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la emprendedora social

Carolina Aráoz presidenta de Jazz Jaus

“Todo es cuestión de

atreverse” POR ANTONIO ORJEDA FOTOGRAFÍAS XIMENA BARRETO

CRECIÓ EN UN MUNDO EN EL QUE HACER MÚSICA NO ERA BIEN VISTO. INICIÓ UNA CARRERA CONVENCIONAL, LA DEJÓ. RETOMÓ SU PASIÓN, ENFRENTÓ PREJUICIOS. HA CREADO UNA ESCUELA DONDE AHORA CIENTOS PUEDEN HACER SUS SUEÑOS REALIDAD


¿Por qué entonces hizo cuatro años de Psicología? Porque la música no es una ‘carrera’, pues (ríe)… Yo vengo de una familia de empresarios, y si bien siempre me han apoyado, de haber sido hombre, ¡jamás lo habrían hecho! Enorme detalle. Totalmente. Y si no hubiese obtenido los logros que he alcanzado, hasta el día de hoy me mirarían como diciendo: “Qué lindos sus proyectitos…”. De hecho, me han mirado así hasta hace poco. Mis papás, no. Ellos siempre han estado súper felices, pero mis hermanos son súper tradicionales. Entonces, ¿cómo supe que la música era mi pasión? Lo supe desde siempre. ¿Por qué seguí Psicología? Porque me fascina, porque me encanta la gente. La gente me engancha, me mueve.

P

Cuando entrevisto a emprendedoras que han salido de abajo, todo el mundo las aplaude. Cuando entrevisto a una que estudió… En el Villa María, y a la que le pagaron la carrera en Estados Unidos…

ara llegar adonde está, Carolina Aráoz ha tenido que luchar contra ella misma. Octavo ciclo de Psicología. Había hecho cuatro años de carrera cuando -por fin- asumió que no podía seguir. Lo suyo era la música. El jazz. ¡Tocar el saxofón! Partió a la tierra donde ese género nació. Se hizo profesional, pero Estados Unidos no era el lugar. Su misión estaba aquí, en el país donde no había encontrado dónde especializarse en lo que amaba (seguro habría más chicos como ella, chicos sin las oportunidades que ella sí tuvo). Creó entonces Jazz Jaus, escuela en la que hoy se forman talentos de todos los distritos. Con nuevos socios, Carolina viene ahora afinando su organización para que no solo musicalmente, sino administrativa y comercialmente también suene a la perfección. Además está afianzando su carrera artística y está al frente de Music Solutions, solicitada empresa que musicaliza eventos. Sí, pues, esta chica no para de sonar…

CAROLINA ARÁOZ MEDANIC ESTUDIOS Colegio Villa María. Dejó Psicología en la PUCP estando en octavo ciclo. EDAD 33 años CARGO Presidenta de Jazz Jaus y directora general de Music Solutions. Es música, compositora y cantante.

En el colegio usted era una relajada. La música la ha convertido en una persona súper disciplinada. ¿Cómo lo explica? ¿Número uno? Cuando uno encuentra lo que realmente le gusta, ¡lucha por eso! ¿Número dos? Esta es una actividad en la que no te queda otra que ser disciplinada, porque el día solo tiene unas horas, y las actividades por hacer son un montón ¡y las tienes que hacer! Para ser un instrumentista –para ser uno

bueno-, no hay nadie que no le dedique -en una etapa de su vida- por lo menos seis horas de práctica ¡diarias! ¿Cómo lo consigues? Con disciplina. No hay otra. ¿Cómo descubrió que la música era su pasión? Siempre lo supe… porque era lo que me hacía llorar, vivir, respirar. La música es para mí lo mismo que la lasaña para Garfield.

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“HABER NACIDO EN UN HOGAR CON PLATA, SÍ, AYUDA. Pero ¿el COSTO PSICOLÓGICO que implica superar las TRABAS Y PREJUICIOS de haber crecido en ese mundo?”


“Cuando uno encuentra lo que REALMENTE le gusta, ¡LUCHA POR ESO!”

