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PALACIO REAL Y SU ENTORNO

Margarita Sim贸


Presentación El Palacio Real, la Plaza de Oriente y el Teatro Real conforman uno de los rincones más representativos de Madrid. Estamos en un área urbana que tuvo su origen en la época árabe (siglo IX), cuando Madrid sólo era una pequeña ciudad fortaleza provista de un alcázar y de muralla. Bajo el dominio de los reyes cristianos bajomedievales, el alcázar madrileño fue sucesivamente reformado para acondicionarlo como residencia regia. Con el traslado de la corte a Madrid, decretado en 1561 por Felipe II, el alcázar se convirtió en la morada principal de los reyes. En 1734, con Felipe V en el trono, se quemó por completo el antiguo alcázar. El simbolismo del lugar fue tenido en cuenta por el rey y ordenó que el nuevo palacio real se levantara en el mismo sitio. Las obras terminaron en 1764 y Carlos III fue su primer inquilino. La idea de crear grandes espacios públicos en Madrid con suficiente ventilación y luminosidad tienen su precedente en el efímero reinado de José I Bonaparte. Este rey fue quien impulsó la creación de la Plaza de Oriente en 1809, con el derribo de buen número de manzanas de casas. El proyecto definitivo de la plaza fue realizado en 1844 por Narciso Pascual y Colomer. Consistió en un espacio rectangular con cabecera curvada, flanqueada por dos recintos ajardinados y con la disposición de dos manzanas de casas simétricas a ambos lados del Teatro Real, tal y como la vemos hoy. Muy cerca de la plaza de Oriente se encuentra la plaza de Ramales y numerosas callejuelas de origen medieval que conservan entre sus edificios, monumentos y rincones singulares, y en las que no faltan los típicos comercios, restaurantes, bares y algunos cafés.

Los monumentos Monumento a Lope de Vega Inaugurado en 1902 fue proyectado por el arquitecto José López Salaberry. Consta de pedestal, realizado por el mismo Salaberry, y de una estatua en bronce que realizó el celebre escultor Mateo Inurria. La estatua representa al insigne escritor Félix Lope de Vega y Carpio, llamado el Fénix de los Ingenios, tocado con una sotana y leyendo un libro. En las caras del pedestal aparecen una alegoría en relieve que representa la poesía, un escudo de Madrid, y algunos títulos de las obras que escribió este genio de la literatura. En un principio, el monumento estuvo situado en la plaza del Cisne (hoy de Rubén Darío), en el cruce de las calles de Eduardo Dato con Almagro. En 1967 se trasladó a su actual emplazamiento en la plaza de la Encarnación.

Dirección: Plaza de la Encarnación, s/n

Real Academia de Medicina y Cirugía Los orígenes de esta institución se remontan a comienzos de la década de 1730 con las reuniones y tertulias que un grupo de médicos, farmacéuticos y profesores celebraban en las casas del doctor José Ortega y Hernández, en la calle de Montera. Estas reuniones, que tomaron inicialmente el nombre de Tertulia Literaria Médica, se erigieron en la Academia Médica Matritense por merced de Felipe V de 1734. Al igual que sucede con otras corporaciones científicas que aparecen en estos momentos, la Corona va a promover e impulsar, a través de la academia, los estudios médicos y farmacéuticos. Por Real Decreto de 8 de agosto de 1830 esta institución se fue generalizando en las demás provincias, quedando la de Madrid circunscrita al ámbito de la antigua Castilla la Nueva y celebrando sus juntas en algunas dependencias de la Facultad de Medicina. La misma ley recogía nuevas normas sobre sus componentes y sus objetivos, siendo los principales el cuidado de la salud pública, el estímulo de la enseñanza, el progreso de la medicina y el apoyo científico a la Junta de Sanidad. En consecuencia, también regulaban y vigilaban los


