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La identidad masculina diluida como el azúcar

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PEDRO COSTA. El bailarín brasileño estará en el Musef el 16 de octubre y en un debate en la Virgen de los Deseos el 17. PÁG. 8, 9 y 10

Migrantes en Alemania sufren explotación laboral TRABAJADORAS DEL HOGAR. Esa es la única actividad que pueden realizar las inmigrantes radicadas en Berlín. Pero desde ahí denuncian la explotación laboral no solo de parte de gente alemana, sino de las propias latinas; también develan el machismo que existe en ese país. La Malhablada conoció sus estrategias de sobrevivencia. PÁG. 4-5-6

La ley 348 es aliada de los agresores Violencia: el demandado goza de la presunción de inocencia, lo que equivale a decir que el principio jurídico es que las mujeres mienten.

La norma que iba a garantizar a las mujeres una vida libre de violencia ha hecho todo lo contrario; una demanda realizada en mayo hasta ahora no tiene ni siquiera imputación. PÁG. 3

MADRE SOLTERA Y FELIZ Ella no se casó por que no le dio la gana, pero sí quiso ser mamá. Rosario tiene una hija que pronto saldrá profesional; trabajó duro para ello, pero también para darse ambas sus gustitos; su hija y ella se apoyan mutuamente. Ahora trabaja en la Virgen de los Deseos. Esta valiente mujer sueña con tener su propio negocio para sostener su vejez y una casita propia para vivir feliz como hasta ahora.


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MALHABLADA

Con nuestra voz Las invisibles de la diplomacia neoliberal

Irse del país para las mujeres es como escapar de un sinfín de problemas y al mismo tiempo avizorar una oportunidad para cubrir infinidad de gastos en Bolivia, pagar las deudas y ahorrar para comprarse una casita o pagarle la universidad a los pequeños que se han quedado al cuidado de una abuela, tía, primas o del papá. Entre los países receptores de la migración de Latinoamérica y Centroamérica están España y Estados Unidos; pero a pesar de las duras leyes migratorias, las mujeres también llegan a Alemania a vivir casi en la clandestinidad. En su mayoría trabajadoras del hogar, as migrantes se buscan entre ellas, se van encontrando y creando estrategias para sobrevivir en un país donde el idioma es la principal dificultad. Desde dónde conseguir ropa hasta cómo recibir atención médica, existen redes de alemanas y alemanes solidarios, e instituciones que las apoyan. Pero también existe la explotación laboral y la estafa, en muchos casos de las mismas latinas, que llevan a otras mujeres con invitaciones para luego cobrarles con creces.

Viejas chismosas

Otro sector propenso a la explotación laboral es el de las trabajadoras del hogar de diplomáticos, quienes usan su inmunidad para evitar denuncias públicas y juicios. Un problema no solo de mujeres latinas sino de africanas y asiáticas. Para la Embajadora de Bolivia no existe migración ilegal en Alemania y más bien se abstiene de conocer las vidas cotidianas de las mujeres reales inmigrantes, que deben cambiar de identidad para evitar a la Policía, que tienen que callar cuando las explotan pagándoles apenas 3 euros por hora, cuando deberían ser al menos 10; mujeres que tienen que buscar ayuda cuando sus hijos e hijas se enferman, que tienen que acudir a la solidaridad de algunos alemanaes y alemanas para conseguir vivienda. Ni siquiera visibiliza la estrategia de los casamientos para lograr residencia, que muchas veces se usan como un negocio en el que les llegan a cobrar hasta 10.000 euros. Con el 21060 Bolivia ingreso a las reglas del neoliberalismo. Al ser un modelo económico conservador en el que la dinámica de los precios estaba librada a la oferta y la demanda, el Estado quedó

El mero mero. “Ustedes lo que necesitan son machos” gritó un hombre a tiempo de cerrarle el paso a nuestra compañera que fue a regalar un ejemplar de Malhablada, sobre los contratos ilegales que firman las modelos y misses. El hombre en cuestión estaba en Promociones Gloria y se identificó como el dueño, es decir el marido de Gloria Limpias. Tan machote “el señor” que vive a todo dar, gracias al trabajo de su esposa y a la explotación de todas las modelos y misses que pisan ese lugar. “Espanish, plis”. En el vuelo BOA-777 del 25 de septiem-

Consejo de herejes: María Galindo Carolina Ottonello Julieta Ojeda Marguay Alejandra García Castro Cleofé Ramos Zulema Quispe Paredes

Esther Argollo Danitza Luna Karina Aranda Helen Álvarez Virreira Colaboran Lourdes Tamayo Denisse Aguilar

Diseño: Las 11

Para comunicarte con Mujeres Creando: La Paz: Casa Virgen de los Deseos. Av. 20 de Octubre # 2060 entre Aspiazu y J.J. Pérez. Tel: 2-2413764 Mujeres en busca de justicia: 2-2415765 Radio Deseo: 72000390

Santa Cruz: Casa Los deseos de la Virgen. Calle Arenales # 284 entre Aroma y Murillo. Tel: 71631678 Mujeres en busca de justicia: 71631083

Web: mujerescreando.org; mujerescreando.com; radiodeseo.com. Facebook: Mujeres Creando; Mujeres Creando Santa Cruz; Virgen de los Deseos (La casa de Mujeres Creando; Los deseos de La Virgen; Radio Deseo 103.3 F.M. Twitter: MUJERESCREANDO; RADIO DESEOfm Correo electrónico: mujerescreando@entelnet.bo; mujerescreandosantacruz@gmail. com.

