Page 1

Nยบ 0-Edicion digital


siguenos en facebook


Editorial Con este primer número 0 en su formato digital, queremos establecer un nuevo cauce de comunicación entre Tierra de Vettones y nuestros asociados abulenses. Abulenses o Vettones, un pueblo vivo y moderno en plena expansión, en la que cada día están ocurriendo cosas y en la que poco a poco vamos mejorando nuestro nivel de vida. Por eso la información, tanto escrita en papel como en digital es importante, y vemos que día a día algo cambia. Los pequeños acontecimientos de un pueblo como el abulense, donde se engloban obras de mejora o los propios problemas de sus vecinos, hace años acostumbraban a pasar desapercibidos en unos medios de comunicación más preocupados en llegar a un público mayoritario, que por cumplir una labor de información local que a veces no era atractiva para otros pueblos, nadie leía. Por esa razón los Ayuntamientos encontraban dificultades en dar a conocer a sus vecinos las decisiones que se hablaban en sus propios plenos, y que por desgracia, solo a ellos importaban. Cuando antaño los pueblos eran muy pequeños, bastaba con que un pregonero armado con una vieja trompeta de latón fuera dando a conocer a los vecinos a las noticias, sin embargo, a medida que los pueblos y villas han ido creciendo los medios de comunicación se han ido sofisticando, el pregonero ya no puede cumplir con una función que le sobrepasa. Las revistas, como Tierra de Vettones, dan información a la totalidad de los pueblos y permiten acercar a sus vecinos a sus Ayuntamientos y a los vecinos les sirven para establecer un flujo de información entre los representantes municipales y los propios vecinos que a la larga beneficia a todos; permitiendo tomar decisiones basadas en el conocimiento de los hechos y no en suspicacias y juicios de valor. Actualmente la información la recibimos diariamente a través de los medios de comunicación, que han pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana sin que muchas veces y es verdad no seamos conscientes de ello. La televisión, la radio, los periódicos, y por supuesto internet forman y conforman nuestro modo de pensar y nos ponen en segundos en relación con el mundo que nos rodea. Un mundo, que al ampliar sus fronteras gracias a los avances tecnológicos va quitándonos tiempo para conocer de cerca a nuestros vecinos, para saber los problemas que tienen las personas con las que convivimos o para conocer a nuestra propia provincia. Hemos llegado a un extremo, en el que las catástrofes que ocurren en la otra parte del mundo puede conocerse antes y mejor que lo que ocurre en nuestra propia provincia o pueblo. A medida que los medios tecnológicos al alcance del ser humano han ido acercándonos al modo de vida de países distantes se ha producido una cierta reacción de alejamiento de nuestra realidad cercana. La posibilidad de conocer lo que ocurre en otros sitios nos brinda también la oportunidad de opinar sobre sucesos y así nuestro mundo se ensancha, pero no hay que olvidar nunca que en definitiva la realidad sobre la que mejor podemos y debemos operar es la propia comunidad en la que habitamos, y para ello es necesario estar informado de lo que ocurre en nuestro propio pueblo. Las personas que componen la redacción de Tierra de Vettones, con un gran luchador por su tierra como Agustín Cubas Ortiz de El Tiemblo, esperan que esta revista tanto en su formato digital como en su formato en papel sirva a todos los vecinos de esta acogedora y maravillosa provincia de Ávila para conocer su propio entorno ciudadano y para establecer una comunicación abierta y cordial entre todos sus vecinos en general.


