Page 130

130 - Myrta Casas de Pereda

Se pone entonces a jugar en la pileta que llena de agua y jabón para bañar a sus juguetes, vaciando el recipiente de jabón líquido, y allí dice: P: “Me hago caca, voy al baño”. Vuelve rápidamente y dice: P. “¿Viste que rápido hice?” En realidad fue a llenar el dispensador al baño donde había un recipiente grande de jabón líquido. P. “Es la bañera de los bebitos, traelos todos para bañarlos”. Pone muñecos, juguetes y caracolitos. P. “¡Vamos a bañarse, hay que bañarse!” con voz autoritaria, y le pide a la analista que dramatice a uno que no quiere. A. “¡No, no quiero, no quiero!” P. “¡Hay que bañarse (los mete a la fuerza), estos chiquilines, hay que bañarse, si no se van a reír de ustedes!” Baña muñecos y caracoles. Luego de forcejeos e irritaciones, se calma y comienza a disfrutar de lo que está haciendo, lavándolos más calmadamente, utilizando mucho jabón y agua espumosa. P. “Ahora no sale más agua, sólo jabón. ¿Quieren que les haga unas burbujas?” A. “¡Cuanto jabón que hay!, necesitas mucho jabón, si necesitas más en el baño hay”. Victoria detiene su juego y la mira asombrada, luego de un momento de dudas, dice: P. “Cuando fui a hacer caca agarré un poco... no, mentira no hice caca... no agarré ¿me traés un poco más?” La analista le trae más jabón. Al poco rato dice: P. “Ahora vos eras la mala y matabas a los niños. Vos y yo éramos amigas y matábamos a todos , primero a bañarse, matamos a todos con una poción mágica. ¡A bañarse! ¡Limpiá Cenicienta, limpiá!, después te mataré a ti también con mi poción mágica”.

Revista Uruguaya de Psicoanálisis No. 98  

Asociación Psicoanalítica del Uruguay