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Ruedas a volar Antología del taller literario de la Escuela de Artes y Oficios para  Personas con Discapacidad  y Adulto Mayor

‫ ׀‬JORGE GUERRERO DE LA TORRE  ‫׀‬


Primera edición, octubre 2013. Distribución mundial Título original: Ruedas a volar, antología del taller literario de la Escuela de Artes y Oficios para Personas con Discapacidad y Adulto Mayor.

© Antologador: Jorge Guerrero de la Torre Chih., Méx., septiembre 2013. © Instituto Chihuahuense de la Cultura Chih., Méx., septiembre 2013. © Ilustración de la portada: Joefrey Anderson NY, enero 2012. RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS

Diseño: León Muñoz Martínez. Cuidado de la edición: Jorge Guerrero de la Torre. Este libro cuenta con el apoyo del Instituto Chihuahuense de la Cultura Av. Universidad y División del Norte 31170 Chihuahua, Chih., México Teléfono (614) 26 6255

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de la presente obra en cualquier forma conocida o por conocerse, sin el consentimiento previo y por escrito del autor y editor de esta antología.

I.S.B.N.: 978-607-8321-02-5 Impreso y hecho en México

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Printed and made in Mexico


La literatura no es más que un sueño dirigido. Jorge Luis Borges

Sólo aquellos que se atreven a arriesgar mucho pueden   lograr mucho. Robert Kennedy

Todos nuestros sueños pueden convertirse en realidad   si tenemos el coraje de perseguirlos. Walt Disney


TAPICES DE PALABRAS

O EL VALOR TRANSFORMADOR DE LA PALABRA CREADORA

TODO

ESPACIO ‘TALLER’ conduce a cierto aprendizaje, a cierta forma de artesanía, un saber que se va consolidando en el ejercicio, en la práctica de ese saber que se invoca. Podríamos preguntarnos, entonces, cuáles son las herramientas que conducen dicha práctica, que permiten el acceso a ese saber. Sin duda, en ese espacio llamado taller literario, son las prácticas inseparables de la escritura, de la lectura, del compartir las que ponen en escena el capital simbólico de un grupo, cualesquiera sean sus condiciones de producción artística. Si hubiera un verbo equivalente a escribir en este contexto artesanal sería el de ‘tejer’, en tanto tejer nos remite a tejido, a un tejido de palabras, a ‘texto’ y por asociación semántica a tapiz con sus diversos diseños, tramas y colores. No obstante, no basta con el saber. Para que se realice el texto, debe habitar el deseo, el deseo de la palabra que en principio es siempre trabajo simbólico, imaginario, hasta cuando se refiere a la propia vida. Por eso el taller literario nos convoca a cubrir


un vacío, el vacío frente a la muerte, frente a la ausencia, frente a la quiebra, frente a la falta, frente al dolor, frente a la enfermedad. Así, el trabajo de cada uno de los participantes de este taller literario junto a su coordinador es el de asumir la tarea de —movidos por el deseo de crear con las palabras— construir un espacio literario en el que circularán los tejidos de palabras llamados textos movidos por los respectivos deseos. El participante honra a Aracne a través esta práctica, se vuelve tejedor de destinos universales, de destinos particulares, crea vidas en sus ficciones y corta el hilo, cuando lo necesita. Por eso hablamos de trabajo imaginario, hablamos de inventar, crear, suplir, completar. Las problemáticas vitales pueden generar limitaciones físicas, corporales, como bien explicita el coordinador del taller y editor de esta antología, el escritor Jorge Guerrero de la Torre. La escritura así se encuentra constreñida o ajustándose a estos límites y de este modo cumple su función arte/terapéutica, no porque pueda ‘sanar’ sino porque puede darle a los contenidos una forma y esa forma llamada ‘texto’ va transformándose a partir de la práctica e intervención del autor, de su exigencia estética, su conciencia lectora y literaria y también de la influencia de un grupo que participa a


partir de la lectura y de la crítica reflexiva que permite volver al texto para transformarlo. El desarrollo de la creatividad, las propuestas que la impulsan y generan los textos, las condiciones ambientales, sociales y comunitarias que han logrado favorecer la producción de los textos, todo ello ha conducido exitosamente a la consolidación de este proyecto. La variedad de edades de sus participantes, sus diversas patologías o síntomas o ‘diferencias’ sirven de una suerte de epígrafe a cada uno de los textos, junto al nombre del autor/a del mismo. Bajo un título que invoca el movimiento, el vuelo, “Ruedas a volar” se reúnen un conjunto de cuentos y poemas que despliegan a lo largo de sus páginas distintas temáticas, tratamientos y estilos. No dudamos que los logros enunciados por el editor en las palabras introductorias se hayan cumplido, nos basta con leer las historias en las que se reflejan problemáticas de vida, transformaciones de situaciones de conflicto a resoluciones felices, cambios de personajes negativos en personajes más humanos, menos guiados por sus instintos de muerte o de destrucción. En cada relato, de algún modo, habita la esperanza. La galería de personajes y situaciones que desfilan por la sección de ‘Narraciones’ nos habla de un alto desarrollo de la creatividad que sin


lugar a dudas va a permitir una mejor integración a la sociedad y una capacidad de transformación en sus vidas cotidianas. En esta galería de personajes encontramos animales que narran sus propias historias como el perro o la gaviota y desde su mirada animal nos devuelven una mirada del mundo, con sus luces y sus sombras; o la perspectiva de un copo de nieve, nro. 3,842,527 a quien le toca saltar de la nube, el relato en primera persona del árbol que hablaba, los trabajos realizados en profesiones absurdamente poéticas como la de los creadores de rocío. Nos encontramos con personajes que realizan sus diversos humanos sueños: ser adoptados por una pareja, disfrutar de la amistad en una situación de enfermedad, descubrir el valor del ‘bien’ como ejercicio cotidiano… De alguna manera sus situaciones, sus historias hablan de un cambio en el que el bien triunfa, frente a las sombras de ‘un hacha de las tinieblas’ o de hermanas tirándose de los pelos, la presencia del mal en un universo de drogas y muerte; la posibilidad de descubrir el engaño y repararlo frente al peligro de ser devorado, en fin, el poder crear historias donde la redención se hace presente bajo distintos desenlaces. Este conjunto de historias fantásticas, realistas, psicológicas, poéticas, muestran la capacidad


para plasmar la riqueza de su imaginación como la posibilidad de crear otros mundos, plantearse otras soluciones, otras alternativas frente al conflicto que es parte consustancial de un buen cuento, pero también ingrediente en el tránsito por la vida. En la sección “Poemas” los hablantes poéticos nos envuelven en sus palabras que como mantos de estrellas cubren universos en donde palpita la necesidad de la amistad: “Si me rechazan me recibes/ si me equivoco me acoges/ si estoy feliz celebras conmigo/ si los demás cierran una puerta, tú abres otra” (“Amiga incondicional”, 73), el valor del silencio: “Sin embargo/ el silencio es rumor, sirena o caracol/ y en él anida mi alma/ que tiembla como ave de cristal en la sombra” (“Soy”, 71). Ese silencio es el mismo que ‘me arropa’, ‘me toma’, ‘me rodea’ en el poema “Calma” (72). Otro tema que aparece a lo largo de estas creaciones poéticas se vincula con la lectura y los libros: “Cuando leo/entiendo que la vida es como el viento/ viene y va”. (“Amor a los libros”, 77). La reflexión sobre la vida, sobre los días en consonancia con una expresión profunda y lírica sobre el ‘yo’ del sujeto que habla se expresan en variados poemas: “¿Y yo?/ Visiones extendidas/nochedía/agolpados mis sentimientos: aliento inagotado” (“Sendero de vida”, 81). Este deseo de vida es deseo de amor, ser ser amado/a al que se alude en el mis-


mo poema: “Pero sobre todo/ tengo hambre de amar/y ser amada” ( 82). Las limitaciones del cuerpo atado a unas cuerdas y su liberación final forman parte del eje temático del poema “El títere” (85), en un movimiento liberador que conforma la última estrofa del poema: “Ella quería escapar/ de las cuerdas que la ataban/ y de ella solo quedaron/ las cuerdas que la ataban” (85). Un universo de múltiples sensaciones habita los poemas de esta antología, consolidando un universo retórico con voces propias y estilos personales: “Una voz/ habla dentro de mí/ con una boca oscura/ No son palabras: son sensaciones” (“Luz crepuscular”, 87), expresa con dramatismo el hablante lírico. La sección de poemas se cierra con un poema que aglutina en su organización varias series de minipoemas, que muestran la fuerza de la condensación y construyen un movimiento que en primera persona se desplaza por la naturaleza: agua, tormenta, viento, nubes, agua azul turquesa, sol perdido; el rostro de la amada; en un encuentro con la creación: “Me volvería como un enjambre/siguiendo la ruta de las abejas/sobre agua azul turquesa/hacia el sol perdido en lo alto/ disolviendo todos los sonidos/ envuelto en cada color y sensación del mundo” (“Poemas a la luz y libertad” (# 5, 90)


Demos la bienvenida a esta reunión de relatos y poemas. Esta antología nos permite también, en el ejercicio de la lectura, tomar conciencia de la importancia, el valor y la necesidad de llevar adelante proyectos literarios de esta dimensión, donde las mencionadas limitaciones de sus autores pueden ser reconocidas en gestos creativos de transformación individual, humana, comunitaria; trascendiendo el espacio libro para devolvernos a la vida y sus desafíos.

