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Este no pretende ser un libro más, lleno de tecnicismos en los que perderse, ni tampoco uno de los clásicos testimonios personales. Quiere ser un libro donde encuentres las vivencias y preocupaciones que no sabes con quién compartir. Nunca será un sustituto de nada, ni de tu terapia ni de tu médico o grupo, ni mucho menos de los amigos. Será un compañero donde identificar tus inquietudes, una herramienta adecuada para un momento concreto. Qué hacer o pedir. Una ayuda para seguir adelante, hacia la salida del gris.

No son teorías, sino realidades de personas que, como tú, sufren o han sufrido agorafobia. El hecho de compartir el qué y el cómo, te permitirá avanzar, librarte poco a poco de la enfermedad, a tu aire, a tu ritmo. Encontrarás un lenguaje sencillo, directo, como en una tertulia entre amigos, sin más ambición que la de que todos lo puedan comprender. Un abrazo, A

Nota: Los testimonios forman parte de los Grupos de Terapia de l’Associació Gironina d’Agorafòbics.

Con la colaboración de: ISBN: 978-84-15278-48-1

Anna Llensa

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Angustia, ansiedad, miedo, crisis

“En un tono cuidado pero desenfadado y sincero, Anna logra un buen entramado de entrevistas, testimonios y conversaciones, un cóctel que consigue acercar el tema a no afectados, a profesionales de la salud y a afectados, un texto con el que identificarse y encontrar explicaciones, caminos y, sobre todo, una manera de enfrentarse a las cosas.”

Angustia, ansiedad, miedo, crisis Agorafobia

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Angustia, ansiedad, miedo, crisis Agorafobia © de esta edición 2013: mtm editores Av. Llenguadoc, 25. Polígono Bonavista 08915 Badalona (España) Tel. 93 213 02 74 Fax: 93 210 55 02 info@mtm-editor.es www.mandalasmtm.com Traducción: Eva Jiménez-Julià Primera edición: Marzo de 2013 ISBN: 978-84-15278-48-1 Depósito Legal: B-7010-2013 Impreso en Barcelona por Open Print Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con autorización de sus titulares, salvo excepción prevista de la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Repográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.


Índice PRÓLOGO

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INTRODUCCIÓN

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PRIMERA PARTE

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ENTREVISTA CON DOCTOR CIPRÉS, PSIQUIATRA

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ENTREVISTA CON LA PSICÓLOGA DOLORS MOLINA

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ENTREVISTA CON LA DOCTORA ANNA MARIA MAÑAS, MÉDICO DE FAMILIA

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SEGUNDA PARTE

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ENTREVISTA CON JAUME Y QUIM, FUNDADORES DE LA ASSOCIACIÓ GIRONINA D’AGORAFÒBICS

51

CARTA DE QUIM

71

EL GRUPO DE GIRONA, O VETERANOS Y NOVATOS

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CONVERSACIÓN INFORMAL

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GISELA

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MAMÁS

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ISABEL O EL FRACASO DE LA SANIDAD

119

¿POR QUÉ LA MAYORÍA DE LOS MÉDICOS NO LO ENTIENDEN?

121

EL ACOSO DE LAS MUTUAS

131

CÓMO AYUDAR AL AGORAFÓBICO Y A CUALQUIER PERSONA FRENTE A UNA CRISIS

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VIAJE A MADRID

137

LA ISLA DE NIM

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GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS

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EPÍLOGO

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AGRADECIMIENTOS

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BIOGRAFÍA ANNA LLENSA

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Dedicado a: Mi hijo Oriol (que se ha llevado la peor parte) y a mi hija Tània; que tanto han sufrido la enfermedad, por todo lo que no pude darles, por su paciencia, amor, comprensión y tal vez una lágrima oculta. A mi compañero Josep por todo lo que sabe y alguna cosa más.


PRÓLOGO Lo cierto es que no esperaba semejante regalo. Suele decirse que prologar un libro es un honor, una gran satisfacción para el prologuista, pero dudo que muchos se encuentren con un regalo como este libro. En sus líneas aparece una sucesión de acontecimientos, vivencias, experiencias, alegrías y, sobre todo, caminos, salidas, esperanzas para poder, finalmente, decir que vivir no es una cruz. Leer el libro de Anna ha sido profesionalmente enriquecedor y humanamente como si me explicaran la continuación de una historia, de una película. Como explica Anna en su libro, participé en la puesta en marcha de uno de los primeros grupos de autoayuda para la agorafobia en Cataluña. Creo recordar (hace unos 16 años) que en España solo había alguna iniciativa parecida en Madrid. Quiero subrayar que el tratamiento periodístico que Anna da al tema va más allá del típico texto de autoayuda, pero al mismo tiempo tiene un potencial de autoayuda que no tienen otros libros con un enfoque enciclopédico, o (lo más frecuente) de proclamación a los siete vientos de la propia experiencia y del rencor que queda después de algunos agravios. Los distintos relatos, enfoques, experiencias y vivencias son el mejor tratado de psicopatología porque nos presentan, de forma entretenida y amena, algo que es imprescindible para un buen médico y también para cualquier persona sabia: no hay dos casos iguales o, como suele decirse, 7


