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Rosario Margarita María Salas Woocay TIERRA

ÁRIDA

Llora el cielo y lo percibo en el repicar de sus lágrimas en el tiempo, manan por la desgracia de su suelo cada vez más seco, más desierto, cada vez...más yerto. Ya el esmeralda es prohibido, en las ramas de los árboles fugitivo, cae la lluvia y el suelo la bebe con la desesperación de un náufrago, o de un mendigo. Sin retornar en frutos se clama lo verde, qué diremos del color de los rosales florecidos; hoy con mis ojos sólo es sentido lo gris de la noche, en cemento derretido. Las nubes son ilusiones, ya en ellas figuras no percibo; pues sólo las veo en mi mente cuando de los recuerdos, soy cautivo. No existen pinos en los bosques que inviten al cielo a ser benigno, esparciendo alegría y dando vida; hoy sólo llora triste, es esquivo.

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Rosario Margarita María Salas Woocay Su llanto insuficiente ya no mora en los troncos que ávidos reclaman, el elíxir que corra por sus venas alimentando la vida en sus entrañas. Ya los montes son ceniza, por incendios consumidos, ya la Tierra está desierta, son muy pocos, los que quedan vivos.

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Rosario Margarita María Salas Woocay SEÑORA

NATURALEZA

¡Oh señora

naturaleza

que en tu capricho nos muestras del mundo entero su inigualable belleza En el cerro que lo vistes cual gasas

a lo lejos,

con las nubes de algodón

que lo recubren; dibujando apenas su silueta en el romanticismo de la espera en que se descubre. ¡Cómo oprime mi pecho! la emoción que sublima cada rincón que me presentas Utilizando a tu capricho formas y color, cincelando en mi mente con cada estampa, las formas sugestivas... de una ilusión. 3


Rosario Margarita María Salas Woocay

FLOR

DEL

NARANJO

Flor de azahar, flor del naranjo, tu blancura corona las ramas; suave enervas mis sentidos cuando me envuelve tu sutil fragancia. Reinas con grato perfume en los patios, en sus colindancias; cierro mis ojos y guardo memoria de tus flores...odoríficas, aromáticas. Me siento viva, con alma joven, de tu presencia embriagada; se hace mía a través del olfato, es un embrujo, esencia mágica. Despierta mi mente, aviva los sentidos; emana efluvios... que prendan el alma.

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Rosario Margarita María Salas Woocay TÚ Y YO

Toma mi mano y vamos a volar, recorrer el mundo en un suspiro; planeando entre las nubes para conocer de los mortales el sino. Reposa junto a mí y vamos a soñar, con un mundo de paz en que todos son dichosos y se pueden alimentar. Camina a mi lado, marquemos senderos al andar para llegar al cielo, y de nuevo retornar con las manos llenas de luceros, que nos iluminen y permitan con la vida continuar. Acerca tu oído al mío y vamos a escuchar, los acordes de un himno de paz, que nos permitan reflexionar... sobre lo que queremos ser y lo que somos, desde que nacemos, hasta el día en que en la tierra habremos de descansar.

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Rosario Margarita Mar铆a Salas Woocay

Abre tus ojos y observa hacia d贸nde dirijo mi mirar, descubre todo lo bello que brinda la vida, desde el amanecer hasta el ocaso, desde el nacer hasta el eterno descanso... en una caricia, un beso, un abrazo, a todo lo que nos permite...AMAR.

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Rosario Margarita María Salas Woocay OTOÑ O

Secará el cerezo al irse el estío, sus desnudas ramas lo han de anunciar.

Y entristece mi alma al temer que el tiempo, no brinde primaveras que lo hagan retoñar.

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Rosario Margarita María Salas Woocay IMÁGENES Efímera,

fugaz crisálida,

serás de tintes bellos; traslúcida oruga al nacer volarás. Sólo un sueño,

un lamento

y un tímido consuelo; un susurro que opaca el viento se desvanece, y aún lo siento Un latido, un parpadeo, una chispa en el cerebro; arena escurre entre los dedos, descarga eléctrica en el cuerpo. Aroma que impregna de

vida,

una paja en el cabello, brisa que humedece el viento, sale el sol y se la lleva.