La agroecología o la forma de comer sano En 1993, 30 ó 40 vecinos del barrio Zaidín (Granada), convencidos de la necesidad de impulsar la agricultura ecológica, creaban “El Encinar”. En su vigésimo aniversario, esta asociación de productores y consumidores agrupa a 400 hogares de Granada, de los cuales 15 se dedican a producir. “El Encinar” cuenta además con cinco empleados, principalmente destinados a trabajar en su tienda. “Antes era más de hippies de locos”, recuerda Teresa García, técnica de medio ambiente en paro de 36 años y presidenta de la asociación, mientras que ahora “se empiezan a valorar otro tipo de cosas, porque comprar es un tipo de lucha, no es lo mismo dar tu dinero a Mercadona que a “El Encinar”. Antonio Hernández, de 54 años y uno de los trabajadores remunerados, indica que “se da también cierto boom cuando hay crisis o escándalos alimentarios”. La tienda de “El Encinar” vende sus productos exclusivamente a sus socios, quienes pagan una cuota anual para formar parte de la asociación. Allí, es donde se venden los productos de la asociación, cuyo precio se consensua con los productores, junto a otro tipo de productos de otras cooperativas. García señala que el alto precio, un tema polémico en la agricultora ecológica, “tiene algo de mito, aunque es cierto que una parte del sector es más elitista, algo que estamos cambiando”. En su caso, solo incluye un 23% de beneficio sobre el coste de producción, más el IVA. Así mismo, “El Encinar” funciona de forma asamblearia y cuenta con una junta directiva integrada por voluntarios, ha creado su propio sistema de garantía para los productos, además de los sellos oficiales, y lleva a cabo visitas colectivas periódicas a las fincas de los productores para mantenerlos en contacto con los consumidores. Está muy vinculada al tejido asociativo del barrio, a través de debates, cinefórums y degustaciones de alimentos. Además, mantienen un estrecho contacto con otras entidades como la “Asociación de Mujeres” o la “Biblioteca Recuperada de Las Palomas”, y es socia del mercado social creado recientemente en Granada: “El mercado social y cultural”, que actualmente busca financiación para desarrollarse. (Datos Semanal Diagonal. Redacción Eduardo Perez Cortés. Granada) El día 17, Laura González, Carlos Rincón y Agustín Cubas Ortiz daban el pistoletazo de salida en el Ayuntamiento de Burgohondo (Ávila). Agustín Cubas puso la primera piedra, el paso para una asociación en tierras de Ávila. Un año largo llevaba tras ello Agustín, a día de hoy, muchos Ayuntamientos de la zona se han unido como una piña. Ahora sí, podemos decir: “Que la unión hace la fuerza”. Las fotos atestiguan el evento, una imagen vale más que mil palabras


Lobo Iberico Canis Lupus Signatus, nombre latino de uno de nuestros depredadores naturales de la Península Ibérica. Nuestro querido, amado y a la vez denostado Lobo Ibérico. Sus aullidos, mal que bien, aún resuenan en nuestros montes Cántabros, en Castilla-León y algunos en Extremadura y Despeñaperros. Suena un aullido, luego silencio. En la llanura castellana huele a pino, a hojarasca y, a veces, al agua de alguna nube despistada que intenta calarnos en nuestro Hide particular. Andamos por la Sierra de la Culebra, en la provincia de Zamora, a la caza fotográfica de uno de los más bellos cánidos que aún quedan en nuestra tierra Hispana. El lobo ibérico o Canis Lupus Signatus, es el rey de gran parte de la Península, por ahora, en especial de la parte nororiental. Tiene ojos canela, piel color tierra, más roja en verano que en invierno, y manchas blancas sobre los belfos, líneas negras que recorren las patas delanteras, marca oscura en la cola, y sobre la espalda, una mancha en forma de cruz. Su semblante y su mirada son de gran nobleza. Actualmente, se calcula que existen unas trescientas manadas, con algo más de dos mil individuos. El noventa por ciento están en Galicia y Castilla-León, porque se sabe que los lobos que pululan a veces por Cataluña proceden de Italia. El carnívoro solo tiene de adulto un enemigo, el hombre. Por eso, y lo sabemos con certeza, porque hemos pasado muchas madrugadas observándolo, siempre, anda olfateando todas las noches, por Castilla, por Galicia, por Asturias, o por el Sur, la presencia del hombre, del cazador sin escrúpulos, de las trampas asesinas y de los venenos. Ahora mismo pone todos sus sentidos en un medio hostil, en un medio en el que solo pide algo tan sencillo como: SOBREVIVIR.