Angustia, ansiedad, miedo, crisis

“cada casa es un caso”; y desde la perspectiva médica son testimonio de la alta variabilidad interindividual y de una abundante comorbilidad (que presentan trastornos asociados). Cabe destacar las entrevistas a profesionales altamente implicados en el tratamiento de la agorafobia, que aportan información teórica sobre los trastornos de ansiedad, al tiempo que una rica descripción de los síntomas a través del anecdotario que van desgranando en la entrevista. En un tono cuidado pero desenfadado y sincero, Anna logra un buen entramado de entrevistas, testimonios y conversaciones, un cóctel que consigue acercar el tema a no afectados, a profesionales de la salud y a afectados, un texto con el que identificarse y encontrar explicaciones, caminos y, sobre todo, una manera de enfrentarse a las cosas. Finalmente, creo que Anna ha escrito un gran libro de autoayuda, pero un libro diferente, un libro que nos habla de superación, de lucha por la dignidad, de no lamerse las heridas. De dolor y de impotencia, pero con una luz al final del túnel. Es un libro distinto porque habla del miedo y es capaz de hacerlo con delicadas notas de humor. dr. carles lupresti Psiquiatra

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INTRODUCCIÓN Acabo de oír que las grandes cosas se han escrito con el estómago vacío. El mío está lleno, así que… Sí, tengo1 agorafobia, y también me doy atracones,2 pero me estoy liberando de ambas cosas. Sí, nos sentimos perdidos fuera de un espacio seguro, fuera de donde poder recibir ayuda (¿ayuda para qué?), de donde calmar el inmenso pánico que nos invade ya sea súbita o progresivamente. Miedo a estar solos, a estar con gente, a entrar en determinados lugares, a salir de casa, miedo al miedo, miedo a sufrir, a ser y no ser, a lo que hay y a lo que no hay, a la vida, a la muerte, en fin, MIEDO. Agorafobia o enfermedad del miedo…¡Todo el mundo tiene miedo! Pero se trata de un miedo no asumible, un miedo que desborda, que sobrepasa los límites de esta palabra, un miedo que se mete hasta el último rincón de nuestras células, del cuerpo, de la mente, del alma. Miedo elevado a la décima potencia, convertido en un monstruo poco conocido.3 1. Tener agorafobia no es lo mismo que serlo. Uno tiene agorafobia, no es agorafóbico. 2. Atracón, trastorno alimentario causado por la ansiedad y que hasta hace poco recibía el nombre de comedor/a compulsivo/a, o “bulímico/a fase uno”. Así lo decía yo, porque tiene el mismo principio que en los bulímicos: devorar todo cuanto uno encuentra a mano. Pero los bulímicos vomitan y mantienen el tipo arriesgando su salud. Afecta más a mujeres que a hombres. 3. En realidad este miedo es PÁNICO. Pánico vivido y conocido en distintas intensidades.

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¡Basta ya!, ¡cambiemos el chip! Actualmente se cree que la serotonina (un neurotransmisor4) es la responsable de la mayoría de los trastornos psíquicos (neuróticos) que sufren las personas que no retienen o segregan dicha sustancia en suficiente cantidad. Confiemos que en el futuro la “medicina de los neurotransmisores”, o si no los técnicos electrónicos, lo puedan solucionar. Pero, ¿con qué contamos ahora? Por un lado, con la psicología conductual-cognitiva, que cambia nuestra forma de actuar a través de nuestra manera de pensar. Por otro lado, con la medicación (antidepresivos-ansiolíticos). Ya ha pasado de moda el ser anti medicamentos. Por ejemplo, si te rompes una pierna, ¿te negarías a utilizar muletas? Si fueses diabético, ¿no tomarías insulina?5 Piénsalo y no te preocupes: te aseguro que en cualquier caso harás un esfuerzo personal. Ayúdate a ti mismo asumiendo lo que tienes, aprendiendo a convivir con ello, a moverte pese a la tormenta. Así recuperarás la autoestima, o sea, vivirás. Ponte en marcha. Durante décadas de ignorancia médica hemos sufrido gratuitamente. Como mínimo hemos abierto un camino a los que vienen detrás, de modo que tenemos un sentido que dignifica esta gratuidad. Hemos de avanzar, Sin perder el paso, Más allá de la espesa niebla Que nos impide ver, 4. Transmite información entre neuronas. 5. Este razonamiento fue utilizado por mi querida terapeuta y resultó muy convincente.

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Más allá de los árboles caídos Que no nos dejan caminar… lluís llach Para el grupo: Os quiero mucho a todos y a todas, Por la puerta de conocimiento que me habéis abierto, La mano que me habéis dado, La amistad que he encontrado. Solo que…¿dónde estabais hace diez años?