Dr. Zulema Moret Grand Valley State University Michigan, USA Septiembre 2013


PALABRAS DEL RESPONSABLE DEL PROYECTO

LAS

PERSONAS NECESITAMOS disfrutar y beneficiarnos de las experiencias creativas; requerimos gozar de oportunidades para poder expresarnos creativamente. Desafortunadamente no todos pueden acceder libremente a este tipo de experiencias, y muy concretamente eso es vivenciado por todos aquellos que padecen de alguna discapacidad. En los personal, soy consciente de esa problemática, pues a lo largo de mi vida me vi restringido físicamente desde corta edad por sufrir diferentes padecimientos físicos, hechos que me llevaron a ser sometido a tratamientos y atenciones médicas especializadas de clínicas e instituciones de salud. Padecimientos tales como asma bronquial, pie plano, fascitis plantar, condromalacia fémur patelar, miopía, neumotórax espontáneo, síndrome de túnel carpal, neuritis ciática por hernia de disco vertebral y cuadros recurrentes de migraña jaquecosa, han sido condiciones con las que no me ha sido fácil el llevar a cabo día a día, las actividades propias de la vida adulta y productiva, siendo necesario medicarme permanentemente con corticosteroides, analgésicos y broncodilatadores, como a su vez depender de ele-


mentos ortopédicos para tratar de contrarrestar dolores crónicos, dificultad de movilidad y problemas para respirar. En ese sentido, comprendo bien como es disminuida la calidad de vida al tener algún tipo de condición médica condicionante; además entiendo muy bien como es necesario tratar de encauzar la consecuente afectación psico-emocional, y afortunadamente el arte ha sido para mi el mejor medio para alzarme y recuperar mi bienestar. Concretamente, ha sido a través de la creación literaria como he podido, exitosamente, trascender los límites de mi problemática física. Por ello, al quedarme claro cómo son las limitaciones en la vida al tener algún padecimiento crónico, he buscado a su vez y por medio del proyecto Ruedas a volar, trabajar con personas que sufren de discapacidad en cualquiera de sus modalidades. Ante esta firme intención, encontré eco en la Escuela de Artes y Oficios para Personas con Discapacidad y Adultos Mayores, —dirigida por la Psic. Dora Celia Gutiérrez—, institución con la que logré realizar el presente proyecto, concretado gracias al apoyo financiero y logístico aportado por el Instituto Chihuahuense de la Cultura —dirigido por el Arq. Fermín Gutiérrez—, a través del Programa de Estímulos para Producción Cultural y Artística de Personas con Discapacidad, coordinado por la Lic. Alejandra Esparza Marín.


La Escuela de Artes y Oficios para Personas con Discapacidad y Adultos Mayores, como institución dedicada a la atención especializada de personas con discapacidad, ha atendido desde su fundación en 2008, a centenares de personas con diversas necesidades. En particular, sucede que en Chihuahua, este grupo vulnerable sufre dificultades para acceder libremente a los ámbitos y espacios relacionados con el arte y la cultura, por lo que mi enfoque se dirigió hacia intentar aportar algún respaldo para buscar subsanar esa problemática, aunado al hecho de que en Escuela de Artes y Oficios para Personas con Discapacidad y Adultos Mayores, no se había realizado hasta la fecha alguna actividad como la aquí presentada, la cual se enfocara a generar condiciones de acceso al desarrollo creativo literario de personas con discapacidad. Una vez iniciadas las actividades, el reto fue lograr despertar el interés de los asistentes al taller, como a su vez respaldarlos de acuerdo a las necesidades especiales de cada uno de ellos. Para eso, recurrí al uso de técnicas de enseñanza especializadas, como a la implementación de ejercicios y tareas específicas, donde me pidiera enfocar en el proceso creativo para motivar a los asistentes a buscar mejorar su condición de vida, en términos de desarrollo humano.


De tal modo, a lo largo de ocho meses se llevó a cabo el taller de creación literaria “Ruedas a Volar”, trabajando con un grupo de 13 personas con diversos tipos de discapacidad. Ellos, por medio de su participación activa, lograron adquirir la suficiente formación literaria y la necesaria habilidad artística para producir textos narrativos y poéticos de calidad, en los que plasmaron su imaginación, su pensamiento y su sentir. Durante ese tiempo, se utilizaron diversas técnicas avanzadas de arte-terapia, lográndose un aprendizaje experiencial que llevó a los alumnos al manejo de los procesos de cambio necesarios para desarrollar la creatividad y equilibrar su salud mental y emocional. Fue necesario, dada las circunstancias particulares de los asistentes, abordar el trabajo, adecuándoles condiciones favorables para su desempeño, pues me enfrenté ante el hecho de que los impedimentos físicos —tales como la imposibilidad para moverse y escribir, o limitaciones severas de la vista o de la audición—, o las afectaciones mentales y/o intelectuales de mis alumnos, me exigía adaptar completamente el proceso de enseñanza-motivacióncreación. Para ello, recurrí a los métodos del teórico del arte-terapia, Joy Schaverien, procurando poner énfasis en la principal ventaja que aportaría a los talleristas el poseer un objeto tangible, en este caso el texto mismo; así, los cuentos y poemas ofrecieron un


área de mediación y contención de las emociones y pensamientos, buscando que los asistentes conectaran con las necesidades del niño que llevan dentro, ofreciéndoles un vínculo con la infancia a través del juego; después, ese material se fue trabajando en términos de un producción literaria cada vez más rica y depurada. Finalmente, el proceso creativo llevó a los asistentes a la fase de «disposición», en la que decidieron qué hacer con la obra. Los trabajos aquí presentados son aquellos que cada uno de sus autores, determinó regalar al mundo a través de su publicación. Considero de valor el mencionar que los asistentes al taller de creación literaria, lograron desarrollar un sentimiento de equidad de oportunidades, como a su vez vivenciaron una mayor participación dentro de la comunidad. Además, concretaron una efectiva facilidad para generar procesos de cambio interno, a través del desarrollo de su creatividad como medio para su crecimiento personal y su integración favorable en la sociedad. En definitiva, la impartición dinámica de talleres de creación literaria a grupos vulnerables, permite que los asistentes desarrollen mayor amplitud de pensamiento, así como una mejor capacidad para plasmar la riqueza de su imaginación, la amplitud de sus pensamientos y la profundidad de sus sentimientos.


Otro objetivo de este proyecto ha sido el lograr una mayor sensibilización de la sociedad ante las personas con discapacidad, y para lograrlo, se distribuirá de forma masiva e intercontinental la presente antología, compartiéndola con especialistas y público en general. Muy particularmente, la distribución será realizada en múltiples foros e instituciones educativas, civiles y clínicas en la ciudad de Chihuahua, pero a su vez se enviará a 159 grupos de atención a personas con discapacidad, como también a bibliotecas públicas e instituciones educativas y de salud de 88 ciudades diferentes de México, e igualmente a otras tantas de Norteamérica, Centroamérica, el Caribe, Sudamérica, España, Francia e Inglaterra, La intención de tal difusión, es para que los sueños, sentimientos, valentía, ideales, fortaleza, logros, temores y esperanzas de los autores aquí antologados, sirvan como vehículo documental de los procesos de dignificación, creatividad y aprendizaje vividos por una persona con discapacidad. Agradezco a cada uno de los asistentes al taller, su interés y entrega, su inagotable imaginación, su prístina sensibilidad, su bello optimismo, su indoblegable espíritu de lucha, su infinita bondad, y su profundo y siempre honesto cariño. Todo esto ha sido para mi un valioso regalo que me cambió para siempre.


Para concluir, dedico muy especialmente este trabajo a nuestro compañero Víctor Guillermo González Ramos, quien fue hombre ejemplar, un alumno entusiasta y un excelente poeta, el cual, aún padeciendo de severas limitaciones físicas, avanzó hasta el final de la vida con alegría, sencillez y generosidad. Víctor, te nos adelantaste a todos, pero tus palabras quedan aquí para ser recordado.

