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Mujeres YFRONTERAS UN VIAJE DE SENEGAL A ESPAÑA


Nuevos vecinos, nuevas caras, nuevas historias: la inmigración cambia nuestras ciudades. Sin embargo, pocas veces conocemos las experiencias de sus protagonistas. El proyecto Mujeres y Fronteras refleja la trayectoria de un grupo de mujeres senegalesas que reside actualmente en las provincias de Granada y AlmerÌa. Las siguientes imágenes parten de la realidad de sus ciudades y pueblos de origen, pasando por los canales que han utilizado para emigrar, hasta llegar a su situación actual, la relación que mantienen con los que quedaron atrás y los sueños que las ayudan a seguir adelante Fotografía: Javier Acebal y Luna Vives


Javier Acebal Mujer en Sedhiou, Casamance

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La sociedad senegalesa es una sociedad compleja, en la que coexisten más de diez grupos étnicos distintos y al menos tres religiones, a su vez divididas en un gran número de familias o sectas que dentro del Islam se conocen como cofradías. El estatus de la mujer varía enormemente en función del contexto, pero en cualquier caso ésta juega un papel fundamental en las esferas productiva y reproductiva del país y, sin duda, en el devenir de las migraciones senegalesas hacia España. La mujer retratada en esta fotografía pertenece a la familia Sadio Cunda y vive en Sedhiou, una ciudad pequeña de Casamance. Esta región del sur del país es mayoritariamente agrícola y durante décadas ha estado sumida en un conflicto separatista. En el campo, las mujeres se encargan de las labores del hogar en condiciones poco favorables (la mayoría de las casas no tienen ni electricidad ni agua corriente), a la vez que cultivan la tierra y ganan un pequeño sueldo comerciando en el mercado local. Las mujeres pueden realizar cualquier tarea desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche, con una excepción: el trabajo de chófer.

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Javier Acebal Mujeres haciendo la colada en el patio en GuĂŠdiawaye

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También en las grandes ciudades hay una estricta división del trabajo, en la que el varón es responsable de cubrir las necesidades de la familia y las mujeres de organizar la vida diaria del hogar. En las ciudades de la periferia de Dakar, como Guédiawaye, se estima que el 80% de los hogares dependen total o parcialmente de las remesas de los emigrantes. Esto hace que muchos hogares estén encabezados por mujeres solas, lo que unido a la división tradicional de roles en el seno familiar hace que ellas se ocupen de todas las labores de la casa como limpiar, cocinar, cuidar de los niños, hacer la compra, llevar familiares enfermos al hospital, etc. Es raro ver a una mujer cocinando o haciendo la colada sola. Son ocasiones en las que se refuerzan los lazos sociales mientras se habla de la familia, de los amigos, de los problemas, de las ilusiones, de la ausencia del esposo…

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Javier Acebal Mame Fatou cocinando en GuĂŠdiawaye (Dakar)

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Sin duda, el plato senegalés más popular es el thiéboudienne, que en wolof (la lengua autóctona más común) significa arroz con pescado. Para su preparación, se utilizan ingredientes que se encuentran en abundancia en Senegal: pescado local y por lo general fresco, arroz blanco, tomate, aceite de cacahuete, cebolla y las verduras que haya disponibles. Para muchas familias éste es el plato de cada día.

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Javier Acebal Espera en un centro sanitario de GuĂŠdiawaye (Dakar)

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En uno de los escasos centros sanitarios del suburbio de Guédiawaye se amontonan las personas que esperan con paciencia para ver al médico. Los centros de salud y hospitales son escasos, están saturados y en su mayoría carecen del material básico para el diagnóstico y tratamiento de los pacientes. Las consecuencias las sufren directamente los enfermos, madres y niños principalmente, que deben pagar grandes sumas de dinero en proporción a sus economías domésticas pero aún así no reciben un tratamiento adecuado.