experimentos y publicaciones médicas, además de asesorar en la construcción de instalaciones sanitarias, cárceles, lazaretos, cementerios, canales, nuevas poblaciones, teatros y otros lugares públicos. En 1861, después de largos años de trabajo, le fue reconocida su importancia científica y social. Entre sus publicaciones habría que destacar la colección de obras conocida como Biblioteca Clásica de la Medicina Española, un repertorio considerable de Anales y la elaboración de una Farmacopea oficial. De esta labor literaria se encargaba desde los años de su fundación una de las secciones del organigrama de la academia, dedicándose a las funciones propias de la medicina y de farmacia el resto de las secciones. A comienzos del siglo XX, algunos académicos trabajaban por dotar a la institución de una nueva sede que contara con estancias más espaciosas y adecuadas para realizar sus funciones y celebrar sus juntas. Finalmente, por el Real Decreto de 3 de diciembre de 1909 el gobierno aprobaba el proyecto oficial para construir la nueva academia, en un solar de la calle de Arrieta en el que durante muchos años había estado la Biblioteca Nacional. Al año siguiente el arquitecto Luis María Cabello Lapiedra redactaba el proyecto y se hacía cargo de la dirección de las obras hasta su conclusión tres años después. De este edificio de trazas clásicas entre medianerías, cabe destacar la acústica y la iluminación del anfiteatro del salón de actos, semejante al construido por Wren en la Escuela de Medicina de Londres, y la composición de la fachada con un interesante acceso flanqueado por cariátides.

Dirección: Arrieta, 12.

Monumento al Cabo Noval Terros Inaugurado en junio de 1912, se encuentra en la Plaza de Oriente, en el jardín formado entre las calles San Quintín y Pavía. El monumento, que simboliza el heroísmo del soldado español, está dedicado al cabo Luis Noval Terros, muerto en la campaña de Marruecos de 1909 y condecorado con una Laureada de San Fernando. Fue realizado por Mariano Benlliure con los fondos de una suscripción abierta por una asociación de mujeres. En el pedestal, aparece grabada la siguiente inscripción: Iniciado por mujeres españolas, se eleva este monumento a la gloria del soldado Luis Noval. Patria, no olvides nunca a los que por ti mueren.

Dirección: Calle San Quintín, s/n.

Estatua ecuestre de Felipe IV Estando Felipe IV deseoso de tener una estatua ecuestre como la de su padre Felipe III, decidió escribir a la duquesa de Toscana, Cristina de Lorena, para que fuera el mismo escultor, Pedro Tacca, el encargado de realizarla. Felipe IV quiso que el caballo de su estatua marchara al galope, a diferencia de la de su padre que iba al paso. Como modelo, se enviaron a Florencia dos retratos del monarca pintados por Diego Velázquez (uno de medio cuerpo y otro cabalgando). En un principio, Tacca no supo realizar el atrevido escorzo que quería el rey, hasta que, según dice la tradición, Galileo Galilei aconsejó que se hiciera en dos partes; la trasera maciza y la de delante hueca, consiguiendo de esta manera que el conjunto mantuviera el equilibrio.


La estatua fue concluida en 1640, y al año siguiente entraba en Madrid siendo colocada en uno de los patios del Palacio del Buen Retiro. No obstante, la estatua ha tenido varios emplazamientos; fue trasladada al frontispicio del antiguo Alcázar, en donde estuvo hasta que durante el gobierno de Don Juan José de Austria, hijo de Felipe IV, se volvió a situar en el Retiro. Allí estuvo hasta que el 17 de noviembre de 1843, Isabel II la mandó colocar en su emplazamiento actual, en el centro de la Plaza de Oriente. Se levantó sobre un alto pedestal decorado con dos bajorrelieves en los laterales, uno que representa a Felipe IV condecorando a Velázquez con la Cruz de Santiago, y otro que es una alegoría sobre la protección que el monarca dispensó a las artes y a las letras. En los frentes del monumento se situaron dos fuentes en forma de concha, sobre las que una alegoría de un río (representada por un anciano) vierte agua en una urna. Un león de bronce en cada una de las esquinas completan todo el conjunto que realizaron los escultores de cámara Francisco Elías y José Tomás.

Dirección: Plaza de Oriente, s/n.

