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CIBELES

Margarita Sim贸


Presentación A finales del siglo XIX la plaza de la Cibeles, entonces llamada de Castelar, se convirtió en el nuevo centro urbano, reemplazando a la Puerta del Sol. Este desplazamiento de produjo a raíz de la construcción de los nuevos barrios del ensanche a partir de 1860 (Salamanca, Chamberí, Alfonso XII). Este carácter quedó remarcado con la enorme carga simbólica que supuso la construcción a comienzos del siglo XX del Banco de España y del Palacio de Comunicaciones. Además, desde mediados del siglo XIX ya se encontraba en la plaza, en el Palacio de Buenavista, el Ministerio de la Guerra. En la concreción de este centro urbano también influyó de forma decisiva la remodelación que se había operado a finales de la década de 1840 en el Paseo de Recoletos y su entorno, convirtiéndose en una de las zonas de mayor demanda residencial para la aristocracia y la burguesía financiera del periodo isabelino. Se puede decir que la remodelación del paseo de Recoletos fue al siglo XIX lo que el paseo del Prado al XVIII, lógicamente, con motivaciones políticas diferentes. El paseo del Prado es una de las zonas más hermosas de la ciudad, conocida como el Madrid de los Borbones. Y es que fue precisamente durante el reinado de Carlos III cuando se integró en su trama urbana este paseo (17671784). Hasta entonces este lugar era conocido como el Prado Viejo o el Prado de los Jerónimos, y más que un paseo era algo parecido a un lodazal, por donde discurría un arroyo llamado de la Fuente Castellana. Hoy en día, el paseo del Prado es una de las calles más importantes para los aficionados a las artes de todo el mundo. Aquí se sitúan el Museo del Prado, el Thyssen y un poco más abajo el de Reina Sofía.

Un Madrid poderoso La capital reúne toda la simbología del poder político, económico y militar de España. Madrid es la capital desde 1561 y además es sede de la mayoría de los organismos institucionales que articulan diversos aspectos políticos, económicos, militares, administrativos y sociales. La ciudad abre un abanico inimaginable en el que unos cuantos edificios ejemplifican todo el ser de una nación por las tareas que desarrollan en su interior y que a diario marcan el pulso y el estado de salud de la democracia, la economía y la defensa del Estado. Muchos de esos organismos tienen su sede en las inmediaciones de la plaza de Cibeles. Sin duda, el eje central de la vida política se sitúa en la Carrera de San Jerónimo donde se encuentra el Palacio de las Cortes, sede del Congreso de los Diputados. Cuando corría el año 1843 la reina Isabel II colocó la primera piedra de esta construcción que en la actualidad es símbolo de la democracia y lugar donde se aplica la Constitución Española aprobada el 6 de diciembre de 1978. El Congreso se ha convertido en símbolo de la defensa de la pluralidad que representa la Cámara Baja desde que en 1812 se promulgara en Cádiz la primera Constitución española. Fue entonces cuando España rompió con el Antiguo Estamento y se instauró la moderna representación nacional. La Constitución de 1978 estableció un sistema parlamentario bicameral, y la otra cámara es la del Senado, que se encuentra ubicada en la Plaza de la Marina Española número 8. Ambas cámaras forman las Cortes Generales, cuyos miembros son elegidos en las selecciones generales, y entre sus funciones más representativas se encuentran la aprobación de las leyes, de los presupuestos generales del Estado y el control de la acción del Gobierno. El presidente del Gobierno tiene su residencia oficial en el Palacio de la Moncloa, en la carretera de La Coruña (A-6), que en su momento fue residencia de verano de Isabel II. En el eje entre el Senado y el Congreso están los dos órganos de gobierno más representativos de la ciudad madrileña. Por un lado, la sede de la Comunidad de Madrid, en la puerta del Sol, y por otro, el Ayuntamiento de Madrid, en la Plaza del la Villa número 5, si bien la actual sede se va a trasladar al Palacio de Comunicaciones en la Plaza de Cibeles. El Banco de España y la Bolsa Al lado de este palacio, futura sede de la Casa de la Villa, se encuentran dos edificios representativos del núcleo del poder económico que se aglutina en torno al Paseo del Prado. Se trata del Banco de España y de la Bolsa de Madrid. En el número 2 del paseo se encuentra la entidad económica resultado de la fusión en 1846 entre el Banco de San Fernando (creado en 1829 para sustituir al Banco de San Carlos) y el Banco de Isabel II, de 1844. Desde 1874, el Banco Nacional de España y hasta la llegada del euro en 2002, tenía el monopolio de la emisión de moneda y billetes, función que ahora es competencia del Banco Central Europeo. Además, ejerce de vigilante de la solvencia de los bancos y asesora al Gobierno en asuntos económicos. La expansión del banco no cesa y,


quizá pretendiendo ser reflejo de la situación económica del país, la sede suele presentar continuos procesos de ampliación con edificios colindantes en un fenómeno de crecimiento al tiempo que quizá de una demostración de solvencia organizativa. Pero el entramado económico no se cierra aquí. Unos metros más abajo, en dirección a la pinacoteca de El Prado, se encuentra la sede de la Bolsa de Madrid. La zona es conocida como el Madrid de los Borbones y precisamente fue con Carlos III cuando un espacio por el que sólo discurría un arroyo lavó su cara y se convirtió en un lugar hermoso, con las fuentes de la Cibeles, de Neptuno y de Apolo para embellecer el entorno palaciego del Real Sitio del Buen Retiro. La sede de la Bolsa, en la Plaza de la Lealtad número 1, es un edificio civil de 1893 en cuyo interior se respira y se siente la vida diaria del centro de negocios más importante del país. Las órdenes de venta y compra se suceden a cada momento mientras los interesados en economía esperan a que acabe el día para conocer el cierre de la sesión. Junto al poder político y al económico no puede faltar el militar. Éste queda representado en el número 51 de la calle Alcalá, donde se alza el Cuartel General del Ejército de Tierra. Diversos y variados ilustres de la historia de España han residido en las habitaciones del Palacio de Buenavista, que fue mandado construir por los duques de Alba en 1769, si bien estos no llegaron a vivir en él. Desde 1847 y hasta la actualidad este edificio tiene utilización militar y ha sido sede del Ministerio de la Guerra, Junta Gubernativa del Montepío Militar y de la Auditoria de Guerra e incluso residencia del general Prim, quien murió en este palacio en 1870 tras sufrir un atentado en la cercana calle del Marqués de Cubas. La última representación de la zona es la administrativa, con dos ministerios: el de Sanidad y el de Agricultura. Ambos son parte de los diversos ministerios sobre los que se articula el equipo de Gobierno que dirige España. Por toda la ciudad de Madrid se suceden los ministerios que se ocupan de las distintas áreas de la administración española. Además, Madrid acoge el Palacio Real, residencia oficial de Su Majestad el Rey de España, si bien Juan Carlos I no vive en él, sino en el Palacio de la Zarzuela y el Palacio Real lo utiliza sólo para ceremonias de Estado. El Palacio Real fue mandado construir por Felipe V después de que un incendio en 1734 destruyera el Alcázar que ocupaba ese lugar. Así pues, Madrid es el compendio y la muestra, a través de varios edificios, de los poderes más importantes y claves sobre los que se sustenta la solidez del Estado. Al tiempo, son los órganos vitales que marcan el latir diario de la vida nacional.

