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VOL. XII - Nº 38 - mayo 2018 - Buenos Aires ISSN 1666-6682 Director Federico M. Pérgola

Subdirector Carlos C. Castrillón

Editora y Correctora de Estilo Laura Pérgola

Secretaría Agustín García Puga Emilce Iervolino

Comité de Honor Norma Acerbi Cremades José Emilio Burucua Alfredo Eugenio Buzzi Alberto Carli Laura Moratal Ibañez Manuel Luis Martí Osvaldo Okner Norma Isabel Sánchez Florentino Sanguinetti Juan Carlos Stagnaro Adolfo Venturini

SUMARIO Editorial. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 La medicina para las últimas generaciones argentinas y (varios) otros asuntos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 Norma Isabel Sánchez

Hospitales psiquiátricos del siglo XVII y XVIII. El Narrenturm o Torre de los locos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 Laura Moratal Ibañez y Federico Pérgola

La discriminación de la mujer en las letras de tango . . . . . . . . . . . . . . . 30 Federico Pérgola

Los títulos en las tesis de doctorado de la Facultad de Medicina (UBA) entre 1874 y 1918. . . . . . . . . . . . . . . . 36 Laura Pérgola

El libro de operaciones del Dr. Alejandro Posadas. . . . . . . . . . . . . . . . . 42 Adolfo H. Venturini

XXª Jornadas de Historia de la Medicina. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44 Laura Pérgola

Fallecimiento de Sergio Provenzano. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45 Comentario de libros. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46 Gustavo Bello

Comité Editorial María Teresa Di Vietro Beatriz Kennel Marcelo Figueroa Francisco Rubio

Diseño y diagramación Nicole Duret duret.nicole@gmail.com

Foto de tapa Obra donada al Museo Risolía FM (UBA) por el Prof. Honorario Dr. Adolfo Venturini

La revista Médicos y Medicinas en la Historia es una publicación trimestral. Registro de la propiedad intelectual Nº 188920. Propietarios Laura Andrea Pérgola y Federico Miguel Pérgola. Impresa en marzo de 2018. Tirada de esta edición 500 ejemplares. Las opiniones que los autores vierten en los artículos son de su exclusiva responsabilidad y no representan necesariamente las de la revista. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación, aun mencionando la fuente. Esta publicación es una realización de: Martín Coronado 358 (Acassuso) Tel: 4792-1132 Celular: 15-5640-4792 elguionediciones@gmail.com www.elguionediciones.com.ar https://www.facebook.com/elguionediciones/ Médicos y Medicinas en la Historia están disponibles online en: http://www.elguionediciones.com.ar/revistas.html para su lectura o en PDF para imprimir.

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Editorial Federico Pérgola Thomas Robert Malthus (1766-1834), economista y pastor anglicano británico, tal vez evitando aquello de “creced y multiplicaos”, escribió un libro de largo título: An essay on the Principle of Population as it Affects the Future Improvement of Society, cuyas dos primeras ediciones oscilaron entre dos siglos (1798 y 1803). Allí formuló una teoría que reduciré a su primera visión –pregona muchas cosas más– que era que los alimentos, o los medios de subsistencia humana para ser más preciso, limitaban necesariamente a la población cuando escaseaban y viceversa, la aumentaban cuando crecían. Desde siempre fue desechada porque nunca en términos de cantidades fueron inferiores a las necesidades del hombre pero, su distribución realmente lo fue, y ocasionó desnutrición en sectores pobres de las sociedades. Se dice que, por largo tiempo eclipsada, esta idea resurgió cuando la volvió con la pluma de J. M. Keynes en 1936. Pero en realidad, con sus equivocaciones, Malthus fue uno de los primeros en adelantarse en lo que vendría en los siglos XX y XXI. Uno de los problemas, mencionado en forma ácida pero real, en unas líneas de autores conocidos, del libro Historia del siglo XX de Eric Hobsbaum, corresponde al historiador de arte inglés Ernst Gombrich y dice así: “La principal característica del siglo XX es la terrible multiplicación de la población mundial. Es una catástrofe, un desastre y no sabemos como atajarla”. Palabras a las que me adhiero con fervor. Pero no es solamente eso lo que está ocasionando la gran preocupación de los pensantes. Hambrunas y todas las enfermedades derivadas de ellas, contaminación del planeta permanente e in crescendo de ríos y de mares agregada a la de la propias tierras por los desechos humanos, cambio climático que todavía algunos niegan (pueden aducir que la capa de ozono se regeneró espontáneamente), una creciente también población sin trabajo y en la mayor pobreza, etc., etc. Nuestro país fue granero del mundo cuando tenía entre 10/15 millones de habitantes, cuando esa era la regla de la productividad y, superada esa etapa por la industrialización, esta no le fue favorable. El tercer período mundial de la economía: la era tecnológica nos es poco factible porque quienes tienen el cerebro privilegiado para acceder a ella generalmente emigran a lugares donde son aceptados. Para integrarse a esta fase se necesita educación y cultura. Ambas son accesibles para las clases con mayor poder adquisitivo y una visión distinta del futuro o, para algunos pocos iluminados que, con esfuerzo y tesón, logran esa meta. La medicina en el último medio siglo comenzó a ocuparse de la salud social, de la antropología médica y de la bioética que también tienen gran ingerencia en todos estos aspectos. Un ejemplo casi risueño. Mientras esto escribía me enteré que, en el Carnaval de Río de Janeiro, se habían repartidos una gran cantidad de preservativos. ¿Qué quieren significar con esto? ¿Un hijo puede originarse en un chapuzón festivo? Por ello queda un solo camino: educar al soberano. Deseamos, anhelamos, esperamos, llegar a culminar este fin, cuando ya hemos triplicado o cuadriplicado la cantidad de habitantes de inicios del siglo pasado. Pero debemos insistir con la mejoría intelectual de los habitantes de esta Tierra.

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La medicina para las últimas generaciones argentinas y (varios) otros asuntos Norma Isabel Sánchez*

Resumen En los pasados 70 años, en el mundo y en la Argentina, la ciencia, la tecnología, la cotidianidad han vivenciado asiduas novedades; algunas parecen de ficción, pero son reales. Y, el propósito de este artículo es brindar un pequeño detalle de lo afirmado, enfatizando sus dimensiones socioeconómicas, culturales, legales y éticas. Palabras claves: generaciones, medicina, innovaciones, leyes, bioética, porvenir

Summary In the past 70 years, in the world and in Argentina, science, technology, daily life, have experienced frequent developments; some seem fictional, but they are real. And, the purpose of this article is to provide a small detail of the assertion, emphasizing its socio-economic, cultural, legal and ethical dimensions. Keywords: generations, medicine, innovations, laws, bioethics, future

Introducción Quienes consumen “medicina” en el presente (es decir, las recientes generaciones) sospechan que ha sido de esta manera, con pocas variantes, desde tiempos pretéritos. Intuición alejada de la realidad y el propósito de este escrito es puntualizar algunas de tales diferencias. Ya no se habla de las generaciones de 1880, de 1910, … sino de: baby boomers generación “X” generación “Y” generación “Z”

Dos observaciones La primera. El relato está pensado, aludiendo a aspectos frecuentes de una clase media argentina (con ciertas posibilidades de aplicarse a los sectores altos). Aceptamos, con copioso margen de error, que hay un

cierto equilibrio entre poder adquisitivo y nivel de instrucción; lamentablemente, la pobreza suele alejar de la escolaridad y, por ende, de entender de manera cabal cuáles son las premisas actuales, qué es la ciencia, para qué sirve y otras cuestiones inspiradoras. De ninguna forma hacemos la relación con el delito, pues planificar sofisticadas trasgresiones suele necesitar alto nivel de capacitación. La otra observación. Es verdad que los cortes pueden resultar arbitrarios y reduccionistas1; sin embargo, en esas tajadas, parece visualizarse mucho en común, más de lo imaginado. Intentaremos descifrarlo. * De la Cátedra de Historia de la Medicina (FM/UBA) y directora del Instituto Historia de la Ciencia de la SCA. 1. Sin dudas remite al cuestionamiento de las periodizaciones; reconocemos que cada una de estas unidades historiométricas consta de elites, mayorías, minorías, marginales. Y están los “grandes” y los ”chicos” dentro de una misma generación, dado que comprenden, simbólicamente, tramos de 20 años.

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I. Los Baby Boomers (nacidos entre 1940 y 1960) Avanzaremos con varios apartados (que comienza con referencias a sus madres); parecido esquema irá en los siguientes segmentos.

1. ¿Cómo fueron sus madres? Muy excepcionalmente concurrieron a un control de pre-parto, que compensaban con un dominio de hábitos y costumbres heredados de sus gestoras y abuelas. Cuidaban la dieta, la higiene y muchas de ellas, habilidosas, preparan la ropita del futuro bebé. Dar a luz acontecía en los domicilios particulares y en número significativo bajo la vigilancia de las parteras; solo se apelaba a la asistencia de un médico en situaciones complejas (que, de ser necesario, utilizaba los fórceps). Esas puérperas eran mimadas con colaciones especiales y recomendaciones para que lograsen un amamantamiento feliz; solían ser la primera generación de argentinas, dado que sus mayores habían arribado con el aluvión inmigratorio, pobres y alejándose de Europa, dato que ayuda a explicar la existencia de prácticas un tanto diferentes entre los grupos étnicos o las comunidades, que conservaban supersticiones o “razones” sobrenaturales. Había un fuerte “maternalismo” y una prevalencia de la masculinidad. Todavía se temían los ataques de eclampsia y relevante la mortalidad maternal e infantil; a la par ya estaba extendida la teoría microbiana de la enfermedad y se reconocían los efectos benéficos de la vacunación infantil. Tres figuras científicas concertaban el interés: Edward Jenner, Louis Pasteur y Robert Koch.

Mujeres que formaban parte del mundo que se dividía según el género; el jefe de familia era casi “un patrón” y ellas se ocupaban de atenderlo tanto como a los hijos. Solían ser muy habilidosas: modistas, bordadoras, tejedoras, actividades que desempeñan desde el hogar, al que protegían, aseaban. Una tarea que demandaba dedicación era la preparación de los alimentos, pues existía un gran respeto por las cuatro comidas (desayuno, almuerzo, media-tarde y cena). La dieta del niño y del adulto casi no tenía diferencias y hasta se les elaboraban comidas que en el presente rechazamos: jugos de carne roja, sabayón con alcohol,

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batidos de huevo y licor dulce …, un vaso de vino con agua o soda, en las dos comidas principales2. Por entonces si la pareja (o una de las partes) tomaba la decisión de no tener hijos, no era empresa fácil, dado que los métodos anticonceptivos eran reducidos: condones y coito interrumpido. Estaba difundido el test de embarazo de Carlos T Galli Mainini. El tema del “aborto” circulaba; se practicaba, a escondidas y silencio, con intervenciones clandestinas, por ser punible, ilegal, excepto en los casos terapéuticos o de atentado contra el pudor sobre mujeres con discapacidad mental (según el Código Penal, con su modificación de 1921). Sinónimo de desprestigio social, condena moral, amén de los riesgos para la salud o incluso la vida3. En situaciones especiales, la “ligadura tubárica”, una cirugía que cierra las trompas de Falopio y, así, se impide el embarazo; puede ser imputada como una esterilización coactiva. Comienzan a participar de la política y será la primera camada que votará a nivel nacional (década de 1950) y sus hijos crecerán con el imperio de esta normativas. Practican un feminismo tibio (excepto las que lo levantan como bandera irrenunciable, de alto compromiso). Los papás habían votado, en el pasado, por Hipólito Yrigoyen, por Lisandro de la Torre, por Juan B Justo y, ahora, tal vez, lo hacían por Juan D Perón.

2. Los recién llegados y el médico de niños.

Era habitual fajar a los pequeños y, mantenerlos casi inmóvil; se “aseguraba” muy beneficioso para el futuro de sus piernas, de su columna vertebral. Los pañales se confeccionaban de telas muy suaves y era común darles tés de manzanilla, de tilo, de “yerba del pollo” y otros yugos o “hierbas curativas”, hoy no-aconsejables. Se aceptaba la idea del empacho y el mal de ojos y se aplicaban las ventosas; es decir, una preeminencia de la medicina “casera” (y para neutralizarla los entendidos tuvieron que hacer silenciosas y largas maniobras). Los médicos concurrían a las visitas domiciliarias, cuando eran solicitados y pasa a ser un personaje gravitante en el incipiente micromundo familiar. Solía ir con su automóvil, con su maletín (en el que llevaba lo imprescindible) y lo esperaban con una toalla lim2.  Algunas familias administraban a los niños cucharadas de “aceite de hígado de bacalao”, para prevenir el raquitismo. Después, vino el gusto por los frascos de vitaminas. 3.  Pensaba, en una parte grande de la grey católica, la encíclica Casti Connubii, de 1930, (sobre el matrimonio cristiano) en la que el papa Pío XI había condenado el control de la natalidad, el aborto, la esterilización y la eugenesia en general. Después llegó otra: la Humani Generis (1950), que apelaba al control de la educación, el medio familiar-social. Ver: Vallejo, Gustavo y Marisa Miranda, “Iglesia católica y eugenesia latina: un constructo teórico para el control social (Argentina, 1924-1958)”; en: (revista) Asclepio. España, CSIC, 2014, vol 66, n° 2.


pia, una cuchara que servía de baja-lengua. Se puso de moda prescribir sulfamidas y antibióticos. “Squibb Argentina inició la producción de penicilina a fines de 1948 … un adelanto considerable, ya que permitieron que nuestro país fuera la primera nación latinoamericana en producir y autoabastecerse de dichos antibióticos” 4. Y, a la tríada de científicos famosos, se incorporó un cuarto: Alexander Fleming. Ante las enfermedades respiratorias se aconsejaban “baños de sol”, o “lámparas de luz”. Y fueron frecuentes las amigdalectomías y apendicectomías. Estos profesionales tenían sus consultorios privados y ahí recibían a los menores, hasta cerca de los 10 o 12 años. Disponían de unos pocos aparatos: balanzas pesa bebé, termómetros de mercurio, agujas y jeringas de acero y vidrio (a las que hervían para desinfectarlas), otoscopios, baja-lenguas, negatoscopios y, de ser conveniente, pedían “estudios de laboratorio”; los medicamentos se adquirían en las farmacias de la zona o del barrio, hábitat de otro personaje también fundamental: el farmacéutico; algo casi equivalente decimos de los enfermeros, muy requeridos para aplicar las inyecciones o curaciones simples.

3. El hogar. Las señoras compraban revistas, Vosotras, Maribel, Para Ti, Radiolandia, Selecciones del Reader’s Digest y, para unas pocas, fue un verdadero desafío leer El segundo sexo de Simone de Beauvoir. Escuchan las radionovelas y los papás, los partidos del fútbol y las trasmisiones de boxeo (desde el Luna Park o cualquier lugar del planeta). Los sábados a la noche, los radioteatros. 4.  Ballarda, Luis. La industria farmacéutica argentina. Bs As, Panamericana, 1972, p 32-33. Nota: sin olvidar la labor previa del Instituto Massone y el laboratorio Ocefa.

La irrupción del peronismo hizo que un montón de cosas cambiaran: se intensificaron las campañas médicas y los Almanaques de la Salud; se promocionaron las escuelas y colonias de vacaciones, los paseos por playas y sierras y, una mejoría en los salarios de los trabajadores se evidenció en un aumento del confort, con incremento de los electrodomésticos. Y hasta hicieron su aparición los primeros televisores, junto al cual se reunía la familia; a través de él, comenzaron los “mensajes médicos”, cada vez con mayor índice de penetración entre la audiencia (que venían a sumarse a los que se habían escuchado por las radios o leído en la gráfica) e hicieron su entrada los profesionales-mediáticos. Los descansos de invierno y de verano se pasaban en las casas, con los padres, con los amigos y primos; con los abuelos o algún pariente que vivía en el campo o algo diferente de aquello habitual durante los restantes 11 meses del año. Visitar el parque temático República de los Niños, de la ciudad de La Plata, fue de gran interés. Conocer las playas de Mar del Plata, otro sueño. Se festejaban los cumpleaños y se esperaban con entusiasmo los regalos del Día de los Reyes Magos, que ubicaban en torno al pesebre y eran “rodados” (bicicletas, sulkyciclos, patines), muñecas y aros del ulaula. Perduraba la diferencia entre juguetes de varones y niñas y han permanecido, parcialmente, vinculados a los contextos socio-culturales, educativos y al poder adquisitivo. No se ignoraban los peligros de la diabetes y la oportunidad de paliar sus efectos negativos, a través de la insulina5. También se hablaba del cáncer y había un argentino del que se guardaba buenos recuerdos: Ángel H Roffo, por sus campañas de prevención. A las mujeres se les aconsejaba practicar el test de Papanicolau. 5.  A la historia de esta hormona se asocian los nombres de Frederick G Banting; Charles Best, J Macleod, Nicolae Paulescu y, posteriormente, Dorothy Crowfoot.

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La epidemia de poliomielitis. Los baby boomers soportaron el dilema de la gran epidemia de 1955-6, la temida enfermedad de Heine-Medin. Se suspendieron las actividades sociales, las reuniones y se cierran las escuelas. Se supo de los pulmotores y de aparatos ortopédicos, de la rehabilitación. Se recurrió a prevenciones precarias: las bolsitas de alcanfor, el refugio en el campo, en las sierras y playas, la cuarentena en espacios urbanos. Mucho miedo, una experiencia que electrizó, hasta que se recibieron las vacunas de Jonas E Salk y Albert B Sabin. Habían aparecido nuevos benefactores de la humanidad.

4. La escuela primaria. Algunos, no todos, concurrieron a los kindergartens (uno de los pocos anglicismo usados en esos años). En el ingreso, se reclamaban certificados bucodentales, análisis de laboratorio y radiografías de tórax. Se entregaba a cada educando una libreta sanitaria, con detalles antropométricos; una

manera de decir: el Estado está presente!! En ocasiones, los médicos escolares pasaban por los establecimientos educativos y en cooperación con los maestros, directivos y asistentes sociales hablaban de la higiene del cuerpo, revisaban las uñas, el pelo y daban consejos muy oportunos (en especial, sobre la pediculosis6).

Predominaban las escuelas públicas, con lecciones que incluían desde caligrafía a higiene y gran diferencia entre la educación física de varones y niñas. La revista de moda era Billiken7, con lecciones de lengua, matemáticas, historia, ciencia; propuestas de entretenimientos y recomendaciones de ropas, calzados. Por ejemplo, de sus páginas sacamos los datos de las mermeladas La Campagñola, los zapatos Grimoldi, la Casa Gessell, las galletas Criollitas, Manón y los Biscochos Canale, los novedosos juguetes; es decir, existía (y perdura) un mercado de consumo exclusivo del público infantil. También estaban los manuales de la editorial Kapelusz, los 20 tomos de El Tesoro de la Juventud8 y la colección Robin Hood, las variadas plantillas de dibujos de Simulcop. Se estimulaba el gusto por las alcancías y a los niños les encantaba tener su Libreta de Ahorro Postal. Terminados los deberes escolares, bajo la vigilancia de las madres, se prendía la radio y algunos programas fueron emblemáticos, como las aventuras de Tarzán, con el auspicio de la marca Toddy (un producto sobre la base de cacao). Y hasta aparecieron los clubes Tarzanito. Todavía sobrevivían los “tés de nenas” y los “partidos de fútbol para varones” (¿expresiones de princesas vs campeones?). 6.  Estas campañas no han cesado. La problemática de los piojos sigue atravesando a los diferentes sectores socioeconómicos y a nadie sorprende que colegios de alto poder adquisitivo o niños de familias bien posicionadas en lo económico estén afectados. 7.  Editada desde 1919. Una anterior, de corta permanencia, fue Pulgarcito (nacida en 1904). 8.  Aparece en 1920; la edición española de ETJ tuvo como colaborador al argentino Estanislao Zeballos y reunió 20 tomos (luego ampliada con Nuevo Tesoro de la Juventud).

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Desconcertaba que, por arrastre de épocas anteriores, muchos alumnos eran recibidos en los comedores en los que se les daba un vaso de leche o infusiones con pan y queso-dulce (o algo equivalente); a veces, se trasformaba en un “estigma” que separaba a los ricos de los pobres (aunque el propósito era fantástico). Algunos alumnos, por sus altas calificaciones, integraban el “cuadro de honor” y otros recibían el distintivo de la Cruz Roja (dando a entender que eran los capacitados a actuar en pequeñas emergencias). También se admiraba a los Boy Scouts; perdió fuerza con los años. Las madres cosían los disfraces y las ropas especiales de las fiestas conmemorativas. No existían demasiadas tareas extra-aulas.