Dr. Jorge Guerrero de la Torre Chihuahua, México Septiembre 2013


PRIMERA SECCIÓN

NARRACIONES

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Autora: Mariana Guadalupe Luján Miranda Edad: 21 Discapacidad: Motriz

Laberinto del tiempo

LA SUAVE luz de la luna iluminaba aquella mirada roja como el fuego del infierno. Dos grandes alas afloraban de su espalda envolviéndolo en un halo de maldad. Sus blanquísimos dientes contrastaban con el tono oscuro de las escamas que cubrían su piel y sus amenazadoras garras invitaban a dar media vuelta y no regresar jamás. Doremy, la doncella guerrera, reprimió un grito de terror, a pesar de que era incapaz de apartar la mirada de la criatura. Resultaba fascinante y aterradora a la vez, si bien era imposible encontrar adjetivos para describir a un ser de las tinieblas. Se llevó una mano al cuello, buscando su amuleto de protección. La cálida sensación del metal entre sus dedos le hizo recuperar algo de tranquilidad. Nunca había visto un demonio y en aquel momento no tenía la certeza de poder conservar la vida para contarlo. Existen multitud de leyendas acerca de seres sobrenaturales que son ________________________________________ 23


capaces de volver locos a los más cuerdos o incluso de matar con una sola mirada. La mayoría son temidos y respetados por los humanos, aunque no ocurre lo mismo con los usuarios de la magia, quienes siempre han tratado de controlarlos. En el caso de Doremy, que había nacido con el don la magia, eran las propias criaturas las que intentaban tomar posesión de su cuerpo. El suyo era un poder muy apreciado, ya que tenía la capacidad de abrir canales mentales para ver el pasado y el futuro. Sin embargo, todavía no había conseguido manejar ese poder a su antojo, pues las visiones continuaban siendo esporádicas y muy cortas. En la más reciente había visto el anillo de Tsuki, una joya tan maravillosa como temible. Había estado perdido durante muchos siglos, por eso en cuanto los magos supieron de su milagrosa reaparición no dudaron en ir a por él. La piedra blanca del anillo permitía controlar el flujo del tiempo, algo que hombres, magos y seres fantásticos han ansiado desde el principio de las eras. El rumor de que el anillo estaba en posesión de los demonios se había extendido como la pólvora, provocando que más de uno tuviera la osadía de enfrentarse a ellos. Particularmente, a ________________________________________ 24


Doremy no le interesaba en absoluto hacerse con la preciada joya. No obstante, la corte de los magos no opinaba lo mismo, así que la enviaron a cazar un demonio haciendo caso omiso a su desinterés. Llevarle la contraria a las cofradía de magos era algo bastante peligroso, por lo que finalmente no le quedó más remedio que aceptar la misión que le habían asignado. Agazapada detrás de unos arbustos, reflexionó sobre su situación durante unos minutos. Como sus poderes no iban a servirle de mucho tendría que usar la espada mágica de Mitzurh si quería tener alguna posibilidad de vencer. Lentamente la sacó de la vaina de cuero. La hoja resplandecía a la luz de la luna con un brillo blanquecino y misterioso. La cofradía de magos las llamaban armas sagradas, por la pureza de los metales con los que se forjaban, que según decían habían sido creados por los dioses. Visualizó a la criatura entre las finas ramas y se preparó para atacar. Esperó unos tres o cuatro segundos y embistió al demonio que, sorprendido, no fue capaz de esquivar la estocada. Un sonido gutural rasgó el gélido aire nocturno cuando la hoja rozó su escamoso hombro. Doremy, aprovechando la confusión, arreme________________________________________ 25


tió de nuevo, pero su adversario detuvo la embestida. Sin que Doremy se diera cuenta, el engendro había sacado su propia arma: se trataba de una gran hacha de las tinieblas. La criatura mostró su enorme fuerza, respondiendo al ataque con un enérgico movimiento que desequilibró a su oponente unos segundos, los suficientes para hacer que la espada mágica volara por los aires hasta quedarse clavada en el suelo. Desarmada, Doremy retrocedió un par de pasos intentando pensar en su siguiente maniobra. Sin la espada mágica todo era mucho más complicado, ya que pocas cosas son capaces de herir a un demonio. La única alternativa era teletransportarlo hasta el calabozo de la torre de hechicería. En ese momento, algo la sacó de sus cavilaciones: el ente maligno se dirigía hacia ella con el hacha por delante y un destello de furia infernal brillando en su mirada. Casi sin tiempo de eludir el cortante y despiadado filo, se tiró al suelo y rodó sobre la hierba. En el tiempo que llevaban combatiendo se había percatado de una cosa: su adversario era fuerte y ágil a la hora de moverse, sin embargo, sus ataques eran pesados y lentos. Tiempo atrás había oído que esa es una debilidad importante en un duelo, por lo

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que lo mejor sería beneficiarse de ello para ganar tiempo. Su prioridad era recuperar su espada. Como movida por un resorte, se levantó rápidamente del suelo y corrió tras su arma. Había caído cerca de un gran árbol, al otro lado del claro. Cuando estaba a punto de alcanzarla notó las garras del demonio aferrándose a su brazo izquierdo. El olor metálico de su propia sangre le provocó náuseas y un dolor agudo le recorrió desde la muñeca hasta el hombro. Sus rodillas se hincaron en el suelo con violencia mientras notaba los desbocados latidos de su corazón. Apretó los dientes, lamentándose de su ineptitud. Cerró los ojos con resignación, esperando su final a manos de la monstruosa criatura. Sin embargo, lo que el destino le tenía reservado a Doremy era muy distinto. Escuchó algo deslizarse sobre el pasto, seguido de un fuerte crujido. Luego se dio la vuelta y se sorprendió al contemplar la escena. Una gruesa raíz envolvía al demonio, que yacía inerte en el suelo. — ¿Estás bien? —preguntó una dulce voz femenina. Doremy miró hacia arriba instintivamente. Una hermosa hada, de largos cabellos dorados, le ________________________________________ 27


tendía su nívea y delicada mano. En la palma pudo apreciar una marca en forma de media luna. Luego reparó en sus graciosas orejas picudas y en sus alas grandes y verdes. — Gracias Dama del Bosque por haberme salvado —respondió Doremy. — No hay de qué, doncella-guerrera. He venido a traerte un mensaje. Las palabras del hada le tomaron por sorpresa. Cuando los magos informaban a alguien durante una misión nunca lo hacían a través de las hadas. Las consideraban criaturas difíciles en el trato, ya que no hacían favores sin recibir algo a cambio. Tras levantarse le entregó un sobre con su nombre escrito en tinta roja. Intrigado, lo abrió para ver su contenido. Dentro había una carta escrita con una letra que le resultó bastante familiar. Decía así: Doremy: Te espero en Taitín dentro de tres días. Me urge hablar contigo sobre mis últimos descubrimientos acerca del anillo de Tsuki. Aralia te mostrará el camino, así que te ruego que no desconfíes de ella por el simple hecho de ser un hada. Es de vi-

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tal importancia que los magos no sepan nada de lo sucedido esta noche. Atentamente, Gallagher. Justo después de leer la carta, esta se hizo pedacitos. Doremy miró de nuevo al hada, sin saber qué decir. El Gran Mago Gallagher había sido su mentor durante su estancia en la torre de hechicería. Era un hombre muy sabio y prudente, por eso le resultaba raro que le hubiera enviado una carta a espaldas de la corte de magos. — No pierdas el tiempo. Tenemos que irnos ya —le espetó Aralia. La rudeza con la que se lo dijo la desconcertó. Aralia parecía tierna y frágil, aunque una conversación de unos segundos con ella bastaba para darse cuenta de que las apariencias engañan. Una vez que Doremy hubo recogido la espada echaron a andar en dirección a lo que ella supuso que era la salida del bosque. La ciudad de Taitín se encontraba en las tierras del norte, a unos días de camino de donde ellas estaban. No era mucho tiempo, pero no le apetecía pasarlo en compañía de Aralia. Era demasiado enigmática y misteriosa. En ese momento pensó en lo caprichoso que ________________________________________ 29


puede llegar a ser el destino y eso le hizo sentirse una pieza insignificante en el rompecabezas del tiempo. Sin quererlo se había convertido en una renegada a ojos de la cofradía de magos, al ocultarles información. Para ellos todo era blanco o negro, con ellos o contra ellos. Vivir al margen de la ley era una empresa peligrosa y aun así, no tenía miedo. Estaba al tanto de que una visión inoportuna podía destrozar su mundo en cuestión de segundos, pero estaba harta de negarse a sí misma lo que en realidad era. Quería aprender a utilizar aquel fantástico poder que se le había concedido, porque estaba segura de que se avecinaban tiempos difíciles. Suspiró al pensar en lo que había dejado atrás, mas enseguida apartó los recuerdos de su cabeza y se concentró en seguir a su nueva compañera de viaje, que avanzaba con decisión mientras su figura se recortaba contra los primeros rayos del amanecer.