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Javier Acebal Mercado de Sedhiou, Casamance

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El principal sector de inserción de la mujer en el mercado laboral es el comercio informal. En cada ciudad y pueblo de Senegal, por pequeño que sea, hay mercados donde se compra y se vende prácticamente de todo, desde comida hasta artículos electrónicos de importación o bisutería. En las familias de pescadores, las esposas se encargan de vender lo que sus maridos han capturado durante el día, ya que las cámaras frigoríficas sólo se utilizan para el pescado destinado a la exportación. En la fotografía, un grupo de mujeres venden pescado en el mercado de Sedhiou, un edificio colonial con una sección dedicada exclusivamente a este fin.

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Javier Acebal Ni単as en la mezquita de Sedhiou, Casamance

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Más del 90% de la población de Senegal es de religión musulmana, siendo el resto cristianos, animistas (sobre todo en la región de Casamance) o una combinación de cualquiera de estas religiones. Para la población, la vida diaria gira en torno a la religión, lo que se traduce en una multitud de rutinas diarias y expresiones lingüísticas de uso común. Los musulmanes de Senegal se organizan en cofradías, siendo cuatro las más numerosas: Murîdiyya (o Murid), Tijaniyya, Qâdiriyya y Laayeen. La escuela coránica es un lugar fundamental en el proceso de aprendizaje y socialización de los hombres y mujeres del país, que al emigrar llevan consigo su fe, sus celebraciones y su pertenencia a una cofradía específica, lo que a menudo facilita el acceso a información y recursos vitales para adaptarse a la sociedad de acogida.

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Javier Acebal Mujer en una fiesta en Sedhiou, Casamance

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Muchas familias senegalesas viven en un contexto de pobreza, falta de expectativas e inseguridad. Sin embargo, llama la atención la fortaleza de la población. La solidaridad es la única opción viable y raro es que alguien se quede sin comer o sin un techo bajo el que resguardarse. En Casamance a menudo tienen lugar fiestas de barrio, organizadas por mujeres que se asocian en grupos para este fin y se distinguen por los vestidos, siempre idénticos y con frecuencia vistosos, de sus componentes.

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Javier Acebal Rawan y sus hermanas en Thiaroye Kao (Dakar)

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Aunque por lo general la mujer senegalesa ocupa un papel secundario en la esfera pública, esto está cambiando. Cada vez más mujeres pueden acceder a la enseñanza y a un trabajo en la economía formal. Desafortunadamente, la oportunidad de trabajar fuera del hogar no significa que las tareas domésticas se repartan de una forma más igualitaria. En la fotografía podemos ver al rapero Lil Rawan, que con 13 años se ha hecho famoso cantando contra las injusticias de su país. Rawan posa junto a sus dos hermanas. Una cocina thiéboudienne –tarea reservada a las mujeres–, mientras que la otra hace los deberes confiando, como muchas jóvenes, en llegar a tener una carrera profesional independiente.

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Javier Acebal Mame Keita en su oficina de Kolda, Casamance

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El secretariado es uno de los pocos sectores de la economía formal en los que la mujer predomina. Gran parte de la población tiene conocimientos informáticos básicos y navega en Internet de forma cotidiana, aunque el trabajo de las secretarias a menudo se complica por las deficiencias del sistema de electricidad y la baja calidad de los equipos electrónicos. En esta imagen, Mame Keita, secretaria de la ONG Enfance et paix, posa en su oficina.

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Javier Acebal Mujeres preparando nakh en Sedhiou, Casamance

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Senegal fue un país relativamente próspero durante la década posterior a su independencia de Francia en 1960. Desde mediados de los años 70, la crisis de la agricultura del cacahuete, el declive acelerado de la industria pesquera y los Programas de Ajuste Estructural han perjudicado profundamente la economía del país. En las últimas décadas se ha producido un empobrecimiento de las familias y el valor del Franco CFA, la moneda local, ha caído en picado, haciendo de los productos importados artículos de lujo. Por esta razón, la comida se hace siempre partiendo de alimentos en crudo que preparan, sin excepción, las mujeres de la familia usando métodos tradicionales. En la fotografía, unas mujeres preparan nakh (un aperitivo a base de arroz) para una celebración mientras siguen pendientes de sus teléfonos móviles.