Si tienes historias de vida que contar, denuncias que hacer o temas que sugerir, escríbenos al correo malhablada13@gmail.com.

al margen y contrajo deuda externa para, supuestamente, luchar contra la pobreza; pero en condiciones que fueron en contra de las políticas sociales, de salud, de vivienda y de educación. Sin embargo, los países más pobres no han podido resolver sus problemas con el neoliberalismo y las brechas se han acrecentado. Durante estos procesos económicos, las mujeres se han enfrentado a situaciones que las empujan a la migración, como el sobreendeudamiento al que muchas mujeres han llegado por los perversos mecanismos de microcréditos, mediante los cuales las entidades financieras usan los financiamientos externos para capitalizarse. La migración también viene de la mano de la falta de oportunidades, de horizontes y sueños cercenados. De esta manera, las mujeres se van a trabajar casi la misma cantidad de horas en Bolivia y a vivir humillaciones, pero con una paga en euros que representa casi diez veces más que el boliviano, con la falsa esperanza de que en algún momento regresarán al país y vivirán bien, como cada gobierno se los prometió.

bre, que hizo la ruta Madrid-Santa Cruz y donde casi la mayoría de las y los pasajeros era gente boliviana que retornaba al país, ya sea de vacaciones (muchas) o definitivamente (unas dos familias), el 99,9% de la tripulación, entre hombres y mujeres, solo hablaba inglés. Incluso algunos avisos hechos por el altavoz no tuvieron traducción, como la explicación sobre la desaparición de un pasajero que había abordado y que supuestamente no se encontraba en el avión, por lo cual el vuelo se demoró más de una hora, durante la cual nos contaban y recontaban, y hasta llamaron lista.


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Padres irresponsables La Paz Ruddy Iván Torricos Pozo. 24 años. Costurero en Brasil. Marco Antonio Hermosa Pérez. 30 años. Sargento 1ª Guaqui. Carlos Vásquez Velasco. 50 años. Conductor de radiotaxi El Rey. Migual Calle Poma. 51 años. Constructor. Eloy David Vargas Rojas. 50 años. Contador independiente.

Santa Cruz Carlito Villarroel Valdivia. 30 años. Profesor Lucas Acuña Vallejos. 45 años. Albañil. Diego Armando Fuentes Dávila. 23 años. Comerciante. Carlitos Pinto Mendoza. 37 años. Herland Paniagua Claure. 26 años. Subteniente. Marcelo Basabaré Campos. 36 años. Pollos Chuy.

Machos violentos

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Con la 348, los agresores tienen más y mejores ventajas Por Alejandra García Castro

La Ley Integral Nº 348 para garantizar a las muUna mujer espera desde mayo jeres una vida libre de que la Fiscal impute al agresor, violencia les da una serie de ventajas a los agresoaunque el plazo es de ocho días. res que se inician con la retardación de justicia. Además les permite alargar los procesos, demandar a sus exparejas por cualquier motivo o amedrentarlas. Por otro lado, como la ley parte del hecho de la presunción de inocencia del demandado, entonces las mujeres tienen que demostrar que no son mentirosas, lo que implica que, desde el principio, la culpa recae sobre ellas. Después de 10 años de extrema violencia, que incluye abuso sexual e intento de asesinato, desde el 2010 Sofía intenta librarse de su agresor, con el que tiene un hijo que también sufrió las agresiones. Acudió al Servicio Legal Integral Municipal (SLIM), Defensoría del Pueblo, Brigada de Protección a la Familia, Fiscalía, pero en ningún lugar encontró una salida; por el contrario, en la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC), donde investigaban la tentativa de muerte, le hicieron firmar un desistimiento. En cambio, cuando inició el trámite de divorcio, tuvo que soportar una demanda por adulterio; aunque el fallo salió a su favor y el juez determinó asistencia familiar y garantías, él hombre no ha pagado ni un peso, pues también apeló a esa decisión. En mayo de este año, él volvió a agredirla, Sofía tuvo 35 días de impedimento, por fractura del brazo. Mujeres en Busca de Justicia inició un proceso penal por violencia con la ley 348 y con la demandante hicieron el trabajo que debían realizar la Fiscalía y la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (FELCV): juntar todas las pruebas, testigos, fotos y documentos de anteriores procesos, para solicitar la imputación formal; pero ni así —según la abogada Heidi Gil— la fiscal se pronuncia, aunque el plazo establecido en el artículo 94 es de ocho días como máximo. El inciso 2 del artículo 86 de la ley 348 dice: “Celeridad. Todas las operadoras y operadores de la administración de justicia, bajo responsabilidad, deben dar estricto cumplimiento a los plazos procesales previsto, sin dilación alguna bajo apercibimiento”. Empero, es letra muerta sobre el papel.

BOLIvIA Y SU CIRCO DE HOMBRES Cliver Rocha, director de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT): “Querían construir un escándalo o querían atentar contra la integridad personal del director (...) Yo no me estoy batiendo todos los días con los angelitos, los últimos dos meses hemos intervenido las zonas más críticas (...) donde nadie podía entrar” (después de publicarse el video en el que aparece borracho y haciendo mal uso de bienes del Estado)

Un sinónimo de sinvergüenza es el nombre de este señor; seguramente no es la primera vez que usa un vehículo del Estado para sus borracheras. Y encima de dárselas de Supermán, se victimiza por hacer un trabajo por el que todas y todos le pagamos. Lo que le reconocemos es su habilidad para tratar de convertirse de infractor de la ley, a víctima de los medios de comunicación; tal vez se le ocurrió estando ebrio.