5. Escuelas del nivel medio. Aparecieron (o se intensificaron) las clases de educación sexual muy suaves; pero, para participar se solicitaba la autorización por escrito de los tutores. En los textos de Anatomía y Puericultura, se habla del aparato genital femenino y masculino; a las jóvenes se las ilustraba sobre los bebés y sus responsabilidades con ellos. El sexo estaba rodeado de misterios y la menarca-menstruación era casi vergonzante en las niñas. Tomaban ciertas precauciones especiales para los “días del período”, al modo de no usar las bicicletas, montar a caballo, lavarse el pelo y otras (hoy consideradas) ridiculeces. Llegó la ocasión de ser bachilleres, maestros, peritos mercantiles y se preparan rumbo a la universidad; casi una sorpresa, pues sus padres rara vez habían concluido la escuela media (y los nuevos estilos de vida eran una de las expresiones de las escalas de movilidad social argentina y de calidad educativa). En la música hay novedades, irrumpe el rock and roll y

los “viejos” se fastidian9, porque es un baile osado, de jóvenes que ocupaban las plazas (el espacio púbico urbano) y ponían los discos de vinilo, fuerte, muy fuerte, con ídolos al modo de Elvis Presley o Johnny Hallyday; algo después hace eclosión la banda The Beatles. Estaban quienes preferían a una camarilla nacional e ingeniosa: Les Luthiers. Los varones comenzaron a integrar bandas musicales, practican la guitarra eléctrica, la batería, el bajo, … como ejecutantes intuitivos; ellas abandonaron las lecciones de piano y de declamación, verdaderas antiguallas.

6. Jóvenes y adultos. La universidad. Crecían con el trasfondo de la tan mentada Guerra Fría y la comidilla del “hombre en la luna”. Despertó un gran hechizo la Revolución Cubana y sus hacedores pasaron a ser íconos. Fue de un alto impacto la muerte de John F Kennedy; también la de Malcom X y Martin Luther King y se reclamó (como si fuera un problema nuestro) por los derechos de los afroamericanos y el fin de la Guerra de Vietnam. Inédito el accionar de la ETA, en España, la revolución cultural china, el lanzamiento de la Teología de la Liberación y del Movimiento Curas del Tercer Mundo, la matanza de la plaza de Tlatelolco, la Primavera de Praga. Aterrizan las crónicas del Mayo francés y, entre las miles de consignas, una que horrorizaba a los tradicionalistas: “Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta”. Prudente es detenernos: fue el momento en que se puso en el amplio escenario la cuestión del cuerpo, la sexualidad, la capacidad reproductiva femenina y la libertad de la mujer a decidir sobre sí. Los 9.  La expresión, entre los adolescentes y jóvenes, se hace común para referirse a los padres (en reemplazo de papá y mamá), con cierto tono crítico; sin embargo, adquiere una tiene connotación cariñosa cuando los adultos la usan para referirse a sus propios progenitores, tal como: “mi viejo era macanudo”.

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libros-éxito salieron de la pluma de un filósofo y un biólogo: Las palabras y las cosas, de Michel Foucault (1966)10 y El gen egoísta, de Richard Dawkins (1975), con su neologismo meme; la película: La naranja mecánica. Arrancan el movimiento jipista y los veranos del amor. En Buenos Aires, el Instituto Di Tella era un polo de atracción para los artistas y admiradores de la cultura innovadora y bajo el mandato de las botas, en atmósfera nacionalista, militarista y católica, se visibiliza el Frente de Liberación Homosexual, para horror de los homofóbicos. Se desató el “Cordobazo”, protesta que se extendió a otros lugares. Se mantenían las tradicionales carreras universitarias y brotaban otras no sospechadas; habrá médicas, farmacéuticas, abogadas, profesoras, veterinarias, sociólogas, antropólogas, politólogas, arquitectas, economistas y ellos también y dentro de las ingenierías (con ventaja de la civil) se abrió sitio la ingeniería en petróleo y la electromecánica. No faltaron los primeros ingenieros electrónicos; los informados, hablaban de un ordenador personal (PC), construido en el Xerox PARC (Palo Alto Research Center, situado en el célebre Silicon Valley); sin embargo, la difusión recién explotó a finales de la década de 1980. Esta comunidad etaria está marcada por los atropellos de las dictaduras, por la Noche de los Bastones Largos, los malos recuerdos sobre la ESMA, el secuestro sistemático de los jóvenes (La Noche de los Lápices), las violaciones a los derechos humanos. Unos encontraron espacio en la política universitaria y, de ahí, saltaron a la gran política; otros se acercaron a los extremos y la guerrilla. Perón, para un sector ciudadano, pasó a ser “el viejo” y objeto de admiración y fuerte respeto, como el “político grande de la Argentina”, en particular, si se lo comparaba con el autoritarismo de los amenazantes usurpadores. La posibilidad de votar, se postergaba. Es furor, entre las chicas, aprender a manejar sus propios (o familiares) autos; el turno de irse de vacaciones con amigos y los viajes por el interior del país (sierra o playas) o por los limítrofes; no así viajar a Europa, que resultaba caro y consumía los ahorros. Infrecuentes las relaciones pre-matrimoniales; casi excepcionales y mucho tenían que ver con el “tipo” de familia (conservadoras o abiertas) y si bien se democratizó el vínculo padres-hijos, se preservaba la “paz” dentro de la nuclear biológica. Quedaban resabios del matrimonio y la cultura tradicional; el casamiento civil y religioso, una constante, y, poco después, la novedad de la separación o el divorcio, tenazmente evitado por los progenitores (partes de una “sociedad conyugal”).

10.  De gravitación fueron su: Historia de la sexualidad y la expresión: bio-política.

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El cigarrillo, un hábito social admitido; tibios indicios de compras de drogas y un cierto furor del alcohol. Se habían popularizado, por un lado, el tampón, que contenía el flujo menstrual, y, por otro, las lentes de contacto flexibles y mejorado los tratamientos odontológicos, para dar “belleza a la boca” (y casi desaparecieron las viejas publicidades que invitaban a perfeccionarse como “mecánicos dentales” y disponer de una muy buena salida laboral. Lo mismo podría decirse de otras capacitaciones que se cursaban “por correspondencia”). Circulaban las noticias que hablaban de la importancia de ingresar al Conicet, al INTA o INTI, a la Conea o CNEA y del prestigio que daba ser alumno-graduado del Instituto Balseiro.

7. La hora de la maternidad. Durante el embarazo hubo sistemáticos cuidados y visitas a los ginecólogos/obstetras y, anticipando el momento, se practicó gimnasia preparatoria (con técnicas de relajación, respiración). A la hora del parto, se concurría a las maternidades, con quirófanos de alta complejidad e, incluso, se expandió su hotelería. Se respetaban los días de reposo pre y postparto; las empresas aceptaban las normativas vigentes. Disponían de leches maternizadas y algunas mamás las necesitarán cuando deban dejar a sus pequeños y cumplir con sus obligaciones extra-domésticas. Todavía se regalaban presentes de oro (aros, anillos, pulseras, prendedores), costosa costumbre que desapareció y fue reemplazada por otra. Se imponen las bombachas de látex (que se colocan sobre los pañales y el chiripá), los cambiadores, los elegantes cosméticos, los cochecitos y cunitas y un


abundante mobiliario infantil. El peluquero concurre a las maternidades. Desaparece, o disminuye, la vieja convicción: sexo-pecado y la obsesión por la virginidad femenina11. Variadas revistas y articulistas se expresarán en favor del placer sexual, del erotismo; dejará de ser “prohibición” el orgasmo femenino y se pondrán en consideración nuevos modos del control de la natalidad; por ende, el método del ritmo o del calendario, de la seguridad-honrada, del japonés Ogino-Knaus (que selecciona los días apropiados para logar o evitar el embarazo), es abandonado o puesto entre paréntesis. Se multiplicaban los anticonceptivos eficaces, que permitían planificar la cantidad de hijos deseados: las “píldoras” (o inyectables), los dispositivos intrauterinos, el diafragma vaginal, las sustancias espermicidas. Expansión de los test de embarazo, que se compran en las farmacias y en minutos dan la conclusión. Para quienes tenían escasas posibilidades de concebir no solo estaba la alternativa de la adopción, sino que se hicieron reiteradas las consultas sobre esterilidad femenina y masculina. Se expandió la primicia de los avances en estas cuestiones y un número representativo de profesionales intensificó su formación acá o en el exterior y, a los pocos años, eran tantas las innovaciones que proliferaron los institutos y especialistas en fertilidad (o endocrinólogos reproductivos). Casi en las antípodas se descuelga la disposición, en el gobierno de Juan C Onganía, de 1967, y que rigió 11.  Remitimos a: Pérgola, Federico. Sexólogos en el mundo. Tres siglos de investigaciones sobre sexo humano en Occidente. Bs As, El Guion, 2016. También a: Barrancos, Dora, “Feminismo”; en: Biagini, Hugo E y Arturo A Roig. Diccionario del pensamiento alternativo. Bs As, Biblos, 2009, p 221-3. Navarro, Marysa y Catharine R Stimpson (compiladoras). Sexualidad, género y roles sexuales. Bs As, FCE, 1999.

durante 37 años, que impidió la inscripción de varones en la carrera de parteros u obstétricos; no es un dato menor, mostraba el arbitrio de la época. Reflexionar sobre el aborto salió del silencio de los hogares y se plantó en los medios de comunicación; páginas escritas, amén de voces e imágenes que se materializaban en la televisión o en las cátedras universitarias, en paneles de defensores de posiciones muy variadas. Estaba en juego la tan declamada “emancipación” femenina. Y una paradoja: durante la citada dictadura, entró en vigencia el decreto-ley nº 17.567, de 1968, que establecía la excepción del delito si el peligro para la vida o la salud de la mujer fuere grave; o en cualquier caso de violación, siempre que estuviere judicializado, y con el consentimiento de un representante legal si fuere menor, idiota o demente. Sin embargo, se dejó sin efecto por la ley n° 20.509, de 197312. Poco después, la nueva dictadura (la de Jorge R Videla), sanciona el decreto-ley n° 21.338, de 1976, que reincorpora las modificaciones citadas; pero el retorno de la democracia, con la ley n° 23.077, de 1984, retrotrae a 1921. En resumen: idas y venidas.

8. El divorcio. La posibilidad de la separación matrimonial o el fin de los votos nupciales había sido para los padres de los baby boomers casi vergonzante; aunque el peronismo dio curso, en 1954, a una normativa que tuvo corta vigencia. Todos advertían la conveniencia de hacer algo y evitar, las tan reiteradas palabras peyorativas: adulterio, delito, concubina. Ahora, las parejas jóvenes proceden a la ruptura (si la convivencia es insoportable), se distancian y arman 12.  Del breve período de la democracia, que anuló las disposiciones (en cuestiones de delito) no emanadas del Congreso Nacional.

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otras, sin tantos prejuicios. En 1968, en pleno “onganiato”, hubo modificaciones en el Código Civil, que flexibilizaron la posibilidad de la separación conyugal. Se sucedían juicios muy controvertidos y unos pocos de “común acuerdo”. Hubo que esperar hasta el retorno de la democracia para que se aprobase la normativa sobre el divorcio vincular (1987), venciendo la fuerte presión de la Iglesia Católica que incluyó manifestaciones públicas difamatorias.

9. La medicina. Una pluralidad de innovaciones: hacia fines de la década de 1960 existían en el país alrededor de 350 establecimientos encargados de preparar medicamentos; muchos eran filiales de compañías de EEUU, Alemania, Suiza, Gran Bretaña, Francia, …; sin que falten los de capitales nacionales, al modo de Bagó. Estaban internalizados dos derechos: el laboral o del trabajador, si bien en las temporadas duras, por las reiteradas reprimendas, se replegaba; el otro, potente, ante el cual no se cedió, el de la “asistencia sanitaria”, que pasó a ser absoluto y proliferaron las obras sociales y empresas de medicina prepaga (en tanto, a los hospitales públicos, concurren los que no disponen de otra cobertura) y con ritmo sostenido se fortalece la seguridad social (que incluye pensiones, atención hospitalaria, asignaciones familiares, etc); una prueba del traspaso del Estado liberal al Estado social. El progreso de las tecnologías médicas, incluyendo fármacos, dispositivos o procedimientos de diagnóstico, tratamientos o rehabilitación, produjo un creciente gasto “en salud”. Sorprendieron los “muchos estudios complementarios” que solicitaban los profesionales y, con algo de pausa, se aceptaron las evaluaciones por imágenes e incluso hoy “los usuarios” los reclaman, como equivalente a una buena observación objetiva, auxiliares de la sapiencia del galeno. Resultaban llamativos, en los centros de salud, los letreros que detallaban: Medicina Nuclear e hicieron saber que allí se utilizan radiotrazadores o radiofármacos que están formados por un fármaco transportador y un isótopo radiactivo; que usan gamma-cámaras y almacena digitalmente la información, tras explorar órganos y tejidos. Se potenciaron los reclamos cuando se detectaba un poco eficiente funcionamientos de los variados aparatos, que eran muchos y de nombres raros (para quienes no pertenecían al ambiente médico), pero que se aprobaban de buen grado: bienvenida la revolución tecnológica en el meollo de la medicina!! Bienvenida la interrelación entre biología, física, química, ... y su exponente: los tomógrafos médicos. Oportuno es recordar que el modelo médico hegemónico (MMH), que había imperado durante décadas, con un campo de poder intenso, de asimétrica relación 12 | Médicos y Medicinas

entre profesional y paciente, de a poco se hacía trizas, y pasaba a dar cabida a la “autonomía del enfermo” y los facultativos se acostumbraron a desempeños defensivos y temían ser demandados por “mala praxis”. La gravitación del farmacéutico se redujo y debieron limitarse a “entregar” los remedios prescriptos. Dos términos se consolidan: biotecnología e ingeniería genética (la disciplina que se ocupa de unir genes, de sustituir un segmento de ADN de una célula por uno de otro y permitir los transgénicos), porque científicos llamados James Watson, Francis Crick y Rosalind Franklin, habían difundido unas hélices denominadas ADN. ¿Qué era eso?; ¡seguro que importante! Y, pasó a leerse o escucharse, con asiduidad, la expresión biología molecular, amén de anticuerpos monoclonales y, sin entender con exactitud su significado, se imputaba algo extraordinario, capaz de provocar un salto tecnológico, cuyo valor le resultó un tanto claro a los jóvenes que vienen de atrás, que leyeron cientos de páginas sobre un tal César Milstein, quien ingresaba en la tríada de premios Nobel de validez científica nacional (junto a Bernardo A Houssay y Luis F Leloir; uno distinguido en 1947, el otro en 1979 y el tercero en 1984). La amplia difusión del Proyecto Genoma Humano dejó una doble impresión (apresurada y reduccionista): ningún problema está fuera del poder analítico de los biólogos y, por el contrario, sí muy cerca el pleno conocimiento del organismo humano y la solución o prevención de sus anomalías (una sensación para los legos, emotiva, próxima al charlatanismo y lejos de la seria información). Múltiples noticias de innovaciones, al modo de dializadores, “una máquina que salva vidas”, que generó debates con ribetes ético-socio-económicos, hasta que se tomó como una práctica justa. Vino la regulación de trasplantes de órganos y la instalación de CUCAI/ Incucai. Se conocen los avances en materia cardiovascular asistencial (desde el baipás aortocoronario a los stent coronarios) y afán por conseguir la palabra, la entrevista con René Favaloro, Julio Palmaz, Luis de la Fuente, Juan Carlos Parodi, Federico Benetti, Domingo Liotta, Juan C Chacques, Eduardo Kreutzer, Mauricio Rosenbaum, Marcelo Elizari, Liliana Grinfeld …, para que informen a la población y el ciudadano común esté documentado sobre sus quehaceres. Con el tiempo crece el prestigio de la Fundación Favaloro, una ONG que prioriza la investigación, la ayuda médica y la docencia en el área de su especialidad. Se valora y reclama el buen abastecimiento de medicamentos de uso común y de primera necesidad (antihipertensivos, quimioterápicos, antibióticos, antidiabéticos, analgésicos), de insumos (instrumental médico-quirúrgico, suturas, reactivos para exámenes


de laboratorio) y de otros elementos de diagnóstico y terapéutica. El periodismo científico o de difusión (que suele transmitir de manera responsable información de la que carece el ciudadano promedio) ilustró sobre los aportes de la OMS y OPS, de la Cepal y del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y otras cuestiones, tales como los residuos peligrosos, la clonación13, los transgénicos y aventuró que se abrían las puertas de un impensado escenario científico-médico. Otros, con exageración, denunciaban los “negocios del tráfico de órganos14, de los vientres de alquiler, de los biobancos” 15. Se hizo habitual reconocer los servicios eficientes del SAME en la ciudad capital y zona bonaerense. Si bien, la ayuda de emergencia es muy anterior, su buen desempeño y la existencia de unidades de atención y transportes modernas, son desde la vuelta a la democracia y les ha tocado actuar en circunstancias críticas o catástrofes, que han sido muchas. Se ofertó, algo equivalente en otras provincias. Para la vida sexual de los mayores: el Viagra (de Pfizer), revelación de los años de 1990, que mejora la precariedad eréctil masculina. Para la coquetería el tratamiento que intenta paliar las arrugas: el Bótox (de Allergan); hay gran demanda de medicamentos como los que se ocupan de la degeneración macular relacionada a la edad y cirugías con láser, mientras se consolidaban las endoscopías.

10. Inactivos laboralmente o jubilados.

Aprovechan los beneficios del PAMI , que les custodia la salud física y psíquica; con gerontólogos y estimuladores psicofísicos, acompañantes terapéuticos (hay una mercantilización de los cuidados y atenderlos es un bien de consumo). Los de considerable poder adquisitivo contratan enfermeros domiciliarios privados, que los cuidan, sacan de paseo. Les interesan los viajes, el turismo, el vacacionar. Se les recomiendan vacunas (rompiendo el prejuicio que “solo son para los niños), como las que protegen de la gripe u otros males estacionales, y les 16

13.  En 1980, la Oficina de Patentes de EEUU otorgó una para la primera planta “diseñada”; dos años después, concedía el derecho a patentar animales domésticos transgénicos; en 1996, se clonaba una oveja en la Estación de Investigación de Reproducción Animal de Escocia (la afamada Dolly). La Argentina también tenía lo suyo: en 2002, un equipo lograba la ternera clonada Pampa, alterada genéticamente para la producción en leche de hormona de crecimiento humana (hGH). 14.  Furor fue la película Coma (1978), que adaptó una novela homónima de Robin Cook, en la que se ven cirujanos maléficos que extraen, con fines de lucro, órganos a pacientes comatosos. 15.  Véase el libro de Jean-Daniel Rainhorn, Nuevos mercados caníbales. 16.  Programa de Atención Médica Integral, instalado en 1971; es la obra social de los jubilados y pensionados.

prescribían numerosos estudios complementarios, ya que es tendencia procurarles la mejor calidad de vida posible. El debate bioético ya tiene sus años, con un adicional: las razones sobre las problemáticas que originan los tratamientos invasivos o de prolongación innecesaria de la vida y hasta la eutanasia entra en consideración, tanto que se delibera sobre los países que la permiten o los que se expresan adversos, sobre el fin de las obligaciones deontológicas y las presiones culturales y sociales, sobre la corrección o incorrección de las intervenciones (que, tal vez pasan por alto las reducidas dimensiones físico-biológicas del enfermo).

11. La abuelidad. Ayudan a criar los nietos, por dos razones básicas: son hijos de padres separados o porque la joven pareja trabaja fuera del domicilio. Los apabullan con reclamos de juguetes electrónicos y, un segmento, se ha visto obligado a hacer un adiestramiento acelerado y entender la computación, los celulares, la robótica. Se fortalece un vínculo afectivo no tenso (no está en cuestión la autoridad paternal), pues hay un hiato intergeneracional entre ellos. Les interesa mantener “un cerebro saludable” y está vigente el asunto de las neurociencias, con demanda del libro: Usar el cerebro. Conocer nuestra mente para vivir mejor17. Se les proyecta una posibilidad de vida entre 72 años, hombres, y 80, mujeres; la anterior, la estimó en 62 y 6818, con consecuencias a sopesar por los sistemas jubilatorios. II. La generación “X” (nacidos entre 1960 y 1980) 1. ¿Cómo fueron sus madres? Tal se dijo líneas arriba, solicitaron con regularidad turnos con el obstetra y antes del alumbramiento concurrieron a clases prácticas de gimnasia preparatoria: habían disfrutado la maternidad. No era común que el padre estuviera presente en ese momento que, en general, acontecía en centros previamente seleccionados. En el parto natural se impuso, de manera breve, la moda de adormecer a la parturienta19; otros, apelaban a la anestesia epidural. Infrecuentes las cesáreas y los profesionales eran acompañados por parteras universitarias. Abundan los especialistas en neonatología. Todavía era sorpresa el sexo del por nacer, así que las embarazadas preparan el aguar del bebe con colores neutros (blanco, amarillo). Se decoraba la “habitación el recién nacido” y si tenían hermanitos, se 17.  Del argentino Facundo Manes, quien fundó, en 2005, INECO (Instituto de Neurología Cognitiva). 18.  Con mucho cuidado para no caer en un reduccionismo biológico, que ignore lo psíquico-emocional e incluso sexual. 19.  Hasta en la serie televisiva The Crown se ve que la reina Isabel II es anestesiada totalmente en el parto de su tercer hijo, Andrés (nacido en 1960).

