ¡pero cómo nos entendíamos con ése muchachito, eh! Era sacar y combinarse. La habilidad es al pedo, ¿viste cuando te enchufás? Hay días en que te sale todo. ****** La evolución de la pelota de fútbol y del futbolista - El fútbol era de esos con tientos, viste, a mí me hubiese gustado jugar con estos fútbol que salen ahora, redonditos y con los campos (de juego) que hay ahora. No con los campos malos, más el fútbol con tientos, viste. El tiento se le pasaba igual que a los cordones de la zapatillas. Después se le metía con un alambrecito un aparatito especial que había, nosotros le pasábamos para allá y de allá lo traíamos y ahí quedaba, pero siempre quedaba ovalado, y después un cabezazo del lado del tiento te llegaba arder la cabeza (se ríe). ¡Cómo lo inventaron! se inflaba, después se le doblaba el “pituto” ese, se ataba bien, y con el dedo debajo del cuero bien metido adentro ahí, llevaba como un forrito ahí que estaba costurado, ése

se tapaba, después lo costurabas así, de seis —me parece que era—, uno, dos, tres. Bien apretado, y el tiento que sobraba lo pasabas para allá y para acá. Éramos “baqueanos” para todo eso. Ahora salen unos fútbol ¡pero espectaculares, che!, los botines que salen ahora todos preparados. Así que, ahora tiene muchas ventajas uno, en todo sentido. Yo digo que ahora no podes hacer eso que hacías, porque el otro (el marcador rival) ya te entiende las intenciones, está adivinando las intenciones que vos tenés. Antes no, antes se ignoraba más al otro que tenías en frente. Era más fácil, mucho más fácil. Por eso el habilidoso se lucia más también. Y uno aprendía cada vez más. ****** Hermida y Fillol, dos arqueros que marcaron una época Dositeo Hermida era un arquero buenísimo del Club Social y Deportivo Rio Mayo fue siempre. Fue él, después tuvo Juan Fillol muchos años de arquero del Club Rio Mayo, buenísimo también. Juan Fillol es nacido acá. Era de familia pobre. Era de ahí, de la costa del rio, ahí tenían la familia ellos. Me parece que era hijo de crianza, era medio pariente de Nicolás Barrios. Tolentino Barrios me acuerdo que se llamaba el viejo, el padre. Y vivían allá por donde está la arboleda, contra el rio, ahí donde hacia la curva, bueno, ya no existe más eso; pero por ahí vivía. Después se casó con una hija de Centeno, con Elena. Fue jefe de correo muchos años, porque él fue empleado de correo, fue ascendiendo hasta que llego a jefe de correo, después fue trasladado a Ricardo Rojas, o habrá pedido él capaz, y tuvo muchos años allá. Después estaba bien, tenía vehículo bueno, casa en Comodoro. Y después, no sé qué le pasó, me decían que había empezado a perder el habla, decían. A mí me venía a visitar siempre, era muy bueno conmigo. Muy buen carácter tenia, Juancito. Siempre que venían acá (a Rio Mayo) venía a ver la casa, la que era de los suegros. Venía a comprar leña para hacer algún asado, a conversar. Un hombre muy amable, Juancito Fillol.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 4 - ¿Y quedó la amistad de esa época, del futbol? - Sí, sí. ¡Del fútbol, claro!. ****** La cancha del Club y la rastra para ablandarla La histórica cancha del Club Social y Deportivo Rio Mayo, escenario principal del fútbol local, ha cambiado considerablemente a lo largo de los años. El terreno de juego en la década del ’50 y ‘60, trae nostalgia a Juan Muñoz: - El fútbol no era tan lindo como el de ahora, con el campo bien hechito. El césped, que te pica bien la pelota, tantas cosas lindas que uno hubiera deseado. La cancha toda llena de pozos, piedras, vidrio, todo. Esa cancha yo me acuerdo que con el “Chebe” Barríga, yo tenía un cachirulo viejo modelo ’36, un Fordsito. Y sabes que le pedíamos una rastra que tenía el chacarero de allá abajo, (Olegario) Paillahuala, Don Pablo Mendoza era el dueño, pero me parece que ya estaba Don Paillahuala. Esas rastras que los chacareros le pasan con los dientes para abajo, eso tiene unos dientes así largos, y los pasan para poder sembrar, tienen puntas, y con un cable lo llevábamos con el camión, y le íbamos dando vuelta así a la cancha, para ablandarla cuando estaba por venir un equipo de algún lado. Y como andábamos al pedo nosotros (se ríe), claro, y uno que le gustaba tanto. Siempre el lugar donde más jugaba uno, ahí preparaba mejor, siempre me acuerdo (se ríe). Primero se ponían uno o dos arriba, después no. Así que, después, poníamos unas bolsas llenas de arena, de tierra, le poníamos bolsas bien arriba para que tenga peso y ahí salíamos despacito. Pero en los rincones no podes porque no da vuelta el camión, así que todo el rincón del córner

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y todo eso quedaba lejos de todo, así que no había forma de pasarle, no te daba el camión, así que más vale en el centro, siempre arreglábamos. Después con la pala ir emparejando de a poquitito, porque todo pasto salado era eso, muchas piedritas, después, los lomos. Uno mismo ve ahora esas canchas cuando las muestran feas, viste que hay canchas feas allá en Buenos Aires igual. Viste que pica y vos no sabes si va para acá o para allá, no sabes dónde va a picar la pelota. En cambio en el césped vos la ves bien como cae, la paras, todo, da gusto. - Pero igual, en esa cancha donde jugaban ustedes, te pones “baqueano”, porque cuando pica la pelota ya, más o menos, intuís. - Sí. Bueno, nosotros que éramos conocedores, sabíamos. Por eso nosotros preparábamos. Siempre nosotros con ese poquito de ventaja. El local siempre tenía esa ventaja. Siempre le pedíamos la rastra al viejito, después se la teníamos que llevar de vuelta otra vez. Esas rastras son para sembrar, después que aran, le pasan ése y van moliendo los cascotes. Y después ellos emparejan, como pueden, a pala. No como ahora que hay de todo. Niveladoras. Las chacras grandes, viste. Así que siempre me acuerdo de eso. Toda una vida viviendo pendiente de lo que se hace bien, y lo que se hace mal en el Club Rio Mayo. Juan Muñoz, se alegra cuando ve cambios que le hacen bien a la entidad deportiva más importante del pueblo. La inversión que el gobierno provincial ha realizado en materia de infraestructura le ha cambiado, aunque sea un poco, la cara al club. Con el deseo de que esto sea el comienzo de mejorarlo, Muñoz pone la mejor expectativa: - ¡Pueda ser que la mantengan bien a la cancha, carajo! Que la dejen un lujo, que le dejen salir el pasto bien, que dé gusto. Debe ser un ejemplo para los demás.


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 4 - ¿Esa cancha estuvo siempre en el mismo lugar? - Toda la vida. Los arcos se habrán cambiados una vez, de aquí a ahí, de ahí a acá. Yo desde que llegué a Rio Mayo, viste que yo hablo desde el ’40, la cancha estaba ahí. Era pelada, no había nada, árbol, nada. Al fútbol lo veas de lejos, como no había casas como ahora, uno lo veía picar. Cuando mucho alguna vez, que se quebró algún palo, ya podrido, lo cambiaban de lugar. La red, me acuerdo, cuando se terminaba el partido había que guardarla. Pero siempre estuvo (la cancha) en el mismo lugar, de norte a sur los arcos, toda la vida, desde que yo la conocí en los años ’40, así que mirá, ¡si habrán jugado!. A veces, cuando se hacían prácticas, o se hacían partidos con menos jugadores, que jugaban los más jovencitos, poníamos los arquitos chiquitos, así atravesados, esos arquitos movedizos, sino era muy grande la cancha, siempre me acuerdo. ****** Sus compañeros de equipo y el recuerdo imborrable de fútbol compartido - Choño famoso, jugó toda la vida conmigo. Siempre él me llama de Comodoro. ¡A ése le gustaba el fútbol como la gran! le gustaba y le gustará nomás. Ese siguió jugando, en Comodoro no sé hasta cuando siguió jugando, capaz que todavía sigue jugando (se ríe). Él es un poquito menor que yo nomás. Luis Centeno tiene un año o dos más que yo, igual que “Chebe”, tienen un año o dos, mayor que yo los dos. ¡Pero mirá, ochenta y tantos años, eh!.

Imaginariamente le tiro una pared a Juan Muñoz y observamos una imagen que ilustra esta historia. El ex crack del club se acerca a la luz de la ventana con la fotografía en blanco y negro. La mira. Se toma su tiempo, y al toque me devuelve la pared en recuerdos y detalla a cada uno como jugador: - Novoa: Éste jugaba muy bien al futbol se ve que cuando había sido bien joven había jugado. Robledo: Éste era así más o menos, no era tan buen jugador, lo ponían a veces, Juan Carlos Robledo se llamaba. Aureliano Centeno: jugaba bastante bien en la defensa, re contra firme “Muñeco” Centeno. Luciano Centeno: Éste era bueno, el hermano, buen defensor también, los dos hermanos defensores eran, atrás jugaban los dos, éste (Luciano) es mucho mayor. Bernardo Rossi: Éste es el número 5. Jugaba en la línea del medio, número 5 que repartía la pelota. Oscar Valente: Éste jugaba bastante bien. También jugaba en la defensa, número 2. Lo íbamos a buscar al campo siempre. Tipo firme. Este había jugado en Comodoro. Se vino, cuando el padre lo trajo para que cuide el campo, pero se ve que cuando había estado allá en Comodoro había jugado mucho, yo lo conocí de grande ya. En cambio al otro, a Enrique, lo conocí acá, porque hacia cuenta que nació acá. Tenía campo acá en El Tacho, el “Chueco” Enrique. Él valía poco, pero si lo dejaban afuera capaz que hacia un escándalo hasta que lo tenían que poner, (se ríe), ¡Cada cuento tenía el chueco! Le salían cosas de todos lados, refranes de acá, lo tenían “pa´ la farra” nomás a Enrique, las mujeres principalmente, me acuerdo. Lo hacían hablar. ¡Pero no se enojaba con nadie, qué carácter, eh! Un carácter especial el loco.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 4 Ernesto Pacheco: “Ticho” jugaba bastante bien. Atrás, siempre en la defensa o en la línea media. Antes se armaba: el arquero; los dos fullback; después más adelante eran tres, uno a la derecha, en el medio el número 5 y el de la izquierda; y después la línea delantera de cinco. Así que “Ticho” jugaba en esa línea de tres, no dominaba mucho la izquierda, siempre fue de la derecha. “Chebe”: siempre jugó a la izquierda porque era zurdo. En cualquier lugar que lo pongas, pero a la izquierda. Pero siempre jugó en la delantera, era wing izquierdo (11). Por ejemplo yo era in-side derecho número 8; el número 9 era el centrofoward; el 7 era in-side izquierdo; El 10 vendría a ser el wing derecho. Cuando uno salía a la cancha salía armando así: 1-2-3-5. - ¿Con “Chebe” te entendías? - Sí, sí. Jugamos muchísimos partidos con él. Él lo que tenía es que era zurdo. Jugaba mucho con los centros, por la orilla de la raya y lo que hacía falta era eso, y medio habilidoso que era. El que pateaba muy fuerte como balazo era Luis Centeno. Había un jugador en Boca, no me acuerdo el apellido que tenía, ¡que patada tenía!. Bueno a Luis le teníamos ese sobrenombre por eso, ¡tenía una patada! Que si llegaba a ir al arco era seguro gol. - ¿Le dejaban patear tiros libres? - Sí, sí. Los tiros libres los tiraba aunque sea de mitad de cancha para allá, pero ¿no sé porque será eso? - Yo creo que es por el efecto que le das vos con el pie. No podes tener la fuerza muscular, pero, es con el efecto que le das, entonces, sale fuerte.

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- ¡Que sale como un tiro! Porque viste que ahora miden y todo, con la técnica que hay ahora miden la velocidad. ¡Luis Centeno tenía una patada! De mula tenía. Por ahí sin dirección, si llegaba a ir al arco era gol seguro. Pero de diez salía una o dos, cuando no rebotaba en uno u otro, no era de mirar él. Ahora no, porque ahora te la tiran con comba, y eso no había quien enseñe, así que, uno jugaba a la buena de Dios, ¿no?. ****** Pedro Fadel, el técnico que dejó más que una marca: una enseñanza de vida y respeto El recuerdo de un director técnico que cambió la manera de jugar al fútbol en el Club Social y Deportivo Rio Mayo. El juego como competencia y el entrenamiento físico como suplemento a la calidad de jugadores que había en la época. Juan, lo recuerda como una de las personas que más enseñanzas le dejó en su carrera deportiva. Además un técnico que depositaba confianza en su capacidad como jugador, su memoria no lo olvida, y así lo expresa: - Yo de Don Pedro Fadel tengo muy buenos recuerdos, porque ese hombre ayudó mucho. Empezó a trabajar así con el estado físico, el entrenamiento, las colchonetas. Yo a Don Fadel le tengo que agradecer mucho, porque muchas veces, viste, el fútbol como es. Ahora mismo sigue siendo polémico, porque, viste que cuando dejan a algún jugador afuera se enojan los otros, viste, y bueno, en ese tiempo fue igual. A mí me traían, me iban a buscar al campo, porque yo trabajaba con la esquila, sino estaba en el campo, o en el verano estaba en la esquila. Me iban a buscar, me traían y era seguro que yo era titular y ahí venia la bronca, la bronca de los otros que estaban acá