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La metiche Alemania vista por trabajadoras del hogar Por Carolina Ottonello Salmón

destinidad, apoyadas por personas alemanas, instituciones y asociaciones solidarias para tener posibilidades de acceder a algunos servicios, trabajar sin caer en redes de explotación o para evitar su deportación. Las estrategias

Las tareas más desagradables las hacen las migrantes. No hay como las trabajadoras asalariadas del hogar para develar realidades o para derrumbar mitos. Y eso es lo que hicieron para la Malhablada mujeres que emigraron a Alemania y que ahora radican en Berlín, aunque en la clandestinidad, porque son indocumentadas. Conversamos con mujeres inmigrantes y conocimos sus nombres, sueños, sonrisas y tristezas, así como las angustias y los riesgos de ser una “ilegalizada” en Europa. ¿Qué nos dijeron? La explotación laboral es cosa de todos los días y es promovida por algunas personas alemanas que recargan de tareas a las mujeres y no les pagan lo que corresponde. En Alemania no existe el salario mínimo mensual, pero en el caso del trabajo del hogar, lo mínimo son 10 euros por hora y lo óptimo 15. Sin embargo, hay casos en los que les pagan 3, 5 u 8 euros. Pero las mujeres también son explotadas por latinas con papeles, que llevan jóvenes pagándoles el pasaje, para emplearlas en sus propias casas, pues a ellas, que también se dedican a la limpieza, no les queda tiempo para hacerlo. Encontramos un caso en el que el pago por hora era de 50 centavos de euro, bajo el argumento de que debían cubrir el costo de su traslado hasta Alemania y e incluso el hospedaje, a pesar de que suelen ubicarlas en espacios de acogida que son gratuitos, por un tiempo, o muy baratos, respecto a los elevados alquileres que existen en Berlín. Una de las recomendaciones que difunde el sindicato alemán de trabajadores Verdi, para evitar la explotación laboral, es sacar fotos del lugar de trabajo, conocer a los compañeros, buscar información del empleador, llevar un control de los detalles del trabajo que se realiza, llevar un registro de los acuerdos orales con el empleador y procurar tener testigos. Otro mito derrumbado es que en los países europeos se está superando el machismo. Nada más falso, ya que el trato, por lo general, se realiza con las mujeres alemanas; los esposos o parejas nunca son parte de las relaciones laborales, por lo que el tema “doméstico” o del hogar sigue siendo en Alemania una tarea más de las múltiples que realizan las mujeres, además de trabajar. Solo trabajadoras del hogar La primera opción laboral, y prácticamente la única, para las migrantes que llegan a Berlín es el trabajo del hogar y así se convierten en “trabajadoras domésticas”

como las llaman allá. También pueden cuidar niños y niñas, o personas ancianas. Estas tareas de cuidado en su mayoría se desarrollan por horas, son muy pocos los casos en que trabajan como “internas”, o sea viviendo en la misma casa del empleador. De boca en boca son recomendadas a familias y así van planificando su día yendo a trabajar a dos o hasta tres casas. Otra actividad a la que pueden dedicarse es la de limpieza en restaurantes; pero, por lo general, el horario es de madrugada para evitar los controles de la Policía. Y este temor las expone a la explotación. En Alemania, para cualquier oportunidad laboral en otros rubros primero están las alemanas y alemanes, y después el resto. En las últimas filas están las personas refugiadas y, al final, las y los inmigrantes. “Ilegalizadas” “Ninguna persona es ilegal” dice un graffiti en las calles de Berlín, como un cuestionamiento a las duras políticas migratorias de los países europeos. Pero el término es de uso común, por lo que una organización autogestionaria de trabajadoras del hogar ha decidido llamarse de “ilegalizadas”, porque esa es la relación que tienen con el Estado alemán. Las migrantes bolivianas y de otros países de Latinoamérica y Centroamérica se van a Alemania a buscar mejores condiciones económicas de las que tienen en sus países, pero en la práctica deben vivir en la clan-

En una ciudad bastante diferente a otras de Europa, ya que la calle es un espacio tomado por la gente para realizar diferentes actividades, aunque obviamente con autorizaciones municipales; donde el sistema de transporte público es eficiente, a pesar de que te obliga a caminar para tomar las conexiones; donde todo está fríamente calculado y la puntualidad europea es irrebatible, existen redes de relaciones entre mujeres que van elaborando estrategias para trabajar y vivir su día a día de manera ilegal, pero dignamente. “Lo principal es contar siempre con el ticket del metro”, para evitar que te identifiquen como indocumentada, nos explica una migrante boliviana. Lo que ocurre es que no existe un control directo, sino inspectores que en el momento menos pensado piden los tickets; quien no lo tiene está expuesto a multas que van de los 20 a los 60 euros. Para registrar la sanción, los datos personales son ingresados a un sistema de información que puede alertar sobre la indocumentación. Muchas y muchos migrantes optan por cambiar de identidad cuando se ven en esta situación. Pero de forma previa deben coordinar con alguien que tenga papeles, para poder usar su identidad y de esa manera evitar la deportación. La vivienda es otro asunto complicado. En Alemania no alquilan cuartos, ni departamentos a personas “ilegalizadas”. En este sentido, las migrantes recurren al apoyo de alemanes que viven en casas que fueron ocupadas en Berlín, durante el periodo en que la ciudad estaba dividida por un muro. Ahí, existe un espacio solidario para migrantes sin papeles, pero la decisión debe ser consensuada, ya que puede poner en riesgo a quienes brindan el espacio. La multas llegan a los 10.000 euros por colaborar a una persona indocumentada. Así que, al llegar a Alemania las mujeres deben crear sus propias redes de amigos y contactos que estén dispuestos a ayudarlas a establecerse.

Una cruceña en Berlín

Gigliola Antelo, de 35 años, aceptó contar su historia y dar su nombre a Malhablada. Lleva dos meses en Berlín y está viviendo una situación de explotación laboral. Radica desde hace ocho años en España, donde cuenta con permisos para trabajar. Pero una amiga la llamó para ofrecerle su trabajo en Alemania, pues ella volvió a Bolivia para tener a su bebé.