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hablaba mucho para “evitarles los celos” y el repudio, con éxito relativo. Aumentaron las ofertas de leches especiales o maternizadas. Se puso énfasis en la investigación de la prematuridad; de ahí vendría, a posteriori, la expansión de los programas de seguimiento a los niños de alto riesgo (SNAR). Respetuosas de la vacunación. Una excepción dolorosa. La dictadura habilitó maternidades clandestinas y a muchas jóvenes les fueron arrebatados sus pequeños y desconocieron sus paraderos. Estas libertinas-comunistas merecían castigo -en la mentalidad de los arrebatadores del poder- y al igual que en la conquista y ocupación de América podía procederse a la tortura y violación, sin diferenciar indígena o militante, barracas o centros ilegales de detención. El drama dio fuerza a las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo y, a su turno, se enteraron que los niños habían sido entregados en adopción o estaban en familias ajenas. Se habilitó, en 1987, el BNDG (Banco Nacional de Datos Genéticos), ocupado en la identificación de los hijos de los detenidos-desaparecidos y casos tramitados de filiación ante la Justicia20, ayudando a la “recuperación” de muchas identidades. De igual prestigio es el Equipo Argentino de Antropología Forense (AAAF).

2. Los recién llegados y el médico pediatra.

Es frecuente que los progenitores los lleven a los consultorios privados, muy bien decorados con motivos infantiles y abundancia de entretenimientos; esporádicas las visitas del profesional al domicilio. Otros esperan sus turnos en los hospitales públicos, en las obras sociales y sindicales. Programaciones infantiles en la televisión (al principio con trasmisiones en blanco y negro y, después de 1978, en colores); ahí estaban las Aventuras de Hijitus, Los Pitufos y tantos otros, hasta los de animación japonesa, con los yo-yo, el cubo mágico, … Un cómico, de gran éxito, ayudó a los niños a dejar el chupete, con el Chupetómetro. A continuación aparecieron las animadoras infantiles. Las niñas amaban sus muñecas Barbie (bien diferente de los “bebotes” de sus madres), de tipología longilínea y pelo largo, osadas, “modernas”; en ocasiones las engalanan como princesas y en otras, con prendas fashion, jeans o minifalda, cinturón, telas brillantes, botas largas, bikinis y su vestuario cambia según el imaginario quehacer (donde no aparecían la 20.  Después se impuso una literatura infantil que estudió cómo contar la dictadura, el porqué de la ausencia de los padres, la búsqueda de la identidad, … y un libro a citar es Piedra, papel y tijera de Inés Garland. Durante los tiempos “duros” un número importante fue prohibido, no solo los pensados para los niños, como: Un elefante ocupa mucho espacio, sino otros para adultos, al modo de los cuentos de Julio Cortázar.

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maternidad ni las tareas domésticas); los infaltables juegos de cocina. Para los varones, los vehículos Duravit, los Rasti, los mecanos, los bloques Mis Ladrillos, las pistas de Scalextric, Los (muñecos) Temerarios, los Playmobil y abandonan el futbol de “potreros”, por las chanchas de los clubes, aunque todavía hay diversión en las veredas y calles de algunos barrios. Proliferan los importados juguetes electrónicos, desplazando a los anteriores mecánicos de la industria nacional21. Y la gran primicia: el skate (hasta se construyeron rampas apropiadas); de igual modo se impuso el hockey (de canchas de césped y cemento) y, sin ser la siguiente afirmación taxativa, predominó en las escuelas privadas.

3. El hogar. Los padres trabajan bajo códigos y obligaciones y solicitan la cooperación de las guarderías o de los abuelos o parientes o empleados domésticos; estos niños pasan muchas horas con ellos, es una noria que se advierte, también, en las generaciones posteriores. Para ellas, las tareas del hogar no son centrales; todo lo contario, son frecuentes los “delivery” y los “lava-rápido”. Fue el momento de gloria de los playrooms (espacios de juegos y esparcimientos). Más de un auto en la casa y se planifican, cuando es posible, vacaciones anuales (e intermedias). Un paseo por los parques temáticos de por Walt Disney es como una peregrinación impostergable; los viajes a Orlando, en EEUU, son casi sacrosantos; costumbre que se mantiene. El árbol de Navidad y Papá Noel compiten con los Reyes Magos, con variedad de presentes para el 24 de diciembre y el 6 de enero. El consumismo, tan norteamericano, funcional a un capitalismo que se expande, nos invade raudamente. 4. La escuela primaria. Para todos los gustos: públicas y privadas, laicas o confesionales; estas primeras comienzan a ser muy criticadas, por el ausentismo de los maestros, las huelgas o (tal vez) la poca idoneidad; ¿eran denuncias ciertas o intencionadas? Se intensificó la escolaridad de cinco años. Leían Anteojito y la enciclopedia El libro gordo de Petete; tienen carnets y libretas o cartillas sanitarias. Son comunes los frenos en los dientes, para mejorar la mordida y tener linda sonrisa; los próximos los llamará: brackets, propiciados por la preocupación de los padres por idénticas razones y lo estético. Se les aconseja hacer mucho deporte, comer sano (superado por el placer escaparse a la panchería o hamburguesería y consumir las calóricas bebidas gaseosas) y entusiasman las clases de taekwondo, sin 21.  Los mencionados son meramente orientativos.


abandonar los tradicionales deportes; muchos ejercicios al aire libre y, para las de ciencia, los maestros alentaban (entre una infinidad de propuestas) criar gusanos de seda y asombrase con la metamorfosis de huevo a mariposa o analizar el comportamiento de las hormigas. Eran enviados, en el contra-turno, a estudiar idiomas, preferentemente inglés. En el cine, dos filmes que los marca: ET y la Guerra de las Galaxias. Una parte de los educandos se inicia en los tramos finales de la dictadura y, los otros, los de menos edad, no la conocen y, por el contrario, desde pequeños les ponderan la Constitución Nacional, la libertad y practican en el aula simulacros de votaciones; una verdadera sociedad abierta. Aun así, quedan los marcados por los comentarios que se hicieron sobre la Guerra de las Malvinas, los sufrimientos de los combatientes, el hundimiento del ARA General Belgrano, los “desaparecidos”. Varias actividades a cumplir fuera del horario de clases e incluso se propagan las escuelas de doble turno. Las mamás compran o alquilan la ropa para los eventos escolares, las conmemoraciones y hay viajes de placer grupal al terminar el ciclo primario. Se festejan los cumpleaños infantiles, en lugares especiales.

5. El psicólogo. Un experto que se frecuenta; se recurre a él cuando se estima advertir trastornos de conducta, comportamientos individuales o sociales “raros”. Se habla de chicos díscolos, hiper-activos, excitados. El tema central suele ser la desunión de sus progenitores, que -aparentemente- da lugar a niños rebeldes; aquellos, tal vez, por sentimiento de culpa, los sobreprotegen los miman, los consienten en infinidad de caprichos y estos “aseguran” tener sensación de abandono. Es la Argentina, uno de los países con significativo número de psicólogos y no se quejan por poco trabajo, y somos freudianos o junguianos o lacanianos. Cada tanto, padres que estiman tener hijos “sobre-dotados”, presunción que, a poco andar, se esfuma. 6. Escuelas del nivel medio. A estos adolescentes, les encanta “perder el tiempo” en la nada, acostarse tarde en la noche, salir de vacaciones en grupos (suelen ser los viajes de graduados); prefieren Bariloche, sobre Mar del Plata. Tuvieron lecciones de sexualidad, con temáticas no muy radicalizadas y distanciados varones de mujeres. Se afianzaba el movimiento punk, escuchaban a los Ramones y quedaron sorprendidos con la muerte de Freddie Mercury; exitosos los programas televisivos que se ocupaban de las inquietudes, los gustos e intereses de los jóvenes locales. Fue el filme Pink Floyd-The Wall, de 1982, el que atrajo por su simbolismo, sus metáforas y sonido. Dicho esto, sin olvidar el gusto que sienten por Charly

García, capaz de hacer canciones sin que los dictadores entendiesen el mensaje de “los dinosaurios” y poner al rock nacional en un estrado exitoso; como, en otro ámbito, lo hacía la exiliada Mercedes Sosa. Supieron de las videocaseteras, del formato VHS, del DVD y se afanaban por estar anoticiados sobre las altas tecnologías.

7. Jóvenes y adultos. La universidad. Se incrementan las matrículas, pero aun así es muy bajo el porcentaje de graduados; es la generación que trasfiere conocimientos a sus mayores, pues dominan a las “máquinas inteligentes”; se difundió el vocablo hacker. A la par, inquieta el escaso número de matriculados en el ámbito de las STEM (por su sigla en inglés: ciencia, tecnología, ingeniería, matemática) y, de igual modo, que la sobre-educación o mejor calificación-laboral no se acompañe de una sostenida demanda de trabajadores y de mejoras salariales (se lo conoció como el síndrome del ingeniero-taxista). Unos cuantos tienen conciencia que concluida la carrera y la posterior formación el país no les ofertará las mejores condiciones académicas; sin embargo, apuestan por lo local y, en el presente, se los valora por el buen desempeño. Hay estudiosos del cáncer y, con segura injusticia, por reduccionismo, seleccionamos solo tres nombres: Gabriel Rabinovich, del IByME (Instituto de Biología y Medicina Experimental); Osvaldo Podhajcer y José Mordoh de la FIL (Fundación Instituto Leloir, ex Instituto de Investigaciones Bioquímicas); tienen su significado los estudios nacionales sobre el sida. En alto porcentaje, han realizado postgrados en el exterior22. Se consintieron las relaciones sexuales prematrimoniales y tempranas. El “período” perdió, en las niñas, el carácter de tabú y aprendieron a tener “esos días” con total naturalidad y raramente hablan de dolores menstruales o de ovarios. Un tanto inédito: el aumento del consumo de drogas, tanto que en 1989 se instaló la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico)23. Las fuertes campañas antitabaco dieron frutos: suelen ser hoy adultos que lo repudian; no sucedió con el alcohol. La vida democrática, votar, elegir, les es normal. Fueron los años de Raúl Alfonsín, de Carlos Menem y del caos de 2001. Los conmocionaron los atentados terroristas que, tras décadas, están todavía en investigación. A nivel mundial, la caída de las Torres Gemelas en EEUU y algunos sectores miran, estudian y 22.  También hay destacados en otros campos, como la Física; un exponente es Juan M Maldacena, graduado en el Instituto Balseiro y radicado en Princenton (EEUU). 23.  Después mutó su denominación a: Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas.

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saben de la violencia internacional y están muy documentado sobre todo tipo de aconteceres cercanos y lejanos, por la TV y las “redes sociales”. Se tuvo admiración por Nelson Mandela y, fugaz, por el mexicano “sub-comandante Marcos”. Sucesos inesperados fueron la “caída del muro de Berlín” y la implosión de la Unión Soviética: algo poco aventurado por los futurólogos. Y, de inmediato, el esplendor de la expresión de Francis Fukuyama, el fin de la historia, motivo de comentarios con aceptación o negación. Una crónica desconcertante: la partida de ajedrez, en 1996, entre el ruso Garry Kasparov y la computadora Deep Blue (de IBM). Seguida de otra: el surcoreano Lee Se-dol perdió en el juego de go contra AlphaGo (2016), robot concebido por Google. En resumen: el avance de la tecnología parecía desconcertantes. Entonces ¿qué no se podría logar en el ámbito médico? La sociedad, o por lo menos una parte significativa, toleró sin sonrojarse y suspendió las risitas ante el “diferente”, los homosexuales y a la par que se erradicaban vocablos maliciosos al modo de “invertidos o degenerados sexuales”, se difundían otros: lesbianas, gay, bisexuales, transexuales. Se clausuraba el ciclo que había dividido entre sexualidad legítima (heterosexual) e ilegítima (homosexual)24. Es posible que el afianzamiento del Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) haya cumplido un rol muy valioso y fomentado a la reversión del flujo discursivo. Se divulgó la sigla LGTBI. Dos términos (no nuevos pero sí infrecuentes) se popularizaron: anorexia y bulimia25; se agregó un tercero: celíaco. La comunidad médica salió a atender el fenómeno (en su costado clínico y psíquico).

8. La hora de la maternidad (paternidad). Parejas y matrimonios. Dejó de ser extraña la con-

vivencia entre los jóvenes; con un gran dominio de las técnicas de regulación de la natalidad26. Sin embargo, asalta una dolencia que desconcierta y angustia: el sida. Y, cuidado con la práctica sexual desprotegida! La sociedad estaba impactada y resultó fuente de segregación, amén de la alta repercusión socio-económica. Los entendidos hicieron grandes campañas de prevención, con el uso de preservativos y esto llevó a controversias con la iglesia Católica, que se opone

24.  Eran los últimos jirones que perduraban de una eugenesia “negativa”, de larga data, que había utilizado expresiones como “profilaxis social”. Ver: Bazán, Osvaldo. Historia de la homosexualidad en la Argentina. De la conquista de América al siglo XXI. Bs As, Marea, 2004. 25.  Antes de hablaba de inapetencia, desgano y se abandonaron palabras como enflaquecimiento, histeria, neurastenia. 26.  Felitti, Karina. La revolución de la píldora. Sexualidad y política en los sesenta. Barcelona, Edharsa, 2012. Nota: recuérdese que en 1968, el papa Pablo VI se opuso a su utilización con la promulgación de la encíclica Humanae Vitae; claro que ya estaba muy secularizado el magisterio religioso.

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a su uso (con mínimo éxito, dado que avanza una corriente fuerte de laicismo y secularidad). Otra vez se enfrentaba ciencia y religión. En 1993, dos películas dejaron marca: Y la banda siguió tocando, que analiza posicionamientos diferentes frente al sida: el de Robert Gallo, en EEUU, y el del Centro de Control de Enfermedades del Instituto Pasteur de Francia. En 2008, el premio Nobel fue otorgado a dos investigadores del citado instituto: Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier. La otra, Philadelphia, que compacta la trama en una larga batalla judicial (por un despido de un abogado con la dolencia). Por entonces dos argentinos, uno radicado en Canadá, Julio Montaner, y el otro, local, Pedro Chan (con la Fundación Huésped), hacían contribuciones sesudas de validez universal, a la par que el inventor Carlos Arcusín ideaba la jeringa auto-descartable27 y la industria médica recurrió a los materiales desechables; se difundían los termómetros digitales. Fue el momento de planificar la familia, casi sin sobresaltos; se respetaron los controles y se incrementaron los ecógrafos y la posibilidad de conocer el sexo del neonato. Llegó el alumbramiento, con mucha colaboración del varón y se impusieron las nuevas opciones de pañales, al extremo que la vieja imagen de “tendederos con sabanillas de tela blanca”, se desvanece. Se logró una feliz combinación de maternidad con trabajo. La problemática del aborto mantiene su actualidad y unos pocos sectores políticos (todavía en minoría) lo presentan como una promesa electoral. Aseguran los entendidos que, con poco espacio para un debate que conduzca a la despenalización (por razones objetivas, no de opinión) y dan un puñado de antecedentes: a) reconocimiento de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (por la ley n° 23.054, de 1984), que admite el artículo que acepta el “derecho a la vida, …, desde la concepción”; b) la nueva Constitución, que consiente las resoluciones de la CADH (art 75, inciso 22). Y a esto, por lo menos, se deben añadir otras cuatro medidas, tales como: c) la sanción de la ley n° 23.849, de 1990, Convención sobre los Derechos del Niño, que entiende por tal a todo ser humano desde la concepción hasta los 18 años de edad; d) el alcance que implica el Día del Niño por Nacer (1998); e) el fallo de la Corte Suprema de Justicia, a favor de una denuncia contra el Ministerio de Salud de la Nación que autorizaba el uso del fármaco Inmediat28; f) el dictamen de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, de 2007: “Las normas de cualquier nivel que se sancionen por el Congreso, las legislaturas y los 27.  Y obtuvo una medalla de oro de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual; Ginebra/Suiza). 28.  Portal de Belén c/Ministerio de Salud s/Amparo. Derecho a la vida. Píldora con presuntos efectos abortivos (2002).


10. La medicina. Los especialistas tienen afán por leer los artículos de Nature, Science, Cell o la local Medicina (y otras que están relacionadas a sus campos de estudio o investigación, extranjeras y propias). En el público se consume el libro El hombre que confun-

dió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks, motivo de un doble examen: re-coloca el protagonismo del médico, de la medicina y la enfermedad; y licencia una crítica implacable de quienes son censurante de este tipo de literatura (o de cine y series televisivas), quizá sin comprender que pulula un auditorio dispuesto a pasearse por manicomios, rituales hospitalarios, tratamientos, hombres de blanco, esquizofrenias, tumores, quirófanos, equipos de paramédicos. Fuera de la ficción, todos se siente autorizados a hablar de innovaciones en inmunología y éxitos en implantes y trasplantes, de medicina regenerativa, de opinar sobre las “últimas primicias” que, si no fuera porque están avaladas por una comunidad, podrían ser catalogadas de increíbles. Se dialoga, con fluidez, sobre células madres, óvulos congelados, embriones, parejas (de todo tipo) que están procurando la maternidad y/o paternidad, … La fertilización asistida ha pasado a ser una práctica de rutina31 y se entablan diálogos acerca de si, en la Argentina, existe la ordenación legal y si es una praxis contraria a la dignidad humana, si el factor económico (por el alto costo que implica) es o no una distinción entre ricos y pobres. No son insignificantes otros planteos, como los tratamientos en estado experimental. En 1992, se instaló la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) y entre sus objetivos, puntualiza la protección de la salud humana, en la medida que garantiza que los remedios, comestibles y dispositivos médicos, los reactivos de diagnóstico, los cosméticos, los suplementos dietarios, los domisanitarios, …, cumplan con la calidad, seguridad y eficacia para los que han sido pensados. La población escucha sus advertencias, posiblemente por las campañas de buena factura, que han ayudado a controlar lanzamientos fraudulentos de productos milagrosos o prodigiosos. A comenzado el reclamo de otros, con derivados de la marihuana, de uso compasivo -o cannabinoides- (con el propósito de paliar el dolor, la epilepsia refractaria, …) no como panacea ni placebo, sino un adyuvante del tratamiento recomendado. Incluso, están en estudio proyectos de despenalización para el uso en salud32. Aceptación de la medicina académica, con dos preocupaciones centrales: las infecciones hospitalarias y la resistencia que han creado los antibióticos. En paralelo, quienes reviven las medicinas y terapias

29.  Y establece que cada provincia elabore un protocolo para la atención de los abortos en las situaciones no punibles por el Código Penal. 30.  Fue en 1985 cuando se aprobó la ley de Patria Potestad Compartida y Equiparación de Hijos Extramatrimoniales; muy necesaria y que comenzaba a cerrar algunas injusticias respecto de las mujeres y los niños. A los dos años, la antes citada ley de divorcio vincular.

31.  La primera beba de probeta fue Louise Brown, nacida en 1978, y originó polémicas, reacciones indignadas; lentamente el tema se olvidó. En el país afloraron múltiples especialistas, desde Ester Polak de Fried a Sergio Pasqualini. 32.  Hay vínculos entre la ley n° 27.350 (2017), las jornadas “Cannabis sapiens”, “Mamá Cultiva Argentina” y Cadena (Cannabis Medicinal de Argentina).

consejos municipales, y que autoricen la muerte provocada de modo directo de una persona inocente, carecen de validez constitucional, resultando irrelevante que los afectados tengan una semana o tres meses de gestación, un año u ochenta años de vida. Todos tienen el mismo derecho a la vida”. Aun así, conviene prestar atención a dos asuntos: 1) el fallo, de 2012, de la CSJ que desambigua una parte del Código Penal (art 86, inciso 2), al precisar que el aborto es una prerrogativa de la víctima de violación que exhiba ante el personal sanitario una declaración jurada constatando tal situación29 (y se fundamentó con estudios de la OMS, el Comité de Derechos Humanos y el de los del Niño) y 2) casi nadie ignora la magnitud del problema: el aborto es la principal causa de muerte materna. Más de un gobierno ha impulsado marchas y contramarchas, autorizaciones a ciertos dichos y, casi en simultáneo, sanciones o silencios cómplices. No es de un alcance menor la Campaña Nacional por Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que reitera los reclamos por las complicaciones que origina el clandestino. En tanto, el Ministerio de Salud, con el Programa nacional de salud sexual y procreación responsable (PNSSyPR, 2007), favoreció la igualdad, la equidad y la justicia social y las oportunidades de alcanzar una y otra. Y lo completó de dos maneras: con una Guía técnica para la atención integral de los abortos no punibles (2010) y con el Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo (2015).