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Javier Acebal Mujer trabajando en un arrozal en Faradala, Casamance

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El hivernage es la estación de las lluvias y de la cosecha, que en Senegal tiene lugar entre julio y octubre. Es una época de trabajo frenético en el campo. Los valles de los ríos Senegal, Saloum y Casamance concentran la producción de arroz en el país, un alimento básico para la supervivencia de las familias. Todos los miembros del núcleo familiar participan en su siembra, cuidado y colecta. La mayor parte de la cosecha se destina al consumo familiar y no se llegan a cubrir las necesidades de la población, por lo que Senegal tiene que importar el 75% del arroz de Asia, donde la producción es además más barata.

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Javier Acebal Mujeres en la escuela de Enfance et Paix en Kolda, Casamance

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El acceso de la mujer a la educación formal es limitado, sobre todo en las zonas rurales. Aunque el gobierno trata de fomentar que niñas y mujeres acudan a la escuela el contexto social no es el más adecuado. Este hecho, unido al desfase entre el sistema de educación formal y las condiciones del mercado de trabajo, contribuye a que las políticas públicas en este área sean poco eficaces. La ONG Enfance et Paix lleva trabajando en Casamance desde 1996. El foco de su actividad en la región de Kolda son las madres solteras sin recursos, que han sido expulsadas de las escuelas públicas por bajo rendimiento académico. Algunas mujeres viven en poblados alejados de la ciudad donde se encuentra la escuela, viéndose obligadas a caminar hasta dos horas al día para acudir a clase.

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Luna Vives Familia en Bambey, Diourbel

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En la sociedad senegalesa la mujer suele casarse joven. Los hijos llegan pronto, y con una alta incidencia de hogares polígamos (en los que el marido tiene dos o más esposas) las familias suelen ser numerosas. En un contexto de paro masivo entre los segmentos más jóvenes de la población, el tamaño familiar contribuye a la pobreza de las familias, que a menudo tienen problemas para cubrir sus necesidades básicas. Las medicinas y el tratamiento médico son un lujo que no todos los hogares se pueden permitir. En la imagen, una joven con serios problemas de salud posa con su bebé, también enfermo, y su hermano.

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Luna Vives Regreso de los pescadores en Guet Ndar (Saint Louis)

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La industria pesquera es una de las fuentes principales de riqueza de Senegal, siendo además el segundo sector nacional en cuanto a creación de empleo. Las mujeres ocupan un lugar muy importante en esta industria. Los hombres se encargan de la pesca, pasando largas jornadas en el mar. Una vez que llegan a la costa, son normalmente las mujeres las que venden el pescado en los mercados locales. La crisis del sector (motivada por la sobreexplotación a manos de potencias extranjeras y el uso de métodos obsoletos) ha sido un duro golpe para la economía senegalesa, forzando a miles de familias a buscar alternativas dentro o fuera del país.

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En África, un gran árbol es el sitio perfecto para improvisar un puesto de venta o descansar, y no es raro que se convierta en el centro neurálgico de la vida social de la comunidad. En la imagen vemos un fromager o árbol sagrado, que sirve a ciertas horas de prolongación del mercado y a otras de lugar de reposo junto a un embarcadero, ideado y financiado por un emigrante retornado de España. Javier Acebal Fromager en Casamance

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Mujeres YFRONTERAS


Luna Vives Mujeres del COFLEC en Thiaroye sur Mer (Dakar)