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Rosario Margarita María Salas Woocay Perene huella que en la mente grava. Una lágrima furtiva escapa; capullo que lentamente abre captura cada segundo en nuestra era. Calor que emana

de fogosa hoguera

danza la llama en temblorosa espera, naranja, dorada, la leña se quema; chispa y aroma que el viento se lleva... vuela y se posa en la enredadera Prístina lágrima que del ojo escapa, dibuja una línea que en el tiempo queda; marcando su rostro en recuerdo de ella. Pétalos de rosa que seca y se quiebra al correr de los años ceniza se queda; la huella de la playa, El mar se la lleva...

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Rosario Margarita María Salas Woocay

ILUSIÓN Inspiración del pensamiento cual obsesión que aniquila; oxígeno que posee el viento y ahoga si se nos quita. Llama y fuego de la hoguera, manantial que sacia sed; sedante que mitiga penas, ventura en la desdicha es. Rayo y trueno de tormenta, moneda en la estrechez; es el pan que alimenta en vano, al hombre que de amores es.

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Rosario Margarita María Salas Woocay SOMBRA

Ha visto alguna vez el ojo humano, una sombra etérea caminando sin un cuerpo material que vaya proyectando, la sombra que lo sigue en su calvario Es así el fantasma de una vida, que

volátil prosigue

en su camino; sin saber ¡cuánto más sufrir habrá! para llegar al final de su destino.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

FANTASMA Un viento frío es el suspiro de un alma en pena que vaga en el mundo de los vivos, sin encontrar la paz anhelada. Recordando de su vida ¡ah, tanto tiempo pasada! que escapara en cosas vanas y hoy no le deja descansar.

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Rosario Margarita María Salas Woocay RECUERDOS Guardaré la flor entre las páginas del libro que de mi vida es historia, ¡y narra mis delirios! Conservaré su aroma de sutil fragancia, ¡que me embriagara al despuntar el alba! Y se harán presentes aquellos momentos, en que sus espinas sangraron mis dedos. Se evocarán también los días enteros, en que mariposas posaban en sus pétalos. Por eso cuidaré no sólo el recuerdo, sino la marchita rosa, ¡a través del tiempo!

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Rosario Margarita María Salas Woocay ESPÍRITU Volátil se eleva, se pierde en el cielo; los astros titilan como soles en el firmamento. Estrella fugaz en el espacio pasajera, te esfumas ante mis ojos, a dónde llegarás. Respiro lento y me ahogo de recuerdos, exhalo un suspiro... la melancolía escapa. Risas sin sentido que se lleva el viento, al encontrar un obstáculo las repite el eco. Ulula el viento, crepita la hoguera; a su larga enagua el encaje bordea. Rasga la guitarra, sutil entona la flauta, gime el violín y armoniza el arpa. 14


Rosario Margarita MarĂ­a Salas Woocay Murmuran las palmas y ruge el ocĂŠano, susurran las nubes y escucha quien ama. Rompen las olas, desliza la lancha; golpetea el velamen... que despliega el alma.

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Rosario Margarita María Salas Woocay ES

A S Í...

Una luciérnaga en la noche, una gaviota se alimenta en el mar. Un soplo de playa escapa por mis dedos, un puño de viento que no ha de pesar. El aroma de azahar en una habitación callada, la respiración dormida en una noche de calma. Un rugido del mar en plena tempestad, y un arrullo del alma al suspirar. La voz de un poeta en un instante de mi vida, y el corazón... gozoso y pleno de escuchar.

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Rosario Margarita María Salas Woocay ASÍ LO CREO

El aleteo de un colibrí frente a una rama, acariciando una flor la polinizará. Una idea suspendida en el espacio, la mente fertilizará Imágenes que vuelcan los recuerdos, ojos sin vida las podrán mirar. La brisa que toca mi rostro, una caricia de Dios será. Por qué en la Tierra aún yo sufro, sólo él lo sabrá. Se alzan los brazos... suplican piedad; en el infinito, alguien responderá. Alzas la mirada al cielo, y una estrella fugaz contemplarás pasar.

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Rosario Margarita María Salas Woocay Brazos que se cierran, nunca olvidan el calor de su cuerpo aprisionar. Un ademán de desdén con tu mano, a alguien puede lastimar. Una mueca burlona en los labios, desprecio ha de manifestar. Una amistad que no se ha respetado, en el vacío se perderá. Cangrejo que velozmente huyes, cuando el mar ves replegar. Las olas rompen en el risco, el mar las escucha quejar. De un bebé en un vientre el latido, la raza humana prolongará.