9. El divorcio. Se vio la paradoja de tener primero los hijos y después formalizar la pareja. En algunos matrimonios, irrumpen las crisis y, como desenlace, la separación; todo aparenta ser “civilizado” y, a poco andar, se acepta una nueva30. Aparecieron los “mediadores imparciales” y el divorcio exprés, autorizados por el Código Civil y Comercial, que habilita solicitarlo con solo la voluntad de uno de los cónyuges (porque elimina la idea de culpa), sin tener que demostrar causa o motivo, sin requerirse el mínimo de tres años de casados.

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alternativas, que retrotraen a viejas etapas y reconocen un núcleo de creencias irreductibles al análisis lógico.

11. Laboralmente activos. El trabajo manual,

en la clase media, casi ha desaparecido, para ceder paso al intelectual o académico, al de gestión y administración, al empresarial o profesional, sin que falten los empleados en relación de dependencia. Tiene bien internalizado cuáles son sus derechos a la salud, entre otras razones porque la Constitución de 1994, dispone con el art 42° en esta sintonía y en consonancia con el Pacto de San José de Costa Rica. Agreguemos que, en 1996, el Estado ofreció el PMO -Programa Médico Obligatorio- y unificó las prestaciones que deben financiar las obras sociales y prepagas. Amplió con normativas que disponen cubrir tratamientos médicos, psicológicos y farmacológicos de personas con sida o que dependen del uso de estupefacientes o con trastornos alimentarios u ostomizadas, en casos de epilepsia, de hipoacusia o de enfermedades poco frecuentes; los tratamientos de fertilidad y la salud sexual (con anticonceptivos hormonales). Otras protegen la discapacidad. A esto debe sumarse el accionar de los jueces, dispuestos a escuchar “caso por caso” y ante pedidos de amparo, se levantan como dueños de la vida y/o muerte de las personas que apelan a su concurso. Esto es denominado “judicialización de la salud”. El adulto argentino, con sus variantes, mantienen la rutina de las visitas de control. Le preocupa su cuerpo, la figura: a los varones, la calvicie, a las mujeres, la gordura; la apariencia es crucial y, particularmente ellas, no le temen a las cirugías estéticas o reparadoras. Van a los gimnasios o tienen entrenadores personales (personal trainer); les encanta verse jóvenes y no trepidan en comprar ropa deportiva y aparatos que ayudan a perseverar la capacidad física. Hay que alistarse en la moral saludable: belleza, felicidad y medicalización. La prolongación de la vida implica múltiples derivaciones; es un problema mundial, de ahí la existencia de organismos que evalúan los viables tratamientos y las posibles tecnologías sanitarias33. La bioética ha atravesado sus vidas y se habla de “morir bien”34, de evitar una larga agonía en un hospital, conectado a una tecno-ciencia omnipresente, de rechazar el encarnizamiento terapéutico. 33. En nuestro país se estudia una Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, que podría tomar como antecedentes el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) de Gran Bretaña; el IQWiG, de Alemania; la red de agencias ETC, de España; la SBU de Suecia, la Haute Autorité de Santé, de Francia; el Cenetec de México, el IETS de Colombia, el Citec de Brasil. 34.  Ampliar con: Philippe Ariès, El hombre ante la muerte; Paula Sibilia, El hombre postorgánico; Ricardo Coler, Eterna juventud.

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III. La generación “Y” (nacidos entre 1980 y 2000; los millennials)

1. ¿Cómo fueron sus madres y padres? Ellas (como se dijo arriba) hicieron frecuentes visitas al ginecólogo durante el embarazo y ellos están muy comprometido con la novedad y con las rutinas del hogar. Fuertes vigilancias en el período pre y postconcepcional y un seguimiento del desarrollo intrauterino: para eso son las ecografías. Han guardado la “imagen en movimiento del hijo en la panza de mamá”. Suele planificarse el día de la cesárea; algunas maternidades tiene una hotelería de lujo, que antes se pensó de nobles y príncipes, y competencia de las obstétricas (y, por ahora, pocos obstétricos). Regalos, con abundancia de los muñecos de peluche, los didácticos, sin diferencias con los que recibirán los del siguiente segmento. Las vacunas, gratuitas, se aplican según un calendario de inmunizaciones35; la discusión confianza-desconfianza que suscitan no fue ni es muy serio, bien podría decirse que tienen una escala de aprobación alta (que marca diferencias con otros Estados) y, para el público en general, han demostrado ser un instrumento de prevención eficaz en cualquier política de salud. Los médicos anotician sobre la importancia de la sangre del cordón umbilical, antes desechada como material residual, ahora valorada como una fuente de células madre, que puede usarse para tratar niños con ciertas enfermedades y por qué no a los adultos (en un futuro cercano). 2. Los recién llegados y el médico pediatra.

Esta generación touch hizo (o hace) regulares pasos por el profesional competente. Es frecuente la promoción de los ciclos largos de amamantamiento, con vigilancia de la dieta y la pesadumbre por la obesidad y el sedentarismo infantil. Los padres, no obstantes, son flexibles con las directivas recibidas y defienden una fuerte auto-determinación. Ante alguna duda “médica”: se busca en la internet. Se acentúa el prestigio del Hospital Garrahan, inaugurado en 1987, especializado en salud infantil de alta complejidad, que arropa una gran parte de las demandas del gran Buenos Aires y casos del interior, que se suma a la constante práctica de otros nosocomios, capitalinos o provinciales, viejos o modernos, pero igualmente calificados. Se mantiene el interés por los psicólogos.

35.  El país cuenta con alrededor de 19, desde la BCG a la VPH, tripe viral, hepatitis B, etc. Distribuidas en: Infancia (recién nacido y de 2 a 24 meses); Niñez (5 a 11 años); Adolescencia (a partir de los 15); Adultos y Embarazadas/puerperio; amén de las destinadas al personal de la salud y quienes habitan zonas de riesgos (propensas a la fiebre hemorrágica argentina o la fiebre amarilla).


3. El hogar. Los padres parten a cumplir con sus tareas y dejan de sorprender las familias ensambladas y los cuasi-hermanos, razones por las que se vieron obligados a solicitar la ayuda del servicio doméstico, de guarderías y jardines maternales, de geriátricos y acompañantes. Todo reclama un cierto posicionamiento económico. La infancia y la pubertad, a la que sus hijos van acercándose, no son fáciles de “atender” en lo emocional y cognitivo, proclives a la instantaneidad, al disfrute democratizado y propiciado. Los pequeños gozan de temporadas de titiriteros, teatro, cine, competencias deportivas, fiestas de pijamas. Con horas dedicadas a mirar “dibujos animados” o videos instructivos o los capítulos de Los Simpson. Es común que, como premio, viajen a Disney World (de Miami o Europa). Netflix (uno de los servicios de entretenimiento de visualización vía streaming), está omnipresente y suele cuestionarse el excesivo tiempo delante de dispositivos electrónicos, casi al extremo que pareciera que muñecas y autitos viven con exclusividad en las pantallas. Para contrarrestar tal afirmación, es suficiente mirar los cajones llenos de juguetes que regalan tíos, abuelos, bisabuelos, el Ratón Pérez y el Conejo de Pascua, en los cumpleaños, Navidad, Día de Reyes, Día del Niño, Bar Mitzvá, y cualquier otra ocasión posible o fabricada, de trasmisión ritual compartida entre padres e hijos: que intensifica el tejido moral y afectivo, equivalente a recompensa por buen comportamiento. Asoma en los estantes el grueso volumen de Harry Potter y realizan paseos por las filbitas (festivales de literatura infantil). La cocina es un espacio grande y bien decorado, es cool; para los pequeños, la cama, del dormitorio, el lugar predilecto, donde conectan los dispositivos tecnológicos. Es un ambiente de prosumidores y las compras ya no se efectúan en las grandes tiendas o almacenes; poco en los shopping y cada vez con mayor intensidad a través de online (incluso lo concerniente al turismo internacional: objeto de deseo de la sociedad del cansancio). La vida postmoderna (con sus aspectos positivos y de los otros) los atrapa; por ejemplo, suelen ser consumistas y hedonistas. Dominan (adultos e hijos) las redes sociales, la tecnología los atraviesa y es habitual el uso de anglicismo, como online, offline y muchos otros; apelan a los smartphone, el multitasking y se comunican por Facebook, Instagram, Skype, WhatsApp, Twitter, … Han perdido el gusto por leer diarios en papel y son muy selectivos de las pocas revistas que consultan; en reemplazo están los libros electrónicos (e-book).

Se han aprobado leyes de amparo para los niños y adolescentes, al modo de la n° 26.06136, de 2005, procurándoles: una vida sin violencia y sin discriminaciones, conservando su salud, educación, dignidad y seguridad, amén de la integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial. Medidas que están en consonancia con convenciones interamericanas o internacionales sobre el asunto y que han dado por finalizado el viejo patronato de menores.

4. La escuela primaria. Una gran presencia de los dos padres en las tareas escolares. Los niños practican deportes, se adiestran en instrumentos musicales y tienen un sinfín de ocupaciones; con dominio de los ordenadores, los videojuegos, las tablets y saben qué son los robots y qué la IA (inteligencia artificial). Están estimulados con las tics en el aula; y se advierte la mirada atenta de los psicopedagogos. En 1997 apareció Genios, donde se pasa vista desde los animales prehistóricos a la clonación y, en 2001, Abremente, organizada por edades. No faltan los libros de divulgación científica de Eudeba, con temas variados: las bacterias y virus, el Big Bang, etc. Y, podemos avanzar hasta Ciencia que ladra o la reciente Ciencia hoy de los chicos (con la asistencia del Conicet) y los ofrecimientos de la editorial Iamiqué. Han cambiado los diseños gráficos, los estilos de la comunicación. En unos casos, el pasatiempo era colorear láminas, en otros el guardarropa de corte y armado, resolver cuestionarios o crucigramas y así hasta avanzar a los actuales planteos “éticos” o “bioéticos”. De igual modo, los juegos y/o distracciones han realizado su recorrido; solo como ejemplo: los tradicionales microscopios o cajas con probetas, gradillas y otros materiales de laboratorio, se han sofisticado hasta los presentes kit robóticos para experimentos de química y bioingeniería. Se mantienen otros tradicionales y la imaginación suplica por los juguetes de Lego o las pistas automovilísticas. Para las niñas, proliferó la línea My Little Pony y no reniegan de muñecas y bebotes. En la televisión hay dibujos animados, al por mayor, que acompañan, como recreo, la preparación para ir a las escuelas. Tienen una factura muy original, de renovación permanente y, como las pantallas están en los dormitorios, no interfieren con los noticiarios o magazines de los adultos. Con varias actividades en los establecimientos educativos y suelen comprarse o alquilarse los disfraces y las vestimentas de las conmemoraciones escolares. Hay talleres (clubes, kermeses) con simples experiencias científicas (¿qué son las grasas, cómo se 36.  Que en uno de sus capítulos habla de la creación de la figura del Defensor. En el presente se es muy receptivo a las denuncias del bullying (maltrato/intimidación). Nota: la citada ley tiene un antecedente en la n° 23.592, de 1988, de actos discriminatorios.

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detectan, en qué alimentos proliferan?), otros sobre la higiene, la salud personal o sobre el calentamiento ambiental, la ecología, la custodia del agua y la electricidad, el respeto a los animales; hoy no se vería de buen grado el uso de gomeras u hondas, escopetas con perdigones e insectarios. Por el contrario, perdura el tradicional experimento de la “germinación del poroto”, en un recipiente de vidrio, para que puedan visualizar el crecimiento de la planta. Un no a los animales encerrados en jaulas!; a decir verdad: los conocen a través en los programas de Animal Planet, de la web de la National Geographic y otras plataformas de entretenimiento (a diferencia de sus abuelos que se habían subscripto a la revista). Se abren museos de ciencia, destinados a chicos de 6 a 12 años, con espectáculos que, de manera didáctica, hacen un viaje histórico a través de la Astronomía, la Paleontología, la Evolución, ... Uno a destacar: el Centro Cultural de la Ciencia (de la CABA); otro tipo de esfuerzos del Estado por difundir y hacer accesible la ciencia. No son datos menores que se emplazasen el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y Tecnópolis (muestra de ciencia, tecnología, industria y arte).​ Se festejan, pomposamente los cumpleaños infantiles. La figura de Papá Noel, ha superado en marketing a los Reyes Magos y es maravilloso ver la nieve en todos lados, en pleno mes de diciembre, en los shopping, en las marquesinas, en los escaparates de la calurosa Argentina. La “americanización” se impuso.

5 y 6. Escuelas del nivel medio e ingreso a la universidad. El alumno tiene grandes dificultades

para hacer lecturas largas o estudios que les demanden horas de concentración. Suele advertirse una gran indisciplina en las aulas y se quejan de la “inoperancia” de los contenidos. Estar conectados a través de sus teléfonos inteligentes, es una constante, que les provoca una importante desconcentración: necesitan brindar y recibir respuestas súbitas. Son proclives al ocio y modernas configuraciones de hacer y escuchar música (con los reproductores de MP3 y el formato iPod), con imposición de renovados sonidos: los llamados gustos urbanos, hip-hop, reggaetón, trap, dancehall, (la tradicional) cumbia. Calzan sus auriculares. Selfie y emoji son las palabras habituales. Deambulan los “ni-ni”, ni estudian ni trabajan y resultan vulnerables, en una época que tiene sus exigencias37. Nadie puede desconocer, a la vez, que existen los perseverantes (y como algunos de sus padres, es posible que ingresen a los foros avanzados 37.  Para estos, se abren las llamadas “Casas del Futuro”, que convoca, especialmente, a adolescentes y jóvenes entre 15 y 24 años, con apoyo de trabajadores sociales y psicólogos. Completa el programa “Aquí Estamos”.

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de investigación y desarrollo, a los postgrados y especializaciones del país o del extranjero). Una película que los marcó fue The Matrix, inspiración de comics, videojuegos y cortos animados. Valoran los documentales de Cosmos (de Carl Sagan, que ya habían interesado a sus padres) y no pocos se sumergen en la Breve historia del tiempo de Stephen Hawking. Temor por los embarazos juveniles, pues son “atrevidos hormonales”, raro, ya que por todos lados aparecen notas, comentarios y hasta los centros de estudiantes reclaman educación sexual responsable. Están bien concientizados de la conveniencia de comidas sanas, de evitar el exceso de carnes rojas, de preservar los criterios de la vida saludable, de repudiar el cigarrillo, ... Confraternizan vegetarianos, veganos, flexitarianos, crudíveros, paleos (y los que ignoran todo esto). Y, a la vez, permanecen los problemas de las drogas y alcohol. Muchos se inscriben en los estudios del tercer nivel y no tantos los concluyen; han aumentado las matrículas en bioingeniería o ingenierías abocadas a lo agro-industrial, a los alimentos; también en las especializaciones en marketing, administración de empresas, tecnicatura en programador de sistemas computacionales, etc …; sin embargo, el acumulado de las tres tradicionales (abogacía, medicina y psicología) no se ha superado, prueba del permanente desafío ¿seleccionar una carrera tradicional o aventurarse con otras? El futuro mercado laboral se les presenta incierto y, no obstante estar bien preparados con hábitos digitales, temen que los empleos, en el corto plazo, sean sustituidos por el capital computacional. Como contrapartida, en 2011 se editó un libro38 que describe con optimismo el futuro: la bio y nano-tecnología, la informática, las telecomunicaciones, la robótica estarán a nuestro servicio, tanto que se diagnosticarán tempranamente las enfermedades, con reemplazo de órganos dañados por otros generados en fábricas de tejidos orgánicos y, con el fin de darle fundamento, concurren a Watson de IBM (un sistema de inteligencia artificial que preten38.  Del físico y divulgador científico norteamericano Michio Kaku, La física del futuro. De ninguna manera implica aceptar, acríticamente, que las predicciones se cumplirán. Está en la línea de William Gibson, quien amplificó el término ciberespacio (espacio virtual creado por las redes informáticas). Sobre los robots ver: Homo Deus, de Yubal Noah Hararai. Nota: a 50 años de la primera edición de CES (Consumer Electronics Show o Feria de Electrónica de Consumo), de 1967, el evento que se reitera anualmente, parece que una gran parte de lo exhibido, como última rareza, hoy está incorporado a nuestras vidas y con una propensión a mantenerse. Llaman la atención no los dispositivos exóticos, sino que se irradien en cortos plazos y no se quedan atrás los pensados para la salud: anticonceptivos masculinos, sticker que se aplica en la piel para medir rayos UV, medicina regenerativa, interfaces cerebro-máquinas capaces de devolver funciones perdidas a pacientes con lesiones traumáticas.


de ser capaz de emular y superar al cerebro humano, creado en 2014). Para “certificar” lo dicho, la Escuela de Medicina de Harvard, dejó entrever que ya están naciendo los primeros que van a vivir 150 años. En las facultades de medicina argentinas abundan los “simuladores”, productos educativos que facilitan la enseñanza y el aprendizaje y, al visitar los museos de anatomía, de farmacia u odontología, por citar algunos, resulta maravilloso revisar el instrumental y la aparatología de décadas pasadas. No faltan los robots-cirujanos, los que resuelven resonancias magnéticas, los que se utilizan como acompañantes rehabilitadores y se desarrolla un páncreas artificial, por ejemplo, que dirigiría una bomba automática de infusión de insulina39. Les suscitó atención la figura de Barack Obama, primer presidente norteamericano de antecedentes africanos y esclavos y, del mundo, los desvelan los atentados terroristas, las provocaciones de Corea del Norte, la pobreza del África y un par de países caribeños, el ascenso económico de China. Quieren ser emprendedores no empresarios.

7 y 8. La hora de la maternidad. El divorcio.

Casi sin variantes con lo dicho arriba. Si disponen de flexibilidad laboral, de una economía freelance y una repartija, igualitaria y participativa, en la guarda de los vástagos, la tarea de ser padres no es inquietante.

9. La medicina. Los pacientes están acostumbrados a las historias clínicas electrónicas y la búsqueda en los personales portales, donde están detallados los estudios practicados, de acceso pleno; no-secretos, no-silencios, sí posibilidades de conocer los dictámenes de inmediato. Se habla, con frecuencia, de consentimiento informado (o consentimiento válido). Las técnicas o métodos biomédicos de reproducción asistida están en consideración del gran público y han brindado la posibilidad de ser padres a parejas hetero u homosexuales e incluso a los solteros (nadie ignora que no implican determinados riesgos, como los embarazos múltiples). Desde 2010, está admitido el matrimonio igualitario o entre personas del mismo sexo (de esta manera el país se ubicó en el décimo a nivel mundial en legalizar este tipo de uniones). Ciertos “famosos”, por su alta exposición en los medios de comunicación, sobresalen como ejemplos de la libre elección de su orientación sexual y los nuevos perfiles de la maternidad y paternidad. Una y otra particularidad, hoy cotidianidad, dan

39.  Que se logra a través de un algoritmo; conocida como ARG. Una labor de conjunto entre profesionales del Conicet, del ITBA y el ingeniero Ricardo Sánchez Peña.

pie a observaciones y dilemas éticos y legales40, entre los que se citan la coexistencia de dos dimensiones: los que viven según pautas del siglo pasado y los que lo hacen a la manera del año 2050 o 2100 (hay acá un entrecruzamiento entre salud, genética y dinero). En resumen: un gran cambio cultural de la sociedad y la dirigencia, capaz de romper o sellar un tabú o prejuicio, culminación de viejas campañas, marchas, agitaciones parlamentarias y se juzgó como un éxito de la política del momento, el kirchnerismo, que siguió adelante aunque algunos catalogaron la resolución como “una movida del diablo”. Interesantes deliberaciones sobre el “deterioro en salud y el acrecentamiento o estancamiento de las tasas de mortalidad” que no atiende (o por lo menos no evita) el capitalismo, ávido de riquezas y una pregunta: ¿se hace todo lo que se puede en salud? El “economicismo” gana mucho dinero con la medicina (máquinas, dispositivos de todo tipo, fármacos, objetos varios) y desprotege las áreas sensatas o deseables, al modo de la atención primaria en salud (prevención, reemplazo de los gastos innecesarios por eficientes) y pareciera que operan dos polos: abundancia y pésima distribución, mientras la historia testimonia que la buena salud no depende con exclusividad de políticas médicas sino -además- de recaudos económico-socio-sanitarios. 40.  Véase el libro de Henry Greely: The end of sex and the future of human reproduction.