Los monumentos Edificio del Banco Mercantil e Industrial Sobre un solar longitudinal entre medianerías que comunicaba las calles de Alcalá y del Caballero de Gracia, se edificó la sede del Banco Mercantil e Industrial. El edificio fue construido entre 1933 y 1945 por Antonio Palacios Ramilo, con el carácter monumental, el gusto por los órdenes gigantes y el riguroso estudio de los materiales que caracterizan buena parte de su obra. La fachada de la calle de Alcalá esta compuesta por un mirador integrado en un gran arco triunfal que se levanta sobre pilastras gigantes y se remata por un cuerpo de columnas abierto. La fachada que da a la calle del Caballero de Gracia es más sencilla, pues está formada por dos cuerpos simétricos y convexos entre los que se ha dispuesto un acceso con una portada parecida a la del vecino Oratorio del Caballero de Gracia. En la actualidad, el edificio alberga varias direcciones generales y la Secretaría General Técnica de la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid. Dirección: Alcalá, 31.


Depósito Hidrográfico Los descubrimientos y los avances científicos que tenían como objeto de estudio los mares, como los realizados en el siglo XVIII por los célebres Jorge Juan, Vicente Tofiño de San Miguel y Antonio Ulloa, pusieron de relieve la necesidad de contar en la corte con un Depósito Hidrográfico para conservar estos conocimientos oceanográficos. A finales del reinado de Carlos III se constituyó esta institución y desde 1789 se encargo de custodiar, además de los fondos documentales de diversas expediciones marinas, el Atlas marítimo de España que habían realizado años antes geógrafos, cartógrafos, botánicos y naturalistas, bajo la supervisión científica y la dirección de Vicente Tofiño. En 1797 se reestructuró el depósito y pasó a encargarse de la realización y rectificación de cartas marinas para la navegación, sobre todo de aquellas zonas que tenían que ver con las posesiones españolas en ultramar. La importancia que fue cobrando la nueva institución y la labor que en ella se realizaba hizo que en pocos años se aconsejara su traslado a un lugar mucho más espacioso. Para suplir esta necesidad el rey Carlos IV compró unas casas en la calle de Alcalá, donde había estado establecida la Fonda de la Cruz de Malta, para reedificar en su solar la que desde entonces se denominaría sede de la Dirección Hidrográfica. En 1802 se encargó su construcción al arquitecto Manuel Martín Rodríguez, resultando un edificio de dos alturas entre medianerías, del que destaca el rigor simétrico de su fachada en perfecta coherencia con el gusto clásico. El último piso, con ventanas en la fachada en arco de medio punto, fue añadido en 1856 por el arquitecto Severiano Sainz de Lastra. En la actualidad, tras la realización de algunas reformas de adaptación, el edificio forma parte del Ministerio de Educación y Ciencia, edificio contiguo a éste por su vertiente occidental. Dirección: Alcalá, 36.

Circulo de Bellas Artes Los descubrimientos y los avances científicos que tenían como objeto de estudio los mares, como los realizados en el siglo XVIII por los célebres Jorge Juan, Vicente Tofiño de San Miguel y Antonio Ulloa, pusieron de relieve la necesidad de contar en la corte con un Depósito Hidrográfico para conservar estos conocimientos oceanográficos. A finales del reinado de Carlos III se constituyó esta institución y desde 1789 se encargo de custodiar, además de los fondos documentales de diversas expediciones marinas, el Atlas marítimo de España que habían realizado años antes geógrafos, cartógrafos, botánicos y naturalistas, bajo la supervisión científica y la dirección de Vicente Tofiño. En 1797 se reestructuró el depósito y pasó a encargarse de la realización y rectificación de cartas marinas para la navegación, sobre todo de aquellas zonas que tenían que ver con las posesiones españolas en ultramar. La importancia que fue cobrando la nueva institución y la labor que en ella se realizaba hizo que en pocos años se aconsejara su traslado a un lugar mucho más espacioso. Para suplir esta necesidad el rey Carlos IV compró unas casas en la calle de Alcalá, donde había estado establecida la Fonda de la Cruz de Malta, para reedificar en su solar la que desde entonces se denominaría sede de la Dirección Hidrográfica. En 1802 se encargó su construcción al arquitecto Manuel Martín Rodríguez, resultando un edificio de dos alturas entre medianerías, del que destaca el rigor simétrico de su fachada en perfecta coherencia con el gusto clásico. El último piso, con ventanas en la fachada en arco de medio punto, fue añadido en 1856 por el arquitecto Severiano Sainz de Lastra. En la actualidad, tras la realización de algunas reformas de adaptación, el edificio forma parte del Ministerio de Educación y Ciencia, edificio contiguo a éste por su vertiente occidental. Dirección: Alcalá, 36.


Edificio del Banco de Vizcaya El solar de la calle de Alcalá que ocupa este banco esta cargado de historia. Entre los siglos XVI y XVII tuvo propietarios ilustres como la Princesa de Asculi y el Marqués de Cañete; ya en el siglo XVIII toda la manzana donde estaba comprendido este solar, entonces conocida como la número 288 de la corte, fue ocupada por el Convento de San Hermenegildo, construido entre 1733 y 1742 por Pedro de Ribera y J. Arredondo. Cien años después, a raíz de los decretos de desamortización del gobierno de Mendizábal (1836) el convento fue demolido y su solar nacionalizado para su posterior inclusión en el mercado inmobiliario. Tan sólo ha llegado a nuestros días la que fuera iglesia de este convento, llamada de San José, pues en el resto de la manzana se construyeron edificios de viviendas y donde hoy se levanta este banco se construyó el famoso Teatro Apolo, inagurado el 23 de noviembre de 1873. El periplo artístico de este teatro se prolongó hasta 1929, con obras teatrales memorables (Virginia, El Libro Talonario) y estrenos de zarzuelas muy conocidas y populares (La verbena de la Paloma, La revoltosa, Doña Francisquita), lo que le valió el sobrenombre de Catedral del Género Chico. Al poco tiempo de clausurarse el teatro, el Banco de Vizcaya construiría en su lugar su nueva sede social, aprovechando su buena ubicación y la cercanía a otras entidades y compañías financieras, que por entonces se localizaban en la misma calle de Alcalá, en la Gran Vía y en la calle de Sevilla. El edificio, que actualmente alberga la sede del Banco del Comercio, fue proyectado en 1930 por Manuel Ignacio Galíndez Zabala y construido entre 1931 y 1934 por el arquitecto Fernando Arzadún e Ibarrarán. Presenta una composición arquitectónica equilibrada con el entorno, tanto en la altura de la edificación como en la decoración con arcos de medio punto y pilastras gigantes de la fachada. Especial atención merecen las decoraciones Art Decó del edificio, como los relieves de figuras aladas que adornan los ángulos superiores de los cuerpos de la fachada, realizados por José Capuz y Juan Adsuara. Dirección: Calle de Alcalá, 45

Edificio del Banco Urquijo En 1921 el Banco Urquijo se estableció en un edificio de la calle de Alcalá esquina a la calle del Barquillo, frente al Banco de España y al entonces Banco del Río de la Plata. A diferencia de otros bancos, como el de Bilbao, el Central o el de Vizcaya, que por estas fechas se construyen en la ciudad nuevas sedes financieras de gran monumentalidad, el Banco Urquijo, cuyas raíces se remontan a la sociedad que en 1870 formaran los señores Urquijo, Ortueta y Arenzana, eligió como futura sede social un edificio de viviendas ya existente. Las amplias posibilidades que ofrecía este inmueble de porte clásico y estilo español, similar a la casa matriz que tenía el banco en Bilbao, y la inteligente reforma que proyectó el arquitecto Ricardo Bastida y Bilbao, permitieron la ubicación de la nueva sede financiera. Así, el sótano fue prácticamente reconstruido y replanteado para acoger las cajas (valores y metálico), las calderas y una carbonera; en la planta baja se quitaron las antiguas tiendas y se dispuso un gran hall rectangular de dos pisos de altura que daba paso a los despachos de los directivos y a las taquillas del patio de operaciones; el piso principal se remodeló para adaptarlo a oficinas y dependencias administrativas. El resto de los pisos del inmueble se transformaron en locales y oficinas de alquiler. Con posterioridad el arquitecto José Antonio Domínguez Salazar realizó varias reformas, una en 1943 consistente en reforzar la estructura con vigas de hierro, otra en 1964 ayudado por sus hijos y basada en la reforma del antiguo patio de operaciones, y una última en 1976 que consistió en añadir al edificio un piso en forma de ático. En la actualidad el edificio es la sede de Tabacalera, S.A. Dirección: Calle de Alcalá, 47.