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PRIMERA PARTE ENTREVISTA CON DOCTOR CIPRÉS, PSIQUIATRA Por fin ha llegado el momento, después de no sé cuánto tiempo con la entrevista preparada, de ir al despacho del dr. Ciprés. He optado por llevar una vieja grabadora, de las de cinta pequeña, por miedo a no saber grabar con la supermoderna que compré. En este momento me estoy preguntando por qué me he metido en este lío. Tengo un nudo en el estómago… ¿Y si no voy? Sería lo más sensato, porque seguramente haré el ridículo. Pero no, me digo que no,6 (es evidentemente un no al miedo) y por fin salgo por la puerta. Recuerdo la película La isla de Nim 7 cuya protagonista, novelista y agorafóbica, lucha con su miedo a salir, mientras el taxista cree que el problema es la puerta. (En la película, esta, simbólicamente, no deja de abrirse y cerrarse con ella pegada. Llego al pueblo costero del dr. Ciprés, donde se han aliado la lluvia y el viento para ver cuál resulta más molesto, así que decido mojarme antes 6. Es mejor escribir la palabra sí en lugar de no. Por ejemplo: ¡sí, voy, yo puedo! Se están realizando estudios sobre cómo afectan las palabras a nuestro estado de ánimo, sobre todo las negativas o positivas. Si no lo he cambiado es para podéroslo explicar. 7. Véase la reseña al final del libro.

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Angustia, ansiedad, miedo, crisis

de salir volando como Mary Popins. Este tiempo no es el más adecuado para mi cabeza. Pero no haríamos gran cosa si solo pudiéramos vivir cuando el tiempo interior y exterior nos lo permiten. Así pues, recorro el corto trecho que me separa de la consulta, llamo, y… Breve biografía Anna. Doctor, lamento decirle que todavía no sale en la Wikipedia. Así que, ¿podría darme algunos datos personales, como por ejemplo dónde estudió? Doctor. En la Universidad de Barcelona. Acabé en el año 1973 y me puse a ejercer de médico generalista. Me inicié haciendo guardias en la Residència de Girona, el actual Hospital Josep Trueta, si no recuerdo mal, en el año 1974. Así empecé a ejercer de médico. Quizá no aprendí demasiada medicina, pero sí a ejercer de médico. Luego volví a estudiar e hice psiquiatría. Como psiquiatra en la Xarxa de Salut Mental de Salt, que en aquella época se llamaba manicomio, empecé a hacer interconsultas,8 a ir un par de días por semana al Trueta, donde no había, ni todavía hay, servicio de psiquiatría. Como psiquiatra de la red recogía los papeles de los médicos con el nombre de los pacientes que tenía que visitar (en la habitación, ni siquiera tenía despacho) y anotaba si necesitaban tratamiento o ingresar. Si conocía al médico o me lo encontraba, se lo contaba de palabra. Después de acabar psiquiatría en Barcelona encontré una plaza en urgencias de Sant Feliu de Guíxols, donde estuve unos seis o siete años. Éramos tres médicos, y los fines de semana trabajábamos 24 horas. Al principio estaba bastante bien, la psiquiatría estaba sectorializada, cada comarca tenía su equipo, sistema que todavía no se había impuesto en Barcelona. Me enviaron al Baix 8. Valoración de un enfermo realizada a petición de un médico de otra especialidad. Por lo general, el paciente está ingresado.

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Empordà. Íbamos al antiguo Hospital de Palamós, por aquel entonces un geriátrico. Estaba unos días allí y otros en el psiquiátrico. Lo que estaba muy bien era que si el enfermo que veíamos y tratábamos en la consulta externa debía ingresar, lo podíamos seguir asistiendo dentro. Luego aumentó el número de pacientes, y los médicos que trabajábamos fuera pasamos a no hacerlo en el psiquiátrico. He estado unos 25 años en el Baix Empordà, haciendo guardias hasta los 60 años. No estaba obligado, pero me gustaba. En esa época también traté a enfermos externos de la comarca del Baix Empordà, casos agudos y otros que procedían de un pabellón de crónicos. Además, hacía guardias. Al final, acabé por centrarme en una parte del Baix Empordà. Las consultas de Palamós pasaron a Platja d’Aro, donde están ahora. Anna. ¿Siempre ha trabajado a la sanidad pública. Doctor. Empecé tarde en la privada, en 1996. Anna. Como yo le conocí en el ámbito de la Xarxa de Salut Mental, si me permite me gustaría hacerle una pregunta que no tiene que ver directamente con la agorafobia, pero que en cierta medida también se refiere a ella: ¿Cree que la medicina pública cubre suficientemente el campo de la psiquiatría, teniendo en cuenta que requiere disponer de cierto tiempo para hablar con el paciente y poder establecer un buen diagnóstico? Recuerdo que cuando conocí al Dr. Ciprés en Palamós, la sala de espera estaba atestada, había algunas primeras visitas como la mía y pensé: “¿Cómo es posible si para una primera visita se necesita casi una hora? Me parece que no funciona demasiado bien”. Doctor. Creo que sí, que la asistencia que se ofrece en psiquiatría está bien, aunque debe mejorar mucho. Sufrimos mucha presión y nos falta personal. 15