Ante la crisis en España decidió probar suerte en Berlín. No imaginó que llegaría a la casa de una inglesa, descendiente de alemanes, que no la deja salir, la hace trabajar incluso 12 horas diarias, incluidos los fines de semana, y hasta ha sido agresiva con ella. Su salario mensual es de 1.000 euros, lo que sería una tentación para muchas mujeres del sur; sin embargo, haciendo cuentas Antelo gana menos de cinco euros por hora, lo que de por sí ya es explotación laboral. La alimentación y el costo de un alquiler económico, que asciende a unos 250 euros al mes, no compensa la diferencia salarial. Si bien posee un permiso de residencia en Europa, debido a que sus dos hijos nacieron en España, esto no le garantiza poder trabajar de manera legal en Berlín, por lo que no puede acudir a las autoridades. En Santa Cruz trabajó en la cooperativa Cre y dejó el país pensando en ahorrar dinero.


La metiche

MALHABLADA

Redes de mujeres solidarias

Un documental de María Galindo sobre las mujeres inmigrantes, siempre vigente.

Matrimonios pactados, un gran negocio

Una forma de lograr la residencia en Alemania es a través del matrimonio o teniendo un hijo o hija con una persona del país, y eso de por sí ya implica que sobre todo las mujeres migrantes sean mal vistas. La Malhablada conoció un caso de un matrimonio solidario, es decir de alguien que se casó con un migrante para que éste deje de ser indocumentado, sin pedirle nada a cambio. Pero, en general, el matrimonio por papeles es un negocio lucrativo, que puede ser un infierno para las mujeres. El costo oscila entre 5 mil y 10 mil euros; el casamiento debe realizarse en el país de origen de la migrante y como mínimo deben sostener la farsa durante unos tres años. En ese tiempo, hay controles muy estrictos para comprobar la legitimidad de la unión y por eso mismo hay hombres que aprovechan la situación para explotar a “sus mujeres”, incluso sexualmente. Duros controles migratorios

Para llegar a Alemania se requiere de una invitación específica, becas, misiones diplomáticas o contratos de trabajo que se especifiquen todas las condiciones.

Quienes se arriesgan a hacerlo de otra manera saben que no pueden enfermarse, porque saben que en el sistema de salud alemán, no atienden a personas indocumentadas. Sin embargo, existe una asociación de médicos solidarios, que prestan sus servicios sin hacer preguntas. En este caso suele usarse el cambio de identidad.

Es muy difícil que esta situación cambie, más aún con el perfil conservador de la canciller cristianodemócrata Angela Merkel, quien, durante las elecciones realizadas el domingo 22 de septiembre, obtuvo un 42% de votación. Por lo tanto, ser migrante en Alemania seguirá siendo muy difícil.

Nos reservamos lo s nombres de las mujere s migrantes que acced ieron a contar sus experie ncias; no es la intención dar testimonios, sino más bien reflejar la cotidian eidad.

No todo es una odisea en la travesía de las mujeres que emigran a Alemania. Existe un colectivo de mujeres en Berlín que se reúne una vez al mes para cocinar; este es un pretexto, pues lo que hacen en realidad es crear un espacio de intercambio de experiencias, para evitar la explotación laboral y brindar información a las mujeres que llegan por primera vez. Ocho integrantes de Mujeres Creando, entre ellas La metiche de la Malhablada, se contactaron con ellas gracias a un intercambio de experiencias propiciado por la organización Jóvenes amigos de la naturaleza. Llanquiray Painemal, una mapuche que vive hace varios años en Berlín y que ya cuenta con su residencia, contó como se conformó la “Red de mujeres y lesbianas, papeles para todos”. Fue después de la reunificación de Alemania, durante los años noventa, cuando resurgió el nacionalismo y el racismo, y hubo una ola de ataques a grupos de refugiados y migrantes, que huyeron a ciudades más grandes como Berlín. Para apoyar a mujeres sin estatus legal y refugiadas, las mujeres de izquierda y de otros movimientos se organizaron. La red surgió como un espacio político, pero luego se tornó en asistencialista y como esa no era la idea se replantearon la organización como una red de apoyo basado en una ética de reciprocidad. Así nació Respect Berlín. El apoyo concreto que dan es vivienda durante los primeros seis meses. También informan sobre los cuidados que deben tener las migrantes para movilizarse en la ciudad y evitar situaciones de explotación laboral. Por otro lado, en Berlín también existe un grupo de mujeres refugiadas que han tomado una escuela en Berlín donde se reúnen con mujeres alemanas y

de otros países para buscar soluciones a su realidad de manera conjunta. Ellas han optado por organizarse de forma independiente respecto a los hombres, porque igual había un ejercicio de poder internamente. Su situación es mucho más compleja, porque hay una mezcla entre quienes han huido de sus países por motivos políticos o guerras, en especial del África, y otras que han emigrado en busca de mejores condiciones de vida. En todo caso, el Estado alemán ha dispuesto que las personas refugiadas tienen que estar solo en los espacios habilitados para ellas, lejos de las ciudades, donde incluso reciben asistencia económica. Ahí deben esperar hasta que concluyan los procesos que enfrentan en sus países o hasta que consigan permiso para residir en Alemania. Otro espacio donde las y los migrantes pueden encontrar ayuda es en el Sindicato de Trabajadores Verdi. Hace 10 años las mujeres organizadas de Respect que los trabajadores indocumentados puedan ser parte de esta organización, lo cual es un gran avance, puesto que en lugar del pasaporte pueden presentar su credencial durante los controles migratorios. En todo caso, inscribirse es muy burocrático. Conny Rohi es parte de Verdi y asesora de forma voluntaria a migrantes. Pero una parte del sindicato no quiere que las y los inmigrantes tengan los mismos derechos laborales que los alemanes, aunque legalmente debería ser así. Poca gente opta por el sindicato y según Rohi esto se debe al miedo, la desconfianza con la organización o por falta de información. La oficina funciona en un imponente edificio que puede amedrentar a personas indocumentadas, así que están buscando un lugar más pequeño que sea acogedor.