Casa de las siete chimeneas La Casa de las Siete Chimeneas, en la plaza del Rey, fue construida por Antonio Sillero en 1574, lo que, tras las casas de los Lujanes y de Cisneros, la convierte en uno de los edificios civiles más antiguos de Madrid. A lo largo


de su historia, el edificio ha experimentado múltiples reformas y ampliaciones que han supuesto modificaciones sustanciales en su estructura. De hecho, el cuerpo en forma de L en el que se abre la puerta principal es un añadido posterior, ya que la casapalacio original corresponde sólo al cuerpo de planta rectangular con el tejado a dos aguas sobre el que se conservan las siete chimeneas que dan nombre al edificio. Alineadas en el mismo plano de la fachada, a la moda flamenca, las chimeneas constituyen uno de los elementos más significativos del palacete. En cuanto a su fachada, simétrica y plana, puede decirse que ejemplifica la sobria elegancia propia de la arquitectura renacentista. Hasta el siglo XIX, los sucesivos propietarios alquilaron el inmueble a inquilinos ilustres, por lo que la relación de personajes que lo han ocupado es notable; allí residía por ejemplo el marqués de Esquilache, ministro de Carlos III, cuando estalló en 1776 el sonado motín que lleva su nombre. Posteriormente la Casa de las Siete Chimeneas albergó entidades bancarias y sufrió una remodelación absoluta de sus interiores. Desde 1984 acoge dependencias del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Dirección: Plaza del Rey, 1.

Casa Palacio del Duque de Sueca y de Alcudia En 1904 el Duque de Sueca y de Alcudia, Adolfo Rúspoli y Godoy, encargó al arquitecto José Urioste y Velada la construcción de su nueva residencia. Seis años después, este arquitecto, que había realizado el Pabellón Español de la Exposición Universal de París (1900), había construido esta casa palacio de planta cuadrada como dos viviendas independientes y distribuidas en torno a un patio central rectangular. Al ser la construcción entre medianerías sólo tenía dos fachadas, una dando a la calle del Barquillo y a la otra a los jardines del Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército. Ambas fueron decoradas con balconadas de piedra, con rejerías de hierro forjado y con pilastras decoradas con grutescos, de forma parecida al palacio plateresco de Monterrey de la ciudad de Salamanca. El edificio resultante, luego convertido en un exponente importante del neoplateresco madrileño, se acoplaba perfectamente al ideal residencial de las clases altas de comienzos del siglo XX al estar bien provisto de salones, comedores con su ante comedor correspondiente, salas de confianza, cocinas, baños, gabinetes, despachos, dormitorios, alcobas, despensas y recibidores para los «amigos» y para el servicio. Para los duques de Sueca y Alcudia la vecindad con el Palacio de Buenavista puede que tenga más importancia de la que parezca, pues hay que recordar que este palacio había sido habitado por su antepasado más ilustre, Manuel Godoy, Príncipe de la Paz y I Duque de Sueca y de Alcudia, Primer Ministro de Carlos IV y favorito de la Reina María Luisa de Parma, y que se vio obligado a abandonar tras su caída política como consecuencia de los sucesos del motín de Aranjuez de 1808. Dirección: Calle del Barquillo, 8.

Banco Rio de la Plata El arquitecto Antonio Palacios, en colaboración con Joaquín Otamendi, dejó una muestra de su genio creador en este edificio que se ubica en la calle de Alcalá, cerca de la plaza de Cibeles. Construido sobre el solar que antes ocupaba el antiguo palacio de Irujo, el nuevo inmueble fue sede, primero, del Banco Río de la Plata. Posteriormente lo fue del Banco Central y a finales del siglo XX pasó a ser propiedad del Banco Santander Central Hispano. Desde diciembre de 2001 es propiedad del Ayuntamiento de Madrid. Las obras de construcción se desarrollaron entre 1910 y 1918 y la superficie del inmueble supera los 15.000 metros cuadrados. El interior se distribuye en torno a un gran patio central, cubierto con una vidriera decorada que


hace las veces de lucernario. El exterior del antiguo banco es muestra de una arquitectura vertical, luminosa, de amplias proporciones. En las fachadas se observan un gran zócalo, enormes columnas de orden jónico, cariátides al más puro estilo clásico flanqueando la entrada, grandes cristaleras y un remate superior en forma de templo aéreo. En 1951 Manuel Cabanyes amplió la sede bancaria por la calle de Barquillo. Este edificio de Palacios, arquitecto que tuvo la virtud de concitar la admiración de la inmensa mayoría de los madrileños, forma parte de una de las zonas más frecuentadas y emblemáticas de Madrid.

Dirección: Alcalá, 49. Palacio de la Buenavista En 1769 los duques de Alba comenzaron a construirse este palacio sobre el solar que ocuparon las antiguas casas llamadas de Buenavista, de donde tomó el nombre, entre la calle de Alcalá y el Paseo de Recoletos. Se sabe que en 1782 dirigía las obras de este inmenso palacio de planta rectangular, rodeado por un extenso jardín, el arquitecto Juan Pedro Arnal, pero todavía se prolongaría su construcción hasta entrado el siglo XIX. Los duques de Alba murieron antes de poder habitarlo, pues las obras se retrasaron en repetidas ocasiones, sobre todo, por los dos incendios que se produjeron antes de su conclusión. Quien sí habitó una parte del palacio fue la nieta de los anteriores, la celebre duquesa de Alba que inmortalizara Goya, llamada María Teresa Cayetana de Silva Álvarez de Toledo, famosa en la corte por su fortuna, lujo y dispendio, hasta el punto de rivalizar con la mismísima reina María Luisa, esposa de Carlos IV. La muerte de Cayetana en 1802 supuso que parte de sus bienes libres, no vinculados al mayorazgo de su casa, fueran heredados por algunos de sus criados. Así, este palacio pasó en primer lugar a manos de los médicos de la duquesa, para después adquirirlo el ayuntamiento con el fin de regalárselo a Manuel Godoy, primer ministro de la monarquía y del que se decía que su mano estaba detrás de la muerte de la duquesa de Alba para satisfacer la venganza de la reina. Tampoco Godoy pudo habitar el palacio, ya que al poco tiempo se produjo su caída política y el embargo de sus bienes a consecuencia de los sucesos ocasionados por el motín de Aranjuez en marzo de 1808. En 1816 el Estado adquirió el palacio y lo destinó a diversos usos, como Parque de Artillería, Museo Militar, e incluso como palacio residencial, primero del Duque de la Victoria, Baldomero Espartero, mientras ejercía la presidencia de la regencia entre 1840 y 1843 y, en segundo lugar, del embajador turco Fuad Effendi. En 1847 fueron adquiridos unos terrenos colindantes al palacio, que habían constituido la antigua huerta del corregidor Juan Fernández y se le encargó al arquitecto José María Aparici la reforma y ampliación del edificio para darle definitivamente un uso militar. Al año siguiente se convirtió en la sede del Ministerio de la Guerra, del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, de la Junta Gubernativa del Montepío Militar y de la Auditoría de Guerra. De nuevo en 1869 se realizaron reformas, como la construcción de la verja metálica que cierra todo su perímetro y se amplió el complejo con dos cuartelillos anexos para albergar las Direcciones de Ingenieros, Artillería, Caballería e Infantería. Con estas reformas el palacio no perdió su antiguo carácter residencial, pues también sirvió de morada a ilustres militares como el general Prim, donde incluso murió después del atentado sufrido en la antigua calle del Turco -hoy del Marqués de Cubas- el 27 de diciembre de 1870. Actualmente alberga el Cuartel General del Ejército de Tierra. Dirección: Calle de Alcalá, 51, c/v Plaza de Cibeles.