Entonces al común de lectores les salen a flote mil prejuicios. Es verdad: lo he tenido todo. La diferencia está en que en mi promoción fuimos 150, y yo soy la única que se dedica a esto; y romper los esquemas -ser músico-, en mi mundo, es mucho más difícil. Hay muchos más prejuicios. Hay mucha más presión. Hay mucha menos valoración… Te digo: a mí, mis amigas del colegio no me dan bola. Me encantaría tener el apoyo que tuvo Vania de parte de mi colegio (se refiere a Vania Masías, egresada del San Silvestre)… Pero está bien. Cada loco con su tema, ¿no? Estela Paredes, la productora de La Tarumba, tenía un cargo ejecutivo en una aerolínea cuando lo dejó todo para entregarse al que ahora es su fabuloso circo. El comienzo fue duro, pero ella era feliz; recorrió las zonas más pobres del país llevando su propuesta… Un día, iba por la calle con sus compañeros de aventura cuando vio que unas chicas de su colegio venían por la misma acera. Al reconocerla, cruzaron la pista. La evitaron. A mí me ha pasado varias veces que estoy tocando en un evento y… Mira, viniendo de una familia más sofisticada y con mayor éxito que mucha gente para la cual toco en eventos, por el solo hecho de estar tocando un instrumento en un escenario, me miran como si fuese menos. Hay un amigo de mi hermano que cada vez que me ve en un evento en el que estoy tocando, no me saluda… Yo he tenido que hacer terapia durante años para superar mis traumas, para poder ver el valor en mí, porque si bien crecí rodeada de personas lindas, sus estándares de vida eran diferentes a los míos. Entonces crecí sintiéndome diferente, tonta. ¡Yo pensaba que era tonta! Tonta, fea… Yo he sido súper insegura.

Fotografía: Archivo Jazz Jaus

El cielo es el límite. Abajo: David Chang. De pie: Gian Erick Gil, Diego Chang, Mauricio Nugent, Claudia Trinidad, Ximena Santa María, Margot Castillo, Carmen Varillas y Jonathan Díaz Espíritu. En la escalera, con Carolina: Álvaro Huancahuari y Alexis Solano. Socios, profesores y personal administrativo. Todos unidos. Fotografía: Archivo Jazz Jaus


“Amo LA MÚSICA porque me ha enseñado a ver a TODO EL MUNDO POR IGUAL” Quienes la podrían prejuzgar por su origen social no saben que durante su paso por Nueva York, precisamente para hacer realidad su sueño de ser música de jazz, trabajó limpiando oficinas, también en la Escuela Juilliard y, por las noches, repartiendo programas en Lincoln Center. Trabajaba de seis de la mañana a doce de la noche… En Nueva York yo busqué saber qué era no tener nada. Efectivamente, yo sabía que si llamaba a mi papi, él me iba a mandar plata. Pero nunca lo hice… ¡Qué horrible es la plata!

Qué horrible es necesitarla y ¡qué horrible es no tenerla! ¿Limpiar oficinas en Nueva York? Y encima, limpiar la oficina de un tipo que no la había limpiado en años (ríe)… Nueva York es una ciudad antigua, caótica. Yo limpié una oficina en la que había ratas (ríe)… Pero con todo y eso, ese trabajo era más digno que el que tenía después en Juilliard (el conservatorio de artes escénicas)… O sea, haber nacido en un hogar con plata, sí, ayuda. Pero ¿el costo psicológico que implica superar las trabas y los prejuicios de haber crecido en ese mundo? Por eso amo la música: porque me ha enseñado a ver a todo el mundo por igual. Precisamente, tras dos años de intensa chamba allá, se percató de que no había tenido tiempo de practicar su instrumento – el saxofón- y, por más que le ofrecieron un mejor trabajo en Lincoln Center, decidió regresar. No había tocado mi instrumento, estaba en una ciudad donde hay cuarenta personas detrás de tu