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Autora: Fabiola Rocío Gallegos Valencia Edad: 24 Discapacidad: Mental

Mónica y Margarita

MÓNICA Y MARGARITA eran hermanas. Eran muy distintas entre ellas pero hermosísimas las dos. Mónica tenía el pelo rubio, ojos azules, labios rojos, y dientes blancos y bien ordenados. Margarita era una bella morena de pelo negro y ojos grandes y oscuros, sus labios eran de color fresa y los dientes perfectos. Eran dos bellezas increíbles, pero su carácter era terrible: las dos eran egoístas, perezosas, envidiosas y muy mal groseras. Todo el día estaban peleándose por cualquier cosa y discutían a gritos sin parar. Su madre ya no podía más y un día, desesperada, se fue a visitar a una bruja que era famosa por sus encantamientos. La bruja tenía un gran poder y podía convertir lo más maravilloso en algo horrible. Así que la madre le contó lo que ocurría con sus hijas y decidieron que lo mejor sería darles una lección. La hechicera se sentó delante de un cazo pestilente donde hervía un algo verdoso y dijo unas extrañas palabras; brotaron unas burbujas ________________________________________ 31


enormes y dentro de ellas se veía la figura de las dos niñas. Terminado el ritual, la bruja dijo: “vaya a casa, en poco tiempo la magia hará su trabajo”. Cuando la madre retornó a su hogar, se encontró con lo de siempre: sus hijas, tirándose del cabello, luchaban por el suelo, peleando como un par de gatas furiosas. De pronto, ante los ojos asombrados de la mujer, la niñas tiraron con tanta fuerza que se arrancaron enormes mechones de cabello. Se separaron y al hacerlo, el resto del pelo cayó al piso. Mónica y Margarita, al ver eso, se asustaron tanto que comenzaron a gritarse entre si, pero continuar insultándose, los dientes salieron disparados de sus bocas como arrancados por unas pinzas invisibles. Con desespero, llevaron sus manos a la cara, dándose cuenta de que la piel se transformaba en duras y resecas escamas; las uñas crecieron como garras y los pies se cubrieron de vellos gruesos y feos. Lloraron desconsoladas, y al hacerlo, sus voces cambiaron hasta ser como graznidos de guajolote. La madre inmediatamente comprendió que ese era el terrible efecto del hechizo; tuvo que contenerse para no ir corriendo a reclamarle a la bruja, pues recordó el tremendo encantamiento ________________________________________ 32


era la única manera de darles una dura lección a sus hijas. Las niñas salieron corriendo de la casa, aterrorizadas por lo que les sucedió, huyendo sin dirección. Buscaron algún sitio remoto donde esconderse de la mirada de los demás. Por fin, en la profundidad de un bosque de pinos, hallaron una cueva húmeda y sucia, y allí se quedaron. Sus días eran solitarios y tristes, pues su fealdad era tal que ni los animales del bosque se atrevían a acercarse a ellas. Pero todo esto fue teniendo sus resultados benéficos, pues ellas comprendieron que para sobrevivir se necesitaban mutuamente, así que, poco a poco, aprendieron a quererse y respetarse. Margarita reunía un poco de leña, recolectaba hongos y raíces en el bosque, mientras Mónica aprendió a cocinar todo eso en una vieja vasija de barro que encontró en las ruinas de una cabaña. Entre las dos construyeron un par de camastros con paja y rama, y se contaban historias de como había sido buena su vida antes de la desgracias. Una de ellas, una mañana, encontró un pequeño animal lastimado afuera de la cueva, y llamando a su otra hermana, dijo “Mónica, ven, ayúdame con esta paloma... parece herida y no se que hacer...” Así, cuidando de la pequeña ave he________________________________________ 33


rida, aprendieron a ser caritativas y generosas. Poco a poco, lograron comprender el valor de las cosas buenas de la vida. Lucharon por hacer su mundo mejor, aún teniendo en contra todo tipo de limitaciones, hasta que un día entendieron que no había ningún obstáculo que no pudiera ser enfrentado con éxito. Cuando al fin vieron esa enorme verdad, y sus corazones estaban al fin en paz, el conjuro desapareció, retornando sus antiguas apariencias. Eran bellas de nuevo, humanas y normales. Entonces decidieron volver a su hogar. Al llegar, su madre las estaba esperando en la puerta, pues la bruja le había anunciado su regreso y el final del castigo. Desde entonces las hermanas nunca más discutieron, se querían con ternura y se ayudaban constantemente la una a la otra. Y su madre, recuperada del dolor que le había ocasionado la distancia de sus hijas, respiraba al fin orgullosa de tener unas hijas tan maravillosas.

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Autora: Sandra Iveth Campos Cornelio Edad: 20 Discapacidad: Intelectual

Manchas

HOLA: MI NOMBRE es Manchas. Soy lindo y simpático. Lo más gracioso es que soy como una bola peluda. Les contaré mi historia. Eran tiempos de crisis. Mis hermanitos y yo nacimos en una casa muy pobre, que estaba casi en ruinas. El frío y el hambre se apoderaba de nosotros, pero aunque la dueña era muy amable, no tenía dinero para alimentarnos, por eso mi mamá tenía que salir a buscar comida. Nos quedábamos llorando hasta que regresaba, y sin embargo era muy poco lo que podía darnos. Así pasaron los días, hasta que un día llegaron unos hombres que se llevaron arrastrando la dueña. La señora no paraba de llorar y gritar “¡No estoy loca!... ¡déjenme en paz con mis perros!...”. Luego nos quedamos muy solos y asustados escuchando el ruido que hacia el viento. Nuestra madre nos cubrió con su cuerpo para darnos calor y así nos quedamos, tristes y abandonados. ________________________________________ 35


Al día siguiente llegó un camión. Bajó un hombre con una gran red y se acercó a nosotros, muy lentamente. Mi madre le gruñó, tratando de defendernos, pero no pudo hace nada para impedir que atraparan a todos. Yo corrí como pude, y quizás por que estoy pequeño, pude meterme en un agujero. Ahí no me encontró el hombre, pero vi como se los llevaba a todos. ¿A dónde serían enviados? Estaba muy, pero muy asustado. En ese momento me quería morir de la gran tristeza que sentí al verme sin mi familia. ¡Qué iba a hacer yo solo en esta vida si era muy pequeño y no sabía buscar comida! Me acurruqué en una esquina de la casa y así pase varios días, hasta que en mitad de la noche me despertó una enorme luz, me subí a una silla para ver y era una estrella fugaz. ¡Qué bonita! Le pedí a la estrella vivir sin miedo, con seguridad y con amor. Entonces me dio mucho sueño, y me quedé dormido recordando como jugaba con mis hermanitos. Al día siguiente llegó un aparato enorme que hacía mucho ruido, y empezó a tirar la casa. Comenzaron a caer maderas, ladrillos y yo sin poder hacer nada. Lloré mucho y nadie me oía. De pronto, se acercaron tres señores que tenían capa y corona y me dijeron: “no te________________________________________ 36


mas, pequeño, nosotros te cuidaremos”. Luego sentí que me levantaban y era llevado a un lugar en donde había un señor con una bata verde y alrededor muchos otros animales heridos, algunos con vendas y otros dormidos. Así estuve varios días. Me alimentaban con cuidado y alguien dijo “pobrecito... está muy mal...” Poco a poco fui recuperando la fuerza. Cada día me sentía mejor y la alegría retornó a mi cuerpo. Una noche, de pronto, volvieron los tres señores que me rescataron de esos horribles escombros y me llevaron con ellos. Luego me colocaron un gran lazo azul en el cuello y me pusieron al lado de un árbol lleno de luces y regalos. En esa casa había dos niños que cuando me vieron lloraron de alegría. Nunca nadie me había querido tanto. Ahora tengo un gran hogar, vivo muy feliz y soy el perro más afortunado del mundo y todo gracias a la estrella mágica de los deseos.

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Autor: Daniel Hernández Veloz Edad: 20 Discapacidad: Intelectual

Una gran amistad

LUCAS ERA un niño muy bueno, al que le gustaba mucho jugar al fútbol. Pero un día, mientras jugaba, se quebró una pierna. El doctor le colocó un yeso y Lucas se puso muy triste, no solo porque le dolía la pierna, sino porque por mucho tiempo no podría jugar a su deporte favorito. Pasaron los días y Lucas extrañaba tanto a sus amigos del equipo que, en vez de seguir llorando en su casa, decidió ir a verlos mientras practicaban. Cuando llegó a la cancha donde siempre se reunían, se sentó un poco lejos para que no lo vieran. No podía evitar que sus lágrimas corrieran por sus mejillas... ¡Tenía tantas ganas de jugar él también! Pero su mejor amigo lo vio desde lejos y se acercó a saludarlo. Cuando se dio cuenta de que Lucas lloraba, le preguntó qué le pasaba, pero él no le quiso decir nada de lo que sentía. En ese momento, su mejor amigo que lo conocía de muchos años, se dio cuenta de lo que ocurría y le ________________________________________ 39


dijo que esperara ahí sentado, que volvería en un ratito. Se fue hasta a su casa, y volvió con un mazo de naipes para jugar, y le dijo a Lucas: — Ya que no puedes correr, yo no tengo muchas ganas de jugar al fútbol; prefiero jugar unos partidos con los naipes, así compartimos juntos esta tarde tan linda ¡Hace tanto que no jugamos a esto! A Lucas le gustó mucho la idea, se secó las lágrimas y una sonrisa grande iluminó su cara. Y mientras ellos dos jugaban, se fueron acercando poco a poco todos sus compañeros del equipo, y así se armó una ronda grande para jugar a los naipes. ¡Lucas estaba tan feliz! Pasaron una tarde muy divertida, y desde ese día, siempre se juntan en la cancha. Primero los chicos juegan un rato al fútbol, y después, mientras descansan, se sientan todos bajo un árbol, donde los espera contento Lucas, para jugar a los naipes. Y dicen que esto va a seguir así, hasta que él pueda volver a jugar. Lo mejor de todo es que de esta manera Lucas ya no sufre, por el contrario está muy feliz de que gracias a su caída, descubrió que tiene unos amigos tan buenos, que hasta son capaces ________________________________________ 40


de dejar de jugar al deporte que tanto les gusta, con tal de compartir una tarde con él que no puede hacerlo. Ahora no sólo los une su pasión por el fútbol, sino también una verdadera amistad, de esas que no se ven en cualquier lado, solamente donde hay grandes amigos, que son los que nunca te abandonarán cuando estás pasando un mal momento.