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IV. La generación “Z” (nacidos desde 2000 o centennials o postmillennials) La falta de perspectiva solo permite anunciar (de manera provisoria) que tienen aspectos comunes o poco diferenciados del segmento anterior. Aun así, dos novedades que los comprende: la aparición de los especialistas en emergentología pediátrica y la aprobación del Plan Nacional de Primera Infancia41, interesado por los niños entre 0 y 3 años, con el propósito que crezcan sanos y fuertes, prestando atención a cuatro ejes: apoyo nutricional, prevención y promoción de la salud, estimulación temprana y psicomotricidad y talleres de capacitación; a tal fin se levantarán los CPI (Centros de Primera Infancia), como jardines maternales a ubicar en las zonas indefensas. Abundan las denuncias que muestran la íntima relación entre el bajo rigor de la higiene familiar e individual, con los rebrotes de epidemias y enfermedades infecciosas y claman por un quehacer al respecto y le suman la preocupación por la incidencia de enfermedades virales (desde hepatitis, sida, dengue, varicela, sarampión, gastroenteritis, rubeola, paperas hasta gripe, zika, chikungunya, etc), con la cooperación de campañas televisivas para que se tome conciencia de su nefasta gravitación. Vino a colaborar un buen quehacer parlamentario, que dio lugar a siete leyes a tener en cuenta, la: • n° 26.206, de 2006, de Educación Nacional, que estableció la obligatoriedad escolar desde los cinco hasta la terminación de la educación secundaria y dice en un apartado (art 11/u): coordinar las políticas de educación, ciencia y tecnología con las de cultura, salud, trabajo, desarrollo social, deportes y comunicaciones, para atender las necesidades de la población, aprovechando al máximo los recursos estatales, sociales y comunitarios. Y, en el art 60: la educación domiciliaria y hospitalaria es la modalidad del sistema educativo en los (tres) niveles … destinada a asegurar el derecho a la educación de los/as alumnos/as que, por razones de salud, se ven imposibilitados/as de asistir con regularidad a una institución educativa … por períodos de treinta días corridos o más; • n° 26.485, de 2009, que elimina toda forma de segregación de la mujer. Ellas han conseguido la plena “autonomía” y prima el adiós a la disparidad de género. Apareció el primer NiUnaMenos y un piso de sensibilidad social colectivo ante el drama de las “golpeadas o mal tratadas” (sin que esto implique decir que ha desaparecido) y se estacionó el término feminicidio; • nº 26.529, de 2009, de los derechos del paciente, historia clínica y consentimiento informado; 41.  RA. Decreto n° 574 (2016). Impulsado desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, marzo de 2016 (en el gobierno de Mauricio Macri).

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y nº 26.742, modificatoria de la anterior, denominada de Muerte Digna (con su decreto reglamentario nº 1.089/12); • n° 26.743, de 2012, de Identidad de Género, que permite que las personas trans (que de ninguna manera patologiza) tengan en sus documentos personales el nombre y género elegido y que todos los tratamientos médicos de adecuación sean incluidos en el PMO, lo que garantiza una cobertura de las prácticas en todo el sistema de salud, tanto público como privado42; • n° 26.83543, de 2012, que alude a la capacitación de docentes y estudiantes en técnicas básicas de Reanimación Cardiopulmonar (RCP). Suele darse que padres médicos o enfermeros y otros profesionales de la salud ofrezcan charlas, conferencias sobre cómo brindar primeros auxilios e instruyan en la reanimación con cardiodesfibriladores automáticos cada vez más expandidos o visibles en aeropuertos, clubes, gimnasios y escuelas; • n° 27.045, de 201444, con la obligatoriedad de la sala de cuatro años y convierte en universal la sala de tres para niños de todo el país, desde el ciclo lectivo 2015, medida que extiende a 14 años el cumplimiento de la escolaridad. Sin olvidar el Código Civil y Comercial que el artículo 26°, dice: Se presume que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí respecto de aquellos tratamientos que no resultan invasivos, ni comprometen su estado de salud o provocan un riesgo grave en su vida o integridad física. Si se trata de tratamientos invasivos que comprometen su estado de salud o está en riesgo la integridad o la vida, el adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus progenitores; el conflicto entre ambos se resuelve teniendo en cuenta su interés superior, sobre la base de la opinión médica 42.  Reiteramos que la Constitución de 1994, en particular en los artículos 41°, 42° y 75° (inc. 19° y 22°), condena la discriminación. y está en consonancia con declaraciones, pactos, prevenciones y convenciones internacionales. 43.  Véase: Secretaría de Gestión Educativa, Ministerio de Educación y Deporte. También: Legisalud (Argentina). Completar con: Dantiacq Sánchez, Alfredo F, “Historia e importancia de los comités hospitalarios de ética”; en: (publicación online) Revista de Historia de la Medicina y Epistemología Médica. Bs As, FM/UBA, 2015 (primer semestre), vol 7, n°1 y (del mismo autor) “La maternidad subrogada; aspectos jurídicos y biológicos (breve historia)”; en: XX° Jornadas de Historia de la Medicina (FM/UBA). Bs As, 1° y 2 de diciembre de 2017 (inédito). 44.  Que reformuló en el art 3: La educación inicial constituye una unidad pedagógica y comprende a los/as niños/as desde los cuarenta y cinco días hasta los cinco años de edad inclusive, siendo obligatorios los dos últimos años.


respecto a las consecuencias de la realización o no del acto médico. A partir de los dieciséis años el adolescente es considerado como un adulto para las decisiones atinentes al cuidado de su propio cuerpo. Numerosos comités de bioética45, algunos ya de lejana data, que estudian y deciden sobre variadísimos asuntos, con sus reglas, como la del consentimiento informado, la veracidad, la lealtad, la privacidad y confidencialidad, respetando disposiciones en igual sentido de la OMS/OPS o de las convenciones internacionales de derechos humanos46. Todavía queda algo de pasmo al hablar de las impresoras 3D, destinadas a fabricar prótesis médicas (adaptando cada pieza a las características exactas del paciente) y, en lo local, está el ejemplo de Atomic Lab. Se evitan las ofensas relacionadas al peso corporal, altura, capacidad mental y se toma especial recaudo en no emplear “vocablos” que estigmaticen.

V. Palabras finales 1. Este recorrido de 70 años no es taxativo. Fácil es advertir que entre las generaciones existen muros y puentes y en cualquier marcha humana están los que suben los escalones con lentitud y los que avanzan de a dos. Al mismo tiempo, dentro del “conjunto” amplio, se sitúan los “subconjuntos”: los responsables, los estudiosos e innovadores, los que impulsan la ciencia nacional y, entre estos, los empeñados en reducir la morbilidad y mortalidad materno-infantil, la de los niños, adolescentes y adultos, de los diferentes, de los trabajadores, de todos. 2. Hay esfuerzos individuales y comunitarios, funcionales entre sí. Con críticas y con halagos para las escuelas, con sus maestros que reciben niños y brindan a la sociedad púberes alfabetizados, concientizados, competentes. Igualmente, con los profesores que reciben púberes y devuelven jóvenes para el desempeño laboral inmediato o el ingreso a los niveles de instrucción y que, no sin excepciones, forman ciudadanos y les consolidan la toma de responsabilidades. 3. Bien contribuyen esas familias, pobres, menos pobres, ricas, no tan ricas, que aman a sus hijos, a sus descendientes y les procuran lo mejor, por eso defienden dos cuestiones capitales: la educación y la salud. 4. Cada tanto emergen los gobiernos que anticipan y protegen y los dirigentes atentos a los cambios 45.  Como los asistenciales, con asiduidad, basados en la deliberación. Ampliar con: Diego Gracia Guillén, Fundamentos de bioética (1989). 46.  El papa Francisco está en una encrucijada: cómo satisfacer a todos o a muchos. En 2016, hizo una exhortación apostólica: Amoris laetitia (La alegría del amor); todavía muy lejana de apoyar ciertas “normalidades” que reclama una parte significativa de la ciudadanía.

positivos que se expresan en el mundo y que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de los argentinos. Claro que excluimos los períodos dictatoriales, de retrocesos, de violación de los derechos humanos, de antipáticas medidas ordenadas por quienes no fueron elegidos ni por un voto. 5. El ejercicio parlamentario pone de manifiesto el compromiso de conductores, ONG, objetores de conciencia, de los que han practicado la desobediencia civil y han persistido en sus buenos propósitos, respetado el pluralismo ideológico. De igual modo, para casos conflictivos, el accionar de la justicia suele brindar satisfacciones. 6. Los medios de comunicación no son fáciles de poner en una mismo cuenco: hubo (y persisten) ocultistas e iluminadores. 7. No tenemos palabras halagüeñas para unos cuantos políticos; caso contrario sería esconder los escasos esfuerzo que hicieron/hacen con el propósito de combatir la pobreza (con todos los efectos negativos colaterales), el analfabetismo, la precariedad en el trabajo. 8. Preocupación por aquellos empresarios acumuladores de riqueza (aunque sea a cargo del enfermo y/o su familia), poco dispuestos a contribuir a reducir la maligna desigualdad, con tan poco como sería patrocinar parte de las investigaciones biomédicas y no esperar todo del erario público. 9. Respeto por los organismos internacionales y por los expertos independientes que, a través de sus documentos, fundamentados en la ciencia, en la conveniencia ciudadana, no en determinadas convicciones religiosas o criterios, analizan un sinfín de temas y sugieren con responsabilidad. 10. Bien por los comités de bioética, que, sin embanderarse y fuera de las modas ideológicas, están atentos a cuestiones universales que reclaman una consideración particular (y que en el pasado permanecieron en la oscuridad o el silencio) y atentos a la sentencia: “Aunque el objetivo principal de la investigación médica es generar nuevos conocimientos, este objetivo nunca debe tener primacía sobre los derechos y los intereses de la persona que participa en la investigación”47.

NOTA: artículo corregido y editado por la autora.

47.  Declaración de Helsinki (AMM, Asociación Médica Mundial); Principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos.

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Hospitales psiquiátricos del siglo XVII y XVIII. El Narrenturm o Torre de los locos Laura Moratal Ibáñez, Federico Pérgola

RESUMEN Durante los siglos XVII y XVIII debido a cuestiones políticosociales de la época, el número de personas que no tenían un lugar donde vivir digno y un trabajo que les permitiera obtener su sustento diario llegó a ser muy numeroso. Con este fin se empezaron a tomar determinaciones para sacarlos de las calles, más para ocultarles que para darle una solución a la situación en que habían caído. Se fueron creando a este fin grandes establecimientos a fin de albergar a los grupos considerados marginales por la sociedad burguesa, donde se mezclaron a su vez verdaderos enfermos mentales con otros personajes caídos en desgracia: prostitutas, pobres, desempleados, enfermos incurables, rebeldes, etc. Este grupo tenía en común ser considerado una carga social para la población. La arquitectura creada para instalarlos allí estuvo diseñada privilegiando el encierro y la imposibilidad de escapar de estos edificios. Aunque con el tiempo se fundaron instituciones dedicadas específicamente para la internación de enfermos mentales, al principio siguieron tabeen un modelo interesado más en evitar que escaparan y ocasionaran molestias o preocupaciones a la sociedad, que para tratar de mejorar su situación. Como ejemplo de un hospital psiquiátrico fundado bajos estas premisas, donde la elección de su diseño arquitectónico muestra claramente la dimensión de encierro que se proponía para esta clase de pacientes durante esos siglos, se encuentra el Narrenturm palabra en alemán que significa la Torre de los locos. Palabras claves: Hospitales psiquiátricos - Historia de la locura - Narrenturm - La Torre de los locos - Panóptico

El Gran encierro Cada época difiere de las otras en sus valores y objetivos, por ello la forma de encarar los temas relacionados con la salud y la enfermedad fueron objeto de distintos enfoques que llevaron en algunos casos, a acciones más benévolas y piadosas para con los enfermos y en otras, a conductas riesgosas o inclusive crueles. La fundación de los primeros hospitales para locos estuvo motivada por los valores cristianos de la caridad y de la misericordia. Así fue el caso del primer establecimiento consagrado exclusivamente a los

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locos e inocentes1, fundado en 1409 en la ciudad de Valencia.2 La iniciativa fue obra del Padre Juan Gilberto Jofré3, de la Orden de la Merced, quien expuso desde su púlpito de la iglesia, la triste situación de es1.  Alfonso Fernández Vázquez. “Cambio en la noción de la locura. El Hospital de los Inocentes de Valencia”. Cultura de los Cuidados. España, año XIX, nº 41, 2015. Disponible en: http://culturacuidados.ua.es/enfermeria/article/view/572 2.  Juan José López-Ibor. La fundación en Valencia del primer hospital psiquiátrico del mundo”. Actas Españolas de Psiquiatría. vol 31, nº 1, 2008, p. 1-9. 3.  Juan Devesa Blanco. “El padre Jofré, fray Juan Chilavert”, Obra mercedaria, Vol. 12, nº 224, 1998, p. 48-104.


tas pobres personas. Como resultado de este sermón, uno de los asistentes, Lorenzo Salom, reunió a diez mercaderes amigos suyos y ofrecieron su ayuda para solucionar esta problemática. Apoyado por los ciudadanos de Valencia, se consiguió un privilegio del rey y la autorización del Papa para la construcción de un hospital con su capilla y cementerio al que se llamó Nostra Dona Santa María deis lnnocents y los vecinos de la ciudad formaron una cofradía para ayudar a sufragar los gastos.4 Llegó así a establecerse el primer hospital psiquiátrico del mundo occidental, seguido pocos años después, en 1425, por otro similar en Zaragoza5 fundado por Alonso V de Aragón, y posteriormente le continuó el de Sevilla y el de Valladolid. La atención dada en estos centros españoles llegó a ser de muy buena calidad, tanto desde el punto de vista humanitario como médico, al menos superior a la que alcanzarían los centros laicos similares fundados en los siglos XVII y XVIII. Se consiguió el generoso apoyo de las personas pudientes de la sociedad para crear y mantener estas instituciones, por un sentimiento de generosidad y también debido a que la Iglesia postulaba que la ayuda de los pobres y desvalidos era una forma que les permitiría remediar las consecuencias de sus acciones equivocadas y salvar su alma en la eternidad. Estas fueron las mismas bases que se aplicaron las órdenes religiosas durante toda la Edad Media para solventar la asistencia hospitalaria hacia los enfermos e indigentes en general. En general, puede decirse que la población medieval había sido bastante tolerante con los enfermos mentales, se les permitía vagar libremente por los campos y ciudades, alimentados y albergados por la caridad espontánea y ocasional de la gente, salvo por supuesto los casos más violentos. Esta tradición de los locos ambulantes continuó hasta bien entrado el Renacimiento, pero llegado el siglo de la Ilustración, las razones de orden social prevalecieron sobre las religiosas y terapéuticas, ya que preservar la tranquilidad pública se impuso por encima del aspecto humanitario o médico.6 Se intentó ocultar del paisaje público la locura junto con otras situaciones negativas desde el punto de vista social y silenciar así el tema de la vida miserable 4.  Carmen Viqueira. “Los hospitales para locos e ‘inocentes’ en Hispanoamérica y sus antecedentes españoles“. Revista de Medicina y Ciencias Afines, Vol. 12, nº 270, 1965, 1-33. 5.  Gabriel Sanjurjo Castelao, Saray De Paz Ranz. “Acerca de Pinel, el Hospital de Zaragoza y la Terapia Ocupacional”. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. España, vol. 33, nº 117, 2013, p. 81-94. 6.  Cristina Sacristán. “La locura se topa con el manicomio. Una historia por contar”. Cuicuilco. México, vol 16, nº 45, 2009, p.163-188. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-16592009000100008&lng=es&tlng=es.

que llevaba una importante parte de la población. Para este fin en el siglo XVII se comenzaron a crear grandes internados. En ellos se recluyeron tanto a locos, como a pobres, desocupados, mujeres de vida disipada, rebeldes o desestabilizadores social, etc. Más que instituciones de salud, fueron instancias creadas a fin de poner orden en las ciudades, un orden que satisficiera los intereses burgueses. Con este fin se crearon en toda Europa grandes establecimientos donde se mezclaron a su vez los verdaderos enfermos mentales con estos otros personajes caídos en desgracia. Este grupo tenía en común el ser considerado una carga social. La arquitectura de estos espacios estuvo pensada privilegiando el encierro y la imposibilidad de escapar del mismo. Al principio la entrada de la medicina en el estos lugares actuó también como un elemento regulador, se fue moldeando como un mecanismo disciplinario. La medicina y la vigilancia se asociaron a tal grado que llegó a ser difícil disociar las pretensiones de cada una.7 Foucault identifica una fecha como la representativa del inicio de esta etapa, el 27 de abril de 1656 que es cuando Luis XIV promulga un edicto que establece una nueva categoría de instituciones, los Hospitales Generales de París. En él se determina que diversos establecimientos serían agrupados bajo una única administración. Todos quedarían afectados al servicio de los pobres de la ciudad y como rezaba el artículo XI del decreto “de todos los sexos, lugares y edades, de cualquier calidad y nacimiento, y en cualquier estado en que se encuentren, válidos o inválidos, enfermos o convalecientes, curables o incurables”. Ya sea que ellos mismos se presentaran o a solicitud de la familia, enviados allí por la autoridad real o judicial porque vagaban por las calles haciendo locuras, como causar destrozos, atentar contra sus semejantes, provocar escándalos o transgredir el orden moral, etc. En este edicto se establece una nueva categoría de institución con el propósito de albergar a todos ellos. El Hôpital Général pour le Renfermement des Pauvres de Paris (Hospital general para el internamiento de los pobres y vagabundos de París) tenía tres áreas: la Pitié, para los niños; Bicêtre, para los hombres; y la Salpêtrière para las mujeres. Este último edificio fue ampliado a los pocos años con un edificio que servía como lugar de reclusión a las mujeres denunciadas por sus maridos o padres y también se le añadió una zona carcelaria para las prostitutas. Comenta Michel Foucault, historiador de las ideas, psicólogo y filósofo francés del siglo XX, otro 7.  Oralia Rocío Hernández Loeza, Zaira Eugenia de Jesús Sarquis Alarcón. “El encierro institucionalizado”. Revista Electrónica de Psicología Iztacala. Universidad Nacional Autónoma de México, vol. 12, nº 1, marzo de 2009. Disponible en: http://www.iztacala.unam.mx/ carreras/psicologia/psiclin/vol12num1/Art4Vol12No1.pdf.

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Fig. 1. “Terapia de rotación lateral continua”: el paciente era sentado en una silla suspendida del techo, que giraba hasta 100 rotaciones/ minuto, con el fin de inducirle el vómito, que se suponía tenía un efecto curativo.

punto muy interesante que muestra la imposibilidad de modificar las condiciones de vida en estos establecimientos. Se confiaba la suerte de los mismos a directores nombrados de por vida, que ejercían sus poderes no solamente en las construcciones del hospital, sino en toda la ciudad de París, sobre aquellos individuos que caían bajo su jurisdicción, o sea tenían en sus manos todos los poderes administrativos y legales sobre estas personas. “Soberanía casi absoluta, jurisdicción sin apelación, derecho de ejecución contra el cual nada puede hacerse valer; el Hospital General es un extraño poder que el rey establece entre la policía y la justicia, en los límites de la ley: es el tercer orden de la represión”.8 Son estos directores además, los encargados de nombrar al médico, que debía visitar cada una de las casas del hospital dos veces por semana, con lo cual queda claro que no se trataba de una institución médica, ni donde un profesional de la salud tuviera algún poder resolutivo.

Hospitales psiquiátricos Deben ser las instituciones hospitalarias que más expresiones artísticas han generado, desde excelentes obras pictóricas y literarias, hasta un gran número de películas. Observar estas representaciones nos permite evidenciar los sentimientos y el trato recibido en estos nosocomios despertaban en la comunidad. Generalmente el cine ha utilizado estos ambientes como escenarios de mal trato. Inclusive reflejando el horror de la persona sana que era internada en un manicomio en contra de su voluntad, a la que se le añadía una idea muy extendida y con una gran parte de verdad, que una vez dentro del mismo era imposible salir. Además se presentaban especialmente casos que personas que eran ingresadas a estas instituciones sin estar mentalmente enfermos o donde se agravaba 8.  Michel Foucault. Historia de la locura en la época clásica I. México, Fondo de Cultura Económica. 1967.