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 4 y estaban siempre entrenándose, algo, poco o mucho, pero… Y cuando se armaba el equipo, como ser, a la tarde del ultimo día se entrenaba un poco ahí, en las tardecitas, el día antes, cuando había que ir a una delegación a Gobernador Costa o algún lado, bueno, ahí se armaba y se daban los nombres de quienes iban a ser titular y ahí armaba Don Fadel. Y a mí no me dejó afuera nunca, viste, y ahí venia la bronca. Decían: “si éste está en el campo y lo van a buscar en la camioneta” o “lo hacen venir para jugar mañana o pasado”, que íbamos a Gobernador Costa a Sarmiento o a Perito Moreno. Pero claro, lo que pasa que él (Fadel) buscaba a los jugadores que andaban mejor. Ahí mandaba él. A él no se le animaban a decirle nada, era el comentario nomás, “ah, pero a Juan lo trajeron recién y lo ponen en todas las vueltas”. A mí no me decían nada, pero yo escuchaba todos los comentarios, después el grupito de uno te decía: “mira están enojados”. A mí no me dejaban nunca. Siempre titular. A lo mejor allá no andaba bien o algo y me sacaban, capaz, a la media hora. Pero yo de entrada seguro era titular. Jugaba bien al fútbol y él sabía bien. A ese hombre yo le debo mucho, me enseñaba mucho, te hablaba bien pausado, te explicaba bien, como había que hacer, no te daba lugar para que le contestes mal ni nada, un tipo muy educado. Él llegó acá cuando recién llego Gendarmería. Después se fue trasladado. Anduvo de novio después se casó con una de las Pacheco y a los muchos años volvió de vuelta otra vez. Se ve que pidió el traslado para acá, y a la final dejo los huesos acá. También practicaba boxeo, “Chebe” sabe bien, practicaba boxeo él y, a ver si me puedo acordar, eran dos, un tal Orofino, tenían ring, tenían todo. Y ya te digo, yo a él lo defiendo, y el a mí igual me defendió mucho, y Don Pedro Lacave también, siempre estaban a favor mío. Siempre la gente tira para el lado del habilidoso, del tipo que juega mejor, uno enseguida se

va para ese lado. Ellos sabían lo que es fútbol y veían cómo era la cosa. Porque, viste que pasa que, muchas veces, en aquellos años pasaba, no sé ahora, que los equipos se arman por simpatía, por fulano de tal, por el apellido de aquel, porque es amigo de aquel. Fadel eso no lo tenía en cuenta, no, no. Claro, porque viste, venia otro que estaba bien vestido o mejores botines o de tal familia y lo ponían a él y al final era un pata dura. Él no, él iba a armar un equipo para competir, para jugar todo lo mejor que se podía, y poder ganar, mejor ¿no es cierto?, eso era lo que hacía Don Fadel y esa era la bronca. Él trataba de armar con lo mejor de lo que había para elegir. Por eso era la bronca, porque yo siempre estaba en el campo, no estaba casi en el pueblo o cuando no, andaba de camionero, iba para allá, para acá. Por eso después me empecé a retirar, de a poco, muchos me decían “como vas a dejar tan joven, ni 30 años tenés” y ya empecé cada vez menos, y después iba a mirar, cuando podía, pero ya empecé a perder todo el entusiasmo ése, viste. Don Fadel pudo haber sido un docente, yo le agradezco mucho y le tengo muy en cuenta los consejos que me daba, su educación que tenía, bien centrado el tipo, un hombre que no hablaba por hablar nomás, porque viste que hay gente que habla y habla y al final no sabes ni lo que te dijo. Era un tipo muy centrado dentro de sus opiniones, en los concejos que daba. Daba gusto conversar con él. Y yo le debo todo eso. A mí nunca me dejó afuera, yo seguramente que lo merecía, sino no diría: “bueno, a éste lo dejo de suplente”. - Pero, yo creo que te tenía confianza y sabía que en el esquema de él vos funcionabas bien. - Claro, en el esquema de él. Ellos están mirando todo. Siempre me acuerdo de él, en todo sentido. A él le gustaba todo el deporte, era carrerista

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 4

también, tenía caballos parejeros. Yo era pibito cuando lo conocí. En el ’42 cuando llegó Gendarmería, él llegó en la primera tanda. Después algunos se fueron trasladados. Algunos volvieron, y el volvió. ****** Sus últimas gambetas y goles de una despedida repentina y demasiado pronta Antes de cumplir 30 años, Muñoz decide dejar de darle continuidad al fútbol en las canchas de Rio Mayo. Su prioridad principal, de ahora en más, pasaría solamente por dedicarse de lleno al trabajo. Mayormente del tiempo, lo pasaba transitando caminos por los campos y pueblos aledaños. Sin embargo, todo aquel talento de potrero, forjado en las canchas de tierra y piedra del pueblo lo seguiría acompañando, como un arma para defenderse ante cualquier rival que se le presente en una cancha cualquiera: - Hasta los 27 o 30 años jugué yo. Después me fui retirando, y retirando y jugando cada vez menos. Ahora, algunos juegan hasta los 50 años. Yo no. Yo me retiré rápido. Todos me decían: “¿cómo no vas más Juan, a jugar al fútbol?”. Y cada vez menos. Como empecé a trabajar ya con el camión. Yo siempre andaba con el camión, pero siempre iba, pero después empecé a mermar y a mermar, y después ya… Y ya te digo, yo me acuerdo que uno de los últimos partidos que pude haber jugado, pudo haber sido como en el ’60,….a ver, sí, como en el ’60 y pico era, porque yo alquilaba en la casita esa de ahí al lado.

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Se hizo un campeonato acá, que era River y Boca, y no sé si un equipo más… contra Independiente. Contra todos los demás equipos, así era. A los otros le sobraban jugadores, porque viste ¡de Boca había a patada! así que nos dieron la posibilidad a nosotros de que buscáramos de Chacarita, de todos los equipos que habían en esos años para que podamos jugar. Hicieron un campeonato, me acuerdo, que jugaba un tal Benedera, un buen jugador ése también, pero no era de acá, vino de afuera, trabajaba en la aduana y después trabajó en la usina en la cooperativa de luz, ahí estuvo muchos años. Después se fue de vuelta, falleció también después ese muchacho. Jugaba muy bien al fútbol, el “Petiso” Benedera le decían. Él era delantero, en la línea de cinco de adelante. No tengo fotos de ese, ¡mirá, que raro!, bueno, ya te digo, ya en esos años iba jugando cada vez menos, por eso que no salía casi (en las fotos).. El último partido bueno que jugamos, no me acuerdo si lo ganamos o lo perdimos, fue ése combinado que se hizo: River y Boca contra todos los demás equipos. Yo creo que fue uno de los partidos más interesantes que jugué. Uno de los últimos. - En esos años vino una empresa que hizo todas esas casas, donde vivía el Vasco Marina, Emilio Avendaño, esas casitas lindas que hay. Ahí había un tal Romero, que era capataz de la empresa, vendría a ser como el capo. El ingeniero. Y me acuerdo que jugamos algún partido. Se ve que había jugado bien al fútbol el tipo. Antes. Cuando era joven como nosotros, él era veterano, me acuerdo esa vuelta, yo


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 4

me acuerdo que era uno de los últimos partidos que jugué. Después que se terminó el partido que nosotros ganamos, no sé si 3 o 4 a 0, no me acuerdo, yo a ése lo hice pasar de largo como cincuenta veces. Cada cosa le hice a Romero. Resulta que, como a mí nunca me veía acá en el pueblo, ni andando en los boliches en la noche, ni nada, le preguntaba a los otros ¿y éste quién es?. En ese tiempo, en el club, en la misma butaca se sentaba uno, dejabas la ropita, y ahí nos cambiábamos, era algo así como el vestuario; después íbamos ahí al mostrador, estaba lindo, en esos años el Club estaba más o menos. Íbamos a tomar siempre algún refresco o algo y ahí les preguntaba: ¿Quién era?. Le hacía cada cosa, le hacía túneles, lo hacía pasar de largo (se rie), después lo había agarrado para la risa, para la “farra” al tipo, viste. Yo se la tiraba para un lado y salía por el otro y lo dejaba en el suelo a él. Entonces, les preguntaba a los otros ¿Quién es este? Y después me contaban los otros. Claro, él pasó vergüenza, porque él hacia cosas lindas también, pero nunca pensaba que le iba a pasar eso, viste. Se encontró con un jugador, yo había jugado toda la vida, está bien que yo tenía treinta y pico de años, calculo yo, treinta y uno debía tener. Él era capataz de esa empresa que estuvo, se ve que había jugado, en la juventud, bien al futbol. Pero se llevó esa sorpresa, que se encontró con un tipo que sabe también, y sabe hacer sus gambetas, y sus picardías, y lo dejé en vergüenza un montón de veces. Me venía crudo el tipo, y pasaba de largo, ¡qué risa!. Dónde jugué quería saber. A uno siempre le queda algo, no porque uno tenga treinta años, y eso te queda por siempre. Eso de dominarla. Parar la pelota de allá arriba,

la paras como querés, viste. Todas esas cosas. ****** Una anécdota de Ricardo Rojas También una vuelta fuimos a jugar a Ricardo Rojas habían hecho como un campeonato también. En ese tiempo jugo Bonifacio Alsina, Ojeda, eran hombres grandes y habían jugado al fútbol como yo. A mí me habían visto en el camión tirando leña, pero jugando al fútbol nunca. Y yo a ellos tampoco. Juan Fillol era arquero de allá (Dr. Ricardo Rojas) porque ya era jefe de correo allá, ¡que baile le dimos! ¡Yo les dí! Pa´lo mejor una cancha para aquel lado todo con mallín, ¡resbaloso! donde perdés un poquito de pie… Después me jodían en el mismo mostrador cuando fuimos al boliche de Don Anselmo López. Pero, claro, ellos nunca me habían visto jugar al fútbol, me veían con el camión con leña, la maquina esquiladora, pero jugando al fútbol nunca. Juan si, Juan Fillol todo sabía, porque éramos de acá, todos habíamos sido. Así que era para la risa, quedaba uno en el suelo allá, otro por allá, y yo vuelta a vuelta estaba de frente con el arquero mano a mano (se ríe). Me atajó muchas, me acuerdo Juan Fillol, porque era un buen arquero. Yo no era de patear muy fuerte tampoco, no tenía patada fuerte. Siempre fui a colocar. Me atajó muchas me acuerdo, ¡sino le hubiéramos llenado la canasta!.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 4

****** La esencia del fútbol local - Acá yo vi jugar a González, ese el de la cooperativa de luz, el “Ñato” (Omar) González, ése me gustaba como jugaba al fútbol hace años. No jugó más ese. Me gustaba porque era muy habilidoso, por más enganches que le tirara lo saltaba. Porque hay otros jugadores que son “buenónes” pero le hacen un empujoncito y ya se pone a protestar o se cae. Este no, saltaba y lo saltaba, hacia goles, y así se hacen los goles, luchándola hasta el último. Porque así, tipo señoritas no, no damos juego, el fútbol es para hombres. Hoy en el fútbol grande pasa mucho eso, hay mucho roce, se pegan demasiado fuerte, para poder hacer goles tanto uno como el otro ¡hay que jugar bien a lo bruto, casi, se puede decir, eh! ¡Cómo se pegan! Y nadie protesta, mucho tiene que ser. Después hubo un tiempo que mermó mucho, hubo como dos o tres años que no tenían mucho entusiasmo me parece, y no pasaba nada con el fútbol. Los pibitos que tenían catorce a los cuatro años ya tenían dieciocho, diecinueve y se perdía sus mejores tiempos. Acá hubo chicos que por

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culpa de eso se perdieron de jugar en muchos lugares, hacerse ver más sus habilidades por culpa de los que dirigían. Ahora no, porque ahora los van persiguiendo de cerquita al que es regular. Están jugando mucho y lo están viendo, entonces ahí se saben quién juega mejor, si hay que llevarlo para allá o para acá. Antes se perdían buenos valores, veranos enteros que no se jugaba al fútbol, ¡veranos enteros, eh! ¡Qué barbaridad! Tiempo desperdiciado. Lo peor es para los chicos que les gusta, y esos son años que no vuelven. Parece que agarraba el mando esa gente que no tenía capacidad de estar ahí, me parece que era así la cosa, tendría que haber otra clase de gente, con más ímpetu, con más espíritu del deporte. ****** - ¿Qué significa el fútbol para usted? - Para mí es como una prioridad. A mí me gustó toda la vida. En mi juventud por lo menos, era una cosa que me tenía como obsesionado. Andaba pensando en la pelota nomás. Como que, si faltaba el fútbol faltaba todo.


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 4

En la escuela uno salía en los recreos, y en vez de acordarte de alguna materia o algo, te acordabas en dónde estaba el fútbol para no perder un segundo para ir a jugar en el recreo. No sé por qué tanta la alegría… no me sale en estos momentos… Yo me acuerdo que por culpa del fútbol, una vuelta, viste que antes, en la escuela, cuando tocaba la campana te hacían poner de pie, y hasta que no te daba la orden el maestro, no podías agarrar y salir para afuera, en esos años era así. Y un día entra un maestro o una maestra a hablar, no sé qué, y yo salí, ¡qué, uno desesperado por el fútbol que andaba por allá!, los otros grados ya habían salido. Yo agarré y salí nomás, no aguanté. El maestro se hizo el tonto, de que no me había visto, pero me había visto bien. Y los otros quedaron ahí, así que, hasta que no terminaron de hablar, después les dio la orden, para eso ya habían pasado como cinco minutos, los recreos eran de diez minutos o quince. Así que una vez adentro tuve como dos días o tres sin recreo yo. Me decían: ¿Por qué tanto apuro? Y era por el fútbol. Tuve como dos o tres días sin recreo, yo solo, el único que quedaba adentro era yo (se ríe). Yo no aguanté, le hice una gambeta por detrás al maestro y me vio clarito, y me fuí. Así que el futbol para mi es, como que si le faltara el aire a uno si faltara el fútbol. A mí me gustó mucho, lo único que abandoné muy rápido.

Para mí fue una prioridad, estaba ahí cerquita de la comida (se ríe). Hace de cuenta que hace falta para la vida. No sé por qué será que el fútbol a casi todo el mundo le gusta y a uno más que a otro, claro. Yo me acuerdo que cuando iba al Triana a buscar leña, trataba de volver antes de las siete, hacer todo lo posible para poder venir y no perder nada. A veces, cuando ya era muy tarde, llegaba, pasaba derecho para allá (la cancha), y bajarme porque ya estaban jugando. Antes había mucho entusiasmo con el fútbol acá, mucho entusiasmo. Ahora hay, pero claro, esta todo bajo techo, en ese tiempo era la única cancha esa. Los empleados, los de Lahusen salían a las siete, así que de las siete en adelante había que estar, y ya estaba medio armado el equipo siempre de once y once. Y era todos los días, todos los días. El atardecer dura poco en tiempos de invierno en Rio Mayo. La noche amaga con cubrir de negro al pueblo y los faroles de las calles ya están prendidos. Hemos tenido una gran charla con Juan Muñoz. Le agradezco sus palabras, el rico almuerzo y los mates –en ese orden. Le estrecho la mano esperando verlo pronto. Le comento, al salir, que admiro su memoria y se ríe una vez más, como lo hizo en toda la tarde frente a mi grabador.