Museo de Carruajes Fue construido en 1960 por el arquitecto Ramón Andrada mediante un ingenioso sistema de módulos hexagonales que dejan el edificio abierto a una futura ampliación. En el museo se expone una gran variedad de carruajes que pertenecieron a la Casa Real, junto con multitud de piezas y colecciones que pertenecieron a las Caballerizas Reales, un edificio anejo al Palacio Real –donde hoy se encuentran los jardines de Sabatini- que fue derribado durante la II República. De entre las carrozas, las más importantes son la llamada Berlina de la Corona, auténtica joya construida en 1832; la llamada carroza de Juana la Loca, o la de los Marqueses de Alcántara, regalada al rey Alfonso XIII por su caballerizo mayor en 1913. Otras piezas importantes son la Litera de mano del emperador Carlos V, la colección de clarines de plata, preciosas y variadas sillas de montar, los reposteros que cubren los caballos de respeto en las grandes solemnidades, o las colecciones de espuelas, estribos y herrajes de plata, todas ellas de valor incalculable.

Dirección: Jardines del Campo del Moro.

Palacio del Duque de Abrantes Fue construido entre 1653 y 1655 por el arquitecto Juan Maza, como encargo de Don Juan de Valencia el Infante, quien previamente había adquirido cinco casas en la calle Mayor para tal efecto. El primitivo edificio se trataba de un bello palacio flanqueado por dos torreones con chapitel que daban a la calle de la Almudena y a la del Factor, respectivamente.


Posteriormente, el edificio fue cambiando sucesivamente de manos; en 1656 fue comprado por D. Antonio de Valdés y Ossorio, caballero de la orden de Alcántara; en 1669 lo adquiere el marqués de Alcañices; y durante buena parte del siglo XVIII perteneció a la familia de los Cuevas y Pachecos. En 1842 los duques de Abrantes compraron y encargaron una profunda remodelación del palacio al arquitecto Aníbal Álvarez Bouquel, con el fin de acondicionarlo a los gustos aristocráticos de mediados del siglo XIX. Tras esta reforma la fachada presentaba nuevas embocaduras en los balcones y una nueva puerta principal. Con la Restauración de Alfonso XII a finales de 1874, y para evitar posibles represalias, el duque de Abrantes se vio obligado a deshacerse del palacio, puesto que su hijo, Ángel de Carvajal y Fernández de Córdoba, marqués de Sardoal, participó muy activamente contra la monarquía de Isabel II durante los años de la revolución de 1868, en la que llegó a ser Alcalde de Madrid. Pasó entonces a la propiedad del senador progresista Manuel María de Santa Ana, quien estableció en el palacio la sede del periódico "La Correspondencia de España", función que continuó desempeñando hasta que en 1888 los propietarios del periódico vendieron el edificio al Gobierno Italiano para establecer en él su embajada. Se procedió entonces a realizar una nueva reforma bajo la dirección del arquitecto Luis Sanz, en la que se derribaron los torreones, se abrió la fachada posterior y se realizaron las pinturas de la planta superior de la fachada principal. En suma, el palacio tomó su fisonomía actual. En 1939, tras ser ocupado durante la Guerra civil por los batallones italianos de las brigadas internacionales, la embajada de Italia se trasladó al que fue palacio de los marqueses de Amboage, en la calle Juan Bravo, quedando el Palacio de Abrantes desde entonces como sede del Instituto Italiano de Cultura.

Dirección: Calle Mayor, 86

Monumento a las víctimas del atentado contra Alfonso XIII Situado delante de la iglesia del Sacramento, fue construido en 1963 por el escultor Coullaut Valera, para sustituir uno anterior que fue derribado durante la Segunda República. Ambos monumentos fueron realizados para homenajear a las víctimas del atentado contra Alfonso XIII, el 31 de mayo de 1906, día de su boda con Victoria Eugenia de Battemberg. La bomba, que fue lanzada por el anarquista Mateo Morral desde el último piso del número 88 de la calle Mayor, causó 25 muertos y un centenar de heridos entre la comitiva de 19 carrozas reales y 22 de los grandes de España. Los reyes salieron ilesos. El primer monumento, realizado a iniciativa de la duquesa de la Conquista por el escultor Algueró, siguiendo un proyecto del arquitecto Enrique María Repullés y Vargas, estaba formado por tres columnas agrupadas que representaban al pueblo, el ejército y la aristocracia. En las aristas formadas por las intersecciones de las columnas, las tres clases ascendían simbolizadas por guirnaldas de flores hasta los pies de la imagen de la Virgen del Amor Hermoso, que representaba el día en que ocurrió el atentado. Derribado durante la Segunda República, como apuntamos anteriormente, en 1963 se inauguró el monumento actual, realizado por el escultor Coullaut Valera, y mucho más modesto que el anterior; consta de un simple monolito en donde se ha situado un ángel que recuerda a las víctimas. Dirección: Pretil de los Consejos s/n