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Las madres juegan un papel fundamental en la emigración clandestina por mar. Estudios recientes han demostrado que la gran mayoría de estos emigrantes (que suelen ser hombres jóvenes) provienen de familias polígamas en los que la madre ha quedado relegada a un segundo plano después de un posterior matrimonio del marido. Con el fin de garantizar la supervivencia del resto de los hijos y los ingresos durante la vejez, cientos de madres han vendido sus joyas y pedido préstamos para pagar el viaje, que cuesta unos 800 euros. Las madres son también las encargadas de asegurar la protección divina de sus hijos: son ellas las que compran los amuletos protectores (grisgris) y rezan por su seguridad durante el viaje. Si el proyecto falla (lo que sucede a menudo, ya que entre un 20 y un 40% de los emigrantes que parten en cayuco mueren o desaparecen en el intento), las madres no sólo se quedan sin sus hijos, sino que pierden su estatus dentro de la familia, llegando en algunos casos a ser expulsadas del hogar. En los últimos años han surgido asociaciones de madres que han perdido a sus hijos en el mar. En la fotografía vemos a dos socias del COFLEC (Collectif des Femmes en Lutte contre l’Emigration Clandestine). Además de demandar que el gobierno actúe para frenar este tipo de emigración y ofrecer alternativas a la juventud, el COFLEC organiza actividades para garantizar ingresos mínimos a las madres sin recursos.

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Luna Vives Marido en Kaolak; familia en Bambey, Diourbel; madre en Niambalang, Casamance

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La emigración es posible gracias al apoyo material y psicológico de la familia, principalmente de las madres, parejas y hermanos. A menudo son éstos los que financian el viaje a costa de privaciones, venta de pertenencias familiares y préstamos. La emigración de un miembro de la familia es, desde este punto de vista, una inversión, y una vez asentado el o la emigrante tiene la obligación de contribuir a los gastos de la familia en Senegal. Décadas de emigraciones han convertido al viajero en una figura de éxito, fundamental para la economía familiar y nacional, perpetuando los motivos que empujan a los jóvenes a dejar el país. Las remesas constituyen el 1520% del PIB y en las ciudades de Dakar y Touba más del 80% de los hogares dependen de los envíos de sus familiares en el extranjero.  ·La primera fotografía de la serie muestra al marido de una mujer que llegó a Granada hace 5 años. Con sus envíos, Aminata contribuye a cubrir las necesidades básicas de su familia materna y mantiene una academia de peluquería en Kaolak. ·En la segunda fotografía, la familia de Ana, de Bambey, posa con una silla vacía, que simboliza el hueco dejado por esta hija, hermana, tía, madre y abuela, que vino a España para la recogida de la fresa y reside en la actualidad en La Mojonera (Almería). ·Las madres son a menudo las que más resienten la ausencia, como es el caso de esta mujer de Casamance que vemos en la tercera fotografía, cuya separación dura ya más de 7 años. El precio de la emigración es alto, tantas veces pagado con soledad y separación de los seres queridos.


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Luna Vives Mujer en GuĂŠdiawaye (Dakar)

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Los primeros inmigrantes senegaleses que llegaron a España fueron en su gran mayoría hombres que entraron desde otros lugares de Europa con un visado de turista. Sólo un número muy reducido lo hizo en cayucos o cruzando la frontera que separa Marruecos de Ceuta y Melilla. Las mujeres siguen rutas diferentes: además de las que vienen con visado de turista, cada vez es mayor el número de solicitudes de reagrupación familiar. La mayoría de las solicitudes son de mujeres cuyos maridos ya están asentados en España. Los tiempos de espera son largos y los trámites no están al alcance de todas las familias, pero son muchas las mujeres que ansían poder reunirse con sus familiares en España lo antes posible para continuar con sus proyectos.