Convento de San Pascual Fue fundado en 1683 por don Juan Gaspar Enríquez de Cabrera, Almirante de Castilla, duque de Medina de Ríoseco, Caballerizo mayor, y miembro del Consejo de Estado de Carlos II, quien lo situó en el Paseo de Recoletos junto a sus casas. Este convento, de religiosas franciscanas descalzas de San Pedro de Alcántara, fue dedicado a nuestra Señora de la Concepción y a San Pascual, aunque desde sus orígenes se le conoce como San Pascual Bailón. En 1836, durante la desamortización de Mendizábal, el convento fue suprimido y convertido en un almacén de maderas, con lo que las religiosas tuvieron que trasladarse a las Descalzas Reales hasta que en 1852, el entonces duque de Medina de Ríoseco, Mariano Téllez Girón Beaufort, quien también era duque de Osuna, reclamó la posesión del convento por derecho de reversión, con lo que las religiosas volvieron a trasladarse a su antiguo edificio. Nada queda ya del edificio original, ya que en 1861, y debido a las obras de ampliación del Paseo de Recoletos, parte del terreno del convento fue expropiado por el Ayuntamiento, lo que provocó su demolición. A partir de 1866, y según un proyecto del arquitecto Juan J. Urquijo, se construyó el edificio actual, que poco después volvieron a habitar las religiosas. Dirección: Paseo de Recoletos, 11.

Palacio del Marqués de Alcañices El antiguo palacio del Marqués de Alcañices, también conocido como Duque de Sesto, estuvo ubicado en el Paseo del Prado esquina a la calle de Alcalá, en el lugar que ocuparon las casas de Luis de Haro, Marqués del Carpio y ministro privado de Felipe IV tras la caída del Conde Duque de Olivares. Con motivo de las obras de prolongación de las antiguas calles del Sordo y de la Greda, hoy llamadas de Zorrilla y de los Madrazo, se vendió el antiguo palacio y se derribó, ocupando el Banco de España parte de este solar a finales del siglo XIX. El actual palacio fue construido en 1865 por el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, en el Paseo de Recoletos, frente al bello palacio del Marqués de Salamanca (1846-1855). Es un edificio entre medianerías, típica residencia palaciega de las clases altas de la sociedad del Madrid Isabelino, compuesta por planta baja, planta noble y un piso superior rematado con balaustrada. En la decoración de la fachada se resaltan iconográficamente los valores en alza de aquella sociedad, destacando, sobre todo, la logia boloñesa de motivos neorrenacentistas del piso principal, compuesta por candilieri y tondos en los que se disponen cabezas alegóricas en altorrelieve que representan la ciencia, la industria y el comercio. La balaustrada también fue ornamentada con bustos pero fueron retirados por no ser del gusto de los propietarios. Una reforma posterior alteró el equilibrio de la fachada al trasladar hacia un lateral la puerta principal, originalmente ubicada debajo de la logia del primer piso, y se sustituyeron las ventanas apaisadas del último piso por balcones. Dirección: Paseo de Recoletos, 13.

Palacio de López Dóriga y Salaberría En 1872 el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, proyectó la construcción de este palacio para residencia del señor López Dóriga, en un Paseo de Recoletos que desde hacía algunas décadas venía configurándose como el eje más lujoso de la ciudad. Es muy probable que en su diseño influyeran la composición y las trazas clásicas de corte italiano del contiguo Palacio del Marqués de Alcañices, paradójicamente, construido por el mismo arquitecto unos pocos años antes. De hecho, presenta una composición arquitectónica similar -sótano y plantas baja, principal y superior-, y también denota su inclinación por el orden y la simetría en la disposición de huecos y balcones de la fachada.


La decoración exterior, en cambio, es más sencilla, resumiéndose a las molduras de las ventanas y a los frisos que se disponen longitudinalmente a ambos lados de los balcones del piso principal. Dirección: Paseo de Recoletos, 15.

Edificio de la Asociación Mutua Benéfica de la Armada A raíz de la promulgación de la Ley de Sociedades de Crédito de 1855 empezaron a crearse en Madrid numerosas entidades financieras y crediticias que principalmente orientaban sus actividades económicas al desarrollo del ferrocarril. El papel geocéntrico que desempeñó Madrid en la articulación del mercado nacional hizo que se dieran cita en la ciudad muchas de las sedes centrales de estas compañías, como la Sociedad de Crédito Mobiliario, que se construyó esta nueva sede sobre parte de los terrenos de la antigua huerta que Juan Brancacho poseía en el paseo de Recoletos. Poco tiempo antes la Sociedad de Crédito Mobiliario tuvo que acondicionar su parcela, encargándose de las obras de apertura de la calle de las Salesas y desde 1862, con proyecto del arquitecto Isidro Llanos, de la alineación del paseo de Recoletos y de las calles del Almirante y Prim, antes llamada del Sauco. El proyecto de Llanos entró en controversia con el Ayuntamiento, por lo que en 1865 hubo de establecerse un tasador independiente para que quedaran fijadas las alineaciones de la parcela. Una vez superados estos obstáculos, en 1869 el arquitecto Severiano Sainz de Lastra construyó el edificio, compuesto por planta de calle y dos pisos, siguiendo la estética de las típicas composiciones arquitectónicas del periodo isabelino. Con posterioridad se han producido varias reformas, en la primera se añadió un piso más al edificio y se abrió una puerta de ingreso en el chaflán; y una segunda entre 1982 y 1984, ya bajo propiedad del Ministerio de Marina, que ha consistido en obras de rehabilitación. Dirección: Paseo de Recoletos, 17 c/v Calle de Prim, 14.

Palacio de la Duquesa de Medina de Torres Fue construido entre 1881 y 1884 por el arquitecto Agustín Ortiz de Villajos en el paseo de Recoletos, sobre parte del solar donde estuvo ubicado el Circo de Price, que se traslado en 1880 a la plaza del Rey tras haber sufrido un incendio cuatro años antes. En el resto del solar también se construiría en la década siguiente el palacio de Elduayen, convirtiéndose esta zona en una de las más elegantes de la ciudad, de por sí embellecida por los palacios del Marqués de Salamanca, del Marqués de Alcañices –también Duque de Sestoy por otros notables edificios de viviendas. El palacio de Medina de las Torres presenta un alzado de cuatro plantas y semisótano. Está estructurado en dos cuerpos de esquina y un cuerpo central con cinco vanos por planta que conforman una fachada equilibrada en su decoración, pues se repiten los ritmos de los huecos y los machones verticales de ladrillo. Lo que pretendía Ortiz de Villajos era obtener una construcción a mitad de camino entre un palacio urbano y un edificio de viviendas. En 1910 el edificio toma un aire más señorial y monumental con la construcción de dos torreones sobre los cuerpos de las esquinas, manteniendo las decoraciones verticales y horizontales del estuco y empleando de nuevo los machones de ladrillo. Un dato curioso sobre este palacio son las diferentes y notables alturas de sus plantas: la segunda y tercera alcanzan cada una 4 metros, mientras que la principal llega a medir nada menos que 4,70 metros. Dirección: Paseo de Recoletos, 23 c/v Calle del Almirante, 29.