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Autora: Arcelia Venzor Mendoza Edad: 60 Discapacidad: Auditiva

El tesoro del árbol

¡HOLA! ¡HAY ALGUIEN AHÍ! —dijo el árbol con angustia. Su voz era débil, tímida. No quería hacer algo imprudente que para despertar a los oscuros seres que habitaban ocultos en el monte... no quería atraer a los monstruos, a las bestias. Ohhh... el frío era tan intenso, que la esencia de su ser ya casi no vibraba. Poco a poco la tibieza abandonaba su cuerpo, congelándolo. Era el único árbol despierto en medio de esa enorme huerto, sintiéndose en la oscuridad tan perdido, vulnerable. — ¡Dios mío! —reflexionó—, debería estar dormido como los demás. Este tiempo ya no es mi tiempo. Pero entonces, ¿porqué me mantengo aún consciente y lúcido?¿acaso por obra de algún poderoso hechizo? La ventisca implacable, soplaba en aquella madrugada gélida, arrancándole cada vez más todo hálito de fuerza. El manzano luchaba por mantenerse en pie, por evitar ser desarraigado. Su ________________________________________ 43


esfuerzo no era tanto para lograr sobrevivir, sino para mantener en su lugar la pequeña joya que de manera insólita había brotado en su seco enramado: un cristal azul y esplendoroso, redondo, quieto, brillaba suspendido de una delgada rama. El viento, aullando embravecido, intentaba arrancarle la magnífica gema. Loco de envidia, el vendaval rugía contra el árbol. Si los demás árboles estuvieran despiertos, nadie en todo ese gran campo helado lo querría: era una tormenta gélida y gris, informe y desgarbada. El ataque inmisericorde continuó, desigual y a muerte. El árbol intentaba —en vano— detener, herir al etéreo viento. Sin poder hacer más, al fin, el árbol fue sacado de cuajo, arrancado violentamente. Tirado de lado, con las raíces expuestas y el tronco roto, dirigió una última mirada a aquella frutita hermosa que él mismo había gestado y que ahora, gracias al inclemente frío de esa región de Temósachi, se había convertido para siempre en una piedra preciosa, para la alegría de muchos corazones.

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Autor: Víctor González Ramos Edad: 41 Discapacidad: Visual

Bajo el sol

HOLA, HOY es 11 de agosto y estoy en la playa. Son las seis de la mañana y Pedro y Juan me han despertado con el ruido de la máquina. Son los que se encargan de limpiar el agua de las porquerías que deja la gente: latas, cigarrillos o bolsas de plástico y de las algas muertas que flotan por allí. Me mojo la cara para refrescarme y miro al cielo. Parece que hoy el sol se levanta de buen humor. La semana pasada estuvo triste y tímido, el cielo se llenó de nubes y no paró de llover. Ya son las ocho y media, el campanario de la iglesia acaba de anunciarlo. Ahí llega María Teresa tan puntual como siempre. Sabe que si llega más tarde hay más alboroto y a ella lo que le gusta es bañarse en calma y sola. Se va llenando la playa de gente. No me extraña con el buen día que hace. ¡Órale!, la señora de la casa rosa se ha comprado un bikini nuevo. Ya deben de haber

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empezado las rebajas. ¡Pepinos de mar, si es Jaime! Cuánto tiempo sin verle. Jaime tiene una cámara de fotos especial que puede meter en el agua. Con ella hace fotos a los animales que viven en el mar. Me acerco a saludarlo y poso para él. Jaime me hace una foto y me sonríe. ¡Qué bien que haya vuelto! A todo el mundo le gusta tirarse por el tobogán de la plataforma. La plataforma es bastante grande y de color azul. El tobogán al estar mojado resbala más y te hace adquirir mucha velocidad. Un señor gordo y con bigote se ha tirado por él y me ha mojado toda. ¡Mira! por allí viene Polo, ¡cómo se tira al agua y ya no lleva flotador! Parece un pez . Mm-mm... esto del pez me ha abierto el apetito. A esta hora todo el mundo está comiendo en el puesto donde venden ceviche. Miguel es el cocinero, nos conocemos desde que nací. Sus tostadas con ceviche son las mejores del mundo y hoy me ha dado dos. ¡Están buenísimas! Después de comer me echo una siestecita, como de costumbre. Yo siempre duermo en el tejado del puesto de comida, porque el aroma del ceviche me hace tener buenos sueños. Esta vez sueño que estoy en una playa desconocida y como soy ________________________________________ 46


muy curiosa me pongo a investigar. Me acerco al mar, a una zona extraña donde el agua es de color plata. Bebo un poco y descubro que el agua sabe al ceviche que hace Miguel. ¡Qué bien! Estoy a punto de darme un banquete cuando una gran nube tapa el sol y una sombra cae sobre mí y sobre el mar azul. Me despierto y descubro que la sombra es el papalote de un niño que lo está haciendo volar. Esta vez no ha sido un sueño muy bonito pero qué le vamos hacer. Ya es por la tarde y la gente se está empezando a ir. Todos los niños están volando sus papalotes, y yo juego con ellas. Al ponerse el sol, Pedro y Juan han vuelto a pasar la máquina. Me encantaría poder conducirla pero solo soy una gaviota. Los he saludado y he volado hasta mi nido.

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Autora: Lily Osura Edad: 36 Discapacidad: Motriz

Bella 22

HOLA. LES COMPARTIRÉ mi historia: A los tres meses de haber nacido, una terrible enfermedad me atacó: la meningitis, la cual inflamó severamente las membranas de mi cerebro. Este padecimiento es especialmente frecuente en niños y personas inmunodeprimidas. Sus consecuencias, son algo serio con lo que tengo que lidiar por el resto de mi vida. Cuando comenzaron los primeros síntomas, los médicos de la localidad en la que nací —un pueblo enclavado en la serranía chihuahuense—, no lograban determinar qué me sucedía. Ante eso, mi madre hizo un gran esfuerzo para conseguir que nos trasladaran a ambas en avioneta, con rumbo a la capital del Estado. Al llegar, inmediatamente fui internada en un hospital; pero para mi gran desinfortunio, no obtuve un correcto tratamiento. Los médicos, al verme casi muerta, azotada por la fiebre, decidieron punzarme la espina dorsal en tres ocasiones, extrayendo ________________________________________ 49


líquido cefalorraquídeo para hacer análisis. No era común ver niños ingresados con este mal, y al no estar habituados a ello, procedieron de una manera que finalmente terminó por agravar las cosas. Me entregaron a mi madre diciéndole “Señora, sentimos decírselo, pero es necesario que tenga resignación, pues lo más seguro es que fallezca la bebé”. Pero gracias a Dios, tuve una oportunidad de vivir. Cuando me dieron de alta en el hospital, mi madre decidió que nos quedaríamos en la ciudad de Chihuahua, pues unos tíos nos ofrecieron alojamiento y apoyo. Cuando llegué a los 10 años de edad, fui enviada a una escuela con niños normales. Durante los años anteriores, había cursado mis estudios en una escuela para personas con necesidades especiales, pero le indicaron a mi madre que sería mejor para mi desarrollo el relacionarme con niños sin discapacidad. Tristemente eso no fue así, pues en ésa época no existía una cultura de integración y respeto para las personas con discapacidad. Resentí la dura discriminación y maltrato hacia mi persona. Cosas rudas y feas como “tullida”, “cuatro ojos”, “bruja” me eran gritadas, lastimándome profundamente. ________________________________________ 50


No sólo los niños, sino también los profesores y directivos de la escuela hacía menoscabo de mi, tratándome indignamente, como si fuera alguna clase de aberración sin derechos. Burlas, agresión y vejaciones, eran el pan de cada día. Hasta que mi madre —bendita sea ella—, me trasladó a otro colegio. En él, un hombre magnífico, noble y sabio maestro de la escuela me recibió con amor y respeto. El profesor le dijo a mi mamá “Señora, desde hoy usted podrá dejar de hacer guardia afuera de la escuela. Ya no es necesario que la cuide tanto. Aquí es el lugar indicado para ella. Nosotros la ayudaremos a que aprenda a ser más segura de sí misma y a desarrollar la independencia que necesita. Déjela en nuestras manos.” Así, él y su esposa —la cual además era conserje en la escuela—, me cuidaron casi como si fuera su hija. Sin embargo aún había gente que no comprendía mi situación y sentían rechazo hacia mi: me refiero a unas compañeras de clase, las cuales, cruelmente me llevaron a la fuerza hasta un arroyo cercano a la escuela y sin más me arrojaron al agua. Ahí estuve, tirada en el agua, con mi silla de ruedas volcada al lado, sin poder hacer nada por levantarme. La corriente era débil y por ahí ________________________________________ 51


fluía poca agua. Manteniendo con dificultad la cabeza levantada, pude respirar, pero un miedo espantoso, la más fiera angustia me atrapó. ¿Qué sería de mi? De nuevo la Providencia intervino, pues un muchacho pasó por ahí, rescatándome. Cuando se enteraron en la escuela de lo sucedido, el profesor montó en cólera, y a punto de castigar físicamente a mis compañeras, levantó una regla de madera para azotarlas. Tuve compasión por ellas y le pedí al profesor que dejara pasar eso, que no era para tanto, que sólo había sido una broma pesada de ellas, que ya las había perdonado. Por haber hecho eso, ellas cambiaron su actitud hacia mí, convirtiéndose en mi mejores amigas, acompañándome a todos lados, otorgándome su ayuda siempre que las necesitara. Pasó el tiempo, y cuando nos disponíamos a comenzar los preparativos para festejar mis quinceaños, ocurrió una terrible desgracia en mi familia: mi padre fue asesinado. Eso lastimó espantosamente mi corazón. Deprimida, caí en un abismo de desesperanza y oscuridad. Inclusive llegue a desear no seguir con vida. Poco a poco fui saliendo de eso agujero, aún cuando pasé por una etapa en la que ni yo misma me aguantaba. Era muy rebelde y necia. ________________________________________ 52