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su estado debido al trato recibido. Lo que subyacía en este marco narrativo era la creencia que algunos de los psiquiatras que allí trabajaban, eran profesionales incapaces de distinguir entre la locura y la cordura, e incluso que era capaces de buscan la enfermedad donde no la había.9 Todo poder excesivo despierta desconfianza y sin duda los psiquiatras de aquella época lo tenían. Hay que reconocer que en un tiempo se realizaron errores diagnósticos e internaciones forzosas en muchos de ellos que a veces padecían esos trastornos por causas orgánicas, a los que se les debía ofrecer otra forma de tratamiento. Pero también ocurrieron confusiones en los establecimientos para enfermedades contagiosas y leprosarios. Y tampoco en estos lugares los enfermos tenían un buen pasar, ni eran libres de salir del mismo cuando quisieran. Fueron épocas en que la medicina no tenía mucho que ofrecer ni a uno ni a otros y su única respuesta ante el temor de la sociedad en estos casos, fue separarlos de ella y recluirlos. La locura además era considerada un escándalo social, una falta de límites en el comportamiento que ocasionaba rechazo. Se consideraba al loco casi en forma similar a un animal intratable. El criterio de animalidad definió la mirada de la locura en el siglo XVIII, se la consideraba como ubicada en el grado más bajo de la naturaleza humana.10 Esto justificaba la utilización en los pacientes de procedimientos similares la una doma que intentaba refrenar su naturaleza rebelde y así poder dominarlos. Las prácticas agresivas como latigazos, encadenamientos, ayunos, maltratos de toda índole se justificaban por esa idea de animalidad de la locura, donde la humnidad pareciera haber dejado de existir. En pacientes que más graves se utilizaba 9.  Beatriz Vera Poseck. “Manicomios de cine: la representación de las instituciones mentales y sus procedimientos en la gran pantalla”. Revista Medicina y Cine. Salamanca, vol 3, 2007, p.57-67. 10.  José Luis González de Rivera. “Evolución histórica de la Psiquiatría”. Psiquis. España, vol 19, nº5;1998, 183-200.


además de la violencia física, cepos y cadenas como contención, insólitas intervenciones basadas en extrañas hipótesis (Fig. 1). Estas pobres personas además de la pérdida de la libertad y de sus derechos, se le sumaban la falta de respeto. Este hecho se ve claramente por la presencia de visitantes que iban a verlos de la misma manera que actualmente se asiste a un zoológico o al espectáculo de un circo. Así uno de los entretenimientos sociales del siglo XVIII e inclusive parte del XIX era ir a ver a locos a los asilos. Esta forma de voyeurismo se convirtió en una especie de turismo en hospicios atestados como el Narrenturm de Viena, la Bicêtre de París o el hospital y asilo de Granada. Bethlem en Londres fue el caso más conocido de ésta aproximación pública a la locura. Por un par de peniques los curiosos tenían el privilegio de contemplar a los enajenados a través de los barrotes de sus celdas. Fueron siglos donde la deshumanización en el trato del enfermo mental fue muy grave pero que por suerte fue modificado gracias al desarrollo de la psiquiatría moderna.

de la ciudad. Así se construyó la Torre de los Locos o Narrenturm. Estaba ubicado en una esquina del antiguo Hospital General de Viena, el hospital donde Ignaz Semmelweis desarrolló su teoría sobre la fiebre puerperal, Karl Landsteiner descubrió los grupos sanguíneos y donde Freud trabajó en el departamento de neuropatología. Consistía en una torre de ladrillos de forma cilíndrica con un techo octogonal. Tenía cinco pisos con 28 habitaciones en cada uno. Tenía además una construcción central. Su estructura se asemejaba a la propuesta en un panóptico, que era un tipo de arquitectura ideada por el filósofo utilitarista Jeremy Bentham hacia fines del siglo XVIII. El objetivo del panóptico era permitir que un guardián, guarnecido en una torre central, pudiera observar fácilmente a la personas que estaban recluidas en celdas individuales alrededor de la torre, sin que estas puedan saber si son observadas (Fig. 3).

El Narrenturm (la Torre de los Locos) Como ejemplo de un hospital psiquiátrico donde la elección de su arquitectura muestra claramente la dimensión de encierro que se proponía para esta clase de pacientes durante el siglo XVII y XVIII, se encuentra el Narrenturm o la Torre de los locos (Fig.2). Fig. 3. Foto que muestra la estructura panóptica del Narrenturm, con la torre ocupando el centro de la misma.

Fig. 2. El Hospital General de Viena y el “Narrenturm”. Grabado coloreado de Josef Schaffer, 1787

Esta hospital fue creado y solventado con su propio dinero por José II, quien fuera elegido Rey de Romanos en 1764, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1765 y tras la muerte de su madre en 1780, Rey de Hungría y de Bohemia. Era el hermano de la célebre María Antonieta y fue educado de forma austera y con especial preocupación por lo religioso. Inteligente y cultivado, se declaraba enemigo de la “superstición” e inició un gran número de reformas durante su gobierno. En 1781 este monarca aprobó un decreto en el que se ordenaba al arquitecto de la Corte, Isidor Carnevale, que diseñara un edificio para albergar a los dementes

El efecto más importante de esta disposición arquitectónica es inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantizara el funcionamiento automático del poder, sin que ese poder se estuviera ejerciendo de manera efectiva en cada momento, puesto que el prisionero no podía saber cuándo se le vigilaba y cuándo no. Foucault, en su libro Vigilar y Castigar escribe todo un capítulo bajo el título de Panoptismo, por considerarlo el modelo típico de una sociedad disciplinaria, que busca inducir en el detenido o internado un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder. Opina que el objetivo era hacer que la vigilancia fuera permanente en sus efectos, incluso si era discontinua en su acción, una máquina de disociar la pareja ver/ser visto: en el anillo periférico, se es totalmente visto, sin ver jamás; en la torre central, se ve todo, sin ser jamás visto”11​. Así se quedaba garantizada la asimetría, el desequilibrio, la diferencia entre ambos. 11.  Michel Foucault. Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires, Siglo XXI, 2002, p. 180-210.

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El Narrenturm fue construido siete años antes de que las ideas de Bethan fueran publicadas y a pesar de tener los elementos que lo constituyen, ya que en la parte central se encontraban las habitaciones de los profesionales, en realidad no funcionaba como tal en las ideas de Bethan de cómo debía orientarse la luz a través de las ventanas para hacer posible la visión desde un puesto central en forma permanente (Fig. 4).

Fig 4. Se pueden observar cómo era el enfrentamiento de las ventanas del círculo eterno y la torre central.

Pero la disposición de las escaleras que se ubicaban centralmente y las ventanas permitían tener el control de los movimientos de pacientes y visitantes. Por otro lado existen reportes que el emperador visitaba la torre al menos una vez a la semana para ver su gran obra y cuando llegaba inmediatamente subía a la torrecilla que coronaba la estructura central ya que disponía de una habitación octogonal en la parte superior del edificio desde la que seguía los tratamientos. José II hizo de este hospital psiquiátrico su proyecto personal solventado con su propia fortuna y se comenta que en el diseño del edificio se detectan elementos que se creen pueden tener que ver con su supuesta condición de masón o de rosacruz. Así, se dijo que la torre tenía cinco plantas, que representarían los cinco elementos (tierra, agua, fuego, aire y éter. Cada planta tenía 28 celdas, un número que puede referirse al ciclo lunar ya que existía una creencia popular bastante arraigada en cuanto a que las personas con problemas mentales acentuaban su comportamiento errático de acuerdo a las fases de la luna, por eso que a los locos con exacerbaciones por intervalos, se les llamaba lunáticos. Los pacientes se distribuían en base a categorías clínicas: melancólicos, histéricos, rabiosos, militares locos y alcohólicos. Cada una de las celdas tenía doce metros cuadrados o sea era bastante espaciosa y en ellas se alojaban entre una y dos personas. El tratamiento que recibían se basaba en la teoría clásica de la existencia de cuatro humores en nuestro organismo (bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre). La salud dependía, básicamente, del equilibrio de estas cuatro

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sustancias. Para lograrlo los pacientes eran sometidos a baños, dieta, purgas y sangrías. El Narrenturm disponía de cuatro tipos diferentes de habitaciones. Unas de lujo, en las que se permitía a los enfermos tener un sirviente a su disposición. Costaban un florín por día, un desorbitado precio con el que una familia de cuatro miembros podía comprar el pan que consumía durante un mes. Por la mitad de precio podía adquiriese las habitaciones de las dos siguientes categorías: las que se financiaban de forma privada y las que recibían ayuda de obras de caridad. Por último estaba la cuarta categoría, que era totalmente gratuita y destinada a personas que carecían de recursos económicos Esta fortaleza, de gruesas paredes exteriores, ventanas estrechas equipadas con pesadas puertas enrejadas y celdas equipadas con anillos y cadenas de hierro en el suelo para fijar e inmovilizar a los locos delirantes era una expresión visible de la segregación, el estigma y la penalización de las formas de comportamiento socialmente desviadas. En 1790 falleció su fundador José II. En 1796 se les permitió a los enfermos salir a caminar todos los días una hora de duración bajo supervisión, para este propósito, se construyó un jardín amurallado alrededor de la torre en 1796. Detrás de estas paredes estaban protegidos de miradas indiscretas, y también confinados para que no se escaparan.  Recién en 1817 o sea más de 30 años después que los primeros pacientes fueron mudados a ese edificio, fue nombrado el primer médico jefe. Hasta entonces, los internos fueron tratados por varios jóvenes médicos del Hospital General dependiendo de su buena voluntad para recibir un buen trato. Se les aplicaba métodos cuestionables, tales como dietas, sangrías ocasionales, laxantes, duchas frías, enemas de agua de hielo, etc. Para estos tratamientos, el agua tenía que ser traída de los pozos en el Hospital General, por lo general por los pacientes más tranquilos y por lo tanto no confinados que vivían en los pisos inferiores de la torre. En el siglo XIX esta estructura ya estaba totalmente obsoleta por las innovaciones en el tratamiento de los enfermos mentales y además con los años el edificio se fue deteriorando. Emil Kraeplin el reconocido psiquiatra  alemán refiere en su libro Cien años de psiquiatría lo que Mahir había publicado en 1846 en su texto Acerca de los hospitales insanos y donde decía al referirse al Narrenturm: “Las celdas y corredores están tan oscuros, las celdas aseguradas por portones de hierro macizo y cerraduras que más parecen un calabozo del cual sería imposible escapar. Cuando un médico visita la torre se encuentra con una extrema suciedad, un hedor espantoso y es recibido con los aullidos y gritos desgarradores de locos encadenados cruelmente con pesadas cadenas y anillos de hierro, por las piernas, por los brazos e inclusive por


Fig. 5. Cartel el museo de patología donde se muestra el plano del edificio y una imagen de la colección

el cuello…Los rostros y la actitud de todos estos locos llevan el sello espantoso del abandono, del dolor y la desesperación”.12 A partir de 1820 el psiquiátrico comenzó a usarse también para alojar a enfermos incurables y en 1852 esa era ya su única función, ya que los enfermos mentales se fueron trasladando a un nuevo edificio, aunque algunos permanecieron alojados en el esta institución hasta 1869. Desde 1870 la torre fue utilizada solamente como almacenamiento, para los talleres y como apartamentos para el personal del hospital, a partir de 1920 también como oficinas para las enfermeras y los médicos seculares.

El museo En la actualidad, la torre alberga el Museo Federal de Anatomía Patológica, fundado por el Emperador Francisco II en 1796 como el “Museo del Instituto Anatómico Patológico”. Tras el traslado de esta colección en 1974 la torre se convirtió en un museo federal y desde 2012 las colecciones pertenecen al Museo de Historia Natural de Viena. Es considerado el museo anatomopatológico más antiguo del mundo (Fig. 5). Sus más de 50.000 objetos pueden agruparse en dos grandes grupos, cadáveres o partes de cadáveres conservados en alcohol y réplicas de cera de partes enfermas de los cuerpos. En el pasado, cuando no existía la fotografía, estos modelos de cera eran imprescindibles para ayudar a la formación de los médicos. Los moldes representan toda clase de enfermedades y dolencias, pero aun así se las considera verdaderas obras de arte. La colección consta de decenas de miles de muestras, algunas de 200 años de antigüedad, de órganos, piel, tejidos, y dibujos de los efectos de distintas enfermedades, que aún hoy siguen siendo objeto de estudios. Estos preparados conservados en formol sirven para analizar cómo y hasta qué punto se desarrollaban antes ciertas patologías. Procesos que ya no se pueden 12.  Emil Kraepelin. One Hundred Years of Psychiatry. Nueva York, Philosophical Library, 1963. p. 12-13.

estudiar porque son diagnosticados a tiempo o casos, como malformaciones genéticas, que son tan extrañas que apenas hay ejemplos disponibles.

Conclusión La humanización del tratamiento psiquiátrico iniciada en los hospitales españoles en el siglo XV, fue ignorada en el resto de Europa quizás a causa de un relativo aislamiento tras el Siglo de Oro. Durante los siglos siguientes trascurrió lo que Michel Foucault denominó la época del Gran Encierro del cual quedaron antecedentes históricos que muestran lo dura que fue para estas pobres personas soportar algunas intervenciones terapéuticas inútiles y crueles y una la falta de libertad a veces casi absoluta. En el siglo XIX esta actitud se fue modificando. Pinel determinó que la figura del médico debía ocupar un lugar crucial y tener la decisión sobre la forma de tratar a estos enfermos. Suprimió las sangrías y los tratamientos, que no servían más que para debilitar a los enfermos y otros peligros como la sofocación en pilones de agua con el paciente atado a una silla basculante, o la “cura de hambre”, etc., e instauró lo que fue conocido como el “tratamiento moral”. Si bien el método no dio los resultados esperados estableció un giro importante en el concepto de enfermedad mental, que hasta ese momento había sido considerado como algo rígido, inmodificable e incurable. La trasformación de estos conceptos derivó en una mirada que habría de conducir a la mejora de las condiciones vitales de los internados y al estudio y desarrollo de la psiquiatría moderna.

Nota: este artículo está basado en el proyecto “Historia y desarrollo de las Instituciones Hospitalarias” perteneciente al Ubacyt 2014-2017. Directora: Laura Moratal Ibáñez e Investigador formado Federico Pérgola.

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La discriminación de la mujer en las letras de tango Federico Pérgola

In memoriam de mi padre bandoneonista La historia social ha evolucionado a través del tiempo y, es probable que, en los últimos años, lo haya hecho a mayor velocidad, excepto en las religiones dominadas por el dogma. Destacados historiadores se han ocupado del tema. Tulio Halperín Donghi1, hace medio siglo, primero en una disertación, luego ampliando su tema en una publicación, decía: “Los últimos veinticinco años han asistido a una redefinición paulatina a una orientación y los alcances de la historia social. Sin duda, las modalidades con que esa redefinición se han venido dando en la concreta experiencia de trabajo de los historiadores son necesariamente afectadas por el

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peso de tradiciones historiográficas que no son idénticas para todos ellos: así, mientras que para historiadores latinoamericanos (y aunque en medida menor, de la Europa latina) el momento inicial de ella aparece marcado por el influjo de la escuela de los Annales y de las ciencias sociales, para historiadores británicos y más aun norteamericanos el descubrimiento de aquella escuela solo ocurrirá en una etapa más tardía; aun así las diferencias en los horizontes intelectuales que acotan la experiencia de trabajos de unos y otros no impiden que la dirección global de esas transformaciones han venido dándose sea sustancialmente la misma


para todas”. Aunque el tema que abordaré sea menor no deja de encuadrarse en esas características. Debo aclarar qué quiero definir al hablar de discriminación. Según el Diccionario de la lengua española (vigésima tercera edición, 2014) significa, en su primera acepción, “seleccionar excluyendo” y, en la segunda, “dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, por sexo, etc.”. En este caso ocurrió por el último acápite. Apartando la partícula dis, la palabra deriva del latín criminosus (siglo XV) que, a su vez, lo hace también del latín crimen (1220/1250), con el significado de “acusación”, en la baja época, “falta, crimen”.2 Y no es poco ya que en las letras de tango, sobre todo en los años iniciales de la primera mitad del siglo pasado, la mujer era discriminada con frecuencia y motivos diversos y, en algunos casos, con cierta satisfacción por el sexo masculino. Ya lo veremos. Sin embargo, debo aclarar que es en el último tiempo cuando algunos hechos cobran relevancia social. En efecto, hace dos décadas Horacio Salas3 escribía lo siguiente: “Para peor, en el caso específico del tango, se trataba de una danza nacida en los prostíbulos, aceptada entre los varones de la gente decente como una gracia machista, pero cuya simple mención traía adosada una carga sexual que las costumbres de la época impedían aceptar en los límites de la familia o de cualquier ámbito respetable. Tal vez podría soportarse con benevolencia como una de las tantas travesuras de muchachos que se estaban haciendo hombres frecuentando ambientes non sanctos, pero no más”. El autor pinta muy bien el pensamiento de una época y, en otro párrafo de su libro, agrega: “El cuerpo del otro es un simple objeto, y el solo contacto con su materia no permite trascender los límites de la soledad. Motivo por el cual el puro acto sexual es doblemente triste, ya que no solo deja al hombre en su soledad inicial, sino que la agrava y ensombrece con la frustración del intento. Este es uno de los mecanismos que puede explicar la tristeza del tango, tan frecuentemente unida a la desesperanza, al rencor, a la amenaza y al sarcasmo”. Como todo en la vida tiene excepciones, como la tuvo en la Roma Imperial donde la mujer era considerada de diversa manera, en otras ocasiones se la enaltecía en las letras de tango como cuando se trataba de la madre o la “viejita”, que era también femenina, o en forma indirecta cuando se decía: “cuando la suerte que es grela” y esta última palabra tiene el significado, justamente, de mujer.4 En realidad, esta discriminación hacia la mujer es casi ciudadana, de escasa relevancia si se la mira con el punto de vista de las letras de tango –desde ya, música urbana– muy diferente y de escasa importancia con respecto a la muy distinta de las religiones mono-

teísta donde se la comparaba con el Diablo y que tuvo, presumiblemente, connotaciones sexuales.5 Es necesario aclarar, y por otro lado un acto de justicia, que este trabajo estuvo facilitado por los tres tomos de la obra de José Gobello6 titulada Tango (100 años de historia) quien, minuciosamente, se encargó de desarrollar la gran cantidad de composiciones de esta música del Río de la Plata. Hasta 1914, la mayor parte de las letras se referían a la danza del tango y, fuera de los bailes practicados entre miembros del sexo masculino, siempre hablaban de su compañera las más de las veces ponderándola. Fue en el año citado cuando Pascual Contursi, en su etapa montevideana, pone tema a un tango de Augusto Gentile (primitivamente llamado El desalojo) que será luego “Flor de fango” en el que dice: Mina, que te manyo de hace rato, perdoname si te bato de que yo te ví nacer… Tu culpa fue un conventillo alumbrado a querosén. Justo a los catorce abriles te entregaste a la farra, las delicias del gotán. Te gustaban las alhajas, los vestidos a la moda y las farras de champán. Después fuiste la amiguita de un viejito boticario, y el hijo de un comisario todo el vento te sacó… Y empezó tu decadencia, las alhajas amuraste y una piecita alquilaste en una casa de pensión. El cuento sigue con una serie de desgracias que sufre la protagonista y debemos rescatar una breve acotación de Gobello7 sobre el caso: “Abundan las anécdotas de las mujeres rescatadas por amor, convertidas en grandes señoras, pero sin duda eran unas ínfima parte de la sórdida historia de la prostitución. La vida de las pupilas era mala, con muchas horas diarias de trabajo en el local, y solían acabar en la miseria, enfermas y marchitas muy jóvenes, mucho antes de cumplir los 40 años”. En esa misma época, 1914, Pascual Contursi repite en Ivette un tema similar con música de José Martínez, en este caso el desconsuelo de un “bacán encordelado” que llora a una joven mujer que –con vida disipada– lo abandona por un hombre de mucha edad.

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Reitero a Contursi cuando, un año después, pone letra a lo que sería el tango “Mi noche triste”. Aquí insiste el amante a quejarse del abandono. Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida, dejándome el alma herida y espina en el corazón, sabiendo que te quería, que vos eras mi alegría y mi sueño abrasador, para mí ya no hay consuelo y por eso me encurdelo para olvidarme de tu amor. Quizá lo más común en esas composiciones de tango fuera el varón despechado, abandonado, por la mujer que huye detrás de otro amor. En muy pocos casos es a la inversa. Por ejemplo, en “La mariposa”, con música de Pedro Mafia y C. Esteban Flores (que poco después y para siempre sería Celedonio Flores) vuelve a suceder lo mismo. No es que esté arrepentido de haberte querido tanto, lo que me apena es tu olvido y tu traición me sume en amargo llanto si vieras estoy tan triste que canto por no llorar; si para tu bien te fuiste para tu bien yo te debo perdonar! Después de libar traidora en el rosal de mi amor te marchas engañadora para buscar el encanto de otra flor y buscando la más pura la más linda de color la ciegas con tu hermosura para después engañarla con tu amor. ………………………. Ten cuidado mariposa de los sentidos amores no te cieguen los fulgores de alguna falsa pasión porque entonces pagarás toda tu maldad toda tu traición. La música de “Mi noche triste” era del tango “Lita” de Samuel Castriota. No podemos ver engaño pero sí

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separación que es lo que le causa dolor al amante. Por ahora las diatribas contra el sexo femenino eran, si se quiere, de cierta liviandad. Nuevamente Pascual Contursi, casi como una obsesión, en 1915 pone letra a un tango de Eduardo Arolas que se titulará “¡Qué querés con esa cara!”, que siendo una mujer risueña, abandonaba el bulín de su galán quien se lamentaba de este modo: Al piantarte del bulín me dejaste las postales, la cortina en los cristales, tus cartas y un almohadón y un corsé que estaba roto, un par de tarros fuleros, me dejaste el sombrero llevándote el corazón. En “Carne de cabaret”, de 1920, con letra de Luis Roldán y que en ese mismo año lo grabó Carlos Gardel, se conduelen de la mujer y así inician la canción: Pobre percanta que pasa su vida entre la farra, milonga y champán, que lleva enferma su almita perdida que cayó en garras de un torpe bacán y que en su pecho tan solo se anida el triste goce que causa un gotán. También de 1920 en “Milonguita”, con música de Enrique Delfino y una composición de Samuel Linnig, se vuelve a hacer referencia a las coperas. En una de sus estrofas expresa: Estercita, hoy te llaman Milonguita, flor de noche y de placer, flor de lujo y cabaret. Milonguita, los hombres te han hecho mal y hoy darías toda tu alma por vestirte de percal. Cuando sales por la madrugada, Milonguita, de aquel cabaret, toda tu alma temblando de frío, dices: ¡Ay, si pudiera querer!... Y entre el vino y el último tango p’al cotorro te saca un bacán… ¡Ay, que sola, Estercita, ¡te sientes! Si lloras…¡dicen que es el champán! “Armenonville”, del mismo año, con versos de Francisco García Jiménez y música de Rafael Tuego-


lo, sigue con una temática muy similar al anterior: la mujer en el cabaret, con sus lágrimas y su champán.