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Cada vez hay más trabajo, pero no porque haya más casos psiquiátricos, sino porque, debido a la tarea llevada a cabo por la Xarxa de Salut Mental, se detectan cada vez más casos de atención psiquiátrica y los derivan. Por eso ha aumentado el trabajo, pero no se han incrementado los recursos humanos. Aún así, si tuviera que responder a la pregunta de si existe suficiente asistencia psiquiátrica, si tuviera que decir sí o no, la respuesta sería sí. Anna. ¿Los médicos de cabecera tienen suficiente información para saber cuándo deben derivar un paciente a psiquiatría? Tengo la impresión de que hay personas tratadas por médicos de cabecera que en realidad necesitarían un especialista. Doctor. Los psiquiatras íbamos al CAP una vez al mes a ver a los médicos y pasarles información para que tuvieran claros cuáles eran los casos que requerían derivación psiquiátrica.9 Existe un listado de casos y unas condiciones, la última es: “y siempre que el médico de cabecera lo crea necesario”. En el caso de una ansiedad, solo asumen los casos leves para los cuales sí están preparados. En cuanto a las crisis de pánico, si no hay nada más, también están perfectamente capacitados para iniciar un tratamiento. Anna. ¿No sería mejor asociarles a un psicólogo? Doctor. La crisis de pánico, de entrada, es muy biológica. Sí que influye el entorno; de hecho la pueden provocar las enfermedades físicas o sustancias estimulantes como, por ejemplo, la cafeína; pero si estamos ante la crisis de pánico típica, claramente psicológica, el médico de cabecera puede tratarla y, en principio, la psicología no está indicada. Lo primero que hay que hacer es bloquearla con un tranquilizante. Lo que nunca debe hacerse una vez pasada la crisis es decirle al paciente: “ Ya puede marcharse, no tiene nada de lo que usted temía, 9. Actualmente el doctor se encuentra en jubilación parcial. Obviamente, en la actualidad van aquellos que están en activo.

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ni tiene un ataque al corazón, ni crisis cardíaca, ni se volverá loco, ni tiene una enfermedad grave”. Se le debe informar: “Usted tiene problemas nerviosos, tendría que tomar unos medicamentos especiales y, a largo plazo, tratarse con antidepresivos”. Una vez hayamos conseguido que esta persona no tenga crisis de pánico, estaría muy bien tratarla con psicoterapia. Si logramos bloquear las crisis de pánico con un medicamento y la persona hace vida normal, quizá no haga falta ir al psicólogo. Pero supongo que luego me preguntarás por la agorafobia con crisis de pánico, y en ese caso sí es imprescindible ir al psicólogo para afrontar la fobia. Respeto la opinión del experto, pero como usuaria de estos trastornos, creo que no está de más ir al psicólogo. Es bueno aprender a relajarnos, a respirar, a usar ciertas estrategias para distraer la mente en caso de crisis o pensamientos negativos, lo que haga falta, la fuerza del pensamiento, descubrir posibles hechos de nuestra vida causantes del problema, cuyo origen, como ha dicho el doctor, puede ser puramente biológico, pero hay que identificarlo. También se puede hacer yoga, homeopatía, Reiki… Pero, al menos, mientras no sepas exactamente qué tienes, lo más recomendable es acudir a un especialista de la mente. Por otros caminos, puedes dar muchas vueltas. El médico siempre hace cierta psicoterapia. Una persona que ha sufrido una crisis de pánico cree que se va a morir y tiene mucho miedo de que le vuelva a pasar, de tener “mucho miedo a pasar aquel miedo”. Conviene hablar de miedo y no de crisis de angustia; se entiende mucho mejor porque es miedo. El término “angustia” es más difícil de entender, pero todo el mundo comprende el significado de “pánico”. De hecho, fueron los americanos quienes describieron las crisis por primera vez y las llamaron, en inglés, Panic attacks. 17


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La agorafobia con crisis de pánico es un trastorno mental grave que debe tratar un psiquiatra. Agorafobia significa fobia a los espacios abiertos, miedo a salir de casa, a estar solo, a hallarse en un lugar en el que no se puede recibir ayuda. El médico de cabecera no sería el más adecuado para ofrecer un tratamiento a un paciente que ha dejado de hacer cosas habituales, que evita ciertas conductas, que muestra ansiedad. Si existiera empatía entre paciente y médico quizás este lo haría mejor que un psiquiatra, pero, de todos modos, el protocolo casi le obligaría a remitírselo. Anna. ¿Hay alguna diferencia entre los trastornos psicóticos y los neuróticos? Doctor. Sí, es totalmente distinto. Anna. Básicamente sería que en unos se pierde el sentido de la realidad, y en los otros no. Doctor. Exacto, exacto. Anna. A pesar de que es bastante irreal lo que se vive, te das cuenta. Doctor. Ambos son completamente diferentes. En los casos de crisis de pánico y agorafobia de los que estamos hablando, el paciente se da cuenta de las cosas, pero se equivoca. Cuando tiene una crisis de pánico seguramente piensa que se morirá, se asusta y se equivoca, pero tiene los pies en el suelo. Otro síntoma típico de la crisis de pánico es el miedo a volverse loco, y no es psicótico, es miedo a ser psicótico. Precisamente quien tiene miedo es quien percibe la realidad. Como está físicamente tan alterado, esta sensación es normal. ¿Por qué nadie me lo dijo en su momento? ¿Cómo es posible que los médicos suelan ser tan poco comunicativos? ¡Te escuchan, apuntan y no te informan!