Pero un día maravilloso, la Gracia del Señor llegó a mí. Fui invitada a participar en una ceremonia católica, durante la cual encontré un sentimiento de paz y entendimiento en mi ser. Comprendí que por alguna razón inescrutable, Dios había determinado que yo viviera todo lo que les he narrado: era parte de Su Plan, en el que todos estamos inmersos y cuyos derroteros están más allá de nuestra comprensión, pero que obran para un bien oculto que cada quien debe encontrar en su propio corazón. Hoy agradezco al Creador por todo. Me acepto como soy: vivo feliz, me siento plena y sigo adelante. Sólo espero, algún día, tener la oportunidad de conocer a una persona que yo admiro enormemente. Me refiero a la cantante Gloria Trevi, pues es una mujer ejemplar, valiente, exitosa, que ha sabido sobreponerse a los enormes problemas que la han atormentado. Ella es maravillosa: siempre caminado con la mirada puesta en lo mejor de la vida, radiante, orgullosa, plena y siempre dispuesta a entregar a los demás lo mejor de sí misma. Además yo hago una imitación de ella, pues me fascina su música. Espero que de

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algún modo, ella algún día sepa que la quiero mucho. Termino comentándoles, que sigo estudiando y les deseo lo mejor. Un beso para todos. Su más atenta servidora. Bella22

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Autor: Jorge Ortíz Ángeles Edad: 31 Discapacidad: Mental

La verdad del problema

FRANCISCO

GÓMEZ se secó el sudor de la frente, sintiendo por primera vez el cansancio que llevaba arrastrando durante días. Con un suspiro de resignación, sacó un cigarrillo y se lo puso entre los labios. El joven sentado al otro lado de la mesa se incorporó en su silla, estimulado por el olor del tabaco. — Dame uno —ahora el joven miraba fijamente el paquete de cigarrillos. El periodista, dudando de que estuviera haciendo algo correcto, le entregó uno. Encendió ambos cigarrillos protegiéndolos de la corriente de aire. El policía que le había conducido hasta la sala se despidió con un vago saludo. Para él era lo de siempre, un muchachito al que habían agarrado vendiendo drogas, o sea, otro más que había caído en aquel mundo de engaños, peligros y corrupción. Sin embargo, para el periodista se trataba de una gran oportunidad para escribir un importante artículo. ________________________________________ 55


Cuando Francisco llegó a Chihuahua, pensó que todas aquellas matanzas que se decía estaban ocurriendo en la frontera con Estados Unidos, no eran más que exageraciones. Sin embargo, al llegar a Chihuahua, se quedó sorprendido ante la realidad. Se dio cuenta que no se trataba de un reducido grupo de narcotraficantes que distribuían drogas, sino que se trataba de una población entera sumergida en un mar de pobreza, donde los niños jugaban con armas de madera, a ser sicarios. Eso era espantoso. Por primera vez en mucho tiempo, Francisco sintió miedo, miedo a no poder salir de allí, miedo de la miseria que azotaba a cada uno de los habitantes de ese estado. Había visto a jóvenes divertirse jugando a disparar a un perro cojo. También había visto a policías entrar con sus carros blindados en las colonias populares, insultando a sus habitantes a través de un megáfono y amenazando a todos con sus armas de alto calibre montadas en torretas sobre sus vehículos. Ahora tenía la oportunidad de hablar con un joven narcotraficante (gracias a una generoso soborno entregado a un agente de la Fiscalía del Estado), y no iba a desperdiciarla.

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Sacó su vieja grabadora del bolsillo, humedeció la punta del lápiz con la lengua y se dispuso a interrogar. — ¿Cómo te llamas muchacho? — Eduardo —respondió el joven, apurando al máximo su cigarrillo. — ¿Tu edad? — Diecisiete —Eduardo se rascó la nariz. — ¿Por qué estás aquí, Eduardo? ¿Tráfico de drogas? — Sí, ya te lo he dicho antes. — Está bien...explícame cómo empezó todo. Desde niño, quiero decir. Si me das buena información, te regalo la cajetilla de tabaco. A Eduardo le molestó el chantaje, pero por otra parte sabía que aquellos cigarrillos eran los últimos que podría permitirse en mucho tiempo, por lo que aceptó la oferta con un gruñido de resignación. Francisco, satisfecho con lo que había conseguido, puso en marcha su grabadora. — Todo empezó cuando era pequeño, como a los ocho años. Por entonces era lo que en las pandillas llamamos halcón, o sea, era un vigilante. Cuando los demás compañeros entraban a extorsionar a algún comerciante, yo me encargaba de avisar por medio de un celular si veía acer________________________________________ 57


carse alguna patrulla de la policía. Entonces no era tan peligroso, pues los polis no perseguían a los niños pequeños. Luego nos metíamos entre las colonias pobres de la periferia, donde nuestra gente nos ocultaba de la policía. Ellos ni siquiera tienen huevos de entrar. Ni los tenían antes ni los tienen ahora. — ¿Por qué crees que la poli tiene tanto miedo? —ahora Francisco jugueteaba con las cenizas del cigarrillo. — Porque cuando intentas entrar a un laberinto de calles sin pavimentar, y te encuentras con tipos armados que quieren matarte, no te dan muchas ganas de seguir adelante. Yo soy de la banda de los Cruisers, y conozco todos los callejones y los escondrijos donde guardamos drogas y armas. También conozco las zonas de las bandas rivales por dónde no meterse. En mi mundo, si te equivocas estás muerto —Eduardo estiró los brazos y bostezó— ¿Me das otro cigarrillo? — Antes háblame de tu familia, de cómo le afectaba el tema de las drogas. — Mi familia siempre ha sido pobre, con droga o sin droga. Mi padre era albañil y se pasaba bastante tiempo fuera de casa. No ganaba mucho, apenas suficiente para mantenernos. Cuando ________________________________________ 58


las cosas comenzaron a ir mal, tuve que ayudar, y la forma rápida de ganar dinero era trabajar en lo de las drogas. Mi hermano mayor ya había estado trabajando de puchador, o sea, de vendedor. Le salvé muchas veces de los polis, pero lo tenían bien fichado y un día, caminando por la calle, se lo echaron de un tiro. Yo empecé a hacer trabajos más importantes, como empaquetar la coca y la mota, y pasársela a los distribuidores. Me encargaba de sobornar a los policías del puesto de control para pasar la mercancía de una colonia a otra. En una ocasión, un policía quiso hacer el héroe. No me aceptó el soborno y tuvimos que salir volando. A los tres días apareció el cuerpo del policía en plena calle, pero no encontraron al culpable. Yo no fui, al fin y al cabo es su trabajo, pero el muy desgraciado nos la quiso jugar y le salió caro. Es más, yo no empecé a llevar arma hasta los 13 años, cuando el jefe me dio mi primera pistola, una escuadra 45. En realidad era para intimidar, nunca tuve que usarla en serio. — ¿En qué te gastabas el dinero, Eduardo? No me creo que consiguiendo tanto dinero lo gastaras todo en ayudar a tu familia... — En cosas que uno necesita... armas, ropa... chicas... relojes caros... trocas blindadas. ________________________________________ 59


— ¿Has llegado a consumir drogas? — Claro. Es difícil vivir en estas condiciones sin tomarlas. Siembre andamos al tiro con eso, y es más relax todo si te das unos pases de coca y unos tragos de whiskey. — Ya... — Déjame ver tu reloj —Eduardo tenía toda su atención fijada en mi Rolex— Es oro del bueno ¿verdad? — Sí —Francisco extendió la mano con un gesto de desconfianza. El joven observó ensimismado el reloj, atado alrededor de la muñeca del periodista. Francisco seguía la mirada de Eduardo con suma atención, previendo que el chico podría jugarle una mala pasada. Lo que no esperaba era sentir una fuerte patada por debajo de la mesa, impactando en sus genitales y luego un duro golpe en el rostro. La mueca de dolor del periodista reflejó el miedo que sentía en aquel momento. El aire no penetró en sus pulmones pues el dolor era demasiado intenso. Su cuerpo se dobló en dos instintivamente, mientras a lo lejos alcanzaba a escuchar fuertes detonaciones, gritos y gente corriendo por los pasillos. Luego nada, solo oscuridad. ________________________________________ 60


Horas después, un lisiado Francisco Gómez escuchó la noticia en el canal local de televisión, en su habitación del Hospital: un joven cabecilla, que había sido detenido tras múltiples redadas en una de las más peligrosas colonias populares de Chihuahua, había escapado debido a que un grupo fuertemente armado de miembros de la banda de los Cruisers, irrumpió en el edificio en donde lo tenían detenido, liberando al criminal a fuego y sangre. La reportera informaba que durante el ataque habían muerto seis personas, entre civiles, policías y maleantes. Francisco se frotó los ojos, deseando salir del ese lugar para comenzar a escribir su artículo. Miró sobre la mesita y para su tranquilidad, descubrió que sus cosas estaban ahí: el reloj, la grabadora y su libreta de notas estaban intactos: aquella experiencia le había puesto ante la posibilidad de ingresar triunfal en la élite periodística.

