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PREGÓN DE LAS FIESTAS DE TEMBLEQUE, AGOSTO 2011 Pronunciado por Antonia López Pérez

Temblequeños: ¡Oído!: Por orden del señor alcalde, se hace saber: Que la Corporación Municipal ha querido que los pregones de Fiestas -de éste y de años sucesivos-, los digan, por su orden, los alcaldes de la democracia de este excelentísimo municipio. El primero, por orden cronológico, correspondía decirlo a mi padre, Benito López Marín. Fuerza mayor le excusa hoy de estar con nosotros, y, con gusto y con responsabilidad asumo el honor de representarle. Que nuestro Padre Jesús Nazareno me asista en el trance de transmitiros, en corto y por derecho, palabras en su nombre que os lleguen claras al entendimiento y serenas al corazón. Me acompañan mi madre y mi hermano; si no para torear al alimón, para que estén al quite, por si la emoción se me atravesara en la garganta. Y bien, dicho el nombre de Jesús Nazareno, por ahí, que es el principio, empiezo. Que las fiestas son en su honor, porque es nuestro Patrón. Así que honrémosle, echando toda la leña al fuego de la fiesta, pero con el cuidado de no quemarnos en el exceso; bailando y festejando la libertad, mas con el afán de no pisar el pie de quien baila a nuestro lado. Ese respeto es la esencia de la democracia, que nuestro pueblo inició con aquellas primeras elecciones municipales del año 1979.


Iba a decir que ha llovido mucho desde entonces, pero digo yo que ha llovido lo que tenía que llover, haciendo buena la letra de aquella canción de Pablo Guerrero que decía “tiene que llover a cántaros”. Hoy, desde la perspectiva que da el tiempo pasado, echando un vistazo al camino, podemos ver lo extenso y meritorio del trecho recorrido. Ahí es nada, pasar el río de la Transición sorteando tantos escollos. Tenemos la obligación de enseñar a los jóvenes de hoy, a esa juventud magnífica que, por su lozanía, es capaz de estallar de júbilo incluso antes de que se dispare el chupinazo, a esas peñas ansiosas de vivirlo todo de golpe y por los cuatro costados, que si hoy se viven tiempos difíciles, el tiempo aquel tuvo su mérito y su dificultad vivirlo: que los que, por su edad y por su valentía para enfrentarse a la vida, tiraron entonces del carro, tuvieron que vencer el miedo y la mala intención de los que no querían entender que teníamos que vivir en paz y colaborar sin exclusiones, todos juntos. Entonces, junto a mi padre, formaron la primera Corporación Municipal: Jesús Antonio Fernández Castellote, Enrique López Gil Palacios, Carmen Bernabé Sánchez, Félix Barrasa del Cerro, Manuel Santiago Sánchez, Manuel Pinardo Fernández-Clemente José Antonio de la Fuente Nogales,


Miguel Sánchez García, Miguel Nogales Pinardo y Tomás Martín Palacios. Cabe destacar la figura de Carmen Bernabé, la única mujer del grupo. En tiempos menos propicios que los de ahora para la presencia de la mujer en las instituciones, dio especial ejemplo de entrega y valentía. No podemos olvidar a Francisco Gómez Rodelgo, al que llamábamos con afecto “Francisco el policía”; él fue quien vino a casa, en su día, a entregar a mi padre la vara de mando, el símbolo del poder municipal otorgado por la votación del pueblo. En nuestro recuerdo, siempre, también, Jesús Toribio, “Cacho”, el alguacil. Trabajador incansable, servicial, que lo mismo regaba la plaza que hacía lo que fuera necesario, como, por ejemplo, ejercer de pregonero. A él, a modo de guiño de complicidad, iban dedicadas las primeras palabras de este pregón: Como él decía: “”Oído, se hace saber, por orden del señor alcalde…” Para situar el espíritu de colaboración con que se desarrolló aquel primer mandato democrático de la alcaldía, baste el recuerdo de la satisfacción con que contaba mi padre que, tras los Plenos, iban todos, de uno y otro partido, a tomar el café o la cerveza al Vizcaíno, para despedir su tarea en conversación amigable. Sus vidas son ya historia nuestra. Desde aquí rendimos homenaje a aquel grupo ilusionado dispuesto a mejorar su pueblo gobernando en armonía, de forma desinteresada. Hay que dejar testimonio de ello, y, en su honor, dicho queda.