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Anna. ¿Cuándo reconoce la psiquiatría que la agorafobia es una enfermedad tal y como lo entendemos ahora? Doctor. Espero no equivocarme; creo que la agorafobia se describe como trastorno en el siglo XIX. Anna. ¿La agorafobia como miedo a los espacios públicos? Doctor. Sí, pero no le pusieron nombre. Y una cosa es que el trastorno esté descrito y otra bien distinta que esté tipificado10 como un trastorno que sufre la gente que tiene miedo a ir a la plaza pública (recordemos que ágora significa plaza en griego). Por ejemplo, las crisis de pánico habían sido llamadas neurastenia circulatoria, neurosis cardíacas... Como estos enfermos tienen mucha taquicardia, se creía que estaban sufriendo un infarto. Las crisis de pánico han existido siempre, desde hace tiempo aparecen descritas en la literatura y en los libros igual que ahora, no son nada nuevo; lo que sucede es nunca se habían reconocido médicamente. Quisiera contarte una anécdota que recuerdo de cuando, hacia los años 80, salió un medicamento, el Alprazolam o Trankimazin. En el Hospital Clínic de Barcelona querían hacer un estudio, pero acudían suficientes pacientes a las consultas. Entonces, el Dr. Massana decidió escribir un artículo en una página de salud que salía los domingos en La Vanguardia y donde se describían los síntomas de personas con ataques de miedo y que, debido a ello, dejaban de salir de casa, de ir a lugares, de hacer su vida normal y mostraban conductas evitativas. También explicó los síntomas del pánico y de la agorafobia. En aquella 10. Tipificado significa estar bien descrito, estandarizado y diferenciado. Antes de los años 1980, los libros de psiquiatría describían cuadros compatibles con el ataque de pánico, pero siempre como parte de otro trastorno más general, el trastorno de ansiedad. Con posterioridad, en el año 1980 en los Estados Unidos, y en 1983 en España, se publicó la clasificación DSM-III y luego la CIE-10, donde está bien descrita y diferenciada, y se le asigna el código (300.01), de modo queda diferenciado de otros trastornos ansiosos.

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época no se leía mucho el periódico, pero pensaron que alguien vería el artículo y bastaría con que aparecieran una docena de personas. Para su sorpresa llamó y empezó a acudir tanta gente que quedaron desbordados y sorprendidos por cantidad de personas que decían: “¡Oiga, esto es lo que me pasa a mí!”. Eran personas que habían ido a su médico de cabecera, muchos incluso al psiquiatra, y no les habían identificado la enfermedad. Al reconocerse en el escrito del periódico, fueron a buscar una solución. Esta es la historia de la identificación del pánico en torno a los años 1980. Anna. ¿La agorafobia es una derivación de los ataques de pánico? Doctor. No, hay agorafobia con y sin ataques de pánico. Esta última se da en muy pocos casos. Anna. Cuando apareció el Trankimazin, se llegó a decir que las industrias farmacéuticas habían pagado a los médicos para que hicieran un diagnóstico para el cual este medicamento fuera eficaz, y que se habían inventado las crisis de pánico. Doctor. Evidentemente, la persona que lo sufre sabe muy bien que el médico no le ha provocado ninguna crisis de pánico. Mucha gente piensa: “¿Qué le ocurre a este? Cree que se va a morir y no tiene nada”. Actualmente se dispone de más conocimientos sobre el tema, pero al principio hubo artículos donde se hablaba de la creación de la enfermedad para poder recetar Trankimazin. Anna. En mi opinión, las farmacéuticas son capaces de muchas cosas, pero no de inventar los ataques de pánico. ¡Ojalá los agorafóbicos más veteranos hubiéramos sabido de aquel estudio! Doctor. Como ya he contado, los ataques de pánico existían y estaban más o menos descritos desde hace tiempo. Se introdujeron en los manuales, se diagnosticaron y se pudieron realizar tratamientos en épocas más cercanas. El primero en tratarlos, hacia los años 1970-1980, fue un psiquiatra de Nueva York con 20