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La metiche La Embajada de Bolivia minimiza la migración ilegal

Aborto Si bien en Alemania los servicios de salud pública brindan una autorización para que las mujeres puedan acceder a practicarse un aborto hasta las 12 semanas, para las mujeres migrantes indocumentadas la situación es mucho más compleja, por lo que se ven obligadas a recurrir a organizaciones de médicos voluntarios.

Diversidad sexual

Elizabeth Salguero, embajadora de Bolivia en Alemania, a casi dos años de su designación no tienen actualizados los registros de bolivianos y bolivianas, y da a la Malhablada el dato antiguo de 1.700. Pero cree que deben residir unas 3.000 personas provenientes de Bolivia. Entonces, menos sabe de las y los inmigrantes indocumentados, porque “hasta ahora no hemos tenido esos problemas, por suerte”, y peor de las realidades que viven a diario. Cada mes solo entre 8 y 20 personas se acercan para renovar su pasaporte, pedir asesoramiento o realizar trámites legales; pero ese trabajo lo realiza una persona, mientras que la Embajadora se dedica, por ejemplo, a campañas contra el turismo sexual, aunque aclaró que este es un flagelo que no existe en Bolivia, a diferencia de países centroaméricanos y africanos a donde van europeos en busca de sexo con niñas y adolescentes.

El único “problema” que tuvieron lo resolvieron deportando a la persona involucrada a Bolivia. Se trata de la trabajadora del hogar que servía a la hija de Nardy Suxo, Ministra de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, que en ese momento era funcionaria de esa legación diplomática. Precisamente por eso las personas indocumentadas ni se acercan a la Embajada, pues corren el riesgo de que ahí propicien su deportación, en lugar de ayudarlas a resolver, por ejemplo, una situación de explotación; por los acuerdos bilaterales, priman las leyes del país donde se encuentran. A pesar de ello, es muy común que las y los funcionarios diplomáticos incumplan las normas laborales con las trabajadoras del hogar que llevan desde sus países y estas ni siquiera pueden reclamar porque sus empleadores tienen inmunidad; además, las mismas autoridades alemanas evitan que estas situaciones se hagan públicas.

Estos casos son manejados por la organización Ban Yin, que ofrece apoyo a migrantes explotadas en casas de diplomáticos. El caso de la trabajadora del hogar boliviana iba a ser el que les serviría como antecedente para actuar en otros casos, sobre todo de africanas, porque armaron una estrategia amplia de difusión, para denunciar la complicidad entre autoridades y diplomáticos. Sin embargo, todo se desbarató cuando el tema se hizo público en Bolivia y fue politizado. De todos modos, la Embajada de Bolivia en Berlín ha trabajado en el borrador de una propuesta para establecer los mecanismos que garanticen los derechos y principios del trabajo doméstico en misiones diplomáticas. La mayoría de bolivianos registrados son estudiantes que se han quedado en Berlín, personas que tienen sus negocios o que provienen de familias binacionales, y también jóvenes atraídas por el programa de Au Pair, como especifica Salguero. De acuerdo a información de mujeres migrantes organizadas en Berlín, este programa denominado de intercambio cultural, resulta en muchos casos ser una estafa; entonces, lo que inicialmente es una posibilidad para muchas jóvenes de poder estudiar y trabajar en un país europeo, se convierte en una situación de explotación laboral.

Una de las características de Berlín es la apertura sexual y la existencia de una gran diversidad de opciones sexuales que tienen protagonismo en la vida cultural, social y política de esa ciudad. Sin embargo, también está presente la explotación laboral y la discriminación. En este sentido, existen organizaciones como Les Migras, que trabajan brindando consejería legal a mujeres migrantes lesbianas en situaciones de violencia.

Casas okupa El movimiento okupa también se extendió a Berlín en los años setenta cuando diversos grupos de trabajadores tomaron edificios íntegros que estaban vacíos. Al caer el Muro de Berlín, estos edificios fueron privatizados, lo cual creó un conflicto social. Las personas se organizaron y negociaron contratos de hasta 20 años a bajos costos de alquiler. La convivencia en las casas okupa es colectiva y solidaria, y cuentan con espacio para personas indocumentadas.


Queremos todo el paraíso La propiedad de la tierra en la lógica del chachawarmi Cuando la realidad dista de la supuesta “lógica dual” del mundo Por Karina Aranda Álvarez

La percepción andina del mundo (descrita en parte por cronistas, dilucidada por arqueólogos y mantenida por tradiciones mitológicas arraigadas) comprende ante todo una construcción dual, donde todo se concibe y organiza en pares y opuestos complementarios no jerarquizados; presentes en la naturaleza, la concepción del tiempo, la distribución del espacio, la organización social, política y religiosa de las sociedades. Una “concepción del mundo” comúnmente empleada en Bolivia para patentizar un discurso indigenista dentro de la cosmovisión andina, que pregona el concepto de chachawarmi (hombre-mujer) desde una óptica de paridad ancestral, la misma que no contempla necesariamente la tan mentada visión de igualdad. Un ejemplo emblemático del espejismo del

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chachawarmi está presente en el acceso y tenencia de la tierra por parte de las mujeres.

manos, tíos, etc.) para despojar de la tierra a las mujeres.

Y es que a pesar de la existencia de nueva normativa y políticas agrarias que reconocen el justo derecho a la titulación de tierras por parte de las mujeres (derecho a la propiedad, a heredar y al patrimonio familiar), estas aún son excluidas, debido a los usos y costumbres locales (que mantienen la patrilinealidad en lo referente al acceso a la tierra) y la excesiva burocracia existente en los trámites de titulación.