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Autor: Luis Vásquez Hinojos Edad: 23 Discapacidad: Motriz

El pueblo de la gente pequeña

ME DESPERTÉ y salté de la cama rápidamente. Me vestí y cogí el pañuelo amarillo en el que estaba bordado en blanco ”GRANJA DE ROCÍO”. Aquellas letras indicaban que yo trabajaba con otros creando el rocío de la mañana. Cada año, quienes cumplían 15 años, podían elegían un trabajo, ya fuera en la granjas de rocío, en la fábricas de polen, en las fundidoras de arcoiris o en los talleres de nubes. Nosotros somos minúsculos, y desde hace muchísimo tiempo nos dedicamos ha hacer ciertas cosas importantes para que el mundo funcione bien. Este día en particular, sería relevante pues la antigua tradición de dar la bienvenida a cada estación, debía llevarse a cabo. El verano había transcurrido con plácidamente, con sus lluvias y días de intenso calor, y ahora era momento de dar paso al gradual fresco del otoño. Algunas de las muchachas ya tenían listo el manto de color ocre, con el cual cubrirían los hombros del espíritu es________________________________________ 63


tacional que traería días más cortos y hojarascas llevadas por el viento. En la enorme explanada, con alegría, cantos y baile, despediríamos al verano, agradeciéndole sus bondades y gratos recuerdos. El veraniego espíritu dorado y azul se elevó, comenzando su lento viaje hacia el otro hemisferio del mundo, para llevar allá sus bendiciones y felicidad. — ¡Adiós... buen viaje... nos veremos el año que entra! —se escuchaba decir a todos. Gradualmente se fue perdiendo en la distancia, mientras que en su lugar, poco a poco se colocaba el recién llegado otoño. ¡Estos serán tres preciosos meses, con mucho trabajo por hacer!

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Autora: Laura Angélica Perea Flores Edad: 24 Discapacidad: Intelectual

Yuzi cae y cae

HOLA

AMIGOS soy Yuzi, el copito de nieve Nro. 3,842,527, y estoy en la nube 0103 sobrevolando la serranía de Chihuahua. ¿Sabes por qué? Porque hoy me toca saltar junto con todos los copitos que crecimos dentro de esta nube. Es un día perfecto para mi primer salto. Hace frío pero no demasiado y un poquito de viento para que la aventura sea más larga. ¿Qué me encontraré por el camino hasta llegar a tierra? Estoy un poco nervioso. 5, 4, 3, 2, 1 ¡Salto! Ya estoy bajando con mis queridos compañeros de la nube 0103. Sopla una ráfaga de viento y me separo de ellos. Voy de un lado a otro. Parezco un pato mareado. Hablando de patos acabo de chocar con uno ¡AUUU! Seguro que va al lago. Ufff... suerte que no he aterrizado encima del pato sino ya estaría muerto. Oigo que gritan desde mi nube ¡Cuidado! ¡Otra ráfaga! Cierro los ojos y espero otro golpe ________________________________________ 65


pero por suerte aterrizo suavemente sobre un abeto. ¡Qué suerte! Estoy en el parque, otros copitos ya me han hablado de él. Hay muchos niños y siempre pasan cosas divertidas. Ya veo a uno y lleva un trineo. Se acerca muy rápido... ¡Ups¡ Creo que demasiado rápido. ¡Oh no! ¡Cuidaaadoooo!¡Boooom! Ha chocado conmigo y estoy en el suelo. Oigo unas risas. Ahora vienen más niños: Marta, Lucía, Pablo, Martín, Gerardo, Eloy, Néstor y Héctor, el del trineo. Todos juntos empiezan a hacer un muñeco de nieve. Martín, Marta y Gerardo van cogiendo la nieve a montones, Eloy, Héctor y Néstor recogen ramas para hacer lo brazos y Pablo y Lucía van a pedir unos zapatos viejos, una zanahoria y otros adornos. ¡Qué bien! Me han agarrado junto a otros como yo! Seré parte de un muñeco de nieve. Me están haciendo cosquillas y ahora un masaje. Me adhieren a otros copitos, a millones de ellos, para juntos ir formando una bola muy grande. Finalmente, quedo formando parte de la barriga. Miro a los lados, y creo que estoy en su ombligo. Está quedando precioso.

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Al día siguiente, todos los niños se levantan a las siete de la mañana para ver si estoy bien, pero el muñeco de nieve y yo estamos totalmente deshechos: estoy en el suelo formando un charco junto con mis millones de compañeros. Al mediodía me pasa algo rarísimo. El sol me calienta tanto que empiezo a elevarme. Estoy subiendo y subiendo hasta llegar al cielo. Aparezco en la nube 6011. Pasan unos días y vuelve a hacer frío. Sin darme cuenta ya estoy otra vez un poco nervioso y preparado para la cuenta atrás. 5, 4, 3, 2, 1. ¡Salto! ¡Vamos por otra aventura!

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Autora: Paola Peña Jurado Edad: 23 Discapacidad: Intelectual

El árbol que hablaba

HABÍA UN LOBO en la selva. Un día, cuando estaba afuera paseando, encontró a un árbol que tenía unas hojas que parecían caras de personas. Escuchó atentamente y pudo oír al árbol hablar. El lobo se asustó y dijo: — Hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante. Tan pronto como hubo dicho estas palabras, alguna cosa que no pudo ver lo golpeó y lo dejó inconsciente. No sabía durante cuánto tiempo había estado allí tendido en el suelo, pero cuando despertó estaba demasiado asustado para hablar. Se levantó inmediatamente y empezó a correr. El lobo estuvo pensando acerca de lo que le había ocurrido y se dio cuenta de que podía usar el árbol para su provecho. Se fue paseando de nuevo y se encontró a un antílope. Le contó lo

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del árbol que hablaba, pero el antílope no le creyó. — Ven y lo verás tú mismo -dijo el lobopero cuando llegues delante del árbol asegúrate de decir estas palabras: “Hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante”. Si no las dices, morirás. El lobo y el antílope se acercaron hasta el árbol que hablaba. El antílope dijo: — Has dicho la verdad, lobo, hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante. Tan pronto como dijo esto alguna cosa lo golpeó y lo dejó inconsciente. El lobo cargó con él a su espalda y lo llevó a casa para comérselo. “Este árbol que habla solucionará todos mis problemas”, pensó el lobo. “Si soy inteligente nunca más volveré a pasar hambre.” Al día siguiente el lobo estaba paseando como de costumbre. Al cabo de un rato se encontró con una tortuga. Le contó la misma historia que le había contado al antílope, y la llevó hasta el lugar. La tortuga se sorprendió cuando vio al árbol hablante. — No creía que esto fuera posible -dijohasta el día de hoy nunca me había encontrado ________________________________________ 70


con algo tan raro como un árbol hablante. Inmediatamente fue golpeada por algo que no pudo ver y cayó inconsciente. El lobo la arrastró hasta su casa y la puso en una olla. Pensó en hacer una estupenda sopa. El lobo estaba orgulloso de sí mismo. Después del antílope y la tortuga cazó un ave, un jabalí, y un ciervo. Nunca antes había comido mejor. Siempre usaba la misma estrategia. Contaba a sus presas que debían decir que nunca antes habían visto a un árbol hablar y que si no lo decían morirían. Todos ellos hicieron lo que el lobo les dijo y todos ellos quedaron inconscientes. Luego el lobo cargaba con ellos hasta su casa. Era un plan perfecto, él lo creía simple e infalible, y agradecía a las estrellas el hecho de haber encontrado a ese árbol. Esperaba comer como un rey durante el resto de su vida. Un día, que se sentía con algo de hambre, el lobo fue a pasear de nuevo. Esta vez se encontró con una liebre. El lobo le dijo: — Hermana liebre, he visto algo que tú no has visto desde el tiempo de tus antepasados. — Hermano mayor, ¿qué puede ser? — preguntó la liebre.