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Capítulo 4 “ Deportes”

Silverio Singilín,

el “fútbol de potrero” como formación y contención en su barrio

Parte 5 Toda comunidad chica tiene sus códigos, Rio Mayo también los tiene, especialmente en lo relacionado al fútbol. Cuando nos referimos a la gente “De Abajo” lo relacionamos, imaginariamente, a los vecinos que viven en la zona del Club Rio Mayo, Barrio P.A.F y las inmediaciones del cementerio, en lo que vendría a ser —en nuestro GPS memorial— nuestro sur. Los barrios situados en la zona del barrio 32 viviendas y barrios aledaños se los denomina “De Arriba” o llamado también, en los últimos años, como: “Barrio La Picota”, allí es nuestro norte futbolero. Éstas coordenadas las fuimos incorporando desde tiempos inmemoriales y transmitidos a lo largo de los años por nuestros antepasados hasta la actualidad.

NOMBRE: EQUIPO LOS IRAQUÍES EN LA DÉCADA DEL ‘90, CAMPEONATO DE FÚTBOL BARRIAL EN LA CANCHA DEL BARRIO 50 VIVIENDAS DEFINICION: Arriba de izquierda a derecha: Julio Ferreira, Nito Pichún, Herminio González Meneses, Walter Montenegro, Segundo “Cheltun” Choilaf. Abajo de izquierda a derecha: Luis Casihuil, Silverio Singilin, Roberto “Turco” Choilaf, Juan Choilaf y Daniel “Cale” Pichún. Foto: Archivo personal de Silverio Singilin y familia Choilaf, cedida gentilmente para esta edición.

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“¡Potrero, alambres, arcos de madera!” dice —a modo de recuerdo— el mensaje de texto que acabo de recibir en el celular. Lo envía un amigo de la infancia, mientras camino hacia el lugar donde vivió, hasta hace unos años, el legendario Segundo Choilaf. El mensaje encaja justo con lo que voy a buscar en aquella casa de adobe que se sitúa, casi, sobre calle Julio A. Roca y Arenales. Encontrar a alguien que acomode las historias sueltas que han quedado de la última generación de chicos que aprendieron y se foguearon en el fútbol jugando en la cancha de “La Casita del Agua” primero; en la “Del Cincuenta” después; y la cancha del “Playón” como última escala.


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 5 Es fresca la mañana de mayo. Veo humo que sale del caño de ese hogar. Me froto las manos y apuro el tranco para llegar. A recibirme sale uno de los últimos caudillos futbolísticos del barrio, el Sr. Silverio Singilin. Días antes nos habíamos encontrado en la calle y habíamos acordado una charla de mates amargos que nos traiga —desde su recuerdo¬— al presente algunos de los jugadores que junto a sus hermanos Segundo (Cheltun), Ricardo (Turco o también llamado Perfumo) y Juan Carlos (Juancho) habían visto nacer y crecer en esos interminables partidos jugados en la cancha “Del Cincuenta” y en la de “La Casita del Agua”: - Y acá jugábamos arriba de los mogotes nomás, apunta Silverio. Ahora, Gutiérrez (Ricardo) ¡Qué jugador que era! - ¿El “Guti”? - Sí. Igual que “Oveja” (Fabián Maliqueo), era muy difícil sacarle la pelota. Pascualito, Fabián (hermanos Torres). Pascualito era mejor, Fabián no tanto. Pascualito era bravo. Sabían venir los Cornejo también, el Fabián “Cuchuflete”. Todos venían al barrio. Eso se ha perdido todo. Ahora juegan en el gimnasio. En éste playón, pero hay que pagar para jugar. ****** La trayectoria de los hermanos Choilaf- Singilin es ampliamente conocida en el ambiente del fútbol local pero poco reconocida. Forjados en los roces y desafíos de distintas canchas del pueblo le fueron encontrando el gusto a este deporte desde jóvenes; un sano vicio que despuntaban luego de todo un día de trabajo forzado, como ha sido costumbre constante en toda su vida.

En los años ‘80 se hicieron conocidos en los partidos “un gol afuera” que se realizaban en la legendaria cancha del “Cementerio” en el Barrio P.A.F; en la cancha del PAPI en pleno centro de la localidad; y en la cancha “Del Banco” cerca del hoy Juzgado de Paz. La esencia extra de sentirse “visitantes” en esos cotejos, motivó en realizar partidos en el barrio “De Arriba” donde los Choilaf vivían y eran, de algún modo, locales. La cancha de “La Casita del Agua” (terreno donde hoy se construye un futuro colegio de nivel inicial) y la cancha Del Cincuenta (donde se sitúa la Sala de Kinesiología) eran los sitios donde se llevaban a cabo esos partidos que reunía a distintos grupos de vecinos que se acercaban a jugar al fútbol y traían a los mejores de cada barrio. Silverio tiene buenos recuerdos de esos desafíos, donde se destacaban los hermanos Carlos, Daniel y Emiliano Rogge, Hugo Casihuil, Javier Cayulef, Juan Curaqueo, Adrián Payaguala, entre otros: - Bueno, acá vinieron los más humildes que habían, en la “Casita del Agua”. Nosotros primero acá hicimos una canchita para jugar y después fuimos allá abajo (a la cancha Del Cincuenta). Después vinieron chicos nuevos como Tico Curaqueo, hasta Tico Carril jugaba. Nelson Llenleu. Algunos traían sus equipos de “Allá Abajo” a jugar con los de acá “Arriba”, y ahí se armaban tres o cuatro equipos. Venían los Pacheco, Pedro Reyñanco, “Ñoqui”, unos cuantos. Jugaban con el equipo de acá “Arriba”. Jugábamos el barrio PAF con el equipo nuestro, nosotros teníamos el equipo ya formado, que eran: Turco (Roberto Choilaf), yo, Segundo (Cheltun Choilaf), Héctor Rogge, y sabíamos jugar por asados. A veces le ganábamos al barrio PAF, ya en aquella otra cancha (la Del Cincuenta), el “Piche” (Raúl) Oliva traía a los mejores porque traía a Ricardo Moya, Omar Gatica, a los chicos Belmar. Algunos de ellos ya jugaban en el club, capaz era su primera vez, pero ya jugaban, en cambio nosotros jugábamos acá nomás, y era lindo.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 5

Ahí íbamos a jugar todos los días, algún picadito. Íbamos yo, mis hermanos, ahí también iba el Héctor Rogge, el “Gordo”(Rogge), “Loncó” mismo aprendió a jugar al fútbol ahí. El Enzo Andrade, unos cuantos chicos. El chico Héctor Gallardo “El Zorrito”, el “Chavo” Cerda que hoy no está tampoco, una cantidad. Al final, algunos salieron buenos. Eso era Futbol 6, todo cancha de tierra, todo eso lo formamos nosotros. Y después ya llegaron el Negro (Rubén) Frí, Ramón Tapia, (Argentino) Chuquel, “Cacharel” (Jaramillo), todos esos, y ya pusieron un arco ¿viste?, un arco de los dos lados. Y ahí todos los días se hacían picados. Era lindo, porque vos salías del trabajo, te tomabas unos mates y te ibas a jugar al fútbol. Yo salía a caminar, correr y después venía a jugar al fútbol ahí. Daniel Tramaleo, Damián Sambueza, todos esos iban. “Loncó” (Fabián Sánchez) iba allá a jugar, “Chiquito” Sánchez (Juan, su padre) lo sabía ir a buscar porque decía que “lo iban a cagar a patadas”. Él se hizo acá, en la cancha Del Cincuenta, ahí aprendió “Loncó” a jugar, con los grandes. Después hicieron un campeonato, hicimos equipo y fuimos a jugar a la cancha de los “milicos”, allá en la costa del rio. Así que, ahí le dije: “Bueno “Loncó”, vos te vas a poner la camiseta número 10”. En ese tiempo todavía no se animaba “Loncó” a ponerse la camise-

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ta, ponerse la 10, viste. Jugaba bien. Jugamos como dos o tres partidos y ahí debutó con la 10 “Lonco”. Segundo (Cheltun) había comprado esas camisetas y después las donamos a la iglesia, creo, estaban con los números y todo. ****** Aún hoy, entre los vecinos de Rio Mayo, se recuerda el primer Campeonato Barrial de Fútbol 6 que se realizó en la Cancha del “50 Viviendas”. Donde todos los barrios del pueblo tenían representatividad y en donde el equipo Los Iraquíes, de los hermanos Choilaf, desplegó un fútbol de alto nivel de juego y partidos memorables. De ese torneo se recuerda “la mancha” del arbitraje en la final protagonizada entre Los Iraquíes vs un combinado del barrio 50 Viviendas, lo que, por años, se ha catalogado como “un robo”, de esos partidos Silverio recuerda: — Nosotros teníamos un equipo donde jugaban los dos Pichún, Daniel y Nito; Herminio González; “Turco” al arco; Segundo; Luisito Casihuil; Montenegro el yerno de Rogge que estaba casado con Elba Rogge; después yo estaba, ¿quién otro más?, Bueno, ése era el equipo. El equipo de nosotros ganaba por goleada, era uno de los mejores el equipo del barrio, estoy hablando de fútbol 6, eh!. También estaban “Las Estrellas” donde


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 5

jugaban Negro Fri, “Cabezón” (Luis) Mansilla, “Cacharel” (Jaramillo), Nelson Torres. Después estaba otro equipo en donde estaba Carlos Pisco, Nelson Llenleu, también eran buenos. Nosotros éramos “Los Iraquíes”, éramos todos humildes, teníamos todos apellido medio “indiados” como dice (Saúl) Huenchúl (se ríe), y se ve que no querían que los paisanitos ganaran el campeonato. Después se armó otro pero ya no era lo mismo.

daban, la posibilidad de mostrarse en equipos importantes, y se aparecía en los picados que organizaban los Choilaf en su barrio: - Era la gente que no participaba del Club. Gente que el Club nunca los llamó para que vaya a jugar. Y si alguna vez fue, fue por... Por ejemplo, Coto Beztilnij jugó en el club, una vez, después no lo llamaron más. Coto y otro más era. Pero no anduvieron, me parece que les quedaba grande la camiseta.

El tiempo ha borrado amarguras y la sensación es otra: Los Iraquíes lograron que a los vecinos, familias y amistades, les interesara el fútbol que mostraba el equipo en ese campeonato barrial de los años ‘90 y los apoyaba yendo a la cancha a alentarlos. Los futboleros de hoy y en la memoria de los justos, se recuerda el buen juego y reconocen la nobleza de ese equipo que ellos llamaron: Los Iraquíes. ******

Porque, viste que hay chicos que no se animan a jugar. Viste cuando los pones a jugar, y ven que el público te mira, que la gente, entonces, no se anima. O sea, gente humilde como nosotros. En cambio hay gente como yo, o como Segundo, o “Turco”, que no les importaba porque era cosa de uno nomás. La primera vez que te ponés la camiseta y ves que te mira el público, entras, y como que tenés un poquito de vergüenza.

De fondo se escucha LRA 58 y el sol comienza a ganarle la pulseada a la fuerte helada de la noche anterior. Silverio me explica la timidez del “jugador humilde” cada vez que sale de su entorno y juega sus primeros partidos en algún campeonato. En la época donde un jugador que no tenía, o no le

- ¡Claro! y después bueno, son cosas del fútbol. El fútbol es ponerse la camiseta, el pantalón corto, las medias, y muchos no se animan. La gente humilde de antes, digo, no de antes, sino de veinte años atrás, como los chicos Ibarra o Emiliano Casihuil capaz nunca se pusieron un pantalón

- Al principio.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 5

corto. En cambio Luis si, Luis (Casihuil) jugó, no en la cancha grande, pero jugó en Fútbol 6 en el “50 Viviendas” y que nosotros mismos lo formamos. ****** El enorme “Chilve” le pone un palo más de leña al fuego, cambia la yerba al mate y se viene un segundo tiempo de amargos y de recuerdos. Al definirlo como jugador de fútbol a Silverio Singilin, debo comenzar diciendo que dentro de una cancha de fútbol: hablaba poco y jugaba mucho, principalmente en defensa. Proyectarse por los laterales de la cancha era la posición donde se sentía más seguro para jugar. Un defensor criterioso en la entrega cuando salía jugando con pelota dominada. Tenía la particularidad, siempre, de cuidar el primer palo del arquero en los corners y en los tiro libres. Cuando el balón estaba en pies rivales ajustaba la marca incómoda para obligar al rival a dar un pase atrás o él mismo arriesgarse a un “quite” limpio y con oficio de defensor experimentado.

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- En el gimnasio igual jugué. - ¿En qué año? - Como en el ‘90. Jugaba para los veteranos en un equipo donde jugaba “Vaca” Mansilla, Cardozo, el comandante Cuello, Villaverde también jugaba. - Buena época. - Sí. Bueno, en el gimnasio hasta (Juan) Millalonco sabia jugar, “Pichón” Amarillo jugaba para nosotros, Osvaldo González el que estaba casado con Lucia Sánchez ese igual jugaba para nosotros. Ovidio Jara. - ¿Y ese qué equipo era? - Yo jugaba para Llaipén. Él había hecho un equipo, no sé cómo se llamaba. Ahí jugaba Evaristo Payaguala también, jugaba bien, lo que le gustaba era pisar la pelota.


Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 5

Todos los Payahuala jugaban bien. Andino Llanquihuen jugaba re bien. Jerónimo García, varios. Los Ibarra todos jugaban bien. - ¿Vos pudiste jugar con “El Nene”? ¡No lo podías parar! - ¿No lo podías parar? - ¡Nooooo! Un jugador muy habilidoso era, y te jugaba con las dos piernas. Emiliano Casihuil, Emiliano jugaba cuando estábamos nosotros nomás, cuando venía otro de afuera no venía. Juancito Lemos, “Catín” (Lemos) todos esos jugaron. “Catín” era ligero nomás, por ahí gambeteaba. Juan jugaba un poco mejor, Juan era un poco más chiquito, pero jugaba bien. A mí, cuantas veces me han invitado para que juegue en el gimnasio, para los veteranos. “No”, les he dicho. Por ahí me dan ganas de ir a jugar. Cuando veo a los chicos así, viste…

- ¿Que tiene el fútbol que te contagia eso? - Y es lindo el fútbol. Muy lindo deporte. Estaban todos juntos los chicos cuando jugábamos. Nosotros éramos más grandes que ustedes. La radio sigue en la misma emisora y se escucha la inconfundible voz de Luis Alberto Spinetta. Nos despedimos con Silverio y nos prometemos tirar unos churrascos a la parrilla cuando vuelva a visitarlo, sellamos el futuro encuentro con un fuerte apretón de manos, porque con Silverio no hace falta firmar un papel para cumplir una promesa, tan solo el valor de la palabra sigue siendo una moneda que aún se respeta y vale en los códigos de este barrio. Emprendo la retirada y a los pocos metros miro nuevamente el celular y leo: “¡bastante mogotes y boinas también!” dice el último mensaje de mi amigo, es de Carlos Fabián Sánchez, conocido en el pueblo como “Lonco” o simplemente “El Diez”, ese pequeño Maradona que descubrieron y formaron los hermanos Choilaf, y que desplegó toda su categoría, magia y talento en los años ‘90, a base de gambetas en velocidad, apiladas tremendas, y goles imposibles en esas canchas donde Silverio guarda sus mejores recuerdos.

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Capítulo 4 “ Deportes”

Parte 6

Cheltun,

el dueño de la pelota Segundo Choilaf, un apasionado del fútbol de toda la vida. Integrante de la hermandad Choilaf- Singilin que defendió la verdiblanca casaca de Los Iraquíes. Aguerrido defensor temperamental. Un temible marcador para cualquier habilidoso que quiera pasar por su sector. Un manual de la marca asfixiante. Director técnico dentro de la cancha. Un pícaro mete-púas que achicaba a los rivales con su famoso latiguillo: “¡uh, mirá cómo te pasó!, ¡mirá cómo te hizo!”. Un obsesionado por marcar hombre a hombre cuando intuía que el ataque del equipo rival se venía como una tromba, indicando cada cinco segundos a quien debías marcar. Jugador de pocas palabras, pero justas: “Que no se dé vuelta” y “No lo dejés recibir”, eran las indicaciones más usadas de “El Veterano”, su otro apodo en las canchas. Veía, antes que nadie, el giro de cada delantero habilidoso, ajustaba su marca, sabiendo que el rival con pelota dominada y que enfrenta al defensor, tiene la ventaja del amague y el impulso inicial por el costado que le sea más cómodo eludir. “Cheltun” lo sabía y en su oficio de defensor daba cátedra en cómo evitar ésas jugadas dentro de un partido. NOMBRE: PRECURSORES DEL FÚTBOL DE BARRIO DEFINICION: Juan Choilaf, Luis Casihuil, Segundo “Cheltun” Choilaf y Silverio Singilín en la legendaria Cancha del 50 Viviendas. Foto gentileza del Sr. Luis Casihuil y familia cedida para esta sección.

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Capítulo 4 “ Deportes”- Parte 6

Segundo no solo tenía una marca firme, también tenía juego. Sus conocidos recuerdan ese amague característico que, a más de uno, hacía pasar de largo, pensando que iba a revolearla a cualquier parte y salía limpio jugando por abajo con el compañero que estaba más cerca, como si le hubiera copiado la categoría al jugador italiano del Milan de Italia, Franco Baresi. Y si la jugada le pedía ponerse “el overol” no tenía problema alguno.

Con el correr de los años su desaparición —de las canchas primero y de la vida después— se fue pareciendo mucho a una neblina en el calendario. Era raro no ver a Cheltun llegar de camisa, boina y jeans –en sus últimos tiempos– a la cancha del Playón con su pelota bajo el brazo, envuelta en una bolsa de nylon, mirarnos a todos, identificar al pibe que falta y preguntar: “Che, ¿”Oveja” y “Comegato” vienen o no vienen?, se están haciendo las estrellas también éstos ¡tan bonitos que son!”, escuchar eso y estallar de risa todos.

Cheltun es para la mayoría de aquellos niños de los ’90 –hoy adultos de más de 30 años- más que un prócer futbolístico; reconocen en él a un padre deportivo y de la vida. Un amigo de códigos futboleros chapado a la antigua, hombre de palabra y una persona muy solidaria con los demás. Alguien que –quizás sin querer queriendo— abrió puertas y abrió venas en esos chicos para que corra la sangre del fútbol, y su única herramienta fue: Un Balón. Una número 5 de cuero que él mismo se encargaba de traerla a la cancha y llevarla con él a su casa. De cambiarle la cámara y coserla a mano cuando se pinchaba, cual artesano de los gajos. Que en invierno la engrasaba tanto que con las heladas invernales esa pelota marrón se ponía como piedra y solo los más guapos iban a buscar el cabezazo en los corners.

Tuve la suerte de conocerlo desde niño, siempre digo que, si no hubiera conectado con el fútbol que él proponía como incentivo deportivo en toda esa generación de chicos, tal vez hubiésemos seguido distintos caminos, vicios, otros gustos. En el barrio de los “De Arriba”, en el “50 Viviendas” en “La Picota” o como le quieran llamar, saben que el “Veterano” será por siempre, el dueño de nuestras ilusiones. El amigo del chico humilde, tímido y de pocas palabras de su cancha de tierra, arcos de “casqueros” y atado con alambres. Se me ocurre que, quizá, ese jugador formado en el equipo de Segundo Choilaf no habla demasiado, pero lo recuerda cada vez que dos bandos de niños dirimen sus ingenios futboleros en una cancha improvisada con arcos de piedras en las calles Roca y Arenales, a metros de esa casa de adobe donde Cheltun vivía y cuidaba nuestra pelota.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 6

Intervención / Invitado especial (* Escribe: Ricardo “Cachín” Tramaleo) A Cheltun Lo recuerdo en la añorada canchita del PAPI FÚTBOL, lugar donde comencé a dar mis primeros pasos en el fútbol. Era una persona callada, pero de un temperamento muy particular. La primera vez que lo vi, me acuerdo como si fuera hoy, estaba sentado recostado contra los arboles de la cancha, esperando entrar a jugar ya que se jugaba “al gol”. El vestía para jugar de una forma muy personal, con pantalón de jeans metido en las medias, camisa, botines SPORTLANDIA color negro, tapones gastados y boina puesta color negra. Me acuerdo cuando me llamó y me dijo: “¿Pibe, querés jugar para mí?”, yo medio nervioso le dije que sí, ya que en el otro equipo había muchos grandes jugadores, jugaban muy fuerte y sentía algo de miedo. Me dijo:”Vení, entrá, no tengas miedo yo te voy a cuidar, el que te pegue

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dejámelo a mí”, esas fueron sus palabras y jamás las olvide, por primera vez me sentí protegido para jugar. Una vez en la cancha, me ubicó: “Vos jugás acá. Cubrí ese lugar. Meté sin miedo”, ese día ganamos como cuatro partidos seguidos y después nos sacaron. Luego me dijo: “Cuando tenga partido en la cancha del Cementerio te aviso, pibe”. Yo le dije: “Está bien”. ¡Nunca pensé que me iba a ir a buscar a mi casa! A partir de ahí siempre me invitó a jugar en su equipo. Sabía mucho de fútbol, era un jugador de barrio, tenía mucho sentimiento muy personal por los pibes de barrio que jugaron con él, te enseñaba, te protegía. Cuantas generaciones que vinieron después de la mía que también tuvieron el gusto de jugar con él y lo recordamos siempre como fue con nosotros los pibes de esa época. Hoy me tocó dedicarte unas palabras MAESTRO. Fuiste mi maestro en el fútbol. Gracias por lo que me enseñaste “Y EN CADA CANCHITA QUE RUEDE UNA PELOTA VOS ESTAS PRESENTE, CHELTUN MAESTRO”. (*) Ricardo “Cachín” Tramaleo, mediocampista e histórico jugador de fútbol del Barrio Menuco, multicampeón de torneos locales y zonales. Considerado, además, como uno de los fundadores del club del mismo nombre.


Parte 7

Capítulo 4 “ Deportes”

En tiempo de descuento: “El Nene”

Los protagonistas son ellos. Los entrevistados. Los hombres del fútbol que nos han concedido una distendida charla de café, (o de mates) para la edición de éste libro. Personas que nunca le han bajado la persiana a este deporte. Jugadores de tierra y viento, que peinan canas y que te miran a los ojos cuando hablan de este juego. En esta búsqueda de pequeñas grandes historias, nos hemos encontrado, también, con personas que desinteresadamente, con un “pase-gol” nos han dado pie a conectar con vivencias y con mitos del fútbol local que desean ver la luz del túnel. Es ahí donde encontramos a “El Nene” Ibarra, considerado como uno de los mejores jugadores de fútbol de todas las épocas en la localidad de Rio Mayo. Un verdadero crack, nacido con un talento innato para tratar una pelota con habilidad, precisión, gambeta, picardía y con la personalidad de desprenderse de ella sólo cuando él lo decidiera. Un hombre predestinado a ser una leyenda de pueblo.

NOMBRE: EL RECORDADO “NENE” IBARRA Imagen cedida por Mauro Antillanca para esta sección.

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Capítulo 4 “ Deportes” - Parte 7

Durante años, historias de personajes pintorescos han pasado de boca en boca, como los cuentos infantiles y los relatos populares. Cada riomayense le fue agregando su toque personal a esas anécdotas, que fueron adquiriendo vida propia con el paso del tiempo. Eso es lo que convierte a aquellos buenos jugadores en figuras inolvidables, que se mezclan o comparan con los talentos que sí vimos jugar (los Sub-30, al menos) y que integran ese club de los mejores, como: Flavio Aguinaga, Aquilio González, René Montenegro, Héctor y Manuel Álvarez, “El Gringo” Moya, Ricardo Gustavo Gutiérrez, Darío Torres, Néstor “Coto” Tramaleo, Daniel Pichún, y tantos otros. De “El Nene” se sabe que, dejó la actividad deportiva antes de los 30 años de edad, no se conocen registros de él jugando al fútbol, pero su sociedad con “Pancho” (su hermano y cómplice), su potrero rebosante de picardía y desenfado, su fútbol hecho amague, pisada, toque claro, pique corto y freno, aún queda en la retina de los futboleros de su época.

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Dedico —personalmente— este humilde aporte deportivo, que es parte del Libro de los 80 Años de Rio Mayo, a la memoria del mitológico “Nene” Ibarra. A ese morochito, flaquito de mi pueblo, que antes de retirarse del fútbol y de la vida, fue un lírico displicente, un imprevisible. Quizá, con los mismos dramas que cualquier mortal tuviera fuera de una cancha, no lo juzgo, pero siendo recordado y querido por su mera esencia, la sonrisa caricaturesca y su mirada empapada de una tierna melancolía. Es que, dentro de un campo de juego, nunca dejó de ser un nene, un desobediente, un niño que lo que quiso siempre es joder a sus rivales con ese magnetismo natural e inexplicable con la pelota y reírseles en la cara, dejando una mueca alegre en cada persona que lo haya visto jugar. “El Nene” es un mito, pero un mito real. Aunque parezca un oxímoron. (*) Mauro Antillanca


Capítulo 4 “ Deportes” El Turismo Carretera nació el 5 de agosto de 1937. Aquel día, el Automóvil Club Argentino (ACA) organizó un Gran Premio que finalizó diez días después y que entonces estuvo reservado para tres categorías: Pista, Velocidad y Carretera. El primer ganador fue Ángel Lo Valvo, detrás del seudónimo de “Hipómenes”. Y desde entonces, la pasión se multiplicó por el país. Aceleró sobre las llanuras, desafió el calor norteño, corrió a la par de los vientos del Sur y aplastó la cordillera con su paso valiente y aventurero.

Histórico:

Rio Mayo recibe a las glorias del Automovilismo Argentino

La competencia fue federal cuando ni siquiera se conocían bien los límites de una Argentina que todavía se estaba descubriendo. Sus primeros pilotos, que recorrían una geografía virgen a bordo de verdaderas joyas mecánicas, fueron jinetes en velocidad domando esas “cupés”. La federalización del TC adoptó el rápido orgullo de poblados del interior del país, que se reflejaban y tomaban trascendencia gracias a la representación obtenida por algún piloto del lugar, o simplemente porque ese sitio era el paso obligado para abrir o cerrar alguna etapa de esas épicas competencias nacionales. La categoría es la más añeja del planeta aún en actividad, según acredita el Libro Guinness de los Récords y la prueba de 1949 fue la más larga que se ha realizado en la historia con 11.035 km de recorrido por toda la extensión del país. Se decía, en la época, que las “cupecitas” tenían alma porque la gente les transmitía amor y una denodada pasión inigualable. Esas máquinas transitaron lugares que con el tiempo Vialidad Nacional transformó en caminos. Las radios relataban los Grandes Premios y enseñaban geografía con la misma eficacia que los docentes en las escuelas. A continuación el episodio real narrado, vivido y escrito por el vecino Rodolfo Montenegro cuando el Gran Premio de la Republica pasó por nuestro pueblo:

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Capítulo 4 “ Deportes” La primera, Buenos Aires – Comodoro Rivadavia; la segunda, Comodoro Rivadavia – Río Gallegos; la tercera, la motivación del escrito, Río Gallegos – Río Mayo, nuestro pequeño y pujante pueblito de, aquel entonces, perdido en el páramo patagónico. De más está describir la expectativa que antecedió a la llegada de aquellos bólidos mecánicos en nuestra localidad. Recuerdo que los riomayenses de aquel entonces, sobre todo los niños de mi edad, entre doce (12) y quince (15) años estábamos divididos en dos bandas (GALVINISTAS y FANGISTAS), ya que participaban y animaban la prueba de los Ases al Volante de aquella época los hermanos Oscar y Juan Gálvez, “el chueco” Juan Manuel Fangio, Eusebio Marcilla, Daniel Musso, Domingo Marimón, etc., Por consiguiente, unos hinchaban por Ford, y otros, mi caso, por Fangio y Chevrolet, dando lugar a amistosas polémicas; ya que la primera etapa la gano Juan Gálvez y la segunda Fangio.

El día que Río Mayo tuvo su Gran Premio

Recuerdo que Bernardo Rossi (Pachala) y Sixto Barria (Tito), mis dos entrañables amigos de la infancia, eran Galvistas y de Ford, los dos hermanos Martinetti y yo éramos Fangistas y del Chevrolet.

