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BARCELONA

SANT GERVASI

DE NOCHE TODOS LOS SANT GERVASI

Sant Gervasi - Obras de mejora de los accesos al ferrocarril - Carteles con publicidad para las tiendas cubiertas por las obras

Sant Gervasi, tachado de un barrio pijo, todavia se enorgullece de ser uno de los barrios de la zona alta con menos degradación y delincuencia. Sin embargo las quejas son unánimes respecto al ambiente y la noche. En el barrio apellidado de más pijo, por más que se busque, no hay “pijos”. Es como la Guerra Fría dónde toda la gente sabe algo pero nadie quiere identificarse como tal. Albert Martinez, 30 años, agente de seguros y financiero observa nervioso su reloj. Traje gris, corbata violeta. Se parece a un agente camuflado de esa institución secreta

que parece ser el pijismo. “El pijo de la zona alta de Barcelona es una persona con su gominita, su tejanito, sus zapatitos y su camisita Ralph Lauren más herederos que trabajadores. O yuppies. Pero yo no soy uno. Se trabaja y se vive muy bien. Yo sólo trabajo aquí. Vivo en Grácia” confiesa, mientras adelanta algunos convites para una fiesta exclusiva en un club cercano en el barrio. Las calles están llenas de gente que se va a sus casas al final del. Tres jóvenes beben cerveza en uno de los pocos bares con mesas afuera. No van de marcha en el barrio. Se preparan para bajar al centro de Barcelona por lo que adelantan unas cañas por 3 en el bar más

barato del barrio. “El ambiente aquí es más rollo 30 anos, dinero, muy glamoroso. Pero tampoco es para gente de nuestra edad, diecinueve, veinte. A mí no me gusta. Nos vamos a tomar algo a Grácia”, declara Jordí Almerís, 19 años.

“Si eres un tío taradito,con dinero, aquí es perfecto” Es también hora punta y se empiezan a ver grandes bolsas de compras de tonos negro y dorado, y también los grandes coches de marca que se acercan de la acera para recoger las damas. Horas después salen los jóvenes que desbandan y migran

hacia el Born, el Raval y Grácia. Se quedan los coches negros, sin damas y con vidrios ahumados. “No pueden cambiar estas cosas. Cuando a un barrio va un tipo de gente, va un tipo de gente y también los negocios lo buscan. Vendiendo copas, uno cubata a ocho euros, vendrá gente que puede gastar 60 euros en una noche por cuatro copas es lo que interesa”, dice Carlos Lozano, 19 años mientras acaba su cerveza. Hay coches negros, porteros negros y neones coloridos. No hay nadie que oculte su Estrella ni pakis, erasmus, adolescentes o punks. No se ven grandes ventanas de bares lounge con música de ascensor, ni

tampoco bares bohemios alternativos. “Sin embargo, aquí hay como que una sóla manzana con cuatro bares de prostitutas. Si eres un tío taradito, del norte de Europa, con dinero y quieres sacar de harina con el sexo, aquí es perfecto”, ironiza Paco Castells, 21. Al mismo tiempo, Pilar Nieva, Responsable de Comunicación y Calidad del de Barcelona, Districto Sarriá-Sant Gervasi, asegura que “hay un plan de usos que regula la distancia que tiene de haber entre uno y otro. La ubicación de los diferentes espacios de ocio - estos están considerados en cuánto espacios de ocio – está controlada.”


17 DECIEMBRE 2008

SANT GERVASI

PIJOS SON PARDOS

PERFIL PERFIL DE DE BARBARRIO RIO

SUPUESTOS CENTROS PARA LA INMIGRACIÓN AÍSLAN LOS QUE SE PRETENDEN INTEGRAR En un barrio que se pinta como un que parece no permitir mezclas, el tema de la inmigración acaba se convierte en más una gradación del problema. Hay una porcentaje muy baja de inmigración en el barrio. Los precios de vivienda, como los demás, son prohibitivos. Parece también no haber todavía un espacio social específico de integración

de inmigrantes en la comunidad, ni tampoco la noción de igualdad que se distancie de un estereotipo que al final no sea más insostenible que el de “pijo” . “Además de centros de juventud hay centros de integración de inmigración pero son iniciativas de la Generalitat.

En la montaña hay uno que se llama El Bosc, en un territorio sin muchos vecinos. Si son chicos con una cierta problemática, se espera que tengan menos confrontación con los vecinos. Los chicos p r o b l e m á t i c o s normalmente necesitan de espacio físico y natural para deporte. Y en esta zona hay dos o tres centros para personas

Sant Gervasi - Hora punta en una de las calles más comerciales del barrio “pijo”

con problemáticas, y inmigrantes y demás”, indica Pilar Nieva. Aunque haya algo que se declare parecido con integración, todavía así parece no ser obvio que estos supuestos centros para la inmigración aíslan los que se pretenden integrar. “Depende de la problemática. Hay de todo tipo de centros. Estos centros están aislados porqué hay fases difíciles en el proceso de rehabilitación, igual que la salud mental, en que se tiene de aislarlos porque están en proceso sicótico grave. Es como una fase del proceso de rehabilitación”, esclarece más una vez Pilar Nieva que, delante la insistencia respecto al hecho de que la cuestión sólo tiene que ver con inmigración y su integración en la comunidad, acrecienta de modo paciente “hay ese centro para niños tutelados por la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia de la Generalitat (DGAIA), El Bosc, que se encarga del tema de adolescentes y infancia cuya porcentaje, muy alta, es de niños inmigrantes.” Respecto a la posible existencia de trabajadoras del sexo inmigrantes o ilegales en los clubs nocturnos, el Cabo de la Unidad Territorial de la Guardia Urbana, no quiso identificarse, y refirió que esa sería una información que no puede facilitar. Añadió todavía que sólo hay problemas muy puntuales con la inmigración porqué suelen venir sólo para algo muy específico, a trabajo, y no viven en el barrio.”

“especulación inmobiliaria disfrazada de recalificación urbanística” La Casa Sagnier, habrá sido convertido en lo que es hoy el Centro Cívico, después de una lucha organizada por la Asamblea Vecinal con el objetivo de que no se edificara en la finca. Amenazaran llevar al tribunal “cualquier operación de especulación inmobiliaria disfrazada de recalificación urbanística, y que fue inicialmente considerada por el Ayuntamiento”, explica Manuel Muntaner, ingeniero industrial de 79 anos.

Escaparate del barrio


violeta