En el panorama familiar, el caso no es más alentador, si las tierras se titulan, generalmente los documentos aparecen a nombre del esposo, dejando a la esposa fuera de la transacción. Si la mujer enviuda y no esta casada, o no posee las tierras a su nombre, o se lentifica el complicado proceso de titulación, los familiares del varón la despojan de la tierra (un proceso similar es sufrido también por las hijas huérfanas). Y es que el papel de la mujer generalmente se limita a acompañar al hombre, ya sea en el espacio público como en el espacio privado.

En el caso de la herencia de tierras, por ejemplo, se prioriza generalmente el derecho propietario de los hijos varones; si se da el caso de que una mujer herede tierras junto a su hermano varón, debe contentarse con aquellas de menor dimensión y calidad. Por otro lado, en el caso de dotación de tierras comunales, las mujeres son en su mayoría discriminadas del acceso alegando su “incompetencia” para asumir la gran carga que implica el laboreo agrícola. Un mismo argumento que en algunos casos es también empleado por familiares varones (her-

Durante la toma de decisiones en asambleas comunales las mujeres se mantienen al margen de las disposiciones finales, conservando principalmente su rol cultural de paridad (y su voz) sólo si están casadas y acompañadas por sus maridos, sin embargo su papel se mantiene en el plano simbólico, ya que en el real sus opiniones no son consideradas. Desde esta perspectiva, el chachawarmi no es más que una construcción cultural que habla de paridades sin considerar igualdad.

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Día nacional de las personas con discapacidad Por Lourdes Cecilia Tamayo Nava, psicóloga Desde siempre, y como parte de nuestro sistema educativo, hemos aprendido a recordar fechas con mucha connotación, ya sea por historia o por lo festivo que nos fueron inculcando de generación en generación. Para mucha gente quizá parezca devaluativo y hasta angustioso celebrar un 15 de octubre como Día Nacional de las Personas con Discapacidad, basándose en una visión asistencialista, lastimera o de pérdida; sin embargo, olvidan conmemorar luchas internas ya vencidas, brechas hondas ya cerradas y sueños anhelados ya realizados, o en proceso de consolidación, agradeciendo a la vida esta gran oportunidad otorgada.

nos irradian luz, una luz que vamos opacando cada que esquivamos esta realidad permanente basada en nuestros estereotipos, prejuicios y miedos, la cual nos aleja de la oportunidad de crecer como personas, enriqueciéndonos con el conocimiento del otro y de la otra, cultivando la interdependencia con las Personas con Discapacidad. Es una realidad que se transforma día a día con una nueva concepción de vida, buscando equiparación de oportunidades en una realización propia, asumiéndonos como personas íntegras, llenas de aspiraciones, con deseos de superación, con capacidad de propuesta desde las formas de pensar/sentir y actuar enmarcadas en convicciones que dan la esencia de lo que una es, de lo que uno es, desde los anhelos y metas, los aciertos y desaciertos, las ventajas y desventajas, los logros y fracasos durante toda la estadía de este tiempo que nos tocó vivir.

Este día conmemoran luchas internas ya vencidas, brechas hondas ya cerradas y sueños realizados

Bajo este sentido de pertenencia a una realidad de la que soy parte activa y dinamizadora del empoderamiento por la dignificación personal, retomo y recalco la celebración en este Día Nacional de las Personas con Discapacidad, porque reafirma como Persona, que desde sus Capacidades logra aportar de maneras Diferentes, lo cual enriquece una construcción colectiva donde se están ejerciendo derechos, valorando lo único como un privilegio de enseñar desde lo que una persona es, desde lo que tiene y no tiene también, desde logros y derrotas que fortalecen aún más esa sed de luchar, de vencer sin darse por vencida o por vencido. Esta expresión de los sentires la considero como un aporte para lograr trascender lo cotidiano, lo efímero y hasta quizá lo coloquial, porque pretende visualizar lo invisible a los ojos, entender esas miradas que desde su sencillez

Cuán importante se torna, desde lo expuesto, el expandir esta gama de conocimientos sobre discapacidad, como la suma de interacciones con la realidad, consiguiendo plasmar modelos de enseñanza a niñas, niños, adolescentes, jóvenes, personas adultas y adultas mayores, mujeres y hombres que por muchas generaciones buscamos aprender en interdependencia con la comunidad, donde maestras y maestros compartan la temática de la discapacidad como experiencias de vida que trasmitan plenitud, desafíos, compromiso y realización. ¡Ser personas con discapacidad es sentir orgullo de generar educación!


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Queremos todo el paraíso Desandar lo masculino Por María Galindo

Esos hombres nos miran con curiosidad, con complicidad y hasta se atreven a preguntarnos si pueden calentarse del frío de su soledad al amparo de nuestra fogata de rebeldía. Nuestro fuego les calienta y aprovechando cualquier segundo nos preguntan: ¿Y qué de mí? ¡Qué de mí que no quiero estar donde estoy, ni representar lo que represento, ni ser quien soy, ni hacer lo que debo hacer! Hacen la pregunta con cuidado y buscando no un momento solemne sino aprovechando una situación casual. Su pregunta tiene un tono de indignación antimusical, cuya voz no se ha conocido aún sobre la tierra; preguntan con signos de admiración y no de interrogación.

mismo seguramente rechazaría esa forma de presentarlo, porque precisamente se trata de una persona que empieza por rechazar su condición masculina, se trata de un hombre no hombre que no quiere serlo y que sabe desandar lo masculino bailando. Él instala un espacio eléctrico que desconcierta y desordena todo, quizás no logra desandar el laberinto masculino, quizás sí, pero si no lo hiciera logra hacerle un boquete muy grande por donde poder huir de cuerpo entero.

Foto: Alessandra Nohvais

Hay pocos, pero los hay, hombres que no son extraordinariamente diferentes, ni extraordinariamente “buenos”, sino que son extraordinariamente sordos al machismo. Cansados de todos esos esquemas que atraviesan sus cuerpos con la ropa; desde los calzoncillos hasta los calcetines, desde los gestos hasta los hábitos y en cada mínimo detalle de la vida. Los vemos y los sentimos cansados de ser aquello que están llamados a ser, pero que no tienen ni fuerza, ni idea de por donde desandar ese camino.