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Rosario Margarita María Salas Woocay ESCÚCHAME 2 de septiembre de 2003

¡Calla! Escucha mi temor, en el latido incontrolable que martillea mi pecho, en desenfrenada risa por la nada. ¡Calla! Escucha mi temor, que alaba al Señor del cielo en silenciosa plegaria, sin atreverse apenas a pedir algo más, en su vida mágica. ¡Calla! Escucha mi temor, al preparar solícita los seguros del alma, que apenas cubren debilidades básicas. ¡Calla! Escucha mi temor, cuando el tallo de la rosa quiebra, queriendo atrapar en un momento su belleza ajena al firmamento. ¡Calla! Escucha mi temor, al deshojar una flor queriendo encontrar tal vez, una respuesta a mi voz.

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Rosario Margarita María Salas Woocay ¡Calla! Escucha mi temor, cuando el cuerpo se estremece, y las manos tiemblan buscando tu calor.

¡Calla! Escucha mi temor, cuando rodeo tu cuello con mis brazos, y en eterno dogal quiero fundirme contigo; para permanecer eternamente en tus sentidos. ¡Calla! Escucha mi temor, en descolorida lágrima que recorre el rostro, colmándolo del miedo que trae del interior.

¡Calla! Escucha mi temor, Al murmurar callada una oración por mi alma, con la esperanza del perdón.

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Rosario Margarita María Salas Woocay ¡Calla! Escucha mi temor, de perderme en la nada y vagar por el espacio, sin ver a mi Señor; quien se apiade de mí y de mis pecados, porque pobre pecadora soy. ¡Calla! Escucha mi temor, porque a pesar de todo tengo paz y espero, que aún para mi espíritu haya algo mejor.

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Rosario Margarita María Salas Woocay ASÍ

ME

DUELO

Justicia divina la humanidad flagela, no por ser de muchos... es menor la pena. Los oídos rezumban la vista se nubla, los huesos se estremecen... el corazón retumba. Se agita la respiración, inhalar se dificulta, se entrecortan los suspiros... ya sólo fuerza pido. Las manos palpitan y los pies retuerzo, se encorva la espalda... se siente punzar el cuello. Quijada lívida, un tic en el párpado, queman las rodillas... piedad se clama.

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Rosario Margarita María Salas Woocay La nariz percibe aroma de infiernos; se vuelca el estómago... arroja deshechos. Quedo temblando, fragilísimo elemento, desmadejado orgullo, desordenado cabello. No siento hálito alguno en el débil pertrecho que cobija mi alma, mas rendirme...no quiero. Me tumbo en el catre, marioneta parezco, vulnerable quedo en mi troncal maltrecho. El dolor me gana y enrollo mi cuerpo, encojo mis miembros... un feto parezco.

La cabeza humillo se rinde al recuerdo, la vida perdura... a merced del tiempo.

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Rosario Margarita María Salas Woocay M I S E R I A

Hoy vi a un hombre en su lucha por la vida... del arcón de su tesoro sacaba piedras, vidrios, lienzos, tubos... ¡La mirada se fascina! calzado, papeles, moños... ¡Y todo a un lado lo tira! Antes de llegar al fondo, en afán de su codicia; buscaba, dejando a un lado, todo en clasificadas filas. Ya casi desalentado, halló al fin unas primicias que apenas saciaron su hambre, pues eran latas vacías. ¡No retrato a un usurero contando sus avaricias; os hablo de la miseria con que cruzo cada día! ¡Era la basura su tesoro, estaba su arcón, en una esquina!

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Rosario Margarita María Salas Woocay H E R M E S ¿Soy un ente material, o soy la esencia de mi sentir y pensar, errante ego? ¿Soy las partes que conforman mi atormentado cuerpo, o soy la chispa de capacidad que en mis ojos proyecto? ¿Soy la masa inconforme de carne y huesos, o soy la energía mental con que transformo y creo? ¡Soy! porque mi mente me comunica mi contexto; porque me hace definir diferente y etéreo. ¡Soy! porque puedo apreciar del mundo lo bello; no sólo al verlo con mis ojos sino al percibirlo en el viento. ¡Soy! porque mi mente todo lo puede dominar, aún la envoltura fugaz de mi mutilado cuerpo. 25


Rosario Margarita María Salas Woocay

¡Soy! porque mi mente está presente en todo lo que emprendo; y, es así como soy... un Ser perfecto. ¡Soy! porque al existir mi mente yo le formo cuerpo. ¡Soy! ¡Porque al sentir nada falta! ¡Soy! ¡Porque pienso!