Cuartel de San Nicolás Este cuartel que toma el nombre de la calle donde esta ubicado, fue durante los siglos XVI y XVII casa palacio de los Fernández de Cabrera y Bobadilla, más conocidos como Condes de Chinchón, y ya en el setecientos del Marqués de Tolosa. Con posterioridad, fue adquirido por el Estado y al ser un caserón de notables proporciones, el gobierno lo destinó a acuartelamiento del Real Cuerpo de Alabarderos, llevándose a cabo algunas reformas necesarias para su nuevo uso. Este cuerpo militar, junto a otros cuerpos como la Real Guardia de Corps, tenían como misión primordial custodiar al rey, a los personajes reales, sus residencias y palacios, de ahí que este acuartelamiento este próximo al Patio Real. En la noche del 7 de octubre de 1841 los alabarderos de este cuartel, mandados por el coronel Domingo Dulce, impidieron que una intentona de golpe militar secuestrara a la futura reina Isabel II con el fin de acabar con la regencia de Espartero. Fernández de los Ríos nos cuenta en su «Guía de Madrid» que la Dirección de Administración y Sanidad Militar se encontraba en este acuartelamiento en 1876. En la actualidad sigue desempeñando funciones militares para el Ejército de Tierra.

Dirección: Calle del Biombo, 2 c/v Calle de San Nicolás.

Casa Palacio de Domingo Trespalacios Este palacio fue construido en 1768 por el arquitecto Andrés Díaz Carnicero para residencia de Domingo Trespalacios, constituyendo otro ejemplo más del auge de la arquitectura civil y residencial del siglo XVIII madrileño. Se trata de un edificio de planta poligonal compuesto por tres alturas sobre sótano y provisto de un gran patio y tres fachadas en las que cabe destacar la simetría de los huecos y sus balcones curvilíneos. Después de la Guerra Civil se estableció en la planta baja del edificio la sede del Colegio Oficial de Arquitectos hasta 1941, pues un año antes de su traslado el palacio fue objeto de una profunda remodelación, realizada por el arquitecto José Antonio Fraile Ruiz de Quevedo, con el fin de transformarlo en un edificio de viviendas y oficinas. Con posterioridad una nueva reforma se centró en conseguir una mayor integración del inmueble con su entorno, empleándose técnicas de enfoscado en las fachadas que permitieran simular la sillería de las antiguas construcciones.

Plaza de Ramales, 3, c/v Cruzada, 4, c/v Santiago, 15. Palacio de Santiago y San Juan Esta iglesia reúne a dos de las parroquias más antiguas que hubo en Madrid. Mencionada ya en el Fuero de 1202, Santiago Apóstol fue una de las parroquias más antiguas de la ciudad. Situada en la plaza de Santiago, sobre el solar de la actual, se trataba de un edificio pequeño y poco capaz, teniendo por más destacado una pequeña portada adornada con dos columnas dóricas, y rematada por una escultura del santo a caballo y en actitud de guerrear.


De similar antigüedad debió ser la de San Juan Bautista, también mencionada en el Fuero, y situada entorno a la actual plaza de Ramales. Según Antonio Ponz, su tamaño y su fábrica eran igualmente pobres, sin nada interesante que destacar. Fue parroquia de Palacio hasta 1639 y en su interior fue enterrado el insigne pintor Diego Velázquez. Entorno a 1809, durante el reinado de José Bonaparte, tanto la parroquia de Santiago como la de San Juan fueron derribadas para ampliar el entorno del Palacio Real. No obstante, pocos años después se decidió reedificar de nueva planta la parroquia de Santiago, encargándose del proyecto el arquitecto Juan Antonio Cuervo. El templo actual, que reúne a las dos parroquialidades, fue construido entre 1811 y 1814 sobre unas trazas que nada tienen que ver con las de la antigua parroquia. El nuevo edificio, de trazas neoclásicas, se levanta sobre una planta de cruz griega con cúpula en el crucero y pilastras en los pilares. En el interior es llamativa la planta semicircular de la capilla mayor, en la que, por otra parte, se conserva un magnífico cuadro de Santiago “matamoros”, obra maestra del pintor Francisco Ricci.