En “Melenita de oro”, de 1922, también la mujer engaña al hombre que termina con aquello de “no quiero verte más, mujer odiada. Déjame solo, solo con mi pena…” La letra también es de Samuel Linnig y la música de Carlos Vicente Geroni Flores. En 1922, se estrena “Loca”, con verso de Antonio Martínez Viérgol y música de Manuel Jovés. La protagonista lo declara: Loca me llaman mis amigos que solo son testigos de mi liviano amor. Loca… ¿Qué saben lo que siento ni que remordimiento se oculta en mi interior? ……………………….. Yo, si a un hombre lo desprecio, tengo que fingirle amores, y admiración, cuando es necio y si es cobarde, temores… Yo, que no he pertenecido al ambiente en que ahora estoy he de olvidar lo que he sido y he de olvidar lo que soy.

Un año después, el tango “Fea” desnuda una discriminación estética que, desde un punto de vista actual también resulta una forma pecaminosa de tratar al que una vez –también como un término peyorativo– se designó como sexo débil. Con letra de Alfredo Navarrine y música de Ignacio G. Pettorossi, en 1925 lo cantó Carlos Gardel y, mucho tiempo después, en 1943, lo interpretó Alberto Castillo. Su letra dice así: Procurando que el mundo no la vea ahí va pobre fea camino del taller, y a su paso, cual todas las mañanas, las burlas inhumanas la hieren por doquier. Cuando alguno le dice una torpeza inclina la cabeza transida de dolor y piensa, con amargo desencanto, ¿Por qué se reirán tanto de mi fealdad, Señor? Una noche su viejita en el cuarto llorando la encontró y la fea, pobrecita, la tragedia de su alma le confió. Aquel hombre que debía conducirla muy pronto hasta el altar, con su amiga Rosalía, la que ella más quería se acaba de casar. El remate del tema, tal vez anunciado, es patético: Para todos tenía una sonrisa, fue noble, fue sumisa, su drama nadie vio… Pero fue tan pesada su cadena, tan grande fue su pena que anoche se mató. Todo este cuento resulta exagerado, en primer lugar que creo que muy pocas veces –sobre todo tratándose de una mujer– que la maldad sea tan evidente. Desde ya que, hace casi un siglo atrás, la cirugía estética no estaba tan desarrollada. Dice Marcela Ayora8: “Es importante recordar que por aquellos días, la mujer no solo no votaba, sino que era considerada, según la ley, una incapaz. La casada, aunque trabajara, no podía administrar sus bienes y su dinero, y era confinada a los espacios de la esfera privada”. En las letras del tango ni las inmigrantes se salvaban. En 1924, “Galleguita” cuenta la historia de una joven que llega de la península ibérica con sus “negros ojos moros y su cuerpito gentil” para juntar dinero para su madre.

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Siendo buena eras honrada pero no te valió nada y tras la primera cita fuiste a parar al “Pigall”.

Desde ya que se prostituyó y “un paisano malvado” volvió al pueblo y le contó a la madre el problema de su hija. El desenlace fue tremendo: la madre murió de disgusto. Con música de Horacio Pettorossi, la letra la compuso Alfredo Navarrine. Es evidente que la mujer no fue bien tratada en las letras del tango y el cabaret –siempre presente– era siempre partícipe con el champán. Sin embargo, en la mayor parte de las veces, quien lloraba era el hombre frente a la pérdida de su pareja que huyó tras otro amor, como ocurrió en Si supieras, con música del mismo Pettorossi y los versos de Pascual Contursi y Enrique P. Maroni, que se compuso para “La cumparsita” de Gerardo H. Matos Rodríguez, en 1917, y que grabó Carlos Gardel. En 1926, con letra de José María Caffaro Rossi y música de Rodolfo Sciammarella vio la luz “No te engañes corazón”, cuyas primeras estrofas, que reproduzco, marcan la idea que algunos tenían de las mujeres. No te dejes engañar, corazón, por su querer, por su mentir; no te vayas a olvidar que es mujer y que al nacer del engaño hizo un sentir. Miente al llorar, miente al reír, miente al sufrir y al amar; falsa pasión… No te engañes, corazón.

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En 1922, “La maleva”, con una composición de Mario Pardo y música de Antonio Buglione habla de la vuelta al redil de una mujer: Maleva que has vuelto al nido de tu garufa arrepentida, ya no sos la mantenida que deslumbraba en el Pigall. Ya no tenés más berretines de lujo y milonga, de vicio y de placer. Volvés a tu vida primera y la milonguera vuelve a ser mujer. Y ahora, de nuevo en tu barrio y por todos respetada, viendo tu vieja encantada con tu regeneración, dentro de tu corazón has de pensar que el cariño tendió su mano de armiño para abrigarte mejor. Como podemos ver, tanto el corazón como la “viejita” están tan presentes como el cabaret y el champán. Con letra de Domingo Gallicchio y música de Eduardo Bonessi se estrenó ese mismo año el tango “De flor en flor”. Su primera estrofa dice: Cabecita loca, tu recuerdo me provoca. Te ahogabas en mis brazos, quisiste libertad y en tu desvarío vuelas hoy a tu albedrío brindándote a los hombres que luego se hartarán; rindiéndose a tus plantas tu ciego afán. ¡Ay, pobre mariposa, que vas de flor en flor, pudiéndote arrullar en el nidito de mi amor! Quiero cerrar estas diatribas contra la mujer con un tango de 1928 con música y verso de Enrique Santos Discépolo, titulado “Esta noche me emborracho”. La parte más álgida de la discriminación sucedió entre 1910 y llegó hasta este momento del capítulo. Ciertamente no dejaron de surgir otras letras degradantes pero con mucha menor asiduidad. Este tango fue estrenado por Azucena Maizani el 14 de abril del año señalado y, tres meses después, lo grabó también Carlos Gardel.


Es evidente que la letra tiene una pequeña perla: menciona la nuez en el cuello de la mujer pero ese resalto cartilaginoso corresponde a la llamada nuez de Adán que, como dice su nombre, pertenece al sexo masculino. El desencanto del hombre despechado se refleja en su visión de la mujer a la que le habían pasado los años. Sola, fané, descangayada la ví esta madrugada salir del cabaret; flaca, tres cuartas de cogote y una percha en el escote bajo la nuez; chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando su desnudez, parecía un gallo desplumao mostrando, al compadrear, el cuero picoteao. Yo, que se cuando no aguanto más al verla así, rajé pa no llorar. ¡Y pensar que hace diez años fue mi locura! ¡Que llegué hasta la traición por su hermosura! ¡Que esto que hoy es un cascajo fue la dulce metedura donde yo perdí el honor! ¡Que, chiflao por su belleza, le quité el pan a la vieja, me hice ruin y pechador! ………………………… Este encuentro me ha hecho tanto mal que si lo pienso más termino envenenao… esta noche me emborracho bien me mamo bien mamao pa no pensar…

Debo agregar que algunas coplas que se cantaban, antecesoras del tango, eran todavía más agresivas para el sexo femenino. Torcuato S. Di Tella9 da un detalle de esa, podríamos decir, controversia: “Entre cada dos actores, el grado de parecido hacia sus actitudes entre los controles sociales existentes (o sea, sus intereses económicos y sus actitudes políticas) determina sus afinidades y sus antagonismos. Cada actor recibe desde cada otro actor una fuerza de atracción, o de repulsión, proporcional a la afinidad y al peso de ese otro actor. Así se crea una matriz, en base a la cual se pueden calcular las coaliciones con diversos métodos, desde los más simples hasta los que involucran un elemento de teoría de los juegos […] Se llega de esa manera a un cierto número de coaliciones, entre las cuales habrá antagonismos. En ese momento se aplica el principio del ‘mal menor’, por el cual cada coalición siente afinidad ‘táctica’ hacia las que le son menos antagónicas. En base a esas afinidades se vuelve a hace el cálculo de coaliciones”. Como colofón de este transitar por las letras del tango, le he dado un poco más de extensión a esta obra que demuestra cabalmente el concepto sobre el sexo femenino en ese tiempo, porque da la pauta de una idea que tenían, por lo menos algunos hombres, en esos años y en ese tipo de medio ciudadano. Luego, seguirían los tangos hablando del cabaret, de los machos abandonados, pero la situación era algo más tolerable ya que había bajado su tenor.

Bibliografía Halperín Donghi, T., “La historia en la encrucijada”, en Oscar Cornblit (compilador), Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias, Buenos Aires, Sudamericana/Instituto Di Tella, 1992. Corominas, J., Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Madrid, Gredos, 1990. Salas, H., El tango, Buenos Aires, Planeta, 1995. Rodríguez, A.R., Lexicón, Buenos Aires, Edición Policial, 1989. Pérgola, F., Sexólogos en el mundo, Buenos Aires, El Guion, 2016. Gobello, J., Tango (100 años de historia), Tres tomos, Buenos Aires, Conosur/Perfil, 1992. Gobello, Id., Ibidem. Ayora, M., Esas mujeres que torcieron el rumbo, Buenos Aires, La Nación Revista, págs. 8-10, 14 al 20 de enero de 2018. Di Tella, T.S., “La formalización teórica de las ciencias sociales”, en Oscar Cornblit (compilador), Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias, Buenos Aires, Sudamericana/Instituto Di Tella, 1992.

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Los títulos en las tesis de doctorado de la Facultad de Medicina (UBA) entre 1874 y 1918 Laura Pérgola RESUMEN Los títulos de las tesis de medicina pueden tener distintas estructuras –normalmente dominadas por los sintagmas nominales– y diversas funciones, como anticipar un resultado, crear intriga o presentar cierta vaguedad. De cualquier manera y a pesar del exiguo espacio que ocupan en un trabajo de investigación, los títulos juegan un papel fundamental en la promoción de un trabajo, desde el momento en que se constituyen en el primer contacto que el lector tiene con ese trabajo y tienden, por ello, a ser decisivos en la lectura del texto completo (Swales, 1990; Haggan, 2003). Según Swales (1990), los títulos son “cosas” serias. En el presente trabajo, analizamos títulos de tesis para optar al grado de Doctor en Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en un corpus integrado por más de 800 trabajos desarrollados durante los años 1874 y 1918. Durante el período evaluado los títulos hacen referencia a una patología determinada, como por ejemplo, Litiasis Biliar. En nuestros días los títulos de las Tesis de Doctorado en Medicina suelen abordar el análisis de una vía de señalización específica en una patología, es decir, emprenden el estudio de un aspecto molecular apuntando a considerar, por ejemplo, su potencial utilidad en el pronóstico del paciente y la posibilidad de explotarla desde el punto de vista terapéutico. Por lo tanto, nos proponemos contrastar los resultados obtenidos en esta investigación con los propuestos por Haggan para títulos en inglés a fin de determinar si las diferencias o similitudes se explican en función de las disciplinas, la época en que fueron escritos o de la cultura en que fueron concebidos dichos artículos. Palabras clave: títulos – tesis – promoción de trabajo científico

El Género tesis Para comenzar el análisis de los títulos de las tesis de doctorado de la Facultad de Medicina (UBA) en el período entre 1874 y 1918, es necesario que reflexionemos brevemente acerca de las características del género tesis. En la concepción actual, el género tesis alude al orden de los conocimientos que se adquirieron durante el desarrollo de una carrera universitaria, lo cual implica un arduo trabajo que, en ocasiones, dura unos cuantos años. 36 | Médicos y Medicinas

Según Carlos Sabino, una tesis es “una proposición que puede ser sostenida o demostrada mediante pruebas y razonamientos apropiados. Por extensión, desde hace muchos siglos, se ha llamado así a la exposición escrita que una persona presentaba ante una universidad o colegio para obtener el título de doctor, demostrando con ella que dominaba la materia de sus estudios y que era capaz –además– de aportar nuevos y sólidos conocimientos a ella. (…) La tesis, por tanto, son trabajos científicos relativamente largos, rigurosos en su forma y contenido, originales y creativos”.


En la actualidad, los médicos no están obligados a presentar tesis de doctorado para poder ejercer la profesión, ya que el título que obtienen de médico los habilita para ejercerla. Hasta las primeras décadas del siglo pasado la presentación de la tesis era condición indispensable para la práctica de la medicina. Sin embargo, si analizamos las tesis que se presentaban a fines del siglo XIX y principios del XX, notamos que si bien en su portada y en los dictámenes de aprobación se las llamaba tesis, no responden al género de textos académicos de nuestros días. Según la teoría de Teun van Dijk (1989), un trabajo científico se divide en tres partes, cada una de ellas responde a una pregunta: -Planteo del problema -Desarrollo -Conclusiones

inverso, adscriben los temas a determinados géneros; segundo, la organización en secciones evidencia los pasos, momentos, contextos y procedimientos usados en el proceso de la investigación”. En la tesis “Del embarazo considerado bajo el punto de vista fisiolójico y patolójico” de 1874, el autor Meliton Espinosa señala: “…he procurado entonces hacer un trabajo expositivo hojeando autores, estudiando otros y comparando lo que nuestro criterio nos

-De qué se trata -Cómo se trata -Cuál es su conclusión

Esta estructura lógica y básica, a nivel de construcción textual, se identifica con la superestructura del texto argumentativo. Según el autor ya mencionado, Van Dijk, la elaboración de un trabajo científico es una tarea que “consiste en convencer al oyente de la corrección o verdad de la aseveración aduciendo suposiciones que la confirmen y la hagan plausible (…) La argumentación científica se dedica a la relación de probabilidad y credibilidad entre hipótesis y conclusión (…) Contrariamente a las argumentaciones cotidianas, la institucionalización de la ciencia requiere que las presuposiciones en principio se hagan explícitas, que se definan todos los conceptos, etc…”. Según Parodi y col., la tesis es “un género discursivo que tiene como macropropósito persuadir acerca de un planteamiento teórico o ideológico. Idealmente, circula en el ámbito científico y la relación entre los participantes es entre escritor experto y lector experto. El modo de organización discursiva predominante es argumentativo. Se suele emplear recursos multi-modales”. Por lo tanto, si bien uno de los objetivos de las tesis de doctorado es el de informar acerca de un descubrimiento científico, también debe convencer sobre la legitimidad e importancia científica de ese descubrimiento. Informar es la función de un texto expositivo y convencer el de un texto argumentativo. Ambas tramas textuales tienen que estar presentes en una tesis de doctorado. Según Puiatti (2005), “los formatos o esquemas organizacionales, que ayudan a la eficacia comunicacional, son los rasgos definitorios de los textos académico-científicos. El alto grado de convencionalidad responde fundamentalmente a dos hechos: primero, los hablantes relacionan las formas textuales con determinados contenidos y, en un procedimiento

1874

ha indicado, hemos puesto también como continjente lo que hemos aprendido en las aulas bajo la dirección de nuestros maestros…”. Es decir, no habla de una hipótesis de trabajo, como se esperaría de una tesis de doctorado en la actualidad, se alude a un trabajo expositivo, cuya principal diferencia con un texto argumentativo, es el de no intentar convencer a un público como lo define Van Dijk. En la exposición el autor describe el estado de la mujer durante la menstruación y el embarazo y utiliza los recursos propios de la exposición: definiciones, ejemplos, comparaciones, etc. Si bien menciona autores que ha “hojeado”, a los que menciona como “señor Joulin”, por ejemplo, no está listada la bibliografía consultada. De todos modos, vale aclarar que la intención de querer convencer al lector no aleja al discurso académico de su pretendida objetividad. Es justamente esa intención de eliminar todo rasgo de subjetividad, lo que potencia el convencimiento del discurso académico. La objetividad se logra a partir de la descontextualización del texto y, especialmente, la desagentivación. Así lo señala Estrella Montolío: “el texto académico expresa el necesario distanciamiento contextual del emisor respecto del objeto que se analiza”. Para Montolío, los recursos lingüísticos que son consustanciales a los textos que pertenecen al género académico son el uso de un léxico preciso y elaborado; la abs-

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tención de la anteposición de adjetivos valorativos; el uso de conjunciones subordinantes y, en general, de elementos que expliciten las relaciones de significado que mantienen las oraciones y las partes del texto entre sí (…); la utilización de un conjunto de mecanismos lingüísticos destinados a objetivar… Según Adelstein y Kuguel (2004), para que las huellas del sujeto enunciador se borren, no dejen rastro, se recurre al uso de la forma impersonal, de la tercera persona del singular o de la primera persona del plural en lugar de la primera del singular, el empleo de las formas pasivas en lugar de las activas, el uso de sujetos abstractos y la preferencia por las nominalizaciones. De todas formas, como ya señalamos, aunque se intenten borrar las marcas de subjetividad, el discurso académico, en este caso particular, las tesis, elabora una trama textual que se basa en la argumentación. La intención de las tesis no es solo la de informar sino también la de persuadir y convencer. Más allá de la denominación que podemos otorgarles a estos textos, las tesis que analizamos en este trabajo tienen particularidades propias que no responden a lo que en la actualidad llamamos tesis de doctorado. Sin embargo, son el inicio de una práctica de escritura de gran valor para la universidad, particularmente para la UBA y consideramos que son un material interesante para el análisis semiológico.

Los títulos en las tesis de doctorado de la Facultad de Medicina Según el médico británico Clifford Allbutt, inventor del termómetro clínico, “las primeras impresiones son impresiones fuertes; por ello, el título debería ser bien estudiado y dar, en la medida en que lo permitan sus límites, una indicación clara y concisa de lo que vendrá luego”. Los títulos son un elemento paratextual fundamental en todo trabajo de investigación como así también en cualquier publicación. Según Haggan, aunque es una muy pequeña parte de un trabajo de investigación, el título juega un rol importante como el primer contacto entre el autor y el potencial lector, que puede decidir si lee o no el trabajo. Además de ser un puente extendido hacia el lector, el título cumple una función de identificación, por lo tanto, el título también es un acto comunicativo, una macroestructura que sintetiza el tema fundamental del texto al cual precede. Según van Dijk, las macroestructuras son semánticas ya que aportan una idea de la coherencia global y del significado total del texto para garantizar su comprensión. Por lo tanto, los textos ponen de manifiesto la macroestructura en sus títulos y el lector, en su primer contacto, podrá decidir si accede a leer o no el texto. En este caso particular, el lector no tiene la opción de no leer, ya que debe evaluar el trabajo presentado

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para aspirar al título de doctor. Sin embargo, no deja de ser la primera impresión que el jurado tiene de la tesis. Day (2005) sostiene que a veces los títulos son demasiados cortos y no resultan útiles para el posible lector (a) y otras veces son demasiado largos e inespecíficos (b). En las tesis analizadas encontramos ejemplos de los dos tipos: (a) Estrumitis / Rotura uterina / Eripisela

De izq. a der.: 1901–“Estrumitis”, 1902–“Eripisela”, 1899– “Rotura uterina”

(b) Quistes hidatídicos de la órbita. Estudio basado sobre todos los quistes hidatídicos orbitarios encontrados en la República Argentina y literatura universal / Tratamiento de la endometritis catarral por las irrigaciones intra-uterinas previa dilatación del cuello de la matriz / La lepra. Apuntes sobre su historia, importación, etiología y geografía. Estadística hospitalaria y profilaxis

De izq. a der.: 1901–“Tratamiento de la endometritis catarral…”, 1902–“Quistes hidatídicos del cerebro…”, 1899 –“La lepra. Apuntes sobre su historia…”

Indudablemente, estos títulos no permiten determinar qué tipo de estudio se realizaba en las tesis de doctorado presentadas para obtener el título de doctor de la Facultad de Medicina y apoya aún más la tesis de que esos trabajos presentados no eran investigaciones para una tesis doctoral como los que se exigen en las universidades en la actualidad, sino más bien monografías o tesinas. Incluso los títulos que simplemente mencionan la enfermedad que se estudia o presenta en la tesis se re-


De izq. a der.: 1887–“La coqueluche”, 1899–“La coqueluche”, 1900 – “La coqueluche”.

piten con frecuencia, por ejemplo, “La coqueluche”. Este título aparece en tesis de los años 1885, 1891, 1895, 1899, 1900, 1901 y 1902, es decir, el mismo título sin ninguna aclaración ni mención a un avance en la investigación de dicha enfermedad. Otros títulos comienzan con palabras superfluas, por ejemplo, “Estudio sobre el campo visual en las afecciones oculares” o “Estudio sobre la luz”. A pesar de la utilización del término “estudio” nada esclarecen sobre el trabajo realizado en la tesis.