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Rosario Margarita María Salas Woocay

AMARGURA

Una espina extraña, ajena, el cuerpo la escupe. Sentimiento de culpa en furia se esconde, azota con cólera a quien lo descubre. La pena aunque breve, en el alma se esculpe; el dolor y amargura que olvidar se elude. Como una escultura que del mármol surge, heridas de la mente cual lava de volcán... de sus labios fluyen.

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Rosario Margarita María Salas Woocay SIERRA

TARAHUMARA

Sierra Madre, sierra mía, pedacito de Chihuahua; tus montañas baña el alba ¡imponente Sierra Tarahumara! El venero que nace en tu cumbre, cristalina agua filtrada; forma arroyos transparentes de piedras pulimentadas. pareciera espejo de luz, del sol sus rayos reflejara; y en las rocas de su nicho esculturas parecen labradas. Rincón de la Ponderosa, llegar a ti y dar la espalda, para cuando la vista se vuelva, quedarse petrificada. ¡Cuánta majestuosidad! en tus pinos expresada; refleja tanta vida el verde, se permanece extasiada. No es un error decir que el corazón se agiganta; golpea fuertemente el pecho, pareciera lo abandonara.

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Rosario Margarita María Salas Woocay Emoción de tal magnitud con lágrimas expresada, sólo se puede rendir... al contemplar tu alborada. Se sigue hasta el Mirador denominado el Gallego, mirando hacia el cañón se ve Urique, a dos mil metros. Se baja bordeando montaña, conducir es todo riesgo, son veredas muy angostas, se advierte pequeño aeropuerto. Allá a lo lejos se vislumbra un hilo de agua nacer, brota de entre las montañas, para el Cañón de Urique recorrer. A la izquierda se mira el sol a punto de desaparecer, debajo contemplas las nubes ¡ ya comienza a llover! Es espectacular ver las montañas brillar, unas porque las humedece el agua y a las otras el sol deslumbrar.

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Rosario Margarita María Salas Woocay Imposible se pueda olvidar el haber estado ahí, se siente pequeño el hombre pero a la vez.... muy feliz.

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Rosario Margarita María Salas Woocay CANTO

A

LA

TARAHUMARA

El arrullo del murmullo de tus ramas, parecía que entonaban cadencioso himno de paz, saludando la naciente alborada. Como un riachuelo escondido que bebiera mis suspiros, y el corazón me prendara. Acarició mi faz el viento, y el aroma de tu seno... hasta mi mente impregnara. El alma se ha rendido ante tu inconmensurable belleza, ¡estuve en el paraíso al recorrer tus montañas! Ya eres parte de mí, ¡majestuosa Sierra Tarahumara!

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Rosario Margarita María Salas Woocay CABO

DEL SOL

Oleaje que cruje, imponente voz; murmura el océano... el silencio de la noche se perdió. Canto de sirenas confunde con su gemir, llega hasta mis oídos, lo he podido percibir. Con el ulular del viento y una hoguera crepitar, invita la noche hermosa con una guitarra trovar. El mar con su gran lamento de barítono profundo; ruge, invitando al viento, hacer a mi canción preludio. Música que flota en las nubes la iluminan las estrellas, recobro recuerdos aciagos en el lento caminar. Y recorro la vereda con luciérnagas danzando; titilan en la oscuridad, mi camino iluminando. 32


Rosario Margarita María Salas Woocay

Atrás, quedaron el mar, las arenas y el océano; y la barca que enrumbó al artístico peñasco. Atrás quedaron gaviotas y pelícanos volando; y la luz del atardecer, como un sueño...se fue apagando.

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Rosario Margarita María Salas Woocay GUARDIÁN DE LA PLAYA.

Impasible espera que rige el astro sol, soberbio vigilas la playa hasta que la marea crezca, y arrecie el embate contra tu recia planta; que enfrenta el mar en cruento combate. Rompes las olas que pulen las rocas, formando una playa de figuras mil. Con tu estampa de majestuosa presencia sobresales a todas, como gigante felino a punto de rugir. Con mirada indiferente y con típico desdén; conminas con regia postura, a que te distraigan con su vaivén.