He citado al Vizcaíno, que hace tiempo que es una institución en nuestro pueblo; vaya desde aquí mi homenaje de amistad y agradecimiento a D. Félix Vizcaíno, que a sus pimpantes 95 años, ayudado por sus hijos, sigue paso a paso los acontecimientos de nuestro pueblo. En otro orden de cosas, pero aún en el capítulo del sentimiento, está la mención obligada a la desgracia sufrida por nuestros queridos vecinos de Villacañas. El infortunio les ha golpeado durante sus fiestas, cobrándose la vida de varias personas en un desgraciado accidente. Descansen en paz, y que Nuestro Padre Jesús Nazareno les acoja. Enviamos a nuestros vecinos un fuerte abrazo solidario con su pena. Volviendo a nuestro pueblo. Gracias al esfuerzo de todos, nuestro pueblo es hoy mucho mejor de lo que fue, de lo que era. Las cosas fueron ganándose paso a paso. Estaba, sí, la infraestructura, “el marco incomparable”, que dicen los locutores: la plaza, que todos admiramos, queremos, disfrutamos, y que mencionamos, cómo no, todos los pregoneros. En esos años se creó la Banda de Música, al frente de la cual estuvo Don Marcelino Ballesteros, vecino de El Romeral, y se celebraron los primeros carnavales, hasta entonces, prohibidos: aparecieron de nuevo las máscaras, los pasacalles, las comparsas, las charangas y los bailes de disfraces. Las verbenas populares surgieron también entonces, como alternativa a los bailes de pago existentes. En medio de eso estamos, que no es otra cosa el presente que un puente entre el pasado y el futuro. Ese puente es lo que nos toca hoy vivir: las fiestas en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno.


Doy la bienvenida a los que por diversas razones se ausentan del pueblo durante el resto del año y acuden ahora a revivir sus raíces, y a quienes nos visitan por primera vez. Saludo efusivamente a las Peñas, que son la expresión más alegre y explosiva de las fiestas. Doy mi enhorabuena a las reinas: Cristina García Benito, Laura Infantes Sánchez y Eva Mejías Romero, representantes de la Juventud y la Belleza. Me hago eco del agradecimiento popular a la tarea de los grupos culturales: al Grupo de Teatro Alborada, a la Asociación Musical Cristo del Valle, a los Coros y Danzas “Alegría de Tiembles”, a la Asociación de Mujeres “El Clavel”, al Hogar del Pensionista y a los organizadores de las actividades deportivas. Dedico un saludo entrañable a nuestros mayores de la Residencia de Ancianos. Atención especial merecen los pequeños de cada casa. Ellos viven las fiestas con más ilusión que nadie. Frente a ellos tenemos la mayor responsabilidad: entregarles en su día un mundo, un pueblo, más habitable, en que puedan desarrollar al máximo sus posibilidades. Sigamos el consejo de hacernos como niños: sólo así podremos entrar, si no en el reino de los cielos, que a lo mejor es mucho pedir, en el de la celebración inocente, sincera y pacífica, de estas fiestas.


Mi agradecimiento más sincero a la Corporación Municipal por la oportunidad de ser la pregonera de este año, y a todos los presentes, por su compañía y su atención. A la Hermandad Jesús Nazareno, y a su presidente, Julián Martín Benito, vaya mi felicitación más cordial. Envío un saludo a nuestro párroco, Don Agustín Gallego, y un recuerdo emocionado a quien lo fuera durante muchos años, Don Victoriano Capitán. Esto es todo, amigos. Quiero acabar mi pregón invitándoos a gritar con júbilo: ¡Viva Nuestro Padre Jesús Nazareno! ¡Viva Tembleque! Muchas gracias. Antonia López Pérez 23 Agosto 2011

Pregón de la feria de Tembleque 2011  

Discurso de la pregonera, Dª Antonia López Pérez, el 23 de agosto de 2011 en Tembleque, con motivo del inicio de sus fiestas Patronales.

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