De izq. a der.: 1844–“Estudio sobre la luz”, 1900–“Estudio sobre el campo visual…”

El título es la condensación de la información y debe ser coherente y completo. El título, como primer contacto de lectura, debe dar pistas sobre cómo se desarrollará el tema que se analizará. Como bien señala Ramírez Gelbes en su análisis de títulos de ponencias, que también es aplicable a los títulos de estas tesis de doctorado, “… los títulos suelen plasmar algo así como un compacto informativo que guía y atrapa, para que los oyentes (o los lectores) se vean interesados en la escucha (o lectura) del texto completo de

la ponencia. (…) si en beneficio de la seducción los títulos pueden usar recursos como las metáforas o los juegos de palabras, en beneficio de la brevedad, ellos suelen realizarse por medio de sintagmas –como los nucleados por una nominalización– que dejan tácitos algunos datos que deberán ser recuperados en contextos por el oyente (o el lector)”. El lector necesita saber rápidamente en el proceso de lectura si el trabajo de investigación tiene o no algo que sea relevante para su propio trabajo. El título es el primer punto de contacto entre el escritor y el lector y ha sido establecido por Bazerman que los académicos deciden sobre la base de ellos si leer o no el artículo. El autor debe tratar de diseñar el título de manera tal que atraiga la atención de otros científicos que estén trabajando en un tema similar de investigación. El investigador obviamente quiere atraer a la gente para que lea su trabajo.

Estructura de los títulos De acuerdo con la estructura de los títulos propuesta por Haggan, estos pueden ser de tres tipos: 1) oraciones compuestas, 2) sintagmas nominales o 3) construcciones complejas. En el corpus analizado, no hay títulos que contengan oraciones compuestas, es decir, no se encontraron verbos conjugados en ellos. Los títulos de las tesis suelen ser del tipo 2 y 3. Abundan, especialmente, los títulos de sintagmas nominales, con un sustantivo como núcleo, por ejemplo: “Fiebre tifoidea” “Tortícolis congénita”

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De izq. a der.: 1913–“Fiebre tifoidea”, 1913–“Tortícolis congénita”, 1913–“Tumores quísticos del páncreas”, 1910–“Contribución al estudio experimental del coeficiente uro tóxico en algunas formas de locura”

También se utilizan sintagmas nominales con sus complementos preposicionales para especificar el lugar de la afección estudiada, tales como: “Tumores quísticos del páncreas” “Electroterapia en las artritis” En nuestro corpus, además, como ya señalamos, algunos utilizan un sustantivo seguido de una preposición, tal como “Estudio sobre…” o “Contribución al estudio…”. Por ejemplo: “Contribución al estudio experimental del coeficiente urotóxico en algunas formas de locura” También se utilizan construcciones complejas, es decir, un sintagma (que funciona como título propiamente dicho) acompañado por otro sintagma (que funciona como subtítulo) unidos por un punto. En el corpus analizado, no se encontró otro tipo de yuxtaposición de puntuación (dos puntos, raya, etc.). Por ejemplo: “Complicaciones meníngeas en las neumonías y bronconeumonías infantiles. Utilidad de la punción lumbar para el diagnóstico y tratamiento” “Paludismo. Consideraciones sobre los nuevos descubrimientos y sus probables aplicaciones en la Rep. Argentina” Si bien los títulos son la primera impresión, el primer contacto, que el lector tiene con el autor, en el caso particular de estas tesis de doctorado, que presentan una particular estructura organizativa, los títulos son explicados en las primeras páginas. Vale la pena detenernos a señalar que las tesis eran presentadas a un jurado que luego de dictaminar su aprobación, se la 40 | Médicos y Medicinas

entregaba “al interesado”, es decir, al autor para que la imprimiera según la ordenanza vigente en la Facultad de Medicina. Por lo tanto, las tesis impresas contienen en las primeras páginas la nómina de autoridades de la Facultad de Ciencias Médicas (como se llamaba en un comienzo), luego una serie de dedicatorias (que merecen un estudio aparte) y luego una página que comienza con “Señores Consejeros o Señor presidente/ señores profesores”, que podríamos llamar “presentación”. Allí, el título es retomado y explicado, incluso, a veces, en otra página se desarrolla el motivo de elección de ese tema. Por ejemplo, en la tesis titulada “El curetaje como tratamiento racional del aborto” de 1897, su autor señala “Y ese curetaje, que yo considero como indispensable en aquellos abortos en los cuales pudiérase sospechar la retención de la más pequeña partícula de sus anexos, es el que me ha servido de base para esta modesta tesis, que hoy me atrevo á presentar ante los señores académicos y profesores”. En la tesis titulada “Evolución de la ginecología. Conceptos clínicos y valores terapéuticos actuales”, su autor reflexiona acerca del título de su tesis en esa primera página o presentación al señalar: “Debiera haberse llamado ‘Elementos para la Ginecología Médica’, pero mi padrino de tesis (…) cree que el término ‘evolución’ se aviene más al período actual de la Ginecología, por cierto movedizo y en vías de sufrir grandes modificaciones”. El título, por lo tanto, era un elemento de análisis y discusión entre el autor de la tesis y su padrino. En este caso, se deja en evidencia la importancia que debía tener para que plasmara realmente el trabajo que contendría.

Conclusión Por lo tanto, como bien señala Swales, los títulos consisten “solo de pocas palabras, pero constituyen un


De izq. a der.: 1909–“Complicaciones meníngeas en las neumonías y bronconeumonías infantiles. Utilidad de la punción lumbar para el diagnóstico y tratamiento”, 1904–“Paludismo. Consideraciones sobre los nuevos descubrimientos y sus probables aplicaciones en la Rep. Argentina”

tema serio”. Indudablemente, en las tesis analizadas, los títulos son una presentación directa de la información que se desarrollará debajo de ellos. A fines del siglo XIX y comienzo del siglo XX, las investigaciones sobre determinadas enfermedades se basaban en la práctica médica, es decir, a partir del contacto directo con los pacientes en los hospitales o por la aparición de epidemias que permitían estudiar su complejidad. En general, estas tesis carecen de citas bibliográficas, pero, en general, se mencionan estudios empíricos de médicos que se dedicaron al estudio de una u otra enfermedad o patología. En las tesis analizadas, los títulos son simplemente nominalizaciones o construcciones complejas que representan, según Swales, “textos en miniatura”. Si bien estos títulos pueden resultar no atractivos para el lector o, en la actualidad, llaman la atención por su simpleza, responden a las características propias de un género, el de las tesis, que comenzaba a desarrollarse y que con el tiempo iría adquiriendo las exigencias y especificaciones de la actualidad.

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El libro de operaciones del Dr. Alejandro Posadas Adolfo H. Venturini Posadas entre los años 1901-1902 registró sus operaciones y las enfermedades de sus pacientes en un libro que consta de 2000 páginas, pesa 9 kilos 900 gramos, mide 28 x 22 cm y tiene casi 20 cm de lomo. Este libro se encontraba en la biblioteca de la dirección del Hospital de Clínicas. Gracias a la gestión realizada por el decano de la Facultad de Medicina UBA Prof. Dr. Sergio Provenzano en junio de 2017, el libro ahora se exhibe abierto permanentemente en una única vitrina especial en el Museo “Houssay”, Facultad de Medicina. Fue expuesto públicamente en “La Noche de los Museos” 2017 por primera vez. Venturini analizó y fotografió las páginas más interesantes del libro durante los meses de junio y julio de 2017. Fue confeccionado por la fábrica de libros comerciales de Jacobo Peuser, en la ciudad de Buenos Aires y lleva el número 45.179. En la tapa de cuero con letras doradas está impreso: “HOSPITAL NACIONAL DE CLÍNICAS – CIRUGÍA DE NIÑOS”. En el libro figura, además de los datos personales (nombre, edad, profesión, procedencia y fecha de la primera consulta), el diagnóstico del caso clínico y en observaciones la descripción del caso, el tratamiento y la técnica operatoria cuando el caso era quirúrgico, y se adjunta en algunas ocasiones la fotografía del paciente, dibujos y radiografías en positivo en papel, las cuales fueron entre las primeras obtenidas en Buenos Aires con el aparato de rayos importado por Posadas y donado al Hospital de Clínicas. El libro está numerado del 1 al 1000, para luego comenzar nuevamente con el N° 1 (1001). El caso N° 1 es una extirpación de ganglios por una adenitis tuberculosa de cuello en una niña de 8 años, no figurando la fecha. A partir del caso N° 10 figura la fecha: 18 de marzo de 1901. El último caso lleva el N° 771 (en realidad es el 1771) con fecha 21 de noviembre de 1902. Es una ex-

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tirpación de amígdalas hipertrofiadas y vegetaciones adenoides en una niña de 5 años. Esta operación no fue realizada por Posadas, ya que en esa fecha se produjo su fallecimiento. Lo mismo sucedió en varios de los casos precedentes, porque Posadas se encontraba viajando en barco hacia París. Se deduce que sus discípulos ante la muerte de su Maestro, como respetuoso homenaje decidieron no escribir más en el libro creado por Posadas a principios del año 1901. Entre las patologías, muchas de ellas operadas, se encuentran entre otras, abscesos, adenitis tuberculosa, adenomas, amígdalas hipertrofiadas, aneurisma de la humeral, angiomas, anquilosis de los dedos de la mano por quemaduras, apendicitis, arrancamiento del brazo y del omoplato por accidente, artritis tuberculosa, ausencia congénita de una pierna, ausencia congénita de ambos peronés, condilomas, contusiones, coxalgia, coxitis tuberculosa, cuerpo extraño en esófago (moneda de dos centavos), ectopia testicular, elefantiasis, enteroceles, espina bífida, estrechez de esófago, eventración, extrofia de vejiga, fimosis, fisura de paladar, flemones, focomelia, fracturas, frenillos, genuvalgum, ginecomastia, hematomas, hemorroides, heridas, herida de bala en maxilar inferior (8 años), herida de bala en columna vertebral con paraplejía (8 años), hernias, hidrartrosis, hidrocefalia, hidroceles, hipospadias, imperforación del ano (pacientes de 2 y 3 días), labio leporino, linfangitis, linfomas, linfoadenomas, luxaciones, mal de Pott, nevus, orquitis tuberculosa, osteoartritis tuberculosa, osteocondromas, osteomielitis, osteoperiostitis, panadizos, papilomas, parafimosis, parálisis infantil, parálisis del plexo braquial por compresión, periartritis, peritonitis tuberculosa, pie equino varo y valgo, pleuresía purulenta, polidactilia, prolapso rectal, queloides por quemadura, quistes, quistes hidatídicos (hígado, mesenterio, riñón, bazo), retracción palmar por quemadura, ruptura traumática de la uretra, sarcomas, sinovitis, sinusitis, tuberculosis de testículo, tumores, uña encarnada, varicocele, vegetaciones adenoides. Las edades van de un día hasta 16 años.


El caso de un día de vida es el N° 335 y fue una operación de labio leporino y fisura de paladar. En el libro se encuentran 321 fotografías, 81 dibujos y 18 radiografías impresas en papel. El 3 de marzo de 1902 Posadas operó un niño de 3 años de enterocele inguino funicular residente en los EE. UU. Se realizaron fotografías de 135 casos y se eligió especialmente aquellos en los que además de los datos personales, patología y operación, figuran las fotografías de los pacientes, acompañadas en algunas ocasiones de dibujos y radiografías. Observación: falta la página N° 170.

Hasta el presente no se había analizado y publicado el contenido de uno de los libros más relevantes de la Historia de la Cirugía Argentina. Ahora depende de nosotros que el mundo científico conozca este libro, que es un orgullo para el Hospital de Clínicas y la Facultad de Medicina. Muy difícilmente otro cirujano en el mundo pudo haber realizado a comienzos del siglo XX, un libro con detalladas historias clínicas de sus pacientes acompañadas de fotografías, dibujos y radiografías.

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Resumen de las XXª Jornadas de Historia de la Medicina Laura Pérgola Con gran éxito e importante asistencia de público, las XXª Jornadas de Historia de la Medicina se llevaron a cabo el 1° y 2 de diciembre de 2017, organizadas por el Instituto y la Cátedra de Historia de la Medicina (FM, UBA), en homenaje al premio Nobel de Química de 1970, Prof. Dr. Luis Federico Leloir, a treinta años de su fallecimiento. El inicio de las actividades estuvo a cargo del Dr. Sergio Provenzano, actual decano de la Facultad de Medicina (UBA), casa anfitriona, quien realizó un reconocimiento al fallecido último profesor titular de la materia, Alfredo G. Kohn Loncarica, por el apoyo que le dio a la Cátedra de Historia de la Medicina, por la creación del Departamento de Humanidades Médicas y por el legado que dejó. Completó con una referencia a la importancia, para alumnos y profesionales, de la disciplina que convocaba a esta reunión. El acto continuó con las palabras de bienvenida de Federico Pérgola, quien destacó la trascendencia de las investigaciones biomédicas realizadas por Leloir. El primer simposio estuvo a cargo de Norma Isabel Sánchez, Norma Acerbi Cremades y Laura Pérgola, quienes disertaron acerca de “Cómo se investiga en historia de la medicina”. María Teresa Di Vietro, directora de la Biblioteca Central “Montes de Oca” (FM/UBA), fue la responsable del taller sobre consulta bibliográfica impresa y digital y tuvo la colaboración de Abel L. Agüero. También se contó con la presencia del José Luis Décima, ministro de Desarrollo Humano de Formosa, quien se abocó a la historia de la medicina en esa provincia. Sergio Golombek, presidente de la Sociedad Iberoamerciana de Neonatología, SIBEN, viajó desde su país de residencia, y pronunció dos conferencias: una acerca de la historia de los éxitos y fracasos en la práctica neonatal y otra sobre la historia de las universidades más importantes de los EE. UU., que tienen en su oferta académica la carrera de Medicina. El segundo simposio fue responsabilidad de Gustavo Daniel Buzzai, de la Universidad Nacional de

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Luján, quien realizó un análisis de la “Geografía de la salud”. La mesa redonda sobre “Arte y medicina” estuvo presidida por Alfredo E. Buzzi. Sus disertantes fueron Lucila Agnese, César Gotta y Carlos C. Castrillón. Las visitas a los dos museos del Instituto y Cátedra de Historia de la Medicina fueron guiadas por el Marcelo H. Figueroa. El segundo día de las jornadas, el sábado 2 de diciembre, continuaron las mesas de temas libres y finalizó con otra sobre: “Semblanza de Luis Federico Leloir” y tres panelistas: Federico Pérgola, Marcelo H. Figueroa y Rafael Mora. Al concluir los dos presidentes del encuentro (Castrillón y Sánchez) hicieron entrega de los premios que correspondieron a las XX° Jornadas de Historia de la Medicina y al Ateneo de Historia de la Medicina (2017) y homenajearon, por su trayectoria, a Federico Pérgola. En total se analizaron 20 ponencias (presentadas por autores del gran Buenos Aires y de Catamarca, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y, una de Venezuela) y se entregó a los participantes un cuadernillo con los resúmenes de los trabajos aprobados por un comité de especialistas. Concurrieron numerosos interesados en la temática, en calidad de oyentes, y la mayoría de las exposiciones originaron intercambios de ideas y deliberaciones y puestas al día de propuestas innovadoras. Hubo varios encuentros sociales y los asistentes recibieron libros y revistas. Quedó pendiente la posibilidad de hacer, en 2018, una cita equivalente en Córdoba. Todas las exposiciones fueron filmadas (tarea a cargo de expertos de la Biblioteca) y se espera, por un acuerdo con la Sociedad Científica Argentina, a través de su Instituto de Historia de la Ciencia, que se incorpore al portal de la entidad, para consulta general. Fue valiosa la presencia de unos cuantos docentes y ex docentes, alumnos y ex alumnos, de las cátedras de Historia de la Medicina y de Epistemología Médica.


Fallecimiento de Sergio Provenzano Federico Pérgola

El 10 de febrero falleció súbitamente nuestro decano Sergio Provenzano. Fue una noticia que nos conmovió hondamente a todos aquellos que lo conocíamos. Vivió apasionado por la medicina, aunque no descuido aspectos de la política, tanto nacional como universitaria. Martin Heidegger decía que la vocación era un “llamado”. A ese llamado acudió permanentemente Sergio. Las relaciones humanas son realmente curiosas. En 1950, en la cátedra de anatomía, en ese entonces a cargo del profesor Dellepiane, tuve oportunidad de conocer a su padre, también distinguido profesor, que nos dictaba clases especiales. Años después, como miembro Titular de la Sociedad Argentina de Cardiología, conocí a Nicolás Romano, su abuelo, distinguido médico y persona inigualable. En 1972, cuando el viejo Hospital de Clínicas —luego derrumbado— pasó al Hospital de Clínicas “José de San Martín”, en la manzana aledaña, conocí a Sergio que había ingresado en la cátedra de Ginecología. Fue en 1982, en el ocaso del gobierno militar, cuando Sergio me refirió si quería firmar una nota a favor de la Unión Cívica Radical, que era también mi partido y lo hice gustosamente. Luego recibiría la recriminación del director del Hospital que lo consideraba una traición aunque nunca supe a quién. Yo aposté como Sergio a la democracia. Provenzano nació el 26 de marzo de 1949 y en 1966 egreso del Colegio Nacional de Buenos Aires. Finalizó, como dije, con la ciencia motivo de su pasión en 1972. En 2013, fue elegido decano de nuestra facultad, cuando ya acumulaba muchos logros, entre ellos: profesor Titular de Anatomía Quirúrgica en Ginecología y Mastología en el Departamento de Tocoginecología, secretario de Relaciones Internacionales de la Facultad, Jefe de la Dirección de la División Ginecología del Hospital de Clínicas, etc. Su vida no fue fácil, entre sus afecciones y sus problemas familiares, pero siempre trató con amabilidad y una sonrisa a sus interlocutores. La práctica de la medicina fue su consuelo.

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Historia universal de la medicina

Federico Pérgola y Osvaldo Okner. Buenos Aires, El Guion, 2018. Gustavo Bello

No han sido pocos los libros escritos sobre la historia de la medicina y, en realidad, tienen una gran afinidad con el transcurrir del hombre en su paso por la Tierra. Desde los primitivos habitantes de este planeta, el dolor físico actuó como un desencadenante del proceso de detenerlo, aún en las poblaciones más primitivas. Ese, justamente, es el comienzo de la obra de Pérgola y Okner. Libros de este tipo los hay desde los sumamente sencillos breves, habitualmente destinados a mostrar una breve visión a estudiantes del nivel secundario, como grandes tratados de varios tomos como por ejemplo el libro, dirigido por Laín Entralgo. Los autores, en este caso, asumieron la responsabilidad de asumir un planteo más bien breve pero con un contenido que pasea por varias culturas del mundo. Y qué es lo que destacan: que fue en estos dos últimos siglos (XX y lo que va del XXI) cuando la medicina cobra su verdadero valor como ciencia. Comenzó compartiendo actitudes que pertenecían al resto de los mamíferos: agua fría, rascado, succión, emplastos colocados sobre las heridas, etc. Siguió

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con rituales religiosos y apelando a la magia y a los exorcismos. Tuvo, desgraciadamente, una época negra en la que se estigmatizó la investigación y todo aquello que resultara lesivo o sospechoso para el dogma religioso que ocurrió a lo largo de la extensa Edad Media. Y, como dicen los autores, hubo des personajes importantísimos, como Claude Bernard y Louis Pasteur que le abrieron la puerta a la investigación. A partir de los finales del siglo XIX, la investigación médica comenzó a crecer y alcanzó su plenitud desde mediados del siglo pasado y el actual. Es probable que, con el tiempo, muchos autores valoricen este último periodo para una real apreciación de la historia de la ciencia médica. El libro es atractivo, con un relato minucioso, y por él desfilan destacadas figuras que tuvieron la actitud de tratar de lograr la curación o, por lo menos, una ayuda para los enfermos. Los autores, Pérgola y Okner, no son improvisados en el tema, como lo destaca la cantidad de obras publicadas. En fin, una obra útil, interesante y fácil de leer que editó El Guion.


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Medicos&medicina n°38  

La medicina para las últimas generaciones argentinas y (varios) otros asuntos, Norma I. Sánchez Hospitales psiquiátricos de los siglos XVII...

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