Imipramina o Tofranil, un antidepresivo que se comercializa desde los años 1950. Vio que funcionaba y desde entonces se utilizan antidepresivos, tanto Tricíclicos, Imao, como los inhibidores de serotonina actuales para tratar las crisis de pánico. Anna. ¿Me explica la diferencia entre ansiedad y angustia? Doctor. La angustia es una sensación física de malestar, en cambio la ansiedad es estar nervioso, más bien una sensación psíquica. Anna. ¿Una puede conducir a la otra? Doctor. No está claro. Cuando hablamos de crisis de pánico, hablamos de angustia, no de ansiedad. Como hemos dicho, las crisis de pánico se pueden reproducir con sustancias químicas y también de forma experimental. Esto, entre otras cosas, hace pensar en un origen biológico, en los neurotransmisores, en alguna alteración física a nivel nervioso. En cambio, la ansiedad podría más bien deberse a un estado de reacción frente a algo externo como el estrés, el trabajo, las relaciones sociales… La ansiedad nos acercaría más al campo psicológico. Anna. ¿Una ansiedad generalizada puede derivar en agorafobia? Doctor. No, lo que puede derivar en agorafobia son los ataques de pánico. Vamos a ver: la agorafobia no es una fobia más. Una fobia es un miedo exagerado a una situación normal. Todos tenemos alguna fobia, al ascensor, al avión, a las ratas, a las serpientes, pero las evitamos y, fobia “curada” (doctor, yo diría evitada). Lo grave es, como me decías: “Cuando puedes seguir con su vida normal, cuando las cosas cotidianas se convierten en un problema, salir a la calle, ir a un centro comercial, hacer colas, entrar en un restaurante, coger un medio de transporte…”, entonces es agorafobia. Si vais al cine, os sentáis en la butaca más cercana a la salida para poder salir en caso de necesidad. Anna. Es cierto. Siempre he pensado que la palabra agorafobia crea confusión, que lleva a pensar en su significado original, miedo a los espacios abiertos. 21


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Pero son muchas más cosas que miedo a salir de casa y, a menudo, muchas más que miedo a salir, ¿no sería mejor otra palabra? Doctor. Entonces, ¿cómo lo llamaríamos? ¿Fobia al cine? ¿Fobia a la peluquería? Si desde un punto de vista etimológico no podemos decir que sea miedo a la plaza porque incluye muchos otros miedos, no sé cómo podríamos llamarlo. No hay que cambiarle el nombre, hay que explicarlo. Pero los profesionales sobre todo y todas las personas que se interesen por el tema deben entender que agorafobia quiere decir miedo a encontrarse en un lugar inseguro donde no se tenga apoyo de nadie y donde se pueda “montar un número”. Por eso muchos evitan ir a ciertos lugares, pero, si van, lo hacen con alguien, para sentir menos miedo y, si les pasa algo, tienen el apoyo de quien les acompaña. Anna. ¿Se sabe quién dio nombre a este trastorno? Doctor. Sí, un español, pero ahora no recuerdo su nombre. Anna. ¿Cómo llamamos a la persona que solo tiene miedo a los lugares abiertos? Doctor. También agorafóbica. Anna. O sea que siendo dos enfermedades diferentes, se llaman igual. Una de sus colegas me dijo que multifobia y no me pareció mal.11 Es curioso que en casa uno se sienta tan protegido, cuando también se tienen crisis, incluso durmiendo. Doctor. Lo que intenta evitar el fóbico es que le aparezca el miedo. A mucha gente les asalta durmiendo tranquilamente; es el pánico nocturno. La fobia no evita que llegue la crisis, lo que ocurre es que si el enfermo sale, se pone nervioso y se asusta, es más fácil que le venga una crisis. Pero esto no significa que las personas que están en casa no tengan crisis. De hecho, el trabajo del psicólogo es ir alejando a la persona del lugar donde ya no es capaz de avanzar más. Algunas 11. Creo que entre todos deberíamos buscarle otro nombre. Quizá multifóbia o síndrome del miedo, del pánico, o…

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personas no son capaces de salir de su pueblo, o de su provincia, otras personas, nisiquiera pueden salir de España. Anna. ¿Los medicamentos actuales pueden curar la agorafobia o solo la controlan? Doctor. Todas las enfermedades ofrecen resistencias. En algunos casos resulta muy difícil evitar un ataque de pánico con medicación, pero se trata solo de una minoría; la mayoría lo consigue. Una vez se ha conseguido superar las crisis de pánico, el terapeuta o psicólogo debe conseguir que estos enfermos afronten la agorafobia, que vayan avanzando y que no tengan crisis. Cada crisis es un paso atrás. Anna. ¿En este caso juntaríamos siempre el psiquiatra y el psicólogo? Doctor. Sí, lo cual significa que habrá personas que tomarán medicamento durante un tiempo, entre seis meses y un año como mínimo, y que luego podrán dejarlo y hacer vida normal. Otras tendrán que tomarlo de por vida e incluso así tendrán el trastorno presente. Anna. ¿Estos medicamentos tienen muchos efectos secundarios? Doctor. Todos los medicamentos tienen efectos secundarios, y los antidepresivos también. Lo que debemos valorar es el beneficio que nos pueden aportar. Anna. Hábleme un poco de las repercusiones a nivel sexual. Doctor. En los hombres puede producir impotencia o erección sin eyaculación y en las mujeres, normalmente, falta de orgasmo. Anna. ¿Y la falta de ganas? Doctor. La falta de ganas es más bien consecuencia de la enfermedad o del estado de ánimo en sí que de la medicación. Anna. ¿Podemos hacer algo? Doctor. En los hombres la Viagra funciona bastante bien, y para las mujeres hay un medicamento que, en un 50 por ciento de los casos, inhibe el efecto del antidepresivo durante cierto tiempo. 23