ISLEMM …......LA COCINA Y LA AMISTAD. Ha llegado el momento de ponerte la mochila a la espalda y caminar, saber dónde tienes una cita culinaria, dónde una barra llena de aperitivos suculentos, y dónde debemos ser conscientes de planificar una comida, no solo con antelación sino con coherencia. En este lugar no hace falta recurrir a la bolsa de patatas fritas, hay más opciones. Por eso, lo mejor que puedes hacer es compartir con amigos y familiares tus nuevos conocimientos de lugares donde comer, invitándolos a comer un día, ¡porqué no!, en ese sitio que has descubierto. También considero fundamental la compañía, el ambiente, cuando comemos. No solamente en el entorno más próximo, en nuestra propia mesa, sino también a nuestro alrededor. Los aromas, la atención, el sentirse a gusto para dedicarse de lleno al objetivo primordial: la comida y la conversación, siempre bien ligadas. Y todo eso, por suerte, lo tienes en Burgohondo (Ávila), el lugar se llama ISLEMM, pásate por allí, me lo agradecerás.


Texto y Fotos: Vicente J. Alonso. - 2013.


Historia de la apicultura La abeja en la titulatura de los faraones. En las pinturas rupestres del mesolítico presentes en la Cueva de la Araña, en Bicorp (Valencia), proliferan escenas de la recolección de la miel, si bien es difícil determinar su origen, se calcula que estas pinturas podrían datar entre 7.000 y 8.000 años de antigüedad. En el Mesolítico 10.000 a 5.000 años adC, el hombre comienza la recolección de miel de colmenas silvestres y en el Neolítico cuando aprendió a controlar las abejas y enjambres. Existen datos históricos que señalan la existencia de prácticas apícolas en el periodo predinástico de Egipto, trasladando sus colmenas en embarcaciones a lo largo del río Nilo. Hay papiros que datan del año 2400 a. C. donde podemos observar la práctica. Los griegos, que fundan Éfeso en el año 1100-1000 a. C. en el Asia menor en la Anatolia hoy Turquía, veneraron la apicultura dado que la Diosa Artemisa (después Diana para los romanos) era representada en las monedas. [1]con el cuño de una abeja en los años 480 a. C. En la Tracia también fue muy común acuñar monedas con una abeja. Los romanos, también practicaron la apicultura y en general heredaron las prácticas helénicas e hicieron de ellas un objeto de culto. Los poetas geórgicos dedicaron obras a la descripción de los instintos, costumbres, inteligencia de las abejas y a la explotación racional de estos animales que nunca dejaron de sorprenderlos. En general, siempre en los relatos de las sociedades más avanzadas de todas las épocas, se han encontrado vestigios del conocimiento de las abejas y de la explotación racional de la miel y la cera. La apicultura alcanzó su apogeo cuando el único elemento conocido para endulzar los alimentos era la miel. El descubrimiento de América y la plantación de caña de azúcar en las regiones tropicales de este continente, hizo decrecer sensiblememnte la importancia de la apicultura. Sin embargo su práctica no se interrumpió en ningún momento. La apicultura moderna comienza con la creación de los panales y los cuadros móviles, en virtud que no destruyen los mismos al realizar la cosecha de miel, las hojas de cera estampada y los extractores mecánicos, alcanzando su apogeo a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX gracias a los trabajos de estudiosos como Arturo Wulfrath Brockhoff, Huber, Dzierzon, Quimby, Langstroth, Hermano Adán, Fabre, Hoffman, Miller, Alley, Doolittle, De Hruschka, Mehring, Root, Munn, Miner, Harbison, Wolf, Phillips, Smith, Dadant, Fabre y Farrar. Habitantes de una colmena Panal con obreras y larvas, durante la revisión por parte de un apicultor. Las abejas son insectos sociables que siempre viven agrupados en la colmena. En una colmena hay tres tipos de abejas: abeja reina, abeja obrera y zángano, en función de la alimentación que suministren las abejas obreras a la larva una vez ha eclosionado el huevo. La abeja reina La abeja reina tiene como función poner huevos de los que sale el resto de habitantes de la colmena, es de tamaño más grande que la abeja obrera, abdomen más alargado y con alas más cortas. Otra de sus funciones es la de segregar una feromona que mantiene unidos a todos los habitantes de la colmena. La producción de esta feromona disminuirá con la edad de la abeja, cesando en torno a los 4 años. Una vez eclosionado el huevo, la larva será alimentada durante todo su ciclo con jalea real preparada por las abejas obreras. El huevo del que parte la reina se sitúa en una celdilla que las abejas obreras transforman para darle una forma y tamaño adecuado, llamándose realera. La reina se desarrolla en un periodo de 16 días (días requeridos para alcanzar el estado de adulto). Después de 3 días de la puesta, la larva sale del huevo, tendrá una vida de 5 días y medio y permanecerá en su celdilla abierta. Después esta larva se convertirá en ninfa que tendrá una vida de 7 días y medio, desarrollándose ya en una celdilla operculada por las abejas obreras (el opérculo de la celdilla se compone de una mezcla de cera