Dirección:

Plaza de Santiago, s/n.

Monasterio de la Encarnación Situado en la plaza de la Encarnación, este monasterio fue el primero de la larga serie de fundaciones conventuales que se realizan en Madrid en el siglo XVII. Fue mandado levantar en 1611 por Margarita de Austria, esposa de Felipe III, y Juan Gómez de Mora dirigió su construcción. La iglesia, de nave única, con crucero y cúpula, sufrió un incendio en el siglo XVIII tras el cual fue reformada por dentro por Ventura Rodríguez en un incipiente estilo neoclásico y ricamente decorada por los mejores artistas de la época. La fachada del templo, fiel a la tipología original, fue largamente imitada. Presenta triple arcada, ventanas y escudos en la parte superior, y un frontón triangular que remata el conjunto. En la actualidad, el pequeño monasterio de la Encarnación mantiene vigente la clausura de agustinas recoletas, pero las estancias abiertas al público como museo en 1965 -salón de Reyes, coro, claustro, sacristía…-, ofrecen un interés más que notable. En el recorrido pueden admirarse obras de autores como José Ribera, Antonio Pereda, Lucas Jordán, o Gregorio Fernández, del que destaca sobre todas una escultura de Cristo yacente. La asombrosa sala del Relicario es la más importante, además de la más popular y visitada por los madrileños. Su bóveda fue pintada por Carduccio y alberga tallas de Juan de Mena y Salzillo. Guarda también -con otros varios cientos de reliquias diversas-, la famosa ampolla con la sangre de San Pantaleón, la cual experimenta un inexplicable fenómeno de licuación cada Dirección: Plaza de la Encarnación, 1 27 de julio.

Casa Palacio de Ricardo Angustias Esta casa palacio construida entre 1920 y 1922 por el arquitecto Cayo Redón y Tapiz fue más bien el resultado de una genial ampliación y reforma de un edificio de viviendas que ya existía. Del edificio resultante, concebido como residencia para su propietario Ricardo Angustias, destaca la ampliación en altura de dos nuevas plantas, la última de ellas concebida como un torreón de reminiscencias medievales, sin que ello supusiera alterar la simetría de la fachada. La dificultad consistía en cómo pasar de un número par de ventanas en la fachada principal, en concreto cuatro por cada piso, a una solución final con una torre y una única ventana. Redón optó por introducir cinco huecos en el primer piso añadido, resaltando los tres centrales por medio de su integración en un único balcón. Sobre las dimensiones de este balcón se proyectarían las del torreón. Esto se reforzaría con la disposición de unos


miradores sobre los aleros laterales para remarcar la silueta del nuevo edificio y se emplearía una decoración pictórica sobre estuco en el último piso y parte del torreón, a su vez, embellecido con una columnata y rematado por cubierta. El resto del edificio fue profundamente reformado y los elementos de fachada, como ventanas, balcones y ménsulas, fueron igualmente embellecidos.

Dirección: Plaza de Ramales, 1.

Muralla Árabe de Madrid Los restos de la primitiva muralla árabe que pueden admirarse en la Cuesta de la Vega nos transportan hasta los orígenes de Madrid, en el siglo IX, ya que formaron parte de su núcleo originario: la pequeña fortaleza que el emir de Córdoba, Mohamed I, mandó construir con fines defensivos sobre la atalaya que actualmente ocupan el Palacio Real y la catedral de la Almudena. En el siglo XII -tras ser conquistada por Alfonso VI de Castilla y León en 1085-, la ciudad fue protegida por una nueva muralla, ya cristiana, que amplió el recinto islámico inicial hasta una superficie superior a las 33 hectáreas. La primitiva muralla árabe contó a lo largo de su perímetro con tres puertas de acceso -de la Vega, de Santa María y de la Sagra-, y probablemente con almenas y un buen número de torres de planta cuadrada. El lienzo que se conserva en la Cuesta de la Vega, catalogado como Bien de Interés Cultural, permite apreciar que los muros de la fortificación musulmana estuvieron sólidamente construidos con cantería de sílex y piedra caliza. Actualmente el enclave de la histórica muralla árabe, a espaldas de la catedral de la Almudena, es escenario habitual de algunos de los acontecimientos culturales que el Ayuntamiento incluye en la programación de los Veranos de la Villa. La muralla cristiana, por su parte, tuvo cinco puertas: de la Vega, de Guadalajara, de Valnadú, de Moros y Cerrada. El pequeño resto de lienzo que ha perdurado en la actual calle del Almendro se hallaba entre estas dos últimas.

