Page 1

Casos en red: ¿Cómo afrontar un caso de conducta agresiva? Anna Forés. (2010). Revista Aula de Innovación Educativa 192

¿Cómo afrontar un caso de conducta agresiva? El caso describe una situación conflictiva en una UEC (unidad de escolarización compartida). Se analiza el trabajo educativo, las relaciones y la importancia de saber gestionar la frustración de los adolescentes .

Contexto En un centro juvenil se desarrollan diferentes proyectos, entre ellos hay una UEC (unidad de escolarización compartida) a la cual asisten chicos y chicas derivados de diferentes institutos de enseñanza secundaria (IES) que pueden ser de la zona o no. Se encuentra ubicado en un barrio de una gran ciudad con un contexto socioeconómico medio-bajo y una elevada proporción de inmigración. Normalmente son chicos y chicas que llegan al centro con un alto grado de frustración, con una baja autoestima y con muy poca visión de futuro. Han sido derivados desde diferentes IES por su falta de motivación en los estudios y, en muchos casos, por actitudes consideradas poco correctas. Todos los chicos y chicas de la UEC tienen entre 14 y 15 años, excepto uno que tiene 17 y que ha querido continuar este curso a fin de conseguir el graduado escolar.

Planteamiento de la situación Cuatro chicos y chicas trabajan dentro de un mismo grupo. La clase se acaba y antes de salir del aula esperan que los educadores hagan una valoración de la sesión. La valoración consiste en firmar una tarjeta que explicita con un bien, un OK o un mal cómo ha ido aquella hora y si la tienen que recuperar o no en otro momento. Mientras espera su turno, a JS le notifican que le pondrán una falta de trabajo, ya que ha estado molestando y no ha hecho nada. Él se queja a la educadora de manera agresiva. Los compañeros se miran entre ellos, y como no para de protestar, parece que alguien se ríe y le comenta que se le está yendo la olla. Se lo toma de la peor manera posible porque piensa que se ríen de él, y esto hace que su agresividad aumente.


Desarrollo del caso En cuestión de un minuto, empieza a insultar a la educadora, a levantar progresivamente la voz y a ponerse cada vez más agresivo mientras sus compañeros dejan el aula. La educadora en cuestión le dice que si continúa así será peor para él, ya que además de la falta de trabajo tendrá una falta de respeto. Esto tiene un efecto aún peor y JS se pone furioso. La educadora abandona el aula, porque la agresividad está dirigida hacia ella y tiene miedo de que pueda hacerle daño. Mientras, otro educador ha entrado para ver qué es lo que ocurre, y el chico no para de proferir amenazas contra la educadora: que la matará, que no sabemos quién es él... JS sale del aula y se pasea por el pasillo mientras dos educadores van tras él. Entonces, uno de los educadores toma parte activa en el conflicto y empieza a hablarle muy pausadamente, sin levantar la voz. JS no para de repetir que no ha hecho nada, que no se merece aquella falta de trabajo y que este educador no sabe lo que ha pasado. El educador insiste pausadamente en que, como no lo sabe, se lo explique él. Además, JS dice que quiere irse y el educador le explica que en el estado en el que se encuentra no puede salir a la calle, que primero debe calmarse, que así puede hacerse daño o hacérselo a los demás. Después de 10 minutos, aproximadamente, de estar con él y de hacerle hablar y hacerle ver lo que le está sucediendo, JS se va dando cuenta de lo que ha estado haciendo. Entonces, le da tanta rabia que da un puñetazo en la pared y casi otro puñetazo a un extintor, pero los dos educadores llegan a tiempo para detenerlo. En este momento se derrumba y se pone a llorar, diciendo que nosotros no sabemos los problemas que él tiene en casa. Cuando está más tranquilo se lo llevan a urgencias, porque la mano se le ha hinchado como un globo. Durante la espera, le comenta a la educadora que le acompaña que ya sabe que la educadora a la que ha insultado no tiene ninguna culpa y que le pedirá disculpas cuando la vea. JS es el mayor de cuatro hermanos que viven solos con el padre. Pero el padre trabaja fuera con mucha frecuencia y él se queda a cargo de sus tres hermanos. Tiene, por tanto, una gran responsabilidad y, como todo adolescente, tiene ganas de salir e ir de marcha. Su padre lo tiene amenazado con enviarlo de vuelta a Marruecos con su abuelo; por eso, cuando ha visto que tenía una falta de trabajo y una de respeto y que se avisaría a su casa, se ha puesto de esta manera.

Propuesta de orientación para el estudio del caso - ¿Cuáles son los elementos clave que hay que destacar en la actuación o en la intervención de los diferentes educadores en la situación y sus efectos? - ¿Qué estrategias alternativas a las que plantea el caso se pueden utilizar en casos similares? - ¿Qué relación existe entre las UEC y los IES y qué relación debería existir? - ¿Cómo se debería trabajar la problemática más allá del episodio que relata el caso? Es decir, ¿cómo debería abordarse el problema familiar de JS?


Comentario del caso Cuando un adolescente llega a una UEC su nivel de frustración y de baja autoestima hace que la tarea educativa que se realice en estos centros sea formalmente lo más alejada del día a día de un IES. Todo lo que tiene forma de educación reglada es muy poco motivador para estos adolescentes y les recuerda su fracaso. Muchas veces, la salida del IES hacia una UEC es vista como un billete de ida pero sin posibilidad de retorno. Hay experiencias interesantes en las que el vínculo entre IES y UEC sigue vivo, y eso favorece mucho la relación educativa del adolescente, porque no se siente excluido del círculo de normalidad (representado por el IES), sino que siente la posibilidad de volver a formar parte de esa "normalidad". Si la relación educativa entre IES y UEC no está del todo definida o es precaria, los adolescentes ven y viven su situación como más conflictiva. En la situación que se describe se detecta un problema grave de comportamiento del adolescente y de agresividad en aumento a partir de la decisión de los educadores sobre el resultado esperado de una actividad cotidiana. A veces, intentar premiar o castigar las tareas puede resultar conflictivo si no se entienden las razones de las decisiones o si existe una gran susceptibilidad a los comentarios de los compañeros, como ocurre en este caso, o si la falta puede llegar a tener gran trascendencia en el entorno familiar. La intervención de la educadora en primer término y de los demás educadores para intentar calmar al adolescente requiere de dos momentos: en el primero hay que atenuar la furia, y en el segundo intentar llegar a saber la razón última de la rabia del adolescente, tal y como encontramos en la descripción final del caso. Otro dato que hay que analizar y observar es el diferente papel desempeñado por cada uno de los educadores, la importancia de sumar esfuerzos y de poder trabajar en una misma línea educativa, para lograr el mejor objetivo para el adolescente, y plantearse otras maneras de proceder, tanto en el uso de estrategias educativas como para prevenir el conflicto. Por último, hay que valorar y tener en cuenta también el trabajo con los núcleos familiares y su importancia en la educación, especialmente en estos casos. *El caso “¿Cómo afrontar un caso de conducta agresiva?” ha sido facilitado por el equipo de Casos en xarxa http://www.ub.edu/casosenxarxa/, un proyecto ARIE de la Generalitat de Catalunya realizado por el Grupo de Investigación EMA (Entornos y Materiales para el Aprendizaje) del ICE de la Universidad de Barcelona.

Casos en red: ¿Cómo afrontar un caso de conducta agresiva?  

El caso describe una situación conflictiva en una UEC (unidad de escolarización compartida). Se analiza el trabajo educativo, las relaciones...

Advertisement