y polen). Alcanzado el estado adulto, la reina destruirá las larvas del resto de realeras o las realeras formadas que encuentre en la colonia si se ha producido una renovación de reina entre el tercer y vigésimo día después de nacer, excepto que la colonia vaya a enjambrar en cuyo caso muchas otras reinas nacerán para acompañar a los sucesivos enjambres quedando algunas en la colonia madre, finalmente y después de eliminarse entre ellas solo una quedará al frente de cada colonia; la reina sale en “vuelo nupcial” (única salida al exterior de la colmena salvo que se produzca un enjambre). Se aparea en pleno vuelo con los zánganos de la colmena, llenando su espermateca del semen necesario para fecundar los huevos que va a poner durante toda su vida, es decir, la reina queda fecundada para toda su vida (un máximo de 5 años). Durante todo su desarrollo la abeja reina se alimenta de jalea real lo que proporciona la capacidad de poner huevos. •

Las abejas obreras

Las abejas obreras cuentan con un gran número de efectivos en la colmena (20.000-60.000). Una vez que la larva sale del huevo, sólo recibirán jalea real durante 2 días y medio y luego será alimentada por una masa de miel, polen y agua. La abeja obrera se desarrolla durante un periodo de 21 días, sucediéndose 3 fases: huevo (3 días), larva (6 días) y ninfa (12 días). Una vez alcanzado el estado adulto, desarrolla diferentes trabajos en la colmena en función de su edad: los 3 primeros días limpian las celdillas, los 6 siguientes días segregan la jalea real, alimentan a las larvas y las mantienen calientes, a partir de los 10 días de vida acompañan a la reina y ventilan la colmena con sus alas, segregan cera, hacen la miel y construyen las celdas reales. Cuando cuentan con una edad de 19 a 20 días, vigilan la colmena para que no entren otros insectos y a partir de los 21 días salen al campo en busca de polen, néctar y resinas. El polen es depositado en una especie de canastillas a los lados de las patas traseras y el néctar en un buche previo al intestino. Con las resinas de los árboles elaboran el propóleo. Las abejas obreras que nacen en primavera viven unas 7 u 8 semanas y las que nacen en otoño, unos 5 ó 7 meses porque pasan el invierno en la colmena siendo relevadas en primavera. •