Dirección: Cuesta de la Vega, s/n.

Iglesia Arzobispal Castrense El convento del Santísimo Sacramento, en la calle Sacramento, fue fundado en 1615 por Cristóbal Gómez de Sandoval, duque de Uceda y ministro de Felipe III, que cedió para ello los terrenos anexos a su palacio a las religiosas bernardas recoletas. La iglesia conventual que hoy conocemos sustituyó a una anterior cuando cuajó al fin el proyecto de Bartolomé Hurtado, que asumió la dirección de la obra en 1671. En 1868, al derribarse la cercana y muy antigua iglesia de Santa María, la del Sacramento la sustituyó en su calidad de parroquia y acogió asimismo la imagen de la Virgen de la Almudena que, según la tradición, fue milagrosamente hallada por los cristianos cuando conquistaron la ciudad en el siglo XI. En 1911 la imagen se traslada de nuevo, esta vez a su emplazamiento definitivo en la futura catedral de la Almudena. Durante la guerra civil el convento sufrió graves daños y, aunque fue reconstruido, en 1978 acabó por ser demolido en favor de un edificio de viviendas. La iglesia, que ha experimentado múltiples reformas en los últimos tiempos, es


de cruz latina, con el crucero poco pronunciado y cúpula sobre pechinas. En cuanto a la decoración, sobresalen los frescos de los techos de Luis y Alejandro Velázquez. Siguiendo la pauta del monasterio de la Encarnación, en la fachada alargada destacan los tres arcos de acceso al atrio; sobre la parte superior, ordenada en ventanas, se aprecia un relieve de la glorificación de San Benito y San Bernardo.

Dirección: Sacramento, 9

Iglesia de San Nicolás de los Servitas Situada en la plaza de San Nicolás y declarada Monumento Nacional en 1931, la iglesia de San Nicolás de los Servitas es la más antigua de Madrid. Conserva una bella torre mudéjar del siglo XII, construida en ladrillo, que constituye sin duda uno de los más valiosos legados del Madrid medieval. La torre, que bien pudo ser el minarete árabe original de alguna antigua mezquita, es de planta cuadrada y presenta tres filas de arcos ciegos de herradura; el campanario superior y el rotundo chapitel de pizarra que lo remata se añadieron ya en el siglo XVIII. La construcción de la iglesia que sustenta la torre está fechada en el siglo XV. Tiene una sola nave y mantiene una bóveda gótica central que convive en el interior del templo con el único modelo de albañilería y decoración mudéjar que existe en Madrid; así, los arcos de herradura, las armaduras y las yeserías mudéjares -restos quizá de la antigua mezquita que ocupó el emplazamiento-, se combinan con las típicas nervaduras góticas. La iglesia, que durante la guerra de la Independencia fue cuartel de las tropas francesas, ha experimentado diversas restauraciones, la más importante tras la guerra civil. Entre las riquezas del templo destacan sus libros de archivo, en los que se recogen partidas de nacimientos, matrimonios y defunciones que se remontan hasta el siglo XV.

Dirección: Plaza de San Nicolás, s/n.

