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Navegando entre Zargazos por Eva Pérez

Navegando entre Zargazos me hallo, en una singladura de la que no conozco ni cuándo ni cómo fue el inicio y de la que tampoco se cómo será su final. Mi mente es un vasto océano en el que se enmarañan retazos de placton con restos de naufragios de otros tiempos. He surcado las aguas tranquilas de la infancia, mecido mi velero por la sinuosa voz de aquella sirena que en sus cantares recitaba hilachas de vidas ya pasadas. He luchado con el ímpetu de mares aciagos que con mil intentos a mi bote pretendían hundir. He arribado a otros tantos puertos, he visto a otros marineros, calamidades o florecientes ensueños. Pero de nuevo me he hecho a la mar, a ese extenso océano que las Moiras se van encargando de ir tejiendo. En mi singladura he embarcado en otros bajeles, compartiendo con otros sudor y esfuerzo, pero de nuevo he tomado el rumbo asiendo el timón de mi propio navío. Ahora tengo copiloto y grumete acompañándome en ese eterno viaje, para ellos también es su aventura, pero para mi lo más importante es que sigo siendo ese pirata que en su bergantín va cantando que es su barco su tesoro, que es su Dios la libertad, su ley la fuerza del viento y su única patria la mar.


Navegando entre Zargazos