puesto de trabajo. Pero, ¿cuál era mi aporte? Mira, a mí viene un montón de gente para preguntarme qué hacer con su vida. Yo siempre les digo: Piensa dónde vas a poder dar más, cuál es tu talento, tu fortaleza… Por eso volvió. Sí; y también porque mi papá estaba enfermo. Regresó y retomó el sueño de abrir un espacio para el desarrollo de la música, para fomentarla en personas de todos los estratos sociales. Así nació Jazz Jaus. Sí. Quería ver a gente haciendo música. ¿Por qué? ¿Por esa idea suya de que la música es capaz de salvar vidas? Yo crecí en un lugar donde la música no era parte del lenguaje, y hallar un lugar dónde hacer música me fue muy difícil. No tenía gente a mi alrededor que me comprendiera. Mis amigas me veían como a una lorna: me pasaba los recreos y la hora del almuerzo en el coro, y cuando salí del colegio, ¡ya no tuve más eso! Entonces, darme cuenta de lo importante que era la música en mi vida, y que no había un lugar para que la gente la descubriera, me llevo a esto. Por eso, ahora, cuando veo a un chibolo de 10 años tocando un instrumento, digo: “¡Qué lindo tener este espacio!”. No había. ¡No existía! ¡Había que construirlo! ¡Por eso creo en Jazz Jaus!

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Fotog rafía: Archiv o Jazz

algún momento vamos a tener un fondo para becas, pero tiene que ser manejado con todas las de la ley.

Jaus

Tema complicado, pues una cosa son las ganas de dar, y otra, la gente que se aprovecha de ello. ¡Mucha gente se ha aprovechado! A Diego (Chang, su socio, quien está poniendo en orden administrativamente Jazz Jaus) eso le llega; y a mí me ha costado un montón entenderlo. ¡Hemos tenido que cortar las becas! Porque no sabes cuándo la gente te está diciendo la verdad. Diego siempre me dice: “Oye, tienen manos y piernas, ¡que trabajen!”.

ía: Archivo Fotograf

Jazz Jaus

Enseñarles a pescar y no regalarles pescado. ¡Exacto! Hay un chico que vino de Huacho y nos pidió una beca. Hoy trabaja en Music Solutions cargando equipos y se paga sus estudios.

En acción. Jazz Jaus ha realizado talleres y presentaciones en San Juan de Lurigancho, Cañete, Cajamarca; para niños, adolescentes, jóvenes, adultos. ¡Hasta el perro se vacila!

Si te cuesta, le pones más ganas. Totalmente. ¡Te tiene que costar!

“A mí viene gente para preguntarme QUÉ HACER CON SU VIDA. Yo les digo: piensa dónde vas a poder dar más, cuál es tu talento, tu fortaleza…”” Abrió el 2007. Sí, y le incluimos la parte social… Siempre me he imaginado hablándole a las masas -no desde un punto de vista egocéntrico-, y quizás ahora que he retomado el canto, no es que lo vaya a hacer hablándoles, sino a través del canto. Quizás a través de mis canciones ahora les puedo ofrecer el mensaje que tengo para dar. Claro, porque además está componiendo sus propias canciones. De hecho, el coro de la primera

canción que me salió, es: “Vengo a confirmar que nada es imposible/ y que el peor enemigo es nuestra mente/ Vengo a reafirmar que los sueños se persiguen/ y es cuestión de atreverse…”. Y realmente lo creo. ¡Es cuestión de atreverse! Desde entonces a la fecha, ¿cuántos chicos han pasado por Jazz Jaus y hoy se dedican a la música? Entre becados y no becados, entre los que han estado en la big band y los que no, deben ser unos trescientos por cada año.

Sin embargo, usted se convirtió en un peligro para la institución, pues veía tanto talento en tantos chicos de escasos recursos que los terminaba becando y atentando –a la vez- contra la sostenibilidad de Jazz Jaus. Daba becas por instinto, eso se convirtió en un virus; y, claro, a la gente le encanta no pagar. “¿No tienes plata? ¡Anda a Jazz Jaus!”. Y después, el chico que había venido de Manchay, se compraba una trompeta. Yo no tenía asistenta social. ¿Cómo lo media? Ahora, en

Fotografías: Archivo Jazz Jaus

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Fotografías: Archivo Jazz Jaus