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— He visto un árbol que habla en la selva —dijo el lobo. Contó la misma historia de siempre a la liebre y se ofreció para llevarla a ver ese árbol hablante. Fueron juntos hasta el lugar. Cuando se acercaban al árbol el lobo le dijo: — No olvides lo que te he contado. — ¿Qué me contaste? —preguntó la liebre. — Lo que debes decir cuando llegues junto al árbol, o si no, morirás —dijo el lobo. — ¡Oh!, sí —dijo la liebre. Y empezó a hablar con el árbol. — ¡Oh!... árbol, ¡oh!... árbol —repetía la liebre—. Eres un árbol precioso. — No, esto no —corrigió el lobo. — Perdona —dijo la liebre. Entonces habló de nuevo—. Árbol... ¡oh!... árbol, nunca pensé que pudieras ser tan maravilloso. — ¡No, no! —reclamó el lobo— no un árbol precioso, un árbol hablante. Te dije que tenías que decir que nunca habías visto antes a un árbol hablante. Tan pronto como hubo dicho estas palabras, el lobo cayó inconsciente. La liebre se fue

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andando y mirando hacia el árbol y el lobo. Luego sonrió: — Entonces, este era el plan del señor Lobo —dijo— . Se pensaba que este lugar era un comedero y yo su comida. La liebre se marchó y contó a todos los animales de la selva el secreto del árbol que hablaba. El plan del lobo fue descubierto, y el árbol, sin herir a nadie, continuó hablando solo.

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SEGUNDA SECCIÓN

POEMAS

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Autora: Mariana Guadalupe Luján Miranda Edad: 21 Discapacidad: Motriz

Soy En una foto en blanco y negro veo mi extraño esqueleto así llegué así seré. Estoy en esta forma de existencia palpitando sin rostro caminando lenta cuidadosa men te tan tiesa como un árbol. No podré solucionar del cómo pequeña así nací, y siempre tendré que estar cayendo por dar traspiés. Sin embargo, el silencio es rumor, sirena o caracol y en él anida mi alma que tiembla como ave de cristal en la sombra.

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Calma Bajo el sicomoro el arroyo apenas se desliza. S贸lo unas cuantas hojas entre las rocas sobre las aguas muestran el movimiento Un silencio me rodea. Reconozco en las se帽ales de este tiempo como las chispas que saltan del fuego el lugar y la hora, el rumbo claro. Un silencio me arropa. Un silencio me toma, despojando lo que me hace a m铆 misma. Y en el origen de ese instante palabra y sentimiento emoci贸n y deseo se vuelven uno. Se hunden en mi silencio.

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Autora: Laura Angélica Perea Flores Edad: 24 Discapacidad: Intelectual

Amiga incondicional Eres la persona más importante en el mundo eres incondicional. Si me rechazan me recibes, si me equivoco me acoges si estoy feliz celebras conmigo si los demás cierran una puerta, tu abres otra. Si estoy triste me haces reír. Eres la amiga incondicional la que más quiero.

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Autora: Berenice Chacón Rodríguez Edad: 21 Discapacidad: Motriz

Sendero de vida Huellas de ruedas: líneas de vida en el paisaje. Aún no terminan quizás porque falta mucho camino por conocer o porque faltan muchos amigos por conocer. Las puertas entreabiertas retornan a los ojos el esplendor danzando. Entrega de la oportunidad nueva donde sumerjo mi frente en la mañana. Los árboles son silenciosos. Si escucháramos su verde lenguaje quedaríamos más desnudos que sol en nuestro desierto. Bajo el árbol veo una sombra y a lo lejos una muchacha con vestido de flores. Siento la brisa húmeda y el latir de una ciudad moderna.

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ÂżY yo? Visiones extendidas noche-dĂ­a agolpados mis sentimientos: aliento inagotado. Tengo hambre hambre de jornadas alegres de palabras milagrosas de ver el ocĂŠano desplegado y ondulante. Pero sobre todo tengo hambre de amar y ser amada.

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Autor: Daniel Iván Mancinas Araujo Edad: 19 Discapacidad: Intelectual

Amor a los libros El libro es una persona que nos ayuda a leer y a comprender. Al abrirlo ve en él la oscura forma de cada letra y su guirnalda de sílabas, son como ronda de niñas que se acerca y se aleja. Cuando leo entiendo que la vida es como el viento viene

y

va.

Cuando abro la puerta de la imaginación abro muchas puertas más. Libro amigo propicias a mi mente

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como la rosa al pájaro y la abeja. Mis pensamientos no sólo salen de la mente también salen del corazón.

Cuando leo puedo saber que hay un espejo a través del sol no lo conozco sólo gira.

Cuando te tomo libro-amigo caen las sílabas como gotas de agua que resbalan por la piedra hacia el océano de mi mente.

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Autora: Odilia Beltrán Palma Edad: 36 Discapacidad: Motriz

El títere Ella iba caminando, pensando, cómo sería la vida sin estar atada a unas cuerdas. Los árboles dicen que la vieron otros que le hablaron y otros que no vieron nada. Ella pasó por un río cuando de repente desapareció. Unos dicen que fue por arte de magia, otros que fue brujería y otros que no vieron nada. Ella quería escapar de aquello que la ceñía y al final, sólo quedaron las cuerdas que la ataban...

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Plenitud 1 Durante seis veces seis años esta silla fue el escenario oculto, la hondonada oscurecida donde desfilaron los sueños, el navío de las horas tristes, el foso donde, a tientas, mis anhelos yacieron. 2 Ahí, se libraron batallas a vida o muerte como en el otro lado del Sol. Calladamente, entre fuego y cenizas, obstáculos y dificultades, encontré un cordón umbilical, vínculo con la eternidad. 3 Hoy tengo una Cruz que con Su amor me reveló un secreto. Desde ese corazón ardiente brota el furor, amasado con fe y esperanza, devorador de toda soledad y tristeza.

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Autor: Víctor Guillermo González Ramos Edad: 41 Discapacidad: Visual

Luz crepuscular La noche corrió más lentamente entre los árboles para que pudiéramos entender mejor / su esencia diferente. Una voz habla dentro de mi con una boca oscura No son palabras: son sensaciones. Desgarra el grito inúndalo de cal. Ninguno de los extremos que he caminado en esta tierra, me pertenece. Yo solo estoy de paso. En un cerrado espacio confinado por el mundo ________________________________________ 87


las nieblas rompen como olas antes mis ojos como una corriente que todo lo devora. Y aún cuando no puedo fijar la mirada en el río que inexorablemente nos arrastra / hacia la hondonada oscurecida donde desfilaban los sueños / camino bajo mis párpados endurecidos y entre olores de azafrán y sándalo / me hago de nuevo hombre.

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Poemas a la luz y libertad 1 Vivido ritmo de lo visible para llegar a lo invisible que me subyuga, entre el vacĂ­o y el puro acontecer. 2 Son dulces los ojos de mi novia secretas chispas en donde los astros concretaron su miel. Son negros los ojos de mi novia como el suave manto de las noches. Extensos ojos donde el impulso de mĂ­ mismo se cumple con su forma ocular perfecta. Pinta la luz volutas bajo el agua en donde al verte, amor se consagrĂł la esperanza.

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3 Dios del agua y la tormenta de su boca a mi oído de la boca abierta como de máscara las palabras se anudan como luego del huracán. 4 Cuando miro mis pensamientos embarcaciones flotan como preguntas No lamen el viento duermen en las nubes. 5 Me volvería como un enjambre siguiendo la ruta de las abejas sobre agua azul turquesa hacia el sol perdido en lo alto disolviendo todos los sonidos envuelto en cada color y sensación del mundo.

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ÍNDICE: Prólogo ................................. ................. ......... 5 Palabras del responsable del proyecto . ....... 13

Primera sección: Narraciones ... .......... .. .... 21

Mariana Guadalupe Luján Miranda

Laberinto del tiempo .......................... 23 Fabiola Rocío Gallegos Valencia

Mónica y Margarita ........................... 31 Sandra Iveth Campos Cornelio

Manchas .............................................. 35 Daniel Hernández Veloz

Una gran amistad ................................39 Arcelia Venzor Mendoza

El tesoro del árbol .............................. 43 Víctor González Ramos

Bajo el sol ............................................ 45 Lily Osura Bella 22 .............................................. 49 Jorge Ortíz Ángeles

La verdad del problema ................... 55


Luis Vásquez Hinojos

El pueblo de la gente pequeña ......... 63 Laura Angélica Perea Flores

Yuzy cae y cae ................................... 65 Paola Peña Jurado

El árbol que hablaba ....................... 69

Segunda sección: Poemas .......................... 75

Mariana Guadalupe Luján Miranda

Soy ..................................................... 77 Calma ................................................ 78 Laura Angélica Perea Flores

Amiga incondicional ........................ 79 Berenice Chacón Rodríguez

Sendero de vida ................................ 81 Daniel Iván Mancinas Araujo

Amor a los libros .............................. 83 Odilia Beltrán Palma

El títere ............................................ 85 Plenitud .............................................86 Víctor Guillermo González Ramos

Luz crepuscular ............................... 87 Poemas a la luz y libertad ............... 89


Ruedas a volar: antología del taller de creación literaria de la Escuela de Artes y Oficios para Personas con Discapacidad y Adulto Mayor, se terminó de imprimir en octubre de 2013 en Talleres Gráficos del Estado, calle Cuarta No. 3013, Chihuahua, México. La edición consta de 1000 ejemplares. Se utilizó papel unibond marfil de 75 grs., tipografía Arial 10, Bitstream Charter 11, y FreeSerif 11, 12 y 14. Mesa de redacción: Lilia Esperanza Sierra Pérez Rodríguez, Jorge Guerrero de la Torre y León Muñoz Martínez.

Ruedas a volar: antología del taller literario  
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