Los zánganos

Artículo principal: Abeja zángano. Los zánganos nacen de un huevo sin fecundar puesto por la reina (partenogénesis) y reciben jalea real durante tres días, después pan de abeja como las obreras. Requieren 24 días para alcanzar el estado de adulto, pasando por tres fases: huevo (3 días), larva (5 días y medio) y ninfa (15 días y medio). Tienen como función fecundar a la abeja reina y dar calor a la cría, aunque están muchas horas en el campo y son las obreras las que mantiene la humedad y temperatura adecuados. Viven solo en primavera y verano, no tienen aguijón por lo que no colaboran en la defensa de la colmena y no recolectan néctar ni elaboran miel. A diferencia de las obreras o la reina, los zánganos con frecuencia entran libremente en colmenas a las que no pertenecen. Este comportamiento es clave para posibilitar el intercambio genético entre distintas colonias; sin embargo también convierte a los machos en vectores de transmisión de parásitos y enfermedades. En las colonias desorganizadas algunas obreras activan sus atrofiados ovarios y depositan varios huevos en cada celdilla de donde nacerán zánganos de menor tamaño que sus hermanos. Productos de la apicultura


Son variados los productos que se obtienen del infatigable trabajo de estos admirables himenópteros. Pero la abeja no solo producía un edulcorante, el papel que desempeñó la cera fue quizás mayor, debido a su uso en la fabricación de candiles o velas de cera y otras propiedades y otras importantes aplicaciones, como la impermeabilización de maderas, cuerdas, cueros, telas, etc. Sin embargo, con el desarrollo de nuevas técnicas de conservación, manipulación y mecanismos para su recolección también se ha comenzado a colectar el polen, propóleo, jalea real y veneno de abejas (apitoxina). También se ha elaborado a partir de la miel productos tales como crema facial, champú, acondicionador para el cabello y polimiel. Enfermedades de las abejas Las abejas como otros seres vivos contraen variadas enfermedades. En la actualidad no es posible realizar una apicultura avanzada sin un manejo adecuado de prácticas sanitarias. El Problema Actual de las Abejas Durante los últimos años, el mundo ha sido testigo de un alarmante declive de las abejas. Su número se redujo en un 57% desde 1985 a 1997 y continúan en declive. Un ejemplo de lo anterior es la información del Fondo de Conservación de Abejorros del Reino Unido, afirma que en este país se extinguieron dos especies de abejas durante los últimos 70 años, seis especies se encuentran en peligro de extinción y algunas podrían desaparecer muy pronto si no se actúa con urgencia. Es preocupante puesto que, junto al viento, estos insectos son los mayores transportadores de polen de diferentes especies de plantas, por lo que representan una parte importante de la cadena alimenticia. Las razones que se ocultan detrás de la disminución del número de abejas son muchas, pero una de las principales radica en el problema del colapso de las colonias. Se trata de un desorden por el cual las abejas adultas abandonan repentinamente la colonia aún cuando ésta se encuentra en perfectas condiciones. Si bien todavía no se ha descubierto qué causa este desorden, se cree que está relacionado con un virus denominado Israel Acute Paralysis. La baja en el número de abejas también se ha relacionado con la utilización de pesticidas en las cosechas (químicos que serían ingeridos por los insectos durante la polinización), con la radiación electromagnética, que afectaría el curso de las abejas; y con el calentamiento global, que podría alterar sus patrones estacionales. Se dice que en algún momento Albert Einstein dijo: "si las abejas desaparecieran, a la humanidad sólo le quedarían cuatro años de vida". Más allá de que eso haya salido o no de la boca del célebre científico, el que las abejas puedan desaparecer es un tema preocupante.


Un viajero en la posada de una cueva. Edad del Bronce, 2500 años antes de Jesucristo; varias familias se reúnen al abrigo de una cueva. El chamán les prepara para lo que va a esculpir en la pared del fondo, la cacería va a ser buena.; y pronto mezclarán cobre y estaño. El bronce está a punto de descubrirse, estamos a mediados del III milenio antes de nuestra Era. La zona, tierras de Castilla y León, en un tiempo más adelante, comenzará también en esta zona la cultura del vino, una fantástica cultura. El descubrimiento del bronce se produce hacia el año 2500 antes de Jesucristo. Fue una época donde se hizo posible la fabricación de objetos prácticos y artísticos. Fue una época dura y convulsa, se empezaron a realizar cascos del bronce y aguzados puñales. En España brilló la cultura de los Millares con sus vasos campaniformes y su decoración incisa. En Almería, El Argar, quedó marcado el apogeo de esta cultura entre el 1700 y el 1300. Mientras en el interior de una cueva en tierras de CastillaLeón, un chamán grababa en una cueva la figura de un ídolo o un guerrero en el fondo de una cueva. Fuera, el invierno sacude con fuerza la estepa castellana. A lo lejos los aullidos de los lobos acompañan la ceremonia. Texto y foto de Vicente.J.Alonso.