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Javier Acebal L’Afrique a son mot à dire, Dakar

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L'Afrique a son mot à dire (África tiene algo que decir) es un colectivo de artistas que lucha contra la emigración ilegal. Son muchos los problemas, mucho el dolor que causa este fenómeno. Y África es algo más que emigrantes. Son sentimientos, es fuerza. Y es el momento de que las mujeres, que siempre han parecido estar en un segundo plano, tomen la palabra. En la fotografía, una componente del grupo durante un acto subvencionado por la Embajada de España en Dakar.

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Javier Acebal Mouhammed en Tรกnger

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Aproximadamente un 5% de los inmigrantes senegaleses cruzan la frontera de forma ilegal, por mar o por tierra. El viaje por tierra es largo y arriesgado: hay emigrantes que viajan durante semanas, meses e incluso años para llegar de Senegal al norte de Marruecos. La duración se debe a que se suele tratar de emigrantes con pocos medios que se van sólo con lo puesto. Por el camino han de buscar alojamiento, trabajo y transporte, a menudo en contextos que no les son familiares y en los que dependen de extraños. Muy pocas mujeres utilizan este método. Los emigrantes por tierra suelen ser hombres, como Mohammed, oriundo de Touba, que espera para cruzar la frontera en un arrabal de Tánger. Algunos de sus compañeros y compañeras llevan años en esta ciudad buscando una oportunidad para llegar a Europa.

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Javier Acebal Sector oeste de la valla, Ceuta

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El Centro de Estancia Temporal de Extranjeros (CETI) de Ceuta alberga un máximo de 500 extranjeros, con frecuencia indocumentados, que llegan a Ceuta cruzando la valla por mar o por tierra. No es un centro de detención, sino un lugar donde pueden tener un techo, comida y acceso a servicios médicos básicos. Con poco que hacer y un elevado número de residentes de más de 80 nacionalidades distintas, hay poco espacio personal y los conflictos florecen a menudo. Algunos presentan solicitudes de asilo desde aquí, pero la gran mayoría son denegadas. Otros simplemente esperan no ser deportados antes de encontrar una solución a sus problemas. A pocos kilómetros se encuentra la frontera, una valla coronada con alambre de espinos que se adentra en el mar: es un recordatorio de la arbitrariedad de los límites administrativos y económicos que nos separan.

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Javier Acebal Vivianne cosiendo, La Mojonera (AlmerĂ­a)

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Muy pocos emigrantes cruzan la frontera de forma ilegal y entre ellos, las mujeres constituyen un porcentaje muy pequeño. En la actualidad, la mayoría de las mujeres vienen en avión como turistas o reagrupadas por sus familiares. En la fotografía vemos a Vivianne, costurera de Guédiawaye, que llegó a Almería a través del proceso de reagrupación familiar hace un par de años. A día de hoy, sus objetivos son contribuir a la economía familiar con su trabajo, traer a una hija que se quedó en Dakar por problemas administrativos y mejorar su castellano.

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Luna Vives Maguette en LavapiĂŠs

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Las leyes de inmigración actuales perjudican de manera particular a aquellas mujeres que son madres. Maguette llegó a Andalucía hace más de 10 años con su familia. Después de dar a luz, dejó de trabajar para cuidar de su hijo, pero al tratar de renovar su permiso de residencia éste se le denegó por no haber cotizado a la seguridad social los meses necesarios. Después de varios recursos ha conseguido regularizar su situación de nuevo, pero para poder seguir trabajando ha tenido que mandar a su hijo a Saint Louis, donde la abuela paterna del niño se encarga de él.

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Luna Vives Aminata celebrando el Magal de Touba en Granada

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Aminata pertenece a la cofradía de los Murides, una hermandad Sufí con base en la ciudad de Touba. Vive con su hija (nacida en España) en un barrio de Granada, tiene un buen trabajo y actualiza constantemente su formación para mejorar sus posibilidades laborales en España. Es, además, muy activa dentro de la comunidad senegalesa, participando en todas las fiestas religiosas que se organizan. Como el resto de los asistentes, Aminata se pone sus mejores galas para asistir al Magal de Touba, una de las principales celebraciones religiosas de Senegal en la que se conmemora el retorno del exilio de Cheikh Ahmadou Bamba, profeta fundador de la cofradía Murid.