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Anna. Antes de irme me gustaría pedirle una receta, por favor. ¿Qué diría a las personas que se niegan a tomar pastillas porque temen que les pueda provocar dependencia o, simplemente, les da miedo lo que les pueda ocurrir si las toman? Doctor. Les diría que se equivocan, que están muy equivocados, porque sin el medicamento no mejorarán. Todas las enfermedades tienen su medicamento, y la agorafobia es una enfermedad más. Si tienes hipertensión o colesterol, tomas medicamentos y no dejas que suba y te produzca una crisis . No dirás, “da igual, no necesito medicamentos”. Anna. Podríamos concluir que los peores efectos secundarios son los síntomas de la enfermedad. ¿Cree que en un futuro cercano, o a medio plazo, podemos esperar más de la medicina, es decir, fármacos más eficientes y con menos efectos secundarios? Doctor. Lo ignoro, pero se sigue investigando. Anna. ¿Qué opina de los grupos de terapia? Doctor. La terapia de grupo es muy beneficiosa, pero no puede sustituir a la terapia individual porque esta conlleva un enfrentamiento más directo. Es complementaria. Como en todos los grupos, aunque a la mayoría les vaya bien, puede tener contraindicaciones para algunas personas. El psicólogo debe decidir si es o no conveniente para una persona ir a un grupo, si está o no preparada. Anna. ¿El hecho de trabajar en algo tan delicado y poco conocido como la mente humana le ha dado más satisfacciones o frustraciones? Doctor. Satisfacciones, satisfacciones. Siempre me ha gustado mucho mi trabajo, lo he encontrado interesante, de forma que he leído mucho sobre el tema, porque la psiquiatría es muy amplia, por eso hay tantos libros sobre teoría, psicoterapia, etc. Veo gente que lee mucho, novelas por ejemplo, y siento que yo leo poco, porque leo, pero sobre psiquiatría. Ahora empiezo a abrir alguna novela. (Personalmente, le agradezco que haya leído tanto sobre su trabajo.) 24


Como psiquiatra en activo, tenía la ventaja de poder aplicar lo que había leído. He leído mucho sobre la psicopatología; son temas controvertidos que no están del todo claros, entrañan cierta confusión, hay diferentes líneas y esto me gusta. Existe el psicoanálisis, corrientes puramente biológicas, esto lo hace interesante. Puedes ir leyendo diferentes perspectivas y confrontar ideas, ser un poco ecléctico, coger un poco de cada una de ellas. Es quizá mejor que ser dentista y estudiar cómo hacer una dentadura, que, aunque cada caso sea distinto, debe haber mucho protocolo. En cambio, en psiquiatría hay que establecer un diagnóstico y a veces no es fácil. Tú lo has dicho:“Me dijeron que tenía agorafobia”. Muchas veces el paciente te dice: “Lo que usted me cuenta es lo que tengo, pero nunca me lo habían dicho” y esto me satisface. A mí me ha gustado muchísimo mi profesión, también las urgencias, a pesar de que a veces este trabajo no gusta demasiado porque exige mucho. Anna. Doctor, a usted le gustan los retos. Como me explicó una amiga mía que le conoció en el trabajo:“No es tan solo un psiquiatra de despacho, se mueve increíblemente bien en momentos de conflicto. Es un gran psiquiatra”. Doctor. Me cuesta mucho estar jubilado. Mis amigos dicen: “Vuelve a trabajar”, pero yo les contesto: “No. La psiquiatría es una droga dura y ahora que ya estoy prácticamente desintoxicado no quiero recaer”. Volver a trabajar sería como volver a tomar droga. Lo he pasado mal y todavía lo echo de menos, como les pasa a los toxicómanos. No sé si es una buena comparación, pero es la que uso con mis amigos y conocidos. Anna. Me cuenta que la edad fue uno de los motivos que le hicieron tomar la decisión de jubilarse. Ya no tiene la memoria de antes y el paciente tiene derecho a la máxima atención. Creo que su experiencia podría ayudar a otros médicos que empiezan. En el ámbito de la calle, ¿cree que existe suficiente información sobre las enfermedades mentales?¿Esta falta de información margina al paciente? 25


Angustia, ansiedad, miedo, crisis

Doctor. El enfermo mental está marginado, pero cada vez menos, porque ha aumentado la información. Se han hecho campañas, pero continúan estando marginados. Lo más triste es que se les margina en áreas donde no tendrían por qué estarlo. Por ejemplo, un enfermo mental no será aceptado en una sala de urgencias igual que una persona con otro tipo de enfermedad. Al esquizofrénico del pueblo no se le presta la misma atención. Sin embargo, la esquizofrenia es la enfermedad psiquiátrica más grave y los esquizofrénicos son los enfermos más propensos a sufrir enfermedades físicas porque fuman más, abusan de tóxicos, se cuidan menos y, por tanto, es más fácil que tengan que acudir a urgencias. Los esquizofrénicos tienen a menudo la sensación de no haber sido atendidos de forma adecuada, porque, al ser enfermos mentales, las gente no los entiende, dan cierto miedo. A pesar de que actualmente se conocen algunos casos de violencia, los enfermos mentales normalmente son víctimas y no verdugos. Anna. A veces los medios de comunicación, especialmente la televisión, nos llevan a confusión. No dispongo de ningún estudio, pero supongo que hay más casos de violencia provocada por personas que no son enfermos mentales que por estos. Doctor. Sí, sí, seguro. Haciendo un poco de demagogia, ¿qué enfermo provocó todos los muertos de la guerra de Irak? Anna. Creo que muchos dirigentes lo son. Si no, ¿cómo provocarían estas cosas? Doctor. Así estarías avalando la idea de que el enfermo mental es muy peligroso, y no estoy de acuerdo. Creo que tanto Sadam Hussein como los presidentes que apoyaron la guerra de Irak no eran enfermos mentales. (Tiene razón, tengo que seguir pensando en el tema.) Quiero quedarme con la idea de que la mayoría de las violencias no se deben a enfermos mentales. Si bien es verdad que hay enfermos que pueden ser violentos, la mayoría no lo son, y en cualquier caso, no son más peligrosos que los demás. Son sobre todo víctimas, y en el caso 26