Pistacia vera Desde tiempos antiguos, el pistacho ha sido considerado una especie muy valorada, una delicadeza de características finas, típicamente disfrutado en los círculos más selectos y en las ocasiones más especiales en las tierras santas del medio oriente. Se dice que, en noches iluminadas por la luna, se reunían bajo los árboles amantes para compartir el crujir de la partida de los pistachos, el que representaba la promesa de buena fortuna. En la renombrada corte imperial de la Reina de Sheba, el consumo de pistacho era considerado un privilegio raro, exclusivo para la realeza y la elite reinante. El pistachero,1 alfóncigo o alfónsigo (Pistacia vera L., Anacardiaceae, o algunas veces Pistaciaceae) es un árbol pequeño del género Pistacia, originario de las regiones montañosas de Grecia, Siria, Irán, Kirguistán, Turkmenistán, Turquía, Pakistán y Afganistán occidental, que produce un importante fruto para uso culinario llamada pistacho o alfóncigo. A la Pistacia vera se la confunde a menudo con otras especies del género Pistacia, pueden diferenciarse de la P. vera por su distribución geográfica originaria y por sus frutos, más pequeños, con un intenso sabor a trementina y una cáscara dura. Historia El alfóncigo moderno, Pistacia vera, fue plantado por primera vez en Asia occidental. Su cultivo se extendió al mundo mediterráneo pasando por Irán Central, donde ha sido una cosecha importante durante mucho tiempo. El manuscrito escrito por Anthimus, a principios del siglo VI d. C. “De observatione ciborum” (Acerca de la observación de los alimentos) indica que los pistachos (pistacia en latín vulgar) eran bien conocidos en Europa hacia el final de los tiempos de la dominación Romana. Para su venta en el mundo de habla inglesa, el alfóncigo se ha cultivado más recientemente en Australia, Nuevo México,[1] y California. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) introdujo este árbol a California alrededor de 1904, pero no fue promovido como un producto comercial en California hasta 1929 Biología El alfóncigo crece hasta los 10 metros de altura y tiene hojas pinnadas, con (1)3 a 5 folíolos de 10-20 centímetros (4-8 pulgadas) de largo, que se desprenden en la estación fría. Es una planta desértica y por esto tiene una alta tolerancia al suelo salino. Se ha reportado que crece bien cuando se la irriga con agua que contiene 3,000-4,000 de sales solubles.[3] Los alfóncigos son bastante resistentes bajo las condiciones correctas, y pueden sobrevivir en temperaturas que van desde -10 °C en invierno, hasta 40 °C en verano. Necesitan estar orientados hacia el sol y en suelo bien drenado. Los alfóncigos no se desarrollan bien en condiciones de alta humedad, sino que son susceptibles a que sus raíces se pudran durante el invierno si reciben demasiada agua y el suelo no tiene suficiente drenaje libre. Se requieren largos veranos para la adecuada maduración del fruto. Las plantas son dioicas, tienen pies masculinos y femeninos separados. Las flores son apétalas y se reunen en inflorescencias llamadas panículas (popularmente racimos). El fruto es una drupa que contiene una semilla alargada, que es la porción comestible. Está cubierto por una piel carnosa fina, de color verde . En su interior, bajo una cáscara dura y blanquecina, la semilla, de un color verde pálido, está cubierta a su vez por una piel fina de tono malva, y tiene un sabor característico. Comúnmente considerada como fruto, esta semilla es para uso culinario. Cuando el fruto madura, la piel cambia del verde a un amarillo rojizo otoñal y su cáscara se rompe y abre parcialmente, de manera abrupta. A este rompimiento se le conoce como dehiscencia/eclosión y ocurre acompañado por un sonido audible. La tendencia a esta apertura es una característica que ha sido seleccionada por los humanos. Los cultivares comerciales varían en cuanto a cómo se abren. Cada alfóncigo da en promedio 50 kg de semillas cada dos años.