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Javier Acebal Clase de castellano en La Mojonera (AlmerĂ­a)

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El pueblo de La Mojonera, en Almería, tiene una concentración excepcional de extranjeros. El influjo de inmigrantes ha estado sostenido durante años por la economía local, basada en la agricultura de invernaderos. Pero no se importan sólo trabajadores, se importan personas que quieren participar en la vida diaria de su comunidad. Un requisito imprescindible es el aprendizaje del idioma. En la imagen, Manuela enseña castellano a un grupo de aplicados alumnos, entre los que se encuentran algunas de las protagonistas de nuestra historia.

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Javier Acebal Ana con sus hijos en el descansillo, La Mojonera (AlmerĂ­a)

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Ana, nacida en Casamance, vive actualmente en La Mojonera (Almería). En su caso, fue ella la que vino en primer lugar, trayendo más tarde a su marido y a sus hijos mayores (el hijo menor ha nacido en España). La economía de la zona se resiente con la crisis, y ella, al igual que muchos otros compañeros españoles y extranjeros, está teniendo dificultades para encontrar un trabajo.

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'Una amiga española me preguntó si en Senegal tenemos coches. Yo, de broma, le contesté: "pues claro que tenemos coches, pero como somos tan pobres y no tenemos zapatos, los motores son de madera, y cuesta arriba sacamos los pies y empujamos. Me contestó: "ay qué ver, lo sostenibles que sois en Senegal." ¡¡No me lo podía creer, se pensaba que hablaba en serio!! Y ese es nuestro mayor problema: en África pensamos que en Europa el dinero crece en los árboles, y en Europa pensáis que todos los negros andamos por la selva con taparrabos. Hasta que no solucionemos esa ignoracia no podremos empezar a hablar de solucionar el resto.' (Entrevista, Granada)

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Javier Acebal Ni単os en la escuela de Enfance et Paix, Casamance

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Un gran número de hogares en Senegal dependen del dinero que sus familiares envían desde el extranjero. Gracias a su contribución a las economías familiar y nacional, los emigrantes se han convertido en héroes. Sin embargo, a menudo no se tienen en cuenta las consecuencias directas de la emigración en los familiares que quedan atrás, y sobre todo en los más pequeños, que mantienen sólo un contacto esporádico con uno o ambos progenitores.

Esta es la próxima generación de Senegal.


http://migraciones.ugr.es/mujeresyfronteras femmes.et.frontieres@gmail.com


Título:Mujeres y Fronteras: un viaje de Senegal a España Promotores: Luna Vives, Instituto de Migraciones (Universidad de Granada) Coordinación:Luna Vives, Javier Acebal Comunicación: Patricia García Arias Documentación: Luna Vives Textos: Luna Vives Fotografía: Javier Acebal, Luna Vives Procesado fotográfico: Javier Acebal Ilustración: María Díaz Perera Diseño Gráfico: Javier Acebal ·Las serie fotográfica se ha realizado entre Septiembre de 2008 y Septiembre de 2009 en España, Marruecos y Senegal.


Mujeres YFRONTERAS Patrocina

Colabora Instituto de Migraciones de la Universidad de Granada

Esta exposición forma parte del proyecto de investigación Ref. CSO2008-04838, dentro del marco del Plan Nacional de I+D+I 2008-2011 del Ministerio de Ciencia e Innovación. * Las entidades colaboradoras / financiadoras no son responsables de la información difundida en esta exposición, que es responsabilidad exclusiva de los autores. Las entidades colaboradoras / financiadoras tampoco son responsables del uso que pueda darse a la información aquÌ difundida.

Mujeres y Fronteras: la exposición  

Las fotografías con sus comentarios seleccionadas para las exposiciones.

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