Palacio de Elduayen Fue construido entre 1890 y 1895 por el entonces director de la Escuela de Arquitectura, Miguel Aguado de la Sierra, junto a otro de los palacios más interesantes del paseo de Recoletos, el de la Duquesa de Medina de las Torres (1881-1884). Y es que estos dos palacios al ocupar el gran solar donde en tiempos estuvo el Circo de Price, terminaron por definir a esta zona como una de las más elegantes de la ciudad, de por sí embellecida por los


palacios del Marqués de Salamanca, del Marqués de Alcañices –también Duque de Sesto- y por notables edificios de viviendas. El Palacio de Elduayen es posiblemente una de las últimas construcciones palaciegas que se realizan en el Madrid de finales del siglo XIX, siguiendo trazas clasicistas, una simetría rigurosa y conjugando las tipologías arquitectónicas de villa y palacio urbano, pues no le falta su jardín. En su distribución interior se sigue el prototipo de las residencias nobiliarias y de las clases altas de la sociedad de la época: el sótano y semisótano destinado a despensa, almacén y lavandería; las plantas nobles destinadas a la familia y personas principales de la casa y, por último, en las buhardillas se disponen los alojamientos de una numerosa servidumbre. En el siglo XX el palacio perdió su carácter residencial y ha sido reformado interiormente para acoger oficinas, como las que actualmente tiene instaladas su propietario, la compañía Maphre. Dirección: Paseo de Recoletos, 25. Palacio del Marqués de Salamanca El palacio del Marqués de Salamanca se levantó sobre los terrenos de un antiguo convento de agustinos recoletos, derribado en 1836. El nombre de esta congregación, en parte al menos, se ha perpetuado en la denominación con la que continuamos conociendo al paseo de Recoletos, en el que se halla el palacio. El palacio que se hizo construir el polifacético marqués de Salamanca fue proyectado por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, que concluyó las obras en 1855. Se hallaba en el centro de un cuidado jardín y contaba inicialmente con un solo bloque central de dos plantas. De estilo neorrenacentista, este edificio marcó la pauta de las residencias señoriales que van construyéndose en el entorno durante la segunda mitad del siglo XIX. En su amplia fachada principal destacan las tres puertas en arco de medio punto, decoradas con pilastras, sobre las que se levantan otros tantos balcones arquitrabados. Grutescos y medallones decoran los vanos de la planta superior, la cual se corona con una hermosa balaustrada de piedra. El inmueble fue adquirido por el Banco Hipotecario en 1905 para convertirlo en su sede madrileña, y desde entonces ha experimentado diversos arreglos y ampliaciones, destacando el añadido de las alas norte y sur que dirigió Luis Gutiérrez Soto entre 1948 y 1952. Tras las últimas fusiones bancarias, el palacio está ocupado actualmente por oficinas del BBVA. Dirección: Paseo de Recoletos, 10

Palacio de Zabalburu Este palacio es de la misma época que los palacios del Marqués de Linares y del Conde de la Fuente Nueva de Arenzana, todos ellos se construyeron en las primeras manzanas comprendidas entre el Paseo de Recoletos y la calle de Serrano, próximas a la Plaza de la Cibeles. Es indudable que la ubicación de estos palacios en este lugar se debió a la atracción que ejercía sobre la aristocracia y las clases altas de la sociedad el palacio del Marqués de Salamanca, construido unos años antes por Pascual y Colomer. Y es que la reordenación urbanistica del Paseo de Recoletos, siguiendo las directrices que ya apuntara Mesonero Romanos en su plan de reformas internas de 1846, determinó el perfil social que habitaría en las primeras edificaciones del nuevo barrio de Salamanca, inercia social que se materializó en el anteproyecto de Ensanche diseñado por Carlos María de Castro en 1857. El palacio de Zabalburu fue proyectado en 1872 por el arquitecto José Segundo de Lema, quien también se encarga de dirigir las obras de su construcción entre 1876 y 1878. El edificio resultante sigue las tendencias arquitectónicas del racionalismo neogótico que en su día impulsó el arquitecto francés Viollet-le-Duc en su obra «Entretiens sur l´Architecture». Las reminiscencias medievales se pueden apreciar en los materiales empleados y en la composición de puertas, ventanas, rejerías y marquesinas, en la escalera de cantería del patio de carruajes, que con dos accesos simétricos viene a comunicar con la zona noble del palacio, y, sobre todo, en el balcón que preside el chaflán, que nos traslada a la época medieval centroeuropea.


En el siglo XX se van a realizar importantes reformas en el palacio, la primera fue encargada en 1900 al arquitecto Severiano Sainz de Lastra y consistió en el cerramiento de huecos y patios interiores a la altura del primer piso; las siguientes reformas las realizó el arquitecto Luis Landecho y se centraron en la ubicación de un invernadero en el patio posterior, que no resultó muy adecuado por su orientación septentrional (1911), la construcción de un pabellón con salón de fumadores y terraza (1917) y, por último, se añadió un piso por la parte del palacio que daba a la calle del Marqués del Duero (1919). Dirección: Calle del Marqués del Duero, 7 c/v Calle de Salustiano Olózaga, 8, c/v Calle de Muñoz Seca.

Palacio Arenzana Su verdadero nombre es Palacio del Conde de la Fuente Nueva de Arenzana, fue construido entre 1876 y 1879 por el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, atendiendo a las pautas residenciales y a las necesidades de espacio que entonces demandaba la forma de vida de las clases altas de la sociedad. De hecho su ubicación se localiza en el barrio de Salamanca, que por entonces empezaba a despuntar como un barrio lujoso del nuevo Ensanche de la ciudad, teniendo por vecinos, entre otros, a los palacios del Marqués de Salamanca, de Zabalburu y del Marqués de Linares. Es un edificio en esquina que no se ciñe al perímetro de la manzana característica del Ensanche, sino que se ha concebido retranqueado en su parte frontal con el fin de resaltar su fachada y ganar un espacio para ubicar un jardín. También se han retranqueado las medianerías con objeto de conseguir que la luz natural incida en todas sus fachadas. Según consta en el proyecto, se emplearon los mejores materiales que había en Madrid para la construcción de este edificio de tres plantas, cuya decoración con arcos de medio punto, arquitrabes, todo tipo de pilastras y el balcón del segundo piso nos recuerdan el estilo clasicista de los palacios italianos, aunque también sus frontones rotos y su ornamentación con guirnaldas, hojas y conchas nos recuerdan el neomanierismo y el neobarroco. Precisamente esta mezcla estilística es lo que ha conferido a este palacio una cierta entidad ecléctica. Antes de acabar el siglo XIX el palacio fue adquirido por el Estado francés para ubicar en él su legación diplomática, lo que con el tiempo obligó a hacer algunas reformas en el edificio como las realizadas en 1906 bajo la dirección del arquitecto Daniel Zavala y Álvarez. Actualmente sigue siendo la sede de la Embajada de Francia. Dirección: Calle de Salustiano Olózaga, 9 c/v Calle de Villalar, 2.

Puerta de Alcalá Los orígenes de la Puerta de Alcalá -que ha llegado a convertirse en uno de los principales símbolos de la Villa-, se remontan a 1559, cuando para conmemorar la entrada en Madrid de doña Margarita de Austria, esposa de Felipe III, se construyó una puerta a la que se denominó de Alcalá, puesto que comunicaba la ciudad con el antiguo camino que llevaba a dicha localidad. Esta primitiva puerta construida en piedra berroqueña con tres arcos y dos torrecillas, no fue del agrado de Carlos III cuando hizo su entrada en Madrid el 9 de diciembre de 1759, por lo que en 1764 mandó derribarla para posteriormente construir una nueva de mayores dimensiones y más rica en ornamentos. Tras desechar varios proyectos de diversos autores, entre ellos cinco diseños de Ventura Rodríguez, la realización de la nueva Puerta de Alcalá fue encargada a Francisco de Sabatini, quien presentó al monarca un proyecto basado en una estructura de cinco arcos de setenta pies de altura, con dos modelos de acabado distintos; uno con pilastras y otro con semicolumnas. Al no decidirse Carlos III por uno de los dos modelos, se optó por refundirlos, siendo ésta la principal peculiaridad de esta puerta, ubicando el modelo de pilastras en la cara occidental y el de semicolumnas en la oriental. Las obras comenzaron en 1774, quedando totalmente concluidas en 1778 con las esculturas de Roberto Michel que rematan las claves y la cornisa-, y el escudo borbónico de Francisco Gutiérrez. Fue declarada Monumento Nacional en 1976.