Corría el mes de noviembre del año 1949, y desde hacía unos días todo el país estaba conmovido por un evento deportivo sin precedente, sobre todo para las provincias patagónicas tan carentes, en esa época, de ese tipo de espectáculo, ya que las grandes distancias por los caminos de ripio desde Capital Federal hasta nuestras latitudes, imponían respeto.

Hasta que llegó el gran día y desde temprano todos nos fuimos ubicando en lugares estratégicos; unos en la lomada sobre la bajada del acceso sur de la Ruta 40, y nosotros en la línea de llegada que estaba ubicada en la calle del predio, asiento del Escuadrón de Gendarmería Nacional, que ya existía en aquel entonces, aunque no tan extenso como en la actualidad.

Pero ese año el AUTOMOVIL CLUB ARGENTINO, entidad señera de nuestra patria, programó un premio de automovilismo al correrse íntegramente por rutas argentinas y que correspondía de doce etapas.

A esa altura se instaló la cabina de transmisión del Gran Premio que estaba a cargo del afamado relator deportivo Manuel Sogit, en contacto directo con un avión Cessna que seguía la carrera desde el aire. Aproxi-

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Capítulo 4 “ Deportes” madamente a las 17 horas de ese día de noviembre, cuya fecha exacta no preciso, y con un viento que superaba los 90 km. por hora y que cubría y dificultaba la visibilidad del lugar, se perfiló la silueta de un coche azul N° 3 de Juan Gálvez, entre los vítores de mis amigos los hinchas de Ford que entró primero a velocidad moderada. Luego, a los cuatro minutos aproximadamente, apareció la cupé roja N° 2, Chevrolet de Juan Manuel Fangio, nuestro ídolo, que a alta velocidad hizo su entrada en Río Mayo. Luego llegaron Marcilla con Chevrolet, Musso con Ford, siguiendo hasta los diez primeros Descotte, Varoli, José Muñoz (sureño de Río Gallegos que recibió una ovación del público asistente). Después entró Juan Marchini (La Pampa), Víctor García (Mendoza), y por último, en décimo lugar, llegó una gloria del Turismo Carretera, Ángel Lo Valvo, ganador del Gran Premio de 1937 (Gálvez llegó décimo sexto por fallas mecánicas).

Al día siguiente fue para todos, incluyéndome, un día inolvidable. El parque cerrado se constituyó en el corralón de la Casa Lausen y los corredores tenían un día para reparar sus autos en los talleres locales; así fue que pudimos ver en acción a grandes mecánicos, como lo era Gálvez, Fangio, Marcilla y los demás, con quienes tuvimos la satisfacción de conversar y hasta dar una vueltita en el coche de Don Eusebio Marcilla (El Caballero de los caminos), que tuvo la amabilidad de invitar a varios de nosotros. De estos recuerdos extraigo un episodio: habiendo llegado Oscar Gálvez muy retrasado por rotura de Blok, pieza no reemplazable, por reglamento del A.C.A llevó su cupé al señor Pedro Gallardo (uno de los dos mecánicos de Río Mayo), el otro era el señor Kaminsky, y ante la sorpresa del corredor y acompañante, Don Pedro le soldó con energía y ceniza caliente el metal de Blok, con tal efectividad que Gálvez no solamente terminó la carrera, sino que ganó dos etapas y terminó tercero en el gran premio, detrás su hermano Juan (ganador) y del segundo, el “Chueco” Fangio. Desde Buenos Aires hizo llegar radiantemente su agradecimiento de aquel anónimo mecánico, vecino habitante de muchos años de nuestro querido Río Mayo. Con esto termino la narración de estas vivencias de la cual extraigo los episodios más destacables y que espero sirvan como humilde aporte a lo que hace a la historia de nuestra localidad. Rodolfo Montenegro. (Fuentes de información adicional fotográfico y estadísticos que ilustran al texto: Archivos A.C.A, Diario La Nación y UTaC Team).

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CapĂ­tulo 5

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Festival Nacional de la Esquila

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El Festival Nacional de la Esquila El Festival Nacional de la Esquila tuvo sus orígenes en el año 1979, cuando un grupo de vecinos de la localidad tuvo la idea de realizar un encuentro que resaltara las actividades principales que se desarrollaban en aquel entonces, con motivo del Día de la Tradición; y acoplándose a la idea de un vecino de apellido García, oriundo de la localidad de Facundo, quien había ofrecido una tropilla de reservados para realizar una jineteada. De esta manera comenzó a gestarse uno de los acontecimientos más importantes de la localidad, una fiesta dedicada plenamente al trabajo y al hombre de campo. Se improvisó una sub comisión del Club Social y Deportivo Río Mayo, integrada por Bernardo Rossi, Emilio Lorenzo, “Gringo” Ivanoff, Rubén Centeno y “Tapón” Jara entre otros. Además, también se contaba con los organizadores de la parte hípica, entre ellos, José Miguel Uribe, Elvio Bonavia, Mario Valente, Benito Barguilla, Orlando Alberdi, Anyulin Gómez y Miguel Fadel.

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Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila

Al mismo tiempo, el Sr. Olegario Paillaguala propuso la realización de la Fiesta en la chacra de su propiedad, e inmediatamente comenzaron los trabajos de acondicionamiento del lugar. Se montó un escenario de madera precaria y el acoplado de un camión perteneciente al Sr. José Miguel “Tito” Uribe se utilizó como fondo del mismo y vestuario. Así, finalmente se concretó el primer encuentro de la fiesta, el día 17 de Noviembre de 1979, evento en el cual se realizaron diversas actividades camperas, como concurso de jineteada, esquila, desfile de gauchos, entre otros. Participó además, la tropilla de Hugo Sandoval de la localidad de Sarmiento. Cabe destacar que el ganador de la jineteada fue Ariel Tracaleo, de la ciudad de Sarmiento, con tan solo 15 años de edad.

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Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila

El “Vasco” Orlando Alberdi fue desde ese entonces el portador oficial de la Bandera Nacional durante los desfiles de la agrupación gaucha, llevando el honor y el orgullo de hacia lo más alto. Como reconocimiento a quien cedió de manera desinteresada el espacio físico para poder llevar a cabo este homenaje a la labor y al hombre de campo, es que el Predio donde actualmente se realiza el Festival, lleva su nombre: Don Olegario Paillaguala.

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Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila

Debido a su rotundo éxito, el siguiente año, el Festival es declarado de interés municipal y posteriormente se convierte en Festival Provincial de la Esquila. Río Mayo, en aquel entonces, era el punto estratégico del departamento Senguer, uno de los mayores productores ovinos del país y contaba con más de doce comparsas de esquila, siendo estos los motivos principales que dieron origen a su denominación como “Fiesta de la Esquila”.

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CapĂ­tulo 5 Festival Nacional de la Esquila

1980: 1° Festival Provincial de la Esquila

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Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila

Siendo el Dr. Héctor a Giuliani, Presidente de la Primera comisión formada oficialmente, y de la mano de Miguel Uribe, entre otros, es que se dio inicio a los trabajos para el gran evento que se llevaría a cabo los días 15 y 16 de Noviembre de 1980: El Festival Provincial de la Esquila.

la Provincia de Chubut, destacando la ubicación geográfica de Río Mayo. La composición estaba realizada en tonos celestes y blancos, según nos relataba su creadora. Con el paso del tiempo, el logotipo se fue modificando, hasta llegar a su estado actual.

El mismo se desarrollaría en el predio ferial, ubicado en la vera derecha del Río Mayo. El mismo predio donde actualmente se sigue celebrando esta gran fiesta.

La fiesta apuntaba a ser un éxito nuevamente. Mientras el pueblo se preparaba para recibir a los visitantes, el personal del Escuadrón 38 de Gendarmería Nacional, estaba plenamente abocado a remozamiento del predio, como así también a la implementación de carpas que suplementarían la capacidad hotelera; y por otro lado, el Club Social y Deportivo Río Mayo impulsó la idea de que los vecinos pudieran brindar alojamiento en sus casas, a pobladores y participantes de los diferentes concursos, logrando una notable adhesión.

En aquel entonces surgió la idea de identificar al Festival a través de un logotipo. Se organizó un concurso en el que participaron las escuelas de la localidad, y consistía en la creación de un dibujo que representara de manera genuina a nuestra fiesta. Fue así que de 21 obras recibidas, fue electa una en particular, perteneciente Mónica Graciela Uribe (14 años), estudiante de 3° año de la Escuela Secundaria N° 6 “Gregorio Mayo”. El logotipo original integraba una tijera de esquilar que enmarcaba en la parte superior el dibujo de una oveja; y en la parte inferior, el mapa de

El Gobernador de la Provincia de Chubut, en aquel momento, Contralmirante Ángel Lionel Martín, había confirmado su presencia en compañía de miembros de su gabinete. Y a su vez, la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia aportaría, dentro del mismo marco, un disertante: El experto lanero de Nueva Zelandia, Michel Corrigan.

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Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila El cronograma oficial de actividades era el siguiente: Sábado 15: 9:30 hs.: Apertura del Festival 10:00 hs. Discurso a cargo del Intendente Municipal Oscar Sebastián Gareis. Izamiento del Pabellón Nacional. Entonación del Himno Nacional, con el acompañamiento de la Banda del regimiento de Infantería 25. Concurso de Esquila y de taba. 12:00 hs. Almuerzo Criollo. Números folclóricos. 13:00 hs. Concurso de Doma y exhibición de Doma por una mujer jinete de la zona. 21:30 hs.: Concierto a cargo de la Banda del Regimiento 25 de Infantería. 22.30 hs.: Baile y elección de la Reina Provincial de la Esquila, amenizado por el grupo A.I.F.A. Domingo 16: 9.30 hs.: Desfile de la Banda y Gauchos. 10.30hs.: Reiniciación del concurso de Esquila. 11.00 hs.: Exhibición de destrezas de perros ovejeros. Final del Concurso de Taba. 13.00 hs.: Almuerzo criollo. Números Folclóricos. 15.00 hs.: Final del concurso de Doma. 16.30 hs.: Final del concurso de esquila. 18.00 hs.: Acto de clausura. Entrega de premios. Presentación de la reina electa. Palabras de cierre a cargo del Presidente de la Comisión organizadora, Dr. Héctor Giuliani. Participaron, además, en los concursos de Esquila, Doma y Taba, representantes de Ricardo Rojas, Aldea Beleiro, Perito Moreno, Las Heras, Sarmiento, Buen Pasto, Los Antiguos y Alto Río Senguer. Y desde Ricardo Rojas llegó una Mujer Jinete, Doña Juana Cuyape de Montenegro a exhibir sus dotes. En una

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entrevista, según diario “El patagónico” comentó José Miguel “Tito” Uribe: “La quisimos ir a buscar a Ricardo Rojas, y ella contestó: ¡No! Yo voy de a caballo… La Noche del sábado 16 de noviembre de 1980, fue el momento de elegir a la Primera Reina Provincial de la Esquila. Fue consagrada entonces Patricia Pacheco, con 17 años de edad, quedando como Primera Princesa Susana Muñoz y Estela Irigaray como Segunda Princesa. “No estaba muy convencida de postularme, pero accedí debido a la insistencia de mamá” comentó Patricia en una comunicación telefónica. Desde Comodoro Rivadavia, la Bodega distribuidora de Vinos “Resero” donó dos pasajes ida y vuelta a Mendoza para la reina Electa y un acompañante. “Viajé a Mendoza con mi hermana, la pasamos muy lindo. Viajamos en compañía de un representante de Resero de Comodoro Rivadavia y junto a Carlos Omar (padre), un importante locutor de Radio del mar.” Además señaló que participó en los 30 años del Festival y que quedó encantada con la organización del mismo y con la manera en que creció. Observó que estaban todos comprometidos para con la fiesta y se sorprendió por la cantidad masiva de visitantes de otras localidades. Para finalizar, destacó las obras realizadas en el predio, y el Museo de la esquila, e hizo referencia a la foto que se encuentra en el mismo “La foto es del día siguiente en que fui electa, me encontraba en el Predio, con vestimenta de Paisana y la corona.” Culminó. Cabe mencionar que la destacada Firma “Resero”, además, donó al Festival 2000 litros de vino, que ayudaron a costear gran parte de los gastos de lo que demandó su realización. Una donación no menos importante realizó también la embotelladora de Coca cola de Comodoro Rivadavia. En ese marco, el Primer Alférez Mario Di Maio, del Escuadrón 38 Río Mayo, perteneciente a Gendarmería Nacional, dedicó un poema denominado “La Esquila”:


Febrero pone el candado, las puertas ya están cerradas, las comparsas engalanadas, regresan para el poblado, con los bolsillos abultados ¡Vaya a saber hasta cuando! Pues ya van desparramando, desde arribita del camión, y entran como alusión, en los comercios cantando.

El patrón lo acomoda, en un rincón de la estancia, y el olor a grasa rancia, el trabajo se apersona ¡La verdad que ya era hora! La espera ha sido larga, y el invierno con su amarga, manera de retozar ¡Se preocupó en enseñar en la pizarra de la espalda!

El playero acondiciona, lo que le toca en función, y lucha el agarrador, para ganarle a las horas, y el animal arrincona, imponiéndose al momento ¡Yo he visto y no les miento, lo hace en forma prolija! Y lo entrega a la manija, con un frío sentimiento.

Y en la humildad de su origen, alguien está a la espera, lo hace hacia la vida entera, tejiendo un rezo a la Virgen, el corazón se lo exige, y al darle gracias a Dios, solo escucha un clamor, que retumba hasta el infierno ¡Que venga nomás el invierno, tengo sustento y amor!

Los animales los miran, encerrados en los corrales, son hombres profesionales, en el arte de la esquila, y en apero del día, galopa tranquilo el viento, aferrándose a los tientos que brinda el cielo azulado, para estos criollos de otros pagos que han llegado con pasos lentos.

La pampa es un solo montón, de lomadas semiblancas, y el horizonte le estampa, de la bandera el color, y está el envellonador entremezclando en los fardos, como flor entre los cardos, y desde lejos los veo ¡Al prensero y cocinero arremetiendo un amargo!

Patagonia eres todo, tu soledad me conmueve, y a mi espíritu remueves al recordarte entre toldos, y al escarbar el rescoldo que hoy dejo en estos versos, has de encontrar un beso, que es para ti tierra mía ¡Trozo de Patria Argentina, yo te entrego lo que pienso!

