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nº 1 febrero 2012

VERSOSUELTO

HOJAS DE POESÍA Y FOTOGRAFÍA DE LA BIBLIOTECA EL IES SEVERO OCHOA DE SAN JUAN DE AZNALFARACHE

Estás en las yemas de mis dedos, eres mía ahora, mirándome a los ojos. Estoy sobre tu espalda, mientras sonríes con media cara, y tu otra mitad cubre de alegría la almohada. Estás en mis labios, jugando con ellos, y mirándome a los ojos. Estoy sobre tus hombros, y paseo, y me tumbo, y duermo sobre ellos. Estás en mi cadera, mordiéndome, llenándome de escalofríos, acariciando suavemente, y mirándome a los ojos. Estoy sobre ti, temblando, estremeciéndome, nervioso, dentro de ti, te poseo, y soy tuyo ahora. Estás bajo mi cuerpo, temblando, estremeciéndote, nerviosa, sin pensar, apretando mis brazos, con pasión, con éxtasis, con los ojos cerrados. Estoy oyendo como respiras, tranquila, frente a mi, sin gravedad en tu colchón.

Hoy miro de frente la vida, aunque tenga tantas caras, y todos caminando por distintas sendas y todos terminando por la misma salida. Quizás la meta no sea la meta que esperamos, pues quizás la meta sea solo disfrutar de los pequeños momentos, y hacer solo aquello con lo que felices seamos. Encontrar el placer en reir por tonterías, ser conscientes de cada idea ajena y valorarla, disfrutar de cada calada, de cada sueño, de cada sonrisa vuestra, tuya y mía. Encontrar el placer en la belleza de una piel, en las palabras de alguien sabio, en cada abrazo sincero de un amigo, en el recuerdo de cuando todo era color miel. Quizás así, cuando sea viejo, y estas palabras un recuerdo seré feliz sabiendo que valoré cada pequeño placer, pese a que quizás siga sin saber, si fui el reflejo de la alegría de un triste loco, o la desdicha de un feliz cuerdo.

Estás quieta, respiras en silencio, porque ahora solo hay silencio. Eres silencio. Solo una pequeña distancia, que a ratos se pierde con un beso. Estamos juntos y separados, vestidos y desnudos, con frío y con calor. Estás quieta, en silencio, sonriendo, y mirándome a los ojos.

manu mantecón domínguez 1


nº 1 febrero 2012 VERSOSUELTO

FEDERICO GARCÍA LORCA 75 aniversario EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal. La piedra inerte ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura en duelo de mordiscos y azucenas. Llena pues de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura. CASIDA DE LA MANO IMPOSIBLE Yo no quiero más que una mano; una mano herida, si es posible. Yo no quiero más que una mano aunque pase mil noches sin lecho. Sería un pálido lirio de cal. Sería una paloma amarrada a mi corazón. Sería el guardián que en la noche de mi tránsito prohibiera en absoluto la entrada a la luna. Yo no quiero más que esa mano para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía. Yo no quiero más que esa mano para tener un ala de mi muerte. Lo demás todo pasa. Rubor sin nombre ya. Astro perpetuo. Lo demás es lo otro; viento triste, mientras las hojas huyen en bandadas.

El día no quiere venir para que tú no vengas ni yo pueda ir. Pero yo iré entregando a los sapos mi mordido clavel. Pero tú vendrás por las turbias cloacas de la oscuridad. Ni la noche ni el día quieren venir para que por ti muera y tú mueras por mí. LA AURORA La aurora de Nueva York tiene cuatro columnas de cieno y un huracán de negras palomas que chapotean las aguas podridas. La aurora de Nueva York gime por las inmensas escaleras buscando entre las aristas nardos de angustia dibujada. La aurora llega y nadie la recibe en su boca porque allí no hay mañana ni esperanza posible. A veces las monedas en enjambres furiosos taladran y devoran abandonados niños. Los primeros que salen comprenden con sus huesos que no habrá paraíso ni amores deshojados; saben que van al cieno de números y leyes, a los juegos sin arte, a sudores sin fruto. La luz es sepultada por cadenas y ruidos en impúdico reto de ciencia sin raíces. Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes como recién salidas de un naufragio de sangre.

ROMANCE DEL EMPLAZADO GACELA DEL AMOR IMPREVISTO Nadie comprendía el perfume de la oscura magnolia de tu vientre. Nadie sabía que martirizabas un colibrí de amor entre los dientes. Mil caballitos persas se dormían en la plaza con luna de tu frente, mientras que yo enlazaba cuatro noches tu cintura, enemiga de la nieve. Entre yeso y jazmines, tu mirada era un pálido ramo de simientes. Yo busqué, para darte, por mi pecho las letras de marfil que dicen siempre. Siempre, siempre: jardín de mi agonía, tu cuerpo fugitivo para siempre, la sangre de tus venas en mi boca, tu boca ya sin luz para mi muerte.

GACELA DEL AMOR DESESPERADO La noche no quiere venir para que tú no vengas ni yo pueda ir. Pero yo iré aunque un sol de alacranes me coma la sien. Pero tú vendrás con la lengua quemada por la lluvia de sal.

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¡Mi soledad sin descanso! Ojos chicos de mi cuerpo y grandes de mi caballo, no se cierran por la noche ni miran al otro lado, donde se aleja tranquilo un sueño de trece barcos. Sino que, limpios y duros escuderos desvelados, mis ojos miran un norte de metales y peñascos, donde mi cuerpo sin venas consulta naipes helados.