Cultivo Los árboles se plantan en huertos y necesitan de siete a diez años para lograr una producción considerable. La producción es alterna, o bienal, lo cual significa que la cosecha es más abundante cada dos años. La producción pico se alcanza aproximadamente a los 20 años. Por lo general, a los árboles se les poda hasta un tamaño que permita realizar la cosecha con mayor facilidad. Un árbol macho produce suficiente polen para que den frutos de ocho a doce árboles hembra. A menudo, la cosecha en los Estados Unidos se lleva a cabo mediante el uso de equipo para sacudir al árbol y hacer caer los frutos. Los alfóncigos son vulnerables a una amplia variedad de enfermedades, entre las que destaca la infección por el hongo Verticillium dahliae que puede llegar a matar a la planta y por el Botryosphaeria. Este último provoca panoja y antracnosis (es decir, mata a las flores y a los brotes jóvenes), y puede dañar huertas enteras de alfóncigos. En California, casi todos los árboles hembra pertenecen al cultivar “Kerman” el cual suele asociarse con el cultivar macho "Peter". Una mata de un árbol maduro de estas variedades se injerta en un pie de dos años de edad. Como patrón se ha venido usando mayoritariamente otra especie del género Pistacia llamada P atlantica, la cual está siendo sustituida en los últimos años por un híbrido de ésta con P integerrima denominada UCB1 debido a su inmunidad a la Verticilosis. Los envíos de pistachos empacados al por mayor tienden al auto-calentamiento y a la combustión espontánea a causa de su elevado contenido de grasas y su bajo contenido de agua. Composición de los frutos de pistacho por 100 g • • • • • • • • • • • • • • •

Proteínas 20,6% Calcio 135 mg Potasio 1.093 mg Fósforo 503 mg Magnesio 158 mg Hierro 14.28 mg Hidratos de carbono 28% Azúcares 28% Grasas 48% Vitamina A 233 U.L Otras vitaminas a destacar: tiamina, riboflavina, niacina. No contiene colesterol.

Nombre común Castellano: alfócigo, alfóncigo, alfónsigo, alfónsigos (fruto), alfonsic, alfosigo, alhócigo, alhosigo, alhostigo, alhóstigo, alpistasia, fístico, picacho, pistachero, pistacho, pistacho (fruto), pistachos (fruto), pistacio (fruto), árbol de los pistachos,3 pistache (fruto en México)


Nº-0 EDICION DIGITAL EDITA: Equipo MundoPress. REDACCIÓN Y PUBLICIDAD: Equipo MundoPress. DEPARTAMENTO DE PUBLICIDAD: Jose Luis Recuero. DEPARTAMENTO DE INFORMÁTICA: Jose Miguel Soler. Alexandra Alonso. Mercedes Garcia. REPORTAJES GRÁFICOS: Vicente Alonso. DEPÓSITO LEGAL: En proceso. TIERRA DE VETTONES no se responsabiliza ni se identifica necesariamente, con las opiniones vertidas por sus colaboradores o cartas de opinión. Y no goza de ningún tipo de subvención. Su mantenimiento y financiación es posible gracias a la publicidad de sus anunciantes. Las personas que conforman el equipo de la revista TIERRA DE VETTONES no perciben ningún tipo de emolumentos ni ninguna otra contraprestación por el trabajo que realizan, ya que son colaboradores. Queda prohibida la reproducción total o parcial en cualquier sistema, de cualquier artículo o contenido de esta Revista, sin la debida autorización por escrito.

https://www.facebook.com/mundopress1

Numero0  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you