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Rosario Margarita María Salas Woocay Retas al oleaje, que intimidante el mar lanza hacia ti amenazante, deseando hacerte sucumbir. Y las olas rompen en tu magna figura, que ecuánime permanece ante su furia sin fin. La aurora aparece, la luna se va, el mar está calmo y trueca la furia en finos encajes. Lame tus costados rindiendo homenaje, a quien estoicamente soportó su embate.

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Rosario Margarita María Salas Woocay T O L E D O. Miré hacia tus torres de castillo medieval, sobresalían del caserío El Alcázar y la Catedral. El Tajo te circundaba, semejabas una ínsula; y en las calles pululaba el gentío en la vendimia. En Santo Tomé iglesia asentada en un callejo, un mural impresionante heredado por El Greco. Apenas pisar el puente se transporta uno en la historia; desfilan los personajes, de quienes tenemos memoria. Tus talleres de labrado de oro damasquinado; son distintivo arte, nace de tus artesanos. ¡Oh Toledo aroma a ensueño persiste el pasado en ti; te refugias del presente pero estás, dentro de mí. 36


Rosario Margarita María Salas Woocay SEVILLA Tu Torre de la Giralda custodia Catedral majestuosa, de la invasión de los moros incólume salió victoriosa. Alberga a la Macarena con sus ropajes bordados, mas no opaca el brillo del oro, la luz de su rostro sagrado. Vistosos obsequios tiene de las plazas han llegado, adornados con hilos preciosos, los toreros le han regalado. Son para pagar sus gracias en la arena concedidas; en la lidia de los toros les ha conservado la vida. Y la tumba de Colón, cuando levantas la vista, en hombros de cuatro pajes parece estar suspendida. Parque de María Luisa, en calesa lo paseaba; con una guitarra sin cuerdas un trovador nos cantaba.

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Rosario Margarita María Salas Woocay Imponente Torre del Oro a la orilla del Guadalquivir; guardiana de los tesoros que de América habían de venir. Barrio de la Santa Cruz de los juglares cobijo; aún resuenan los cánticos de inspirados poetas prolijos. Me vestí como flamenca, me sentí parte de España; y cuando el recuerdo aflora, sé que te llevo en el alma. Con una flor en el pelo; la rodilla festoneada, por amarillos encajes que la falda conformaban. Con peineta de marfil la cabeza coronada, y dos arracadas triples de las orejas colgadas. Para completar atuendo negras zapatillas calzaba, con un chal de hilo en la espalda que en el frente se cruzaba.

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Rosario Margarita María Salas Woocay

Collares cuelgan del cuello, en la muñeca pulsera naranja; y el canto de los gitanos el viento se lo llevaba. ¡Que más puedo pedir a Dios si he sido privilegiada, miré el continente quedar atrás, y eso ¡no lo borra nada!

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Rosario Margarita María Salas Woocay Currículum. Rosario Margarita María Salas Woocay Nació en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua, México el 31 de octubre de 1953. Profesora de Primaria egresada de la ByCENECH; con Licenciatura en Educación Media, área de Español y estudios de Especialización en la enseñanza del Español y de Maestría en Desarrollo Educativo. Cuenta con la publicación de cuatro poemarios de su autoría: Imágenes del Alma en 2008, Memorias en 2009, Me Percibo Viva en 2010 y Mujer Ave en 2013. Su obra se ha publicado en las Antologías: Palabras Vivas en 1992; Memorias de los Encuentros de Poetas del Magisterio Chihuahuense, 1992, 1995, 1996 y 2000; Antología Poética del Magisterio de SEECH, 2005; Químicamente Puras, 1997; Al Filo del Poema, 2008; Antología plástica y poética Color y Palabra, 2010; con participación en la Exposición de Poesía

en la Fundación Cultural Sebastian en México, D.F. 2010;

Antología Poética del II Encuentro-Retiro en Las Nubes de Tulum, Quintana Roo, 2010; Antologías de poesía Hechiceras de la Palabra en 2009, Paisajes Interiores en 2010 y Las Voces de las Mariposas en 2011, de los Encuentros Internacionales de Mujeres Poetas en el País de las Nubes; y en la Antología Tintas del Desierto de cuentos y relatos del Taller Gabriel Borunda de SECH en 2012. Publicaciones en conocidos diarios impresos de la ciudad y Revista Ombligo, publicación digital. Colaboradora del programa Aprendamos de Todo en Antena TV, Chihuahua.

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Poemas margarita salas woocay