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Los secundarios, a pesar de ser muchas veces utilizados como fuerza de choque de los universitarios, se han caracterizado por poner en tela de juicio nuevas luchas y consignas dentro del movimiento estudiantil. A pesar de no ser la dirección del movimiento, si son el motor de éste. Este año se han recuperado luchas como la des municipalización, el cambio constitucional o la TNE gratuita, además se ha sabido poner fuertemente la discusión sobre la famosa “ley Hinzpeter”, que sin ser un tema netamente estudiantil, afecta por igual al conjunto de la sociedad y criminaliza los movimientos sociales. La movilización actual ha centrado sus fuerzas para frenar la “Ley Hinzpeter” (esta es por cierto una justa y necesaria lucha para nuestro pueblo), la cual ha sido capaz de movilizar a cientos de liceos a pesar de que la organización secundaria esta prácticamente muerta: las “grandes” organizaciones secundarias (ACES, CONES) no son capaces de coordinar a los estudiantes y la mayor parte de los liceos movilizados, no están orgánicamente en alguna de estas estructuras profundamente burocráticas. Tenemos claridad en que esta ley defiende directamente los intereses de la clase dominante y busca desmovilizar, no solo a los estudiantes, sino que a cualquier signo de agitación social. Es, por lo tanto, un perfeccionamiento del modelo neoliberal que afecta los intereses de nuestro pueblo, aplicando sanciones absurdas, violando garantías mínimas del derecho penal y, en definitiva, criminalizando las luchas sociales. A pesar de la próxima aprobación de la ley, es importante tener claro que como estudiantes no podemos centrar nuestra lucha solamente en el marco que las fuerzas neoliberales lo permiten. Debemos ser nosotros los que demos la pauta de lucha y estar siempre un paso adelante. Recordar que mientras nosotros nos preocupamos de esta ley, a la que además se le fue quitada la suma urgencia para así dilatar el movimiento actual, ellos siguen discutiendo sobre temas como la reforma tributaria, la des municipalización de la educación o cualquier otro cambio estratégico que les pueda hacer afectar el resguardo de sus interese de clase. Es por lo anterior que nuestro deber es seguir luchando por el cambio de la constitución antidemocrática, por la des municipalización y estatización de los colegios, por el fin de los particulares subvencionados, por una TNE realmente nacional y gratuita, etc. y no centrar nuestras fuerzas solamente en contra de la Ley Hinzpeter. Esta ley va mucho más allá que un ministro y un gobierno, es una política de Estado y, por lo tanto, es defendida por toda la maquinaria política y Estatal. Si la ley Hinzpeter es dura, debemos recordar que no es la primera (Ley Antiterrorista, Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, etc.) ni tampoco la última; más leyes y más represión vendrá en el futuro y tenemos que ser fuertes y seguir luchando. Sabemos que una educación genuinamente digna para nuestro país la conseguiremos sólo en el socialismo, pero entendemos que estas luchas son el paso previo y necesario para construir el comienzo de la sociedad que queremos. Debemos aprovechar tácticamente las experiencias vividas en los años anteriores y buscar la mejor forma de actuar frente a un año de elecciones, ya que mientras las fuerzas neoliberales se preocupan de sus campañas electorales y de cómo permanecer en el poder político, nosotros sabemos que son los mismos (PC, Concertación, Alianza) que en más de 20 años han mantenido con pan y circo a nuestro pueblo y nos han negado un derecho tan importante como una educación digna. Los estudiantes debemos aspirar a construir organizaciones locales y comunales, directas y verdaderamente representativas que sean capaces de abordar todas las necesidades y así poder pensar en construir una organización regional o nacional, de otra forma, de nacional, tendrá simplemente el nombre.


ANTE LAS MUNICIPALES: ¡VOTO NULO O ABSTENCION! La actual coyuntura estudiantil es en un contexto de la política nacional en que se da una superficial rencilla entre los grupos políticos del duopolio: concertación y alianza, se disputan el control del modelo Neoliberal a nivel municipal. Pues, las elecciones municipales de este año, como cada elección, es una pelea propagandística en donde los grupos empresariales invierten millones y millones por sus favoritos. Claramente, las consignas de todos los candidatos se plantean en torno a las demandas que han colocado en la contingencia los movimientos sociales, en este caso, las demandas que hemos instalado como movimiento estudiantil. Sabemos, ante todo, que estas demandas solo serán consignas de propaganda de los candidatos, solo quedarán en el papel. Cada puesto edilicio se planifica para ser administrador de las corporaciones de educación que administran y financian los colegios municipales, es decir, reafirmarse como gerentes del modelo neoliberal de la educación. Esos recursos frescos que llegan a los municipios para educación, caen en los bolsillos de muchos de estos "honorables ediles" o en sus negocios. ¡Para que hablar de la nula injerencia que puede tener cualquier funcionario municipal de alto cargo en el financiamiento universitario! Los estudiantes debemos entender que estas elecciones municipales no son más que otra disputa de los dos grupos políticos encargados de defender el sistema y los negocios de los ricos. Tampoco debemos creer en los ex "dirigentes" estudiantiles que hoy legit iman a los candidatos neoliberales con un "aire joven". No podemos estar indiferentes, ya que estos mismos administradores del modelo aspiran que con la nueva ley de voto voluntario e inscripción voluntaria nos agolpemos en las urnas para votarles y respaldarlos, a pesar de ser los responsables de nuestro fracasado sistema educativo y las miserias de nuestro pueblo ¡Cuanta hipocresía! Ante esto, debemos abofetear sus aspiraciones y renegar de su modelo neoliberal, corrupto y anti democrático, así como lo han hecho nuestros compañeros en Francia, Grecia y los países de la eurozona afectados por la crisis que sólo la pagan los más necesitados. Debemos entender que no validar a sus candidatos es una pequeña pero simbólica demostración que las demandas que ha levantado la misma sociedad se contradicen con el modelo que buscan defender las coaliciones políticas que se presentan en las actuales elecciones. Como MUI y CADE hacemos un llamado a todos los estudiantes a repudiar a los candidatos de estas elecciones municipales, que solo dan la continuidad al neoliberalismo en nuestro país, y a los estudiantes habilitados para votar, y a todos los simpatizantes de las demandas del movimiento estudiantil, a votar nulo o abstenerse del proceso electoral. Ellos esperan nuestro complaciente respaldo a sus programas populistas. ¡Debemos responder en todos los frentes con organización y decisión, sin que el contexto electoral nos sobrepase! Ante las elecciones neoliberales ¡VOTO NULO O ABSTENCIÓN! ¡CONSTRUYAMOS ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA!