Dirección: Plaza de la Independencia s/n.

Palacio del Marqués de Linares El palacio de Linares ocupa una de las cuatro esquinas de la plaza de la Cibeles y constituye una muestra muy interesante de la arquitectura palaciega de finales del XIX. En la actualidad, acoge las múltiples actividades de la Casa de América. El edificio fue mandado construir en 1873 por el desdichado marqués de Linares, José de Murga, que según una leyenda muy popular en la capital se había casado sin saberlo con su hermanastra. El proyecto fue firmado por el arquitecto municipal Carlos Colubí, aunque ciertos elementos -como la escalera- corrieron a cargo de Aníbal Álvarez, otro de los más reputados arquitectos del Madrid isabelino. En la suntuosa decoración interior del palacio intervinieron también artistas de prestigio, entre los que destaca Jerónimo Suñol, a quien se debe la barandilla de mármol de la escalera de doble brazo que se alza en el vestíbulo. Los salones de Baile y de los Espejos son otras estancias destacables del inmueble principal, al que complementan el jardín y otras construcciones menores, como el pabellón romántico que se conoce como la Casa de Muñecas. En la vistosa fachada principal, de estilo neobarroco, se aprecia un cuerpo central marcadamente convexo, con tres puertas de entrada sobre las que se levantan los balcones de la primera y segunda plantas. Dirección: Plaza de la Cibeles, s/n.

Palacio de Comunicaciones El arquitecto Antonio Palacios, junto con su socio Joaquín Otamendi, ganó en 1904 el concurso convocado por el Ministerio de Fomento para la construcción de lo que entonces se denominó Casa de Correos y Telégrafos, en la plaza de Cibeles. Las obras se iniciaron en 1907 y dieron como resultado un edificio notablemente moderno para su tiempo, que combinaba la piedra con el hierro. La planta del monumental conjunto se halla distribuida funcionalmente. En sus 10.500 metros cuadrados de superficie los arquitectos buscaron una distribución clara de los espacios, de forma que se adaptaran perfectamente a las actividades para las que habían sido concebidos. El edificio principal alberga un gran patio central sobre el que se levanta una alta torre con un reloj y múltiples vanos alargados que transmiten una impresión de verticalidad. La construcción del palacio, que se inauguró en 1919, cambió por completo no sólo la plaza de Cibeles sino toda la perspectiva del paseo del Prado. Con el objetivo de servir de fondo a la fuente de la Cibeles, los arquitectos retranquearon el edificio, al tiempo que dieron a la fachada que se abre a la plaza una forma cóncava en la que se observan detalles decorativos flamígeros y platerescos. Desde su inauguración, el palacio de Comunicaciones se convirtió en parte de la iconografía de Madrid y de su memoria urbana. Dirección: plaza de Cibeles, s/n

Fuente de la Cibeles Este icono de Madrid se ubica en la plaza a la que da nombre desde 1782. La construcción de la fuente se enmarca en el proyecto ilustrado de Carlos III, quien a finales del siglo XVIII promovió la creación de un espacio de categoría urbana y monumental al estilo de los que ya existían en otros países europeos, y que en el caso de nuestra capital se tradujo en el paseo del Prado. El diseño de la fuente, como el de todas las que jalonan el paseo, se debe a Ventura Rodríguez.


Esculpida en mármol, la fuente está formada por un amplio pilón circular en cuyo centro, sentada en un trono sobre un carro tirado por leones, aparece la diosa frigia de la fertilidad -es decir, Cibeles-, con su corona torreada y un holgado manto. En la mano derecha lleva el cetro y en la izquierda la llave de la ciudad. El escultor francés Roberto Michel labró los leones y Francisco Gutiérrez la diosa y el carro. Los dos niños o amorcillos esculpidos tras el carro son un añadido de 1895, año en que el Ayuntamiento decide trasladar la fuente unos cuantos metros desde su original ubicación, junto al inicio del paseo de Recoletos, y colocarla en su actual emplazamiento, en el centro de la plaza. El conjunto escultórico tiene un diámetro de 32 metros y una altura de ocho. Desde su privilegiada ubicación, la Cibeles se rodea de cuatro fieles y singulares compañeros: en dirección a la Puerta del Sol se levantan el Banco de España -de 1891 y estilo ecléctico-, y el palacio neoclásico de Buenavista, de 1777. A espaldas de la diosa, el palacio de Linares, hoy Casa de América, que data de 1873, y el monumental palacio de Comunicaciones, de 1919. Más atrás asoma la silueta de la Puerta de Alcalá y a ambos lados de la fuente se abren los paseos del Prado y Recoletos.

Dirección: Plaza De Cibeles, s/n

Banco de España El Banco de España fue el resultado de la fusión en 1846 entre el Banco de San Fernando -que había sido creado en 1829 sustituyendo al anterior de San Carlos (1782)- y el de Isabel II, banco independiente creado en 1844. Tras la fusión de estos dos bancos, en 1848 la nueva entidad pasó a denominarse Banco Nacional de España, y desde 1874 tiene el monopolio de la emisión de monedas y billetes. Inicialmente ocupó el edificio de la Compañía de los Cinco Gremios en la calle Atocha, construido en 1791, aunque en 1891, el Banco de España se va a trasladar a su nueva sede de la calle Alcalá, lugar donde se encuentra actualmente. En cuanto al edificio, se situa sobre un amplio solar formado por las antiguas parcelas del palacio del marqués de Alcañices, la iglesia de San Fermín de los Navarros, el jardín de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de una casa propiedad del marqués de Larios. La primera piedra fue colocada por Alfonso XII en 1882. Las obras, que se realizaron siguiendo el proyecto de Eduardo Adaro y Severiano Sainz de la Lastra -los cuales obtuvieron la medalla de oro en la Exposición de Bellas Artes de 1884- se prolongaron hasta 1891. En el proyecto también colaboraron entre otros Anibal Álvarez Bouquel, Alejandro Herrero, o Bernardo Asins, quien realizó las puertas de hierro. El coste, incluyendo solares y edificio, fue de cerca de 15.300.000 pesetas. El edificio ha sido sometido a sucesivas obras de ampliación; entre 1930 y 1934, el edificio se amplió bajo la dirección de José Yarnoz sobre el solar de tres casas propiedad de la duquesa de Nájera que daban a la calle Alcalá. De igual modo se procedió entre 1969 y 1975, esta vez a costa de otros solares que daban a las calles Madrazo y Marqués de Cubas. Recientemente ha adquirido el edificio de viviendas que quedaba entre las calles de Alcalá, 46 y Marqués de Cubas, 1, para ampliar el banco ocupando toda la manzana. Dirección: Calle de Alcalá, 48, c/v Paseo del Prado, 2, c/v, Plaza de la Cibeles.


