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BITÁCORA EMBARCACIÓN POTTOKA

TRAVESIA CASCAIS-PORTIMÃO CAPITÁN GONZALO

SÁBADO 28 SEPTIEMBRE 2019 10:30 h de la mañana. Aeropuerto de Bilbao. DOMINGO 29 SEPTIEMBRE 2019 Ruta: Cascais- Lisboa-Cascais Distancia: 24 Nm Largamos amarras a las 11:00 de la mañana para subir por el rió Tajo rumbo a Lisboa. Navegamos con viento del NW fuerza 2-3, rumbo SE, sol, sin ola, mayor y genova. Subimos muy rápido gracias al viento de aleta y la corriente a favor que nos daba entre 1,5-2 nudos de velocidad extra. Dejamos por babor la Ponta da Laje, manteniendo un ojo abierto en las boyas que delimitan el canal de entrada por estribor para evitar los bajos del Cachopo do Sul. Seguimos rumbo Este hasta el corazon de Lisboa, dejando por babor la torre de Belém y pasando por debajo del puente 25 de Abril. La vuelta a Cascais fue otro contar, el viendo cayo y con la corriente en contra tuvimos que poner motor hasta la Ponta da Laje. De alli hasta Cascais ceñida con 13-15 nudos del NW, con mayor y genova. LUNES 30 SEPT 2019 Ruta: Cascais-Sesimbra Distancia: 27 Nm Zarpamos a las 13 horas. Viento flojo del NW fuerza 2. Medio metro de ola. Rumbo 160 mayor y genova. A veces ayudados por el motor. Entra niebla. Visibilidad 30 metros. Oídos abiertos. Acercandonos al cabo Espichel la niebla perdió intensidad y nos deja empezar a ver, entre los restos de niebla las rompientes de los acantilados del Cabo. Doblandolo ponemos rumbo 60, la niebla se disipa, sale el sol y el viento sube a 15-16 nudos del NW. Navegamos con mayor y genova hasta Sesimbra. Sin ola.


MARTES 1 OCT 2019 Ruta: Sesimbra-Sines Distancia: 30 Nm Un pequeño problema en el sistema gps y de AIS nos impide zarpar antes de la 13:30 de la tarde. La previsión es buena NW 3-4 que nos acercaría a Sines de aleta en unas 6-7 horas. Navegamos con mayor y genova, ola de 1 metro. Sol y delfines MIÉRCOLES 2 OCT 2019 Ruta: Sines-Lagos Distancia 75 Nm Decidimos adelantar la salida a la madrugada del miércoles 2 de Octubre modificando así el plan inicial de salir por la tarde y navegar toda la noche para llegar a la mañana del jueves a Lagos. Las previsiones meteorológicas anunciaban una subida del mar notable en la zona debido a las consecuencias del huracan Lorenzo que andaba por las Azores y el viento del NW iba a arreciar. Zarpamos a las 05:00 horas con noche estrellada, mar en calma y poco viento. Las primeras horas de travesía fueron a motor, medio metro ola, sol y delfines. A medida que nos acercamos al Cabo San Vicente el viento subió, como no podía ser de otra manera en un cabo que se precie. Siempre de aleta, navegamos rumbo sur con vientos del NW, al inicio de 10 nudos y poco a poco subiendo. Doblamos San Vicente y nada mas cruzar su longitud el viento empieza a arreciar fuerza 4-5 y posteriormente a fuerza 6 con rachas de 7. En un pequeño intervalo enrollamos genova y rizamos la mayor. Rumbo E con viento de aleta-traves recorremos las ultimas millas hacia Lagos con Xabi cocinando macarrones. JUEVES 3 OCT 2019 Ruta: Lagos- Portimão Distacia: 7 Nm Dejamos la marina de Lagos a las 16:00h con media marea y con el viento subiendo. Salimos del canal y, solo con el genova, navegamos de aleta las 7 millas que nos separan de Portimão con vientos de 15-16 nudos. Medio metro de ola. Sol. VIERNES 4 OCT 2019 Descanso del guerrero.