LEY HINZPETER: I I LEY ANTITERRORISTA La lucha que los estudiantes dimos el 2011 preocupó a las clases dominantes. Cientos de estudiantes nos enfrentamos a los pilares del modelo neoliberal, la educación de mercado y la Constitución Pinochetista. El 2011 se comenzó a gestar una crisis económica que desató protestas a nivel mundial, particularmente en Europa. EEUU, en ese contexto de crisis, invadió Libia. El gobierno de Chile envió una ley al parlamento, ese mismo año, que busca criminalizar la protesta social y en particular el movimiento estudiantil. Frente a esto, la única respuesta que podemos esperar de los políticos de turno es más represión. Debemos entender que esta ley va mucha más allá de un ministro y un gobierno, es una política de Estado que busca criminalizar las luchas sociales. De la misma forma como la Ley Antiterrorista y la Ley de Responsabilidad Penal juvenil, ambas de la Concertación, estas leyes surgen en periodos de crisis económicas o de auge de la movilización social, en donde la protesta es criminalizada. Es criminalizada la protesta social en razón al baluarte defendido por la legislación represiva. Para la clase dominante el concepto de orden público y de paz social guarda relación directa con el control de las masas y la libertad de las personas. No podemos esperar que el orden público, la paz social o el bien común, partes integrales del proyecto según el mismo, sean impuestos a la sociedad y al pueblo. Esa paz social se construye, y se construye en función a la capacidad y voluntad del Estado para satisfacer el bienestar generalizado de la población, para satisfacer las necesidades inmediatas de los trabajadores y pueblos de Chile. Así, habrá paz social, orden público y bienestar común cuando la educación sea gratuita y de calidad, cuando se entregue una salud digna y no mueran más personas en listas de espera, cuando los trabajadores reciban un sueldo digno, cuando se garanticen las necesidades básicas de nuestro pueblo que le permitan vivir una vida digna. Con esto, se recalca el fin principal del proyecto, que en definitiva no es generar el supuesto bien generalizado de la población, muy por el contrario, criminalizar la protesta y movilización social, hacer una vez más al Derecho el sagrado protector de los intereses de la clase dominante: del empresariado nacional y extranjero, de la burguesía en general. En lo esencial el proyecto de ley tipifica como delitos conductas que antes no lo eran, por otra parte agrega penas a conductas que ya tenían una sanción. Modifica el código penal, consagrando como delito de desordenes públicos, entre otros hechos, los siguientes: 1) paralizar o interrumpir algún servicio público (por ejemplo un paro de funcionarios públicos); 2) invadir ocupar o saquera viviendas, oficinas, establecimiento comerciales, industrias, centros educacionales (entre otros), ya sean públicos o privados (por ejemplo las tomas de colegios o universidades); 3) alterar o impedir la libre circulación de personas o vehículos por calles, caminos o similares (por ejemplo impedir el paso en veredas, cortar calles, marchar sin autorización, etc.). Además, se aplicará la misma pena para autores, encubridores, instigadores y cómplices, es decir tanto para los manifestantes como para los convocantes, pero ¿de qué pena se habla? El proyecto además aumenta la pena por el delito de desordenes públicos determinándola en 541días como mínimo a 3 años de cárcel cómo máximo. Si bien debemos denunciar el carácter represivo de esta ley y su finalidad criminalizar la movilización estudiantil en particular y cualquier descontento ciudadano en general y debemos movilizar a nuestros compañeros y compañeras en la lucha contra está ley, debemos también entender que la lucha que hay que dar pasa mucho más allá que estar en contra del ministro Hinzpeter, es contra el sistema de dominación de los poderosos. Paso por ese camino la lucha que los secundarios re impulsaron este año, la cual debe mantener las banderas del 2011 y no centrarse sólo en un proyecto de ley, como lo quiere gran parte de los dirigentes tributarios a la concertación. Frente a las políticas represivas, el pueblo y los estudiantes debemos defendernos con organización y lucha: organización de base lucha por nuestras necesidades como la educación gratuita y la asamblea constituyente.

Boletin MUI-CADE  
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