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Y cada cual a lo suyo, allí no hay confusión, trabaja el esquilador, alegre como el coyuyo, y mezclándose en los yuyos, va pisoteando el coirón, que en la pampa es galardón, para estos curtidos hombres ¡Van mis versos en sus nombres Para no perder la ocasión!

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Empujado por el viento, noviembre viene asomando, lo hace tranquilo, peinando, la lana que ya está en tiempo, y orillando el firmamento, de la esperanza en vellón, va latiendo el corazón, donde palpita la vida ¡Ya dio comienzo la esquila, la tierra es de otro sabor!

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Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila


Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila

La fiesta siguió celebrándose de manera independiente durante los años consecutivos, hasta que en 1985, fue declarada “Fiesta Nacional de la Esquila”. De aquellos años cabe mencionar a algunas personas que resultaron Ganadoras de los concursos, como por ejemplo: Campeones de Esquila: 1980, 1981, 1984: Don Inocencio Lemos. 1982: Jorge Molina. 1983: Julio Rodríguez. Reinas Provinciales de la Esquila: 1980: Patricia Pacheco (Primera Reina en la historia del Festival) 1981: Silvia Patiño 1982: Graciela Villamayor 1983: María Esther Beynon 1984: Mirna Barrio Además, es importante mencionar el reconocido jinete “Mono” Albarrán de Gobernador Costa, quien resultó ganador de la jineteada en 1980.

1985: Festival Nacional de la Esquila. En Noviembre de 1985, luego de que el Senador Nacional Dr. Humberto Sigal presentase un proyecto ante la Cámara, la Secretaria de Comercio Exterior de la Nación, mediante Resolución Nº 682/85, declaró “a la loca-

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lidad de Río Mayo, como Capital Nacional de la Esquila”. Posteriormente, el Gobernador de la provincia, para ese entonces, Dr. Atilio Viglione, comunicó la Declaración Oficial de la Fiesta Nacional de la Esquila mediante Decreto Nacional Nº 1.300. La comisión de ese primer Festival Nacional estuvo conformada de la siguiente manera: Presidente: José Miguel Uribe Vicepresidente: Marcelo Sancho Luz Secretario: Miguel Fadel Pro Secretario: Fernando Hogalde Tesorero: Atilio M. Alberdi Pro tesorero: Omar Lambrecht Vocales: Daniel Márquez Valentín Barrio Benito Rodríguez Atilio González Ramón Ramírez Julia san Martín Contratistas Esquila: Benito Barguilla Revisores de cuenta: Narciso Mansilla Bernardo Rossi


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La fiesta se desarrolló durante los días 15, 16 y 17 de Noviembre de 1985. El cronograma de actividades quedó definido de la siguiente manera: Viernes 15: 19:00 hs. Charla sobre Producción y sanidad Ganadera. Coordinador: Dr. José Gaspari. Disertación sobre Tierras Fiscales a cargo del Instituto Autárico de Colonización y Fomento Rural. Sábado 16: 10:30 hs. Acto de Apertura del 1° Festival Nacional de la esquila Recepción de Autoridades Izamiento del pabellón Nacional. Entonación de las estrofas del Himno nacional Argentino. Palabras alusivas a cargo del Intendente municipal Don Hilario Fernández. 11:00 hs. Primera Ronda de Concurso de Esquila (a máquina y a tijera) 12:00 hs. Visita de autoridades y comitivas a la Biblioteca Popular Río Mayo y Museo regional Dr. Roberto Escalada. Actos de colocación de la Piedra fundamental del monumento al caballo criollo.

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13:00 hs. Asado Criollo. Presentación de Números folclóricos con intérpretes de reconocido prestigio a nivel provincial y nacional. 15:00 hs. Segunda ronda del Concurso de esquila (a máquina y tijera) 16:00 hs. Primera ronda del concurso de doma. 22:30 hs. Baile con Orquesta y elección de la Reina Nacional de la Esquila, en el Gimnasio municipal. Domingo 17: 09:30 hs. Misa en la capilla San Miguel Arcángel. 11:00 hs. Desfile del cuerpo de gauchos local y las delegaciones arribadas. 12:00 hs. Exhibición de destreza de perros ovejeros. 13:00 hs. Asado Criollo Presentación de Números Folclóricos con intérpretes de reconocido prestigio local, provincial y nacional 15:00 hs. Final Concurso de esquila (a máquina y a tijera) 16:00 hs. Final Concurso de Doma. Monta especial, Pareja de novios. 17:30 hs. Final Concurso de taba.

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18:00 hs. Entrega de premios Palabras de Cierre a cargo del Presidente de la Comisión Despedida al Gobernador de la Provincia de Chubut Don Atilio Viglione y comitiva, y demás delegaciones arribadas Animación: Víctor Abel Giménez, de amplia trascendencia nacional. Actuación: Roberto Airala y Raúl Curbela. Durante su desarrollo, fue consagrada como Reina Nacional de la Esquila, la Srta. Virna Susana Cuello. Campeón Nacional de Esquila, resultó ganador Juan Sambueza, y Campeón de Jineteada Fabián Ancaleo, a los 15 años de edad. Actividades del Festival: Actualmente la fiesta es realizada durante la segunda quincena de enero, en el Predio ferial que lleva el nombre de Don Olegario Paillaguala, antiguo poblador que cediera su chacra para la realización de la primera fiesta. En ella se pueden observar diferentes actividades. Concurso de Esquila: Durante este concurso podemos observar cómo los esquiladores, compiten y demuestran la esquila de un animal en el menor tiempo posible. La tarea se desarrolla en tres categorías: Tally-Hi, a máquina maneado y a tijera. Durante el concurso, además de la velocidad se tienen en cuenta otros aspectos, como por ejemplo la calidad del trabajo y el trato hacia el animal (que no sea maltratado o cortado).


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Concurso de jineteada y demostración de destrezas criollas: Durante el concurso, los jinetes muestran sus habilidades en las categorías “Bastos con encimera” y “Gurupa surera”. Esta actividad va acompañada de payadores y animadores regionales. Además se realizan demostraciones de destrezas criollas como pruebas de rienda, boleada a la caña y carrera del dormido. Cabe destacar que en el año 2013, mediante resolución 02/13, el Honorable Concejo Deliberante impone el Nombre de José Ancaleo al campo de jineteada, en homenaje a quien supo mantener viva la tradición del jinete. Esquila de guanaco: La demostración de Esquila de guanaco fue incorporada en el año 2001 por el emprendimiento Guenguel, establecimiento ganadero perteneciente a los hermanos Mazquiarán. La misma suele complementarse con videos referidos a la cría, esquila y elaboración de productos de su lana.

Desfile de Delegaciones y Agrupaciones Gauchas: Partiendo desde el Predio Ferial “Don Olegario Paillaguala” y recorriendo las principales calles de la localidad, se realiza el desfile de delegaciones y agrupaciones gauchas, que abarcan grupos zonales y de otras localidades, con sus atuendos típicos y caballos engalanados, para culminar en el Campo de Jineteada “Don José Ancaleo” donde un jurado elegirá el mejor caballo de desfile, mejor juego de soga, mejor chapeado y mejor caballo de trabajo. Elección de Miss Vellón: En el Año 1988, durante la IV edición del Festival Nacional de la esquila se llevó a cabo, por primera vez, la elección de Miss Vellón, categoría destinada a niñas de 4 a 5 años de edad. María de los Ángeles Palacios fue quien tuvo el honor de representarnos en aquella ocasión, acaparando la atención del público con su inocencia, calidez y gracia.

Gastronomía regional: Durante los días en que se desarrolla el festival podemos deleitarnos con las comidas típicas de la región, como el cordero patagónico y dulces regionales, entre otros.

Elección del Gauchito del festival: El Gauchito del festival, fue electo por primera vez, en el año 2000, durante la XV edición del Festival Nacional de la esquila, resultando ganador Pablo Matías Guiñez. La competencia se realiza entre los pequeños de 4 y 5 años, que luciendo los atuendos típicos y demostrando gran simpatía despiertan el reconocimiento y el aplauso del público.

Muestra de artesanos locales: Además de poder contemplar el hilado de la lana a la vista de todo el público, otros artesanos locales y regionales, se hacen presentes con sus trabajos para ser exhibidos en la fiesta. Se pueden apreciar artesanías de todo tipo y elaboradas con diferentes materiales, como cuero, madera, etc.

Elección de la Reina Nacional de la Esquila: Como cada año la Elección de la Reina se convierte en uno de los acontecimientos más esperados. Participan jóvenes locales y de otros puntos de la provincia y del país, engalanando la fiesta con su belleza y simpatía. La elección se realiza desde el año 1980, cuando el festival aún era provincial.

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Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila La bandera del Festival Nacional de la esquila: En el año 2010, se llevó a cabo un concurso en el que se proponía la confección de un modelo de bandera para nuestra fiesta. De la convocatoria participaron alrededor de 5 personas, de entre las cuales fue seleccionada la obra presentada por la Sra. María Cecilia Contreras. La creadora, nos relata que el diseño original no es el mismo que está plasmado en la bandera oficial, ya que de los dos modelos de bandera utilizados en el festival, uno posee cerros nevados y el otro tiene lomas, figuras inexistentes en su creación. “En realidad es una línea de color marrón en el campo superior que se corta a la derecha y tiene la forma de la loma de acá en frente” tomando como referencia a la vista que tenía desde su hogar. El día en que se enarboló por primera vez, fue su hijo Miguel quien tuvo el honor de elevarla, ya que también había participado de la realización del diseño, pero debido a que, para aquel entonces, era menor de edad, fue su madre Cecilia quien presentó la composición de manera independiente. “En el momento en que recibo el premio y la veo flamear le digo a Miguel: -Tiene una falla la bandera… las lomas, porque nosotros no diagramamos lomas.” El diseño original fue presentado en una hoja A4 pintado con témperas y con las referencias representativas manuscritas. Además la creadora nos contó que tiene la intención de corregirla y de poder realizarla nuevamente en Buenos Aires en dos tamaños: Una grande, que sería la principal y otra más chica para que pueda exhibirse en los desfiles o colgadas de los autos. Los símbolos: La bandera se divide en dos campos: Uno superior de color celeste, inspirado en los colores del cielo y en nuestra enseña patria; y otro inferior que representa los pastizales aptos para la cría del ovino y las esperanzas de los colonizadores por ver un futuro de grandeza y prosperidad.

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El sol con 15 rayos, que representan los 15 departamentos de la provincia, donde en uno de ellos se ubica el Departamento Senguer, pero que a su vez, como ganadero, pertenece a la Comarca San Jorge. La franja de color marrón simboliza el lugar donde se encuentra la localidad de Río Mayo, y a su vez los cerros y las mesetas que rodean nuestras estancias. El puente fue la obra más trascendental de nuestra historia, nos unió con otras localidades ganaderas y también fue el medio fundamental para poder comercializar nuestro fruto lanero. La oveja, es la principal riqueza de nuestra región, en especial de la Comarca San Jorge. La mano representa el trabajo del hombre de campo. El vellón de lana representa la cosecha del oro blanco en nuestra zona patagónica. Los caminos formados por la cinta argentina simbolizan el momento en que la fiesta toma trascendencia nacional y los caminos por los que llega la gente de otros puntos del país a congregarse en este festival. Escenario Mayor “Don Inocencio Lemos”: Inocencio Lemos fue el primer Campeón de Esquila del festival, resultando ganador en los años 1980, 1981 y 1984. Utilizaba la técnica de esquila “desmaneada”, abriendo el vellón desde la paleta del animal, un método aprendido en el vecino país de Chile. Como homenaje a este campeón es que el escenario mayor lleva su nombre. Han pasado por él innumerables artistas de importante renombre na-


Capítulo 5 Festival Nacional de la Esquila cional, entre ellos, Soledad Pastorutti, La Mosca, Teresa Parodi, Rubén Patagonia, León Gieco, La mancha de Rolando, Los hermanos Pimpinela, Ricky Maravilla, Alberto Merlo, Víctor Heredia, Conjunto Ivotí, etc. Campo de Jineteada “Don José Ancaleo”: Como reconocimiento a quien supo mantener viva la tradición del jinete, el día 13 de enero de 2013, durante la XXVIII edición del Festival Nacional de la Esquila, se impuso, por resolución municipal N° 02/13 del Honorable Concejo deliberante, el nombre de “José Ancaleo” al campo de Jineteada de la fiesta. Conocido también como “El abuelo de los jinetes”, Don José quedó inmortalizado en esa placa, homenaje en su memoria, que fue descubierta en el acto inaugural por el Vicegobernador Gustavo Mac Karthy y el Intendente Municipal Prof. Pablo Gabriel Salazar.

Se le impuso el nombre de Valerio “Caruso” Bestil, en homenaje a un fiel colaborador de la Fiesta Nacional de la Esquila, mecánico de máquina esquiladora, y maestro del oficio. El Museo posee diferentes maquinarias y elementos de esquila de distintas épocas, como así también datos, fotografías y placas recordatorias. Escenario de esquila “Pedro Calluan”: Durante la XXX° edición de la fiesta, se estrenó un renovado escenario de esquila y se le impuso el nombre de Pedro Calluan, quién se inició en su labor a los 14 años de edad, siendo de los primeros esquiladores de Río Mayo. Actualmente, Pedro sigue esquilando y colaborando con la realización del festival. Recuerdos de un esquilador, Don Alejandro Carriqueo:

Museo Galpón de la Esquila “Valerio -Caruso- Bestil”: Se encuentra dentro del Predio Ferial “Don Olegario Paillaguala” y fue inaugurado el 18 de enero de 2015, durante la XXX° edición del Festival Nacional de la esquila, en un predio renovado casi en su totalidad. El acto fue encabezado por el Gobernador de la Provincia, Martín Buzzi, junto al Intendente municipal, Prof. Pablo Gabriel Salazar, y contó con la presencia de los ministros de Familia y Promoción Social, Rosa González; de Desarrollo Territorial y Sectores Productivos, Gabriela Dufour; de Salud, José Manuel Corchuelo Blasco; el titular de Corfo Chubut, Claudio Mosqueira; el gerente de Contrataciones de Lotería del Chubut, Marcelo Bascur; los secretarios de Cultura, Claudio Dalcó; y de Turismo y Áreas Protegidas, Carlos Zonza Nigro; miembros del gabinete provincial, del gobierno local; además de la flamante Reina de la Fiesta Nacional de la Esquila, Katherine Jenifer García, el Gauchito del Festival, Emiliano Paulete, y Miss Vellón, Sofía Martina Valdés, autoridades de localidades cercanas y gran cantidad de vecinos.