de las guerras, que es cuando suele haber más violencia, no son los enfermos mentales. A pesar de que hay gente que lo piensa, prevalecen otros intereses. La violencia de género sí que está relacionada con una patología muy frecuente que es el alcoholismo, pero no todas las personas que agreden tienen problemas con el alcohol. De hecho, el alcohólico no está considerado como un enfermo mental. El alcoholismo suele considerarse un vicio que crea cierta violencia, aunque, sin lugar a dudas, la dependencia del alcohol es una enfermedad. Capítulo aparte sería el tema de los gobernantes y de las personas normales incapaces de crear empatía, agresivas, violentas de hecho o de pensamiento. Nada ni nadie les puede impedir que sigan su camino hacia su objetivo, muchas veces solo económico (también hay otros, como en el caso de los violadores). Pueden llegar a arrasar países y el planeta entero si hace falta. Debería conversar sobre esto con el doctor, en otro libro. Anna. Hablando de la discriminación, lo tenemos muy mal los que sufrimos alguna patología mental, por ejemplo, a la hora de encontrar trabajo, incluso si trata tan solo de una crisis de pánico. Doctor. Sí, sí, falta más información. Ha mejorado mucho, pero todavía falta. Anna. Por eso los que tenemos algo debemos dar la cara y luchar contra el estigma que a veces sentimos nosotros mismos. Y hablando de estigma, ¿por qué llamamos enfermedades mentales a un conjunto de patologías que son en realidad disfunciones del cerebro, tipo hormonas, etc.?¿No podríamos llamarlas enfermedades cerebrales y suavizar así el estigma que cae sobre las mentales? ¿Las llamamos así para diferenciarlas de las propiamente físicas de este órgano, como por ejemplo un tumor? En este caso, ¿la enfermedad mental sería el conjunto de alteraciones de la conducta, pensamientos, sentimientos, sensaciones...? Doctor. Es correcta la diferencia entre enfermedad mental y cerebral. 27


Angustia, ansiedad, miedo, crisis

Bueno, he de confesar que, en algunos momentos, me he sentido algo mareada y no he entendido demasiado bien lo que me decía. Me he puesto nerviosa con la cinta y el doctor me ha ayudado a ponerla. Incluso vigilaba que no se acabara (gracias, doctor). Es la primera vez que hago una cosa de este tipo. A la salida me dice que se lo ha pasado muy bien… No sabe qué alegría me da. La verdad es que ha sido muy fácil porque al Dr. Ciprés le encanta hablar y explicar las cosas. Si hubiera tenido que irle sacando las palabras, seguro que hubiese sido otra cosa. Qué diferencia con el día en que nos conocimos en el hospital de Palamós. Entonces, saqué la conclusión apresurada de que era muy seco (con perdón), cuando la realidad era que no disponía de tiempo.

Notas del Dr. Ciprés Lista de la Generalitat sobre las enfermedades que tienen que ser tratadas por un psiquiatra Doctor Ciprés. No soy yo sino la Generalitat quien ha realizado un listado de diez trastornos mentales graves. Una cosa es la ansiedad generalizada, una depresión, pero la Generalitat ha establecido diez diagnósticos de los que tienen que ocuparse los psiquiatras. Los diez son: • esquizofrenia, • paranoia, • personalidad esquizotípica, • trastorno límite de la personalidad, • trastorno obsesivo-compulsivo, 28


• trastorno bipolar mixto (antes se llamaba depresión maniaco depresiva, o psicosis maniaco depresiva), • trastorno bipolar manía, • trastorno bipolar depresivo, • la depresión mayor recurrente, que, como su nombre indica es la gran depresión. He citado nueve, y, curiosamente, ¿cuál falta? La agorafobia. Está en el grupo de estos diez trastornos a tratar por un psiquiatra, en el mismo grupo que la esquizofrenia, no como patología sino a nivel de asistencia. Que quede claro que la agorafobia, con o sin crisis de ansiedad, pertenece a los trastornos neuróticos, mientras que la esquizofrenia sería una psicosis.

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Angustia, ansiedad, miedo, crisis. Agorafobia  

Anna Llensa. En un tono cuidado pero desenfadado y sincero, Anna logra un buen entramado de entrevistas, testimonios y conversaciones, un có...

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