LOS CIELOS XX

TRAVESIA CASCAIS-PORTIMÃO VIRGINIA GARCÍA

Durante nuestra semana a bordo del Pottoka tuvimos la suerte de contar con cielos despejados que nos permitieron observar los cambios que si iban produciendo día a día. El primer día, el sábado 28 de septiembre, la luna estaba en fase de luna nueva, es decir, estaba entre nuestro planeta y el sol, por lo que la luz del sol nos impedía verla. Eso hizo que otros astros llamaran nuestra atención. En primer lugar los planetas Júpiter y Saturno situados en las constelaciones de Ofiuco y Sagitario respectivamente. También destacaban con su brillo las estrellas Arturo y Vega, las más brillantes de las constelaciones del Boyero y la Lira; así como las dos Osas y Casiopea… ese fué nuestro primer contacto con el cielo. Por otro lado vimos como la luna iba creciendo día a día y desplazándose por su órbita llegando a estar en conjunción con Júpiter el día 3 y con Saturno el día 5. Luna que a pesar de no poder verla durante mucho tiempo por estar en una fase muy pequeña, sentíamos presente, sobre todo en nuestras estancias en puerto, con el subir y bajar de la marea producida por su atracción gravitatoria. Fue la noche del 1 al 2 de octubre cuando realmente pudimos disfrutar del cielo aquellos que no podíamos dormir por la emoción de navegar de noche. Creo que eran en torno a las 4:30 cuando sentí que nuestro capi se ponía en marcha, y a pesar de que insistió en que siguiéramos dormidos no podía perderme ese momento. Salimos del puerto de Sines y desplazandonos hacia el Sur, lo que más llamaba la atención eran las constelaciones de invierno, Orión, el Can Mayor y el Can Menor. Sirio, la estrella más brillante del Can Mayor, es a su vez la estrella más brillante del cielo. Junto con Procyon del Can Menor y Betelgeuse de Orión, forman el triángulo de invierno. A medida que nos íbamos alejando de la costa y de sus luces, nuevas constelaciones de brillo más débil iban apareciendo. Mirando hacia el Oeste pudimos distinguir el gran cuadrado de Pegaso con su inseparable Andrómeda. Mirando hacia el Norrte, casi


tocando la costa pudimos ver la Osa Mayor, reconocer las 7 estrellas que forman el carro y cómo cogiendo las dos estrellas del extremo del carro, Dubhe y Merak, y prolongando la distancia entre estas dos estrellas 5 veces, llegamos a la estrella que nos indica el norte, Polaris. Estrella que ha coincidido estar colocada justo encima del eje imaginario de nuestro planeta, y es por la rotación de la Tierra por lo que parece que a lo largo de la noche todas las estrellas se van moviendo menos Polaris. Debido a que está colocada a tan sólo 1º del eje imaginario, y porque permanece siempre en el mismo sitio, es la estrella que utilizamos para situar el Norte. Si seguimos en dirección a esta estrella, llegaríamos al Polo Norte, y sabríamos que hemos llegado a él a ver a Polaris justo encima de nuestras cabezas, en el zenit, la parte más alta del cielo. Si desde el Polo nos desplazamos a latitudes más bajas, veremos que Polaris va perdiendo altura y la veremos cada vez más baja. Sabríamos que hemos llegado al ecuador de la Tierra al ver a Polaris justo en el horizonte Norte, y que nos encontramos en el hemisferio Sur una vez que Polaris desaparece por debajo del horizonte.Esta es la forma con la que los marineros se orientaban en la mar gracias a la estrella Polar. Volviendo a mirar otra vez hacia el Sur, otra estrella llamaba la atención, era Aldebarán, la estrella más brillante de la constelación de Tauro. Al Este de Tauro distinguimos perfectamente dos estrella muy brillantes también, Castor y Polux, las estrellas más brillantes de la constelación de Géminis. Y al Oeste de Tauro pudimos ver las estrellas que forman la constelación de Aries. Estas constelaciones que conocemos como constelaciones del zodiaco. Lo único que estas constelaciones tienen de especial es que son las constelaciones que se encuentran en el plano de la eclíptica, es decir, el recorrido aparente del sol a lo largo del año. Si queremos buscar un planeta, la Luna o el Sol, sólo lo vamos a encontrar en esas constelaciones, siguiendo esa línea en el cielo. Es por ello que a lo largo de estos días, durante la primera parte de la noche, veíamos muy cerca el uno del otro a los planetas Júpiter y Saturno, y cómo día a día veíamos que la luna se iba acercando a ellos para después poco a poco alejarse siguiendo su viaje por la eclíptica