Su mirada delata un extravío completo; no saben por dónde empezar, no saben siquiera qué cosa empezar; tendrían que aprender de cero a conocer el mundo con otro cuerpo y eso parece una tarea simplemente imposible e ilusoria. Quizás por eso se quedan quietos y pasivos, viven a medias porque es su mejor manera de negarse a ser unos “machitos”. No tienen un espejo donde mirarse, ni ropa con qué vestirse. No tendrían la fuerza de ponerse un vestido y no es precisamente el vestido lo que en principio remediaría el problema. No hablamos de hombres travestis de tacos altos, ni de hombres maricas de femeninos gestos, hablamos de hombres no hombres, de hombres que se niegan a entrar

en la identidad masculina y se quedan paralizados en la puerta de una identidad que no existe. A ellos mi respuesta cruel es siempre que la pregunta les pertenece, que la respuesta les pertenece también y que la crisis en la que están tiene que radicalizarse más, ser más profunda, ser rotunda, ser total. Por otro lado, veo cientos y cientos de mujeres que se han resignado o a la soledad o al relacionamiento con hombres machistas que no están dispuestos a cambiar nada y con quienes sus relaciones son una crónica anunciada de fracaso e infelicidad. Mientras voy hablando pienso que es absurdo, en este contexto de quiebre de la relación varon mujer, introducir la figura de Pedro Costa como artista; él

Las piernas, las orejas, los brazos, la boca, pero muy especialmente el pene se convierten en elementos expresivos para dar cuenta de esa náusea de no querer ser quien se supone que debes ser, una náusea endulzada con una raíz cultural folklórica profunda, como es la carioca. Eso lo convierte en doblemente alucinante, porque si hay un lugar de culto a las tradiciones es el folklore y es precisamente el folklore que cultiva la división sexual del mundo. Pedro recoge del folklore carioca sus raíces, pero en sus manos deja de ser folklore y se convierte en danza salvaje contra la masculinidad. Se convierte en danza política contra lo macho, lo violento, lo fálico. El espectáculo de Pedro Costa es inédito y por eso inclasifica-


Queremos todo el paraíso ble, yo prefiero presentarlo como bailarín, porque todos somos un poco bailarines y porque su danza es convocante y provocante a bailarla con él. Su baile es furia del cuerpo, su baile es coreografía de locos, su baile es la invitación a contemplar cómo un hombre se relaciona en un espectáculo con los límites de su propio cuerpo. Dentro la escena artística él es clasificado como performer queer, post porno. Yo no utilizo ninguna de esas categorías para su trabajo y simplemente se los presento como un bailarín, porque quiero que todo el mundo me entienda y porque ninguna de esas categorías me sirven para transformar. Su trabajo no tiene nada que ver con ser un hombre y no tiene nada que ver con la crisis sorda de la condición masculina, ni mucho menos aún con el actual fracaso de la relación varón mujer a modelo machista. Mujeres Creando y Radio Deseo hemos hecho el esfuerzo de presentar su espectáculo en La Paz, porque tiene la fuerza de revolver los lugares de la identidad sexual. No los revuelve porque se declare maricón, ni porque asuma un lugar travesti. Él va mucho más allá. Te afecta, te seduce, te envuelve. Y lo que ves te convierte en testigo y testiga de la dilución danzante de lo masculino. Tal cual ves como una cucharilla de azúcar se diluye en el té para endulzarlo. Despues de verlo y sentirlo no podrás volver a repetir la frase popular que nos dice que ponerse los pantalones es madurar, que ponerse los pantalones es tomar decisiones valientes sobre un problema. Después de ver a Pedro Costa entenderás que de lo que se trata es de sacarse los pantalones para no volvérselos a poner más y que esa, esa sí que es una decisión difícil de tomar.

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26 años de Festijazz en Bolivia Uno de los aportes del festival ha sido la consolidación del jazz en la escena musical boliviana y el intercambio generacional entre músicos experimentados y emergentes de diferentes ciudades del país. Por Denisse Aguilar

En el mes de septiembre se desarrolló en las ciudades de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre y Tarija una versión más del ya reconocido Festijazz Internacional; en esta oportunidad el festival contó con la participación de diversos músicos bolivianos junto a renombradas agrupaciones de Alemania, Brasil, Chile, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Japón y Suiza. El evento se inauguró con un concierto en homenaje al centenario del nacimiento del poeta y compositor brasileño Vinícius de Moraes, uno de los creadores de la bossa nova, evento para el cual diferentes artistas bolivianos conformaron el Ensamble Experimental Vinícius que, acompañado del conjunto brasilero Trio+1, ofrecieron un concierto de excelente calidad, en el cual fueron incorporados algunos ritmos e instrumentos locales. Durante el festival se presentó la Memoria del Festijazz Internacional (1987 – 2012), memoria de un sueño hecho jazz; un documento que da a conocer la evolución y desarrollo del festival a lo largo de 25 años. La publicación cuenta además con un disco que incluye grabaciones de algunas de las presentaciones más importantes a lo largo de esos años. Pese a la escasa información que proporciona la memoria de los primeros años, este documento nos permite evaluar los aportes que este festival ha realizado a la escena musical en nuestro país. La historia del Festijazz se remonta al año 1987, cuando los músicos Walter Gómez y Edgar Bustillos decidieron crear un festival local de jazz en la ciudad de La Paz, aunque en aquel entonces solo existían tres agrupaciones dedicadas a este género. Pese a las dificultades que fueron encontrando en el camino, las primeras versiones del festival se realizaron de forma periódica cada cuatro años; los años 1996 y 1998 el festival estuvo exclusivamente dirigido al género de la bossa nova, por lo que adquirió el nombre temporal de Festibossa. Sin embargo, la transformación más importante que sufrió este evento fue el convertirse en un festival internacional desde el 2001, año a partir del cual el festival se realizó de forma anual y contó con el apoyo de embajadas y organismos de cooperación que hicieron posible la participación de reconocidos músicos de trayectoria internacional de este género.