Cuartel General de la Armada En 1915 el Ministerio de Marina encargó al arquitecto José Espeliús la construcción de su nueva sede ministerial en un gran solar rectangular que se había adquirido entre el Paseo del Prado y la calle de Montalbán. Espeliús, buen conocedor de las necesidades funcionalistas y de la monumentalidad que requerían las modernas instituciones del Estado, proyectó un gran edificio compuesto por sótano y seis alturas, organizado entorno a un gran patio central, con tres fachadas eclécticas y rematado por un torreón prominente. Su monumentalidad radica en un recargamiento que conjuga una cierta armonía entre los ornamentos de inspiración clásica, neogótica y de la Castilla del siglo XVI, en clara alusión a un estilo nacionalista del que Espeliús era ferviente entusiasta. Las obras se iniciaron en 1917 y fueron terminadas en 1925 por Francisco Javier de Luque, otro arquitecto vinculado a la construcción de instituciones públicas, como el Ministerio de Educación de la calle de Alcalá y el Instituto Geológico, siguiendo los proyectos de su maestro Ricardo Velázquez Bosco. El Ministerio de Marina, transformado ya hace varias décadas en Cuartel General de la Armada, decidió ampliar su sede con la construcción de un nuevo edificio en el solar colindante y que hace esquina entre el Paseo del Prado y la calle de Juan de Mena. El proyecto del nuevo edificio fue realizado en 1972 por José Chastang Barroso, Gerardo Olivares James y Rafael de la Hoz Arderius, y las obras fueron dirigidas por López de Asiaín Selva hasta su conclusión en 1977. El nuevo edificio distaba mucho en la forma y en la estética del anterior, a pesar de que sus autores consideraban la forma de sus fachadas como una malla formada por una retícula de rectángulos áureos deducidos del alzado del antiguo edificio. En este edificio se encuentra instalado el Museo Naval, uno de los más curiosos, cuidados y bonitos que se pueden ver en la ciudad. Dirección: Paseo del Prado, 3, c/v Calle de Montalbán, 2, c/v Calle de Ruiz de Alarcón.

Fuente de Apolo o de las cuatro estaciones La Fuente de Apolo se empezó a construir en 1780 durante el reinado de Carlos III como parte de las obras de ordenación del Salón del Prado, aunque no fue hasta el reinado de Carlos IV cuando se puede dar por terminada. Igual que Cibeles y Neptuno, el diseño se debe a Ventura Rodríguez, si bien la realización final fue de Manuel Álvarez y posteriormente de Alfonso Vergaz, quien concluyó la obra en 1803. La fuente se compone de un cuerpo central con escalinata, tarjetones en los cuatro frentes y en sus costados con dos mascarones que arrojan agua sobre tres conchas superpuestas de diferentes dimensiones. La cornisa descansa sobre cuatro estribos decorados con cuatro estatuas que representan las Estaciones del año, y por lo que también es conocida la fuente. Finalmente, sobre éstas, surge un pedestal circular adornado con las armas de Madrid que sostiene la estatua del dios Apolo. Dirección: Paseo del Prado, s/n.

Palacio de la Bolsa En 1813 José I Bonaparte planeó establecer una Bolsa de Comercio en Madrid (en el convento de San Felipe el Real), pero no fue hasta las postrimerías del reinado de Fernando VII cuando, en virtud de un Decreto de 10 de septiembre de 1831, se decide crear dicha institución. La Bolsa de Madrid, que abrió sus puertas el 20 de octubre de 1831, estuvo vagando por diversos edificios de la ciudad a lo largo de sesenta y dos años, hasta recalar en su emplazamiento actual. Entre sus localizaciones más significativas destacan las del antiguo convento de San Martín, la iglesia del convento las Vallecas, el teatro de los


Basilios, la casa de la Compañía de Filipinas (en la calle Carretas) y el edificio de la Aduana Vieja, en la plazuela de la Leña. En mayo de 1893, se inauguró el nuevo y definitivo emplazamiento de la Bolsa, situado en un edificio en la Plaza de la Lealtad, lugar de la ciudad salpicado de establecimientos públicos administrativos y culturales. En cuanto al edificio, se situó sobre el solar que ocupó el teatro El Dorado. Fue obra de Enrique María Repullés y Vargas, quien ganó para tal efecto un concurso convocado por la Junta de Obras de la Bolsa de Madrid en 1884, presentando un proyecto que tomaba como modelo el edificio de la Bolsa de Viena. De planta irregular, destacan las columnas estriadas de su fachada, sus pabellones laterales y su hermosa escalinata. En el atrio existen cuatro relieves que representan el Comercio, la Industria, la Agricultura, y la Navegación. En el interior destaca la gran sala de contrataciones con ábside semicircular y cubierta de hierro y cristal.

Dirección: Plaza de la Lealtad, 1.

Monumento a los caídos por España Está situado en la Plaza de la Lealtad, junto al Paseo del Prado, en el mismo sitio donde el 2 de mayo de 1808, las tropas francesas al mando del general Murat fusilaron a numerosos madrileños. Acabada la Guerra de la Independencia, las Cortes de 1814 quisieron rendir un homenaje a todas aquellas víctimas, construyendo un monumento en su memoria. Sin embargo, con la vuelta de Fernando VII esta iniciativa quedó paralizada, y no fue hasta el 21 de abril de 1821, durante el Trienio liberal, cuando se colocó la primera piedra. Las obras fueron realizadas por el arquitecto Isidro González Velázquez, ganador del primer premio de un concurso de proyectos que se había convocado para su materialización. De nuevo, con la restauración del absolutismo la construcción volvió a quedar paralizada hasta que en 1836 el Ayuntamiento decidió continuar la obra, quedando terminada el Dos de Mayo de 1840. El monumento esta compuesto por cuatro cuerpos. En la parte del zócalo se eleva un sarcófago con un medallón en bajo relieve que representa los bustos de los capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde, artífices de la sublevación contra los franceses en el cuartel de artillería de Monteleón. También hay una urna que contiene las cenizas de los madrileños fusilados en estas jornadas. Sobre este zócalo se colocó un obelisco de piedra de 46 metros de altura. En los cuatro frentes se colocaron estatuas que fueron realizadas en piedra de Colmenar con arreglo a los modelos que en 1823 hizo el escultor Esteban de Ágreda, y que representan a la Constancia -realizada por Francisco Elías-, el Valor –de José Tomás-, la Virtud –de Sabino Medina- y el Patriotismo –de Francisco Pérez-. Desde 1985, el monumento pasó a dedicarse a todos los caídos por España en cuya memoria se colocó una llama que arde permanentemente.

Dirección: Plaza de la Lealtad s/n.


Hotel Ritz de Madrid Fue construido entre 1908 y 1910 por la cadena hotelera Ritz Development Company, sobre un proyecto del arquitecto francés Charles H. Mewes, si bien la dirección de las obras correspondieron al español Luis Landecho. Para construir su hotel en Madrid, la importante cadena londinense eligió una de las zonas más elegantes de la ciudad, la Plaza de la Lealtad, sobre un solar que anteriormente había estado ocupado por el Teatro Tívoli y el Circo del Hipódromo. El proyecto de Mewes se basaba en la construcción de un hotel de lujo, al estilo de los que ya había construido para la cadena Ritz en Londres y París. El estilo, es de clara influencia francesa, especialmente de las características de la arquitectura parisina de principios de siglo. Al recinto se le añadió un jardín, rodeado por una verja, y que según Répide pertenecía al Ayuntamiento hasta que siendo alcalde el conde de Peñalver, fue cedido al hotel mediante un canon anual de cinco mil pesetas, irrisoria cantidad teniendo en cuanta el valor del terreno. Las obras empezaron en 1908, y el 2 de octubre de 1910 fue inaugurado por Alfonso XIII y otros miembros de la familia real. El 17 de noviembre de 1926 el propietario del Hotel Palace, George Marquet entró a formar parte del consejo de administración de la Compañía, y en 1932 su hijo se hizo con el control del hotel. De esta manera, Palace y Ritz fueron regentados de forma coordinada. Durante los años de la Guerra Civil, el Ritz fue convertido en hospital de sangre, y en una de sus habitaciones murió el líder anarquista Buenaventura Durruti el 20 de noviembre de 1936, tras ser alcanzado el día anterior en las inmediaciones del Hospital Clínico. En 1982 fue adquirido por la Forte Hotel Company, y en la actualidad puede decirse que es el hotel de mayor lujo de la ciudad; tiene 163 habitaciones de las cuales 30 son suites. Dirección: Plaza de la Lealtad, 5.