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“Recuerdo cuando nosotros llegábamos desde Carmen de Patagones, Provincia de Buenos Aires” inicia su relato Don Carriqueo. “tres días de viaje, en aquella época se viajaba en camión, si viajábamos a esquilar cargábamos herramientas, las pilchas y todo lo que necesitábamos y viajábamos todos juntos.” Don Carriqueo, nos relató algunos aspectos de la vida del esquilador en aquellos años. Nos contó que, en los años 90, venían a competir en la esquila desde Carmen de Patagones, lo hacían viajando en tren hasta Jacobacci, y desde allí tomaban la Trocha hasta Esquel, donde Guillermo Muñoz los traía en el camión. “Era lindo poder competir en el concurso de esquila maneado y desmaneado” haciendo referencia a la distancia. “Durante tres años seguidos los campeones fueron representantes de nuestra comparsa: Un año fue un esquilador Chileno de apellido Silva, el año siguiente fue Pedro Calluan, y el próximo Guillermo Muñoz.”, los últimos dos, vecinos de nuestra localidad. También mencionó como Campeón a Facundo Bogado, un uruguayo que también pertenecía a su comparsa. “Recuerdo que en esos años habían como ocho máquinas de esquila en Río Mayo. Nelson Mazquiarán tenía dos máquinas, Omar Hernández tenía dos también, Guillermo Muñoz tenía otra máquina en sociedad con Oscar Wolf y también tenían sus máquinas Benito Barguilla, Adán Sánchez, Pichón Amarillo…” y agregó, “Acá se juntaban las comparsas de Esquila, en las que estaban Edgardo Heredia, Delfín Pérez, un tal Echeverri y otras más”.

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Siguiendo con los relatos mencionó un acontecimiento ocurrido el 17 de diciembre de 1992, donde se produjo el vuelco de una máquina esquiladora, propiedad de Guillermo Muñoz. Partiendo desde Estancia “La Lucía” (Familia Musso), se dirigían, en ese entonces, a la Estancia de Mario Narvaiza, y llegando a la subida de Ricardo Rojas, por desperfecto del camión se produjo el accidente. Si bien no hubo heridos de gravedad, él nos contó que estuvo hospitalizado un tiempo. En el camión viajaban junto a él otros esquiladores, entre ellos, algunos de Carmen de Patagones, como Damián Casiano, Pascual González, Fabián Seredenchuk y otros de apellido Tapia y Villagra. Otro esquilador de Pedro Luro, de nombre Néstor Ekerman y varios esquiladores riomayenses, como Pedro Calluan, Miguel Casihuil, Segundo Hernández, Francisco Selesky, Eduardo Carrilaf, Guillermo Marín, también formaron parte de ese suceso. Dentro de las Historias que nos contó, mencionó a un Esquilador de nombre Cristian Morales que fue a esquilar a Irlanda en el año 2014, y recordó, además, que él junto a Benito Barguilla, lograron encender los motores de una máquina que se encuentra en el Museo Galpón de la Esquila, inaugurado recientemente, la cual había estado parada por alrededor de 10 años. “Está bueno lo del museo, es un lindo reconocimiento al esquilador” culminó. Para acompañar su relato, Don Alejandro Carriqueo, nos regaló una “Ranchera” que compuso recientemente, ya que como muchos saben, él forma parte además, de nuestros artistas locales, especializándose en el acordeón y también componiendo canciones.

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y Ranchera: “Si un día pasa por Río Mayo” Si un día pasa por Río Mayo a nuestra fiesta lo voy a invitar, está la Fiesta de la esquila que Río Mayo es Capital. Verá la gente tan noble y sana que en este pago puede encontrar, varios jinetes y bien camperos como no hay en cualquier lugar. Si un día Pasa por Río Mayo ahí mujeres va a encontrar hilando lana para un tejido siempre prendida de un telar. Verá la Esquila nueva y moderna que a este pago también llegó, también la otra con la manera tradicional y del tiempo aquel, y la tijera con sus dos hojas en esos días deja el tropel. Verá el paseo de lindos criollos, ahí sus pilchas pueden mostrar, y Don Orlando con la bandera ahí los aplausos sabe llevar. Verá los pingos bien arreglados ¡Qué lindo pa’ trabajar! También floreos de payadores que pa’l jinete saben dejar.

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El Monumento al Esquilador: Figura imponente que nos recibe en la entrada de nuestra localidad, el Monumento al Esquilador, una obra realizada por el reconocido escultor Jeremías Salgado, oriundo de la localidad de Lago Puelo y estudiante de la Facultad de Bellas Artes en la ciudad de La Plata, ganador del Primer premio Bienal de Esculturas edición 2010 con su obra “plumas”, en el cual participaron 192 postulantes de más de 50 nacionalidades. La obra está ensamblada en la unión de las rutas nacional N°40 y provincial N° 22, en el acceso norte de la localidad. Realizada totalmente en hierro y con materiales de descarte, incentivando el reciclado y la preservación del medio ambiente. Es una escultura de carácter lineal y su dimensión es de 4.80 metros de altura, 5 metros de ancho y 4 metros de profundidad. Su peso oscila entre los 1300 2000 Kg. aproximadamente. La misma puede tener varias interpretaciones, debido a que está pensada para tener diferentes lecturas, una más rápida y casual, para los que se desplazan en vehículo y otra más compleja para aquellos que quieran observarla detalladamente. Simboliza la actividad económica más importante a nivel local y regional, y tomando como referente la figura de “Inocencio Lemos”, quien resultara campeón del Concurso de Esquila durante el Primer Festival Provincial en el año 1980, y venciendo nuevamente en los años 1981 y 1984. Fueron muchos los que año tras año contribuyeron a la realización la popular fiesta, hoy considerada una de las más importantes de la provincia. Desde sus inicios podemos decir que muchas cosas han cambiado. Y no solo en lo relacionado con el festival, sino en la vida cotidiana. Hacemos mención a la época en que aquellos pioneros llegaron a este rincón de la Patagonia, con un pequeño rebaño de ovejas, que viajaban en Caravanas a Comodoro Rivadavia una vez por año para vender la lana y comprar provisiones y de esa manera poder brindar el sustento a sus familias. Eran 30 días de viaje, soportando el frío el cansancio y la soledad. Por ende, este festejo es un genuino homenaje hacia aquellos hombres, que han luchado contra la adversidad, buscando un futuro para ellos y sus familias, un homenaje a ellos, esquiladores, perones rurales, y a quienes han aportado su grano de arena para el desarrollo de esta actividad económica.

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“Inicié mis estudios primarios en la Escuela 72, hice allí hasta 5to grado y los finalicé en la 36. Luego continúe estudiando en la Escuela Secundaria, la cual funcionó dentro del edificio de la Escuela 72 en horario nocturno hasta que se tuvo el propio edificio. En lo deportivo siendo muy chico incursioné en el equipo que tenía mi papa que se llamaba Juventud Unida -camiseta verde, cuello y mangas blancas-. Siendo un poco más grande fui parte de un gran equipo que se llamó Cuarto Polo del Chubut -camiseta amarilla, con cuello y puños de color negro, y bandera con un toro-. Los distintivos para las camisetas las confeccionaba mi mama. Ya a los 17 años comencé mi carrera deportiva en nuestro glorioso Club Social y Deportivo Rio Mayo. Recuerdo que siendo tan joven, en los campeonatos locales, me tocó enfrentar a mi Papá quien jugaba para Gendarmería Nacional. El me solía decir: <<en la cancha: no padre, ni hijos…>> ¡me pegaba cada raspada! El defensor, yo delantero. Mis comienzos laborales se dieron después que salí del servicio militar obligatorio, me tocó Marina y estuve 14 meses de cumplimiento efectivo por cuanto ahí perdí dos años de estudios secundarios. Cuando regresé comencé a trabajar en Ferretería Los Andes de Bernardo Rossi, el popular <<Pachala>>… gran persona. Luego trabaje en Radio Nacional como personal contratado por cinco años y medio y por la tarde repartía gaseosas, Cepita, vinos… tenía la distribución Miguel Fadel. Me casé, fui papa de

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Anabella en 1985 y en 1987 de Mauro así que la necesidad de tener un mejor trabajo me llevo a presentarme a concurso en el Banco de la Provincia del Chubut, al cual tuve la suerte de ingresar el 9 de agosto 1988 -llevo en la actualidad 27 años en esta institución-. Cuando empecé tenía como Gerente a Jorge Tamame, como Contador a Juan Carlos Valente, como Tesorero a Carlos Coppa y como compañeros de la dotación de ese momento a Luis Mansilla, Noel Soto, Antonio Hernández, Walter Muñoz, Dionisio Delgado, Roberto Ivanoff, Juan Pedro Lorenzo, Humberto Valdez y <<Nano>> Barrios. En el año 1991 me traslade a Rawson donde realmente comenzó mi carrera Bancaria habiendo ocupado cargos como Jefe en Trelew, Subcontador y Contador en Rawson, Contador en Puerto Madryn, Subgerente Regional Operativo en Comodoro Rivadavia -dependiendo de mi las sucursales de Rada Tilly, Gral. Mosconi, Pueyrredón, Comodoro Centro, Sarmiento y Rio Mayo-. Fue un gran desafío en mi crecimiento laboral. Hoy estoy desarrollando mi actividad en la Gerencia de Auditoria Interna con base en Casa Matriz (Rawson, donde tenemos de auditar la totalidad de las sucursales que tiene en Banco. Como hijo de Rio Mayo me siento orgulloso del lugar que me toca vivir dentro de esta institución, como también me da gusto que otro riomayense ocupe otro lugar importante del Banco como Humberto Valdez <<patingo>> quien actualmente es el Gerente Regional de la Zona del Valle.” Atilio González. Hijo de Olga Jara y Estanislao González.


Capítulo 6 “Vivencias en Primera Persona”

Mi misa criolla bailada Escuché por primera vez la Misa Criolla en Mayo de 1974. A los pocos días de llegar a Argentina, una familia amiga de Buenos Aires quiso introducirme a los conocimientos de esta hermosa tierra haciéndome escuchar “La Misa Criolla” y diciéndome: “Nunca podrás comprender a las personas si no conoces sus costumbres, sus tradiciones y su folklore. Son seguramente componentes muy importantes”. Mientras escuchaba emocionada esta maravillosa Misa Criolla, no podía dejar de relacionarla con otra Misa que siempre me impactó por sus colores, sus músicas, sus danzas: la Misa Luba: una misa africana llena de percusiones, de voces, danzas y vestimentas coloradísimas y mentalmente la transferí en las notas musicales de la Misa Criolla. “Bailarla”, ha sido algo que tarde o temprano habría deseado ver, “hacer”. No sabía ni como, ni cuándo. Lo que si sentía dentro mío, que sería parte de mi vida en Argentina. Llegué a Rio Mayo, por primera vez, el 20 de Junio de 1974, y me establecí definitivamente en septiembre del mismo año. En el pueblo no había teléfono, ni televisión y la luz eléctrica, funcionaba unas cuantas horas en el día. Solamente si había fiestas o bailes, funcionaba también por la noche. La capilla no tenía piso ni bancos y tampoco calefacción. Un tambor de “querosén”, adaptado a estufa a leña y puesto en un rincón del ingreso de la capilla reunía a la gente, compartiendo el poco calor que difundía. “De los Apeninos a los Andes” es el título de un histórico episodio al tiempo de la gran emigración donde un hijito sale en búsqueda de su madre

atravesando los Apeninos italianos para llegar a la cadena de los Andes. Si debía escribirlo yo, se hubiese llamado: “De los Alpes a los Andes”, porque éste fue mi trayecto: desde Treviso, a pocos km de Venecia (Italia), hasta la Argentina y precisamente hasta Rio Mayo. Nunca olvidaré el primer impacto que me causó el camino desde Comodoro Rivadavia, pasando por Sarmiento y Facundo para llegar a Rio Mayo: una inmensidad de todo y de nada; todo mi todo y toda mi nada marcarían para siempre mi estadía en Patagonia. Por aquellos caminos que nos depara el destino tuve que formar parte del cuerpo docente de la Escuela Provincial Secundaria N° 6 “Gregorio Mayo” de la localidad, en la cátedra de italiano de cuarto y quinto año. Con sorpresa encontré que los alumnos conocían cantos italianos enseñados por el Padre Natalio Astolfo, quien me precedió en la enseñanza de dicho idioma. Mi experiencia de soprano en un coro polifónico de mi pueblo en Italia, me ayudó a formar un coro con los estudiantes, y no hubo actos o acontecimientos donde no nos exhibíamos muy sencillamente. Me gustaba cantar y logré transmitirles esa pasión que la música suele dar, a los chicos. Muy pronto me reconocían más por mi voz y cantos que como profesora de italiano que desde ya, traté de desempeñar conscientemente. En 1977, la profesora de Música del Instituto debió seguir al marido en el traslado por su trabajo y con mi gran sorpresa desde Rawson me invitaron a solicitar la cátedra de Música, que acepté de inmediato, como profesora interina. Esto significaba más trabajo y más tiempo para dedicar a este nuevo cargo que consideraba muy importante. Naturalmente el pensamiento de la Misa Criolla bailada entró con prepotencia en este nuevo rol de Docente de Música.