Palacio del Duque de Uceda El edificio de Capitanía General, ubicado en la calle Mayor, es también conocido como palacio del Duque de Uceda y es uno de los más importantes entre los que se levantaron en Madrid durante el siglo XVII. La construcción -iniciada entre 1611 y 1618-, corrió a cargo de Francisco de Mora, según unos autores, o de Alonso Trujillo, según otros. El sobrino del primero, Juan Gómez de Mora, participó desde el principio. El ambicioso duque de Uceda, valido de Felipe III, es quien lo encargó edificar en las cercanías del Alcázar Real, en una evidente demostración del poder que ostentaba. Sin embargo, no lo vio concluido, ya que al poco tiempo de morir Felipe III (1621) se embargaron parte de sus bienes y fue desterrado de la Corte.


Se trata de una soberbia construcción de planta rectangular, con dos patios interiores, que sentó las bases de la arquitectura palaciega de la época. Carece de las características torres cuadrangulares cubiertas de pizarra perdidas al parecer en un incendio-, pero conserva intacta su elegante fachada principal, de ladrillo y granito, profusión de escudos del ducado de Uceda y dos portadas flanqueadas por columnas dóricas. Dirección: Mayor, 79 Los balcones están adornados con frontispicios triangulares en la planta baja y semicirculares en la primera planta. Desde que fue adquirido por el Estado en 1717, el palacio de Uceda ha sido ocupado por diversos organismos. Fue sede, por ejemplo, de los consejos de Castilla e Indias, circunstancia a la que debe el nombre alternativo de palacio de los Consejos. En el presente reparte sus estancias entre Capitanía General y el Consejo de Estado.

Catedral de Nuestra Señora de la Almudena Los propósitos de construir una gran catedral junto al Palacio Real se remontaban al siglo XVI, en tiempos de Carlos I. Posteriormente se plantearon varios proyectos, entre ellos los de Sachetti y Ventura Rodríguez, pero las obras de la Almudena -en la calle de Bailén-, no comenzaron hasta 1883 siguiendo los planos del marqués de Cubas, que proponía un imponente templo neogótico. Los trabajos comenzaron por la cripta, de estilo neorrománico, que tiene su acceso por la calle Mayor y que no se abrió al culto hasta 1911, una vez concluida por Enrique María Repullés, que también fue el artífice de los más de cien capiteles distintos que decoran su interior. En esa misma época se levantaron sobre la cripta los primeros pilares de la catedral, pero los trabajos quedaron prácticamente abandonados hasta 1950, año en el que Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro -tras ganar el concurso convocado para la terminación de las obras-, dan un nuevo impulso al templo imprimiéndole criterios propios, ya que mantienen el gótico del proyecto primitivo en el interior de la catedral pero plantean el exterior clasicista de la catedral que Madrid ha llegado a tener finalmente. La fachada, con una columnata sobre la entrada, se terminó en 1960 y define el espacio entre el templo y la plaza de la Armería. Sobre el crucero se levanta una cúpula con tambor octogonal en el que se abren cuatro grandes ventanas. En mayo de 1993, la Almudena fue consagrada por el Papa Juan Pablo II y tomó el relevo de la colegiata de San Isidro, en la calle de Toledo, que había sido la catedral provisional de Madrid desde 1885.

Dirección: Bailén, 10.

Palacio Real El Palacio Real, en la calle de Bailén, está considerado como uno de los conjuntos arquitectónicos más emblemáticos y hermosos de Madrid, tanto por su emplazamiento como por su arquitectura y por la riqueza artística que contienen sus dependencias. El Palacio Real se levanta en el privilegiado lugar en el que estuvo la fortaleza árabe que, en el siglo IX, fue el origen de “Mayrit”. Cuando Alfonso VI de Castilla conquista la ciudad, dos siglos más tarde, el primitivo castillo musulmán se convierte en el Alcázar de los reyes cristianos que, a lo largo de los siglos, lo van sometiendo a sucesivas reformas.