A lo largo de la primera década del siglo 21, el Festijazz se consolidó como uno de los eventos musicales de mayor importancia en el país, logrando además una amplia acogida en el público. En el año 2010 el Gobierno Municipal de la ciudad de La Paz nombró al Festijazz patrimonio artístico de la ciudad. Durante 25 años de Festijazz se presentaron más de 73 grupos provenientes de 16 países de cuatro continentes, entre los que se encuentran destacados músicos, como el suizo Erick Truffaz. Algo que siempre ha caracterizado a este festival es el énfasis puesto en el área de formación dirigida a músicos jóvenes, a través de charlas magistrales y talleres de formación impartidos por los músicos invitados, actividades que les permitieron compenetrarse con los avances que se dan en este género fuera del país. Por otro lado, la versatilidad del jazz ha generado lo que comúnmente se

denomina Jam Session, sesiones musicales en las que los músicos de diferentes agrupaciones interactúan a través de improvisaciones, lo que desemboca a su vez en interesantes experiencias de intercambio como las realizadas con el danés Anders Andersen.

La incorporación de músicos jóvenes en ensambles temporales creados para las diferentes versiones del Festijazz, ha permitido un intercambio intergeneracional entre músicos experimentados y emergentes provenientes de las diferentes ciudades del país; quizá este sea uno de los mayores aportes del Festijazz, ya que en muchos casos ha dado lugar a interesantes agrupaciones musicales bastante propositivas como Andeswing, Camus Jazz Band, Efecto Mandarina o las desarrolladas por Diego Ballón, entre otras. La progresiva expansión del evento a cinco ciudades del país es un claro reflejo de como el festival ha contribuido y contribuye a consolidar este género en la escena musical boliviana.


Feminismos Diccionario feminista Hijo

Relación de un individuo del sexo masculino con respecto a una mujer que es su madre biológica. Él confía en ser alimentado, y entrenado en aquellas aptitudes (como el lenguaje y la automoción) que le permitan pasar al área de aprendizaje del padre (escuela, sociedad). La socialización del hijo es un debilitamiento cada vez mayor del lazo con la madre: comienza a desvalorizar a la madre por ser mujer; pero no lo hace totalmente gracias a él, que la dignificó al nacer varón. Victoria Sau, Diccionario ideológico feminista.

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Feminismo liberal: surgió de la rabia de una ama de casa Por Julieta Ojeda

Betty Friedan (1921-2006) escribió un libro fundamental para el feminismo norteamericano “La mística de la feminidad”, que propició no solo una nueva organización —National Organization for Women (NOW) 1966—, sino que también contribuyó en la reorganización de las mujeres ante un estado de inercia y en el surgimiento de un feminismo liberal, cuyo principio era la lucha por lograr la igualdad respecto de los hombres. Esta mujer partió de su realidad de ama de casa, que sufrió años de violencia machista y a quien, a pesar de ser brillante, se le cerraron espacios laborales. Por esto se cuestionó sobre cómo desperdiciaba su tiempo escribiendo artículos femeninos que la deprimían. Esa realidad no era solo la de ella, era el reflejo de una época y del lugar que las estadounidenses ocupaban en los años cincuenta y principios de los sesenta. Las mujeres, después de lograr espacio con el derecho al voto y su introducción al ámbito de lo público como fuerza laboral, en la posguerra retornaron mansamente a su papel de amas de casa, recluidas en lo privado. Las mujeres se sentían deprimidas, insatisfechas e infelices. Los operadores de la educación se convirtieron en los perpetuadores de “la mistificación de la feminidad”; los medios de comunicación y la publicidad reforzaron los estereotipos de la mujer femenina, impecable y feliz ama de casa, idea coherente con el ideal de familia convencional. Todo esto llevá a Betty Friedan a preguntarse por qué las mujeres retornaron tan dócilmente a ese rol. Realizó entrevistas y aplicó el método de la observación. La mística de la feminidad, según Friedan, es esa creencia de que las mujeres se realizan “en la feminidad”, que es de orden natural para ellas. A partir de su estudio, denunció todo ese halo casi etéreo en torno a la feminidad, la responsabilidad de los medios y de la teoría psicoanalítica, que nos hace creer a las mujeres que esta es una cualidad que no nos hace inferiores, sino que, “en algunos aspectos nos hace superiores”.

Otro aspecto que Friedan denunció gira alrededor de la despersonalización de las mujeres, que no se definían a sí mismas como seres individuales, sino en relación con el marido y los hijos. Esta crisis era imprescindible, señaló la autora, para transitar a convertirnos en “completamente humanas”. La respuesta ante la toma de conciencia de esto que acontecía sobre las mujeres, fue adoptar un principio liberal: la lucha por la igualdad, ya que la relación entre hombres y mujeres fue considerada como desigualdad y no como una forma de opresión o explotación. Según esta visión, el problema se resolvía con el ingreso de las mujeres a la esfera pública, con las cuotas de poder y con la inclusión en el mercado laboral, aspectos que fueron refutados después por otras feministas.

Betty Friedan y las portadas de su libro en sus varias ediciones.

Para ampliar la información puedes consultar a: Betty Friedan. La mística de la feminidad. Cátedra. España, 2009. Amelia Valcárcel. La memoria colectiva y los retos del feminismo. Naciones Unidas. Santiago de Chile, 2001. Nuria Varela. Feminismo para principiants. Ediciones B. Barcelona, 2005.


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Revista Feminista de Mujeres Creando - Bolivia Octubre 2013

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