 


oda a federico garcía lorca pablo neruda

El crimen fue en granada antonio machado

SI pudiera llorar de miedo en una casa sola, si pudiera sacarme los ojos y comérmelos, lo haría por tu voz de naranjo enlutado y por tu poesía que sale dando gritos.

1. El crimen

Porque por ti pintan de azul los hospitales y crecen las escuelas y los barrios marítimos, y se pueblan de plumas los ángeles heridos, y se cubren de escamas los pescados nupciales, y van volando al cielo los erizos: por ti las sastrerías con sus negras membranas se llenan de cucharas y de sangre y tragan cintas rotas, y se matan a besos, y se visten de blanco. Cuando vuelas vestido de durazno, cuando ríes con risa de arroz huracanado, cuando para cantar sacudes las arterias y los dientes, la garganta y los dedos, me moriría por lo dulce que eres, me moriría por los lagos rojos en donde en medio del otoño vives con un corcel caído y un dios ensangrentado, me moriría por los cementerios que como cenicientos ríos pasan con agua y tumbas, de noche, entre campanas ahogadas: ríos espesos como dormitorios de soldados enfermos, que de súbito crecen hacia la muerte en ríos con números de mármol y coronas podridas, y aceites funerales: me moriría por verte de noche mirar pasar las cruces anegadas, de pie llorando, porque ante el río de la muerte lloras abandonadamente, heridamente, lloras llorando, con los ojos llenos de lágrimas, de lágrimas, de lágrimas. Si pudiera de noche, perdidamente solo, acumular olvido y sombra y humo sobre ferrocarriles y vapores, con un embudo negro, mordiendo las cenizas, lo haría por el árbol en que creces, por los nidos de aguas doradas que reúnes, y por la enredadera que te cubre los huesos comunicándote el secreto de la noche. (...)

Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico —sangre en la frente y plomo en las entrañas— ... Que fue en Granada el crimen sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

FEDERICO EN EL RECUERDO

        2. El poeta y la muerte   Se le vio caminar solo con Ella, sin miedo a su guadaña. —Ya el sol en torre y torre, los martillos en yunque— yunque y yunque de las fraguas. Hablaba Federico, requebrando a la muerte. Ella escuchaba. «Porque ayer en mi verso, compañera, sonaba el golpe de tus secas palmas, y diste el hielo a mi cantar, y el filo a mi tragedia de tu hoz de plata, te cantaré la carne que no tienes, los ojos que te faltan, tus cabellos que el viento sacudía, los rojos labios donde te besaban... Hoy como ayer, gitana, muerte mía, qué bien contigo a solas, por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»           3. Se le vio caminar...                       Labrad, amigos, de piedra y sueño en el Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua, y eternamente diga: el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

a un poeta muerto luis cernuda Así como en la roca nunca vemos La clara flor abrirse, Entre un pueblo hosco y duro No brilla hermosamente El fresco y alto ornato de la vida. Por esto te mataron, porque eras Verdor en nuestra tierra árida Y azul en nuestro oscuro aire. Leve es la parte de la vida Que como dioses rescatan los poetas. El odio y destrucción perduran siempre Sordamente en la entraña Toda hiel sempiterna del español terrible, Que acecha lo cimero Con su piedra en la mano. Triste sino nacer Con algún don ilustre Aquí, donde los hombres En su miseria sólo saben El insulto, la mofa, el recelo profundo Ante aquel que ilumina las palabras opacas Por el oculto fuego originario. La sal de nuestro mundo eras, Vivo estabas como un rayo de sol, Y ya es tan sólo tu recuerdo Quien yerra y pasa, acariciando El muro de los cuerpos Con el dejo de las adormideras Que nuestros predecesores ingirieron A orillas del olvido.

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Si tu ángel acude a la memoria, Sombras son estos hombres Que aún palpitan tras las malezas de la tierra; La muerte se diría Más viva que la vida Porque tú estás con ella, Pasado el arco de tu vasto imperio, Poblándola de pájaros y hojas Con tu gracia y tu juventud incomparables. (...)


nº 1 febrero 2012

Me siento solo, no te encuentro, si en mi corazón tú ya no estás dentro. A veces sueño que aún te tengo, porque sólo quiero que estés a mi lado y que nunca te vayas.

VERSOSUELTO

josé manuel copado viñuela

fotografías de Benjamín Castillo Begines, Los Palacios (Sevilla)

manuel romero antúnez Voy a decirte lo que llevo por dentro, lo que hay mas allá de mi armazón. Obseso, preso de tu corazón sin besos. No marchites la flor de tu interior, ámame y hazme perder la razón con esta luna llena sagrada de inspiración.   Bésame, nunca besé, quiero contigo aprender quiero saber que no voy a entristecer.   De lo que estoy seguro es que te quiero, ya terminaron mis nervios y mis rezos supongo que solo me queda vivir sin excesos y seguir escribiéndote en todos mis versos.   Eres alcanzable y objetivo de mis sentimientos por eso quiero perder la cabeza con tu aliento.   La vida debería ser posible contigo, tranquila, sueño más de lo que digo

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vivir, tocarte y enloquecerte, no perderte. En mis días más tristes cuando todo me embiste y nada de lo que tengo resiste, apareces Tú, y me llevas, me elevas y me renuevas.   Por eso tengo que decírtelo, Eres mi mayor anhelo por eso toma mi corazón, tenlo.   Cuando veas esto no pienses que solo es un texto, es todo lo que tengo, Eres mi mayor pretexto para vivir para sonreir para escuchar y para volar.

Versosuelto nº 1  

Hojas de poesía y fotografía del IES Severo Ochoa de San Juan de Aznalfarache

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