Bajo el mandato de los Austrias, la antigua fortaleza llegó a adquirir el aspecto de una auténtica residencia palaciega, hasta que en 1734 sufre un incendio devastador que la reduce prácticamente a ruinas. Es entonces cuando Felipe V encarga a Filippo Juvara levantar un nuevo palacio en el mismo emplazamiento, aunque finalmente es su discípulo, Juan Bautista Sachetti, el que realiza los planos definitivos, con la colaboración de Ventura Rodríguez, a quien se debe la majestuosa Capilla Real. Las obras comenzaron en 1736 y se prolongaron hasta 1764. De trazado cuadrangular, el palacio se organiza en torno a un gran patio central, siguiendo el esquema de los antiguos alcázares, mientras que las fachadas, en las que se empleó granito, piedra blanca de Colmenar y mármol para relieves y detalles, están inspiradas en las que realizó Bernini para el Louvre en 1665. El alzado consta de dos cuerpos: un zócalo almohadillado y un cuerpo superior de orden jónico con gigantescas pilastras, rematados por cornisa y balaustrada. Las plantas son tres, nobles, y cuatro entreplantas, debajo y encima de cada una de las principales. Las fachadas del palacio miden 130 metros de lado por 33 de alto. Hasta 870 ventanas y 240 balcones se abren a fachadas y patio. La superficie asciende a 100.000 metros cuadrados, y cuenta con 44 escaleras y más de 30 salones principales. Durante el reinado de Carlos III, primer rey que se instaló en el palacio, en 1764, Francisco Sabatini amplió el ala que da a la calle de Bailén y construyó las caballerizas y la escalera imperial. Al tiempo, el monarca llamó a los más famosos pintores europeos para decorar el interior y, así, en distintas dependencias se pueden contemplar frescos de Rafael Mengs, Juan Bautista Tiépolo y Conrado Giaquinto. Posteriormente trabajaron en el Palacio Real Antonio González Velázquez y Francisco Bayeu, entre otros. Tras Carlos III residieron en el Palacio Real Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII. En la actualidad el palacio se utiliza para recepciones y otros actos oficiales.

Dirección: Bailén, 2

Teatro Real El Teatro Real, en la plaza de Oriente, se encuentra actualmente entre los mejores teatros de la ópera de Europa, por su magnífica acústica, y el nivel y modernidad de sus instalaciones. El edificio se emplaza sobre el solar del antiguo corral de comedias de los Caños del Peral, un simple cercado donde los cómicos actuaban al aire libre. En 1713 se construyó el primer teatro cubierto, que se conserva hasta que, en 1817, Fernando VII decide sustituirlo por una nueva construcción que se adaptara a las obras de urbanización de la nueva plaza de Oriente. Esta adaptación fue la que condicionó la planta, un hexágono irregular, del Teatro Real. El arquitecto elegido para levantar el edificio fue Antonio López Aguado, aunque las obras no concluyeron hasta 1850, de manos de Custodio Moreno. Tras la inauguración, con La favorita de Donnizetti, el teatro madrileño de la ópera emprende una larga etapa de esplendor, con “el todo Madrid” asistiendo a las representaciones de Verdi, Wagner, Nijinski… Ya entrado el siglo XX, el mal estado del inmueble hizo necesario su cierre, que se prolonga hasta que es restaurado y reabierto en 1966 como sala de conciertos. La más importante y definitiva restauración, sin embargo, fue la llevada a cabo por José Manuel González Valcárcel y Francisco Rodríguez Partearroyo. Reinaugurado en 1997, el Teatro Real ha vuelto a sus orígenes como teatro de la ópera en inmejorables condiciones técnicas. Con capacidad para 1.745 localidades, pueden destacarse el imponente vestíbulo, el espectacular escenario y la no menos impresionante lámpara central, sobre el patio de butacas. Dirección: plaza de Oriente, s/n


Los monumentos -

Monumento a Lope de Vega Real Academia de Medicina y Cirugía Monumento al Cabo Noval Terros Estatua ecuestre de Felipe IV Museo de Carruajes Palacio del Duque de Abrantes Monumento a las víctimas del atentado contra Alfonso XIII Cuartel de San Nicolás Casa Palacio de Domingo Trespalacios Parroquia de Santiago y San Juan Monasterio de la Encarnación Casa Palacio de Ricardo Angustias Muralla Árabe de Madrid Iglesia Arzobispal Castrense Iglesia de San Nicolás de los Servitas Palacio del Duque de Uceda Catedral de Nuestra Señora de la Almudena Palacio Real Teatro Real

El Palacio Real y su entorno  
El Palacio Real y su entorno  

PALACIO REAL Y SU ENTORNO Margarita Simó En 1734, con Felipe V en el trono, se quemó por completo el antiguo alcázar. El simbolismo del luga...

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