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Capítulo 6 “Vivencias en Primera Persona” Desde el comienzo de mi estadía en Argentina y luego de dos años en la enseñanza, comencé a apasionarme por sus cantos y por su folklore, expresión bellísima de bailes de campo y de salón que se practicaban en todos los cursos ya desde la primaria y era un enorme placer ver a los alumnos bailarlos con destreza y elegancia. Siempre me gustó el canto y la danza, en menor medida, fueron parte de mi vida en Italia. Descubrí que los pasos básicos de las danzas folklóricas argentinas eran similares a los pasos de nuestras danzas populares europeas, De allí, enamorarme del folklore argentino fue muy fácil. Entre los maestros del internado había una maestra cordobesa que era también profesora de folklore; tenía una gracia y una elegancia que hacía resaltar cualquier paso y enseguida la convencí a enseñármelos y como por acto de magia las danzas y sus figuras tomaban forma. Aprendí todos, menos el repique del malambo. Crear una coreografía para la Misa Criolla, fue algo muy natural, se iba formando en mi cabeza cada movimiento y como interpretarlo. La idea encontró el entusiasmo de la maestra cordobesa, pero había un problema: era tímida y nunca había enseñado a jóvenes, solo a niños. Vaya pareja: ella tímida, yo testaruda. ¿Quién ganó? Yo, naturalmente. La coreografía de la Misa Criolla se formaba en mi mente con una velocidad sorprendente y debía encontrar la manera de convencer a mis alumnos. Como profesora de Música, Educación y Cultura Musical dictaba la materia a los estudiantes desde primero hasta cuarto año y con Idioma Italiano me desempeñaba en cuarto y quinto. La idea principal era que participase un número importante de estudiantes de todos los cursos y de todos los estratos sociales. Comuniqué mi intención a la Directora, la cual apoyó enseguida la idea, pero a condición de que los alumnos aceptaran mi propuesta. Todo se debía realizar fuera del normal horario escolar y en aquel período el secundario funcionaba en la Escuela Nacional Primaria N° 72, iniciando sus actividades a las 18 hs. y terminando a las 22:30 de lunes a viernes.

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Acepté el desafío, comencé hablando en los cursos y además de las sonrisitas de siempre, noté un cierto interés: la novedad por la propuesta superaba la indiferencia. Una noche, durante el recreo largo, reuní a un grupo de alumnos en la salita de Jardín y les dije: “Ahora les mostraré que es lo que entiendo por bailar la Misa Criolla, la decisión final es vuestra y yo la respetaré”. Los jóvenes se colocaron a lo largo de las paredes y yo en el centro, descalza y con los ojos bien cerraditos “bailé” el Señor Ten Piedad acompañado por las notas musicales y las voces maravillosas de Los Fronterizos ¿Me estaba exponiendo al ridículo? ¿Yo no era nadie y ahora pretendía bailar la Misa Criolla? Pero continué con los ojos bien cerrados, expresando a través de simples movimientos lo que solicitaba el canto. Esta danza que sentía adentro mío debía lograr trasmitirla a los jóvenes. Estaba en juego mi credibilidad de voluntaria, de docente, de extranjera. Silencio absoluto. Sí, silencio absoluto después de mi exhibición y no quería abrir los ojos. Tenía miedo de encontrar sonrisitas, codazos, carcajadas reprimidas en la garganta. Sin embargo a los ojos los debía abrir. O para hundirme bajo el piso por la humillación, o para...” Señorita, ¿cuando empezamos”? escucharon mis oídos. Con los ojos bien abiertos encontré en sus miradas un respeto y una seriedad que me ensanchaba el corazón: “Cuando quieran”, contesté. Dos meses de duro trabajo y presentamos para el día del pueblo, el 22 de agosto de 1977 “La Misa Criolla bailada” en un único Acto con una duración de 40 minutos, en el Club Social y Deportivo de Rio Mayo, precedido por unas danzas folklóricas de campo y de salón donde yo misma bailé una zamba con un alumno de cuarto año: “el Chúcaro y Norma Viola”, nos cargaban. Naturalmente, también fui un integrante más de la coreografía de “mi Misa Criolla bailada” en el grupo que había definido “estático” en el cual, mediante movimientos y gestualidad expresábamos las varias parte de


Capítulo 6 “Vivencias en Primera Persona” la misa, mientras otros grupos bailaban en el escenario alrededor, delante o detrás nuestro. Cada parte de la Misa, o sea: el Señor Ten Piedad, el Gloria, el Credo, el Sanctus y el Cordero de Dios, seguían el ritmo mismo de la música con bailes característicos como el carnavalito, malambos u otros. Por ejemplo, el Gloria fue un carnavalito, el Credo un loncomeo y malambo. Hacía poco había podido presenciar el desarrollo de un Kamaruko en la zona y me fascinó el Loncomeo, y lo transferí en el grupo estático que lo bailó alrededor de la Cruz, mientras que otros varones realizaban el malambo. Entre una parte variable de la misa y otra, mientras en el escenario el grupo estático quedaba en la última posición del baile precedente, una voz baritonal de un Oficial de Gendarmería, leía Los Salmos Criollos para llenar el vacío que se venía creando, mientras otro grupo se preparaba para el baile sucesivo. Entre el Gloria y el Credo, por ejemplo, leyó el Salmo: “Bajo el poncho de Dios Padre...”. Todo tenía sentido, todo tenía correlación. El telón de fondo del escenario fue dibujado por una alumna del secundario, utilizando para su realización: tizas blancas sobre cartulinas negras y entonces: ... una guitarra, las boleadoras, el mate y el Martín Fierro, tomaron vida bajo los efectos de las luces negras. Éxito total. Ha sido algo indescriptible, extremadamente grande; toda la comunidad trabajó en ello y digo nunca, nunca más, advenimiento así importante se repitió en esa época. No me resultaba que “otros locos” como yo hiciesen algo semejante. No sabía si antes, en tierra Argentina, se hubiese bailado la Misa Criolla, no me tenía conocimiento, que así hubiese ocurrido. Claro, fue una gran empresa, que sin la paciencia de la tímida maestra cordobesa que trabajaba detrás de los telones, (nunca participó en un ensayo, pero yo estaba como que nadie lograría pararme), y las ganas de hacer de los estudiantes del secundario, además de la colaboración de la comunidad, permitió algo distinto, esto maravilloso que pudimos desarrollar, nun-

ca lo hubiésemos logrado de otro modo. No teníamos nada, ni vestimentas, ni música, ni luces ni rarezas necesarias. Nada de nada. Los jóvenes se pusieron a rifar tortas y demás cosas, con lo recaudado se compró la tela para las vestimentas que hábiles manos de pacientes madres tiñeron y cosieron. Compramos una colección de música folklórica y la luz negra para brindar una iluminación especial. Trabajaron los profesores de talleres, de manualidades aportando, además de las sugerencias, la práctica. Se tejieron todos los gorros para bailar el Carnavalito, se hizo el trípode para sostener la Cruz en el centro del escenario, la única Cruz que la capilla tenia y que el Padre Astolfo nos prestó con gusto. Del Hotel San Martin nos prestaron las sábanas blancas para que se confeccionaran los ponchos para el grupo estático y como no las podíamos cortar, se utilizaron dos de ellas para hacer cada poncho. Los campesinos, los paisanos y tiendas del lugar nos prestaron botas arrugadas y todas las vestimentas y accesorios de gauchos. Dos peluqueras peinaron y maquillaron a todas las chicas participantes, quienes por esta vez, lucieron sin diferencias. Tan maravillosas, simplemente absortas en el rol que cada una debía representar. Desde que tengo uso de razón, creí y creo firmemente en el mensaje del Evangelio y para mí: “la Misa Criolla bailada fue otra forma de manifestarlo y de vivirlo”. Han transcurrido 38 años de ese evento y casi 27 de mi vuelta a Italia, pero la Misa Criolla bailada queda en el recuerdo imborrable de “mis estudiantes y de mis gentes riomayenses” que la vieron nacer y representar. La Misa Criolla bailada: un enorme trabajo, un gran resultado pero, por sobre todo, otra forma de rezar. Fernanda Bredariol. Ex docente de la entonces Escuela Provincial Secundaria N° 6 “Gregorio Mayo”. Treviso (Italia). 30 de Mayo de 2015.

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El diario de Gerardo Burck Klobertanz “Corría Agosto de 1980, mientras mi vieja y yo estábamos en Guatraché en la casa que nos alquilaba Raúl Paglino, Coco viajó a Rio Mayo contratado por la empresa polaca KION. En 2 meses volvió con una camioneta Peugeot y la posibilidad de ir para allá los tres a trabajar, él y yo en la empresa con un muy buen sueldo; había conseguido alquilar una casita sin terminar y medio abandonada, a orillas del río. Había que hacerle algunos arreglos pero tenía buen techo y era toda de hormigón. Encajonamos todas las cosas que íbamos a llevar y a la mañana siguiente cargamos heladera, cocina, mesa, sillas y camas a la Peugeot, y partimos para el sur. Lo último que cargué fue una botella de Teachers en un huequito que quedó al lado de la boca de carga de combustible, así que cada vez que cargábamos nafta le clavaban los ojos a la botellita. Fue un viaje bastante largo, 36 horas, a la tardecita del día siguiente llegamos. Había partido al sur con intenciones de hacer unos pesos y volver. Y volví… a saludar un par de veces.

La empresa permaneció hasta 1981. Me enteré que estaban instalando una radio y que necesitaban gente, era LRA 58, en septiembre del ‘81 a las 19 hs., después de salir de la obra hice la primera transmisión en prueba de equipos. El 28 de Diciembre de 1981 la LRA 58 fue inaugurada y en enero del ‘82 el operador Luis Mansilla fue nombrado como personal efectivo del Banco del Chubut y deja el puesto, entro en la radio y meses después dejo la empresa antes que termine la obra. Pasé a ser el operador de uno de los programas más escuchados de la mañana junto al locutor Eduardo Laporta (llegado de Rosario). Además de trabajar en la radio y jugar al básquet en la selección del lugar, hice teatro dirigiendo unas obras con un grupo de aficionados el cual incluía la doctora Cristina Morales, mujer del director del Hospital Rural Rio Mayo, que hoy lleva su nombre, uno de los odontólogos del hospital, un par de oficiales del escuadrón de caballería blindada, la peluquera, una

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secretaria de la radio, la preceptora del colegio secundario, la mujer del intendente y un par de amas de casa. Nos recorrimos la provincia con el teatro. En lo que me quedaba del tiempo armé un ballet folklórico, con el que actuamos en varios lugares provinciales. Hice tantas cosas que posiblemente me olvide de alguna. Junté unos pesos y mandé a pedir a mi tío en Buenos Aires un par de bandejas y un mezclador con amplificador de 250 + 250 y 4 cajas. Me armé un lindo equipito con el cual empecé a hacer bailes. Me acuerdo que también estudié un par de cursos de fotografía y fui el fotógrafo del lugar, Patricia, atendía el negocio de la sucursal de Stuttgart por la mañana. Hacía las reparaciones del video cable que recién se estaba instalando en el pueblo, y cuando me compré mi primera computadora, una Com-

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modore 64, armé las placas de video con las barras color para el ajuste de señal, el logo de Canal 4 y el Canal 4 informa. Ambos en 3d meses de laburo. Seguí estudiando, hice algunos cursos por correo de Cine y Video en Escuelas Cinematográficas Americana y Periodismo. Como tenía tiempo libre hice algunas maquetas de memoria de algunos aviones que me acordaba haber trabajado en ellos cuando hice parte del secundario en la Base Aeronaval Comandante Espora de Bahía Blanca, y después saque algunos modelos de unos fascículos de la historia de la aviación que estaba comprando. Como todavía me quedaba tiempo, había un trío que hacía música folklórica tradicional y de proyección, Gieco, Heredia y algo de Rock Nacional como Charly, etc. Como el intendente me tenía confianza les prestó una camioneta, me pidió que fuera el chofer y que los lleve hasta Pico Truncado, al Festival Nacional Austral del Folklore, algo así como el Cosquín de la Patagonia. Los llevé y la pasamos muy bien, solo participaron, no pudieron competir porque necesitaban tener tres categorías como mínimo


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para entrar en concurso, podía ser baile, canto o plástica. Como en el viaje iban cantando, me puse a cantar con ellos y les gustó como sonábamos los 4, me propusieron ensayar un año y volver al siguiente a competir en 4 categorías: Grupo vocal Tradicional, Grupo Vocal de Proyección, Solista Masculino (uno de ellos) y Solista Femenino y así lo hicimos. El solista masculino se separó de la mujer y se juntó con la solista femenina. Preparamos y ensayamos unos cuantos temas y volvimos al festival. Ganamos 2 primeros puestos, 2 pingüinos de oro: uno como Grupo vocal tradicional con guitarras criollas y otro como Grupo vocal de proyección con guitarras eléctricas. Compartimos escenario entre otros con León Gieco, Peteco Carabajal y Teresa Parodi en Río Gallegos. Mientras tanto desde la radio con el locutor Eduardo Laporta salíamos a hacer reportajes con mi grabador a pilas, en uno de esos reportajes le propusimos al gobernador de la provincia del Chubut que analizara la posibilidad de implementar un secundario acelerado para adultos ya que había en el lugar mucha gente que por una razón u otra no lo tenía terminado, lo que a mí también me convenía porque había abandonado el secundario técnico

con orientación aeronáutica y me había vuelto a Guatraché a fines del ‘77. En Marzo del ‘86 fui alumno del primer bachillerato acelerado con orientación electromecánica de tres años. Terminé como primer escolta, mi vieja que estaba ya en Bahía por tratamiento, viajó para entregarme el diploma. Un amigo, estaba estudiando en Mendoza, Ingeniería Electrónica, y me propuso que me fuera a alquilar con él un departamento e ingresar en la UTN. Pedí a los directores de Radio Nacional si me daba el traslado desde Rio Mayo a Mendoza, yo no sé si la nota que les hice los conmovió, o porque se venían la época de elecciones, o porque los técnicos de Mendoza ya se estaban por jubilar, que me dieron el traslado. A fines de enero del ‘89 fui a Bahía Blanca al casamiento de Patricia y de ahí a Mendoza, en Febrero empezaba el pre universitario.”

www.diariosurdigital.com.ar. Guatrachenses por el Mundo: Gerardo Burck desde Mendoza.

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Índice

Prólogo 7 Agradecimientos 11 Estampas de un pueblo 13 Capítulo 1: “Antiguos Pobladores y Transporte” - Agustina Peña - Clara Pescan y Juan del Puente - Fidel y Feliciano Soto - José Ibarra

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Capítulo 2: “Comunicar es conectar nuestras historias vitales” 44 Capítulo 3: “Instituciones” 56 Jardines 120 Capítulo 4: “Deportes” 130 - Parte 1: Rodolfo Montenegro 134 - Parte 2: Juan “Chebe” Barriga 136 - Parte 3: Antonio “Choño” Centeno 142 - Parte 4: Juan Muñoz 150 - Parte 5: Silverio Singilín 164 - Parte 6: Cheltunn 170 - Parte 7: En tiempo de descuento: “El Nene” 173 Capítulo 5: “Festival Nacional de la Esquila”

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Estampas de un pueblo - Libro por los 80 años de Río mayo  
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