LA VIDA NO DA MUCHAS VUELTAS, SIEMPRE DA LA MISMA ALEJANDRO FERNANDEZ ALDASORO Pensadores de todas las épocas han llegado a una misma conclusión: el tiempo es circular. Los presocráticos, Nietzche o Kundera han coincidido en afirmar que todo suceso ya ha ocurrido antes y que la historia se repite con escrupulosidad, como un espejo disparado al infinito. Según esa idea, cada uno de nosotros avanza por una esfera a la que damos la vuelta completa para acabar encontrándonos a nosotros mismos en el mismo lugar, o en uno equivalente. Es algo parecido a una condena eterna. Estamos atrapados en una rueda, como coches acelerando en un circuito. Y es muy difícil escapar. Se celebran 500 años de la primera circunnavegación al planeta por parte de Elkano, es decir, la primera vez en la historia que se hizo real el concepto abstracto del tiempo circular: dar una vuelta formidable para volver al mismo sitio. Salir hacia poniente, seguir ilusiones, sufrir calamidades de todo tipo, subir, bajar, quedarse al pairo durante interminables jornadas y volver a moverse para alcanzar de nuevo, tres años después, la casilla número uno. Embarcado en un hermoso velero por la costa de Portugal, no dejo de pensar en ello: qué hacemos aquí. Qué utilidad tiene todo esto para mí. Vuelvo a repasar mi vida. Esas cosas que se han repetido de forma cíclica y casi invariable: los mismos problemas, las mismas enfermedades, los mismos dilemas, los mismos errores. Es una ecuación que vale para cualquiera. Puede ser un mal jefe que te trata sin ninguna consideración, como si fueras un ordenador. Un día te vas a otra empresa y allí está, con otra apariencia, el mismo mal jefe. O puede ser una pareja egoísta por la que te desvives en vano y que acabas sustituyendo por otra que acaba siendo exactamente igual. Puede ser una enfermedad que nunca se cura del todo, un catarro eterno o un hipotiroidismo. Cualquier cosa


que dices: siempre me pasa igual. ¿Por qué funciona así la vida? Es como si no pudiéramos pasar de curso si no superamos las asignaturas pendientes. Como si todos fuéramos repetidores. Las vueltas y vueltas a las mismas cosas. Primero luchamos contra ellas, pensamos que podemos dominarlas. Luego nos abruman y empezamos a sufrirlas con resignación hasta que llega un día que no podemos más y nos tumban. Es la crisis. Estamos un tiempo ahí, unos días, unos meses, unos años, y al final salimos del circuito siendo otras personas. Por lo que sea, cambiamos: porque hemos reunido fuerzas suficientes o porque hemos sido por fin destruidos. Por las buenas o por las malas. Pero cambiamos. Y el círculo se transforma en una espiral. Yo no creo en dios, ni en la mente racional, ni en la ciencia, ni en la sicología, ni en la autoayuda, ni en las terapias. Pero el día en que percibí con nitidez el poder brutal de las coincidencias, el día en que me di cuenta de que los sucesos se repiten con una precisión despiadada, ese día encontré mi religión. Creo en las coincidencias y en su corolario, las repeticiones. Creo que detrás de eso que se llama azar, o casualidad, o circunstancias, o caos, hay un orden bienaventurado que nos trae aquello que realmente necesitamos. La vida intenta enseñarnos algo que nos conseguimos aprender. Y las repeticiones son maestros estrictos que nos tratan con dureza con la última intención de librarnos del personaje que actúa en nuestro nombre. Son, a la vez, nuestra maldición y nuestra salvación. La finalidad de las repeticiones es provocar nuestra transformación. Para eso escribimos, para eso leemos, para eso amamos y para eso sufrimos por amor. Para morir. Para matar las partes de uno mismo que ya no nos sirven. Para matar nuestra inconsciencia. No sé si su hazaña alrededor del mundo cambió a Elkano, aunque lo dudo mucho. En cualquier caso, me da igual. Tampoco sé si este viaje en velero me cambiará a mí. Yo diría que forma parte de un círculo tan grande que no puedo ver, diseñado para mi evolución, que espero que me ascienda algún día a otro lugar donde me encuentre mejor. Y si no es así, pues habrá que repetirlo.


EKAI


N 70 73 W 13 80


37 07 N 08 31 W

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