Fuente de Neptuno Fue construida entre 1780 y 1784 como parte de las obras de ordenación del Salón del Prado. La obra, realizada sobre un diseño de Ventura Rodríguez, se debe al escultor don Juan Pascual de Mena quien la realizó toda ella en mármol blanco. Formalmente, consiste en un gran pilón circular en cuyo centro se encuentra el dios Neptuno -representado con una culebra enroscada en la mano derecha y el tridente en la izquierda- sobre un carro formado por una concha tirada por dos caballos marinos. Alrededor del carro se ven focas y delfines que arrojan agua a gran altura. La fuente, que en un principio estuvo situada entre el Prado de San Jerónimo y el Paseo de Trajineros, mirando a Cibeles, fue trasladada al centro de la plaza de Canovas del Castillo en 1898, lugar en donde sigue actualmente. Dirección: Plaza de Canovas del Castillo, s/n.

Hotel Palace A principios del siglo XX, el viajero que llegaba a Madrid tenía una gran dificultad en encontrar un buen hospedaje que reuniera todas las condiciones apetecibles. Para paliar esta deficiente estructura hotelera, pronto empezaron a construirse hoteles de calidad en la ciudad; así, en 1908 comenzaron las obras del Ritz, y sólo dos años después, Georges Marquet, propietario de la cadena belga Palace, decidió construir un hotel en Madrid.


Para tal efecto, Marquet adquirió un amplio solar de 6000 metros cuadrados entorno a la plaza de las Cortes, concretamente sobre lo que había sido el palacio del duque de Lerma, construido en el primer tercio del siglo XVII, y que más tarde sería habitado por los Medinaceli. Una vez elegido el emplazamiento, en julio de 1910, el Palace Hotel de Bruselas convocó un concurso para la construcción del edificio, que fue ganado por el arquitecto catalán Eduardo Ferrés y Puig, si bien fue posteriormente matizado por la empresa belga Leon Monnoyer et fils, quienes introdujeron modificaciones en el entresuelo y la fachada. Las obras comenzaron en diciembre de ese mismo año y se prolongaron durante 18 meses bajo la dirección del arquitecto Manuel Álvarez Naya, costando la cantidad de 16 millones de pesetas. Inaugurado el 12 de octubre de 1912, dos años después ganó el premio del Ayuntamiento de Madrid al edificio mejor construido. En 1925 fue reformado por el arquitecto Martín Domínguez, y como el Ritz, durante la Guerra Civil fue convertido en hospital de sangre. Tras una profunda reforma realizada en 1997, actualmente pertenece a la cadena hotelera Starwood and Resorts Worldwid, pasando a denominarse Hotel Westin Palace. En 1998 ha sido declarado Bien de Interés Cultural.

Dirección: Plaza de las Cortes, 7.

Palacio de los Duques de Villahermosa La remodelación del entorno palaciego del Real Sitio del Buen Retiro iniciada en 1767 por José de Hermosilla vino a ordenar la vaguada del antiguo arroyo del Prado, con la creación de un nuevo espacio de relación entre el entonces límite de la ciudad y el conjunto palaciego. Este espacio lo conocemos hoy como Salón del Prado, un paraje muy emblemático de la ciudad por la belleza de sus jardines y sus fuentes (Cibeles, Neptuno, Apolo). Estas obras de mejora del Prado y la cercanía al palacio del Buen Retiro se convirtieron, ya a finales del siglo XVIII, en polo de atracción para la aristocracia madrileña. En esta lógica, el Duque de Villahermosa adquirió en 1771 una casona barroca en el paseo del Prado, frontera al hermoso y desaparecido palacio del duque de Medinaceli, que había pertenecido a Alessandro Pico de la Mirandolla, un noble italiano muy influyente en la corte de los borbones. En 1783 el duque encargó su reforma a los arquitectos Silvestre Pérez y Manuel Martín Rodríguez, pero no llegaría a realizarse. Entonces, el palacio era de planta sensiblemente rectangular y la distribución de las dependencias se realizaba en torno a tres patios interiores y a tres fachadas que daban, respectivamente, a un jardín lateral, al Paseo del Prado y a la Plaza de las Cortes. En 1805 se encarga al arquitecto Antonio López Aguado, discípulo de Juan de Villanueva, una nueva reforma del palacio. Esta vez si se llevan a terminó algunos cambios importantes, como la ubicación de la puerta principal en la fachada norte aprovechando el jardín; la ampliación de un piso más sobre los dos que ya tenía el palacio; la decoración de las fachadas con impostas y molduras de granito, y la ornamentación de los huecos de los balcones con molduras. Con estas mejoras la construcción tomó el aire de las grandes mansiones nobiliarias que se habían construido en la corte durante el setecientos (Palacios de Goyeneche y de Buenavista, de los duques de Ugena y de Liria, y de los marqueses de Miraflores y de Perales). En 1823 el palacio se convirtió en residencia del duque de Angulema, aquel que con la invitación del Congreso de Verona vino a España con los «cien mil hijos de San Luis» para derrocar los gobiernos liberales del trienio y restituir a Fernando VII en el trono. Más tarde se convirtió en una especie de hotel para nobles y acogió durante algunos años la sociedad artístico-literaria, llamada del Liceo y de la que era ferviente impulsor José Zorrilla.


Ya en el siglo XX, tras largos años de deterioro y abandono, la Banca López Quesada adquirió el palacio y encargó una profunda reforma del inmueble al arquitecto Moreno Barberá (1973), con el fin de instalar las oficinas centrales de la sede financiera. Esta reforma, que conllevo un vaciado integral del interior del palacio, fue poco rentable para la Banca López Quesada pues al poco tiempo entró en crisis y tuvo que poner a la venta el palacio. Fue adquirido en 1980 por el Banco de España y posteriormente cedido al Museo del Prado como edificio donde mostrar temporalmente colecciones pictóricas y celebrar exposiciones. La última reforma del palacio ha sido realizada hace poco tiempo por el arquitecto Rafael Moneo, con objeto de convertirlo en museo para acoger de forma permanente la colección de pinturas Thyssen-Bornemisza. Dirección: Plaza de las Cortes, 6, c/v Paseo del Prado c/v Calle de Zorrilla.


Los monumentos -

Edificio del Banco Mercantil e Industrial Depósito Hidrográfico Círculo de Bellas Artes Edificio del Banco de Vizcaya Edificio del Banco Urquijo Casa de las siete chimeneas Casa Palacio del Duque de Sueca y de Alcudia Banco Río de la Plata Palacio de Buenavista Convento de San Pascual Palacio del Marqués de Alcañices Palacio de López Dóriga y Salaberría Edificio de la Asociación Mutua Benéfica de la Armada Palacio de la Duquesa de Medina de las Torres Palacio de Elduayen Palacio del Marqués de Salamanca Palacio de Zabalburu Palacio Arenzana Puerta de Alcalá Palacio del Marqués de Linares Palacio de Comunicaciones Fuente de la Cibeles Banco de España Cuartel General de la Armada Fuente de Apolo o de las cuatro estaciones Palacio de la Bolsa Monumento a los caídos por España

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Hotel Ritz Madrid Fuente de Neptuno Hotel Palace Palacio de los Duques de Villahermosa

Cibeles  

CIBELES Margarita Simó El Congreso se ha convertido en símbolo de la defensa de la pluralidad que representa la Cámara Baja desde que en 181...

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