Hoy también me he dado cuenta de que nadie trabaja gratis. Aquí ya nadie trabaja gratis, pese a que los sueldos aún son súper simbólicos… Todo tiene un valor. Usted tiene sueldo recién desde hace tres meses. ¿De qué ha vivido? De tocar el saxofón; y es raro, porque la gente que me contrata para que musicalice sus eventos no tiene idea de que tengo Jazz Jaus. Y le está yendo bien. Sí. Se ha puesto de moda que yo toque. ¡Qué bueno! Al comienzo, me llegaba, porque la gente no presta atención. Ahora lo aprecio: porque hago música, toco con mis mejores amigos, y siempre hay por lo menos una persona a la que sí llegas. Para eso ha tenido que crear su propia empresa: Music Solutions. Tenía que capitalizar el hecho de haberme hecho conocida musicalizando eventos. No sé cómo, porque no tengo una foto, un video, un audio; y el año pasado participamos en 98 eventos. Fue el boca a boca; y nos hemos dado cuenta de que, en realidad, Jazz Jaus y Music Solutions son lo mismo. O sea, hemos cerrado el círculo… Me encantaría que, en un futuro, Music Solutions sea inmenso y poder darle chamba ¡a un huevo de músicos! Darles chamba buena, y exigirles calidad, puntualidad… Noto una evolución: en un inicio procuró sembrar música por mero ímpetu, hoy lo hace

“Tienes que ADAPTARTE AL SISTEMA. Porque si vas a irte a una isla y vivir comiendo coco, bacán, pero, si no…” de una manera más seria… ¡Más real! Lo que empezó como un proyecto amateur ha terminado captando a profesionales talentosos que ahora son parte de su equipo. Igual somos pocos, pero esto va a ser ¡inmenso! Yo lo veo así. ¿Sabes qué veo? Montones de sedes donde la gente pueda descubrir la música, y no uno, ¡montones de proyectos sociales! Aún no lo hemos encontrado, pero cuando ocurra, será un proyecto replicable, medible, con un marco teórico excelente y, además, será simple. ¿En qué momento están? Estamos elaborando -por primera vez- nuestro plan estratégico. Tenemos que hacer rentables nuestros talleres, eso va a hacer que

no tengamos necesidad de pedirle plata a nadie. Cuando eso pase, no nos va a parar nadie. ¡Nos estamos profesionalizando! Porque ya me cansé del feeling, al empresario no le interesa eso. Es decir: tienes que adaptarte al sistema. Porque si vas a irte a una isla y vivir comiendo coco, bacán, pero, si no, tienes que conocer el sistema para poder usarlo… No he dejado de ser idealista, sigo creyendo en un ideal, pero hay que pisar la realidad. Claro que sigue siendo idealista, solo que con una cuota de mayor madurez. De lo contrario, no estaría afianzando esta hermosa escuela. Eso se lo debo a Diego… Qué bacán que les dé el crédito a otros, porque las cosas no las hace uno solo.

Fotografías: Archivo Jazz Jaus

No, pues; y en la historia de Jazz Jaus han intervenido muchas personas en distintos momentos, y todos cuentan. O sea, yo soy la pila Duracell del proyecto, el motor, la hiperactiva… Hace un año un amigo me dijo: “Carolina, estoy harto de que me hables de Jazz Jaus. ¿Y tú? Eres guapa, talentosa… ¿No te das cuenta de que te sería más fácil sacar adelante Jazz Jaus si te dedicaras unos años a ti, a impulsar tu carrera como artista?”. Diego también me lo ha dicho: “Ya no te quiero ver haciendo nada acá. Quiero que compongas, toques tu saxofón, ¡que seas una artista! Eso nos va a ayudar a todos. Ya hay un equipo, tú dedícate a las relaciones públicas y a tocar el saxofón”.

En concierto. Dirigido por Allison Inope, el coro Swinging Voices. Mauricio Nugent está al frente del ensamble de guitarras Wes 01.

Esa es la ley. Es la ley… Todos están confiando en mí. Este año se va a dedicar a ser Carolina Aráoz, la artista. De hecho, Music Solutions es Music Solutions by Carolina Aráoz. Así va a ser durante un par de años, para que a la vez impulse a Jazz Jaus… De aquí a unos años espero llegar a ser una holding, y tener un súper bar, y una súper revista, y una discográfica… Imagino algo grande, que aporte al valor de la música. Y necesito hacerlo, porque-yo-necesito-hacerlo.

Carolina araoz  
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